{"id":17156,"date":"2016-02-05T11:10:04","date_gmt":"2016-02-05T16:10:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nuevas-plegarias-eucaristicas\/"},"modified":"2016-02-05T11:10:04","modified_gmt":"2016-02-05T16:10:04","slug":"nuevas-plegarias-eucaristicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nuevas-plegarias-eucaristicas\/","title":{"rendered":"NUEVAS PLEGARIAS EUCARISTICAS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: Pr\u00f3logo: El enriquecimiento anaf\u00f3rico del Misal Romano &#8211; I. El motivo pastoral de la variedad de textos y la carta circular \u00abEucharisticam participationem\u00bb &#8211; II. La composici\u00f3n y autorizaci\u00f3n de nuevas an\u00e1foras: 1. La plegaria eucar\u00ed\u00adstica del \u00abs\u00ed\u00adnodo suizo\u00bb: a) La composici\u00f3n del texto y su difusi\u00f3n, b) Su lenguaje y estructura, c) El tema y sus variantes: la plegaria para un \u00abs\u00ed\u00adnodo\u00bb; 2. Las tres plegarias eucar\u00ed\u00adsticas \u00abpara misas con ni\u00f1os\u00bb: a) Las primeras adaptaciones de la an\u00e1fora a los ni\u00f1os, b) El \u00abDirectorio para misas con ni\u00f1os\u00bb, c) Los tres modelos de plegaria para la misa con ni\u00f1os: talante y contenido; 3. Las dos plegarias eucar\u00ed\u00adsticas \u00absobre la reconciliaci\u00f3n\u00bb: dos tematizaciones del memorial. Conclusi\u00f3n: Plegarias para celebrar en nuestro caminar creyente.<\/p>\n<p>Pr\u00f3logo: El enriquecimiento anaf\u00f3rico del Misal Romano<br \/>\nEl intenso trabajo de renovaci\u00f3n de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, acometido por la reforma del Vat. II, ten\u00ed\u00ada que desembocar en el problema del Canon Romano. Texto venerado y precioso por doctrina y espiritualidad, pero deficiente en cuanto a una claridad de expresi\u00f3n y a un desarrollo congruente que facilitase una participaci\u00f3n activa y comprensible por parte de la asamblea.<\/p>\n<p>Ya el s\u00ed\u00adnodo de los obispos de 1967 se hab\u00ed\u00ada hecho eco del deseo manifestado por fieles, sacerdotes y liturgistas de una reforma al respecto. Pero, no admitiendo el texto una correcci\u00f3n plena sin deteriorarlo fundamentalmente, prevaleci\u00f3 la tesis de recuperar la tradici\u00f3n y facilitar el significado del memorial eucar\u00ed\u00adstico, enriqueciendo el Misal con tres nuevas plegarias.<\/p>\n<p>En la carta del 2-6-1968 de Bugnini, presidente del Consilium, a las conferencias episcopales de todo el mundo con \u00abindicaciones para facilitar la catequesis de las nuevas an\u00e1foras\u00bb, se estipula como cometido de ellas \u00abpoder cantar mejor las grandezas divinas y recordar mejor la historia de la salvaci\u00f3n en la parte central de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica\u00bb. Y en el n. 4 afirma que \u00absi se considera la variedad de las an\u00e1foras de la tradici\u00f3n de la iglesia universal y el valor de cada una, se da uno cuenta de que una sola an\u00e1fora no puede contener toda la riqueza past\u00f3ral, espiritual y teol\u00f3gica deseable. Es necesario suplir con m\u00faltiples textos los l\u00ed\u00admites de cada uno. Es lo que han hecho siempre las iglesias cristianas, a excepci\u00f3n de la romana. La iglesia ha querido dar as\u00ed\u00ad a la liturgia romana m\u00e1s riqueza pastoral, espiritual y lit\u00fargica.<\/p>\n<p>No se trata, pues, de un arqueologismo acr\u00ed\u00adtico, sino de inspirarse en toda la tradici\u00f3n, que ha sabido decir, con excepcional riqueza de voces y acentos, el significado de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, a fin de consentir a la liturgia de la iglesia expresarse de una manera m\u00e1s rica y articulada, m\u00e1s capaz de comentar el misterio. Una liturgia que sepa tambi\u00e9n confesar la fe en di\u00e1logo con la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de la iglesia actual. El propio Bugnini interpretaba as\u00ed\u00ad la variedad de textos introducida en la plegaria del Misal: \u00abLa reforma entra ahora en la fase de la creatividad, una v\u00ed\u00ada que ha sido abierta por el mismo santo padre -Pablo VI-con estas palabras: Debemos tender a lo que es mejor, que no a lo que es nuevo (..). Esto no quiere decir que los labios de la iglesia se hayan cerrado hoy o que ella no pueda cantar un c\u00e1ntico nuevo suyo propio, siempre que el soplo del Esp\u00ed\u00adritu le inspire a hacerlo \u00c2\u00b0. Y he aqu\u00ed\u00ad que en las tres nuevas plegarias eucar\u00ed\u00adsticas nosotros tenemos las tres estrofas de este canto nuevo&#8230; El canto nuevo ha comenzado y no cesar\u00e1 m\u00e1s. La vida genera vida y las primeras estrofas de este nuevo canto reclamar\u00e1n otras estrofas, otros himnos, otros innumerables e incesantes cantos: los cantos de la liturgia perennemente joven\u00bb.<\/p>\n<p>Estas tres nuevas plegarias que se a\u00f1adieron al Canon Romano tienen, sin embargo, una caracter\u00ed\u00adstica que les es propia: son las primeras en toda la tradici\u00f3n cristiana que han sido compuestas para ser utilizadas en la iglesia universal. Las dem\u00e1s plegarias eucar\u00ed\u00adsticas de la tradici\u00f3n hab\u00ed\u00adan nacido en una iglesia particular. Su uso se extend\u00ed\u00ada despu\u00e9s con el paso del tiempo.<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad que tambi\u00e9n recupere Roma el uso antiguo al autorizar ahora a los episcopados locales plegarias eucar\u00ed\u00adsticas nuevas, previa petici\u00f3n oportuna: son concedidas ad experimentum y para un uso determinado y circunstancial. La unidad eclesial es as\u00ed\u00ad salvada por el reconocimiento oficial de estas plegarias por parte de la Santa Sede. Pero se reconoce as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el fundamento de una sana diversidad; y por eso no son de momento incluidas en el misal. De este modo, dichos textos mantienen su valor propio: son fruto de una necesidad particular y nacen para una situaci\u00f3n ocasional. Con su autorizaci\u00f3n son considerados conformes con la fe cat\u00f3lica; con su no inclusi\u00f3n moment\u00e1nea en el misal, su provisionalidad particular, hasta evaluar su extensi\u00f3n y frutos con el paso del tiempo<\/p>\n<p>I. El motivo pastoral de la variedad de textos y la carta circular \u00abEucharisticam participationem\u00bb<br \/>\nYa la constituci\u00f3n sobre la sagrada liturgia del Vat. II hab\u00ed\u00ada fundamentado y urgido el principio pastoral de la participaci\u00f3n consciente y activa de los fieles en la acci\u00f3n lit\u00fargica&#8217; [-> Participaci\u00f3n]. Se tomaba conciencia de que el celebrante no dice, sino que celebra con su pueblo. Ello le exig\u00ed\u00ada hacer comunidad con los fieles, hablando un lenguaje inteligible para ellos y sintonizando con sus situaciones y deseos&#8217;. La decisi\u00f3n, pues, de 1968 de retornar a la pluralidad de an\u00e1foras obedece, de hecho, a unos criterios y preocupaciones pastorales derivados de esta exigencia de participaci\u00f3n por parte de la comunidad concreta que celebra la eucarist\u00ed\u00ada. Tales criterios se ir\u00ed\u00adan clarificando y explicitando a lo largo del proceso posterior, en torno a la adaptaci\u00f3n de la an\u00e1fora.<\/p>\n<p>Aun antes de la publicaci\u00f3n de las tres nuevas an\u00e1foras en el Misal de Pablo VI hab\u00ed\u00ada aparecido ya el fen\u00f3meno de la libre composici\u00f3n de an\u00e1foras, que se extend\u00ed\u00adan e intercambiaban de unos pa\u00ed\u00adses a otros afines \u00c2\u00b0. Algunos episcopados (holand\u00e9s, belga-flamenco, etc.), intentando eliminar o atenuar al menos la proliferaci\u00f3n abusiva, analizan y escogen algunos de estos textos; los incluyen en la publicaci\u00f3n del Ordo Missae y permiten oficialmente su uso. El fen\u00f3meno, sin embargo, contin\u00faa desordenadamente. Los obispos son presionados, por un lado, para instaurar la observancia de la legislaci\u00f3n lit\u00fargica; pero, por otro, sienten la exigencia de quienes los usan, reivindic\u00e1ndolos como textos mejor entendidos por los fieles, menos densos teol\u00f3gicamente, y que responden mejor a la lengua y cultura de nuestro tiempo que los del Misal. Muchos piensan que lo mejor ser\u00ed\u00ada disponer de m\u00e1s plegarias oficiales.&#8217;<br \/>\nAnte lo preocupante del fen\u00f3meno, la Sagrada Congregaci\u00f3n para el culto solicita al papa el estudio de la situaci\u00f3n. A mediados de 1971 recibe del santo padre la misi\u00f3n de \u00abexaminar todos los aspectos del problema y tratar de poner remedio a esta grave forma de indisciplina en el campo lit\u00fargico\u00bb En septiembre se constituy\u00f3 un grupo de estudio, que examin\u00f3 detenidamente el problema, tratando de buscar posibles soluciones. Tras varias fases de indagaci\u00f3n, reflexi\u00f3n y estudios competentes, y siguiendo siempre las directrices del santo padre, lleg\u00f3 a poder publicar el 27-4-1973 la carta circular Eucharisticam participationem sobre las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas, que envi\u00f3 a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo. En ella se describ\u00ed\u00ada la situaci\u00f3n constatada (n. 4) y, reconociendo la motivaci\u00f3n pastoral de la variedad de textos, se fijaban las condiciones y los criterios (n. 2) para la composici\u00f3n de nuevos textos de plegaria eucar\u00ed\u00adstica:<br \/>\na) Por un lado, la necesidad de conservar el sentido de la unidad eclesial en la oraci\u00f3n lit\u00fargica por excelencia y la preocupaci\u00f3n por garantizar su naturaleza de acci\u00f3n de gracias sobre todo, y de oraci\u00f3n presidencial, hace que la Sede Apost\u00f3lica considere oportuno actualmente (cf n. 5) reservarse el derecho de decidir en este cap\u00ed\u00adtulo de la praxis lit\u00fargica: \u00abLa Sede Apost\u00f3lica, impulsada por el amor pastoral hacia la unidad, se reserva el derecho de pronunciarse sobre un asunto de tanta importancia como es justamente la disciplina de las oraciones eucar\u00ed\u00adsticas. Respetando la unidad del rito romano, no rehusar\u00e1 considerar las peticiones leg\u00ed\u00adtimas, y juzgar\u00e1 con benevolencia las solicitudes que le dirijan las conferencias episcopales para la eventual composici\u00f3n e introducci\u00f3n en el uso lit\u00fargico, en circunstancias particulares, de una nueva oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica; y propondr\u00e1 las normas a seguir en cada uno de los casos\u00bb (n. 6).<\/p>\n<p>El mismo Bugnini explicaba as\u00ed\u00ad el sentido de esta disposici\u00f3n: \u00abLa comunidad cristiana como tal exige, y con raz\u00f3n, que se salvaguarden y defiendan sus derechos a la autenticidad de lo que ha sido instituido por Jes\u00fas, y al car\u00e1cter sagrado de su expresi\u00f3n de fe (cf EP 11). Y esto es hecho, en primer lugar, por la autoridad de Roma\u00bb<br \/>\nEn concreto, pues, las iglesias, locales aportar\u00e1n la formulaci\u00f3n adaptada a sus circunstancias, bajo la orientaci\u00f3n de la Santa Sede, que ha de juzgar, en definitiva, la identidad entre tal formulaci\u00f3n y el sentido de la acci\u00f3n en la que la iglesia celebra el don recibido de su Se\u00f1or.<\/p>\n<p>b) Por otra parte, la variedad de textos ha de responder al deseo de adaptar todav\u00ed\u00ada m\u00e1s la celebraci\u00f3n a la comunidad concreta que la participa; de manera que la posibilidad de anunciar bajo muchas formas el misterio de Cristo ayude a que todos lo experimenten mejor (cf EP 2).<\/p>\n<p>Dada, pues, la posibilidad de introducir ulteriores \u00e1ngulos de visi\u00f3n para releer la historia de la salvaci\u00f3n, de la que la eucarist\u00ed\u00ada es memorial, dos criterios de fondo conducen la formulaci\u00f3n de nuevas plegarias:<br \/>\n1) La estrecha relaci\u00f3n que debe darse entre el texto de la an\u00e1fora y las condiciones de la asamblea reunida para la eucarist\u00ed\u00ada; de forma que incluso el formulario quede sintonizado con el contexto cultural en que se celebra.<\/p>\n<p>2) La oportunidad de conectar el texto de la an\u00e1fora con acontecimientos eclesiales particularmente significativos. De forma que, tematizando la eucarist\u00ed\u00ada con contenidos, cuya percepci\u00f3n est\u00e9 facilitada y sensibilizada por las circunstancias en que se celebra, favorezca una participaci\u00f3n m\u00e1s intensa. Es decir, una acci\u00f3n de gracias apropiada a la asamblea en aquel momento; de suerte que la comunidad pueda sentir su propia vida \u00ed\u00adntimamente enmarcada en la historia de la salvaci\u00f3n, y pueda obtener mayores frutos de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica (cf EP 8).<\/p>\n<p>Desde estos criterios, y teniendo en cuenta algo que es t\u00ed\u00adpico del rito romano, se invita tambi\u00e9n expl\u00ed\u00adcitamente a la introducci\u00f3n de oportunas variantes o f\u00f3rmulas infra actionem en el texto de las plegarias del Misal. Tales variantes \u00abdestacar\u00ed\u00adan mejor el recuerdo del misterio del Se\u00f1or en las principales solemnidades del tiempo lit\u00fargico\u00bb y \u00abser\u00ed\u00adan \u00fatiles para suscitar la atenci\u00f3n y la piedad con un matiz particular que resaltar\u00ed\u00ada el contexto eclesial en que se celebra\u00bb (EP 10). A\u00f1adir estas variantes -normalmente en el postsanctus y en las intercesiones- ser\u00ed\u00ada facultad de las conferencias episcopales o del propio obispo, con aprobaci\u00f3n de la Sede Apost\u00f3lica. Es decir, tendr\u00ed\u00adan una funci\u00f3n similar y complementaria de la que desempe\u00f1a el prefacio variable de la misa romana. Podr\u00ed\u00adan ser como su eco posterior; pero, eso s\u00ed\u00ad, discreto y en el seno de aquellos elementos estructurales donde no suponga romper la trama singular de la plegaria en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>En definitiva, la carta Eucharisticam participationem, al propio tiempo que prohibe la utilizaci\u00f3n de textos no aprobados, invita expl\u00ed\u00adcitamente a unos espacios de creatividad al servicio de la participaci\u00f3n m\u00e1s consciente y activa e intenta crear las condiciones para un paso ulterior de la reforma.<\/p>\n<p>II. La composici\u00f3n y autorizaci\u00f3n de nuevas an\u00e1foras<br \/>\nLa propia Santa Sede no tard\u00f3 en ejemplificar la aplicaci\u00f3n de los criterios expuestos con la publicaci\u00f3n y ofrecimiento a toda la iglesia de tres modelos de plegaria eucar\u00ed\u00adstica \u00abpara misas con ni\u00f1os\u00bb, donde se pretende una adaptaci\u00f3n a las condiciones de la asamblea; y de dos plegarias eucar\u00ed\u00adsticas \u00absobre la reconciliaci\u00f3n\u00bb, con motivo del a\u00f1o santo, donde se pretende sintonizar la eucarist\u00ed\u00ada con un acontecimiento eclesial significativo.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, tambi\u00e9n ha ido aprobando nuevas an\u00e1foras a diversos pa\u00ed\u00adses y para determinadas circunstancias o grupos particulares de fieles. En todas ellas late el deber de conectar lit\u00fargicamente, de un modo m\u00e1s adecuado, la riqueza mist\u00e9rica del memorial eucar\u00ed\u00adstico con la vida de la iglesia.<\/p>\n<p>Veamos en concreto el talante y contenido de aquellas que tienen autorizaci\u00f3n oficial para ser utilizadas lit\u00fargicamente en nuestro pa\u00ed\u00ads.<\/p>\n<p>1. LA PLEGARIA EUCAR\u00ed\u008dSTICA DEL \u00abS\u00ed\u008dNODO SUIZO\u00bb. a) La composici\u00f3n del texto y su difusi\u00f3n. A finales de 1973, los liturgistas suizos son los primeros en solicitar una nueva plegaria eucar\u00ed\u00adstica, y dirigen a la Sagrada Congregaci\u00f3n para el culto divino su instancia de que a los obispos de su naci\u00f3n les parec\u00ed\u00ada adecuado calificar el S\u00ed\u00adnodo de los cat\u00f3licos de su pa\u00ed\u00ads de \u00abcircunstancia peculiar\u00bb para poder componer una an\u00e1fora apropiada al efecto, seg\u00fan Eucharisticam participationem. La Congregaci\u00f3n responde pronto, y el 14 de febrero de 1974 les da el papa la facultad de preparar una an\u00e1fora especial para el S\u00ed\u00adnodo. La composici\u00f3n del nuevo texto se ultim\u00f3 a mediados de dicho a\u00f1o \u00ab. Examinado por la Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe, fue aprobado con algunas observaciones el 25 de julio de ese mismo a\u00f1o, y por el santo padre el d\u00ed\u00ada 5 del mes siguiente. Tres d\u00ed\u00adas despu\u00e9s, por un decreto de la Congregaci\u00f3n para el culto, fue declarado id\u00f3neo para ser estampado.<\/p>\n<p>La nueva plegaria atrajo pronto hacia s\u00ed\u00ad el inter\u00e9s de otras iglesias europeas como Luxemburgo, Austria, Strasburgo, Francia e Italia, que solicitaron su utilizaci\u00f3n, que les fue siempre concedida por la Sede Apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>b) Su lenguaje y estructura. Con un lenguaje de talante actual, po\u00e9tico y evocativo, apropiado a la dimensi\u00f3n del misterio que se celebra, expresa el memorial eucar\u00ed\u00adstico con una nueva sensibilidad cristol\u00f3gica, eclesiol\u00f3gica y antropol\u00f3gica. En \u00e9l se funden admirablemente un lenguaje b\u00ed\u00adblico-existencial y el de la doctrina conciliar del Vat. II en su consideraci\u00f3n de la relaci\u00f3n de la iglesia con el mundo -en especial LG y GS.<br \/>\nSiguiendo de cerca el esquema de la PE II del Misal, conserva la estructura tradicional con los elementos espec\u00ed\u00adficos de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, definidos en la OGMR 54-55; y sobre el soporte de una sola plegaria, con un motivo central de fondo, se establecen cuatro variantes significativas en el prefacio que inicia la plegaria y en las intercesiones que aplican a la situaci\u00f3n actual de la iglesia ese motivo peculiar aclamado en el prefacio. Son simples acentos discretos y de feliz expresi\u00f3n que, manteniendo sin ruptura la din\u00e1mica evocativa de esta plegaria, la diversifican en cuatro aspectos o variantes que matizan y completan el tema peculiar desde el que esta plegaria proclama el memorial del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>c) El tema y sus variantes: la plegaria para un \u00abs\u00ed\u00adnodo&#8217;: No se puede olvidar la circunstancia para la que se compuso esta plegaria: un \u00abs\u00ed\u00adnodo\u00bb (ho synodos = caminar juntos, acompa\u00f1ar). La imagen del camino, como categor\u00ed\u00ada de interpretaci\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n, prevalece en las insinuaciones b\u00ed\u00adblicas en las que es contemplada la obra y persona de Cristo. Esta an\u00e1fora pretende proclamar c\u00f3mo \u00abel Se\u00f1or camina con nosotros, iglesia peregrina, en esta tierra&#8217;: La celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica es presentada as\u00ed\u00ad como momento especial del encuentro y compa\u00f1\u00ed\u00ada del Se\u00f1or en nuestro camino.<\/p>\n<p>En la formulaci\u00f3n de los elementos fijos, ya el postsanctus presenta la reuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica como un encuentro provocado por Cristo. El excelente recurso al pasaje de Ema\u00fas (Luc 24:32) en la introducci\u00f3n al relato ayuda a comprender la misa, por el modo mismo de referirlo, en la l\u00ed\u00adnea de la doctrina conciliar sobre la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, como acci\u00f3n centrada en torno a dos mesas: amb\u00f3n y altar. Es el Se\u00f1or el que da sentido y sost\u00e9n a nuestro caminar con su palabra y con su pan. Se trata, por otra parte, de una evocaci\u00f3n interesante de la primera comida de los disc\u00ed\u00adpulos con el Resucitado, tipo de la comida eucar\u00ed\u00adstica. La ep\u00ed\u00adclesis es invocaci\u00f3n de la presencia del Esp\u00ed\u00adritu, para hacer presente a Cristo junto a nosotros y en nosotros. El memorial y la oblaci\u00f3n hacen patente la pascua de Cristo y los efectos de su sacrificio con una expresi\u00f3n sugerente y nueva del tr\u00e1nsito \u00aba trav\u00e9s del sufrimiento y la muerte\u00bb a la glorificaci\u00f3n. Precisamente con su sacrificio, \u00abJes\u00fas nos abre (ien presente! = actualizaci\u00f3n sacramental) el camino hacia el Padre\u00bb. Y, por fin, la plenitud de la vida en la resurrecci\u00f3n, en la conclusi\u00f3n escatol\u00f3gica, es considerada como acogida de Dios en su reino, al final de nuestra peregrinaci\u00f3n por este mundo.<\/p>\n<p>Las variantes desarrollan el tema central de la compa\u00f1\u00ed\u00ada de Dios en nuestro camino en sus cuatro aspectos comprehensivos: la llamada y presencia providente de Dios en nuestro caminar (variante A); Cristo como camino y compa\u00f1ero (variante B); el amor desinteresado como ley del camino en seguimiento de Cristo (variante C); la reuni\u00f3n de todos en la perfecta unidad del reino de Dios, como t\u00e9rmino de nuestra peregrinaci\u00f3n (variante D).<\/p>\n<p>En resumen, pues, se trata de celebrar el memorial del Se\u00f1or en el contexto de esa compa\u00f1\u00ed\u00ada poderosa (A), luminosa (B), amorosa (C) y acogedora (D) con la que Dios conduce a su iglesia hacia s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>Veamos ahora, en concreto, c\u00f3mo est\u00e1n formulados los matices peculiares de cada una de estas variantes:<br \/>\n\u2020\u00a2 Variante A: \u00abDios gu\u00ed\u00ada a su iglesia\u00bb<br \/>\nEl prefacio canta las manifestaciones de la presencia operante de Dios en el sendero de la vida: reconociendo su origen en la acci\u00f3n creadora de Dios, que la sostiene y enriquece con sus dones, contempla su t\u00e9rmino definitivo a la luz de la pascua de Cristo. Esta es proclamada, bajo la figura del \u00e9xodo antiguo, como apertura del camino de la vida al gozo perfecto del reino, adonde Dios conduce hoy a su iglesia a trav\u00e9s de este mundo con la fuerza de su Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de la actuaci\u00f3n de Dios ensambla muy bien la proclamaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n trinitaria de su misterio con la condici\u00f3n hist\u00f3rico-existencial, en la que se extiende y experimenta el hombre actual: el Esp\u00ed\u00adritu y el Hijo son explicitados como mediaci\u00f3n divina en el acompa\u00f1amiento del Padre a la salvaci\u00f3n. Queda tambi\u00e9n excelentemente proclamada la continuidad de la presencia especial de Dios en la econom\u00ed\u00ada de Israel y en la plenitud de la de la nueva alianza en la peregrinaci\u00f3n de su iglesia.<\/p>\n<p>En la confianza de esa presencia poderosa y cercana de Dios en la marcha de su pueblo, la intercesi\u00f3n por la iglesia se concreta en la petici\u00f3n del fortalecimiento de la unidad que provoca el compartir el pan de su mesa; es decir, ser sus compa\u00f1eros junto con los que tambi\u00e9n participan de su mismo banquete. As\u00ed\u00ad, en el camino de la esperanza que \u00e9ste anuncia y festeja con alegr\u00ed\u00ada, y de la fe que afirma y fortalece, la iglesia irradiar\u00e1 en el mundo el gozo del evangelio a que nos impulsa como quehacer.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Variante B: \u00abJes\u00fas, nuestro camino&#8217;:<br \/>\nReconociendo a Dios en su se\u00f1or\u00ed\u00ado creador sobre el cielo y la tierra, el prefacio inicia la acci\u00f3n de gracias bendici\u00e9ndolo porque con su sabidur\u00ed\u00ada dirige el camino de la historia hacia su destino, y con su amor cuida de cada hombre. Se proclama e invoca, pues, a Dios en la insinuaci\u00f3n del misterio trinitario que late en su actuaci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>Esa sabidur\u00ed\u00ada y ese amor de Dios se revelan plenamente en el misterio salvador de Cristo. Este es alabado como palabra sabia de Dios, cuya escucha da sentido a la vida humana: por esa palabra, que es el mismo Cristo, nos ha llamado a la reuni\u00f3n de la iglesia para que, afirmados en la fe verdadera, le sigamos fielmente. Pues se trata del Hijo que nos revela y conduce hacia \u00e9l, el Padre (cf Jua 14:5 : \u00abYo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por m\u00ed\u00ad\u00bb). De ah\u00ed\u00ad que Cristo sea celebrado como camino salvador de nuestra propia existencia, porque precisamente en \u00e9l descubrimos la verdad que da sentido y posibilidad a nuestra libertad (cf Jua 8:32 : \u00abSi os manten\u00e9is en mi palabra&#8230;, conocer\u00e9is la verdad y la verdad os har\u00e1 libres\u00bb) y horizonte de esperanza gozosa a nuestra vida (cf Jua 16:22 : \u00abVolver\u00e9 a veros y se alegrar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n\u00bb).<\/p>\n<p>Todo esto es cantado como maravilla del gran amor que nos tiene Dios y que se ha manifestado en su Hijo amado: en \u00e9l, palabra de vida, nos llama, nos re\u00fane, nos afirma y nos conduce hacia s\u00ed\u00ad, ofreciendo sentido y contenido a nuestra libertad con su verdad y llenando nuestra vida de gozo con su amor.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, con un lenguaje sensible al talante existencial, en el que el hombre de hoy articula las preguntas trascendentes de su caminar personal e hist\u00f3rico, se proclama el misterio de Cristo como respuesta a esas profundas aspiraciones, abriendo el camino de la esperanza en la fe que se celebra. Dicha respuesta consiste en afirmar, con un lenguaje aprendido del IV evangelio, que Cristo es el camino que nos conduce al Padre por la verdad y la vida realizadas en el amor, y que discurre a trav\u00e9s del panorama evocado por el plan salvador de Dios.<\/p>\n<p>En correspondencia con lo celebrado en el prefacio, las intercesiones por la iglesia ruegan a Dios que fortalezca, por el cuerpo y la sangre de su Hijo, la unidad en la fe y en el amor, para que con entra\u00f1as de misericordia, sensibles a toda necesidad humana, y atentos a los gestos concretos, seamos capaces de construir la iglesia como recinto de libertad en la verdad y de paz en el amor, donde todos encuentren un hogar de esperanza.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Variante C: \u00abJes\u00fas, modelo de caridad\u00bb.<\/p>\n<p>El prefacio canta el amor bondadoso y fiel del Padre, que se nos ha manifestado en la palabra y obra de su Hijo: Jes\u00fas es reconocido como fruto y don del amor del Padre al mundo, como espejo e imagen de la bondad y fidelidad de su amor y como fuente del amor fraterno.<\/p>\n<p>En cuanto revelaci\u00f3n del amor del Padre y modelo de fraternidad, Cristo es celebrado, con im\u00e1genes recogidas del evangelio de Lucas, como el buen samaritano del mundo, que acoge a peque\u00f1os y pecadores; que siente ternura hacia los pobres y los enfermos.<\/p>\n<p>En congruencia con la calidad del amor de Dios celebrado en el prefacio, la intercesi\u00f3n por la iglesia ruega al Padre que fortalezca la fidelidad de su pueblo al evangelio con el cuerpo y sangre de su Hijo, renovando a todos a su imagen. De tal forma que, movidos por su amor y por su ejemplo, atinen a descubrir en los signos de los tiempos (cf Mat 16:3 y GS 4) las angustias y tristezas, las alegr\u00ed\u00adas y esperanzas de los hombres (cf GS 1) y, comparti\u00e9ndolas en la caridad, les muestren el camino de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De este modo, la condici\u00f3n y misi\u00f3n de la iglesia se concreta, con un lenguaje asumido del Vat. II, en ser para el mundo el espejo del amor de Cristo, que es imagen del amor del Padre.<\/p>\n<p>Esta variante, pues, concreta el seguimiento tras Cristo del caminar cristiano en la imitaci\u00f3n de su amor compasivo.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Variante D: \u00abLa iglesia en camino hacia la unidad<br \/>\nEl prefacio da gracias al Dios del universo por la bondad mostrada en la creaci\u00f3n constante de la iglesia, a cuya unidad conduce incesantemente a hombres de toda raza y cultura.<\/p>\n<p>Marcado por la teolog\u00ed\u00ada de la LG, evoca el misterio de la iglesia como una realidad viva, en una perspectiva trinitaria y en un lenguaje contempor\u00e1neo. Dios se muestra operante en la edificaci\u00f3n de la iglesia, por la mediaci\u00f3n del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu: por medio del evangelio de su Hijo, convoca sin cesar a hombres de todo pueblo y condici\u00f3n a la reuni\u00f3n en un solo pueblo y ofrece a todos los hombres la esperanza de la felicidad de su reino; por el don del Esp\u00ed\u00adritu la unifica como testimonio de su amor en el mundo.<\/p>\n<p>Conforme aun con la doctrina del Vat. II sobre la iglesia, este prefacio la define y describe en su condici\u00f3n sacramental como signo del amor y de la salvaci\u00f3n de Dios ofrecida al mundo en el testimonio de su unidad.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, la iglesia aparece como sacramento de la fidelidad del \u00abPadre de bondad\u00bb a su alianza, en cuanto pueblo universal, convocado por el poder del evangelio de su Hijo y reunido por la fuerza de su Esp\u00ed\u00adritu; resplandece como sacramento de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en cuanto signo de la unidad de todos los hombres, testimoniando as\u00ed\u00ad su amor; y se manifiesta como sacramento de Cristo resucitado, su esposo, en cuanto signo prof\u00e9tico de la unidad gozosa futura, ofreciendo la esperanza del banquete nupcial de su reino.<\/p>\n<p>La unidad de la iglesia es, pues, celebrada como don original de Dios que la constituye; como signo que la define; como testimonio que la compromete en su misi\u00f3n reconciliadora, y como anticipo escatol\u00f3gico que la mantiene en la esperanza y en el anuncio del t\u00e9rmino feliz de la historia.<\/p>\n<p>En consonancia con el agradecimiento a Dios por el don incesante de la unidad que canta el prefacio, la intercesi\u00f3n por la iglesia se dirige al Padre con el ruego de que la renueve constantemente a la luz del evangelio y con nuevos impulsos vitales de su Esp\u00ed\u00adritu, consolidando as\u00ed\u00ad los v\u00ed\u00adnculos de unidad entre el pueblo y sus pastores, y de \u00e9stos entre s\u00ed\u00ad. De esta forma, la iglesia, \u00absacramento de la unidad del g\u00e9nero humano y de los hombres entre s\u00ed\u00ad\u00bb (LG 1), podr\u00e1 ser, en medio de nuestro mundo dividido por guerras y discordias, instrumento de unidad, de concordia y de paz, cumpliendo de este modo su misi\u00f3n en la historia.<\/p>\n<p>Es significativa la concreci\u00f3n inicial de esta intercesi\u00f3n a la iglesia local, ampliando progresiva y acertadamente su comuni\u00f3n a los dem\u00e1s horizontes eclesiales en forma de c\u00ed\u00adrculos conc\u00e9ntricos: siendo la unidad una nota donde la iglesia se expresa y revela como sacramento de salvaci\u00f3n, le conviene ser concretamente visible; es decir, palpable en la comunidad concreta que sacramentaliza, de hecho y expresamente, todo el misterio de la iglesia, como es la iglesia local. Por esta raz\u00f3n, la unidad se concreta significativamente tambi\u00e9n en los mismos miembros que en su ministerio pastoral representan la unidad de todos los miembros.<\/p>\n<p>Esta variante D contempla y describe, pues, el camino de la iglesia con una marcha progresiva en la consolidaci\u00f3n de la unidad entre sus distintos miembros, a que conduce el impulso del Esp\u00ed\u00adritu, y en la convocaci\u00f3n y acogida, a que la destina el mensaje de paz del evangelio de Jesucristo.<\/p>\n<p>2. LAS TRES PLEGARIAS EUCAR\u00ed\u008dSTICAS \u00abPARA MISAS CON NI\u00ed\u2018OS\u00bb. a) Las primeras adaptaciones de la an\u00e1fora a los ni\u00f1os. Ya la constituci\u00f3n Sacrosanctum concilium insist\u00ed\u00ada en varias exigencias para que la celebraci\u00f3n lit\u00fargica fuese activa y provechosamente participada (cf n. 11): tener en consideraci\u00f3n la edad, condici\u00f3n, g\u00e9nero de vida y grado de cultura religiosa (n. 19); ordenar los textos y los ritos de modo que puedan ser f\u00e1cilmente comprendidos y participados (n. 21), adaptando incluso las plegarias que el sacerdote dice en nombre de todos los fieles a la capacidad de \u00e9stos (nn. 33 y 34), y dejar as\u00ed\u00ad lugar a leg\u00ed\u00adtimas diversidades, seg\u00fan las diferentes comunidades (nn. 37-40).<\/p>\n<p>En el s\u00ed\u00adnodo de los obispos de 1967 se detect\u00f3 el deseo de muchas conferencias episcopales de unas adaptaciones especiales para la misa con ni\u00f1os. Se dieron entonces unas directivas en este sentido, sin tratar de formar un rito peculiar, sino m\u00e1s bien determinar los elementos que se hab\u00ed\u00adan de retener, abreviar, omitir o escoger para mejor adaptaci\u00f3n&#8217;.<\/p>\n<p>Por su parte, la OGMR preve\u00ed\u00ada que las conferencias episcopales estableciesen las normas para la adaptaci\u00f3n de la misa a las diversas tradiciones e \u00ed\u00adndoles de fieles (n. 6).<\/p>\n<p>La importancia de la formaci\u00f3n lit\u00fargica de los ni\u00f1os, y en particular su iniciaci\u00f3n a la misa, como momento fundamental de toda la educaci\u00f3n cristiana (cf SC 19 y Grav. educ. 2) va creciendo en inter\u00e9s central en las publicaciones 22 y en la preocupaci\u00f3n pastoral\u00bb. Se insiste cada vez con m\u00e1s convicci\u00f3n en el principio de que la liturgia es la mejor pedagog\u00ed\u00ada para la participaci\u00f3n de los fieles en la liturgia misma; y que, por tanto y en el fondo, los ni\u00f1os no pueden ser iniciados en la liturgia sin liturgias de iniciaci\u00f3n 2d. Por ello se reclama una mayor posibilidad de adaptaci\u00f3n de la misa a los ni\u00f1os \u00ab. Algunos episcopados, como el alem\u00e1n, publican orientaciones aprobadas \u00abad experimentum\u00bb para las misas con ni\u00f1os 26, con adaptaciones incluso de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica. Y, ante la petici\u00f3n de algunos episcopados, la propia Santa Sede aprob\u00f3 algunas plegarias eucar\u00ed\u00adsticas para estas misas, aun antes de publicar la carta Eucharisticam participationem: a Alemania, \u00abpara misas con ni\u00f1os sordomudos\u00bb, el 26-6-70; a Filipinas, \u00abpara la misa de primera comuni\u00f3n\u00bb, el 16-3-71; a Suiza, una abreviaci\u00f3n del Canon Romano y de la PE IV \u00abpara misas con ni\u00f1os\u00bb, el 6-12-71; a Australia, \u00abpara misas con ni\u00f1os durante el Congreso internacional eucar\u00ed\u00adstico de Melbourne de 1973 (y otra \u00abpara la poblaci\u00f3n aborigen\u00bb).<\/p>\n<p>De los estudios y documentos que abordaban el problema se pod\u00ed\u00adan deducir los siguientes principios: en general, una celebraci\u00f3n m\u00e1s breve y con un ritmo adaptado a su psicolog\u00ed\u00ada, en un clima gozoso y fraternal, de ritos y lenguaje m\u00e1s simples y con m\u00e1s intervenciones. En concreto, y con respecto a la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, se afirma que los textos actuales hac\u00ed\u00adan dif\u00ed\u00adcil la participaci\u00f3n de los ni\u00f1os en la parte central de la misma. Eran, pues, necesarios nuevos textos que, conservando la estructura fundamental y su forma presidencial, tuviesen estas caracter\u00ed\u00adsticas: brevedad, sencillez de lenguaje, aunque conservando los necesarios t\u00e9rminos t\u00e9cnicos; flexibilidad y adaptabilidad a las circunstancias ocasionales de la vida de los ni\u00f1os (por ejemplo, motivos de acci\u00f3n de gracias en los prefacios), y m\u00e1s facilidad para una participaci\u00f3n activa por parte de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>b) El \u00abDirectorio para misas con ni\u00f1os\u00bb. El 10 de marzo de 1971 la Congregaci\u00f3n para el culto decide enviar una circular a m\u00e1s de cien presidentes de las comisiones nacionales de liturgia, pregunt\u00e1ndoles su parecer acerca de la adaptaci\u00f3n de la misa a los ni\u00f1os. Se les rogaba que informasen tambi\u00e9n acerca de las iniciativas eventuales en su pa\u00ed\u00ads y de las propuestas y publicaciones que en el mismo hubiesen aparecido.<\/p>\n<p>En la respuesta, las comisiones de liturgia ped\u00ed\u00adan, en general, una estructura m\u00e1s simple de los tres elementos fundamentales: liturgia de la palabra, plegaria eucar\u00ed\u00adstica y comuni\u00f3n. En particular, y con referencia a la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, se insinuaba que pudiese prepararse una especial o un esquema fundamental, y que el sacerdote presidente la desarrollase, adapt\u00e1ndola a los ni\u00f1os concretos con los que celebre. Se insist\u00ed\u00ada en que se previesen m\u00e1s intervenciones de los ni\u00f1os en la plegaria.<\/p>\n<p>De las propuestas conclusivas de la encuesta, la Congregaci\u00f3n del culto constataba que la iglesia esperaba un Directorio que indicase las posibilidades concretas de adaptaci\u00f3n, sobre las que pudiesen apoyarse las conferencias episcopales. Se form\u00f3 una comisi\u00f3n internacional; se fijaron unos puntos concretos y, a mediados de marzo de 1972, se hizo la segunda encuesta a peritos de todo el mundo. En junio del mismo a\u00f1o pudieron discutirse en el grupo de estudio los resultados obtenidos. Entre las cuestiones que surg\u00ed\u00adan, se comprobaba que la simple adaptaci\u00f3n de las plegarias actuales no resolv\u00ed\u00ada el problema: era necesaria la composici\u00f3n de nuevas plegarias eucar\u00ed\u00adsticas.<\/p>\n<p>Se acometi\u00f3 en seguida la preparaci\u00f3n del Directorio, cuyo primer esbozo se envi\u00f3 en julio a todos los miembros y peritos. En oto\u00f1o se redact\u00f3 el segundo esquema con todas las observaciones presentadas, y de nuevo fue repartido a toda la comisi\u00f3n: En noviembre se present\u00f3 el resultado en la sesi\u00f3n plenaria de la Congregaci\u00f3n, y en diciembre se pudo hacer la tercera redacci\u00f3n, que se envi\u00f3 tambi\u00e9n a las congregaciones romanas interesadas (Doctrina, Clero y Propaganda de la fe). Revisado desde las observaciones de \u00e9stas, fue presentado el esquema definitivo al papa en mayo de 1973. Varios puntos no fueron aceptados: que los ni\u00f1os expresasen los motivos de acci\u00f3n de gracias tras el di\u00e1logo del prefacio; que se utilizasen diapositivas en la celebraci\u00f3n; que el acto penitencial se situase tras la homil\u00ed\u00ada, y que se compusiesen plegarias eucar\u00ed\u00adsticas particulares.<\/p>\n<p>La Sagrada Congregaci\u00f3n present\u00f3 entonces al papa un elenco de los requerimientos de los obispos y conferencias episcopales que las solicitaban, insistiendo en la petici\u00f3n de poder crear una o dos f\u00f3rmulas de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas para misas con ni\u00f1os, y de poder proponerlas a toda la iglesia. Se acoger\u00ed\u00adan as\u00ed\u00ad los requerimientos de los episcopados y se resolver\u00ed\u00ada una problem\u00e1tica generalmente sentida.<\/p>\n<p>El 23 de octubre, el santo padre aprobaba el Directorio para misas con ni\u00f1os y daba permiso para componer dos o tres an\u00e1foras para tales misas.<\/p>\n<p>Comienza el Directorio con una introducci\u00f3n (nn. 1-7), donde presenta el propio objetivo: dar unos principios fundamentales para adaptar la misa a esta situaci\u00f3n particular, y se\u00f1alar los medios y modos para educar a los ni\u00f1os en la comprensi\u00f3n del misterio eucar\u00ed\u00adstico, a fin de que puedan inserirse plena y conscientemente en \u00e9l. Con ello se pretende que, en su d\u00ed\u00ada, puedan llegar a la meta a que aspiran estas misas: llegar a participar de un modo pleno en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica de toda la comunidad cristiana. Se describen, adem\u00e1s, en esta introducci\u00f3n las circunstancias y los principios que han llevado a la publicaci\u00f3n del Directorio.<\/p>\n<p>El cap\u00ed\u00adtulo I (nn. 8-15) trata de \u00abla introducci\u00f3n de los ni\u00f1os en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica\u00bb. Para ello desempe\u00f1a funci\u00f3n indispensable la familia, la comunidad cristiana -en especial algunos de sus miembros: padrinos y catequistas- y la propia catequesis especial sobre la eucarist\u00ed\u00ada, a fin de que alcancen a entender su significado a trav\u00e9s de sus signos: ritos y oraciones. Se insin\u00faan y recomiendan tambi\u00e9n otras celebraciones apropiadas de introducci\u00f3n.<\/p>\n<p>El cap\u00ed\u00adtulo II (nn. 16-19) trata de c\u00f3mo deben ser tomados en cuenta los ni\u00f1os en la misa de los adultos, donde participan tambi\u00e9n algunos de ellos.<\/p>\n<p>El m\u00e1s desarrollado es el cap\u00ed\u00adtulo III (nn. 20-54), donde trata m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente de la misa con los ni\u00f1os en la que participan algunos adultos. Se aplican los principios de la pedagog\u00ed\u00ada religiosa a la educaci\u00f3n en la comprensi\u00f3n de los signos y la celebraci\u00f3n del misterio, de forma que la participaci\u00f3n exterior m\u00e1s adaptada est\u00e9 siempre en funci\u00f3n de una participaci\u00f3n interior m\u00e1s consciente. Aconseja respetar lo m\u00e1s posible la estructura espec\u00ed\u00adfica de la misa, sin diferenciarla excesivamente de la de los adultos, pues prepara para incorporar mejor en ella. Se aconseja, por ello, especialmente para d\u00ed\u00adas feriales, m\u00e1s que domingos, donde la celebraci\u00f3n pide que sea de toda la comunidad. De la plegaria eucar\u00ed\u00adstica dice en concreto: \u00abEn la eucarist\u00ed\u00ada que se celebra con los ni\u00f1os corresponde la mayor importancia a la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, el momento culminante de toda la celebraci\u00f3n. Depende mucho del modo como el sacerdote proclama esta plegaria y de c\u00f3mo participan los ni\u00f1os escuchando y aclaman\u00bb (n. 52).<\/p>\n<p>En definitiva, el Directorio, m\u00e1s que soluciones para casos concretos, lo que ofrece son principios e indicaciones; exhortaciones y sugerencias. Muestra as\u00ed\u00ad c\u00f3mo la liturgia renovada puede ser sabia y \u00fatilmente adaptada a las situaciones reales de los creyentes, para facilitar su participaci\u00f3n gozosa, consciente, activa y piadosa de los divinos misterios, para crecer en la fe y anunciar a Cristo a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Es interesante resumir brevemente c\u00f3mo concibe el Directorio la educaci\u00f3n e iniciaci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica de los ni\u00f1os: considera la educaci\u00f3n a la eucarist\u00ed\u00ada dentro del conjunto de la vida cristiana, y por eso ayuda con sus adaptaciones a acercar la eucarist\u00ed\u00ada a los ni\u00f1os y anima a saberlos acercar a la eucarist\u00ed\u00ada; concibe esta educaci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica como una iniciaci\u00f3n a la celebraci\u00f3n, que debe hacerse precisamente en la experiencia lit\u00fargica vivida (mistagogia gradual); y tal iniciaci\u00f3n supone la introducci\u00f3n en las grandes actitudes que forman el contenido de la eucarist\u00ed\u00ada: nos reunimos (n. 12), escuchamos (nn. 14, 41 y 49), damos gracias (nn. 9, 13 y 52) -que es la actitud b\u00e1sica de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica-, recordamos y ofrecemos (n. 52), comemos y bebemos (nn. 9, 53 y 54) y nos despedimos (nn. 15 y 55).<\/p>\n<p>c) Los tres modelos de plegaria para la misa con ni\u00f1os: talante y contenido. El grupo de estudio formado para el caso examin\u00f3 treinta y ocho textos de plegarias para ni\u00f1os, redactadas y aparecidas en diversas lenguas. En la primera reuni\u00f3n de la Comisi\u00f3n, en noviembre de 1973, se seleccionaron s\u00f3lo tres textos: PE I, un texto belga en franc\u00e9s; PE II, una de las preparadas por la comisi\u00f3n para textos lit\u00fargicos en lengua francesa, y la PE III, un texto preparado por los alemanes. Se enviaron a cuarenta y nueve especialistas de todo el mundo. Con sus respuestas se redactaron definitivamente en enero de 1974 y fueron traducidas al lat\u00ed\u00adn, para ser enviadas a las diversas congregaciones implicadas. Tras diversas observaciones, y no sin previas vacilaciones&#8217; h, fueron al fin publicados estos textos 1-2-74, en el original franc\u00e9s y su traducci\u00f3n latina, y enviados a las conferencias episcopales de todo el mundo con algunas restricciones: cada episcopado podr\u00ed\u00ada solicitar para su uso s\u00f3lo un modelo de los tres propuestos; se conceder\u00ed\u00ada s\u00f3lo ad experimentum por tres a\u00f1os y, por tanto, no pod\u00ed\u00adan incluirse en el Misal. Ambas condiciones fueron desapareciendo posteriormente: en enero de 1975 se concedi\u00f3 que pudiesen ser solicitados por cada episcopado todos los textos; en 1977 se concedi\u00f3 otra pr\u00f3rroga por tres a\u00f1os; y en 1980 se conced\u00ed\u00ada sine die, hasta ser de hecho incluidas ya en las nuevas ediciones del Misal (caso de Italia).<\/p>\n<p>En los Praenotanda que introducen estas plegarias\u00bb se describen las caracter\u00ed\u00adsticas desde la finalidad que pretenden:<br \/>\n&#8211; Son textos \u00abadaptados a los ni\u00f1os\u00bb, pero \u00abpara ayudarles y predisponerlos a participar con mayor fruto en la misa de los adultos\u00bb (n. 1). Por eso conservan con fidelidad la estructura fundamental y los elementos tradicionales de toda plegaria eucar\u00ed\u00adstica. \u00abDesde peque\u00f1os se acostumbran as\u00ed\u00ad a una plegaria, en la que no falta ni la bendici\u00f3n agradecida al Padre, ni el memorial de Cristo, ni la invocaci\u00f3n sobre las ofrendas, ni el lazo de comuni\u00f3n con toda la iglesia: las cuatro partes principales de toda plegaria\u00bb<br \/>\n&#8211; No se han de considerar como textos t\u00ed\u00adpicos, sino como esquemas o modelos fundamentales, que deben servir de base para composiciones originales en lengua viva. Por eso, reserv\u00e1ndose Roma la confirmaci\u00f3n definitiva, la traducci\u00f3n quedaba a cargo de cada conferencia episcopal, con la indicaci\u00f3n expresa de que se hiciese con cierta libertad, pensando en la \u00ed\u00adndole propia y peculiar de su propia lengua y cultura.<\/p>\n<p>&#8211; Intentan un lenguaje concreto accesible al mundo del ni\u00f1o y a su experiencia religiosa, pero conservando la dignidad de la plegaria y evitando, por tanto, un lenguaje infantil en la parte reservada al presidente. Se evita as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n que exista demasiada diferencia entre estas plegarias y las de los adultos, y se favorece, en cambio, una participaci\u00f3n activa que respete el car\u00e1cter presidencial de esta oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Se ha preferido publicar tres para impedir monoton\u00ed\u00ada y repetici\u00f3n, y presentar as\u00ed\u00ad composiciones en armon\u00ed\u00ada diferente, adaptadas a diversas condiciones de ni\u00f1os (n. 15). Sin embargo, cada una ofrece el m\u00e9rito de una gran unidad de composici\u00f3n: los elementos no est\u00e1n yuxtapuestos, sino fundidos en un mismo movimiento de acci\u00f3n de gracias, que expresa y provoca una atm\u00f3sfera familiar y gozosa -aun en la aspiraci\u00f3n escatol\u00f3gica-. Se procura, de este modo, que la parte central de la misa sea \u00abfestiva, fraterna y acogedora\u00bb, como requiere el n. 23 del Directorio.<\/p>\n<p>&#8211; Ofrecen un aumento del n\u00famero de aclamaciones, que favorecen la participaci\u00f3n intensa y activa de los ni\u00f1os e invitan al canto.<\/p>\n<p>&#8211; El verdadero problema al que intentan responder es hacer capaz \u00abla participaci\u00f3n interna de los ni\u00f1os en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica\u00bb; y para reavivarla es necesario hacerla preceder y seguir de una competente catequesis. Especialmente para textos como \u00e9stos, \u00abpuestos, como est\u00e1n, en el coraz\u00f3n mismo de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica\u00bb (n. 21).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, esta renovaci\u00f3n eucol\u00f3gica de la misa de los ni\u00f1os, vista en el horizonte m\u00e1s amplio de la iniciaci\u00f3n y educaci\u00f3n lit\u00fargica, tiene, como se ve, el mismo objetivo por el que fue preparado el Directorio (cf n. 55).<\/p>\n<p>&#8211; La plegaria eucar\u00ed\u00adstica 1 para misas con ni\u00f1os Es una plegaria sencilla, positiva, que pone el acento sobre la acci\u00f3n de gracias a partir de los sentimientos de admiraci\u00f3n y reconocimiento, en un clima de alegr\u00ed\u00ada y de fiesta, alabando a Dios por todo lo que ha hecho por nosotros. Tal acci\u00f3n de gracias entrelaza las maravillas de la naturaleza y las de la gracia, que culminan en la obra de la salvaci\u00f3n realizada por Jesucristo.<\/p>\n<p>Su principal caracter\u00ed\u00adstica es la divisi\u00f3n del prefacio de alabanza en tres fases creaci\u00f3n, Cristo, iglesia-, concluidas, respectivamente, por los tres versos del Sanctus en orden inverso al normal, tratando as\u00ed\u00ad de armonizar las tres aclamaciones con el respectivo contenido-motivaci\u00f3n de la acci\u00f3n de gracias: por eso, cuando el sacerdote da gracias a Dios por las bellezas de la creaci\u00f3n, los ni\u00f1os responden con el verso \u00abllenos est\u00e1n los cielos y la tierra de tu gloria, hosanna&#8230;\u00bb; cuando declara a Dios la gratitud porque nos ha enviado a su Hijo, los ni\u00f1os proclaman entonces: \u00abBendito el que viene en nombre del Se\u00f1or, hosanna&#8230;\u00bb, y cuando la alabanza se reconoce unida a la de toda la iglesia, la peregrina y la celeste, por la comuni\u00f3n que hay entre los santos, los ni\u00f1os aclaman: \u00abSanto, Santo, Santo es el Se\u00f1or&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Es de notar c\u00f3mo la disposici\u00f3n de este \u00faltimo bloque del prefacio ha anticipado aqu\u00ed\u00ad felizmente el recuerdo de los santos, y no hacia el final de la plegaria, en la perspectiva escatol\u00f3gica, como en las otras plegarias. Por eso mismo, la menci\u00f3n del papa y del obispo propio que se hacen en este contexto no tienen la forma de una intercesi\u00f3n \u00abpor ellos\u00bb, sino de orar \u00abcon ellos\u00bb (sentido de comuni\u00f3n de los santos), como dec\u00ed\u00ada el Canon Romano: \u00abuna cum famulo tuo&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Sorprendentemente no se nombra al Esp\u00ed\u00adritu Santo en la ep\u00ed\u00adclesis de consagraci\u00f3n de los dones; quiz\u00e1 por hacer un tr\u00e1nsito m\u00e1s directo y sencillo al relato. Resulta, de todas formas, m\u00e1s abstracta su expresi\u00f3n \u00abimpersonal\u00bb. Algunas traducciones (por ejemplo, italiana) han corregido, explicitando al Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>El relato de la instituci\u00f3n asume un lenguaje descriptivo, sencillo y concreto.<\/p>\n<p>Se introduce una novedad en la aclamaci\u00f3n del memorial, que afecta a las tres plegarias de ni\u00f1os, y cuya raz\u00f3n se explica en los Praenotanda (n. 3): despu\u00e9s del relato, y antes de las palabras del mandato \u00abhaced esto&#8230;\u00bb, se a\u00f1ade, en tono a\u00fan de relato: \u00abY les dijo tambi\u00e9n\u00bb. Y, adem\u00e1s, el sacerdote anticipa por su parte las palabras del memorial; y s\u00f3lo despu\u00e9s de que \u00e9l ha hecho la conmemoraci\u00f3n del misterio pascual de Cristo cantan los ni\u00f1os la aclamaci\u00f3n. Se quiere as\u00ed\u00ad hacer ver el nexo de \u00abobediencia\u00bb que nuestra celebraci\u00f3n tiene con respecto al encargo de Jes\u00fas. Y tambi\u00e9n se quiere motivar m\u00e1s de cerca la aclamaci\u00f3n-memorial de los ni\u00f1os, haciendo que el presidente haya explicitado ya el contenido de la misma 41. Tal aclamaci\u00f3n, por otro lado, es nueva, con un talante de expresi\u00f3n de fe en el misterio pascual salvador de Jesucristo.<\/p>\n<p>Es llamativo el car\u00e1cter afectuoso, humano y concreto de las intercesiones, que permiten incluso nombrar a padres, amigos, etc., seg\u00fan parezca oportuno.<\/p>\n<p>La plegaria concluye, antes de la doxolog\u00ed\u00ada final habitual, en correspondencia con su inicio tras el di\u00e1logo introductorio del prefacio: all\u00ed\u00ad comenz\u00f3 con el deseo, manifestado ante al Padre, de \u00abaclamarte y expresarte nuestra admiraci\u00f3n\u00bb; y ahora concluye: \u00abViendo todo lo que haces por medio de tu Hijo, nos quedamos admirados y de nuevo te aclamamos\u00bb. Este binomio de t\u00e9rminos, que como un par\u00e9ntesis abre y cierra esta plegaria, expresa toda la t\u00f3nica y objetivo de ella: provocar un sentimiento de admiraci\u00f3n, favoreciendo as\u00ed\u00ad la participaci\u00f3n interna de los ni\u00f1os, e inducir la aclamaci\u00f3n como expresi\u00f3n de tal sentimiento, secundando y posibilitando su participaci\u00f3n externa, comunitaria y activa.<\/p>\n<p>Por sus peculiares caracter\u00ed\u00adsticas es \u00e9sta una plegaria apta para ni\u00f1os que inician su experiencia en la vida eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La plegaria eucar\u00ed\u00adstica II \u00abpara misas con ni\u00f1os\u00bb. La idea central de esta plegaria es celebrar el amor que el Padre nos ha manifestado a lo largo de la historia de la salvaci\u00f3n (prefacio), que Jesucristo nos ha ense\u00f1ado con su vida y con su entrega (postsanctus, relato y memorial), y que el Esp\u00ed\u00adritu derrama en nuestros corazones, construyendo la iglesia (ep\u00ed\u00adclesis de comuni\u00f3n e intercesiones).<\/p>\n<p>El prefacio, articulado por la triple repetici\u00f3n de la aclamaci\u00f3n \u00abgloria a ti, Se\u00f1or, porque nos amas\u00bb; proclama la alabanza al amor de Dios desde la triple manifestaci\u00f3n de su amor: la creaci\u00f3n del mundo, el don de su Hijo y la reuni\u00f3n en la iglesia.<\/p>\n<p>El postsanctus establece un acertad\u00ed\u00adsimo puente de tr\u00e1nsito hacia la ep\u00ed\u00adclesis de consagraci\u00f3n de los dones y el relato de la cena. En concreto, es una alabanza proyectada hacia Jesucristo, intentando glosar el \u00faltimo verso del Sanctus, \u00abBendito el que viene&#8230;\u00bb: por un lado, con un lenguaje concreto y sencillo, muestra a Jesucristo como modelo y fuente del amor a Dios y a los hombres, preparando ya as\u00ed\u00ad el tr\u00e1nsito al relato de la cena, como gesto supremo de su amor; por otro lado, concluye con su promesa del Esp\u00ed\u00adritu, cuya misi\u00f3n y obra describe con sencillez el texto, preparando as\u00ed\u00ad con fluidez su invocaci\u00f3n sobre los dones. Y, para redondearla, concluye esta ejemplar pieza de transici\u00f3n con la repetici\u00f3n aclamada del verso del Sanctus glosado en ella.<\/p>\n<p>Es t\u00ed\u00adpico de esta plegaria que dentro del relato, tanto despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n&#8217; del pan como despu\u00e9s de la del vino, los ni\u00f1os aclamen cantando la entrega de Cristo. Los mismos Praenotanda lo interpretan como un toque meditativo comunitario del misterio eucar\u00ed\u00adstico (n. 24). Se trata de una aut\u00e9ntica profesi\u00f3n de fe, derivada de las palabras de Jes\u00fas, que expresan en este momento el sentido de la cena y de la cruz: \u00abSe\u00f1or Jes\u00fas, t\u00fa te entregaste por nosotros\u00bb.<\/p>\n<p>El memorial recuerda el misterio pascual y su significado para nosotros hoy (\u00absacrificio que ahora te ofrecemos\u00bb) en un lenguaje b\u00ed\u00adblico llano y simple (cf Efe 5:2).<\/p>\n<p>La segunda ep\u00ed\u00adclesis invoca al \u00abEsp\u00ed\u00adritu de amor\u00bb, como fundamento de la comuni\u00f3n eclesial. Tal comuni\u00f3n se desarrolla oracionalmente en tres niveles: el pueblo que peregrina en la tierra con sus pastores; la mantenida con los difuntos por los que rogamos, y la que nos vincula a los santos del cielo, con quienes esperamos ser reunidos. La triple aclamaci\u00f3n que jalona estas intercesiones explicita y ratifica el contenido eclesial de ellas: \u00abQue todos seamos un solo cuerpo para gloria tuya\u00bb.<\/p>\n<p>Es una plegaria adecuada para ni\u00f1os de confirmaci\u00f3n y ni\u00f1os que ya tienen una cierta pr\u00e1ctica de celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La plegaria eucar\u00ed\u00adstica III `para misas con ni\u00f1os&#8217;: En cuanto al contenido caracter\u00ed\u00adstico de esta plegaria, se da ya una progresi\u00f3n respecto a las anteriores: no se proclama s\u00f3lo la historia de la salvaci\u00f3n o el amor de Dios, sino que se incluyen referencias continuas tambi\u00e9n a nuestra misi\u00f3n dentro de esa historia y a nuestras actitudes concretas ante el amor de Dios: o sea, nuestras respuestas de fe a la acci\u00f3n de Dios, que han de conformar nuestras relaciones con el mundo y con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>La caracter\u00ed\u00adstica espec\u00ed\u00adfica de esta plegaria es que, como aconsejan los Praenotanda (n. 25), admite variantes, seg\u00fan los tiempos lit\u00fargicos: en el prefacio, dando gracias al Padre por el don que especifica para nosotros hoy la fiesta; en la prolongaci\u00f3n del prefacio, ampliando lo que Cristo Jes\u00fas significa para nosotros en el contexto del misterio que de \u00e9l recordamos ocasionalmente, y en la segunda invocaci\u00f3n epicl\u00e9tica, especificando lo que el Esp\u00ed\u00adritu quiere obrar en nosotros como fruto y en el sentido de la celebraci\u00f3n del d\u00ed\u00ada. Son variantes que quieren dimensionar, pues, el misterio que celebramos, seg\u00fan la impronta del tiempo lit\u00fargico, en su sentido trinitario.<\/p>\n<p>En la conclusi\u00f3n a todas las variantes cristol\u00f3gicas del postsanctus atribuye la reuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica a Cristo, \u00abporque quiere que hagamos lo mismo que \u00e9l hizo con sus ap\u00f3stoles\u00bb. Nos introduce as\u00ed\u00ad directamente en el relato. Por eso, la primera ep\u00ed\u00adclesis resulta una interpolaci\u00f3n que, de hecho, no existe en la traducci\u00f3n latina. En las versiones actuales no se ha querido, sin embargo, prescindir de esta ep\u00ed\u00adclesis de consagraci\u00f3n, que resulta sencilla, escueta y sin menci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu para no romper demasiado la din\u00e1mica expresiva y lineal de la an\u00e1fora.<\/p>\n<p>El relato es muy similar al de la PE II del Misal.<\/p>\n<p>El memorial est\u00e1 m\u00e1s desarrollado y prolongado de lo habitual. En \u00e9l quedan primeramente globalizadas la ofrenda del sacrificio de Cristo por parte de la Iglesia y nuestra uni\u00f3n a tal ofrenda. Luego prolonga la memoria peri\u00f3dicamente, seg\u00fan los modos de hacerse presente y patente la pascua de Jes\u00fas: el pasado de su muerte y resurrecci\u00f3n (hist\u00f3ricamente); su presencia viva hoy entre nosotros (sacramentalmente), y la proclamaci\u00f3n de su venida futura en gloria (escatol\u00f3gicamente). Cada una de estas etapas de la presencia eficazmente salvadora de la pascua de Cristo (realizaci\u00f3n hist\u00f3rica, actualizaci\u00f3n-participaci\u00f3n sacramental y consumaci\u00f3n gloriosa) es marcada por una misma aclamaci\u00f3n, donde los ni\u00f1os pueden sentir y expresar el car\u00e1cter de alabanza y agradecimiento de toda la plegaria, como respuesta a la salvaci\u00f3n operada por Dios en la pascua de Jes\u00fas, y de la que la eucarist\u00ed\u00ada es memoria proclamada, presencia celebrada y anuncio gozoso, como prenda anticipadamente gustada: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa eres bueno, te alabamos, te damos gracias\u00bb.<\/p>\n<p>En la segunda ep\u00ed\u00adclesis, la comuni\u00f3n con el cuerpo de Cristo, a que nos ha llamado el Padre y a la que nos lleva la reuni\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu, es concebida como fuente del dinamismo para la vida cristiana.<\/p>\n<p>El contenido y talante de esta tercera plegaria supone ya unos ni\u00f1os acostumbrados a la celebraci\u00f3n y capaces de opciones responsables. Es, en particular, recomendable su utilizaci\u00f3n en los tiempos fuertes del a\u00f1o lit\u00fargico, dada su posibilidad de variantes oportunas.<\/p>\n<p>3. LAS DOS PLEGARIAS EUCAR\u00ed\u008dSTICAS \u00abSOBRE LA RECONCILIACI\u00ed\u201cN\u00bb: DOS TEMATIZACIONES DEL MEMORIAL. Si con la formulaci\u00f3n de las tres plegarias \u00abpara misas con ni\u00f1os\u00bb se pretend\u00ed\u00ada una adaptaci\u00f3n a las condiciones de la asamblea, con estas dos plegarias eucar\u00ed\u00adsticas \u00absobre la reconciliaci\u00f3n\u00bb, que se publicaron junto a aqu\u00e9llas, se pretend\u00ed\u00ada sintonizar la eucarist\u00ed\u00ada con un acontecimiento eclesial significativo: el a\u00f1o santo de 1975. En las mismas condiciones que aquellas de los ni\u00f1os, fueron aprobadas estas dos plegarias, tematizadas desde la perspectiva que ofrec\u00ed\u00ada el tema de la reconciliaci\u00f3n, que conformaba doctrinal y espiritualmente la celebraci\u00f3n del a\u00f1o santo. Pero de tal modo que se pudiese extender su uso tambi\u00e9n a todas las celebraciones donde el rasgo de la reconciliaci\u00f3n o la penitencia fuese particularmente significativo<br \/>\nDentro, pues, de la sustancial unidad tem\u00e1tica y de estructura, ambos textos sostienen tono y colorido diverso: el primero impacta los elementos peculiares de la an\u00e1fora eucar\u00ed\u00adstica con oportunos reflejos de la doctrina b\u00ed\u00adblica sobre la renconciliaci\u00f3n. En ellos es contemplado el proyecto de reconciliaci\u00f3n que Dios ha desarrollado en la historia salv\u00ed\u00adfica; el segundo expresa el memorial eucar\u00ed\u00adstico en el lenguaje de las experiencias concretas de divisi\u00f3n y reconciliaci\u00f3n que se comprueban entre los hombres de nuestro mundo. En ellas es reconocida y celebrada la actuaci\u00f3n reconciliadora de Dios.<\/p>\n<p>Como notas ejemplares de estas plegarias podemos resaltar:<br \/>\na) Manteniendo una estructura fiel a la sancionada por la reforma conciliar, el tr\u00e1nsito de un elemento a otro sostiene un desarrollo lineal, y de tal congruencia que no da nunca la impresi\u00f3n de un conjunto de oraciones yuxtapuestas, sino de una sola prez, donde se van explicitando paulatinamente los cuatro componentes esenciales de la plegaria: alabanza, memorial, acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu y s\u00faplica. Estas sustanciales formas de oraci\u00f3n corren a lo largo de toda la plegaria, entrelaz\u00e1ndose sin cesar, como las diferentes voces de una partitura: cada una toma oportunamente la voz cantante, mientras las dem\u00e1s siguen modulando el acompa\u00f1amiento y permitiendo, a su tiempo, la entrada dominante de otra voz.<\/p>\n<p>b) Utilizando el tema de la reconciliaci\u00f3n-paz-unidad como motivo central de la historia salv\u00ed\u00adfica y como clave hermen\u00e9utica donde se contempla la obra y persona de Cristo, configura la plegaria sin da\u00f1ar el contenido espec\u00ed\u00adfico de ella en cada uno de sus elementos. Con ello presenta la perspectiva de la reconciliaci\u00f3n como capaz de dar vida a una an\u00e1fora, iluminando as\u00ed\u00ad con singulares y nuevos acentos algunos aspectos de la insondable riqueza del misterio, del cual la eucarist\u00ed\u00ada es memorial.<\/p>\n<p>c) Teniendo presente el drama humano de la divisi\u00f3n y la discordia, lo mantiene s\u00f3lo como tel\u00f3n de fondo, para poder resaltar mejor los rasgos del amor de Dios por nosotros. Deja as\u00ed\u00ad espacio a una celebraci\u00f3n entusiasta y sugestiva de la obra divina, de tono ideal. La inspiraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica y festiva constituye siempre el alma m\u00e1s profunda de la an\u00e1fora, porque ello es lo que le permite penetrar en la contemplaci\u00f3n del plan del amor gratuito de Dios por nosotros\u00bb<br \/>\n\u2020\u00a2 La plegaria eucar\u00ed\u00adstica I \u00absobre la reconciliaci\u00f3n&#8217;: Con un sabio lenguaje b\u00ed\u00adblico \u00c2\u00b0&#8217;, esta plegaria gira en torno al tema de \u00abla alianza nueva establecida definitivamente por Jesucristo, como fuente de reconciliaci\u00f3n con Dios y con los hermanos\u00bb.<\/p>\n<p>El prefacio abre la alabanza, confesando la iniciativa divina del perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n, que Dios ofrece al pecador para que \u00abse acoja con confianza a su clemencia\u00bb. Luego lo confirma, reconoci\u00e9ndolo en la actuaci\u00f3n de Dios en la historia de su alianza: establecida por \u00e9l, rota muchas veces por el hombre, la ha establecido de un modo nuevo y definitivo por medio de Jesucristo, para unirse en \u00e9l a la humanidad y unir as\u00ed\u00ad m\u00e1s fuertemente a todos los hombres consigo; y vuelve a ofrecerla \u00abahora\u00bb a su pueblo, anim\u00e1ndolo en Cristo con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Ante esta propuesta de Dios, el hombre no aparece pasivo: la ha de acoger, encamin\u00e1ndose hacia su experiencia singular en \u00abla entrega al servicio de todos los hombres\u00bb.<\/p>\n<p>De esta forma, el prefacio introduce a los celebrantes en la invitaci\u00f3n a la alabanza coral del Sanctus, como respuesta gozosa a la invitaci\u00f3n actual (sacramental y ocasional: \u00abAhora mientras ofreces a tu pueblo un tiempo de gracia y reconciliaci\u00f3n\u00bb) del amor de Dios.<\/p>\n<p>Cabe hacer notar tambi\u00e9n c\u00f3mo el misterio trino de Dios es cantado en esta clave hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de la alianza establecida por el Padre, realizada por Jesucristo y obedecida en el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>El postsanctus repite sint\u00e9ticamente el reconocimiento de la iniciativa y fidelidad perpetua de Dios en su oferta de salvaci\u00f3n, proclamada en el prefacio, y prolonga expresivamente la aclamaci\u00f3n de la santidad de Dios del Sanctus, poni\u00e9ndola en relaci\u00f3n directa con la santidad del hombre: es decir, manifestada en su llamada y concurso permanente a la santificaci\u00f3n del hombre (cf Mat 5:48 : \u00abSed santos, como vuestro Padre celestial es santo\u00bb). Resulta as\u00ed\u00ad explicitado lo que s\u00f3lo es aludido en las plegarias II y III del Misal.<\/p>\n<p>La ep\u00ed\u00adclesis consecratoria toma pie de ese inter\u00e9s gratuito de Dios por la santificaci\u00f3n del hombre para suplicarle la fuerza de su Esp\u00ed\u00adritu sobre los dones, manifestando as\u00ed\u00ad su amor paterno. De ah\u00ed\u00ad que no s\u00f3lo los dones, sino tambi\u00e9n los oferentes, son motivo para la invocaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>El relato de la cena va precedido por un p\u00e1rrafo introductorio que sirve de transici\u00f3n y tematizaci\u00f3n oportuna: tomando pie tambi\u00e9n del reconocimiento de la persistencia con que Dios procura la santificaci\u00f3n del hombre, confesada en el postsanctus, lo glosa y concreta en el amor mostrado en \u00abla entrega de su Hijo en nuestras manos\u00bb para establecer su alianza definitiva y hacernos as\u00ed\u00ad capaces \u00abde volver a \u00e9l\u00bb. De esta forma, el relato queda encajado en el contexto tem\u00e1tico de esta plegaria: la pascua de Cristo es celebrada como lugar de la reconciliaci\u00f3n del hombre con Dios y signo de alianza eterna. Por otro lado, como elemento de uni\u00f3n estructural, queda ensamblado con el prefacio y la ep\u00ed\u00adclesis precedentes. Adem\u00e1s, al evocar la cruz como signo de la alianza (con una imagen similar a la recogida en la PE II de la tradici\u00f3n de Hip\u00f3lito), conecta muy bien la entrega sacrificial de Cristo, la cena y la eucarist\u00ed\u00ada precisamente en este momento de la celebraci\u00f3n. Tambi\u00e9n antes de la consagraci\u00f3n del vino volveremos a escuchar un oportuno eco de esto al presentar la reconciliaci\u00f3n como fruto de \u00absu sangre derramada en la cruz\u00bb.<\/p>\n<p>El memorial es celebrado como \u00abnuestra pascua y nuestra paz definitiva\u00bb (cf Efe 2:14), que es una forma de expresar la pascua como nuestra \u00abreconciliaci\u00f3n\u00bb decisiva. Reconciliaci\u00f3n que es efectuada precisamente por la oblaci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica: pues \u00abal celebrar la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo\u00bb (memoria del pasado) \u00aben la esperanza del d\u00ed\u00ada feliz de su venida\u00bb (en tensi\u00f3n hacia el futuro), \u00abte ofrecemos a ti, Dios verdaderamente fiel (actitud en su alianza), la hostia que reconcilia a los hombres en tu gracia\u00bb (oblaci\u00f3n presente santificadora). Y es precisamente esta actualizaci\u00f3n sacramental la que nos permite `participar del \u00fanico sacrificio de Cristo, que es fuente de la reconciliaci\u00f3n y comuni\u00f3n, para la que pedimos al Padre la fuerza de su Esp\u00ed\u00adritu en la ep\u00ed\u00adclesis de comuni\u00f3n que sigue: tal ep\u00ed\u00adclesis, compuesta en paralelo con la primera ep\u00ed\u00adclesis sobre los dones y con el misterio cantado en el prefacio, se apoya en la \u00abllamada del Padre\u00bb a unirse a \u00e9l (reconciliaci\u00f3n con Dios) por la &#8216;Participaci\u00f3n en el sacrificio de Cristo\u00bb (celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica), a fin de que los concelebrantes formen, \u00abpor la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo, un solo cuerpo, en el que no haya ninguna divisi\u00f3n\u00bb (reconciliaci\u00f3n con los hermanos en la iglesia).<\/p>\n<p>Esta reconciliaci\u00f3n, situada ya en clave eclesial, nos dispone para continuar sin ruptura con la plegaria de intercesi\u00f3n por la iglesia: \u00e9sta se centra en la idea de comuni\u00f3n invisible (\u00abde mente y coraz\u00f3n\u00bb) y visible (\u00abcon el papa y nuestro obispo\u00bb) en la aspiraci\u00f3n a consumarse junto a los santos del cielo y a nuestros hermanos difuntos.<\/p>\n<p>Y puesto que para efectuar esta comuni\u00f3n se invoc\u00f3 la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la precedente ep\u00ed\u00adclesis, se subraya ahora la efectiva colaboraci\u00f3n del hombre en la \u00abpreparaci\u00f3n de la venida de su reino, hasta que estemos junto a \u00e9l, santos entre los santos del cielo\u00bb. As\u00ed\u00ad, el camino de la vida cristiana que alimenta la eucarist\u00ed\u00ada es un crecimiento en la comuni\u00f3n con Dios y con los hermanos: es una forma de dejar abierto el camino hacia la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>Concluye con la visi\u00f3n gloriosa de la humanidad redimida, que \u00abcanta la acci\u00f3n de gracias a Cristo, que vive eternamente\u00bb: se insin\u00faa, pues, que nuestra eucarist\u00ed\u00ada es anticipo y prenda de la eucarist\u00ed\u00ada (\u00abacci\u00f3n de gracias\u00bb) definitiva. La plegaria termina as\u00ed\u00ad remiti\u00e9ndonos a la tarea de la reconciliaci\u00f3n en nuestra vida, bajo el sentido y el impulso de su consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La plegaria eucar\u00ed\u00adstica II \u00absobre la reconciliaci\u00f3n&#8217;: Con un lenguaje existencial y descriptivo de las situaciones que conforman nuestra experiencia actual en el mundo, esta plegaria quiere celebrar \u00abel camino que Dios nos ha,abierto en la entrega de Jesucristo para alcanzar la paz aut\u00e9ntica\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEn el seno de nuestra humanidad, a\u00fan desunida y desdichada\u00bb, el prefacio canta los deseos y esfuerzos por la paz y concordia, que se comprueban entre los hombres, como \u00abobra del amor de Dios\u00bb, reconociendo en ellos \u00abel trabajo de su Esp\u00ed\u00adritu en el coraz\u00f3n de los hombres\u00bb: \u00e9l estimula continuamente hacia el amor y la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El postsanctus invoca al \u00abDios del universo\u00bb, como eco de la primera aclamaci\u00f3n del Sanctus; y luego deriva del \u00abbendito el que viene en nombre del Se\u00f1or\u00bb, para explicitar a qu\u00e9 ha venido, evocando la obra de la reconciliaci\u00f3n: esta reconciliaci\u00f3n efectuada por Jesucristo es descrita asumiendo los esfuerzos de los hombres por la paz descritos en el prefacio, pero super\u00e1ndolos radical y absolutamente. Y pasa entonces a proclamar por qu\u00e9 Cristo ha venido a ser \u00abnuestra paz\u00bb: el amor del Padre lo ha entregado en sacrificio, como lugar de retorno a \u00e9l y fuente de paz con \u00e9l y entre los hombres. Y as\u00ed\u00ad concluye l\u00f3gicamente que tambi\u00e9n nosotros podemos \u00abahora\u00bb (actualizaci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica) \u00abcelebrar, como motivo de acci\u00f3n de gracias, el misterio de la reconciliaci\u00f3n que \u00e9l nos ha obtenido\u00bb con su sacrificio. De esta manera queda la v\u00ed\u00ada expl\u00ed\u00adcita para introducir el relato-memorial como cumplimiento del mandato de Cristo, que entra\u00f1a en su movimiento la ep\u00ed\u00adclesis de consagraci\u00f3n y permite establecer la unidad entre el prefacio y su prolongaci\u00f3n, por una parte, y la narraci\u00f3n de la instituci\u00f3n, por otra.<\/p>\n<p>El relato se describe en un ambiente y de una forma original: en la ofrenda de Cristo, vivida y celebrada en la acci\u00f3n de gracias al Padre, se actualiza la verdadera liberaci\u00f3n. La cena se pone as\u00ed\u00ad en estrecha relaci\u00f3n con el sacrificio de Cristo, entendido como causa de nuestra liberaci\u00f3n. El rasgo de la misericordia del Padre, como motivo de la acci\u00f3n de gracias de Cristo al tomar \u00abla copa de la bendici\u00f3n entre sus manos\u00bb, resalta elocuentemente la actitud fontal de la reconciliaci\u00f3n divina y de toda reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El memorial est\u00e1 inspirado en la conciencia del inmenso don recibido de la \u00abbondad del Padre\u00bb (\u00abesta ofrenda que viene de ti\u00bb) y del amor de su Hijo: la propia ofrenda eucar\u00ed\u00adstica como sacrificio de reconciliaci\u00f3n. Por eso, como respuesta agradecida a este don, le pedimos que nos acepte \u00abcon su Hijo amado\u00bb. As\u00ed\u00ad, la reconciliaci\u00f3n con Dios en Jesucristo es expresada ligando la ofrenda de Cristo y la de los cristianos en un mismo movimiento ascendente, que quiere ser respuesta al don celeste recibido de Dios. Es el doble movimiento por el que Dios se da al hombre y el hombre a Dios, en Cristo Jes\u00fas, para consumar su sacrificio en la reconciliaci\u00f3n y en la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Restablecida, pues, la reconciliaci\u00f3n con Dios por el don sacrificial de Cristo, se pide en la segunda ep\u00ed\u00adclesis el don del Esp\u00ed\u00adritu por la comida eucar\u00ed\u00adstica, para que, \u00abhaciendo desaparecer todas las causas que nos dividen\u00bb (eco de la funci\u00f3n pacificadora atribuida al Esp\u00ed\u00adritu en el prefacio), podamos reconciliarnos con los dem\u00e1s en la comuni\u00f3n de la iglesia, por la fuerza de su caridad. As\u00ed\u00ad podr\u00e1 hacer de su iglesia \u00absigno visible de unidad y servidora de la paz\u00bb: expresiones ambas tomadas del Vat. lI (SC 47 y GS 77). En ello se centra y concreta la aspiraci\u00f3n que da forma a la intercesi\u00f3n por la iglesia de esta plegaria. La intenci\u00f3n de la ep\u00ed\u00adclesis y la del ruego por la iglesia han quedado perfectamente fundidas, identificadas y abiertas al sentido de la comuni\u00f3n del cuerpo y la sangre del Se\u00f1or. Esto se profundiza a\u00fan m\u00e1s en la aspiraci\u00f3n escatol\u00f3gica que concluye el texto de esta plegaria para la eucarist\u00ed\u00ada: \u00e9sta es presentada, como prefiguraci\u00f3n de la bienaventurada paz futura, en los t\u00e9rminos de una conciliaci\u00f3n universal de hombres de toda lengua y naci\u00f3n, de toda raza y cultura, compartiendo el \u00fanico \u00abbanquete del reino\u00bb. As\u00ed\u00ad, la \u00abreuni\u00f3n\u00bb y \u00abcomuni\u00f3n\u00bb en torno a la mesa de Cristo, que aqu\u00ed\u00ad celebramos, son anuncio y pregustaci\u00f3n de la reconciliaci\u00f3n definitiva adquirida por nuestro Se\u00f1or, e impulso y sentido de la tarea a que ella nos destina en nuestro peregrinar creyente.<\/p>\n<p>III. Conclusi\u00f3n: Plegarias para celebrar en nuestro caminar creyente<br \/>\nEstas plegarias subrayan el inter\u00e9s por centrar la acci\u00f3n de gracias en Cristo y en el amor quc lo ha conducido a la pascua. Inspir\u00e1ndose, por otra parte, en la reforma conciliar, es relevante la presencia de referencias a textos b\u00ed\u00adblicos y a la percepci\u00f3n de la historia salv\u00ed\u00adfica; pero una historia de salvaci\u00f3n que contin\u00faa hoy en sus efectos liberadores. En este sentido se intenta conectar con la valoraci\u00f3n del mundo actual y sus exigencias, seg\u00fan la visi\u00f3n ofrecida por el concilio en la Gaudium et spes. Es el deseo de sintonizar el esp\u00ed\u00adritu vertical de la liturgia con el horizontalismo de las preocupaciones y b\u00fasquedas del hombre de nuestra sociedad. Por eso, la atenci\u00f3n al valor hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico de la fe se actualiza en la celebraci\u00f3n con la marcada presencia de acentos que pertenecen a nuestro caminar creyente en nuestra historia concreta, a fin de que en ella vayamos creciendo en el sentido y a la medida del don de Cristo.<\/p>\n<p>M. Carmona Garc\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: Pr\u00f3logo: El enriquecimiento anaf\u00f3rico del Misal Romano &#8211; I. El motivo pastoral de la variedad de textos y la carta circular \u00abEucharisticam participationem\u00bb &#8211; II. La composici\u00f3n y autorizaci\u00f3n de nuevas an\u00e1foras: 1. La plegaria eucar\u00ed\u00adstica del \u00abs\u00ed\u00adnodo suizo\u00bb: a) La composici\u00f3n del texto y su difusi\u00f3n, b) Su lenguaje y estructura, c) El &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nuevas-plegarias-eucaristicas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNUEVAS PLEGARIAS EUCARISTICAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17156","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17156","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17156"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17156\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17156"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17156"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17156"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}