{"id":17144,"date":"2016-02-05T11:09:38","date_gmt":"2016-02-05T16:09:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hispana-liturgia\/"},"modified":"2016-02-05T11:09:38","modified_gmt":"2016-02-05T16:09:38","slug":"hispana-liturgia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hispana-liturgia\/","title":{"rendered":"HISPANA, LITURGIA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: Premisas: I. La liturgia hispana en el concilio ecum\u00e9nico Vat. II; 2. Nombre; 3. Concepto &#8211; I. Ra\u00ed\u00adces hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficas: El cambio de Iberia en Hispania: 1. Religiones precristianas: a) Los cultos ib\u00e9ricos; b) El culto del imperio romano; c) El culto judaico. Hispania en el AT; 2. La primera evangelizaci\u00f3n: a) Hispania en el NT; b) Las primeras comunidades cristianas; 3. Los primeros testimonios del culto cristiano: a) Documentos escritos; b) Documentos arqueol\u00f3gicos; c) Legislaci\u00f3n conciliar hispana (a. 306-589) &#8211; II. El antiguo rito hispano y su liturgia: 1. Formaci\u00f3n; 2. Los padres de los concilios visigodos: a) San Isidoro y el IV concilio de Toledo (a. 633); b) Otros padres; 3. Influencias externas; 4. Los libros lit\u00fargicos: a) Plenarios; b) Simples; 5. Sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana: a) Bautismo; b) Confirmaci\u00f3n; c) Eucarist\u00ed\u00ada; 6. Los otros sacramentos: a) Reconciliaci\u00f3n; b) Unci\u00f3n de los enfermos; c) Orden; d) Matrimonio; 7. El a\u00f1o lit\u00fargico: a) Ciclo temporal; b) Santoral; 8. La liturgia de las horas: a) V\u00ed\u00adsperas; b) Laudes matutinas; 9. Otros sacramentales: a) Exequias; b) Dedicaci\u00f3n de iglesias; 10. Contribuci\u00f3n a otras liturgias &#8211; III. Ocaso del rito y pervivencia de su liturgia: 1. La dominaci\u00f3n \u00e1rabe y la reconquista cristiana: a) Los moz\u00e1rabes; b) Supresi\u00f3n del rito; 2. La celebraci\u00f3n en la capilla moz\u00e1rabe de la catedral de Toledo: a) Desde el humanismo renacentista hasta la reforma lit\u00fargica del Vat. II; b) La revisi\u00f3n actual de la liturgia hispana &#8211; IV. Conclusiones: 1. Teol\u00f3gico-culturales; 2. Perspectivas pastorales &#8211; V. Canto moz\u00e1rabe.<\/p>\n<p>Premisas<br \/>\n1. LA LITURGIA HISPANA EN EL CONCILIO ECUMENICO VAT. II. De acuerdo con lo prescrito por el Ordo ad Synodum del pontifical romano para la celebraci\u00f3n de los concilios, los padres del Vat. II invocaron al Esp\u00ed\u00adritu Santo con la oraci\u00f3n Adsumus en cada congregaci\u00f3n general antes de comenzar las deliberaciones. Esta invocaci\u00f3n fue compuesta por san Isidoro de Sevilla, con toda probabilidad a ra\u00ed\u00adz del concilio IV de Toledo (a. 633), para los s\u00ed\u00adnodos de las iglesias hispanas.<\/p>\n<p>La eucarist\u00ed\u00ada que abri\u00f3 la 48 congregaci\u00f3n general, el d\u00ed\u00ada 15 de octubre, festividad de santa Teresa de Jes\u00fas, del a\u00f1o 1963, correspondi\u00f3 a la liturgia hispana y fue celebrada con el formulario llamado moz\u00e1rabe de la misa Pro episcopis. Los padres siguieron con expectaci\u00f3n su desarrollo. Especial inter\u00e9s revisti\u00f3, por razones hist\u00f3rico-lit\u00fargicas, para el grupo germano e ingl\u00e9s; pero sobre todo para la parte m\u00e1s numerosa del aula, los obispos hisp\u00e1nicos, por tradici\u00f3n eclesial y de evangelizaci\u00f3n, por unidad de lengua y de cultura- Una sensibilidad particular mostraron los actuales obispos \u00abmoz\u00e1rabes\u00bb provenientes de las probadas iglesias del norte de \u00ed\u0081frica, Oriente Medio y Este europeo.<\/p>\n<p>La presencia viva de la liturgia hispana en el contexto de la elaboraci\u00f3n de la const. Sacrosanctum concilium ten\u00ed\u00ada una gran trascendencia para el presente y el porvenir de la antigua liturgia de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Ya anteriormente, en la 36 congregaci\u00f3n general, el concilio hab\u00ed\u00ada declarado que \u00abla santa madre iglesia atribuye igual derecho y honor a todos los ritos leg\u00ed\u00adtimamente reconocidos y quiere que en el futuro se conserven y fomenten por todos los medios. Desea, adem\u00e1s, que, si fuere necesario, sean \u00ed\u00adntegramente revisados con prudencia, de acuerdo con la sana tradici\u00f3n, y reciban nuevo vigor, teniendo en cuenta las circunstancias y necesidades de hoy\u00bb (SC 4).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la const. dogm\u00e1tica del concilio, al tratar del ministerio sacerdotal de los obispos, cita expl\u00ed\u00adcitamente una oraci\u00f3n de nuestra liturgia: \u00abEn las iglesias se congregan los fieles por la predicaci\u00f3n del evangelio de Cristo y se celebra el misterio de la cena del Se\u00f1or a fin de que por el cuerpo y la sangre del Se\u00f1or quede unida toda la fraternidad\u00bb&#8217;.<\/p>\n<p>2. NOMBRE. Los sustantivos ->liturgia y ->rito, restringidos a una de sus posibles acepciones, se vienen utilizando tanto para designar con un adjetivo apropiado el conjunto de textos lit\u00fargicos y formas externas de celebrar el culto como para nombrar las disposiciones can\u00f3nico-lit\u00fargicas de una determinada iglesia.<\/p>\n<p>En documentos directamente relacionados con la fase de plenitud del conjunto cultual que tratamos (s. vn), hallamos referencias a \u00e9l con expresiones como in Spaniarum ecclesiis, que vienen a decirnos que se trata de un rito perteneciente no a una iglesia local, sino al conjunto de iglesias formado por la iglesia metropolitana y las sufrag\u00e1neas de cada provincia que la administraci\u00f3n civil del imperio de Roma hab\u00ed\u00ada creado en la Pen\u00ed\u00adnsula Ib\u00e9rica.<\/p>\n<p>Ya en el s. x, cuando el rito estaba formado y llevaba m\u00e1s de dos siglos en vigor, un documento hispano, compuesto a ra\u00ed\u00adz del reconocimiento de la ortodoxia y legitimidad de su liturgia por parte del papa, utiliza el t\u00e9rmino t\u00e9cnico Officium Hispanae Ecclesiae. M\u00e1s adelante, un cronista espa\u00f1ol del s. xni se refiere a \u00e9l llam\u00e1ndolo Officium Isidori et Leandri. A partir del s. xvi, reducida la celebraci\u00f3n de esta liturgia a la capilla moz\u00e1rabe de la catedral de Toledo e impresos los textos del Misal y del Oficio, comienzan a aplic\u00e1rsele una serie de adjetivos inadecuados: isidoriana, moz\u00e1rabe, g\u00f3tica, visig\u00f3tica, toledana, etc., que s\u00f3lo expresan una relaci\u00f3n parcial con el conjunto.<\/p>\n<p>El adjetivo hispana es el que califica correctamente su personalidad, y fue el primero que se le dio cuando estaba ya formada y en pleno vigor para contradistinguirla, de un modo concreto, de la liturgia de la iglesia romana&#8217;.<\/p>\n<p>3. CONCEPTO. Asignado el adjetivo apropiado a este conjunto cultual, vamos a distinguir ahora los t\u00e9rminos rito hispano y liturgia hispana.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Por rito hispano entendemos el conjunto jur\u00ed\u00addico-eclesial propio y, en cierto modo, aut\u00f3nomo de la iglesia hispana. Fue el \u00faltimo que se form\u00f3 en la iglesia latina (ss. vi-vii). Alcanz\u00f3 su m\u00e1xima expansi\u00f3n territorial cuando el reino visigodo comprend\u00ed\u00ada toda la Pen\u00ed\u00adnsula y, al otro lado de los Pirineos, la provincia narbonense. A falta de otras pruebas definitivas, estar\u00ed\u00ada en vigor en alguna parte de la Pen\u00ed\u00adnsula hasta el fallecimiento del \u00faltimo obispo moz\u00e1rabe, por lo tanto hasta el s. xii.<\/p>\n<p>El rito hispano fue entre los ritos latinos el \u00fanico que sigui\u00f3 al romano en conocer las fases de formaci\u00f3n hist\u00f3rica propias de todo rito [cf J. Pinell, ->Liturgias locales antiguas].<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Por liturgia hispana entendemos el dep\u00f3sito eucol\u00f3gico y el modo de celebrar las acciones lit\u00fargicas que formaron parte de aquel rito. A partir del s. xi, su marco can\u00f3nico se lo fue prestando de modoprogresivo el rito romano, sustent\u00e1ndose de esta forma su legitimidad.<\/p>\n<p>Esta liturgia es la \u00fanica de las latinas que pervive en su estado original perfecto, debido a la situaci\u00f3n de aislamiento que conoci\u00f3 en el largo per\u00ed\u00adodo moz\u00e1rabe, poco despu\u00e9s de que se concluyera la formaci\u00f3n del rito y, por tanto, el conjunto de su producci\u00f3n eucol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Su oficio y misa se celebran a diario en la mencionada capilla de Toledo y su forma y parte de sus textos fueron adoptados por la IERE (Iglesia espa\u00f1ola reformada episcopal) para su liturgia desde su fundaci\u00f3n en 1880.<\/p>\n<p>I. Ra\u00ed\u00adces hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficas. El cambio de Iberia en Hispania<br \/>\nConsideramos esta breve exposici\u00f3n de la liturgia hispana en el marco de la prehistoria-historia de la iglesia en Espa\u00f1a como historia de la salvaci\u00f3n actuada en sus gentes. Tenemos por ello en cuenta el devenir hist\u00f3rico de esta liturgia a trav\u00e9s de las \u00e9pocas culturales en las que se ha encarnado e influido, y a las que a veces ha transformado. Toda liturgia cristiana nace con esta misi\u00f3n. La conversi\u00f3n al evangelio y al culto cristiano fue precedido por el cambio religioso-cultural que transform\u00f3 a los iberos en hispanos, integr\u00e1ndolos en la corriente universal de la civilizaci\u00f3n. Este proceso, la romanizaci\u00f3n, es el primer hecho importante que posibilitar\u00e1 el origen de una liturgia hispana.<\/p>\n<p>Terminadas las guerras c\u00e1ntabras, queda pacificada Hispania y se produce su reorganizaci\u00f3n administrativa (7 a.C.), hechos que coinciden con el censo que llev\u00f3 a Mar\u00ed\u00ada a dar a luz a Jesucristo en Bel\u00e9n (Luc 2:1-7).<\/p>\n<p>1. RELIGIONES PRECRISTIANAS. En la consideraci\u00f3n de esta preparaci\u00f3n hist\u00f3rica al cristianismo recordamos las respuestas que las religiones precristianas, y m\u00e1s concretamente sus cultos, daban a los interrogantes m\u00e1s profundos del hombre, como el dolor, la muerte, el m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>a) Los cultos ib\u00e9ricos. Por la epigraf\u00ed\u00ada y los colonizadores griegos y latinos conocemos algunos rasgos de la religiosidad de los ind\u00ed\u00adgenas. Ellos, que en las fuentes literarias vienen descritos como inquietos, belicosos, tribales, dedicados a la agricultura, a la caza, al pastoreo, capaces de despe\u00f1ar a sus ancianos y suicidarse por fidelidad a sus h\u00e9roes (fides, devotio iberica), adoran a deidades de la fecundidad y de la fertilidad de la tierra, las diosas madres, a dioses infernales, a la luna, al sol, al caballo, al toro, al ciervo, a los \u00e1rboles, a las fuentes, a los montes&#8230; Crean santuarios; fabrican \u00ed\u00addolos, amuletos y exvotos; practican la adivinaci\u00f3n y ritos m\u00e1gicos, las danzas funerarias, las ofrendas de productos agr\u00ed\u00adcolas; sacan los enfermos a los caminos para que alg\u00fan viajero con poderes divinos los cure. Todo el pante\u00f3n ind\u00ed\u00adgena recibir\u00e1 por los colonizadores fenicios, griegos y romanos sucesivamente la interpretatio oportuna. Por \u00faltimo, reciben el influjo cultual de las religiones mist\u00e9ricas<br \/>\nb) El culto del imperio romano. Todos los dioses del pante\u00f3n romano reciben culto en Hispania. Sus medios de difusi\u00f3n son el ej\u00e9rcito y el comercio. El culto al emperador comienza aqu\u00ed\u00ad tempranamente. Se pasa en seguida a dar culto tambi\u00e9n a las virtudes imperiales, como la eternitas, pietas, salus, providentia, tanto a nivel local como dom\u00e9stico. El culto imperial unific\u00f3 religiosamente de modo progresivo a los pobladores de Hispania. Unidad religiosa que alcanz\u00f3 su plenitud en el cristianismo.<\/p>\n<p>c) El culto judaico: Hispania en el AT. Adem\u00e1s de se\u00f1alar las ra\u00ed\u00adces hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficas extrab\u00ed\u00adblicas, queremos fijarnos en algunos datos que relacionan a Hispania con la historia del pueblo de Israel; en ella hunde principalmente sus ra\u00ed\u00adces todo el culto cristiano. Apod\u00ed\u00adcticamente, no consta que existieran comunidades jud\u00ed\u00adas en Hispania antes del cristianismo. Sin embargo, es muy revelador que en el libro primero de los Macabeos se cite el nombre de Hispania, trate de sus minas y se haga eco del hecho reciente (210 a.C.) con el que hab\u00ed\u00ada empezado la conquista romana, la victoria sobre los cartagineses en la toma de Cartagena (cf 8,3). Por otra parte, una versi\u00f3n de un texto de Flavio Josefo sit\u00faa en Hispania el destierro (a. 39) de Herodes Antipas (tetrarca de Galilea [4 a.C.]; cf Luc 3:1) y Herod\u00ed\u00adades. Finalmente, una noticia talm\u00fadica del s. I afirma que tapiceros del templo de Jerusal\u00e9n, despu\u00e9s de su destrucci\u00f3n por Tito (a. 70), emigraron a Hispania.<\/p>\n<p>2. LA PRIMERA EVANGELIZACION. a) Hispania en el NT. Como en la mayor\u00ed\u00ada de las iglesias antiguas, el primer anuncio del evangelio en Hispania carece de dataci\u00f3n. El primer proyecto documentado es el referido en la carta que san Pablo escribe desde Corinto a los cristianos de Roma (Luc 15:24.28) por el verano del 57. San Pablo expresa su decidido prop\u00f3sito de visitar aquella provincia del imperio. Por estas mismas fechas el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles (Luc 18:12-17) sit\u00faa la comparecencia de Pablo, a instancias de los jud\u00ed\u00ados, ante el gobernador de Acaya, el cordob\u00e9s Gali\u00f3n, hermano de S\u00e9neca, el fil\u00f3sofo, que resid\u00ed\u00ada a la saz\u00f3n en Corinto.<\/p>\n<p>En el a. 63, el Ap\u00f3stol fue liberado de su cautividad en Roma; pero hasta la fecha no hay pruebas concluyentes de que llevara a cabo su prop\u00f3sito de visitar Hispania.<\/p>\n<p>b) Las primeras comunidades cristianas. Adem\u00e1s de las afirmaciones gen\u00e9ricas de san Ireneo (a. 180) y de Tertuliano (204-212) sobre la existencia de cristianos en la Pen\u00ed\u00adnsula, la carta 67 de san Cipriano, obispo de Cartago (a. 254), nos confirma la madurez de las comunidades cristianas de Astorga, M\u00e9rida y Zaragoza.<\/p>\n<p>Cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde conocemos la comunidad de Tarragona por el martirio de su obispo san Fructuoso. Por el concilio de Elvira (Granada, a. 300) tenemos noticia de una floraci\u00f3n de comunidades radicadas especialmente en el sureste. Las actas de otros m\u00e1rtires nos revelan comunidades cristianas en otras ciudades de Hispania.<\/p>\n<p>La figura de trascendencia eclesial universal es, sin duda, Osio -nombre netamente hispano , obispo de C\u00f3rdoba (hacia 256-357). Osio particip\u00f3 en el concilio de Elvira, fue v\u00ed\u00adctima de las \u00faltimas persecuciones, asesor\u00f3 al emperador Constantino, presidi\u00f3 el concilio de Nicea, I ecum\u00e9nico (a. 325), y el de S\u00e1rdica (a. 343), en los que se conden\u00f3 el arrianismo, y tuvo parte primordial en la redacci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo niceno. El calendario de la iglesia griega celebra su fiesta el 27 de agosto.<\/p>\n<p>3. Los PRIMEROS TESTIMONIOS DEL CULTO CRISTIANO. a) Documentos escritos. En las actas del martirio de san Fructuoso (+ 258) encontramos la pr\u00e1ctica de la statio (una de las primeras palabras de la latinidad cristiana), que se refiere al ayuno de car\u00e1cter lit\u00fargico, probable resonancia de los d\u00ed\u00adpticos de la misa y el testimonio m\u00e1s antiguo de la veneraci\u00f3n de las reliquias de los m\u00e1rtires en la Pen\u00ed\u00adnsula.<\/p>\n<p>El papa san D\u00e1maso (305-384), originario de Hispania, introdujo el lat\u00ed\u00adn en la liturgia romana, hasta entonces en griego, mientras que en Hispania como en Africa se celebraba ya en lat\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>La carta del papa Siricio (10-IX-385) en respuesta a las consultas que le hab\u00ed\u00ada dirigido Himerio, obispo de Tarragona (carta que le pide d\u00e9 a conocer a los obispos de las provincias hispanas), trata sobre el catecumenado, el bautismo, la disciplina penitencial, las ordenaciones, el monacato y los arrianos.<\/p>\n<p>San Paciano de Barcelona (347-391) escribi\u00f3 sobre la penitencia y el bautismo.<\/p>\n<p>El obispo de la comunidad de Elvira (Granada), san Gregorio (+ 393), destac\u00f3 por su producci\u00f3n literaria. De \u00e9l se conservan, entre otras obras, homil\u00ed\u00adas y comentarios exeg\u00e9ticos sobre libros de la Sagrada Escritura, como el Cantar de los Cantares, G\u00e9nesis, salmo 91&#8230;<\/p>\n<p>Un seglar, poeta cristiano, Prudencio (+ 405), que sirvi\u00f3 a la administraci\u00f3n romana con el primer emperador cristiano, Teodosio, igualmente hispano, contribuy\u00f3 con su obra a popularizar las gestas de los m\u00e1rtires hispanos con la intenci\u00f3n catequ\u00e9tica de que el culto a ellos reemplazara al de dioses y h\u00e9roes locales paganos. Algunos de sus himnos ser\u00ed\u00adan incorporados m\u00e1s tarde a los libros de las liturgias latinas.<\/p>\n<p>b) Documentos arqueol\u00f3gicos. De entre los muchos catalogados: sarc\u00f3fagos, epigraf\u00ed\u00adas, necr\u00f3polis&#8230;, destacamos el mejor conservado de los edificios, el Mausoleo de Centcelles (Tarragona), de factura tradicional romana, as\u00ed\u00ad como el Martyrium de La Alberca (Murcia), que denota influjo oriental y estuvo dedicado al culto de alg\u00fan m\u00e1rtir importante para la regi\u00f3n. Ambos testimonian un floreciente culto cristiano en el s. Iv.<\/p>\n<p>Los restos de iglesias y baptisterios de los ss. Iv-vl que se encuentran en la Pen\u00ed\u00adnsula indican que la difusi\u00f3n del cristianismo se hab\u00ed\u00ada producido r\u00e1pida e intensamente, y que las necesidades cultuales a que responden suponen ya una pr\u00e1ctica habitual y muy regulada de la liturgia cristiana.<\/p>\n<p>c) Legislaci\u00f3n conciliar hispana del 300 al 589. El s\u00ed\u00adnodo de Il\u00ed\u00adberis (a. 300?) tiene un car\u00e1cter eminentemente disciplinar, tendente a evitar los peligros de la idolatr\u00ed\u00ada y del juda\u00ed\u00adsmo. Particip\u00f3 en \u00e9l Osio, obispo de C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p>El canon 42 prescribe dos a\u00f1os de catecumenado como m\u00ed\u00adnimo, tres para los fl\u00e1mines (c. 4), sacerdotes del culto provincial de Roma y del emperador. Cinco para la mujer casada con un hombre que haya abandonado a su primera mujer (c. 11), y lo mismo para el delator (c. 73). El bautismo se demora hasta el fin de la vida a la catec\u00famena que hubiere cometido adulterio y aborto (c. 68). Reprueba la costumbre de algunos reci\u00e9n bautizados de echar monedas en la piscina bautismal, para evitar el peligro de simon\u00ed\u00ada (c. 48). Para atajar posibles peligros de idolatr\u00ed\u00ada, se prohiben las representaciones pict\u00f3ricas en las iglesias (c. 36). Proh\u00ed\u00adbe a los hortelanos que reciban la bendici\u00f3n de sus frutos por jud\u00ed\u00ados (c. 49), las nupcias con \u00e9stos, y a todos comer con ellos (c. 50). Reserva al obispo la reconciliaci\u00f3n del penitente que ha cometido pecado grave (c. 32).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 El concilio antipriscilianista de Zaragoza (a. 380) prohibe ayunar los domingos, prescribe la observancia de la cuaresma (c. 2) y del tiempo que precede a la epifan\u00ed\u00ada (c. 4), con lo cual se apunta ya la pr\u00e1ctica del tiempo de adviento.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 El concilio I de Toledo (a. 400), motivado tambi\u00e9n por el priscilianismo, establece para los cl\u00e9rigos la obligaci\u00f3n de participar todos los d\u00ed\u00adas en la misa (c. 5), declara competencia exclusiva del obispo la consagraci\u00f3n del crisma, que puede hacer en cualquier momento, pero se\u00f1alando como fecha m\u00e1s adecuada una inmediatamente anterior a la pascua. En ausencia del obispo y por mandato suyo puede administrar el crisma el presb\u00ed\u00adtero (c. 20). El s\u00ed\u00adnodo denuncia el hecho de aquellos fieles que van a misa y no comulgan, determinando para ellos que si comulgan reciban la penitencia (c. 13).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Concilio de Tarragona (a. 516, sexto del reinado de Teodorico II). Es el primero que establece en Hispania un turno semanal para presb\u00ed\u00adteros y di\u00e1conos de modo alternativo, pero con la condici\u00f3n de que los s\u00e1bados se re\u00fana todo el clero para las v\u00ed\u00adsperas, a fin de asegurar su presencia en las celebraciones del domingo y de garantizar que todos los d\u00ed\u00adas celebren las v\u00ed\u00adsperas y los laudes matutinos (c. 7).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Concilio de Gerona (a. 517). Establece para toda la provincia tarraconense que en la celebraci\u00f3n de la misa y del oficio se siga el ritual de la iglesia metropolitana (c. 1) y que concluyan los laudes y v\u00ed\u00adsperas con la oraci\u00f3n dominical (c. 10 bis). Excluye la pr\u00e1ctica penitencial de la abstinencia durante el tiempo pascual (c. 3). Indica el d\u00ed\u00ada de pascua y de navidad como d\u00ed\u00adas id\u00f3neos para la administraci\u00f3n del bautismo. S\u00f3lo a los enfermos se les pod\u00ed\u00ada bautizar otros d\u00ed\u00adas (cc. 4-5).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Concilio de Barcelona (a. 540). Manda respecto al oficio que el salmo 50 se recite al principio de los laudes matutinos (c. 1), y que al final, como en v\u00ed\u00adsperas, se d\u00e9 la bendici\u00f3n a los fieles (c. 2). Que los presb\u00ed\u00adteros reciten por orden las oraciones en presencia del obispo, oraciones que pueden referirse tanto a las colectas de los salmos como a las de las ant\u00ed\u00adfonas (c. 5).<\/p>\n<p>Como vemos, estos tres concilios anteriores fueron de gran importancia para la configuraci\u00f3n del oficio hispano y completan la legislaci\u00f3n del anterior concilio narbonense de Agde (a. 506) sobre la liturgia de las Horas.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el concilio legisla sobre los que hacen la penitencia p\u00fablica (cc. 6-7).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Concilio de L\u00e9rida (a. 546). Participa Justo, obispo de Urgel, compositor de textos lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>En los planteamientos de este s\u00ed\u00adnodo se aprecia el inter\u00e9s por evitar la infiltraci\u00f3n arriana. Repetir\u00e1n el catecumenado los rebautizados en el arrianismo (c. 9).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Concilio de Valencia (a. 546). Regula los funerales del obispo (cc. 2-4) y reafirma la estructura fundamental de la liturgia de la palabra de la misa, destacando la importancia pastoral y misionera de la predicaci\u00f3n del obispo (c. 1). Fue presidido por Celsino, metropolitano de Cartagena, que ya era base militar del \u00e1rea de dominio bizantino (cat\u00f3lico) en Hispania.<\/p>\n<p>Los siguientes concilios del reino nuevo, reci\u00e9n convertido al catolicismo (Bracarense 1 [a. 561] y II [a. 572]), tienen como denominador com\u00fan su preocupaci\u00f3n por los restos del priscilianismo, del arrianismo y aun del paganismo, y manifiesta su prop\u00f3sito de unificar y ordenar el culto seg\u00fan la liturgia romana, siguiendo el deseo del papa Vigilio expresado en su carta a Profuturo de Braga (a. 538).<\/p>\n<p>II. El antiguo rito hispano y su liturgia<br \/>\nLa vida cristiana que se ha iniciado y desarrollado en Hispania, tanto antes como despu\u00e9s de la victoria espiritual del cristianismo sobre el imperio pagano de Roma, manifestar\u00e1 su madurez ahora al contribuir a la creaci\u00f3n de una nueva unidad socio-cultural, integradora de hispanorromanos y visigodos. Con ella nace el rito hispano.<\/p>\n<p>1. FORMACI\u00ed\u201cN. Como la mayor\u00ed\u00ada de los otros ritos locales antiguos, nuestro rito conoci\u00f3 las tres etapas de formaci\u00f3n, cada una de ellas con las caracter\u00ed\u00adsticas siguientes:<br \/>\n\u2020\u00a2 Fase de gestaci\u00f3n (s. iii-principios del vi). A partir de las primeras influencias eclesiales con Roma, norte de Africa&#8230;, y de los intercambios cada vez mayores con otras iglesias, las iglesias de Hispania van disponiendo de una estructura lit\u00fargica b\u00e1sica y com\u00fan bastante af\u00ed\u00adn a la de las otras liturgias, especialmente las occidentales. De los hechos hist\u00f3ricos que hemos repasado anteriormente, primeros testimonios escritos, arqueol\u00f3gicos y conciliares, se deduce que no existe en Hispania desde el principio una ciudad cristiana b\u00e1sica para toda la Pen\u00ed\u00adnsula, sino m\u00e1s bien zonas cristianas fundamentales con importancia desigual en per\u00ed\u00adodos sucesivos. Este hecho explica la diversidad de tradiciones lit\u00fargicas (tradici\u00f3n A, tradici\u00f3n B) de que parte la fase siguiente.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Fase de creatividad (527-623). La nueva situaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, creada por la presencia especialmente de los visigodos, posibilita, sobre todo a partir del III concilio de Toledo, el desarrollo de la creatividad lit\u00fargica y de las grandes escuelas eucol\u00f3gicas (Tarragona, Sevilla y Toledo), en las que sucesivamente destacan Justo de Urgel, Leandro e Isidoro de Sevilla, Eugenio e Ildefonso de Toledo. Durante este per\u00ed\u00adodo se observa ya una tendencia a la unificaci\u00f3n lit\u00fargica.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Fase de codificaci\u00f3n (hacia finales del s. vn). Durante ella se organizan los libros lit\u00fargicos, quedando establecidos los principales: Oracional, Antifonario y Manual. Esta labor de codificaci\u00f3n es realizada por san Juli\u00e1n, obispo de Toledo (t 690). Casi un siglo antes se hab\u00ed\u00ada concluido esta fase en el rito romano con san Gregorio Magno (j&#8217; 604).<\/p>\n<p>2. Los PADRES DE LOS CONCILIOS VISIGODOS. a) San Isidoro y el IV concilio de Toledo (a. 633). La figura de san Leandro (540-600), hermano mayor y maestro de san Isidoro, abre la \u00e9poca de mayor esplendor de la cultura hispano-visigoda. Obispo de Sevilla, alterna su acci\u00f3n misionera y pastoral con la producci\u00f3n lit\u00fargica; compone colectas s\u00e1lmicas y cantos para la liturgia de la palabra de la misa, interviene en la conversi\u00f3n al catolicismo de Hermenegildo y Recaredo, visita Constantinopla, mantiene estrechas relaciones con el papa san Gregorio Magno e inspira el concilio III de Toledo (a. 589), el de mayor trascendencia hist\u00f3rica para la iglesia hispana y el reino visigodo. En este concilio se dan los primeros pasos hacia la unidad lit\u00fargica de las iglesias hispanas:<br \/>\n\u2020\u00a2 Proclamaci\u00f3n del Credo, a imitaci\u00f3n de las liturgias orientales, por parte de la asamblea en la misa antes de la comuni\u00f3n (c. 2).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Reafirmaci\u00f3n de las etapas del sacramento de la penitencia (cc. 11-12).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Importancia del uso de los salmos en las exequias y sentido pascual de estas celebraciones (c. 22).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Recuperaci\u00f3n del sentido cristiano de las fiestas populares de los santos (c. 23).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, con una excelente homil\u00ed\u00ada, en la que Leandro da gloria a Dios por la nueva etapa que a partir de aqu\u00ed\u00ad comienza para la iglesia hispana, se clausura el concilio.<\/p>\n<p>San Isidoro sucedi\u00f3 a su hermano en la sede hispalense. A \u00e9l se atribuyen melod\u00ed\u00adas lit\u00fargicas, himnos y textos eucol\u00f3gicos, expresamente la bendici\u00f3n de la l\u00e1mpara y el cirio de la vigilia pascual, pieza llena de lirismo y t\u00e9cnicas ret\u00f3ricas muy depuradas. Por otra parte, en su c\u00e9lebre s\u00ed\u00adntesis del saber antiguo, Las Etimolog\u00ed\u00adas, trata del ciclo pascual y de las otras festividades. Con mucha amplitud expone los temas lit\u00fargicos a partir de todos los vocablos usados en el culto (VI, 17-19). Escribi\u00f3, adem\u00e1s, el libro De ecclesiasticis officiis, el primer tratado de liturgia conocido, en el que proporciona datos sobre la liturgia local y otras liturgias occidentales, como de la de Mil\u00e1n y de las iglesias del norte de Africa. Pero es sobre todo en la legislaci\u00f3n del concilio IV de Toledo donde se completa su obra lit\u00fargica.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n disciplinar de este concilio se dedic\u00f3 en primer t\u00e9rmino a la regulaci\u00f3n de la vida lit\u00fargica. Con la afirmaci\u00f3n previa de que la unidad lit\u00fargica es al mismo tiempo expresi\u00f3n de la unidad de fe y de la unidad del reino (c. 2), los padres comienzan por legislar a partir de la cuesti\u00f3n primordial de la vida de la iglesia, la pascua:<br \/>\n\u2020\u00a2 Que todas las iglesias celebren la pascua en la misma fecha, anunciada ya desde epifan\u00ed\u00ada (c. 5).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Sobre la celebraci\u00f3n del primer sacramento pascual, el bautismo, se reivindica la pr\u00e1ctica tradicional hispana de una \u00fanica inmersi\u00f3n, no tres, como se hab\u00ed\u00ada introducido enla provincia bracarense siguiendo el rito romano (c. 6).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Se introduce en todas las di\u00f3cesis la acci\u00f3n lit\u00fargica del viernes santo, en la que se proclama la pasi\u00f3n del Se\u00f1or y se celebra el rito penitencial de reconciliaci\u00f3n de toda la asamblea, Indulgentia (c. 7). Se reafirma el ayuno pascual de todo ese d\u00ed\u00ada (c. 8).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 En la vigilia pascual, bendici\u00f3n de la l\u00e1mpara y el cirio, yuxtaposici\u00f3n de dos tradiciones por el bien de la unidad lit\u00fargica (c. 9).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Ausencia del canto del Aleluya en toda la cuaresma y en otros d\u00ed\u00adas penitenciales del a\u00f1o, que son, por ello, de abstinencia (c. 11).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Admisi\u00f3n en todas las iglesias del libro del Apocalipsis. Se asigna su lectura al tiempo pascual (c. 17).<\/p>\n<p>Sobre la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica:<br \/>\n* Se manda incorporar a la liturgia de la palabra de la misa en los domingos y fiestas de los m\u00e1rtires el c\u00e1ntico de Daniel (c. 14).<\/p>\n<p>* Aclamaci\u00f3n del Aleluya despu\u00e9s del evangelio (c. 12).<\/p>\n<p>* Bendici\u00f3n a la asamblea antes de la comuni\u00f3n, no al final de la misa como en el rito romano (c. 18).<\/p>\n<p>Sobre el oficio divino:<br \/>\n* Que las horas principales concluyan siempre con la oraci\u00f3n dominical (c. 10).<\/p>\n<p>* Conclusi\u00f3n de cada salmo con el Gloria al Padre en la f\u00f3rmula propia hispana, tambi\u00e9n despu\u00e9s de ciertos responsorios (c. 16).<\/p>\n<p>* Que se admitan los himnos de composici\u00f3n eclesi\u00e1stica (c. 15).<\/p>\n<p>Finalmente, otras disposiciones tratan de los ritos de ordenaci\u00f3n de los diversos ministerios (16, 26, 28).<\/p>\n<p>En todos estos c\u00e1nones se contienen oportunas motivaciones pastorales, ilustradas a veces con argumentos teol\u00f3gicos y espirituales.<\/p>\n<p>Con este concilio queda autoafirmado el rito y se consagra el tradicional intercambio de textos lit\u00fargicos entre las iglesias hispanas, intercambio que a partir de ahora se realizar\u00e1 teniendo en cuenta una estructura ritual com\u00fan.<\/p>\n<p>Origen de la creciente producci\u00f3n lit\u00fargica de los obispos ser\u00e1 la celebraci\u00f3n misma, una celebraci\u00f3n viva, cada vez m\u00e1s rica y encarnada en la historia. Ellos, a su vez, as\u00ed\u00ad la mantendr\u00e1n al ampliar el repertorio de formularios, renov\u00e1ndolos incluso, especialmente en el tiempo clave de pascua. Desde su experiencia personal del culto dan a la vida lit\u00fargica del pueblo una importancia pastoral de primer orden.<\/p>\n<p>b) Otros padres. Poco antes del concilio III de Toledo hab\u00ed\u00ada destacado por su obra lit\u00fargica san Justo, obispo de Urgel (principios del s. vi). Compuso colectas de salmos y public\u00f3 homil\u00ed\u00adas In cantica canticorum. Particip\u00f3 en el concilio II de Toledo (a. 527) y en el de L\u00e9rida (a. 546).<\/p>\n<p>* San Conancio, obispo de Palencia (633-638), compuso cantos y oraciones para el salterio. Particip\u00f3 en los concilios toledanos IV y V (a. 636), que reafirmaron la observancia de los d\u00ed\u00adas penitenciales (letan\u00ed\u00adas) y otros aspectos de la disciplina penitencial (cc. 2,7-8), y en el VI (a. 632).<\/p>\n<p>* San Braulio, obispo de Zaragoza (a. 585-651), particip\u00f3 en esos tres concilios y destac\u00f3 por sus respuestas epistolares a consultas sobre cuestiones lit\u00fargicas. Compositor de melod\u00ed\u00adas y de un himno a san Emiliano.<\/p>\n<p>Los tres siguientes obispos metropolitanos de Toledo ser\u00e1n, por \u00faltimo, los principales padres de la actividad lit\u00fargica posterior al concilio IV de Toledo y los m\u00e1s representativos de la escuela eucol\u00f3gica toledana.<\/p>\n<p>* Sau Eugenio (t 657) compuso la misa del d\u00ed\u00ada de jueves santo, de acentos dram\u00e1ticos; otra para el tiempo de pascua, las oraciones del oficio de la fiesta de san Hip\u00f3lito y oraciones completuria para el oficio dominical. Compositor musical, escribi\u00f3 poemas y dej\u00f3 muestras de su inspiraci\u00f3n po\u00e9tica en la producci\u00f3n lit\u00fargica. Particip\u00f3 en el VIII concilio de Toledo (a. 653), que exigi\u00f3 a los cl\u00e9rigos aprender de memoria el salterio, los c\u00e1nticos, los himnos y el ritual del bautismo (c. 8), y presidi\u00f3 el X (a. 656), que estableci\u00f3 para todo el reino la fiesta mariana del adviento el 18 de diciembre (c. 1).<\/p>\n<p>* San Ildefonso (t 667) compuso las misas de la Ascensi\u00f3n, de los santos Cosme y Dami\u00e1n y una para la octava de pascua. Tambi\u00e9n oraciones para los oficios de la Virgen Mar\u00ed\u00ada, de santa Leocadia y san Esperato. Se le atribuyen ant\u00ed\u00adfonas, responsorios e himnos. Escritor de gran sensibilidad po\u00e9tica, utiliza tambi\u00e9n formas ret\u00f3ricas. Sus textos, muy elaborados, contienen una notable densidad teol\u00f3gica y pastoral. Adem\u00e1s de homil\u00ed\u00adas, public\u00f3 la obra De cognitione baptismi. De itinere deserti quo pergitur post baptismum. Introducci\u00f3n al sentido de los ritos del catecumenado y del bautismo y sobre el itinerario posbautismal, considerado como progreso del hombre hacia su fin \u00faltimo. De abad hab\u00ed\u00ada participado en el IX concilio de Toledo (a. 655).<\/p>\n<p>* San Juli\u00e1n (t 690), de familia jud\u00ed\u00ada conversa, codific\u00f3 los libros lit\u00fargicos. A \u00e9l se le atribuyen una misa de difuntos y otra para un domingo del tiempo De cotidiano (tiempo ordinario). Presidi\u00f3 el XII concilio de Toledo (a. 681), que legisl\u00f3 contra los residuos del culto pagano (c. 11).<\/p>\n<p>Las disposiciones lit\u00fargicas de los concilios posteriores al IV de Toledo estar\u00e1n destinadas a conseguir la aplicaci\u00f3n del mismo, y aun de los anteriores, en todas las iglesias hispanas<br \/>\n3. INFLUENCIAS EXTERNAS. El intercambio lit\u00fargico existente entre las iglesias de la antig\u00fcedad y el hecho de que nuestra liturgia fuera una de las \u00faltimas occidentales en formarse, explican las m\u00faltiples influencias externas que en ella se detectan. Con la liturgia galicana, la liturgia geogr\u00e1ficamente m\u00e1s pr\u00f3xima y adem\u00e1s contempor\u00e1nea, se dieron influencias mutuas. Sin embargo, por el intercambio que existi\u00f3 ya desde el principio entre las iglesias hispanas y las del norte de Africa (culto a m\u00e1rtires comunes, revisi\u00f3n latina del salterio y del resto de la Sagrada Escritura, establecimiento en la Pen\u00ed\u00adnsula de comunidades mon\u00e1sticas africanas, etc.) podemos deducir el papel importante que, sin duda, jug\u00f3 aquella tradici\u00f3n lit\u00fargica en la nuestra; as\u00ed\u00ad, la configuraci\u00f3n del sistema de lecturas para la misa, el orden ritual del canto del aleluya, el estilo de los textos eucol\u00f3gicos hispanos, por ejemplo, son otros tantos indicios. Sin embargo, esta afinidad estructural con las iglesias africanas no impidi\u00f3 a la liturgia hispana abrirse tambi\u00e9n a ciertos elementos de los otros ritos orientales. Del bizantino hereda el canto del credo despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n y el trisagio, conservando frases en lengua griega, por ejemplo; ya anteriormente, del alejandrino hab\u00ed\u00ada recibido la disposici\u00f3n interna de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica. En los ritos occidentales, como el de Mil\u00e1n, encuentra inspiraci\u00f3n para la ordenaci\u00f3n del oficio divino, por poner un ejemplo, y asimila otros muchos elementos de la liturgia romana a lo largo de su formaci\u00f3n. La liturgia hispana, una de las \u00faltimas en formarse, supo enriquecerse con las experiencias de otras liturgias anteriores sin perder por ello su personalidad.<\/p>\n<p>4. LOS LIBROS LIT\u00daRGICOS. Aparte del Evangeliario, libro lit\u00fargico com\u00fan a todos los ritos, los dem\u00e1s del rito hispano se distinguen por su nomenclatura, funciones y cantidad, respecto a todos ellos.<\/p>\n<p>a) Plenarios. Se compilaron, por razones pr\u00e1cticas, a partir de fasc\u00ed\u00adculos que conten\u00ed\u00adan los textos necesarios para la celebraci\u00f3n completa de una fiesta.<\/p>\n<p>* El Liber misticus (oficia et missae). De mixtus, mixto. En cuatro vol\u00famenes distribuidos seg\u00fan el a\u00f1o lit\u00fargico. Contiene casi todos los elementos necesarios (tomados de otros libros lit\u00fargicos) para la celebraci\u00f3n del oficio catedral festivo y de la misa. La yuxtaposici\u00f3n de estos dos tipos de celebraciones revela la importancia que se le atribuye a la unidad lit\u00fargica del d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>* El Liber horarum. Contiene los formularios para las horas del oficio mon\u00e1stico: ad completas, ad nocturnos, ad tertiam, ad sextam, ad nonam y otros once oficios menores. Estos oficios, a diferencia de los del oficio catedral, no son muy variados. Este dato se explica por el hecho de que los monasterios hisp\u00e1nicos, por el canon 3 del XI concilio de Toledo (a. 665), tuvieran que adoptar para los laudes y v\u00ed\u00adsperas el ritual del oficio catedral.<\/p>\n<p>* El Liber ordinum. Dos versiones: maior (precedente hist\u00f3rico del pontifical romano-germ\u00e1nico, entre los que se incluyen los del triduopascual completo) y minor para uso de los presb\u00ed\u00adteros: contiene los cantos, himnos, oraciones y preces para la administraci\u00f3n de los sacramentos, de los sacramentales y bendiciones.\u2020\u00a2<br \/>\nb) Simples. Proceden de la compilaci\u00f3n de fasc\u00ed\u00adculos homog\u00e9neos.<\/p>\n<p>* El Liber sermonum. Homil\u00ed\u00adas de los santos padres para ser le\u00ed\u00addas despu\u00e9s del evangelio.<\/p>\n<p>* El Passionarium. Narraciones de la pasi\u00f3n de los m\u00e1rtires, que se le\u00ed\u00adan en el oficio matutino y en la liturgia de la palabra de la misa, ordenadas seg\u00fan el calendario de las fiestas lit\u00fargicas.<\/p>\n<p>* El Liber precum. Por las noticias que nos han llegado de \u00e9l, se puede deducir que se trata de un fasc\u00ed\u00adculo con las preces de la misa en d\u00ed\u00adas penitenciales y con las misserationes del oficio mon\u00e1stico.<\/p>\n<p>* El Liber commicus (de comma, referente a los vers\u00ed\u00adculos). Leccionario de la misa, con textos b\u00ed\u00adblicos para las lecturas: profec\u00ed\u00ada, la primera; ap\u00f3stoles, la segunda; y evangelio. Unas ediciones con la distribuci\u00f3n de lecturas seg\u00fan la tradici\u00f3n A, y otras seg\u00fan la tradici\u00f3n B.<\/p>\n<p>* El Liber Manuale o Liber missarum. An\u00e1logo al Liber Sacramentorum de la liturgia romana, contiene las oraciones propias del presidente de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Estas oraciones son muy cuantiosas, dada la gran variedad de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas de que dispone esta liturgia.<\/p>\n<p>* El Antiphonarium. Contiene, musicalizados, los textos que requieren canto, sobre todo las ant\u00ed\u00adfonas del oficio catedral festivo y de la misa. Todo el material musical queda ordenado por d\u00ed\u00adas y ciclos lit\u00fargicos. Un ap\u00e9ndice ofrece repertorios muy variados de cantos alternativos para los domingos de cotidiano, los sacramentos, el com\u00fan de los santos y celebraciones sacramentales y votivas.<\/p>\n<p>* El Liber orationum festivus. Textos eucol\u00f3gicos para el oficio catedral festivo: oraciones conclusivas (completuria) del oficio matutino y de las horas menores de las ferias penitenciales y las bendiciones finales para las dos horas principales del d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>* Un grupo de tres libros forma el conjunto de textos necesarios para el oficio: El Psalterium, que reproduce el libro b\u00ed\u00adblico de los ->salmos [supra, 2,b]. El Liber canticorum, con los c\u00e1nticos del AT para los laudes matutinos del oficio catedral, para el ordo ad nocturnos y para la peculiaris vigilia del oficio mon\u00e1stico. El Liber hymnorum, con los himnos festivos distribuidos seg\u00fan el calendario, los himnos De quotidiano y los del oficio mon\u00e1stico.<\/p>\n<p>* El Liber orationum Psalmographus. Sin ser propiamente un libro lit\u00fargico, influy\u00f3 de modo determinante, tanto literaria como doctrinalmente, en todos los repertorios eucol\u00f3gicos del oficio. Contiene, a modo de subsidio oficial facultativo, las colectas y oraciones del oficio ferial catedral que se recitaban despu\u00e9s de cada salmo. Estas oraciones compendian la doctrina s\u00e1lmica, aplic\u00e1ndola a la vida de la comunidad local.<\/p>\n<p>5. SACRAMENTOS DE LA INICIACI\u00ed\u201cN CRISTIANA. A trav\u00e9s de los libros mencionados se nos ha transmitido el tesoro m\u00e1s valioso del antiguo rito, que es su liturgia en acto, centro vital de la iglesia hispana. Los santos padres la dotaron de los resortes pastorales y los medios expresivos que la hacen ejemplarmente apta para la participaci\u00f3n activa y fructuosa de todos los miembros de la asamblea cristiana. Nuestra venerable liturgia celebra con acentos propios el memorial que hace presente la persona y la obra de Cristo, plenitud y s\u00ed\u00adntesis de la ->historia de la salvaci\u00f3n. El encuentro del hombre con su Redentor en los sacramentos le revela, ya desde la iniciaci\u00f3n en la fe, el designio salv\u00ed\u00adfico de Dios sobre su historia personal y aun sobre la historia colectiva.<\/p>\n<p>a. Bautismo. El Ordo baptismi contiene los ritos del catecumenado unidos a la celebraci\u00f3n del sacramento; \u00e9ste se realiza con la peculiar inmersi\u00f3n \u00fanica, a\u00f1adiendo en las palabras sacramentales: \u00abpara que tengas vida eterna\u00bb. Los bautizados, tanto en la vigilia de pascua como en cualquier d\u00ed\u00ada del a\u00f1o, reciben una bendici\u00f3n el tercer d\u00ed\u00ada de su bautismo.<br \/>\nb. Confirmaci\u00f3n. Se administra despu\u00e9s del bautismo y de la crismaci\u00f3n mediante la imposici\u00f3n de manos sobre el bautizado por parte del presb\u00ed\u00adtero o del obispo celebrante. En la f\u00f3rmula sacramental se intercalan varios Am\u00e9n. El ritual prescribe, aunque el confirmando sea ni\u00f1o, que se le d\u00e9 a continuaci\u00f3n la comuni\u00f3n.<br \/>\nc. Eucarist\u00ed\u00ada. Prescindiendo de los elementos a\u00f1adidos tard\u00ed\u00adamente, ofrecemos en esquema la descripci\u00f3n de su celebraci\u00f3n:<br \/>\n* Ritos iniciales: Prelegendum (introito); himno Gloria (y en las solemnidades Trisagio); oraci\u00f3n Post gloriam. Estos ritos se omiten en las ferias y en los domingos de cuaresma.<\/p>\n<p>* Liturgia de la palabra: Saludo del sacerdote; todos los d\u00ed\u00adas tres lecturas: prophetia, apostolus y evangelio. Los d\u00ed\u00adas de cuaresma en vez de la prophetia se leen dos lecturas: lectio sapientialis y lectio historica;los mi\u00e9rcoles y viernes despu\u00e9s de la lectio sapientialis se cantan, en lugar del salmo responsorial, los Threni, tomados de las lamentaciones de Jerem\u00ed\u00adas. Despu\u00e9s del apostolus se canta el psallendum (salmo responsorial); despu\u00e9s del evangelio, el c\u00e1ntico aleluy\u00e1tico Laudes. Al final de cada lectura, la asamblea responde Am\u00e9n.<\/p>\n<p>* Transici\u00f3n a la acci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica: canto ofertorial Sacrificium mientras se preparan el pan y el vino sobre el altar; intercesiones solemnes de comuni\u00f3n con toda la iglesia; Oratio admonitionis, exhortaci\u00f3n sacerdotal Oremus, aclamaci\u00f3n Hagios, d\u00ed\u00adptico por la iglesia, oraci\u00f3n Alia, d\u00ed\u00adpticos por la jerarqu\u00ed\u00ada, recuerdo de los santos y de los difuntos, oraci\u00f3n Post nomina; rito de la paz: oraci\u00f3n Ad pacem, bendici\u00f3n Gratia Dei patris, monici\u00f3n diaconal, canto Ad pacem mientras se dan todos la paz.<\/p>\n<p>* Plegaria eucar\u00ed\u00adstica (var\u00ed\u00ada diariamente): !Ratio (prefacio), Sanctus, oraci\u00f3n Post sanctus, relato de la instituci\u00f3n con la f\u00f3rmula fija, tomada de 1Co 11:23-26; oraci\u00f3n Post pridie (ep\u00ed\u00adclesis), doxolog\u00ed\u00ada, aclamaci\u00f3n Am\u00e9n.<\/p>\n<p>* Rito de la comuni\u00f3n: profesi\u00f3n de fe cat\u00f3lica Credimus, fracci\u00f3n del pan eucar\u00ed\u00adstico en part\u00ed\u00adculas que se colocan en forma de cruz sobre la patena, evocando en cada una los misterios de Cristo; canto Ad confractionen mientras se realiza la fracci\u00f3n, introducci\u00f3n variable al Padrenuestro (a cada petici\u00f3n la asamblea responde Am\u00e9n), embolismo (comuni\u00f3n con la oraci\u00f3n de los cristianos de todos los tiempos), Sancta sanctis (f\u00f3rmula para la mostraci\u00f3n de las especies eucar\u00ed\u00adsticas), bendici\u00f3n a la asamblea (variable), canto Ad accedentes durante la distribuci\u00f3n de la comuni\u00f3n, ant\u00ed\u00adfona Post communionem, oraci\u00f3n Completuria.<\/p>\n<p>* Conclusi\u00f3n: saludo del sacerdote, y a continuaci\u00f3n el di\u00e1cono despide la asamblea.<\/p>\n<p>6. Los OTROS SACRAMENTOS. a) Reconciliaci\u00f3n. El Ordo poenitentiae supone vigente la pr\u00e1ctica de la penitencia p\u00fablica. A ella se pod\u00ed\u00ada acceder, sin merecerla, por pura devoci\u00f3n, para obtener p\u00fablicamente la reconciliaci\u00f3n eclesial. El mismo san Isidoro la pidi\u00f3 d\u00ed\u00adas antes de su muerte. Sin embargo, la existencia de cat\u00e1logos penitenciales indica que se practic\u00f3 tambi\u00e9n la penitencia privada. El Ordo poenitentiae contiene formularios para la reconciliaci\u00f3n de quienes abandonan determinadas herej\u00ed\u00adas: el arrianismo, el donatismo, etc\u00e9tera. Para estos casos los formularios ofrecen una serie de interrogatorios, a imitaci\u00f3n de los escrutinios del catecumenado, que culminan con las preguntas sobre los art\u00ed\u00adculos del credo. La f\u00f3rmula de la absoluci\u00f3n es deprecatoria.<\/p>\n<p>b) Unci\u00f3n de los enfermos. Los textos de la unci\u00f3n de los enfermos reflejan una concepci\u00f3n unitaria de la persona humana, dado que la acci\u00f3n sacramental va dirigida tanto al cuerpo como al esp\u00ed\u00adritu del doliente. En la f\u00f3rmula de la unci\u00f3n se nombra al Esp\u00ed\u00adritu Santo, \u00abque reina por los siglos de los siglos\u00bb. La bendici\u00f3n del \u00f3leo de los enfermos ten\u00ed\u00ada lugar preferentemente en la fiesta de los santos m\u00e9dicos orientales Cosme y Dami\u00e1n, muy populares en las iglesias hispanas.<\/p>\n<p>Cuando el agravamiento de la enfermedad hac\u00ed\u00ada suponer inminente la muerte, el enfermo recib\u00ed\u00ada con toda solemnidad la reconciliaci\u00f3n penitencial, sellada con la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, que era recibida como vi\u00e1tico.<\/p>\n<p>c) Orden. El rito de la ordenaci\u00f3n de di\u00e1conos y de presb\u00ed\u00adteros comienza con una monici\u00f3n introductoria de la f\u00f3rmula sacramental; a \u00e9sta la sigue una oraci\u00f3n conclusiva, en la que se pide a Dios que realice en los ordenados cuanto se le ha pedido para ellos.<\/p>\n<p>Falta en el Liber ordinum el ritual de la ordenaci\u00f3n episcopal, laguna que se explica por el hecho de la supresi\u00f3n posterior del rito hispano y por el inter\u00e9s de los \u00abromanizadores\u00bb a ultranza de hacer desaparecer cuanto pudiera facilitar su supervivencia. No obstante, algunos elementos de esta ordenaci\u00f3n se han encontrado en las transcripciones de los pontificales romanos m\u00e1s antiguos, hechas en Espa\u00f1a y en el rito de ordenaci\u00f3n episcopal de la liturgia anglicana.<\/p>\n<p>d) Matrimonio. El ritual hispano del matrimonio conserva, debido a las repercusiones sociales y a las tradiciones familiares que el sacramento comporta, una gran variedad de elementos, muy ricos e interesantes tambi\u00e9n desde el punto de vista etnol\u00f3gico: oficio votivo desde la tarde anterior a la boda, bendici\u00f3n de la casa esparciendo sal por ella; en el rito sacramental propiamente dicho: entrega de la novia al sacerdote, bendici\u00f3n y entrega de las arras y los anillos, imposici\u00f3n sobre los novios del velo de color rojo y blanco (los mismos colores tradicionales del ritual jud\u00ed\u00ado para el matrimonio), bendici\u00f3n especial para la esposa, etc.<\/p>\n<p>La solemne bendici\u00f3n de los esposos es rica en contenidos teol\u00f3gicos y pastorales. En un canto del oficio votivo se nombra expresamente a Ad\u00e1n y Eva, a quienes Dios uni\u00f3 \u00abpara que se bendijera su nombre por los siglos de los siglos\u00bb.<\/p>\n<p>7. EL A\u00ed\u2018O LIT\u00daRGICO. Una de sus caracter\u00ed\u00adsticas principales consiste en la sabia combinaci\u00f3n que realiza, en el caso de concurrencia, de las fiestas, aun las m\u00e1s solemnes, con el mantenimiento del car\u00e1cter pascual del domingo.<\/p>\n<p>a) Ciclo temporal:<br \/>\n\u2020\u00a2 Cuaresma: se inauguraba el primer domingo con el oficio festivo de despedida del aleluya; las primeras semanas centraban la atenci\u00f3n en las grandes etapas de la historia de la salvaci\u00f3n; a partir del tercer domingo, De mediante (por el comienzo del evangelio de ese d\u00ed\u00ada, Jua 7:14), comienza el tiempo De traditione, centrado en la pasi\u00f3n; el domingo de ramos preve\u00ed\u00ada en los laudes matutinos bendici\u00f3n del \u00f3leo de catec\u00famenos y rito de la Ephetatio a los mismos, procesi\u00f3n de las palmas y misa. En ella se bendec\u00ed\u00ada el crisma; el viernes santo: rito de reconciliaci\u00f3n Indulgencia, indispensable para participar en la pascua, impresionante por sus numerosas s\u00faplicas de perd\u00f3n, y proclamaci\u00f3n de la pasi\u00f3n con textos de los cuatro evangelios combinados.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Tiempo pascual: vigilia: rito lucernario con la bendici\u00f3n de la l\u00e1mpara y el cirio, doce lecturas b\u00ed\u00adblicas, bendici\u00f3n del agua y administraci\u00f3n del bautismo; misa: plegaria eucar\u00ed\u00adstica con sustratos muy antiguos; octava pascual, ascensi\u00f3n y pentecost\u00e9s.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Tiempo de navidad: preced\u00ed\u00ada a la fiesta de navidadApparitio Domini =5 epifan\u00ed\u00ada, un tiempo de preparaci\u00f3n adventual: Juan el Bautista, Isa\u00ed\u00adas, la fiesta mariana por excelencia del 18 de diciembre; en los textos, vestigios de la administraci\u00f3n del bautismo en la fiesta Apparitio Domini.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Domingos De cotidiano (tiempo ordinario): estos domingos est\u00e1n concebidos como celebraciones independientes.<\/p>\n<p>b) Santoral. En el calendario lit\u00fargico hispano figuran, adem\u00e1s delas fiestas de los doce ap\u00f3stoles, las conmemoraciones de m\u00e1rtires, confesores y v\u00ed\u00adrgenes, diecinueve de Hispania y cuarenta y ocho de la iglesia universal: Roma, Africa, Galia y Oriente. Est\u00e1n, pues, representados con equilibrio encomiable carismas, iglesias y \u00e9pocas. Muy antigua en el calendario es la fiesta de la c\u00e1tedra de san Pedro. En los textos se testimonia la comuni\u00f3n con el ministerio de Pedro con acentos no s\u00f3lo teol\u00f3gicos, sino tambi\u00e9n afectivos.<\/p>\n<p>Los santos hispanos m\u00e1s destacados en el calendario representan las diversas provincias: Fructuoso y compa\u00f1eros y F\u00e9lix, la tarraconense; Acisclo, Justa y Rufina, la b\u00e9tica; Justo y Pastor y Leocadia, la cartaginense; Eulalia, la lusitana.<\/p>\n<p>San Vicente es el m\u00e1rtir hispano celebrado desde la antig\u00fcedad por todas las iglesias orientales y occidentales.<\/p>\n<p>Los textos lit\u00fargicos propios de las fiestas de los santos extraen con total originalidad de los hechos de la vida y del martirio del santo, e incluso del nombre, argumentos teol\u00f3gicos y espirituales.<\/p>\n<p>El santoral est\u00e1 ausente del tiempo de cuaresma.<\/p>\n<p>8. LA LITURGIA DE LAS HORAS.<\/p>\n<p>De la gran riqueza del oficio hispano, expresada tanto en su versi\u00f3n mon\u00e1stica y catedral (\u00e9sta para el clero y los fieles) como en las ferias, domingos y fiestas, destacamos las horas principales fij\u00e1ndonos en las de un domingo.<\/p>\n<p>a) V\u00ed\u00adsperas. Esta hora del oficio inaugura, con la santificaci\u00f3n de la luz y de la noche, el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or. Consta de tres partes: oblaci\u00f3n de la luz, canto y oraci\u00f3n con resonancia de salmos vespertinos, incensaci\u00f3n; peque\u00f1a salmodia: salmos, himno; conclusi\u00f3n: kiries, oraci\u00f3n completuria, padrenuestro y bendici\u00f3n; procesi\u00f3n al baptisterio con canto.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de este oficio tiende hacia la celebraci\u00f3n lit\u00fargica matinal de alabanza.<\/p>\n<p>b) Laudes matutinos. Consta de tres partes: peque\u00f1a vigilia, que se inicia con el himno Aeterne y est\u00e1 centrada en los salmos 3, 50 y 56; oficio matutino, centrado en el c\u00e1ntico de Daniel y en los salmos Laudate (salmos 148-150), seguidos de una lectura b\u00ed\u00adblica; conclusi\u00f3n con la oraci\u00f3n completuria y el padrenuestro.<\/p>\n<p>Este oficio mediante la alabanza conduce a la contemplaci\u00f3n gozosa del misterio pascual y, por ello, al centro del domingo, la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>9. OTROS SACRAMENTALES.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los sacramentales presentados, del a\u00f1o lit\u00fargico y de la liturgia de las Horas, los m\u00e1s importantes en todas las liturgias, los libros del rito hispano contienen una gran riqueza de bendiciones, algunas tan caracter\u00ed\u00adsticas como la bendici\u00f3n del bibliotecario y los ritos relacionados con el rey, con su unci\u00f3n, con su recibimiento y partida de la ciudad, etc. Bendiciones y ritos como la bendici\u00f3n del abad, de v\u00ed\u00adrgenes y viudas, la profesi\u00f3n religiosa, el trascendental ritual para la celebraci\u00f3n de los concilios, son todos ellos de justificado inter\u00e9s; sin embargo, por su valor pastoral general nos centramos en los rituales siguientes:<br \/>\na) Exequias. Los textos y ritos exequiales que conocemos de la liturgia hispana nos revelan ante todo una actitud profundamente cristiana ante la muerte.<\/p>\n<p>Los textos lit\u00fargicos se hacen int\u00e9rpretes del difunto, prolongando as\u00ed\u00ad ante la comunidad cristiana su profesi\u00f3n de fe; a ella se dirige solicitando intercesi\u00f3n: \u00abHermanos y hermanas, rogad por m\u00ed\u00ad\u00bb, e inmediatamente la asamblea responde:\u00bbCristo redentor, conc\u00e9dele el perd\u00f3n\u00bb, s\u00faplica \u00e9sta que repetir\u00e1 multitud de veces. Con el f\u00e9retro ante la puerta de la iglesia dir\u00e1: \u00abOh Jes\u00fas bueno, perd\u00f3nale t\u00fa&#8230;, borra los pecados que cometi\u00f3, dale vida eterna\u00bb.<\/p>\n<p>Un rito singular se realizaba sobre la boca del obispo difunto antes de la sepultura: la infusi\u00f3n del crisma mientras se canta el salmo 39: \u00abEn mi boca un canto nuevo&#8230;, \u00c2\u00a1cu\u00e1ntas maravillas has hecho, Se\u00f1or!&#8230;; quiero proclamarlas, pero me es imposible enumerarlas todas\u00bb.<\/p>\n<p>En el ritual de exequias hispano posiblemente queden restos de pr\u00e1cticas paganas peninsulares muy primitivas; pero, desde luego, en todo caso profundamente cristianizadas.<\/p>\n<p>b) Dedicaci\u00f3n de iglesias. De este rito tan importante para la vida lit\u00fargica de las comunidades locales s\u00f3lo quedan algunos textos; probablemente el resto se ha perdido por la misma causa que el rito de la ordenaci\u00f3n de obispos. Se sabe el rito que hac\u00ed\u00ada el obispo de derramar sal por el edificio, la procesi\u00f3n con reliquias de los m\u00e1rtires y que la acci\u00f3n lit\u00fargica culminante era la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En el ritual se preve\u00ed\u00adan tambi\u00e9n bendiciones tanto para iglesias restauradas materialmente como para dedicarlas de nuevo al culto cat\u00f3lico. Para todos estos casos y para los aniversarios de la consagraci\u00f3n se dispon\u00ed\u00ada de un oficio votivo.<\/p>\n<p>Los textos eucol\u00f3gicos se inspiran abundantemente en los libros del AT, hecho que se da en toda la liturgia hispana en proporci\u00f3n mayor que en los otros ritos occidentales.<\/p>\n<p>Por las ant\u00ed\u00adfonas de la consagraci\u00f3n de iglesias podemos deducir el sentido teol\u00f3gico atribuido a este sacramental: as\u00ed\u00ad, a veces se encuentran interesantes motivaciones temporales, como: \u00abEl Se\u00f1or le ha dicho al rey: si caminas en mi voluntad har\u00e9 pr\u00f3spero tu reino y santificar\u00e9 este lugar para que resida aqu\u00ed\u00ad mi nombre por siempre\u00bb; tambi\u00e9n: \u00abEntremos en el Sancta Sanctorum para aplacar a nuestro Dios, que nos oiga y conceda la paz a nuestros d\u00ed\u00adas\u00bb; por \u00faltimo, expresiones puramente eclesiales y neotestamentarias, como el responsorio: \u00abT\u00fa eres Pedro y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>10. CONTRIBUCI\u00ed\u201cN A OTRAS LITURGIAS. Aportaciones de la liturgia y rito hispanos a la liturgia y rito romanos, a las liturgias galicana y celta (Irlanda) est\u00e1n documentadas. El material tomado de nuestra liturgia por los carolingios, para aquellas refundiciones de las que result\u00f3 la liturgia romano-franca o romano-germana, fue considerable. El mismo Ordo ad svnodum del Pontifical romano lo prueba claramente. Apreciables son tambi\u00e9n las influencias en la liturgia anglicana.<\/p>\n<p>El hecho de que nuestra liturgia se conserve en su estado original conteniendo una cantidad extraordinaria de ritos y textos, ricos por su teolog\u00ed\u00ada y su pastoralidad, la ha convertido en una cantera casi inagotable, aprovechada hasta nuestros d\u00ed\u00adas<\/p>\n<p>III. Ocaso del rito y pervivencia de su liturgia<br \/>\nCon la disoluci\u00f3n del reino visigodo, el rito hispano pasa a conocer un nuevo contexto hist\u00f3rico. El Occidente europeo se encamina hacia la feudalizaci\u00f3n. En la Pen\u00ed\u00adnsula aumentan las rivalidades de familias y grupos influyentes. El episcopado hispano en vano intenta reunirse en concilios plenarios.<\/p>\n<p>1. LA DOMINACI\u00ed\u201cN \u00ed\u0081RABE Y LA RECONQUISTA CRISTIANA. Con motivo de la invasi\u00f3n \u00e1rabe se registran dos hechos documentados que nos revelan la nueva situaci\u00f3n creada en la Pen\u00ed\u00adnsula, concretamente en relaci\u00f3n con el culto. El gobernador cristiano del territorio de Orihuela, por el pacto que firma con Abdelazid (a. 730), pasa de depender de Toledo a depender de Damasco, como \u00fanico medio de mantener su gobierno y de que los derechos religiosos de su poblaci\u00f3n fueran m\u00e1s respetados en adelante. En el tratado se estipula espec\u00ed\u00adficamente: \u00abNo se quemar\u00e1n sus iglesias, tampoco se les prohibir\u00e1 el culto de su religi\u00f3n\u00bb. Pero poco despu\u00e9s de la muerte de Teodomiro el territorio pasar\u00ed\u00ada a ser provincia isl\u00e1mica dependiente de C\u00f3rdoba, perdiendo su estatuto especial.<\/p>\n<p>Por otro lado, un resto del reino visigodo se reduce a Asturias, donde el rey Alfonso restaura, y con cierto esplendor, la liturgia hispana (a. 790). La liberaci\u00f3n de la Pen\u00ed\u00adnsula se empieza a producir desde esta regi\u00f3n y, como empresa del resto de Europa, desde los Pirineos.<\/p>\n<p>a) Los moz\u00e1rabes. A pesar de las dificultades: impuestos especiales, no acceso a cargos p\u00fablicos y las numerosas defecciones&#8230;, no se extingue la vitalidad del resto del pueblo cristiano. Muchos fieles confiesan su fe con el martirio, destacando especialmente san Eulogio, presb\u00ed\u00adtero de C\u00f3rdoba, arzobispo electo de Toledo (+ 859), compositor de textos lit\u00fargicos, como el himno al m\u00e1rtir hispanorromano de C\u00f3rdoba san Aciselo.<\/p>\n<p>Los escritorios de los monasterios que subsist\u00ed\u00adan en la zona \u00e1rabe y en las zonas que iban siendo liberadas trabajaron activamente en la copia de libros lit\u00fargicos; tenemos noticia del abad de Albelda, Salvo (+ 962), que compuso algunos textos eucol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Los musulmanes llamaban a los cristianos de sus ciudades nasram\u00e9s = nazarenos, rum\u00ed\u00ades = romanos, dimm\u00ed\u00ades = tributarios; sin embargo, los otros cristianos de las zonas recuperadas acu\u00f1aron para llamarlos la palabra, entre despectiva y acusatoria, musta arab = el que se hace el \u00e1rabe<br \/>\nb) Supresi\u00f3n del rito. Con el avance de la reconquista, desde los Pirineos entraban en Espa\u00f1a los movimientos religiosos y pol\u00ed\u00adticos europeos: la reforma cluniacense y la influencia unificadora de Roma. El papa Gregorio VII (a. 1073-85), en carta dirigida a los reyes Alfonso de Le\u00f3n y Castilla y Sancho de Arag\u00f3n, les hac\u00ed\u00ada saber: \u00abNo de la toledana ni de cualquier otra, sino de la iglesia romana es de donde deb\u00e9is recibir la liturgia y el rito&#8230;; haci\u00e9ndolo as\u00ed\u00ad, no ser\u00e9is una nota discordante en el concierto de los reinos de occidente y septentri\u00f3n&#8230;\u00bb  Sucesivas legaciones pontificias, tendentes a lograr estos prop\u00f3sitos, culminan con el decreto de abolici\u00f3n por un concilio de Burgos (a. 1080) del rito g\u00f3tico y su sustituci\u00f3n por el rito romano, en su versi\u00f3n franco-germ\u00e1nica. Con este hecho se produce en Espa\u00f1a el caso m\u00e1s radical de reforma lit\u00fargica que registra la historia de la iglesia latina antes de Lutero.<\/p>\n<p>2. LA CELEBRACI\u00ed\u201cN EN LA CAPILLA MOZ\u00ed\u0081RABE DE TOLEDO. Cinco a\u00f1os despu\u00e9s del decreto de Burgos, reconquista Toledo Alfonso VI (a. 1085) y concede a los moz\u00e1rabes de la ciudad una serie de privilegios perpetuos: civiles, econ\u00f3micos, jur\u00ed\u00addicos y religiosos, como reconocimiento a su resistencia secular y a su colaboraci\u00f3n en la lucha contra los \u00e1rabes. Entre los privilegios religiosos, les concedi\u00f3 seguir celebrando su antigua liturgia en las seis parroquias entonces existentes. En las nuevas que se crearan se celebrar\u00ed\u00ada, sin embargo, la liturgia romana. Estos privilegios no fueron despu\u00e9s respetados del todo, hasta el punto de que cada vez se hac\u00ed\u00adan m\u00e1s dif\u00ed\u00adciles a la comunidad moz\u00e1rabe las condiciones para celebrar en su liturgia.<\/p>\n<p>a) Desde el humanismo renacentista hasta la reforma lit\u00fargica del Val. II. En el a\u00f1o 1499 es nombrado arzobispo de Toledo el card. Cisneros, consejero de la reina Isabel e iniciador de la reforma eclesi\u00e1stica en Espa\u00f1a. Seg\u00fan \u00e9l mismo confes\u00f3, hab\u00ed\u00ada quedado impresionado en una visita que realiz\u00f3 a la catedral toledana, antes de su inesperado nombramiento, al ver el estado lamentable en que se encontraban en el archivo los antiguos c\u00f3dices lit\u00fargicos. Una de las primeras obras que realiza como arzobispo es la fundaci\u00f3n, en la catedral, de la capilla moz\u00e1rabe con el fin de que la liturgia de los moz\u00e1rabes no se extinguiese. Encarga al can\u00f3nigo Ortiz la edici\u00f3n del Misal y del Breviario, y para ello se cuenta con la ayuda de un grupo de p\u00e1rrocos moz\u00e1rabes. En 1500 se imprime el Misal, y dos a\u00f1os m\u00e1s tarde el Breviario. En 1508, mediante bula del papa Julio II, concede constituciones a los capellanes moz\u00e1rabes de la catedral, que desde entonces mantendr\u00e1n viva la celebraci\u00f3n de la liturgia hispana.<\/p>\n<p>A finales del s. xviii, el card. Lorenzana, arzobispo de Toledo, figura destacada de la ilustraci\u00f3n en Espa\u00f1a, reedita (a. 1722-1804) los libros impresos por Cisneros, y, debido a la difusi\u00f3n que obtienen, se inicia fuera de Espa\u00f1a el inter\u00e9s cient\u00ed\u00adfico, cultural y propiamente lit\u00fargico por nuestro rito, que perdura hasta el presente. La capilla moz\u00e1rabe de la catedral de Toledo ha sido objeto de protecci\u00f3n por parte de sucesivos concordatos y acuerdos entre la Santa Sede y el Estado espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>En 1936 los ocho capellanes moz\u00e1rabes de la catedral toledana fueron v\u00ed\u00adctimas de la persecuci\u00f3n religiosa, y el 17 de diciembre de 1940, con nuevos capellanes, se reanud\u00f3 solemnemente el culto en la capilla ante el nuncio apost\u00f3lico en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Con la constituci\u00f3n conciliar Sacrosanctum concilium del Vat. II y la subsiguiente reforma lit\u00fargica, se abre una nueva etapa a la pervivencia de nuestra antigua liturgia.<\/p>\n<p>b) La revisi\u00f3n actual de la liturgia hispana. La aplicaci\u00f3n de la reforma lit\u00fargica en Espa\u00f1a no pod\u00ed\u00ada dejar de afectar tambi\u00e9n a la celebraci\u00f3n de la liturgia hispana en nuestros d\u00ed\u00adas en cuanto a su revisi\u00f3n y revitalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por encargo de la Conferencia episcopal espa\u00f1ola y con apoyo de la Santa Sede, el cardenal primado de Toledo, don Marcelo Gonz\u00e1lez, en cuanto \u00absuperior mayor responsable\u00bb de nuestra venerable liturgia, constituye oficialmente en julio de 1982 una comisi\u00f3n para la revisi\u00f3n de los libros lit\u00fargicos hispanos compuesta por los liturgistas espa\u00f1oles que mejor los conocen y que, a su vez, gozan de reconocido prestigio cient\u00ed\u00adfico, teol\u00f3gico y pastoral. Fue designado para presidir la comisi\u00f3n el padre Jorge Pinell, monje benedictino de Montserrat y catedr\u00e1tico del Pontificio Instituto anselmiano de Roma.<\/p>\n<p>La constituci\u00f3n conciliar de liturgia da principios y normas generales de reforma para todos los ritos y propone normas pr\u00e1cticas s\u00f3lo para los temas importantes. Por otra parte, desea tambi\u00e9n que las revisiones \u00ed\u00adntegras que necesariamente haya que hacer se realicen con prudencia, en continuidad con la mejor tradici\u00f3n y con sentido pastoral de la realidad hist\u00f3rica actual (cf SC 3-4).<\/p>\n<p>De la aplicaci\u00f3n de este programa, realizado con la metodolog\u00ed\u00ada propia que la presente situaci\u00f3n de la liturgia hispana requiere, se obtendr\u00e1 sin duda el deseable nuevo esplendor de nuestra venerable liturgia y el fortalecimiento de la misi\u00f3n sacramental en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>El punto de partida de los trabajos de la comisi\u00f3n es necesariamente de tipo t\u00e9cnico, ya que se ha marcado como objetivo inmediato la indispensable edici\u00f3n del Misal y de los Rituales. Toda esta actividad requiere paciencia y ambici\u00f3n al mismo tiempo, ya que s\u00f3lo as\u00ed\u00ad podr\u00e1 lograr con coherencia y garant\u00ed\u00adas bien fundadas una revisi\u00f3n durable y fruct\u00ed\u00adfera.<\/p>\n<p>Las experiencias de la revisi\u00f3n oficial de la liturgia romana, pr\u00e1cticamente concluida, y de la liturgia l ambrosiana, en revisi\u00f3n muy avanzada, servir\u00e1n sin duda de mucho para acertar en la recuperaci\u00f3n de los elementos objetivamente m\u00e1s importantes de la liturgia hispana. Ello representar\u00e1, por \u00faltimo, la consecuci\u00f3n de una reforma lit\u00fargica local que sea ejemplar desde el punto de vista no s\u00f3lo de las formas lit\u00fargicas externas, sino tambi\u00e9n de la teolog\u00ed\u00ada, de la espiritualidad y de la pr\u00e1ctica pastoral.<\/p>\n<p>IV. Conclusiones<br \/>\n1. TEOL\u00ed\u201cGICO-PASTORALES. Como ya es sabido, no se puede entender la cultura europea sin tener en cuenta el fen\u00f3meno del cristianismo. Ci\u00f1\u00e9ndonos a Espa\u00f1a, el culto cristiano y su manifestaci\u00f3n aut\u00f3ctona est\u00e1n en la base de una serie de hechos culturales, como la m\u00fasica antigua y medieval (moz\u00e1rabe), la literatura latina tardoantigua y medieval, la arquitectura y las artes pl\u00e1sticas visig\u00f3tico-moz\u00e1rabes; artes que s\u00f3lo se entienden en torno al culto y que constituyen una aut\u00e9ntica joya original de nuestra cultura. A trav\u00e9s de este testimonio cultural podemos comprender mejor ciertos hechos hist\u00f3ricos, pol\u00ed\u00adticos, sociales y, en cierto sentido, hasta la misma idiosincrasia espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Es indudable que la unidad de culto ha influido en la unidad espiritual, e incluso geogr\u00e1fica, imprimi\u00e9ndole un sentido universalista.<\/p>\n<p>Esta liturgia ha producido g\u00e9rmenes y ha dado vida a formas y estilos de encarnaci\u00f3n del evangelio en nuestro tejido cultural y social y en nuestro esp\u00ed\u00adritu; g\u00e9rmenes que se revelaron como comienzos y fundamentos de una s\u00ed\u00adntesis nueva y duradera de vida cristiana. Ella constituye una etapa miliar y un punto de referencia esencial en el proceso hist\u00f3rico de cristianizaci\u00f3n en nuestro tiempo, y est\u00e1 llamada a proponer una nueva s\u00ed\u00adntesis creativa entre evangelio y vida, entre mensaje evang\u00e9lico y liturgia.<\/p>\n<p>Esta liturgia, por tanto, merece un conocimiento cient\u00ed\u00adfico m\u00e1s profundo, continuando lo que hace ya tiempo se empez\u00f3 a hacer desde el extranjero. Merece una protecci\u00f3n nacional, incluso a nivel europeo.<\/p>\n<p>Sus textos m\u00e1s representativos est\u00e1n cuidadosamente elaborados. Su vocabulario es rico y variado, con tendencia en ocasiones a formas ret\u00f3ricas y artificiosas, con gran c\u00famulo de sin\u00f3nimos y adjetivaci\u00f3n ampulosa y recargada. Alg\u00fan texto aventura alegor\u00ed\u00adas m\u00ed\u00adticas. Encontramos tambi\u00e9n resonancias de poetas latinos cl\u00e1sicos. Los temas los tratan con dramatismo y viveza. Cuidan la forma de expresi\u00f3n, que en ocasiones llega a la artificiosidad. Sus recursos estil\u00ed\u00adsticos son variados y expresivos: retru\u00e9canos, ritmo interno en el verso, ant\u00ed\u00adtesis, paralelismos ingeniosos&#8230; Su vis po\u00e9tica la consiguen gracias a una exquisita delicadeza y calor po\u00e9tico. Sin embargo, en ocasiones los textos describen el detalle con realismo y presentan cierta dureza de expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre sus caracter\u00ed\u00adsticas teol\u00f3gicas destaca su marcado cristocentrismo y su densidad dogm\u00e1tica de corte antiarriano, e incluyen profundas meditaciones de la obra de la redenci\u00f3n, con expresiones a veces de tierna veneraci\u00f3n a la humanidad de Cristo.<\/p>\n<p>Todo este conjunto cultual es testimonio de que la iglesia hispana asimil\u00f3 plenamente la tradici\u00f3n sacramental apost\u00f3lica: lo recibido por tradici\u00f3n se ha convertido en algo propio.<\/p>\n<p>Su celebraci\u00f3n es muestra viva de fe experimentada en toda suerte de situaciones de la vida de la iglesia en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Hasta llegar a una fase de plenitud, el rito hispano va incorporando valores de otros ritos. Una vez asimilados, nuestra antigua liturgia adquiere una misi\u00f3n de catolicidad al influir en el resto de las liturgias occidentales.<\/p>\n<p>Es \u00e9ste nuestro patrimonio eclesial m\u00e1s venerable, que se abre como un tesoro teol\u00f3gico-cultural.<\/p>\n<p>2. PERSPECTIVAS PASTORALES. En la visita pastoral que realiz\u00f3 Juan Pablo II a Espa\u00f1a, con motivo del IV centenario de la muerte de santa Teresa, se refiri\u00f3 en Toledo (4-XI-82) a la ilustre comunidad moz\u00e1rabe, \u00abheredera de los heroicos cristianos de hace siglos\u00bb, \u00abcuyos feligreses mantienen vivo el patrimonio espiritual de su venerable liturgia, de gran riqueza teol\u00f3gica y pastoral\u00bb.<\/p>\n<p>Esta riqueza pastoral reconocida por el santo padre abre perspectivas para establecer una m\u00e1s estrecha relaci\u00f3n entre liturgia y religiosidad popular, pues algunas celebraciones del antiguo rito pueden enmarcar efem\u00e9rides y acontecimientos religioso-hist\u00f3rico-culturales. El inter\u00e9s que tales celebraciones suscitan en muchos cabe ser aprovechado para evangelizar y catequizar.<\/p>\n<p>Por otra parte, algunos textos y r\u00fabricas de la liturgia hispana podr\u00ed\u00adan incorporarse como elementos facultativos a la liturgia actual para algunas celebraciones especiales. Textos y r\u00fabricas que destacar\u00ed\u00adan otros aspectos teol\u00f3gicos y espirituales. Servirse de esta variedad de ritos y textos est\u00e1 de acuerdo con el sentido pastoral de la reforma lit\u00fargica del Vat. II, as\u00ed\u00ad como con la necesidad de inculturaci\u00f3n reconocida en el mismo concilio.<\/p>\n<p>Un pueblo sin memoria es un pueblo sin identidad, sin conciencia de s\u00ed\u00ad mismo, sin libertad. Esta liturgia constituye, en definitiva, un testimonio del designio salv\u00ed\u00adfico de Dios sobre nuestra historia, ya que ha sido el soporte y expresi\u00f3n de la fe cristiana de tantas generaciones. \u00abSu tradici\u00f3n viva -afirmaba el papa en la referida ocasi\u00f3n- alimenta vuestra fe e impulsa vuestra responsabilidad de cristianos\u00bb. El mayor conocimiento de esta liturgia permitir\u00e1 a la iglesia espa\u00f1ola ofrecer una eficaz catequesis desde la historia a la cultura de la increencia, tan interesada en interpretar la historia desde su perspectiva.<\/p>\n<p>La riqueza celebrativa de nuestra venerable liturgia est\u00e1 llamada a beneficiar la presente y futura vida cultual de la iglesia en Espa\u00f1a. Es su colegio episcopal el primer convencido de que \u00ablas viejas ra\u00ed\u00adces, bien cultivadas con esfuerzo pastoral, son capaces de dar hoy una cosecha tan espl\u00e9ndida como la que dieron en un pasado glorioso\u00bb<br \/>\n[-> Liturgias locales antiguas; ->Ambrosiana, Liturgia.]<br \/>\nJ. Bohajar<br \/>\nV. Canto moz\u00e1rabe<br \/>\nEl adjetivo moz\u00e1rabe aplicado al canto no lo califica, antes bien se\u00f1ala el espacio, medio y hombres que lo practican: los moz\u00e1rabes. Los hispano-\u00e1rabes llamaban as\u00ed\u00ad a los cristianos que viv\u00ed\u00adan dentro de su propia sociedad musulmana practicando abiertamente su propia religi\u00f3n. Eran los moz\u00e1rabes, esto es, los no \u00e1rabes por excelencia, comunidad cuya existencia era tolerada, como la de los jud\u00ed\u00ados, por estar basada en un libro, seg\u00fan el propio Cor\u00e1n.<\/p>\n<p>El canto que hoy llamamos moz\u00e1rabe no est\u00e1, empero, circunscrito al \u00e1mbito de esta comunidad cristiana que vive en tierra de moros, sino que designa mucho m\u00e1s, por sin\u00e9cdoque, el canto lit\u00fargico de los cristianos anterior a la implantaci\u00f3n en Espa\u00f1a del canto gregoriano, propio de la liturgia galorromana, a finales del s. xi. Y tambi\u00e9n designa este mismo canto practicado en algunas iglesias de Toledo llamadas por tradici\u00f3n moz\u00e1rabes, aun despu\u00e9s de la entrada del rey Alfonso VI en la capital imperial (1085). Como quiera que los moz\u00e1rabes de Toledo vieron reformada su liturgia por el card. Jim\u00e9nez de Cisneros a fines del s. xv, y el canto, quiz\u00e1 porque ya estaba corrompido en la tradici\u00f3n oral, no tiene relaci\u00f3n formal con el que aparece en los c\u00f3dices m\u00e1s primitivos, hoy d\u00ed\u00ada llamamos canto moz\u00e1rabe no s\u00f3lo al canto practicado en la liturgia paleocristiana, visig\u00f3tica y moz\u00e1rabe propiamente dicha, esto es, al practicado con anterioridad a la implantaci\u00f3n del gregoriano, sino tambi\u00e9n al canto mandado reformar por el card. Cisneros. Son, pues, dos repertorios, dos cantos distintos. Claro est\u00e1, el que m\u00e1s nos interesa es el primero, por su originalidad, por su antig\u00fcedad y por el misterio que todav\u00ed\u00ada en gran parte lo rodea. El segundo aparece escrito en estupendos libros de la \u00e9poca y su estudio no ofrece dificultad para el investigador.<\/p>\n<p>La historia de la m\u00fasica debe resignarse a ser, lamentablemente, lahistoria de la m\u00fasica escrita. Lo mejor de la creaci\u00f3n musical, a lo largo y ancho de la vida de la humanidad, ha podido no llegar hasta nosotros, pereciendo con el propio creador, por ser la m\u00fasica un arte fugaz, que no queda plasmado en una realizaci\u00f3n pl\u00e1stica perdurable. (La invenci\u00f3n del gram\u00f3fono ha hecho, evidentemente, cambiar las cosas en nuestros d\u00ed\u00adas.) La m\u00fasica comienza a escribirse sistem\u00e1ticamente, en l\u00ed\u00adnea de continuidad hasta hoy, cuando va a declinar el primer milenio de nuestra era. Ah\u00ed\u00ad se inicia la verdadera historia de la tradici\u00f3n musical escrita en Occidente. Todo lo anterior, y posterior no escrito, pertenece a la prehistoria documental, por m\u00e1s que tengamos noticias sobre la t\u00e9cnica y la filosof\u00ed\u00ada de la m\u00fasica.<\/p>\n<p>El canto moz\u00e1rabe se halla extraordinariamente vivo en la encrucijada que supone la transici\u00f3n de una tradici\u00f3n oral muy r\u00ed\u00adgida, mediante la cual se transmite de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n el canto lit\u00fargico, a la tradici\u00f3n escrita, representada en c\u00f3dices de gran valor documental. Lo que se escribe en estos c\u00f3dices es la pr\u00e1ctica lit\u00fargica y musical de las iglesias hisp\u00e1nicas de los ss. 1x, x y xi. Esta pr\u00e1ctica musical era de hecho universal y muy homog\u00e9nea en la Pen\u00ed\u00adnsula, ya en tierra de moros, entre los moz\u00e1rabes, ya en tierra cristiana, porque hab\u00ed\u00ada sido fuertemente establecida desde la \u00e9poca paleocristiana y ampliamente consolidada por los visigodos (\u00e9sta es la raz\u00f3n por la que algunos historiadores prefieren hablar de m\u00fasica hisp\u00e1nica o visig\u00f3tica antes que moz\u00e1rabe). Los primitivos concilios hisp\u00e1nicos, especialmente el IV de Toledo, del a\u00f1o 633, se ocuparon de la liturgia. San Isidoro de Sevilla ( 636) dedic\u00f3 cinco cap\u00ed\u00adtulos de su De Officiis ecclesiasticis a los elementos cantables de la liturgia. El propio san Isidoro escribi\u00f3 todo un tratadosobre la m\u00fasica, inserto en su obra monumental de las Etimolog\u00ed\u00adas, tratado que tendr\u00ed\u00ada honda repercusi\u00f3n en todos los tratadistas medievales europeos [->supra, II, 2, a].<\/p>\n<p>Los visigodos fueron sin duda quienes dieron a la liturgia y al canto hisp\u00e1nicos su fisonom\u00ed\u00ada propia, la que aparece en los c\u00f3dices escritos en el umbral del segundo milenio de nuestra era. San Ildefonso de Toledo (+ 667), en su interesante libro De viris illustribus, nos relata la labor musical de algunos eclesi\u00e1sticos antecesores suyos. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, de Conancio (+ 639), obispo de Palencia, dice expresamente: \u00abmelodias soni multas noviter edidit\u00bb. Otro obispo ilustre, Juan de Zaragoza (+ 631), en opini\u00f3n del mismo san Ildefonso, compuso melod\u00ed\u00adas con elegancia, aptas por su sonido y convenientes para la oraci\u00f3n: \u00abIn ecclesiasticis officiis quaedam eleganter et sono et oratione composuit\u00bb. Pero el gran reformador del canto lit\u00fargico fue san Eugenio de Toledo (+ 657), de quien dice el mismo autor, sucesor suyo en la sede toledana, que corrigi\u00f3 del canto todo lo que le parec\u00ed\u00ada aberrante y de mal gusto: \u00abCantus pessimis usibus vitiatos melodiae cognitione correxit\u00bb [l supra, II, 2, b]. Como se ve, a los padres visigodos del s. vn les parec\u00ed\u00ada ya viejo y corrompido por el uso el canto lit\u00fargico de las iglesias hisp\u00e1nicas. El prestigio conseguido por este canto, gracias a su venerable antig\u00fcedad y a los santos padres que intervinieron en su creaci\u00f3n y reforma, fortaleci\u00f3 el apego que los hisp\u00e1nicos tuvieron hacia \u00e9l en los duros momentos en que peligraba su existencia, debido al expansionismo galorromano o carolingio. Durante los ss. x y xi, los scriptoria de los reinos cristianos desarrollan una actividad febril para copiar en valios\u00ed\u00adsimos c\u00f3dices, \u00abne pereat\u00bb, la m\u00fasica propia de la liturgia hisp\u00e1nica. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, en vano buscar\u00ed\u00adamos en los archivos europeos un manuscrito tan extraordinario por su perfecci\u00f3n gr\u00e1fica y por su densidad semiol\u00f3gica como el antifonario de Le\u00f3n o algunos c\u00f3dices salidos del scriptorium del monasterio de Silos.<\/p>\n<p>El arraigo del canto aut\u00f3ctono en las iglesias hisp\u00e1nicas no impidi\u00f3 su brutal supresi\u00f3n y su sustituci\u00f3n por el canto galorromano o gregoriano en un momento en que en toda Europa se estaban haciendo esfuerzos para conseguir que la notaci\u00f3n neum\u00e1tica pudiera comunicar no s\u00f3lo el ritmo y la articulaci\u00f3n de los sonidos, sino tambi\u00e9n su posici\u00f3n en una escala o su altura mel\u00f3dica. El concilio de Burgos de 1081 culmin\u00f3 un proceso de sustituci\u00f3n del canto hisp\u00e1nico por el gregoriano al ordenar el cambio radical de liturgia. De esta manera, mientras la nueva pr\u00e1ctica lit\u00fargica y musical empieza a escribirse en notaci\u00f3n aquitana, gracias a la cual podemos conocer la posici\u00f3n mel\u00f3dica de los sonidos, la vieja m\u00fasica hisp\u00e1nica queda apresada en los bell\u00ed\u00adsimos neumas moz\u00e1rabes, que s\u00f3lo reflejaban la altura relativa de los sonidos.<\/p>\n<p>El ampl\u00ed\u00adsimo repertorio musical moz\u00e1rabe, m\u00e1s extenso que el repertorio gregoriano, por cuanto la liturgia moz\u00e1rabe es mucho m\u00e1s prolija que la romana, est\u00e1 contenido hoy en algo m\u00e1s de cuarenta manuscritos, entre c\u00f3dices completos y fragmentos. Pero s\u00f3lo una veintena de piezas han podido ser transcritas, gracias a que la vieja notaci\u00f3n hisp\u00e1nica fue en ellas sustituida por la aquitana. Habr\u00ed\u00ada que ver lo que en la nueva tradici\u00f3n musical impuesta qued\u00f3 de la tradici\u00f3n sustituida; sin duda muy poco.<\/p>\n<p>De todos modos, el canto moz\u00e1rabe es uno de los ejemplos m\u00e1s significativos y m\u00e1s amplios de la tradici\u00f3n ritual occidental anterior al gregoriano o galorromano. Nada sabemos de lo que pudo ser el canto pregregoriano en las Galias, o en Inglaterra, o en Italia, salvo el canto milan\u00e9s o ambrosiano y unas peque\u00f1as muestras del canto viejorromano y beneventano. Pero es mucho, aunque todav\u00ed\u00ada insuficiente, lo que sabemos del canto hisp\u00e1nico y lo que podemos a\u00fan descubrir en la importante tradici\u00f3n manuscrita conservada.<\/p>\n<p>I. Fern\u00e1ndez de la Cuesta<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: Premisas: I. La liturgia hispana en el concilio ecum\u00e9nico Vat. II; 2. Nombre; 3. Concepto &#8211; I. Ra\u00ed\u00adces hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficas: El cambio de Iberia en Hispania: 1. Religiones precristianas: a) Los cultos ib\u00e9ricos; b) El culto del imperio romano; c) El culto judaico. Hispania en el AT; 2. La primera evangelizaci\u00f3n: a) Hispania en el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hispana-liturgia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHISPANA, LITURGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17144","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17144","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17144"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17144\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17144"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17144"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17144"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}