{"id":17154,"date":"2016-02-05T11:09:58","date_gmt":"2016-02-05T16:09:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/misiones-y-liturgia\/"},"modified":"2016-02-05T11:09:58","modified_gmt":"2016-02-05T16:09:58","slug":"misiones-y-liturgia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/misiones-y-liturgia\/","title":{"rendered":"MISIONES Y LITURGIA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Misiones y liturgia en el NT: 1. El mandato misionero; 2. La actividad misionera como liturgia &#8211; II La liturgia en la primitiva catequesis misionera &#8211; III.-La reforma lit\u00fargica en las misiones a partir del Vat II: 1. Los principios relativos a la reforma; 2. La reforma lit\u00fargica en \u00ed\u0081frica; 3. La reforma lit\u00fargica en Asia &#8211; IV. La liturgia, fuente y cumbre de las misiones &#8211; V. Problemas y perspectivas.<\/p>\n<p>1. Misiones y liturgia en el NT<br \/>\nLa relaci\u00f3n entre misiones y liturgia ha de estudiarse a partir del contenido del NT, que es teolog\u00ed\u00ada e historia. Misiones y liturgia no son conceptos abstractos, sino acontecimientos de la historia de la salvaci\u00f3n: El NT nos ofrece los elementos fundamentales para ahondar en el significado de su relaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca.<\/p>\n<p>1. EL MANDATO MISIONERO En el mandato misionero aparece con claridad la uni\u00f3n entre misi\u00f3n o env\u00ed\u00ado y liturgia. Los ap\u00f3stoles son enviados a todo el mundo no s\u00f3lo para dar \u00abel primer anuncio\u00bb (Mar 16:15; Lev 24:47) y para \u00abense\u00f1ar\u00bb (Mat 28:20), sino tambi\u00e9n para bautizar (Mat 28:19; Mar 16:16) y \u00abhacer disc\u00ed\u00adpulos\u00bb de Jes\u00fas (Mat 28:19) creando comunidades de creyentes en \u00e9l. El rito del bautismo y la formaci\u00f3n de la comunidad, que tendr\u00e1 como centro la eucarist\u00ed\u00ada, son elementos esencialmente lit\u00fargicos de la misi\u00f3n. \u00abAs\u00ed\u00ad como Cristo fue enviado por el Padre, \u00e9l a su vez envi\u00f3 a los ap\u00f3stoles, llenos del Esp\u00ed\u00adritu Santo. No s\u00f3lo los envi\u00f3 a predicar el evangelio a toda criatura y anunciar que el Hijo de Dios, con su muerte y resurrecci\u00f3n, nos libr\u00f3 del poder de Satan\u00e1s y de la muerte y nos condujo al reino del Padre, sino tambi\u00e9n a realizar la obra de salvaci\u00f3n que proclamaban mediante el sacrificio y los sacramentos, en torno a los cuales gira toda la vida lit\u00fargica\u00bb (SC 6).<\/p>\n<p>El d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s, que marc\u00f3 el comienzo de la misi\u00f3n de la iglesia, \u00ablos que acogieron su [de Pedro] palabra se bautizaron, y se agregaron aquel d\u00ed\u00ada unas tres mil almas. Perseveraban en la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles, en la comuni\u00f3n, en la fracci\u00f3n del pan y en las oraciones\u00bb (Heb 2:41-42). Desde el comienzo la misi\u00f3n de la iglesia tiene esta dimensi\u00f3n kerigm\u00e1tica y lit\u00fargica juntamente: los misioneros anuncian el evangelio y bautizan, los ne\u00f3fitos forman una comunidad en torno a la eucarist\u00ed\u00ada y a la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles. Al mismo tiempo, las nuevas comunidades reunidas y reforzadas por la vida lit\u00fargica se abren al universalismo de la misi\u00f3n. En la comunidad de Antioqu\u00ed\u00ada, \u00abmientras ellos [profetas y doctores] estaban celebrando el culto del Se\u00f1or y ayunando, el Esp\u00ed\u00adritu Santo dijo: Separadme a Bernab\u00e9 y a Saulo para la obra a que los he llamado (Heb 13:2), y los dos nuevos misioneros \u00abbajo la moci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb comenzaron a anunciar el evangelio en el Asia Menor. Cada vez que celebramos la eucarist\u00ed\u00ada, \u00abanunciamos la muerte del Se\u00f1or hasta que venga\u00bb (1Co 11:26). Para explicar este anuncio, Pablo utiliza el mismo verbo (katang\u00e9llo) que describe la actividad misionera de la iglesia primitiva (Rom 1:8; Heb 13:5.38; Heb 16:17; Heb 17:3.23). En un primer momento, la misi\u00f3n ha llevado a la liturgia; ahora, partiendo de la liturgia, la comunidad se pone en actitud de servicio al Esp\u00ed\u00adritu y de partida para el anuncio.<\/p>\n<p>2. LA ACTIVIDAD MISIONERA COMO LITURGIA. San Pablo presenta su trabajo misionero no s\u00f3lo como una diakon\u00ed\u00ada (servicio), sino tambi\u00e9n como una aut\u00e9ntica liturgia. \u00abDoy culto a Dios en mi esp\u00ed\u00adritu anunciando el evangelio&#8230; e incesantemente os recuerdo\u00bb (Rom 1:9). Dos verbos lit\u00fargicos definen la obra misionera. Pablo da culto (latr\u00e9uo) anunciando la palabra a aquellos de quienes se acuerda (de los que hace memoria). La actitud apost\u00f3lica es siempre de alegr\u00ed\u00ada, \u00abaunque tuviera que derramar mi sangre como libaci\u00f3n sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe\u00bb (Flp 2:17): aqu\u00ed\u00ad la vida del Ap\u00f3stol se convierte en una libaci\u00f3n sacrificial. La vocaci\u00f3n misionera entre los paganos se describe como una gracia \u00abde ser ministro (leitourg\u00f3n \u00e9inai) de Jesucristo para los gentiles, ejerciendo la tarea sagrada del evangelio de Dios, para que la ofrenda de los gentiles sea agradable a Dios, santificada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Rom 15:16). Pablo, misionero entre los paganos, es un liturgo; la evangelizaci\u00f3n es una funci\u00f3n lit\u00fargica, sagrada y, con su conversi\u00f3n a Cristo, los ne\u00f3fitos llegan a ser una ofrenda santificada por el Esp\u00ed\u00adritu y acepta a Dios.<\/p>\n<p>El fundamento de esta concepci\u00f3n de la misi\u00f3n como liturgia se encuentra en el hecho de que el misionero no s\u00f3lo es part\u00ed\u00adcipe, como todo cristiano, de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo (Rom 6:3), sino que adem\u00e1s lleva consigo y en s\u00ed\u00ad, de una forma nueva, el misterio de la redenci\u00f3n que debe anunciar y comunicar a los dem\u00e1s. \u00abAhora me complazco en mis padecimientos por vosotros y en compensaci\u00f3n completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo que es la iglesia, de la que fui hecho ministro seg\u00fan la misi\u00f3n que Dios me dio para bien vuestro con el fin de dar cumplimiento a su mensaje divino\u00bb (Col 1:24-25). Una de las notas caracter\u00ed\u00adsticas del trabajo del misionero es esta \u00ed\u00adntima participaci\u00f3n en la cruz de Cristo, \u00abcrucificado con Cristo\u00bb (G\u00e1l 2:19) en favor de los hombres (cf 2Co 4:10.12). Cristo, el enviado y el sacerdote que se ofreci\u00f3 por todos, permanece para siempre con los misioneros hasta el fin del mundo. Y por otra parte el \/ Esp\u00ed\u00adritu Santo, que ocupa un puesto tan importante en la liturgia, est\u00e1 presente en el misionero y lo impulsa a la misi\u00f3n entre los no-cristianos, donde el Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 tambi\u00e9n presente y prepara la futura ofrenda que se har\u00e1 cristiana. La misi\u00f3n se convierte as\u00ed\u00ad en una verdadera celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. La liturgia en la primitiva catequesis misionera<br \/>\nDesde el comienzo, en la praxis misionera de la iglesia se reserv\u00f3 un tiempo de preparaci\u00f3n para el bautismo, tiempo destinado a llevar a madurez la fe que brotaba en el coraz\u00f3n de los ne\u00f3fitos con la aceptaci\u00f3n del primer anuncio. M\u00e1s tarde este tiempo se llamar\u00e1 catecumenado, y catequesis la instrucci\u00f3n impartida en forma sistem\u00e1tica durante este tiempo. De la catequesis misionera formaba parte tambi\u00e9n una serie de ritos lit\u00fargicos, ordenados a explicar el significado de este tiempo de maduraci\u00f3n y a preparar a los ne\u00f3fitos a la plena participaci\u00f3n en las celebraciones lit\u00fargicas cristianas. Prescindiendo de su valor sacramental -en la liturgia es el Se\u00f1or el que obra-, estos mismos ritos lit\u00fargicos se convert\u00ed\u00adan en una fuente de catequesis y de ense\u00f1anza para los neoconversos, porque hablaban concretamente a la mente y a los sentidos. Al mismo tiempo, la liturgia, nueva para ellos, postulaba una catequesis, porque exig\u00ed\u00ada una nueva y cada vez m\u00e1s profunda participaci\u00f3n que hiciese vivir las realidades celebradas.<\/p>\n<p>La liturgia catecumenal misionera ten\u00ed\u00ada sus notas peculiares. Ante todo era la liturgia de una iglesia que ten\u00ed\u00ada intenci\u00f3n de acoger en su seno a nuevos miembros e hijos. Esta liturgia celebraba el itinerario de una conversi\u00f3n a Dios e implicaba a toda la comunidad: ne\u00f3fitos, padrinos, catequistas y fieles. Ten\u00ed\u00ada una dimensi\u00f3n de esperanza, porque manifestaba la aceptaci\u00f3n del reino por parte de los catec\u00famenos y orientaba hacia la celebraci\u00f3n de los sacramentos pascuales, de los que era un anticipo. Es propio de la liturgia catecumenal abrir el espacio para el di\u00e1logo entre Dios y el neoconverso, entre la iglesia madre y sus nuevos hijos. Gradualmente ense\u00f1aba a aceptar los valores de los nuevos signos y ritos lit\u00fargicos, con los que Dios se comunica al hombre cristiano, insistiendo no tanto en su simbolismo natural cuanto m\u00e1s bien en el valor expresivo que hab\u00ed\u00ada cobrado en la historia de la antigua y de la nueva alianza. En concreto, en la liturgia catecumenal se ilustraba el significado del agua, de la unci\u00f3n y de la eucarist\u00ed\u00ada, es decir, de los llamados sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, el primer rito de esta liturgia era la entrada en el catecumenado, que hoy inculca el Vat. II a todos los misioneros: \u00abLos que han recibido de Dios, por medio de la iglesia, la fe en Cristo, sean admitidos con ceremonias lit\u00fargicas al catecumenado\u00bb (A G 14). Sabemos que a partir del s. III los ne\u00f3fitos entraban (accedentes) en el catecumenado acompa\u00f1ados de un garante, que m\u00e1s tarde se llamar\u00e1 padrino precisamente porque participa en la funci\u00f3n materna de la iglesia; luego se somet\u00ed\u00adan a un examen consistente en una serie de interrogaciones sobre su vida y su actividad social; todo ello se conclu\u00ed\u00ada con la inscripci\u00f3n. Las ceremonias de este rito son signos sensibles de la entrada en una comunidad que pretende cerciorarse de que el ne\u00f3fito est\u00e1 en condiciones de recibir con fruto la catequesis. Despu\u00e9s de todo esto, la iglesia delegaba a su representante el ministerio de la ense\u00f1anza (doctor audientium = catequista). En un primer tiempo, el rito m\u00e1s reiterado durante el catecumenado eran los -> exorcismos: pretend\u00ed\u00adan manifestar la acci\u00f3n de Dios, el cual prepara al ne\u00f3fito para la nueva consagraci\u00f3n, como en otro tiempo hab\u00ed\u00ada preparado a su pueblo con las pruebas del desierto. A partir del s. iv tenemos noticias del rito de la insuflaci\u00f3n (con f\u00f3rmulas de exorcismo), de la consignaci\u00f3n (con el signo de la cruz), de la imposici\u00f3n de la mano, de los ayunos, de la degustaci\u00f3n de la sal (en Occidente) y de la imposici\u00f3n del nuevo nombre (en Siria): estos dos \u00faltimos ritos pasar\u00e1n luego a la liturgia bautismal. Todas estas ceremonias jalonaban el progreso en el itinerario de la fe y en la lucha por parte del catec\u00fameno, que hab\u00ed\u00ada aceptado vivir seg\u00fan el nuevo estilo de vida. Al final hab\u00ed\u00ada un examen \u00faltimo sobre el comportamiento moral del catec\u00fameno.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde se har\u00e1 coincidir el \u00faltimo per\u00ed\u00adodo del catecumenado con el tiempo de cuaresma, en la que los catec\u00famenos eran promovidos al rango de competentes y elegidos. La cuaresma era un tiempo de preparaci\u00f3n sacramental: la catequesis misionera pasaba a ser mist\u00e9rica, en cuanto que daba a conocer los misterios y los sacramentos de la iglesia. En este marco tenemos los nuevos ritos, como la entrega del S\u00ed\u00admbolo y del Pater (en Roma y en Espa\u00f1a existe tambi\u00e9n la entrega de los evangelios) y los escrutinios, que tienen por objeto probar la consistencia de la fe del catec\u00fameno. En la vigilia pascual se colocaba luego el rito del bautismo. El Vat. II recuerda a todos los misioneros que \u00abes de desear que la liturgia del tiempo cuaresmal y pascual se restaure de forma que prepare las almas de los catec\u00famenos para la celebraci\u00f3n del misterio pascual, en cuyas solemnidades se regeneran para Cristo por medio del bautismo\u00bb (AG 14). Despu\u00e9s del don de la nueva vida mediante el bautismo comenzaba para los iluminados un nuevo tipo de ense\u00f1anza. La catequesis misionera ahora estaba abierta a la dimensi\u00f3n mistag\u00f3gica, que se propon\u00ed\u00ada manifestar las profundidades y las bellezas de los sacramentos recibidos. [Para una descripci\u00f3n puntual hist\u00f3rico-gen\u00e9tica de los ritos del catecumenado, -> Iniciaci\u00f3n cristiana, II].<\/p>\n<p>Cuando en la iglesia de los primeros siglos se agot\u00f3 el per\u00ed\u00adodo propiamente misionero, el catecumenado y su liturgia decayeron. Esto demuestra \u00abque la \u00e9poca \u00e1urea de la simbiosis operativamente fructuosa y misionol\u00f3gicamente din\u00e1mica entre catequesis y liturgia es la de los padres\u00bb&#8216;. En el tiempo de los grandes descubrimientos, y cuando tuvieron de nuevo comienzo las misiones (s. xvi), el catecumenado conoci\u00f3 un nuevo florecimiento, sobre todo en el terreno de la ense\u00f1anza y de la adaptaci\u00f3n. Por desgracia, en el campo de la liturgia permaneci\u00f3 demasiado fijo y sin producir aportaciones de relieve. Este fixismo lit\u00fargico, que de hecho es pobreza, caracteriz\u00f3 tambi\u00e9n a la catequesis misionera del s. xix &#8216;.<\/p>\n<p>III. La reforma lit\u00fargica en la misiones a partir del Vat. II<br \/>\n1. LOS PRINCIPIOS RELATIVOS A LA REFORMA. La promulgaci\u00f3n de la constituci\u00f3n Sacrosanctum concilium (4 de diciembre de 1963) se\u00f1al\u00f3 el punto de partida de una verdadera renovaci\u00f3n lit\u00fargica en las misiones. Una secci\u00f3n entera de la constituci\u00f3n (SC 37-40) ofrece normas concretas para la t adaptaci\u00f3n de la liturgia a la mentalidad y a las tradiciones de los pueblos, con una referencia expl\u00ed\u00adcita a las misiones (SC 38). De ahora en adelante la facultad de decidir sobre la introducci\u00f3n y extensi\u00f3n de la lengua vulgar (nacional) en la liturgia (SC 36) no est\u00e1 ya reservada a la Santa Sede, sino que es competencia de las conferencias episcopales nacionales&#8217;; as\u00ed\u00ad como la facultad de determinar las adaptaciones, especialmente respecto a la administraci\u00f3n de los sacramentos, a los sacramentales, a las procesiones, a la m\u00fasica sagrada y a las artes (SC 39); la facultad de admitir en el culto divino eventuales elementos provenientes de las tradiciones y de la \u00ed\u00adndole de los diferentes pueblos (SC 40); la facultad de preparar cuanto antes los rituales particulares adaptados a las necesidades de cada una de las regiones (SC 63); la facultad de instituir una comisi\u00f3n lit\u00fargica y un instituto de liturgia pastoral, de los que no se excluyan, si es necesario, miembros laicos particularmente expertos (SC 44; Inter oecumenici 46). En particular, en los lugares de misi\u00f3n se tiene la facultad de admitir, junto a los elementos propios de la tradici\u00f3n cristiana, tambi\u00e9n elementos de la iniciaci\u00f3n en uso entre cada pueblo (SC 65); preparar un rito propio para la celebraci\u00f3n del matrimonio que responda a los usos de los lugares y de los pueblos (SC 77); animar a la pr\u00e1ctica penitencial seg\u00fan las posibilidades de las diversas regiones, y tambi\u00e9n seg\u00fan las condiciones de los fieles (SC 110); revisar el a\u00f1o lit\u00fargico, con tal que se mantenga su car\u00e1cter original, para alimentar debidamente la piedad de los fieles en la celebraci\u00f3n de los misterios de la redenci\u00f3n (SC 107); revisar cuanto se refiere a la construcci\u00f3n digna y apropiada de los edificios sagrados, la forma y la erecci\u00f3n de los altares, la funcionalidad del baptisterio, la materia y la forma de las vestiduras sagradas (SC 128); admitir nuevos instrumentos musicales (SC 120; Musicam sacram 1, 12). Estas son las tareas que el concilio encomend\u00f3 a las conferencias episcopales de las misiones.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el decreto A G sobre las misiones recuerda que las nuevas iglesias particulares, conservando toda la riqueza de sus tradiciones junto con las cualidades espec\u00ed\u00adficas de cada comunidad nacional, tendr\u00e1n su puesto propio en la comuni\u00f3n eclesial. Ante este hecho teol\u00f3gico y pastoral, \u00abes de desear, m\u00e1s todav\u00ed\u00ada, es de todo punto conveniente que las conferencias episcopales se unan entre s\u00ed\u00ad dentro de los l\u00ed\u00admites de cada uno de los grandes territorios socio-culturales, de suerte que puedan conseguir de com\u00fan acuerdo este objetivo de la adaptaci\u00f3n\u00bb (AG 22).<\/p>\n<p>2. LA REFORMA LIT\u00daRGICA EN AFRICA. Las nuevas iglesias de \u00ed\u0081frica son las que m\u00e1s se han empe\u00f1ado en la renovaci\u00f3n lit\u00fargica. Esto se debe, en parte, a la estructura psicol\u00f3gica, cultural y religiosa del hombre africano. Tanto los etn\u00f3logos como los misioneros han definido al hombre africano como un ser cultual, que tiene necesidad de exteriorizar en la comunidad y con ella sus experiencias religiosas. El cristianismo africano, o se convertir\u00e1 en un cristianismo preferencialmente lit\u00fargico o no llegar\u00e1 nunca a ser un verdadero cristianismo. Todos los miembros de las j\u00f3venes iglesias se han dedicado con gran empe\u00f1o a la renovaci\u00f3n lit\u00fargica, que exigir\u00e1 ciertamente tiempo, por tratarse de un proceso de asimilaci\u00f3n y de expresi\u00f3n. La liturgia es algo m\u00e1s profundo que una simple asunci\u00f3n de ritos, y supone una mentalidad cristiana que sea capaz de cambiar y cristianizar el significado de estos ritos asumidos. No pocos liturgistas africanos est\u00e1n convencidos de que la soluci\u00f3n mejor ser\u00ed\u00ada no la de abandonar la liturgia occidental, sino la de buscar su intuici\u00f3n m\u00e1s profunda y sus valores m\u00e1s aut\u00e9nticos, para enriquecerlos e integrarlos luego con una ideolog\u00ed\u00ada africana y expresarlos con ritos propiamente africanos (inculturaci\u00f3n). Esta parece ser tambi\u00e9n la mens del concilio (A G 22).<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de las realizaciones pr\u00e1cticas, los institutos de liturgia, de pastoral y de catequesis han dado una contribuci\u00f3n excepcional. Por ejemplo, el Instituto de Butare (Rwanda) ha trabajado para realizar la uni\u00f3n entre el catecumenado y la liturgia con \u00f3ptimos resultados. Los ritos de los exorcismos han tenido una amplia acogida porque responden mejor al ambiente religioso del africano, que vive hasta cierto punto en la angustia religiosa al sentirse rodeado de esp\u00ed\u00adritus malos que quieren atormentarlo f\u00ed\u00adsica y moralmente.<\/p>\n<p>En la renovaci\u00f3n de la liturgia de los sacramentos, las iglesias africanas han encontrado un campo abierto, y los resultados obtenidos hasta ahora son positivos. Todo el simbolismo africano, purificado de la mentalidad m\u00e1gica, puede servir eficazmente para la encarnaci\u00f3n del misterio de Cristo y su celebraci\u00f3n en Africa. Como experimento, se han elaborado algunos rituales para la celebraci\u00f3n del matrimonio, que han tenido en cuenta las caracter\u00ed\u00adsticas comunitarias, din\u00e1micas y rituales del matrimonio africano. Estos rituales comprenden diversas etapas, como el noviazgo (que en la tradici\u00f3n africana tiene un relieve muy importante), las nupcias y las celebraciones complementarias; por ejemplo, los aniversarios Tambi\u00e9n los dem\u00e1s sacramentos son objeto de investigaci\u00f3n, en constante apertura para acoger cuanto de v\u00e1lido ofrecen el ritualismo africano y el sentido de solidaridad comunitaria del hombre africano. Sin embargo, sigue siendo verdad que en los sacramentos hay elementos instituidos por Cristo, sobrenaturales, y por tanto supranacionales, que no pueden ser sacrificados.<\/p>\n<p>Las celebraciones funerarias son uno de los momentos m\u00e1s significativos de la vida africana, donde afloran muchos elementos culturales que deben ser cristianizados. En este campo, la liturgia cristiana est\u00e1 todav\u00ed\u00ada dando sus primeros pasos. Para muchos pueblos la verdadera muerte, o liberaci\u00f3n de los esp\u00ed\u00adritus de la materia y del cuerpo, se produce s\u00f3lo progresivamente, y est\u00e1 casi siempre \u00ed\u00adntimamente vinculada a los ritos. Una vez liberados, los esp\u00ed\u00adritus viven en la selva o en otros lugares vecinos, de donde retornan a menudo para visitar a los familiares. Pertenecen a la familia, pero en la categor\u00ed\u00ada de los antepasados.<\/p>\n<p>En la liturgia cristiana se ha integrado con gran \u00e9xito la m\u00fasica africana con instrumentos y expresiones propias, como la danza. De todos modos, no pocos sacerdotes africanos son del parecer que los cantos lit\u00fargicos deben madurar ulteriormente, porque los de hoy manifiestan una serie de sentimientos a veces opuestos, y con frecuencia su contenido teol\u00f3gico es pobre. En estos \u00faltimos a\u00f1os se ha redescubierto el valor de la religiosidad popular, en especial de las fiestas comunitarias; y ahora se trabaja intensamente para integrar esta religiosidad en la liturgia.<\/p>\n<p>3. LA REFORMA LIT\u00daRGICA EN ASIA. En las misiones de Asia la renovaci\u00f3n lit\u00fargica se desarrolla a un ritmo mucho m\u00e1s lento. Las mismas conferencias episcopales advierten esta lentitud y el papel poco relevante de la liturgia en sus j\u00f3venes iglesias. Gracias a Dios, en la India, y m\u00e1s precisamente en Bangalore, hay un centro cargado de dinamismo y de creatividad. En 1968 se celebr\u00f3 el primer encuentro indio de liturgia, que fue el punto de arranque de numerosas iniciativas&#8217;. Al a\u00f1o siguiente, en un nuevo encuentro, se trabaj\u00f3 con el fin de encontrar los caminos para que \u00abla liturgia pudiera asumir l\u00f3s valores culturales y las aspiraciones religiosas del pueblo indio\u00bb\u00bb. A partir de este momento se habla ya de Indian Liturgy y se abandonan otras expresiones como Indian Rites. Los principales objetivos han sido la creaci\u00f3n de una liturgia catecumenal y la b\u00fasqueda de las bases para una liturgia com\u00fan de la India (\u00aba basically common Indian Liturgy\u00bb).<\/p>\n<p>Las grandes dificultades que la liturgia cristiana ha encontrado en Asia, especialmente si las comparamos con las de Africa, se deben principalmente al car\u00e1cter religioso del hombre asi\u00e1tico y a la naturaleza de las grandes religiones existentes en aquel continente. Una de las dificultades m\u00e1s sentidas es la de la traducci\u00f3n de los textos. Por una parte, el vocabulario religioso asi\u00e1tico tiene una connotaci\u00f3n m\u00e1s que bimilenaria, y es dif\u00ed\u00adcil aceptar sus palabras sin aceptar su contenido, conservado en una larga tradici\u00f3n escrita. Por otra parte, en India, por ejemplo, hay muchos dialectos y diversas lenguas; en Jap\u00f3n hay estilos diversos (literario y vulgar), y la terminolog\u00ed\u00ada es demasiado concreta, por lo cual resulta tarea muy dif\u00ed\u00adcil traducir conceptos abstractos.<\/p>\n<p>Actualmente se est\u00e1 todav\u00ed\u00ada en el tiempo de la b\u00fasqueda y de la siembra. El tiempo de la cosecha y de los frutos vendr\u00e1 m\u00e1s tarde. La m\u00fasica ind\u00ed\u00adgena, con sus instrumentos, ha encontrado un buen puesto en la liturgia de Java, por ejemplo, mientras que en algunas regiones de la India se cantan salmos en talmid con tono indio. En Jap\u00f3n hay s\u00f3lo intentos, a pesar del genio musical de los japoneses En la joven iglesia de este pa\u00ed\u00ads algunos misioneros han estructurado el catecumenado de adultos dentro de una aut\u00e9ntica dimensi\u00f3n lit\u00fargica. Se ha querido adaptar a la mentalidad del pa\u00ed\u00ads tambi\u00e9n el acto penitencial y la confesi\u00f3n. Uno de los intentos m\u00e1s interesantes ha sido la aprobaci\u00f3n por parte de la Conferencia episcopal de un ritual para el matrimonio de los no-cristianos. En efecto, son muchos los no-cristianos que, atra\u00ed\u00addos por la liturgia cristiana, piden casarse en la iglesia. Para estos matrimonios se ha elaborado un rito de lecturas b\u00ed\u00adblicas, bendiciones, etc. &#8216;\u00bb<\/p>\n<p>IV. La liturgia, fuente y cumbre de las misiones<br \/>\nLa liturgia no es la \u00fanica actividad de la iglesia; sin embargo, est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente vinculada a todas las dem\u00e1s, y se la considera fuente y cumbre de todo apostolado (SC 10), y por tanto tambi\u00e9n de las misiones. Cumbre, porque todo en la actividad misionera est\u00e1 ordenado a que los hombres, mediante el bautismo, se inserten en la iglesia, donde, reunidos en comunidad, puedan alabar a Dios y participar en la mesa del Se\u00f1or. Todos los sacramentos se revelan como cumbre del trabajo misionero. El fin de la misi\u00f3n es la formaci\u00f3n de una comunidad o iglesia particular, y s\u00f3lo con la viva participaci\u00f3n en los sacramentos se puede conseguir este fin.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la liturgia es fuente de toda actividad misionera, y sobre todo de todo fruto misionero. La glorificaci\u00f3n de Dios en Cristo, la conversi\u00f3n de los hombres y su santificaci\u00f3n \u00abse obtiene con la m\u00e1xima eficacia\u00bb por medio de la liturgia, y sobre todo por medio de la eucarist\u00ed\u00ada, porque aqu\u00ed\u00ad se encuentra la fuente de la gracia (SC 10). No podemos olvidar que Cristo, el ap\u00f3stol, el enviado del Padre, est\u00e1 presente en las acciones lit\u00fargicas para continuar su obra salv\u00ed\u00adfica universal: \u00abPara realizar una obra tan grande, Cristo est\u00e1 siempre presente a su iglesia sobre todo en la acci\u00f3n lit\u00fargica\u00bb (SC 7). Despu\u00e9s de la ascensi\u00f3n al cielo, Cristo no ha olvidado su obra ni la ha dejado s\u00f3lo en las manos de la iglesia. El permanece siempre con nosotros, y con nosotros realiza hoy la salvaci\u00f3n. De esta inserci\u00f3n en Cristo misionero y salvador, a trav\u00e9s de la liturgia y concretamente a trav\u00e9s de los sacramentos, brota el derecho y el deber de todo cristiano al trabajo misionero: \u00abTodos los fieles, como miembros de Cristo vivo, incorporados y asemejados a \u00e9l por el bautismo, por la confirmaci\u00f3n y por la eucarist\u00ed\u00ada, tienen el deber de cooperar a la expansi\u00f3n y dilataci\u00f3n del cuerpo de Cristo para llevarlo cuanto antes a la plenitud\u00bb (A G 36).<\/p>\n<p>La liturgia es anamnesis [-> Memorial], o sea, memoria de la alianza y del -> misterio pascual, no s\u00f3lo en cuanto acontecimiento del pasado, sino para hacerlo presente hoy y poder aplicar sus frutos al mundo. Para precisarlo mejor: la gracia divina, que sostiene y hace fructificar el apostolado misionero, encuentra su fuente en la liturgia. La caridad es el alma de toda obra apost\u00f3lica, repite el concilio (AA 3; LG 33), porque la caridad edifica la iglesia; sin la caridad no hay verdadera misi\u00f3n y participaci\u00f3n en la misi\u00f3n del Hijo, que fue enviado por el amor sin principio del Padre (AG 2), y que por amor salv\u00f3 al mundo. En los sacramentos, y particularmente en la eucarist\u00ed\u00ada, encontramos el manantial de esta caridad que \u00abenciende y arrastra a los fieles a la apremiante caridad de Cristo\u00bb (SC 10). Tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que hoy es el agente principal de la misi\u00f3n y que fue enviado por Cristo para que los misioneros pudieran colaborar eficazmente, siempre y por doquier, en la realizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n (AG 4), se nos da en los sacramentos.<\/p>\n<p>Todo lo que la teolog\u00ed\u00ada y el concilio han dicho sobre la liturgia como fuente y cumbre de la misi\u00f3n, lo aplican no pocos textos conciliares m\u00e1s concretamente a la eucarist\u00ed\u00ada. \u00abLos otros sacramentos, as\u00ed\u00ad como todos los ministerios eclesi\u00e1sticos y obras de apostolado, est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente trabados con la sagrada eucarist\u00ed\u00ada y a ella se ordenan. Y es que en la sant\u00ed\u00adsima eucarist\u00ed\u00ada se contiene todo el bien espiritual de la iglesia, a saber: Cristo mismo, nuestra pascua y pan vivo&#8230; Por lo cual la eucarist\u00ed\u00ada aparece como la fuente y la culminaci\u00f3n de toda la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica\u00bb (PO 5). En el misterio del sacrificio eucar\u00ed\u00adstico se ejerce ininterrumpidamente la obra de la redenci\u00f3n del mundo. \u00abToda misa, aun la celebrada privadamente por un sacerdote, no es privada, sino acci\u00f3n de Cristo y de la iglesia, la cual, en el sacrificio que ofrece, sabe que se ofrece a s\u00ed\u00ad misma como sacrificio universal, y aplica a la salvaci\u00f3n del mundo entero la \u00fanica e infinita virtud redentora del sacrificio de la cruz. Pues cada misa que se celebra se ofrece no s\u00f3lo por la salvaci\u00f3n de algunos, sino tambi\u00e9n por la salvaci\u00f3n de todo el mundo\u00bb (Mysterium fidei 32). Este texto demuestra la dimensi\u00f3n universal y misionera de la misa y su gran capacidad salv\u00ed\u00adfica. En fin, la meta de la misi\u00f3n, como hemos indicado, es la formaci\u00f3n de una iglesia, porque \u00abplugo a Dios llamar a los hombres a participar de su vida no s\u00f3lo individualmente, sin mutua conexi\u00f3n alguna entre ellos, sino constituirlos en un pueblo en el que sus hijos, que estaban dispersos, se congreguen en unidad\u00bb (AG 2; LG 9). Podr\u00e1 existir una comunidad-iglesia s\u00f3lo cuando haya eucarist\u00ed\u00ada, porque \u00abla unidad de los fieles, que constituyen un solo cuerpo en Cristo, est\u00e1 representada y se realiza por el sacramento del pan eucar\u00ed\u00adstico\u00bb (LG 3). En las misiones no ser\u00e1 posible formar una nueva comunidad cristiana si no se tiene como quicio y ra\u00ed\u00adz la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, de la que nace todo movimiento tendente a formar el esp\u00ed\u00adritu verdaderamente cristiano y cat\u00f3lico.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n aspira a realizar en el mundo y en la historia el designio de Dios, en virtud del cual todo elemento de verdad y de gracia presente entre los paganos, lejos de perderse, queda purificado y devuelto a su autor, es decir, a Cristo (A G 9). Para obtener esta dimensi\u00f3n hist\u00f3rica y escatol\u00f3gica, la iglesia misionera hace presente en la eucarist\u00ed\u00ada a Cristo, autor de toda salvaci\u00f3n que transforma el mundo. La eucarist\u00ed\u00ada misma se presenta como la realidad en que se ha obrado una aut\u00e9ntica transformaci\u00f3n de los elementos naturales cultivados por el hombre. La iglesia misionera contempla en la eucarist\u00ed\u00ada estas realidades de la naturaleza y de la cultura en cuanto que han sido transfiguradas, y percibe en ellas la capacidad del mundo para ser recapitulado en Cristo.<\/p>\n<p>V. Problemas y perspectivas<br \/>\nUno de los problemas m\u00e1s urgentes hoy es el redescubrimiento de la dimensi\u00f3n misionera de la liturgia. Hasta ahora la liturgia se ha contemplado y vivido m\u00e1s bien como un hecho cultual. No se ha advertido su dimensi\u00f3n misionera. La celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, \u00abpara ser sincera y plena debe conducir tanto a las varias obras de caridad y a la mutua ayuda como a la acci\u00f3n misional y a las varias formas de testimonio cristiano\u00bb (PO 6). Quiz\u00e1 la actual reforma lit\u00fargica ha ignorado esta dimensi\u00f3n misionera. Gracias a Dios, sin embargo, en las misiones se trabaja por descubrir y vivir todos los aspectos misioneros de la liturgia.<\/p>\n<p>En todas las misiones se habla hoy de inculturaci\u00f3n, es decir, de los modos de asimilar y vivir en las propias categor\u00ed\u00adas culturales el mensaje de Cristo y la liturgia cristiana [-> Adaptaci\u00f3n, IV, 2]. En su viaje a Africa, Juan Pablo II explic\u00f3 que la africanizaci\u00f3n abarca contextos vastos y profundos que \u00abtodav\u00ed\u00ada no han sido suficientemente explorados\u00bb, y entre \u00e9stos cita el de la \u00abexpresi\u00f3n m\u00e1s congenial en la liturgia\u00bb. En el mismo discurso (a los obispos del Zaire) a\u00f1ad\u00ed\u00ada: \u00abEn el campo de los gestos sagrados y de la liturgia es posible un enriquecimiento completo (SC 37-38), a condici\u00f3n de que el significado del rito cristiano se mantenga siempre bien y que el aspecto universal, cat\u00f3lico de la iglesia aparezca claramente (unidad sustancial del rito romano) en uni\u00f3n con las dem\u00e1s iglesias locales y de acuerdo con la Santa Sede\u00bb (Ecclesia n. 1982, 17-5-1980; 12 [588]). El papa habla tambi\u00e9n de una futura exploraci\u00f3n en este campo. Son cuestiones arduas, cuya soluci\u00f3n vendr\u00e1 s\u00f3lo de una verdadera y profunda colaboraci\u00f3n a nivel nacional y del di\u00e1logo con Roma, que se traduzca en una comunicaci\u00f3n confiada con la sede apost\u00f3lica. No se puede olvidar la solidaridad de cada iglesia particular con la iglesia universal.<\/p>\n<p>M\u00e1s concretamente, se deben examinar de nuevo las traducciones de los textos lit\u00fargicos. En muchas misiones el vocabulario actual no est\u00e1 en consonancia con el lenguaje cultual (Evangelii nuntiandi 63). Junto al tema del lenguaje est\u00e1 el problema de los signos, y hoy se estudia atentamente el simbolismo y los problemas semi\u00f3ticos de los diversos pa\u00ed\u00adses. El redescubrimiento de la -> fiesta ha abierto nuevos caminos para una integraci\u00f3n en la liturgia de las fiestas tradicionales, a menudo vinculadas a los acontecimientos de la naturaleza. En las misiones se ha subrayado un nuevo problema, el de la -> psicolog\u00ed\u00ada de la liturgia. La teolog\u00ed\u00ada considera la liturgia como el misterio de la presencia del Dios trascendente. La psicolog\u00ed\u00ada no mira a esta realidad, sino que observa la actitud del hombre y sus experiencias en la liturgia, y, por ejemplo, las del hombre africano y las del hombre asi\u00e1tico son diferentes. La liturgia tiene sus motivaciones psicol\u00f3gicas; y, de nuevo, la diversidad y variedad de estas motivaciones es muy grande, seg\u00fan las culturas. As\u00ed\u00ad, mientras el silencio atrae al hombre asi\u00e1tico, el ruido pone al africano en contacto con la divinidad. En consecuencia, ha surgido un nuevo interrogante: \u00bfest\u00e1 psicol\u00f3gicamente motivada la liturgia en las misiones?, \u00bfresponde a las estructuras del hombre de los nuevos pa\u00ed\u00adses? La liturgia catecumenal puede ser renovada a la luz de esta psicolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La liturgia en las misiones debe cobrar un car\u00e1cter creativo, fruto de su \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La creatividad no se opone a la uniformidad sustancial y a cierto orden, que debe ser determinado por la jerarqu\u00ed\u00ada. Habr\u00e1 siempre una puerta abierta para que la estructura de la celebraci\u00f3n responda mejor a la naturaleza profunda de aquello que la celebraci\u00f3n misma proclama y obra \u00ab. En fin, la liturgia debe actualizar el misterio de Cristo no s\u00f3lo en los ritos, sino tambi\u00e9n en la vida, y as\u00ed\u00ad debe volver al centro de la vida cristiana y de cada comunidad. La liturgia no puede quedar ausente de la vida del neoconverso y de la nueva iglesia todav\u00ed\u00ada en v\u00ed\u00adas de desarrollo y expansi\u00f3n.<\/p>\n<p>[-> Adaptaci\u00f3n; -> Creatividad; -> Iniciaci\u00f3n cristiana; -> Catecumenado].<\/p>\n<p>J. L\u00f3pez-Gay<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Dournes J., Las culturas \u00e9tnicas en la liturgia. Investigaciones y observaciones sobre el binomio actividad misionera-acci\u00f3n lit\u00fargica, Ed. Lit\u00fargica Espa\u00f1ola, Barcelona 1969; Ela J.M., Los antepasados y la fe cristiana: un problema africano, en \u00abConcilium\u00bb 122 (1977) 174-195; L\u00f3pez-Gay J., El catecumenado en la misi\u00f3n del Jap\u00f3n del s. XVI, Roma 1966; La liturgia en la misi\u00f3n del Jap\u00f3n del s. XV!, Roma 1970; Liturgia y misi\u00f3n. Un decenio de estudios y experiencias, en \u00abEphemerides Liturgicae\u00bb 68 (1974) 221-231; Un rito cristiano para matrimonios no cristianos. Una experiencia de la Iglesia en Jap\u00f3n. ib, 93 (1979) 505-514; Maltre H.B., La cuesti\u00f3n de los ritos chinos y malabares, en \u00abConcilium\u00bb 27 (1967) 76-85; Mas-son J., Liturgia y misiones, en G. Barauna, La sagrada liturgia renovada por el concilio, Studium, Madrid 1965, 385-412; Mulago V., Simbolismo religioso africano. Estudio comparativo con el sacramentalismo cristiano, BAC 407, Madrid 1979; Puthanangady P., lnculturaci\u00f3n de la liturgia en la India a partir del Vaticano II, en \u00abConcilium\u00bb 182 (1982) 260-269; Sanon A.T., Arraigo cultural de la liturgia en \u00ed\u0081frica desde el Vat. Il, ib, 245-259; VV.AA., Evangelizaci\u00f3n y catecumenado en la Iglesia mundial, en \u00abConcilium\u00bb 22 (1967) 343-348 (\u00ed\u0081frica); 348-360 (Asia). V\u00e9ase tambi\u00e9n la bibliograf\u00ed\u00ada de Adaptaci\u00f3n, Antropolog\u00ed\u00ada cultural y Cultura y liturgia.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Misiones y liturgia en el NT: 1. El mandato misionero; 2. La actividad misionera como liturgia &#8211; II La liturgia en la primitiva catequesis misionera &#8211; III.-La reforma lit\u00fargica en las misiones a partir del Vat II: 1. Los principios relativos a la reforma; 2. La reforma lit\u00fargica en \u00ed\u0081frica; 3. La reforma &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/misiones-y-liturgia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMISIONES Y LITURGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17154","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17154","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17154"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17154\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17154"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17154"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17154"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}