{"id":17139,"date":"2016-02-05T11:09:29","date_gmt":"2016-02-05T16:09:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fe-y-liturgia\/"},"modified":"2016-02-05T11:09:29","modified_gmt":"2016-02-05T16:09:29","slug":"fe-y-liturgia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fe-y-liturgia\/","title":{"rendered":"FE Y LITURGIA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La relaci\u00f3n fe-liturgia en el debate actual: l\u00ed\u00adneas de evoluci\u00f3n y desarrollo &#8211; II. Relectura de cap\u00ed\u00adtulos y momentos diversos de la tradici\u00f3n lit\u00fargica &#8211; III. Reflexiones conclusivas y orientaciones teol\u00f3gico-pastorales.<\/p>\n<p>Reflexionar sobre la relaci\u00f3n existente entre fe y liturgia significa encontrarse en uno de los temas m\u00e1s interesantes que ayudan a comprender la naturaleza de la liturgia cristiana y a interpretar el papel que tiene dentro de toda la actividad eclesial. La conciencia de este car\u00e1cter fundamental de nuestro tema invita a prestar atenci\u00f3n en primer lugar a las l\u00ed\u00adneas de estudio con que, en el debate reciente, se ha explicado y se sigueexplicando todav\u00ed\u00ada hoy (I); esa escucha cr\u00ed\u00adtica permite pasar revista, desde nuevos puntos de vista, a algunos cap\u00ed\u00adtulos de la praxis lit\u00fargica, en los que se muestra particularmente la relaci\u00f3n fe-liturgia (II). El an\u00e1lisis de la tradici\u00f3n, adem\u00e1s de la documentaci\u00f3n que siempre ofrece, constituye tambi\u00e9n una contribuci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica al replanteamiento de todo el problema (III) desde enfoques diversos y m\u00e1s ricos que los prevalentemente apolog\u00e9ticos o intelectuales, que han podido gozar de tanto espacio en la consideraci\u00f3n teol\u00f3gica reservada por los manuales a la relaci\u00f3n entre fe y liturgia.<\/p>\n<p>1. La relaci\u00f3n fe-liturgia en el debate actual: l\u00ed\u00adneas de evoluci\u00f3n y desarrollo<br \/>\nLa relectura de algunos de los m\u00e1s importantes estudios que se han enfrentado cr\u00ed\u00adticamente con el problema teol\u00f3gico de la relaci\u00f3n entre fe y liturgia -expresado generalmente como b\u00fasqueda de las razones y condiciones para que la liturgia se pueda entender como locus theologicus, o bien como an\u00e1lisis del binomio lex credendi-lex orandi- permite poner de relieve algunos desarrollos que son significativos.<\/p>\n<p>1. La necesidad, con frecuencia declarada p\u00fablicamente y puesta en evidencia por los autores, de una .correcta hermen\u00e9utica a la hora de estudiar las relaciones entre fe-liturgia-teolog\u00ed\u00ada, ya es de por si un s\u00ed\u00adntoma de que aqu\u00ed\u00ad existe un problema; en efecto, en los tratamientos manual\u00ed\u00adsticos, la referencia a la autoridad de una fuente lit\u00fargica se hac\u00ed\u00ada frecuentemente con una \u00f3ptica estrictamente demostrativo-apolog\u00e9tica, o bien en una perspectiva tendente a justificar el recurso a ella s\u00f3lo con la finalidad de tener un \u00abelemento de confirmaci\u00f3n autoritativo de una determinada manera de ver conceptualmente el dato de fe\u00bb&#8216;. Es evidente que la objeci\u00f3n levantada por la cr\u00ed\u00adtica a este modo de proceder no pretende negar la legitimidad del recurso a fuentes lit\u00fargicas en el trabajo de elaboraci\u00f3n de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica; por lo dem\u00e1s, el uso del binomio lex credendi-lex orandi es bastante frecuente en los mismos documentos del magisterio. La objeci\u00f3n pretende, m\u00e1s bien, suscitar el problema del modo como, de hecho, tiene lugar tal recurso; en particular, se pide que se respete el peculiar testimonio del dato lit\u00fargico y se use una hermen\u00e9utica adecuada a la naturaleza de un texto usado por la liturgia. Bajo este aspecto, los an\u00e1lisis, hoy en d\u00ed\u00ada conclusivos, sobre el verdadero sentido del c\u00e9lebre adagio atribuido a Pr\u00f3spero de Aquitania (Legem credendi lex statuat supplicandi) constituyen una primera aportaci\u00f3n clarificadora&#8217;: reconducido a su sentido y contexto verdadero, expresar\u00ed\u00ada la necesidad de que la praxis lit\u00fargica se enra\u00ed\u00adce siempre y profundamente en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblico-patr\u00ed\u00adstica; pero de ninguna manera pretend\u00ed\u00ada apoyar un modo r\u00ed\u00adgido y unilateral de entender el testimonio\u2020\u00a2 lit\u00fargico en t\u00e9rminos de prueba de la fe ortodoxa de la iglesia.<\/p>\n<p>2. El compromiso de elaborar una correcta hermen\u00e9utica del dato lit\u00fargico para llegar a una mejor comprensi\u00f3n de la relaci\u00f3n fe-liturgia ya est\u00e1 presente en algunos de los m\u00e1s notables y autorizados te\u00f3logos liturgistas. En una presentaci\u00f3n, aunque sea s\u00f3lo inicial, de las caracter\u00ed\u00adsticas que debe tener una ciencia lit\u00fargica, hallamos precisiones que ayudan al estudioso a llevar a cabo las debidas distinciones al afrontar e interpretar el dato lit\u00fargico: es diferente, por ejemplo, la autoridad de uno u otro libro, de una u otra tradici\u00f3n, de uno u otro texto eucol\u00f3gico; la ex\u00e9gesis teol\u00f3gica nunca podr\u00e1 prescindir de estas leyes interpretativas elementales En la c\u00e9lebre s\u00ed\u00adntesis de teolog\u00ed\u00ada de la liturgia elaborada por Cipriano Vagaggini el tema se va enriqueciendo todav\u00ed\u00ada m\u00e1s; si, por una parte, se recuerdan y precisan las reglas hermen\u00e9uticas, por otra, aparece cada vez m\u00e1s claramente la conciencia de la connotaci\u00f3n totalmente singular del lenguaje lit\u00fargico y de la peculiaridad de la situaci\u00f3n celebrativa, que es por su misma naturaleza experiencial, y hace continuamente referencia a la realidad simb\u00f3lica en su concreto devenir&#8217;. Por tanto, no sorprende que un autorizado manual de liturgia, editado en v\u00ed\u00adsperas del.Vat. II, contenga una aclaraci\u00f3n ya definitiva al respecto: el empleo del testimonio de la liturgia como locus theologicus se debe coordinar siempre con el respeto hacia aquello que es espec\u00ed\u00adfico de la misma liturgia, en particular de su ser acci\u00f3n y de su intr\u00ed\u00adnseca naturaleza simb\u00f3lica&#8217;.<\/p>\n<p>3. En continuidad con estas precisiones se\u00f1alamos algunas orientaciones de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica reciente, que iluminar\u00e1n posteriormente el problema de las relaciones entre fe y liturgia. Tras precisar que el tema se coloca dentro de la investigaci\u00f3n de los \u00abmodos por los que se realiza la revelaci\u00f3n\u00bb, Stenzel\u00bb pone en marcha un digno intento de profundizar la peculiaridad del hecho lit\u00fargico partiendo de algunas connotaciones: subraya particularmente la virtualidad operativa de la palabra celebrada, el car\u00e1cter experiencia) -hecho a\u00fan m\u00e1s evidente e incisivo, puesto que los protagonistas de la liturgia se reencuentran peri\u00f3dica y c\u00ed\u00adclicamente en asamblea cultual- del momento celebrativo, la referencia estructural a la categor\u00ed\u00ada de memoria para definir la naturaleza de la realidad lit\u00fargica Bajo este aspecto, el sentido que se debe dar al binomio lex credendi-lex orandi, m\u00e1s que en la l\u00ed\u00adnea de los contenidos expresados en los textos, deber\u00ed\u00ada buscarse sobre todo en el hecho de que dentro de la asamblea celebrante se realiza el encuentro personal con Dios: \u00abEn esta realizaci\u00f3n (y, propiamente hablando, s\u00f3lo en ella), la liturgia es, por entero, fuente. De este modo, el crecer aut\u00e9ntico en el conocimiento de fe es un conocerse cada vez m\u00e1s a s\u00ed\u00ad mismo. Aqu\u00ed\u00ad, la iglesia, el gran misterio de fe, se conoce a s\u00ed\u00ad misma. En el acontecimiento de fe de los que celebran una fiesta aqu\u00ed\u00ad y ahora, casi sin advertirlo, est\u00e1n irresistiblemente en la posesi\u00f3n nueva de la misma y \u00fanica fe\u00bb&#8216;<br \/>\nDe no menor importancia es la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica que cualifica la praxis lit\u00fargica como una funci\u00f3n de la iglesia, o sea, en la \u00f3ptica t\u00ed\u00adpica de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral \u00ab. La opci\u00f3n de considerar la liturgia como una de las maneras fundamentales \u00abde comunicar la revelaci\u00f3n en el tiempo de la iglesia\u00bb debe necesariamente introducir en una consideraci\u00f3n m\u00e1s amplia y articulada acerca del modo de entender la relaci\u00f3n fe-liturgia &#8216;2: algunos desarrollos que apreciaremos tanto en la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica (II) como en las reflexiones conclusivas (III) lo mostrar\u00e1n claramente.<\/p>\n<p>4. Ante tales perspectivas, nuestro estudio del tema se ve obligado a continuas verificaciones y profundizaciones. Los resultados que surgen de los diversos \u00e1mbitos de b\u00fasqueda en torno al dato lit\u00fargico sugieren que de hecho est\u00e1n madurando elementos para una consideraci\u00f3n bastante renovada de la relaci\u00f3n fe-liturgia.<\/p>\n<p>En la investigaci\u00f3n acerca del lenguaje lit\u00fargico, por ejemplo, el progresivo centrar la atenci\u00f3n sobre la categor\u00ed\u00ada de memoria ayuda a establecer en t\u00e9rminos nuevos la relaci\u00f3n entre la funci\u00f3n\/testimonio de la liturgia y el anuncio\/proclamaci\u00f3n de la fe, y a manifestar todos los componentes implicados en ella: \u00abEn realidad [la liturgia] es un comunicar con el Viviente (confesi\u00f3n-acci\u00f3n de gracias-s\u00faplica) y un comunicarnos lo que el Viviente realiza para nuestra transfiguraci\u00f3n. Pero es un comunicar actuando en la fe, o lo que se nos ha dicho que repitamos, o lo que la contemplaci\u00f3n viva de la iglesia ha sugerido y\/o sugiere que hagamos. Esta acci\u00f3n-comuni\u00f3n se funda, se deber\u00ed\u00ada fundar&#8230; sobre dos planos comunicativos absolutamente arm\u00f3nicos: la palabra y el cuerpo; la primera comprende la palabra de Dios propiamente dicha y la palabra de los hombres; el segundo, todo lo que no entra en el lenguaje verbal: los s\u00ed\u00admbolos, los signos, el canto, el silencio, el grito, las actitudes y gestos corporales\u00bb \u00ab. En esta misma direcci\u00f3n es muy interesante el an\u00e1lisis que descubre dos dimensiones estructurales en la funci\u00f3n de la liturgia: la dimensi\u00f3n kerigm\u00e1tico-prof\u00e9tica, con la consiguiente acentuaci\u00f3n del valor de la palabra, y la doxol\u00f3gico-simb\u00f3lica, en que se hace resaltar el valor simb\u00f3lico del rito y su repetitividad \u00ab. Comprendidas y recibidas en una l\u00f3gica de complementariedad y no de alternativa, estas acentuaciones orientan y ayudan a comprender mejor cu\u00e1l debe ser el punto demira espec\u00ed\u00adfico con el que leer y valorar la funci\u00f3n de la liturgia; por lo dem\u00e1s, el progresivo imponerse en la literatura reciente de la categor\u00ed\u00ada de confesi\u00f3n de la fe, atribuida a la liturgia como elemento especificador, es un \u00ed\u00adndice bastante significativo al respecto.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en la literatura que estudia las relaciones entre liturgia y catequesis aparecen anotaciones interesantes para nuestro tema: bien porque al subrayar la peculiaridad de los dos lenguajes\/funciones de la catequesis y de la liturgia es cada vez m\u00e1s necesario hacer referencia (para especificar mejor la segunda) a la totalidad de la celebraci\u00f3n entendida como global situaci\u00f3n de lenguaje bien porque, en el esfuerzo de fundamentaci\u00f3n teor\u00e9tica de la naturaleza de la catequesis dentro de la totalidad de la praxis eclesial se abren perspectivas que cualifican mejor la peculiaridad del celebrar la salvaci\u00f3n en el interior de la vida de la iglesia entendida como \u00abrealidad que profesa la fe en la palabra de Dios, y por tanto en el acontecimiento Jesucristo, \u00fanico camino de salvaci\u00f3n tambi\u00e9n para el hombre y la sociedad de hoy\u00bb.<\/p>\n<p>5. Si revisamos sint\u00e9ticamente las caracter\u00ed\u00adsticas fundamentales de las posiciones que examinan o intentan comprender el problema de la relaci\u00f3n fe-liturgia, vemos claramente que est\u00e1n unidas a dos diferentes orientaciones de fondo. Una -la que comenta lo espec\u00ed\u00adfico de la funci\u00f3n lit\u00fargica dentro de la praxis eclesial conjunta- va claramente en el sentido de la valoraci\u00f3n y profundizaci\u00f3n de todas las potencialidades de la celebraci\u00f3n; la otra -marcada por una preocupaci\u00f3n m\u00e1s que nada apolog\u00e9tica, y que considera sobre todo el contenido de un texto lit\u00fargico escrito coloca en primer plano el aspecto de ortodoxia y\/o de profesi\u00f3n de la fe de la iglesia contenido en la praxis ritual. M\u00e1s all\u00e1 de la pura y simple constataci\u00f3n de esta doble orientaci\u00f3n, es posible notar una diversidad de situaciones hist\u00f3ricas, dentro de las cuales se sit\u00faa la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica en general y la reflexi\u00f3n sobre la praxis eclesial en particular: la segunda nos remite a \u00e9pocas en que la teolog\u00ed\u00ada era entendida sobre todo como teolog\u00ed\u00ada del magisterio; entonces se consideraba como misi\u00f3n fundamental de la iglesia la salvaguarda del patrimonio doctrinal heredado de \u00e9pocas precedentes; la primera depende de una concepci\u00f3n m\u00e1s amplia y articulada de teolog\u00ed\u00ada y se abre din\u00e1micamente a considerar todas las dimensiones con las que la iglesia est\u00e1 llamada a vivir y testimoniar su misi\u00f3n propia en el mundo.<\/p>\n<p>Bajo este aspecto no extra\u00f1a que las distintas condiciones eclesiales actuales sirvan de est\u00ed\u00admulo y de punto de referencia continuo tambi\u00e9n en la consideraci\u00f3n de nuestro tema. En particular, algunas de las encrucijadas pastorales modernas inducen a examinar ulteriores aspectos de la relaci\u00f3n fe-liturgia. Insinuamos los m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>La valoraci\u00f3n realista de las condiciones en que se sit\u00faa hoy la praxis sacramental impulsa a leer la relaci\u00f3n fe-liturgia tambi\u00e9n en el sentido de que la fe se configura -y se deber\u00e1 siempre configurar, en una correcta visi\u00f3n pastoral-como imprescindible condici\u00f3n de celebrabilidad del rito cristiano; los criterios redaccionales de los nuevos -> libros lit\u00fargicos y la problem\u00e1tica que un poco por doquier en esta d\u00e9cada ha puesto en primer plano la perspectiva de la -> evangelizaci\u00f3n como opci\u00f3n prioritaria de la acci\u00f3n pastoral est\u00e1n claramente en esta direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, cuando se sit\u00faa el cap\u00ed\u00adtulo de la praxis lit\u00fargica frente a la vistosa heterogeneidad de las situaciones de fe que con gran frecuencia conlleva hoy cualquiera de nuestras asambleas de creyentes, es inevitable el intento de hacer resaltar uno u otro de los valores de la liturgia cristiana -iniciatoria, contemplativa, catequ\u00e9tica, doxol\u00f3gica, kerigm\u00e1tica, etc.- seg\u00fan el criterio de la estrecha conexi\u00f3n entre el desarrollo de la acci\u00f3n ritual y la asamblea concreta; esta tarea debe desembocar tambi\u00e9n en un desarrollo\/profundizaci\u00f3n del modo de entender la relaci\u00f3n fe-liturgia.<\/p>\n<p>La constataci\u00f3n de que todav\u00ed\u00ada hoy la iglesia -en continuidad con una antiqu\u00ed\u00adsima memoria pastoral que dio origen a la singular estructura del I catecumenado cristiano- proponga un modelo autorizado para comprender y conducir el camino de iniciaci\u00f3n a la fe\/ iglesia (camino en cuyo interior es normal que se fundan momentos didasc\u00e1licos, kerigm\u00e1ticos y celebrativos), constituye de hecho el est\u00ed\u00admulo para reflexionar sobre el mundo vario y articulado con que se manifiesta la dial\u00e9ctica fe\/liturgia, entendida como condici\u00f3n normal del actual camino de apropiaci\u00f3n personal de la fe.<\/p>\n<p>Un \u00faltimo aspecto se refiere a la l\u00f3gica global que inspir\u00f3 casi todo el trabajo de revisi\u00f3n de los libros lit\u00fargicos despu\u00e9s del concilio; en efecto, tal trabajo al parecer se inspira en algunos criterios de fondo que no nos parecen irrelevantes para nuestro problema. Recordamos en particular la opci\u00f3n por manifestar en el rito la conciencia de fe propia de la iglesia de hoy; la decisi\u00f3n de estructurar la celebraci\u00f3n de tal modo que sea posibleuna participaci\u00f3n activa y consciente en el misterio del cual el rito es memoria; la atenci\u00f3n a situar la celebraci\u00f3n en una correcta l\u00f3gica de fe-sacramento; el compromiso de valorar la dimensi\u00f3n did\u00e1ctica y catequ\u00e9tica de los ritos lit\u00fargicos para configurarlos como momentos de alimento real de la fe del creyent. Desde el punto de vista de nuestra investigaci\u00f3n, esta criteriologia obedece tambi\u00e9n a una manera articulada de entender y desarrollar el entramado concreto que une la fe y la celebraci\u00f3n lit\u00fargica.<\/p>\n<p>II. Relectura de cap\u00ed\u00adtulos y momentos diversos de la tradici\u00f3n lit\u00fargica<br \/>\nLa panor\u00e1mica surgida de la recensi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica del debate acerca de la relaci\u00f3n fe-liturgia justifica, y por otro lado hace completamente deseable, un retorno a la escucha prolongada y atenta de la tradici\u00f3n; por lo dem\u00e1s, ya se ha dicho que la problematizaci\u00f3n en el modo de entender el binomio lex credendi-lex orandi naci\u00f3 tambi\u00e9n por causa de una verificaci\u00f3n m\u00e1s rigurosa de cuanto la praxis antigua testimoniaba al respecto.<\/p>\n<p>Sin la pretensi\u00f3n de ser exhaustivos, y m\u00e1s bien en forma de indicaciones de alguna manera sintetizantes, interrogaremos algunos cap\u00ed\u00adtulos y momentos de la tradici\u00f3n\u00bb. En la elecci\u00f3n nos hemos dejado guiar por diversos criterios: en particular, hemos intentado abordar cap\u00ed\u00adtulos de praxis diversa entre ellos, o bien homog\u00e9neos-pero le\u00ed\u00addos en \u00e9pocas diferenciadas, de. manera que podamos verificar s\u00ed\u00ad existen constantes en el modo de entender el problema; tambi\u00e9n hemos intentado esbozar un muestrario suficientemente representativo de un cap\u00ed\u00adtulo de dimensionesbastante mayores, tratando de ver en qu\u00e9 lugares esa relaci\u00f3n fe-liturgia hist\u00f3ricamente se ha tratado de manera expl\u00ed\u00adcita o est\u00e1 presente de hecho de manera directa.<\/p>\n<p>1. Si la escucha de los textos b\u00ed\u00adblicos tiene siempre gran importancia, en&#8217;nuestro caso adquiere un inter\u00e9s a\u00fan mayor por la singular presencia de dos condiciones en el contexto que origina la Escritura: pi\u00e9nsese, por ejemplo, en la uni\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca entre fe-culto-vida expresada en la teolog\u00ed\u00ada del culto propia de los textos escritur\u00ed\u00adsticos; o, m\u00e1s a\u00fan, en la ausencia de un verdadero y propio magisterio, de modo que todo lo que es celebrado por todo el pueblo reunido en asamblea adquiere una mayor autoridad; en efecto, es sobre todo en ese culto donde se proclama la fe p\u00fablicamente, y en base a tal fe, exigida por la alianza, es como se juzga la fidelidad de Israel.<\/p>\n<p>Limit\u00e1ndonos a sugerir algunas pistas espec\u00ed\u00adficas de b\u00fasqueda 27, recordamos ante todo el significado de la estructura que domina en la liturgia de las grandes convocaciones del pueblo para celebrar o renovar la alianza con Yav\u00e9: los temas del anuncio de la palabra, de la profesi\u00f3n de fe coral y de la adhesi\u00f3n incondicional a las exigencias que brotan de la contemplaci\u00f3n de la historia del amor de Dios parecen las categor\u00ed\u00adas que mejor expresan la l\u00f3gica interna de la celebraci\u00f3n cultual en Israel.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el an\u00e1lisis de las oraciones m\u00e1s frecuentes y populares de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada permite hacer anotaciones interesantes sobre el modo de entender la relaci\u00f3n fe-liturgia; pensemos, por ejemplo, en el salterio mismo, en la oraci\u00f3n cotidiana del Shema Israel, en el servicio sinagogal de cada s\u00e1bado, etc\u00e9tera. Los temas de la oraci\u00f3n celebrada por la asamblea o por el particular, su inspiraci\u00f3n de fondo y la articulaci\u00f3n por la que se expresa muestran hasta qu\u00e9 punto es central la categor\u00ed\u00ada de la confessio fidei entendida como referencia prioritaria interpretativa de la oraci\u00f3n lit\u00fargica del juda\u00ed\u00adsmo; bajo este aspecto, el an\u00e1lisis de los textos del NT utilizados para el culto cristiano de los or\u00ed\u00adgenes constituye una ulterior confirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero el cap\u00ed\u00adtulo m\u00e1s interesante para nuestro tema es el de la liturgia de la fiesta jud\u00ed\u00ada. El entramado de elementos celebrativos (palabra-canto-oraci\u00f3n, etc.) configura cada una de las fiestas como un lugar verdadero y propio de la proclamaci\u00f3n\/confesi\u00f3n de la fe. Desde este preciso punto de vista no parece exagerado afirmar que la liturgia de las diversas solemnidades distribuidas a lo largo &#8216;del a\u00f1o es como un solemne \u00abcredo\u00bb coral del juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>En la celebraci\u00f3n cultual, por tanto, tenemos la presencia simult\u00e1nea de estos elementos: anuncio de fe (o sea, proclamaci\u00f3n de la historia del amor de Dios hacia su pueblo); adhesi\u00f3n a esa fe bajo la modalidad lit\u00fargica de la doxolog\u00ed\u00ada, de la acci\u00f3n de gracias, de la \u00abconfessio\u00bb; recuerdo del acontecimiento de salvaci\u00f3n, del que nace y se alimenta la fe.<\/p>\n<p>2. La praxis de configurar la solemne profesi\u00f3n de fe trinitaria como elemento estructural de la liturgia bautismal -y, m\u00e1s en general, de la liturgia de la iniciaci\u00f3n cristiana entendida en su globalidad- es un dato de tradici\u00f3n antiguo y universal. Para iluminar mejor una y otra componente de la relaci\u00f3n fe-liturgia nos puede ser \u00fatil poner de relieve algunos elementos al respecto.<\/p>\n<p>Ante todo hay que decir que la l\u00f3gica que subyace a esta praxis es una de las constantes de toda la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica: el dinamismo que acompa\u00f1a al concreto devenir del binomio kerigma-profesi\u00f3n de fe se pone de manifiesto en el momento fundamental del acceso a la regeneraci\u00f3n bautismal por parte de quien ha vivido el camino iniciatorio de conversi\u00f3n \u00abEl an\u00e1lisis m\u00e1s detallado de los datos de tradici\u00f3n descubre tambi\u00e9n la conciencia de la intr\u00ed\u00adnseca conexi\u00f3n entre bautismo trinitario y profesi\u00f3n de fe trinitaria. El sentido de la traditio\/redditio symboli y de la professio fidei manifiesta todo su valor eclesiol\u00f3gico en el progresivo crecimiento hacia esa solemne proclamaci\u00f3n de la fe prevista por los ritos bautismales de la noche de pascua. Para quien est\u00e1 entrando en esa realidad trinitaria que es la iglesia, no hay praxis m\u00e1s significativa que la gradual explicitaci\u00f3n de la fe en el Padre, y en el Hijo, y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo \u00ab.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el estudio particularizado de las f\u00f3rmulas con las que antiguamente se expres\u00f3 la profesi\u00f3n de la fe bautismal ilumina algunas constantes de inter\u00e9s; pi\u00e9nsese, por ejemplo, en la referencia normal a la fe apost\u00f3lica como garant\u00ed\u00ada de tradici\u00f3n y ortodoxia; en la misma estructura trinitaria, tanto de la fe profesada cuanto del acontecimiento bautismal celebrado; en la colocaci\u00f3n de tal acontecimiento dentro de un itinerario de iniciaci\u00f3n que expresa el profundo dinamismo subyacente al camino de la fe<br \/>\nPodemos afirmar que, desde una consideraci\u00f3n de car\u00e1cter general, este cap\u00ed\u00adtulo de la praxis lit\u00fargica expresa una particular singularidad en el modo de entender y utilizar el binomio lex credendi-lex orandi. En particular merece destacarse c\u00f3mo la preocupaci\u00f3n prioritaria testimoniada por los rituales bautismales no es tanto la de garantizar una profesi\u00f3n ortodoxa de la fe cuanto la de indicar la naturaleza propia del sacramento de la fe poniendo en el centro de todo la solemne professio, y dejar suficientemente claro el sentido y los contenidos del acontecimiento bautismal. An\u00e1logamente, la constante presencia de una relaci\u00f3n fe-liturgia a trav\u00e9s de todo el itinerario catecumenal manifiesta una peculiaridad del camino de iniciaci\u00f3n a la fe (m\u00e1s a\u00fan, de la misma pertenencia a la iglesia) y connota una condici\u00f3n perenne de la vida del disc\u00ed\u00adpulo, llamado continuamente a asimilar la fe y a celebrarla en la asamblea de los hermanos. Bajo este aspecto, los ritos de la iniciaci\u00f3n cristiana constituyen un ejemplo particularmente expresivo de la naturaleza de la fe cristiana y de la naturaleza del acontecimiento lit\u00fargico, dentro del cual se sit\u00faa y celebra la professio fidei.<\/p>\n<p>3. No puede dudarse de que la oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica se concibi\u00f3 en toda la antig\u00fcedad cristiana como un lugar absolutamente singular y privilegiado de la proclamaci\u00f3n de la fe de la iglesia: todos los an\u00e1lisis hist\u00f3rico-teol\u00f3gicos al respecto -desde el estudio de las conexiones entre la an\u00e1fora cristiana y la tradici\u00f3n lit\u00fargica jud\u00ed\u00ada hasta el examen de las ricas tradiciones de Oriente y Occidente- indican esta direcci\u00f3n. Ahora se trata de se\u00f1alar algunas implicaciones que este dato tan tradicional comporta para la comprensi\u00f3n de nuestro problema; la consideraci\u00f3n global de los datos que brotan del estudio de la tradici\u00f3n anaf\u00f3rica tanto oriental como occidental permite indicar alg\u00fan punto interesante.<\/p>\n<p>Un primer aspecto se refiere al proceso de diferenciaci\u00f3n de los textos de oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica; talproceso est\u00e1 en estrecha conexi\u00f3n con el nacimiento de diversas familias lit\u00fargicas dentro de \u00e1reas eclesiales homog\u00e9neas, y revela bastante bien la com\u00fan convicci\u00f3n de que, sobre todo en la liturgia eucar\u00ed\u00adstica, la iglesia manifiesta y expresa su propia fe. Sin embargo, todo esto no comporta de ning\u00fan modo la unicidad o la rigidez de los formularios: el hecho de que la oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica sea lugar de la confesi\u00f3n de la fe aut\u00e9ntica coexiste con la praxis de la diferenciaci\u00f3n de los textos en los que es formulada concretamente.<\/p>\n<p>Un ulterior punto de vista es la consideraci\u00f3n que se da a la funci\u00f3n y estructura de la an\u00e1fora. Es interesante notar c\u00f3mo, en el caso t\u00ed\u00adpico de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, la relaci\u00f3n fe-liturgia se lee y se comenta en estrecha conexi\u00f3n con la funci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica que se atribuye al canon en el curso de la celebraci\u00f3n de la cena del Se\u00f1or; se subraya en particular que en \u00e9l se expresa y debe concretamente manifestarse la comuni\u00f3n eclesial; que su desenvolvimiento debe ser el lugar de una experiencia del misterio celebrado; se recuerda tambi\u00e9n que precisamente de estas experiencias debe nacer la doxolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Parece por tanto evidente que, aun antes que en los contenidos, la lex credendi se expresa en la funci\u00f3n\/estructura del texto\/rito. La observaci\u00f3n adquiere una importancia todav\u00ed\u00ada mayor cuando comparamos este modo de interpretar la an\u00e1fora, t\u00ed\u00adpico de la tradici\u00f3n m\u00e1s antigua, con las caracter\u00ed\u00adsticas enteramente diversas de los comentarios al canon en las Expositio Missae medievales. En estos singulares instrumentos catequ\u00e9ticos de la \u00e9poca carolingia, en efecto, la aproximaci\u00f3n y comprensi\u00f3n del texto eucar\u00ed\u00adstico son prioritariamente did\u00e1cticas, y el comentario obedecesobre todo al intento de instruir y de defender del error. No hay duda de que en una praxis semejante, en la que est\u00e1 casi por completo ausente la concepci\u00f3n de la an\u00e1fora como acci\u00f3n celebrativa de la que participa toda la asamblea, el modo de situar la relaci\u00f3n fe-liturgia resulta profundamente cambiado; en algunos aspectos, incluso se trastoca por entero la perspectiva de los or\u00ed\u00adgenes. Todav\u00ed\u00ada se puede notar, en continuidad con estos puntos, que la interpretaci\u00f3n global de la an\u00e1fora y de su significado no var\u00ed\u00ada en el curso de la pol\u00e9mica protestante; para los te\u00f3logos de una y otra parte, que parten de sus respectivas posturas doctrinales, el texto del canon eucar\u00ed\u00adstico es prioritariamente un lugar en que se expresa una doctrina (la sacrificial, la de la transubstanciaci\u00f3n, etc.); en general, no se toma en consideraci\u00f3n la din\u00e1mica de la acci\u00f3n celebrativa (pi\u00e9nsese, por ejemplo, en el valor cada vez mayor que se atribuye a las palabras consagratorias; en la centralidad que asume el gesto de la elevaci\u00f3n de la hostia o del c\u00e1liz, etc.), porque, de hecho, la hermen\u00e9utica del texto del canon se mueve casi totalmente fuera de la hermen\u00e9utica del rito en el que se coloca toda la situaci\u00f3n \u00ab.<\/p>\n<p>A la luz de estos puntos deducidos de las diversas etapas de la historia, adquieren un notable inter\u00e9s las l\u00ed\u00adneas program\u00e1ticas que inspiraron la reforma lit\u00fargica del Vat. II en el tema de la oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Rele\u00ed\u00addas desde una perspectiva de s\u00ed\u00adntesis, manifiestan el inicio de una orientaci\u00f3n nueva, porque codifican simult\u00e1neamente la importancia de tres criterios generales: ante todo se recuerda que es necesario pensar en las an\u00e1foras como lugares para una autorizada catequesis sobre la eucarist\u00ed\u00ada; en segundo lugar se invita a recuperar y a dar prioridad al tema de la estructura interna de la an\u00e1fora y su funci\u00f3n en el dinamismo de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica; finalmente se garantiza el retorno a la pluralidad de los textos para consentir una declinaci\u00f3n m\u00e1s amplia y articulada de la fe de la iglesia.<\/p>\n<p>4. Tambi\u00e9n el cap\u00ed\u00adtulo relativo al a\u00f1o lit\u00fargico, le\u00ed\u00addo en clave hist\u00f3rica, es uno de los contextos de los que brota alguna nota importante para nuestro tema; si despu\u00e9s esta investigaci\u00f3n se insertara en el problema m\u00e1s general de la pluralidad de liturgias en conexi\u00f3n directa con las caracter\u00ed\u00adsticas de las iglesias locales, hallar\u00ed\u00ada un amplio cuadro interpretativo que nos aclarar\u00ed\u00ada considerablemente c\u00f3mo entiende la antig\u00fcedad cristiana el binomio lex credendi-lex orandi\u00bb.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los datos de la tradici\u00f3n m\u00e1s antigua, los elementos que determinan el modo de estructurarse un ciclo verdadero y propio de fiestas distribuidas a lo largo del a\u00f1o parece que se pueden reducir a los siguientes: la existencia de tradiciones teol\u00f3gicas y catequ\u00e9ticas espec\u00ed\u00adficas en las diversas \u00e1reas geogr\u00e1ficas eclesiales; la conexi\u00f3n normal que se establece entre las asambleas peri\u00f3dicas y regulares de los cristianos y el camino m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico de los que piden formar parte de la iglesia (la estructura catecumenal); la exigencia de confiar a la liturgia de las fiestas (oraciones, textos eucol\u00f3gicos, comentarios homil\u00e9ticos con motivo de las reuniones dominicales de los cristianos) la tarea de ser contexto que eduque en la fe verdadera y ortodoxa (sobre todo en el campo cristol\u00f3gico), en clara contraposici\u00f3n con la tan peligrosa difusi\u00f3n de corrientes her\u00e9ticas\u00bb. Se intuye r\u00e1pidamente que estas tres componentes muestran la inmediata eintr\u00ed\u00adnseca relaci\u00f3n que existe entre la estructura del a\u00f1o lit\u00fargico y el problema teol\u00f3gico-pastoral de la educaci\u00f3n\/profesi\u00f3n de la fe eclesial; de modo que el an\u00e1lisis particularitado de este cap\u00ed\u00adtulo nos podr\u00ed\u00ada ofrecer no pocos datos referentes a c\u00f3mo la iglesia de la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica entend\u00ed\u00ada el binomio fe-liturgia.<\/p>\n<p>En los siglos sucesivos, el investigador constata la presencia de un doble movimiento. Por una parte, se da el proceso general de atrofiamiento de los instrumentos celebrativos (lengua empleada, simbolog\u00ed\u00ada, modos de participaci\u00f3n, etc.), con la consiguiente crisis de las constantes se\u00f1aladas para los siglos de los or\u00ed\u00adgenes y la tendencia a la anulaci\u00f3n de las potencialidades del lenguaje propio de las celebraciones cristianas: desde este punto de vista, el a\u00f1o lit\u00fargico no se configura ya como el lugar natural de la catequesis popular de la iglesia; por otra, se constata paralelamente el progresivo agigantamiento del elemento coreogr\u00e1fico y espectacular en torno a la fiesta cristiana, tendente a legitimar de hecho una interpretaci\u00f3n bastante diferente de la funci\u00f3n del a\u00f1o lit\u00fargico en la praxis eclesial: el a\u00f1o lit\u00fargico se coloca m\u00e1s bien en la l\u00ed\u00adnea de los instrumentos que favorecen y divulgan una representaci\u00f3n esc\u00e9nica de los acontecimientos hist\u00f3ricos de la vida de Cristo para la edificaci\u00f3n del pueblo cristiano, en vez de ser el lugar de la celebraci\u00f3n memorial de los diversos misterios de Cristo<br \/>\nLa orientaci\u00f3n de conjunto de la reforma actual -textos conciliares, revisi\u00f3n del calendario por la comisi\u00f3n competente encargada de la reforma, nuevos libros para la celebraci\u00f3n\u00bb- se mueve claramente en el sentido ya indicado como criterio inspirador de la historia de los primeros siglos. Aqu\u00ed\u00ad no podemos hacer un estudio anal\u00ed\u00adtico de ello; nos limitaremos a anotar c\u00f3mo, en su conjunto, la intervenci\u00f3n conciliar manifiesta bastante bien la intenci\u00f3n de la iglesia actual de proponer nuevamente el a\u00f1o lit\u00fargico primariamente como una gran estructura pastoral a la que se le ha encomendado (a misi\u00f3n de ser \u00e1mbito para una educaci\u00f3n en la fe permanente, casi un itinerario pedag\u00f3gico hacia la fe, lugar de la profesi\u00f3n de fe coral del pueblo de Dios.<\/p>\n<p>5. El an\u00e1lisis de la evoluci\u00f3n que los ritos de ordenaci\u00f3n han registrado a lo largo de los siglos contiene nuevos elementos de confirmaci\u00f3n en torno a algunos aspectos del problema ya considerados. No es, pues, por este motivo por lo que traemos ahora a colaci\u00f3n la aportaci\u00f3n de este cap\u00ed\u00adtulo a la praxis lit\u00fargica, sino m\u00e1s bien porque en \u00e9l se pone de manifiesto con una singular claridad que para un correcto funcionamiento de la relaci\u00f3n lex credendi-lex orandi en el desenvolvimiento de la liturgia cristiana es necesario considerar la totalidad del lenguaje de la celebraci\u00f3n. El ejemplo de los ministros muestra c\u00f3mo un cierto modo de celebrar la ordenaci\u00f3n de un obispo, de un presb\u00ed\u00adtero o de un di\u00e1cono -pi\u00e9nsese sobre todo en la redundancia de elementos rituales absolutamente externos o tomados de una visi\u00f3n preferentemente socio-pol\u00ed\u00adtica de la autoridad en la iglesia- de hecho ha transmitido una concepci\u00f3n de episcopado, presbiterado o diaconado que no siempre estaba en armon\u00ed\u00ada con lo que los textos m\u00e1s tradicionales e importantes de la correspondiente liturgia expresaban. El lenguaje del ceremonial tom\u00f3 la primac\u00ed\u00ada, hasta el punto -y se trata de un aspecto bastante significativo para la perspectiva que aqu\u00ed\u00ad nos interesa- deponer en duda si la liturgia de la ordenaci\u00f3n episcopal ten\u00ed\u00ada o no un valor sacramental, y de preguntarse cu\u00e1l era eventualmente su rito esencial\u00bb. Por tanto, se impone cada vez m\u00e1s la necesidad de prestar atenci\u00f3n rigurosa a la totalidad del lenguaje celebrativo, entendido globalmente como \u00e1mbito que de hecho sirve de veh\u00ed\u00adculo a la fe que la iglesia quiere expresar. Una insuficiente sensibilidad ante estos aspectos del problema podr\u00ed\u00ada llevarnos a constatar que lo que la liturgia querr\u00ed\u00ada expresar es algo bien diverso de lo que realmente expresa; es necesario, por tanto, verificar c\u00f3mo, en concreto, el binomio fe-liturgia se sit\u00faa sobre el tel\u00f3n de fondo de una m\u00e1s adecuada concepci\u00f3n del hecho celebrativo.<\/p>\n<p>III. Reflexiones conclusivas y orientaciones teol\u00f3gico-pastorales<br \/>\nLos puntos relevantes aparecidos en los dos primeros p\u00e1rrafos nos ayudan a comprender que una reconsideraci\u00f3n renovada y global de las relaciones fe-liturgia es posible en la medida en que, con un serio trabajo hermen\u00e9utico, se camina a lo largo de dos orientaciones complementarias entre s\u00ed\u00ad: la que precisa las connotaciones espec\u00ed\u00adficas de la praxis lit\u00fargica, entendida como lugar en que la fe de la iglesia se expresa y celebra; la que considera la funci\u00f3n de la liturgia dentro del \u00e1mbito de las funciones en que se expresa la actividad eclesial en conjunto. Ahora podemos delinear un cuadro m\u00e1s unitario de consideraciones sobre esta doble direcci\u00f3n por la que la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica ha caminado para llegar a la comprensi\u00f3n del problema; una visi\u00f3n de s\u00ed\u00adntesis ayuda a comprender las dimensiones que hoy en d\u00ed\u00ada va asumiendo el problema, teniendo presente que la reflexi\u00f3n del liturgista se ve urgida por una investigaci\u00f3n teol\u00f3gica que va precisando cada vez con mayor rigor sus m\u00e9todos de trabajo y las conexiones entre las diversas disciplinas teol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>1. El esfuerzo por puntualizar lo espec\u00ed\u00adfico de esa singular \u00abconfessio fidei\u00bb que es la liturgia en cuanto tal ofrece una serie de aspectos de no poca importancia.<\/p>\n<p>En cuanto a la consideraci\u00f3n tradicional de la liturgia como locus theologicus, se va imponiendo una orientaci\u00f3n de trabajo que ya es una adquisici\u00f3n definitiva.<\/p>\n<p>Conscientes de la importancia que tiene el testimonio de fe y la teolog\u00ed\u00ada transmitida por la praxis lit\u00fargica, se est\u00e1 comenzando un trabajo de hermen\u00e9utica correcta y equilibrada que sepa interpretar tal praxis. En particular, se refrenda que no es l\u00ed\u00adcito hacer un recurso instrumental a los textos lit\u00fargicos \u00fanicamente en la l\u00f3gica, por ejemplo, de la perspectiva apolog\u00e9tica, orientada a probar la legitimidad de una tesis doctrinal; por otra parte, se invita a no insistir demasiado en las aportaciones provenientes de las fuentes lit\u00fargicas, como si \u00e9stas fuesen las expresiones -como mucho \u00fanicas, o por lo menos primeras- de la fe de la iglesia. Por tanto, se impone la exigencia -tanto a nivel de investigaci\u00f3n positiva sobre los datos de tradici\u00f3n cuanto en el campo del estudio monogr\u00e1fico sobre la actual praxis lit\u00fargica que analiza los modos en que se desarrolla la celebraci\u00f3n- de un trabajo interpretativo riguroso y coherente.<\/p>\n<p>Por el lado de la revelaci\u00f3n de la singularidad del lenguaje lit\u00fargico aparecen diversas indicaciones, que precisan ulteriormente el modo en que la relaci\u00f3n fe-liturgia se sit\u00faa en el complejo del hecho ritual. Se recuerda, sobre todo, dentro de la celebraci\u00f3n, que el dinamismo de todo lo que es lenguaje (palabra, gestos, canto, m\u00fasica, etc.) se ordena a la realizaci\u00f3n de esa espec\u00ed\u00adfica experiencia religiosa de conocimiento, de comuni\u00f3n y de participaci\u00f3n que es propia del lenguaje simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>An\u00e1logamente, el anuncio de los contenidos de la fe y de la historia de la salvaci\u00f3n no est\u00e1 en primer lugar en funci\u00f3n del conocimiento de la fe misma, sino de la posibilidad de celebrarla adecuadamente en la peculiaridad de la concreta situaci\u00f3n lit\u00fargica, para despu\u00e9s vivir su l\u00f3gica en la cotidianidad de la vida\u00bb. Desde este punto de vista, por tanto, el an\u00e1lisis y la consiguiente valoraci\u00f3n de todas las posibilidades del lenguaje lit\u00fargico (pi\u00e9nsese particularmente en el valor po\u00e9tico, en el preformativo y en el religioso) deben simplemente ayudar a realizar la experiencia del di\u00e1logo entre el pueblo de los creyentes y el Dios de la alianza cuando se celebra en la historia el rito memorial de la salvaci\u00f3n ya plenamente acaecida en Cristo Jes\u00fas La decisi\u00f3n de la actual pastoral lit\u00fargica de prestar bastante m\u00e1s atenci\u00f3n a toda la realidad celebrativa, entendida globalmente como situaci\u00f3n de lenguaje, se est\u00e1 resolviendo efectivamente en una notable contribuci\u00f3n a la comprensi\u00f3n de c\u00f3mo la fe es expresada y confesada en el hecho ritual. Basta evocar algunos puntos conclusivos de la actual hermen\u00e9utica lit\u00fargica para darse cuenta de ello. Recordamos en particular: la acentuaci\u00f3n de la funci\u00f3n que un elemento celebrativo tiene o debe tener dentro de un proyecto ritual m\u00e1s general, que permite superar claramente el riesgo de limitarse a la valoraci\u00f3n de los contenidos de un texto, prescindiendo del hecho de que despu\u00e9s sea celebrado; finalmente, la importancia concedida a la consideraci\u00f3n de la estructura de un rito, con la conciencia de que de esa manera se valora una realidad que tiene un lenguaje todav\u00ed\u00ada m\u00e1s importante y decisivo que los elementos particulares que componen ese rito. De todo esto se sigue inevitablemente que el peso del testimonio de fe contenido en el dato lit\u00fargico no debe medirse \u00fanicamente con el an\u00e1lisis de los contenidos de los textos que constituyen un ritual, sino que ha de confrontarse tambi\u00e9n con lo que es efectivamente transmitido por el rito celebrado en el interior de una asamblea concreta.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la opci\u00f3n (ya constatada en las columnas precedentes) de poner en evidencia las m\u00faltiples potencialidades presentes en el rito lit\u00fargico -pi\u00e9nsese en la dial\u00e9ctica entre una acentuaci\u00f3n preferentemente kerigm\u00e1tico-prof\u00e9tica y una acentuaci\u00f3n preferentemente doxol\u00f3gico-simb\u00f3lica- ayuda a comprender c\u00f3mo de hecho el modo de conjugar la relaci\u00f3n fe-liturgia puede realizarse con una gran variedad de connotaciones en el desarrollo del rito lit\u00fargico. Por su naturaleza misma, este \u00faltimo est\u00e1 llamado a expresar la fe y a favorecer su profesi\u00f3n dentro de un cuadro bastante articulado de tonos Y modalidades; en este aspecto no es secundario poner de relieve como el constante entramado con el polo de la fe permite al rito cristiano plantearse ora como situaci\u00f3n de anuncio, ora como \u00e1mbito de pedagog\u00ed\u00ada y de expresi\u00f3n de la fe, pero siempre con formas singulares y nuevas.<\/p>\n<p>2. Las diversas observaciones hechas se entremezclan con un discurso m\u00e1s global sobre la funci\u00f3n propia de la liturgia, pero a\u00fan quedan por formular ulteriores aspectos de car\u00e1cter m\u00e1s general, que contribuyen a enriquecer el cuadro de s\u00ed\u00adntesis acerca del modo de plantearse la relaci\u00f3n fe-liturgia.<\/p>\n<p>Uno subraya positivamente una componente de m\u00e9todo que debe acompa\u00f1ar al estudio teol\u00f3gico en general y al lit\u00fargico en particular. Un documento autorizado la ha expresado recientemente en estos t\u00e9rminos: \u00abPara la recta formaci\u00f3n lit\u00fargica [de los futuros sacerdotes] tiene especial importancia la estrecha uni\u00f3n entre la liturgia y la doctrina de la fe; uni\u00f3n que, por consiguiente, debe ser puesta en claro en la ense\u00f1anza. La iglesia, en efecto, expresa la propia fe sobre todo orando, de modo que legem credendi lex statuat supplicandi (Pr\u00f3spero de Aquitania). Por tanto, no s\u00f3lo debe ser fielmente observada la lex orandi para que no se vea afectada la lex credendi, sino que a su vez los estudiosos de teolog\u00ed\u00ada deben llevar a cabo una cuidadosa investigaci\u00f3n sobre la tradici\u00f3n del culto divino, especialmente cuando tratan de la naturaleza de la iglesia, de la doctrina y de la disciplina de los sacramentos\u00c2\u00b0\u00bb. Las precisiones de las columnas precedentes han iluminado m\u00e1s a fondo el sentido de este gran principio, y sobre todo han suministrado elementos para su correcta utilizaci\u00f3n; de todas formas, sigue siendo una llamada de atenci\u00f3n de importancia fundamental, sobre todo desde que los nuevos libros de la reforma lit\u00fargica posconciliar se han revelado como \u00e1mbitos muy ricos al ser examinados desde la perspectiva arriba recordada\u00bb.<\/p>\n<p>Independientemente de este principio tradicional y siempre v\u00e1lido bajo el aspecto del estudio, he aqu\u00ed\u00ad algunas reflexiones que vuelven a tomar m\u00e1s puntualmente algunas de las acentuaciones ya hechas. La simult\u00e1nea consideraci\u00f3n de la naturaleza de la acci\u00f3n lit\u00fargica que se celebra (en particular el sentido\/valor del sacramento) y del significado de la estructura celebrativa con que tiene lugar en la iglesia (el estudio sobre los nuevos Ordines) contribuye a situar la praxis cultual cristiana en la l\u00f3gica del correcto realizarse de la relaci\u00f3n entre fe y rito; la liturgia supone la fe, la alimenta, la celebra, la exige, siempre para dar plena verdad a lo que se celebra. Se trata, en \u00faltimo t\u00e9rmino, de considerar desde un punto de vista t\u00ed\u00adpico de la teolog\u00ed\u00ada pastoral el problema de la relaci\u00f3n fe-sacramentos, sabiendo que, de una consideraci\u00f3n de este tipo, la comprensi\u00f3n de la relaci\u00f3n fe-liturgia sale considerablemente enriquecida.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hemos hecho resaltar, en las columnas precedentes, las perspectivas que se abren en el campo teol\u00f3gico-pastoral cuando la reflexi\u00f3n sobre la liturgia se efect\u00faa con una metodolog\u00ed\u00ada .que conduce a una investigaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica sobre el modo como la iglesia vive hoy las funciones esenciales de su misi\u00f3n. Ahora desear\u00ed\u00adamos recordar c\u00f3mo todo eso implica la continua verificaci\u00f3n de la praxis lit\u00fargica en torno al doble polo de la fidelidad al sentido del acontecimiento celebrado y a la historia dentro de la que se celebra. Referido al tema fe-liturgia, esto significa una pluralidad de atenciones pastorales. Queriendo s\u00f3lo aludir a las m\u00e1s importantes, podemos decir: es necesario ante todo el compromiso de traducir en el signo de la celebraci\u00f3n la riqueza y el sentido del aconteci miento salv\u00ed\u00adfico del que el rito mismo es memoria; adem\u00e1s, la heterogeneidad de la situaci\u00f3n de fede las personas reunidas en asamblea exige declinar, con toda la amplitud posible y la mayor adherencia a las situaciones, la polivalencia del lenguaje y de las funciones propias del rito; finalmente, es evidente que hace falta prestar atenci\u00f3n a los momentos rituales en coherente conexi\u00f3n con la l\u00f3gica y los ritmos de un camino de fe en&#8217; acto, o sea, en la l\u00ed\u00adnea del cap\u00ed\u00adtulo, bajo tantos aspectos ejemplar, de la iniciaci\u00f3n cristiana. Se trata, en definitiva, de interpretar y de celebrar la liturgia en armon\u00ed\u00ada con el estilo general de las expresiones cualificantes de la praxis pastoral de la iglesia en un momento particular de su camino en la historia; por lo dem\u00e1s, es l\u00f3gico que el an\u00e1lisis de la actual situaci\u00f3n eclesial -marcada por el di\u00e1logo con una situaci\u00f3n socio-cultural tan cambiada y en continua evoluci\u00f3n por la confrontaci\u00f3n con un innegable proceso de descristianizaci\u00f3n y por una conciencia cada vez m\u00e1s l\u00facida de la necesidad de una recuperaci\u00f3n del sentido de la misi\u00f3n-toque de cerca tambi\u00e9n el cap\u00ed\u00adtulo de la liturgia y le sugiera nuevos&#8217; par\u00e1metros de juicio. En este aspecto, la convergencia cada vez m\u00e1s evidente en la opci\u00f3n de Orientar toda la acci\u00f3n pastoral hacia una efectiva prioridad de la \/ evangelizaci\u00f3n como criterio decisivo en cualquier campo de la actividad eclesial no puede sino abrir nuevas perspectivas tambi\u00e9n al modo de entender y de realizar la relaci\u00f3n fe-liturgia.<\/p>\n<p>F. Brovelli<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Alessio L., La liturgia y la fe, en \u00abNotitiae\u00bb 159 (1979) 578-583; Audet J.-P., La fe y la expresi\u00f3n cultual, en VV.AA., La liturgia despu\u00e9s del Vaticano II, Madrid 1969, 385-437; Dalmais I.H., La liturgia y el dep\u00f3sito de la fe, en A.G. Martimort, La Iglesia en oraci\u00f3n, Herder, Barcelona 19672, 258-266; L\u00f3pez Mart\u00ed\u00adn J., La fe y su celebraci\u00f3n. Relaciones entre liturgia y fe y en particular de la liturgia como transmisora de la fe, en \u00abBurgense\u00bb 23 (1982) 141-196; Llopis J., Pluralismo lit\u00fargico y unidad de la fe, en \u00abPhase\u00bb 97 (1977) 65-70; Ramis G., La liturgia expresi\u00f3n de la fe, ib, 114 (1979) 519-523; Rovira J.M., La fe entre la unidad y la pluralidad, ib, 75 (1973) 291-296; Stenzel A., La liturgia como lugar teol\u00f3gico, en MS I, Cristiandad, Madrid 19742, 670-685; Vagaggini C., El sentido teol\u00f3gico de la liturgia, BAC 181, Madrid 1959, 465-605; VV.AA., Expresi\u00f3n y experiencia de la fe en el culto, en \u00abConcilium\u00bb 82 (1973) 165-296; V\u00e9ase tambi\u00e9n la bibliograf\u00ed\u00ada de Evangelizaci\u00f3n y liturgia y Profesi\u00f3n de fe.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La relaci\u00f3n fe-liturgia en el debate actual: l\u00ed\u00adneas de evoluci\u00f3n y desarrollo &#8211; II. Relectura de cap\u00ed\u00adtulos y momentos diversos de la tradici\u00f3n lit\u00fargica &#8211; III. Reflexiones conclusivas y orientaciones teol\u00f3gico-pastorales. Reflexionar sobre la relaci\u00f3n existente entre fe y liturgia significa encontrarse en uno de los temas m\u00e1s interesantes que ayudan a comprender &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fe-y-liturgia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abFE Y LITURGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17139","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17139","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17139"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17139\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}