{"id":17143,"date":"2016-02-05T11:09:37","date_gmt":"2016-02-05T16:09:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/grupos-particulares\/"},"modified":"2016-02-05T11:09:37","modified_gmt":"2016-02-05T16:09:37","slug":"grupos-particulares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/grupos-particulares\/","title":{"rendered":"GRUPOS PARTICULARES"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n &#8211; I. Aspecto hist\u00f3rico: 1. De un \u00abgrupo\u00bb, una nueva liturgia; 2. La liturgia primitiva es \u00abdom\u00e9stica\u00bb; 3. Persistencia de liturgias de \u00abgrupo\u00bb &#8211; II. Aspecto teol\u00f3gico: 1. Iniciativa divina; 2. Unidad y universalidad; 3. Sacramentalidad &#8211; III. Aspecto sociol\u00f3gico: 1. Perspectiva psicosociol\u00f3gica; 2. Perspectiva sociocultural; 3. Perspectiva social &#8211; IV. Aspecto celebrativo: 1. Lecturas b\u00ed\u00adblicas; 2. Eucolog\u00ed\u00ada; 3. Ritualidad y simbolismo &#8211; V. Aspecto pastoral: 1. Validez de las celebraciones lit\u00fargicas en los grupos; 2. Atenci\u00f3n a toda la liturgia de los grupos; 3. Atenci\u00f3n eclesiol\u00f3gica; 4. Atenci\u00f3n celebrativa; 5. Atenci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica y educativa. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nLa celebraci\u00f3n lit\u00fargica en los grupos tiene cierto relieve como debate y pr\u00e1ctica en el per\u00ed\u00adodo del Vat. II y al comienzo de &#8216;los a\u00f1os setenta. En el centro del debate y de la pr\u00e1ctica est\u00e1 sobre todo la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada en el grupo y en la ->familia Algunos datos pueden resultar indicativos al respecto. A petici\u00f3n del presidente de \u00abPro civitate christiana\u00bb, la Congregaci\u00f3n para los sacramentos concede el 7 de mayo de 1966 que se pueda celebrar la eucarist\u00ed\u00ada en las \u00abdomus christianae\u00bb. Con ocasi\u00f3n del a\u00f1o de la fe (1967), en la di\u00f3cesis de Cesena se aconseja la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada en las familias que lo soliciten. Se da el permiso \u00abpara toda la di\u00f3cesis y para cada una de las parroquias\u00bb. Las familias que cumplan ciertos requisitos tienen derecho a beneficiarse de este permiso Los problemas que surgen van cobrando configuraciones y acentuaciones diversas, provocando acogida o rechazo con diversos motivos. \u00abPara el futuro -expone Hortelano- parece que nos orientamos hacia una celebraci\u00f3n dom\u00e9stica de la liturgia\u00bb&#8216;. \u00abEl ideal, con el tiempo, ser\u00ed\u00ada -prosigue- , comenzando por los di\u00e1conos casados [&#8230;], llegar a un sacerdocio pluralista, que permita el acceso al sacerdocio de personas casadas de diversa educaci\u00f3n, con el fin de poderse ocupar de la liturgia dom\u00e9stica en el mundo, dejando a los sacerdotes c\u00e9libes, hoy m\u00e1s necesarios que nunca, la tarea de animar estas iglesias dom\u00e9sticas dentro de una pastoral de conjunto din\u00e1mica y flexible. Este movimiento parece irreversible, y son muchos los que creen que responde a una exigencia perentoria de nuestro tiempo\u00bb&#8216;. Posiciones de este g\u00e9nero, y sobre todo cierta pr\u00e1ctica ritual desenvuelta, determinan reacciones negativas. Actualmente los problemas van cobrando sus justas proporciones y relieve, las posiciones se hacen m\u00e1s matizadas y cr\u00ed\u00adticas y las motivaciones se vuelven m\u00e1s precisas y menos emotivas.<\/p>\n<p>Para delinear el tema y los problemas, especifiquemos el sentido de la terminolog\u00ed\u00ada usada. El t\u00e9rmino liturgia (impl\u00ed\u00adcitamente presente en el lema de esta voz: Grupos particulares [y liturgia]) no se limita s\u00f3lo a la eucarist\u00ed\u00ada, sino que se refiere a todo lo que en la iglesia se denomina como lit\u00fargico. Cuando se habla de grupo, nos referimos no s\u00f3lo a esa realidad descrita por la psicosociolog\u00ed\u00ada, sino tambi\u00e9n a cada conjunto de personas, m\u00e1s o menos homog\u00e9neo, relativamente poco numeroso, distinto de la masa. Seg\u00fan esta acepci\u00f3n, forman parte de las liturgias para grupos tambi\u00e9n las celebraciones para categor\u00ed\u00adas, como las de los ->ni\u00f1os o de los ->j\u00f3venes, de las comunidades de base y neocatecumenales y, para ciertos aspectos, tambi\u00e9n de las comunidades religiosas, de los cap\u00ed\u00adtulos de la catedral, etc\u00e9tera<br \/>\nDelinear el significado de las celebraciones de los grupos no es f\u00e1cil. Para algunos tendr\u00ed\u00adan una funci\u00f3n proped\u00e9utica o instrumental; es decir, ser\u00ed\u00adan algo as\u00ed\u00ad como un momento de paso, que lleva a la participaci\u00f3n plena de la liturgia en la comunidad eclesial m\u00e1s amplia de la parroquia o de la di\u00f3cesis. Para otros tendr\u00ed\u00adan un valor aut\u00f3nomo; ser\u00ed\u00adan el lugar de la celebraci\u00f3n m\u00e1s aut\u00e9ntica y viva, del que deber\u00ed\u00ada nacer la esperada renovaci\u00f3n lit\u00fargica para toda la iglesia. Para lograr captar todos los aspectos de los problemas es preciso colocarse sucesivamente en varios \u00e1ngulos de mira: hist\u00f3rico, teol\u00f3gico, psicosociol\u00f3gico, celebrativo y pastoral, con referencia a algunos documentos sobre este asunto&#8217;.<\/p>\n<p>I. Aspecto hist\u00f3rico<br \/>\nQuien habla de las celebraciones lit\u00fargicas para grupos, a menudo se refiere a la historia, a la pr\u00e1ctica jud\u00ed\u00ada o apost\u00f3lica, a las liturgias dom\u00e9sticas de la iglesia primitiva, a las celebraciones en las \u00abdomus ecclesiae\u00bb. La lectura de la historia puede aportar, desde luego, \u00fatiles esclarecimientos. Resulta, en efecto, que: 1) de un grupo nace la nueva liturgia cristiana; 2) la liturgia cristiana primitiva es dom\u00e9stica; 3) la celebraci\u00f3n para grupos es un hecho constante en la iglesia.<\/p>\n<p>1. DE UN \u00abGRUPO\u00bb, UNA NUEVA LITURGIA. De un grupo, el de Jes\u00fas con sus disc\u00ed\u00adpulos, nace una nueva liturgia. La afirmaci\u00f3n debe ser precisada, para que aparezca todo su significado y se evite toda amplificaci\u00f3n indebida. En el mundo jud\u00ed\u00ado, incluso en la \u00e9poca de la centralizaci\u00f3n del culto, se forman grupos o movimientos como el de los esenios, que celebran las fiestas seg\u00fan un calendario diferenciado y tienen ritos y oraciones propios. Los mismos disc\u00ed\u00adpulos de Juan Bautista tienen sus f\u00f3rmulas de oraci\u00f3n (Luc 11:1). Tambi\u00e9n el grupo que se forma en torno a Jes\u00fas siente la necesidad de expresar de modo propio la nueva fe (Luc 11:1-13). Precisamente en el interior de este grupo se producen los siguientes hechos:<br \/>\na) En un primer momento, Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos siguen frecuentando el templo y celebrando seg\u00fan la tradici\u00f3n (Heb 2:46; Heb 3:1). Gradualmente, y a medida que crec\u00ed\u00ada la comprensi\u00f3n de la originalidad de que eran portadores, se diferencian en muchos aspectos. Aun celebrando los mismos ritos, les dan nuevos contenidos. La pascua, por ejemplo, no es ya el signo del \u00e9xodo de Egipto, sino del paso de Cristo de este mundo al Padre. La Escritura no se lee ya en la perspectiva de lo que vendr\u00e1, sino de lo que se ha cumplido y de aquel que ya ha venido.<\/p>\n<p>b) Esta progresiva diferenciaci\u00f3n ritual y dogm\u00e1tica sit\u00faa al grupo en contraste con la comunidad jud\u00ed\u00ada oficial. En los procesos de Jes\u00fas y de Esteban, por ejemplo (Heb 7:44-51), como en el de Pablo (Heb 21:26-30), la acusaci\u00f3n se refiere a una nueva concepci\u00f3n del templo. Cuando la caracterizaci\u00f3n y la distinci\u00f3n se haga cada vez m\u00e1s neta, entonces los miembros del gruporecibir\u00e1n el nombre de \u00abcristianos\u00bb (Heb 11:26).<\/p>\n<p>c) La aparici\u00f3n y diferenciaci\u00f3n del nuevo grupo provocan tensiones en el interior del juda\u00ed\u00adsmo oficial. Lo mismo sucede entre los ap\u00f3stoles, que sienten el deber de interrogarse sobre la relaci\u00f3n con sus antiguas tradikiones, y en el concilio de Jerusal\u00e9n deber\u00e1n poner las bases de la diferenciaci\u00f3n y de la continuidad con el juda\u00ed\u00adsmo (Heb 15:1-19).<\/p>\n<p>d) Una de las caracter\u00ed\u00adsticas m\u00e1s originales respecto al juda\u00ed\u00adsmo es la apertura de aquel grupo; apertura al mundo entero, a la universalidad, a la catolicidad. Precisamente esta caracter\u00ed\u00adstica hace que el t\u00e9rmino grupo deba usarse aqu\u00ed\u00ad con mucha cautela: todo grupo peque\u00f1o cristiano est\u00e1 abierto para ser siempre iglesia cat\u00f3lica, superando las caracter\u00ed\u00adsticas propias del grupo psicosociol\u00f3gico.<\/p>\n<p>e) El conjunto de estos datos configura al grupo de Jes\u00fas y de sus disc\u00ed\u00adpulos como iniciador de una nueva liturgia, sobre todo por la presencia del fundador. Posteriormente los ap\u00f3stoles se sentir\u00e1n vinculados a aquellas experiencias iniciales, a aquella tradici\u00f3n lit\u00fargica, por lo que celebrar\u00e1n conforme a cuanto \u00abhan recibido\u00bb (1Co 11:23).<\/p>\n<p>2. LA LITURGIA PRIMITIVA ES \u00abDOMESTICA\u00bb. Una mirada a la historia, tanto del AT como del NT, parece atestiguar que \u00abla liturgia oscila, en una especie de dial\u00e9ctica din\u00e1mica, entre el templo y la casa, entre lo institucional y lo carism\u00e1tico, entre la separaci\u00f3n sagrada del mundo y la inserci\u00f3n existencial en \u00e9l\u00bb\u00bb. Para algunos, la pr\u00e1ctica de la iglesia primitiva, en su desenganche progresivo del templo, privilegiar\u00ed\u00ada la celebraci\u00f3n en la casa (Heb 2:46-47; Heb 20:7-11). Por eso la iglesia romana preferir\u00ed\u00ada las domus ecclesiae a los templos. La lectura de estos datos puede hacerse no poniendo \u00e9nfasis en ellos, sino tratando de situarlos e interpretarlos. Es verdad que la liturgia primitiva tiene estas caracter\u00ed\u00adsticas: a) se desarrolla en una casa; b) participa en ella un n\u00famero relativamente restringido de personas. De estos datos no se puede concluir que la liturgia cristiana debe ser dom\u00e9stica o de grupo. El cristianismo primitivo no lleva a cabo nunca una obra de cierre o clausura, de tendencia al gueto, sino de apertura: el lugar del culto es todo el mundo; los destinatarios (los llamados o elegidos) son todos los hombres. Incluso si los reunidos son pocos, no se sienten grupo cerrado, sino ecclesia santa y cat\u00f3lica, en tensi\u00f3n continua hacia todos los lugares y todos los tiempos. Cuando se comprueba que las celebraciones primitivas eran liturgias dom\u00e9sticas, hay que poner cuidado en no atribuir al t\u00e9rmino dom\u00e9sticas las precomprensiones y los exclusivismos de hoy. Las liturgias dom\u00e9sticas son eclesiales, de toda la iglesia, que viene a encontrarse en una domus. El n\u00famero eventual relativamente peque\u00f1o de los participantes entra en la l\u00f3gica de la celebraci\u00f3n no como factor cualificante, sino como elemento contingente, carente de significado especial.<\/p>\n<p>3. PERSISTENCIA DE LITURGIAS DE \u00abGRUPO\u00bb. Cuando el cristianismo cobra proporciones num\u00e9ricamente m\u00e1s llamativas y se convierte en fen\u00f3meno de masas, la celebraci\u00f3n lit\u00fargica se realiza con naturalidad en lugares m\u00e1s capaces, como las bas\u00ed\u00adlicas y las catedrales. Junto a estas celebraciones se desarrollan otras que podr\u00ed\u00adamos catalogar como de grupo: las celebraciones en los oratorios y en las comunidades religiosas o semejantes. Los oratorios son edificios destinados al uso no de todos los fieles, sino de un colegio, de una comunidad, de una familia o de un privado. Desde el s. vi se afirman en particular las capillas privadas de los papas, de los obispos y de los pr\u00ed\u00adncipes. De toda esta materia se ocupa el concilio de Trento, y m\u00e1s tarde el CDC de 1917 (c\u00e1ns. 1188-1196), as\u00ed\u00ad como el CDC de 1983 (c\u00e1ns. 1223-1229). Tambi\u00e9n las comunidades religiosas o el cap\u00ed\u00adtulo de una catedral tienen la posibilidad de celebrar aparte la liturgia. Este fen\u00f3meno, descrito s\u00f3lo de forma alusiva, permite formular algunas observaciones:<br \/>\na) La existencia de los oratorios y de las celebraciones en las comunidades, especialmente religiosas, son datos que testimonian la existencia de una liturgia para grupos, aunque todo esto tiene a menudo el sentido de un privilegio reservado a algunos.<\/p>\n<p>b) En los oratorios y en las comunidades la liturgia es adaptada, especialmente por lo que se refiere al calendario particular. En general, no obstante, el aspecto m\u00e1s destacable es el trasplante de la liturgia de la gran catedral incluso al m\u00e1s peque\u00f1o oratorio, para significar que la liturgia es \u00fanica.<\/p>\n<p>c) Aunque hay excepciones, especialmente en las capillas privadas y familiares, la tendencia general no es nunca hacia el particularismo y el exclusivismo. Tambi\u00e9n el lugar de la celebraci\u00f3n en los conventos de clausura tiene una parte destinada al p\u00fablico. Cuando los monjes o un cap\u00ed\u00adtulo de can\u00f3nigos celebran la liturgia de las Horas, tienen la conciencia de hacer una acci\u00f3n \u00abin nomine Ecclesiae\u00bb, \u00abin persona Christi\u00bb: aun apareciendocomo una liturgia de grupo, siempre se la ve como acci\u00f3n eclesial, expresi\u00f3n de la liturgia \u00fanica de la iglesia.<\/p>\n<p>II. Aspecto teol\u00f3gico<br \/>\nLa liturgia que se celebra en los grupos presenta una problem\u00e1tica teol\u00f3gica preferentemente eclesiol\u00f3gica. Tiene, en efecto, un significado propio en la medida en que revela el misterio de la asamblea cristiana, \u00abprincipal manifestaci\u00f3n de la iglesia\u00bb (SC 41). En particular, se pueden poner de manifiesto algunas caracter\u00ed\u00adsticas de la iglesia en relaci\u00f3n con los grupos.<\/p>\n<p>1. INICIATIVA DIVINA. El hecho de reunirse para la liturgia no es nunca fruto de una iniciativa humana; no nace principalmente de factores afectivos, de las afinidades culturales y sociales, de una com\u00fan visi\u00f3n de las cosas y de una id\u00e9ntica praxis de acci\u00f3n: no hay una auto-convocaci\u00f3n espont\u00e1nea. La convocaci\u00f3n, que podr\u00ed\u00adamos definir como llamada a estar con, parte de Dios, que interpela sin hacer distinciones (Efe 2:11-22; Col 3:1-15). Algunos elementos ponen de manifiesto este aspecto en la celebraci\u00f3n:<br \/>\na. La palabra que se escucha y que nos convoca procede de Dios, es \u00abpalabra de Dios\u00bb, \u00abpalabra del Se\u00f1or\u00bb;<br \/>\nb. El acontecimiento que se celebra es el misterio pascual, don del Padre a la humanidad;<br \/>\nc. Lo que manifiesta esta iniciativa divina se compendia en el signo del presidente como ministro del Padre, que hace presente a Cristo en su acto salv\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>Por tanto, el grupo, reunido por el misterio pascual (SC 10), no celebra nunca ni sus ideas ni sus acontecimientos; si \u00e9stos entran en la celebraci\u00f3n, es para referirse al acontecimiento Cristo y ser asumidos por \u00e9l. Como el primer grupo cristiano, tambi\u00e9n \u00e9ste es presidido por el ap\u00f3stol (Heb 2:42) y se presenta como algo org\u00e1nico, estructurado, como un cuerpo.<\/p>\n<p>2. UNIDAD Y UNIVERSALIDAD. Los cristianos son reunidos en asamblea por la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles (Heb 2:42), viven del misterio de Cristo (Heb 2:33; Heb 3:15), en \u00e9l vienen a tener un \u00fanico origen y destino eterno, que les hace vivir \u00abun\u00e1nimes y concordes\u00bb (Heb 4:32), en la paz, don de Cristo resucitado (Jua 20:19-26). Esta unidad de la asamblea cristiana (SC 10) y esta participaci\u00f3n de cada uno en la fe de los dem\u00e1s no son algo cerrado en los estrechos l\u00ed\u00admites de la asamblea misma, sino una realidad din\u00e1mica que se abre hacia la universalidad en el tiempo y para todos los hombres; es decir, la asamblea es siempre cat\u00f3lica, en tensi\u00f3n y comuni\u00f3n hacia la totalidad de los hombres. Hasta el m\u00e1s peque\u00f1o grupo que se encuentra celebrando, si realmente act\u00faa el misterio de la iglesia-asamblea, es siempre cat\u00f3lico. La catolicidad no es tanto un factor num\u00e9rico cuanto una tensi\u00f3n que informa a toda manifestaci\u00f3n. El grupo no puede ser ni siquiera una parte de la iglesia; cuando la celebraci\u00f3n es aut\u00e9ntica, hace presente en un espacio y en un tiempo el misterio de la \u00fanica iglesia de Cristo. El grupo que es verdadera asamblea no puede oponerse a la iglesia, ni tampoco quedar voluntariamente restringido a alguna categor\u00ed\u00ada. Si as\u00ed\u00ad fuese, la liturgia que se celebra en \u00e9l ser\u00ed\u00ada contradictoria, en cuanto que negar\u00ed\u00ada aquello para lo que se lleva a cabo: reunir a todos los hombres en Cristo para gloria de Dios Padre. Cada grupo, para celebrar el misterio de Cristo, debe ser y al mismo tiempo hacerse iglesia, todo lo peque\u00f1a y pobre que se quiera, pero siempre una, apost\u00f3lica y cat\u00f3lica. Estas caracter\u00ed\u00adsticas de la unidad y universalidad, entendidas en sentido din\u00e1mico como propias de toda asamblea m\u00e1s peque\u00f1a, fundan la comuni\u00f3n: el grupo que es cat\u00f3lico celebra \u00aben comuni\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>3. SACRAMENTALIDAD. La asamblea, incluso la m\u00e1s peque\u00f1a, como la de un grupo, se instala siempre en la realidad de los signos, es un sacramento. A trav\u00e9s de varios factores visibles manifiesta la realidad de la unidad, de la universalidad y de la comuni\u00f3n, que tienen su origen en el Esp\u00ed\u00adritu por medio de Cristo. Los cristianos reunidos hacen perceptible la realidad de lo que se ha operado en ellos y los v\u00ed\u00adnculos que los unen entre s\u00ed\u00ad en Cristo (Heb 2:47). El grupo puede convertirse f\u00e1cilmente en un signo perceptible de la realidad comunional, porque en su interior las relaciones interpersonales pueden poner de manifiesto la unidad y la comuni\u00f3n. Por otra parte, el hecho de presentarse como grupo peque\u00f1o y separarse del resto o de toda la comunidad puede acabar significando una divisi\u00f3n, ser un signo de que no se comparte. Sobre todo cuando se reduce a un mero hecho de categor\u00ed\u00ada, dif\u00ed\u00adcilmente puede significar la unidad y la universalidad de la iglesia. El grupo, desde el punto de vista del signo, resulta ambivalente: favorece o impide la capacidad de significar la verdadera iglesia. Pi\u00e9nsese tambi\u00e9n que en el interior del grupo se busca a menudo un cierto aire democr\u00e1tico, que se traduce en algunos signos relativos a la presidencia de la celebraci\u00f3n \u00ab. En estos casos entra en juego la significaci\u00f3n del ministro. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se plantean problemas desde el punto de vista de los signos sacramentales, facilitando o complicando la soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>III. Aspecto sociol\u00f3gico<br \/>\nPara una interpretaci\u00f3n de la liturgia en los grupos es necesario tener presentes algunos datos sociol\u00f3gicos que entran en juego; son complejos y no f\u00e1cilmente clasificables; a menudo se prestan a lecturas opuestas 15. Para tener una comprensi\u00f3n lo m\u00e1s objetiva posible y para captar sus m\u00faltiples significados, examinemos el fen\u00f3meno coloc\u00e1ndonos en perspectivas diversas.<\/p>\n<p>1. PERSPECTIVA PSICOSOCIOL\u00ed\u201cGICA. a) A nivel psicol\u00f3gico se subraya el aislamiento en que hoy vive el hombre moderno, aislamiento que lo llevar\u00ed\u00ada a buscar el grupo. En el orden del grupo estar\u00ed\u00ada, por tanto, el sentido de soledad. El grupo saldr\u00ed\u00ada al encuentro de las necesidades del hombre de poder comunicarse, de entrar en relaci\u00f3n, de establecer un di\u00e1logo, de ser tenido en cuenta. En esta \u00f3ptica, la elecci\u00f3n hecha de la celebraci\u00f3n en el grupo peque\u00f1o puede significar la voluntad de salir del anonimato y de la insignificancia, para encontrarse reconocidos en la propia originalidad, capaces de aportar al grupo todos los dones propios y recibir de \u00e9l lo que otros traen de propio.<\/p>\n<p>b) A nivel psicosociol\u00f3gico se destaca que en el mundo moderno se ha producido una mutaci\u00f3n significativa de contextos. Simplificando y esquematizando, podr\u00ed\u00adamos decir que se ha pasado de un contexto familiar, de pueblo peque\u00f1o y rural, a un contexto urbano, de la gran ciudad, industrial. El primero es sencillo, y se caracteriza por las relaciones frecuentes y personalizadas entre los miembros del grupo; los contactos con el exterior son raros y no buscados. El segundo es complejo, y se configura a trav\u00e9s de la multiplicaci\u00f3n de las relaciones funcionales y utilitaristas, que cada vez tienen m\u00e1s valor, a menudo a expensas de las relaciones personales y afectivas. En este contexto el grupo asume significados diversos. Puede ser el medio para una mejor y m\u00e1s r\u00e1pida inserci\u00f3n en ese tejido complejo, o bien el \u00ed\u00adndice de un repliegue y de una marginaci\u00f3n; constituye un medio para capacitar y entablar relaciones personales en el interior del gran tejido urbano, o bien se convierte en un ambiente cerrado y replegado sobre s\u00ed\u00ad mismo. Esta ambivalencia hace que el grupo se presente como escuela en la que se aprende a correr riesgos y a liberarse de toda protecci\u00f3n afectiva; o bien como el lugar de aquellos que, soportando mal el anonimato y las relaciones funcionales, buscan una seguridad afectiva y la encuentran limitando sus contactos a los que revisten un car\u00e1cter personal y evitando toda confrontaci\u00f3n. El grupo que celebra la liturgia puede llegar a tener uno u otro de estos significados. Es decir, constituye un momento de crecimiento y de inserci\u00f3n en el tejido eclesial; un punto de partida para una participaci\u00f3n m\u00e1s consciente y viva en la liturgia dominical y parroquial (grupo hecho instrumental); el lugar en que se produce una renovaci\u00f3n lit\u00fargica, capaz de convertirse en paradigm\u00e1tico para las grandes asambleas; una fuerza que apremia y provoca al cambio teniendo en cuenta la situaci\u00f3n real del hombre (grupo que origina una nueva liturgia). O bien el grupo se configura como una huida y un repliegue narcisista, que llega a excluir y rechazar toda forma de celebraci\u00f3n lit\u00fargica que no sea la del grupo, la \u00fanica considerada aut\u00e9ntica (grupo como factor alternativo).<\/p>\n<p>2. PERSPECTIVA SOCIOCULTURAL. La atenci\u00f3n prestada a los grupos en el mundo moderno est\u00e1 relacionada, especialmente en el \u00e1mbito religioso, con algunos cambios \u00ed\u00adntimamente conexionados entre s\u00ed\u00ad: diversa relaci\u00f3n entre d\u00ed\u00ada laborable y d\u00ed\u00ada festivo, laicismo y secularizaci\u00f3n, urbanizaci\u00f3n, movilidad. En su conjunto, estos datos sit\u00faan ciertamente el fen\u00f3meno de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica de los grupos en una matriz cultural m\u00e1s precisa y compleja.<\/p>\n<p>En el pasado, los d\u00ed\u00adas laborables eran el tiempo de la huida de la vida colectiva y de la dispersi\u00f3n en los campos; la fiesta y el domingo, por el contrario, eran el momento de las manifestaciones sociales, que se produc\u00ed\u00adan en el centro del pueblo o de la ciudad. En nuestra sociedad, los d\u00ed\u00adas laborables se han convertido en el tiempo importante, el tiempo que vale, que re\u00fane a los hombres en los centros urbanos, sede de la m\u00e1s intensa vida social. El domingo ha pasado a ser el tiempo de lo privado, de la huida de los centros urbanos, de la diversi\u00f3n, de las dispersiones. Esta evoluci\u00f3n repercute en el hecho religioso, precisamente por su conexi\u00f3n con el domingo, del que era parte central. Se est\u00e1 produciendo un cambio de significado. Como antes el hecho religioso era expresi\u00f3n de la vida social, as\u00ed\u00ad ahora tiende a ser el lugar privilegiado de la vida individual. Lo encontramos tambi\u00e9n en otro dato, que enlaza con el precedente: el de la oposici\u00f3n entre privado (es decir, el \u00e1mbito en cuyo interior una persona o el grupo tiene la posibilidad y la capacidad de dominar lo que acontece, sin estar sometido a intervenciones exteriores) y p\u00fablico (\u00e1mbito en que la persona o el grupo est\u00e1 sometido a la vista y a las intervenciones externas). Estos dos elementos opuestos entre s\u00ed\u00ad, que estructuran la vida social, tienden de alg\u00fan modo a ser el equivalente de otra oposici\u00f3n: la que se establece entre sagrado y profano. Cada vez m\u00e1s a menudo se relaciona o reduce lo sagrado al \u00e1mbito de lo privado, y lo profano al de lo p\u00fablico. En estas tendencias se inserta el fen\u00f3meno de la ->secularizaci\u00f3n, y en Espa\u00f1a del laicismo, contribuyendo a acentuar la oposici\u00f3n. El laicismo, en particular, se presenta como una actitud del esp\u00ed\u00adritu que coloca la religi\u00f3n entre los hechos estrictamente personales y sit\u00faa sus manifestaciones en la conciencia individual y en el margen de la vida social. La actitud laicista es un fen\u00f3meno tan sutil que, si se observa con agudeza, impregna inadvertidamente toda la sociedad y la iglesia misma.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n lit\u00fargica en grupo ha de examinarse a la luz de todos estos elementos socioculturales. Todos los impulsos que llevan a situar la religi\u00f3n en el \u00e1mbito de lo privado, de lo individual y de la espontaneidad, suscitan inadvertidamente una actitud espiritual por la que se reh\u00fayen las manifestaciones religiosas de masa, como una liturgia parroquial, y se prefiere el grupo y el c\u00ed\u00adrculo restringido de los \u00ed\u00adntimos. Aqu\u00ed\u00ad, en efecto, es posible y l\u00f3gico expresarse, manifestarse; en contextos m\u00e1s amplios, en p\u00fablico, nos sentimos bloqueados, incapaces de obrar religiosamente. Este sentimiento es fruto de todos los factores se\u00f1alados; en su conjunto, logran crear una fuerza imponderable que arrastra a lo privado. En esta situaci\u00f3n, la liturgia de los grupos viene a asumir un significado que no ten\u00ed\u00ada en el pasado; es decir, viene a indicar que la liturgia es un hecho privado y se realiza al margen de la vida cotidiana y p\u00fablica, en el tiempo de la distracci\u00f3n, de la dispersi\u00f3n y de la inutilidad. Esto ser\u00ed\u00ada contradecir la naturaleza misma de la liturgia cristiana, la cual tiende a ser \u00abcima y fuente\u00bb de toda la vida, incluida la social.<\/p>\n<p>3. PERSPECTIVA SOCIAL. Para delinear y valorar el significado de la liturgia de los grupos hay que prestar atenci\u00f3n a los diferentes contextos en que han nacido y operan los grupos mismos. Tomando como punto de referencia las clases sociales, se observan grupos \u00fanicamente de obreros o de estudiantes, de muchachos o de j\u00f3venes, de personas exclusivamente de clase media o de religiosos. Si miramos, por el contrario, a la relaci\u00f3n que tienen con la iglesia, se nota la presencia de grupos que operan dentro de su comunidad eclesial (parroquia o di\u00f3cesis), otros que viven al margen o en dial\u00e9ctica y en oposici\u00f3n con ella. La liturgia viene a tener en estos grupos significados diversos. Puede representar el momento cimero de la b\u00fasqueda y de la vida del grupo, elemento para la toma de conciencia de la propia identidad con vistas a una aportaci\u00f3n original a las otras clases sociales y a toda la comunidad eclesial. Puede tambi\u00e9n resultar un factor de ruptura y de aislamiento de los otros componentes sociales y eclesiales, dato \u00e9ste de particular importancia, porque nos servimos de la expresi\u00f3n m\u00e1s alta y eficaz, propia del obrar simb\u00f3lico y ritual. En fin, tambi\u00e9n el origen y la historia de los grupos y su evoluci\u00f3n concurren a delinearlos y situarlos en relaci\u00f3n con la iglesia, a la vez que ayudan al pastor en la elaboraci\u00f3n de sus proyectos y en su tarea de animaci\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. Aspecto celebrativo<br \/>\nLa liturgia que se celebra en los grupos presenta a menudo particularidades respecto a los textos comunes; nacen \u00e9stas de la exigencia de una profunda ligaz\u00f3n entre la liturgia y la vida. La atenci\u00f3n a los participantes (j\u00f3venes, ni\u00f1os, su nivel de vida cristiana), a lo que se quiere celebrar y a la finalidad propuesta llevan a modificar m\u00e1s o menos ampliamente la estructura celebrativa de por s\u00ed\u00ad universal, a adaptar el conjunto de la celebraci\u00f3n y sus diferentes elementos (oraciones, lecturas, ritos), de modo que la vida del hombre emerja m\u00e1s claramente en el misterio de Cristo. Algunas de estas adaptaciones de la celebraci\u00f3n est\u00e1n previstas de modo ocasional por las normas generales que acompa\u00f1an a los diferentes ritos. Otras est\u00e1n delineadas de modo m\u00e1s sistem\u00e1tico en documentos especiales, como, por ejemplo, la Instrucci\u00f3n sobre las misas para grupos particulares (= InsAP. V\u00e9ase A. Pardo, Liturgia de la eucarist\u00ed\u00ada, col. Libros de la comunidad, Ed. Paulinas, etc., Madrid 1979, 199-203) y el Directorio para la misa con -> ni\u00f1os (= DMN, ib, 224-238). Este \u00faltimo documento constituye una especie de ejemplo t\u00ed\u00adpico: la adaptaci\u00f3n es en funci\u00f3n no s\u00f3lo de un grupo particular y de diferentes situaciones, sino que se refiere tambi\u00e9n a todos los aspectos de la celebraci\u00f3n: lecturas, oraciones, ritos. No todas las celebraciones lit\u00fargicas hechas en los grupos tienen las mismas posibilidades de adaptaci\u00f3n. Una liturgia de la palabra, una vigilia f\u00fanebre en casa del difunto o una hora de la liturgia de las horas pueden recibir adaptaciones mucho m\u00e1s importantes que una celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Reflexiones an\u00e1logas pueden hacerse respecto a todo lo que se refiere al fen\u00f3menode la -> creatividad lit\u00fargica, que a menudo encuentra en los grupos su terreno m\u00e1s a prop\u00f3sito.<\/p>\n<p>1. LECTURAS B\u00ed\u008dBLICAS. La celebraci\u00f3n lit\u00fargica de los grupos requiere una elecci\u00f3n diversa de lecturas, y a menudo se presenta como un modo particular de leer la biblia. El leccionario constituye la base para llevar a cabo esta elecci\u00f3n (InsAP 6, e). En particular, los leccionarios para las misas rituales, votivas y para diversas circunstancias son ricos en sugerencias para algunas celebraciones espec\u00ed\u00adficas. No son pocos los problemas que se plantean: criterio de elecci\u00f3n de lecturas, posibilidad de lecturas no b\u00ed\u00adblicas, misas con tema, rito de la proclamaci\u00f3n de la palabra y homil\u00ed\u00ada participada o dialogada.<\/p>\n<p>La escucha de la palabra en la celebraci\u00f3n de los grupos es un momento importante y a menudo cualificante; si se entiende rectamente, se ordenar\u00e1 a iluminar la vida partiendo del misterio que se celebra. La elecci\u00f3n de las lecturas no viene dictada, por tanto, por un tema que haya que desarrollar o meditar con vistas a una eventual acci\u00f3n o compromiso que tomar, sino por el misterio que se quiere celebrar, es decir, por el acontecimiento del que se hace memoria y en el que se participa. Cristo como acontecimiento se hace luz, fuente de reflexi\u00f3n, est\u00ed\u00admulo para la acci\u00f3n. Si se quiere hablar de temas, ser\u00e1 necesario referirse a categor\u00ed\u00adas operativas y no ideol\u00f3gicas, porque la liturgia es acci\u00f3n, no una idea.<\/p>\n<p>En el grupo, la liturgia de la palabra se desarrolla de forma que facilite la comunicaci\u00f3n, d\u00e1ndole un sentido familiar y personal, con desarrollos en la escucha y en la respuesta. El ritmo de la celebraci\u00f3n (proclamaci\u00f3n, ->silencio, canto, oraci\u00f3n) viene a tener la fisonom\u00ed\u00ada que el grupo siente como propia. La utilizaci\u00f3n de lecturas no b\u00ed\u00adblicas est\u00e1 actualmente prevista s\u00f3lo para las celebraciones penitenciales (RP 36), con la funci\u00f3n de introducir o comentar la palabra de Dios, sin ser nunca el centro de la liturgia de la palabra. La ->homil\u00ed\u00ada, que nunca puede abdicar de su naturaleza y funci\u00f3n, cobra en el grupo el tono de la comunicaci\u00f3n personal, de la espontaneidad, de la conversaci\u00f3n. Est\u00e1 reservada al sacerdote, por lo que \u00absi se except\u00faan las intervenciones del eventual comentarista, no les est\u00e1 permitido a los fieles intervenir durante la celebraci\u00f3n con consideraciones, exhortaciones y cosas por el estilo\u00bb (InsAP 6, d). Una indicaci\u00f3n de la di\u00f3cesis de Udine propone que, \u00abhabida cuenta de la naturaleza propia de los grupos peque\u00f1os, el que preside podr\u00e1 eventualmente dar a cada uno, durante la homil\u00ed\u00ada, la posibilidad de intervenir. El intercambio en el momento de la homil\u00ed\u00ada permite a menudo una mejor asimilaci\u00f3n de la palabra de Dios. Con tal que dicho intercambio se mantenga en el plano de la reflexi\u00f3n sobre la palabra, y no se transforme en debate o en disertaci\u00f3n pol\u00e9mica y est\u00e9 siempre guiado por el celebrante\u00bb I&#8217;. La editio typica altera (1981) del Ordo Lectionum Missae reafirma que la homil\u00ed\u00ada est\u00e1 reservada al sacerdote celebrante (nn. 24; 38; 41).<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n de las lecturas y el correspondiente momento homil\u00e9tico constituyen una parte muy importante para la actualizaci\u00f3n de la palabra, para encarnarla en las diferentes situaciones y para hacer que el grupo madure en el conocimiento vital y en la fidelidad al mensaje de Dios. A menudo la elecci\u00f3n de las lecturas y el comentario homil\u00e9tico revelan un modo particular de utilizar e interpretar la Escritura por parte del grupo, con acentuaciones de algunos sentidos (espiritual, pol\u00ed\u00adtico&#8230;). Esto hace apetecible el tiempo de la liturgia de la palabra, aunque no se puede pasar en silencio que, no obstante la declaraci\u00f3n de apertura para dejarse juzgar incondicionalmente por la palabra, se lleva quiz\u00e1 a efecto una instrumentalizaci\u00f3n de la palabra misma, privilegiando y exaltando algunos aspectos a expensas de otros.<\/p>\n<p>2. EUCOLOG\u00ed\u008dA. El grupo, que tiende a hacer el a\u00f1o lit\u00fargico perceptiblemente encarnado en las situaciones del hombre, siente la necesidad de una reformulaci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica de las oraciones y busca en el interior de la liturgia misma espacios para una libre formulaci\u00f3n orante. La leg\u00ed\u00adtima existencia ha encontrado m\u00faltiples actuaciones, incluso derogando toda norma y no dejando intacta ninguna parte eucol\u00f3gica. Probablemente a esta exigencia no se puede dar respuesta sino de modo articulado. Ante todo hay que preguntarse si, para un determinado grupo y para la finalidad que se propone (educaci\u00f3n en la fe o en la oraci\u00f3n, comunicaci\u00f3n espont\u00e1nea y viva de experiencias&#8230;), es acertada la elecci\u00f3n de una celebraci\u00f3n lit\u00fargica, sobre todo cuando se trata de la eucarist\u00ed\u00ada, o si no es mejor recurrir a otros tipos de celebraci\u00f3n. Despu\u00e9s, los diferentes ritos prev\u00e9n la participaci\u00f3n de los presentes en la liturgia; habr\u00e1 que valorar estos momentos, sobre todo donde, como en la oraci\u00f3n de los fieles, se tiene delante una formulaci\u00f3n actualizada de la oraci\u00f3n. Desde un punto de vista normativo, no todas las celebraciones presentan las mismas posibilidades. En el rito de la penitencia, por ejemplo, muchas f\u00f3rmulas son presentadas a menudo como ejemplos en que inspirarse. Ante esta situaci\u00f3n, ser\u00e1 el atento conocimiento de los rituales el que indique los momentos en que la oraci\u00f3n de quien preside, o de todas formas participa en la celebraci\u00f3n, puede expresarse introduciendo modificaciones m\u00e1s o menos amplias respecto a los textos eucol\u00f3gicos oficiales. En esto es leg\u00ed\u00adtimo preguntarse con qu\u00e9 criterios obrar: no pueden ser otros que los que presiden la formulaci\u00f3n de una oraci\u00f3n lit\u00fargica verdadera y aut\u00e9ntica, de forma que la nueva oraci\u00f3n eventual est\u00e9 modelada, en contenido y estilo, en conformidad con la oraci\u00f3n lit\u00fargica. Para la eucarist\u00ed\u00ada las oraciones han de elegirse normalmente entre las del misal. \u00abPresentan a veces -escribe la Comisi\u00f3n lit\u00fargica de Udine- varias dificultades: de estilo, de contenido, de traducci\u00f3n. Por ello puede resultar necesaria, en estos casos, alguna inteligente adaptaci\u00f3n para una oraci\u00f3n m\u00e1s comprensible y que corresponda, bien a las representaciones teol\u00f3gicas actuales, bien al lenguaje com\u00fan. Adaptaci\u00f3n nada f\u00e1cil y que, por tanto, hay que estudiar con cuidado y llevar a cabo con mucha moderaci\u00f3n dentro de la fidelidad al esp\u00ed\u00adritu de sobriedad, de universalismo y de profundidad teol\u00f3gica caracter\u00ed\u00adstico de nuestra tradici\u00f3n lit\u00fargica.<\/p>\n<p>3. RITUALIDAD Y SIMBOLISMO. Algunos grupos conceden una atenci\u00f3n particular a los elementos rituales y simb\u00f3licos que construyen la celebraci\u00f3n. Otros, por el contrario, reh\u00fayen la ritualidad, como si fuese una forma peor de expresi\u00f3n, y privilegian el elemento verbal. \u00abLos gestos rituales, las ceremonias y las actitudes de los participantes deben ser los prescritos para la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica habitual\u00bb (m sAP 11, e). En este \u00e1mbito se pueden encontrar los siguientes fen\u00f3menos o variaciones:<br \/>\na. El espacio para la celebraci\u00f3n no est\u00e1 siempre dado (lugar sagrado), por lo que se crea en funci\u00f3n del acto lit\u00fargico que se realiza y de los participantes. Cada cosa (lugar, personas, objetos) queda dispuesta de forma que facilite la celebraci\u00f3n y su comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>b. Se producen fen\u00f3menos de redundancia o amplificaci\u00f3n ritual (paz dada a todos los participantes, largos momentos de silencio) y verbal (gran n\u00famero de intenciones en la oraci\u00f3n de los fieles, mucho tiempo dedicado a la liturgia de la palabra). El ritmo de la celebraci\u00f3n experimenta una sensible alteraci\u00f3n tambi\u00e9n con vistas a finalidades particulares.<\/p>\n<p>c. Caen algunos ritos (por ejemplo, entrada del celebrante), mientras que se introducen otros para subrayar algunos momentos o significados (forma del pan para la celebraci\u00f3n, padrenuestro, dicho por todos con las manos alzadas&#8230;). Se ensayan tambi\u00e9n desplazamientos (rito de la paz antes del ofertorio, acto penitencial despu\u00e9s de la liturgia de la palabra), a veces sin la conciencia de que un cambio de secuencia ritual lleva siempre consigo una variaci\u00f3n sem\u00e1ntica. En general, la preocupaci\u00f3n est\u00e1 ordenada a hacer que ganen en expresividad los diferentes elementos rituales.<\/p>\n<p>d. Aunque no siempre, el canto cumple una funci\u00f3n particular. Algunos grupos suelen utilizar un repertorio propio con el fin de traducir mejor una determinada espiritualidad.<\/p>\n<p>No es f\u00e1cil dar un juicio sobre todos estos hechos: habr\u00ed\u00ada que analizarlos uno por uno. La preocupaci\u00f3n consistir\u00e1 en atenerse a la norma y a la situaci\u00f3n concreta en que se celebra.<\/p>\n<p>V. Aspecto pastoral<br \/>\n1. VALIDEZ DE LAS CELEBRACIONES LIT\u00daRGICAS EN LOS GRUPOS.  Refiri\u00e9ndose a la eucarist\u00ed\u00ada, la Congregaci\u00f3n para el Culto Divino se\u00f1ala que \u00abla pastoral sabe por experiencia lo eficaces que pueden resultar para tales grupos este tipo de celebraciones particulares. Si se saben ordenar y dirigir bien, lejos de da\u00f1ar a la unidad de la parroquia, favorecen su acci\u00f3n misionera, logrando el acercamiento de algunos fieles y la m\u00e1s completa formaci\u00f3n de otros\u00bb (InsAP, intr.: o.c., 199-200). Despu\u00e9s de trazar las l\u00ed\u00adneas de acci\u00f3n, concluye: \u00abSe exhorta vivamente a los sacerdotes con cura de almas a considerar y profundizar el valor espiritual y formativo de estas celebraciones. Son \u00fatiles s\u00f3lo si conducen a los participantes a una mayor conciencia del misterio cristiano, al incremento del culto divino, a la inserci\u00f3n en la comunidad eclesial, al ejercicio profundo del apostolado y de la caridad entre los hombres\u00bb (InsAP 11). La validez y al mismo tiempo los l\u00ed\u00admites de estas celebraciones quedan de manifiesto en las reflexiones hechas en los p\u00e1rrafos precedentes desde el punto de vista hist\u00f3rico, teol\u00f3gico, sociol\u00f3gico y celebrativo. De estas mismas reflexiones se pueden derivar algunas indicaciones pastorales: atenci\u00f3n a toda la liturgia de los grupos, atenci\u00f3n eclesiol\u00f3gica, catequ\u00ed\u00adstica, educativa, celebrativa.<\/p>\n<p>2. ATENCI\u00ed\u201cN A TODA LA LITURGIA DE LOS GRUPOS. La atenci\u00f3n se ha dirigido preferentemente a la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada en los grupos. Las situaciones en que se realizan celebraciones de grupo son, sin embargo, mucho m\u00e1s numerosas. De hecho, incluso sin quererlo, algunas celebraciones de los bautismos, de los matrimonios o de la unci\u00f3n de los enfermos se presentan como liturgias de grupo. Si las cosas est\u00e1n as\u00ed\u00ad, la acci\u00f3n pastoral deber\u00e1 adecuarse a ellos, llevando a cabo el tipo de celebraci\u00f3n m\u00e1s adecuado.<\/p>\n<p>3. ATENCI\u00ed\u201cN ECLESIOL\u00ed\u201cGICA. La relaci\u00f3n del grupo con la iglesia y la capacidad que tiene de ser y manifestarse como iglesia en la acci\u00f3n lit\u00fargica requieren del pastor una atenci\u00f3n particular. La acci\u00f3n pastoral en este campo, teniendo presentes las reflexiones hechas arriba, debe llevar a hacer evidente la eclesialidad del grupo. \u00abPero la solicitud pastoral se ordena y orienta tambi\u00e9n a los grupos particulares, y no para fomentar separaci\u00f3n alguna ni para constituir peque\u00f1as iglesias o situaciones de privilegio, sino para proveer a peculiares necesidades de los fieles o para lograr una visi\u00f3n m\u00e1s profunda de la vida cristiana que responda a las necesidades en dichos grupos, con todas las ventajas que ya suponen los especiales v\u00ed\u00adnculos espirituales y apost\u00f3licos que las unen y el com\u00fan af\u00e1n de estimularse mutuamente a la virtud\u00bb (InsAP, intr.: o.c., 199). En particular, la eclesialidad se revelar\u00e1 por las relaciones que se establecen con la celebraci\u00f3n prevista por los ->libros lit\u00fargicos, por la capacidad para expresar el genuino misterio cristiano y para situarse concretamente en los problemas del hombre con la mente de la iglesia, por la unidad y por la universalidad que se logra llevar de hecho a cabo.<\/p>\n<p>4. ATENCI\u00ed\u201cN CELEBRATIVA. La realizaci\u00f3n de una celebraci\u00f3n de grupo requiere que se preste atenci\u00f3n a exigencias diversas, a veces no muy claras. Hay una tensi\u00f3n constante entre dos polos: por una parte, el misterio que se ha de celebrar, \u00fanico e irrepetible, traducido en forma ritual y codificado en normas universales; por la otra, las situaciones en que el misterio debe encarnarse y las personas que participan en \u00e9l. Nunca pueden negarse los dos polos; el problema pastoral es metodol\u00f3gico, es decir, pretende llegar a la s\u00ed\u00adntesis, teniendo en cuenta todos los valores que entran en juego, obrando con prudencia y paciencia pastorales, no dej\u00e1ndose llevar por el simple gusto por la novedad.<\/p>\n<p>5. ATENCI\u00ed\u201cN CATEQU\u00ed\u008dSTICA Y EDUCATIVA. La misa celebrada con los ni\u00f1os tiene un gran valor educativo, as\u00ed\u00ad como todas las dem\u00e1s celebraciones lit\u00fargicas de grupo. La construcci\u00f3n de la celebraci\u00f3n deber\u00e1 tener presente esta posibilidad, si bien la acci\u00f3n lit\u00fargica nunca deber\u00e1 enderezarse principalmente hacia la ->catequesis. El valor catequ\u00ed\u00adstico y educativo debe brotar de la celebraci\u00f3n misma por una cierta connaturalidad, por su fuerza \u00ed\u00adntima, sin hacer manifiestamente de la celebraci\u00f3n un medio o instrumento de catequesis. Tampoco en los grupos se puede prescindir de una catequesis previa, que sepa introducir en la celebraci\u00f3n tanto del grupo como de las asambleas ordinarias.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<br \/>\nLas liturgias de los grupos tienen su importancia, y hoy se presentan con tipolog\u00ed\u00ada y problemas nuevos respecto al pasado. Su interpretaci\u00f3n exige un acercamiento m\u00faltiple, capaz de poner de manifiesto sus diferentes aspectos y sus ambig\u00fcedades, pero tambi\u00e9n sus valores, que luego sabr\u00e1 utilizar una sabia gu\u00ed\u00ada pastoral. Esta gu\u00ed\u00ada estar\u00e1 en condiciones de valorizar adecuadamente las potencialidades vinculadas a las liturgias de grupo y de evitar todo lo que de alg\u00fan modo puede oscurecer el misterio celebrado.<\/p>\n<p>[->Familia; ->Ni\u00f1os; ->J\u00f3venes; ->Existencia cristiana y liturgia; ->Promoci\u00f3n humana y liturgia].<\/p>\n<p>G. Venturi<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Alcal\u00e1 M., Eucarist\u00ed\u00ada de inc\u00f3gnito, en \u00abRaz\u00f3n y Fe\u00bb 180 (1969) 340-356; Basureo J., En torno a las eucarist\u00ed\u00adas dom\u00e9sticas, en \u00abLiturgia\u00bb 252 (1971) 76-88; Celam (Medell\u00ed\u00adn), Liturgia y comunidades cristianas de base, en \u00abPhase\u00bb 78 (1973) 536-546; Contreras F., Anotaciones sociol\u00f3gicas sobre peque\u00f1as comunidades, ib, 52 (1969) 351-354; Cordob\u00e9s J.M., Comunidades eclesiales de base, en NDE, Paulinas, Madrid 1979, 222-234; Farn\u00e9s P., \u00bfUn rito propio para la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica en grupos reducidos?, en \u00abPhase\u00bb 45 (1968) 245-262; Fern\u00e1ndez P., Las comunidades de base y su culto lit\u00fargico, en \u00abLa Ciencia Tomista\u00bb 98 (1971) 157-195; Galdeano J.G., Eucarist\u00ed\u00ada dom\u00e9stica y por grupos, Perpetuo Socorro, Madrid 1971; Llopis J., La misa en los grupos reducidos, en \u00abPhase\u00bb 52 (1969) 367-381; Mercatali A., Comunidad de vida, en NDE, Paulinas, Madrid 1979, 209-222; Power D., Grupos reducidos de oraci\u00f3n y oficio divino, en \u00abConcilium\u00bb 52 (1970) 259-271; Rodr\u00ed\u00adguez del Cueto C., Peque\u00f1as comunidades y creatividad lit\u00fargica, Separata de \u00abStudium Legionense\u00bb, Le\u00f3n 1978; Rovira J., Grups humans i liturgia, en VV.AA., II Congr\u00e9s Lit\u00fargic de Montserrat 1, Montserrat 1966, 305-316; Tena P., Sacerdocio ministerial y misas en grupos reducidos, en \u00abPhase\u00bb 52 (1969) 383-388; VV.AA., Liturgia y comunidades de base, en \u00abPhase\u00bb 52 (1969) 329-420; VV.AA., Comunidades de base y expresi\u00f3n de la fe, Estela, Barcelona 1970; VV.AA., Comunidades de base, Marova, Madrid 1971; VV.AA., Los peque\u00f1os grupos en la Iglesia, Madrid 1972; VV.AA., Comunidades de base, en \u00abConcilium\u00bb 101 (1975) 3-138.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n &#8211; I. Aspecto hist\u00f3rico: 1. De un \u00abgrupo\u00bb, una nueva liturgia; 2. La liturgia primitiva es \u00abdom\u00e9stica\u00bb; 3. Persistencia de liturgias de \u00abgrupo\u00bb &#8211; II. Aspecto teol\u00f3gico: 1. Iniciativa divina; 2. Unidad y universalidad; 3. Sacramentalidad &#8211; III. Aspecto sociol\u00f3gico: 1. Perspectiva psicosociol\u00f3gica; 2. Perspectiva sociocultural; 3. Perspectiva social &#8211; IV. Aspecto celebrativo: &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/grupos-particulares\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abGRUPOS PARTICULARES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17143","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17143","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17143"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17143\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17143"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17143"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17143"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}