{"id":17140,"date":"2016-02-05T11:09:30","date_gmt":"2016-02-05T16:09:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fiestafiestas\/"},"modified":"2016-02-05T11:09:30","modified_gmt":"2016-02-05T16:09:30","slug":"fiestafiestas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fiestafiestas\/","title":{"rendered":"FIESTA\/FIESTAS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n: La crisis de la fiesta &#8211; I. La presencia de las fiestas en la vida del hombre: 1. Tiempo y calendarios; 2. El car\u00e1cter colectivo de la fiesta; 3. La fiesta en las interpretaciones: a) La escuela sociol\u00f3gica, b) Irracionalismo y fenomenolog\u00ed\u00ada, c) Corrientes funcionalistas e historicistas; 4. La complejidad de la fiesta &#8211; II. La fiesta en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica: 1. Tiempo y calendarios; 2. La fiesta como anamnesis de salvaci\u00f3n; 3. Tiempo y fiesta en la nueva alianza &#8211; III. La fiesta cristiana y su celebraci\u00f3n: 1. De la pascua de Cristo a las fiestas cristianas; 2. La celebraci\u00f3n de la fiesta cristiana.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n: La crisis de la fiesta<br \/>\nLas pr\u00e1cticas tradicionales o contempor\u00e1neas ligadas a ritos determinados, a ceremonias o tambi\u00e9n a manifestaciones polifac\u00e9ticas en el \u00e1mbito de lo privado o de lo p\u00fablico, en un mundo cultural docto o sencillo, laico o religioso, se denominan con el t\u00e9rmino fiesta, y parecen asumir en el mundo moderno el car\u00e1cter de mitolog\u00ed\u00adas, si no de figuras. Mitolog\u00ed\u00adas en el sentido barthesiano&#8217;, en cuanto que las fiestas parecen galvanizar finalidades y mentalidades divergentes, renovando una especie de fascinaci\u00f3n obsesiva que impulsa, por lo menos en Occidente, a redescubrir, crear, construir, celebrar pr\u00e1cticas festivas con una efervescencia singular Figuras, en el sentido de articulaci\u00f3n sucesiva en relaci\u00f3n a la imagen del pensamiento: un articularse, acercarse y estructurarse juntas varias im\u00e1genes hasta formular, con la aportaci\u00f3n de la literatura de diversas disciplinas, una o m\u00e1s figuras de la fiesta, que en su fuerza te\u00f3rica emergen o de hecho se usan para orientar o incrementar las mitolog\u00ed\u00adas o para intentar conocer lo que se est\u00e1 haciendo, incluso a la luz de lo que ya se ha hecho en las pr\u00e1cticas festivas del pasado&#8217;. No se puede callar, dada su incidencia e importancia, la contribuci\u00f3n de la experiencia teatral, o alguno de sus aspectos, a la hora de favorecer las pr\u00e1cticas festivas tanto en lo mitol\u00f3gico cuanto en lo figurativo. El movimiento ha sido tan intenso en sus derivaciones, que se ha hablado y discutido, en el \u00e1rea europea, de una espectacularizaci\u00f3n de la cultura&#8217;. De ello ha derivado, por una parte, la protecci\u00f3n del fen\u00f3meno, porque permite frecuentar y liberar los aspectos seductores, aunque equ\u00ed\u00advocos, de la imaginaci\u00f3n colectiva; por otra parte, el contraste, porque favorece una amplia complacencia en la confusi\u00f3n y la ret\u00f3rica de lo inexpresable, una especie de org\u00ed\u00ada generalizada de lo indiferenciado y lo irracional.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, en la fascinaci\u00f3n de las mitolog\u00ed\u00adas y en la recomposici\u00f3n de las figuras, sean las que sean, se pueden detectar los s\u00ed\u00adntomas de un estado de la crisis: \u00abla fiesta entra en el discurso cultural en el momento en que desaparece del horizonte cotidiano\u00bb.<\/p>\n<p>El debut no es posible sin dolor. La obsesi\u00f3n por las pr\u00e1cticas festivas mina frecuentemente o hace explotar un aspecto de su bipolaridad constitutiva, que nos es se\u00f1alada y transmitida por los historiadores, y que s\u00f3lo si est\u00e1 armonizada parece crear fiesta: ceremonia\/diversi\u00f3n; sacro\/profano; muerte\/vida; espont\u00e1neo\/oficial; privado\/p\u00fablico; integraci\u00f3n\/contestaci\u00f3n; tr\u00e1gico\/c\u00f3mico&#8230; Se sigue que \u00abnuestras fiestas se han reducido a una sombra de lo que fueron: cocktails, recibimientos -cerrados, como enfermedades peligrosas, dentro de los estrechos l\u00ed\u00admites de un tiempo y un espacio medidos avariciosamente- nos dan una imagen empobrecida, transpirando el aburrimiento de la excitaci\u00f3n bien controlada, a la que sigue el c\u00e1lculo angustioso de los \u00e9xitos y de los pasos en falso&#8217;. Sin embargo, es probable que, pese a los l\u00ed\u00admites de esta efervescencia festiva, no se pueda excluir el signo positivo que la alimenta. Si leemos el fen\u00f3meno dentro de las necesidades y de los conflictos, no s\u00f3lo de la sociedad contempor\u00e1nea espa\u00f1ola, aparece como un aspecto de la posibilidad individual y colectiva de reapropiaci\u00f3n, de actuaci\u00f3n del sentido de la acci\u00f3n. Pasa a ser un aspecto de esa b\u00fasqueda de identidad que se est\u00e1 articulando en la modernidad La positividad aparece m\u00e1s claramente si se la confronta con la inquietante presencia del fen\u00f3meno opuesto: la p\u00e9rdida del deseo de la fiesta, s\u00ed\u00adntoma extremo en la cultura moderna de la obscenidad de la muerte y de la prevaricaci\u00f3n del valor de cambio en perjuicio del valor de uso 16. Esta p\u00e9rdida, a la par que deja ver ra\u00ed\u00adces lejanas, reconducibles tanto a la victoria del trabajo sobre el tiempo libre dentro de la organizaci\u00f3n general de la vida (s. xvli) como al abandono de la cultura rural y al racionalismo utilitarista, parece implicar una disminuci\u00f3n, dif\u00ed\u00adcil de definir y ciertamente proteiforme, del sentido de lo sagrado \u00ab. Como reacci\u00f3n, y precisamente desde esta situaci\u00f3n, podemos remontarnos nuevamente a la efervescencia festiva. En efecto, \u00absi se considera la fiesta como una dimensi\u00f3n del hombre total, si su muerte est\u00e1 unida al progreso cient\u00ed\u00adfico y t\u00e9cnico, no debemos extra\u00f1arnos de que la necesidad de la fiesta se manifieste en el momento en que nos empezamos a preguntar por el sentido de este progreso\u00bb.<\/p>\n<p>Es necesario recordar que esta lectura diacr\u00f3nica de la crisis en la experiencia festiva se hace t\u00ed\u00adpica en las \u00e1reas metropolitanas, aunque no se puedan excluir amplias interferencias y contaminaciones en otras \u00e1reas. Sincr\u00f3nicamente, podemos hallar experiencias radicales y significativas de fiesta en las que la lectura que hasta aqu\u00ed\u00ad hemos venido haciendo encuentra su necesario ajuste.<\/p>\n<p>Con las debidas proporciones, tanto en lo diacr\u00f3nico como en lo sincr\u00f3nico, podemos hacer una lectura similar tambi\u00e9n de la fiesta lit\u00fargica dentro de la liturgia occidental. Ella misma ha padecido las consecuencias de la crisis m\u00e1s arriba se\u00f1aladas, que se han cruzado en el complejo evolucionar del movimiento lit\u00fargico, antes y despu\u00e9s de la reforma lit\u00fargica promovida por el Vat. II \u00ab. Probablemente nunca se ha hablado tanto de fiesta o de la necesidad de hacer fiesta en la liturgia como en este \u00faltimo per\u00ed\u00adodo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Como para la cultura en general, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n para la lit\u00fargica, la fiesta aparece como un punto clave de su modo de ser y de su existir cualitativo, Por eso la crisis de las pr\u00e1cticas festivas ha vuelto a plantear las preguntas acerca de lo que es la fiesta, del porqu\u00e9 de las pr\u00e1cticas festivas y de c\u00f3mo hacer fiesta.<\/p>\n<p>En el marco de la voz presente, la s\u00ed\u00adntesis panor\u00e1mica ofrecida pretende se\u00f1alar posibles pistas para formular respuestas adecuadas. En la primera parte, de car\u00e1cter hist\u00f3rico-antropol\u00f3gico, la atenci\u00f3n est\u00e1 puesta en la presencia de la fiesta y su interpretaci\u00f3n; en la segunda se examinar\u00e1n las estructuras y caracter\u00ed\u00adsticas de la fiesta b\u00ed\u00adblica, para introducirnos, en la tercera parte, en la fiesta cristiana y su celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>I. La presencia de la fiesta en la vida del hombre<br \/>\n1. TIEMPO Y CALENDARIOS. La fiesta forma parte indiscutiblemente de una actividad ritual m\u00e1s amplia del hombre, y s\u00f3lo en \u00e9sta es posible comprenderla. En este sentido la fiesta participa de la divisi\u00f3n del tiempo cualitativo y \u00abcorresponde a un per\u00ed\u00adodo de intensificaci\u00f3n de la vida colectiva y de la experiencia sacral, en el curso del cual el grupo renuncia a su actividad normal, productiva y \u00fatil. La periodicidad o no ocasionalidad de la fiesta remite al fluir del tiempo, tal como es percibido pluralistamente en las diversas culturas Como subraya Bachtin, \u00ablas festividades tienen siempre una relaci\u00f3n esencial con el tiempo. En su punto de arranque hay siempre una concepci\u00f3n determinada y concreta del tiempo natural (c\u00f3smico), biol\u00f3gico e hist\u00f3rico. Adem\u00e1s, en todas las fases de su evoluci\u00f3n hist\u00f3rica han estado unidas a per\u00ed\u00adodos de crisis, de cambio, en la vida de la naturaleza, de la sociedad y del hombre. El morir, el renacer, el renovarse han sido siempre elementos dominantes en la percepci\u00f3n festiva del mundo. Y son precisamente estos elementos los que -bajo la forma concreta de fiestas determinadas- han creado tambi\u00e9n el clima espec\u00ed\u00adfico de la fiesta\u00bb<br \/>\nEl tiempo al que se refieren las pr\u00e1cticas festivas difiere del tiempo cronol\u00f3gico, representable como igual y homog\u00e9neo para todos los que lo disfrutan; se diferencia tambi\u00e9n del tiempo hist\u00f3rico, lineal y progresivo; se califica, en cambio, como tiempo sacro o c\u00ed\u00adclico, en el que confluyen modalidades de un tiempo cultual unido a la acci\u00f3n y otras de un tiempo m\u00ed\u00adtico referidas a las representaciones. As\u00ed\u00ad delineado, el tiempo sacro o c\u00ed\u00adclico se distingue de un tiempo profano, en el que las actividades econ\u00f3micas, productivas, normales tienen la primac\u00ed\u00ada. En los ciclos del tiempo sacro apreciamos, por una parte, la permanencia de una conciencia angustiada por el consumirse del tiempo; por otra, el sentimiento optimista de un tiempo que se regenera y se reconstruye. De todas formas, seg\u00fan las diversas situaciones ambientales e hist\u00f3ricas, el tiempo c\u00ed\u00adclico se ha vivido de formas diferentes en las culturas conocidas. Seg\u00fan las condiciones econ\u00f3mico-productivas y pol\u00ed\u00adtico-religiosas, ellas han elaborado una representaci\u00f3n propia de este tiempo, subrayando cada vez tambi\u00e9n alg\u00fan otro aspecto referido a ese tiempo, como, por ejemplo, la suspensi\u00f3n de la actividad profana, el caos ritual, la comuni\u00f3n con el otro mundo. As\u00ed\u00ad, con el sucederse de las civilizaciones y de los cambios fundamentales y sustanciales dentro de ellas, se ha producido una multiplicidad de calendarios.<\/p>\n<p>Como ha puesto de relieve en su discusi\u00f3n A. Brelich, pese a que te\u00f3ricamente pueda haber calendarios nacidos de intereses profanos, los sistemas calendariales que conocemos son de origen religioso. En el contexto de nuestro estudio interesa subrayar la importancia cultural y religiosa del calendario, pues, llev\u00e1ndonos a su fase constitutiva, nos permite ampliar nuestros conocimientos del tiempo c\u00ed\u00adclico y configurar directamente las fiestas que lo van dividiendo. A la luz de las investigaciones de la \u00abescuela hist\u00f3rico-religiosa de Roma\u00bb podemos decir concretamente que \u00abel calendario a\u00f1ade, sin duda, a la ideolog\u00ed\u00ada abstracta de la fiesta (su reconducirse al tiempo m\u00ed\u00adtico y a un comienzo siempre igual, o sea, la repetici\u00f3n) lo c\u00ed\u00adclico, esto es, el anclaje de la repetici\u00f3n en los ciclos de la naturaleza: pero este anclaje &#8211;nota Brelich- tiene un profundo significado religioso, en cuanto que el ciclo natural constituye un modelo de estabilidad y de orden perenne y c\u00f3smico; ofrece un modelo visible de nuevo inicio, con la superaci\u00f3n dram\u00e1tica y nunca frustrada de las crisis que tienen lugar. Y esta observaci\u00f3n se completa probablemente con otra: en conexi\u00f3n con las crisis c\u00ed\u00adclicas de la naturaleza se verifican tambi\u00e9n crisis del grupo humano (cosecha, reaparici\u00f3n de la caza, etc.), de modo que en el calendario no s\u00f3lo se expresa la perenne necesidad de anclar decuando en cuando lo profano en lo sagrado, sino de hacerlo en precisos momentos, que tienen lugar con un fuerte valor profano\u00bb. Un calendario, delineado as\u00ed\u00ad dentro de una cultura por este registro de las din\u00e1micas entre sacro y profano, entre tiempo festivo y laborable, en sus fases evolutivas, vive un proceso interactivo entre la posible intervenci\u00f3n autoritaria y eficaz sobre las fiestas (impuls\u00e1ndolas, acogi\u00e9ndolas, modific\u00e1ndolas, transform\u00e1ndolas) y su presencia de hecho; presencia que luego, en el tiempo, puede ser registrada o codificada. En este sentido podemos hablar de un calendario oficial y un calendario popular, dentro de los_cuales vemos se\u00f1alados tiempos festivos no siempre id\u00e9nticos, a veces alternativos, con frecuencia diferentes.<\/p>\n<p>En las civilizaciones occidentales coexiste tambi\u00e9n otra subdivisi\u00f3n calendarial: la presencia del llamado calendario civil, nacido como alternativa o contraposici\u00f3n de un calendario religioso. El primero tiene como principal finalidad se\u00f1alar los tiempos del trabajo: d\u00ed\u00adas laborables, d\u00ed\u00adas no laborables; la presencia de d\u00ed\u00adas festivos en este sistema calendarial no depende directamente de una preocupaci\u00f3n religiosa, puesto que la religi\u00f3n se considera una realidad privada, sino del inter\u00e9s y significado que tienen para la naci\u00f3n entendida globalmente. \u00abLas solemnidades del calendario civil, de todas formas, en la medida en que carecen de contenido religioso, ritual o de alg\u00fan modo celebrativo, tienden a degenerar (por lo menos seg\u00fan una \u00f3ptica hist\u00f3rico-religiosa) de fiestas en vacaciones, es decir, en d\u00ed\u00adas de simple suspensi\u00f3ndel trabajo\u00bb. en las que tienen lugar preeminente las actividades o iniciativas unidas al fen\u00f3meno m\u00e1s amplio del llamado tiempo libre, claramente no identificable del todo con la experiencia festiva\u00bb. El calendario religioso, en cambio, aun teniendo una reducida funci\u00f3n reguladora dentro de una sociedad, se\u00f1ala el tiempo cualitativo, con valor m\u00ed\u00adtico-cultual de una determinada experiencia religiosa, en consecuencia. Basta pensar en el calendario lit\u00fargico para la iglesia de rito romano. Resulta evidente, al menos para algunas \u00e1reas occidentales, que el entramado del calendario religioso influye en el civil y, por otra parte, se ve influido por \u00e9ste. Tambi\u00e9n a causa de esta situaci\u00f3n se ha perdido, progresiva y conscientemente, el sentido de la dimensi\u00f3n de un tiempo sacro, con la relativa entrada en crisis de la componente festiva.<\/p>\n<p>2. EL CAR\u00ed\u0081CTER COLECTIVO DE LA FIESTA. Si, por una parte, la fiesta se refiere al tiempo, por otra se refiere a la colectividad. En la definici\u00f3n que hemos dado m\u00e1s arriba (Di Nola: I nota 17), se han puesto en evidencia dos aspectos de esta dimensi\u00f3n: la reunificaci\u00f3n material del grupo, que tiene como \u00fanica finalidad hacer fiesta, y la tensi\u00f3n emocional que informa al grupo en el intento de unir al individuo con la colectividad. En esta lectura, ciertamente favorecida por los an\u00e1lisis de E. Durkheim, es necesario precisar que al marcar el car\u00e1cter colectivo de la fiesta no se pretende acentuar como algo absoluto la estructura reflexiva de la misma, donde siempre haya un esquema \u00fanico en el que el festejante y el festejado, el sujeto y el objeto de la fiesta coincidan en la misma colectividad, sino significar que, en el caso de la coincidencia (situaci\u00f3n ciertamente m\u00e1s t\u00ed\u00adpica de la \u00e9poca moderna, por ejemplo la fiesta nacional) y en el caso de la alteridad del objeto festejado respecto a los que festejan, el papel de la colectividad es esencial. Ella es un punto de referencia, directo o indirecto; tambi\u00e9n en las m\u00faltiples posibilidades intermedias existentes en la interacci\u00f3n entre el objeto y el sujeto. Para decirlo con Isambert, \u00abla colectividad a trav\u00e9s de la cual el acto de la fiesta se difunde y adquiere significado debe considerarse el sujeto de la fiesta misma\u00bb. Y oportunamente a\u00f1ade: \u00abAlgunos grupos m\u00e1s restringidos o algunos individuos pueden estar particularmente interesados en la fiesta y jugar un papel preponderante. Pueden ser considerados como sujetos medulares. Puesto que falta esta definici\u00f3n, es imposible hacer ver las dos dimensiones de la extensi\u00f3n de una fiesta. Por una parte, hay fiestas que son vividas, efectivamente, por toda un \u00e1rea cultural, nacional o todav\u00ed\u00ada m\u00e1s amplia; por otra parte, hay fiestas propias de grupos particulares, como la fiesta patronal de un pueblo o los aniversarios de las familias. Pero las primeras no est\u00e1n obligadas al monolitismo. Pueden llevarse a cabo mediante grupos o individuos que desempe\u00f1an un papel de sustituci\u00f3n en la celebraci\u00f3n: por ejemplo, la familia o el grupo de amigos en navidad o a\u00f1o nuevo. Porque no se ha comprendido esa distinci\u00f3n, a menudo se ha atribuido a todas las fiestas que se refer\u00ed\u00adan al conjunto de la sociedad un car\u00e1cter necesariamente masivo, con el peligro de traicionar su esencia\u00bb<br \/>\n3. LA FIESTA EN LAS INTERPRETACIONES. Poniendo la fiesta en relaci\u00f3n con el tiempo y la colectividad, se han indicado simplemente los dos ejes sobre los que se mueve. Queda a\u00fan por considerar el objeto verdadero y propio de la fiesta. El t\u00e9rmino fiesta en s\u00ed\u00ad mismo, relativamente preciso en las connotaciones etimol\u00f3gicas, de hecho resulta sem\u00e1nticamente impreciso. Fiesta deriva del lat\u00ed\u00adn festa, plural neutro que corresponde a festus (clics), expresi\u00f3n cl\u00e1sica. A su vez, esta expresi\u00f3n nos remite a la ra\u00ed\u00adz de la palabra <dhe, que sirvi\u00f3 para formar el tema <dhes. \"Este tema est\u00e1 en la base del nombre latino fanum (con el grado reducido de radical), y de las palabras fesiae -que lleva a feriae- y festus (dies) (con el grado lleno del radical). Sin duda es dif\u00ed\u00adcil definir el tema dhas -dhes- que, seg\u00fan B\u00e9nv\u00e9niste, designa alg\u00fan objeto o rito religioso, cuyo sentido ya no podemos determinar; en cualquier caso, depende de la esfera de lo sagrado'. Esta imprecisi\u00f3n de la noci\u00f3n misma de fiesta hace dif\u00ed\u00adcil cualquier clasificaci\u00f3n rigurosa, y deja abierta la posibilidad de aplicar el t\u00e9rmino a las m\u00e1s diversas situaciones. De todas formas el reclamo, impl\u00ed\u00adcito en la etimolog\u00ed\u00ada, de un aspecto perteneciente a la esfera de lo sacro, sintetizado por los sistemas calendariales en la alternancia de un tiempo sacro y un tiempo profano vividos de manera diversa por la colectividad, ha favorecido interpretaciones contrapuestas. Seg\u00fan Isambert, \u00e9stas intentan dar con la esencia de la fiesta para poder formular una noci\u00f3n de fiesta ideal, a la que siempre sean reducibles las fiestas mismas, siendo, pues, una especie de metro para medir sobre el modelo si una determinada fiesta o casi fiesta puede ser considera como tal.\n\nComo es natural, la pluralidad de las interpretaciones llevar\u00e1 a conclusiones diferentes de las impl\u00ed\u00adcitas en la investigaci\u00f3n interpretativa se\u00f1alada; de todos modos, permitir\u00e1 indicar unas constantes o se\u00f1ales para precisar mejor el objeto de la fiesta. El elenco esencial de las Interpretaciones se referir\u00e1 \u00fanicamente a las escuelas y corrientes que se han ocupado de la fiesta en nuestro siglo, porque en ellas encontramos una posible sistematizaci\u00f3n del problema, y por el hecho de que han sido capaces de influir en el pensamiento y la praxis contempor\u00e1neos.\n\na) Ante todo, la escuela sociol\u00f3gica. En la obra de E. Durkheim, uno de los iniciadores, que ha investigado las formas elementales, paradigm\u00e1ticas, de la vida religiosa, se advierte una oposici\u00f3n entre lo profano y lo sacro, oposici\u00f3n que no excluye una cierta dial\u00e9ctica'. De todas formas, ni el hombre ni la naturaleza son sagrados en s\u00ed\u00ad mismos. El actuar social, comunitario, e igualmente el culto, hacen brotar, mediante los miembros de la comunidad, una fuerza social que se puede calificar de trascendente (no en el sentido metaf\u00ed\u00adsico), infinita. La sociedad crea, en este sentido, lo sacro. Y es la misma sociedad la que engendra el tiempo, en el sentido de que \u00e9ste nace no de las percepciones de los individuos, sino de la cultura de una determinada sociedad. A la luz de las investigaciones de H. Hubert y M. Mauss\" sobre el tiempo, y de B. Spencer y F.J. Gillen'\" sobre poblaciones australianas, Durkheim distingue un tiempo m\u00ed\u00adtico y un tiempo cultual en relaci\u00f3n y separado de un tiempo profano ocupado por actividades de trabajo. \"La vida religiosa y la vida profana no pueden coexistir en la misma unidad de tiempo. Es necesario, por tanto, asignar a la vida religiosa d\u00ed\u00adas y per\u00ed\u00adodos de tiempo determinados, en los que est\u00e9n excluidas todas las actividades profanas. As\u00ed\u00ad es como nacen las fiestas. No hay religi\u00f3n, y por tanto no hay sociedad, que no haya conocido y practicado esta divisi\u00f3n del tiempo en dos partes, que se van alternando seg\u00fan una ley que var\u00ed\u00ada con los pueblos y las civilizaciones. De aqu\u00ed\u00ad se sigue que en algunos per\u00ed\u00adodos del a\u00f1o la sociedad vive independientemente de la vida cotidiana, super\u00e1ndola. La colectividad se re\u00fane recurriendo a c\u00e1nticos, gritos, danzas, movimientos violentos: es la fiesta, en la que Durkheim destaca la funci\u00f3n recreativa y liberadora. Y esto no solamente en las fiestas populares, sino tambi\u00e9n en las religiosas, incluso si la \"simple alegr\u00ed\u00ada no tiene como objeto nada serio; en cambio, en su conjunto, una ceremonia ritual siempre tiene una finalidad seria. Aunque tambi\u00e9n es preciso observar que probablemente no existe alegr\u00ed\u00ada en que no tenga alg\u00fan eco la vida seria. La diferencia est\u00e1 m\u00e1s bien en la desigual proporci\u00f3n en que estos dos elementos se combinan\". La funci\u00f3n liberadora de la fiesta permite tambi\u00e9n que el grupo se revele a s\u00ed\u00ad mismo. Durkheim est\u00e1 de acuerdo con Mauss, aunque su interpretaci\u00f3n adolezca de una circularidad l\u00f3gica, ya que esta autorrevelaci\u00f3n del grupo s\u00f3lo ser\u00e1 posible si el grupo preexiste. Mauss, adem\u00e1s, en su estudio sobre el don ve en las manifestaciones colectivas basadas en los regalos entre comunidades diferentes el potlatch, fen\u00f3meno social total en el que en esta fiesta del intercambio el potlatch mismo es el centro de posibilidades liberadoras y regeneradoras de los grupos.\n\nCon R. Caillois, disc\u00ed\u00adpulo de Mauss, la \u00f3ptica interpretativa se desplaza hacia el m\u00f3dulo m\u00ed\u00adtico y cultual de la fiesta, hacia las creencias y las representaciones. Caillois destaca, en la distinci\u00f3n universal entre lo sagrado y lo profano, un factor sagrado de respeto y de honor a las leyes y un factor sagrado de trasgresi\u00f3n propio de la fiesta. Esta interrumpe la vida cotidiana violentamente, lleva al grupo al exceso, abre el camino a la irrupci\u00f3n de lo numinoso, crea el caos primordial. La fiesta, entonces, aparece \"como una actualizaci\u00f3n de los primeros tiempos del universo, del Urzeit, de la era original eminentemente creadora, que ha visto fijarse en su forma tradicional y definitiva todas las cosas, todos los seres, todas las situaciones. De aqu\u00ed\u00ad se sigue que la fiesta puede definirse como el paroxismo de la sociedad, que purifica y al mismo tiempo renueva a la sociedad misma\". Seg\u00fan Caillois, siguiendo a Durkheim, esta regeneraci\u00f3n del orden social es efecto de una reproducci\u00f3n real y no simb\u00f3lica. Por tanto, al llevar hasta su extremo esta dicotom\u00ed\u00ada y olvidando la eficacia del s\u00ed\u00admbolo, que no es necesario que se confunda con lo real para que pueda actuar, Caillois est\u00e1 en contradicci\u00f3n con las premisas mismas de la teor\u00ed\u00ada durkheimiana de la sociedad.\n\nFinalmente, tambi\u00e9n J. Duvignaud, tras haber descrito m\u00faltiples fiestas en diversas sociedades, con resonancias de muchos de los aspectos festivos ya se\u00f1alados, se esfuerza por encontrar el sentido de las manifestaciones festivas. Califica la fiesta como manifestaci\u00f3n de una subversi\u00f3n que opone a la cohesi\u00f3n de los conjuntos la destrucci\u00f3n de las formas instituidas por la sociedad, de modo que, como con otros excesos de dinamismo o de vitalidad t\u00ed\u00adpicos del hombre, el hombre mismo se viene a distinguir del animal. Entre otros excesos, el autor se\u00f1ala el simbolismo, el juego, el trance, la risa y sobre todo el regalo, liberado de connotaciones comerciales y calificado como gratuidad absoluta, el regalo a cambio de ninguna cosa, de nada. Establece tambi\u00e9n algunas comparaciones entre estos excesos y la fiesta, para concluir: \"Un movimiento semejante (a la risa: virtualidad in\u00fatil, juego, utop\u00ed\u00ada) hace de la fiesta incluso una explosi\u00f3n social, que puede considerarse, si se desea, patol\u00f3gica o reducible a una supuesta espontaneidad. El exceso de energ\u00ed\u00ada, de que dispone la especie, hace explotar el cuadro social y cultural, como la risa hace explotar el cuerpo. La sobreabundancia de energ\u00ed\u00ada s\u00fabitamente despertada (la efervescencia de que habla Durkheim) sit\u00faa los aglomerados humanos en situaci\u00f3n de espera o de preparaci\u00f3n a una explosi\u00f3n com\u00fan, un \u00e9xtasis, t\u00e9rmino tomado en un sentido liberado de toda teolog\u00ed\u00ada\".\n\nEsta disponibilidad para la nada o para lo inaccesible que implica la fiesta sit\u00faa en definitiva al sujeto celebrante como objeto de la misma celebraci\u00f3n. Por otra parte, \u00e9sta es la conclusi\u00f3n constante a la que parecen llegar las investigaciones del pensamiento sociol\u00f3gico. El l\u00ed\u00admite de la interpretaci\u00f3n parece evidente. M\u00e1s a\u00fan: adem\u00e1s de constatar que existen fiestas en que resulta claro el objeto, diferente del sujeto, cabe resaltar que las fiestas son m\u00e1s variadas y se presentan con formas diversas de las que los autores de la escuela sociol\u00f3gica se empe\u00f1an en usar para clasificarlas.\n\nb) Irracionalismo y fenomenolog\u00ed\u00ada. Las corrientes llamadas irracionalistas y fenomenol\u00f3gicas desplazan el eje de interpretaci\u00f3n de la fiesta. Ya no hay una cualificaci\u00f3n social del fen\u00f3meno, sino el tipo de experiencia personal (Erlebnis) que advierte y vive el homo religiosus de la fiesta en el plano m\u00ed\u00adtico y ritual. Los datos que emergen de esta interpretaci\u00f3n se asumen como valor absoluto para explicar el hecho festivo. G. van der Leeuw, en su \u00f3ptica fenomenol\u00f3gica, establece una estrecha relaci\u00f3n entre el tiempo y las fiestas, tiempo que \u00e9l califica de tiempo sacro cultual, eterno, en el sentido de que no fluye. \"El hombre que encuentra la potencia debe necesariamente pararse; desde entonces un corte se\u00f1ala un tempus, y \u00e9l celebra un tiempo sacro, una fiesta. As\u00ed\u00ad muestra que renuncia a la. duraci\u00f3n como tal y busca la posibilidad\". Los tempus que dividen la duraci\u00f3n, como punto cr\u00ed\u00adtico del tiempo, forman el calendario de las fiestas, \"no espejo del a\u00f1o civil, sino del a\u00f1o eclesi\u00e1stico; no instrumento para medir el tiempo, sino la interpretaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n que aparece en el tiempo\". Tanto en el calendario como en la vivencia, \"la fiesta es el tempus por excelencia, el tiempo distinto de lo durable en cuanto particularmente potente\". En la fiesta, tiempo sacro cultual, los celebrantes viven la eternidad como tiempo original y tiempo final (Urzeit y Endzeit), en que se anula el tiempo de la duraci\u00f3n, el tiempo hist\u00f3rico. Brota entonces la potencia, objeto absoluto de la fiesta. El sucederse de las fiestas permite remitirse c\u00ed\u00adclicamente a la realidad absoluta, que eleva lo profano a la dimensi\u00f3n de sagrado. En este sentido, \"las fiestas no son simples diversiones recreativas; es m\u00e1s, los pueblos primitivos las toman como un deber y como un trabajo \u00fatil, porque sin ellas la potencialidad de la vida se paralizar\u00ed\u00ada, se aniquilar\u00ed\u00ada. Efectivamente, las cosas, abandonadas a s\u00ed\u00ad mismas, quedan incompletas...; las fiestas son el cumplimiento de una creaci\u00f3n, el caos recobrado y remodelado en su totalidad\".\n\nUtilizando y sistematizando las investigaciones de L. L\u00e9vy-Bruhl y de Van der Leeuw, adem\u00e1s de los datos de la psicolog\u00ed\u00ada profunda propia de G. Jung, M. Eliade lleva a sus \u00faltimas consecuencias la dial\u00e9ctica entre sacro y profano, destacando la total irrelevancia de este \u00faltimo respecto al primero. El tiempo participa de esta dial\u00e9ctica.\n\nEl tiempo profano, la duraci\u00f3n, est\u00e1 destinado a ser aniquilado en el tiempo sagrado, tiempo al que el hombre aspira como a un retorno absoluto. Eliade sintetiza: \"Encontramos, pues, en el hombre, en todos los niveles, el mismo deseo de abolir el tiempo profano y de vivir en el tiempo sagrado. M\u00e1s a\u00fan, nos encontramos ante el deseo y la esperanza de regenerar el tiempo en su totalidad, es decir, de lograr vivir -vivir humanamente, hist\u00f3ricamente- en la eternidad, gracias a la transfiguraci\u00f3n de la duraci\u00f3n en un instante eterno. Esta nostalgia de la eternidad es en cierto modo sim\u00e9trica a la nostalgia del para\u00ed\u00adso... Al deseo de estar perpetua y espont\u00e1neamente en un espacio sagrado responde el deseo de vivir perpetuamente, gracias a la repetici\u00f3n de los gestos arquet\u00ed\u00adpicos, en la eternidad\". La transformaci\u00f3n del tiempo profano en tiempo sagrado se efect\u00faa en la repetici\u00f3n ritual, en la que, repitiendo un gesto arquet\u00ed\u00adpico sucedido in illo tempore, el homo religiosus se introduce en un Tiempo an-hist\u00f3rico, haci\u00e9ndolo presente. En esta interpretaci\u00f3n, el sistema calendarial se ve como un medio para anclar el tiempo profano en el tiempo sagrado; y es precisamente en este tiempo, en la eternidad, donde tienen lugar las fiestas. \"Toda fiesta religiosa, todo Tiempo lit\u00fargico, consiste en la reactualizaci\u00f3n de un acontecimiento sagrado que tuvo lugar en un pasado m\u00ed\u00adtico, al comienzo. Participar religiosamente en una fiesta implica el salir de la duraci\u00f3n temporal ordinaria para reintegrar el Tiempo m\u00ed\u00adtico reactualizado por la fiesta misma... En cada fiesta peri\u00f3dica se reencuentra el mismo Tiempo sagrado, el mismo que se hab\u00ed\u00ada manifestado en la fiesta del a\u00f1o precedente o en la fiesta de hace un siglo: es el Tiempo creado y santificado por los dioses a ra\u00ed\u00adz de sus grandes gestas, que se reactualizan precisamente por la fiesta. En otros t\u00e9rminos: se reencuentra en la fiesta la primera aparici\u00f3n del Tiempo sagrado tal como se efectu\u00f3 ab origine; in illo tempore\"bo. Eliade subraya oportunamente que este tiempo es el que vive el hombre religioso; para el hombre no-religioso, pese a la dificultad de precisar el tiempo que vive, no existe una cualidad suprahist\u00f3rica del tiempo: tiene un principio y un final unido a la muerte, aunque este hombre puede vivir tiempos festivos diferenciados del trabajo.\n\nDe todas formas, la fiesta religiosa no es solamente la reactualizaci\u00f3n de un acontecimiento primordial en que los protagonistas son dioses o seres semidivinos. \"Ciertas fiestas peri\u00f3dicas -seguramente las m\u00e1s importantes- que hacen entrever algo m\u00e1s: el deseo de abolir el tiempo profano ya transcurrido e instaurar un tiempo nuevo. Dicho en otros t\u00e9rminos: las fiestas peri\u00f3dicas, que cierran un ciclo temporal y abren otro nuevo, acometen una regeneraci\u00f3n total del tiempo\",'. En este sentido, el a\u00f1o nuevo es la gran fiesta por excelencia, en cuanto que se regenera el tiempo recreando un mundo nuevo. El pensamiento de Eliade tambi\u00e9n se\u00f1ala la diferencia que existe entre esta concepci\u00f3n del tiempo y la del juda\u00ed\u00adsmo y cristianismo. \"Con relaci\u00f3n a las religiones arcaicas y paleoorientales, as\u00ed\u00ad como en relaci\u00f3n con las concepciones m\u00ed\u00adticas o filos\u00f3ficas del eterno retorno, tal como fueron elaboradas en la India y en Grecia, el juda\u00ed\u00adsmo presenta una innovaci\u00f3n fundamental. Para el juda\u00ed\u00adsmo, el tiempo tiene un principio y tendr\u00e1 un fin. La idea del tiempo c\u00ed\u00adclico se ha superado. Yav\u00e9 ya no se manifiesta en el Tiempo c\u00f3smico (como los dioses de otras religiones), sino en un Tiempohist\u00f3rico, que es irreversible... El acontecimiento hist\u00f3rico gana aqu\u00ed\u00ad una nueva dimensi\u00f3n: se convierte en una teofan\u00ed\u00ada... El cristianismo va a\u00fan m\u00e1s lejos en la valoraci\u00f3n del Tiempo hist\u00f3rico. Por haberse encarnado Dios, por haber asumido una existencia humana hist\u00f3ricamente condicionada, la Historia se hace susceptible de santificarse\"\". La fiesta, entonces, se celebra en la historia, y es en la historia donde se reactualizan los illud tempus (por ejemplo, acontecimientos de la existencia de Cristo).\n\nEn la interpretaci\u00f3n de Eliade est\u00e1 claro que el objeto de la fiesta es la realidad primordial o \u00faltima, lo sacro, que de hecho se especifica en los mitos. Los celebrantes se orientan hacia ello, conscientes, al hacerlo, de incurrir en una necesaria deshistorificaci\u00f3n. En sinton\u00ed\u00ada con esta estructura interpretativa debemos se\u00f1alar el pensamiento de K. Ker\u00e9nyi ' y de A.E. Jensen, aunque los dos pertenecen a la escuela morfol\u00f3gico-cultural b0. En sus interpretaciones, la fiesta es considerada como momento sublime (hohe Zeiten) en que se reconstruye la experiencia (Erlebnis) de los celebrantes, de manera que se confirma la unidad ideol\u00f3gica y la naturaleza de las culturas espec\u00ed\u00adficas. En cada uno de estos autores, sin embargo, encontramos particularidades \u00fatiles para la profundizaci\u00f3n del fen\u00f3meno festivo. Ker\u00e9nyi, partiendo de la constataci\u00f3n de que la comprensi\u00f3n de la religi\u00f3n antigua (pero no s\u00f3lo de la antigua) es el estudio de la esencia de la fiesta, de lo que hace festiva a la fiesta misma, ampl\u00ed\u00ada la interpretaci\u00f3n que se refiere a los componentes de la misma. No se contenta con buscar una relaci\u00f3n entre la fiesta y el tiempo sacro, sino que busca tambi\u00e9n lo que distingue, dentro del tiempo, los momentos decisivos que forman la fiesta, y concluye: \"Llamaremos a este elemento sentido de festividad... La festividad que caracteriza ciertos momentos o per\u00ed\u00adodos del tiempo es inherente a todas las cosas dentro de la esfera de la fiesta, y pertenece, para los hombres comprendidos en esta esfera -los hombres en fiesta--, a las realidades ps\u00ed\u00adquicas plenamente v\u00e1lidas\". La festividad es necesaria para la fiesta. Ker\u00e9nyi dir\u00e1: \"Quien no oye la m\u00fasica no danza: sin sentido de festividad no hay fiesta\"''. Y la festividad conlleva alegr\u00ed\u00ada, aunque no se pueda excluir una festividad melanc\u00f3lica: est\u00e1 cercana a la seriedad y al juego, entendido como necesidad m\u00e1xima y constricci\u00f3n y libertad m\u00e1xima. En la interacci\u00f3n entre el objeto de la fiesta -en el que se inspira la festividad y a la vez es inspirado por ella- y los sujetos que en la festividad se refieren al objeto, consiste la experiencia festiva, que se hace creadora, motivo de distensi\u00f3n y de paz.\n\nJensen subraya el aspecto l\u00fadico de la fiesta, tomando algunos datos de Ker\u00e9nyi, y en particular de J. Huizinga. \"Huizinga observa con raz\u00f3n los numerosos puntos comunes entre su interpretaci\u00f3n del juego y la que Ker\u00e9nyi da de la fiesta. Como el juego, la fiesta es ante todo una realidad independiente, una cualidad que no se puede reducir a ninguna otra. `La suspensi\u00f3n de la vida acostumbrada, el tono alegre, dominante -pero no indispensable- de la acci\u00f3n (tambi\u00e9n la fiesta puede ser seria), la limitaci\u00f3n en el tiempo y en el espacio, la uni\u00f3n de severa determinaci\u00f3n y aut\u00e9ntica libertad son los principales rasgos comunes del juego y de la fiesta. Parece que en la danza alcanzan su uni\u00f3n m\u00e1s \u00ed\u00adntima. Los indios cora, en la costa occidental de M\u00e9jico, llaman a sus fiestas sagradas, por las mazorcas que est\u00e1n madurando y por el tostado del ma\u00ed\u00adz, un juego del sumo Numen. Es evidente que las fiestas son juegos, y el mismo Ker\u00e9nyi lo ha afirmado claramente. Jensen precisa con fuerza la diferencia entre las fiestas sagradas y el juego. En las primeras se encuentran dos elementos necesarios, que permiten los procesos vitales y creadores: la realidad es alcanzada m\u00e1s profundamente y en su esencia; existe un estado de \u00e1nimo particular, el sentimiento de solemnidad. \"Los hombres en la fiesta se creen unidos a los dioses de manera particularmente \u00ed\u00adntima. Reviven la \u00e9poca primordial, y, sobre todo, los acontecimientos creadores de esta \u00e9poca, por medio de los cuales unos seres divinos, o unos hombres semejantes a dioses, crearon el mundo en su aspecto actual. El juego del culto no representa un orden cualquiera, sino el verdadero orden del mundo, el orden en el que viven los hombres mismos, y que domina su imagen de la realidad. Su fiesta, es verdad, no es sino una de las innumerables repeticiones que siempre se juegan, seg\u00fan su creencia, a intervalos fijos despu\u00e9s del tiempo primordial. Pero est\u00e1 animada por el esp\u00ed\u00adritu creador de este tiempo; si no, no ser\u00ed\u00ada una fiesta\"''. En el juego cultual los hombres celebran el mito, encontrando en este juego festivo y solemne sus ra\u00ed\u00adces divinas; renovando la conciencia de estos or\u00ed\u00adgenes y participando plenamente en ellos. De este modo los hombres maduran su toma de conciencia en lo tocante a las cuestiones fundamentales de la existencia dentro de una cultura determinada.\n\nc) En otro plano interpretativo se sit\u00faan las corrientes funcionalistas e historicistas'\". Reconsiderando la fiesta en la relaci\u00f3n entre lo sagrado y lo profano, esto \u00faltimo parece el polo fundamental y esencial para la vida social, a la que se refiere en \u00faltimo t\u00e9rmino la misma fiesta. En lo profano hay crisis y conflictos, y para superarlos es preciso hacer saltar unos mecanismos unidos a la ritualidad y a un momento sacro, de aparente inutilidad. Nace un mundo verdadero y propio de relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre sacro y profano, en el que lo sacro pasa a ser negaci\u00f3n de lo profano, pero, al mismo tiempo, momento que refuerza y da \u00e1nimos al hombre para vivir en la profanidad, afirmando lo profano. Son pertinentes al respecto las investigaciones realizadas por B. Malinovski en torno a las civilizaciones australianas, en las que est\u00e1 claro que, a trav\u00e9s de la celebraci\u00f3n de determinados ritos, los trobriandeses o los arunta participan en un tiempo primordial, pero para volver con mayor eficacia y fuerza al tiempo profano, tiempo de trabajo y de intercambio, y para hacer frente a la misma muerte'.\n\nTambi\u00e9n las corrientes historicistas ofrecen una interpretaci\u00f3n de la fiesta parecida en muchos aspectos a la de la escuela funcionalista. E. De Martino considera que la presencia (estar en la historia) es puesta en crisis por m\u00faltiples factores que pueden contribuir a una real deshistorificaci\u00f3n \". Estos factores pueden reducirse al tiempo profano. En el tiempo sagrado, reducible tambi\u00e9n a la fiesta, se efect\u00faa un proceso que a trav\u00e9s de un mecanismo mitopot\u00e9tico y ritual, aun operando una deshistorificaci\u00f3n del hombre, le permite superar la crisis de la presencia. \"Lo sagrado (la fiesta, podr\u00ed\u00adamos decir), en cuanto nexo m\u00ed\u00adtico-ritual, camufla el devenir hist\u00f3rico en la repetici\u00f3n ritual de modelos m\u00ed\u00adticos, en los que sobre un plano metahist\u00f3rico el cambio esaceptado y al mismo tiempo reintegrado; nace de ello un r\u00e9gimen particular de existencia protegida, en cuyo \u00e1mbito por un lado se entra en relaci\u00f3n con las alienaciones de la crisis, mientras que por el otro se inaugura una din\u00e1mica que impulsa a la reconquista de las formas de coherencia cultural a. distintos niveles -hist\u00f3ricamente determinados- de autonom\u00ed\u00ada y de conciencia. Esta dial\u00e9ctica de recuperaci\u00f3n y reintegraci\u00f3n de los riesgos de alienaci\u00f3n se caracteriza por la coherencia t\u00e9cnica de la deshistorificaci\u00f3n m\u00ed\u00adtico-ritual, que se hace mediadora del redescubrimiento de las dem\u00e1s formas de coherencia cultural, desde la econom\u00ed\u00ada a la ordenaci\u00f3n social, jur\u00ed\u00addica y pol\u00ed\u00adtica, al vestido, al arte y a la ciencia\"\"\nCon V. Lanternari, la instancias cr\u00ed\u00adticas del funcionalismo y del historicismo se aplican a la gran fiesta de \"a\u00f1o nuevo\", considerada dentro de las experiencias hist\u00f3rico-esenciales que forman la base de las instituciones profanas y religiosas. La fiesta, interpretada en el ambiente cultural y en su relaci\u00f3n funcional con lo profano y no ya en s\u00ed\u00ad misma, como por ejemplo en las corrientes irracionalistas, es algo emblem\u00e1tico, dada su importancia en las culturas, para iluminar y comprender la instituci\u00f3n festiva. Lanternari puede concluir que la fiesta de a\u00f1o nuevo, \"en sus diferentes configuraciones y en sus pluriformes desarrollos, no representa otra cosa que uno de los momentos de lo sagrado, y sus modos y formas son los mismos modos y formas de la vida religiosa en general. Dentro de la dial\u00e9ctica propia de lo sacro y lo profano, la fiesta de a\u00f1o nuevo representa fenomenol\u00f3gicamente una evasi\u00f3n provisional, orgi\u00e1stica, de la historia y del mundo, expresi\u00f3n culturalizada de una condici\u00f3n de crisis.\n\nFuncionalmente sirve para salvar los valores inmanentes, profanos, de la vida. Por fin, hist\u00f3ricamente se adec\u00faa del todo a las respectivas civilizaciones portadoras, vistas en su estructura econ\u00f3mico-social. La fiesta repite la variable fenomenolog\u00ed\u00ada de esa estructura, y a tal estructura adec\u00faa su respectiva funci\u00f3n\"\". En este contexto la fiesta puede aparecer tambi\u00e9n como rito aut\u00f3nomo, o sea, sin tener por objeto ning\u00fan ser sobrehumano, o, como de hecho suele suceder, tenerlos como objeto, pero con otras finalidades que el reconocerlos (se podr\u00ed\u00ada decir quiz\u00e1: para considerarlos como pretextos).\n\nDentro de la orientaci\u00f3n demartiniana hay que se\u00f1alar adem\u00e1s las investigaciones y las interpretaciones de la fiesta en las regiones meridionales italianas, dirigidas por A. Rossi, C. Gallini, L.M. Lombardi Satriani, en las que la fiesta se considera y se estudia como expresi\u00f3n espont\u00e1nea y aut\u00f3noma de las clases subalternas, contestaci\u00f3n de la cultura dominante, y en particular al catolicismo oficial; como tiempo que asegura y protege al pobre, tiempo de liberaci\u00f3n en que quedan anuladas las normas de lo cotidiano; como realizaci\u00f3n que implica a todas las clases abriendo un espacio interclasista, y \u00e1l mismo tiempo realizando el control social de los pobres. Pese a los l\u00ed\u00admites de estas interpretaciones, que se siguen basando en la superada y ciertamente revisable dicotom\u00ed\u00ada gramsciana dominante\/subalterno, es positivo que se pongan de relieve algunas constantes detectables tambi\u00e9n en otras hermen\u00e9uticas ciertamente m\u00e1s preocupadas por encontrar la fiesta ideal.\n\nAl final de esta panor\u00e1mica resulta que es relativamente f\u00e1cil se\u00f1alar algunas notas o caracter\u00ed\u00adsticas inherentes a la fiesta; pero est\u00e1 ciertamente claro que la pluralidad de las interpretaciones hace ardua cualquier conclusi\u00f3n que desee hallar un paradigma de la fiesta, la fiesta ideal. No s\u00f3lo porque la pluralidad de hermen\u00e9uticas comporta contradicciones al respecto, o porque las mismas interpretaciones puedan mostrarse limitadas, no adecuadas en los ejemplos y contenidos, sino porque, como subraya Jesi, los estudios sobre la fiesta en el \u00e1mbito de las ciencias humanas con los respectivos m\u00e9todos e instrumentos de investigaci\u00f3n llegan a explicitar una incognoscibilidad de la fiesta misma. El problema es de naturaleza gnoseol\u00f3gica. El conocimiento que los investigadores pretenden obtener acerca del objeto de la fiesta, de hecho no se logra. \"La fiesta como ocasi\u00f3n de visi\u00f3n -como ocasi\u00f3n de ver, no de ser vistos es un concepto para el que los historiadores de las religiones, los etn\u00f3grafos y los folcloristas han acumulado una enorme cantidad de materiales. En t\u00e9rminos paradigm\u00e1ticos, los historiadores de las religiones han encontrado en un gran n\u00famero de fiestas la exhibici\u00f3n y desvelamiento de un \u00e9idolon': De todas formas, Jesi constata que el ver no se ha considerado suficientemente por el hecho de que \"el concepto de fiesta se ha afrontado sobre todo en el \u00e1mbito de la etnograf\u00ed\u00ada, y los protagonistas de la etnograf\u00ed\u00ada han tenido con las fiestas de los salvajes relaciones esencialmente visivas: vieron las fiestas de los otros, pero no vieron lo que los otros ve\u00ed\u00adan. Los vieron ver, no vieron el objeto de la visi\u00f3n o, al menos, no lo vieron con los ojos de los videntes, sino s\u00f3lo con los ojos de los voyeurs\"\"\nSi la consciencia de estos l\u00ed\u00admites, bastante profundos por cierto, impide totalmente la continuaci\u00f3n de una b\u00fasqueda de paradigmas, exige en cambio que nos demos cuenta de que de las notas y caracter\u00ed\u00adsticas de las fiestas consideradas e interpretadas hasta ahora parece nacer una pluralidad de contenidos y de intenciones. El mismo objeto de la fiesta, del que frecuentemente es dif\u00ed\u00adcil tener una visi\u00f3n directa partiendo de las caracter\u00ed\u00adsticas de la misma, puede generalmente calificarse como ser, hombre o dios, acontecimiento, fen\u00f3meno c\u00f3smico, potencia..., que implica y absorbe la atenci\u00f3n y las tensiones de los celebrantes, tensiones que se desbordan en un clima festivo de diversa naturaleza. Pero es todav\u00ed\u00ada posible descubrir, m\u00e1s que el objeto mismo, la relaci\u00f3n con el objeto, posibilidad de naturaleza estrictamente sociol\u00f3gica, que tiene la ventaja de ampliar la consideraci\u00f3n al objeto de las fiestas actuales. Ya se ha aludido al hecho de que la colectividad, el grupo, de rechazo, puede ser objeto de la fiesta en ocasi\u00f3n de fiestas nacionales en honor del patrono de un pueblo. En este caso, el objeto se multiplica: el pueblo que se celebra a s\u00ed\u00ad mismo, al patrono san Juan y el solsticio de verano; o bien en el moderno contexto, en algunos grupos, tenemos el a\u00f1o nuevo civil y la Madre de Dios. Adem\u00e1s, \"se puede celebrar un objeto presente, real, como una victoria obtenida. As\u00ed\u00ad eran los triunfos romanos. Se puede igualmente conmemorar el aniversario de una persona o de un acontecimiento. Entonces es necesario representar simb\u00f3licamente lo que ya no est\u00e1 presente. Se puede, finalmente, hacer revivir lo que ya no es o est\u00e1 fuera del universo perceptible: en este contexto es donde deben situarse las fiestas que hacen renacer del caos inicial y la misma pascua cristiana, que revive la resurreccion de Cristo\". Constatar la pluralidad del objeto de la fiesta, y por tanto el modo distinto de situarse del sujeto respecto al objeto, invita a considerar la fiesta como una realidad, fen\u00f3meno, instituci\u00f3n, polis\u00e9micamente compleja. Adem\u00e1s, las din\u00e1micas que se instauran en el tiempo festivo entre el sujeto y el objeto ponen en evidencia el car\u00e1cter mixto de la instituci\u00f3n festiva, sea que implique el hecho religioso, sea que se refiera \u00fanicamente a hechos por as\u00ed\u00ad decir profanos.\n\n4. LA COMPLEJIDAD DE LA FIESTA. Todos los autores que han intentado interpretar la fiesta, pertenecientes a escuelas o corrientes diversas, aun diferenci\u00e1ndose a veces radicalmente, nunca dejan de observar que el tiempo de la fiesta se caracteriza por una componente ritual y por una componente l\u00fadica de festividad o de placer. La s\u00ed\u00adntesis de estos aspectos la encontramos en la as\u00ed\u00ad llamada antropolog\u00ed\u00ada simb\u00f3lica de E. Canetti, en una p\u00e1gina dedicada a las masas festivas. El autor, en un primer momento, subraya la meta fiesta, en la que hay y convergen una buena cantidad de personas, \"en buena medida igualdad de arbitrio y de placer\". M\u00e1s a\u00fan, en la componente festiva y en la participaci\u00f3n del placer com\u00fan \"se tiene la sensaci\u00f3n de garantizar muchas fiestas futuras\". En un segundo momento, en armon\u00ed\u00ada con esta efervescencia de vida y de placer, pone de relieve que a trav\u00e9s de danzas rituales y representaciones dram\u00e1ticas se hacen presentes en la fiesta las ocasiones semejantes del pasado. La repetici\u00f3n de ocasiones, clave del tiempo festivo, abre a las repeticiones futuras, motivando la componente de placer. Pero \u00bfc\u00f3mo se entiende este placer? \"Quien afirma que este placer deriva de la transgresi\u00f3n de las reglas de comportamiento, a\u00ed\u00adsla arbitrariamente un aspecto de la fiesta que nunca puede ser del todo dominante. Una fiesta totalmente transgresora, en que la \u00fanica ley fuese la suspensi\u00f3n de toda ley, no estar\u00ed\u00ada de hecho asociada al placer, sino a la angustia... La concepci\u00f3n transgresiva de la fiesta coincide en sus l\u00ed\u00admites con la idea absurda de una fiesta puramente individual o privada. Por el contrario, la fiesta se caracteriza por la fuerte previsibilidad del comportamiento del pr\u00f3jimo; por una solidaridad social m\u00e1s intensa, que se manifiesta en actividades reguladas, de las que no puede dar raz\u00f3n un simple estado emotivo\". El hecho de que en el tiempo festivo se den experiencias de transgresi\u00f3n, dada la singularidad de \u00e9stas, urge y suscita en el acto la componente l\u00fadica, de placer. En el conjunto de lo cotidiano, el orden es aparente y carece de los aspectos de la diversidad, experiencia fragmentaria. En el aparente y regulado desorden festivo, desorden respecto al tiempo profano, se hace, en cambio, la experiencia de una totalidad, porque experimentamos la posibilidad de todo eso que es imposible durante lo cotidiano. La percepci\u00f3n de un todo en dial\u00e9ctica con la experiencia cotidiana, constituida por separaciones y oposiciones, hace al placer festivo semejante al placer est\u00e9tico (Valeri). Por otra parte, tal placer se puede encontrar tambi\u00e9n en la misma ritualidad festiva, entendida en un sentido restringido, y no s\u00f3lo por el clima festivo general, sino porque las ceremonias particulares de la fiesta en su ritualidad ofrecen posibilidades de placer y tambi\u00e9n de diversi\u00f3n.\n\nNo se puede olvidar el car\u00e1cter de espectacularidad propio de los rituales, o de algunos rituales festivos, tal y como ha sido subrayado por G. Piccaluga, que ha extendido el examen no s\u00f3lo al ambiente de la religi\u00f3n romana, sino tambi\u00e9n a otros ambientes culturales\". Espectacularidad que, oportunamente diferenciada de la teatralidad favorece emociones y experiencias placenteras, de las que no ha estado ni est\u00e1 ausente ni siquiera la liturgia en sus formas occidental y oriental. Baste recordar la danza en los rituales festivos, los testimonios de Egeria, el nacimiento de la dramatizaci\u00f3n medieval; el desarrollo ritual en el per\u00ed\u00adodo barroco; las misas pontificales; y tambi\u00e9n, tras la reforma del Vat. II, se puede citar, por ejemplo, el triduo pascual. En esta perspectiva podemos concluir diciendo que \"la liturgia es ya espect\u00e1culo, por no decir diversi\u00f3n. Cuando es celebraci\u00f3n solemne, ya es fiesta\"\". De todas formas, la exuberancia festiva, como ya se ha dicho, supera .el momento ceremonial y se hace constitutiva del tiempo de fiesta de manera poliforme.\n\nCon esto no se excluyen cierto tipo de fiestas en las que la componente de efervescencia est\u00e1 limitada al m\u00e1ximo o es nula, y la fiesta asume el car\u00e1cter de fiesta \u00ed\u00adntima o triste, como, por ejemplo, el d\u00ed\u00ada dedicado a los difuntos en muchas culturas, o el tiempo de los funerales, como ha sido eficazmente puesto de relieve por J. Potel: \"Los funerales comportan algunos aspectos festivos, porque son un tiempo separado y contribuyen a dar ritmo al desenvolverse del tiempo de las familias o de los grupos sociales sirviendo como puntos de referencia al calendario. Como una verdadera fiesta, ofrecen tambi\u00e9n la ocasi\u00f3n de establecer nuevas relaciones con el tiempo y la historia mediante un retorno al pasado, o a los mismos or\u00ed\u00adgenes, y una proyecci\u00f3n hacia el futuro, o hacia el \u00faltimo fin de la existencia. Los funerales, adem\u00e1s, son ocasi\u00f3n de una mayor comunicaci\u00f3n entre amigos, conocidos y parientes, momento de grandes intercambios de naturaleza econ\u00f3mica (por ejemplo, flores, regalos); est\u00e1n se\u00f1alados por ritos particulares, ya sean religiosos o civiles. Y precisamente en alguno de estos aspectos se\u00f1alados podemos indicar tambi\u00e9n algunas componentes que producen placer y diversi\u00f3n.\n\nLa complejidad de la fiesta comporta tambi\u00e9n ambivalencia, si no paradoja: mientras el objeto de la fiesta normalmente es sacro o sacralizado, para festejarlo los sujetos usan medios profanos; es posible la alteridad de la fiesta respecto a la cotidianidad, pero en lo festivo se utilizan medios propios de la vida cotidiana (como, por ejemplo, comer); la fiesta no es nunca improvisada: se prepara bien, con atenci\u00f3n, aunque de todas formas se abre a momentos creativos de espontaneidad individual. Es necesario subrayar la importancia de la preparaci\u00f3n de una fiesta, en el sentido de tener que preparar el espacio y todos los elementos del ceremonial festivo, pero tambi\u00e9n de prepararse interiormente para entrar en el tiempo de la fiesta. Solamente una s\u00f3lida preparaci\u00f3n puede permitir a la efervescencia sugerir espontaneidad e invenci\u00f3n. Pero la necesidad de la preparaci\u00f3n recuerda tambi\u00e9n el car\u00e1cter expresivo de la fiesta. Para que el objeto pueda desvelarse y sea patente su valor, se pone en acto una pluralidad de medios expresivos de naturaleza simb\u00f3lica que, mientras pueden significar el objeto, al mismo tiempo lo celebran. Estos medios no se refieren solamente al momento ritual espec\u00ed\u00adfico, sino que forman parte de todo el tiempo de la fiesta.\n\nLa complejidad delineada hasta ahora invita a considerar la fiesta no ya desde la perspectiva de la idealidad, sino, al contrario, de pluralidad de fiestas. Pluralidad que hace al fen\u00f3meno fiesta multiforme y parcial, en el sentido de que no siempre y en todas partes pueden estar presentes todas las componentes que constituyen la fiesta, aun permaneciendo siempre el tiempo, el objeto y el sujeto. As\u00ed\u00ad, \"se podr\u00ed\u00ada definir la fiesta como la celebraci\u00f3n simb\u00f3lica de un objeto (acontecimiento, hombre o dios, fen\u00f3meno c\u00f3smico, etc.) en un tiempo consagrado a una pluralidad de actividades colectivas con funci\u00f3n expresiva\" (Isambert).\n\n\nII. La fiesta en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica\n1. TIEMPO Y CALENDARIOS. Las conclusiones a que nos han llevado las interpretaciones de la fiesta y el examen pormenorizado de su complejidad son de naturaleza abierta: es posible, con los datos que poseemos, abrirnos a una o m\u00e1s tipolog\u00ed\u00adas de la fiesta, o bien, con estos elementos, comprender la articulaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica festiva particular o de un complejo de pr\u00e1cticas en una determinada cultura. Adem\u00e1s, a la luz de las observaciones hechas, resulta m\u00e1s f\u00e1cil considerar la fiesta en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica con todas las particularidades que a lo largo de los siglos ha aportado tanto al tiempo festivo como al sujeto y a la concepci\u00f3n del objeto de la fiesta, base y substrato espec\u00ed\u00adfico para comprender la fiesta cristiana.\n\nAnte todo, el tiempo festivo. Como ha ilustrado con eficacia A.J. Heschel, la biblia est\u00e1 particularmente interesada en el tiempo, hasta el punto de leer el mundo desde esta perspectiva. \"El hebra\u00ed\u00adsmo es una religi\u00f3n del tiempo que tiende a la santificaci\u00f3n del tiempo... El ritual hebraico se puede caracterizar como el arte de las formas significativas en el tiempo, como arquitectura del tiempo. De todas formas, en el AT no encontramos un modo \u00fanico de concebir el tiempo, sino una diversidad de concepciones con relativos desarrollos, que implican concepciones relativas de la fiesta. M\u00e1s all\u00e1 de las interpretaciones de las diversas corrientes de exegetas y de te\u00f3logos que se han dedicado a la comprensi\u00f3n de c\u00f3mo ha sido concebido el tiempo\", a la luz de una confrontaci\u00f3n con las otras experiencias religiosas, se puede subrayar que Israel caracteriza el tiempo en sentido innovador y lo vive en cuanto tal. La lectura eliadiana ya ha se\u00f1alado que se ha superado la concepci\u00f3n c\u00ed\u00adclica, en el sentido de un eterno retorno, en favor de un tiempo hist\u00f3rico lineal, en el que se manifiesta el Eterno. Israel ha tenido siempre conciencia de esta manifestaci\u00f3n, incluso cuando, en su conciencia arcaica, percib\u00ed\u00ada el tiempo muy simplemente, meteorol\u00f3gicamente, unido a los ritmos estacionales y al movimiento de los astros (Libros hist\u00f3ricos - Pentateuco). Efectivamente, nunca sacraliz\u00f3 estos ritmos, sino que los historiz\u00f3 y situ\u00f3 en una perspectiva de fe en el Dios de los padres. Las fiestas de naturaleza agr\u00ed\u00adcola que surgieron, aunque nacidas de cultos cananeos locales, fueron historizadas inculturando las manifestaciones llevadas a cabo por Dios en favor del pueblo (por ejemplo, Deu 26:1-11). Von Rad observa que en esta fase las fiestas son hechos absolutos, sacralmente absolutos. Sucesivamente, las acciones salv\u00ed\u00adficas cumplidas por Dios se consideran seg\u00fan una concatenaci\u00f3n que explicita una historia, la historia de la salvaci\u00f3n. Y si en un primer momento es el pasado lo que se revive en el tiempo festivo, revivido y actualizado de manera real\u00ed\u00adsima hasta colocar a Israel \"en la situaci\u00f3n hist\u00f3rica que era determinada de vez en vez por la respectiva fiesta\" (von Rad), con el proceso de concatenaci\u00f3n hist\u00f3rica de los acontecimientos queridos por Dios, progresivamente, sobre todo por obra de los profetas y de la apocal\u00ed\u00adptica de los \u00faltimos siglos antes de Cristo, se hace viva la esperanza y la espera de una nueva intervenci\u00f3n de alianza por parte de Dios. Israel se abre al futuro, que, fortalecido por la fidelidad del Dios de los padres en el pasado, confiere al presente la posibilidad de llegar a ser historia pese a los fracasos.\nEn los calendarios religiosos de Israel, particularmente en las fiestas que lo jalonan, de alguna manera estos procesos sobre el modo de sentir el tiempo encuentran un eco. Las tres grandes fiestas anuales que nos han sido transmitidas en las cuatro listas cl\u00e1sicas calendariales: Exo 23:14-17 (eloh\u00ed\u00adsta), Exo 34:18-23 (yavista), Deu 16:1-16 (deuteronomista), Lev 23 (sacerdotal): \u00e1cimos-pascua; recolecci\u00f3n de las mieses-pentecost\u00e9s; recolecci\u00f3n de oto\u00f1o-tiendas, son significativas a este prop\u00f3sito. Han sido vividas con acentuaciones diversas en las diferentes \u00e9pocas. Podemos decir lo mismo del s\u00e1bado, d\u00ed\u00ada \"santificado por su relaci\u00f3n con el Dios de la alianza, m\u00e1s a\u00fan, un elemento de esta alianza\" (De Vaux) de origen tan antiguo (Exo 23:12; Exo 34:21; Deu 5:12-14; Exo 20:8-10; Exo 31:12-17; Neh 13:15-22; 1Ma 2:32-41)'05; de las neomenias, la celebraci\u00f3n de la luna nueva (N\u00fam 28:11-15; Esd_11 3:5; Neh 10:34; 1Cr 23:31), en particular la del s\u00e9ptimo mes (Lev 23:24-25; N\u00fam 29:1-6) '00; y de cualquier modo tambi\u00e9n las fiestas que enriquecieron el calendario religioso en el per\u00ed\u00adodo postex\u00ed\u00adlico y continuaron y contin\u00faan en el juda\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo: el d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n (Lev 23:27-32; N\u00fam 29:7-11; en particular Lev 16), tan importante que se llama el \"d\u00ed\u00ada\" de los d\u00ed\u00adas \"; la hanukka o fiesta de la dedicaci\u00f3n (1Ma 4:36-59) y la fiesta de los purim, t\u00ed\u00adpicamente profana, sin elementos propiamente cultuales (2Ma 15:36; Est 9).\n\nJunto a estas fiestas del calendario, como todos los dem\u00e1s pueblos, Israel conoci\u00f3 otras fiestas unidas a acontecimientos particulares, y por tanto no estrictamente calendariales. \"La biblia se\u00f1ala un cierto n\u00famero de ellas, sin explicar, sin embargo, en general la forma de su celebraci\u00f3n. Fiestas de familia o de clan se\u00f1alaban las etapas de la vida del individuo: el destete (G\u00e9n 21:18), el matrimonio (G\u00e9n 29:22s; Jue 14:10s), la muerte (G\u00e9n 23:2; 2Sa 1:11-12.17s; 2Sa 3:31s), etc. La vida rural ofrec\u00ed\u00ada ocasi\u00f3n a ciertas alegr\u00ed\u00adas: as\u00ed\u00ad el esquileo de las ovejas (1Sa 25:2-38; 2Sa 13:23-29; cf G\u00e9n 38:12...). Los acontecimientos p\u00fablicos se se\u00f1alaban con fiestas: coronaci\u00f3n del rey, victorias glorificadas con cantos y danzas (Exo 13:1-21; 1Sa 18:6-7), las calamidades nacionales daban lugar a ayunos (Zac 7:1s; Zac 8:19), y a lamentaciones (Jl 1-2 y el libro de las Lamentaciones). Muchas fiestas que ignoramos deben haberse celebrado en los diversos santuarios de Israel (cf Ose 4:15; Ose 12:12; Am\u00f3 4:4-5, etc...); pero es muy raro que una narraci\u00f3n antigua aluda a ellas: la peregrinaci\u00f3n de Siqu\u00e9n a Betel (G\u00e9n 35:1-4), la fiesta de Yav\u00e9 en Silo (Jue 21:19-21; cf 1Sa 1:3s)\".\n\nTodas las fiestas se\u00f1aladas, tanto las sacadas de calendarios religiosos como las que no est\u00e1n en los calendarios, de alguna manera ten\u00ed\u00adan un car\u00e1cter religioso, o por lo menos lo pod\u00ed\u00adan tener. No faltaba un clima fuertemente festivo, de alegr\u00ed\u00ada manifiesta; m\u00e1s a\u00fan, el t\u00e9rmino h\u00e1g, reservado para las tres grandes fiestas de peregrinaci\u00f3n (cf, por ejemplo, Exo 23:14 : \"Tres veces al a\u00f1o celebrar\u00e1s fiesta solemne en mi honor\"), tiene en su ra\u00ed\u00adz el significado de danzar, girar en redondo.\n\nEn la legislaci\u00f3n deuteronomista encontramos con insistencia: \"En presencia de Yav\u00e9... te regocijar\u00e1s t\u00fa, tu hijo...\" (Deu 16:11.14), con ocasi\u00f3n de fiestas. Se hace cl\u00e1sica a este respecto la invitaci\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas al iniciar la recuperaci\u00f3n de la fiesta del s\u00e9ptimo mes: \"Id y comed viandas grasas, bebed bebidas dulces y mandad su porci\u00f3n a quien no ha preparado nada, pues este d\u00ed\u00ada est\u00e1 consagrado a Yav\u00e9. \u00c2\u00a1No os pong\u00e1is tristes; el gozo de Yav\u00e9 es vuestra fuerza!\" (Neh 8:10).\n\nPero el tiempo festivo est\u00e1 se\u00f1alado sobre todo por el reposo sacro y cultual, en particular el d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado. \"Este aspecto est\u00e1 mucho m\u00e1s acentuado que en otras religiones; la palabra s\u00e1bado, que designa el d\u00ed\u00ada sagrado de la semana, pasa a ser sin\u00f3nimo de d\u00ed\u00ada de fiesta acompa\u00f1ado de un reposo cultual, sab\u00e1tico (Lev 23:32)\" \"'. Reposo que adquiere una dimensi\u00f3n de libertad del peso de lo cotidiano (cf Exo 23:12) en relaci\u00f3n con la liberaci\u00f3n m\u00e1s amplia llevada a cabo por el Se\u00f1or, que ha liberado a su pueblo de la esclavitud de Egipto (Deu 5:15). Reposo cultual que, como un eco del reposo de Dios al final de la creaci\u00f3n (Exo 31:17), es tiempo en que el hombre reconoce y festeja la alianza perenne de Dios con Israel (Exo 31:16).\n\n2. LA FIESTA COMO ANAMNESIS DE SALVACI\u00ed\u201cN. El tiempo festivo de los calendarios expresa la teolog\u00ed\u00ada de Israel, su visi\u00f3n y concepci\u00f3n del Dios de los padres. En realidad es siempre \u00e9l, el Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac, el Dios de Jacob (Exo 3:13ss) y todo lo que ha hecho por el pueblo de Israel, el objeto y la causa primera de las fiestas principales y solemnes. Efectivamente, en el AT son objeto de celebraci\u00f3n memorial tanto las intervenciones salv\u00ed\u00adficas obradas por Dios en favor de su pueblo, como Dios mismo \"_. Como hemos observado acerca de la concepci\u00f3n del tiempo, el proceso de desacralizaci\u00f3n del mismo hacia una historizaci\u00f3n influye profundamente tambi\u00e9n en los tiempos festivos. De aqu\u00ed\u00ad se sigue que la fiesta \"se hace memorial (zikkar\u00f3n) de la continua irrupci\u00f3n de Dios en la historia, se hace an\u00e1mnesis de la acci\u00f3n libre del Dios salvador, se hace sorpresa y ya no ritmo obligado, existencia y ya no exterioridad c\u00f3smica. M\u00e1s a\u00fan, en ciertos casos el acontecimiento hist\u00f3rico se describe e interpreta como si fuera una celebraci\u00f3n lit\u00fargica\"'.\n\nLa fiesta celebra como zikkar\u00f3n los acontecimientos de la historia de la salvaci\u00f3n en el presente, pero para seguir celebr\u00e1ndolos de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n; cf, por ejemplo, Exo 12:42 : \"Noche de vela fue aqu\u00e9lla para Yav\u00e9 para sacarlos de la tierra de Egipto. Y esa misma noche es noche de velar en honor de Yav\u00e9 para los hijos de Israel en sus generaciones. La profundizaci\u00f3n prof\u00e9tica permitir\u00e1 connotar, en la repetici\u00f3n generacional de las fiestas, una dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica: el acontecimiento memorial se celebra en una espera de cumplimiento escatol\u00f3gico. El sujeto que vive y media esta realidad para transmitir su eficacia hasta el cumplimiento final es el pueblo mismo. El mandamiento de acoger la actuaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en la celebraci\u00f3n del s\u00e1bado y de las fiestas se dirige al pueblo de Israel, que se cualificar\u00e1 en las asambleas cultuales. De cualquier forma, tambi\u00e9n para Israel el sujeto de la fiesta se precisa en la colectividad. T\u00ed\u00adpica a este respecto es la celebraci\u00f3n de la pascua (Exo 12:1-13.16), con sus relativas particularidades. En efecto, \"la asamblea que celebra la pascua es el Israel que, hist\u00f3rica o cultualmente, participa en los acontecimientos relativos a la salida de Egipto y a su constituci\u00f3n como pueblo de Dios\". De todas formas, \"la ejecuci\u00f3n del mandamiento divino de celebrar la ley de la pascua, y m\u00e1s ampliamente de conservar toda disposici\u00f3n que provenga de \u00e9l, no se limita a la asamblea como organismo, sino que, como la salvaci\u00f3n efectuada en el pasado, implica a cada persona particular que forma parte de ella\", invitando al asentimiento (Exo 12:27; Exo 19:8; Exo 24:3.7) y participaci\u00f3n.\n\nLa participaci\u00f3n se abre a la vida y desemboca o debe desembocar en lo cotidiano (cf Deu 10:12-13). En definitiva, la celebraci\u00f3n festiva se hace experiencia de salvaci\u00f3n que compromete al pueblo y al particular para responder concretamente a la salvaci\u00f3n ofrecida por el Dios de los padres. Cuando esto no sucede, los profetas usan acentos muy fuertes: \"Dejad de hollar mis atrios para traerme ofrendas vanas; me causa horror su incienso. Novilunios, s\u00e1bados, asambleas..., \u00c2\u00a1ya no soporto m\u00e1s sacrificios ni fiestas! Odio con toda el alma vuestros novilunios, vuestras solemnidades... Dejad de hacer el mal, aprended a hacer el bien...\" (Isa 1:13ss; adem\u00e1s, Am\u00f3 5:21ss; Ose 6:6; Jer 6:20; Miq 6:6-8...). Solamente de este modo, abri\u00e9ndose al presente concreto, la celebraci\u00f3n festiva ilumina acogiendo al pasado, que permanece en el memorial y se carga de esperanza abri\u00e9ndose al futuro de Dios y a su Mes\u00ed\u00adas, que debe venir.\n\n3. TIEMPO Y FIESTA EN LA NUEVA ALIANZA. El proceso relativo a la concepci\u00f3n del tiempo se\u00f1alado en la AT halla en el NT una ulterior progresi\u00f3n, una absoluta y radical caracterizaci\u00f3n, a la que seguir\u00e1 una nueva y original experiencia de la fiesta. Con Cullmann podemos observar que la vida y la obra del Se\u00f1or Jes\u00fas, acaecida en la plenitud de los tiempos (cf G\u00e1l 4:4; Efe 1:10), atraviesa la l\u00ed\u00adnea temporal de la espera apocal\u00ed\u00adptica de los \u00faltimos siglos antes de la venida de Cristo dentro del mundo jud\u00ed\u00ado. \"Para la comunidad primitiva, tras la muerte de Jes\u00fas, la coronaci\u00f3n de esta obra es el hecho grandioso de la resurrecci\u00f3n de Cristo. Ning\u00fan otro momento de la historia, del pasado o del' porvenir, puede revestir una importancia tan central para los hombres convencidos de que Jesucristo, el Primog\u00e9nito, ha resucitado con su cuerpo de entre los muertos\"'. El punto focal del tiempo en el NT viene a ser la din\u00e1mica que se da en Jes\u00fas entre lo ya acaecido y lo todav\u00ed\u00ada no sucedido del todo. \"La esperanza en el porvenir ya puede apoyarse en la fe del pasado, en la fe en que la batalla decisiva ya se ha vencido. Lo que ya ha sucedido constituye la garant\u00ed\u00ada segura de lo que suceder\u00e1. La esperanza de la victoria final es tanto m\u00e1s intensa en cuanto que se funda sobre la convicci\u00f3n indestructible de que ya ha llegado la victoria definitiva (Cullmann).\n\nLa misi\u00f3n de vivir y anunciar esta realidad la ha confiado el Se\u00f1or al tiempo de la iglesia, tiempo en absoluta dependencia del acontecimiento Cristo, acontecimiento fundamental y fontal, que vuelve a proponer en el Esp\u00ed\u00adritu del Resucitado la posibilidad de vivir de \u00e9l. Y es en este tiempo cuando la comunidad cristiana, como suced\u00ed\u00ada con la antigua pascua, celebra el acontecimiento que se ha cumplido de una vez por todas (Rom 6:10; 1Pe 3:18; Heb 7:27; Heb 9:12.28; Heb 10:10); y no s\u00f3lo para ser fiel a su Se\u00f1or (1Co 11:24), sino para revivir en su memorial\/zikkar\u00f3n la nueva alianza (1Co 11:26) y vivir de la plenitud salv\u00ed\u00adfica que ha aportado, en la espera de su venida (cf 1Co 16:22; Apo 22:17.20). \"Con el mandamiento: Haced esto en memoria m\u00ed\u00ada, Cristo ha puesto en la l\u00ed\u00adnea del tiempo su pascua, introduciendo as\u00ed\u00ad en la historia humana la realidad de la salvaci\u00f3n. Y como la pascua de Israel .era el polo magn\u00e9tico que influ\u00ed\u00ada y dirig\u00ed\u00ada todas las fiestas lit\u00fargicas semanales y diarias, as\u00ed\u00ad la pascua cristiana, suma y realidad primera de la salvaci\u00f3n, ser\u00e1, desde el principio, el centro polarizador de toda la liturgia cristiana\" 120. En realidad, como subraya Casel, la pascua, siendo la oikonomia del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios con los hombres, se hace la fiesta por excelencia de la iglesia y ser\u00e1 el prototipo espec\u00ed\u00adfico de toda fiesta cristiana.\n\nIII. La fiesta cristiana y su celebraci\u00f3n\n1. DE LA PASCUA DE CRISTO A LAS FIESTAS CRISTIANAS. Sin necesidad de entrar en los problemas hist\u00f3ricos que han llevado a la llamada historizaci\u00f3n de la liturgia y en consecuencia a la formaci\u00f3n de un a\u00f1o lit\u00fargico y de un calendario me parece importante compartir la opini\u00f3n de que \"el significado de toda fiesta cristiana, incluido el domingo, es una s\u00ed\u00adntesis, t\u00e9rmino de un desarrollo, y no su comienzo\" (Taft). Queda en pie, como un dato fundamental, que el objeto de la fiesta, ya desde sus or\u00ed\u00adgenes, es siempre el acontecimiento Cristo, y de la celebraci\u00f3n de su memorial nacen y se desarrollan las fiestas cristianas. Podemos observar que el reunirse de los fieles para el servicio lit\u00fargico, para constituirse en asamblea festiva, los hace sujetos de la fiesta y, en el curso de la historia, protagonistas activos de su desarrollo. A partir de la celebraci\u00f3n activa de la fiesta, de la \u00f3smosis entre objeto (normativo) y sujeto, comprendemos el enriquecimiento del calendario festivo. En este proceso han intervenido numerosos factores de orden teol\u00f3gico, asc\u00e9tico, psicol\u00f3gico y pol\u00ed\u00adtico, sin deber excluir la situaci\u00f3n existencial de la comunidad cristiana en el ritmo de las estaciones y en los fen\u00f3menos c\u00f3smicos.\n\nActualmente en las iglesias, tanto de Oriente cuanto de Occidente, la comunidad cristiana, cada semana, el domingo o primer d\u00ed\u00ada de la semana hace memoria de la 'resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or 126; memoria que anualmente celebra por pascua, la fiesta por antonomasia, la m\u00e1s grande de las solemnidades, unida a la pasi\u00f3n de Cristo. La pascua. se abre y comprende en la fiesta de su clima festivo la ascensi\u00f3n del Se\u00f1or Jes\u00fas al cielo y pentecost\u00e9s, la fiesta del don del Esp\u00ed\u00adritu a los creyentes. El nacimiento del Se\u00f1or y la epifan\u00ed\u00ada, su manifestaci\u00f3n, pese a haber entrado posteriormente en el ciclo festivo anual, ya son elementos firmes de \u00e9l. Adem\u00e1s, como leemos en la SC 103, \"en la celebraci\u00f3n de este c\u00ed\u00adrculo anual de los misterios de Cristo, la santa iglesia venera con amor especial a la bienaventurada Madre de Dios, la Virgen Mar\u00ed\u00ada, unida con lazo indisoluble a la obra salv\u00ed\u00adfica de su Hijo\"; y tambi\u00e9n en el n. 104: \"La iglesia introdujo en el c\u00ed\u00adrculo anual el recuerdo de los m\u00e1rtires y de los dem\u00e1s santos\". No se puede dejar de recordar la fiesta propia inherente a la celebraci\u00f3n de los sacramentos: estos acontecimientos tan importantes para la persona y para la comunidad, transfigurando tiempos y experiencias particulares de la vida del hombre, entran con pleno derecho dentro de una clasificaci\u00f3n festiva y la enriquecen.\n\nTenemos que preguntarnos, sin embargo, analizando detalladamente esta enumeraci\u00f3n die referencias festivas, si y cu\u00e1ndo podemos hablar de fiesta cristiana en sentido pleno, incluso a la luz de los datos derivados de la primera parte de la presente voz. La respuesta nos viene de los padres de la iglesia, pero en particular de los textos lit\u00fargicos, ciertamente la expresi\u00f3n m\u00e1s alta de la vivencia festiva. Se debe considerar fiesta \"la reuni\u00f3n del pueblo para celebrar gozosamente la memoria de un acontecimiento pasado, en el d\u00ed\u00ada del a\u00f1o que corresponde a aquel en que acaeci\u00f3 el acontecimiento mismo, por medio de la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada\" (A. Pernigotto-Cego). As\u00ed\u00ad reencontramos las notas espec\u00ed\u00adficas del objeto cristiano de la fiesta en la eucarist\u00ed\u00ada, en referencia directa a la pascua de Cristo, objeto que en la recurrencia anual se celebra bajo una perspectiva particular; reencontramos el sujeto, en la colectividad reunida para celebrar, y finalmente reencontramos el car\u00e1cter de alegr\u00ed\u00ada. Con la presencia conjunta de estos componentes podemos hablar de fiesta cristiana en sentido propio y preciso. Adem\u00e1s, como la fiesta en general, como la fiesta en el AT, la fiesta cristiana \"trasciende el cuadro de la asamblea lit\u00fargica. Se prolonga gustosamente en la oraci\u00f3n y en las asambleas extralit\u00fargicas, los pia exercitia, que a veces pueden alcanzar una expresi\u00f3n elevad\u00ed\u00adsima y constituir el patrimonio espiritual de un pueblo. La fiesta frecuentemente ha inspirado representaciones o dramas sagrados; suscita tambi\u00e9n festejos en la ciudad o en familia. Lleva consigo, espont\u00e1neamente, la vacaci\u00f3n, el cese del trabajo, la feriaci\u00f3n.\n\n2. LA CELEBRACI\u00ed\u201cN DE LA FIESTA CRISTIANA. Con las \u00faltimas observaciones podemos afirmar claramente que la fiesta no coincide en todo con la -> celebraci\u00f3n. El concepto mismo del verbo celebrar en el lat\u00ed\u00adn cl\u00e1sico, en la patr\u00ed\u00adstica y en la liturgia, pese a connotar la modalidad festiva de hacer algo juntos, exige la modalidad religiosa Es en este sentido en el que se usa, y es a este aspecto de la fiesta cristiana al que me refiero. El tiempo de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, por el hecho de estar en la base del hacer fiesta, reviste una importancia del todo particular; y \u00e9l mismo se resiente, de todas formas, de la crisis que ha entrado en la fiesta en general. La comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno festivo impulsa a buscar caminos para vivir siempre en plenitud la celebraci\u00f3n. A este respecto, las indicaciones deber\u00e1n referirse al sujeto y al objeto de la fiesta.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere al objeto, se ha se\u00f1alado oportunamente la necesidad de conocerlo referi\u00e9ndolo a una teolog\u00ed\u00ada de la fiesta cristiana, que, aun habiendo tenido en las \u00faltimas d\u00e9cadas v\u00e1lidas contribuciones por parte de H. Rahner, H. Cox, J. Moltmann18, est\u00e1 todav\u00ed\u00ada por hacer. Teolog\u00ed\u00ada que, al hacerse, debe poner toda su atenci\u00f3n tanto en la evanescencia cuanto en la falta de rigor cr\u00ed\u00adtico, corriendo, si no, el riesgo de caer en una pura acci\u00f3n superficial. En segundo lugar, pero de importancia primaria, est\u00e1 el respeto absoluto del objeto. \u00abLa reivindicaci\u00f3n actual que exige celebrar la vida (v\u00e9anse, por ejemplo, los cultos pol\u00ed\u00adticos), y la actitud formalista, que se preocupa del cumplimiento impecable del texto ritual, son, tomadas separadamente, err\u00f3neas, porque rompen la globalidad de la celebraci\u00f3n cristiana. La celebraci\u00f3n, sea en su proyecto, sea en su realizaci\u00f3n, debe precisamente asumir el pasado, el presente y las tensiones hacia el porvenir bajo la fuerza discerniente y transformante de la pascua del Se\u00f1or\u00bb De aqu\u00ed\u00ad se sigue, como una ulterior indicaci\u00f3n, la necesidad de considerar el objeto con una tensi\u00f3n mistag\u00f3gica libre de todo moralismo, tensi\u00f3n que sea capaz de hacer gozar y facilitar la visi\u00f3n de lo que la fiesta celebra. Finalmente, se muestra la urgencia de un redescubrimiento y revalorizaci\u00f3n de lo ferial con sus ritmos, que deber\u00e1n ser distintos de los que en lo festivo se refieren al objeto de la celebraci\u00f3n, de modo que lo ferial pueda preparar los esp\u00ed\u00adritus para vivir plenamente la fiesta.<br \/>\nPor lo que se refiere al sujeto, ante todo es oportuno que madure la convicci\u00f3n de prepararse a entrar en la celebraci\u00f3n festiva y de preparar la celebraci\u00f3n misma; como la fiesta en general, la celebraci\u00f3n debe cuidarse atentamente en su preparaci\u00f3n, para favorecer entre otras cosas tambi\u00e9n una experiencia festiva no s\u00f3lo interior. El acontecimiento que se celebra puede hallar en la riqueza del simbolismo cristiano, en el repertorio de la m\u00fasica, de los c\u00e1nticos&#8230;, elementos que, adecuada y apropiadamente utilizados, favorezcan la entrada de los individuos y de la comunidad en el juego festivo. Pero esto no se da una vez por todas. Mientras la fiesta cristiana sostiene en su celebraci\u00f3n repetitiva la espera en el mundo de lo todav\u00ed\u00ada no cumplido: el nuevo cielo y la nueva tierra (cf Apo 21:1; 2Pe 3:13), el ya actuado que se celebra deber\u00e1 cada vez poder desplegar la riqueza siempre id\u00e9ntica y siempre nueva de su totalidad.<\/p>\n<p>S. Maggiani<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n: La crisis de la fiesta &#8211; I. La presencia de las fiestas en la vida del hombre: 1. Tiempo y calendarios; 2. El car\u00e1cter colectivo de la fiesta; 3. La fiesta en las interpretaciones: a) La escuela sociol\u00f3gica, b) Irracionalismo y fenomenolog\u00ed\u00ada, c) Corrientes funcionalistas e historicistas; 4. La complejidad de la fiesta &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fiestafiestas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abFIESTA\/FIESTAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17140","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17140","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17140"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17140\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17140"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17140"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17140"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}