{"id":17158,"date":"2016-02-05T11:10:08","date_gmt":"2016-02-05T16:10:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/oracion-y-liturgia\/"},"modified":"2016-02-05T11:10:08","modified_gmt":"2016-02-05T16:10:08","slug":"oracion-y-liturgia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/oracion-y-liturgia\/","title":{"rendered":"ORACION Y LITURGIA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La oraci\u00f3n cristiana en el mundo actual &#8211; II. Fundamentos b\u00ed\u00adblicos de la oraci\u00f3n: 1. Israel, \u00abun pueblo que sab\u00ed\u00ada orar\u00bb; 2. La oraci\u00f3n en el NT: a) La oraci\u00f3n de Jes\u00fas, b) La oraci\u00f3n de la iglesia, c) De la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica a las f\u00f3rmulas lit\u00fargicas &#8211; III. Dimensiones de la oraci\u00f3n cristiana: 1. Aspecto trinitario; 2. Car\u00e1cter eclesial; 3. Densidad antropol\u00f3gica &#8211; IV. Actitudes caracter\u00ed\u00adsticas, formas t\u00ed\u00adpicas, momentos espec\u00ed\u00adficos de la oraci\u00f3n lit\u00fargica: 1. Actitudes de la oraci\u00f3n: a) La escucha de la palabra, b) Agradecimiento y alabanza orante, c) Invocaci\u00f3n y s\u00faplica, d) Arrepentimiento y ofrecimiento sacrificial, e) Intercesi\u00f3n; 2. Formas t\u00ed\u00adpicas de la oraci\u00f3n lit\u00fargica; 3. Momentos de la iglesia en oraci\u00f3n &#8211; V. Orientaciones pastorales: 1. La liturgia, cumbre y norma de la oraci\u00f3n cristiana: a) Una liturgia aut\u00e9nticamente orada, b) Norma de toda oraci\u00f3n cristiana; 2. Oraci\u00f3n lit\u00fargica y devociones; 3. Oraci\u00f3n lit\u00fargica y celebraciones modernas; 4. Hacia nuevos espacios de oraci\u00f3n lit\u00fargica.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es un fen\u00f3meno religioso universal de comunicaci\u00f3n con la divinidad. La encontramos, con fuertes acentos pat\u00e9ticos y po\u00e9ticos, en todas las religiones; por ella el hombre se eleva hasta Dios con el deseo de unirse con \u00e9l o invoca su nombre para que intervenga en los acontecimientos de la historia y en los fen\u00f3menos de la naturaleza; este di\u00e1logo con la divinidad surge de la presencia de lo -> sagrado, que el hombre percibe en el \u00e1mbito de la naturaleza, o bien en la revelaci\u00f3n que Dios ha querido hacer de s\u00ed\u00ad mismo a trav\u00e9s de las m\u00faltiples tradiciones religiosas&#8217;.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito estrictamente cristiano, la oraci\u00f3n hunde sus ra\u00ed\u00adces en la experiencia hist\u00f3rica del pueblo de Israel, \u00abun pueblo que sab\u00ed\u00ada orar\u00bb (J. Jeremias) y que ha ense\u00f1ado al mundo a orar. La peculiar revelaci\u00f3n hecha por Dios al pueblo elegido funda y llena de acentos particulares el di\u00e1logo orante de Israel, di\u00e1logo que se enriquece progresivamente en la medida en que el pueblo elegido avanza en su historia. Jes\u00fas, nacido y educado en este pueblo amante de la oraci\u00f3n, es el v\u00e9rtice de la religiosidad, el maestro y el modelo de la oraci\u00f3n. Siguiendo su ejemplo y su mandato, la iglesia ora; es m\u00e1s, desde el alborear de su historia, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, se presenta como una comunidad orante.<\/p>\n<p>Estas son las caracter\u00ed\u00adsticas de la oraci\u00f3n en el cristianismo: responde a una revelaci\u00f3n del Dios de la historia de la salvaci\u00f3n; se hace seg\u00fan el ejemplo y el nombre de Jes\u00fas; no es un simple sentimiento o impulso del coraz\u00f3n humano, sino obra del Esp\u00ed\u00adritu que clama en nosotros \u00abAbb\u00e1!, \u00c2\u00a1Padre!\u00bb (Rom 8:15; G\u00e1l 4:6).<\/p>\n<p>Cuando la iglesia, reunida en nombre de Jes\u00fas para celebrar su misterio, responde a la revelaci\u00f3n de Dios con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu y se expresa con actitudes de oraci\u00f3n y con f\u00f3rmulas que derivan de la tradici\u00f3n cristiana, nos encontramos frente a un particular tipo de oraci\u00f3n lit\u00fargica. Es sobre todo de \u00e9sta de la que trataremos, intentando ilustrar su fundamento en la revelaci\u00f3n, sus dimensiones propias, las f\u00f3rmulas caracter\u00ed\u00adsticas de expresi\u00f3n, la relaci\u00f3n con otras formas de oraci\u00f3n del cristiano.<\/p>\n<p>I. La oraci\u00f3n cristiana en el mundo actual<br \/>\nEn los \u00faltimos decenios hemos asistido a un fen\u00f3meno pendular de crisis y de despertar de la oraci\u00f3n en la iglesia. El fen\u00f3meno de la -> secularizaci\u00f3n ha sometido a una vasta operaci\u00f3n de cr\u00ed\u00adtica el fen\u00f3meno de la oraci\u00f3n. Las hermen\u00e9uticas de la sospecha suscitaron dudas sobre los fundamentos de esta relaci\u00f3n con Dios, por lo que tal relaci\u00f3n deb\u00ed\u00ada clarificarse a la luz de la nueva imagen de Dios y del hombre. La oraci\u00f3n, \u00bfno es un in\u00fatil balbucir del hombre, una proyecci\u00f3n subjetiva de sentimientos? \u00bfNo podr\u00ed\u00ada ser una forma alienante de fuga de los propios deberes, un culto a la pasividad, un refugiarse en un \u00abDios tapagujeros\u00bb? M\u00e1s a\u00fan, \u00bfes siquiera posible hablar objetivamente con Dios en la intimidad? \u00bfNo hace falta, m\u00e1s bien, buscar a Dios en los dem\u00e1s y hacer de la oraci\u00f3n, en todo caso, una propuesta discursiva en funci\u00f3n de una intervenci\u00f3n operativa en el mundo pol\u00ed\u00adtico y social?&#8217; Estos y otros interrogantes surgidos sobre la oraci\u00f3n en los \u00faltimos decenios han provocado una desvalorizaci\u00f3n de la plegaria misma como pr\u00e1ctica, pero tambi\u00e9n una b\u00fasqueda comprometida de una nueva teolog\u00ed\u00ada del fen\u00f3meno de la oraci\u00f3n. Esta b\u00fasqueda no ha sido infructuosa.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada ha recuperado plenamente las bases b\u00ed\u00adblicas de la oraci\u00f3n cristiana, en cuanto escucha de la revelaci\u00f3n que Dios ha hecho en Jesucristo y en su Esp\u00ed\u00adritu, y consiguiente respuesta de un pueblo a un Dios presente en medio de \u00e9l. La oraci\u00f3n no es, por tanto, una proyecci\u00f3n subjetiva, sino m\u00e1s bien una respuesta a un Dios que se revela como Padre; tampoco es un refugio alienante, pues Dios expresa su voluntad y remite al orante al cumplimiento de su voluntad en la caridad y en la justicia, lo compromete con aquellas cosas que \u00e9l pide. Liberada de estos dos prejuicios -el subjetivismo individualista y la consolaci\u00f3n descomprometida-, la oraci\u00f3n cristiana ha tenido en los \u00faltimos tiempos un notable reforzamiento teol\u00f3gico, en la medida en que se ha realizado una clarificaci\u00f3n de la imagen de Dios y de las verdaderas dimensiones del hombre, cuya suprema dignidad consiste en la vocaci\u00f3n a la comuni\u00f3n con Dios (GS 19).<\/p>\n<p>Al mismo tiempo tambi\u00e9n la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n ha experimentado un notable despertar, gracias a la renovaci\u00f3n lit\u00fargica y a la revalorizaci\u00f3n de la religiosidad popular, al reflorecimiento de las expresiones individuales de oraci\u00f3n y de meditaci\u00f3n (no raramente inspiradas en t\u00e9cnicas meditativas no cristianas) y al fen\u00f3meno de la oraci\u00f3n comunitaria como b\u00fasqueda orante de la voluntad de Dios o como libre y jubilosa manifestaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en los diversos \u00abgrupos carism\u00e1ticos\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>Esta simple alusi\u00f3n nos permite captar la amplitud del fen\u00f3meno de la oraci\u00f3n en el mundo actual, su unidad fundamental, la variada posibilidad de formas que puede adoptar. En este contexto nos parece oportuno puntualizar desde ahora la importancia que tiene la oraci\u00f3n lit\u00fargica; a ella se le pueden aplicar por extensi\u00f3n los conceptos de fuente y cumbre (SC 10) propios de la liturgia en relaci\u00f3n con la vida de la iglesia. Es obvio que la oraci\u00f3n lit\u00fargica, como forma t\u00ed\u00adpica de la oraci\u00f3n eclesial, no agota todas las posibilidades de oraci\u00f3n de la iglesia y del cristiano. Y, sin embargo, es a ella a la que se aplica en el sentido m\u00e1s genuino la noci\u00f3n de oraci\u00f3n cristiana: conforme a ella han de modelarse, para ser aut\u00e9nticas, todas las dem\u00e1s formas y f\u00f3rmulas de di\u00e1logo con Dios, por Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>II. Fundamentos b\u00ed\u00adblicos de la oraci\u00f3n<br \/>\nToda la biblia, AT y NT, es por excelencia el libro de la oraci\u00f3n. Desde el primer acto creador de Dios en el G\u00e9nesis hasta el \u00faltimo grito orante de la esposa en el Apocalipsis se desarrolla en la biblia un di\u00e1logo hecho de palabras y de obras de Dios y de respuestas del hombre, que, como la misma revelaci\u00f3n y la historia de la salvaci\u00f3n, es ya aut\u00e9ntica oraci\u00f3n en sentido amplio. En este tejido dial\u00f3gico emergen los grandes orantes y amigos de Dios y las formas originales de relaci\u00f3n con \u00e9l, individuales o colectivas, que son las grandes oraciones. En todo el AT, el libro de los Salmos, s\u00ed\u00adntesis de la oraci\u00f3n de Israel, microcosmos de sentimientos humanos y religiosos abiertos a Dios, ofrece un ejemplo emblem\u00e1tico. En el NT emerge la figura de Jes\u00fas, modelo y maestro, que ense\u00f1a a sus disc\u00ed\u00adpulos a orar con la oraci\u00f3n del padrenuestro, que libera los sentimientos m\u00e1s nobles de un hombre en su relaci\u00f3n orante con Dios. La comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos sigue sus huellas y enriquece la experiencia de oraci\u00f3n de Israel con nuevos sentimientos y nuevas f\u00f3rmulas. Nos parece oportuno trazar con m\u00e1s detalle este arco de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, que sigue siendo el fundamento y la inspiraci\u00f3n de la oraci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>1. ISRAEL, \u00abUN PUEBLO QUE SAB\u00ed\u008dA ORAR\u00bb. Se ha observado que, respecto a las religiones anteriores, Israel se caracteriza por un tipo de oraci\u00f3n narrativa m\u00e1s que descriptiva, porque el Dios al que se dirige es el Dios que ha penetrado en su historia. De hecho, el Dios de los patriarcas y del \u00e9xodo, de los jueces y de los profetas, es el que se ha revelado con su propio nombre y se ha hecho presente en medio del pueblo, interviniendo activamente en su historia. El Dios al que se dirige Israel es un Dios cercano, m\u00e1s a\u00fan, presente en el lugar de su revelaci\u00f3n -la tienda y el templo-; ha realizado maravillas que permanecen para siempre como memorial; ha estipulado una alianza a la que permanece fiel; proyecta al pueblo hacia las futuras promesas. Sobre la base de estos t\u00ed\u00adtulos hablan con \u00e9l e invocan su nombre los grandes orantes del AT: Abrah\u00e1n, Mois\u00e9s, David y Salom\u00f3n, Jerem\u00ed\u00adas y El\u00ed\u00adas, Job o el autor del libro de la Sabidur\u00ed\u00ada. De estos grandes amigos de Dios el pueblo aprende a orar repitiendo las mismas f\u00f3rmulas o inspir\u00e1ndose en los mismos sentimientos. Israel vive inmerso en una historia cuyas etapas pasadas est\u00e1n siempre en la memoria como motivo de alabanza por las maravillas realizadas por Dios y como motivo de esperanza por las promesas que todav\u00ed\u00ada no se han cumplido; incluso cuando, como sucede con frecuencia, los acontecimientos parecen contradecir las maravillas pasadas y las promesas, Israel expresa en la oraci\u00f3n el arrepentimiento, o en la audacia de la s\u00faplica invoca a Dios reproch\u00e1ndole el olvido de su pueblo. De esta forma la oraci\u00f3n de los individuos y de todo el pueblo ritualiza constantemente la historia dentro de la que Dios se ha revelado en la progresi\u00f3n de sus intervenciones. La oraci\u00f3n de Israel se dirige al Dios de la creaci\u00f3n y de la historia salv\u00ed\u00adfica; y es \u00e9sta, incluso a nivel individual, pero siempre en la perspectiva de la colectividad, la que forma el objeto mismo de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una terminolog\u00ed\u00ada bien nutrida desvela la riqueza de los sentimientos con los que el pueblo de Israel habla con Yav\u00e9: ofrecer-sacrificar, gesto espont\u00e1neo y primitivo de confesi\u00f3n de la soberan\u00ed\u00ada; inclinarse, actitud de adoraci\u00f3n y de s\u00faplica; juzgar, petici\u00f3n hecha a Dios para que diga la \u00faltima palabra sobre el hecho narrado; invocar, hacer presente al Se\u00f1or con su nombre para proclamar la fe en \u00e9l y su alabanza; pedir, con toda la variada gama de sentimientos que expresan la necesidad y la confianza en el cumplimiento. Prevalece como caracter\u00ed\u00adstica de Israel la terminolog\u00ed\u00ada de la alabanza: narrar, recordar, confesar, cantar lo que Yav\u00e9 es y lo que ha hecho; es la bendici\u00f3n del nombre, con la narraci\u00f3n de sus maravillas, que explota en el canto y en la alegr\u00ed\u00ada de una celebraci\u00f3n popular.<\/p>\n<p>Dos movimientos pendulares de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica indican la alternancia entre la direcci\u00f3n teoc\u00e9ntrica y el repliegue antropoc\u00e9ntrico. El impulso del coraz\u00f3n hacia Dios se expresa en el reconocimiento y en la bendici\u00f3n del nombre de Yav\u00e9 y de la grandeza de sus obras, con acentos m\u00e1s o menos interesantes. En cambio, la experiencia de un hecho doloroso encierra al hombre y al pueblo en s\u00ed\u00ad mismo, aunque sin dejar de abrirse a Dios; aparece entonces la s\u00faplica o la lamentaci\u00f3n, la petici\u00f3n confiada, la confesi\u00f3n de la propia inocencia o bien la ardorosa intercesi\u00f3n por los otros; con frecuencia este tipo de oraci\u00f3n tiene como origen la disminuci\u00f3n de los bienes temporales inmediatos de la vida o de la felicidad que el israelita considera respuesta normal de un Dios que ha prometido fidelidad. S\u00f3lo una larga pedagog\u00ed\u00ada de la historia llevar\u00e1 al descubrimiento de una oraci\u00f3n humilde, de esperanza y de espera, que tiene como consecuencia la escucha y el cumplimiento de la voluntad del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Todos los lugares son aptos para orar y todas las horas son buenas para dirigirse a Dios. A Israel le gusta orar en los lugares marcados por la presencia especial de Yav\u00e9, particularmente en el templo, al que se dirige simb\u00f3licamente la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad Daniel ora tres veces al d\u00ed\u00ada (Dan 6:11), probablemente en concomitancia con las horas de la oraci\u00f3n en el templo; pero se ora tambi\u00e9n por la noche (Sal 118:55); hasta siete veces al d\u00ed\u00ada se dirige a Dios el salmista (Sal 118:164). Es sobre todo en la liturgia del templo de Jerusal\u00e9n, con ocasi\u00f3n de las fiestas memoriales, donde Israel alcanza el v\u00e9rtice de su oraci\u00f3n comunitaria, contempla el rostro de Dios y recibe la bendici\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Aunque la oraci\u00f3n es un grito del coraz\u00f3n, encuentra el modo de exteriorizarse en gestos que hacen del hombre entero un ser orante e implican a todo el pueblo; la inclinaci\u00f3n y la postraci\u00f3n, las manos y los ojos alzados hacia el cielo o hacia el santuario, el batir r\u00ed\u00adtmico de las palmas, la danza y la procesi\u00f3n hacia el altar, el sonido de los instrumentos musicales dan a la oraci\u00f3n del pueblo elegido un sentido pleno de expresividad [-> Gestos].<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n sella los diversos acontecimientos de la historia de Israel, pero con la constante capacidad de hacer presentes en el memorial las maravillas obradas por Dios y sus promesas, que la lectura de la biblia y la oraci\u00f3n lit\u00fargica ritualizan continuamente [-> Memorial].<\/p>\n<p>2. LA ORACI\u00ed\u201cN EN EL NT. Tambi\u00e9n el NT, no menos que el AT, es libro de oraci\u00f3n. En \u00e9l destaca Jes\u00fas, el modelo y maestro; Pablo, el hombre de la oraci\u00f3n apost\u00f3lica incesante, habla de \u00e9l y hace resonar su oraci\u00f3n en las cartas; por todas partes la iglesia se constituye como comunidad de oraci\u00f3n con acentos nuevos; finalmente, la comunidad escatol\u00f3gica del Apocalipsis es descrita como una asamblea de alabanza y de intercesi\u00f3n. Todo el horizonte de la oraci\u00f3n del NT est\u00e1 impregnado de la presencia de Jes\u00fas. Una feliz intuici\u00f3n establece, en efecto, una posible lectura cristol\u00f3gica del tema de la oraci\u00f3n en tres etapas sucesivas: a) las tradiciones evang\u00e9licas que se refieren a la vida p\u00fablica de Jes\u00fas lo presentan como el orante por excelencia, como el que ense\u00f1a a orar con nuevas f\u00f3rmulas y exhorta a orar con frecuencia en su nombre; b) otro grupo de textos, que se refiere especialmente a la experiencia de la iglesia primitiva desde la ascensi\u00f3n hasta la destrucci\u00f3n del templo de Jerusal\u00e9n, insiste en la oraci\u00f3n en el nombre de Jes\u00fas, presentado como el mediador; c) finalmente, un tercer conjunto de textos, que refleja la vida de la iglesia despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n del templo, va m\u00e1s all\u00e1: invoca a Jes\u00fas como al Se\u00f1or y ve en \u00e9l el lugar de la oraci\u00f3n, el verdadero templo en el que los cristianos oran.<\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis redaccional de todo el NT en orden a una selecci\u00f3n de textos eucol\u00f3gicos nos revela la riqueza de f\u00f3rmulas de oraci\u00f3n diseminadas en \u00e9l y confirma la \u00f3smosis vital entre la oraci\u00f3n de la comunidad apost\u00f3lica y las f\u00f3rmulas doctrinales contenidas en el NT. Encontramos en el NT la bendici\u00f3n de Zacar\u00ed\u00adas, de Mar\u00ed\u00ada y de Sime\u00f3n, como eslabones de uni\u00f3n con la anterior tradici\u00f3n; las oraciones de Jes\u00fas; las grandes alabanzas trinitarias de Pablo; los cantos del Apocalipsis. Pero se pueden descubrir tambi\u00e9n himnos o fragmentos de himnos de la comunidad primitiva, aclamaciones e invocaciones, f\u00f3rmulas de profesi\u00f3n de fe y doxolog\u00ed\u00adas, bendiciones y saludos augurales de estilo orante, breves s\u00faplicas. En todo el NT palpita la experiencia de la iglesia en oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) La oraci\u00f3n de Jes\u00fas. Los evangelistas, especialmente Lucas, subrayan un\u00e1nimemente la oraci\u00f3n intensa y frecuente de Jes\u00fas durante su vida p\u00fablica; ella se inserta en el ritmo ordinario de la jornada, como parece indicar Marcos (1,35), y se hace m\u00e1s intensa en momentos particulares y significativos, como el bautismo (Luc 3:21-22), la elecci\u00f3n de los ap\u00f3stoles (Luc 6:12), la transfiguraci\u00f3n (Luc 9:28-29), antes de alg\u00fan milagro, como la multiplicaci\u00f3n de los panes (Jua 6:11 y paralelos) y la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro (Jua 11:41). Su actitud de oraci\u00f3n se hace a\u00fan m\u00e1s intensa en las horas de la pasi\u00f3n (Jua 12:27s); en la \u00faltima cena, cuando pronuncia su gran oraci\u00f3n de glorificaci\u00f3n e intercesi\u00f3n (Jn 17); en medio de la angustia del huerto de los Olivos, cuando llama a Dios Abb\u00e1 y se pone en sus manos (Mar 14:36); en el grito del abandono sobre la cruz, pronunciado con las palabras del Sal 21: \u00abDios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado&#8230;\u00bb (Mar 15:34), y en la oraci\u00f3n de confianza extrema con la que se pone en las manos del Padre antes de expirar (Luc 23:46). Los evangelistas no se\u00f1alan ning\u00fan gesto de oraci\u00f3n en el Resucitado; pero \u00e9l, seg\u00fan la carta a los Hebreos, est\u00e1 vivo, a la derecha del Padre, e intercede por nosotros (Heb 7:25)<br \/>\nJes\u00fas ense\u00f1\u00f3 a los disc\u00ed\u00adpulos a orar (Mat 7:7) con perseverancia y humildad (Luc 11:5-13; Luc 18:9-14), en lo oculto, donde el Padre escucha (Mat 6:5-6), empe\u00f1\u00e1ndose en cumplir la voluntad del Padre (Mat 7:21); ha prometido su presencia entre quienes se re\u00fanen en su nombre para orar, comprometi\u00e9ndose a conceder cuanto pidan con fe (Mat 18:20). A los disc\u00ed\u00adpulos que le rogaron: \u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar\u00bb (Luc 11:1), Jes\u00fas les ense\u00f1\u00f3 la oraci\u00f3n del padrenuestro, incluida por Lucas en el contexto de una instrucci\u00f3n global sobre la oraci\u00f3n (Luc 11:2ss), y por Mateo en la secci\u00f3n del serm\u00f3n de la monta\u00f1a, en el \u00e1mbito de la revelaci\u00f3n de la paternidad y la providencia de Dios (Mat 6:9-13.25-34). En esta oraci\u00f3n Jes\u00fas invita a dirigirse a Dios llam\u00e1ndolo Padre para cumplir, como \u00e9l, su voluntad.<\/p>\n<p>b) La oraci\u00f3n de la iglesia. Desde las primeras p\u00e1ginas de los Hechos la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos, fiel a las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, aparece como un grupo que ora (Heb 1:14; Heb 2:42; Heb 4:24s; Heb 12:5.12), que se distingue por dos notas evang\u00e9licas derivadas de la ense\u00f1anza del Maestro: la unidad de los corazones y la perseverancia fiel. Las comunidades apost\u00f3licas que van naciendo se re\u00fanen en asamblea para la escucha de la palabra y la oraci\u00f3n (Efe 5:18-20; Col 3:16-17). Pablo ofrece el ejemplo de su oraci\u00f3n ardiente con las grandes bendiciones que abren sus cartas (Efe 1:3-14; Col 1:3.13-20) y con la exhortaci\u00f3n a una intercesi\u00f3n universal (1Ti 2:1-8). El cristiano tiene conciencia de orar con el mismo esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas (Rom 8:15; G\u00e1l 4:6) y en su nombre. Las f\u00f3rmulas de la oraci\u00f3n son generalmente \u00absalmos, himnos y c\u00e1nticos inspirados\u00bb (Efe 5:18), pero tienen ya la riqueza del misterio de Cristo y de la revelaci\u00f3n hecha por su palabra, como podemos ver por las oraciones de Pablo y por los fragmentos de los antiguos himnos cristianos contenidos en las cartas apost\u00f3licas (Efe 5:14; Flp 2:5-11; 1Pe 2:21-25). Tambi\u00e9n Jes\u00fas es invocado como Se\u00f1or; se espera su venida con la f\u00f3rmula Maran\u00e1 tha, \u00abVen, Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (1Co 16:22; Apo 22:20). Todo el culto de la iglesia primitiva se desarrolla, por tanto, en un ambiente de oraci\u00f3n, con f\u00f3rmulas apropiadas; junto con la fracci\u00f3n del pan, la oraci\u00f3n es el sacrificio espiritual de los cristianos, ofrenda de alabanza a Dios, fruto de los labios que confiesan su nombre (Heb 13:15) 9.<\/p>\n<p>Esta rica experiencia, que va desde el AT hasta la praxis de la comunidad apost\u00f3lica, sigue siendo el punto de referencia para toda oraci\u00f3n cristiana, que debe conformarse a los mismos principios e inspirarse en los mismos sentimientos.<\/p>\n<p>c) De la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica a las f\u00f3rmulas lit\u00fargicas. Desde los primeros tiempos de la iglesia podemos detectar la progresiva fijaci\u00f3n de los c\u00e1nones de la oraci\u00f3n cristiana, de sus formas t\u00ed\u00adpicas, de las mismas horas de la oraci\u00f3n. En la formaci\u00f3n de estos c\u00e1nones tuvieron un influjo determinante las mismas f\u00f3rmulas del AT y del NT, con la novedad que los cristianos proyectaron sobre las oraciones del AT, interpretadas en sentido pleno ya a la luz de Cristo. No podemos olvidar los posibles influjos de la eucolog\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada extrab\u00ed\u00adblica, tal como la conocemos hoy, especialmente con las oraciones que acompa\u00f1aban los sacrificios de la ma\u00f1ana y de la tarde, como la Y\u00f3zer, bendici\u00f3n matutina, y la gran oraci\u00f3n de bendici\u00f3n e intercesi\u00f3n o Tephillah.<\/p>\n<p>Entre las fuentes m\u00e1s antiguas de la oraci\u00f3n de la iglesia podemos recordar la Didaj\u00e9, que prescribe la triple recitaci\u00f3n cotidiana del padrenuestro -\u00bfen sustituci\u00f3n tal vez de la f\u00f3rmula judaica de la Shem\u00e1? (cf Deu 6:4-9)-, con la a\u00f1adidura del embolismo: \u00abPorque tuyo es el poder y la gloria por los siglos\u00bb, y que incluye una plegaria eucar\u00ed\u00adstica todav\u00ed\u00ada fuertemente influida por elementos eucol\u00f3gicos jud\u00ed\u00ados. Con la misma inspiraci\u00f3n judeo-cristiana se compusieron algunas f\u00f3rmulas bajo el nombre de Odas de Salom\u00f3n. Ejemplos de oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n de gran extensi\u00f3n y complejidad los encontramos en la Primera carta a los Corintios, de Clemente Romano.<\/p>\n<p>En el Martirio de Policarpo se nos transmite una hermosa oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias y de ofrecimiento, inspirada probablemente en el estilo de la oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, de la que ofrece algunas alusiones Justino en la 1 Apolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La teor\u00ed\u00ada y la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n son muy pronto tratadas sistem\u00e1ticamente, como en los escritos de Cipriano y de Tertuliano, de Clemente Alejandrino y de Or\u00ed\u00adgenes. En estos escritos se fijan tambi\u00e9n las horas de la oraci\u00f3n cristiana, recurriendo al ejemplo de los grandes orantes del AT y a la tradici\u00f3n de los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n lit\u00fargica de la iglesia en Occidente aparece ya bien estructurada y clasificada en sus formas t\u00ed\u00adpicas en la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito. Esta obra nos ofrece un esquema amplio de oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, f\u00f3rmulas para la ordenaci\u00f3n del obispo, del presb\u00ed\u00adtero y del di\u00e1cono. Aparece en las mismas bien definida la oraci\u00f3n de la comunidad y del cristiano en las diversas horas de la jornada y se insiste en la oraci\u00f3n de la tarde o lucernario, incluyendo una f\u00f3rmula cristol\u00f3gica para esta hora, que coincide con la puesta del sol.<\/p>\n<p>Aunque no podamos seguir la evoluci\u00f3n de la oraci\u00f3n eclesial a lo largo de la historia, no dejaremos de referirnos, en el momento oportuno, a las formas espec\u00ed\u00adficas de la oraci\u00f3n lit\u00fargica, especialmente en Occidente, tal como fueron fijadas en el per\u00ed\u00adodo \u00e1ureo de la liturgia romana IX.<\/p>\n<p>III. Dimensiones de la oraci\u00f3n cristiana<br \/>\nA la luz de estas premisas b\u00ed\u00adblicas, podemos trazar una s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica de la oraci\u00f3n cristiana, v\u00e1lida para la oraci\u00f3n lit\u00fargica, pero indirectamente indicativa tambi\u00e9n para todas las otras formas de oraci\u00f3n. Sustancialmente puede describirse la oraci\u00f3n como el di\u00e1logo de la comunidad eclesial con el Padre por Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo; este di\u00e1logo presupone la escucha y la acogida de la revelaci\u00f3n hecha en la palabra, la fe en el misterio celebrado, la participaci\u00f3n activa en la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica vivida en la liturgia. Poniendo de relieve a los protagonistas de la oraci\u00f3n -Dios y su pueblo-, podemos captar esta triple dimensi\u00f3n de la misma: su sentido trinitario, con el papel especial que corresponde al Padre, a Cristo y al Esp\u00ed\u00adritu; su car\u00e1cter eclesial-comunitario; su densidad humana.<\/p>\n<p>1. ASPECTO TRINITARIO. Seg\u00fan las antiqu\u00ed\u00adsimas f\u00f3rmulas doxol\u00f3gicas cristianas, la oraci\u00f3n se dirige al Padre, por Cristo, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo; ella completa el sentido dial\u00f3gico de la revelaci\u00f3n, que es manifestaci\u00f3n de Dios por Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu a la iglesia (DV 2): la oraci\u00f3n actualiza la historia de la salvaci\u00f3n en la dimensi\u00f3n de respuesta a la revelaci\u00f3n hecha por Dios con palabras y obras, y culminada en el don de Cristo y del Esp\u00ed\u00adritu (ib).<\/p>\n<p>Seg\u00fan el mandato y el ejemplo de Jes\u00fas, la oraci\u00f3n se dirige al Padre, incluso cuando se usan t\u00e9rminos como Dios, Se\u00f1or. Es el Esp\u00ed\u00adritu el que suscita en nosotros esta palabra y nos permite pronunciarla con audacia: \u00abNos atrevemos a decir\u00bb. El Padre es el manantial de todas las gracias que se piden, el t\u00e9rmino de toda alabanza. En esta dimensi\u00f3n, la oraci\u00f3n se convierte en la expresi\u00f3n de la condici\u00f3n filial del cristiano y debe estar empapada de los sentimientos caracter\u00ed\u00adsticos de la filiaci\u00f3n divina: fe, ternura, confianza, abandono, empe\u00f1o coherente en cumplir la voluntad del Padre. La oraci\u00f3n lit\u00fargica educa en este teocentrismo y pone al cristiano en la justa dimensi\u00f3n de religiosidad filial.<\/p>\n<p>El cristocentrismo de la oraci\u00f3n lit\u00fargica es evidente. Adem\u00e1s de ser el maestro y modelo, Cristo es el mediador, el sujeto y el objeto de la oraci\u00f3n. Como mediador, ora por nosotros; como sujeto, es el orante que une a s\u00ed\u00ad a la iglesia haci\u00e9ndose presente en aquellos que se re\u00fanen en su nombre; adem\u00e1s lo invocamos directamente como Dios y pedimos al Padre el don de su Esp\u00ed\u00adritu. Toda oraci\u00f3n presupone a Cristo activamente presente, implicando en su alabanza e intercesi\u00f3n a la iglesia de la que es la cabeza y a la humanidad de la que es primog\u00e9nito, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Tertuliano: \u00abCristo es el sacerdote universal del Padre\u00bb (Adv. Marc. IV,Deu 9:9 : PL 2,405). El \u00abune a s\u00ed\u00ad de tal manera a toda la comunidad humana, que se establece una uni\u00f3n \u00ed\u00adntima entre la oraci\u00f3n de Cristo y la de todo el g\u00e9nero humano. Pues en Cristo y s\u00f3lo en Cristo la religi\u00f3n del hombre alcanza su valor salv\u00ed\u00adfico y su fin\u00bb20. Alcanza la eficacia de la oraci\u00f3n hecha en su nombre y la universalidad de su alabanza y su intercesi\u00f3n, que por medio de la iglesia asume a toda la humanidad. El fundamento de la relaci\u00f3n filial con Dios sigue siendo la uni\u00f3n con Cristo por medio del bautismo y con motivo de su presencia en medio de la asamblea.<\/p>\n<p>La posibilidad y la certeza de un di\u00e1logo con el Padre nos las ofrece Cristo en el don de su Esp\u00ed\u00adritu, que viene en ayuda de nuestra debilidad e intercede por nosotros con gemidos inefables (Rom 8:26). El Esp\u00ed\u00adritu es el v\u00ed\u00adnculo de la comuni\u00f3n entre los orantes y el art\u00ed\u00adfice de la oraci\u00f3n un\u00e1nime. En los individuos y en la comunidad, como en un templo, el Esp\u00ed\u00adritu suplica, alaba e intercede; nosotros, a nuestra vez, pedimos el Esp\u00ed\u00adritu como don escatol\u00f3gico supremo, m\u00e1s all\u00e1 del cual no se puede obtener nada mejor. El purifica e interpreta nuestra oraci\u00f3n y nos hace capaces de esa coherencia filial que es condici\u00f3n de la invocaci\u00f3n de Dios; toda aut\u00e9ntica manifestaci\u00f3n orante, individual o comunitaria, es fruto del Esp\u00ed\u00adritu. El, finalmente, Ileva a la iglesia a la profundidad teologal m\u00e1s pura en la oraci\u00f3n y a la fidelidad en el cumplimiento de la voluntad del Padre.<\/p>\n<p>2. CAR\u00ed\u0081CTER ECLESIAL. La oraci\u00f3n cristiana deviene l\u00f3gicamente eclesial por varios motivos: expresa el nosotros comunitario del pueblo de Dios y del cuerpo de Cristo; se funda sobre la participaci\u00f3n en el \u00fanico bautismo y sobre la confesi\u00f3n de la misma fe; aun admitiendo una gran variedad en las f\u00f3rmulas, confirma el sentido de la comuni\u00f3n con la iglesia de todos los tiempos y de todas partes porque usa f\u00f3rmulas t\u00ed\u00adpicas de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y lit\u00fargica antigua; tiene el tono de universalidad y la amplitud de horizontes caracter\u00ed\u00adsticos del pueblo de Dios; confiesa la comuni\u00f3n con la iglesia celeste y la solidaridad con los anhelos de toda la humanidad. Toda oraci\u00f3n eclesial es en alguna medida oraci\u00f3n de todo el cuerpo de Cristo, especialmente cuando se expresa en las asambleas locales, encarnaciones de la iglesia universal. Al ser la dimensi\u00f3n de la oraci\u00f3n una nota caracter\u00ed\u00adstica de la iglesia, los cristianos han dado desde los primeros tiempos espacio aut\u00f3nomo a las reuniones de oraci\u00f3n como momentos para expresar la propia fe y confirmarla en medio del mundo.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n cristiana ha tenido este car\u00e1cter eclesial desde los or\u00ed\u00adgenes porque en ella ten\u00ed\u00ada lugar la confesi\u00f3n aut\u00e9ntica de la fe, la expresi\u00f3n de la comuni\u00f3n orante con todos los bautizados, la universalidad de las intenciones. Siguiendo esta eclesialidad es como se debe educar toda manifestaci\u00f3n de oraci\u00f3n en la iglesia.<\/p>\n<p>3. DENSIDAD ANTROPOL\u00ed\u201cGICA. En el di\u00e1logo con Dios, la oraci\u00f3n abre ante \u00e9l toda la riqueza humanitaria propia del cristiano y de la iglesia. Los sentimientos humanos, por s\u00ed\u00ad solos, no bastan para que haya oraci\u00f3n; deben abrirse a Dios; viceversa, una oraci\u00f3n sin vibraciones aut\u00e9nticas de humanidad ser\u00ed\u00ada fr\u00ed\u00ada f\u00f3rmula sin contenidos. Sobre la huella de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica -microcosmos de la experiencia religiosa humana- y sobre el ejemplo de Jes\u00fas, que hace vibrar toda su humanidad en su relaci\u00f3n orante con el Padre, la iglesia ofrece al coraz\u00f3n del hombre el instrumento de sus f\u00f3rmulas, de modo que pueda interpretar los m\u00e1s ricos sentimientos propios y verter en ellas sus experiencias m\u00e1s aut\u00e9nticas que, abiertas a Dios, se convierten en oraci\u00f3n. En el \u00e1mbito de la espec\u00ed\u00adfica relaci\u00f3n cristiana con Dios -fe, esperanza, amor-, todos los sentimientos humanos encuentran el modo de convertirse en comuni\u00f3n orante: la alegr\u00ed\u00ada y el dolor, la historia y el fracaso, el temor y la confianza, el estupor y el peso del pecado, todo puede devenir oraci\u00f3n en la alabanza, en el ofrecimiento, en la s\u00faplica, en la intercesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Obviamente, la oraci\u00f3n cristiana asume todas las modalidades que hacen completa y totalizante la oraci\u00f3n con Dios: esp\u00ed\u00adritu, alma, cuerpo, psicolog\u00ed\u00ada y sensibilidad, gestos corporales de adoraci\u00f3n o de s\u00faplica, movimientos de procesi\u00f3n, canto, danza. Las formas expl\u00ed\u00adcitas de la comunicaci\u00f3n vehiculan la relaci\u00f3n orante y la hacen aut\u00e9nticamente participada y comunitaria: escucha, meditaci\u00f3n, proclamaci\u00f3n, canto, di\u00e1logo.<\/p>\n<p>En la medida en que el hombre se realiza en y es condicionado por las dimensiones del cosmos y de la historia, \u00e9stas entran a formar parte de la oraci\u00f3n, que asume as\u00ed\u00ad el tiempo, el espacio, las cosas, la naturaleza, las estaciones, el trabajo y el descanso. Con frecuencia se invita a la naturaleza a unirse en la oraci\u00f3n a trav\u00e9s del hombre: \u00abY por nuestra voz las dem\u00e1s criaturas\u00bb (cf plegaria eucar\u00ed\u00adstica IV). La historia pasada y la experiencia presente, el futuro lleno de esperanza o amenazante entran en la relaci\u00f3n con Dios como \u00abtiempo oportuno\u00bb (kair\u00f3s) e historia de salvaci\u00f3n y se convierten en ocasi\u00f3n y motivo de la oraci\u00f3n cristiana. Ninguna dimensi\u00f3n humana permanece extra\u00f1a a la oraci\u00f3n de la iglesia que, al menos en principio, integra en s\u00ed\u00ad todas las leg\u00ed\u00adtimas expresiones culturales que pueden enriquecerla, en la l\u00ed\u00adnea de la inspiraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y de la tradici\u00f3n lit\u00fargica (SC 37-39).<\/p>\n<p>IV. Actitudes caracter\u00ed\u00adsticas, formas t\u00ed\u00adpicas, momentos espec\u00ed\u00adficos de la oraci\u00f3n lit\u00fargica<br \/>\nLa oraci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de la iglesia no es un vago sentimiento ni una ca\u00f3tica lluvia de palabras; menos todav\u00ed\u00ada una operaci\u00f3n de vaciamiento interior que conduce, como en las t\u00e9cnicas orientales, a un estado confuso de comuni\u00f3n con Dios. La revelaci\u00f3n divina ofrece a la oraci\u00f3n cristiana, en la palabra de Dios, el veh\u00ed\u00adculo mismo de la respuesta: la manifestaci\u00f3n de Dios traza las v\u00ed\u00adas de la relaci\u00f3n con \u00e9l y disciplina la manifestaci\u00f3n de los sentimientos humanos en relaci\u00f3n con \u00e9l. La oraci\u00f3n lit\u00fargica es eminentemente positiva y expl\u00ed\u00adcita, tiene una tipolog\u00ed\u00ada caracter\u00ed\u00adstica plasmada por la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y eclesial, se expresa en momentos celebrativos propios.<\/p>\n<p>1. ACTITUDES DE LA ORACI\u00ed\u201cN. Sin pretender ser exhaustivos, enumeramos algunas actitudes t\u00ed\u00adpicas de la oraci\u00f3n cristiana tal como se expresa en la liturgia.<\/p>\n<p>a) La escucha de la palabra. Entre Dios y su pueblo se desarrolla un di\u00e1logo que tiene su arranque en el Dios que se revela y habla. S\u00f3lo en este sentido primordial puede hablarse de la oraci\u00f3n como di\u00e1logo: no en cuanto Dios debe respondernos, sino en cuanto nosotros debemos responder a Dios, que ha hablado y ha dicho todo en su palabra (DV 2). De modo muy significativo, la oraci\u00f3n de la iglesia asigna un puesto cualificado a la proclamaci\u00f3n y a la escucha de la palabra, a la meditaci\u00f3n y a la contemplaci\u00f3n de las maravillas de Dios; es una equivocaci\u00f3n pedir una respuesta a Dios cuando no se ha escuchado antes su revelaci\u00f3n. Vale en sentido universal el principio enunciado por el Vat. II, ilustrado por una frase de san Ambrosio: \u00abRecuerden que la lectura de la Sagrada Escritura debe acompa\u00f1ar a la oraci\u00f3n para que se realice el di\u00e1logo de Dios con el hombre, pues hablamos a Dios cuando oramos y lo escuchamos cuando leemos sus palabras\u00bb (DV 25). Todo momento de oraci\u00f3n de la iglesia reserva un espacio privilegiado para la escucha y la meditaci\u00f3n de la palabra; de \u00e9sta est\u00e1n empapadas y en ella se inspiran todas las f\u00f3rmulas de oraci\u00f3n de la liturgia (SC 24). Toda aut\u00e9ntica oraci\u00f3n cristiana debe tener como punto de referencia la palabra de Dios.<\/p>\n<p>b) Acci\u00f3n de gracias y alabanza adorante. El sentido teoc\u00e9ntrico de la oraci\u00f3n cristiana pone a Dios en el primer lugar, su nombre, su naturaleza, sus obras. Es caracter\u00ed\u00adstica del pueblo de Israel, de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas y de las f\u00f3rmulas de la comunidad apost\u00f3lica la oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias y de alabanza. A la luz de la palabra de Dios, que revela lo que es y lo que ha hecho, surge espont\u00e1neo, en la alegr\u00ed\u00ada y en la libertad, un sentimiento que prorrumpe en la alabanza, en la bendici\u00f3n, en la confesi\u00f3n o proclamaci\u00f3n de las maravillas de Dios. Psicol\u00f3gicamente, la alabanza es la actitud adulta y madura de quien sabe mirar al otro para expresar el propio agradecimiento; es actitud noble del coraz\u00f3n humano, tanto m\u00e1s pura cuanto m\u00e1s desinteresada. Esta oraci\u00f3n de alabanza, caracter\u00ed\u00adstica del cristiano, est\u00e1 presente en toda manifestaci\u00f3n de la iglesia que ora, desde los salmos de agradecimiento hasta la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, desde los cantos del NT hasta los himnos de la tradici\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>c) Invocaci\u00f3n y s\u00faplica. Por parte del hombre y como expresi\u00f3n m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstica de su condici\u00f3n de criatura, tenemos la oraci\u00f3n de petici\u00f3n con sus formas t\u00ed\u00adpicas de s\u00faplica, lamentaci\u00f3n, petici\u00f3n y ep\u00ed\u00adclesis del don supremo del Esp\u00ed\u00adritu. No se opone a la alabanza, sino que es su complemento en la experiencia de la necesidad y de la finitud del hombre; tiene de por s\u00ed\u00ad un eminente sentido teoc\u00e9ntrico, en cuanto que en la petici\u00f3n se confiesa la omnipotencia y el amor de Dios, de quien todo se espera. El ejemplo de Jes\u00fas, que suplica a Dios en la angustia, su exhortaci\u00f3n a pedir con confianza todo al Padre, como \u00e9l mismo nos ense\u00f1a en la oraci\u00f3n del reino, liberan de todo recelo a la oraci\u00f3n de petici\u00f3n, si es que hiciera falta; de hecho, la confianza en Dios Padre en la petici\u00f3n tiene, seg\u00fan la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, un complemento l\u00f3gico en el abandono a su voluntad y en el compromiso de cumplirla para la venida de su reino. Con frecuencia la oraci\u00f3n lit\u00fargica asume este movimiento de petici\u00f3n; pero siempre en la t\u00ed\u00adpica forma del padrenuestro: se invoca a Dios y se confiesan sus obras para pedirle aquello que necesitamos. Toda oraci\u00f3n de s\u00faplica es siempre impl\u00ed\u00adcitamente petici\u00f3n del don escatol\u00f3gico supremo: el Esp\u00ed\u00adritu Santo, como Jes\u00fas mismo ense\u00f1a (Luc 11:13).<br \/>\nd) Arrepentimiento y ofrecimiento sacrificial. Con frecuencia la oraci\u00f3n del cristiano y de la iglesia hace alusi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita a la condici\u00f3n de pecado para expresar el arrepentimiento y pedir perd\u00f3n; resulta as\u00ed\u00ad una confesi\u00f3n de la santidad de Dios y de las culpas humanas. Desde los salmos de arrepentimiento hasta la caracter\u00ed\u00adstica invocaci\u00f3n \u00abSe\u00f1or, ten piedad\u00bb (\u00abKyrie, eleison\u00bb), presente en todas las tradiciones lit\u00fargicas, la iglesia se coloca en una actitud de pobreza y de sinceridad que la hace grata a los ojos de Dios.<\/p>\n<p>En el mismo \u00e1mbito teol\u00f3gico y psicol\u00f3gico se sit\u00faa la oraci\u00f3n de ofrecimiento, la actitud sacrificial, con la que nos volvemos a poner en las manos de Dios para cumplir coherentemente su voluntad, sobre todo cuando tal cumplimiento lleva consigo el don de s\u00ed\u00ad en el dolor y tal vez tambi\u00e9n en la muerte. El ofrecimiento como oraci\u00f3n-acci\u00f3n, avalada por la oblaci\u00f3n sacrificial de Jes\u00fas, se debe hacer siempre en unidad de intenciones y coherencia de actitudes, y se convierte en un generoso y noble empe\u00f1o del cristiano. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se puede superar el paganismo del oferente para aplacar a los dioses, o la vac\u00ed\u00ada exterioridad que los profetas y el mismo Jes\u00fas condenaron en el culto jud\u00ed\u00ado. La oblaci\u00f3n envuelve en la obediencia filial toda la existencia, hace verdadera la alabanza, coherente la s\u00faplica, aut\u00e9ntico el arrepentimiento. Cristo mismo elev\u00f3 su oraci\u00f3n de ofrecimiento en la cumbre de la autenticidad religiosa con su sacrificio. Cuando la iglesia ora, presupone siempre esta coherencia de base por medio del Am\u00e9n que sella las f\u00f3rmulas, y remite a esa personificaci\u00f3n del Am\u00e9n que es Cristo en su oblaci\u00f3n al Padre (2Co 1:18-20). En la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, en las preces de la ma\u00f1ana y de la tarde se explicita esta forma noble y comprometida del orar cristiano.<\/p>\n<p>e) Intercesi\u00f3n. Orar por los otros, haci\u00e9ndose garantes con la propia vida de aquello que se pide, es otro modo noble de interpelar a Dios. Tiene su manifestaci\u00f3n suprema en la oraci\u00f3n sacerdotal de Cristo cuando intercede por la humanidad entera, ofreciendo como garant\u00ed\u00ada su propia vida. La s\u00faplica por los otros, desde los horizontes sin fin de la iglesia, hace de la comunidad en oraci\u00f3n sacramento de la humanidad: \u00abLa oraci\u00f3n, en la liturgia, expresa los votos y los deseos de todos los cristianos; es m\u00e1s, suplica a Cristo y, por medio de \u00e9l, al Padre por la salvaci\u00f3n de todo el mundo&#8230; Y as\u00ed\u00ad, no s\u00f3lo con la caridad, con el ejemplo y con las obras de penitencia, sino tambi\u00e9n con la oraci\u00f3n, la comunidad eclesial ejercita su funci\u00f3n materna de llevar las almas a Cristo\u00bb. Con esta oraci\u00f3n actualizamos la oraci\u00f3n del padrenuestro, que pide el advenimiento del reino de Dios, entramos en las intenciones salv\u00ed\u00adficas de Cristo y manifestamos nuestra solidaridad con toda la humanidad. Pero la intercesi\u00f3n no debe reducirse a pura expresividad verbal o a un vago sentimiento de caridad: requiere el compromiso. La pedagog\u00ed\u00ada de la iglesia en oraci\u00f3n nos ense\u00f1a que la intercesi\u00f3n debe ser tan amplia y universal como la humanidad; pero tambi\u00e9n concreta en las intenciones, en relaci\u00f3n a las personas y a las situaciones. As\u00ed\u00ad ora la iglesia en el coraz\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada y, por extensi\u00f3n, en las preces del oficio divino y en la oraci\u00f3n com\u00fan o de los fieles, que tiene precedentes en la exhortaci\u00f3n de Pablo (1Ti 2:1-8) y en la oraci\u00f3n jud\u00ed\u00ada de la Tephillah.<\/p>\n<p>2. FORMAS T\u00ed\u008dPICAS DE LA ORACI\u00ed\u201cN LIT\u00daRGICA. Se inspiran \u00e9stas en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y en los tesoros de la -> eucolog\u00ed\u00ada eclesial, tanto por su contenido como por su g\u00e9nero expresivo. Esta relaci\u00f3n con la tradici\u00f3n explica por qu\u00e9 en la liturgia, a pesar de dejar espacio a la -> creatividad para un constante enriquecimiento, se permanece ligados a los modelos y a las f\u00f3rmulas de los mejores momentos de la eucolog\u00ed\u00ada. Adem\u00e1s de la lectura de la Escritura, cuya escucha sigue siendo estructuralmente esencial a la oraci\u00f3n eclesial, ocupan un puesto de relieve todas las oraciones b\u00ed\u00adblicas: salmos, c\u00e1nticos del AT, los tres cantos evang\u00e9licos, las composiciones del NT de estilo himnogr\u00e1fico, la oraci\u00f3n del Se\u00f1or. Otras formas est\u00e1n completamente impregnadas de la Escritura o inspiradas en ella: ant\u00ed\u00adfonas, responsorios, vers\u00ed\u00adculos.<\/p>\n<p>Es t\u00ed\u00adpica de la eucolog\u00ed\u00ada lit\u00fargica la -> plegaria eucar\u00ed\u00adstica y otras oraciones compuestas sobre el mismo esquema (prefacios consecratorios para las ordenaciones [-> Orden\/Ordenaci\u00f3n]; la bendici\u00f3n del agua [-> Bautismo] y la consagraci\u00f3n del crisma [-> Elementos naturales], la bendici\u00f3n de los religiosos profesos [-> Consagraci\u00f3n de las v\u00ed\u00adrgenes; -> Profesi\u00f3n religiosa]). El esquema fundamental sigue siendo el de la oraci\u00f3n de anamnesis o proclamaci\u00f3n y alabanza de las maravillas de Dios, y de ep\u00ed\u00adclesis o invocaci\u00f3n para obtener el don del Esp\u00ed\u00adritu que renueve los mirabilia Dei haci\u00e9ndolos actuales en el sacramento o sacramental. Este esquema se puede considerar t\u00ed\u00adpico para cualquier oraci\u00f3n de bendici\u00f3n y alcanza acentos l\u00ed\u00adricos magn\u00ed\u00adficos en la liturgia de la luz de la vigilia pascual con la proclamaci\u00f3n del anuncio pascual (Exsultet).<\/p>\n<p>Las formas t\u00ed\u00adpicas de la eucolog\u00ed\u00ada romana en la misa son, adem\u00e1s de los prefacios, las colectas, las oraciones sobre las ofrendas y despu\u00e9s de la comuni\u00f3n. El actual rito de la misa, despu\u00e9s de haber suprimido muchas de las antiguas apolog\u00ed\u00adas u oraciones secretas del sacerdote, ha introducido las nuevas oraciones para la presentaci\u00f3n de los dones, inspiradas en el estilo de bendici\u00f3n jud\u00ed\u00ada de los alimentos, y ha recuperado las oraciones sobre el pueblo y las f\u00f3rmulas deprecatorias de la bendici\u00f3n solemne al final de la misa. Es t\u00ed\u00adpica la forma de la oraci\u00f3n com\u00fan o de los fieles, introducida en el rito de la misa, pero que forma parte del esquema dial\u00f3gico de toda liturgia de la palabra, que se convierte as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n en liturgia de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la liturgia de las Horas notamos la recuperaci\u00f3n de las colectas s\u00e1lmicas, de las colectas para las diversas horas en el ciclo ordinario, la introducci\u00f3n de las preces o intercesiones en las laudes y v\u00ed\u00adsperas, como formas t\u00ed\u00adpicas de bendici\u00f3n, invocaci\u00f3n, ofrecimiento e intercesi\u00f3n surgidas de la mejor tradici\u00f3n eclesial, pese a ser un fruto maduro de la actual etapa lit\u00fargica.<\/p>\n<p>Aunque no posea la riqueza y variedad que la himnograf\u00ed\u00ada tiene en otras familias lit\u00fargicas, la liturgia romana concede amplio espacio a cantos e himnos de composici\u00f3n eclesi\u00e1stica. Se trata de un campo poco menos que ilimitado, por la facultad concedida para sustituir ant\u00ed\u00adfonas, himnos y responsorios por otros cantos id\u00f3neos, aprobados por la autoridad competente. Aqu\u00ed\u00ad la iglesia ha conocido una vasta y constante creatividad, que ha explotado sin posibilidad de ser contenida o canalizada con la renovaci\u00f3n posconciliar. Sin embargo, una aut\u00e9ntica eucolog\u00ed\u00ada, para que pueda presumir de ser lit\u00fargica o eclesial, debe observar algunos criterios fundamentales: inspiraci\u00f3n verbal y conceptual en los datos de la revelaci\u00f3n; aut\u00e9ntica confesi\u00f3n de la fe cat\u00f3lica; noble dignidad en la redacci\u00f3n literaria; viva expresi\u00f3n de la fe del pueblo y de las riquezas culturales que pueden asumirse en la oraci\u00f3n cristiana. Aunque en la creatividad y en la -> adaptaci\u00f3n, las conferencias episcopales regionales y nacionales tienen su propio papel, la elecci\u00f3n cuidadosa entre el abundante material con criterios de dignidad, de ortodoxia, de correspondencia con el estilo de la celebraci\u00f3n, depender\u00e1 de las asambleas concretas y de los animadores [-> Animaci\u00f3n] de las celebraciones lit\u00fargicas.<\/p>\n<p>Sigue siendo emblem\u00e1tico el criterio seguido por la liturgia romana en la actual renovaci\u00f3n; \u00e9ste se expresa expl\u00ed\u00adcitamente a prop\u00f3sito de la eucolog\u00ed\u00ada del Misal Romano, en el Proemio (nn. 8 y 15) en los OGMR: una recuperaci\u00f3n amplia de la \u00abtradici\u00f3n de los santos padres\u00bb, una adaptaci\u00f3n al lenguaje teol\u00f3gico de la iglesia de hoy, tal como se expresa en el Vat. II. Una creatividad en la oraci\u00f3n debe inspirarse en la Escritura y estar en contacto vivo con la tradici\u00f3n de la iglesia, respetando los contenidos y las formas propias de una y otra.<\/p>\n<p>3. MOMENTOS DE LA IGLESIA EN ORACI\u00ed\u201cN. Toda -> celebraci\u00f3n lit\u00fargica es esencialmente oraci\u00f3n, en cuanto que participa en el di\u00e1logo santificante y cultual que es la liturgia. De hecho, el culto divino se desarrolla como oraci\u00f3n y tiene momentos culminantes de di\u00e1logo con Dios, dosificando en un rica variedad las diversas actitudes y la pluralidad de las f\u00f3rmulas.<\/p>\n<p>Un momento t\u00ed\u00adpico de oraci\u00f3n y de culto es la -> liturgia de las Horas, que da amplio espacio a la meditaci\u00f3n de la palabra, a la oraci\u00f3n de los salmos, a la acci\u00f3n de gracias y a la intercesi\u00f3n; ella es por excelencia la liturgia de la oraci\u00f3n en la iglesia. Tambi\u00e9n el esquema de la liturgia de la palabra durante la eucarist\u00ed\u00ada es de por s\u00ed\u00ad dial\u00f3gico y supone la presencia de la oraci\u00f3n, por lo que no deber\u00ed\u00ada olvid\u00e1rsele nunca con el pretexto de la catequesis; de hecho, a la lectura sigue el salmo, el evangelio est\u00e1 precedido y seguido de aclamaciones en honor de Cristo; su cumplimiento normal es la oraci\u00f3n com\u00fan o de los fieles. La liturgia de los sacramentos se realiza en un clima de oraci\u00f3n; son actos de culto y de confesi\u00f3n de fe; el ministro y la asamblea se vuelven a Dios para implorar la gracia del sacramento, para prepararse a \u00e9l adecuadamente, para dar gracias. El coraz\u00f3n de toda celebraci\u00f3n sacramental es estructuralmente una oraci\u00f3n, un di\u00e1logo de la iglesia con Dios; se subraya as\u00ed\u00ad la total dependencia de Dios en la concesi\u00f3n de la gracia sacramental y la actitud totalmente teoc\u00e9ntrica con la que la iglesia debe celebrar el sacramento, rechazando toda tentaci\u00f3n de horizontalismo en la pastoral de los sacramentos, comprendida la que se refiere a la confesi\u00f3n.<\/p>\n<p>La m\u00e1xima expresi\u00f3n de la iglesia en oraci\u00f3n es la eucarist\u00ed\u00ada, que tiene como centro la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, fuente y norma de toda manifestaci\u00f3n de la iglesia orante; ella no es s\u00f3lo una presentaci\u00f3n de grandes temas teol\u00f3gicos insertados en la acci\u00f3n sacramental que hace presente al Se\u00f1or y su sacrificio; expresa sobre todo los sentimientos m\u00e1s nobles de la oraci\u00f3n cristiana -acci\u00f3n de gracias, ep\u00ed\u00adclesis, oblaci\u00f3n, intercesi\u00f3n- suscitados por el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>V. Orientaciones pastorales<br \/>\nLas premisas b\u00ed\u00adblicas y teol\u00f3gicas (-> supra, II y III) nos llevan a desbrozar una serie de temas colaterales a la oraci\u00f3n a modo de orientaciones pastorales. Dentro del amplio abanico de cuestiones elegimos tres: car\u00e1cter emblem\u00e1tico de la oraci\u00f3n lit\u00fargica (1), su relaci\u00f3n con las otras formas de oraci\u00f3n en la iglesia de hoy (2 y 3), la posibilidad de nuevas formas de oraci\u00f3n lit\u00fargica seg\u00fan las exigencias de hoy (4).<\/p>\n<p>1. LA LITURGIA, CUMBRE Y NORMA DE LA ORACI\u00ed\u201cN CRISTIANA. Dos observaciones de fondo: la liturgia es oraci\u00f3n; la oraci\u00f3n lit\u00fargica sigue siendo emblem\u00e1tica para toda manifestaci\u00f3n orante de la iglesia.<\/p>\n<p>a) Una liturgia aut\u00e9nticamente orada. Parad\u00f3jicamente, hoy se toma mayor conciencia de un hecho de por s\u00ed\u00ad evidente: la liturgia debe ser aut\u00e9nticamente orada. Se trata de recuperar plenamente el sentido contemplativo y teologal de toda expresi\u00f3n lit\u00fargica como aut\u00e9ntico di\u00e1logo con Dios, creando el clima de fe adecuado. Esto exige recuperar los ritmos de -> silencio, la vibraci\u00f3n con la que nos identificamos con las f\u00f3rmulas de oraci\u00f3n (que no son textos para leer o recitar, sino expresiones de la relaci\u00f3n con el t\u00fa inefable de Dios Padre o de Cristo Se\u00f1or); comporta del mismo modo la animaci\u00f3n con el -> canto, para hacer a la -> asamblea aut\u00e9nticamente orante, implic\u00e1ndola en los sentimientos m\u00e1s profundos y en la expresividad de los -> gestos m\u00e1s adecuados. Una liturgia aut\u00e9nticamente festiva y popular, igual que una celebraci\u00f3n sobria, tienen como medida de autenticidad la profundidad de los sentimientos que son capaces de suscitar y vehicular. Una adecuada -> animaci\u00f3n puede despertar sentimientos religiosos adormecidos, sugerir aut\u00e9nticos momentos de oraci\u00f3n contemplativa, educar en el di\u00e1logo con Dios, que despu\u00e9s se prolongar\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del momento lit\u00fargico.<br \/>\nb) Norma de toda oraci\u00f3n cristiana. La oraci\u00f3n lit\u00fargica, con su inspiraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, con sus dimensiones teol\u00f3gicas (trinitaria, eclesial, antropol\u00f3gica), con sus actitudes caracter\u00ed\u00adsticas, con sus f\u00f3rmulas propias, sigue siendo modelo de toda oraci\u00f3n cristiana personal y comunitaria. Tomando como \u00faltimo punto de referencia la eucarist\u00ed\u00ada, se puede afirmar con Von Allmen: \u00abEn la medida en que las oraciones son connaturales con la eucarist\u00ed\u00ada son espec\u00ed\u00adficamente cristianas. Cualquier manifestaci\u00f3n de plegaria, no s\u00f3lo debe brotar de la oraci\u00f3n lit\u00fargica como de su fuente y tender a ella como a su v\u00e9rtice, sino que debe adem\u00e1s modelarse sobre la liturgia como escuela de oraci\u00f3n del pueblo de Dios. Esta es la raz\u00f3n por la que toda manifestaci\u00f3n de plegaria -desde la mental a la devocional-, si quiere ser aut\u00e9ntica, debe partir de la proclamaci\u00f3n y de la escucha de la palabra y expresarse como alabanza, acci\u00f3n de gracias, invocaci\u00f3n y petici\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, oblaci\u00f3n, intercesi\u00f3n, compromiso de comuni\u00f3n con Cristo y su misterio.<\/p>\n<p>2. ORACI\u00ed\u201cN LIT\u00daRGICA Y DEVOCIONES. Entre las expresiones de oraci\u00f3n de la comunidad eclesial ocupan un puesto de relieve los ejercicios piadosos con los que se celebran algunas devociones propias de la -> religiosidad popular. Hist\u00f3ricamente nacieron fuera de la liturgia; y, en ocasiones, en contraste con ella, casi como una alternativa de liturgia popular contrapuesta a una liturgia clerical. El fixismo lit\u00fargico postridentino no consigui\u00f3 reabsorberlos; antes bien, fue justamente en el per\u00ed\u00adodo de la contrarreforma cat\u00f3lica cuando experimentaron su m\u00e1ximo desarrollo y prendieron fuertemente en el pueblo. El Vat. II ha admitido su legitimidad y validez pastoral (SC 13). Desde el punto de vista teol\u00f3gico subrayan ciertos aspectos fundamentales de la fe o de la vida cristiana (pasi\u00f3n, eucarist\u00ed\u00ada, Mar\u00ed\u00ada, los santos, los difuntos), pero con alg\u00fan riesgo de aislarlos del conjunto del misterio cristiano y de las fuentes genuinas de la piedad (biblia y liturgia). A nivel celebrativo, las devociones apuntan a la repetici\u00f3n de f\u00f3rmulas de oraci\u00f3n muy conocidas; el peligro de deformaci\u00f3n, no hipot\u00e9tico, sino real, puede venir por la introducci\u00f3n incontrolada de f\u00f3rmulas de dudosa consistencia teol\u00f3gica alejadas del genuino esp\u00ed\u00adritu b\u00ed\u00adblico y de las f\u00f3rmulas de la oraci\u00f3n eclesial. No es, pues, extra\u00f1o que el Vat. II haya auspiciado su renovaci\u00f3n a partir de la liturgia: \u00abEs preciso que estos mismos ejercicios se organicen teniendo en cuenta los tiempos lit\u00fargicos, de modo que vayan de acuerdo con la sagrada liturgia, en cierto modo deriven de ella y a ella conduzcan al pueblo, ya que la liturgia, por su naturaleza, est\u00e1 muy por encima de ellos\u00bb (SC 13).<\/p>\n<p>En el per\u00ed\u00adodo posconciliar se han hecho laudables intentos de renovaci\u00f3n, aunque faltan todav\u00ed\u00ada una teolog\u00ed\u00ada m\u00e1s profunda de los ejercicios de piedad y normas autorizadas de aplicaci\u00f3n del texto conciliar arriba citado. Me parecen oportunas en este campo las orientaciones dadas por Pablo VI en la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Marialis cultus (2-2-1974) para la renovaci\u00f3n en general del culto mariano; tales orientaciones, a pesar de ser de naturaleza doctrinal, pueden encontrar una adecuada concreci\u00f3n celebrativa 25: a) el criterio b\u00ed\u00adblico: inspiraci\u00f3n y propuesta de celebraciones a partir de la Escritura; b) el criterio lit\u00fargico: acudir abundantemente a la teolog\u00ed\u00ada lit\u00fargica y a los elementos eucol\u00f3gicos de la iglesia; c) el criterio ecum\u00e9nico: respeto a las posiciones de los hermanos separados al respecto, sin renunciar a las leg\u00ed\u00adtimas tradiciones de la iglesia cat\u00f3lica y utilizando en alguna ocasi\u00f3n las f\u00f3rmulas de oraci\u00f3n propias de otras confesiones, como ya se hace en las celebraciones de oraci\u00f3n por la unidad de los cristianos; d) finalmente, el criterio antropol\u00f3gico: partir de una antropologia cristiana iluminada por el magisterio para construir formas de celebraci\u00f3n adecuadas, que tengan en cuenta tambi\u00e9n las diversas antropolog\u00ed\u00adas culturales.<\/p>\n<p>Personalmente considero que insertando estos ejercicios piadosos en una celebraci\u00f3n oracional que se inspire en los esquemas de la liturgia y siga su esp\u00ed\u00adritu, tenemos una aut\u00e9ntica expresi\u00f3n oracional de la comunidad eclesi\u00e1stica, susceptible de ser reconocida como tal por la iglesia.<br \/>\n3. ORACI\u00ed\u201cN LIT\u00daRGICA Y CELEBRACIONES MODERNAS. Adem\u00e1s de la persistencia de los ejercicios de piedad, hoy debemos poner de relieve la presencia de variadas formas de celebraciones comunitarias de la oraci\u00f3n. Los protagonistas son los j\u00f3venes, especialmente los de los diversos grupos del despertar espiritual conciliar. El fen\u00f3meno es m\u00e1s bien reciente, y se refiere a los que podr\u00ed\u00adamos llamar \u00abcristianos del Vat. II\u00bb. Teol\u00f3gicamente, las celebraciones de oraci\u00f3n oscilan entre el fundamentalismo b\u00ed\u00adblico, con una fuerte referencia a la palabra de Dios (celebraciones neocatecumenales, asambleas de oraci\u00f3n de la renovaci\u00f3n carism\u00e1tica), y el horizontalismo pol\u00ed\u00adtico (una oraci\u00f3n fuertemente inserta en la situaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y social). Tampoco en estos nuevos fen\u00f3menos faltan peligros y desviaciones: en algunos casos por excesivo subjetivismo en la interpretaci\u00f3n de la Escritura; en otros, por la politizaci\u00f3n de la oraci\u00f3n o por las dudosas doctrinas expresadas en las f\u00f3rmulas \u00ab. Los esquemas celebrativos son tal vez m\u00e1s congruentes con la liturgia: lectura de la palabra de Dios, salmos, oraciones de intercesi\u00f3n; pero se concede tambi\u00e9n un espacio a la lectura de los peri\u00f3dicos, a la comunicaci\u00f3n de testimonios, a otros gestos expresivos (ayuno, marcha, mimos).<\/p>\n<p>Este fen\u00f3meno, del que tal vez s\u00f3lo hemos destacado los extremismos opuestos, pone de manifiesto una fuerte necesidad de oraci\u00f3n comunitaria, una b\u00fasqueda de nuevos espacios para reflexionar juntos sobre los acontecimientos y orar en torno a ellos, una tendencia a encarnar con m\u00e1s fuerza la oraci\u00f3n en la vida. Esta demanda evidencia que no son suficientes o adecuados los momentos cl\u00e1sicos de la oraci\u00f3n lit\u00fargica, y menos a\u00fan los tradicionales ejercicios de piedad. \u00bfEs posible encontrar espacios nuevos de oraci\u00f3n para los grupos eclesiales? Obviamente esta pregunta no incide en la centralidad de la liturgia, que, por el contrario, debe respetarse para no perturbar sus esquemas celebrativos. Y no es tampoco una cr\u00ed\u00adtica contra la liturgia de las Horas, que sigue siendo expresi\u00f3n privilegiada de la iglesia en oraci\u00f3n, aunque no se haya hecho (y, quiz\u00e1, no llegar\u00e1 nunca a ser) popular. No es una alternativa lo que se busca, sino m\u00e1s bien una nueva posibilidad, sobre la base de dos presupuestos. El primero es teol\u00f3gico: el reconocimiento (auspiciado) de la oraci\u00f3n comunitaria como aut\u00e9ntica oraci\u00f3n eclesial y no s\u00f3lo como espacio devocional, aunque de estilo moderno; el segundo es la presencia de un esquema v\u00e1lido que pueda garantizar la autenticidad de estas celebraciones como genuinas oraciones cristianas, sin peligro de subjetivismo o de instrumentalizaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>4. HACIA NUEVOS ESPACIOS DE ORACI\u00ed\u201cN LIT\u00daRGICA. Una atenta lectura de la teolog\u00ed\u00ada de la oraci\u00f3n de la iglesia, tal como viene delineada en los n\u00fameros iniciales de la Ordenaci\u00f3n general de la liturgia de las Horas, confirma que a priori no puede hablarse de una iglesia que ora solamente en funci\u00f3n de la consagraci\u00f3n y santificaci\u00f3n del tiempo; an\u00e1logamente, el esquema de la liturgia de las Horas, aunque pueda ser indicativo, no puede ser propuesto r\u00ed\u00adgidamente como \u00fanica opci\u00f3n para una asamblea eclesial orante. El recurso a la iglesia primitiva o a las comunidades paulinas como modelos de oraci\u00f3n ser\u00ed\u00ada reductivo, si se quisiera fundar sobre ellas exclusivamente la teolog\u00ed\u00ada de la oraci\u00f3n de las horas: los textos hablan sobre todo de reuniones de oraci\u00f3n, de iglesia en oraci\u00f3n, con una extensi\u00f3n muy amplia y con caracter\u00ed\u00adsticas que no pueden reducirse al esquema celebrativo actual. Si la oraci\u00f3n de las horas puede ser emblem\u00e1tica, no puede sin embargo tener el monopolio de la oraci\u00f3n eclesial y excluir todas las posibilidades de una oraci\u00f3n comunitaria-eclesial a la que pueda aplicarse toda la teolog\u00ed\u00ada expuesta en el citado documento, exceptuada la especificidad de la consagraci\u00f3n del tiempo en determinadas horas de la jornada. Sobre la base de la teolog\u00ed\u00ada de la oraci\u00f3n de la iglesia all\u00ed\u00ad expuesta, a los esquemas celebrativos y a los elementos caracter\u00ed\u00adsticos con los que la iglesia ora se les abren muchas posibilidades de asambleas de oraci\u00f3n, que con derecho propio pueden considerarse teol\u00f3gicamente eclesiales, incluso si no se refieren a la santificaci\u00f3n del tiempo.<\/p>\n<p>Esta propuesta teol\u00f3gica satisface una necesidad y una praxis ya en acto. Hoy existen muchos grupos eclesiales que prefieren orar juntos sin tener que seguir el esquema de la liturgia de las Horas, porque lo consideran inadecuado para colmar todos sus deseos o no expresivo de la experiencia de oraci\u00f3n que pretenden realizar. Pi\u00e9nsese en los grupos de ni\u00f1os, en los j\u00f3venes comprometidos, en una comunidad rural o un grupo de ind\u00ed\u00adgenas de Africa. T\u00e9ngase en cuenta que \u00e9stos quieren orar sobre un determinado tema catequ\u00e9tico, sobre un acontecimiento que hay que iluminar, sobre un camino de evangelizaci\u00f3n hecho no s\u00f3lo proclamando la palabra de Dios, sino or\u00e1ndola; se trata de comunidades que quieren hacer una experiencia de oraci\u00f3n para discernir, a la luz de la palabra, la voluntad de Dios. A\u00f1\u00e1dase que hoy se siente una fuerte necesidad de creatividad lit\u00fargica, que, por un lado, no puede ser indiscriminadamente vertida en las celebraciones eucar\u00ed\u00adsticas y sacramentales y, por otro, tiene muchas posibilidades de expresarse. en el \u00e1mbito de las celebraciones de la palabra y de la oraci\u00f3n. Adem\u00e1s, parece necesario que las comunidades eclesiales recuperen esa dimensi\u00f3n de la iglesia naciente que era la oraci\u00f3n comunitaria, m\u00e1s all\u00e1 y como complemento y preparaci\u00f3n de la liturgia eucar\u00ed\u00adstica, para expresar y reforzar la fe, para crecer juntos en la experiencia de Dios.<\/p>\n<p>La posibilidad de reconocer el estatuto lit\u00fargico a estas asambleas de oraci\u00f3n es hoy objeto de investigaci\u00f3n por parte de algunos liturgistas. Aqu\u00ed\u00ad, como en el caso de las celebraciones de la palabra (tan difundidas en Am\u00e9rica Latina) nos encontramos frente a una celebraci\u00f3n lit\u00fargica cuando: a) una comunidad eclesial (en comuni\u00f3n de fe y de amor con la iglesia universal y con sus pastores), b) celebra el misterio de Cristo, c) seg\u00fan los esquemas y f\u00f3rmulas de la liturgia de la iglesia.<\/p>\n<p>A nivel celebrativo son dos los caminos abiertos ya por la iglesia para estos nuevos espacios de oraci\u00f3n. El primero son las celebraciones de la palabra (\u00c2\u00a1liturgia de la palabra!) con fin catequ\u00e9tico o como suplencia pastoral de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica all\u00ed\u00ad donde, en ausencia del sacerdote, se distribuye s\u00f3lo la comuni\u00f3n en -> asambleas (dominicales) sin presb\u00ed\u00adtero. Aunque la liturgia de la palabra es ya oraci\u00f3n, como hemos dicho (-> supra, IV, 3), podr\u00ed\u00ada hacerse el momento orante m\u00e1s rico y expl\u00ed\u00adcito asignando espacios a la acci\u00f3n de gracias, la alabanza o la intercesi\u00f3n en conexi\u00f3n con el tema de la celebraci\u00f3n, con la posibilidad de insertar gestos significativos (ofrenda de dones, compromisos de vida, abrazo de paz, etc.). El mismo esquema estructural de la liturgia de las Horas (himno, salmodia, lectura de la biblia, oraci\u00f3n) 29 -segundo camino- es susceptible de adaptaciones o modificaciones y de enriquecimientos, con el fin de hacer m\u00e1s viva y participada la oraci\u00f3n en funci\u00f3n de un tema o de un acontecimiento sobre el que se quiere orar.<\/p>\n<p>Es importante que toda celebraci\u00f3n acuda abundantemente a la Escritura, siguiendo en la elecci\u00f3n de los textos de las lecturas los criterios usados por la iglesia en los leccionarios; la palabra puede llevarse a una amplia reflexi\u00f3n comunitaria que suscite la oraci\u00f3n del grupo. Para la oraci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita (himnos, doxolog\u00ed\u00adas, acci\u00f3n de gracias&#8230;) siempre se puede recurrir al tesoro eucol\u00f3gico de la iglesia universal, o bien crear oraciones espont\u00e1neas surgidas del sensus ecclesiae, en el que debe ser educada toda comunidad, que ha de aprender a orar en la escuela de la iglesia. La creatividad puede encontrar formas adaptadas y nobles, aut\u00e9nticamente religiosas y fuertemente enraizadas en la realidad social o cultural, que ha de insertarse en el clima de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dentro de este amplio esquema pueden revaluarse y, en su caso, purificarse, evangelizarse y elevarse muchas expresiones de religiosidad popular, ejercicios piadosos o nuevas manifestaciones religiosas de hoy que congenian con el hombre moderno o con los j\u00f3venes de nuestra sociedad. La evangelizaci\u00f3n y la catequesis pueden llevarse a una aut\u00e9ntica celebraci\u00f3n de oraci\u00f3n, incluso con el uso de subsidios audiovisuales pertinentes [-> Mass media].<\/p>\n<p>Se abre as\u00ed\u00ad, junto a la oraci\u00f3n lit\u00fargica y en \u00ed\u00adntima dependencia de ella, una nueva oportunidad de celebraci\u00f3n y de pedagog\u00ed\u00ada en la oraci\u00f3n cristiana. No podemos limitarnos a la b\u00fasqueda de nuevas formas de celebraci\u00f3n. Es preciso unir vida y oraci\u00f3n, a fin de que \u00e9sta se mantenga a la altura de su genuina naturaleza de actualizaci\u00f3n del di\u00e1logo con Dios en cuanto respuesta vital a la historia de salvaci\u00f3n. Es, de hecho, caracter\u00ed\u00adstica esencial de la oraci\u00f3n eclesial -lo hemos mencionado repetidamente- la actualizaci\u00f3n de esa misteriosa dimensi\u00f3n del paschale mysterium, que es el di\u00e1logo entre el Padre y el Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu para el cumplimiento de la salvaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>[-> Religiosidad popular, II, 2-4; -> Devociones y liturgia].<\/p>\n<p>J. Castellano<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Aldaz\u00e1bal J., Claves para la oraci\u00f3n, \u00abDossiers del CPL\u00bb 12, Barcelona 1981; Aldaz\u00e1bal J.-Colomer R., La oraci\u00f3n en los grupos juveniles, en \u00abMisi\u00f3n Joven\u00bb 25 (1978) 9-24; Aroztegui F.X., La oraci\u00f3n en la Regla de san Benito, en \u00abOraci\u00f3n de las Horas\u00bb 6 (1983) 178-182; Baroffio B., Oraci\u00f3n, en DTI 3, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982, 666-679; Bouyer L., Introducci\u00f3n a la vida espiritual, Herder, Barcelona 1964; Fern\u00e1ndez P., Teolog\u00ed\u00ada de la oraci\u00f3n lit\u00fargica, en \u00abLa Ciencia Tomista\u00bb 107 (1980) 355-402; Fern\u00e1ndez de la Cuesta 1., la oraci\u00f3n lit\u00fargica frente a la creatividad, en \u00abLiturgia\u00bb 254 (1971) 198-223; Hamman A., La oraci\u00f3n, Herder, Barcelona 1967; Oraciones de los primeros cristianos, Rialp, Madrid 1956; H\u00e1ring B., Oraci\u00f3n, en NDE, Paulinas, Madrid 1979, 1015-1024; Hern\u00e1ndez L., Oficio divino y oraci\u00f3n personal, en \u00abPhase\u00bb 34 (1966) 316-327; Goenaga J.A., Oraci\u00f3n lit\u00fargica y acciones eclesiales, en \u00abRevista Agustiniana de Espiritualidad\u00bb 17 (1976) 247-279; Gomis J., Oraci\u00f3n y ministerio, en \u00abPhase\u00bb 65 (1971) 435-446; Gonz\u00e1lez A., La oraci\u00f3n en la Biblia, Cristiandad, Madrid 1968; Guerra A., Oraci\u00f3n en un mundo secularizado, Paulinas, Madrid 1973; Guerra S., Yoga, zen y oraci\u00f3n cristiana, en \u00abPhase\u00bb 93 (1976) 215-225; Jeremias J., La plegaria cotidiana en la vida del Se\u00f1or y en la Iglesia primitiva, en Abba. 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V\u00e9ase tambi\u00e9n la bibliograf\u00ed\u00ada de Liturgia de las Horas, Plegaria eucar\u00ed\u00adstica y Salmos.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La oraci\u00f3n cristiana en el mundo actual &#8211; II. Fundamentos b\u00ed\u00adblicos de la oraci\u00f3n: 1. Israel, \u00abun pueblo que sab\u00ed\u00ada orar\u00bb; 2. La oraci\u00f3n en el NT: a) La oraci\u00f3n de Jes\u00fas, b) La oraci\u00f3n de la iglesia, c) De la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica a las f\u00f3rmulas lit\u00fargicas &#8211; III. Dimensiones de la oraci\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/oracion-y-liturgia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abORACION Y LITURGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17158","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17158","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17158"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17158\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17158"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17158"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17158"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}