{"id":17148,"date":"2016-02-05T11:09:46","date_gmt":"2016-02-05T16:09:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/libros-liturgicos\/"},"modified":"2016-02-05T11:09:46","modified_gmt":"2016-02-05T16:09:46","slug":"libros-liturgicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/libros-liturgicos\/","title":{"rendered":"LIBROS LITURGICOS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Nota previa &#8211; II. El tiempo de la improvisaci\u00f3n &#8211; III. El tiempo de la creatividad &#8211; IV. Los libros lit\u00fargicos puros: 1. El Sacramentario; 2. El Leccionario; 3. El Antifonario; 4. Los Ordines &#8211; V. Los libros mixtos o plenarios: 1. El Pontifical; 2. El Misal; 3. El Ritual; 4. El Breviario &#8211; VI. Los libros tridentinos &#8211; VII. Los libros del Vat. II: 1. El Misal Romano; 2. El Leccionario; 3. La Liturgia de las Horas; 4. El Pontifical; 5. El Ritual &#8211; VIII. Criterios para el uso de los libros lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>I. Nota previa<br \/>\nPor libro lit\u00fargico, en sentido estricto, entendemos un libro que sirve para una celebraci\u00f3n lit\u00fargica y est\u00e1 escrito con vistas a ella. En sentido m\u00e1s amplio, es tal tambi\u00e9n el libro que, aun no habiendo sido escrito con vistas a la celebraci\u00f3n, contiene, sin embargo, textos y ritos de una celebraci\u00f3n, tanto si han sido usados como si no.<\/p>\n<p>En el primer sentido, el libro es un elemento de la celebraci\u00f3n, y a \u00e9l tambi\u00e9n se le respeta e incluso se le venera; en el segundo sentido, el libro se convierte en fuente para la historia de la liturgia, y en particular del rito o de los elementos que con-tiene.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de estas fuentes directas, existen tambi\u00e9n aquellos escritos que nos informan sobre el hecho lit\u00fargico sin ser por ello libros lit\u00fargicos, como textos de historia, escritos de los padres, documentos del magisterio, etc.<\/p>\n<p>Por tanto, los libros lit\u00fargicos contienen los ritos y los textos escritos para la celebraci\u00f3n. Son un veh\u00ed\u00adculo de la tradici\u00f3n, en cuanto que expresan la fe de la iglesia, y generalmente son fruto del pensamiento no de un solo autor, sino de una iglesia particular en comuni\u00f3n con las dem\u00e1s igl\u00e9sias. Pero son tambi\u00e9n fruto de una cultura, determinada en cuanto al tiempo y al espacio geogr\u00e1fico. En efecto, si bien la liturgia cristiana es sobre todo acci\u00f3n divina que se realiza en el signo sacramental, los libros lit\u00fargicos contienen, sin embargo, las palabras y los gestos con que una cultura ve y expresa esta acci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>Pero esto se ver\u00e1 m\u00e1s claramente haciendo la historia de los libros lit\u00fargicos. Podemos dividirla en cinco per\u00ed\u00adodos.<\/p>\n<p>II. El tiempo de la improvisaci\u00f3n<br \/>\nSe trata de los tres primeros siglos cristianos. En este tiempo no hay libros lit\u00fargicos propiamente tales, excepto, si as\u00ed\u00ad podemos llamarlo, el texto de la biblia. Para el resto, todo se deja a la libre creatividad, salvo en los elementos esenciales.<\/p>\n<p>Hallamos rastro de estos esquemas y de esta libertad en textos no propiamente lit\u00fargicos, como la Didaj\u00e9, que nos da indicaciones sobre el bautismo, sobre la eucarist\u00ed\u00ada, sobre la oraci\u00f3n diaria y sobre el ayuno; como los escritos de Clemente de Roma y la I Apolog\u00ed\u00ada de Justino. Hacia el 215 encontramos la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica&#8217; del presb\u00ed\u00adtero romano Hip\u00f3lito. En sentido amplio, \u00e9ste es el primer libro lit\u00fargico, porque contiene s\u00f3lo descripciones deritos lit\u00fargicos con algunas f\u00f3rmulas m\u00e1s importantes: consagraci\u00f3n de los obispos, de los presb\u00ed\u00adteros, de los di\u00e1conos y de los dem\u00e1s ministros; esquema de plegaria eucar\u00ed\u00adstica, catecumenado y bautismo; oraciones y normas para las v\u00ed\u00adrgenes, las viudas; la oraci\u00f3n de las horas, los ayunos, bendici\u00f3n del \u00f3leo.<\/p>\n<p>La importancia de este documento es m\u00faltiple: nos da por primera vez f\u00f3rmulas de plegaria eucar\u00ed\u00adstica, de ordenaciones, del bautismo&#8230;; testimonia claramente que no es necesario que el obispo \u00abpronuncie literalmente las palabras citadas, como esforz\u00e1ndose por recordarlas de memoria, sino que cada uno ore seg\u00fan su capacidad. Si alguno es capaz de orar largamente y con solemnidad, est\u00e1 bien. Pero si pronuncia una oraci\u00f3n con mesura, no se le impida, con tal que diga una oraci\u00f3n de una sana ortodoxia\u00bb (c. 9).<\/p>\n<p>El texto de Hip\u00f3lito ha tenido una influencia muy considerable en varios ambientes, como testimonian la traducci\u00f3n copta, \u00e1rabe, eti\u00f3pica y latina.<\/p>\n<p>III. El tiempo de la creatividad<br \/>\nDesde el s. iv se precisan los contornos de los diversos ritos lit\u00fargicos, tanto orientales como occidentales. Y esto se debe a la creaci\u00f3n de textos que cada iglesia compone y comienza a fijar por escrito, aunque no en forma oficial. Deteni\u00e9ndonos en la iglesia de Roma, se hab\u00ed\u00ada producido un fen\u00f3meno importante: el paso del griego al lat\u00ed\u00adn como -> lengua lit\u00fargica.<\/p>\n<p>Se forma en este siglo el canon romano (la actual primera plegaria eucar\u00ed\u00adstica), y se empiezan a componer textos eucol\u00f3gicos en lat\u00ed\u00adn. Se contin\u00faa as\u00ed\u00ad hasta el s. vi, componiendo cada vez los textos que sirven para las diferentes celebraciones. Estos se conservan, pero no para ser utilizados de nuevo.<\/p>\n<p>Cierta cantidad de tales libelli se encontr\u00f3 en Letr\u00e1n, y se reunieron en un c\u00f3dice que actualmente se encuentra en la biblioteca capitular de Verona, cod. 85. Descubierto en 1713 por Escipi\u00f3n Maffei y publicado en 1735 por J. Bianchini, recibi\u00f3 de \u00e9ste el t\u00ed\u00adtulo de Sacramentarium Leonianum, por considerarlo una composici\u00f3n de Le\u00f3n Magno (440-461). A continuaci\u00f3n se descubri\u00f3 que era obra de diversas manos; entre ellas, adem\u00e1s de la del papa Le\u00f3n, la intervenci\u00f3n de los papas Gelasio I (492-496) y Vigilio (537-555). La edici\u00f3n m\u00e1s reciente y mejor es la de L. C. Mohlberg (RED 1, Roma 1956), con el nombre de Sacramentarium Veronense.<\/p>\n<p>El texto presenta unos 300 formularios, m\u00e1s o menos completos, divididos en 43 secciones. El redactor los orden\u00f3 por meses. Pero faltan los primeros folios, y comienza con el mes de abril. Normalmente cada formulario comprende colecta, secreta, prefacio, poscomuni\u00f3n y super-populum. Falta todo el texto del canon y toda la cuaresma y la pascua. De las dem\u00e1s fiestas a veces tenemos muchos formularios, mientras que algunas celebraciones est\u00e1n ausentes. Por todos estos motivos, no es exacto ni siquiera el t\u00e9rmino sacramentario.<\/p>\n<p>De todos modos, el c\u00f3dice reviste una importancia fundamental para la eucolog\u00ed\u00ada romana, porque se trata de las primeras composiciones seguramente romanas. En efecto, se encuentra varias veces romana civitas, devotio, nomen, principes, urbs, securitas. Muchas oraciones tienen en cuenta situaciones contingentes de la ciudad de Roma, hasta el punto de que se puede reconstruir su tiempo, a veces tambi\u00e9n el a\u00f1o, de su composici\u00f3n. Signo \u00e9ste de una liturgia viva.<\/p>\n<p>IV. Los libros lit\u00fargicos puros<br \/>\nA partir del s. vil aumenta la documentaci\u00f3n lit\u00fargica. Tenemos libros lit\u00fargicos propiamente tales en uso. Se trata de libros puros, en el sentido de que contienen cada uno un elemento de la celebraci\u00f3n, y que por tanto sirven para cada ministro. As\u00ed\u00ad distinguimos:<br \/>\n1. EL SACRAMENTARIO. Es el libro del celebrante, obispo o presb\u00ed\u00adtero, y contiene las f\u00f3rmulas eucol\u00f3gicas para la eucarist\u00ed\u00ada y los sacramentos.<\/p>\n<p>El primero es el as\u00ed\u00ad llamado Sacramentario gelasiano antiguo. Se conserva \u00fanicamente en el cod. Vat. reg. lat. 316. Transcrito hacia el 750 en Chelles, cerca de Par\u00ed\u00ads, fue publicado en 1680 por G. Tomasi. La \u00faltima edici\u00f3n de Mohlberg tiene como t\u00ed\u00adtulo Liber sacramentorum romanae ecclesiae ordinis anni circuli (RED 4, Roma 1960). El t\u00ed\u00adtulo gelasiano es impropio. Se debe al hecho de que se ha querido identificar este libro con las \u00abSacramentorum praefationes et orationes\u00bb que, seg\u00fan el Liber Pontificales (ed. Duchesne, Par\u00ed\u00ads 1925, I, 225), Gelasio compuso \u00abcauto sermone\u00bb.<\/p>\n<p>El sacramentario est\u00e1 dividido en tres libros: I. Propio del tiempo (de la vigilia de navidad a pentecost\u00e9s), m\u00e1s los textos para algunos ritos, como las ordenaciones, el catecumenado y el bautismo, la penitencia, la dedicaci\u00f3n de la iglesia, la consagraci\u00f3n de v\u00ed\u00adrgenes; II. Propio de los santos y el tiempo de adviento; III. Domingos ordinarios, con el canon, y celebraciones varias.<\/p>\n<p>Caracter\u00ed\u00adstica del gelasiano es la presencia de dos o incluso tres oraciones antes de la oraci\u00f3n sobre las ofrendas. Se discute si la segunda hay que asimilarla a la super sindonem del rito -> ambrosiano. Pero la discusi\u00f3n m\u00e1s amplia versa sobre el origen del gelasiano. Es claro que hay en el c\u00f3dice influjos galicanos. Pero si el n\u00facleo es romano, \u00bfc\u00f3mo explicar la presencia al mismo tiempo en Roma de dos sacramentarios: gelasiano y gregoriano? [1 infra]. La tesis m\u00e1s defendida, salvo detalles, es la de A. Chavasse 2, seg\u00fan el cual el gregoriano era de uso exclusivo del papa, mientras que el gelasiano era de uso de los t\u00ed\u00adtulos (iglesias) presbiterales.<\/p>\n<p>El reg. 316 es de importancia fundamental para los ritos del catecumenado y del bautismo, distribuidos en el \u00e1mbito de la cuaresma, con los tres escrutinios y las entregas de los evangelios, del s\u00ed\u00admbolo y del padrenuestro, como tambi\u00e9n para la celebraci\u00f3n del triduo sacro. Encontramos adem\u00e1s en \u00e9l los ritos de la reconciliaci\u00f3n de los penitentes y de la misa crismal, etc.<\/p>\n<p>Alud\u00ed\u00adamos al sacramentario gregoriano. Deber\u00ed\u00adamos hablar m\u00e1s bien de familia gregoriana, porque hay muchos manuscritos. En general, derivar\u00ed\u00adan de una fuente atribuida al papa Gregorio Magno (590-604), pero redactada bajo Honorio (625-638). En general, la estructura gregoriana difiere de la gelasiana por tres aspectos: el gregoriano no est\u00e1 dividido en libros, sino que el santoral est\u00e1 mezclado con el del tiempo, e incluso a veces los domingos toman la denominaci\u00f3n de un santo celebrado precedentemente (los ap\u00f3stoles Pedro y Pablo, Lorenzo&#8230;); tiene s\u00f3lo una oraci\u00f3n antes de la oraci\u00f3n sobre las ofrendas; indica la estaci\u00f3n, o sea, el lugar en que el papa celebraba en un determinado d\u00ed\u00ada. Es, en general, un libro m\u00e1s sencillo y menos rico que el gelasiano (muy reducido el n\u00famero de prefacios, no existen ya las bendiciones sobre el pueblo m\u00e1s que en cuaresma).<\/p>\n<p>Los dos tipos principales del gregoriano son el Adriano y el Paduense. El primero se llama as\u00ed\u00ad porque deriva de una copia del aut\u00e9ntico gregoriano, que el papa Adriano I (772-795) mando a Carlomagno, que se la hab\u00ed\u00ada pedido, y que \u00e9ste conserv\u00f3 en Aquisgr\u00e1n. De estas copias m\u00e1s o menos directas quedan muchos manuscritos. El mejor es el cod. 164 de Cambrai. Pero al ser incompleto el gregoriano recibido de Roma (faltaban, entre otras cosas, los formularios de los domingos despu\u00e9s de pentecost\u00e9s), fue necesario proveer a un suplemento. Este, que antes se atribu\u00ed\u00ada a Alcuino, parece ser, por el contrario, obra de Benito de Aniane.<\/p>\n<p>Un manuscrito adrianeo sin suplemento es el de Trento.<\/p>\n<p>Otro tipo de gregoriano es el de Padua (bibl. capitular D 47), redactado en Lieja hacia la mitad del s. ix y luego llevado a Verona, con adiciones de los ss. x y xi. No es del todo clara, entre los estudiosos, la sucesi\u00f3n y la dependencia de los dos tipos: si viene antes la l\u00ed\u00adnea de Padua, como pensaba Mohlberg, o al contrario, como piensa Chavasse.<\/p>\n<p>Una tercera serie de sacramentarios est\u00e1 constituida por los que se llamaban Missalia regis Pipini, y que hoy llamamos \u00abgelasianos del s. viii\u00bb. Parece tratarse de una fusi\u00f3n de estructura gregoriana con textos gelasianos. Dichos sacramentarios son muchos. Por probable orden de importancia: Gellone, Angulema, san Galo, el llamado Triplex, Rheinau, Monza.<\/p>\n<p>2. EL LECCIONARIO. Al principio se le\u00ed\u00adan directamente de la biblia las lecturas para la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, de modo m\u00e1s o menos continuo. Cuando se comenz\u00f3 a escoger fragmentos para determinados d\u00ed\u00adas, \u00e9stos fueron marcados en el margen del texto sagrado. En un segundo momento se hizo, primero como ap\u00e9ndice del libro y luego como c\u00f3dice aparte, un elenco de per\u00ed\u00adcopas distribuidas para varios d\u00ed\u00adas. De ah\u00ed\u00ad el t\u00e9rmino capitularia, porque hac\u00ed\u00adan la lista de los capitula con la indicaci\u00f3n del comienzo y del fin de cada fragmento (faltaba la actual divisi\u00f3n en cap\u00ed\u00adtulos y vers\u00ed\u00adculos).<\/p>\n<p>Encontramos as\u00ed\u00ad leccionarios que contienen s\u00f3lo los evangelios (llamados capitularia evangeliorum), o s\u00f3lo las lecturas no evang\u00e9licas (llamados Comes, o Liber Comitis, o Liber commicus) o tambi\u00e9n ambos.<\/p>\n<p>De los primeros se ha ocupado Th. Klauser que ha cotejado un millar de manuscritos, clasific\u00e1ndolos en cuatro tipos, designados con las letras griegas, II, A, E (romanos) y A (franco-romano). En cuanto al tiempo, van del 645 al 750. Hay que emparentar el primero con el sacramentario gregoriano, los dem\u00e1s con los gelasianos del s. vui.<\/p>\n<p>Los Comes m\u00e1s antiguos son el de W\u00fcrzburgo, que corresponde al gelasiano antiguo, y el de Alcuino que hay que relacionar con el gregoriano. Siguen, para los gelasianos del s. vnl, los de Murbach 2 (que luego pas\u00f3 al Misal) y de Corbie, como principales.<\/p>\n<p>3. EL ANTIFONARIO. Es el libro que contiene los cantos de la misa, y est\u00e1 destinado al cantor o al coro.<\/p>\n<p>Los m\u00e1s antiguos antifonarios, que hay que emparentar con los gelasianos del s. vnl, no tienen todav\u00ed\u00ada notaci\u00f3n musical. Se trata de seis c\u00f3dices, publicados en sinopsis por Hesbert el primero de los cuales es s\u00f3lo un cantatorium o graduale, porque contiene s\u00f3lo los cantos interleccionales. Es el Cantatorio de Monza. Los dem\u00e1s no son italianos: Rheinau, Mont-Blandin, Compi\u00e9-gne, Corbie, Senlis. Son todos del s. ix.<\/p>\n<p>4. Los ORDINES. Para una celebraci\u00f3n lit\u00fargica no bastan los diferentes libros que contienen los textos, sino que se necesita conocer el modo de estructurar el desarrollo de la celebraci\u00f3n misma. Los libros mencionados s\u00f3lo rara vez llevan r\u00fabricas (as\u00ed\u00ad llamadas por estar escritas en rojo = ruber). De \u00e9stas se encargan libros especiales, que se llamar\u00e1n Ordo (plural, Ordines) u Ordinarium.<\/p>\n<p>El origen de tales libros se debe sobre todo a la necesidad del clero franco, que quiere saber c\u00f3mo se desarrollan en Roma las diversas celebraciones.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de las ediciones parciales de G. Cassander (1558-1561) y M. Hittorp (1568), J. Mabillon-M. Germain (1687-1689), E. Mart\u00e9ne (1700-1702), L. Duchesne (1889), finalmente M. Andrieu publica la edici\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de todos los Ordines romani hasta ahora conocidos Contra los quince ordices de Mabillon, \u00e9l distingue cincuenta, divididos en diez secciones, y reducibles a dos familias: A (romana pura) y B (romano-franca). Entre ellos los m\u00e1s importantes son el 1, que trata de la misa papal en el s. vil; el XI, que describe los ritos del catecumenado (aqu\u00ed\u00ad los escrutinios se convierten sin m\u00e1s en siete y se trasladan a los d\u00ed\u00adas laborables), y el L, llamado tambi\u00e9n Ordo romanus antiquus, que ser\u00e1 el n\u00facleo del Pontifical romano-germ\u00e1nico del s. x.<\/p>\n<p>Para la historia de la liturgia medieval no se subrayar\u00e1 nunca bastante la importancia de tales ordines, junto con las.Consuetudines monasticae y los Capitularia (aqu\u00ed\u00ad en el sentido de decisiones administrativo-jur\u00ed\u00addicas, disciplinares de s\u00ed\u00adnodos, concilios particulares, etc.).<\/p>\n<p>V. Los libros mixtos o plenarios<br \/>\nEn los umbrales del a\u00f1o 1000 asistimos a un fen\u00f3meno de fusi\u00f3n de los diferentes libros por motivos funcionales. Se comienzan a recoger en un solo libro todos los elementos que sirven para una celebraci\u00f3n. Un primer paso se dar\u00e1 insertando por extenso en los Ordines los textos eucol\u00f3gicos que antes s\u00f3lo se mencionaban. Nacen as\u00ed\u00ad los libros mixtos o plenarios.<\/p>\n<p>1. EL PONTIFICAL. Con este nombre se designa el libro que contiene f\u00f3rmulas y ritos de las celebraciones reservadas al obispo (pont\u00ed\u00adfice), como la confirmaci\u00f3n, las ordenaciones, las consagraciones de iglesias, de v\u00ed\u00adrgenes, la bendici\u00f3n de abades, pero tambi\u00e9n la coronaci\u00f3n de reyes y de emperadores&#8230;<\/p>\n<p>El primer libro de este g\u00e9nero es el Pontifical Romano-Germ\u00e1nico del s. x (= PRG). Compuesto hacia el 950 en Maguncia, es un interesante ejemplo de la obra de adaptaci\u00f3n de la liturgia romana a los pa\u00ed\u00adses franco-germ\u00e1nicos. Se presenta como una mina de ritos y de f\u00f3rmulas, pero tambi\u00e9n de partes did\u00e1cticas, como sermones, moniciones, exposiciones de misa, con doscientos cincuenta y ocho t\u00ed\u00adtulos de celebraciones diferentes 10. El PRG, llevado a Roma por los Otones, luego fue simplificado y reducido, especialmente a partir de Gregorio VII (1073-1085). Encontramos as\u00ed\u00ad algunos pontificales reducibles a un tipo, llamado por el editor Andrieu \u00abel pontifical romano del s. xii\u00bb.<\/p>\n<p>En el siglo siguiente, bajo Inocencio III (1198-1216), se cre\u00f3 un pontifical adaptado a las exigencias de la curia papal de Letr\u00e1n.<\/p>\n<p>A finales del siglo, durante el tiempo de cautividad en Avignon, el obispo de Mende, Guillermo Durando, prepar\u00f3 para su di\u00f3cesis un pontifical bas\u00e1ndose en los precedentes, pero con mayor claridad. Se divide en tres libros: ritos sobre las personas; sobre las cosas; celebraciones varias (acciones).<\/p>\n<p>Con \u00e9ste tenemos el primer pontifical, que ser\u00e1 sustancialmente el que luego se apropiar\u00e1 toda la iglesia.<\/p>\n<p>2. EL MISAL. Por la misma exigencia de orden pr\u00e1ctico y en el mismo per\u00ed\u00adodo (finales del s. x) comienzan a aparecer libros que contienen todos los elementos para la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada (oraciones, lecturas, cantos, ordo missae).<br \/>\nSe llama a ese libro Missale, o Liber missalis, o Missale plenarium.<\/p>\n<p>La rapidez de difusi\u00f3n del Misal (con la consiguiente extinci\u00f3n gradual de los sacramentarios) se debe al hecho de la multiplicaci\u00f3n de las misas privadas, en que el celebrante dec\u00ed\u00ada todo, incluso lo que correspond\u00ed\u00ada a los otros ministros. Esto continuar\u00e1 siendo normal incluso en las celebraciones comunitarias, en las que tales ministros estaban presentes. El Misal es as\u00ed\u00ad el libro en que confluyen el Sacramentario, el Leccionario (de Murbach), el antifonario y los primeros Ordines.<\/p>\n<p>El m\u00e1s importante es el llamado Missale secundum consuetudinem curiae, que tuvo una gran difusi\u00f3n por haberlo aceptado la orden de los Frailes menores, que pr\u00e1cticamente lo llevaron en todas sus peregrinaciones misioneras. Ser\u00e1 el primer Misal impreso, como editio princeps, en Mil\u00e1n el a\u00f1o 1474.<\/p>\n<p>3. EL RITUAL. Como los obispos ten\u00ed\u00adan en el Pontifical su libro, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n era necesario un libro que contuviese los ritos realizados por los presb\u00ed\u00adteros (adem\u00e1s, claro est\u00e1, del Misal para la eucarist\u00ed\u00ada). Desde el s. xII, y especialmente en el xiv, surgen muchos libros del g\u00e9nero, con nombres diversos: Agenda, Ordinarium, Manuale. Se trata com\u00fanmente de libros privados, redactados por los mismos sacerdotes con cura de almas.<\/p>\n<p>El que tuvo mayor importancia fue el Sacerdotale, de Alberto Castellani de 1555i3, que, sin embargo, no suprimir\u00e1 la libertad de que cada cual continuara cre\u00e1ndose su propio ritual.<\/p>\n<p>4. EL BREVIARIO. El mismo proceso que hemos visto para el Misal se produjo con el libro de las horas.<\/p>\n<p>Antes hab\u00ed\u00ada libros distintos: 1) El Salterio, que en el uso lit\u00fargico ha tenido dos redacciones: la romana (por haberse usado en Roma hasta el s. vul), que corresponde a la primera revisi\u00f3n de san Jer\u00f3nimo sobre el texto griego de los LXX, y la galicana (llamada as\u00ed\u00ad porque, usada primero en Galia, luego se difundi\u00f3 en todo el Occidente, excepto en la bas\u00ed\u00adlica vaticana), que reproduce el texto de la segunda revisi\u00f3n jeronimiana sobre la Hexapla de Or\u00ed\u00adgenes, y que luego entr\u00f3 en la Vulgata. A menudo en los salterios se insertan para uso lit\u00fargico los c\u00e1nticos b\u00ed\u00adblicos, para los nocturnos y los laudes. 2) El Homiliario, o sea, el libro que recoge las lecturas patr\u00ed\u00adsticas. El m\u00e1s importante, que luego pas\u00f3 al Breviario, es el que Pablo el Di\u00e1cono, monje de Montecasino, prepar\u00f3 para Carlomagno 14. 3) El Himnario, que recoge los himnos de composici\u00f3n eclesi\u00e1stica para las diversas horas can\u00f3nicas. Parece que el rito romano acogi\u00f3 los himnos s\u00f3lo en el s. XII; pero ya san Ambrosio los hab\u00ed\u00ada compuesto para la liturgia de Mil\u00e1n, y san Benito los hab\u00ed\u00ada acogido en la liturgia mon\u00e1stica. As\u00ed\u00ad el m\u00e1s antiguo manuscrito de himnario es el cod. Vat. regin. lat. 11, del s. VIII, publicado por Tomasi en 1683. La publicaci\u00f3n de los himnos que se fueron componiendo a lo largo del medievo fue reanudada en 1892 por U. Chevalier 15 y por Dreves-Blume, que iniciaron la serie de Analecta Hymnica. 4) El Antifonal del oficio, que R.J. Hesbert ha publicado recientemente 16. 5) El Oracional, del que encontramos huellas en el sacramentario de Verona y en el Gelasiano, que comprende las oraciones para las diversas horas can\u00f3nicas.<\/p>\n<p>Todos estos libros, despu\u00e9s del a\u00f1o 1000, confluyen en uno solo, llamado Breviarium, porque era de hecho una reducci\u00f3n de los diferentes elementos, especialmente de las lecturas. El m\u00e1s conocido es el Breviarium secundum consuetudinem romanae curiae, difundido tambi\u00e9n por obra de los Frailes menores, que lo adoptaron oficialmente en 1223.<\/p>\n<p>De este Breviario se hizo en 1525 una reforma desde el punto de vista de la latinidad. M\u00e1s importante es la reforma del card. Qui\u00f1ones (llamado de la Santa Cruz, por su t\u00ed\u00adtulo cardenalicio), por encargo de Clemente VII. Pero esta reforma, bien hecha bajo el aspecto racional, no ten\u00ed\u00ada en cuenta que el oficio divino de suyo est\u00e1 destinado al coro, y no al rezo privado (como de hecho suced\u00ed\u00ada). Publicado en 1535 y reimpreso varias veces, fue acogido universalmente con entusiasmo, pero en 1556 Pablo IV lo suprimi\u00f3 por el motivo mencionado arriba, volviendo al Breviario de la curia romana.<\/p>\n<p>VI. Los libros tridentinos<br \/>\nEl concilio de Trento ten\u00ed\u00ada en proyecto una reforma de la liturgia, pero no se consigui\u00f3 llevarla a cabo durante su desarrollo, y en la sesi\u00f3n 25.a (Corpus Tridentinum IX, 1106) se pidi\u00f3 al papa la tarea de realizarla. Los criterios a que se atendr\u00e1n los papas son \u00e9stos: reformar, seg\u00fan la tradici\u00f3n de la iglesia romana (es decir, en continuidad con el per\u00ed\u00adodo medieval); imponer los nuevos libros a toda la iglesia occidental, excepto aquellas iglesias que pudieran honrarse de tener ritos con m\u00e1s de doscientos a\u00f1os de antig\u00fcedad. Esto, debido a que la \u00fanica autoridad en campo lit\u00fargico de ahora en adelante habr\u00ed\u00ada de ser la sede apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>En concreto, la reforma fue m\u00e1s bien superficial, ya que se promulgaron en edici\u00f3n t\u00ed\u00adpica libros ya conocidos y usados antes del concilio, con ligeros retoques y simplificaciones, especialmente en las partes menos sustanciales.<\/p>\n<p>Sin embargo, todos estos libros se llamar\u00e1n romanos en un sentido diverso del que ten\u00ed\u00adan precedentemente, es decir, v\u00e1lidos no s\u00f3lo para la ciudad de Roma, sino para todo el Occidente latino. De hecho, adem\u00e1s del rito romano as\u00ed\u00ad ensanchado, permanecieron en Occidente s\u00f3lo el rito ambrosiano y alguna diferencia en el rito dominicano.<\/p>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s del concilio se promulgan el Breviario (en 1568), el Misal (en 1570), el Martirologio (en 1584), el Pontifical (en 1595), el Caeremoniale episcoporum (en 1600) y el Ritual (en 1614).<\/p>\n<p>Respecto al Breviario, -> Liturgia de las horas, III, 5, c-d.<\/p>\n<p>El Misal, despu\u00e9s de la bula Quo primum tempore, de P\u00ed\u00ado V, contiene dos instrucciones: un Ritus servandus in celebratione missae y un De defectibus in celebratione missae occurrentibus. Se trata de normas rubricales para uso de los ministros. No se hace ninguna alusi\u00f3n a la parte de los fieles.<\/p>\n<p>El Martirologio es un libro que encontramos ahora por primera vez. Pero tiene una larga historia. Encuentra su antecesor en el calendario, es decir, en la lista de las fiestas y de los santos que tienen una celebraci\u00f3n en un determinado lugar. El m\u00e1s antiguo calendario lit\u00fargico romano est\u00e1 constituido por la Depositio martyrum y Depositio episcoporum, insertas en Cron\u00f3grafo del 354. Posteriormente los calendarios se insertan en los libros lit\u00fargicos a modo de \u00ed\u00adndice. Redactados aparte, con la indicaci\u00f3n del d\u00ed\u00ada y del lugar, tomar\u00e1n el nombre de martirologios. El m\u00e1s antiguo es el llamado Martyrologium hieronymianum, de la segunda mitad del s. v&#8217;8. Siguen los martirologios hist\u00f3ricos, que a las indicaciones precedentes a\u00f1aden noticias esenciales de la figura y de la obra de los santos, especialmente respecto a su muerte. Entre \u00e9stos, el de Beda, de Floro, de Usuardo.<\/p>\n<p>Estos \u00faltimos, sin embargo, daban cabida a muchas noticias legendarias, por lo que era necesaria una revisi\u00f3n. El papa Gregorio XIII se interesar\u00e1 por ella, ya que a partir del s. Ix el martirologio se le\u00ed\u00ada cada d\u00ed\u00ada en el officium capituli de los monasterios y despu\u00e9s de las catedrales. Se le encarga al c\u00e9lebre historiador card. C\u00e9sar Baronio; el libro fue publicado en 1584 como Martyrologium romanum. La reforma del Vat. II no lo considera ya libro lit\u00fargico, aunque no es improbable una nueva revisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El Ritual tridentino nace tarde por un motivo muy preciso. Gregorio XIII se lo hab\u00ed\u00ada encargado al card. Julio Santori. Este se puso a la obra, insertando en su Ritual tambi\u00e9n indicaciones de textos b\u00ed\u00adblicos adaptados al catecumenado y a la mistagogia. Sin embargo, antes de que se hubiera acabado de imprimir mor\u00ed\u00adan el papa y Santori (1602), y el pont\u00ed\u00adfice siguiente, Pablo V, mand\u00f3 destruir los ejemplares. El Ritual de Santori fue impreso de nuevo por los herederos con la fecha que habr\u00ed\u00ada debido llevar (1583) [I Iniciaci\u00f3n cristiana, II, 3]. Pablo V public\u00f3 luego su Rituale romanum (1614), mucho m\u00e1s reducido que el de Santori. Hay que se\u00f1alar que este libro no fue impreso en edici\u00f3n t\u00ed\u00adpica sino en1952, y nunca ha sido propiamente obligatorio, dejando sobrevivir los Rituales de las iglesias locales que lo quisieren.<\/p>\n<p>El Caeremoniale episcoporum es tambi\u00e9n un libro nuevo. Hab\u00ed\u00ada nacido ya en 1455 de la necesidad de describir m\u00e1s detalladamente las ceremonias del papa, de los obispos y de los presb\u00ed\u00adteros en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica. Textos semejantes se hab\u00ed\u00adan visto en 1516 y 1564, pero el Caeremoniale pas\u00f3 a ser libro oficial con la bula de Clemente VIII en 1600. Revisado y corregido varias veces en los siglos siguientes, ha llegado hasta los umbrales del Vat. II. Hoy no se ve la oportunidad de un libro semejante, dada la elasticidad de las nuevas normas lit\u00fargicas.<\/p>\n<p>Desde el tiempo de su promulgaci\u00f3n, los libros tridentinos hab\u00ed\u00adan permanecido casi inalterados, salvo peque\u00f1os retoques en las sucesivas ediciones. Nunca se les ha sometido a una verdadera reforma. Tentativas de este g\u00e9nero, hechas por iniciativa de alg\u00fan obispo, ser\u00e1n condenadas por Roma. S\u00f3lo en nuestro siglo, m\u00e1s a\u00fan, de 1950 en adelante, tenemos cambios de relieve, como el restablecimiento de la vigilia pascual en 1951, la restauraci\u00f3n de la semana santa en 1955, el nuevo c\u00f3digo de r\u00fabricas en 1960, cuando ya estaba anunciado el concilio Vat. II.<\/p>\n<p>VII. Los libros del Vat. II<br \/>\nEl concilio Vat. II quiso una reforma general de los libros lit\u00fargicos, con l\u00e1 posibilidad de la traducci\u00f3n en las lenguas vern\u00e1culas. Por eso el papa Pablo VI, ya el 21-1-1964, creaba un Consilium para la recta ejecuci\u00f3n de la constituci\u00f3n lit\u00fargica [-> Reforma lit\u00fargica].<\/p>\n<p>El Consilium elabor\u00f3 diversos documentos, entre los que figuran: Inter oecumenici, de 1964; Musicamsacram, de 1967; Tres abhinc annos, de 1967 (segunda instrucci\u00f3n); Eucharisticum mysterium, de 1967, y Liturgicae instauraciones, de 1970 (tercera instrucci\u00f3n). Con tales instrucciones se daba la posibilidad de introducir la lengua vulgar en las diferentes partes de la celebraci\u00f3n, por lo que cada una de las conferencias episcopales toma disposiciones para traducir el viejo Misal, prepara leccionarios ad experimentum, se traduce parte del Ritual, etc. Entretanto, el Consilium trabajaba, con grupos especiales de expertos, en la composici\u00f3n de los nuevos libros. As\u00ed\u00ad, de 1968 hasta hoy se han publicado en la edici\u00f3n t\u00ed\u00adpica latina:<br \/>\nCALENDARIUM ROMANUM (1969) (= CR).<\/p>\n<p>MISSALE ROMANUM. Bajo este encabezamiento tenemos, en vol\u00famenes:<br \/>\nMissale Romanum (1970; 19752) (=MR);<br \/>\nOrdo Lectionum Missae (1970; 19812) (= OLM);<br \/>\nLectionarium (3 vols., 1970-1972); Ordo Cantus Missae (1973).<\/p>\n<p>OFFICIUM DIVINUM. Bajo este encabezamiento tenemos, en vol\u00famenes:<br \/>\n    Liturgia Horarum (por ahora en 4 vols., 1971-1972; 1980&#8217;\u00c2\u00b0) (= LH).<\/p>\n<p>PONTIFICALE ROMANUM. Bajo este encabezamiento tenemos, en fasc\u00ed\u00adculos:<br \/>\nDe Ordinatione Diaconi, Presbyteri et Episcopi (1968) (= ODPE); Ordo Consecrationis Virginum (1970) (= OCV);<br \/>\nOrdo Benedicendi Oleum catechumenorum et infirmorum et conficiendi chrisma (1971) (= OBO); Ordo Benedictionis Abbatis el Abbatissae (1971) (= OBAA);<br \/>\nOrdo Confirmationis (1972) (= OC);<br \/>\nDe Institutione Lectorum et Acolytorum&#8230; (1973) (= ILA);<br \/>\nOrdo Dedicationis Ecclesiae et Altaris (1978) (= ODEA);<br \/>\nCaeremoniale Episcoporum (1984).<\/p>\n<p>RITUALE ROMANUM. Bajo este t\u00ed\u00adtulo tenemos, en fasc\u00ed\u00adculos: Ordo Baptismi Parvulorum (1969) (= OBP);<br \/>\nOrdo Celebrandi Matrimonium (1969) (= OCM);<br \/>\nOrdo Exsequiarum (1969) (= OE) Ordo Professionis Religiosae (1970; 19752, pero ya no bajo el encabezamiento Rituale Romanum) (= OPR);<br \/>\nOrdo Unctionis Infirmorum eorumque pastoralis curae (1972) (= 0 UI);<br \/>\nOrdo Initiationis Christianae Adultorum (1972) (= OICA);<br \/>\nDe Sacra Communione et de Cultu Mysterii Eucharistici extra Missam (1973);<br \/>\nOrdo Paenitentiae (1974) (= OP); De Benedictionibus (1984) (= B).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 A \u00e9stos hay que a\u00f1adir:<br \/>\nGraduale simplex (19752);<br \/>\nOrdo Coronandi Imaginem Beatae Mariae Virginis (1981).<\/p>\n<p>Presentamos brevemente los correspondientes textos oficiales en versi\u00f3n espa\u00f1ola (el a\u00f1o entre par\u00e9ntesis indica la primera edici\u00f3n).<\/p>\n<p>1. EL MISAL ROMANO (1971) comprende tambi\u00e9n la Ordenaci\u00f3n General del Misal Romano (= OGMR). Esta \u00faltima es un texto muy denso, en el que se presenta la teolog\u00ed\u00ada de la misa, la articulaci\u00f3n del rito, los cometidos de cada uno de los ministros y de la asamblea, las normas para una correcta celebraci\u00f3n y las posibilidades de una sana adaptaci\u00f3n. Despu\u00e9s de las Normas universales sobre el a\u00f1o lit\u00fargico y sobre el calendario (extractadas del Calendarium Romanum), sigue eltexto del Misal, dividido en propio del tiempo, propio de los santos, comunes, misas rituales, misas y oraciones ad diversa, misas votivas, misas de difuntos. El rito de la misa est\u00e1 colocado entre el propio del tiempo y el propio de los santos, y a su vez se distingue en rito para la celebraci\u00f3n con el pueblo (= misa normativa) y rito para la celebraci\u00f3n sin el pueblo.<\/p>\n<p>El MR ya no es un misal plenario, porque ya no comprende las lecturas; pero no se le puede llamar simplemente un sacramentario, porque incluye tambi\u00e9n las ant\u00ed\u00adfonas de entrada y de comuni\u00f3n; en efecto, \u00e9stas debe decirlas el mismo celebrante, en el caso en que no se haga un canto o no las recite ning\u00fan otro.<\/p>\n<p>Respecto al Misal de P\u00ed\u00ado V, la parte eucol\u00f3gica est\u00e1 muy incrementada, comprendiendo alrededor de ochenta prefacios (contra los quince del precedente), cuatro plegarias eucar\u00ed\u00adsticas (otras se autorizar\u00e1n a continuaci\u00f3n). Ha sido repensado ex novo en su totalidad.<\/p>\n<p>[-> Misal romano].<\/p>\n<p>2. EL LECCIONARIO [-> Leccionario de la misa].<\/p>\n<p>3. LA LITURGIA DE LAS HORAS (1979) (= LH). Se llama as\u00ed\u00ad la oraci\u00f3n de alabanza de la iglesia, que tiene por objeto extender a las diversas horas (can\u00f3nicas) de la jornada aquella glorificaci\u00f3n de Dios que alcanza su cumbre en la oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Este nuevo nombre especifica el de oficio divino (dado a la oraci\u00f3n) y sustituye al de breviario (dado antes al libro). La edici\u00f3n est\u00e1 dividida en cuatro vol\u00famenes: I. Tiempo de adviento y de navidad; II. Tiempo de cuaresma y de pascua; III. Tiempo ordinario (semanas 1-17); IV. Tiempo ordinario (semanas 18-34). En el primer volumen se encuentra la Ordenaci\u00f3n General de la Liturgia de las Horas (OGLH) que, a semejanza de la OGMR, ilustra la teolog\u00ed\u00ada, la espiritualidad, las diversas partes, los diversos elementos y cometidos de los ministros de la Liturgia de las Horas. Son dos las perspectivas nuevas (o renovadas) de este libro: 1) est\u00e1 destinado no s\u00f3lo a sacerdotes, di\u00e1conos y religiosos con votos solemnes (que siguen teniendo la obligaci\u00f3n de recitarlo), sino a toda la comunidad cristiana (religiosas y laicos); 2) se recomienda la celebraci\u00f3n comunitaria, especialmente de las dos horas m\u00e1s importantes (laudes y v\u00ed\u00adsperas).<\/p>\n<p>Se espera todav\u00ed\u00ada un quinto volumen (himnos; c\u00e1nticos de libre elecci\u00f3n; oraciones s\u00e1lmicas; textos para las celebraciones de vigilia, etc.).<\/p>\n<p>4. EL PONTIFICAL. Podemos ordenarlo as\u00ed\u00ad:<br \/>\n&#8211; Ritual de la Confirmaci\u00f3n (1976) (= RC). Se celebra normalmente durante la misa, o al menos despu\u00e9s de una liturgia de la palabra. La renovaci\u00f3n de las promesas bautismales pone de manifiesto su relaci\u00f3n con el bautismo. El ministro es el obispo (o el sacerdote que tiene licencia especial para ello), pero pueden ayudarle otros sacerdotes en la crismaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Ritual de ordenaci\u00f3n del di\u00e1cono, del presb\u00ed\u00adtero y del obispo (1977) (= RO). Estos son los ministerios ordenados. El conjunto de los ritos, aunque conserva los textos esenciales de la tradici\u00f3n, resulta m\u00e1s ordenado, dando mayor relieve a la imposici\u00f3n de manos y a la oraci\u00f3n consagratoria, y menos a los ritos suplementarios. La restauraci\u00f3n de la concelebraci\u00f3n hace m\u00e1s sencillos los ritos de la ordenaci\u00f3n del obispo y de los presb\u00ed\u00adteros.<\/p>\n<p>&#8211; Ritual para instituir ac\u00f3litos y admitir candidatos al diaconado y al presbiterado, y para la promesa de observar el celibato (= RLA). Ritual de la consagraci\u00f3n de v\u00ed\u00adrgenes (= RCV). Ritual de la bendici\u00f3n de un abad o una abadesa (= RBnA). Se trata de tres ritos diversos. Los ministerios instituidos son los del lector y del ac\u00f3lito (se han abolido los del ostiario y del exorcista, como tambi\u00e9n el subdiaconado). Son dos las novedades a este respecto: a) el ministro no es ya el obispo, sino el ordinario (esto significa que en las \u00f3rdenes y congregaciones religiosas puede serlo el superior mayor); b) los candidatos son laicos (que permanecen tales), los cuales pueden aspirar o no a las \u00f3rdenes. La consagraci\u00f3n de v\u00ed\u00adrgenes es un rito antiqu\u00ed\u00adsimo y venerable, por el que una virgen (religiosa o no) consagra p\u00fablicamente su virginidad como signo de la iglesia virgen que s\u00f3lo tiene a Cristo por esposo. La bendici\u00f3n de un abad o de una abadesa se ha creado ex novo, porque en el viejo Pontifical ten\u00ed\u00ada m\u00e1s el aspecto de una ordenaci\u00f3n episcopal. Los nuevos textos expresan mejor la funci\u00f3n del padre y maestro de una comunidad mon\u00e1stica.<br \/>\n&#8211; Ritual de la bendici\u00f3n del \u00f3leo de los catec\u00famenos y enfermos y de la consagraci\u00f3n del crisma (= RBO). Ritual de la dedicaci\u00f3n de iglesias y de altares (= DCA) (1980). El primer rito, que se ha de celebrar durante la misa crismal de jueves santo (ma\u00f1ana) en las catedrales, donde el obispo concelebra con su presbiterio, trae los textos tradicionales (con ligeras adaptaciones) de la bendici\u00f3n de los \u00f3leos santos. Los otros dos ritos se han renovado y simplificado sustancialmente, de suerte que forman con la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, que es cumbre del rito, una sola acci\u00f3n ritual.<\/p>\n<p>I. Scicolone<br \/>\n&#8211; Ceremonial de los Obispos (= CO). Este es uno de los \u00faltimos libros promulgados por la reforma general que decret\u00f3 el Vat. II (1984). Se trata de un volumen en parte muy tradicional y en parte tambi\u00e9n bastante novedoso. Hay que reconocer que el CO tiene unas caracter\u00ed\u00adsticas que lo distancian bastante de los otros libros lit\u00fargicos emanados de la reforma lit\u00fargica del s. xx. Su principal caracter\u00ed\u00adstica frente a los dem\u00e1s libros lit\u00fargicos actuales es que no ofrece textos eucol\u00f3gicos; aparentemente, por lo menos, se presenta s\u00f3lo como un volumen de simple normativa lit\u00fargica, como su mismo t\u00ed\u00adtulo -Ceremonial- parece ya sugerir. No obstante, le\u00ed\u00addo a la luz de la historia y de la teolog\u00ed\u00ada lit\u00fargica, el CO debe situarse en el \u00e1mbito sacramental con tanta raz\u00f3n como puedan colocarse en este \u00e1mbito los dem\u00e1s libros lit\u00fargicos, pues si los dem\u00e1s libros ofrecen los textos b\u00ed\u00adblicos y eucol\u00f3gicos de la liturgia, es decir, las palabras sacramentales, \u00e9ste presenta los gestos simb\u00f3licos de los misterios cristianos. El CO es, pues, un libro que, en la misma l\u00ed\u00adnea que la Institutio que encabeza el Misal de Pablo VI [t supra, VII], aleja el peligro de ver la celebraci\u00f3n s\u00f3lo como un conjunto de textos que se van proclamando unos despu\u00e9s de otros, acompa\u00f1ados \u00fanicamente de gestos simplemente espont\u00e1neos del ministro. Uno de los principales valores del CO es el hecho de que sit\u00faa los gestos lit\u00fargicos en su realidad m\u00e1s teol\u00f3gica: la de acciones sacramental-comunitarias de la iglesia, no simplemente del ministro ni de la comunidad concreta que celebra la liturgia com\u00fan de la iglesia.<\/p>\n<p>El CO es un volumen tradicional en un doble sentido: a) porque con la descripci\u00f3n de los gestos celebrativos mayores conserva y transmite la tradici\u00f3n lit\u00fargica de la iglesia, y b) porque se sit\u00faa en l\u00ed\u00adnea de continuidad con los Ordines romani de la edad media [1 supra, IV]. Pero a lavez que tradicional es tambi\u00e9n un libro nuevo, porque en su mismo estilo lleva innegablemente la impronta de los libros del Vat. II: las referencias doctrinales que justifican las normas son continuas y expl\u00ed\u00adcitas; con este estilo el CO -a pesar del t\u00ed\u00adtulo de ceremonial que lo encabeza- se aleja de lo que podr\u00ed\u00ada ser una simple descripci\u00f3n de ceremonias, enlazando as\u00ed\u00ad, por lo menos en cierta manera, con la visi\u00f3n que de la liturgia ten\u00ed\u00adan los padres (cf, por ejemplo, las explicaciones de la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito sobre el significado de las diversas imposiciones de manos en las ordenaciones, o las Catequesis mistag\u00f3gicas de Ambrosio, de Cirilo de Jerusal\u00e9n, de Juan Cris\u00f3stomo o Teodoro de Mopsuestia.<\/p>\n<p>Al ser uno de los \u00faltimos libros publicados por la reforma lit\u00fargica, al CO le ha sido f\u00e1cil apoyar su normativa en los libros lit\u00fargicos publicados anteriormente. No obstante, hay que decir tambi\u00e9n que en algunas pocas ocasiones presenta interesantes variantes, introducidas o bien para unificar algunas r\u00fabricas que variaban de un Ordo o Ritual a otro o bien con vistas a mejorar algunos ritos o incluso algunos usos introducidos y que no siempre resultaban correctos.<br \/>\nEl CO est\u00e1 dividido en ocho partes, precedidas de un proemio y seguidas de un ap\u00e9ndice. El proemio presenta una breve s\u00ed\u00adntesis hist\u00f3rica de lo que han sido las diversas descripciones de los ritos lit\u00fargicos que se elaboraron a trav\u00e9s de los siglos hasta llegar al actual CO. Despu\u00e9s de una breve alusi\u00f3n a los Ordines romani -verdadera ra\u00ed\u00adz primitiva del CO-, el texto se refiere a los distintos Ceremoniales papales, que fueron como el puente que ha enlazado los antiguos Ordines con el nuevo CO. En el cuerpo del volumen la primera parte describe algunos principios teol\u00f3gicos de la liturgia episcopal, presentada no a la manera de ceremonias fastuosas, sino a la luz de la constituci\u00f3n conciliar Lumen gentium. Un aspecto particularmente importante y delicado de esta primera parte ha sido el de aunar aquella \u00abnoble sencillez\u00bb de los ritos decretada por el Vat. II (SC 34) con los necesarios signos de respeto inspirados por la fe que ve en el obispo la imagen o sacramento de Jes\u00fas, el Se\u00f1or. La segunda parte trata de la participaci\u00f3n y presidencia del obispo y de sus ministros en la misa. En esta parte es importante el cambio de perspectiva con que se presenta la celebraci\u00f3n de la misa presidida por el obispo, acci\u00f3n culminante de la liturgia cristiana (SC 41); de acuerdo con los otros libros lit\u00fargicos renovados que ya no dan nunca a los obispos el t\u00ed\u00adtulo de pont\u00ed\u00adfices\u00bb, tampoco el CO habla nunca de misa pontifical, sino de missa stationalis (t\u00e9rmino de versi\u00f3n ciertamente dif\u00ed\u00adcil, pues si en lat\u00ed\u00adn cristiano statio significaba reuni\u00f3n plena de la iglesia local, en las lenguas modernas es dif\u00ed\u00adcil encontrar un t\u00e9rmino que exprese esta misma realidad). La tercera parte describe la celebraci\u00f3n solemne del oficio divino y de la palabra cuando preside el obispo; la cuarta parte describe las diversas celebraciones del a\u00f1o lit\u00fargico: en esta parte merecen destacarse tanto las breves catequesis que introducen el sentido de cada una de las fiestas principales como la insistencia con que se subraya la importancia del domingo, para el que se pide que su celebraci\u00f3n no quede recubierta con la celebraci\u00f3n de diversos d\u00ed\u00adas consagrados a distintas necesidades de la comunidad cristiana (cf n. 223). La quinta parte habla de la celebraci\u00f3n de los sacramentos, presidida por el obispo; en esta parte se separan claramente los sacramentos de la celebraci\u00f3n de los sacramentales, a los que se consagra la sexta parte (as\u00ed\u00ad, la instituci\u00f3n de ac\u00f3litos y lectores, por ejemplo, viene debidamente separada de las ordenaciones de ministros). La s\u00e9ptima parte contempla las celebraciones extraordinarias del obispo desde su nombramiento y ordenaci\u00f3n hasta su muerte, exequias y tiempo de sede vacante. Tambi\u00e9n se trata de los ritos del concilio plenario y provincial y del s\u00ed\u00adnodo diocesano. Finalmente, en el ap\u00e9ndice se sintetizan las varias disposiciones posconciliares ya vigentes antes del CO sobre las vestiduras de los prelados y se ofrece una tabla, esquematizando las normas propias de las misas rituales, votivas y de difuntos. El libro concluye con un extenso y pormenorizado \u00ed\u00adndice de un centenar de p\u00e1ginas que facilita encontrar cualquiera de los ritos contenidos en el volumen.<\/p>\n<p>P. Farn\u00e9s<br \/>\n5. EL RITUAL, publicado tambi\u00e9n en fasc\u00ed\u00adculos, comprende:<br \/>\n\u2020\u00a2 Ritual del bautismo de ni\u00f1os (1970) (= RB). Es un rito sustancialmente nuevo, porque nunca hab\u00ed\u00adamos tenido un rito propio para el bautismo de ni\u00f1os que tuviese en cuenta su situaci\u00f3n real. Antes era un rito de bautismo para adultos adaptado a los ni\u00f1os. Ahora se tiene en cuenta que se los bautiza en la fe de la iglesia, y principalmente de los padres y de los padrinos. La celebraci\u00f3n, prevista para el domingo, se hace de forma comunitaria, inserta en una celebraci\u00f3n de la palabra (o tambi\u00e9n, aunque s\u00f3lo excepcionalmente, durante la misa).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos (1976) (= RICA). Es un rito que, descuidado en los siglos m\u00e1s recientes, recobra toda la praxis catecumenal de la iglesia de los siete\/ocho primeros siglos. Despu\u00e9s de la introducci\u00f3n general sobre la iniciaci\u00f3n cristiana, y la particular para la iniciaci\u00f3n de adultos, siguen cinco cap\u00ed\u00adtulos dispuestos as\u00ed\u00ad: 1. Rito del catecumenado, dispuesto por grados, que son: a) el tiempo del catecumenado y su comienzo; b) tiempo de la elecci\u00f3n y su comienzo; c) celebraci\u00f3n de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n (bautismo, confirmaci\u00f3n y primera eucarist\u00ed\u00ada) y tiempo de la mistagogia; 2. Rito m\u00e1s sencillo para la imitaci\u00f3n de un adulto; 3. Rito m\u00e1s breve para un adulto en peligro pr\u00f3ximo de muerte; 4. Indicaciones para la preparaci\u00f3n de adultos ya bautizados cuando ni\u00f1os a la confirmaci\u00f3n y a la primera comuni\u00f3n; 5. Indicaciones para la iniciaci\u00f3n de los ni\u00f1os en edad catequ\u00ed\u00adstica. Tras un sexto cap\u00ed\u00adtulo en que se prev\u00e9n textos alternativos, se tiene un ap\u00e9ndice para la admisi\u00f3n en la iglesia cat\u00f3lica de cristianos v\u00e1lidamente bautizados en otras confesiones. Este rito de iniciaci\u00f3n de adultos, previsto principalmente para las tierras de misi\u00f3n, tiene indicaciones util\u00ed\u00adsimas tambi\u00e9n para nuestras regiones, con vistas a una revalorizaci\u00f3n y una mejor pr\u00e1ctica de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Ritual de la penitencia (1975) (= RP). El rito parte de una nueva concepci\u00f3n de este sacramento. Ya no se le llama confesi\u00f3n, que era la parte por el todo, sino penitencia o reconciliaci\u00f3n. Por tanto, no se pone ya el acento en el momento de la acusaci\u00f3n, sino en la conversi\u00f3n. Se prev\u00e9n tres formas de celebraci\u00f3n: a) individual: es el modo que ha sido tradicional en los \u00faltimos siglos, pero se ha modificado en el planteamiento (prev\u00e9 tambi\u00e9n una lectura b\u00ed\u00adblica, aunque breve) y en la f\u00f3rmula; b) comunitaria, con confesi\u00f3n y absoluci\u00f3n individual (es la forma preferible); c) comunitaria, con confesi\u00f3n y absoluci\u00f3n general (para usarse en casos determinados, y con el consentimiento del obispo).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Rito de la sagrada comuni\u00f3n y del culto de la eucarist\u00ed\u00ada fuera de la misa (1974). El rito tiene en cuenta diversas situaciones cambiadas: a) la comuni\u00f3n fuera de la misa debe hacer siempre referencia a la celebraci\u00f3n de la misma; b) debe insertarse en una celebraci\u00f3n de la palabra; c) la eucarist\u00ed\u00ada puede ser distribuida tambi\u00e9n por ministros extraordinarios; d) se regulan las exposiciones y la adoraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, las procesiones y los congresos eucar\u00ed\u00adsticos.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Ritual del matrimonio (1970) (= RM). El rito, si bien conserva la estructura precedente, presenta algunas perspectivas renovadas: se celebra normalmente durante la misa (o, al menos, durante una celebraci\u00f3n de la palabra), da mayor relieve a la bendici\u00f3n solemne de los esposos, prev\u00e9 diversos formularios de textos eucol\u00f3gicos, una riqueza de textos b\u00ed\u00adblicos y destaca m\u00e1s la teolog\u00ed\u00ada y la espiritualidad del sacramento.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Ritual de la unci\u00f3n y de la pastoral de enfermos (1974) (= RUE). Se ve el sacramento de la unci\u00f3n en el contexto de la solicitud que la iglesia tiene por el estado de debilidad de los enfermos. Ya no se llama extrema unci\u00f3n, y se puede conferir en todas las enfermedades de cierta gravedad, tambi\u00e9n a los ancianos. Ha cambiado la f\u00f3rmula (m\u00e1s ce\u00f1ida al texto de la carta de Santiago); la materia es el aceite (ya no necesariamente de oliva, sino de cualquier tipo vegetal), el cual, a falta del bendecido por el obispo, puede bendecirse cada vez. Se prev\u00e9 la concelebraci\u00f3n por varios sacerdotes, y la celebraci\u00f3n comunitaria para varios enfermos, tambi\u00e9n en la iglesia.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Ritual de la profesi\u00f3n religiosa (1979) (= RPR). Es un texto que sirve de base y de modelo para los rituales de cada una de las familias religiosas. Prev\u00e9 un rito para el comienzo del noviciado, visto como tiempo de preparaci\u00f3n y de opci\u00f3n, el rito de la profesi\u00f3n temporal y el de la profesi\u00f3n perpetua, como tambi\u00e9n un rito para la promesa que sustituye a los votos religiosos. Los ritos de profesi\u00f3n o de promesa se hacen durante la misa.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Ritual de exequias (1971) (= RE). El rito se presenta como una mina de indicaciones, textos eucol\u00f3gicos, b\u00ed\u00adblicos y cantos para utilizar, seg\u00fan los diferentes usos de las iglesias locales, en la casa del difunto, en la procesi\u00f3n a la iglesia, en la misa exequial y en el acompa\u00f1amiento al cementerio. La perspectiva es claramente pascual: el cristiano que muere realiza su \u00e9xodo de este mundo con la esperanza de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Scicolone<br \/>\n\u2020\u00a2 Bendicional (= B). El B constituye de hecho una de las partes del Ritual romano reformado seg\u00fan los decretos del Vat. II (SC 79); su edici\u00f3n t\u00ed\u00adpica latina fue promulgada en 1984 y la castellana, com\u00fan a todos los pa\u00ed\u00adses de habla hispana, aparece en 1986. En el conjunto de las partes del actual Ritual, el B es el cap\u00ed\u00adtulo m\u00e1s extenso, como lo era ya tambi\u00e9n en la \u00faltima edici\u00f3n del Ritual de Paulo V, aumentada y reordenada por mandato de P\u00ed\u00ado XII 23. Hay que decir que, sin duda alguna, en su extensi\u00f3n influye sobremanera el hecho de que el B es el libro lit\u00fargico en el que la piedad popular m\u00e1s se avecina a la celebraci\u00f3n lit\u00fargica 2<br \/>\nConforme a los votos del Vat. II, frente a la anterior edici\u00f3n del Ritual romano, el nuevo B ha sido profundamente reformado \u00abteniendo en cuenta la norma fundamental de la participaci\u00f3n consciente, activa y f\u00e1cil de los fieles y atendiendo a las necesidades de nuestro tiempo\u00bb (SC 79).<\/p>\n<p>El B consta de cuarenta y un Ordines o ritos de bendici\u00f3n; muchos de estos ritos de bendici\u00f3n aparecen adem\u00e1s desdoblados en rito habitual y rito breve o bien presentan diversas posibilidades para ocasiones parcialmente distintas (por ejemplo, la bendici\u00f3n de ni\u00f1os ofrece un formulario para los ni\u00f1os bautizados y otro para los ni\u00f1os que se preparan al bautismo). La edici\u00f3n castellana del B a\u00f1ade a\u00fan a estas cuarenta y un bendiciones algunas otras o bien nuevas o en otros casos tradicionales en alg\u00fan pa\u00ed\u00ads de Am\u00e9rica o en Espa\u00f1a; con ellas el n\u00famero de bendiciones en esta edici\u00f3n alcanza a cuarenta y ocho formularios.<\/p>\n<p>El conjunto de estas bendiciones est\u00e1 precedido de una extensa introducci\u00f3n y va seguida de tres \u00ed\u00adndices alfab\u00e9ticos -de bendiciones, de lecturas b\u00ed\u00adblicas y de salmos responsoriales-, de los cuales, en vistas al uso del volumen, es particularmente \u00fatil el primero (un \u00ed\u00adndice de este tipo aparec\u00ed\u00ada ya en las ediciones del antiguo Ritual romano).<\/p>\n<p>La Introducci\u00f3n, de car\u00e1cter teol\u00f3gico, pastoral y jur\u00ed\u00addico, expone sucesivamente la naturaleza y significado de la bendici\u00f3n tanto en la historia de la salvaci\u00f3n como en la vida de la iglesia, los ministros de las mismas, su ordenamiento -desde lo que es la estructura fundamental de toda bendici\u00f3n hasta los signos que se emplean en las mismas y las maneras de unir las bendiciones con las restantes celebraciones lit\u00fargicas o entre s\u00ed\u00ad- y, finalmente, las posibilidades que tienen las conferencias episcopales en el campo de las adaptaciones o de las incorporaciones de nuevas bendiciones.<\/p>\n<p>En el cuerpo mismo del libro, su primera parte presenta las diversas bendiciones que se refieren a las personas (bendiciones relativas a la vida familiar, bendiciones de los enfermos, de los misioneros enviados a anunciar el evangelio, de las personas destinadas a impartir la catequesis, de los peregrinos, de los que van a emprender un viaje, etc.). En esta parte la edici\u00f3n castellana a\u00f1ade las bendiciones de ac\u00f3litos y lectores no instituidos.<\/p>\n<p>La segunda parte trata de las bendiciones que ata\u00f1en a los edificios no sagrados 25 y a las diversas actividades de los cristianos (bendiciones de un nuevo edificio -que no sea una iglesia- de una escuela, de una universidad, de un hospital); bendiciones de los medios de transporte (autom\u00f3viles, ferrocarriles, naves, aviones, etc.); bendiciones de instrumentos t\u00e9cnicos (central el\u00e9ctrica, acueducto, etc.); bendiciones de los animales, de los campos, de los nuevos frutos, de la mesa. En esta parte la edici\u00f3n castellana a\u00f1ade la tradicional bendici\u00f3n de los t\u00e9rminos de una poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La tercera parte agrupa las bendiciones de las cosas que se destinan, en la iglesia, al uso lit\u00fargico o a las pr\u00e1cticas de devoci\u00f3n (fuente bautismal, sede, amb\u00f3n, sagrario, cruz, im\u00e1genes del Se\u00f1or, de la Virgen Mar\u00ed\u00ada o de los santos, etc.). En esta parte la edici\u00f3n castellana a\u00f1ade las bendiciones de la corona de adviento, del bel\u00e9n y del \u00e1rbol de navidad.<\/p>\n<p>En la cuarta parte se presentan las bendiciones que o bien sirven para fomentar la piedad (bebidas y comestibles) o bien son objetos de devoci\u00f3n privada (objetos de devoci\u00f3n, rosarios, escapularios, etc.). La edici\u00f3n espa\u00f1ola a\u00f1ade en esta parte la bendici\u00f3n de los h\u00e1bitos, tradicional sobre todo en Per\u00fa.<\/p>\n<p>Finalmente, en la quinta parte se contienen dos bendiciones de car\u00e1cter m\u00e1s bien gen\u00e9rico: la bendici\u00f3n de acci\u00f3n de gracias, que viene a suplir los antiguos y poco apropiados Te Deum (poco apropiados porque el antiguo texto de este precioso canto no tiene demasiado que ver con eluso al que a veces se destinaba), y la bendici\u00f3n para diversas circunstancias, que ofrece unos formularios en vistas a las bendiciones no previstas expl\u00ed\u00adcitamente en el B (en cierta manera es la r\u00e9plica de la antigua bendici\u00f3n ad omnia).<\/p>\n<p>P. Farn\u00e9s<br \/>\nVIII. Criterios para el uso de los libros lit\u00fargicos<br \/>\nContrariamente al modo de concebirse los libros lit\u00fargicos desde el concilio de Trento hasta el Vat. II, es decir, como textos intocables cuyo dictado hab\u00ed\u00ada de ejecutarse escrupulosamente, ahora los nuevos libros se entienden como proyectos que se han de realizar luego en la celebraci\u00f3n, teniendo en cuenta la particular situaci\u00f3n de la asamblea concreta. De aqu\u00ed\u00ad deriva la necesidad de estudiar bien las introducciones, las posibilidades de adaptaci\u00f3n que se dejan a las conferencias episcopales y tambi\u00e9n al presidente individual de la asamblea. Estas posibilidades se han de explotar luego en el momento celebrativo. Los mismos textos y las r\u00fabricas han de observarse prestando mayor atenci\u00f3n a lo que quieren decir, a la nueva mentalidad con que se han redactado y con el diverso valor que revisten los diferentes elementos de la celebraci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, la palabra de Dios hay que proclamarla y respetarla como tal: no se permite modificar el texto de las lecturas, sino que se dan amplias posibilidades de opci\u00f3n en las misas rituales, en celebraciones particulares, en los d\u00ed\u00adas festivos. Se ha de prestar mucha atenci\u00f3n a los textos eucol\u00f3gicos, especialmente a las f\u00f3rmulas consecratorias, tanto de la eucarist\u00ed\u00ada como de los dem\u00e1s sacramentos: son textos cuidadosamente formulados, que hay que respetar y valorizar debidamente, con oportuna catequesisprevia y con eventuales moniciones breves. Se prev\u00e9 cierta libertad para la elecci\u00f3n de los textos eucol\u00f3gicos variables (las oraciones presidenciales), especialmente en los d\u00ed\u00adas de labor. En cambio, s\u00f3lo tienen valor de ejemplos o modelos los textos de las moniciones previstas en los libros lit\u00fargicos. Respetando su funci\u00f3n, es bueno que se expresen con palabras vivas, no atadas al texto del libro lit\u00fargico. Esto vale sobre todo para las celebraciones de los sacramentos. En suma, el libro lit\u00fargico, en lugar de ofrecer una serie de celebraciones ya preordenadas, y por tanto invariables, ofrece abundante material para construir celebraciones diferenciadas y responder as\u00ed\u00ad a exigencias diversas. Es \u00e1rbitro de las diversas opciones el presidente de la asamblea, el cual, sin embargo, mirar\u00e1 al bien espiritual de su comunidad, sabr\u00e1 usar convenientemente el sentido eclesial y el respeto a las situaciones, no impondr\u00e1 una idea personal y, sobre todo, sabr\u00e1 entender y realizar el esp\u00ed\u00adritu que anima a cada parte de la celebraci\u00f3n.<br \/>\nUna \u00faltima palabra se refiere al respeto hacia el libro, considerado en su materialidad. Hay que considerarlo como el sigho exterior y visible de lo que contiene; hay que tributar al libro lit\u00fargico el mismo respeto y la misma veneraci\u00f3n que la iglesia profesa a la palabra de Dios y la oraci\u00f3n de la iglesia. El Leccionario, especialmente, ha de venerarse como la palabra de Dios: la liturgia misma nos lo ense\u00f1a cuando rodea al libro de los evangelios con tantas se\u00f1ales de veneraci\u00f3n (incensaci\u00f3n, beso, entronizaci\u00f3n sobre el altar y sobre el amb\u00f3n). Sin embargo, esta veneraci\u00f3n no debe limitarse al momento del uso lit\u00fargico, sino que hay que cultivarla siempre, tanto durante la celebraci\u00f3n como fuera. El respeto al Misal exige igualmente que se le honre, y no se le sustituya conediciones de bolsillo o con hojas volantes. El respeto al libro se manifiesta en la misma composici\u00f3n tipogr\u00e1fica; en la encuadernaci\u00f3n; en el modo de tener, llevar, usar el libro y conservarlo.<\/p>\n<p>I. Scicolone<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Aldaz\u00e1bal J., El libro lit\u00fargico como pedagog\u00ed\u00ada de la celebraci\u00f3n, en \u00abPhase\u00bb 116 (1980) I 1 I124;&#8217;\u00ed\u0081lvarez A., Sobre la edici\u00f3n de libros lit\u00fargicos en castellano, ib, 41 (1967) 446-458; \u00abConcilium\u00bb 198 (marzo 1985): todo el n\u00famero est\u00e1 consagrado a las bendiciones; Farn\u00e9s P., Significado del nuevo Ceremonial de los Obispos, en \u00abPhase\u00bb XXV (1985) 199-218; Gracia J.A., Formaci\u00f3n del Ritual Romano, ib,33 (1966) 218-234; Libros lit\u00fargicos publicados por la Comisi\u00f3n Episcopal Espa\u00f1ola de Liturgia, en \u00abPastoral Lit\u00fargica\u00bb 105-106 (1979) 30-32; Martimort A.G., La Iglesia en oraci\u00f3n, Herder, Barcelona 19672, 318-344, 851-855; Le Ceremonial des \u00e9v\u00e9ques, en \u00abNotitiae\u00bb XXI (1985) 196-206; versi\u00f3n espa\u00f1ola en \u00abPhase\u00bb XXV (1985) 187-197; Mart\u00ed\u00adn Patino J.M., Importancia yfunci\u00f3n pastoral del libro lit\u00fargico, en \u00abSal Terrae\u00bb 60 (1972) 483-502; \u00abNotitiae\u00bb XIX (1983) 320-322; Righetti M., Historia de la liturgia 1, BAC 132, Madrid 1955, 249-328; Sancho Andreu J., Pedagog\u00ed\u00ada de la presentaci\u00f3n de los rituales de los sacramentos, en \u00abPhase\u00bb 116 (1980) 125-133; Tena P., Las ediciones t\u00ed\u00adpicas de la Liturgia de las Horas, ib, 115 (1980) 79-83; Id, Los libros lit\u00fargicos en la docencia de teolog\u00ed\u00ada sacramentaria, ib, 116 (1980) 99-110; VV.AA., Estudios sobre el Ritual, en \u00abLiturgia\u00bb 149-152 (1958) 129-279. V\u00e9ase tambi\u00e9n la bibliograf\u00ed\u00ada de Bautismo, Bendici\u00f3n, Confirmaci\u00f3n, Consagraci\u00f3n de V\u00ed\u00adrgenes, Dedicaci\u00f3n de iglesias, Exequias, Iniciaci\u00f3n cristiana, Leccionario, Liturgia de las horas, Matrimonio, Misal Romano, Orden\/Ordenaci\u00f3n, Penitencia, Profesi\u00f3n religiosa, Unci\u00f3n de los enfermos.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Nota previa &#8211; II. El tiempo de la improvisaci\u00f3n &#8211; III. El tiempo de la creatividad &#8211; IV. Los libros lit\u00fargicos puros: 1. El Sacramentario; 2. El Leccionario; 3. El Antifonario; 4. Los Ordines &#8211; V. Los libros mixtos o plenarios: 1. El Pontifical; 2. El Misal; 3. El Ritual; 4. El Breviario &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/libros-liturgicos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLIBROS LITURGICOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17148","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17148","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17148"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17148\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17148"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17148"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17148"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}