{"id":17138,"date":"2016-02-05T11:09:26","date_gmt":"2016-02-05T16:09:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exorcismos-y-liturgia\/"},"modified":"2016-02-05T11:09:26","modified_gmt":"2016-02-05T16:09:26","slug":"exorcismos-y-liturgia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exorcismos-y-liturgia\/","title":{"rendered":"EXORCISMOS Y LITURGIA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n &#8211; II. Definiciones &#8211; III. Sacramentales &#8211; IV. Principios exeg\u00e9ticos b\u00ed\u00adblicos &#8211; V. Nuevo punto de vista &#8211; VI. Significado de la palabra demonio &#8211; VII. Enfermedades externas &#8211; VIII. Enfermedades internas &#8211; IX. Confirmaciones &#8211; X. \u00bfExorcismos en los evangelios? &#8211; XI. Resumen y clarificaciones &#8211; XII. Casos hist\u00f3ricos: 1. Las Ursulinas de Loudun; 2. El poseso de Mt. Rainier-Saint Louis (1949) &#8211; XIII. Primeras conclusiones &#8211; XIV. Ense\u00f1anza ordinaria de la iglesia &#8211; XV. Exorcismos lit\u00fargicos &#8211; XVI. \u00bfDesviaciones? &#8211; XVII. \u00bfExiste el diablo?: 1. Concilios y pont\u00ed\u00adfices; 2. Nuevo Testamento &#8211; XVIII. Otros puntos de vista &#8211; XIX. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Introducci\u00f3n<br \/>\nLa historia de los exorcismos es largu\u00ed\u00adsima y no siempre ha sido laudable. Aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo puede tratarse con la m\u00e1xima brevedad. Parece ser que los exorcismos, de una u otra manera, se remontan hasta la m\u00e1s alta antig\u00fcedad. Los hab\u00ed\u00ada, hace miles de a\u00f1os, en Egipto y Mesopotamia; de all\u00ed\u00ad probablemente pasaron a los jud\u00ed\u00ados. Pero fueron sobre todo los que encontramos en el Nuevo Testamento, como practicados por Jesucristo y los ap\u00f3stoles, los que les han dado vigencia, algunas veces extraordinaria, hasta el presente. De estos exorcismos tal como se han practicado, e incluso se practican en nuestros d\u00ed\u00adas, trataremos preferentemente.<\/p>\n<p>II. Definiciones<br \/>\nEn la concepci\u00f3n cristiana del mundo existen potencias ben\u00e9ficas y mal\u00e9ficas. La iglesia lucha contra estas potencias mal\u00e9ficas o malignas en todos los que las padecen de varios modos, y en particular por medio de los exorcismos. En sentido estricto, exorcismos son mandatos imperativos mediante la invocaci\u00f3n del nombre de Dios o de Jesucristo, hechos por un ministro leg\u00ed\u00adtimo, para ahuyentar al demonio de aquel que est\u00e1 bajo su influjo directo. Los que as\u00ed\u00ad padecen se han llamado posesos o endemoniados, es decir, los que sufren de una acci\u00f3n hostil producida por un mal esp\u00ed\u00adritu que acosa desde dentro a una persona. Las posesiones se han denominado tambi\u00e9n infestaciones. Se piensa que la persona pose\u00ed\u00adda tiene dentro del cuerpo al demonio, o esp\u00ed\u00adritu malo, el cual dirige muchos de sus actos y parte o gran parte de su conducta. Muchos autores tambi\u00e9n denominan obsesiones a las posesiones. As\u00ed\u00ad el nuevo derecho can\u00f3nico usa la palabra obsessos (can. 1172) cuando parece que hace referencia a los posesos. Aqu\u00ed\u00ad entenderemos la palabra obsesiones en su sentido m\u00e1s restringido y preciso: actos hostiles del demonio o malos esp\u00ed\u00adritus, que acosan a los seres humanos desde fuera, es decir, desde el exterior de su cuerpo f\u00ed\u00adsico. Las tentaciones, entendidas como incitaciones del mal esp\u00ed\u00adritu a actos considerados pecaminosos, pueden ser una de las categor\u00ed\u00adas de las obsesiones. Este t\u00f3pico cae fuera de nuestro tema.<\/p>\n<p>Los exorcismos propiamente dichos, es decir, aquellos que se practican a los posesos para expulsar al demonio o demonios, son los solemnes. Exorcismos meramente simples, son m\u00e1s bien preventivos, se usan para que el demonio no haga da\u00f1o a personas o cosas (ocurren, por ejemplo, en la bendici\u00f3n del agua y de la sal del bautismo). El nuevo derecho can\u00f3nico (can. 1172) hace referencia a los exorcismos p\u00fablicos, es decir, los que se hacen en nombre y autoridad de la iglesia (los privados los hace un particular, por autoridad propia). Para aqu\u00e9llos hace falta hoy d\u00ed\u00ada ser sacerdote (en los primeros siglos tal condici\u00f3n no era necesaria) y tener expresa licencia del obispo u ordinario del lugar, que s\u00f3lo la conceder\u00e1 al presb\u00ed\u00adtero que sea piadoso, docto, prudente y con integridad de vida. La palabra docto no estaba en el anterior c\u00f3digo (can. 1151), pero parece contener la advertencia que se daba all\u00ed\u00ad (can. 1151, \u00c2\u00a7 2) de que antes de proceder a los exorcismos el sacerdote debe haberse cerciorado por medio de una investigaci\u00f3n cuidadosa y prudente de que se trata realmente de un caso de verdadera posesi\u00f3n. Con esto se pretendeprevenir posibles abusos y nimia credulidad, que despu\u00e9s desacredita a los ministros de la iglesia, cuando se atribuye al demonio lo que puede explicarse por causas naturales. En el Ritual romano (1952), t\u00ed\u00adtulo XII, se leen las se\u00f1ales de la posesi\u00f3n, el modo de proceder y las f\u00f3rmulas que se deben emplear (XII, 1-3).<\/p>\n<p>III. Sacramentales<br \/>\nLos exorcismos, al igual que muchas bendiciones, pertenecen a los llamados sacramentales. La constituci\u00f3n De sacra liturgia, del Vat. II, ofrece una definici\u00f3n de \u00e9stos. Los padres, en la primera etapa conciliar, pidieron que se los definiera con precisi\u00f3n, para no confundirlos y distinguirlos bien de los sacramentos. Dice as\u00ed\u00ad (n. 60): \u00abLa santa madre iglesia instituy\u00f3, adem\u00e1s, los sacramentales. Estos son signos sagrados, creados seg\u00fan el modelo de los sacramentos, por medio de los cuales se expresan efectos, sobre todo espirituales, que se obtienen por la intercesi\u00f3n de la iglesia. Por ellos los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida\u00bb&#8217;. Tal definici\u00f3n se encuentra tambi\u00e9n en el nuevo derecho can\u00f3nico (can. 1166). Son signos porque sugieren a la mente alg\u00fan efecto que producen; y son signos sagrados porque los efectos que deben manifestar y producir son principalmente espirituales. Han sido creados en cierta imitaci\u00f3n o seg\u00fan el modelo de los sacramentos, es decir, se parecen a los sacramentos, y por eso se llamaron sacramentos minora; pero, a diferencia de aquellos, no fueron instituidos por Cristo. Es la iglesia la que instituye los sacramentales; y los frutos seobtienen por la impetraci\u00f3n de la iglesia a trav\u00e9s de sus ministros. Consecuencia de esto, como dice el nuevo C\u00f3digo (can. 1167), \u00abs\u00f3lo la Sede Apost\u00f3lica puede establecer nuevos sacramentales, interpretar aut\u00e9nticamente los que existen y suprimir o modificar alguno de ellos. El concilio tambi\u00e9n a\u00f1adi\u00f3: \u00abRev\u00ed\u00adsense los sacramentales teniendo en cuenta la norma fundamental de la participaci\u00f3n constante, activa y f\u00e1cil de los fieles y atendiendo a las necesidades de nuestros tiempos\u00bb (Sacra liturgia 79). Ya antes el mismo concilio hab\u00ed\u00ada indicado que en los ritos de los sacramentos y sacramentales, con el correr del tiempo, se han introducido \u00abciertas cosas que actualmente oscurecen de alguna manera su naturaleza y su fin\u00bb (ib, 62). Con respecto a los exorcismos, esto se ha ido haciendo muy patente a trav\u00e9s de los siglos. Una vez pasado el primer per\u00ed\u00adodo, en el cual los ritos eran m\u00e1s bien inocuos, vino despu\u00e9s la invasi\u00f3n de la demonolog\u00ed\u00ada y brujer\u00ed\u00ada, con la locura de las danzas, licantrop\u00ed\u00ada (personas que se convert\u00ed\u00adan en lobos), ocultismo, ritos sat\u00e1nicos, misa negra y toda clase de horrendos procesos inquisitoriales. Las normas del Ritual se ignoraban, y ello dio lugar a toda clase de excesos y desviaciones. Lo hemos visto en pel\u00ed\u00adculas tales como El exorcista y todas sus secuelas; y lo seguimos viendo constantemente en los muchos casos de personas alienadas, como el que mat\u00f3 recientemente a su propio padre por creer que estaba pose\u00ed\u00addo por Satan\u00e1s; o la madre, en Estados Unidos, que hizo morir a su hijo de pocos meses a fuego lento por la misma raz\u00f3n. La iglesia ha empezado a tomar algunas medidas para suprimir tales desmanes. Por ejemplo, la orden menor exorcista (no el poder para exorcizar) fue abolida el 1 de enero de 1973. Otras dos \u00f3rdenes menores, lector y ac\u00f3lito, son ahora denominadas ministerios, y pueden ser realizadas por cristianos seglares. Y la orden mayor de subdi\u00e1cono ya no existe. Pero perdura un inter\u00e9s obsesivo con respecto a las posesiones, endemoniados y exorcismos. El origen de todo ello puede que se deba a una mala interpretaci\u00f3n del Nuevo Testamento, y parece conveniente comenzar dedicando a estos aspectos nuestra detenida atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. Principios exeg\u00e9ticos b\u00ed\u00adblicos<br \/>\nTambi\u00e9n la historia de la interpretaci\u00f3n (o ex\u00e9gesis) de la Sagrada Escritura ha sido larga. La norma o regla m\u00e1s importante que hay que tener en cuenta en la interpretaci\u00f3n de cualquier texto es determinar el sentido literal, es decir, lo que el autor quiso decir cuando escribi\u00f3 lo que escribi\u00f3. Dejando a un lado esa larga historia, las ciencias b\u00ed\u00adblicas obtuvieron su mayor impulso con la enc\u00ed\u00adclica de P\u00ed\u00ado XII Divino afflante Spiritu (1943). Dijo all\u00ed\u00ad el romano pont\u00ed\u00adfice:<br \/>\n\u00abPor otra parte, cu\u00e1l sea el sentido literal no es muchas veces tan claro en las palabras y escritos de los antiguos orientales como en los escritores de nuestra edad. Porque no es con solas las leyes de la gram\u00e1tica o filolog\u00ed\u00ada ni con solo el contexto del discurso con lo que se determina qu\u00e9 es lo que ellos quisieron significar con las palabras; es absolutamente necesario que el int\u00e9rprete se traslade mentalmente a aquellos remotos siglos del Oriente, para que ayudado convenientemente con los recursos de la historia, arqueolog\u00ed\u00ada, etnolog\u00ed\u00ada y otras disciplinas, discierna y vea con distinci\u00f3n qu\u00e9 g\u00e9neros literarios, como dicen, quisieron emplear y de hecho emplearon los escritores de aquella edad vetusta. Porque los antiguos orientales no empleaban siempre las mismas formas y las mismas maneras de decir que nosotros hoy, sino m\u00e1s bien aquellas que estaban recibidas en el uso corriente de los hombres de sus tiempos y pa\u00ed\u00adses&#8230; Por esta raz\u00f3n, el exegeta cat\u00f3lico, a fin de satisfacer las necesidades actuales de la ciencia b\u00ed\u00adblica, al exponer la Sagrada Escritura y mostrarla y probarla inmune de todo error, v\u00e1lgase tambi\u00e9n prudentemente de este medio, indagando qu\u00e9 es lo que la forma de decir o el g\u00e9nero literario empleado por el hagi\u00f3grafo contribuye para la verdadera y genuina interpretaci\u00f3n, y se persuada de que esta parte de su oficio no puede descuidarse sin gran detrimento de la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica&#8230; As\u00ed\u00ad es como, conocidas y exactamente apreciadas las maneras y artes de hablar y escribir de los antiguos, podr\u00e1n resolverse muchas dificultades que se objetan contra la verdad y fidelidad hist\u00f3rica de las divinas letras; ni ser\u00e1 menos a prop\u00f3sito este estudio para conocer m\u00e1s plenamente y con mayor luz la mente del sagrado autor.\u00bb<br \/>\nNo hace falta insistir en que no es una empresa f\u00e1cil determinar lo que los autores sagrados quisieron realmente expresar. La Comisi\u00f3n b\u00ed\u00adblica pontificia, en sus Instrucciones referentes a la verdad hist\u00f3rica de los evangelios, vuelve a insistir en este mismo punto. Pero el documento m\u00e1s importante lo tenemos en la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la divina revelaci\u00f3n Dei Verbum, del concilio Vat. I1. Leemos all\u00ed\u00ad:<br \/>\n\u00abDios habla en la Escritura por medio de hombres y en lenguaje humano; por lo tanto, el int\u00e9rprete de la Escritura, para conocer loque Dios quiso comunicarnos, debe estudiar con atenci\u00f3n lo que los autores quer\u00ed\u00adan decir y lo que Dios quer\u00ed\u00ada dar a conocer con dichas palabras. Para descubrir la intenci\u00f3n del autor, hay que tener en cuenta, entre otras cosas, los g\u00e9neros literarios. Pues la verdad se presenta y se enuncia de modo diverso en obras de diversa \u00ed\u00adndole hist\u00f3rica, en libros prof\u00e9ticos o po\u00e9ticos o en otros g\u00e9neros literarios. El int\u00e9rprete indagar\u00e1 lo que el autor sagrado dice e intenta decir, seg\u00fan su tiempo y cultura, por medio de los g\u00e9neros literarios propios de su \u00e9poca. Para comprender exactamente lo que el autor propone en sus escritos, hay que tener muy en cuenta el modo de pensar, de expresarse, de narrar que se usaba en tiempo del escritor, y tambi\u00e9n las expresiones que entonces se usaban en la conversaci\u00f3n ordinaria.\u00bb<br \/>\nPara nuestro fin se deben tomar en consideraci\u00f3n y estudiar con mucho cuidado los modos de expresi\u00f3n caracter\u00ed\u00adsticos de los autores a quienes se atribuyen los evan, gelios. Tales modos de expresi\u00f3n est\u00e1n obviamente relacionados con la mentalidad y creencias de la \u00e9poca en que se escribieron, y tambi\u00e9n del Oriente antiguo en general. Gracias al an\u00e1lisis cuidadoso de esas creencias y mentalidad se podr\u00e1 llegar a un entendimiento m\u00e1s adecuado de las diversas expresiones y formas peculiares de narrar que usaron los evangelistas. Es menester, como afirm\u00f3 P\u00ed\u00ado XII, trasladarnos mentalmente a aquea llos remotos tiempos. Al hacerlo as&#8217; podremos determinar los hechos y realidades que ellos expresaron y estaremos en una mejor posici\u00f3n para saber c\u00f3mo tales hechos y realidades pueden ser presentados de una manera diferente pero mas precisa en nuestros d\u00ed\u00adas. El contenido, la esencia del hecho ser\u00e1 la misma; pero la forma de expresarlo ser\u00e1 cambiada y resultar\u00e1 m\u00e1s adecuada e inteligible para nuestros d\u00ed\u00adas y tiempos.<\/p>\n<p>V. Nuevo punto de vista<br \/>\nSiguiendo las normas del pont\u00ed\u00adfice y del concilio Vat. II, se empieza a notar un nuevo enfoque de los datos de los evangelios y del resto del Nuevo Testamento. No hay duda de que la costumbre y pr\u00e1ctica de los exorcismos tienen su origen principalmente en los datos evang\u00e9licos. Una nueva interpretaci\u00f3n de esos datos, creemos que m\u00e1s adecuada, nos va a dar unos resultados muy diferentes a aquellos a los que estamos acostumbrados. Seg\u00fan tales resultados, es muy probable que los demonios, tal como se entienden com\u00fanmente, no hayan existido nunca; que posesiones aut\u00e9nticas jam\u00e1s hayan tenido lugar, y, en consecuencia, que los exorcismos no hayan estado y, por consiguiente, nunca est\u00e9n justificados. Tales afirmaciones podr\u00e1n sorprender a algunos, quiz\u00e1 a muchos, y es menester intentar aclararlas con el mayor cuidado y diligencia. Lo haremos brevemente sin entrar en demasiadas cuestiones muy t\u00e9cnicas, que no ser\u00ed\u00adan apropiadas a este Diccionario ^.<\/p>\n<p>VI. Significado de la palabra demonio<br \/>\nTodo el Nuevo Testamento fue escrito originariamente en griego. En las lenguas modernas no se hace distinci\u00f3n entre las palabras diablo y demonio. Vienen a ser sin\u00f3nimas. Este hecho ha dado lugar a muchas confusiones. No fue as\u00ed\u00ad en la lengua original que usaron los evangelistas. Las palabras griegas m\u00e1s comunes (y se emplean sin\u00f3nimamente) para referirse al diablo son la palabra Satan\u00e1s (tomada del hebreo o arameo), que aparece diecisiete veces en los evangelios y treinta y cuatro en todo el Nuevo Testamento, y la griega diabolos, que se encuentra quince veces en los evangelios y treinta y tres en el Nuevo Testamento. Corresponden a nuestro Satan\u00e1s y diablo. Aparecen siempre usadas como substantivo o nombre propio y, generalmente, con el art\u00ed\u00adculo definido. Parecen referirse, al menos en el Nuevo Testamento, a un ser personal y maligno. Satan\u00e1s significa el adversario, el enemigo de Dios y de aquellos que pertenecen a Dios. El significado de la palabra griega diabolos, diablo, es: el difamador, el acusador, el calumniador. Un aspecto distintivo del NT es la s\u00ed\u00adntesis absoluta entre Dios y Satan\u00e1s. Los evangelios subrayan la guerra o batalla entre un reino de Dios de iure (por derecho) y un reino de Satan\u00e1s de facto (de hecho). Tal batalla ser\u00e1 ganada por Jesucristo, que es \u00abel m\u00e1s fuerte\u00bb (Mar 3:27). Lo m\u00e1s importante, con todo, es que mientras el NT relaciona el pecado, las enfermedades y la muerte con el diablo, no hay un solo caso en que las posesiones se atribuyan directamente a \u00e9l. La esfera de influencia del diablo es siempre moral y psicol\u00f3gica, no f\u00ed\u00adsica. Su influjo es siempre desde fuera, por ejemplo a trav\u00e9s de tentaciones; nunca desde dentro de la persona, como ocurrir\u00ed\u00ada en los casos de verdadera posesi\u00f3n. El diablo no tiene nada que ver directamente con las as\u00ed\u00ad llamadas posesiones diab\u00f3licas. No se presentan casos de posesi\u00f3n directa por Satan\u00e1s o por el diablo. Las posesiones se atribuyen siempre a demonios o su equivalente, esp\u00ed\u00adritus malos o inmundos.<\/p>\n<p>Es, pues, muy importante tratar de aclarar el significado de la palabra demonio en aquel tiempo, ya que es la clave para negar su existencia tal como se entiende com\u00fanmente. Los evangelios llaman posesos a aquellos que ten\u00ed\u00adan dentro un daimonion (diminutivo de la palabra daimon, que s\u00f3lo aparece una vez en Mat 8:31). Tal vocablo aparece con mucha frecuencia en los evangelios (once veces en Mateo, catorce en Marcos, veintitr\u00e9s en Lucas y seis en Juan). Tambi\u00e9n describen a los posesos como atormentados por un demonio, daimonizomenoi (trece veces en los evangelios), o como pose\u00ed\u00addos por un esp\u00ed\u00adritu malo o inmundo (veinticuatro veces en los evangelios). Es completamente cierto que las palabras griegas daimonion, daimon, no tienen ninguna relaci\u00f3n etimol\u00f3gica con Satan\u00e1s o diabolos. Este aspecto es muy importante para tratar de acabar de una vez para siempre con la conexi\u00f3n directa que se ha venido haciendo a trav\u00e9s de los siglos entre demonios y diablo. Aunque en las lenguas modernas tales palabras son frecuentemente sin\u00f3nimas, esto no es as\u00ed\u00ad, conviene repetirlo, en el original griego. De d\u00f3nde derivan etimol\u00f3gicamente las palabras daimonion, daimon, no se sabe con certeza; pero parece ser que provienen del verbo griego daiomai, que significa \u00abrepartir\u00bb, \u00abdividir\u00bb, \u00abdistribuir\u00bb, pues era creencia popular que tales entes distribu\u00ed\u00adan cosas buenas y malas a los hombres.<\/p>\n<p>El significado m\u00e1s antiguo de daimonion (y a\u00fan perdura en Heb 17:18) fue el de una divinidad menor o extranjera. De aqu\u00ed\u00ad pas\u00f3 a significar \u00abseres intermediarios\u00bb, \u00abpoderes m\u00e1gicos e impersonales en el hombre\u00bb, \u00abgenio tutelar\u00bb, es decir, el esp\u00ed\u00adritu guardi\u00e1n que se conced\u00ed\u00ada a cada persona en el momento de nacer. Tambi\u00e9n signific\u00f3 los esp\u00ed\u00adritus de los muertos y la voz interior que habla al hombre gui\u00e1ndole y aconsej\u00e1ndole. Plat\u00f3n, por ejemplo, dice que S\u00f3crates estaba inspirado por un daimonion. Era como la musa de los poetas o la inspiraci\u00f3n de los grandes pensadores. En general, la palabra se usaba para indicar poderes invisibles o desconocidos, y se aplicaba a todo aquello que sobrecoge al hombre, es decir, para indicar el destino, el hado, la buena o mala fortuna. En la creencia general de aquel tiempo, los demonios pod\u00ed\u00adan causar enfermedades a los hombres, mala fortuna; pero como el famoso exegeta alem\u00e1n W. Foerster hace notar, la palabra \u00abse usaba para referirse a lo que llamar\u00ed\u00adamos enfermedades interiores; es decir, aquellas cuyas causas naturales no eran perceptibles al mundo antiguo, en oposici\u00f3n a heridas externas, etc\u00e9tera\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>Es de notar que en el mundo helen\u00ed\u00adstico la palabra daimonion ten\u00ed\u00ada un significado mucho m\u00e1s limitado que daimon, tanto por el tiempo en que se us\u00f3 como en su contenido. Aquel vocablo aparece siempre en neutro en los evangelios, como algo impersonal, como un poder o una fuerza misteriosa. Denota todo aquello que yace m\u00e1s all\u00e1 de la capacidad humana; algo que sobreviene al hombre, sobre lo cual no tiene poder directo, y que puede ser para el bien o para el mal. En los evangelios y el NT, sin embargo, los demonios o fuerzas misteriosas son cosas da\u00f1inas, perniciosas, por lo com\u00fan carentes de personalidad. En el Apocalipsis leemos: \u00abY vi salir de la boca del drag\u00f3n&#8230; tres esp\u00ed\u00adritus inmundos a modo de ranas\u00bb (16,13). \u00abClam\u00f3 una voz poderosa: \u00c2\u00a1Cay\u00f3, cay\u00f3 la gran Babilonia! Se ha convertido en morada de demonios, en guaridade todo esp\u00ed\u00adritu inmundo, en guarida de todo p\u00e1jaro inmundo y detestable\u00bb (18,2). Muchos otros ejemplos podr\u00ed\u00adan aducirse; pero ya es hora de que saquemos una primera conclusi\u00f3n de todo lo que ha precedido. Lo que dice el NT con respecto a demonios y malos esp\u00ed\u00adritus refleja simplemente la opini\u00f3n popular de aquella \u00e9poca. Lo considera algo horrible, siniestro, misterioso. Como hemos dicho que demonio no es un substantivo en los evangelios, sino una entidad que produce males, una traducci\u00f3n mucho m\u00e1s exacta que la corriente, \u00abpose\u00ed\u00addos por demonios\u00bb, ser\u00ed\u00ada \u00abafligidos por fuerzas misteriosas da\u00f1inas\u00bb, o \u00abafligidos por poderes perniciosos y malignos\u00bb. Si as\u00ed\u00ad se hubiera hecho o se hiciera en adelante, nos hubi\u00e9ramos ahorrado o nos ahorrar\u00ed\u00adamos ese \u00e9nfasis en demonolog\u00ed\u00ada y en posesi\u00f3n diab\u00f3lica, que tanto da\u00f1o ha causado a la iglesia y al cristianismo en general, sobre todo, en el pasado, pero tambi\u00e9n en los tiempos presentes.<\/p>\n<p>VII. Enfermedades externas<br \/>\nUna lectura atenta de los relatos evang\u00e9licos revela un hecho que parece muy significativo. Hay una importante diferencia entre las enfermedades que en ellos se atribuyen a demonios o posesi\u00f3n diab\u00f3lica y aquellas en que los demonios no parecen ejercer influencia alguna. Cuando la causa natural de la enfermedad es perceptible por los sentidos f\u00ed\u00adsicos, es decir, cuando la causa es visible, sensible o palpable, la enfermedad nunca se atribuye a los demonios o esp\u00ed\u00adritus inmundos. En estos casos la causa de la enfermedad era clara para las personas del mundo antiguo. Se trataba de una enfermedad, una herida externa, un impedimento visible en unoo m\u00e1s miembros del cuerpo humano. Todos lo pod\u00ed\u00adan ver; no hab\u00ed\u00ada necesidad de recurrir a fuerzas misteriosas. A falta de una terminolog\u00ed\u00ada mejor, tales aflicciones podr\u00ed\u00adan denominarse enfermedades externas. He aqu\u00ed\u00ad los ejemplos m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>No se hace ninguna menci\u00f3n de demonios en los siguientes relatos de milagros:<br \/>\n1) Curaci\u00f3n de leprosos (Mat 8:1-4; Mar 1:40-45; Luc 5:12-16; Luc 17:11-19). En aquel tiempo, la lepra no ten\u00ed\u00ada el sentido exclusivo de la enfermedad de Hansen; inclu\u00ed\u00ada tambi\u00e9n infecciones variadas y otras enfermedades de la piel. Con todo, de acuerdo con aquella mentalidad, la causa de la enfermedad se hallaba a la vista de todos, la piel; y en algunos casos los miembros estaban afectados, deformados, ten\u00ed\u00adan una apariencia anormal.<\/p>\n<p>2) Curaci\u00f3n de ciegos (Mat 9:27-31; Mar 8:22-26; Mat 20:29-34; Mar 10:46-52; Luc 18:35-43; Jua 9:1-7). La ceguera pod\u00ed\u00ada ser cong\u00e9nita, como en el relato de Juan; o alg\u00fan caso de oftalm\u00ed\u00ada, enfermedad muy infecciosa, que se agravaba con el sol, el polvo, la arena del aire y, sobre todo, por falta de limpieza. En cualquier caso era obvio para aquellos pueblos que algo raro pasaba con los ojos de aquellas personas. Podr\u00ed\u00ada decirse que \u00abse ve\u00ed\u00ada\u00bb que no pod\u00ed\u00adan ver.<\/p>\n<p>3) Curaciones de paral\u00ed\u00adticos, deformados e inv\u00e1lidos. En los casos de par\u00e1lisis (Mat 9:1-8; Mar 2:1-12; Luc 5:17-26; Jua 5:1-9) estas personas sufr\u00ed\u00adan de inhabilidad, total o parcial, para andar o moverse. Los textos presentan a estos enfermos postrados o llevados en camillas. Podemos presumir que sus extremidades estaban atrofiadas o inmovilizadas. En el caso del hombre que ten\u00ed\u00ada la mano seca (Mat 12:9-14; Mar 3:1-6; Luc 6:6-11), todos pod\u00ed\u00adan ver la deformidad de su mano o brazo, que aparec\u00ed\u00ada como seco, sin carne, semejante a una rama de \u00e1rbol muerta. Otros casos de deformidad f\u00ed\u00adsica son el hombre que sufr\u00ed\u00ada de hidropes\u00ed\u00ada (Luc 14:1-6), enfermedad debida a una acumulaci\u00f3n excesiva de fluido seroso en tejidos o cavidades del cuerpo, y perceptible por la forma hinchada de las partes afectadas; o el caso de la mujer deformada (Luc 13:10-17), que \u00abse hallaba encorvada y no pod\u00ed\u00ada absolutamente levantar la cabeza\u00bb.<\/p>\n<p>4) Resurrecci\u00f3n de muertos. La hija de Jairo (Mat 9:18-19.23-26; Mar 5:22-24.35-43; Luc 8:41-42.49-56), el hijo de la viuda de Na\u00ed\u00adn (Luc 7:11-17) y L\u00e1zaro (Jua 11:1-44). En todos estos casos tambi\u00e9n hab\u00ed\u00ada algo perceptible y palpable: rigidez, frialdad, falta de pulso y respiraci\u00f3n, e incluso putrefacci\u00f3n.<\/p>\n<p>5) Casos de fiebre (Mat 8:14-15; Mar 1:29-32; Luc 4:38-39; Jua 4:43-54). De nuevo tenemos aqu\u00ed\u00ad casos en que la enfermedad o excesiva calentura del cuerpo pod\u00ed\u00ada sentirse y tocarse. Es curioso que en estos casos, el del muchacho y la suegra de Pedro, como tambi\u00e9n en algunos de leprosos, la calentura, o la lepra, \u00abse march\u00f3\u00bb, la fiebre \u00abla dej\u00f3\u00bb. En aquella mentalidad, primitiva y anim\u00ed\u00adstica, las enfermedades parece como que se personificaban. Los enfermos son curados porque \u00abse marcha\u00bb la causa perceptible. M\u00e1s adelante veremos que sucede lo mismo con los posesos: los demonios se salen, los dejan, los abandonan.<\/p>\n<p>6) Finalmente, el caso de la mujer con copiosa hemorragia o flujo de sangre (Mat 9:20-22; Mar 5:25-34; Luc 8:43-48). La cura esdescrita por Marcos con esta curiosa expresi\u00f3n: \u00abAl instante la fuente de su sangre se sec\u00f3, y not\u00f3 en su cuerpo que estaba curada de aquel achaque o enfermedad\u00bb.<\/p>\n<p>Parece claro que el lector estar\u00e1 de acuerdo en que todas estas enfermedades pueden ser denominadas externas (en oposici\u00f3n a las enfermedades internas, que ser\u00e1n descritas seguidamente). En todas ellas, la causa natural o f\u00ed\u00adsica de la enfermedad era perceptible a los sentidos, pod\u00ed\u00ada verse, tocarse o ser localizada y se\u00f1alada.<\/p>\n<p>VIII. Enfermedades internas<br \/>\nEn contraste con los anteriores, se pueden llamar as\u00ed\u00ad todos los des\u00f3rdenes internos, es decir, aquellos que hoy sabemos est\u00e1n causados por trastornos generales del cerebro (no perceptibles directamente por la vista u otros sentidos) o por deficiencias cerebrales localizadas no asequibles a la observaci\u00f3n directa. Tales enfermedades son las que los psiquiatras y psic\u00f3logos cl\u00ed\u00adnicos llaman hoy d\u00ed\u00ada \u00abdes\u00f3rdenes cerebrales org\u00e1nicos\u00bb. Todas las aficciones concretas que en los relatos evang\u00e9licos se atribuyen a posesi\u00f3n diab\u00f3lica pertenecen siempre a esta segunda categor\u00ed\u00ada. Entre los ejemplos m\u00e1s importantes encontramos:<br \/>\n1) Caso de mudez o afasia (Mat 12:22-23; Mat 9:32-34; Luc 11:14) y casos de sordera o sordez (Mar 9:25). En este tipo de deficiencias, la gente del mundo antiguo no pod\u00ed\u00ada percibir la causa natural del desorden. La lengua y la oreja de la v\u00ed\u00adctima eran normales, como las de todos los dem\u00e1s; sin embargo, no pod\u00ed\u00adan o\u00ed\u00adr ni hablar. Puesto que no pod\u00ed\u00adan ver o indicar la causa, el desorden se atribu\u00ed\u00ada a esp\u00ed\u00adritusinmundos o demonios; en frase de Marcos, a un esp\u00ed\u00adritu \u00abmudo y sordo\u00bb (Mar 9:25), es decir, un esp\u00ed\u00adritu o demonio que produc\u00ed\u00ada mudez y sordera.<\/p>\n<p>2) Casos de epilepsia (Mat 17:14-20; Mar 9:14-29; Luc 9:37-43). Este ejemplo es todav\u00ed\u00ada m\u00e1s evidente. Mateo (Luc 17:15) diagnostica la enfermedad del muchacho como epilepsia (lo llama lun\u00e1tico, del lat\u00ed\u00adn luna, ya que se cre\u00ed\u00ada que tal enfermedad se deb\u00ed\u00ada a influjo de las fases de la luna). Pero el mismo evangelista, al igual que los otros, atribuye la enfermedad claramente a un demonio (Luc 17:18). En los pasajes paralelos, Marcos y Lucas hablan s\u00f3lo de demonios y malos esp\u00ed\u00adritus. Sin embargo, los relatos evang\u00e9licos presentan claramente todos los s\u00ed\u00adntomas de epilepsia, y hay unanimidad entre los exegetas y psiquiatras en que el muchacho era epil\u00e9ptico. Tenemos aqu\u00ed\u00ad un caso de un desorden cerebral atribuido a demonios. Los contempor\u00e1neos de Jesucristo no pod\u00ed\u00adan indicar la causa perceptible y natural de aquellos cambios s\u00fabitos y extra\u00f1os que manifestaban los que hoy llamamos epil\u00e9pticos cuando, de repente, sufr\u00ed\u00adan el ataque, las convulsiones y el coma.<\/p>\n<p>3) Esto mismo es claro en los casos de demencia o locura. El hombre, o los hombres, de la regi\u00f3n de los gerasenos (Mat 8:28-34; Mar 5:1-20; Luc 8:33-37) mostraban una conducta muy extra\u00f1a, completamente anormal; y, por tanto, la gente pensaba que estaban pose\u00ed\u00addos por fuerzas misteriosas y malignas, es decir, por demonios. Este y casos parecidos pertenecen a nuestra categor\u00ed\u00ada de enfermedades mentales (que sean org\u00e1nicas o puramente funcionales es debatido y no nos interesa ahora); son des\u00f3rdenes de la mente o del cerebro y, consiguientemente, no perceptibles directamente por los sentidos. Otro ejemplo es el del endemoniado de la sinagoga de Cafarna\u00fan (Mar 1:21-28; Lev 4:31-37). Es posible que se trate tambi\u00e9n de un caso de epilepsia, pues el esp\u00ed\u00adritu inmundo sali\u00f3 despu\u00e9s de sacudirle violentamente (o producirle convulsiones) y dando alaridos. En todo caso, la causa de la enfermedad era interna. Heridas o deformidades externas ni exist\u00ed\u00adan ni eran visibles.<\/p>\n<p>IX. Confirmaciones<br \/>\nMuchos documentos contempor\u00e1neos nos muestran que creencias similares a las reflejadas en los evangelios eran comunes en aquel tiempo. Pueden encontrarse en los muchos ejemplos citados por C.K. Barret, N. Perrin, R. Bultmann, J. Bonsirven, Strack-Billerbeck, J. Jeremias y muchos otros&#8217;. Para citar un caso, Fil\u00f3strato, en su Vida de Apolonio, cuenta que en una ocasi\u00f3n Apolonio (en el primer siglo de la era cristiana y, por tanto, contempor\u00e1neo de Jesucristo y los ap\u00f3stoles), mientras trataba en p\u00fablico de una cuesti\u00f3n, fue interrumpido por la risa tan fuerte y fuera de tiempo de un joven all\u00ed\u00ad presente, que la voz de Apolonio dej\u00f3 de o\u00ed\u00adrse. Mir\u00f3 entonces al joven y le dijo: \u00abNo eres t\u00fa el que comete tal insulto, sino el demonio que te impele a ello sin que te des cuenta. Y, en efecto, el joven estaba, sin que \u00e9l se diera cuenta, pose\u00ed\u00addo por demonios, porque se re\u00ed\u00ada de cosas de las que nadie se re\u00ed\u00ada, y luego empezaba a llorar sin motivo alguno, y hablaba y cantaba para s\u00ed\u00ad mismo. La mayor\u00ed\u00ada de las personas pensaron que era el vigor de la juventud el que lo llevaba a tales excesos; pero, en realidad, el joven era s\u00f3lo el portavoz de un demonio, aunque solamente pareciera que el muchacho estaba dej\u00e1ndose llevar por tonter\u00ed\u00ada de borracho\u00bb. Contin\u00faa Fil\u00f3strato diciendo que Apolonio se dirigi\u00f3 a \u00e9l con severidad, y que mand\u00f3 al demonio que saliera del joven y lo mostrara con un signo visible, como as\u00ed\u00ad sucedi\u00f3. Tenemos aqu\u00ed\u00ad un caso claro de que una conducta extra\u00f1a, como la de un exaltado, se atribu\u00ed\u00ada al demonio. La raz\u00f3n subrayada m\u00e1s arriba, que se da para la posesi\u00f3n, parece que no puede dejar lugar a dudas.<\/p>\n<p>Es, pues, claro, que en aquel tiempo una conducta anormal e incomprensible, como de loco, se atribu\u00ed\u00ada a los demonios. Hay varios pasajes en los evangelios que tambi\u00e9n nos fuerzan a sacar la misma conclusi\u00f3n. Manifestaciones de conducta nada com\u00fan o afirmaciones ins\u00f3litas, que sonaban en los o\u00ed\u00addos palestinenses como muy extra\u00f1as y totalmente incre\u00ed\u00adbles, eran igualmente atribuidas a los demonios, esas fuerzas misteriosas que pretend\u00ed\u00adan explicar lo inexplicable. Juan Bautista se present\u00f3 predicando cosas nuevas e inauditas, ayunando y absteni\u00e9ndose de beber vino; y los contempor\u00e1neos de Jes\u00fas le acusaron de tener \u00abun demonio dentro\u00bb, de estar pose\u00ed\u00addo (Mat 11:18; Luc 7:34). Jes\u00fas asegur\u00f3 a los jud\u00ed\u00ados que quien guardara su palabra no ver\u00ed\u00ada la muerte por toda la eternidad. Aquello les pareci\u00f3 absurdo, totalmente incre\u00ed\u00adble, y concluyeron: \u00abAhora s\u00ed\u00ad que sabemos que tienes un demonio\u00bb (Jua 8:51). Expresiones parecidas se encuentran en otros muchos pasajes. Otros dijeron de Jes\u00fas que ten\u00ed\u00ada un esp\u00ed\u00adritu inmundo (Mar 3:30) o que estaba endemoniado (Jua 10:20). Que los jud\u00ed\u00ados del tiempo de Cristo cre\u00ed\u00adan que estar loco o demente era lo mismo que estar pose\u00ed\u00addo, se ve a\u00fan con mayor claridad en Jua 10:20. Ante otra expresi\u00f3n inaudita de Jes\u00fas, muchos de ellos dec\u00ed\u00adan: \u00abEst\u00e1 pose\u00ed\u00addo, es decir, es un demente\u00bb. El texto griego dice literalmente: \u00abTiene un demonio y disparata\u00bb. Sch\u00f3kel y Mateos, en la Nueva Biblia Espa\u00f1ola, traducen: \u00abEst\u00e1 loco de atar\u00bb.<\/p>\n<p>Parece, pues, evidente que la expresi\u00f3n \u00abestar pose\u00ed\u00addo por demonios\u00bb se aplicaba en aquel tiempo no a personas posesas tal como las entendemos nosotros, sino a los que padec\u00ed\u00adan enfermedades internas, cuya causa natural la gente no pod\u00ed\u00ada percibir, y a todo el que parec\u00ed\u00ada demente por su conducta o por las afirmaciones inauditas, totalmente incre\u00ed\u00adbles, que pronunciaba. Hay que a\u00f1adir, sin embargo, que la expresi\u00f3n \u00abest\u00e1s endemoniado, loco\u00bb pod\u00ed\u00ada tambi\u00e9n ser usada como un insulto. Esto mismo es tambi\u00e9n cierto entre nosotros. La frase \u00abest\u00e1s loco, fuera de ti mismo\u00bb la usamos algunas veces como un insulto, y otras como una indicaci\u00f3n de que la persona est\u00e1 demente o padece una psicosis.<\/p>\n<p>X. \u00bfExorcismos en los evangelios?<br \/>\nYa se ha indicado que exorcizar es el acto de expulsar malos esp\u00ed\u00adritus por medio de amonestaciones, de conjuros, mediante el uso de ceremonias religiosas m\u00e1s o menos solemnes. Denota la realizaci\u00f3n de ciertos ritos, y tambi\u00e9n la invocaci\u00f3n de un nombre santo o alguna divinidad. La pr\u00e1ctica de los exorcismos estaba extendida entre los pueblos y naciones de la antig\u00fcedad. Hay ejemplos de tal pr\u00e1ctica en Josefo (historiador que vivi\u00f3 en el primer siglo de la era cristiana), en los papiros de aquella \u00e9poca y tambi\u00e9n en el Talmud. En general, el procedimiento consist\u00ed\u00ada en el usode amuletos, f\u00f3rmulas m\u00e1gicas y en la invocaci\u00f3n del nombre (o series de nombres) de una divinidad o un ser superior. Se cre\u00ed\u00ada que al mencionar tal nombre el demonio reconocer\u00ed\u00ada la presencia de un poder superior y admitir\u00ed\u00ada la derrota.<\/p>\n<p>Nada parecido se encuentra en los evangelios. No contienen ni un solo caso de exorcismo propiamente dicho practicado por Jesucristo (a pesar de la larga tradici\u00f3n que asegura lo contrario), ni que \u00e9l confiriese a sus ap\u00f3stoles y disc\u00ed\u00adpulos el poder de exorcizar. Los evangelios relatan claramente que Jes\u00fas realiz\u00f3 toda clase de milagros y que confiri\u00f3 tal poder a los ap\u00f3stoles. Algunos de estos milagros se relatan como expulsi\u00f3n de demonios; pero esto es solamente un modo de expresi\u00f3n usado por los evangelistas para describir los milagros que se refieren a enfermedades internas, no al contenido real y sentido b\u00e1sico de los relatos. Estas son las razones en que se basa tal afirmaci\u00f3n:<br \/>\n1) El m\u00e9todo que us\u00f3 Jes\u00fas para curar los \u00abpose\u00ed\u00addos por demonios\u00bb es exactamente el mismo que emple\u00f3 para todas las otras enfermedades: su palabra, su mandato, su autoridad. En Mat 18:16 leemos: \u00abAl anochecer le, llevaron muchos endemoniados, y expuls\u00f3 a los esp\u00ed\u00adritus con su palabra, y cur\u00f3 a todos los enfermos\u00bb. Fue tambi\u00e9n con su palabra como cur\u00f3 a los afligidos con otras enfermedades (por ejemplo, al paral\u00ed\u00adtico de Mar 2:11-12), o poniendo las manos sobre ellos (Luc 4:40), o meramente con su presencia (Luc 6:19). En muchos de estos casos se incluyen tambi\u00e9n posesos (Luc 4:41; Luc 6:18). En otras ocasiones hizo curas a distancia, como en el caso de la hija de la mujer cananea, que estaba pose\u00ed\u00adda (Mat 15:21-28; Mar 7:24-30), y el hijode un funcionario del rey (Jua 4:43-54), y del criado del oficial (Mat 8:5-13; Luc 7:1-10), que no estaban pose\u00ed\u00addos.<\/p>\n<p>2) En s\u00f3lo unas pocas curas de los relatos evang\u00e9licos (Mar 7:31-37; Mar 8:22-26; Jua 9:6) se encuentra algo que podr\u00ed\u00ada tener cierto parecido con actos rituales, pero sorprendentemente en todos estos casos los evangelistas no afirman que tales personas fueran posesas. Jes\u00fas toc\u00f3 los o\u00ed\u00addos, la lengua y los ojos de tales enfermos; pero cuando los relatos se leen en su contexto, es claro que Jes\u00fas actu\u00f3 as\u00ed\u00ad para comunicarse con tales personas y excitar su fe. S\u00f3lo en un sentido muy amplio e impropio pueden tales curas considerarse como exorcismos. Adem\u00e1s, como queda di-cho, no se trataba en modo alguno de posesos. Pedro sumariza toda la actividad de Jes\u00fas con las siguientes palabras (Heb 10:38): &#8216;Pas\u00f3 haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo&#8230;\u00bb El griego usa la palabra diabolos, no daimonion; y, como se ha indicado, todas las enfermedades, tambi\u00e9n el pecado y la muerte, se consideraban relacionadas con el diablo. Y nadie considera todas esas curas como exorcismos en su sentido propio.<\/p>\n<p>3) Los evangelistas hacen la distinci\u00f3n, ocasionalmente, entre las curaciones de ciertos enfermos y la expulsi\u00f3n de demonios en otros. Tal hecho es congruente con la diferencia ya mencionada entre enfermedades debidas a causas externas y las debidas a causas internas. Por otra parte, hay muchos casos en que la palabra curar se aplica indistintamente a las dos clases de enfermos. En Mat 4:14 leemos: \u00abSe hablaba de \u00e9l en toda Siria: le tra\u00ed\u00adan enfermos con toda clase de enfermedades y achaques, endemoniados, epil\u00e9pticos y paral\u00ed\u00adticos, y \u00e9l los curaba\u00bb. El mismo verbo curar se aplica a demonios en Mat 12:22; Mar 3:10; Luc 6:19; Luc 7:21; Luc 8:2. Hay un pasaje que parece significativo: \u00abJes\u00fas recorr\u00ed\u00ada toda la Galilea&#8230; curando a la gente de toda clase de enfermedades y achaques\u00bb (Mat 4:23). En el vers\u00ed\u00adculo paralelo de Marcos leemos: \u00abY Jes\u00fas fue predicando&#8230; por toda Galilea, y expulsando demonios\u00bb (Mat 1:39). Pare-ce claro que exorcismo, la expulsi\u00f3n de demonios, es lo mismo que curaci\u00f3n de enfermos: es decir, los as\u00ed\u00ad llamados exorcismos son sencillamente curaciones milagrosas como todas las dem\u00e1s.<\/p>\n<p>4) Se ha puesto mucho \u00e9nfasis en que los evangelistas presentan a Jes\u00fas dirigi\u00e9ndose a los demonios o esp\u00ed\u00adritus inmundos con determina-das palabras: \u00abY le orden\u00f3 Jes\u00fas resueltamente: Enmudece y sal de \u00e9l\u00bb (Mar 1:25). Los vocablos subrayados tienen en griego un fuerte significado de orden tajante, de mandato severo, de c\u00e1llate o t\u00e1pate la boca. Sin embargo, la misma palabra de orden tajante la usa Jes\u00fas cuando se dirige a los vientos (Mat 8:26), al mar (Mat 8:26) o a las olas (Lev 8:24), a Pedro (Mar 8:32) e incluso a la fiebre que sufr\u00ed\u00ada su suegra (Luc 4:39). En cuanto a la palabra enmudece o c\u00e1llate tambi\u00e9n la usa Jes\u00fas al dirigirse a los vientos y al mar o lago de Galilea (Mar 4:34). La expresi\u00f3n, frecuente en los evangelios, de que los demonios sal\u00ed\u00adan de muchos posesos tiene cierto paralelismo con otras expresiones que no tienen nada que ver con posesos: \u00abY la dej\u00f3 la fiebre\u00bb (Mar 1:31), \u00abse le march\u00f3 la calentura\u00bb (Jua 4:52), \u00abal instante se le fue la lepra\u00bb (Mar 1:42; Luc 5:13) o \u00abinmediatamente le dej\u00f3 la lepra\u00bb. Ya se ha dicho que en aquella mentalidad, influenciada todav\u00ed\u00ada por conceptos anim\u00ed\u00adsticos, las en-fermedades eran con frecuencia personificadas.<\/p>\n<p>5) Lo mismo parece cierto por lo que se refiere a los ap\u00f3stoles y a los disc\u00ed\u00adpulos. Jes\u00fas les dio poder para curar toda clase de enfermedades (incluidas aquellas que entonces se atribu\u00ed\u00adan a demonios), pero no para exorcizar. Un ejemplo bastar\u00e1: \u00abHabiendo convocado a los doce ap\u00f3stoles, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para curar enfermedades\u00bb (Lev 9:1). De los vers\u00ed\u00adculos paralelos de Mateo y Marcos se puede inferir que el poder y autoridad sobre todos los demonios es equivalente al poder sobre todas las enfermedades. Marcos habla s\u00f3lo de esp\u00ed\u00adritus inmundos (Lev 6:7), pero Mateo y Lucas lo extienden al poder sobre todas las enfermedades (Mat 10:1). Es tambi\u00e9n muy probable que los evangelistas se refieran a lo mismo, ya que la part\u00ed\u00adcula \u00aby\u00bb (kai) puede muy bien ser explicativa: \u00abPoder sobre todos los demonios, es decir, para curar todas las enfermedades\u00bb.<\/p>\n<p>6) Es muy cierto que los ap\u00f3stoles curaron enfermos en el nombre de Jes\u00fas; pero si esto se entiende como exorcismo tendremos que concluir que todas las curaciones que hicieron fueron exorcismos, incluso aquellas que no se atribu\u00ed\u00adan a demonios. No se hace distinci\u00f3n alguna en los casos de Pedro (Heb 5:16) y de Felipe (Heb 8:4-8) con relaci\u00f3n a sus curaciones, que incluyeron muchas personas con demonios o malos esp\u00ed\u00adritus y otras sin ellos. Pedro dijo al que ped\u00ed\u00ada limosna y hab\u00ed\u00ada sido cojo toda su vida: \u00abPlata y oro no tengo; mas lo que tengo, esto te doy: en nombre de Jesucristo el Nazareno, ponte a andar\u00bb (Heb 3:6). El ap\u00f3stol us\u00f3 la misma expresi\u00f3n que Pablo al dirigirse a la muchacha que estaba pose\u00ed\u00adda: \u00abEn el nombre de Jesucristo te mando que salgas de ella\u00bb (Heb 16:18). Parece cierto que Jesucristo dio a los ap\u00f3stoles un poder \u00fanico: el de curar todas las enfermedades en su nombre. Pero debido a que algunas enfermedades se atribu\u00ed\u00adan entonces a demonios, muchos han entendido este poder \u00fanico como si fuese un poder doble: potestad para curar y potestad para exorcizar.<\/p>\n<p>7) Una \u00faltima y poderosa raz\u00f3n para negar exorcismos en el NT es el hecho de que el vocablo nunca fue usado por Jes\u00fas o los ap\u00f3stoles. Exorcizar viene del griego exorkizo, horkizo, que significa conjurar. El verbo aparece dos veces en los evangelios y en ambas se usa contra Jes\u00fas. El demon\u00ed\u00adaco de Gerasa le dijo: \u00abTe conjuro (horkizo se) por Dios, no me atormentes\u00bb. Tenemos aqu\u00ed\u00ad a un demonio exorcizando a Jes\u00fas y \u00c2\u00a1en nombre de Dios! La segunda vez que aparece el verbo fue en boca del sumo sacerdote, el cual dijo a Jes\u00fas: \u00abTe conjuro (exorkizo se) por el Dios vivo que nos digas si t\u00fa eres el mes\u00ed\u00adas, el hijo de Dios\u00bb (Mat 26:63). S\u00f3lo hay un caso de exorcismo propiamente dicho en el NT. Se refiere a los hijos de un tal Esceva, como sacerdote jud\u00ed\u00ado. Heb 19:13 dice expl\u00ed\u00adcitamente que eran exorcistas (exorkiston). Trataron de imitar las curas de Pablo diciendo a los malos esp\u00ed\u00adritus: \u00abOs conjuro por Jes\u00fas, a quien Pablo predica\u00bb. El resultado fue un completo fracaso. El poseso se lanz\u00f3 sobre ellos, los domin\u00f3 y oblig\u00f3 a escapar de aquella casa desnudos y heridos. Lejos de defender exorcismos y artes m\u00e1gicas, el NT est\u00e1 muy claramente contra todo ello (Heb 8:9-13; Heb 13:6-12). Las curas realizadas por Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos no pueden y no deben llamarse exorcismos. No tienen parecido alguno con los exorcismos practicados en aquel tiempo ni conmuchos de los exorcismos practicados despu\u00e9s por la iglesia.<\/p>\n<p>XI. Resumen y clarificaciones<br \/>\nEs de esperar que de todo lo precedente hayan quedado claros varios aspectos. No puede concluirse de los evangelios y del resto del NT que hubiera verdaderos posesos en tiempos de Jesucristo. Los as\u00ed\u00ad llamados padec\u00ed\u00adan de enfermedades no perceptibles a los sentidos f\u00ed\u00adsicos (enfermedades que hemos denominado interiores), y el vocablo demonio (o esp\u00ed\u00adritu inmundo, malo) en la lengua griega, que es la que usaron los evangelistas, no tiene nada que ver con el diablo, y significaba entonces una fuerza misteriosa y da\u00f1ina. En aquel tiempo, de una mentalidad protol\u00f3gica o prel\u00f3gica, m\u00e1s primitiva que la nuestra, se atribu\u00ed\u00ada posesi\u00f3n a aquellas enfermedades que hoy d\u00ed\u00ada pertenecen al grupo de los des\u00f3rdenes org\u00e1nicos cerebrales, cuya causa no era detectable al simple ojo. Algo parecido ocurre ahora con el t\u00e9rmino histeria. En aquel tiempo se consideraba enfermedad de mujeres, y la causa se deb\u00ed\u00ada a que el \u00fatero .(hystera en griego) se hab\u00ed\u00ada movido del lugar que le correspond\u00ed\u00ada. Hoy d\u00ed\u00ada retenemos elvocablo, pero l\u00e1 teor\u00ed\u00ada del \u00fatero se ha desechado completamente, y el contenido del grupo de enfermedades hist\u00e9ricas es bastante diferente. Se la llama tambi\u00e9n neurosis de conversi\u00f3n, afecta tanto a hombres como mujeres, pertenece a la psiquiatr\u00ed\u00ada cl\u00ed\u00adnica, presenta una variedad inagotable de s\u00ed\u00adntomas y no parece derivarse de una clara lesi\u00f3n org\u00e1nica. El nombre ha variado, pero la realidad de la enfermedad ps\u00ed\u00adquica no.<\/p>\n<p>Asimismo parece que tambi\u00e9n ha quedado claro que ni Jesucristo ni los ap\u00f3stoles practicaron exorcismos, ni como se conceb\u00ed\u00adan en aquel tiempo ni como se conciben en nuestros d\u00ed\u00adas. Pero debe notarse, sin embargo, y es sumamente importante, que al negar la existencia de los as\u00ed\u00ad llamados demonios, no se niega en absoluto la realidad de las curas milagrosas. Jam\u00e1s un epil\u00e9ptico ha sido curado con s\u00f3lo psicoterapia verbal, y mucho menos instant\u00e1neamente. Lo mismo se puede decir de un sordomudo o un ciego de nacimiento. Aquellos que creen firmemente en los milagros de los evangelios no deben sentirse perturbados por la afirmaci\u00f3n de que lo que nos han narrado los evangelistas no fue la curaci\u00f3n de un muchacho pose\u00ed\u00addo por un demonio, sino de un muchacho que sufr\u00ed\u00ada epilepsia (como en otros casos de mudez o sordera). La diagnosis de la enfermedad, o enfermedades, es diferente, m\u00e1s exacta y m\u00e1s en correspondencia con los avances de la ciencia actual; pero esto no tiene nada que ver con la realidad de la milagrosa curaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay que a\u00f1adir otra aclaraci\u00f3n, que puede ser muy importante. Se ha negado que los demonios fueran seres naturales o sobrenaturales; pero esto no debe aplicarse al diablo, que siempre aparece en los evangelios y en el resto del NT como un ser personal y sobrenatural, enemigo por antonomasia de Dios, de Jesucristo y de los hombres. Puede negarse la existencia de los demonios y, al mismo tiempo, retener la existencia del diablo; son dos conceptos enteramente diferentes. Los demonios eran s\u00f3lo fuerzas misteriosas, da\u00f1inas, y se usaban para explicar de alg\u00fan modo la naturaleza de ciertas enfermedades que en aquellos tiempos, m\u00e1s primitivos que los nuestros, parec\u00ed\u00adan inexplicables. Por otro lado, lo quehoy muchos cristianos entienden por demonios se expresa en el NT como \u00ablos \u00e1ngeles de Satan\u00e1s\u00bb (Apo 12:7; 2Co 12:7), \u00ab\u00e1ngeles del diablo\u00bb (Mat 25:41), \u00ablos \u00e1ngeles que pecaron\u00bb (2Pe 2:4; Apo 12:7.9) o \u00ablos \u00e1ngeles que no mantuvieron su rango y abandonaron su propia morada\u00bb (Jud 1:7), etc. Pero nunca se afirma nada en los evangelios de estos \u00e1ngeles malos con relaci\u00f3n a posesiones y enfermedades. Son \u00e1ngeles que simplemente pecaron desobedeciendo a Dios.<\/p>\n<p>XII. Casos hist\u00f3ricos<br \/>\nPara un lector que lea hoy, con un esp\u00ed\u00adritu objetivo y cr\u00ed\u00adtico, todos los casos de alguna importancia de posesi\u00f3n y exorcismo que han tenido lugar a trav\u00e9s de la historia, desde los primeros siglos hasta el presente, la conclusi\u00f3n ser\u00e1 la misma: no ha habido en la historia ning\u00fan caso del que pueda asegurarse con certeza que haya sido verdadera posesi\u00f3n. La falta de espacio no permite que se les haga justicia y que puedan explicarse aqu\u00ed\u00ad con alguna detenci\u00f3n. El lector interesado en ellos puede consultar los libros que indicamos en la nota y algunos de los que se a\u00f1adir\u00e1n al final de este breve estudio. All\u00ed\u00ad tambi\u00e9n podr\u00e1n encontrarse autores que defienden ideas muy diferentes de las que se han presentado hasta ahora con respecto a los demonios y al diablo. Es imposible tratar aqu\u00ed\u00ad ni siquiera todas las ideas m\u00e1s importantes que se han defendido en publicaciones serias durante estos \u00faltimos a\u00f1os, y mucho menos desarrollarlas en estas p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>Un aspecto parece claro: despu\u00e9s de leer toda esta literatura (una de las mejores fuentes es la Enciclopedia de R.H. Robbins, miembro de la Real Sociedad de Literatura [Brit\u00e1nica], con una bibliograf\u00ed\u00ada selecta de m\u00e1s de mil ciento cuarenta t\u00ed\u00adtulos, pero desgraciadamente no traducida al ingl\u00e9s), una conclusi\u00f3n es ineludible, a saber: que la historia de la demonolog\u00ed\u00ada, brujer\u00ed\u00ada y de los exorcismos es un cap\u00ed\u00adtulo negro de la iglesia. Nuestra civilizaci\u00f3n se halla hoy mucho m\u00e1s retardada debido a tantas creencias sin fundamento, a las horrorosas persecuciones de brujas y muchas otras personas que se consideraban posesas y a la pr\u00e1ctica ininterrumpida de los exorcismos. De toda esta literatura elegimos dos casos solamente, que por desgracia se han hecho m\u00e1s famosos todav\u00ed\u00ada debido a los millones de lectores que han le\u00ed\u00addo en todo el mundo los libros basados en ellos y sobre todo las grandes masas que han asistido a los muy poderosos filmes que se han aprovechado del morboso inter\u00e9s que todos estos t\u00f3picos despiertan. Han sido innumerables las personas que se han cre\u00ed\u00addo pose\u00ed\u00addas despu\u00e9s de asistir a tales pel\u00ed\u00adculas. En uno de los m\u00e1s recientes sondeos, catorce millones de adultos en Estados Unidos afirmaban o que estaban pose\u00ed\u00addos o conoc\u00ed\u00adan a alguna persona que ciertamente lo estaba.<\/p>\n<p>1. LAS URSULINAS DE LOUDUN. El caso ha sido objeto de una enorme bibliograf\u00ed\u00ada, pero uno de los mejores relatos se halla en el libro de A. Huxley Los demonios de Loudun \u00ab. En \u00e9l se ha basado la pel\u00ed\u00adcula Los endemoniados. El padre Urbain Grandier fue asignado a una parroquia de Loudun, al suroeste de Par\u00ed\u00ads, en 1617. Llevaba una vida muy licenciosa, tuvo amor\u00ed\u00ados con algunas de sus penitentes y cometi\u00f3 la imprudencia de ofender al poderoso card. Richelieu. Por esa \u00e9poca corr\u00ed\u00adan rumores de que varias de las monjas del convento de las ursulinas de Loudun estaban pose\u00ed\u00addas. El director de las monjas pidi\u00f3 ayuda a los Padres carmelitas para que le asistieran en los exorcismos. El resultado fue contraproducente, y las monjas acusaron una y otra vez al padre Grandier como causante de la posesi\u00f3n. Se le arrest\u00f3, tortur\u00f3, sentenci\u00f3 y fue quemado el mismo d\u00ed\u00ada de la sentencia. La posesi\u00f3n de las monjas deber\u00ed\u00ada haber cesado con la muerte del padre Grandier, pero todo continu\u00f3 como antes. El pueblo y el convento se convirtieron en una atracci\u00f3n tur\u00ed\u00adstica por la conducta, los destapes y frases muy lascivas de algunas de las monjas. El jesuita Jean J. Surin fue enviado al convento para continuar los exorcismos. Persever\u00f3 en su tarea durante tres a\u00f1os y, al final, las monjas fueron \u00abliberadas\u00bb. Como dice Robbins, por entonces Richelieu ya hab\u00ed\u00ada perdido inter\u00e9s en todo aquel asunto y dej\u00f3 de pasar la pensi\u00f3n que hab\u00ed\u00ada mandado a las monjas para que acusaran al padre Grandier.<\/p>\n<p>Cuando se lee el caso, uno se da cuenta del pernicioso efecto de unos exorcismos, repetidos durante a\u00f1os constantemente, en una atm\u00f3sfera de sorprendente y absoluta credulidad. El mismo padre Surin perdi\u00f3 su equilibrio mental, acab\u00f3 crey\u00e9ndose pose\u00ed\u00addo y nunca se recobr\u00f3 totalmente. Como concluye A. Huxley: \u00abLa larga org\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada llegado a su t\u00e9rmino. Si no hubiera habido exorcistas, nunca habr\u00ed\u00ada comenzado\u00bb.<\/p>\n<p>2. EL POSESO DE MT. RAINIER SAINT LOUIS (1949). Se dice que la famosa novela El exorcista y la pel\u00ed\u00adcula del mismo t\u00ed\u00adtulo est\u00e1n basadas en este caso. No es exactamente as\u00ed\u00ad. El autor, W. Blatty, fue alumno de Georgetown University (el que esto escribe ha sido profesor durante muchos a\u00f1os de esa Universidad y ha tenido muchas conversaciones con el se\u00f1or Blatty). Dicho novelista tom\u00f3 muchos aspectos del caso que se va a narrar, pero, como es derecho de todo autor que escribe novelas, se inspir\u00f3 tambi\u00e9n en muchos otros casos de exorcismos, entre ellos el que acaba de describirse muy brevemente sobre las ursulinas de Loudun. Cambi\u00f3 tambi\u00e9n el muchacho por muchacha, y Mt. Rainier (que es casi un suburbio de Washington) por Georgetown, un sector prestigioso dentro de la ciudad. Poseo los mejores documentos que se refieren a esta posesi\u00f3n, entre ellos el diario del jesuita padre Bowdern, que practic\u00f3 los exorcismos. De nuevo debo remitir al lector al libro ya citado, donde se narran los hechos con alguna mayor extensi\u00f3n y se citan todas las principales fuentes que se han utilizado.<\/p>\n<p>El muchacho naci\u00f3 el 1 de junio de 1935, y las primeras manifestaciones de algunos hechos poco corrientes comenzaron el 15 de enero de 1949. Se o\u00ed\u00adan ruidos extra\u00f1os en la casa (sobre todo en el piso superior) durante los s\u00e1bados, cuando el ni\u00f1o no ten\u00ed\u00ada clases. Creyeron que eran ratas; llamaron a un exterminador, pero los ruidos no se acabaron. La familia era protestante, y se le llev\u00f3 al pastor luterano. Pas\u00f3 la noche con \u00e9l; not\u00f3 cosas extra\u00f1as que, dice, aun hoy d\u00ed\u00ada no puede explicar, y lo devolvi\u00f3 a su casa al d\u00ed\u00ada siguiente. La madre ten\u00ed\u00ada un pariente cat\u00f3lico; le consult\u00f3, y \u00e9l aconsej\u00f3 que lo llevaran a un sacerdote. No se aclar\u00f3 nada, y el arzobispo autoriz\u00f3 que se emplearan los exorcismos. Este sacerdote ten\u00ed\u00ada miedo, por la creencia de que el demonio manifiesta los pecados no confesados de los exorcistas, y se fue a otra ciudad para hacer una buena confesi\u00f3n. Al volver, la familia se hab\u00ed\u00ada ido a Saint Louis (hab\u00ed\u00ada aparecido en el pecho del chico, escrito en l\u00ed\u00adneas rojas: \u00abV\u00e1monos a S. Louis&#8217;), donde el joven ten\u00ed\u00ada a su t\u00ed\u00ada favorita. Fue all\u00ed\u00ad donde consultaron a otro jesuita, el padre Bowdern, y donde comenzaron los exorcismos, el d\u00ed\u00ada 16 de marzo. Cuando \u00e9stos empezaron, la conducta del muchacho cambi\u00f3 radicalmente, y comenz\u00f3 a experimentar convulsiones como de epil\u00e9ptico y a proferir palabras muy obscenas. Se decidi\u00f3 bautizarle, con permiso de sus padres; pero nada cambi\u00f3 sustancialmente. Volvieron, el exorcista y la familia, a Washington; se le dio la comuni\u00f3n, con grandes dificultades, pero todo segu\u00ed\u00ada igual. Todos confiaban en que la liberaci\u00f3n podr\u00ed\u00ada tener lugar durante la semana santa, pero nada cambi\u00f3. Confiaban luego en que ser\u00ed\u00ada el d\u00ed\u00ada de pascua, pero todo sigui\u00f3 igual. El d\u00ed\u00ada siguiente, lunes, cuando todos estaban m\u00e1s desanimados, la palabra m\u00e1gica Dominus fue pronunciada, y el muchacho dijo (nadie lo vio) que se le apareci\u00f3 una figura brillante, san Miguel arc\u00e1ngel; el mal esp\u00ed\u00adritu se rebel\u00f3 contra \u00e9l hasta que el arc\u00e1ngel pronunci\u00f3 la palabra Dominus, y todos los malos esp\u00ed\u00adritus se fueron con resentimiento, hacia una cueva donde se metieron todos, y apareci\u00f3 en la entrada la palabra rabia. La posesi\u00f3n hab\u00ed\u00ada terminado.<\/p>\n<p>Es sorprendente la credulidad de aquellas personas. Adem\u00e1s del diario, tengo tambi\u00e9n los res\u00famenes hechos por dos jesuitas, de unas charlas dadas el a\u00f1o 1949, al final del caso. Todos creen lo que dijo el chico, lo cual, en su conjunto, da la impresi\u00f3n de una verdadera farsa: El uso de palabras obscenas, si ocurri\u00f3 de verdad, puede explicarse por lo que hoy se llama coprolalia, uso incesante de palabras sucias, uno de los s\u00ed\u00adntomas de la enfermedad llamada de la Tourette. Hay muchos casos en la historia de impulsos irresistibles a pronunciar obscenidades. Ciertas personas hist\u00e9ricas tienen asimismo la piel muy sensible, y basta pasar las u\u00f1as por ella para que aparezcan rasgos rojos o flechas (como el muchacho las tuvo), que duran m\u00e1s de media hora. Si fue as\u00ed\u00ad, s\u00f3lo el pastor protestante se dio cuenta de ello, pues not\u00f3 que las primeras palabras que aparecieron en el pecho: \u00abV\u00e1monos a S. Louis\u00bb (donde viv\u00ed\u00ada su t\u00ed\u00ada preferida), estaban escritas al rev\u00e9s, como as\u00ed\u00ad deber\u00ed\u00ada ser si las hubiera escrito con las u\u00f1as el mismo muchacho. Finalmente, las convulsiones, como epil\u00e9pticas, s\u00f3lo ten\u00ed\u00adan lugar en presencia de otros, que es lo. que ocurre en casos de histerismo. Nada de lo que sucedi\u00f3 parece convincente, y da la impresi\u00f3n de que fue creado por las creencias del exorcista, sus asistentes y por el uso repetido de las f\u00f3rmulas y oraciones contenidas en el ritual del exorcismo. Hay que leer todo el ritual para darse cuenta del da\u00f1o que tal atm\u00f3sfera y tales plegarias pueden causar \u00ab. Uno se convence de ello; pero hay que respetar el parecer de otros y de muchos sacerdotes que, incluso en nuestros d\u00ed\u00adas, creen y practican los exorcismos. Debe hacernos pensar, sin embargo, el caso m\u00e1s reciente que tuvo lugar en Alemania. La joven Anneliese Michel, de veintitr\u00e9s a\u00f1os, muri\u00f3 de hambre en julio de 1976 porque se la cre\u00ed\u00ada posesa, cuando s\u00f3lo era una desequilibrada. Los dos sacerdotes que la exorcizaron durante el \u00faltimo a\u00f1o de su vida, y sus padres, fueron condenados por un tribunal alem\u00e1n acusados de homicidio por negligencia. Da pena que despu\u00e9s de tantos siglos todav\u00ed\u00ada continuemos con las mismas infundadas creencias. Todo podr\u00ed\u00ada acabarse inmediatamente, siguiendo la tendencia ya iniciada por la iglesia, si los obispos no solamente fueran extremadamente parcos en conceder licencia para exorcizar personas a presb\u00ed\u00adteros doctos y muy prudentes (como permite el can. 1172, 2.\u00c2\u00b0, del nuevo derecho can\u00f3nico) sino, simplemente, si nunca en el futuro concedieran ya esa licencia.<\/p>\n<p>Oigamos los pareceres de algunas personas doctas y sensatas que pueden hablarnos con autoridad en lo que se refiere a estas materias. El padre De Guibert, conocido por su prudencia y solidez de doctrina, tiene esto que decir refiri\u00e9ndose a posesiones en nuestros tiempos: \u00abUna explicaci\u00f3n sobrenatural de los hechos puede ser aceptada \u00fanicamente cuando toda explicaci\u00f3n natural es imposible y se ha probado claramente que as\u00ed\u00ad lo es\u00bb\u00bb. Son palabras acertadas y severas que deber\u00ed\u00adan tenerse siempre en cuenta. Y no parece que se haya hecho as\u00ed\u00ad en todos los casos de exorcismos que registra la historia. El padre J. de Tonqu\u00e9dec, S.J., exorcista oficial de la di\u00f3cesis de Par\u00ed\u00ads durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os, afirma que no encontr\u00f3 ning\u00fan caso que fuera plenamente convincente, y a\u00f1ade unas palabras dignas de toda consideraci\u00f3n:<br \/>\n\u00abUn sacerdote dedicado al peligroso ministerio de los exorcismos me dijo en una ocasi\u00f3n: `No hay nunca peligro en tal pr\u00e1ctica, incluso si todo resulta que no hay tal posesi\u00f3n, sino enfermedad; porque si el exorcismo no hace ning\u00fan bien, tampoco puede hacer ning\u00fan da\u00f1o&#8217;. Perd\u00f3neme, le respond\u00ed\u00ad. El exorcismo es una ceremonia muy impresionante, capaz de actuar de un modo muy eficaz y peligroso en una persona enferma. Los conjuros dirigidos al demonio, los repetidos rociamientos con agua bendita, la estola puesta alrededor del cuello del paciente, las muchas se\u00f1ales de la cruz en su frente, etc., son muy capaces de crear una verdadera man\u00ed\u00ada diab\u00f3lica, en palabras y acciones, sobre un alma ya enferma. Llama al diablo y lo ver\u00e1s, o, mejor, no a \u00e9l, sino a un retrato creado por las ideas de la persona enferma con respecto a \u00e9l. Es por esta raz\u00f3n que ciertos sacerdotes, debido a la pr\u00e1ctica inconsiderada e imprudente de practicar los exorcismos, crean, confirman y corroboran los mism\u00ed\u00adsimos des\u00f3rdenes que ellos desear\u00ed\u00adan suprimir.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica de los exorcismos, por tanto, no solamente es in\u00fatil, sino que puede ser tambi\u00e9n muy perjudicial.<\/p>\n<p>XIII. Primeras conclusiones<br \/>\nSe ha expuesto hasta ahora un punto de vista que puede parecer m\u00e1s bien negativo. Son respuestas a lo que parece ser el origen de la creencia de los demonios y la demonolog\u00ed\u00ada en general. De todo lo dicho se concluye que es muy probable que posesos y demonios no hayan existido nunca. La frase evang\u00e9lica \u00abpose\u00ed\u00addos por demonios\u00bb estar\u00ed\u00ada traducida m\u00e1s exactamente por \u00abafligidos por fuerzas misteriosas da\u00f1inas\u00bb. El diablo no tiene nada que ver con lo que los relatos evang\u00e9licos denominan demonios. Tal vocablo se usaba en aquel tiempo, m\u00e1s primitivo que el nuestro, como un modo de expresi\u00f3n para explicar lo que para ellos era inexplicable, es decir, todas las enfermedades que hoy d\u00ed\u00ada podr\u00ed\u00adan llamarse internas o cerebrales. Consecuentemente, si demonios y posesos no han existido nunca (aunque no puede negarse la pura posibilidad de posesi\u00f3n, pues todo lo que no es contradictorio es posible), los exorcismos ni deber\u00ed\u00adan haberse practicado ni deber\u00ed\u00adan practicarse en el futuro. No solamente son in\u00fatiles, sino tambi\u00e9n, corno ya se ha insinuado, son potencialmente muy nocivos y perjudiciales.<\/p>\n<p>Todo lo que precede, sin embargo, es un punto de vista. Parece v\u00e1lido y va adquiriendo cada d\u00ed\u00ada mayor aceptaci\u00f3n. Pero no es el \u00fanico. La materia es extremadamente compleja, y en estas materias existe una gran variedad de interpretaciones. Antes de mencionar brevemente las m\u00e1s tradicionales, conviene advertir que nada se ha dicho con respecto a los exorcismos privados (de un modo casi exclusivo se ha tratado de los exorcismos p\u00fablicos y solemnes). La presencia del mal en el mundo es muy clara, y toda clase de oraciones y plegarias para ser protegidos de males no solamente se permiten, sino que pueden ser incluso muy aconsejables. Asimismo, exorcismos privados para proteger animales e incluso cosas, como casas y campos o cosechas, est\u00e1n permitidos y se pueden considerar laudables. Bastantes de estos \u00faltimos entran en el cap\u00ed\u00adtulo de las devociones. C. Vagaggini afirma que \u00ablos exorcismos sobre cosas infrahumanas, incluso inorg\u00e1nicas, son plenamente justificados&#8230; Y esto porque el influjo diab\u00f3lico sobre ellos&#8230; puede ser real\u00ed\u00adsimo&#8230;\u00bb A\u00f1ade que el exorcismo en este caso tiene el significado de una oraci\u00f3n a Dios 16. Como se dir\u00e1 m\u00e1s adelante, el cristiano tiene que pedir siempre ayuda para que nuestro Padre nos proteja de todo mal, y m\u00e1s concretamente del malvado.<\/p>\n<p>XIV. Ense\u00f1anza ordinaria de la iglesia<br \/>\nLo que ha sido expuesto hasta ahora, que demonios y posesos tal vez no hayan existido nunca, no es por ahora la ense\u00f1anza com\u00fan de la iglesia. Aun hoy son muchos los te\u00f3logos cat\u00f3licos que creen en esos seres malignos y en la posibilidad de que puedan invadir a algunas personas desde dentro. Esta ha sido tambi\u00e9n la tradici\u00f3n de la iglesia desde los primeros siglos. En la segunda mitad del s. II despu\u00e9s de Cristo, san Justino m\u00e1rtir habla de innumerables endemoniados, en muchas partes del mundo, que fueron exorcizados por hombres cristianos en nombre de Jesucristo, aun cuando no pod\u00ed\u00adan ser exorcizados por aquellos que usaban encantamientos y otros medios (2 Apol. 6). Tertuliano, a principios del s. III, se lamenta de la ingratitud de los paganos, que llamaban a los cristianos enemigos de la raza humana sin tener en cuenta el hecho de que los cristianos exorcizaban a los paganos sin recompensa o salario (Apol. 37). Or\u00ed\u00adgenes (185?-254) indica que en el nombre de Jes\u00fas se expulsaban incontables malos esp\u00ed\u00adritus de las almas y cuerpos de los hombres (Contra Celsum 1,25). Y as\u00ed\u00ad muchos otros de los padres apost\u00f3licos y primitivos. Tal fue la actitud en los primeros siglos de la iglesia, para la cual un exorcismo era la invocaci\u00f3n a Dios frente al hostigamiento de los demonios. Con frecuencia esta s\u00faplica iba acompa\u00f1ada de alg\u00fan acto simb\u00f3lico, tal como soplar sobre el sujeto, poner las manos sobre \u00e9l o persignarle con la cruz. S\u00f3lo m\u00e1s adelante y a trav\u00e9s de los siglos, los excesos y desviaciones que hemos mencionado se fueron poco a poco introduciendo.<\/p>\n<p>Hoy d\u00ed\u00ada existe la tendencia a disminuir la pr\u00e1ctica de los exorcismos. Por un lado, como queda dicho, se ha suprimido (a partir del 1 de enero de 1973) la orden menor de exorcista (aunque no el poder para exorcizar); se ha reconocido que muchas de las que antes se cre\u00ed\u00adan posesiones son simplemente enfermedades de tipo psicol\u00f3gico o psiqui\u00e1trico, y la pr\u00e1ctica de los exorcismos solemnes ha disminuido de modo muy notable. No nos extra\u00f1ar\u00ed\u00ada si disminuyera todav\u00ed\u00ada mucho m\u00e1s, e incluso si desapareciera totalmente. Conviene repetir, sin embargo, que son bastantes los te\u00f3logos que todav\u00ed\u00ada creen en posesiones y en la eficacia de los exorcismos. Hay que respetar, aunque no necesariamente compartir, estas creencias, que van avaladas por una larga e ininterrumpida tradici\u00f3n. A\u00f1adimos tambi\u00e9n que no tenemos noticia de que se haya traducido a lenguas vern\u00e1culas la parte del Ritual romano que corresponde a los exorcismos. El \u00fanico ritual que conocemos que contenga todo lo referente a estas materias data del a\u00f1o 1952, y todo lo tiene en lat\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>XV. Exorcismos lit\u00fargicos<br \/>\nPodr\u00ed\u00adan denominarse as\u00ed\u00ad ciertas plegarias que forman parte de la liturgia de algunos sacramentos. Nos referimos principalmente a las renuncias a Satan\u00e1s y a todas sus obras y seducciones, que se encuentran en el rito del bautismo y de la confirmaci\u00f3n. Evidentemente, no son exorcismos en sentido propio, sino m\u00e1s bien en sentido amplio e indirecto. Tal pr\u00e1ctica, as\u00ed\u00ad como la renovaci\u00f3n de ella que muchos hacen por devoci\u00f3n, es ciertamente muy laudable y en conformidad, como veremos despu\u00e9s, con la ense\u00f1anza de Jesucristo. A este apartado pertenec\u00ed\u00ada tambi\u00e9n la oraci\u00f3n a san Miguel arc\u00e1ngel que se rezaba de rodillas al final de la misa antes del concilio Vat. II. Quiz\u00e1 sea conveniente recordarla aqu\u00ed\u00ad. Fue prescrita primero por Le\u00f3n XIII, y despu\u00e9s por P\u00ed\u00ado XI, para la conversi\u00f3n de Rusia. Dec\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad:<br \/>\n\u00abSan Miguel arc\u00e1ngel, defi\u00e9ndenos en la batalla, y s\u00e9 nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Suj\u00e9talo, Dios, pedimos suplicantes; y t\u00fa, pr\u00ed\u00adncipe de la celestial milicia, sepulta en el infierno, con el divino poder, a Satan\u00e1s y a los dem\u00e1s esp\u00ed\u00adritus malignos, que merodean por el mundo para la perdici\u00f3n de las almas. Am\u00e9n.\u00bb<br \/>\nJ. A. Jungmann, en su comentario sobre El sacrificio de la misa, la juzga as\u00ed\u00ad: \u00abNo se trata de una nueva oraci\u00f3n, sino de una invocaci\u00f3n aislada, con car\u00e1cter de exorcismo, rar\u00ed\u00adsima en la liturgia romana\u00bb\u00bb. Pero, aunque rara, no puede negarse que tal oraci\u00f3n es muy conforme al esp\u00ed\u00adritu de la iglesia y a la ense\u00f1anza de Jesucristo. El lector debe recordar que la \u00faltima petici\u00f3n del padrenuestro, \u00aby no nos dejes caer en la tentaci\u00f3n, mas l\u00ed\u00adbranos del mal\u00bb, en griego, como casi todas las traducciones modernas del original reconocen, debe ser \u00abmas l\u00ed\u00adbranos del malvado\u00bb: Pedimos que el Se\u00f1or nos proteja de todas las asechanzas de Satan\u00e1s, o directamente por las tentaciones y concupiscencias de la carne o indirectamente por el mal ejemplo de tantos cristianos que cometen pecados o nos incitan a ellos. El pedir ayuda a Dios y a Jesucristo para que nos libre del enemigo no solamente es pr\u00e1ctica muy laudable y recomendada por la iglesia, sino mandada por nuestro Salvador. Todo cuanto se diga en favor de esta costumbre y recomendaci\u00f3n ser\u00e1 siempre poco.<\/p>\n<p>XVI. \u00bfDesviaciones?<br \/>\nDebe hacerse menci\u00f3n aqu\u00ed\u00ad que al mismo tiempo que muchos dudan de la existencia de esp\u00ed\u00adritus malignos, otros parecen creer en ellos m\u00e1s que nunca. La man\u00ed\u00ada del ocultismo, los progresos de la parapsicolog\u00ed\u00ada, el inter\u00e9s por la brujer\u00ed\u00ada, el espiritismo y los as\u00ed\u00ad llamados platillos volantes, la reviviscencia de la astrolog\u00ed\u00ada, los hor\u00f3scopos, la fascinaci\u00f3n por las religiones y el misticismo oriental, la creencia en las predicciones por la lectura de las cartas o de las l\u00ed\u00adneas de la mano, la magia en todas sus variedades, y sobre todo las experiencias ps\u00ed\u00adquicas por lo que se ha llamado la cultura de la droga, etc., parecen haber revitalizado la creencia en los esp\u00ed\u00adritus, diablos y seres misteriosos. Muchos de estos t\u00f3picos pueden tener algo o mucho de superstici\u00f3n y, concretamente, algunos de ellos est\u00e1n condenados en la biblia. Cuando el fracaso de aquellos siete hijos de Esceva (tratado al exponer si Jesucristo era exorcista propiamente dicho) san Lucas en los Hechos (19,17-19) contin\u00faa: \u00abEl suceso se divulg\u00f3 entre los habitantes de Efeso, lo mismo jud\u00ed\u00ados que griegos; todos quedaban espantados y se proclamaba la grandeza del Se\u00f1or Jes\u00fas. Muchos de los que ya cre\u00ed\u00adan (en Cristo) iban a confesar p\u00fablicamente sus malas pr\u00e1cticas, y buen n\u00famero de los que hab\u00ed\u00adan practicado la magia hicieron un mont\u00f3n con los libros y los quemaron a la vista de todos. Calculado el precio, result\u00f3 ser cincuenta mil monedas de plata\u00bb. Resulta, pues, que todas esas pr\u00e1cticas son consideradas como malas, la magia en muchas de sus variedades ya se practicaba extensamente en el s. I de nuestra era, y asimismo no menos en la m\u00e1s remota antig\u00fcedad, y el n\u00famero de libros quemados debi\u00f3 ser enorme, pues la moneda de plata equival\u00ed\u00ada al salario de un d\u00ed\u00ada (el griego dice cincuenta mil drachmas, equivalente a la moneda romana de un denario, Mat 20:2). Algo parecido se refiere en Heb 8:9-23 con respecto a Sim\u00f3n el mago. No puede negarse que muchas de estas pr\u00e1cticas se parecen mucho a supersticiones, que seguir\u00e1n existiendo mientras haya personas excesivamente cr\u00e9dulas.<\/p>\n<p>XVII. \u00bfExiste el diablo?<br \/>\nAlgunos de los que han le\u00ed\u00addo la primera parte de este trabajo sobre la probabilidad de que los demonios no hayan existido nunca, podr\u00ed\u00adan concluir que tambi\u00e9n el diablo puede no haber existido nunca. Nada m\u00e1s ajeno a nuestro parecer. All\u00ed\u00ad se dijo que los demonios (ta daimonia) aparecen en griego con el pronombre neutro, son cosas y no tienen nada que ver con el diablo o Satan\u00e1s, el cual ordinariamente aparece en singular, en masculino y con el art\u00ed\u00adculo determinado ho diabolos, ho satanas, aludiendo a un ser personal y sobrehumano. Conviene dar ante todo la doctrina de la iglesia y de la Sagrada Escritura.<\/p>\n<p>1. CONCILIOS Y PONTIFICES. El primer concilio (de car\u00e1cter local) que adopt\u00f3 postura decidida y solemne respecto al diablo fue el celebrado en Braga (Portugal) en el a\u00f1o 561. Es una declaraci\u00f3n contra los priscilianos y maniqueos, los cuales cre\u00ed\u00adan, entre otras cosas, que el diablo no hab\u00ed\u00ada sido creado por Dios. El concilio conden\u00f3 la creencia de \u00abque el diablo no fue primero un \u00e1ngel bueno hecho por Dios y que su naturaleza no fue obra de Dios&#8230;\u00bb (Denz. 237). En el mismo contexto tenemos la declaraci\u00f3n impuesta por Inocencio III (1208) repitiendo: \u00abCreemos que el diablo no fue hecho malo por creaci\u00f3n, sino por su propia decisi\u00f3n\u00bb (Denz. 427). Las declaraciones m\u00e1s importantes, sin embargo, son las del concilio Lateranense (1215), que afirma, entre otras cosas:-\u00abEl hombre pec\u00f3 tambi\u00e9n por sugesti\u00f3n del diablo\u00bb (Denz. 428), y del Vat. I (1870) y II (1963-1965). Este \u00faltimo recuerda la existencia del diablo y su acci\u00f3n perniciosa en el mundo en perjuicio de los hombres y de su salvaci\u00f3n. Afirma que el hombre por s\u00ed\u00ad mismo es incapaz de vencer el \u00abesp\u00ed\u00adritu del mal\u00bb; que el Se\u00f1or vino a librarlo del \u00abpr\u00ed\u00adncipe de este mundo\u00bb; que a menudo los hombres, \u00abseducidos por el diablo\u00bb, han servido a la criatura en lugar de servir al Creador; que la iglesia \u00abderriba el imperio del diablo\u00bb, y que Cristo baj\u00f3 a la tierra \u00abpara arrancar a los hombres del poder de Satan\u00e1s.<\/p>\n<p>En un discurso pronunciado en la audiencia general del 15 de noviembre de 1972, Pablo VI insisti\u00f3 en la antigua fe cristiana de un diablo o esp\u00ed\u00adritu del mal personal. A\u00f1adi\u00f3: \u00abEl mal no es solamente una deficiencia, sino una eficiencia, un ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor. Terrible realidad, misteriosa y pavorosa (&#8230;). Es el enemigo n\u00famero uno, es el tentador por excelencia. Sabemos, pues (por la Sagrada Escritura), que este ser oscuro y perturbador existe de verdad\u00bb. El papa precis\u00f3 claramente que no estaba empleando un lenguaje metaf\u00f3rico, y a\u00f1adi\u00f3 que cuantos reh\u00fasan reconocer la existencia de esta terrible realidad \u00abse salen del cuadro de las ense\u00f1anzas b\u00ed\u00adblicas y eclesi\u00e1sticas\u00bb. M\u00e1s recientemente (20 de agosto de 1986), Juan Pablo II, en una de sus charlas durante la audiencia general de los mi\u00e9rcoles, dijo: \u00abNuestras catequesis sobre Dios, creador de las cosas invisibles, nos han llevado a iluminar y vigorizar nuestra fe por lo que respecta a la verdad sobre el maligno o Satan\u00e1s, no ciertamente querido por Dios, sumo amor y santidad, cuya providencia sapiente y fuerte sabe conducir nuestra existencia a la victoria sobre el pr\u00ed\u00adncipe de las tinieblas\u00bb.<\/p>\n<p>2. NUEVO TESTAMENTO. LOS papas y los concilios no hacen m\u00e1s que reflejar las ense\u00f1anzas de la Sagrada Escritura, sobre todo el NT. El concepto de Satan\u00e1s o del diablo, tal como se entiende ahora, se halla insinuado en el AT, en los manuscritos de Qumr\u00e1n (all\u00ed\u00ad com\u00fanmente denominado Belial) y en la literatura ap\u00f3crifa; pero es en el NT donde se desarrolla m\u00e1s claramente como un poder del mal personal y sobrehumano. Es el adversario del reino y de los hijos de este reino. Su influencia, sin embargo, como ya se ha indicado, es moral y psicol\u00f3gica, no directamente f\u00ed\u00adsica. Satan\u00e1s arrebata el mensaje de Dios a los hombres (Mar 4:15), instig\u00f3 a Judas a su acto de traici\u00f3n (Luc 22:3; Jua 13:27), dificulta la obra del Ap\u00f3stol (1Ts 2:18), provoca la aparici\u00f3n de falsas creencias (1Ti 5:15), se disfraza como \u00e1ngel de la luz (2Co 11:14), tienta con malos actos (Apo 2:10) y con enga\u00f1os (Heb 5:3). Sin embargo, Dios aplastar\u00e1 a Satan\u00e1s (Rom 16:20), y Jes\u00fas vio c\u00f3mo Satan\u00e1s era arrojado del cielo (Luc 10:18).<\/p>\n<p>No hay ninguna diferencia apreciable entre este concepto de Satan\u00e1s en relaci\u00f3n con el otro, ya mencionado, de ho diabolos, el diablo. Ha pecado desde el principio mismo (1Jn 3:8), los hombres perversos son hijos del diablo (Heb 13:10; 1Jn 3:10), proceden de \u00e9l (Jua 6:70), el diablo es su padre (Jua 8:48) e hizo que Judas traicionase a Jes\u00fas (Jua 13:2). La misma influencia moral o psicol\u00f3gica se atribuye a los t\u00e9rminos sin\u00f3nimos de \u00abel maligno\u00bb (Mat 13:19), \u00abel enemigo\u00bb (Mat 13:39), \u00abel soberano de este mundo\u00bb (Jua 12:31), \u00abel soberano de este tiempo\u00bb (1Co 2:6-8), \u00abel tentador\u00bb (Mat 4:3), \u00abel adversario\u00bb (1Pe 5:8), \u00abel seductor\u00bb (Apo 12:9) y otras expresiones similares.<\/p>\n<p>El notable investigador alem\u00e1n J. Jeremias, en su libro Teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento, no solamente acepta que Satan\u00e1s, el poder personal del mal, es parte constante e integral del pensamiento en el NT, sino que avanza muchas razones, que no podemos desarrollar aqu\u00ed\u00ad, insistiendo en que la tradici\u00f3n acerca de Satan\u00e1s pertenece tambi\u00e9n a la tradici\u00f3n anterior a la pascua y que, por tanto, muy probablemente procede no de los evangelistas s\u00f3lo, sino del mismo Jes\u00fas. Satan\u00e1s, por tanto, es concebido como el enemigo de Dios, y su subyugaci\u00f3n es la esencia de la misi\u00f3n del Salvador. Interpretar las expresiones mencionadas, y otras muchas que se podr\u00ed\u00adan a\u00f1adir, como se ha interpretado el concepto de demonios, o como creaciones de la iglesia primitiva, o como puras met\u00e1foras que representan solamente abstracciones de los poderes del mal en el mundo, parece que no hace justicia a los evangelios ni a la esencia del mensaje del NT \u00ab.<\/p>\n<p>XVIII. Otros puntos de vista<br \/>\nEsto no quiere decir, sin embargo, que la evidencia presentada sea absolutamente convincente para todos. Nos encontramos en un reino misterioso, invisible y&#8217; espiritual, que presenta oscuridades para muchas mentes modernas, y existe falta de consenso entre los te\u00f3logos Dos de los libros de uno de ellos, H. Haag, que llevan por t\u00ed\u00adtulo El diablo, un fantasma y El diablo: su existencia como problema, son un desaf\u00ed\u00ado a las creencias tradicionales en la existencia del diablo y de los demonios. Aunque Haag concede que su postura difiere de la del magisterio, estima que ser\u00e1 universalmente aceptada en el futuro. Llega a defender que las referencias evang\u00e9licas concernientes a la actividad de Satan\u00e1s no poseen en ning\u00fan lugar una consistencia tal que fuercen a una aceptaci\u00f3n incondicionada. M\u00e1s maduras parecen ser las reflexiones que ofrece el profesor alem\u00e1n Peter Knauer. Pueden sintetizarse como perspectivas que la teolog\u00ed\u00ada actual ofrece a los perplejos cristianos de nuestros d\u00ed\u00adas:<br \/>\n\u00abPienso que un cat\u00f3lico ni tiene que creer en el diablo, ni necesita creer en \u00e9l, ni puede creer en \u00e9l. Sencillamente, porque la fe de los cristianos se refiere s\u00f3lo a Dios. En la fe se trata de nuestra uni\u00f3n con Dios, y nada m\u00e1s; se trata de nuestra participaci\u00f3n en la relaci\u00f3n divina de Jes\u00fas, y por eso la existencia de seres creados nunca puede ser objeto de fe.<\/p>\n<p>Si se me preguntara sobre la existencia del demonio, yo responder\u00ed\u00ada lapidariamente con Pablo: Los \u00ed\u00addolos no son nada. Y puesto que se habla tanto del diablo, se podr\u00ed\u00ada decir en todo caso: con ese nombre se alude a toda forma de divinizaci\u00f3n del mundo, en contraposici\u00f3n a la fe como uni\u00f3n con Dios: cuando uno se hace un Dios a su medida, cuando se adhiere absolutamente a cualquier cosa de este mundo, uno tiene una mentalidad mundana. Es una manera simb\u00f3lica de referirse al deseo de tener a Dios de otra manera, a querer alcanzarlo de forma distinta que en la fe.<\/p>\n<p>Con frecuencia se habla del diablo como si fuera una naturaleza personal, y no meramente un s\u00ed\u00admbolo. Pero si es que tiene una personalidad, es, en todo caso, una personalidad que recibe prestada de Dios, en cuanto que uno pervierte en cierto sentido la relaci\u00f3n personal que mantenemos con Dios en la fe, orient\u00e1ndola hacia algo de este mundo.<\/p>\n<p>XIX. Conclusi\u00f3n<br \/>\nDe todo cuanto hemos tratado en estas p\u00e1ginas, tal vez pueda sacarse una conclusi\u00f3n que creemos razonable, aunque tambi\u00e9n puede ser que algunos no la consideren de este modo. La religi\u00f3n es una realidad muy compleja, que con demasiada frecuencia se ha ocupado fundamentalmente del mal, sin duda para vencerlo, pero s\u00f3lo despu\u00e9s de haberlo mirado fijamente a los ojos y de haber apreciado toda su dimensi\u00f3n. Tal actitud religiosa se denomina a s\u00ed\u00ad misma por su relaci\u00f3n negativa con el mal, aunque su principal objetivo es la salvaci\u00f3n. Pero tiene el peligro de llegar a fascinarse por su adversario hasta el punto de olvidar su propio destino, la uni\u00f3n con Dios y la vida bienaventurada. Obsesionada por la destrucci\u00f3n del mal, puede convertirse en su v\u00ed\u00adctima. Ya es hora de cambiar esta actitud y evitar perniciosos errores.<\/p>\n<p>Como dice muy bien Juan Pablo II: \u00abLa fe de la iglesia nos ense\u00f1a que la potencia de Satan\u00e1s no es infinita. El s\u00f3lo es una creatura, potente en cuanto esp\u00ed\u00adritu puro, pero siempre una creatura, con los l\u00ed\u00admites de la creatura, subordinada al querer y el dominio de Dios\u00bb. Lo mismo, pero con mucha mayor raz\u00f3n, pues ni siquiera son esp\u00ed\u00adritus puros, sino meras expresiones para explicar lo que en aquel tiempo parec\u00ed\u00ada inexplicable, se puede y debe decir de los demonios. Lo que s\u00ed\u00ad queda claro, para citar de nuevo a Juan Pablo II, es que: \u00abEsta es la gran certeza de la fe cristiana: `El pr\u00ed\u00adncipe de este mundo est\u00e1 ya juzgado&#8217; (Jua 16:11); `Y para esto apareci\u00f3 el Hijo de Dios, para destruir las obras del diablo&#8217;, como nos atestigua san Juan (1Jn 3:8). Siendo esto as\u00ed\u00ad, ni el pecado, la muerte, los demonios, las enfermedades o Satan\u00e1s pueden tener la \u00faltima palabra sobre el destino definitivo del hombre. Para el cristiano, la convicci\u00f3n de que ellos no pueden decir la \u00faltima palabra es en s\u00ed\u00ad misma una prueba del hecho de que ya desde ahora participa de la vida de Cristo resucitado, de que ha pasado de la muerte a la vida (1Jn 3:14). Tal cristiano ha superado el poder del pecado, de la muerte, de Satan\u00e1s y de cualquier otro poder maligno ahora y para siempre. Ning\u00fan mal de ninguna clase -moral, f\u00ed\u00adsico o personal-puede forzar ya o coaccionar nuestra libertad personal para seguir a Cristo, que ha superado todo lo que en este mundo se relaciona de alg\u00fan modo con el diablo: pecado, enfermedad o muerte. La fe en Dios y en su Hijo lo supera todo, absolutamente todo. Y puede decir con san Pablo: \u00abEstoy convencido de que ni muerte ni vida, ni \u00e1ngeles ni soberan\u00ed\u00adas, ni lo presente ni lo futuro, ni poderes, ni alturas, ni abismos, ni ninguna otra criatura podr\u00e1 privarnos de ese amor de Dios, presente en el Mes\u00ed\u00adas Jes\u00fas, Se\u00f1or nuestro\u00bb (Rom 8:38-39).<\/p>\n<p>J. B. Cort\u00e9s<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n &#8211; II. Definiciones &#8211; III. Sacramentales &#8211; IV. Principios exeg\u00e9ticos b\u00ed\u00adblicos &#8211; V. Nuevo punto de vista &#8211; VI. Significado de la palabra demonio &#8211; VII. Enfermedades externas &#8211; VIII. Enfermedades internas &#8211; IX. Confirmaciones &#8211; X. \u00bfExorcismos en los evangelios? &#8211; XI. Resumen y clarificaciones &#8211; XII. Casos hist\u00f3ricos: 1. Las &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exorcismos-y-liturgia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEXORCISMOS Y LITURGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17138","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17138","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17138"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17138\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17138"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17138"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17138"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}