{"id":17145,"date":"2016-02-05T11:09:41","date_gmt":"2016-02-05T16:09:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-de-la-liturgia\/"},"modified":"2016-02-05T11:09:41","modified_gmt":"2016-02-05T16:09:41","slug":"historia-de-la-liturgia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-de-la-liturgia\/","title":{"rendered":"HISTORIA DE LA LITURGIA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Desarrollo hist\u00f3rico: 1. En la liturgia, parte inmutable y parte sujeta a cambio; 2. Las diversas fases de la obra de salvaci\u00f3n realizada por Cristo y actuada en la liturgia &#8211; II. Los comienzos: I. En la vida de Jes\u00fas. 2. Las primeras realizaciones apost\u00f3licas; 3. El contexto: a) El culto jud\u00ed\u00ado del s. i. b) Las formas cultuales del helenismo contempor\u00e1neo &#8211; III. Las concreciones en el per\u00ed\u00adodo subapost\u00f3lico &#8211; IV. Las grandes familias lit\u00fargicas &#8211; V. La liturgia romana cl\u00e1sica &#8211; VI. Las transformaciones de la liturgia romana al encontrarse con el genio franco-germ\u00e1nico &#8211; VII. Transformaciones, desarrollos, reformas: 1. La liturgia de la curia; 2. El breviario de Qui\u00f1ones; 3. La reforma de Trento y de P\u00ed\u00ado V; 4. La reforma inspirada en el movimiento lit\u00fargico: a) P\u00ed\u00ado X, b) Malinas\/L. Beauduin, e) P\u00ed\u00ado XII: \u00abMediator Dei\u00bb y vigilia pascual, d) El Vat. II: SC y reforma posconciliar.<\/p>\n<p>I. Desarrollo hist\u00f3rico<br \/>\n1. EN LA LITURGIA, PARTE INMUTABLE Y PARTE SUJETA A CAMBIO. El conjunto de la liturgia, mediante el cual, especialmente en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, \u00abse ejerce la obra de nuestra redenci\u00f3n\u00bb (SC 2), no agota ciertamente la actividad de la iglesia (SC 9), pero es la cumbre y la fuente de toda acci\u00f3n eclesial (SC 10). \u00abToda celebraci\u00f3n lit\u00fargica, por ser obra de Cristo sacerdote y de su cuerpo, que es la iglesia, es acci\u00f3n sagrada por excelencia, cuya eficacia&#8230; no la iguala ninguna otra acci\u00f3n de la iglesia\u00bb (SC 7). Ahora bien, ese conjunto ha estado sujeto a un continuo devenir a lo largo de la historia. En \u00e9l ciertamente existe \u00abuna parte que es inmutable, por ser de instituci\u00f3n divina\u00bb; pero existen tambi\u00e9n \u00abotras partes sujetas a cambio, que en el decurso del tiempo pueden y aun deben variar&#8230;\u00bb (SC 21). En los p\u00e1rrafos siguientes se tratar\u00e1 de iluminar la historia de esos cambios, del devenir, del desarrollo y de las correcciones que en el curso de dos milenios han ido dando vida, si bien de una manera lenta, al imponente edificio de la liturgia de la iglesia, a partir del origen divino establecido en Jesucristo.<\/p>\n<p>II. LAS DIVERSAS FASES DE L.A OBRA DE SALVACI\u00ed\u201cN REALIZADA POR CRISTO Y ACTUADA EN LA LITURGIA. Jesucristo es el centro de todo el culto cristiano, el \u00fanico mediador entre Dios y los hombres (1Ti 2:5). Toda la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica tiende a introducir en la \u00abplenitud de la inteligencia\u00bb y a hacer \u00abllegar al conocimiento del misterio de Dios, que es Cristo\u00bb (Col 2:2). Hacia \u00e9l tiende toda la historia de la salvaci\u00f3n. \u00abDios, que quiere que todos los hombres se salven&#8230;, habiendo hablado antiguamente en muchas ocasiones de diferentes maneras a nuestros padres por medio de los profetas, cuando lleg\u00f3 la plenitud de los tiempos envi\u00f3 a su Hijo, el Verbo hecho carne&#8230; En Cristo nostrae reconciliationis processit perfecta placatio, et divini cultus nobis est indita plenitudo\u00bb (SC 5). Esta es la obra salv\u00ed\u00adfica realizada en la historia de la salvaci\u00f3n, que ocupa el centro de todo nuestro culto: \u00abEsta obra&#8230;, preparada por las maravillas que Dios obr\u00f3 en el pueblo de la antigua alianza, Cristo el Se\u00f1or la realiz\u00f3 principalmente por el misterio pascual de su bienaventurada pasi\u00f3n, resurrecci\u00f3n de entre los muertos y gloriosa ascensi\u00f3n&#8230; Del costado de Cristo dormido en la cruz naci\u00f3 el sacramento admirable de la iglesia entera\u00bb (SC 5). Es misi\u00f3n de la iglesia actuar esa obra salv\u00ed\u00adfica, porque Cristo \u00abenvi\u00f3 a los ap\u00f3stoles&#8230; no s\u00f3lo a predicar\u00bb el contenido de esa acci\u00f3n redentora mediante el anuncio del evangelio, \u00absino tambi\u00e9n a realizar la obra de salvaci\u00f3n que proclamaban mediante el sacrificio y los sacramentos, en torno a los cuales gira toda la vida lit\u00fargica\u00bb (SC 6).<\/p>\n<p>II. Los comienzos<br \/>\nLa verdadera tarea de la liturgia, en adoraci\u00f3n y glorificaci\u00f3n del Dios vivo y para salvaci\u00f3n de los hombres, es la realizaci\u00f3n (representaci\u00f3n) del misterio salv\u00ed\u00adfico de la pascua de Cristo. A fin de que esto fuese posible, los ap\u00f3stoles predicaron y reunieron a los fieles para realizar acciones cultuales.<\/p>\n<p>1. EN LA VIDA DE JES\u00daS. Podemos hablar de primeras formas de acciones cultuales solamente en la edad apost\u00f3lica. Los documentos al respecto -las cartas de los ap\u00f3stoles y los Hechos- se remontan a una \u00e9poca que dista ya algunos decenios de los comienzos. En las confesiones de fe en el Se\u00f1or resucitado y con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo ya se celebran acciones cultuales. Pero ya en la redacci\u00f3n de los evangelios se refiere que el fundamento y los primeros pasos de esas acciones se deben buscar en la vida de Jes\u00fas anterior a la resurrecci\u00f3n. Los evangelios delinean la figura de Jes\u00fas como la del hijo de una familia que vive seg\u00fan la ley de Mois\u00e9s: circuncisi\u00f3n del ni\u00f1o al octavo d\u00ed\u00ada (Luc 2:21), sacrificio de la purificaci\u00f3n en el templo (Luc 2:22), peregrinaci\u00f3n anual de toda la familia al templo por la fiesta de pascua (Luc 2:41). Al comenzar la actividad p\u00fablica, Jes\u00fas se hace \u00abbautizar\u00bb por Juan (Luc 3:21; Mat 3:13ss; Mar 1:9ss); ense\u00f1a en las sinagogas (Mar 1:21; Mat 4:23; Luc 4:14ss) y participa activamente en el culto sinagogal (Lev 4:17-21). Es el gran orante, que pasa las noches en oraci\u00f3n (Lev 6:12) y ense\u00f1a a los disc\u00ed\u00adpulos a orar (Lev 11:1-4). Con frecuencia se acerca al templo, aunque nunca se nos dice que participe en los sacrificios que all\u00ed\u00ad se realizaban. Pero celebra las fiestas de Israel, y sobre todo, se se\u00f1ala, celebra con sus disc\u00ed\u00adpulos la cena pascual, en la que introduce la nueva acci\u00f3n memorial de la ofrenda de su cuerpo y de su sangre bajo las especies del pan y del vino. Seguramente habr\u00e1 pronunciado, quiz\u00e1 en el seno de su propia familia, muchas de las oraciones cotidianas de los jud\u00ed\u00ados piadosos de su tiempo: efectivamente, conoce v recuerda el Schem\u00e1 Israel(\u00abEscucha, Israel\u00bb) de la oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana (Mar 12:29), utiliza las alabanzas (berakoth) (Mar 6:41; Mar 8:7; Mar 14:22-23) y las transforma en su propia oraci\u00f3n (alegr\u00ed\u00ada mesi\u00e1nica: Mat 11:25-27). Por otra parte, hace sentir su cr\u00ed\u00adtica y propugna la pureza y la sencillez del culto: cuando expulsa a los vendedores del templo (Mar 11:15); cuando explica la recta observancia del s\u00e1bado, del que es se\u00f1or el Hijo del hombre (Mar 2:18-28); cuando exige una actitud interior recta en el sacrificio, y sobre todo en la oraci\u00f3n (Mat 5:23; Mat 6:5ss; Luc 18:13). Finalmente, el evangelio de Juan pone en sus labios palabras relativas al verdadero culto de Dios: \u00abLlega la hora, y \u00e9sta es, en que los verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre en esp\u00ed\u00adritu y en verdad\u00bb (Jua 4:23). Los evangelistas hablan de la expl\u00ed\u00adcita instituci\u00f3n de acciones cultuales: el mandato de bautizar (Mat 28:19s) y el encargo de celebrar la cena: \u00abHaced esto en recuerdo m\u00ed\u00ado\u00bb (Lev 22:19).<\/p>\n<p>2. LAS PRIMERAS REALIZACIONES APOST\u00ed\u201cLICAS. Enviados por el Se\u00f1or y fortalecidos por el descenso de la fuerza de lo alto, los ap\u00f3stoles predicaron la buena noticia de la resurrecci\u00f3n, del perd\u00f3n de los pecados y del don del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Heb 2:38-40). Administraron el bautismo, y los nuevos disc\u00ed\u00adpulos se agruparon alrededor de ellos: \u00abPerseveraban en la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles, en la comuni\u00f3n, en la fracci\u00f3n del pan y en las oraciones\u00bb (Heb 2:41-42). Segu\u00ed\u00adan participando cotidianamente en el culto del templo, mientras que en las casas hac\u00ed\u00adan una comida en com\u00fan, \u00abpart\u00ed\u00adan el pan&#8230; con alegr\u00ed\u00ada y sencillez de coraz\u00f3n, alabando a Dios\u00bb (Heb 2:46s). Entre los actos cultuales del templo se menciona, por ejemplo, la oraci\u00f3n \u00aba la hora de nona\u00bb (Heb 3:1). En este cuadro general de una comunidad estrechamente unida podemos insertar los datos particulares mencionados en los escritos neotestamentarios, es decir, los Hechos de los Ap\u00f3stoles, las cartas y el Apocalipsis de Juan: el ba\u00f1o (la inmersi\u00f3n) bautismal, administrado \u00aben el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (Heb 19:5); a \u00e9ste sigue la imposici\u00f3n de las manos para comunicar el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Heb 8:15-17; Heb 19:5-6); la reuni\u00f3n de la comunidad para hacer una comida de una naturaleza especial, el deipnon kyriak\u00f3n, consistente en una \u00abfracci\u00f3n del pan\u00bb acompa\u00f1ada de una \u00abeucharist\u00ed\u00ada\u00bb y en la ofrenda del c\u00e1liz de vino, sobre el que se pronuncia una \u00abeulogu\u00ed\u00ada\u00bb; \u00abcuantas veces com\u00e9is este pan y beb\u00e9is este c\u00e1liz anunci\u00e1is la muerte del Se\u00f1or hasta que venga\u00bb (1Co 11:20-26 y 10,16-17). En estos alimentos sobre los que -en evidente conexi\u00f3n con las palabras del Se\u00f1or- se pronuncian una \u00abeucharist\u00ed\u00ada\u00bb y una \u00abeulogu\u00ed\u00ada\u00bb, se recibe el cuerpo y la sangre del Se\u00f1or, como explica ampliamente Jn 6. Esa comida se incluye todav\u00ed\u00ada dentro de una comida normal completamente. Por Heb 20:7-11 vemos ya que tiene lugar al final de una ense\u00f1anza doctrinal bastante larga por obra del Ap\u00f3stol (Heb 20:7), y precisamente en el \u00abprimer d\u00ed\u00ada de la semana\u00bb; es decir, en el d\u00ed\u00ada en que el Se\u00f1or se apareci\u00f3 a los suyos despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n; en el que descendi\u00f3 el Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre los ap\u00f3stoles; en el que, seg\u00fan 1Co 16:2, se hac\u00ed\u00ada la colecta dentro de la asamblea de la comunidad, d\u00ed\u00ada que en Apo 1:10 ya se llama \u00abd\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb. Se practica mucho la oraci\u00f3n en com\u00fan, y se hace con constancia, participando en las horas de oraci\u00f3n en el templo o en la sinagoga, o bien dentro de la comunidad ya separada de los jud\u00ed\u00ados, y se ora tambi\u00e9n de noche (Heb 16:25 : hacia medianoche).<\/p>\n<p>La \u00ed\u00adndole y el contenido de esas oraciones nos los indica, por ejemplo, Efe 5:18-20 : \u00ab&#8230; llenos del Esp\u00ed\u00adritu, hablando unos a los otros con salmos, himnos y c\u00e1nticos espirituales, cantando y alabando al Se\u00f1or en vuestros corazones, dando siempre gracias por todo al que es Dios y Padre en nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (cf Col 3:16-17). En caso de enfermedad los presb\u00ed\u00adteros oran sobre el enfermo y lo ungen con aceite en nombre del Se\u00f1or para que sane y obtenga la remisi\u00f3n de los pecados (Stg 5:14-15). Todo se centra siempre en el Se\u00f1or Jes\u00fas; en \u00e9l se han cumplido las promesas; hacia \u00e9l ha conducido la ley como pedagogo (G\u00e1l 3:24). Ahora \u00e9sta ha sido abolida por la realidad definitiva, presente en Cristo. Todo lo que se ha verificado antes era s\u00f3lo una imagen, ha sucedido typik\u00f3s (1Co 10:11) \u00abpara nosotros, que hemos llegado a la plenitud de los tiempos\u00bb (1Co 10:11). Esto se ve claramente sobre todo por el modo diferente de celebrar las fiestas: ya no son una observancia literal de los tiempos festivos (G\u00e1l 3:8-11; Col 2:16s); Cristo mismo es el verdadero Cordero pascual (1Co 5:7s); participando de \u00e9l celebramos la verdadera fiesta (heort\u00e1zomen). En esa libertad del Esp\u00ed\u00adritu Santo, en el abandono progresivo de las costumbres sinagogales, en la interpretaci\u00f3n que refiere la imagen del tiempo pasado (del AT) a la nueva realidad presente en Cristo, se va delineando en unas pocas formas la liturgia del nuevo pueblo de Dios.<\/p>\n<p>3. EL CONTEXTO. Sin embargo, esto no significa que los ap\u00f3stoles y sus comunidades, para poder entrar en contacto y hacerse entender, no se hayan servido en muchos casos de formas preexistentes, las hayan modificado y despu\u00e9s hayan pasado a proponer de manera creativa algo nuevo. Esto era simplemente necesario.<\/p>\n<p>a) El culto jud\u00ed\u00ado del s. I. As\u00ed\u00ad como Jes\u00fas de Nazaret se hab\u00ed\u00ada movido dentro de las formas de la sociedad de su tiempo y de su tierra, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n los ap\u00f3stoles y las primeras comunidades judeocristianas asumieron con gran naturalidad unas formas de oraci\u00f3n y de culto que les eran familiares. Los ba\u00f1os, las inmersiones y emersiones, los bautismos no eran realidades desconocidas. Eran frecuentes, de una u otra manera, en el AT y en la comunidad de Qumr\u00e1n. Juan Bautista los hab\u00ed\u00ada administrado. Jes\u00fas mismo se hab\u00ed\u00ada hecho \u00abbautizar\u00bb; y, ya durante su vida, tambi\u00e9n los disc\u00ed\u00adpulos hab\u00ed\u00adan bautizado (cf Jua 4:1-3). El bautismo cristiano, la manera de administrar el bautismo, ha asumido diversas cosas de las formas ya habituales, aunque todo recibe una interpretaci\u00f3n y una orientaci\u00f3n completamente nuevas: se bautiza en el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas (crucificado y resucitado), para participar en su muerte y resurrecci\u00f3n (Rom 6:1-11; Col 2:6-15; Col 3:1-5ss).<\/p>\n<p>La costumbre de los primeros cristianos de \u00aborar sin cesar\u00bb (1Ts 5:17), o sea, continuamente, varias veces a lo largo del d\u00ed\u00ada y de la noche, se remite a ejemplos del AT y de la oraci\u00f3n del templo y de la sinagoga de la \u00e9poca de Jes\u00fas: oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana y de la tarde; tres veces al d\u00ed\u00ada (cf Dan 6:11; Heb 3:1; Heb 10:9). Las f\u00f3rmulas de estas oraciones son libres (cf Heb 4:24s) o bien se utilizan los salmos. De considerable importancia para la oraci\u00f3n de los cristianos, de un contenido indudablemente nuevo, fue el g\u00e9nero literario de las alabanzas (berakoth), quiz\u00e1 la herencia m\u00e1s preciosa de la oraci\u00f3n veterotestamentaria jud\u00ed\u00ada. Este es su esquema: invocaci\u00f3n en alabanza del nombre de Dios; menci\u00f3n del motivo de la alabanza: recuerdo de las obras maravillosas de Dios; doxolog\u00ed\u00ada final: \u00abBendito seas t\u00fa, Dios omnipotente, Se\u00f1or nuestro; has realizado esta gran acci\u00f3n a nuestro favor; a ti, Se\u00f1or, la alabanza eternamente. Am\u00e9n\u00bb. Encontramos f\u00f3rmulas de oraci\u00f3n semejantes en los escritos del NT; de manera m\u00e1s breve, por ejemplo, en el gozo de Mat 11:25; de manera m\u00e1s larga, en Rom 16:25-27; Efe 1:3-14. Semejante a esto debe haber sido el contenido de las alabanzas que, en la narraci\u00f3n de la multiplicaci\u00f3n de los panes y de la \u00faltima cena, se denominan eucharist\u00ed\u00adai y eulogu\u00ed\u00adai. Tenemos ejemplos de esas oraciones jud\u00ed\u00adas de acci\u00f3n de gracias dichas en la mesa y que se remontan casi hasta la \u00e9poca de Jes\u00fas. Todo esto se asume y se utiliza con soberana libertad, en un progresivo y lento alejamiento de la antigua costumbre y, sobre todo, con un esp\u00ed\u00adritu completamente nuevo: Jes\u00fas, el Cristo, el Se\u00f1or, y su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica pascual son la gran obra de Dios, que se celebra con alabanzas. En la composici\u00f3n de las nuevas f\u00f3rmulas de oraci\u00f3n se evitan todas las expresiones que indiquen directamente una costumbre cultual veterotestamentaria. El culto antiguo est\u00e1 abolido en Cristo. Para celebrar el culto memorial de Cristo y dar gracias a Dios por \u00e9l se re\u00fanen lejos del templo y de la sinagoga, o sea, en las casas de la comunidad, donde, con unas pocas acciones, aquellos que han sido instruidos y creen son introducidos en el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico de Cristo, para que est\u00e9n siempre \u00aben Cristo Jes\u00fas\u00bb (G\u00e1l 3:28; Ef 2, passim).<\/p>\n<p>b) Las formas cultuales del helenismo contempor\u00e1neo. Se trata de los templos y de los m\u00faltiples sacrificios ofrecidos a los llamados dioses en el culto del sol, del Sol invictus, y en el culto del emperador. Frente a todo esto se asume una actitud de total oposici\u00f3n: ni actos cultuales ante el emperador o ante los dioses, ni sacrificio material ni templo; porel contrario, se practica la adoraci\u00f3n espiritual e interior del verdadero Dios invisible en la celebraci\u00f3n de la memoria de Jesucristo y en la uni\u00f3n con \u00e9l y con su obra a trav\u00e9s del bautismo en su nombre o de la comida memorial que proclama su muerte. A este respecto algunas tendencias de la filosof\u00ed\u00ada popular del tiempo, orientadas hacia un culto espiritual de Dios, hacia una loguik\u00e9 thys\u00ed\u00ada, aportaron algunas cosas, bien desde el aspecto terminol\u00f3gico, bien de cara a una elaboraci\u00f3n conceptual y a una explicitaci\u00f3n del patrimonio tradicional del ambiente helen\u00ed\u00adstico&#8217;.<\/p>\n<p>III. Las concreciones en el per\u00ed\u00adodo subapost\u00f3lico<br \/>\nA partir de la compenetraci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca y de la uni\u00f3n de los diferentes elementos que hemos detectado en los escritos del NT y en su ambiente, se desemboc\u00f3, durante el s. u, en las primeras formas de liturgia cristiana. La reuni\u00f3n de la comunidad en el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or para celebrar la memoria del Se\u00f1or, la eucarist\u00ed\u00ada, es elemento central. El d\u00ed\u00ada es ya una costumbre bien fija. En la Didaj\u00e9 leemos: \u00abReunidos cada d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, romped el pan y dad gracias&#8230;\u00bb (c. 14). Hacia la mitad del s. II, Justino presenta la primera descripci\u00f3n precisa del culto dominical. En el \u00abd\u00ed\u00ada que se llama del sol\u00bb todos se re\u00fanen; se leen pasajes de los escritos de los ap\u00f3stoles y de los profetas; siguen la homil\u00ed\u00ada y las oraciones de intercesi\u00f3n; a continuaci\u00f3n se presentan pan y vino mezclado con agua, y el presidente de la asamblea dice sobre ellos, \u00abseg\u00fan sus fuerzas\u00bb, \u00aboraciones y acciones de gracias\u00bb a las que todos responden con un \u00abAm\u00e9n\u00bb; los dones as\u00ed\u00ad \u00abeucaristizados\u00bb se distribuyen entre todos (Apol. 1, 67); ahora se han cambiadoen la carne y sangre del Jes\u00fas encarnado (c. 66). Se trata ya de la estructura de la misa, que ha permanecido igual hasta hoy a lo largo de los siglos. Punto central, decisivo, despu\u00e9s de la liturgia de la palabra, es la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, pronunciada sobre los alimentos llevados por los fieles para que se transformen; despu\u00e9s, todos se unen en la comida. Esto, sencillamente, desarrolla el n\u00facleo central puesto por el NT: la comunidad se realiza al acoger la recomendaci\u00f3n apost\u00f3lica de hacer memoria de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo; es un convite santo, que continuamente une a todos, seg\u00fan 1Co 10:17 : \u00abPorque no hay m\u00e1s que un pan, todos formamos un solo cuerpo, pues todos participamos del mismo pan\u00bb. Todav\u00ed\u00ada no existen textos precisos para ello; el presidente habla libremente, \u00abseg\u00fan sus fuerzas\u00bb, dice Justino. De todas formas, podemos, en cierta medida, descubrir el g\u00e9nero literario de la oraci\u00f3n de la eucharist\u00ed\u00ada; se trata de la formulaci\u00f3n cristiana de la oraci\u00f3n de la berakah proveniente del AT, de la oraci\u00f3n de \u00abalabanza\u00bb de los mirabilia Dei. En los cap\u00ed\u00adtulos 9 y 10 de la Didaj\u00e9 se nos ofrecen por lo menos algunos ejemplos semejantes de c\u00f3mo se pod\u00ed\u00ada formular esa eucharistia cristiana.<\/p>\n<p>El primer texto preciso lo encontramos solamente en la oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias que nos transmite Hip\u00f3lito Romano, a comienzos del s. ni, en su Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica. Se trata de un texto no prescrito, sino ejemplificativo, que el presidente puede seguir con toda libertad, sin estar obligado a ello. Despu\u00e9s de la introducci\u00f3n (el di\u00e1logo como el de hoy), leemos: \u00abTe damos gracias, oh Dios, por medio de tu amado Hijo Jesucristo, que en estos \u00faltimos tiempos nos has enviado como salvador y redentor&#8230;\u00bb (c. 4). El texto corresponde sustancialmente, con excepci\u00f3n del Sanctus y algunos peque\u00f1os cambios, a la actual segunda plegaria eucar\u00ed\u00adstica. La celebraci\u00f3n del domingo mediante la liturgia de la palabra y del memorial del Se\u00f1or (eucarist\u00ed\u00ada) es la primera y m\u00e1s importante acci\u00f3n lit\u00fargica de la iglesia antigua testimoniada con toda claridad.<\/p>\n<p>A la vez va form\u00e1ndose -aunque est\u00e9 menos testimoniada- la celebraci\u00f3n de la pascua anual. Un escrito de los a\u00f1os 130-140, la Epistula Apostolorum, habla por primera vez de la existencia de esta fiesta&#8217;. Se celebra ya anualmente, como la pascua jud\u00ed\u00ada, en memoria de la muerte salv\u00ed\u00adfica de Cristo, en la que se cumple la pascua antigua, que la prefiguraba. Su liturgia consiste concretamente en una vigilia nocturna (vigilia), concluida al canto del gallo con la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada. Hacia finales del s. tt, la controversia sobre la fecha precisa de la pascua (a saber: si hab\u00ed\u00ada que seguir la costumbre jud\u00ed\u00ada, poniendo el acento en la muerte del Se\u00f1or, y adoptar por tanto el 14 de Nis\u00e1n, o bien si se debe elegir como fecha el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or sucesivo al 14 de Nis\u00e1n, poniendo as\u00ed\u00ad el acento en la resurrecci\u00f3n) lleva a preferir el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or. La vigilia nocturna que precede al d\u00ed\u00ada festivo (y a todo el tiempo festivo pascual, el pentecost\u00e9s que se a\u00f1adi\u00f3 muy pronto) es un elemento decisivo. Desde bien entrado el s. tn, la fiesta de la pascua es solamente el transitus, el \u00abpaso del ayuno a la fiesta; por tanto, propiamente un punto de demarcaci\u00f3n, la superaci\u00f3n de la l\u00ed\u00adnea divisoria entre muerte y vida\u00bb 6, entre la muerte de cruz y la resurrecci\u00f3n de Cristo, entre la muerte al pecado y la nueva vida con Cristo. Despu\u00e9s, poco a poco, toda la vigilia y la eucarist\u00ed\u00ada festiva que la cierra se llamar\u00e1n pascua; por eso la pascua comprende tambi\u00e9n el ayuno a partir de la tarde del viernes santo, desde lahora de la muerte del Se\u00f1or. En el s. tv se coloca delante de la pascua el \u00abtiempo de cuarenta d\u00ed\u00adas de ayuno y penitencia\u00bb, y despu\u00e9s de ella el \u00abtiempo de cincuenta d\u00ed\u00adas\u00bb o pentecost\u00e9s, en el que, seg\u00fan una afirmaci\u00f3n de Tertuliano (De corona 3), es nefas, no est\u00e1 permitido ayunar ni rezar de rodillas, exactamente como en los d\u00ed\u00adas del Se\u00f1or. Esta celebraci\u00f3n anual es, en aquella \u00e9poca y en el fondo hasta hoy, \u00abla fiesta\u00bb de la iglesia pura y simplemente, he heort\u00e9, \u00aben su conjunto la fiesta de la redenci\u00f3n a trav\u00e9s de la muerte y la glorificaci\u00f3n del Se\u00f1or 6b6En esta santa noche pascual se administra tambi\u00e9n el bautismo y la sucesiva imposici\u00f3n de las manos y unci\u00f3n para la comunicaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Se trata de los dos sacramentos de la iniciaci\u00f3n a la vida cristiana, que llevan a la cumbre de la primera participaci\u00f3n activa en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>Estamos bien informados sobre la celebraci\u00f3n de la liturgia de esos sacramentos de la iniciaci\u00f3n a trav\u00e9s de la Didaj\u00e9, de Justino (Apolog\u00ed\u00ada I), de Tertuliano y, al principio del s. iii, nuevamente de Hip\u00f3lito (Tradici\u00f3n apost\u00f3lica). Tras una adecuada preparaci\u00f3n catequ\u00e9tica, completada en los \u00abcuarenta d\u00ed\u00adas\u00bb de ayuno de la preparaci\u00f3n de la fiesta pascual, despu\u00e9s de oraciones y exorcismos, despu\u00e9s de la participaci\u00f3n en la vigilia nocturna, a primeras horas de la ma\u00f1ana se consagra el agua, los candidatos se despojan de sus ropas -s\u00ed\u00admbolo del hombre viejo-, se consagra el aceite sagrado, los que van a ser bautizados renuncian a Satan\u00e1s y bajan, desnudos, al agua, y all\u00ed\u00ad escuchan la triple pregunta e invitaci\u00f3n a confesar su fe en el Padre, y en el Hijo, y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, y se les sumerge tres veces con tres invocaciones (ep\u00ed\u00adclesis) de los nombres divinos. Tras una primera unci\u00f3n con el \u00f3leo, los bautizados se visten sus ropas -s\u00ed\u00admbolo del hombre nuevo- y son conducidos ante el obispo, que les impone las manos y los unge con \u00f3leo santo mientras pronuncia estas palabras: \u00abSe\u00f1or Dios, que los has hecho dignos de merecer la remisi\u00f3n de los pecados mediante el ba\u00f1o de regeneraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, infunde en ellos tu gracia, para que te sirvan seg\u00fan tu voluntad&#8230;\u00bb El obispo les da el beso de paz y luego les admite a la oraci\u00f3n y a la participaci\u00f3n comunitaria en la eucarist\u00ed\u00ada con todo el pueblo (Tradici\u00f3n apost\u00f3lica 17-21). Este es el n\u00facleo del rito de la iniciaci\u00f3n, que es como el ideal&#8217; indicado para nuestros sacramentos actuales de la iniciaci\u00f3n por la constituci\u00f3n lit\u00fargica del Vat. II: \u00abPor el bautismo los hombres son injertados en el misterio pascual de Jesucristo: mueren con \u00e9l, son sepultados con \u00e9l y resucitan con \u00e9l; reciben el esp\u00ed\u00adritu de adopci\u00f3n de hijos, por el que clamamos: Abba! \u00c2\u00a1Padre! (Rom 8:15), y se convierten as\u00ed\u00ad en los verdaderos adoradores que busca el Padre. Asimismo, cuantas veces comen la cena del Se\u00f1or proclaman su muerte hasta que vuelva. Por eso, el d\u00ed\u00ada mismo de pentecost\u00e9s, en que la iglesia se manifest\u00f3 al mundo, los que recibieron la palabra de Pedro fueron bautizados&#8230; (Heb 2:41-42. 47). Desde entonces, la iglesia nunca ha dejado de reunirse para celebrar el misterio pascual: leyendo cuanto a \u00e9l se refiere en toda la escritura (Lev 24:27), celebrando la eucarist\u00ed\u00ada, en la cual se hacen de nuevo presentes la victoria y el triunfo de su muerte, y dando gracias al mismo tiempo a Dios por el don inefable (2Co 9:15)&#8230;\u00bb (SC 6).<\/p>\n<p>En el mismo tiempo en que se hace esta elocuente descripci\u00f3n de la liturgia central de la iglesia, encontramos tambi\u00e9n las primeras alusiones claras a la que ser\u00e1 posteriormente la liturgia de las Horas. La Tradici\u00f3n apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito, junto a la cena com\u00fan, conoce una especie de lucernarium o culto vespertino. Al caer de la tarde, el di\u00e1cono lleva la l\u00e1mpara a la asamblea y se pronuncia una oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias sobre ella: \u00abTe damos gracias, Se\u00f1or, por tu Hijo Jesucristo, nuestro Se\u00f1or, por el que nos has&#8217; iluminado revel\u00e1ndonos la luz incorruptible. Hemos vivido todo este d\u00ed\u00ada y hemos llegado al comienzo de la noche&#8230; Que no nos falte ahora la luz de la tarde, por tu gracia; por eso te alabamos y te glorificamos por medio de tu Hijo&#8230;\u00bb (c. 25). Otros cap\u00ed\u00adtulos invitan a orar por la ma\u00f1ana, antes de comenzar el trabajo; si es posible, incluso en la \u00abasamblea, donde el Esp\u00ed\u00adritu produce fruto\u00bb (c. 35). Pero tambi\u00e9n cada uno debe orar a la hora de tercia, sexta y nona, \u00abalabando continuamente a Dios\u00bb, y antes del reposo nocturno; e incluso los que viven en comunidad conyugal deben levantarse a media noche para orar (c. 41). Unos a\u00f1os antes Tertuliano trazaba el cuadro de estos tiempos de oraci\u00f3n de una manera algo m\u00e1s realista, y distingu\u00ed\u00ada las horae legitimae, o sea, los tiempos de oraci\u00f3n obligatorios \u00abal comienzo del d\u00ed\u00ada y de la noche\u00bb, de las \u00aborationes communes\u00bb, acerca de las cuales no existe ninguna prescripci\u00f3n (De oratione 25). De cualquier forma, no se trata de un deber en sentido estricto, porque \u00abrespecto a los tiempos de oraci\u00f3n no hay ninguna prescripci\u00f3n; solamente se debe orar en todo tiempo y en todo lugar\u00bb (ib, 24).<\/p>\n<p>Para hacer posible esta vida cristiana, que celebra la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica realizada por Dios en Cristo, los ap\u00f3stoles hab\u00ed\u00adan establecido ancianos, o sea, presb\u00ed\u00adteros (cf Heb 14:23). Al comienzo del s. 11, ya en Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada encontramos plenamente desarrollado el ministerio de los obispos, de los sacerdotes y de los di\u00e1conos. Al principio del s. tn es otra vez Hip\u00f3lito de Roma el primer testigo de las acciones cultuales por las que se transmite solemnemente este poder ministerial (Tradici\u00f3n apost\u00f3lica 2s; 7-13). En el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or los obispos presentes imponen las manos sobre el obispo neoelecto por el pueblo en presencia del presbiterio y recitan sobre \u00e9l la oraci\u00f3n de consagraci\u00f3n: \u00abDios y Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo&#8230;, env\u00ed\u00ada ahora el poder -que s\u00f3lo puede venir de ti- del Esp\u00ed\u00adritu soberano (heghemoniko\u00fc) que t\u00fa has dado a tu amado Hijo Jesucristo&#8230; Concede, Padre que conoces los corazones, a este siervo que has elegido para el episcopado, el don de pastorear tu santo reba\u00f1o&#8230;\u00bb (c. 3, ed. Botte, 6 y 8). De la misma manera el obispo y los sacerdotes imponen las manos sobre el candidato al presbiterado y oran sobre \u00e9l (c. 7, ed. Botte, 20). Al di\u00e1cono lo consagra solamente el obispo (c. 8, Botte, 22s; 26); los dem\u00e1s ministerios se transmiten sin imposici\u00f3n de manos (cc. 11; 13).<\/p>\n<p>Finalmente, debemos recordar que, ya a partir de la segunda mitad del s. u y despu\u00e9s a lo largo del s. iti, se celebran las memorias de los m\u00e1rtires en sus dies natalis, y precisamente con una celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada sobre sus tumbas, seguida de una comida en com\u00fan.<\/p>\n<p>Estos son los rasgos esenciales del culto divino de la iglesia postapost\u00f3lica en los ss. n y ni. Con gran libertad y apertura a la inspiraci\u00f3n del momento y del tiempo, las l\u00ed\u00adneas fundamentales de los evangelios y de las cartas apost\u00f3licas se tradujeron en unas pocas acciones cultuales sencillas, pero caracter\u00ed\u00adsticas, en las que, utilizando materiales de la tradici\u00f3n veterotestamentaria y adoptando formas que le resultaban comprensibles tambi\u00e9n al hombre helen\u00ed\u00adstico contempor\u00e1neo, se proclama, se celebray se comunica el misterio pascual de Cristo; o sea, el hombre se inserta en el misterio de Cristo a trav\u00e9s del bautismo, la confirmaci\u00f3n y la participaci\u00f3n en la eucarist\u00ed\u00ada, a trav\u00e9s de la celebraci\u00f3n regular de la eucarist\u00ed\u00ada en el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or de cada semana y en la celebraci\u00f3n anual de la pascua, de aquella gran vigilia nocturna que se prepara con un tiempo m\u00e1s bien largo de ayuno y se corona con el tiempo festivo y gozoso de pentecost\u00e9s. La oraci\u00f3n incesante, concretada en la alabanza matutina y de la tarde y en la oraci\u00f3n libre en cualquier momento, inserta la confesi\u00f3n de Cristo en la vida cotidiana.<\/p>\n<p>Aunque se trate solamente de l\u00ed\u00adneas fundamentales y esenciales y de primeras redacciones de textos escritos, la vida cultual posee ya una estructuraci\u00f3n fijada a grandes trazos, como deja intuir la Didaj\u00e9 y demuestran la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica y otras disposiciones eclesi\u00e1sticas semejantes de tiempos algo posteriores.<\/p>\n<p>El cuadro que hemos trazado, remiti\u00e9ndonos para los ss. u y un sobre todo a Hip\u00f3lito y a Tertuliano, se refiere principalmente a la liturgia de la iglesia de Roma y del Africa latina. Pero las indicaciones ocasionales que encontramos en otros escritos testimonian en medida suficiente que las estructuras fundamentales son iguales por todas partes. Pese a la libertad en la composici\u00f3n de los textos de que goza el obispo que preside el culto, encontramos en todas las iglesias las mismas celebraciones cultuales que explicitan el patrimonio originario heredado de los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>IV. Las grandes familias lit\u00fargicas<br \/>\nLa herencia apost\u00f3lica, materializada y estructurada concretamente con gran libertad, es sin\u00f3nimo de pluralismo. Originalmente, si hacemos abstracci\u00f3n de las pocas l\u00ed\u00adneas fundamentales, encontramos una variedad de formas, y no una forma \u00fanica y obligatoria para todos. Esto vale ya para lo que se refiere a la lengua. La primitiva comunidad apost\u00f3lica de Jerusal\u00e9n constituye el punto de partida. Pero ya aqu\u00ed\u00ad, junto a los judeocristianos que hablan arameo, encontramos a los \u00abhelenistas\u00bb (cf Heb 3:9-11; Heb 6:1 : \u00abmurmuraci\u00f3n de los helenistas contra los hebreos\u00bb con motivo del trato injusto a sus viudas y pobres). Se forman nuevas comunidades en Samaria (Heb 8:5-25), en Cesarea (Heb 8:40), Damasco (Heb 9:1), Antioqu\u00ed\u00ada (Heb 13:1), Chipre (Heb 13:4ss), y luego en toda Asia Menor y en Grecia y, finalmente, en Roma y Espa\u00f1a. La diversidad de lenguas es un hecho evidente: aqu\u00ed\u00ad el arameo, all\u00e1 el griego koin\u00e9, la lengua com\u00fan en la cuenca del Mediterr\u00e1neo, la oikoum\u00e9ne de entonces. Para el culto esto significa inmediatamente la distinci\u00f3n entre el hebreo-arameo de la biblia y su traducci\u00f3n griega llamada de los Setenta. Una importancia todav\u00ed\u00ada mayor adquieren las comunidades cristianas procedentes del paganismo, o sea, los cristianos helenistas, que durante los ss. o y m fueron constituyendo cada vez m\u00e1s el n\u00facleo de las iglesias cristianas. Las primeras iglesias se concentraron sobre todo en las grandes metr\u00f3polis del mundo de entonces, en Jerusal\u00e9n y en Antioqu\u00ed\u00ada (donde los disc\u00ed\u00adpulos fueron llamados por primera vez cristianos: Heb 11:26), en Corinto y Roma, en Alejandr\u00ed\u00ada y Efeso, etc. Naturalmente, de todo esto no sabemos todav\u00ed\u00ada nada preciso o concreto. Debemos, por as\u00ed\u00ad decir, deducirlo de los datos seguros de la Sagrada Escritura, de la doble forma de la lengua, de la fundaci\u00f3n de las primeras comunidades en esas grandes ciudades; y con esto debemos confrontar lo que conocemos de una \u00e9poca posterior, referido a las liturgias t\u00ed\u00adpicas formadas efectivamente en las grandes metr\u00f3polis, a saber: en Jerusal\u00e9n, Antioqu\u00ed\u00ada, Alejandr\u00ed\u00ada, Roma y el norte de Africa latina (Cartago). En esas ciudades hab\u00ed\u00adan puesto las bases los ap\u00f3stoles; sus sucesores, frecuentemente grandes figuras de obispos santos, edificaron sobre ellas. Lo que ellos propusieron y ordenaron, lo que ellos, guiados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo y en virtud de su gran personalidad, formularon en un momento de feliz inspiraci\u00f3n durante la celebraci\u00f3n de los d\u00ed\u00adas festivos, todo eso se puso por escrito, se coleccion\u00f3 y fue de nuevo utilizado. Comunidades m\u00e1s peque\u00f1as de los alrededores lo acogieron con admiraci\u00f3n; y as\u00ed\u00ad, a partir de la metr\u00f3poli, sede del obispo principal, se fue desarrollando una liturgia que ten\u00ed\u00ada una impronta t\u00ed\u00adpica.<\/p>\n<p>Podemos reconocer clar\u00ed\u00adsimamente ese proceso en la irradiaci\u00f3n ejercida por metr\u00f3polis occidentales como Roma, Mil\u00e1n y Cartago (en el norte de Africa proconsular). Aqu\u00ed\u00ad la formaci\u00f3n de familias lit\u00fargicas concretas va de la mano con el surgimiento de una espec\u00ed\u00adfica latinidad cristiana. El lat\u00ed\u00adn cristiano se ha desarrollado sobre todo en el Africa septentrional. Al crecer el n\u00famero de cristianos, hacia el final del per\u00ed\u00adodo de las persecuciones y despu\u00e9s del edicto de Mil\u00e1n del 313, la lengua griega koin\u00e9, adoptada originalmente en todas partes, cede el paso poco a poco al lat\u00ed\u00adn. Tertuliano puede considerarse como uno de sus grandes creadores; Minucio F\u00e9lix, sobre todo san Cipriano y luego Lactancio son sus representantes principales. En un primer momento, con una decisi\u00f3n conservadora perfectamente comprensible, se hab\u00ed\u00ada mantenido el griego en la celebraci\u00f3n del culto. Pero para bien de los fieles era necesario cambiar. En la iglesia romana, el paso del griego al lat\u00ed\u00adn en la liturgia tuvo lugar bajo el papa D\u00e1maso. La importancia de este acontecimiento puede caracterizarse as\u00ed\u00ad, seg\u00fan los estudios de Chr. Mohrmann y Th. Klauser: \u00ab&#8230; Los cristianos se crearon una lengua propia con dudas, con miedo (a perder la belleza del lat\u00ed\u00adn cl\u00e1sico), aprovechando las posibilidades que ofrec\u00ed\u00ada el estilo moderno de Gorgias (s. t a.C.) o de la escuela asi\u00e1tica con su estilo parat\u00e1ctico y antit\u00e9tico. Creando neologismos directos e indirectos, siguen una tendencia de vulgarizaci\u00f3n y renuevan el vocabulario&#8230; La evoluci\u00f3n se aprecia f\u00e1cilmente en las obras de Cipriano, de Hilario y luego de Agust\u00ed\u00adn. Nace as\u00ed\u00ad una lengua propia, literariamente digna; el estilo parat\u00e1ctico y antit\u00e9tico corresponde mejor a la dignidad de la oraci\u00f3n cristiana por razones psicol\u00f3gicas, hist\u00f3ricas y teol\u00f3gicas (es m\u00e1s popular; es el estilo del AT y del NT; ilumina mejor la dial\u00e9ctica de la existencia cristiana: Dios-hombre, cielo-tierra, bien-mal)\u00bb&#8216;. Agust\u00ed\u00adn puede decir: los cristianos \u00abhabent enim linguam suam qua utantur&#8230; Melius ergo de ore christiano ritus loquendi ecclesiasticus procedit\u00bb (Enarr. in Sal 93:3).<\/p>\n<p>En este clima de libertad para una creaci\u00f3n espont\u00e1nea, de apertura ling\u00fc\u00ed\u00adstica, de consideraci\u00f3n hacia las necesidades de los fieles, dominado por obispos excelentes por su genio y santidad, que gobiernan las principales sedes de la cristiandad, se producen abundantes textos nuevos: ya no hay solamente una sola gran plegaria eucar\u00ed\u00adstica (como suced\u00ed\u00ada y sucede todav\u00ed\u00ada en las iglesias orientales), sino una multiplicidad de plegarias: una oratio (collecta) que&#8217;abre la celebraci\u00f3n; una oraci\u00f3n introductoria sobre las ofrendas (super oblata); numerosos incipit intercambiables de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, que a continuaci\u00f3n se llamar\u00e1n prefacios; el n\u00facleo de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica (sobre todo en la forma, testimoniada por Ambrosio, pero elaborada t\u00ed\u00adpicamente en Roma, del canon romanas); breves oraciones conclusivas (post communionem, super populum). Todo esto en una forma literaria, podr\u00ed\u00adamos decir, unitaria: en la lengua sint\u00e9tica, precisa, magistral de la latinidad tard\u00ed\u00ada; en un lat\u00ed\u00adn cristiano que se conjuga de formas siempre nuevas, con las que se intenta expresar de alguna manera la grandeza de las acciones sagradas. Y con tal libertad, espontaneidad y multiformidad, que un concilio de Hipona del 393 -por tanto, contempor\u00e1neo de Agust\u00ed\u00adn- se ve obligado a dar algunas advertencias: se pueden usar esas plegarias solamente despu\u00e9s que hayan sido aprobadas y eventualmente corregidas por hermanos competentes bajo la vigilancia de los obispos (can. 21). Tanta riqueza y espontaneidad nos permiten decir: \u00abSe trata aqu\u00ed\u00ad de una expresi\u00f3n t\u00ed\u00adpica de la mayor movilidad del genio occidental latino frente al genio m\u00e1s contemplativo, m\u00e1s tranquilo, de los orientales, que usaban una sola plegaria eucar\u00ed\u00adstica\u00bb<br \/>\nAnte todo en Roma, pero tambi\u00e9n de manera parecida en otras partes, estas oraciones, creaciones de los grandes obispos, fueron coleccionadas, conservadas en el archivo, repetidas;luego las adoptaron las iglesias m\u00e1s cercanas, despu\u00e9s de copiarlas en peque\u00f1os libelli sacramentorum, fasc\u00ed\u00adculos que conten\u00ed\u00adan los textos necesarios para una digna celebraci\u00f3n de los sacramentos eucar\u00ed\u00adsticos, que posteriormente se unieron en el libro denominado sacramentarium. Un primer ejemplo de una colecci\u00f3n de este estilo, hecha todav\u00ed\u00ada por una mano privada, ser\u00e1 el Sacramentarium Veronense (llamado tambi\u00e9n Leonianum, porque alguna que otra oraci\u00f3n hab\u00ed\u00ada sido compuesta por el gran obispo de Roma san Le\u00f3n Magno)<br \/>\nDe la misma manera debemos Imaginarnos el desarrollo de la liturgia en las dem\u00e1s grandes ciudades. Con el apoyo de la iglesia episcopal de la metr\u00f3poli de la grandes provincias (con frecuencia sede antigua de un ap\u00f3stol o de un disc\u00ed\u00adpulo de los ap\u00f3stoles, y en todo caso de grandes obispos santos) se forman a lo largo del s. iv y siguientes, en Oriente, la liturgia siro-antioquena del s. iv, que se remite a la Didaskalia sir\u00ed\u00adaca del s. ni, concretada sobre todo en las Constituciones apost\u00f3licas (2,57; 7,39-45; 8,5.11-15), y la liturgia alejandrina, que se nos ha conservado aproximadamente en el Euchologion de Serapi\u00f3n (s. iv). En Occidente se formaron la liturgia (latino-africana) romana; la milanesa (o -> ambrosiana); la -> hispana antigua (visig\u00f3tica), que es la que m\u00e1s se diferencia de las formas romanas, y la galicana, de la que podemos hacernos una idea -aunque solamente aproximada- por los Sermones de san Ces\u00e1reo de Arl\u00e9s y los escritos de Gregorio de Tours (s: vi). La gran riqueza de estas familias lit\u00fargicas pudo desarrollarse en la atm\u00f3sfera de libertad instaurada bajo Constantino y sus sucesores. Junto a los textos para la celebraci\u00f3n de los santos misterios redactados en las grandes lenguas de la \u00e9poca -sir\u00ed\u00adaco, griego y lat\u00ed\u00adn- y en la correspondiente cultura espiritual, se desarroll\u00f3 tambi\u00e9n el complejo del culto divino, empezando por la construcci\u00f3n de los edificios necesarios y de su decoraci\u00f3n hasta la rica articulaci\u00f3n de las fiestas en su repetici\u00f3n c\u00ed\u00adclica.<\/p>\n<p>Mientras que al principio las comunidades se reun\u00ed\u00adan en los locales de alguna casa espaciosa, ahora surgen nuevas construcciones destinadas expresamente al culto divino. De los lugares de reuni\u00f3n de los primeros cristianos hablan, por ejemplo, las escasas noticias de los Hechos de los Ap\u00f3stoles: el yper\u00f3on de la comunidad apost\u00f3lica primitiva, 1,13; la casa de Mar\u00ed\u00ada, madre de Juan Marcos, 12,12; la sala de las fiestas de Tr\u00f3ade, 20,8; finalmente, en general, en todos los lugares: la ekkles\u00ed\u00ada [comunidad de los fieles] kat oikon, la comunidad que se reun\u00ed\u00ada para el culto en la casa de un creyente, la iglesia dom\u00e9stica. El ejemplo cl\u00e1sico de semejante domus ecclesiae primitiva, que de ser de propiedad privada pasa a ser de la comunidad y se reestructura con esta finalidad, es la de Doura Europos (poco despu\u00e9s del 200), enterrada durante casi dos milenios en la arena del desierto y recientemente sacada a la luz. Al final del s. ui se pod\u00ed\u00adan encontrar ya por todas partes muchos edificios por el estilo. A partir de ellos se desarrolla el local adecuado para las grandes celebraciones de la comunidad, estructurado de acuerdo con la nueva masa de participantes y con la nueva autoconciencia: la bas\u00ed\u00adlica, nacida de la uni\u00f3n de elementos de la domus ecclesiae cristiana y de la bas\u00ed\u00adlica romana profana. Se trata de una obra tan lograda, plasmada con un total esp\u00ed\u00adritu cristiano en la simplicidad de su aspecto exterior y en la intimidad serena y festiva de su interior, que determinar\u00e1 en los siglos siguientes la mayor\u00ed\u00ada de los edificios sagrados cristianos. Los ejemplos hist\u00f3ricos m\u00e1s famosos y que conocemos suficientemente, al menos en su planta o en im\u00e1genes, son: las bas\u00ed\u00adlicas romanas de las ap\u00f3stoles Pedro y Pablo, as\u00ed\u00ad como la iglesia catedral del obispo de Roma, o sea, la iglesia del Sant\u00ed\u00adsimo Salvador, de Letr\u00e1n, adem\u00e1s de las iglesias de Bel\u00e9n, Jerusal\u00e9n, Constantinopla, Nicomedia, Tr\u00e9veris, Aquilea, Mil\u00e1n, etc. \u00bb<br \/>\nJunto a la bas\u00ed\u00adlica se coloca el otro tipo creativamente modelado e igualmente surgido de la transformaci\u00f3n de edificios profanos de la \u00e9poca: la iglesia de planta circular, cuyo ejemplo m\u00e1s grandioso -la \u00abHagia Sophia\u00bb, de Constantinopla- existe todav\u00ed\u00ada, mientras que el espacio cultual en cuanto tal se nos muestra mejor en San Stefano Rotondo y en el mausoleo de Constanza, en Roma, as\u00ed\u00ad como en el m\u00e1s tard\u00ed\u00ado de San Vital, de R\u00e1vena.<\/p>\n<p>Asimismo deben recordarse las construcciones destinadas a acciones cultuales particulares: el edificio de planta circular del baptisterio, como el de Letr\u00e1n, en Roma; las memorias m\u00e1s modestas sobre las tumbas de los m\u00e1rtires (a partir de las cuales, a continuaci\u00f3n, se desarrollaron las imponentes iglesias sepulcrales) y en los lugares de la historia sagrada; finalmente, las instalaciones sepulcrales, como las de los cementerios romanos subterr\u00e1neos, con sus capillas, iglesias sepulcrales y, no en \u00faltimo lugar, una serie de im\u00e1genes.<\/p>\n<p>En estos lugares de culto -cuya decoraci\u00f3n art\u00ed\u00adstica interna conocemos de manera suficiente a trav\u00e9s de los mosaicos (naturalmente posteriores) de Santa Mar\u00ed\u00ada la Mayor, en Roma; de Aquilea y de R\u00e1venaejercen su funci\u00f3n de presidentes del pueblo creyente, que se re\u00fane para la celebraci\u00f3n com\u00fan, el obispo, los presb\u00ed\u00adteros y los di\u00e1conos revestidos de los trajes festivos de la sociedad de entonces, trajes que poco a poco se van convirtiendo en un h\u00e1bito o uniforme utilizado solamente durante el culto y que dan comienzo a las vestiduras lit\u00fargicas que us\u00f3 la edad media y que todav\u00ed\u00ada usa nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Sin embargo, el culto en su conjunto sigui\u00f3 siendo la liturgia comunitaria del pueblo de Dios en memoria del Se\u00f1or y de su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, con motivo de la celebraci\u00f3n regular de la eucarist\u00ed\u00ada el domingo (favorecida ahora incluso por la legislaci\u00f3n civil, que prescribe el necesario descanso y la abstenci\u00f3n de la actividad judiciaria y mercantil) y con motivo de la celebraci\u00f3n del mysterium paschale la noche de pascua, preparada e introducida por la rica liturgia de la cuaresma, que culmina en el domingo de ramos y el triduo pascual, y encuentra su propio coronamiento en la noche pascual (con la administraci\u00f3n de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n) y en el domingo de pascua. La fiesta contin\u00faa despu\u00e9s en el \u00abtiempo de los cincuenta d\u00ed\u00adas\u00bb de pentecost\u00e9s con el car\u00e1cter gozoso de su alleluia victorioso y con la espera del env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, ahora se abre camino -a lo largo del s. iv- una nueva forma de celebraci\u00f3n del misterio de Cristo, es decir, la celebraci\u00f3n de su encarnaci\u00f3n, de su epifan\u00ed\u00ada, de su revelaci\u00f3n luminosa como salvador del mundo, como luz de luz, como se\u00f1or poderoso, que manifiesta su propia gloria divina y redentora en su bautismo y en sus grandes milagros como inicio de la revelaci\u00f3n, que alcanzar\u00e1 su cumbre en la \u00abbeata passio\u00bb y en la gloriosa resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>A lo largo del s. iv se desarrolla tambi\u00e9n la veneraci\u00f3n de los m\u00e1rtires. Sobre sus tumbas se levantan peque\u00f1as memorias, los llamados martyria. La multiplicidad de las oraciones, que ahora las iglesias del Occidente introducen en la celebraci\u00f3n de la misa, facilita la veneraci\u00f3n de los santos, mientras la plegaria eucar\u00ed\u00adstica propiamente dicha, el canon, sigue reservado a la memoria central de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or; en ese memorial encuentra su centro decisivo todo martyrium, toda veneraci\u00f3n de los m\u00e1rtires.<\/p>\n<p>De manera que, durante el s. iv, el culto cristiano experiment\u00f3 un desarrollo rico, multiforme y al mismo tiempo dominado siempre por algunas l\u00ed\u00adneas fundamentales comunes: d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, celebraci\u00f3n pascual, nacimiento y epifan\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, sacramentos de la iniciaci\u00f3n, ordenaci\u00f3n de los ministros, memorias de los santos (de los m\u00e1rtires), oraci\u00f3n comunitaria por la ma\u00f1ana y por la tarde y tambi\u00e9n en las vigilias nocturnas; el centro de todo lo ocupa la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica como n\u00facleo y v\u00e9rtice de todo el culto cristiano, que realiza el memorial real de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. La iglesia local y su obispo est\u00e1n facultados para regular en sus particulares estas celebraciones, sobre todo por lo que se refiere a la elecci\u00f3n de las lecturas b\u00ed\u00adblicas y la formulaci\u00f3n de las oraciones. Precisamente aqu\u00ed\u00ad es donde se manifiesta la diversidad entre las formas orientales y occidentales. Mientras las iglesias orientales usan una sola gran plegaria eucar\u00ed\u00adstica, que se dice sobre los dones del pan y del vino y exalta en una s\u00ed\u00adntesis grandiosa la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo -plegaria diferente de una a otra iglesia, por lo cual poseemos un considerable n\u00famero de ellas , las iglesias occidentales introducen en cada misa diversas oraciones, que expresan con acentos siempre nuevos determinadas peticiones, acompa\u00f1an la marcha de la acci\u00f3n sagrada y nombran y exaltan en los prefacios elementos particulares de la obra salv\u00ed\u00adfica; por el contrario, siempre en Occidente, el n\u00facleo de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica est\u00e1 formado de manera m\u00e1s bien sobria y breve, y precisamente -en Roma, en el Africa septentrional (?) y en Mil\u00e1n, y algo menos en Espa\u00f1a por un solo texto esencial, el llamado canon.<\/p>\n<p>V. La liturgia romana cl\u00e1sica<br \/>\nTodo lo que hemos dicho sobre la formaci\u00f3n de las grandes familias lit\u00fargicas vale de manera especial para la iglesia romana. Tambi\u00e9n sus comienzos hay que colocarlos en la situaci\u00f3n general de libertad que seinstaur\u00f3 despu\u00e9s del edicto de Mil\u00e1n del 313. El favor imperial ofrece a la iglesia romana la posibilidad de desarrollarse grandemente, sobre todo a nivel de construcciones: surgen los grandes edificios de la iglesia catedral de Letr\u00e1n y las bas\u00ed\u00adlicas sobre las tumbas de los ap\u00f3stoles. Las exhortaciones preocupadas de diversos s\u00ed\u00adnodos africanos dejan adivinar un desarrollo tumultuoso de textos lit\u00fargicos: \u00ab&#8230; preces quae probatae fuerint in concilio, sive praefationes, sive commendationes seu manus impositiones, ab omnibus celebrentur, nec aliae omnino contra fidem praeferantur; sed quaecumque a prudentibus fuerint collectae dicantur\u00bb. Tambi\u00e9n san Ambrosio, pese a su celo por la autonom\u00ed\u00ada de su iglesia de Mil\u00e1n, reconoce la importancia extraordinaria e irradiante de la liturgia romana.<\/p>\n<p>Si todas las liturgias occidentales se distinguen claramente de las formas del Oriente, es necesario a\u00f1adir que el rito romano se distancia tambi\u00e9n de las formas todav\u00ed\u00ada m\u00e1s ricamente desarrolladas del rito hisp\u00e1nico y visig\u00f3tico [-> Hispana, Liturgia]. Distintivo particular de la liturgia romana es la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, el canon romanus \u00fanico, inmutable para todos los d\u00ed\u00adas del a\u00f1o y con pocos textos intercambiables (Communicantes, Hanc igitur). A continuaci\u00f3n estudiaremos de manera particular la naturaleza, las estructuras y el contenido de esta liturgia, porque ella no solamente ha ejercido un influjo fort\u00ed\u00adsimo sobre todas las liturgias occidentales, sino que en el transcurso de los siglos ha llegado a ser la liturgia casi exclusiva del Occidente (latino) y, por fin, de la iglesia universal (en Am\u00e9rica, Asia y Africa).<\/p>\n<p>Se trata del per\u00ed\u00adodo que va del s. iv hasta aproximadamente el s. vtn, o sea, del tiempo en que la iglesia romana desarroll\u00f3 y form\u00f3 de la manera espl\u00e9ndida que le es caracter\u00ed\u00adstica su propio culto, hasta darle una forma madura y extraordinariamente rica y preciosa bajo el aspecto teol\u00f3gico; despu\u00e9s, esas formas lit\u00fargicas entrar\u00e1n en contacto con los nuevos pueblos del medievo franco-germ\u00e1nico y sufrir\u00e1n numerosas modificaciones. El conocimiento de este tiempo se ve dificultado por el hecho de que casi todos los documentos que nos dan noticias sobre \u00e9l son manuscritos del per\u00ed\u00adodo sucesivo, influidos ya con frecuencia por la nueva situaci\u00f3n. Las formas t\u00ed\u00adpicamente romanas en sentido estricto comienzan cuando la iglesia local romana vive el paso del griego al lat\u00ed\u00adn, acontecimiento que tuvo lugar, con gran probabilidad, bajo el papa D\u00e1maso (366-384)13<br \/>\nAunque hayan sido puestos por escrito en un momento posterior, hay toda una serie de documentos que testifican en sustancia c\u00f3mo se celebraba en aquel tiempo el culto central; se trata de los libros que serv\u00ed\u00adan al pueblo de Dios de esta iglesia para celebrar, bajo la presidencia de su obispo rodeado de su presbyterium y de los ministros, los missarum solemnia, la misa solemne, como hoy dir\u00ed\u00adamos nosotros. Son: el Sacramentarium, que contiene todas las oraciones del sacerdote que celebra la misa (y tambi\u00e9n los otros grandes sacramentos); el Lectionarium, con los textos del AT y del NT que proclaman los ministros; el Liber antiphonarius, con los textos y melod\u00ed\u00adas de la schola cantorum (y, por lo menos en teor\u00ed\u00ada, del pueblo), subdividido (aunque solamente en un per\u00ed\u00adodo posterior) en un Antiphonarius Missae y en un Antiphonarius Officii (este \u00faltimo para la liturgia de las Horas); el Ordo (romanus), el libro que describe la manera de ejecutar las acciones sagradas. Finalmente, debemos tener presentes los edificios y las obras de arte, queconstituyen el espacio y el ambiente de las acciones cultuales y reflejan de alguna manera su esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>El Sacramentario recoge las oraciones del sacerdote. Inicialmente \u00e9stas se dejaban a la libre inspiraci\u00f3n del celebrante; e incluso cuando \u00e9ste recurr\u00ed\u00ada a modelos, en el fondo quedaba libre. S\u00f3lo poco a poco se comenz\u00f3 a poner por escrito, a copiar y a conservar ciertas oraciones particularmente logradas, creadas en un momento feliz, para ponerlas a disposici\u00f3n de otros sacerdotes en un libellus sacramentorum, un peque\u00f1o libro que conten\u00ed\u00ada las oraciones necesarias para la celebraci\u00f3n de los sacramenta (es decir, la misa y los otros sacramentos). En un segundo momento, esos libelli se recogieron y se ordenaron primero de manera privada, y siguiendo criterios m\u00e1s bien externos (el orden de los meses); luego sistem\u00e1ticamente, en una sucesi\u00f3n regida por criterios teol\u00f3gicos, disponi\u00e9ndose dentro del anni circulus, o sea, se recogieron en el Liber Sacramentorum. Este es, simplificando un tanto las cosas, el proceso que se verific\u00f3, poco a poco, a lo largo de dos o tres siglos. Testigos de ello son los sacramentarios, que obviamente est\u00e1n ordenados de formas diversas -empezando por el Veronense (llamado tambi\u00e9n Leonianum), colecci\u00f3n privada de oraciones, cuyo n\u00facleo podr\u00ed\u00ada remontarse a Le\u00f3n Magno y a otros papas de los ss. v y vi. Todos estos libros siguen suministrando hasta hoy la mayor parte de las oraciones de la iglesia romana.<\/p>\n<p>Tras las oraciones de petici\u00f3n y de alabanza del sacerdote celebrante, atestiguadas por los sacramentarios, durante la acci\u00f3n cultual se hace la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios, de la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo. Para esa proclamaci\u00f3n sirve el Lectionarium, que contiene los pasajes escritur\u00ed\u00adsticos que se deben leer en vozalta. Al principio esas lecturas se eleg\u00ed\u00adan libremente de la biblia. Despu\u00e9s se comenz\u00f3 a indicar con signos en el texto b\u00ed\u00adblico los trozos que se deb\u00ed\u00adan leer y se redactaron listas con esas indicaciones, los llamados Capitulares. Finalmente, se copiaron nuevamente los trozos as\u00ed\u00ad indicados y se los reuni\u00f3 en libros especiales: en el Evangeliarium, para el di\u00e1cono, y en el Epistolarium, para el lector; independientes al principio, uno y otro acabaron por confluir en el leccionario de la misa, que se distingue del leccionario para la liturgia de las Horas. Los manuscritos m\u00e1s antiguos que nos ofrecen ese tipo de textos se remontan a los ss. vi y VII.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n a los ss. vi y vii se remontan los antifonarios, colecciones de textos y de melod\u00ed\u00adas para la celebraci\u00f3n de la misa y posteriormente del oficio divino, aunque las melod\u00ed\u00adas m\u00e1s antiguas que se nos han conservado son con frecuencia posteriores al tiempo del papa Gregorio Magno.<\/p>\n<p>De particular importancia son los Ordines (romani), que indican el modo de celebrar las acciones sagradas. Los Ordines que se nos han conservado son con frecuencia memorias de peregrinos franco-germ\u00e1nicos, que anotaron la costumbre romana que admiraban y la dieron a conocer en su patria para que fuera imitada, a veces adaptando o uniendo la praxis romana a las tradiciones locales. De todas formas, algunos de los 50 Ordines Romani [= OR] (seg\u00fan la numeraci\u00f3n y la clasificaci\u00f3n de M. Andrieu) nos ofrecen un cuadro relativamente fiel de la liturgia romana del per\u00ed\u00adodo cl\u00e1sico, o sea, del pleno desarrollo, anterior a la fusi\u00f3n con elementos franco-germ\u00e1nicos. Esto vale sobre todo para el OR 1, que nos presenta un cuadro claro de la misa solemne romana hacia el s. vn; lo mismo hace el OR XI parala celebraci\u00f3n del catecumenado y de la initiatio christiana (bautismo y confirmaci\u00f3n).<\/p>\n<p>El cuadro puede completarse de manera excelente remiti\u00e9ndose a los monumentos del arte contempor\u00e1neo que han llegado hasta nosotros, es decir, los edificios eclesi\u00e1sticos y su decoraci\u00f3n art\u00ed\u00adstica. Las bas\u00ed\u00adlicas, exteriormente grandiosas y sencillas, presentan en su interior una atm\u00f3sfera c\u00e1lida y festiva, en la que el pueblo de Dios se re\u00fane bajo la presidencia del obispo con su presbiterio para la celebraci\u00f3n comunitaria de la eucarist\u00ed\u00ada, o sea, de la liturgia de la palabra y de la liturgia sacramental propiamente dicha del memorial del Se\u00f1or y del sagrado convite. Hermosos ejemplos de semejantes construcciones son, en la misma Roma, sobre todo Santa Sabina y -aunque un poco posterior- Santa Mar\u00ed\u00ada la Mayor; asimismo las iglesias de R\u00e1vena: San Apolinar Nuevo, San Apolinar en Classe, San Vital y los dos baptisterios. Santa Mar\u00ed\u00ada la Mayor ofrece tambi\u00e9n un hermoso ejemplo de representaci\u00f3n del ciclo de la historia sagrada (a lo largo de las paredes de la nave central). Es digna de consideraci\u00f3n la imagen del Cristo de estos siglos, representado sea en las prefiguraciones de la historia de la salvaci\u00f3n, sea de manera directa: en la imagen del Cristo joven, del buen pastor, del soldado victorioso (R\u00e1vena, capilla arzobispal) y, finalmente, en el Cristo barbado, maestro y dominador; del Pantokrator, por ejemplo, en los santos Cosme y Dami\u00e1n en Santa Pudenciana, de Roma, y, por \u00faltimo, en la figura del crucificado, como en Santa Mar\u00ed\u00ada Antigua, tambi\u00e9n en Roma (y en las correspondientes reproducciones, de peque\u00f1o tama\u00f1o, como por ejemplo en el Codex de Rabulas y de Rossano). El arte cristiano antiguo, que encontr\u00f3 su lugar en las bas\u00ed\u00adlicas romanas, supo concretar la victoria del misterio de Cristo, la s\u00ed\u00adntesis del mysterium paschale, utilizando los elementos mejores de la grandeza (romana) antigua y de la majestad oriental, y superando el estilo demasiado superficial, juguet\u00f3n e impresionista del naturalismo helenista tard\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>En este marco se debe ver la celebraci\u00f3n festiva de los Missarum Sollemnia, ilustrada y presupuesta en el OR I. Se trata del culto practicado por el obispo de Roma en su catedral, en comuni\u00f3n con todo el pueblo de Dios y con la utilizaci\u00f3n de todos los libros mencionados. Se subraya que se trata de un culto comunitario del obispo y del pueblo. El orden y la sucesi\u00f3n del conjunto corresponden todav\u00ed\u00ada a la mejor forma b\u00ed\u00adblica. No existen oraciones privadas (ni, por tanto, tampoco las oraciones silenciosas del sacerdote en los escalones del altar, durante la ofrenda de los dones, antes y despu\u00e9s de la comuni\u00f3n, a\u00f1adidas solamente en el medievo). Unicamente se encuentra al comienzo un breve acto de adoraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada (conservada desde la anterior celebraci\u00f3n de la misa). Por lo dem\u00e1s, toda la piedad personal se manifiesta en la celebraci\u00f3n simple y genuina de la gran acci\u00f3n: despu\u00e9s del introitus vienen la oraci\u00f3n, las lecturas, la homil\u00ed\u00ada (por lo menos todav\u00ed\u00ada en la \u00e9poca de Gregorio Magno), la ofrenda de los dones, la plegaria solemne y la acci\u00f3n de gracias (esto es, la eucharistia propiamente dicha) sobre esos dones y el sagrado convite bajo las dos especies para todos. Todo ello con gran sencillez y solemnidad: herencia apost\u00f3lica; desarrollo de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica originalmente griega (prefacio y canon); su adaptaci\u00f3n de acuerdo con el genio latino en la lengua cl\u00e1sica de la latinidad tard\u00ed\u00ada cristiana; realizaci\u00f3n de la tradici\u00f3n universal en la forma exteriorde la cultura de entonces; transmisi\u00f3n de elevados valores espirituales en una forma externa elocuente. Naturalmente, la celebraci\u00f3n que acabamos de describir de los Missarum Sollemnia es el culto festivo del papa, pero sirve de modelo a todas las dem\u00e1s acciones eucar\u00ed\u00adsticas. Con gran libertad se orientan hacia este alto modelo en las celebraciones que los presbyteri realizan en los tituli (o sea, en las iglesias parroquiales) de la ciudad y en reuniones menos numerosas. Para completar el cuadro de la liturgia de aquel tiempo es necesario por lo menos aludir a la celebraci\u00f3n de las solemnidades: despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n de la navidad y epifan\u00ed\u00ada, de las memoriae de los m\u00e1rtires, y particularmente de los grandes ap\u00f3stoles, as\u00ed\u00ad como de las solemnidades de Mar\u00ed\u00ada, Madre de Dios, est\u00e1 la gran celebraci\u00f3n del misterio pascual, o sea, la celebraci\u00f3n de la vigilia pascual, preparada por la quadragesima y prolongada en el tiempo festivo de la quinquagesima pascual (pentecost\u00e9s), que concluye el d\u00ed\u00ada cincuenta con el domingo de pentecost\u00e9s.<\/p>\n<p>En este espacio de tiempo festivo se inserta de manera elocuente la celebraci\u00f3n de la iniciaci\u00f3n cristiana: la preparaci\u00f3n de los catec\u00famenos en los cuarenta d\u00ed\u00adas anteriores a la pascua; la administraci\u00f3n de los sacramentos del bautismo, la confirmaci\u00f3n y la primera plena y real participaci\u00f3n en la eucarist\u00ed\u00ada la noche de pascua, as\u00ed\u00ad como la atenci\u00f3n prestada a los nuevos bautizados en la semana de pascua y en el sucesivo tiempo pascual 20. A esto se a\u00f1ade la celebraci\u00f3n de las consagraciones (concesi\u00f3n de los \u00f3rdenes) sobre todo durante las cuatro t\u00e9mporas, celebraci\u00f3n consistente en una simple imposici\u00f3n de las manos y una oraci\u00f3n. Acerca del officium divinum, la liturgia de las Horas de aquel\u00ed\u00ados siglos, es poco lo que sabemos. Propiamente se trata s\u00f3lo de las horas principales, de los laudes matutinos y ad vesperas, y por lo menos de las vigilias que preced\u00ed\u00adan a las grandes solemnidades principales. Obviamente, para garantizar la celebraci\u00f3n, los papas debieron recurrir siempre a peque\u00f1os grupos m\u00e1s celosos, en la pr\u00e1ctica, a monjes. Sus monasterios se construyeron en gran n\u00famero alrededor de las grandes bas\u00ed\u00adlicas, como ha demostrado G. Ferrari. Esos monasterios anticipan los posteriores cap\u00ed\u00adtulos de can\u00f3nigos de las grandes bas\u00ed\u00adlicas.<\/p>\n<p>Aunque solamente con trabajo se puede sacar este cuadro de las fuentes, que describen, no siempre de manera detallada y sobre todo no siempre de manera clara, la situaci\u00f3n originaria, de todas formas los datos bastan para iluminar -especialmente confront\u00e1ndolos con las liturgias de Oriente y de las iglesias hisp\u00e1nicas&#8211; lo que se ha llamado justamente \u00abthe genius of the Roman Rite\u00bb. La peculiaridad formal de la liturgia romana puede caracterizarse m\u00e1s o menos as\u00ed\u00ad: \u00abUna sencillez precisa, sobria, breve, sin palabrer\u00ed\u00adas, poco sentimental; una disposici\u00f3n clara y l\u00facida; grandeza sagrada y humana a la vez, espiritual y de gran valor literario\u00bb. Pero es m\u00e1s importante la peculiaridad teol\u00f3gica presente en esa liturgia. Se trata en primer lugar de la cl\u00e1sica postura fundamental de la oraci\u00f3n en las grandes plegarias, observada rigurosamente en aquellos primer\u00ed\u00adsimos siglos (posteriormente abandonada y coherentemente reafirmada despu\u00e9s del Vat. II): \u00abDum ad altare assistitur, semper ad Patrem dirigitur oratio\u00bb, por medio de Cristo nuestro Se\u00f1or, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, seg\u00fan la formulaci\u00f3n de los s\u00ed\u00adnodos africanos de Hipona del 393 y de Cartago del 397. Adem\u00e1s, es degran valor la piedad eucar\u00ed\u00adstica, que se expresa as\u00ed\u00ad en las plegarias romanas: la ecuarist\u00ed\u00ada es la acci\u00f3n sagrada que celebra el memorial de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, culmina en la prex eucharistica (en el canon romano), est\u00e1 introducida por la oratio super oblata y por el prefacio, y se concluye con el Am\u00e9n de los fieles. Estos \u00faltimos toman parte en la acci\u00f3n en dos momentos fundamentales de car\u00e1cter procesional: la presentaci\u00f3n de los dones del pan y del vino, y la aproximaci\u00f3n a la mesa santa para comulgar bajo las dos especies. El final es la oratio post communionem. En esta acci\u00f3n solemne se cumple el memorial, que es la presencia del sacrificio de Cristo, \u00abhostia pura, sancta, inmaculata, panis vitae aeternae et calix salutis perpetuas\u00bb. El cuerpo y la sangre de Cristo se reciben \u00abex hac altaris participatione\u00bb. Todo ello se expresa de una manera sobria, y manifiesta claramente la realidad: \u00absacramenta caelestia, mysteria, sancta, remedium, alimonia, panis, potus, libamen, munus, pignus\u00bb. La celebraci\u00f3n se orienta a la adoraci\u00f3n de Dios Padre, pero mediante Jesucristo, en la representaci\u00f3n de su \u00fanico sacrificio. S\u00f3lo con mucha discreci\u00f3n se habla de la adoraci\u00f3n del sagrado manjar, del cuerpo y la sangre de Cristo, y concretamente -a excepci\u00f3n del respeto con que todo se realiza-s\u00f3lo en la r\u00fabrica del OR I (n. 49): \u00abPontifex, inclinato capite, salutat sancta\u00bb, al comienzo de la celebraci\u00f3n. Se trata siempre de la celebraci\u00f3n de toda la ecclesia, que se re\u00fane para la statio en un determinado d\u00ed\u00ada lit\u00fargico, y para la celebraci\u00f3n habitual (del domingo) en los tituli. Y este culto es el culto divino de la iglesia romana, \u00abin qua semper apostolicae cathedrae viguit principatus\u00bb (Agust\u00ed\u00adn, Efe 43:7), \u00abin qua immaculata est semper catholica servata religio\u00bb (papa Hormisdas, 514-523).<\/p>\n<p>VI. Las transformaciones de la liturgia romana al encontrarse con el genio franco-germ\u00e1nico<br \/>\nEs un dato hist\u00f3rico que la liturgia romana emigr\u00f3 hacia el norte, primero en un proceso casi imperceptible y m\u00e1s bien casual, y despu\u00e9s de manera consciente. En esa emigraci\u00f3n se adapt\u00f3, bajo m\u00faltiples aspectos, a las nuevas situaciones y se modific\u00f3 para, a continuaci\u00f3n, cambiada y enriquecida, volver a Roma como fundamento de la liturgia romana de la edad media. Inicialmente fueron peregrinos de pa\u00ed\u00adses franco-(galo)-germ\u00e1nicos, llenos de admiraci\u00f3n por el ceremonial, los edificios y los textos de la liturgia romana, papal, los que la dieron a conocer en el norte con sus narraciones, con sus esbozos y finalmente con sus textos. As\u00ed\u00ad, en la pr\u00e1ctica, se acog\u00ed\u00adan los elementos de una liturgia grandiosa, monumental, y pese a todo sencilla, al par que su peculiaridad teol\u00f3gica, sin renunciar en todo caso al propio patrimonio, tal y como todav\u00ed\u00ada se nos ha conservado en los documentos de la liturgia galicana antigua (en el Missale Gothicum, Francorum, Gallicanum Vetus), caracterizada por una predilecci\u00f3n por el lenguaje sentimental, c\u00e1lido, conmovedor, y por la acci\u00f3n dram\u00e1tica. Un primer resultado de la fusi\u00f3n de las dos formas son los Sacramentaria Gelasiana del s. VIII, cuya forma original se elabor\u00f3 probablemente en Flavigny hacia la mitad del siglo bajo Pipino.<br \/>\nPero la admiraci\u00f3n por Roma y la veneraci\u00f3n hacia la iglesia de San Pedro empujaron todav\u00ed\u00ada m\u00e1s a los nuevos pueblos. Repetidamente Carlomagno pide al papa textos romanos puros. Quiz\u00e1 le mov\u00ed\u00adan tambi\u00e9n razones pol\u00ed\u00adticas: quer\u00ed\u00ada reforzar los lazos entre las diversas regiones de su reino occidental medianteuna unificaci\u00f3n de la liturgia, precisamente sobre la base del modelo romano. Naturalmente, el sacramentario puro que le envi\u00f3 el papa Adriano I \u00abex bibliotheca cubiculi\u00bb, un gregorianum, no bastaba: ante todo estaba incompleto, y adem\u00e1s no respond\u00ed\u00ada plenamente a las nuevas situaciones. As\u00ed\u00ad los ministros del rey, sobre todo, seg\u00fan parece, Benito de Aniane, lo completaron, y explicaron detalladamente su trabajo en un pr\u00f3logo (\u00abHucusque\u00bb). El hecho es bastante sintom\u00e1tico.<\/p>\n<p>Un patrimonio originalmente romano, en s\u00ed\u00ad mismo herencia de los comienzos del s. v, elaborado en la Roma papal de los ss. v-VIII, se adopta en la capilla palatina del rey-emperador y sirve no s\u00f3lo para Aquisgr\u00e1n, sino para todo el pa\u00ed\u00ads de los francos y en el imperio de Occidente como base para una liturgia enriquecida con elementos ind\u00ed\u00adgenas. Lo que aqu\u00ed\u00ad sucedi\u00f3 con el sacramentario es ejemplo elocuente del proceso an\u00e1logo que afect\u00f3 a la progresiva elaboraci\u00f3n del Ordo Missae, y sobre todo a la celebraci\u00f3n concreta de las diferentes acciones lit\u00fargicas, y finalmente a los leccionarios y antifonarios. Nos limitaremos a mencionar algunos ejemplos t\u00ed\u00adpicos. La nueva liturgia mixta es m\u00e1s rica que las formas simples de la antigua liturgia romana; se a\u00f1ade la espl\u00e9ndida consagraci\u00f3n del cirio pascual, misas votivas, un gran n\u00famero de oraciones m\u00e1s marcadamente personales, sobre todo oraciones en las que el sacerdote confiesa privadamente y en silencio sus propias culpas y pide perd\u00f3n (las llamadas apolog\u00ed\u00adas), que poco a poco van apareciendo al comienzo de casi todas las partes de la misa. Muchas oraciones son de tipo nuevo, se dirigen preferentemente al mismo Cristo y no ya, como en la forma cl\u00e1sica, s\u00f3lo al Padre mediante Cristo; adem\u00e1s se aprecia una fuerte conciencia del pecado, una angustia frente al juicio inminente. El car\u00e1cter comunitario queda marcadamente en segundo plano; el pueblo creyente toma parte menos activa en el culto, con frecuencia es s\u00f3lo un espectador mudo de una liturgia clerical. El sacerdote, que ahora est\u00e1 casi siempre de pie en el altar de espaldas al pueblo, celebra el culto con un aislamiento mayor y va asumiendo cada vez m\u00e1s todos los papeles que hasta ahora se hab\u00ed\u00adan distribuido entre varios ministros. Por eso le basta con un solo libro, que contenga todo lo necesario para la celebraci\u00f3n; de aqu\u00ed\u00ad nace el Missale plenarium, en el que se recogen a la vez ant\u00ed\u00adfonas, oraciones, lecturas, prefacios, canon y toda la ordenaci\u00f3n de la misa. De manera semejante se recogen juntas las r\u00fabricas y los textos necesarios para el culto celebrado por el obispo, primero ampliando m\u00e1s o menos los Ordines, y finalmente, hacia el 950, en el monasterio de St. Alban, de Maguncia, todo se sintetiza en un libro \u00fanico que recibe el significativo nombre de Pontificale Romano-Germanicum. El monasterio renano no es el \u00fanico centro de semejantes trabajos de compilaci\u00f3n, de adaptaci\u00f3n y de desarrollo de documentos. Algo parecido sucede en San Gall (Suiza), en Metz (Lorena), en S\u00e9ez (Normand\u00ed\u00ada), en Minden (Alemania septentrional), etc. Un ele-mento importante de la liturgia modificada es la multiplicidad de las misas, pr\u00e1cticamente de car\u00e1cter privado con mucha frecuencia, a pesar de que en un primer momento se celebren con la intenci\u00f3n clara de imitar en el ambiente germ\u00e1nico ind\u00ed\u00adgena el ciertamente rico culto estacional romano.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en este caso conocemos en cierta medida, mediante los monumentos conservados, el ambienteen que se celebraba la liturgia. Sobre el modelo romano o raven\u00e9s se construyeron en los ss. vol y ix las iglesias de planta circular de la capilla palatina de Carlomagno en Aquisgr\u00e1n, de San Miguel en Fulda, de S. Riquier y de Germigny-des-Pr\u00e9s. Tambi\u00e9n la construcci\u00f3n alargada de forma basilical se desarrolla en las maravillosas iglesias de Korvey (Corbeia nova, Weser), de San Ciriaco en Gernrode, de San R\u00e9my en Reims; formas m\u00e1s sencillas encontramos en las iglesias rom\u00e1nicas de Catalu\u00f1a y, por ejemplo, en San Miguel de Pav\u00ed\u00ada, hasta que en el estilo rom\u00e1nico antiguo surjan edificios imponentes como el de S. Benoit (Fleury)-sur-Loire, que pretenden presentar en la poderosa y torreada fachada exterior el misterio de Cristo, hasta ahora completamente escondido en el interior de la iglesia (ejemplos cl\u00e1sicos posteriores ser\u00e1n la iglesia abacial de Cluny y las catedrales renanas, as\u00ed\u00ad como, aunque de manera diversa, las iglesias rom\u00e1nicas de Colonia o el arte rom\u00e1nico-bizantino de Sicilia). Esas iglesias de arte rom\u00e1nico unen de manera feliz \u00ablo est\u00e1tico con lo din\u00e1mico, la l\u00ed\u00adnea horizontal y la vertical, la perfecci\u00f3n de la armon\u00ed\u00ada, simple y monumental, con el vitalismo voluntarista y \u00e9tico de los pueblos franco-germ\u00e1nicos&#8230;, en un conflictivo creativo&#8230;, con una belleza espec\u00ed\u00adfica, llena de tensiones, a veces tr\u00e1gicas&#8230; Encontramos el mismo fen\u00f3meno en las formas de la liturgia de esa \u00e9poca: el genio (el \u00e9thos) nuevo, un componente de individualismo voluntarista, exige y encuentra la manera de entrar en las formas transmitidas por Roma. Reconoce&#8230; el primado de estas formas y mediante esta sumisi\u00f3n crea la liturgia nueva, la piedad nueva, la cultura cristiana nueva de estos siglos, que as\u00ed\u00ad se acercan a la meta suprema de la s\u00ed\u00adntesis propia de los ss. xii y xiii&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>VII. Transformaciones, desarrollos, reformas<br \/>\n1. LA LITURGIA DE LA CURIA. Todo el material elaborado en este proceso de transformaci\u00f3n durante siglos e introducido y aceptado en la celebraci\u00f3n cultual necesitaba una ulterior maduraci\u00f3n y codificaci\u00f3n para poder convertirse en la base de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica de los siglos sucesivos. Nuevamente esto sucedi\u00f3 mediante un acto de Roma y su irradiaci\u00f3n, sobre todo por obra de la joven orden franciscana. La liturgia del per\u00ed\u00adodo romano cl\u00e1sico y la franco-germ\u00e1nica de los monasterios y catedrales era demasiado rica para poder llegar a ser patrimonio com\u00fan.<\/p>\n<p>Es un m\u00e9rito del clero de la curia romana de los ss. mi y xu4 el haberla adaptado y hecho pr\u00e1cticamente accesible incluso a comunidades m\u00e1s peque\u00f1as, sobre todo parroquiales. Este necesitaba esa simplificaci\u00f3n para su propio culto, todav\u00ed\u00ada comunitario siempre, durante las numerosas peregrinaciones de la corte romana. El resultado fue la liturgia de la curia romana, consistente en un Misal, un Breviario y un Pontifical (para el Breviarium, cf P. Salmon, L&#8217;Office divin au moyen\u00e1ge, Par\u00ed\u00ads 1967, 143-170; para el Pontif\u00ed\u00adcale, cf la ed. de M. Andrieu, Ciudad del Vaticano 1940).<\/p>\n<p>La joven comunidad de hermanos de san Francisco de As\u00ed\u00ads, deseosa de celebrar la misa y el oficio divino \u00absecundum ordinem sanctae romanae ecclesiae\u00bb (Regula II), adopt\u00f3 esa liturgia. Aim\u00f3n de Faversham, ministro general de la orden (1240-44), reelabor\u00f3 posteriormente todo ello y lo hizo m\u00e1s practicable. As\u00ed\u00ad, una vez reestructurada, esa liturgia, usada por sus hermanos, se difundi\u00f3 por todo el Occidente. Frente a la gran multiformidad de las liturgias, que hab\u00ed\u00adan conocido una aut\u00e9nticauniformidad solamente en el \u00e1mbito de las grandes comunidades religiosas (Cluny, Pr\u00e9montr\u00e9, Citeaux y luego sobre todo entre los dominicos) y en asociaciones metropolitanas menores, esto signific\u00f3 un paso importante hacia la uniformidad centralizada de la liturgia occidental, que tiene su fuente en un patrimonio romano, arrastrado por la fuerza revolucionaria de la orden franciscana. Naturalmente, la difusi\u00f3n manuscrita -la \u00fanica que exist\u00ed\u00ada antes de la invenci\u00f3n de la imprenta- sigui\u00f3 ofreciendo la posibilidad de continuos cambios y enriquecimientos nuevos. Pero el n\u00facleo fundamental y la actitud espiritual siguieron siendo comunes.<\/p>\n<p>Solamente el Pontifical fue modificado por el trabajo de Guillermo Durando, obispo de Mende (Francia), en 1285, y modificado de una manera t\u00ed\u00adpica de todo el proceso: un libro romano (que a su vez era la reelaboraci\u00f3n romana del Pontificale Romano-Germanicum de Maguncia) se adapt\u00f3 a las exigencias de un obispo que viv\u00ed\u00ada fuera de Roma, con la utilizaci\u00f3n de costumbres propias no romanas. Andrieu lo ha caracterizado de manera excelente: el trabajo de Durando, \u00abcat\u00f3lico por su extensi\u00f3n, lo ser\u00e1 tambi\u00e9n por su composici\u00f3n \u00ed\u00adntima\u00bb. La liturgia descrita en este libro muestra con claridad cu\u00e1les son las ideas directivas y la mentalidad de fondo, sobre las que se form\u00f3 la sociedad cristiana medieval: comunidad de fieles ordenada jer\u00e1rquicamente, capaz de asegurar la salvaci\u00f3n de todos sus miembros ordenados en torno al obispo, que tiene el poder de instituir al clero y de santificar a los laicos, e incluso de consagrar al mismo emperador, los reyes y los caballeros: todo esto en tiempos y lugares sagrados. Se trata, en definitiva, de la liturgia publica celebrada por toda la cristiandad en las catedrales, en los monasterios y en las iglesias parroquiales de los ss. xlll y XIV.<\/p>\n<p>Todo esto encierra muchos aspectos positivos. La celebraci\u00f3n lit\u00fargica es el elemento central de un per\u00ed\u00adodo vital\u00ed\u00adsimo, el s. XIi con Bernardo de Claraval, Abelardo, el \u00abDuecento\u00bb verdaderamente grande con Francisco de As\u00ed\u00ads, Domingo y maestros como Giotto. Pese a todas las variaciones en los detalles, el Ordo Missae toma una firme estructura, testimoniada, v.gr., por el Ordo officiorum ecclesiae lateranensis (mitad del s. xu) \u00ab. De todas formas, todav\u00ed\u00ada afloran aspectos nuevos, como el que subraya la presencia eucar\u00ed\u00adstica del cuerpo del Se\u00f1or (tras la controversia con Berengario y la clarificaci\u00f3n del concepto de transubstanciaci\u00f3n). Al comienzo del s. XIII o\u00ed\u00admos hablar por primera vez de la elevaci\u00f3n de la hostia despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n; a los fieles les gusta cada vez m\u00e1s este espect\u00e1culo; participan en el culto, pero con frecuencia centran su inter\u00e9s en elementos secundarios; la comuni\u00f3n se hace cada vez m\u00e1s rara; aumenta la distancia entre el sacerdote y los fieles. Se multiplican las celebraciones de misas, sobre todo en privado. En el calendario se asumen nuevas fiestas: la de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad (tras larga oposici\u00f3n por parte de la iglesia romana) y del Corpus Christi. Est\u00e1 claro que la ordenaci\u00f3n de las nuevas formas de piedad implica que \u00e9stas se inserten en el gran complejo del culto eclesial. Sin embargo, esto no excluye que en el desarrollo haya lados negativos: asistencia m\u00e1s pasiva de los fieles en las acciones centrales; orientaci\u00f3n hacia formas m\u00e1s perif\u00e9ricas de piedad; individualismo y privatizaci\u00f3n de la oraci\u00f3n, que se muestra en el formato peque\u00f1o de los libros del oficio: la oraci\u00f3n de las Horas se hace cada vez m\u00e1s un asunto particular del orante aislado, donde el peso de la oraci\u00f3n larga se hacecada vez mayor, pero tambi\u00e9n se aligera con la introducci\u00f3n de lecturas discutibles, de car\u00e1cter quiz\u00e1 legendario, y de acuerdo generalmente con los oficios de los santos, m\u00e1s breves, en perjuicio de los oficios largos de la liturgia del aut\u00e9ntico a\u00f1o eclesi\u00e1stico (de tempore). Por otra parte, todo esto se desarrolla lentamente, asumiendo proporciones notables s\u00f3lo hacia el final del medievo, en el llamado \u00aboto\u00f1o de la edad media\u00bb\u00bb. Expresi\u00f3n de ello, en sus aspectos positivos y negativos, es el arte contempor\u00e1neo, que por un lado nos muestra catedrales, monasterios, pinturas y esculturas grandiosas, y por otro una articulaci\u00f3n cada vez mayor de las iglesias en capillas con muchos altares y una tendencia historizante en las representaciones de la historia sagrada, con sus acentuaciones del lado humano en la representaci\u00f3n de Cristo y de los acontecimientos de la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. EL BREVIARIO DE QUI\u00ed\u2018ONES. El card. Fr. Qui\u00f1ones, OFM, es quiz\u00e1 el representante m\u00e1s t\u00ed\u00adpico de la situaci\u00f3n lit\u00fargica en la primera mitad del s. xvi. La evoluci\u00f3n ha llevado a tomar cada vez mayor conciencia de las debilidades y defectos de la liturgia y a la petici\u00f3n. de reformas, que, sin embargo, se realizan con un esp\u00ed\u00adritu de individualismo y de privatizaci\u00f3n cada vez mayores. En este sentido debe valorarse la importante labor del card. Qui\u00f1ones, el Breviarium S. Crucis (llamado as\u00ed\u00ad por la iglesia titular de su autor) \u00ab. Reduce la extensi\u00f3n de la recitaci\u00f3n a proporciones razonables y practicables, insiste repetidamente en la recitaci\u00f3n regular de todo el salterio y presenta en una buena subdivisi\u00f3n toda la Sagrada Escritura, renunciando a lecturas discutibles de textos legendarios. Y todo ello de una manera, sin embargo, que convierte el breviario en un libro para que lo lea el orante particular, renunciando a la oraci\u00f3n comunitaria (que se hab\u00ed\u00ada hecho demasiado pesada).<\/p>\n<p>Junto al cardenal aparecen otras figuras que, hacia finales del s. xv y comienzos del xvi, emprenden a su manera una reforma de la liturgia en el sentido de las aspiraciones generales de una reforma \u00abin capite et membris\u00bb, tal y como se expresan a partir del concilio de Constanza (a\u00f1o 1415). En s\u00ed\u00adnodos de 1453 y 1455, Nicol\u00e1s Cusano pide que se sometan a comprobaci\u00f3n los misales seg\u00fan un ejemplar normativo. Obispos particulares como G. M. Giberti de Verona y otros de Francia y de Renania emprenden una reforma en sus respectivas jurisdicciones. El maestro de ceremonias de la corte de un papa como Alejandro VI nos da incluso una amplia descripci\u00f3n del modo de celebrar la misa, naturalmente la misa privada y rezada en voz baja &#8216;4. En qu\u00e9 medida deseaban los mejores humanistas de la \u00e9poca una reforma del culto y de los libros cultuales lo advertimos a partir del Libellus supplex, que los nobles venecianos (despu\u00e9s monjes camaldulenses) V. Quirini y T. Giustiniani dedicaron a Le\u00f3n X en 1513. Sin embargo, todo esto qued\u00f3 como episodios fragmentarios, hasta que la acci\u00f3n revolucionaria emprendida por el monje agustino de Wittenberg Mart\u00ed\u00adn Lutero, con sus reformas radicales, oblig\u00f3 tambi\u00e9n a la gran iglesia a poner mano a una reforma real.<\/p>\n<p>3. LA REFORMA DE TRENTO Y DE P\u00ed\u00ado V. Las reformas lit\u00fargicas de Mart\u00ed\u00adn Lutero y de sus contempor\u00e1neos conten\u00ed\u00adan indudablemente importantes elementos positivos: culto en lengua vulgar, comuni\u00f3n bajo las dos especies, superaci\u00f3n del car\u00e1cter excesivamente privado, presente en la celebraci\u00f3n de la misa, insistencia en la recepci\u00f3n de la comuni\u00f3n durante la misa y sobre todo eliminaci\u00f3n de abusos. Pero, pese a su voluntad frecuentemente recta y sincera, no se alcanz\u00f3 el fin pretendido. Los reformadores eliminaron demasiadas cosas del genuino patrimonio de la tradici\u00f3n y, al par que la uni\u00f3n con la gran iglesia, perdieron tambi\u00e9n el camino de acceso al tesoro hereditario de los or\u00ed\u00adgenes apost\u00f3licos (cf el juicio de equilibrados historiadores de la liturgia de confesi\u00f3n protestante) La verdadera reforma decisiva fue misi\u00f3n del concilio de Trento: superaci\u00f3n de las doctrinas err\u00f3neas e inauguraci\u00f3n de una aut\u00e9ntica reforma. Esta afect\u00f3 tambi\u00e9n y precisamente al \u00e1mbito lit\u00fargico. Tom\u00f3 nota de la situaci\u00f3n, decidi\u00f3 cambiarla, redact\u00f3 un \u00abcatalogue abusuum\u00bb y dio tambi\u00e9n algunos pasos efectivos, por ejemplo prohibiendo el Breviarium S. Crucis de Qui\u00f1ones (porque correspond\u00ed\u00ada poco al car\u00e1cter tradicional de la oraci\u00f3n comunitaria) y promulgando el decreto \u00abde observandis et vitandis in celebratione Missarum\u00bb \u00ab. Sin embargo, el concilio no pod\u00ed\u00ada cargar sobre s\u00ed\u00ad la tarea de poner en pr\u00e1ctica las reformas concretas, y se lo encarg\u00f3 solemnemente al papa, \u00abut eius iudicio atque auctoritate terminetur et vulgetur\u00bb.<\/p>\n<p>Con una mirada retrospectiva podemos ahora caracterizar as\u00ed\u00ad su programa de reforma: \u00abEl concilio ha querido llevar a cabo una reforma lit\u00fargica -para superar el estado ca\u00f3tico de la liturgia- en continuidad con la tradici\u00f3n, en sentido cr\u00ed\u00adtico-hist\u00f3rico; a saber: eliminando las a\u00f1adiduras posteriores, devolviendo la precedencia a las partes de tempore, disminuyendo las fiestas de santos y las misas votivas, buscando una mayor uniformidad, abreviando razonablemente, componiendo un Ordo Missae con r\u00fabricas obligatorias para todos\u00bb&#8216;\u00bb. Es un t\u00ed\u00adtulo de gloria de los papas postridentinos haber puesto mano con energ\u00ed\u00ada a la reforma querida por el concilio tambi\u00e9n en el campo lit\u00fargico y haberla llevado a la pr\u00e1ctica en un tiempo relativamente breve: el Breviarium Romanum en 1568, el Missale Romanum en 1570, por obra de san P\u00ed\u00ado V; el Pontificale Romanum en 1596, el Caeremoniale Episcoporum en 1600, por obra de Clemente VIII; el Rituale Romanum en 1614, por obra de Paulo V; la Sacra Congregatio sacrorum Rituum, fundada en 1588 por Sixto V para asegurar la obra de la reforma. En las bulas introductorias Quod a nobis, de 1568, y Quo primum, de 1570, P\u00ed\u00ado V expres\u00f3 claramente la intenci\u00f3n de la reforma: la reforma de la alabanza divina y de la misa se reordena y reconduce \u00abad pristinam orandi regulam\u00bb, \u00abad pristinam&#8230; sanctorum Patrum normam ac ritum\u00bb para toda la iglesia y para uso perpetuo. Quedan libres de adoptar la nueva norma vinculante s\u00f3lo aquellas iglesias que desde doscientos a\u00f1os antes posean una forma propia. Para alcanzar esta finalidad se sirvieron de manuscritos del Vaticano y de otras bibliotecas, esperando as\u00ed\u00ad renovar la forma original, tal y como hab\u00ed\u00ada sido \u00abpraesertim Gelasio ac Gregorio I constituta, a Gregorio VII reformata\u00bb, mientras que las \u00e9pocas posteriores se hab\u00ed\u00adan ido alejando de ella. Investigaciones profundas han demostrado que con los medios de que entonces dispon\u00ed\u00adan no se pod\u00ed\u00ada alcanzar una meta tan ambiciosa\u00bb. Se eliminaron los desarrollos indebidos, se pasaron por el tamiz y se restablecieron todas las partes, especialmente de la misa, tomando pr\u00e1cticamente como base el Missale secundum usum Curiae del s. xiii y en la forma de su tradici\u00f3n romano-italiana, tal y como aparec\u00ed\u00ada en la primera edici\u00f3n impresa de 1474. Sin embargo, en el conjunto no se lleg\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de Gregorio VII, y, por tanto, no se restableci\u00f3 el antiguo rito romano, sino solamente su forma mixta, el rito romano-franco-germ\u00e1nico del medievo. Se le pod\u00f3 de m\u00faltiples a\u00f1adiduras, por ejemplo de las secuencias dominicales, y se le mejor\u00f3 con una mayor 1! rigidez en el calendario. Pero como base de la liturgia de la iglesia universal se estableci\u00f3 para los sucesivos cuatrocientos a\u00f1os una de sus m\u00faltiples variedades (ciertamente una de las mejores), o sea, la liturgia de la curia.<\/p>\n<p>Es dif\u00ed\u00adcil exagerar en la valoraci\u00f3n i de los m\u00e9ritos de esta reforma. Libr\u00f3 a la iglesia de la crisis del s. xvi y le dio nuevamente unas bases v\u00e1lidas, ya aceptadas en siglos anteriores, para un culto genuino. Aunque se tratara de una forma mixta medieval, en su n\u00facleo encerraba el patrimonio esencial de la antigua liturgia romana y se convirti\u00f3 en una fuente de vida espiritual, y a la postre en punto de partida del movimiento lit\u00fargico de la \u00e9poca moderna, que se hab\u00ed\u00ada de basar precisamente en esta liturgia romana de san P\u00ed\u00ado V y de sus sucesores. Por otra parte, junto a los m\u00e9ritos, debemos ver tambi\u00e9n sus l\u00ed\u00admites, inevitables en la dif\u00ed\u00adcil situaci\u00f3n de entonces. A causa de las exigencias impuestas por la lucha con los reformadores protestantes, no se hizo caso de las instancias positivas de la reforma cism\u00e1tico-her\u00e9tica y, en virtud de la tendencia entonces absolutamente necesaria a lag unidad y al control, se cre\u00f3 aquella h f\u00e9rrea liturgia unitaria que permaneci\u00f3 y bajo muchos aspectos al margen de la vida religiosa efectivamente viva. Esta vida busc\u00f3 nuevas formas de piedad popular tambi\u00e9n en la cultura, a su manera grandiosa, del barroco cristiano. Tales l\u00ed\u00admites llevaron, por fin, a hacer nuevos cambios y retoques, sea por parte de los mismos papas, sea con las nuevas creaciones de la liturgia neogalicana y, por \u00faltimo, con las proposiciones e intentos de reforma radicales, y que incluso rebasan a veces de manera cism\u00e1tico-her\u00e9tica la medida debida, producidos en el per\u00ed\u00adodo de la ilustraci\u00f3n, por ejemplo con las proposiciones del s\u00ed\u00adnodo de Pistoia \u00c2\u00b0&#8217;. Todo ello se redujo, sin embargo, a episodios fragmentarios.<\/p>\n<p>4. LA REFORMA INSPIRADA EN EL -> MOVIMIENTO LIT\u00daRGICO. Se trata de un proceso cultural y espiritual complejo, de ampl\u00ed\u00adsimo alcance. En sus primeros momentos, a trav\u00e9s de la obra de dom Pr\u00f3spero Gu\u00e9ranguer (con su producci\u00f3n literaria L&#8217;ann\u00e9e liturgique e Institutions liturgiques y con su batalla contra la liturgia neogalicana a favor de la liturgia romana, aun cuando sea discutible y criticable en alg\u00fan punto), el movimiento lit\u00fargico se basa en las intenciones m\u00e1s profundas de P\u00ed\u00ado V acerca de la liturgia, que desarrolla y que, a trav\u00e9s de P\u00ed\u00ado X, Malinas (con Lamberto Beauduin) y la Mediator Dei, de P\u00ed\u00ado XII, desembocar\u00e1 en el Vat. II y en su -> reforma lit\u00fargica, y por fin en aquella restauraci\u00f3n de la pristina norma Patrum que tanto hab\u00ed\u00ada deseado P\u00ed\u00ado V y que era la instancia de todos los movimientos de reforma desde finales de la edad media, sobre todo desde el fin del cisma de Occidente y del per\u00ed\u00adodo avi\u00f1on\u00e9s por obra del concilio de Constanza<br \/>\na) P\u00ed\u00ado X. En el arranque de esta imponente l\u00ed\u00adnea de desarrollo est\u00e1 seguramente el trabajo de varios centros del s. x4 x: Solesmes, con Gu\u00e9ranger; Beuron, con M. y Pl. Wolter; el Vat. I, con sus est\u00ed\u00admulos a la renovaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n de la vida eclesial bajo la gu\u00ed\u00ada del papado; el florecimiento de una renovada teolog\u00ed\u00ada (de la escuela romana y de la escuela de Tubinga); los intentos de renovaci\u00f3n de la m\u00fasica sagrada, sobre todo en el marco del movimiento ceciliano con el congreso de Arezzo (1882), y los esfuerzos del card. Jos\u00e9 Sarto. Pero como arranque del verdadero movimiento lit\u00fargico moderno se debe considerar el primer decenio del s. xx. Su fundamento -aunque no se le diera de inmediato tal importancia- fueron sin duda las palabras program\u00e1ticas de P\u00ed\u00ado X (por tanto, precisamente del card. Sarto) en su motu proprio del 22 de noviembre de 1903 sobre la restauraci\u00f3n de la m\u00fasica sagrada, Tra le sollecitudini: \u00abSiendo&#8230; un v\u00ed\u00advisimo deseo nuestro que florezca nuevamente de todas las maneras posibles el verdadero esp\u00ed\u00adritu cristiano&#8230;, es necesario antes que nada atender a la santidad y dignidad del templo, donde se re\u00fanen precisamente los fieles para beber ese esp\u00ed\u00adritu de su primera e indispensable fuente, que es la participaci\u00f3n activa en los sacrosantos misterios y en la oraci\u00f3n p\u00fablica y solemne de la iglesia\u00bb\u00bb. Esta importante declaraci\u00f3n no tuvo consecuencias inmediatas. Los decretos sobre la comuni\u00f3n promulgados por el papa inmediatamente despu\u00e9s aumentaron la frecuencia de la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, pero sin una conexi\u00f3n directa con la liturgia de la misa, pese a haber desempe\u00f1ado la necesaria funci\u00f3n de abrir caminos.<\/p>\n<p>b) Malinas\/L. Beauduin. El aut\u00e9ntico comienzo de aquel movimiento que en 1956 P\u00ed\u00ado XII definir\u00e1 \u00abcomo un paso del Esp\u00ed\u00adritu Santo por su iglesia\u00bb\u00bb se ve en el impulso que da el congreso de Malinas de 1909, con el inflamado discurso de dom Lamberto Beauduin y con la actividad lit\u00fargico-pastoral de las abad\u00ed\u00adas belgas puestas en movimiento por este acontecimiento \u00ab. Debemos limitarnos a indicar brevemente los datos que revelan la amplitud del movimiento: Lovaina\/ Mont C\u00e9sar; M. Festugi\u00e9re, con su ensayo sobre La liturgie catholique de 1913, en el que ilustra de manera incluso revolucionaria cu\u00e1n gran fuente de energ\u00ed\u00ada espiritual es la liturgia correctamente celebrada; Maria Laach, en los a\u00f1os 1913-14 y 1918 y siguientes, con su actividad en el mundo de los estudiantes y con sus colecciones en parte divulgativas, en parte rigurosamente cient\u00ed\u00adficas: Ecclesia Orans, Liturgiegeschichtliche Quellen und Forschungen y Jahrbuch f\u00fcr Lit. Wiss, de O. Casel a partir de 1921; Pius Parsch en Austria, con su actividad lit\u00fargica popular; la \u00abRivista liturgica\u00bb de Finalpia, a partir de 1914; I. Schuster y su Liber sacramentorum; los salesianos E.M. Vismara y don Grosso, as\u00ed\u00ad como muchos otros Todos estos intentos tend\u00ed\u00adan a valorar y a aprovechar las fuentes de la piedad aut\u00e9ntica descubiertas en la liturgia romana, precisamente en una atm\u00f3sfera de rigurosa centralizaci\u00f3n y sumisi\u00f3n a la norma de la iglesia de Roma. Bastaba con abrir los libros romanos y celebrar la liturgia de acuerdo con ellos para descubrir \u00abel fundamento objetivo de la construcci\u00f3n individual de la propia vida religiosa\u00bb\u00bb. Se centraban sobre todo en la recta celebraci\u00f3n del sacrificio de la misa, pero tambi\u00e9n en la celebraci\u00f3n de los dem\u00e1s sacramentos, de la liturgia de las Horas y del a\u00f1o lit\u00fargico. Se fijaron como meta concelebrar la liturgia no s\u00f3lo como individuos aislados, sino como comunidad, y participar en la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo por la concelebraci\u00f3n de las acciones sagradas.<\/p>\n<p>Se forma as\u00ed\u00ad una nueva conciencia de la iglesia; la iglesia se hace viva en el alma de los fieles, sobre todo cuando \u00e9stos se encuentran reunidos en torno al altar como iglesia local. Se dan cuenta de que todos los bautizados est\u00e1n llamados, como sujetos de un sacerdocio universal y bajo la gu\u00ed\u00ada del sacerdote ordenado celebrante, a \u00abcelebrar\u00bb el culto en una acci\u00f3n sagrada que tiene un sentido, es simb\u00f3lica, sacramental. Esto tiene lugar cuando nos conformamos a Cristo y a su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, por medio de Cristo nuestro Se\u00f1or, no s\u00f3lo en el recogimiento mudo y adorante de la oraci\u00f3n ante el sagrario, sino sobre todo en la participaci\u00f3n activa en la acci\u00f3n sagrada, cuando el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico se nos hace presente y engloba en s\u00ed\u00ad mismo a nosotros y nuestro camino en Cristo hacia el Padre, para alabanza de su gloria y para salvaci\u00f3n nuestra. Punto central de todos los esfuerzos es la celebraci\u00f3n de la misa, sobre todo en la forma de misa recitada, dialogada, de la misa comunitaria. El ideal es y sigue siendo la adhesi\u00f3n fiel a las normas oficiales de la liturgia romana. En un primer momento, pues, no se necesitan formas nuevas, y se limitan a dejar de lado, con una actitud cada vez m\u00e1s cr\u00ed\u00adtica, las menos v\u00e1lidas, como la misa ante el Sant\u00ed\u00adsimo expuesto o la exuberante abundancia de misas de negro o de difuntos. Las iniciativas positivas son m\u00e1s numerosas: predilecci\u00f3n por la liturgia de ea, sobre todo durante la cuaresma; recitaci\u00f3n comunitaria de completas y de otras horas, a ser posible en el momento debido; en los l\u00ed\u00admites de lo posible, la comuni\u00f3n en cada misa, pero con hostias \u00abex hac altaris participatione\u00bb, etc. De semejante actitud cr\u00ed\u00adtica brota, con el paso de los a\u00f1os, tambi\u00e9n el deseo de ver cambiadas algunas cosas no tan perfectas.<\/p>\n<p>c) P\u00ed\u00ado XII: \u00abMediator Dei\u00bb y vigilia pascual. Las reacciones que desencadena esta nueva actitud conducen, hacia 1938-39, a una crisis, que provocar\u00e1 la intervenci\u00f3n de P\u00ed\u00ado Xll con la enc\u00ed\u00adclica Mediator Dei, de 1947, en la que el papa pone en guardia contra desviaciones y exageraciones, pero a la vez reconoce expresamente las instancias aut\u00e9nticas del movimiento lit\u00fargico. Sin duda el punto culminante de su intervenci\u00f3n es el encargo confiado en 1948 a la Congregaci\u00f3n de ritos de preparar una reforma general de la liturgia, encargo que dar\u00e1 su primer fruto con la reintroducci\u00f3n de la vigilia pascual y la reforma de la semana santa, establecidas por el decreto Maxima redemptionis mysteria, de 195550. As\u00ed\u00ad se abr\u00ed\u00ada el camino que, a trav\u00e9s de numerosos congresos internacionales de estudiosos y expertos en liturgia (a partir de 1951) y sobre todo a trav\u00e9s del congreso lit\u00fargico pastoral de As\u00ed\u00ads de 1956 y el congreso eucar\u00ed\u00adstico de Munich de 1960, llevar\u00ed\u00ada al concilio Vat. II.<\/p>\n<p>[Mayor desarrollo sobre lo que hasta ahora hemos dicho en este p\u00e1rrafo, en la voz ->l Movimiento lit\u00fargico].<\/p>\n<p>d) El Val. II: SC y reforma posconciliar. El concilio y todo su programa de reforma son m\u00e9rito de la valiente iniciativa, verdaderamente bajo la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo, de Juan XXIII. Fue providencial que el primer documento conciliar fuera la constituci\u00f3n lit\u00fargica Sacrosanctum Concilium. En ella encontramos frecuentemente de manera program\u00e1tica la finalidad \u00faltima de la reforma conciliar e indicado el camino hacia ella: el concilio se interesa especialmente por la reforma e incremento de la liturgia porque se propone \u00abacrecentar de d\u00ed\u00ada en d\u00ed\u00ada entre los fieles la vida cristiana, adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las instituciones que est\u00e1n sujetas a cambio&#8230;\u00bb (SC 1). El hecho de que comenzara por la constituci\u00f3n sobre la liturgia fue sintom\u00e1tico: sobre todo porque la glorificaci\u00f3n de Dios y la comunicaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n en Cristo a los hombres deben constituir siempre el fin primordial de la iglesia; luego -last, not least- porque el programa expresado en la constituci\u00f3n lit\u00fargica era el fruto precioso del trabajo de todo un siglo del movimiento lit\u00fargico, correspond\u00ed\u00ada al deseo de los mejores miembros de la iglesia y estaba apoyado por el trabajo conjunto de los liturgistas de toda la iglesia.<\/p>\n<p>El concilio vot\u00f3 la constituci\u00f3n el 4 de diciembre de 1963, con 2.147 placer y cuatro non place&#8217;, y Pablo VI la aprob\u00f3. Esta finalmente hac\u00ed\u00ada lo que se deber\u00ed\u00ada haber hecho hacia el final de la edad media, pero que el concilio de Trento no pudo realizar por falta de tiempo y por el precipitarse de los acontecimientos: clarificaciones de fondo sobre lo que es la liturgia como culto de la iglesia, como adoraci\u00f3n del Padre en esp\u00ed\u00adritu y verdad, como celebraci\u00f3n memorial de la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo; indicaci\u00f3n de las normas directivas de una reforma real, para perseguir finalmente -pidiendo otra vez para ello la intervenci\u00f3n del papa, pero con medios mejores que entonces-la meta valiente que P\u00ed\u00ado V se hab\u00ed\u00ada propuesto, es decir, la renovaci\u00f3n de la liturgia \u00abad pristinam normam Patrum\u00bb (bula Quo primum, de 1570), llevando a cabo al mismo tiempo una genuina actualizaci\u00f3n seg\u00fan las necesidades de nuestros d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>La constituci\u00f3n sobre la liturgia expone en un primer cap\u00ed\u00adtulo los \u00abprincipios generales para la reforma y fomento de la sagrada liturgia\u00bb. En primer lugar ilustra la naturaleza y la importancia de la liturgia misma. Esta se halla dentro de la realizaci\u00f3n del proyecto salv\u00ed\u00adfico de Dios para nuestra redenci\u00f3n y para la adoraci\u00f3n del Padre, que el Hijo encarnado de Dios, Jesucristo, ha actuado sobre todo mediante el misterio pascual de su pasi\u00f3n y glorificaci\u00f3n. La iglesia debe proclamar y actualizar esta obra salv\u00ed\u00adfica precisamente en la liturgia, en la que \u00abopus nostrae redemptionis exercetur\u00bb (SC 2). Para ello Cristo est\u00e1 siempre presente en su iglesia, por lo cual toda celebraci\u00f3n lit\u00fargica \u00abes acci\u00f3n sagrada por excelencia, cuya eficacia&#8230; no la iguala ninguna otra acci\u00f3n de la iglesia\u00bb (SC 7). La acci\u00f3n de la iglesia no se agota obviamente en la liturgia, aunque \u00e9sta, de todas formas, sigue siendo cumbre y fuente (SC 10). Fin de toda la actividad lit\u00fargica es \u00abaquella participaci\u00f3n plena, consciente y activa en las celebraciones lit\u00fargicas\u00bb a la que los fieles est\u00e1n llamados y capacitados por el bautismo (SC 14). Para alcanzar esta finalidad, es necesario efectuar una reforma con fidelidad a la \u00absana tradici\u00f3n\u00bb, pero con esp\u00ed\u00adritu abierto a un \u00abprogreso leg\u00ed\u00adtimo\u00bb (SC 23); una reforma que siempre debe estar preparada y acompa\u00f1ada por estudios profundos, por la atenci\u00f3n al verdadero esp\u00ed\u00adritu de la liturgia y por prudencia pastoral (ib). En este trabajo, evidentemente, es necesario tener en cuenta el car\u00e1cter comunitario del culto cristiano (SC 26; 41s). Desde luego son posibles eventuales cambios y adaptaciones a las iglesias locales; la iglesia ya no impone \u00abuna r\u00ed\u00adgida uniformidad\u00bb, aunque todas las decisiones deben llevar el sello de la autoridad episcopal y de la autoridad papal (SC 37; 32; 43ss).<\/p>\n<p>A estas explicaciones de car\u00e1cter general, aunque extraordinariamente importantes, siguen las directrices que se refieren a las diferentes partes de la liturgia. Por lo que concierne al sacrificio de la misa, son de suma importancia la insistencia sobre la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios tambi\u00e9n en lengua vern\u00e1cula en la misa, la concesi\u00f3n de la comuni\u00f3n bajo las dos especies y el restablecimiento de una genuina -> \u00abconcelebraci\u00f3n\u00bb (SC 47-58); en cuanto a los dem\u00e1s sacramentos, merecen menci\u00f3n especial la renovaci\u00f3n de la liturgia bautismal y sobre todo la restauraci\u00f3n de un \u00abcatecumenado&#8230; dividido en distintas etapas\u00bb (SC 64); acerca de la liturgia de las horas hay que destacar la acentuaci\u00f3n de las horae cardinales (SC 89), del car\u00e1cter comunitario y de la \u00abveritas temporis\u00bb (SC 99 y 88; 94); la recitaci\u00f3n del salterio, distribuida durante un ciclo m\u00e1s largo que el de una semana (SC 91); la posibilidad de recitarlo en lengua vulgar (SC 101); el reordenamiento del sistema de lecturas (SC 92).<\/p>\n<p>El cap\u00ed\u00adtulo relativo al a\u00f1o lit\u00fargico subraya la posici\u00f3n central de la fiesta de pascua y del domingo, y sobre todo la preeminencia de la liturgia \u00abde tempore\u00bb sobre las fiestas de santos, que han de ser reorganizadas (SC 102-111). Finalmente, siguen algunas disposiciones sobre \u00abla m\u00fasica sagrada\u00bb (112-121) y sobre \u00abel arte y los objetos sagrados\u00bb (122-130), as\u00ed\u00ad como (en ap\u00e9ndice) una declaraci\u00f3n de disponibilidad por parte de la iglesia para establecer, en di\u00e1logo con los \u00abhermanos separados\u00bb, \u00abla fijaci\u00f3n de la fiesta de pascua en un domingo determinado&#8230; del calendario gregoriano\u00bb.<\/p>\n<p>Todo lo que se ha dicho en la constituci\u00f3n SC es sumamente valioso 52. Pero en ella se han querido limitar expresamente a las directrices generales y a las primeras realizaciones m\u00e1s importantes. La aut\u00e9ntica -> reforma deb\u00ed\u00ada ser nuevamente tarea del papa. Pablo VI puso r\u00e1pidamente manos a la obra, instituyendo con el motu proprio Sacram liturgiam, de enero de 1964, el \u00abConsilium ad exsequendam Constitutionem de s. Liturgia\u00bb, compuesto por 30-40 cardenales y obispos de toda la iglesia, la mitad nombrados por el papa y la otra mitad designados por las conferencias episcopales. Se puso a su disposici\u00f3n casi doscientos colaboradores (consultores y consejeros). Con un trabajo cuidadoso, reuniones de comisiones celebradas en diferentes lugares de Europa, m\u00e1s de una sesi\u00f3n anual de obispos y cardenales, consultas y experimentos pr\u00e1cticos, el ingente trabajo de la reforma posconciliar se llev\u00f3 a cabo en un per\u00ed\u00adodo de quince a\u00f1os. Se trata de una reforma de proporciones desconocidas antes de ahora: reestructuraci\u00f3n de casi todos los ritos y composici\u00f3n de los textos correspondientes en lengua latina. Fue luego tarea de las conferencias episcopales de las diferentes \u00e1reas ling\u00fc\u00ed\u00adsticas traducir esos libros a la propia lengua y, eventualmente, adaptar los ritos a situaciones diversas, naturalmente sometiendo el resultado final a la aprobaci\u00f3n definitiva de la Sede Apost\u00f3lica 54. Ahora la reforma (con la publicaci\u00f3n del Caeremoniale episcoporum, 1984) puede considerarse concluida sustancialmente al m\u00e1s alto nivel. Todav\u00ed\u00ada queda por efectuar aqu\u00ed\u00ad o all\u00e1 la traducci\u00f3n de los textos a las diferentes lenguas vern\u00e1culas y esperar que las iglesias particulares, sus sacerdotes y sus fieles, asimilen y se apropien interiormente de toda la obra. Los protagonistas y los responsables de la reforma -concilio, papa y el consilium encargado por \u00e9l&#8211; eran perfectamente conscientes de lo extraordinario de la tarea y de las chances que ten\u00ed\u00ada, y han hecho todo lo posible por aprovecharlas: de aqu\u00ed\u00ad ha resultado una reforma de alcance verdaderamente hist\u00f3rico. Salvando el n\u00facleo esencial establecido por Cristo y los ap\u00f3stoles, han tratado de volver a las formas originales de la liturgia romana cl\u00e1sica y de tener en cuenta a la vez la situaci\u00f3n actual.<\/p>\n<p>[-> Reforma lit\u00fargica].<\/p>\n<p>De esta manera ciertamente ha terminado la \u00e9poca de aquella liturgia romana que era una adaptaci\u00f3n franco-germ\u00e1nica a las condiciones medievales, sin que por ello se deba renunciar a los valores permanentes que hab\u00ed\u00adan introducido esas formasmedievales. Tan ambiciosa meta se ha alcanzado sustancialmente, aunque la obra, fruto siempre del trabajo humano, no es perfecta al ciento por ciento. Las intenciones del consilium encargado de la reforma se expresaron claramente, sobre todo en las diversas instrucciones p\u00fablicas de los competentes dicasterios romanos: \u00ed\u00adnter oecumenici, de 1964, con las primeras disposiciones concretas; Tres abhinc annos, de 1967, con m\u00e1s indicaciones concretas; Eucharisticum mysterium, de 1967, que hace importantes afirmaciones sobre la naturaleza teol\u00f3gica de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica y de la piedad eucar\u00ed\u00adstica en general; Liturgicae instaurationes, de 1970, que fija sobre todo algunos l\u00ed\u00admites necesarios frente a excesos y posibles desarrollos equivocados 55. Es importante la afirmaci\u00f3n contenida ya en la primera instrucci\u00f3n, \u00ed\u00adnter oecumenici: \u00ab&#8230;Ante todo es conveniente que todos se convenzan de que la constituci\u00f3n del concilio Vat. 11 sobre sagrada liturgia no tiene como finalidad cambiar s\u00f3lo los ritos y los textos lit\u00fargicos, sino m\u00e1s bien suscitar en los fieles una formaci\u00f3n y promover una acci\u00f3n pastoral que tenga como punto culminante y fuente inspiradora la sagrada liturgia\u00bb [5]. \u00abEl esfuerzo de esta acci\u00f3n pastoral centrada en la liturgia ha de tender a hacer vivir el misterio pascual&#8230; (ut mysterium paschale vivendo exprimatur)\u00bb [6]. La actualizaci\u00f3n del misterio pascual de Cristo: he aqu\u00ed\u00ad la finalidad \u00faltima a la que se orientan los nuevos libros lit\u00fargicos y las correspondientes acciones sagradas.<\/p>\n<p>Para esto sirve la reordenaci\u00f3n del a\u00f1o lit\u00fargico, tal y como nos la ilustra el peque\u00f1o documento Calendarium Romanum, de 1969; el nuevo Missale Romanum, de 1969-70, y la nueva Liturgia Horarum, de 1970-71. El punto m\u00e1s central es la celebraci\u00f3n del triduo pascual con su respectiva vigilia, seguido del \u00abtiempo de cincuenta d\u00ed\u00adas\u00bb, que se cierra con el domingo de pentecost\u00e9s, cuya octava se suprime; esa celebraci\u00f3n se prepara con el \u00abtiempo de cuarenta d\u00ed\u00adas\u00bb de ayuno, de penitencia y de preparaci\u00f3n a los sacramentos pascuales, con la supresi\u00f3n de los domingos de septuag\u00e9sima. La celebraci\u00f3n pascual se prolonga a lo largo del a\u00f1o (per annum) en 34 domingos. El comienzo del a\u00f1o est\u00e1 marcado, con el adviento, la navidad y la epifan\u00ed\u00ada, por el tiempo de la \u00abmanifestatio Domini\u00bb, o sea, por la celebraci\u00f3n de su venida: de la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios en la tierra y de su vuelta gloriosa. Las fiestas de los santos deben subordinarse a las celebraciones \u00abde tempore\u00bb. Una gradaci\u00f3n inteligente y pr\u00e1ctica de las fiestas (solemnidad, fiesta, memorias de diversos tipos) permite celebrar a los santos sin grandes dificultades, m\u00e1xime cuando solamente son obligatorias las fiestas de aquellos santos que son importantes para toda la iglesia, mientras que se deja a las iglesias locales la celebraci\u00f3n de aquellos santos a los que ellas est\u00e1n unidas de manera especial. En el marco de este calendario anual, todos est\u00e1n invitados a participar activamente en la celebraci\u00f3n comunitaria del sacrificio eucar\u00ed\u00adstico y, dentro de lo posible, y desde luego al menos como principio, tambi\u00e9n en la celebraci\u00f3n de la liturgia de las Horas, que ha sido reestructurada de manera que sea viable tambi\u00e9n para los laicos, para grupos de laicos y sobre todo para la comunidad familiar. Estas acciones cultuales principales contienen la mayor parte del patrimonio tradicional de oraci\u00f3n de la iglesia romana, de manera que todos los fieles pueden o\u00ed\u00adr, en los domingos de los tres a\u00f1os (A, B y C) en que se subdividen las lecturas, todo el NT y las partes esenciales del AT. Un gran n\u00famero de oraciones tomadas de los antiguos sacramentarios romanos, numerosos prefacios y, junto al canon romano, otras plegarias eucar\u00ed\u00adsticas compuestas seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu de la antigua liturgia romana y de las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas de las iglesias orientales, ofrecen ulteriores riquezas de la antigua tradici\u00f3n cl\u00e1sica. La liturgia de las Horas -reducida a proporciones practicables, sobre todo con la subdivisi\u00f3n del salterio en cuatro semanas y una repartici\u00f3n de las horas m\u00e1s razonable, de manera que, rezadas efectivamente en el tiempo debido, puedan santificar las horas del d\u00ed\u00ada-est\u00e1 enriquecida con numerosas lecturas breves de la Sagrada Escritura durante las horas diurnas y con una buena subdivisi\u00f3n de las lecturas b\u00ed\u00adblicas en el oficio de lectura, en sinton\u00ed\u00ada con el orden de las lecturas de la misa. Adem\u00e1s, en particular, las llamadas lecturas de los padres se han elegido de manera que ofrezcan lo mejor de los escritores espirituales detodos los siglos, dejando a salvo la facultad de las conferencias episcopales de a\u00f1adir tambi\u00e9n lecturas de autores recientes de su propia \u00e1rea ling\u00fc\u00ed\u00adstica (por ejemplo, Newman, Marmion, Schuster, Guardini, etc\u00e9tera).<\/p>\n<p>De manera semejante se ha ordenado y enriquecido la celebraci\u00f3n de los sacramentos: de la \u00abinitiatio\u00bb (el conjunto unitario formado por el bautismo, la confirmaci\u00f3n y la primera participaci\u00f3n activa en la eucarist\u00ed\u00ada), de la penitencia, de la unci\u00f3n de los enfermos, del matrimonio y del orden jer\u00e1rquico (con acentuaci\u00f3n de los grados cl\u00e1sicos del diaconado, presbiterado y episcopado). Finalmente, se han reordenado las celebraciones que pertenecen al campo de los I sacramentales; pero que no son menos importantes para la vida eclesial y cristiana en general la consagraci\u00f3n de la iglesia, los ritos de la vida religiosa (que alcanzan su v\u00e9rtice en la -> profesi\u00f3n religiosa solemne y en la -> consagraci\u00f3n de las v\u00ed\u00adrgenes), as\u00ed\u00ad como la consagraci\u00f3n del abad y de la abadesa.<\/p>\n<p>Con una reforma tan amplia se ha ofrecido la posibilidad de celebrar comunitariamente la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica pascual de Cristo (muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or), y as\u00ed\u00ad hacer de ella realmente la cumbre y la fuente de la vida cristiana en el seguimiento del Se\u00f1or y en la conformaci\u00f3n a \u00e9l. Es misi\u00f3n de las iglesias locales -con la tarea en verdad dif\u00ed\u00adcil de la -> traducci\u00f3n de los textos latinos oficiales a cada una de las diferentes lenguas particulares- celebrar y realizar todo esto de manera que mysterium paschale vivendo exprimatur, para alabanza de la gloria de Dios, para salvaci\u00f3n de todos los que creen, como testimonio de la esperanza en la venida del Se\u00f1or. As\u00ed\u00ad la vida cristiana se plasmar\u00e1 a partir de la liturgia, \u00abpor cuyo medio, opus nostrae salutis exercetur, sobre todo en el divino sacrificio de la eucarist\u00ed\u00ada\u00bb, de manera que \u00ablos fieles expresen en su vida y manifiesten a los dem\u00e1s el misterio de Cristo\u00bb (SC 2).<\/p>\n<p>B. Neunheuser<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Basurko X.-Goenaga J.A., La vida lit\u00fargico-sacramental de la iglesia en su evoluci\u00f3n hist\u00f3rica, en VV.AA., La celebraci\u00f3n en la iglesia 1, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1985, 49-203; Bernal J.M., Una liturgia viva para una iglesia renovada, PPC, Madrid 1971, 11-64; Cattaneo E., Introducci\u00f3n a la historia de la liturgia occidental, Studium, Madrid 1969; Fern\u00e1ndez Alonso J., La cura pastoral en la Espa\u00f1a romanovisigoda, Iglesia N. 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Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Desarrollo hist\u00f3rico: 1. En la liturgia, parte inmutable y parte sujeta a cambio; 2. Las diversas fases de la obra de salvaci\u00f3n realizada por Cristo y actuada en la liturgia &#8211; II. Los comienzos: I. En la vida de Jes\u00fas. 2. Las primeras realizaciones apost\u00f3licas; 3. El contexto: a) El culto jud\u00ed\u00ado del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-de-la-liturgia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHISTORIA DE LA LITURGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17145","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17145","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17145"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17145\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17145"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17145"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17145"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}