{"id":17141,"date":"2016-02-05T11:09:33","date_gmt":"2016-02-05T16:09:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/formacion-liturgica-de-los-futuros-presbiteros\/"},"modified":"2016-02-05T11:09:33","modified_gmt":"2016-02-05T16:09:33","slug":"formacion-liturgica-de-los-futuros-presbiteros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/formacion-liturgica-de-los-futuros-presbiteros\/","title":{"rendered":"FORMACION LITURGICA DE LOS FUTUROS PRESBITEROS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n &#8211; II. La nueva \u00abInstrucci\u00f3n\u00bb &#8211; III. Problemas abiertos: I. El seminario, comunidad lit\u00fargica; 2. La liturgia, \u00abculmen et fons\u00bb; 3. Un problema de fondo &#8211; IV. Formaci\u00f3n para la presidencia lit\u00fargica.<\/p>\n<p>I. Introducci\u00f3n<br \/>\nToda educaci\u00f3n cristiana debe considerar la -> formaci\u00f3n lit\u00fargica como uno de sus componentes fundamentales (cf GE 2; SC 19): no por una moda pasajera o por una opci\u00f3n facultativa, sino porque la liturgia, especialmente la eucarist\u00ed\u00ada, es \u00abculmen&#8230; et fons\u00bb de la vida de la iglesia y en la iglesia (SC 10). Este principio, que poco a poco est\u00e1 readquiriendo entre los educadores cristianos el sentido obvio y profundo que ten\u00ed\u00ada en la m\u00e1s antigua pedagog\u00ed\u00ada de la iglesia, sirve a fortiori para las comunidades de formaci\u00f3n sacerdotal. No nos parece fuera de lugar reconsiderar y profundizar el discurso sobre la formaci\u00f3n lit\u00fargica separadamente para los futuros sacerdotes, si bien las acciones lit\u00fargicas \u00abpertenecen a todo el cuerpo de la iglesia, lo manifiestan y lo implican\u00bb (SC 26).<\/p>\n<p>Hoy estamos muy lejos de aquel tiempo en que las cuestiones lit\u00fargicas se consideraban \u00abreservadas al clero y a los religiosos\u00bb, con la preocupaci\u00f3n \u00abde evitar toda injerencia indiscreta de los laicos en las cosas del culto, de mantener una separaci\u00f3n muy clara entre santuario y nave\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>Por mucho que puedan diferenciarse los planteamientos de los seminarios y como quiera que se organice en el campo de la iglesia local la preparaci\u00f3n de los futuros presb\u00ed\u00adteros, pensamos que se debe hablar de una especial formaci\u00f3n lit\u00fargica de aqu\u00e9llos al menos por tres razones: por la particular necesidad de una formaci\u00f3n cristiana integral en ellos (OT 8); por la peculiar funci\u00f3n que est\u00e1 destinada a tener la liturgia en la vida y ministerio de los futuros sacerdotes (LG 28; PO 13); porque ellos no podr\u00e1n llegar a ser gu\u00ed\u00adas y maestros de los fieles en la vida lit\u00fargica si no est\u00e1n \u00abimpregnados totalmente del esp\u00ed\u00adritu y de la fuerza de la liturgia\u00bb (SC 14).<\/p>\n<p>Por eso el concilio recomienda que se imparta a los alumnos de los seminarios y de los estudios religiosos \u00abuna formaci\u00f3n lit\u00fargica de la vida espiritual por medio de una adecuada iniciaci\u00f3n que les permita comprender los sagrados ritos y participar en ellos con toda el alma, sea celebrando los sagrados misterios, sea con otros ejercicios de piedad penetrados del esp\u00ed\u00adritu de la sagrada liturgia&#8230;\u00bb (SC 17).<\/p>\n<p>Ser\u00ed\u00ada exagerado afirmar que estas normas han sido desatendidas en estas dos d\u00e9cadas despu\u00e9s del Vat. II; por todas partes se han estudiado, discutido y en gran medida llevado a la pr\u00e1ctica&#8217;, gracias tambi\u00e9n al hecho consolador de que ha ido creciendo el n\u00famero de profesores de liturgia formados seg\u00fan las prescripciones de SC 15. Pero enmuchos ambientes eclesi\u00e1sticos, incluida Espa\u00f1a, no han faltado retrasos, faltas de cumplimiento, incertidumbres, quiz\u00e1 incluso involuciones, mientras que en varias naciones se proyectaba toda una serie de desarrollos y de nuevos problemas de la situaci\u00f3n lit\u00fargica sobre la formaci\u00f3n de los futuros sacerdotes.<\/p>\n<p>II. La nueva \u00abInstrucci\u00f3n\u00bb<br \/>\nEn este contexto adquiere gran significado la Instrucci\u00f3n sobre la formaci\u00f3n lit\u00fargica en los seminarios&#8217;, que tiene la finalidad de \u00abpresentar indicaciones y normas para hacer la vida lit\u00fargica y el estudio de la sagrada liturgia en los institutos de formaci\u00f3n sacerdotal m\u00e1s acorde con las actuales necesidades\u00bb.<\/p>\n<p>No han faltado en el pasado orientaciones oficiales sobre la formaci\u00f3n lit\u00fargica en los seminarios 4; pero la de 1979 es ciertamente el documento m\u00e1s completo y de m\u00e1s amplias miras que nunca haya emanado la iglesia al respecto. Son dos los motivos indicados por la nueva instrucci\u00f3n, que exigen en la iglesia de hoy \u00abun mayor compromiso por la formaci\u00f3n lit\u00fargica en los seminarios\u00bb: la actuaci\u00f3n de la reforma lit\u00fargica exige que los futuros sacerdotes sepan \u00abcomprender la \u00ed\u00adndole y la fuerza de la liturgia renovada para insertarla en la propia vida y para transmitirla adecuadamente a los fieles\u00bb (n. 3); \u00ablos nuevos problemas pedag\u00f3gicos derivados de la creciente secularizaci\u00f3n de la sociedad\u00bb, que \u00abofuscan en las mentes la genuina naturaleza de la liturgia, haciendo al hombre menos capaz de vivirla con intensa participaci\u00f3n\u00bb (n. 4).<\/p>\n<p>Tras una introducci\u00f3n sobre la \u00abpreeminencia de la liturgia en laformaci\u00f3n sacerdotal\u00bb y sobre la finalidad del documento, la instrucci\u00f3n se divide en dos partes, dedicadas, respectivamente, a la vida lit\u00fargica y a la ense\u00f1anza de la ciencia lit\u00fargica en los seminarios, completadas por un ap\u00e9ndice, en el que se propone \u00abun \u00ed\u00adndice de argumentos que se pueden tratar oportunamente en la ense\u00f1anza de la liturgia en los seminarios\u00bb.<\/p>\n<p>La primera orientaci\u00f3n que nace del documento, desde la introducci\u00f3n, es \u00abla importancia de la liturgia en la formaci\u00f3n sacerdotal\u00bb (n. 1), con la exigencia de una formaci\u00f3n tanto te\u00f3rica como pr\u00e1ctica: una formaci\u00f3n mistag\u00f3gica que \u00abse alcanza principalmente por medio de la vida lit\u00fargica de los alumnos, hacia la que son conducidos con profundidad creciente por medio de las celebraciones lit\u00fargicas comunitarias\u00bb (n. 2).<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n lit\u00fargica, se dice en la primera parte, deber\u00e1 comenzar con una \u00abbreve y adecuada iniciaci\u00f3n\u00bb de car\u00e1cter preliminar y global desde el primer a\u00f1o (n. 8), y desarrollarse en todo el arco de la formaci\u00f3n sacerdotal, profundizando las bases b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gicas de la vida lit\u00fargica, valorando plenamente la misma celebraci\u00f3n lit\u00fargica que se realiza en los seminarios y armonizando oportunamente la vida espiritual de los particulares y de la comunidad con la participaci\u00f3n lit\u00fargica (nn. 9-10).<\/p>\n<p>La asamblea lit\u00fargica, que re\u00fane lo m\u00e1s frecuentemente posible en torno al mismo altar a superiores y alumnos, animada por el ejercicio de los ministerios y abierta constantemente a la iglesia local, contribuir\u00e1 considerablemente a \u00abfundir en la unidad la comunidad del seminario y formar en los alumnos el esp\u00ed\u00adritu comunitario\u00bb (n. 12). La celebraci\u00f3n lit\u00fargica en el seminario \u00abdebe ser un modelo, sea por los ritos, sea porel tono espiritual y pastoral, sea por la observancia debida tanto a las prescripciones y textos de los libros lit\u00fargicos cuanto a las normas dadas por la Santa Sede y por las conferencias episcopales\u00bb (n. 16). En ella se favorecer\u00e1 \u00abuna sana variedad (sana varietas) en el modo de celebrar las acciones lit\u00fargicas y de participar en ellas\u00bb (n. 17), sin renunciar al constante esfuerzo por que haya \u00abuna profunda e \u00ed\u00adntima asimilaci\u00f3n de aquellos elementos de la sagrada liturgia que pertenecen a su parte inmutable, en cuanto que son de instituci\u00f3n divina\u00bb (n. 18).<\/p>\n<p>Esta formaci\u00f3n lit\u00fargica, prolongada durante a\u00f1os, deber\u00e1 tender a preparar a los futuros sacerdotes \u00abpara su oficio de pastores y presidentes de la asamblea lit\u00fargica\u00bb, no con experiencias puramente exteriores, sino con una experiencia lit\u00fargica bien dirigida y con un gradual ejercicio de los ministerios (nn. 20-21). Para los actos lit\u00fargicos concretos se da despu\u00e9s una serie de normas concretas, que ciertamente est\u00e1n hechas a medida de las situaciones particulares y de las exigencias pedag\u00f3gicas de los alumnos, pero que constituyen una buena base orientativa para la vida lit\u00fargica de un seminario (nn. 22-42).<\/p>\n<p>La parte segunda de la, instrucci\u00f3n est\u00e1 dedicada a la ense\u00f1anza de la liturgia, de la que subraya sobre todo los aspectos teol\u00f3gicos, pastorales y ecum\u00e9nicos (nn. 43-44). Se delinea a continuaci\u00f3n el \u00e1mbito de la ciencia lit\u00fargica, su m\u00e9todo, su particular funci\u00f3n en el di\u00e1logo interdisciplinar, su apertura a las aplicaciones y a los problemas de la pastoral (nn. 45-61).<\/p>\n<p>Sobre todo es en la liturgia -subraya la conclusi\u00f3n del documento- donde los alumnos de los seminarios \u00abadquieren una m\u00e1s profunda y plena experiencia del sacerdocio y de sus exigencias\u00bb, pues ellos \u00abson invitados a imitar lo que conmemoran\u00bb: \u00abel estudio asiduo y el ejercicio de la sagrada liturgia recuerdan continuamente a los futuros sacerdotes la finalidad a que tienden todas las actividades pastorales y, al mismo tiempo, hace que todos sus esfuerzos en los estudios, en las pr\u00e1cticas pastorales y en la vida interior sean cada vez m\u00e1s conscientes y consigan una profunda unidad\u00bb (n. 62).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se refiere a la liturgia el reciente documento de la CEE sobre La pastoral lit\u00fargica en Espa\u00f1a. Dedica el n. 8 a la formaci\u00f3n lit\u00fargica de los pastores y de las comunidades, diciendo: \u00abNo es necesario insistir mucho en la importancia de la preparaci\u00f3n lit\u00fargica de los futuros pastores y de los ya entregados al ministerio&#8230; Se hace necesario un trabajo m\u00e1s profunda para asimilar la riqueza de contenido b\u00ed\u00adblico, teol\u00f3gico, pastoral y espiritual de la liturgia renovada. Ha de procurarse una formaci\u00f3n integral y vital, teol\u00f3gica y pastoral, no meramente nocional. El mayor esfuerzo deber\u00e1 hacerse en las facultades de teolog\u00ed\u00ada, en los seminarios, noviciados y comunidades de religiosos\/as, sin descuidar a los seglares, llamados a desempe\u00f1ar los diversos ministerios que les competen en la asamblea lit\u00fargica\u00bb `.<\/p>\n<p>III. Problemas abiertos<br \/>\nM\u00e1s que analizar los distintos aspectos de la instrucci\u00f3n, que est\u00e1 al alcance de todos, preferimos volver sobre algunos temas, situ\u00e1ndolos en la realidad concreta de muchas comunidades de formaci\u00f3n sacerdotal.<\/p>\n<p>1. EL SEMINARIO, COMUNIDAD LIT\u00daRGICA. La instrucci\u00f3n asume como fundamental un principio que refleja la m\u00e1s antigua tradici\u00f3n eclesial y responde a la naturaleza particular de la comunidad seminar\u00ed\u00adstica: la formaci\u00f3n lit\u00fargica \u00abse alcanza principalmente por medio de la vida lit\u00fargica de los alumnos, a la que son conducidos con creciente profundidad por medio de las celebraciones lit\u00fargicas comunitarias\u00bb (Instr., cit., n. 2). Hoy, con el desarrollo de la reforma, mientras por una parte se constata la eficacia formativa de una ense\u00f1anza lit\u00fargica m\u00e1s seria y de una visi\u00f3n m\u00e1s unitaria y m\u00e1s econ\u00f3mica de toda la teolog\u00ed\u00ada centrada en el misterio de Cristo (SC 15-16), sigue siendo primaria e inalienable la exigencia de que \u00aben los seminarios e institutos religiosos la vida est\u00e9 totalmente informada de esp\u00ed\u00adritu lit\u00fargico\u00bb (SC 17). Y esto no s\u00f3lo por la eficacia, reconocida en cualquier pedagog\u00ed\u00ada, del ejemplo, del actuar juntos seg\u00fan determinados principios, de la temperies espiritual que caracteriza y anima, casi sin darse cuenta, un ambiente educativo, sino porque la misma liturgia es una realidad viva y mist\u00e9rica, y no se la comprende verdaderamente sino participando en ella: ninguna lecci\u00f3n de teolog\u00ed\u00ada o de pastoral lit\u00fargica puede sustituir a la experiencia habitual de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica sentida y vivida como centro de la vida cotidiana, en un clima de fe y de gozoso compromiso comunitario, bajo la gu\u00ed\u00ada de celebrantes que sepan ser modelos en la no f\u00e1cil tarea de presidir la eucarist\u00ed\u00ada [-> infra, IV].<\/p>\n<p>Desde un punto de vista lit\u00fargico, el seminario es indudablemente una comunidad especializada, dotada de particulares finalidades formativas, y esto puede tambi\u00e9n significar que all\u00ed\u00ad se adopten formas de celebraci\u00f3n y de participaci\u00f3n diversas de las apropiadas para la pastoralcom\u00fan. De todas formas, a nosotros nos parece que hoy es cada vez menos oportuno diferenciar demasiado la liturgia del seminario de la que los alumnos celebran en las parroquias, y de la que deber\u00e1n, el d\u00ed\u00ada de ma\u00f1ana, hacerse animadores y responsables. Nos parece m\u00e1s fruct\u00ed\u00adfero que se realice com\u00fanmente una buena liturgia que sea decididamente pastoral, estrictamente unida a la vida y a la oraci\u00f3n cotidiana, preparada con una habitual seriedad y con la aportaci\u00f3n de todos, escogiendo y experimentando formas diversas de celebraci\u00f3n y de participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A quien tiene el cuidado de la vida del seminario le incumbe por tanto una notable responsabilidad formativa y pastoral, puesto que a partir de la experiencia cotidiana del seminario es como madurar\u00e1 en los futuros sacerdotes un profundo sentido pastoral y teol\u00f3gico de la liturgia, gracias al cual sabr\u00e1n despu\u00e9s armonizar una sincera y consciente fidelidad a la tradici\u00f3n de la iglesia y a sus disposiciones concretas con un valiente esp\u00ed\u00adritu de adaptaci\u00f3n y renovaci\u00f3n (que exige s\u00f3lidos criterios pastorales, capacidad de intuici\u00f3n y de elecci\u00f3n y no poca fantas\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>Es normal que tambi\u00e9n en los seminarios se reflejen los aspectos m\u00e1s prometedores, y a la vez las dificultades y las tensiones de la actual situaci\u00f3n lit\u00fargica de la iglesia. Pero una parte considerable de estas dificultades -perm\u00ed\u00adtasenos subrayarlo-, antes que de los j\u00f3venes y del influjo de la secularizaci\u00f3n y de la actual crisis de los valores tradicionales, proviene de los mismos responsables de la vida del seminario: no siempre se ha logrado adquirir una verdadera formaci\u00f3n lit\u00fargica a trav\u00e9s de un replanteamiento profundo de toda una venerable tradici\u00f3n teol\u00f3gica yespiritual, que ya no est\u00e1 totalmente en sinton\u00ed\u00ada con la vida y las orientaciones de la iglesia actual. Esto se descubre f\u00e1cilmente en ciertos ambientes en el planteamiento general de la vida de piedad y en el modo de promover y de celebrar las acciones lit\u00fargicas, donde se preocupan m\u00e1s de reconstruir un nuevo rubricismo que de realizar una liturgia viva. Tambi\u00e9n la falta de armon\u00ed\u00ada y de entendimiento en el seminario se hace sentir indefectiblemente en la liturgia, que es un momento particularmente sintom\u00e1tico de la vida de la comunidad. No s\u00f3lo aparecen con frecuencia divergencias de ideas y de concepciones teol\u00f3gicas y espirituales entre los diferentes profesores, sino que en el plano concreto se verifican, por ejemplo, diferencias no despreciables entre el planteamiento lit\u00fargico y el musical, y surgen delicados conflictos de visi\u00f3n y de competencias entre el rector, responsable de la formaci\u00f3n de los seminaristas, el padre espiritual y el mismo profesor de liturgia. Con frecuencia es este \u00faltimo el que, en la compleja situaci\u00f3n actual, tendr\u00ed\u00ada la preparaci\u00f3n, la sensibilidad y la disponibilidad necesarias para asumir la comprometida tarea de animar o inspirar la vida lit\u00fargica de la comunidad seminar\u00ed\u00adstica, de pleno acuerdo con todo el \u00e9quipe educativo y con la colaboraci\u00f3n responsable de un grupo lit\u00fargico.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la participaci\u00f3n en las celebraciones lit\u00fargicas de la catedral, en las parroquias o en los grupos eclesiales puede resultar a veces poco formativa: sea que se trate de liturgias formalmente ejemplares, pero carentes de todo esfuerzo de interpretaci\u00f3n o de adaptaci\u00f3n; sea que se trate de liturgias descuidadas, poco preparadas o bien encaminadas a una creatividad salvaje, carente de un aut\u00e9ntico sentido eclesial.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes de nuestros seminarios, abiertos y sensibles a las instancias m\u00e1s profundas que brotan en la iglesia de hoy, pero que con frecuencia tambi\u00e9n simpatizan f\u00e1cilmente con aspectos m\u00e1s discutibles y superficiales de la situaci\u00f3n actual, necesitan, en el estudio y en la pr\u00e1ctica de la liturgia, gu\u00ed\u00adas iluminados, pero tambi\u00e9n firmes, capaces de comprender y de favorecer soluciones y experimentos necesarios y fruct\u00ed\u00adferos, y a la vez de dar orientaciones concretas y decididas, fundadas en s\u00f3lidos principios teol\u00f3gicos y pastorales, m\u00e1s all\u00e1 de las recetas f\u00e1ciles y las modas pasajeras.<\/p>\n<p>Una verdadera formaci\u00f3n lit\u00fargica no puede referirse solamente a las acciones lit\u00fargicas, sino que debe inspirar y orientar toda la vida espiritual de los futuros presb\u00ed\u00adteros. En la l\u00ed\u00adnea de la ense\u00f1anza de SC 13 se est\u00e1 efectuando en la piedad cristiana un lento y profundo proceso de renovaci\u00f3n, del cual ya se sienten en nuestros seminarios los primeros frutos, y a la vez las incertidumbres y las dificultades. Algunas formas de piedad, felizmente replanteadas desde el esp\u00ed\u00adritu de la liturgia, han vuelto a cobrar vigor y eficacia espiritual, mientras que otras, pese a los esfuerzos de los educadores, no tienen ya ninguna incidencia sobre las nuevas generaciones, formadas en la familiaridad con la biblia y la liturgia, en una temperies eclesial muy diferente de aquella en que han nacido ciertas devociones. Es en los a\u00f1os del seminario cuando los futuros sacerdotes deben saber madurar una profunda unidad entre liturgia y oraci\u00f3n personal y entre liturgia y vida cotidiana, creciendo cada vez m\u00e1s en la verdadera devotio, o sea, en aquella actitud profunda y total de adhesi\u00f3n a Dios Padre por medio de Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que debe expresarse en todos los aspectos de la vida cotidiana, pero que tiene sus momentos fuertes en la participaci\u00f3n en la liturgia.<\/p>\n<p>2. LA LITURGIA, \u00abCULMEN ET FONS\u00bb. La instrucci\u00f3n, al repetir que \u00abes sumamente necesario que la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica cotidiana&#8230; sea el centro de toda la vida del seminario y que los alumnos participen en ella conscientemente\u00bb (n. 23), cita la Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis, n. 52, que contin\u00faa as\u00ed\u00ad: \u00abEl sacrificio eucar\u00ed\u00adstico, m\u00e1s a\u00fan, toda la sagrada liturgia, debe ocupar un puesto tal en el seminario, que aparezca verdaderamente como `la cumbre a la cual tiende la actividad de la iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza&#8217; (SC 10)\u00bb,.<\/p>\n<p>Es necesario profundizar a esta luz la concepci\u00f3n, que evidentemente subyace al texto citado, del seminario como comunidad eclesial: no s\u00f3lo como \u00abgrupo de personas en comuni\u00f3n permanente de vida\u00bb en la iglesia, sino tambi\u00e9n como componente importante de la vida de la di\u00f3cesis, en estrecha relaci\u00f3n con el obispo y con su presbiterio.<\/p>\n<p>En los seminarios mayores pensamos que no se puede renunciar a una realidad tan constitutiva de la vida sacerdotal como la eucarist\u00ed\u00ada, incluso cotidiana, y que se debe llevar a cabo un serio compromiso personal y comunitario por una consciente y total participaci\u00f3n, superando valientemente las innegables dificultades de la rutina. Esa celebraci\u00f3n cotidiana nunca deber\u00e1 ser apresurada y minimalista. Si de hecho pueden realizarse celebraciones m\u00e1s excepcionales y raras con un mayor contenido festivo, otras celebraciones m\u00e1s frecuentes y ordinarias pueden asumir un car\u00e1cter m\u00e1s \u00ed\u00adntimo y contemplativo, como expresi\u00f3n de un compromiso constante y fiel, de acuerdo conmodalidades celebrativas m\u00e1s sobrias y ritualizadas.<\/p>\n<p>La reciente instrucci\u00f3n (n. 17) recomienda una sana varietas, que debe significar, ante todo, una mayor valoraci\u00f3n de las celebraciones dominicales y de las solemnidades. S\u00f3lo que la inserci\u00f3n de los estudiantes en las parroquias, los domingos y en los momentos fuertes del a\u00f1o lit\u00fargico, en muchos ambientes crea el problema de la coincidencia entre las celebraciones en el seminario y las de la comunidad local. Nos parece una soluci\u00f3n demasiado simple y pedag\u00f3gicamente inoportuna la de una doble participaci\u00f3n. Es m\u00e1s oportuno que, en tales casos, la celebraci\u00f3n en el seminario del domingo y de otros d\u00ed\u00adas lit\u00fargicos festivos o solemnes pueda tener sus momentos fuertes en laudes y v\u00ed\u00adsperas, mientras que para la eucarist\u00ed\u00ada con frecuencia se preferir\u00e1 la inserci\u00f3n en una comunidad eclesial m\u00e1s amplia.<\/p>\n<p>Se han experimentado varias formas de preparaci\u00f3n comunitaria de la liturgia dominical, generalmente el s\u00e1bado por la tarde: celebraciones de la palabra con breves presentaciones de los temas principales; meditaciones comunitarias o revisiones de vida para cursos particulares o grupos; encuentros de profundizaci\u00f3n o de reflexi\u00f3n, frecuentemente con los laicos; preparaci\u00f3n de la homil\u00ed\u00ada con alguno de los superiores, etc.<\/p>\n<p>En algunos seminarios se elige un d\u00ed\u00ada de la semana, menos cargado de compromisos pastorales, para realizar una verdadera missa communitatis celebrada por todos los superiores con la participaci\u00f3n de toda la comunidad del seminario, que encuentra as\u00ed\u00ad la posibilidad de expresarse de la manera m\u00e1s completa como comunidad eclesial, sobre todo cuando es el mismo obispo quien preside la asamblea lit\u00fargica.<\/p>\n<p>Esta particular celebraci\u00f3n semanal, colocada en las horas m\u00e1s oportunas, preparada con cuidado, por ejemplo por un curso cada vez, podr\u00e1 constituir en el arco de la semana no s\u00f3lo una notable variatio en absoluto in\u00fatil para favorecer la participaci\u00f3n, sino un medio eficaz de formaci\u00f3n lit\u00fargica y pastoral (y, por otra parte, no desbanca a la misa dominical).<\/p>\n<p>Especialmente all\u00ed\u00ad donde la comunidad seminar\u00ed\u00adstica -seg\u00fan las indicaciones del OT 7- se articula en grupos peque\u00f1os, es leg\u00ed\u00adtimo y deseable que estas unidades menores puedan hallar, por lo menos una vez a la semana, su expresi\u00f3n sacramental en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica presidida por el animador del grupo o por el mismo rector, seg\u00fan las perspectivas teol\u00f3gicas y las directrices de la Instrucci\u00f3n sobre las misas para grupos particulares \u00ab. Esta praxis suscitar\u00e1 ciertamente menos problemas si se apoya en los grupos en los que de hecho se articula la comunidad, m\u00e1s que en el origen geogr\u00e1fico o en la pertenencia a diversos movimientos eclesiales.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n comunitaria de laudes y v\u00ed\u00adsperas es otro elemento de la vida lit\u00fargica de la comunidad seminar\u00ed\u00adstica, sobre todo en los d\u00ed\u00adas festivos. La formaci\u00f3n para la liturgia laudis de cada d\u00ed\u00ada, misi\u00f3n fundamental del sacerdote como cabeza de una comunidad cristiana y representante suyo, exige ciertamente una notable \u00abinstrucci\u00f3n lit\u00fargica y b\u00ed\u00adblica\u00bb (SC 90): tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad la experiencia espiritual y pastoral hecha en el seminario tiene una funci\u00f3n determinante para la comprensi\u00f3n de esta oraci\u00f3n p\u00fablica de la iglesia, con la que se prolongan a las principales horas del d\u00ed\u00ada la alabanza y la acci\u00f3n de gracias que tributamos a Dios en la eucarist\u00ed\u00ada (cf PO 5), y que es fuente y alimento de la piedad personal del sacerdote (cf SC 90).<\/p>\n<p>3. UN PROBLEMA DE FONDO. La reciente reforma promovida por el Vat. II ciertamente ha favorecido, sobre todo en ambientes preparados como los seminarios, una participaci\u00f3n consciente, piadosa y activa en el misterio de Cristo celebrado en las acciones lit\u00fargicas (SC 14; 48), realizado ahora a trav\u00e9s de los signos mismos de la liturgia. Sin embargo, en la situaci\u00f3n actual aparece, creo, tambi\u00e9n en los seminarios una dificultad nueva, que deben tener muy en cuenta los responsables de la formaci\u00f3n lit\u00fargica. La forma de participaci\u00f3n de otros tiempos -nos referimos sobre todo a la misa-, aun siendo imperfecta desde el punto de vista de la comunidad y del signo, llevaba al individuo a una implicaci\u00f3n muy personal con la ayuda de peque\u00f1os misales y de otras ayudas muy \u00fatiles. En la actual forma de participaci\u00f3n, que hace pr\u00e1cticamente superfluo el recurso a una ayuda individual, la escucha ha ocupado el lugar de la lectura silenciosa, el canto y la oraci\u00f3n comunitaria llenan los largos silencios y dejan poco espacio para la oraci\u00f3n&#8230; personal, la participaci\u00f3n activa y diferenciada sustituye a las pr\u00e1cticas individuales que se sobrepon\u00ed\u00adan a la acci\u00f3n lit\u00fargica.<\/p>\n<p>Todo esto lleva a una piedad m\u00e1s objetiva y eclesial, alimentada con los grandes pensamientos de la biblia y de la liturgia, pero puede comportar tambi\u00e9n el peligro de una participaci\u00f3n puramente exterior, en la que el individuo se deja afectar s\u00f3lo superficialmente, sin aportar verdaderamente a la acci\u00f3n lit\u00fargica su contribuci\u00f3n de fe y de profundo compromiso personal. El problema ha sido estudiado por Joseph Pascher con fina sensibilidad la formaci\u00f3n lit\u00fargica debe llevar al fiel particular a un constante esfuerzo de inserci\u00f3n en la comunidad eclesial, que se realiza plenamente en la participaci\u00f3n en el misterio pascual de Cristo, y a un consciente compromiso de apropiaci\u00f3n de los diversos elementos -lecturas, oraciones, cantos, ritos- que componen la celebraci\u00f3n lit\u00fargica. Todo esto exige un nivel espiritual no com\u00fan y un uso continuo de los \u00abmedios comunes o espec\u00ed\u00adficos, tradicionales o nuevos, que el Esp\u00ed\u00adritu Santo no deja nunca de suscitar en el pueblo de Dios, y la iglesia recomienda, y hasta manda tambi\u00e9n algunas veces para la santificaci\u00f3n de sus miembros\u00bb (PO 18). Entre ellos sigue siendo fundamental para nosotros la meditaci\u00f3n cotidiana sobre todo de la palabra de Dios, que un documento posconciliar recomienda a los religiosos precisamente para que puedan participar \u00abm\u00e1s \u00ed\u00adntimamente y con mayor fruto en el sacrosanto misterio de la eucarist\u00ed\u00ada y en la oraci\u00f3n p\u00fablica de la iglesia\u00bb (Ecclesiae Sanctae [1966] II, 21).<\/p>\n<p>IV. Formaci\u00f3n para la presidencia lit\u00fargica<br \/>\nLa nueva concepci\u00f3n de la liturgia, el desarrollo de la reforma, la nueva maduraci\u00f3n eclesial y la aportaci\u00f3n de las mismas ciencias humanas han dado mayor importancia y dimensiones m\u00e1s significativas al ministerio, propio del presb\u00ed\u00adtero, de ser animador y presidente de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, acentuando por tanto la necesidad de una formaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica para esta importante tarea eclesial. El futuro sacerdote debe habituarse a preparar la celebraci\u00f3n lit\u00fargica: conocimiento de las normas lit\u00fargicas, de los textos y de los ritos; valoraci\u00f3n de las -> adaptaciones previstas; elecci\u00f3n de un hilo conductor, de un tema en que converjan los diversos elementos lit\u00fargicos. Debe saber programar y poner en acto la celebraci\u00f3n: respeto de la estructura y de las leyes propias de la celebraci\u00f3n; proporci\u00f3n entre los diversos elementos y partes; atenci\u00f3n a la celebraci\u00f3n en cuanto a la duraci\u00f3n, sucesi\u00f3n y equilibrio de los diferentes momentos; promoci\u00f3n de la asamblea como sujeto de la celebraci\u00f3n con una adecuada formaci\u00f3n y ejecuci\u00f3n de todos los servicios que exige la naturaleza de la celebraci\u00f3n y de la misma realidad eclesial. Sobre todo el sacerdote debe presidir la celebraci\u00f3n (sacerdotem oportet praeesse): estas palabras del viejo Pontifical indican claramente el ministerio propio del sacerdote, que participa del poder de Cristo, cabeza y pastor de la iglesia, su cuerpo y su pueblo.<\/p>\n<p>En otro tiempo el papel del celebrante absorb\u00ed\u00ada pr\u00e1cticamente todos los aspectos de la celebraci\u00f3n, pero compromet\u00ed\u00ada menos; era una tarea m\u00e1s ejecutora e individual, casi desligada de la comunidad. Hoy, quedando intacto el compromiso de fe y de participaci\u00f3n, el presidente debe ser continuamente consciente del misterio celebrado y del sentido de la asamblea que preside: est\u00e1 llamado a ser gu\u00ed\u00ada, int\u00e9rprete, animador, director y speaker. Por eso:<br \/>\n* no es el patr\u00f3n de la celebraci\u00f3n: est\u00e1 al servicio de la iglesia y de la comunidad;<br \/>\n* expresa y refuerza con su modo de celebrar un lazo de uni\u00f3n con la asamblea que se extiende a toda su vida y a todo su ministerio;<br \/>\n* como principal animador de la celebraci\u00f3n, tiene la misi\u00f3n de velar por el buen funcionamiento de los ritos, por su dinamismo en el conjunto de la celebraci\u00f3n y en relaci\u00f3n a la asamblea concreta;<\/p>\n<p>* tambi\u00e9n debe realizar una mediaci\u00f3n entre los textos y ritos propuestos por el libro lit\u00fargico y la asamblea celebrante.<\/p>\n<p>Se puede hablar de una verdadera y propia t\u00e9cnica de la presidencia, porque el ejercicio de este ministerio est\u00e1 unido a una multitud de factores humanos y t\u00e9cnicos que no se deben minimizar y tampoco se pueden improvisar:<br \/>\n\u2020\u00a2 ante todo, el conocimiento de la asamblea y el impacto con su realidad humana, social y sobre todo de fe, con un profundo sentido de compartimiento y participaci\u00f3n;<br \/>\n\u2020\u00a2 en segundo lugar, el estilo: sobriedad, cercan\u00ed\u00ada, conciencia del propio papel y de la propia misi\u00f3n;<br \/>\n\u2020\u00a2 la disposici\u00f3n y funcionalidad del ambiente, sobre todo en la zona presbiterial, facilita mucho las cosas;<br \/>\n\u2020\u00a2 un problema importante es el del peso calibrado que el que preside debe dar a sus actitudes y sobre todo a las intervenciones habladas, empezando por la oraci\u00f3n que el presidente eleva en nombre de todos, cuya marcha y tono deben estar bien construidos y sostenidos (evidentemente son otra cosa las didascal\u00ed\u00adas, que se distinguen por un tono m\u00e1s simple, discursivo y familiar);<br \/>\n\u2020\u00a2 finalmente, en el ejercicio de su funci\u00f3n deber\u00e1 estar atento al diverso funcionamiento de una asamblea peque\u00f1a y homog\u00e9nea y de una asamblea grande y heterog\u00e9nea: \u00e9sta exige una mayor formalizaci\u00f3n en los papeles, un estilo celebrativo menos creativo, una presidencia m\u00e1s activa, etc.<\/p>\n<p>Presidir una asamblea lit\u00fargica &#8212; concluimos con L. Brandolini \u00ab-se ha hecho una tarea dif\u00ed\u00adcil, exige atenci\u00f3n a las ciencias humanas y de la comunicaci\u00f3n, adem\u00e1s de sentido pastoral. Para crear la mentalidad nueva que exige la misi\u00f3n de presidir, no bastan las indicaciones de las r\u00fabricas: hace falta reflexi\u00f3n, esp\u00ed\u00adritu de oraci\u00f3n, aplicaci\u00f3n constante. Es una tarea -un ministerio-dif\u00ed\u00adcil, pero necesaria para hacer de la liturgia una acci\u00f3n viva para un pueblo vivo.<\/p>\n<p>[-> Animaci\u00f3n]<br \/>\nD. Sartore<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Carmona Garc\u00ed\u00ada M., La formaci\u00f3n lit\u00fargica en el Seminario de Ja\u00e9n, en \u00abPhase\u00bb 112 (1979) 321-326; Gonz\u00e1lez Cougil R., La liturgia en el Seminario de Orense, ib, 327-336; Mart\u00ed\u00adn Patino J.M., Liturgia y formaci\u00f3n sacerdotal, ib, 21 (1964) 211-233; Mart\u00ed\u00adn Pindado V., Los futuras presidentes de la celebraci\u00f3n y su sentido actual de la liturgia, ib, 112 (1979) 313-320. V\u00e9ase tambi\u00e9n la bibliograf\u00ed\u00ada de Estilos celebrativos, Formaci\u00f3n lit\u00fargica, Ministerios y Sacerdocio.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n &#8211; II. La nueva \u00abInstrucci\u00f3n\u00bb &#8211; III. Problemas abiertos: I. El seminario, comunidad lit\u00fargica; 2. La liturgia, \u00abculmen et fons\u00bb; 3. Un problema de fondo &#8211; IV. Formaci\u00f3n para la presidencia lit\u00fargica. I. Introducci\u00f3n Toda educaci\u00f3n cristiana debe considerar la -> formaci\u00f3n lit\u00fargica como uno de sus componentes fundamentales (cf GE 2; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/formacion-liturgica-de-los-futuros-presbiteros\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abFORMACION LITURGICA DE LOS FUTUROS PRESBITEROS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17141","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17141","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17141"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17141\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17141"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17141"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17141"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}