{"id":17147,"date":"2016-02-05T11:09:45","date_gmt":"2016-02-05T16:09:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/leccionario-de-la-misa\/"},"modified":"2016-02-05T11:09:45","modified_gmt":"2016-02-05T16:09:45","slug":"leccionario-de-la-misa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/leccionario-de-la-misa\/","title":{"rendered":"LECCIONARIO DE LA MISA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El libro-signo de la palabra de Dios &#8211; II. Historia del Leccionario de la misa: 1. El n\u00famero de lecturas originario; 2. De los \u00abcomes\u00bb y \u00abcapitularia\u00bb al \u00abMissale Romanum\u00bb &#8211; III. El \u00abOrdo Lectionum Missae\u00bb de 1969: 1. Criterios generales del OLM; 2. Estructuras del Leccionario: a) Principios observados en la elecci\u00f3n de los textos, b) El Leccionario dominical y festivo, c) El Leccionario ferial, d) El Leccionario de los santos, e) Las restantes secciones del Leccionario; 3. La segunda edici\u00f3n t\u00ed\u00adpica del OLM.<\/p>\n<p>I. El libro-signo de la palabra de Dios<br \/>\nEl libro-signo de la presencia de la palabra de Dios en la liturgia es el Leccionario, recuperado como libro lit\u00fargico propio por la -> reforma lit\u00fargica ordenada por el Vat. II. La -> Biblia no es todav\u00ed\u00ada el Leccionario, que supone ya una selecci\u00f3n y ordenaci\u00f3n de los pasajes b\u00ed\u00adblicos de tara a la -> celebraci\u00f3n. El concilio Vat. II ha hecho posible el que hoy podamos contar con el m\u00e1s grande y rico Leccionario de la palabra de Dios de toda la historia de la liturgia. Todo el NT y gran parte del AT se encuentran dispuestos para nutrir la fe de las comunidades en todo el conjunto de leccionarios que est\u00e1n actualmente en vigor: Leccionarios de la misa, Leccionarios de los diferentes rituales de sacramentos y sacramentales, Leccionarios del oficio divino.<\/p>\n<p>No en vano desembocaron en el Vat. II dos grandes movimientos, que han resultado extraordinariamente beneficiosos para la iglesia: el movimiento b\u00ed\u00adblico y el movimiento lit\u00fargico. El concilio, en efecto, resalt\u00f3 la importancia objetiva de la presencia de la palabra de Dios en la liturgia en las constituciones Dei Verbum y Sacrosanctum concilium (cf DV 21; 23; 24; 25; SC 7; 24; 33; 35; etc.). En este \u00faltimo documento afirm\u00f3 lo siguiente: \u00abA fin de que la mesa de la palabra de Dios se prepare con m\u00e1s abundancia para los fieles, \u00e1branse con mayor amplitud los tesoros de la Biblia, de modo que, en un per\u00ed\u00adodo determinado de a\u00f1os, se lean al pueblo las partes m\u00e1s significativas de la Sagrada Escritura\u00bb (SC 51).<\/p>\n<p>Los tesoros b\u00ed\u00adblicos no son otra cosa que la palabra de Dios fijada por escrito en las Escrituras bajo la inspiraci\u00f3n del -> Esp\u00ed\u00adritu Santo. Esta palabra, que es comunicaci\u00f3n de Dios, revelaci\u00f3n, promesa, profec\u00ed\u00ada y sabidur\u00ed\u00ada divinas, se ha hecho libro dispuesto para ser abierto y le\u00ed\u00addo en medio de la asamblea. Dios mismo present\u00f3 su palabra como libro al profeta Ezequiel (cf Eze 3:1-11) y al autor del Apocalipsis (cf Ap 5). Jes\u00fas, en la sinagoga de Nazaret, tom\u00f3 el libro del profeta Isa\u00ed\u00adas y, abri\u00e9ndolo, ley\u00f3 un pasaje en la celebraci\u00f3n del s\u00e1bado (cf Luc 4:16-21). En el libro, bien sea la Biblia completa o el Leccionario, se contiene todo cuanto Dios ha tenido a bien manifestar al hombre en orden a la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Del libro-signo de la palabra de Dios dice el Vat. II: \u00abLa iglesia ha venerad\u00f3 siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo cuerpo del Se\u00f1or, no dejando de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el pan de vida, tanto de la palabra de Dios como del cuerpo de Cristo, sobre todo en la liturgia\u00bb (DV 21). El respeto y el amor que la iglesia siente por la Sagrada Escritura, comparado con la veneraci\u00f3n hacia el misterio eucar\u00ed\u00adstico, se ha manifestado en los honores que todas las liturgias reservan a la proclamaci\u00f3n de la palabra y, de modo particular, al evangelio.<\/p>\n<p>En efecto, el Evangeliario es llevado entre luces, incensado, besado, colocado sobre el altar, mostrado al pueblo; con \u00e9l se bendice a los fieles (liturgia bizantina), y para \u00e9l se reservan las mejores encuadernaciones y las guardas o cubiertas m\u00e1s preciosas y art\u00ed\u00adsticas.<\/p>\n<p>Ahora bien, la existencia del libro-signo que es el Leccionario no es un hecho casual, y ni siquiera un recurso pr\u00e1ctico para disponer c\u00f3modamente de las lecturas ordenadas de modo sistem\u00e1tico seg\u00fan el calendario de las celebraciones. El Leccionario es, ciertamente, el resultado de una labor de selecci\u00f3n y sistematizaci\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos. Sin embargo, es mucho m\u00e1s que todo esto. El Leccionario existe desde el momento en que la iglesia se dispone a celebrar a su Se\u00f1or no mediante ideas abstractas, sino en los acontecimientos hist\u00f3ricos de su vida terrena, en los que llev\u00f3 a cabo la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La justificaci\u00f3n del Leccionario en la liturgia est\u00e1 insinuada en la escena de la aparici\u00f3n del Resucitado a losdisc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas, en el curso de la cual el Se\u00f1or, \u00abcomenzando por Mois\u00e9s y siguiendo por todos los profetas, les iba interpretando en todas las Escrituras cuanto a \u00e9l se refer\u00ed\u00ada\u00bb (Luc 24:27; cf 24,44). Esta introducci\u00f3n en el misterio de los acontecimientos finales de la vida de Jes\u00fas a la luz de las Escrituras (el AT), realizada por el propio Se\u00f1or, es tarea confiada &#8216;a la iglesia, y que \u00e9sta realiz\u00f3 desde el principio escrutando los libros santos (cf Jua 5:39).<\/p>\n<p>La -> iglesia, bajo la iluminaci\u00f3n del -> Esp\u00ed\u00adritu Santo, recibido para comprender las Escrituras (cf Lc 24-45), debe poner a sus hijos, bautizados y confirmados por el Esp\u00ed\u00adritu, en contacto vivo y eficaz con los hechos y las palabras de salvaci\u00f3n que Jesucristo realiz\u00f3 en su vida terrena, singularmente en la pascua redentora de su muerte y resurrecci\u00f3n. Esto lo hace la iglesia mediante la selecci\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos de la liturgia de la palabra (el orden de lecturas de cada celebraci\u00f3n) y mediante la homil\u00ed\u00ada mistag\u00f3gica, o sea, que merezca verdaderamente este nombre (cf SC 52).<\/p>\n<p>No existe otro modo de recordar, celebrar y actualizar la presencia del -> misterio de la salvaci\u00f3n en la iglesia que recordar, celebrar y actualizar -lo que supone tambi\u00e9n vivir-los hechos y las palabras realizados por Cristo para salvarnos. Ahora bien, estos hechos y palabras constituyen el centro de toda la -> historia de la salvaci\u00f3n, el cumplimiento y la meta de una larga espera y preparaci\u00f3n, que conocemos como el AT. Se comprende entonces que el programa celebrativo contenido en la liturgia de la palabra, y cuyo conjunto forma el Leccionario, se base fundamental y esencialmente en el pasaje evang\u00e9lico en torno al cual se estructura el resto de los textos b\u00ed\u00adblicos.<\/p>\n<p>Cristo es el centro de toda la Escritura, a la que da unidad y sentido,tanto a lo que llamamos AT como a lo que llamamos NT o escritos apost\u00f3licos. De ah\u00ed\u00ad la necesidad de proclamar por orden y de manera gradual, en el curso de un a\u00f1o (cf SC 102), todos los hechos y todas las palabras del evangelio, y de reorganizar, en torno a estos hechos y palabras, las lecturas restantes y los cantos que las acompa\u00f1an. En esto consiste la raz\u00f3n de ser y la esencia del Leccionario de la palabra de Dios en la liturgia.<\/p>\n<p>Por consiguiente, el Leccionario es el modo normal, habitual y propio que tiene la iglesia de leer en las Escrituras la palabra viva de Dios siguiendo los hechos y las palabras de salvaci\u00f3n cumplidos por Cristo y narrados en los evangelios. El Leccionario es el resultado de la profundizaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n lit\u00fargica que la iglesia -enti\u00e9ndase cada iglesia particular o local- ha ido haciendo y hace en cada tiempo y lugar, guiada por la luz del -> Esp\u00ed\u00adritu Santo. Esto explica que cada iglesia o -> rito lit\u00fargico haya tenido no uno, sino muchos leccionarios a lo largo de su historia y, en ocasiones, varios simult\u00e1neamente.<\/p>\n<p>II. Historia del Leccionario de la misa<br \/>\nNos centramos, a partir de este momento, en el Leccionario destinado a la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, que es el principal y el m\u00e1s constante a lo largo de la -> historia de la liturgia.<\/p>\n<p>Al principio, en los or\u00ed\u00adgenes, las comunidades cristianas no ten\u00ed\u00adan m\u00e1s libro lit\u00fargico que las Sagradas Escrituras del AT. Se supone que su lectura en las celebraciones segu\u00ed\u00ada el mismo ritual y, probablemente, el mismo orden que en la sinagoga jud\u00ed\u00ada. Cuando empezaron a circular los evangelios y las cartas de los ap\u00f3stoles, los escritos que Justino llama memorias de los ap\u00f3stoles (1 Apol. 67), cabe pensar tambi\u00e9n que fueron incorporados a la lectura lit\u00fargica.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, aunque no se sepa cu\u00e1ndo ni d\u00f3nde se hizo por vez primera, se empezaron a escribir unas anotaciones en el margen de los libros sagrados para indicar el comienzo y el final de cada lectura, as\u00ed\u00ad como el d\u00ed\u00ada en que deb\u00ed\u00ada leerse. El paso siguiente fue copiar la lista de estas anotaciones marginales, no por el orden del libro b\u00ed\u00adblico, sino siguiendo el calendario, a\u00f1adi\u00e9ndose adem\u00e1s, para facilitar su localizaci\u00f3n, las primeras y las \u00faltimas palabras del texto b\u00ed\u00adblico correspondiente.<\/p>\n<p>Estamos ya ante una sistematizaci\u00f3n de las lecturas b\u00ed\u00adblicas en funci\u00f3n de un -> calendario lit\u00fargico. La selecci\u00f3n del texto y la asignaci\u00f3n a un determinado d\u00ed\u00ada, con el fin de que el texto se repitiese todos los a\u00f1os al llegar la fecha, formaba parte de lo que hoy se denomina lectura tem\u00e1tica, y que empez\u00f3 a hacerse, con seguridad, desde el s. iv en adelante, al mismo tiempo que se produc\u00ed\u00adan los primeros desarrollos del a\u00f1o lit\u00fargico.<\/p>\n<p>Los primeros indicios de un ordenamiento fijo de lecturas nos han llegado a trav\u00e9s de san Ambrosio de Mil\u00e1n (340-397) de san Agust\u00ed\u00adn (354-430), testigos del norte de Italia y del norte de Africa, respectivamente. Estudiando las homil\u00ed\u00adas del santo obispo de Hipona se ha llegado a reconstruir el Leccionario de esta iglesia, al menos en la \u00e9poca de su autor. Otro tanto se ha hecho a partir de las homil\u00ed\u00adas de san Ces\u00e1reo de Arl\u00e9s, pronunciadas en esta ciudad entre el 502 y el 503.<\/p>\n<p>Las listas de per\u00ed\u00adcopas b\u00ed\u00adblicas con el comienzo y el final de las lecturas, siguiendo el calendario lit\u00fargico, se llamaban capitularla: capitularla lectionum, las que conten\u00ed\u00adan la referencia a las lecturas no evang\u00e9licas; capitularia evangeliorum, las que conten\u00ed\u00adan los evangelios, y cotationes epistolarum et evangeliorum, las que reun\u00ed\u00adan los dos tipos de lecturas. Hasta nosotros han llegado manuscritos conteniendo listas de las tres clases, que se remontan al s. vi.<\/p>\n<p>Naturalmente, para hacer la lectura no bastaba el capitulare; hab\u00ed\u00ada que acudir al libro de las Escrituras. Por eso lleg\u00f3 un momento tambi\u00e9n en que, para facilitar la tarea del lector, se confeccionaron unos libros que conten\u00ed\u00adan no solamente las indicaciones del calendario y de la per\u00ed\u00adcopa b\u00ed\u00adblica, sino tambi\u00e9n el texto completo de las lecturas. Estos libros aparecen a partir del s. VIII y han recibido los m\u00e1s diversos nombres: Comes, Apostolus, Epistolare, etc., para el de las lecturas no evang\u00e9licas; Evangelium excerptum, Evangeliare, Liber evangelii, etc., para el de los evangelios, y Comes, Epistolae cum evangeliis, Lectionarium, etc., para los que reun\u00ed\u00adan unas y otras lecturas. Estos \u00faltimos libros son los que m\u00e1s se\u2020\u00a2 parecen a nuestros actuales Leccionarios de la misa.<\/p>\n<p>1. EL N\u00daMERO DE LECTURAS ORIGINARIO. Antes de mencionar los leccionarios romanos de la misa, es preciso aludir al problema del n\u00famero, y naturalmente del orden, de lecturas que ten\u00ed\u00ada la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica en la liturgia romana antigua.<\/p>\n<p>El Leccionario de la misa que ha llegado hasta nuestros d\u00ed\u00adas en el Misal de san P\u00ed\u00ado V, y que ha sido sustituido por el actual Orden de lecturas de la Misa (1969; 19812), no ten\u00ed\u00ada m\u00e1s que dos lecturas para cada misa, Ep\u00ed\u00adstola y Evangelio, a excepci\u00f3n de los mi\u00e9rcoles y s\u00e1bados de las cuatro t\u00e9mporas, del viernes santo en la acci\u00f3n lit\u00fargica de la pasi\u00f3n y de las vigilias pascual y de pentecost\u00e9s, en que el n\u00famero de lecturas era mayor, sobre todo del AT. Lo m\u00e1s notable,cuando se rebasaba el n\u00famero de dos lecturas, era la existencia de una oraci\u00f3n asociada a cada lectura, oraci\u00f3n que deb\u00ed\u00ada cantarse o recitarse despu\u00e9s del canto interleccional correspondiente. Esta oraci\u00f3n iba precedida de la invitaci\u00f3n del di\u00e1cono a orar de rodillas (Pong\u00e1monos de rodillas; Levantaos).<\/p>\n<p>Los historiadores de la misa siempre se han preguntado cu\u00e1l ser\u00ed\u00ada el n\u00famero exacto de lecturas que ten\u00ed\u00ada la misa romana ordinariamente, es decir, fuera de los d\u00ed\u00adas que acabamos de se\u00f1alar. El tema tiene su inter\u00e9s, porque la introducci\u00f3n de tres lecturas en el Orden actual del Leccionario de la misa, en los domingos y fiestas, deber\u00ed\u00ada considerarse como una restauraci\u00f3n, y no como una innovaci\u00f3n, en el caso de demostrarse, como se sospecha, que hasta el s. VII la liturgia romana ten\u00ed\u00ada tres lecturas en la misa, y no dos como ha sido hasta ahora.<\/p>\n<p>Los trabajos se han dirigido hacia los antiguos sacramentarios, sobre todo de la familia gelasiana, en los cuales es frecuente que haya dos o tres oraciones en cada formulario de misas, adem\u00e1s de la de ofrendas y la poscomuni\u00f3n. Los antiguos capitularia de las ep\u00ed\u00adstolas no aportan nada en esta cuesti\u00f3n, porque los manuscritos son todos posteriores al s. vil y no tienen m\u00e1s que una lectura, salvo el Epistolario de W\u00fcrzburgo, que unas veces recoge una ep\u00ed\u00adstola y otras veces una ep\u00ed\u00adstola y una lectura del AT, o una lectura del AT y una ep\u00ed\u00adstola.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n no est\u00e1 resuelta, porque las \u00faltimas investigaciones sobre los sacramentarios de la familia gelasiana han sugerido la explicaci\u00f3n de que, fuera de los d\u00ed\u00adas especiales de las t\u00e9mporas y las vigilias de pascua y pentecost\u00e9s, la existencia de m\u00e1s de una oraci\u00f3n antes de la oraci\u00f3n sobre las ofrendas obedece a que en los ambientes galicanizantes (imperio franco-germ\u00e1nico) adonde han llegado los libelli missarum compuestos en Roma parec\u00ed\u00adan demasiado sobrias e insuficientes las colectas romanas; y, por eso, al copiarlas en nuevos formularios para ellos, no se contentaban con una, sino que a\u00f1ad\u00ed\u00adan otra m\u00e1s u otras dos.<\/p>\n<p>2. DE LOS \u00abCOMES\u00bb Y \u00abCAPITULARIA\u00bb AL \u00abMISSALE ROMANUM\u00bb, Dentro, como estamos, del \u00e1mbito de la liturgia romana, los manuscritos conocidos de los m\u00e1s antiguos leccionarios de la misa no llegan m\u00e1s all\u00e1 del s. vi. Desconocemos, por tanto, la organizaci\u00f3n del Leccionario durante los primeros siglos. No obstante, las series de ep\u00ed\u00adstolas y de evangelios que han llegado hasta nosotros en los antiguos manuscritos ponen de manifiesto una rara continuidad y estabilidad en el ordenamiento de los textos b\u00ed\u00adblicos. Puede decirse que el orden de lecturas del propio del tiempo del Missale Romanum de 1570 es pr\u00e1cticamente el mismo que se advierte en los m\u00e1s antiguos comes y capitularia romanos. Esto quiere decir que, al menos durante casi trece siglos (hasta el actual Orden de lecturas de la misa), la parte m\u00e1s sustanciosa e importante del Leccionario de la misa permaneci\u00f3 invariable.<\/p>\n<p>Los manuscritos correspondientes a las lecturas anteriores al evangelio (las ep\u00ed\u00adstolas) han sido clasificados en tres grandes grupos, correspondientes a otras tantas tradiciones de los sacramentarios romanos:<br \/>\nTipo 1\u00c2\u00ba.: Corresponde a la liturgia de Roma de los ss. vI-vii, representada por el Sacramentario gelasiano antiguo. El \u00fanico testimonio de este tipo es el Comes de W\u00fcrzburgo.<\/p>\n<p>Tipo 2\u00c2\u00ba.: Corresponde a la liturgia del Sacramentario gregoriano y tiene como \u00fanico testimonio al Comes de Alcuino, compuesto hacia el 626, bajo el pontificado del papa Honorio. Este manuscrito us\u00f3 el Comes de W\u00fcrzburgo.<\/p>\n<p>Tipo 3.\u00c2\u00b0: Representado por varios manuscritos agrupados en dos familias: una, llamada A, de origen romano, y situada hacia el a\u00f1o 900; la otra, llamada familia B, es una adaptaci\u00f3n romano-franca de los sacramentarios gelasianos del s. vil&#8217;. En esta segunda familia se encuentran los manuscritos Comes de Murbach, datado hacia el 790, y el Comes de Corbie, datado entre el 772 y el 780. El Comes de Murbach, derivado del Comes de W\u00fcrzburgo y, en algunos puntos, del Comes de Alcuino, contiene la serie de ep\u00ed\u00adstolas que aparece despu\u00e9s en los misales plenarios para desembocar en el I Misal Romano de 1570.<\/p>\n<p>Las colecciones de los textos evang\u00e9licos son a\u00fan m\u00e1s numerosas que las de las ep\u00ed\u00adstolas. Tambi\u00e9n han sido clasificadas en grupos, tipos y familias, que solamente en l\u00ed\u00adneas generales coinciden con la clasificaci\u00f3n de los manuscritos del epistolario:<br \/>\nTipo 1\u00c2\u00ba.: Hipot\u00e9ticamente representar\u00ed\u00ada la liturgia del Gelasiano antiguo, pero no hay manuscritos, como en el caso del tipo 1\u00c2\u00ba. de las ep\u00ed\u00adstolas.<\/p>\n<p>Tipo 2\u00c2\u00ba.: Es el tipo romano puro, gregoriano, llamado tipo II por Th. Klauser (cf bibliograf\u00ed\u00ada), y datado hacia el a\u00f1o 645. El manuscrito fundamental es el Capitulare Evangeliorum de W\u00fcrzburgo, que no hay que confundir con el Comes de las ep\u00ed\u00adstolas del mismo nombre. Dentro de este mismo tipo se sit\u00faan las familias de Klauser, tambi\u00e9n romanas, pero formadas en el s. viii.<\/p>\n<p>Tipo 3\u00c2\u00ba.: Romano-franco, subdividido tambi\u00e9n en dos familias: familia A, formada en Roma hacia el 700, y familia B, formada en los pa\u00ed\u00adses francos en el 746 para adaptarse a los sacramentarios gelasianos del s. vul. Dentro de la familia B, en la que se encuentra el tipo 0 de Klauser, dependiente del tipo II, han llegado hasta nosotros la lista de evangelios del Comes de W\u00fcrzburgo (a continuaci\u00f3n de la serie de las ep\u00ed\u00adstolas) y la lista de evangelios del Comes de Murbach, que, al igual que las ep\u00ed\u00adstolas de este manuscrito, pasaron a los misales plenarios y al Misal Romano de 1570.<\/p>\n<p>Entre los estudiosos de los manuscritos del epistolario y del evangeliario no han faltado intentos de comparar las series entre s\u00ed\u00ad y de establecer, a grandes rasgos, las l\u00ed\u00adneas maestras del sistema romano de las lecturas de la misa. Incluso se ha intentado reconstruir, sobre la base de los manuscritos del tipo 1\u00c2\u00ba. y 2.\u00c2\u00b0 del epistolario y del 2.\u00c2\u00b0 del evangeliario, la ordenaci\u00f3n de lecturas de la \u00e9poca de san Gregorio Magno, al cual se atribuye precisamente una reforma en este punto. Lo m\u00e1s claro, despu\u00e9s de los estudios de Godu, Klauser, Chavasse y Vogel (cf bibliograf\u00ed\u00ada), es que el desarrollo gen\u00e9tico del sistema romano de lecturas de la misa, que, como se ha dicho, permanece pr\u00e1cticamente invariable durante m\u00e1s de doce siglos, no se produjo de una sola vez ni en todos los lugares al mismo tiempo.<\/p>\n<p>En este sentido, la parte m\u00e1s estable y antigua del sistema romano de lecturas que lleg\u00f3 hasta nosotros en el Misal de 1570 lo constitu\u00ed\u00adan las series de ep\u00ed\u00adstolas y de evangelios del tiempo entre septuag\u00e9sima y pascua, per\u00ed\u00adodo organizado probablemente antes de san Gregorio Magno (t 604). Otro de los estratos en los que se aprecia una coincidencia mayor en todos los testimonios es la octava pascual, la semana de pentecost\u00e9s y los domingos intermedios. Las divergencias aparecen en el tiempo anterior a navidad, posterior a epifan\u00ed\u00ada y despu\u00e9s de pentecost\u00e9s. No obstante, la estabilizaci\u00f3n se produce a finales del s. viii, y de ella es testigo el Comes de Murbach.<\/p>\n<p>En cuanto a los criterios de elecci\u00f3n y ordenaci\u00f3n de las per\u00ed\u00adcopas, el sistema romano puro de lecturas de la misa aparece esencialmente tem\u00e1tico, es decir, eligiendo los textos en funci\u00f3n de las celebraciones y en funci\u00f3n de los tiempos lit\u00fargicos. Esto se aprecia en las grandes solemnidades, para las que se toman aquellos pasajes b\u00ed\u00adblicos que se refieren a los acontecimientos celebrados; y en la cuaresma, en la que se advierte una intenci\u00f3n catequ\u00e9tica y mistag\u00f3gica. Sin embargo, en la serie de domingos despu\u00e9s de la epifan\u00ed\u00ada (antes de septuag\u00e9sima) y despu\u00e9s de pentecost\u00e9s, incluyendo los que m\u00e1s tarde constituir\u00ed\u00adan el tiempo de adviento, hay huellas de una lectura semicontinua en las ep\u00ed\u00adstolas.<\/p>\n<p>El sistema romano-franco, que se produjo por mixtificaci\u00f3n, es fiel a las l\u00ed\u00adneas anteriormente descritas en cuanto al propio del tiempo, apart\u00e1ndose del modelo romano puro en el santoral y en las celebraciones de las cuatro t\u00e9mporas. Las lecturas de las misas de los santos siguen el criterio de leer los pasajes donde aqu\u00e9llos aparecen -en el caso de los santos del NT- o donde se habla de sus virtudes m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticas.<\/p>\n<p>III. El \u00abOrdo Lectionum Missae\u00bb de 1969<br \/>\nEl 25 de mayo de 1969 se publicaba en Roma el Orden de lecturas de la Misa (= OLM), volumen de 438 p\u00e1ginas de gran formato, preparado por el Consilium de la reforma lit\u00fargica (coetus 11) y aprobado por el papa Pablo VI en la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Missale Romanum, de 3 de abril del mismo a\u00f1o. El OLM no es un Leccionario, sino el elencocompleto de todos los textos que comprende el Leccionario de la misa, es decir, las lecturas con sus citas completas, los subt\u00ed\u00adtulos y el incipit de las misas, m\u00e1s las referencias a los salmos responsoriales (cita y verso-respuesta completos) y a los vers\u00ed\u00adculos del aleluya. El Leccionario completo apareci\u00f3 en tres vol\u00famenes en edici\u00f3n t\u00ed\u00adpica latina, entre los a\u00f1os 1970-1971. La finalidad del OLM era facilitar las ediciones del leccionario en las lenguas modernas. El OLM es, de hecho, una versi\u00f3n moderna de los antiguos comes y capitularia.<\/p>\n<p>La estructura de este libro, la presentaci\u00f3n de los formularios de lecturas y cantos interleccionales, los \u00ed\u00adndices y los cuadros que comprende, permiten y facilitan el estudio de conjunto del Leccionario de la misa, as\u00ed\u00ad como de cada una de sus partes.<\/p>\n<p>1. CRITERIOS GENERALES DEL OLM. El concilio Vat. II hab\u00ed\u00ada dispuesto: \u00abOrgan\u00ed\u00adcese una lectura de la Escritura m\u00e1s rica y adaptada\u00bb (SC 35,1), y \u00aba fin de que la mesa de la palabra de Dios se prepare con m\u00e1s abundancia para los fieles, \u00e1branse con mayor amplitud los tesoros de la Biblia, de modo que en un per\u00ed\u00adodo determinado de a\u00f1os se lean al pueblo las partes m\u00e1s significativas de la Sagrada Escritura\u00bb (SC 51).<\/p>\n<p>El mandato conciliar presupon\u00ed\u00ada de alguna manera la necesidad de mejorar el antiguo sistema romano de lecturas de la misa no s\u00f3lo en cantidad, sino tambi\u00e9n en la calidad de la selecci\u00f3n y ordenaci\u00f3n de los textos. De hecho, el OLM significa, como se dijo al principio del art\u00ed\u00adculo, el m\u00e1s rico y completo orden de lecturas de toda la historia de la liturgia romana.<\/p>\n<p>En un tiempo r\u00e9cord, desde 1964, en que comenz\u00f3 sus trabajos el Consilium instituido para llevar a cabola reforma lit\u00fargica, el grupo de expertos que se encarg\u00f3 del Leccionario de la misa -el coetus 11- llev\u00f3 a cabo un trabajo inmenso de estudio de todos los sistemas de lecturas de las diversas liturgias, de coordinaci\u00f3n de las propuestas de 31 escrituristas y 14 liturgistas que prepararon los primeros proyectos, y de experimentos y de consultas, como la que se hizo en 1967 a todas las conferencias episcopales, a los padres del primer s\u00ed\u00adnodo de los obispos y a unos 800 peritos en biblia, liturgia, catequesis y pastoral de todo el mundo. En total, 20 esquemas de trabajo y miles de fichas con sugerencias y enmiendas, que pertenecen ya a la historia.<\/p>\n<p>Interesa conocer los grandes principios seg\u00fan los cuales transcurri\u00f3 el trabajo de elaboraci\u00f3n del Orden de lecturas de la Misa.<\/p>\n<p>El criterio fundamental fue el -> misterio de Cristo y la -> historia de la salvaci\u00f3n. Por tanto, en el nuevo orden de lecturas deber\u00ed\u00adan tener cabida los grandes enunciados de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica sobre -> Jesucristo, que llen\u00f3 las Escrituras con su vida, predicaci\u00f3n y, sobre todo, con el misterio pascual, y que vivifica incesantemente a su iglesia hasta su retorno glorioso.<\/p>\n<p>Por consiguiente, el OLM deber\u00ed\u00ada poner de manifiesto:<br \/>\n\u2020\u00a2 Que la iglesia vive hoy todo el -> misterio de la salvaci\u00f3n, completo en Cristo, pero que debe completarse en nosotros.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Que todo el AT es presupuesto de la predicaci\u00f3n del Se\u00f1or, de sus acciones y de su pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Que junto al tema unificador de la pascua hay otros que no pueden olvidarse, como el de reino de Dios, por ejemplo.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Que la -> homil\u00ed\u00ada debe exponer tambi\u00e9n los misterios de la fe y las normas de la vida cristiana.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Finalmente, que el -> a\u00f1o lit\u00fargico es el marco necesario e ideal para presentar a los fieles, org\u00e1nicamente, el anuncio de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Junto a estas grandes l\u00ed\u00adneas de fondo, el Consilium tom\u00f3 estas importantes determinaciones:<br \/>\n1. Introducir tres lecturas: prof\u00e9tica, apost\u00f3lica y evangelio, en los domingos y fiestas.<\/p>\n<p>2. Confeccionar un sistema de lecturas en tres o cuatro a\u00f1os -despu\u00e9s se optar\u00ed\u00ada por el ciclo de tres a\u00f1os-.<\/p>\n<p>3. Conservar el uso tradicional de algunos libros de la Sagrada Escritura asignados a determinados -> tiempos lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>4. Dar preferencia a las lecturas b\u00ed\u00adblicas del Misal, de forma que las lecturas principales fuesen \u00e9stas, y las de la liturgia de las Horas con car\u00e1cter complementario.<\/p>\n<p>El trabajo de preparaci\u00f3n del OLM se gui\u00f3 tambi\u00e9n por los siguientes criterios operativos:<br \/>\na. Correcci\u00f3n: El sistema romano de lecturas de la misa presentaba importantes lagunas y fallos respecto a otros sistemas; por ejemplo, apenas se le\u00ed\u00adan el libro de los Hechos y el Apocalipsis. El AT estaba muy poco representado.<br \/>\nb. Recuperaci\u00f3n de algunas series de lecturas que tuvieron gran importancia en el pasado y que estaban relegadas; por ejemplo, los evangelios de los escrutinios catecumenales de los domingos III, IV y V de cuaresma (los famosos pasajes de la samaritana, del ciego de nacimiento y de L\u00e1zaro).<br \/>\nc. Consolidaci\u00f3n de los usos tradicionales de ciertos libros o per\u00ed\u00adcopas; por ejemplo, el evangelio de san Juan, que se le\u00ed\u00ada desde la mitad de la cuaresma hasta pentecost\u00e9s; determinados pasajes b\u00ed\u00adblicos, que siempre se han le\u00ed\u00addo en determinadas fiestas y solemnidades.<br \/>\nd. Creaci\u00f3n: el actual Orden de lecturas de la Misa es cuantitativa y cualitativamente superior al precedente, y su originalidad y riqueza ha sido un\u00e1nimemente elogiada por cat\u00f3licos y hermanos separados. Esta creatividad ha transcurrido por los cauces siguientes:<br \/>\n* B\u00ed\u00adblico, atendiendo al estado de los estudios exeg\u00e9ticos, a la hora de seleccionar y \u00abcortar\u00bb los pasajes b\u00ed\u00adblicos.<\/p>\n<p>* Lit\u00fargico, teniendo en cuenta los tiempos y los d\u00ed\u00adas, es decir, el a\u00f1o lit\u00fargico y las fiestas.<\/p>\n<p>* Pastoral, buscando la claridad y la coherencia del texto.<\/p>\n<p>* Catequ\u00e9tico, a fin de facilitar la inserci\u00f3n del a\u00f1o lit\u00fargico en la catequesis, en la predicaci\u00f3n y otras actividades de tipo formativo o docente.<\/p>\n<p>* Homil\u00e9tico, para que el ministro de la palabra pueda presentar los contenidos de las lecturas de manera ordenada y sint\u00e9tica.<\/p>\n<p>2. ESTRUCTURAS DEL LECCIONARIO. No se trata de describir el contenido del OLM, sino de presentar las estructuras fundamentales de todo el Leccionario de la misa aludiendo brevemente a los principios observados en cada una de las partes que lo integran. Estos principios se encuentran en los praenotanda del OLM con m\u00e1s amplitud.<\/p>\n<p>La edici\u00f3n completa y t\u00ed\u00adpica del Leccionario del Misal Romano, en lat\u00ed\u00adn, comprende tres vol\u00famenes:<br \/>\nI. De tempore: ab Adventu ad Pentecostem (ed. 1970).<\/p>\n<p>II Templis per annum post Pentecostem (ed. 1971).<\/p>\n<p>III. Pro missis de Sanctis, Ritualibus, Ad diversa, Votiva et Defunctorum (ed. 1972).<\/p>\n<p>Se prepara la segunda edici\u00f3n t\u00ed\u00adpica, que contiene el texto latino de la Biblia Neovulgata, de acuerdo con lo dispuesto por Juan Pablo II en la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Scripturarum Thesaurus, de 25-4-1979.<\/p>\n<p>La edici\u00f3n oficial espa\u00f1ola comenz\u00f3 a publicarse en 1969, a\u00f1o en que correspond\u00ed\u00ada el ciclo B del Leccionario dominical, apareciendo en el mismo volumen el Leccionario ferial de adviento, cuaresma y pascua. En la actualidad se ha corregido aquella anomal\u00ed\u00ada, y la serie de vol\u00famenes ha quedado como sigue:<br \/>\nI. Dominical y festivo (ciclo A).<\/p>\n<p>II. Dominical y festivo (ciclo B).<\/p>\n<p>III. Dominical y festivo (ciclo C).<\/p>\n<p>IV. Tiempo ordinario \u00abper annum \u00ab.<\/p>\n<p>V. Propio y com\u00fan de santos (y difuntos).<\/p>\n<p>VI. Misas diversas y votivas.<\/p>\n<p>VII. Tiempo ferial (adviento, cuaresma y pascua).<\/p>\n<p>VIII. Leccionario de las misas rituales.<\/p>\n<p>a) Principios observados en la elecci\u00f3n de los textos<br \/>\nEn los domingos y fiestas se proponen los textos m\u00e1s importantes, a fin de que se cumpla el mandato de SC 51, de que en un determinado espacio de tiempo -tres a\u00f1os- se lean a los fieles las partes m\u00e1s relevantes de la Sagrada Escritura. N\u00f3tese que la mayor\u00ed\u00ada de los cristianos que llamamos practicantes no tienen otro contacto con la palabra de Dios que la misa dominical.<\/p>\n<p>El resto de la Escritura que no se lee los domingos o fiestas est\u00e1 asignado a las ferias. Sin embargo, la serie dominical y la serie ferial son independientes entre s\u00ed\u00ad. M\u00e1s a\u00fan, mientras la serie dominical comprende tres a\u00f1os (los ciclos A, B y C), la serie ferial se desarrolla en dos en el tiempo ordinario y en uno, en los tiempos de adviento, cuaresma y pascua.<\/p>\n<p>Las lecturas para las celebraciones de los santos, para las misas rituales, o por diversas necesidades, votivas y de difuntos han sido seleccionadas con criterios espec\u00ed\u00adficos.<\/p>\n<p>b) El Leccionario dominical y festivo<br \/>\nEl conjunto de lecturas para los domingos y fiestas del Se\u00f1or se caracteriza por dos cosas fundamentalmente:<br \/>\n* Toda misa comprende tres lecturas, que son obligatorias en principio: la primera, del AT, excepto en pascua, que es de Hechos de los Ap\u00f3stoles; la segunda, del ap\u00f3stol, o sea, de las cartas y del Apocalipsis, y la tercera, del evangelio. Ya conocemos el significado de esta estructuraci\u00f3n: historia\/ profec\u00ed\u00ada, iluminaci\u00f3n, Cristo.<\/p>\n<p>* Ciclo de tres a\u00f1os: A, B y C, estructurados, en cierto modo, teniendo en cuenta el evangelio sin\u00f3ptico, que se lee en lectura semicontinua durante el t tiempo ordinario, y que est\u00e1 presente tambi\u00e9n en algunas de las principales solemnidades. Cada a\u00f1o tiene asignado un sin\u00f3ptico, habi\u00e9ndose reservado san Juan para parte de la cuaresma y pascua -en los tres a\u00f1os- y para completar a san Marcos en el a\u00f1o B.<\/p>\n<p>La ordenaci\u00f3n de las lecturas entre s\u00ed\u00ad se ha hecho siguiendo los principios llamados de la composici\u00f3n arm\u00f3nica -o lectura tem\u00e1tica- y de la lectura semicontinua.<\/p>\n<p>El primer principio se emplea siempre entre la lectura del AT y el evangelio, entre la segunda lectura y las otras dos en los tiempos de adviento, cuaresma y pascua y en las solemni<br \/>\ndades y fiestas. El segundo principio, independiente del primero, se emplea cuando se usa un determinado libro b\u00ed\u00adblico dentro de una parte o de todo un tiempo lit\u00fargico.<\/p>\n<p>c) El Leccionario ferial<br \/>\n* La gran novedad de esta parte del Leccionario de la misa consiste en haber dotado de lecturas a las ferias de todas las semanas del a\u00f1o. Cada misa tiene dos lecturas, tomadas la primera del AT o del NT -en el tiempo pascual, de los Hechos- y la segunda del evangelio.<\/p>\n<p>* En adviento, cuaresma y pascua, las lecturas son siempre las mismas todos los a\u00f1os, habiendo sido elegidas de acuerdo con las caracter\u00ed\u00adsticas propias de cada uno de estos tiempos lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>* En el tiempo ordinario, en las ferias de las treinta y cuatro semanas, las lecturas evang\u00e9licas se distribuyen en un solo ciclo, que se repite cada a\u00f1o. En cambio, la primera lectura se reparte en dos ciclos, que se leen en a\u00f1os alternos: el ciclo I en a\u00f1os impares, y el ciclo II en los pares.<\/p>\n<p>* El principio de la composici\u00f3n arm\u00f3nica se usa solamente en adviento, cuaresma, pascua; no as\u00ed\u00ad en el tiempo ordinario, en el cual prevalece el principio de la lectura semicontinua<br \/>\nd) El Leccionario de lqs santos<br \/>\n* Hay que distinguir en \u00e9l una doble serie de lecturas: la que se encuentra en el propio de los santos, siguiendo las solemnidades, fiestas y memorias contenidas en el calendario; y la que comprende los llamados comunes de los santos. En el primer caso se trata de textos propios o m\u00e1s adecuados para la celebraci\u00f3n de cada santo, y en el segundo de repertorios de lecturas distribuidas de acuerdo con las diferentes categor\u00ed\u00adasde santos (m\u00e1rtires, pastores, v\u00ed\u00adrgenes, etc.).<\/p>\n<p>* Los textos de la segunda serie est\u00e1n agrupados por lecturas del AT, del NT y del evangelio, para que el celebrante elija a voluntad teniendo en cuenta las necesidades de la asamblea.<\/p>\n<p>e) Las restantes secciones del Leccionario<br \/>\nLas lecturas para las misas rituales, por diversas necesidades, votivas y de difuntos se hallan agrupadas de modo an\u00e1logo y con la misma finalidad del com\u00fan de los santos.<\/p>\n<p>Las lecturas para las misas rituales se encuentran tambi\u00e9n en los respectivos ordines o rituales de sacramentos: Hay que notar que las lecturas del Ritual de la Penitencia no se encuentran en el Orden de lecturas de la Misa debido a que, en ning\u00fan caso, se debe unir la celebraci\u00f3n de la penitencia a la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Los praenotanda del OLM explican tambi\u00e9n otros criterios menores en la selecci\u00f3n y extensi\u00f3n de las lecturas, omisi\u00f3n de algunos vers\u00ed\u00adculos, etc\u00e9tera, y ofrecen los principios que deben aplicarse en el uso del Leccionario: facultad de elegir texto, n\u00famero de lecturas, forma larga o breve de la lectura, qu\u00e9 lecturas se deben tomar en las celebraciones de los santos, rituales, votivas, etc. Dedican tambi\u00e9n un cap\u00ed\u00adtulo a describir el orden de lecturas de cada tiempo lit\u00fargico -aspecto fundamental para la catequesis lit\u00fargica y para la homil\u00ed\u00ada- y, por \u00faltimo, dan normas y sugerencias para las adaptaciones y traducciones a las lenguas modernas.<\/p>\n<p>3. LA SEGUNDA EDICI\u00ed\u201cN T\u00ed\u008dPICA DEL OLM. La aparici\u00f3n del OLM en 1969 cumpli\u00f3 ampliamente su finalidad al facilitar la confecci\u00f3n del Leccionario de la misa en las diversas lenguas. En 1981 la Santa Sede crey\u00f3 conveniente publicar una segunda edici\u00f3n t\u00ed\u00adpica, de modo an\u00e1logo a como se hab\u00ed\u00ada hecho con el -> Misal Romano en 1975, es decir, incorporando nuevos textos y ampliando y mejorando los praenotanda.<\/p>\n<p>Las principales novedades de la segunda edici\u00f3n t\u00ed\u00adpica del OLM son las siguientes: 1) El texto de los praenotanda incluye una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre el significado y la funci\u00f3n de la Sagrada Escritura en la liturgia; 2) Las indicaciones b\u00ed\u00adblicas se han hecho siguiendo el texto de la Neo-Vulgata, de acuerdo con las disposiciones de la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Scripturarum Thesaurus; 3) Se han incorporado todas las lecturas b\u00ed\u00adblicas y restantes textos de la liturgia de la palabra de los rituales de sacramentos aparecidos despu\u00e9s de 1969, as\u00ed\u00ad como los textos correspondientes a las misas por varias necesidades y votivas que se incluyeron en la segunda edici\u00f3n t\u00ed\u00adpica del Misal Romano en 1975; 4) Las celebraciones de la sagrada familia, bautismo del Se\u00f1or, ascensi\u00f3n y pentecost\u00e9s disponen de formularios completos para los tres a\u00f1os del ciclo de lecturas dominicales.<\/p>\n<p>J. L\u00f3pez Mart\u00ed\u00adn<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El libro-signo de la palabra de Dios &#8211; II. Historia del Leccionario de la misa: 1. El n\u00famero de lecturas originario; 2. De los \u00abcomes\u00bb y \u00abcapitularia\u00bb al \u00abMissale Romanum\u00bb &#8211; III. El \u00abOrdo Lectionum Missae\u00bb de 1969: 1. Criterios generales del OLM; 2. 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