{"id":17157,"date":"2016-02-05T11:10:05","date_gmt":"2016-02-05T16:10:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/objetos-liturgicosvestiduras\/"},"modified":"2016-02-05T11:10:05","modified_gmt":"2016-02-05T16:10:05","slug":"objetos-liturgicosvestiduras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/objetos-liturgicosvestiduras\/","title":{"rendered":"OBJETOS LITURGICOS\/VESTIDURAS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Objetos lit\u00fargicos en general: 1. Valoraci\u00f3n cultural-religiosa; 2. S\u00ed\u00adntesis hist\u00f3rica; 3. En el \u00abhoy\u00bb de la iglesia: a) Notas distintivas, b) Materia y forma, c) Objetos lit\u00fargicos y arte sacro, d) Autoridad competente &#8211; II. Principales objetos lit\u00fargicos: 1. Vasos eucar\u00ed\u00adsticos: a) Materia y forma, b) Bendici\u00f3n del c\u00e1liz y de la patena; 2. Vestiduras de los ministros: a) Las distintas vestiduras, b) Materia y forma, c) Colores, d) Insignias lit\u00fargicas &#8211; III. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Se denominan objetos lit\u00fargicos todos aquellos que de alguna manera sirven para el ejercicio de la ->l liturgia. Se relacionan particularmente con los lugares lit\u00fargicos (iglesias, altares, etc.), con los ministros de la liturgia y con las celebraciones lit\u00fargicas, sobre todo con la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>No deja de ser abundante la literatura relativa a los objetos lit\u00fargicos. La \u00ed\u00adndole del presente diccionario nos impone unos l\u00ed\u00admites. Creemos que ser\u00e1 suficiente dar en primer lugar una visi\u00f3n de conjunto sobre los objetos lit\u00fargicos considerados en su complejidad, para pasar despu\u00e9s al an\u00e1lisis de los principales de ellos. Nos vamos a referir de manera especial a los vasos eucar\u00ed\u00adsticos y a las vestiduras de los ministros.<\/p>\n<p>I. Objetos lit\u00fargicos en general<br \/>\nDespu\u00e9s de una aproximaci\u00f3n valorativa de car\u00e1cter cultural al tema, presentaremos una breve s\u00ed\u00adntesis hist\u00f3rica sobre los objetos lit\u00fargicos y expondremos la situaci\u00f3n actual a este respecto.<\/p>\n<p>1. VALORACI\u00ed\u201cN CULTURAL-RELIGIOSA. M\u00e1s o menos, en casi todas las culturas la historia de los objetos utilizados en las celebraciones religiosas presenta dos estadios fundamentales. Se usan, primeramente, objetos que no se diferencian de los utilizados en las circunstancias ordinarias de la vida. La \u00fanica exigencia a la que deben responder aqu\u00e9llos es la practicidad-funcionalidad. Se observa, sin embargo, la tendencia a preferir objetos que se distingan por su belleza y su nobleza. Y as\u00ed\u00ad es c\u00f3mo a la exigencia de practicidad-funcionalidad se unen cada vez m\u00e1s la de la ornamentaci\u00f3n (y del arte) y la del respeto de que se aspira a rodear el ejercicio del culto. Queda de esta manera allanado el camino para un sucesivo desarrollo, que tendr\u00e1 como objetivo la diversidad de objetos utilizados en el culto y, por consiguiente, su fijaci\u00f3n. Simult\u00e1neamente viene a consolidarse una nueva exigencia, de car\u00e1cter psicosociol\u00f3gico, que se concreta en el reconocimiento de la necesidad o utilidad de algunos signos externos, f\u00e1cilmente reconocibles, ligados al desempe\u00f1o de determinados servicios comunitarios.<\/p>\n<p>En algunas culturas m\u00e1s abiertas y desarrolladas se descubre todav\u00ed\u00ada un tercer estadio de evoluci\u00f3n: los objetos, aun permaneciendo sustancialmente los mismos, est\u00e1n sometidos a una continua adecuaci\u00f3n a las nuevas orientaciones del arte que vienen a enriquecer las distintas culturas.<\/p>\n<p>Todo lo cual nos lleva a la conclusi\u00f3n de que el uso de objetos reservados para el culto viene a constituir generalmente un hecho cultural de notoria relevancia en todos los pueblos; un hecho que es en ocasiones objeto de contestaci\u00f3n, pero que ir\u00e1 sobreviviendo merced a su connatural e innegable valor de I signo. Las contestaciones mismas a las que est\u00e1 expuesto no servir\u00e1n sino para purificarlo y para mantener su credibilidad.<\/p>\n<p>Esta valoraci\u00f3n cultural-religiosa con que hemos iniciado nuestra exposici\u00f3n ser\u00e1 la base de todo nuestro tratado sobre los objetos lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>2. S\u00ed\u008dNTESIS HIST\u00ed\u201cRICA. Nos interesa ahora de inmediato hablar de la historia de los objetos lit\u00fargicos cristianos&#8217;. Tratamos de los objetos lit\u00fargicos en general. Debemos, pues, contentarnos con r\u00e1pidas alusiones. Est\u00e1, en efecto, fuera de toda discusi\u00f3n que para una verdadera y completa historia de los objetos lit\u00fargicos ser\u00ed\u00ada necesaria una descripci\u00f3n muy concreta de cada uno de ellos o de determinados grupos, con expl\u00ed\u00adcita referencia a las distintas familias lit\u00fargicas o, al menos, a las principales de Oriente y de Occidente.<\/p>\n<p>Al comienzo de su misi\u00f3n, la iglesia no adopt\u00f3 para el ejercicio de la liturgia objetos distintos de los habitualmente usados para las dem\u00e1s actividades. Se procur\u00f3 evitar, en este campo, el influjo de la religi\u00f3n hebraica, aun consider\u00e1ndola como punto necesario de referencia para el cristianismo a causa de la doctrina revelada en ella contenida. Se evita igualmente, por motivos obvios, todo contacto con las religiones paganas. A\u00f1\u00e1dase que la exclusi\u00f3n de objetos especiales para el culto se hizo necesaria para no exponer mayormente a la iglesia a las persecuciones que acompa\u00f1aron su propagaci\u00f3n en el mundo pagano. En los primeros siglos fue suficiente para la iglesia que los objetos lit\u00fargicos respondiesen a las exigencias fundamentales de practicidad-funcionalidad, de decoro y de respeto al ejercicio de la liturgia.<\/p>\n<p>A esta l\u00ed\u00adnea pertenecen las primeras noticias sobre los vasos para la eucarist\u00ed\u00ada (c\u00e1lices y patenas) y sobre las vestiduras de los ministros. Para los vasos eucar\u00ed\u00adsticos se mantiene que en un principio fueron de cristal decorado. S\u00f3lo sucesivamente (\u00bfs. iv?) se hab\u00ed\u00ada de recurrir a materias preciosas, con frecuencia elaboradas art\u00ed\u00adsticamente. Sobre las vestiduras de los ministros nos consta que todav\u00ed\u00ada en el s. v se utilizaban para las celebraciones lit\u00fargicas los h\u00e1bitos comunes. Se exclu\u00ed\u00adan, sin embargo, los militares y los de trabajo; entre los comunes se escog\u00ed\u00adan los m\u00e1s elegantes. En ciertos casos se adoptaron h\u00e1bitos e insignias de algunos funcionarios imperiales. Tal es la situaci\u00f3n b\u00e1sica de donde parten los posteriores cambios de las vestiduras lit\u00fargicas. Estas \u00faltimas se distinguir\u00e1n progresivamente y cada vez m\u00e1s por la riqueza de su materia y de su confecci\u00f3n. Ser\u00e1 tambi\u00e9n causa determinante de su distinci\u00f3n la reacci\u00f3n contraria, en los ambientes eclesi\u00e1sticos, a la adopci\u00f3n en el campo civil de nuevas formas de h\u00e1bitos, m\u00e1s cortos y m\u00e1s ce\u00f1idos, despu\u00e9s de las invasiones b\u00e1rbaras.<\/p>\n<p>De este modo tambi\u00e9n en la liturgia cristiana se lleg\u00f3 al uso de objetos totalmente distintos para el culto, as\u00ed\u00ad como a su fijaci\u00f3n. Concluir\u00e1 tal proceso en el s. vn. Se dio un posterior des\u00e1rrollo, sobre todo en el campo de las vestiduras lit\u00fargicas, particularmente de las pontificales, hasta el s. xn, que fue como el \u00e1pice de la verdadera fase creativa de los objetos lit\u00fargicos. Mediante las vestiduras se evidencia su dimensi\u00f3n de signo en los papeles propios de ciertas personas en el ejercicio del culto. Es de notar a\u00fan c\u00f3mo en tal per\u00ed\u00adodo se propaga la costumbre de bendecir los objetos lit\u00fargicos con f\u00f3rmulas propias [-> Bendici\u00f3n, IV, 3; el Bendicional], como prueba de su exclusivo destino al culto. Las primitivas f\u00f3rmulas se remontan al s. IX.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del s. xii se dio una simple evoluci\u00f3n de las formas y de la ornamentaci\u00f3n, que, sin embargo, no siempre supo evitar las molestias, el desentono y las deformaciones. Desde la segunda mitad del siglo en curso se han hecho diversas tentativas de simplificaci\u00f3n, que encontraron su ratificaci\u00f3n en varias disposiciones del Vat. II y en la -> reforma lit\u00fargica posconciliar.<\/p>\n<p>Se ha de subrayar igualmente c\u00f3mo en el campo de los objetos lit\u00fargicos cristianos ha sido notable el influjo del arte en sus sucesivas etapas y con sus diferentes estilos. Lo atestigua la rica producci\u00f3n antigua y moderna en el campo de la pintura, de la costura, del bordado (por lo que respecta a las vestiduras lit\u00fargicas) y de la orfebrer\u00ed\u00ada (en lo que se refiere a los vasos sagrados).<\/p>\n<p>Para completar esta s\u00ed\u00adntesis hist\u00f3rica creemos \u00fatil una \u00faltima alusi\u00f3n a la interpretaci\u00f3n simb\u00f3lica [-> Signo\/S\u00ed\u00admbolo] de las vestiduras (e insignias) lit\u00fargicas y de sus diversos colores, interpretaci\u00f3n que se desarroll\u00f3 ya en el medievo y que ha llegado hasta nuestros d\u00ed\u00adas&#8217;. No ha habido vestidura lit\u00fargica que no haya sido objeto de las m\u00e1s variadas aplicaciones del simbolismo. Sobre tal tema se ha escrito mucho, pero se trata las m\u00e1s de las veces de composiciones decadentes o artificiales. El simbolismo de las vestiduras lit\u00fargicas ha insistido en tres puntos: las virtudes que deben resplandecer en los ministros que las visten; la persona de Cristo representada por los ministros, su pasi\u00f3n, objeto del memorial lit\u00fargico. Tal simbolismo ha encontrado expresi\u00f3n en f\u00f3rmulas lit\u00fargicas de diversa \u00ed\u00adndole: las pronunciadas por el obispo con ocasi\u00f3n de la entrega de las vestiduras a los neoordenados; las utilizadas para la bendici\u00f3n de dichas vestiduras; las recitadas por los mismos ministros al vest\u00ed\u00adrselas.<\/p>\n<p>3. EN EL \u00abHOY\u00bb DE LA IGLESIA. \u00bfQu\u00e9 decir de los objetos lit\u00fargicos despu\u00e9s de la reforma promovida por el Vat. II en el campo de la misma liturgia?&#8217; Porque, como es sabido, tambi\u00e9n el concilio se ocup\u00f3 del sector relativo a las vestiduras sagradas. Sus indicaciones a este respecto se encuentran en el c. VII de la SC. Las hicieron suyas, complet\u00e1ndolas, otros documentos posteriores, en particular la Ordenaci\u00f3n general del Misal Romano (OGMR). Por lo que, para poder responder a la pregunta que acabamos de formular, debemos recurrir al examen de tales documentos, sobre todo de la SC y de la Ordenaci\u00f3n general del Misal Romano (OGMR). Recogeremos lo que nos parece m\u00e1s interesante, refiri\u00e9ndonos siempre, por ahora, a los objetos lit\u00fargicos en general.<\/p>\n<p>A modo de premisa, subrayemos c\u00f3mo, por todo el conjunto, resulta clara hoy como ayer la voluntad de la iglesia de distinguir entre los objetos destinados a un uso sagrado y los destinados a un uso profano&#8217; y de hacer obligatorio el uso de los primeros. Aparece m\u00e1s particularmente manifiesta tal voluntad con respecto a los objetos de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>a) Notas distintivas. \u00bfCu\u00e1les son las notas distintivas de los objetos lit\u00fargicos? Puede decirse que las de siempre, pero hay que a\u00f1adir que hoy se ponen m\u00e1s de relieve y son objeto de particular insistencia.<\/p>\n<p>La SC, tratando en general de todas \u00ablas cosas destinadas al culto sagrado\u00bb, dice que la iglesia ha procurado siempre que \u00abfueran en verdad dignas, decorosas y bellas, signos y s\u00ed\u00admbolos de las realidades celestiales\u00bb (SC 122) Se ha de subrayar c\u00f3mo la SC habla de las \u00abcosas destinadas al culto sagrado\u00bb. En realidad, es la pertenencia al -> culto sagrado de determinados objetos lo que constituye su primera nota distintiva, sobre la cual se fundan las dem\u00e1s. Las palabras citadas de la SC valen igualmente para los objetos lit\u00fargicos. Estos han sido siempre objeto de la atenci\u00f3n de la iglesia. Y se puede decir que, en general, han aparecido siempre con tales notas distintivas: fundamental pertenencia al culto sagrado, dignidad, decoro, belleza. Todo ello dentro de un pluralismo de orientaciones y realizaciones, fruto de las distintas generaciones hist\u00f3ricas y de las diversas culturas.<\/p>\n<p>En la Ordenaci\u00f3n general del MR se lee igualmente que \u00ablos edificios sagrados y los objetos que pertenecen al culto divino\u00bb deben ser \u00aben verdad dignos y bellos, signos y s\u00ed\u00admbolos de las realidades celestiales\u00bb &#8216;o, capaces, por tanto, \u00abde fomentar la piedad y mostrar la santidad de los misterios que se celebran\u00bb \u00ab. Se dir\u00e1 tal vez que los objetos lit\u00fargicos deben tener como mira la educaci\u00f3n de los fieles y responder al fin para el que est\u00e1n destinados y a los criterios del verdadero arte [-> infra, c].<\/p>\n<p>Es precisamente esta primera consideraci\u00f3n sobre las notas distintivas de los objetos lit\u00fargicos la que explica las dem\u00e1s indicaciones relativas a los mismos.<\/p>\n<p>b) Materia y forma. Las notas distintivas de los objetos lit\u00fargicos se manifiestan a trav\u00e9s de su materia y su forma \u00ab. La SC recuerda tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad c\u00f3mo \u00abla iglesia procur\u00f3 con especial inter\u00e9s que los objetos sagrados sirvieran al esplendor del culto con dignidad y belleza, aceptando los cambios de materia, forma y ornato que el progreso de la t\u00e9cnica introdujo con el correr del tiempo\u00bb (SC 122). El Vat. II ha proseguido tal obra de aggiornamento como una de las metas de la reforma lit\u00fargica por \u00e9l mismo decretada. Ha establecido, por tanto, la revisi\u00f3n de \u00ablos c\u00e1nones y prescripciones eclesi\u00e1sticas que se refieren a la disposici\u00f3n de las cosas externas del culto sagrado\u00bb, aludiendo especialmente \u00aba la materia y a la forma de los objetos y vestiduras sagradas\u00bb (SC 128).<\/p>\n<p>En la Ordenaci\u00f3n general del MR encontramos las siguientes indicaciones concretas: \u00abComo para la edificaci\u00f3n de las iglesias, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n para todo su mobiliario y ajuar, la iglesia acepta el estilo art\u00ed\u00adstico de cada regi\u00f3n y admite todas las adaptaciones que cuadren con el modo de ser y tradiciones de cada pueblo con tal que todo responda de una manera adecuada al uso sagrado para el que se destinan. Tambi\u00e9n en este campo b\u00fasquese con cuidado la noble simplicidad que tan bien le cae al arte aut\u00e9ntico\u00bb. \u00abEn la selecci\u00f3n de materiales para los objetos sagrados se pueden admitir no s\u00f3lo los materiales tradicionales, sino tambi\u00e9n otros materiales que, seg\u00fan la mentalidad de nuestro tiempo, se consideran nobles, son duraderos y se acomodan bien al uso sagrado\u00bb.<\/p>\n<p>La justificaci\u00f3n de tal amplitud de perspectivas nos la da la tercera instrucci\u00f3n para la exacta aplicaci\u00f3n de la SC cuando, al hablar del respeto y cuidado debidos a los vasos sagrados, vestiduras y dem\u00e1s objetos, dice: \u00abSi se concede una mayor libertad en cuanto se refiere a su materia y forma, no es sino para dar a los distintos pueblos y a los artistas una m\u00e1s amplia posibilidad de comprometer con respecto al culto sagrado sus mejores cualidades\u00bb.<\/p>\n<p>c) Objetos lit\u00fargicos y arte sacro. Precisemos la relaci\u00f3n existente entre objetos lit\u00fargicos y -> arte sacro. Tal relaci\u00f3n ha de contemplarse a la luz de los principios generales sobre el arte sacro enunciados por el Vat. II. Basten unas simples alusiones. La iglesia nunca consider\u00f3 como propio estilo art\u00ed\u00adstico alguno, sino que ha admitido las formas art\u00ed\u00adsticas de cada tiempo. Tambi\u00e9n hoy se intenta dejar libertad de expresi\u00f3n art\u00ed\u00adstica seg\u00fan tiempos y lugares, con tal que se respeten las exigencias del culto (cf SC 123). A fin de \u00abpromover y favorecer un arte aut\u00e9nticamente sacro\u00bb es menester buscar \u00abm\u00e1s una noble belleza que la mera suntuosidad\u00bb. Lo cual se aplica expresamente a las vestiduras y ornamentos sagrados (cf SC 124). Los artistas deben recordar \u00abque sus obras est\u00e1n destinadas al culto cat\u00f3lico, a la edificaci\u00f3n de los fieles y a su instrucci\u00f3n religiosa\u00bb (SC 127). Tales principios vuelven a aparecer en varios puntos de la Ordenaci\u00f3n general del MR\u00bb. Tambi\u00e9n la primera instrucci\u00f3n para la exacta aplicaci\u00f3n de la SC recomendaba que \u00ablas iglesias y oratorios, el ajuar sagrado en general y las vestiduras sagradas se presenten en la forma del aut\u00e9ntico arte cristiano, incluso moderno\u00bb\u00bb.<br \/>\nd) Autoridad competente. Tambi\u00e9n en el sector de los objetos lit\u00fargicos pertenece a las conferencias episcopales de cada naci\u00f3n realizar, a tenor del derecho, las adaptaciones exigidas por la necesidad o por las usanzas locales (cf SC 128). Lo cual se afirma expl\u00ed\u00adcitamente con respecto a la selecci\u00f3n, para los objetos sagrados, de otros materiales, adem\u00e1s de los tradicionalmente utilizados [-> infra, II, 1, a; 2, b y c]. Cada uno de los ordinarios debe procurar que los objetos lit\u00fargicos se ajusten a los c\u00e1nones del aut\u00e9ntico arte sacro (cf SC 124). Como debe igualmente vigilar \u00abpara que los objetos sagrados y obras preciosas, dado que son ornato de la casa de Dios, no se vendan ni se dispersen\u00bb (SC 126) 21. Todo lo cual deber\u00e1 igualmente tenerse en cuenta en lo referente a los objetos lit\u00fargicos que han ca\u00ed\u00addo en desuso. En esta materia habr\u00e1 que atenerse a las normas m\u00e1s concretas emanadas de la Santa Sede y de las respectivas conferencias episcopales.<\/p>\n<p>II. Principales objetos lit\u00fargicos<br \/>\nDespu\u00e9s de haber tratado de los objetos lit\u00fargicos en general, vamos a echar una mirada a los principales objetos, teniendo en cuenta la situaci\u00f3n actual. Nos limitamos a los sectores de los vasos eucar\u00ed\u00adsticos y de las vestiduras de los ministros, y s\u00f3lo rese\u00f1aremos los datos m\u00e1s destacados.<\/p>\n<p>1. VASOS EUCARISTICOS. Se denominan as\u00ed\u00ad los vasos sagrados destinados a contener el cuerpo y la sangre del Se\u00f1or: el c\u00e1liz, la patena, el cop\u00f3n, el ostensorio o custodia, los portavi\u00e1ticos. Entre ellos merecen respeto especial el c\u00e1liz y la patena, \u00aben los que se ofrecen, consagran y se toman el pan y el vino.<\/p>\n<p>a) Materia y forma. \u00abLos vasos sagrados h\u00e1ganse de materiales s\u00f3lidos, que se consideren nobles seg\u00fan la estima com\u00fan en cada regi\u00f3n\u00bb. \u00abLos c\u00e1lices y dem\u00e1s vasos destinados a contener la sangre del Se\u00f1or tengan la copa de tal material que no absorba los l\u00ed\u00adquidos\u00bb\u00bb. \u00abPara el pan que se va a consagrar puede convenientemente usarse una sola patena m\u00e1s grande, en la que se colocan el pan para el sacerdote y el de los ministros y fieles\u00bb\u00bb. \u00abLos vasos sagrados de metal, generalmente, lleven la parte inferior dorada, en el caso de que el metal sea oxidable; pero si est\u00e1n hechos de material inoxidable o de oro noble no requieren el ba\u00f1o de oro\u00bb. \u00abPor lo que toca a la forma de los vasos sagrados, corresponde al artista crearlos, seg\u00fan el modelo que mejor corresponda a las costumbres de cada regi\u00f3n, siempre que cada vaso sea adecuado para el uso lit\u00fargico a que se destina\u00bb\u00bb. En lo relativo a la materia y forma de los vasos eucar\u00ed\u00adsticos, el juicio corresponde a las conferencias episcopales respectivas.<\/p>\n<p>b) Bendici\u00f3n del c\u00e1liz y de la patena. En la anterior disciplina, el c\u00e1liz y la patena eran consagrados por el obispo o, en casos previstos por el derecho o por indulto, por un sacerdote. Hoy solamente son bendecidos, y la bendici\u00f3n puede impartirla un obispo o sacerdote cualquiera. Para que el c\u00e1liz y la patena puedan bendecirse se exige que est\u00e9n confeccionados seg\u00fan las prescripciones de la Ordenaci\u00f3n general del MR (nn. 290-295).<\/p>\n<p>En el pontificial romano se explica el valor de tal bendici\u00f3n con estas palabras: \u00abEl c\u00e1liz y la patena&#8230;, por estar destinados de manera exclusiva y estable a la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, llegan a ser vasos sagrados\u00bb\u00bb. \u00abEl prop\u00f3sito de reservar estos vasos \u00fanicamente para la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada se manifiesta ante la comunidad de los fieles mediante una bendici\u00f3n especial\u00bb 72. Por raz\u00f3n de su peculiar destino, es de alabar que el c\u00e1liz y la patena se bendigan durante la misa \u00ab. La f\u00f3rmula utilizada en tal caso atribuye la santificaci\u00f3n del c\u00e1liz y patena al contacto inmediato que se establecer\u00e1 entre ellos y el cuerpo y sangre del Se\u00f1or durante la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica\u00bb. Cuando, por el contrario, dicha bendici\u00f3n del c\u00e1liz y patena tenga lugar fuera de la misa, se usa una f\u00f3rmula distinta, en la que su santificaci\u00f3n se considera fruto de una bendici\u00f3n del Se\u00f1or. El texto de los formularios de bendici\u00f3n del c\u00e1liz y patena se encuentra en el libro lit\u00fargico Ritual de la dedicaci\u00f3n de iglesias y de altares, 113-118.<\/p>\n<p>2. VESTIDURAS DE LOS MINISTROS. Los ministros de las celebraciones lit\u00fargicas usan, siguiendo una antigua tradici\u00f3n [-> supra, I, 2], determinadas vestiduras distintas de las profanas. Dada su peculiaridad, dependiente de la materia, de la forma, del ornato y del color, vienen de alguna manera a ocultar en los ministros su individualidad para poner m\u00e1s de relieve su funci\u00f3n al servicio de la comunidad y su dignidad &#8216;6. Por otra parte, la variedad de vestiduras lit\u00fargicas manifiesta la diversidad de ministerios que tienen lugar en el ejercicio de la liturgia [-> Asamblea] \u00ab. En los nuevos -> libros lit\u00fargicos s\u00f3lo quedan raras huellas de interpretaci\u00f3n simb\u00f3lica de las vestiduras lit\u00fargicas (e insignias) y de sus colores.<\/p>\n<p>a) Las distintas vestiduras. Vestiduras comunes: todos los ministros, del grado que sean, visten el alba y, en ciertos casos, la sobrepelliz \u00ab. Vestiduras propias del sacerdote son la casulla y el pluvial. La casulla se usa en la misa y en otras acciones con ella relacionadas, de no decirse lo contrario. Se ha de vestir encima del alba y de la estola. Recientemente, en determinadas regiones, a requerimiento de las respectivas conferencias episcopales, se ha introducido un nuevo modelo de casulla, mucho m\u00e1s amplia, que envuelve todo el cuerpo, lleva encima la estola y sustituye al alba. Su uso se permite en la concelebraci\u00f3n, en las misas para grupos particulares, en las celebraciones fuera del recinto sagrado y en casos an\u00e1logos, cuando por motivos de lugar o de personas sea aconsejable tal soluci\u00f3n&#8217;. El pluvial se usa en las -> procesiones, as\u00ed\u00ad como en otras funciones sagradas, a tenor de las r\u00fabricas. Se viste por encima del alba o de la sobrepelliz. La vestidura propia del di\u00e1cono es la dalm\u00e1tica. Puede usarse en la misa y en otras celebraciones; se la viste encima del alba y de la estola. Puede usarla tambi\u00e9n el obispo y el abad en algunas ocasiones, pero bajo la casulla.<\/p>\n<p>b) Materia y forma. La materia y forma de las vestiduras de los ministros deben ser objeto de una especial atenci\u00f3n por parte de los pastores y de cuantos las confeccionan, a fin de que contribuyan en gran manera \u00aba una celebraci\u00f3n lit\u00fargica digna\u00bb de las funciones lit\u00fargicas\u00bb&#8230; Aparte de los materiales tradicionales, pueden emplearse las fibras naturales propias de cada lugar o algunas fibras artificiales que respondan a la dignidad de la acci\u00f3n sagrada y de la persona. De esto juzgar\u00e1 la conferencia episcopal\u00bb. \u00abPor lo que toca a la forma de las vestiduras sagradas, las conferencias episcopales pueden indicar y proponer a la sede apost\u00f3lica las acomodaciones que respondan mejor a las necesidades y costumbres de las diversas regiones\u00bb. \u00abEs m\u00e1s decoroso que la belleza y nobleza de cada vestidura se busque no en la abundancia de los adornos sobrea\u00f1adidos, sino en el material que se emplea y en su corte. La ornamentaci\u00f3n lleve figuras, im\u00e1genes o s\u00ed\u00admbolos que indiquen el uso sagrado, suprimiendo todo lo que a ese uso sagrado no corresponda.<br \/>\nc) Colores. La diversidad de colores en las vestiduras tiene como fin expresar al exterior las caracter\u00ed\u00adsticas particulares de los misterios que se celebran cada d\u00ed\u00ada (por ejemplo, el blanco, usado en las celebraciones de los misterios gozosos y gloriosos del Se\u00f1or). Los diversos colores sirven, adem\u00e1s, para mostrar \u00abel sentido progresivo de la vida cristiana a lo largo del I a\u00f1o lit\u00fargico\u00bb (por ejemplo, el morado o violeta en los per\u00ed\u00adodos de purificaci\u00f3n, como preparaci\u00f3n para las celebraciones de la natividad y de la pascua del Se\u00f1or; el blanco, en los per\u00ed\u00adodos de la gozosa celebraci\u00f3n de dichos misterios; el verde, en el tiempo ordinario, vivido en una confiada espera de las realidades \u00faltimas). Las normas pormenorizadas sobre el uso de los diversos colores, contenidas en la Ordenaci\u00f3n general del MR, est\u00e1n sujetas a adaptaciones seg\u00fan las necesidades y la cultura de cada pueblo. Las conferencias episcopales son las encargadas de estudiar y proponer a la sede apost\u00f3lica lo referente a tales adaptaciones<br \/>\nd) Insignias lit\u00fargicas. El tratado sobre las vestiduras de los ministros se completa con una alusi\u00f3n a las insignias lit\u00fargicas a ellos reservadas.<\/p>\n<p>La estola es insignia com\u00fan al obispo, al sacerdote y al di\u00e1cono. Se usa en algunas ocasiones con casulla o dalm\u00e1tica y en otras sin ellas. En el primer caso, se pone bajo la casulla o dalm\u00e1tica; debe ser, pues, lo suficientemente ancha y larga para que resulte visible. Est\u00e1 prohibido el uso de la estola sobre el h\u00e1bito seglar.<\/p>\n<p>Insignias pontificales son aquellas que distinguen el ministerio del obispo y de los ministros que se les equiparan. El Vat. II ha querido que su uso quedase reservado \u00aba aquellas personas eclesi\u00e1sticas que tienen o bien el car\u00e1cter episcopal o bien alguna jurisdicci\u00f3n particular\u00bb (SC 130). Tambi\u00e9n este sector ha sido objeto de la reciente reforma lit\u00fargica\u00bb.<\/p>\n<p>Entre las diversas insignias ponficales merecen una especial menci\u00f3n las que se le entregan al obispo en el rito de su ordenaci\u00f3n: el anillo, el b\u00e1culo y la mitra. La f\u00f3rmula propia utilizada en su bendici\u00f3n las llama \u00abinsignias del ministerio pastoral del obispo\u00bb 36. Y este mismo concepto se aplica expresamente al b\u00e1culo en la f\u00f3rmula que acompa\u00f1a su entrega al obispo en el rito de la ordenaci\u00f3n. Se lee all\u00ed\u00ad: \u00abRecibe el b\u00e1culo, signo del pastor, y cuida de toda tu grey porque el Esp\u00ed\u00adritu Santo te ha constituido obispo para que apacientes la iglesia de Dios\u00bb\u00bb. Y en f\u00f3rmula an\u00e1loga para el anillo, se pone de relieve su peculiar significado con estas palabras: \u00abRecibe el anillo, signo de fidelidad, y permanece fiel a la iglesia, esposa santa de Dios\u00bb 59.<\/p>\n<p>III. Conclusi\u00f3n<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 compromiso pastoral puede derivar de cuanto hasta aqu\u00ed\u00ad llevamos dicho sobre los objetos lit\u00fargicos? Nos parece un deber plantearnos esta pregunta y responderla con alguna indicaci\u00f3n concreta.<\/p>\n<p>La -> pastoral lit\u00fargica debe tener en cuenta y valorar en lo que se merecen los objetos lit\u00fargicos, reconociendo su importancia y apreciando su significaci\u00f3n. Han de contemplarse como signos del ejercicio de la liturgia, distinto del ejercicio de las dem\u00e1s actividades humanas. Ha de subrayarse la apelaci\u00f3n que impl\u00ed\u00adcitamente hacen a las realidades sobrenaturales, en el doble orden del culto de Dios y de la santificaci\u00f3n de los hombres. Deben ponerse de relieve su car\u00e1cter festivo, as\u00ed\u00ad como la valiosa contribuci\u00f3n que ofrecen para que las celebraciones lit\u00fargicas resplandezcan por su dignidad y decoro. Se ha de tener igualmente en cuenta el influjo que los objetos lit\u00fargicos ejercen sobre el comportamiento de cuantos participan en las celebraciones lit\u00fargicas, comenzando por los propios ministros. Se sentir\u00e1n todos comprometidos en una m\u00e1s atenta consideraci\u00f3n de la santidad de los misterios que se celebran, as\u00ed\u00ad como en el desempe\u00f1o de los distintos papeles que durante las celebraciones se les ha confiado. Redundar\u00e1 grandemente en beneficio de su fe, piedad y devoci\u00f3n. Es necesario vigilar para que los objetos lit\u00fargicos mantengan en alto grado su funcionalidad y su valor de signos, por lo que se ha de evitar cuidadosamente todo cuanto pueda impedir la consecuci\u00f3n de los fines para los que est\u00e1n destinados; y, por el contrario, se ha de favorecer todo aquello que pueda patentizar la verdad y la autenticidad de los mismos, prefiriendo la noble simplicidad al fasto y a la suntuosidad.<\/p>\n<p>Estas son las orientaciones establecidas por la reciente reforma lit\u00fargica, que, generalmente, han sido muy bien recibidas por los agentes de la pastoral lit\u00fargica y por los artistas. Es de esperar que unos y otros contin\u00faen ejerciendo su ben\u00e9fico influjo en orden a un uso fiel de los objetos al servicio de la liturgia.<\/p>\n<p>A. Cuva<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Aldaz\u00e1bal J., Pedagog\u00ed\u00ada del vestido, en \u00abOraci\u00f3n de las Horas\u00bb 2 (1983) 36-43; Busquets P., El arte v los objetos sagrados, en \u00abPhase\u00bb 82 (1974) 373-380; Castex J., El templo despu\u00e9s del concilio. Arte v liturgia de las iglesias, im\u00e1genes, ornamentos y vasos .sagrados, PPC, Madrid 1967; Jungmann J.A., El sacrificio de la misa, BAC 68, Madrid 1963\u00c2\u00b0, 315-329; Martimort A.-G., La Iglesia en oraci\u00f3n, Herder, Barcelona 19672, 135-145; Plazaola J., El arte sacro actual, BAC 250, Madrid 1965; Righetti M., Historia de la liturgia 1, BAC 132, Madrid 1955, 532-586.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Objetos lit\u00fargicos en general: 1. Valoraci\u00f3n cultural-religiosa; 2. S\u00ed\u00adntesis hist\u00f3rica; 3. En el \u00abhoy\u00bb de la iglesia: a) Notas distintivas, b) Materia y forma, c) Objetos lit\u00fargicos y arte sacro, d) Autoridad competente &#8211; II. Principales objetos lit\u00fargicos: 1. Vasos eucar\u00ed\u00adsticos: a) Materia y forma, b) Bendici\u00f3n del c\u00e1liz y de la patena; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/objetos-liturgicosvestiduras\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abOBJETOS LITURGICOS\/VESTIDURAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17157","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17157","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17157"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17157\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17157"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17157"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17157"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}