{"id":17162,"date":"2016-02-05T11:10:16","date_gmt":"2016-02-05T16:10:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padres-y-liturgia\/"},"modified":"2016-02-05T11:10:16","modified_gmt":"2016-02-05T16:10:16","slug":"padres-y-liturgia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padres-y-liturgia\/","title":{"rendered":"PADRES Y LITURGIA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Significado del tema &#8211; II. Piedad objetiva &#8211; III. Piedad comunitaria &#8211; IV. El sentido del misterio &#8211; V. El valor de la palabra &#8211; VI. Sentido b\u00ed\u00adblico &#8211; VII. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Significado del tema<br \/>\nNo se pretende hablar aqu\u00ed\u00ad de los padres como fuente espec\u00ed\u00adfica y documental de la liturgia. Si quisi\u00e9ramos repasar los textos patr\u00ed\u00adsticos que nos informan de la historia de la liturgia -comenzando desde los cc. 61ss de la 1 Apolog\u00ed\u00ada de san Justino a los op\u00fasculos de Tertuliano sobre el bautismo, la penitencia y la oraci\u00f3n; las catequesis de san Cirilo y de Juan de Jerusal\u00e9n o de Teodoro de Mopsuestia, las recientemente descubiertas de san Juan Cris\u00f3stomo, la Traditio de Hip\u00f3lito, el Eucologio de Serapi\u00f3n, el De mysteriis y el De sacramentis de san Ambrosio-, no bastar\u00ed\u00ada ni un curso entero. Tampoco se pretende aqu\u00ed\u00ad espigar entre el interesante material de conceptos y de expresiones patr\u00ed\u00adsticas que han pasado despu\u00e9s a los textos lit\u00fargicos o, viceversa, de la fraseolog\u00ed\u00ada lit\u00fargica familiar a ciertos padres. El trabajo realizado por el padre Marcel Havard sobre la presencia dispersa de la patr\u00ed\u00adstica en los textos moz\u00e1rabes se podr\u00ed\u00ada extender en \u00faltimo t\u00e9rmino a otra literatura lit\u00fargica, del mismo modo que se podr\u00ed\u00adan estudiar en otros padres las reminiscencias lit\u00fargicas que, como ha demostrado dom Morin, son familiares en Arnobio el Joven.<\/p>\n<p>Para mantenernos en los l\u00ed\u00admites de esta voz y para proceder con un cierto orden, se podr\u00ed\u00ada formular el tema de este modo: la aportaci\u00f3n del estudio de los padres al conocimiento y la apreciaci\u00f3n de la liturgia, incluso fuera de sus obras propiamente lit\u00fargicas, teniendo en cuenta ciertas caracter\u00ed\u00adsticas e instancias comunes a la literatura patr\u00ed\u00adstica, instancias y caracter\u00ed\u00adsticas relativas a diferentes sectores de la doctrina y de la espiritualidad.<\/p>\n<p>No queremos afirmar que tales caracter\u00ed\u00adsticas pertenezcan de modo exclusivo al mundo de la patr\u00ed\u00adstica; algunas forman parte de toda la gran tradici\u00f3n cat\u00f3lica, que en los padres ha tenido su expresi\u00f3n primitiva, una de las expresiones m\u00e1s aut\u00e9nticas y vigorosas. Por otra parte, es necesario tener en cuenta en el campo de la patr\u00ed\u00adstica las diferencias de ambiente y de personalidad.. Quisi\u00e9ramos, por tanto, destacar algunos trazos precisos y concretos que den una base segura a nuestras consideraciones, con el estudio de lo que se podr\u00ed\u00ada llamar el clima religioso cultural en el que se ha ido formando la liturgia, derivando de \u00e9l algunas de sus caracter\u00ed\u00adsticas. En una investigaci\u00f3n de este tipo se parte de una constataci\u00f3n hist\u00f3rica demasiado clara para que sea necesario ilustrarla: en su n\u00facleo esencial la liturgia se constituy\u00f3 en la edad patr\u00ed\u00adstica, pese a que continu\u00f3 desarroll\u00e1ndose y enriqueci\u00e9ndose, al mismo tiempo que se purificaba unas veces y otras se desnaturalizaba y volv\u00ed\u00ada \u00e1rida.<\/p>\n<p>II. Piedad objetiva<br \/>\nComencemos por subrayar el car\u00e1cter de piedad objetiva que presenta la patr\u00ed\u00adstica, y que marca de por s\u00ed\u00ad, de modo evidente, la liturgia y la espiritualidad lit\u00fargica. Cuando se habla de piedad objetiva de los padres, no se pretende de hecho excluir el coloquio \u00ed\u00adntimamente personal. Se tendr\u00ed\u00ada que ignorar a san Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada, a Or\u00ed\u00adgenes, a san Ambrosio o a san Agust\u00ed\u00adn. Recu\u00e9rdese la jaculatoria Domine Jesu de san Ambrosio, que adorna sus discursos y tratados, y las breves oraciones en que con tanta espontaneidad prorrumpe a veces el exegeta o el orador. Respecto de san Agust\u00ed\u00adn, bastar\u00e1 mencionar los Soliloquios y las Confesiones. Al hablar de piedad objetiva se quiere subrayar, sin negar la intimidad del coloquio con Dios o con Cristo, una cierta actitud espiritual que domina ampliamente en el culto lit\u00fargico.<\/p>\n<p>Es muy claro mientras tanto que en la base de la espiritualidad de los padres est\u00e1 el misterio revelado, no el puro dato ni el sentimiento. Es el misterio revelado lo que constituye su meollo: trinidad, encarnaci\u00f3n, iglesia. Recu\u00e9rdese, en este aspecto, el puesto que ocupa el tema soteriol\u00f3gico en el sentido m\u00e1s amplio (referido no s\u00f3lo a la acci\u00f3n del Verbo encarnado, sino tambi\u00e9n a la del Esp\u00ed\u00adritu Santo, es decir, a toda la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n) en la dogm\u00e1tica de los padres. Est\u00e1 claro que tal actitud es una base para el desarrollo y la caracterizaci\u00f3n de la espiritualidad objetiva. Pensemos en la importancia que tiene en los padres el tema b\u00ed\u00adblico, explicado mediante la predicaci\u00f3n y los tratados teol\u00f3gicos, para fundar la piedad. Todo esto da a su piedad un car\u00e1cter eminentemente objetivo. Quien no tiene cierta familiaridad con los padres no puede evitar un cierto sentimiento de sorpresa al leer algunos de sus escritos, especialmente ciertos discursos, ante lo que, seg\u00fan la concepci\u00f3n hoy en boga, se considera una laguna. T\u00f3mense, por ejemplo, las numerosas predicaciones de san Agust\u00ed\u00adn y de san Le\u00f3n Magno sobre la navidad y sobre la pasi\u00f3n. En vano buscaremos en ellas las efusiones de sentimiento familiares a la piedad medieval y a la piedad (si de piedad se trata) de nuestros d\u00ed\u00adas. Y esto se puede notar desde el principio, ya en la homil\u00ed\u00ada sobre la pasi\u00f3n de Melit\u00f3n, en la Ep\u00ed\u00adstola de Bernab\u00e9 (que, seg\u00fan especialistas recientes, ser\u00ed\u00ada tambi\u00e9n una homil\u00ed\u00ada pascual). Incluso los autores de gran sentimiento, como san Gregorio Nacianceno, cuando cantan el misterio lit\u00fargico son unos maestros y adoradores que hacen muy pocas concesiones al derramamiento del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Piedad objetiva. Dios -as\u00ed\u00ad parece que suena la respuesta que dan los padres al don divino , Dios ha revelado un misterio que nosotros creemos, adoramos y hacemos nuestro en la vida. No es que el sentimiento est\u00e9 fuera de lugar, pero no ocupa ciertamente el primer puesto. La actitud de los padres frente al misterio se puede resumir tal vez en esta conclusi\u00f3n del discurso De apostolis et fide, de Eusebio de Emesa, predicador no demasiado conocido: \u00abConsueta celebremus, ad gratiarum actionem convertamur, Patrem adoremus, Filium confiteamur per Spiritum, glorificemus unitatem, sequamur pacem, et uni per unum in uno, ab una ecclesia, gloriam referamus: nongenito Patri, per Unigenitum, in uno Spiritu Sancto, gloria, imperium, honor et nunc et semper et per omnia saecula saeculorum. Amen\u00bb (\u00abCelebremos los misterios en los que solemos participar, recurramos a la acci\u00f3n de gracias, adoremos al Padre, confesemos al Hijo por medio del Esp\u00ed\u00adritu, glorifiquemos la unidad, sigamos la paz; y convertidos en una sola cosa por medio de quien es uno y en el uno, desde la \u00fanica iglesia hagamos resonar la gloria: al ing\u00e9nito Padre por medio del Unig\u00e9nito, en el \u00fanico Esp\u00ed\u00adritu Santo, gloria, poder y honor ahora y siempre y por todos los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u00bb).<\/p>\n<p>Para darse cuenta de la importancia que tiene esta visi\u00f3n del misterio, en cuanto expresi\u00f3n de piedad objetiva, obs\u00e9rvese la plenitud de significado que asumen en san Le\u00f3n Magno los t\u00e9rminos renovar y reparar, tan frecuentes en la contemplaci\u00f3n del misterio lit\u00fargico y en la invocaci\u00f3n de los frutos correspondientes. De aqu\u00ed\u00ad el que los padres se explayen, cuando ilustran el misterio lit\u00fargico, en la consideraci\u00f3n doctrinal y teol\u00f3gica, a pesar de no estar dando lecciones de teolog\u00ed\u00ada, sino hablando al pueblo como pastores.<\/p>\n<p>Esto vale tambi\u00e9n para la catequesis. \u00abLa catequesis de los padres, en cuanto est\u00e1 en relaci\u00f3n con los datos de hecho del dep\u00f3sito com\u00fan de la fe, y no con veleidades personales, es una catequesis objetiva\u00bb.<\/p>\n<p>La conciencia del car\u00e1cter objetivo de la liturgia, fundada en la fe y en los misterios, es bien clara en los padres, como lo demuestra tambi\u00e9n \u00abla apelaci\u00f3n\u00bb que ellos hacen, no raras veces en clave pol\u00e9mica, \u00aba los usos y a las f\u00f3rmulas lit\u00fargicas\u00bb para sostener su tesis \u00ab. Un ejemplo caracter\u00ed\u00adstico: \u00abDesde el momento en que los cristianos comienzan a reflexionar sobre el dogma trinitario, sea para defenderlo, sea para tomar conciencia m\u00e1s clara de su contenido y defenderse contra las desviaciones her\u00e9ticas, las doxolog\u00ed\u00adas y las f\u00f3rmulas lit\u00fargicas han llamado su atenci\u00f3n y se han encontrado en la documentaci\u00f3n de todas las controversias, en raz\u00f3n de su particular autoridad\u00bb<br \/>\nSin salirnos de este campo, es necesario tener presente lo que se puede llamar el sentido vital de la liturgia en los padres. Piedad objetiva no quiere decir en absoluto una piedad al margen de la vida, sino m\u00e1s bien una piedad que orienta la vida no seg\u00fan el sentimiento que pasa, sino seg\u00fan la realidad cre\u00ed\u00adda, meditada, vivida, del misterio que se celebra. De hecho, como se ha observado respecto de la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito, \u00abse trata (&#8230;) de una tradici\u00f3n no fijada en el inmovilismo, sino bien viva y activa\u00bb; cosa que no siempre sucede. Es en la edad patr\u00ed\u00adstica cuando comienzan a florecer las oraciones destinadas a las diversas horas de la jornada, desde el Gloria in excelsis (titulado himno matutino en el c\u00f3dice alejandrino de la biblia y oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana en las Constituciones Apost\u00f3licas) a la \u00abeucarist\u00ed\u00ada lucernaria\u00bb (epilychnios eucharistia), todav\u00ed\u00ada usada como oraci\u00f3n de la tarde entre los griegos; los himnos de san Ambrosio, familiares a la piedad de san Agust\u00ed\u00adn; o los poemas de Prudencio. No son todas oraciones lit\u00fargicas en sentido estricto, pero florecen en el clima de una vida lit\u00fargica intensa. Este sentido de la liturgia, como alguien que acompa\u00f1a en el camino de la vida en cada uno de sus recodos, lo encontramos en ciertas oraciones de san Gregorio Nacianceno, en las que los acontecimientos personales se encuadran espont\u00e1neamente en la consideraci\u00f3n del misterio lit\u00fargico. Lo mismo podr\u00ed\u00adamos decir de la vida social: pi\u00e9nsese en los ecos que las ansias y las desventuras de su tiempo despiertan en la predicaci\u00f3n de un san Juan Cris\u00f3stomo, de un san M\u00e1ximo de Tur\u00ed\u00adn, de un san Agust\u00ed\u00adn, de un san Le\u00f3n Magno, de un san Gregorio Magno; y esto mismo puede aplicarse tambi\u00e9n a la oraci\u00f3n, cuando tenemos los elementos para datar ciertas composiciones lit\u00fargicas.<\/p>\n<p>El valor de la liturgia, tal como es vista y vivida por los padres (y de toda su mentalidad religiosa), est\u00e1 sobre todo en las ideas-forma que les inspiran y que ellos eficazmente comunican.<\/p>\n<p>III. Piedad comunitaria<br \/>\nEl fundamento teol\u00f3gico de esta segunda caracter\u00ed\u00adstica es evidente: es la realidad de la iglesia, que tiene su centro en Cristo, representado por el obispo (recu\u00e9rdese a san Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada); es el sentido de la iglesia como cuerpo, como Christus Lotus \u00ab. La expresi\u00f3n cultual en los primeros siglos revela muy claramente esta actitud de piedad comunitaria: el centro de la vida cultual es la eucarist\u00ed\u00ada, celebrada por el obispo en uni\u00f3n con el clero (s\u00f3lo cuando las exigencias pastorales lo hagan necesario se celebrar\u00e1 la eucarist\u00ed\u00ada en diversas zonas de la ciudad y el clero no podr\u00e1 estar en su totalidad en torno a su obispo)'\u00bb. Pensemos en el significado comunitario que asume la administraci\u00f3n del bautismo. La preparaci\u00f3n y la administraci\u00f3n de este sacramento ocupan al obispo y a toda la comunidad de tal modo que sit\u00faan la iniciaci\u00f3n cristiana en el centro de la vida de la asamblea. Pensemos en la oraci\u00f3n com\u00fan, en las formas que nos son conocidas en la edad patr\u00ed\u00adstica; pensemos en el canto. Pero lo que importa hacer notar, m\u00e1s todav\u00ed\u00ada que las formas, que no pueden no cambiar, es la intenci\u00f3n, el esp\u00ed\u00adritu, que expresa algo esencial a la visi\u00f3n cat\u00f3lica de la realidad. Recordemos la oraci\u00f3n universal de Clemente Romano, en la que el sentido comunitario se revela de modo tan evidente (Primera Carta a los Corintios 59,3-61,3). Es en este clima donde florece la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n con todos sus vigorosos desarrollos. Es bien claro en los padres el esfuerzo por elevar a toda la comunidad a la contemplaci\u00f3n y a la vida del misterio cuando ense\u00f1an, invitan a la oraci\u00f3n o proponen a todos los fieles un programa integral de vida cristiana. Pi\u00e9nsese en ciertas elevaciones, en ciertas confidencias contemplativas que, casi se dir\u00ed\u00ada, se le escapan a san Agust\u00ed\u00adn en las Enarrationes in Psalmos (me estoy refiriendo a las dirigidas al pueblo en la predicaci\u00f3n). Pi\u00e9nsese tambi\u00e9n en un san Le\u00f3n Magno, en su modo de presentar el misterio de navidad o de la pascua como la expresi\u00f3n plena de la vida cristiana.<\/p>\n<p>IV. El sentido del misterio<br \/>\nYa el mismo vocabulario es muy interesante en este campo. En los \u00faltimos decenios se han multiplicado los estudios en torno a los t\u00e9rminos mysterium y, sobre todo, sacramentum&#8217;\u00c2\u00b0, vocablos particularmente ricos de significado. Sin pas\u00e1r revista a las diversas acepciones que se contienen en esos t\u00e9rminos, bastar\u00e1 notar aqu\u00ed\u00ad que es com\u00fan a los padres el sentido de una realidad sagrada que viene de Dios y que el hombre acepta sin entenderla totalmente, adorando, alabando, dando gracias. Es la actitud concorde no s\u00f3lo de algunos padres de tendencia fuertemente tradicionalista, que ignoran o rechazan la elaboraci\u00f3n racional de la verdad revelada, sino tambi\u00e9n de los especulativos m\u00e1s comprometidos y audaces, de Or\u00ed\u00adgenes, de san Gregorio Nacianceno, de san Gregorio Niseo, de san Agust\u00ed\u00adn. Sin duda el sentido profundo del misterio ha sido para ellos una salvaguarda de la ortodoxia y del esp\u00ed\u00adritu de fe y de oraci\u00f3n, de igual modo que la actitud de humilde y profunda adoraci\u00f3n inspira la acci\u00f3n lit\u00fargica.<\/p>\n<p>Obviamente, el sentido del misterio caracteriza tambi\u00e9n la catequesis de los padres, en \u00ed\u00adntima conexi\u00f3n con la liturgia.<br \/>\nSin embargo, no se comete una injusticia con los padres si se reconoce que la manera con frecuencia insatisfactoria en que ellos se han servido del locus theologicus de la liturgia \u00abse debe tal vez tambi\u00e9n al hecho de que la han tratado con frecuencia con un esp\u00ed\u00adritu demasiado m\u00ed\u00adstico, como algo que casi participa de la revelaci\u00f3n\u00bb; actitud que debe ser juzgada, como es obvio, teniendo siempre muy presente el ambiente hist\u00f3rico en que ellos se movieron.<\/p>\n<p>V. El valor de la palabra<br \/>\nLos antiguos reconocieron y exaltaron el valor de la palabra, considerada en su significado esencial de expresi\u00f3n, de est\u00ed\u00admulo, de alimento del pensamiento y, en general, de la vida espiritual. Basta pensar en la palabra logos (raz\u00f3n y pensamiento entre los griegos). Es conocida la importancia de tal actitud en los aspectos culturales; la cultura antigua es cultura de la palabra, cultura ret\u00f3rica, favorecida por la costumbre de leer en voz alta. Tal actitud ha tenido una importancia decisiva en la formaci\u00f3n de los textos lit\u00fargicos esenciales. Es verdad que en la patr\u00ed\u00adstica encontramos textos que parecen contradecir este culto de la palabra, porque es frecuente entre los padres la condena de los artificios ret\u00f3ricos, pero precisamente en cuanto con ellos se traiciona el significado aut\u00e9ntico de la palabra, del logos, sometiendo al artificio lo que debe ser comunicaci\u00f3n sincera de pensamiento y de vida. En realidad, los padres muestran una gran confianza en la palabra. No hablo s\u00f3lo de un Or\u00ed\u00adgenes fil\u00f3logo y exegeta, que pide a la palabra precisa de la biblia el secreto del misterio divino; de un san Agust\u00ed\u00adn, controversista que conf\u00ed\u00ada a la palabra del que contradice la suerte de la verdad a la que quiere conducir a los errantes; hablo, en general, de la confianza manifestada por el cuidado que los padres tienen de la palabra, tanto en la ense\u00f1anza y en la exhortaci\u00f3n como en el culto. L\u00e9ase despacio la oraci\u00f3n [supra, I III] de Clemente Romano, para captar el sentido musical que anima en ella a la palabra. Todo san Cipriano ha de ser tenido en cuenta a este prop\u00f3sito, como el orador y el escritor que pone al servicio del ministerio apost\u00f3lico ese arte de la palabra que la concepci\u00f3n de aquel tiempo situaba en el centro de la cultura. Lo que en Cipriano es un uso constante, en otros, como por ejemplo en san Gregorio Nacianceno y en el mismo san Agust\u00ed\u00adn, encontrar\u00e1 la justificaci\u00f3n consabida. Ser\u00ed\u00ada f\u00e1cil alargar la lista de nombres a este respecto.<\/p>\n<p>La liturgia conserva esta caracter\u00ed\u00adstica, que ha asumido de la \u00e9poca de los padres, del uso de una palabra cultivada, no siempre libre de artificios, siempre sellada con esa impronta de nobleza que debe caracterizar todo lo que hace referencia al culto divino.<\/p>\n<p>VI. Sentido b\u00ed\u00adblico<br \/>\nNo se quiere hablar aqu\u00ed\u00ad del uso de la biblia en la liturgia [-> Biblia y liturgia], sino del sentido b\u00ed\u00adblico de los padres, que opera en la liturgia. Es en la biblia donde los padres encuentran su teolog\u00ed\u00ada, la sustancia del discurso doctrinal en la predicaci\u00f3n y en el tratado, el alimento de la meditaci\u00f3n, la materia moral y asc\u00e9tica.<br \/>\nEl sentido de la biblia se traduce de forma evidente tambi\u00e9n en el lenguaje de los padres. \u00abEs un hecho bien conocido para quien tenga alguna familiaridad con los antiguos escritores cristianos griegos y latinos. Nutridos por la asidua lectura de los libros santos, no s\u00f3lo sacaban de ella la m\u00e9dula de su pensamiento, sino que asum\u00ed\u00adan espont\u00e1neamente sus expresiones, im\u00e1genes y ademanes, de modo que se debe hablar de un influjo de \u00ed\u00adndole propiamente literaria. De este modo su estilo adquiere un colorido nuevo, que a veces tiene un aire de exotismo y traiciona la intrusi\u00f3n de elementos heterog\u00e9neos, mientras que representa tambi\u00e9n, en ciertos escritores mejor dotados, un enriquecimiento del patrimonio literario familiar a los cl\u00e1sicos. Es un \u00ed\u00admpetu nuevo que irrumpe en la corriente de la forma cl\u00e1sica, transform\u00e1ndose en un nuevo mundo, no s\u00f3lo de ideas religiosas y morales, sino tambi\u00e9n de im\u00e1genes y de actitudes literarias\u00bb.<\/p>\n<p>Lo mismo hay que decir de los textos lit\u00fargicos tanto de la edad patr\u00ed\u00adstica como del medievo.<\/p>\n<p>Viniendo ahora al uso exeg\u00e9tico que los padres hacen de la biblia, se sabe que se manifiestan en \u00e9l tendencias diversas y opuestas. Sin ocuparnos en particular de tales diferencias, que conviene tambi\u00e9n tener presentes, aqu\u00ed\u00ad se anotar\u00e1n de pasada algunas caracter\u00ed\u00adsticas comunes a la ex\u00e9gesis patr\u00ed\u00adstica, que se advierten tambi\u00e9n constantemente en la liturgia.<\/p>\n<p>Antes de la reforma de la -> liturgia de las Horas, recomendada por el Vat. II, quien no ten\u00ed\u00ada un cierto conocimiento de la patr\u00ed\u00adstica encontraba con frecuencia dificultades en numerosas lecturas de los padres, que parec\u00ed\u00adan constituir un acertijo. Pero tambi\u00e9n en la nueva situaci\u00f3n, sin duda muy mejorada, convendr\u00e1 se\u00f1alar algunas caracter\u00ed\u00adsticas de la ex\u00e9gesis patr\u00ed\u00adstica que nos ayuden a comprender el uso que la liturgia hace de la biblia. \u00bfCu\u00e1l es la finalidad de la ex\u00e9gesis seg\u00fan los padres? Lo dijo Or\u00ed\u00adgenes de forma particularmente feliz: \u00abLas Escrituras, en su conjunto, en cuanto comprendidas exactamente y a fondo, no constituyen, pienso, sino los primer\u00ed\u00adsimos elementos y una introducci\u00f3n, de hecho muy sumaria, respecto de la totalidad del conocimiento\u00bb.<\/p>\n<p>a) Como se ha observado, a Or\u00ed\u00adgenes \u00able importa no s\u00f3lo interpretar el sentido de las palabras, sino tambi\u00e9n captar la intenci\u00f3n de Dios, que habla en las expresiones de la biblia; m\u00e1s a\u00fan, a Dios mismo\u00bb. San Gregorio Niseno se expresa de modo similar: \u00abLa voz de Dios no reson\u00f3 en lengua hebrea ni en ning\u00fan tipo de lengua en uso entre las gentes, sino que todos los discursos de Dios que se leen en Mois\u00e9s o en los profetas no son otra cosa que indicaciones de la voluntad de Dios\u00bb. Es necesario saber qu\u00e9 es lo que Dios nos quiere decir, no tanto la manera en que nos lo quiere decir. La interpretaci\u00f3n espiritual tiene sus ra\u00ed\u00adces aqu\u00ed\u00ad, cualquiera que sea la legitimidad que de ella haya hecho este o aquel padre. Ella pretende ir m\u00e1s all\u00e1 de la corteza del significado inmediato para captar la intenci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>b) Un concepto b\u00e1sico en la ex\u00e9gesis patr\u00ed\u00adstica es la unidad de los Testamentos. El fundamento de esta concepci\u00f3n, que los padres tomaban de la misma biblia, es la unidad de su autor principal y el designio divino que se expresa en la biblia: la intenci\u00f3n de Dios. Las expresiones de tal idea son m\u00faltiples y muy importantes. Ante todo, el profetismo de la biblia, entendido en sentido mucho m\u00e1s amplio que en la ense\u00f1anza teol\u00f3gica com\u00fan: la tipolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica se ha convertido en una categor\u00ed\u00ada constante (cualquiera que sea su fundamento en los casos particulares) 32. Sobre este principio todos los padres est\u00e1n de acuerdo, incluso los m\u00e1s dedicados al estudio del sentido literal y ajenos a la ex\u00e9gesis aleg\u00f3rica. Tal criterio es dominante tambi\u00e9n en el uso lit\u00fargico.<\/p>\n<p>c) En conexi\u00f3n con el principio ahora mencionado est\u00e1 el concepto de la centralidad de Cristo. La unidad de los dos testamentos tiene su piedra angular en Cristo: en el Cristo hist\u00f3rico y en el Cristo m\u00ed\u00adstico. Agust\u00ed\u00adn no se cansa nunca de se\u00f1alar este canon interpretativo fundamental. Cristo habla en los ->I salmos, el Cristo que se alegra o sufre en su carne mortal, Cristo pesseguido o glorioso en su iglesia. La centralidad de Cristo, punto esencial en el pensamiento de los padres, es igualmente esencial para la comprensi\u00f3n de la liturgia.<br \/>\nd) La biblia y la iglesia. Dios no ha dado la biblia al fiel particular, sino a la iglesia, y como algo vivo, que la iglesia trata como depositaria y dispensadora, asistida por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, asociando la absoluta fidelidad de quien garantiza tal asistencia a la libertad propia del sensus fidei y del magisterio vivo, ejercido bajo el influjo del Esp\u00ed\u00adritu. Es bien conocido que en el uso lit\u00fargico se deja a veces a un lado el sentido literal, se usa la tipolog\u00ed\u00ada en abundante medida y no se reh\u00faye la consabida acomodaci\u00f3n.<br \/>\nEs la falta,de contacto con el mundo de la tradici\u00f3n, representado en primer lugar por la patr\u00ed\u00adstica, la que explica ciertos reproches dirigidos, no sin ligereza, a la ex\u00e9gesis lit\u00fargica.<\/p>\n<p>No quiere decirse que tal libertad (cuyo derecho no puede arrogarse el cristiano particular) exima de un estudio cr\u00ed\u00adtico, filol\u00f3gico e hist\u00f3rico de la biblia. Los mismos padres nos dan ejemplo de ello. El Or\u00ed\u00adgenes que propone las ex\u00e9gesis espirituales m\u00e1s audaces es el mismo que con un criticismo de fil\u00f3logo aguerrido e incansable cuida la edici\u00f3n hexaplar; el Agust\u00ed\u00adn que desconcierta con ciertas complicadas aritmolog\u00ed\u00adas que pretender\u00ed\u00adan encontrar sentidos ocultos en la palabra de Dios, es el mismo que discute el valor gramatical de un de o de un in, que confronta los diversos c\u00f3dices latinos o griegos a su alcance para llegar a una inteligencia m\u00e1s segura del texto sagrado.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, como se ha indicado, en la reciente reforma de la liturgia de las Horas se han tenido presentes las dificultades de que se habla. En la elecci\u00f3n m\u00e1s amplia y variada de las lecturas patr\u00ed\u00adsticas se ha prescindido de las que resultaban menos accesibles a la mentalidad de un cristiano de hoy, dando, en cambio, gran importancia a los textos m\u00e1s f\u00e1cilmente comprensibles y m\u00e1s susceptibles de una congruente utilizaci\u00f3n espiritual y pastoral.<\/p>\n<p>e) Queremos, finalmente, subrayar ciertas actitudes espirituales que sugieren los padres, con la exhortaci\u00f3n y el ejemplo, en el uso de la biblia, y que tienen continuos ecos en la liturgia.<\/p>\n<p>\u00abEl m\u00e9rito inestimable de la palabra divina, las riquezas inagotables que esconde, la necesidad que de ella tiene el hombre como luz de su camino y alimento de la vida espiritual, la dificultad que su inteligencia limitada encuentra frente a la sabidur\u00ed\u00ada infinita que habla en esas p\u00e1ginas, hacen necesario el esfuerzo sincero, el empe\u00f1o generoso en el estudio y en la meditaci\u00f3n de las mismas\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEs necesario acercarse al texto sagrado con buenas disposiciones morales\u00bb, entre las cuales es fundamental el amor a la verdad \u00ab.<\/p>\n<p>\u00abPero el hombre no puede por s\u00ed\u00ad solo acercarse dignamente a la palabra de Dios; tiene necesidad de la gracia divina, que debe impetrar con la oraci\u00f3n humilde y fervorosa.\u00bb<br \/>\nPi\u00e9nsese en la oraci\u00f3n que acompa\u00f1a y sigue a la lectura del evangelio en la misa para obtener que el Se\u00f1or limpie el coraz\u00f3n y los labios de quien debe anunciar la palabra divina. T\u00e9ngase tambi\u00e9n en cuenta el vers\u00ed\u00adculo que introduce las lecturas en la hora del oficio destinada a las mismas.<\/p>\n<p>Recu\u00e9rdese ese procedimiento de san Agust\u00ed\u00adn, convertido casi en un topos: antes de emprender la lectura del texto b\u00ed\u00adblico que va a explicar, ora e invita a los fieles a orar; y cuando se encuentra ante una dificultad exeg\u00e9tica, exhorta de nuevo a los oyentes a la oraci\u00f3n 3&#8243;.<\/p>\n<p>VII. Conclusi\u00f3n<br \/>\nEs necesario estudiar a los padres tambi\u00e9n con el fin de comprender mejor la liturgia; del mismo modo que es necesario, para comprender a los padres, tener bien presente la liturgia en su significado aut\u00e9ntico y en su actuaci\u00f3n concreta. Es necesario tambi\u00e9n, respecto. de las relaciones entre patr\u00ed\u00adstica y liturgia, que tal estudio se cultive seg\u00fan todas las exigencias de la cr\u00ed\u00adtica; y se ha hecho mucho en este sentido. Lo importante es no permitir que se pierda este patrimonio de doctrina y de espiritualidad, sin el que dif\u00ed\u00adcilmente se podr\u00e1 tener una comprensi\u00f3n adecuada de la liturgia, pues \u00e9sta refleja todo un mundo de pensamiento y de vida que la patr\u00ed\u00adstica ha expresado con una conciencia y un vigor que hacen de sus p\u00e1ginas un monumento perenne y siempre actual del pensamiento y de la vida cristianos.<\/p>\n<p>M. Pellegrino<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Dani\u00e9lou J., Sacramentos y culto seg\u00fan los ss. Padres, Guadarrama, Madrid 1962; La catequesis en los primeros siglos, Studium, Madrid 1975; Olivar A., La lectura de los ss. Padres, en \u00abPhase\u00bb 3 (1961) 9-13; O\u00f1atibia 1., La catequesis lit\u00fargica de los Padres, ib, 118 (1980) 281-294; Oriol J., Las lecturas patr\u00ed\u00adsticas y hagiogr\u00e1ficas del nuevo Breviario, ib, 57 (1970) 303-304; Vagaggini C., El sentido teol\u00f3gico de la liturgia, BAC 181, Madrid 1959, 549-586; Verd G.M., La predicaci\u00f3n patr\u00ed\u00adstica espa\u00f1ola, en EE 47 (1972) 227-251.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Significado del tema &#8211; II. Piedad objetiva &#8211; III. Piedad comunitaria &#8211; IV. El sentido del misterio &#8211; V. El valor de la palabra &#8211; VI. Sentido b\u00ed\u00adblico &#8211; VII. Conclusi\u00f3n. I. Significado del tema No se pretende hablar aqu\u00ed\u00ad de los padres como fuente espec\u00ed\u00adfica y documental de la liturgia. Si quisi\u00e9ramos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padres-y-liturgia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPADRES Y LITURGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17162","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17162","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17162"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17162\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17162"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17162"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17162"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}