{"id":17163,"date":"2016-02-05T11:10:18","date_gmt":"2016-02-05T16:10:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pascua-y-pentecostes\/"},"modified":"2016-02-05T11:10:18","modified_gmt":"2016-02-05T16:10:18","slug":"pascua-y-pentecostes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pascua-y-pentecostes\/","title":{"rendered":"PASCUA Y PENTECOSTES"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Del pentecost\u00e9s jud\u00ed\u00ado al cristiano &#8211; II. La celebraci\u00f3n del tiempo pascual.<\/p>\n<p>I. Del pentecost\u00e9s jud\u00ed\u00ado al cristiano<br \/>\nEntre las fiestas de Israel, la m\u00e1s citada en la Sagrada Escritura es la pascua. En tiempo de Jes\u00fas era considerada la m\u00e1s importante. Como prenotando de la cincuentena pascual cristiana, interesa particularmente ahora su conexi\u00f3n con la gran fiesta jud\u00ed\u00ada de las semanas, o pentecost\u00e9s. Su nombre m\u00e1s tradicional de fiesta de las semanas (Exo 24:22) la relaciona, al final de estas siete, con la de los \u00e1zimos (Deu 16:9). La fiesta, en conexi\u00f3n as\u00ed\u00ad con la pascua, es dependiente de ella, por lo menos, en cuanto al d\u00ed\u00ada de su celebraci\u00f3n. En el juda\u00ed\u00adsmo helen\u00ed\u00adstico lleva el nombre del d\u00ed\u00ada, quincuag\u00e9simo, e pentekoste (emeia), es decir, pentecost\u00e9s.<\/p>\n<p>Mientras que la fiesta jud\u00ed\u00ada significaba en un principio la fiesta de la cosecha, y en los albores del cristianismo la conmemoraci\u00f3n de la alianza del Sina\u00ed\u00ad el d\u00ed\u00ada quincuag\u00e9simo, para los cristianos es un tiempo que se prolonga durante cincuenta d\u00ed\u00adas. La duraci\u00f3n cincuentenaria y la celebraci\u00f3n del Se\u00f1or resucitado, en las m\u00faltiples facetas del -> misterio pascual, es la novedad radical de la pascua cristiana. La traducci\u00f3n, intencionalmente en plural, Dum complerentur dies Pentecostes, del singular de los Hechos de los Ap\u00f3stoles (Heb 2:1), en la Biblia Vulgata, es indicativo de c\u00f3mo en el s. IV se entend\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad la pascua. Tan pronto como entr\u00f3 la fiesta en la historia del cristianismo, fue vista ya como este sagrado espacio cincuentenario de d\u00ed\u00adas, que inaugura el primer domingo, como continuaci\u00f3n de la noche santa, punto culminante de la celebraci\u00f3n pascual.<\/p>\n<p>Entre los autores antiguos que nos permiten conectar con los or\u00ed\u00adgenes cristianos, el m\u00e1s citado es Tertuliano, quien, entre otros, nos ofrece el c\u00e9lebre texto en el que presenta pentecost\u00e9s como un espacio de tiempo que se caracteriza por la misma solemnidad de alegr\u00ed\u00ada Tantundem spatio pentecostes, quae eadem exultationis solemnitate dispungitur. Grande y \u00fanico d\u00ed\u00ada de fiesta celebrado con gran alegr\u00ed\u00ada. En el s. II el d\u00ed\u00ada quincuag\u00e9simo aparece distinguido de los otros, bien sea por su car\u00e1cter conclusivo del per\u00ed\u00adodo o bien por su conexi\u00f3n con el evento de la ascensi\u00f3n o de la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>El sentido de pascua, prolongada durante el tiempo de pentecost\u00e9s, es en los tres primeros siglos un hecho universal; lo mismo se encuentra en las iglesias del Asia Menor, Egipto, norte de Africa, que en las de Roma o la Galia. Por otra parte, aun cuando en el s. v prevalece el sentido restrictivo a favor de la autonom\u00ed\u00ada del d\u00ed\u00ada quincuag\u00e9simo, no desaparece el significado antiguo. El precioso texto de M\u00e1ximo de Tur\u00ed\u00adn, entre otros que podr\u00ed\u00adan citarse, revela c\u00f3mo adentrado este siglo la pascua conserva su sentido de gran domingo Instar Dominicae, iota quinquaginta dierum curricula celebrantur&#8230; Naturalmente que la costumbre de rezar de pie y el no ayunar en este per\u00ed\u00adodo, o cualquier otro signo que ponga de manifiesto la gran alegr\u00ed\u00ada de pascua, aparecen por doquier, con exclusi\u00f3n de las formas penitenciales.<\/p>\n<p>Un proceso evolutivo, al que no es ajena la influencia del libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, llevar\u00e1 poco a poco a festejar el domingo de la conclusi\u00f3n como el de la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo. En el s. 4 v, iglesias como la de Constantinopla, Roma, Mil\u00e1n y la de la Pen\u00ed\u00adnsula Ib\u00e9rica empezaron a individualizar este aspecto de la celebraci\u00f3n pascual. Por la misma raz\u00f3n, la ascensi\u00f3n pasar\u00e1 de ser una manifestaci\u00f3n mayor del Resucitado sin d\u00ed\u00ada determinado a una fiesta propia. Es bien significativo, por cierto, del sentido unitario de la quincuag\u00e9sima el hecho de que empezara celebr\u00e1ndose la ascensi\u00f3n en el d\u00ed\u00ada cincuenta. Cuando hacia el a\u00f1o 400 se empieza a celebrar el d\u00ed\u00ada cuadrag\u00e9simo, como propio de las ascensi\u00f3n, se reserv\u00f3 el d\u00ed\u00ada cincuenta como el de la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La \u00e9poca de oro del catecumenado y de las catequesis bautismales privilegiar\u00e1 la primera semana de pascua con el domingo d\u00ed\u00ada octavo, llamado por esta raz\u00f3n in Albis.<\/p>\n<p>II. La celebraci\u00f3n del tiempo pascual<br \/>\nCriterios hist\u00f3ricos y teol\u00f3gicos han devuelto al tiempo pascual su car\u00e1cter cincuentenario, un tanto olvidado durante siglos. Fund\u00e1ndose en ellos, la reforma del concilio Vat. II ha restablecido en los libros lit\u00fargicos actuales el genuino sentido de la pascua. Con su ayuda, la comunidad que celebra la pascua descubre su sentido. As\u00ed\u00ad es claro en los prenotandos del Misal Romano, donde se dice taxativamente que los cincuenta d\u00ed\u00adas que van de la resurrecci\u00f3n hasta el domingo de pentecost\u00e9s han de celebrarse con tal alegr\u00ed\u00ada y exultaci\u00f3n, como si se tratara de un solo y \u00fanico d\u00ed\u00ada festivo, como \u00abun gran domingo\u00bb (san Atanasio)<br \/>\nLos domingos se llaman domingos de pascua, y no como antes, domingos de despu\u00e9s de pascua. En la misa vespertina de la vigilia del domingo de pentecost\u00e9s recordamos que el Se\u00f1or \u00abha querido que la celebraci\u00f3n de la pascua durase simb\u00f3licamente cincuenta d\u00ed\u00adas y acabase con el d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s\u00bb. El creyente es invitado a cantar el c\u00e1ntico nuevo del aleluya pascual. Dios quiera que el que lo cante ponga en armon\u00ed\u00ada su vida con sus labios, su boca y la conciencia (san Agust\u00ed\u00adn)&#8217;. Las cincuenta misas festivas y feriales de este tiempo son la fe pascual hecha plegaria, expresada en la formulaci\u00f3n de cada una de sus oraciones. La teolog\u00ed\u00ada pascual puede completarse a trav\u00e9s de los cinco nuevos prefacios, m\u00e1s los dos de la ascensi\u00f3n y el de pentecost\u00e9s. Los oficios contenidos en la Oraci\u00f3n de las Horas expresan la fe y la alabanza pascual, que alcanzan las m\u00e1s variadas formas en los diversos elementos que los componen. Pero es sobre todo en la selecci\u00f3n y en la abundancia de la palabra de Dios, que se encuentra en los leccionarios del tiempo pascual, donde la fiesta despliega su pleno significado.<\/p>\n<p>En leccionario dominical ofrece, en la primera lectura de la misa, una caracter\u00ed\u00adstica propia del mismo; los Hechos de los Ap\u00f3stoles reemplazan la del Antiguo Testamento. Exist\u00ed\u00ada ya el precedente en las liturgias -> orientales, -> ambrosiana e -> hisp\u00e1nica. Las tres lecturas son pr\u00e1cticamente distintas para cada uno de los domingos de los tres a\u00f1os, si exceptuamos el primer domingo de pascua, la ascensi\u00f3n y el domingo de pentecost\u00e9s. La raz\u00f3n se encuentra, por un lado, en la conveniencia de no prescindir de unas lecturas tan apropiadas para cada una de estas tres misas, al tiempo que se destaca la particular relevancia de estos d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>La primera lectura dominical se repite en un ciclo trienal, de manera que en cada uno de los tres a\u00f1os la comunidad escuche los fragmentos m\u00e1s importantes que hacen referencia a la primitiva comunidad cristiana, as\u00ed\u00ad como los discursos kerigm\u00e1ticos de Pedro y Pablo. La segunda lectura es semicontinua de la carta de san Pedro, de la primera de san Juan y del Apocalipsis, en los respectivos a\u00f1os A, B y C. Ha determinado la elecci\u00f3n de estos libros b\u00ed\u00adblicos su conocido car\u00e1cter pascual; la primera, llena de sentido bautismal; la segunda, como gu\u00ed\u00ada para el camino cristiano en la fe y la caridad; la tercera, como la gran visi\u00f3n del glorificado, que conserva las se\u00f1ales de la pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los textos de la tercera lectura, para los domingos de pascua, en su conjunto, son del cuarto evangelio. La preferencia por Juan se impone en raz\u00f3n de su predilecci\u00f3n a la amplia reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre el Cristo de la pascua. El segundo domingo, por raz\u00f3n del octavo d\u00ed\u00ada, repite los tres a\u00f1os la misma per\u00ed\u00adcopa evang\u00e9lica, que narra el acontecimiento. El evangelio de los tres primeros domingos es siempre un relato de resurrecci\u00f3n. Al terminarse \u00e9stos, en los restantes se recurre a la tradici\u00f3n, que ya usaba el cuarto evangelio, en el cap\u00ed\u00adtulo 10 de Juan, y en la selecci\u00f3n de textos del discurso de Jes\u00fas en la \u00faltima cena. El criterio, tan conforme con la tradici\u00f3n, permite de alguna manera ofrecer un c\u00ed\u00adrculo de evangelio de Juan, si se tiene en cuenta, adem\u00e1s, la cabida que ya tiene en la cuaresma, aunque no tan completo como el de los sin\u00f3pticos, para cada uno de los tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>La primera semana de pascua, al establecer formularios propios para la celebraci\u00f3n diaria de la -> eucarist\u00ed\u00ada, recibi\u00f3 como textos evang\u00e9licos las apariciones del Resucitado. La reforma actual ha respetado el criterio en continuaci\u00f3n con la gran tradici\u00f3n bautismal de esta semana. Los cristianos que celebran estas manifestaciones del Se\u00f1or de la vida son los bautizados, que en la pascua han recibido o renovado su incorporaci\u00f3n al Resucitado como se\u00f1or de la vida y de la muerte. La teolog\u00ed\u00ada paulina del bautismo se basa en la reincorporaci\u00f3n del cristiano al misterio pascual. De ella deriva la dimensi\u00f3n bautismal inherente a la pascua.<\/p>\n<p>La paz, la reconciliaci\u00f3n universal y el perd\u00f3n, el domingo como d\u00ed\u00ada de reuni\u00f3n, y sobre todo el Cordero inmolado y glorificado, que muestra las llagas, est\u00e1n en el centro de la asamblea dominical. El Se\u00f1or glorificado, donador del Esp\u00ed\u00adritu, funda el testimonio de la pascua, que la iglesia celebra, y que ha de anunciar. La admirable unidad de la pascua incluye las variad\u00ed\u00adsimas facetas del inefable misterio en el tiempo del bienaventurado pentecost\u00e9s cristiano. El prefacio, heredado de la noche santa y transmitido por el sacramentario Veronense, nos ofrece la feliz s\u00ed\u00adntesis: \u00e9l \u00abmuriendo destruy\u00f3 nuestra muerte, y resucitando restaur\u00f3 la vida\u00bb.<\/p>\n<p>J. Bellavista<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Bellavista J., Los temas mayores de la cincuentena pascual, en \u00abPhase\u00bb 110 (1979) 125-135; La actual _cincuentena pascual, en \u00abPhase\u00bb 1 I (1971) 223-231; Cabi\u00e9 R., La Pentec\u00f3te, Tournai 1965; Cantalamessa R., La Pasqua nella Chiesa Antica, Tur\u00ed\u00adn 1978; Casel O., La F\u00e9te de Pagues dans l \u00e9glise des P\u00e9res, Par\u00ed\u00ads 1963; Durrwel F.X., La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas misterio de salvaci\u00f3n, Barcelona 1962; Jounel P., Le cuele Pasea!, en L&#8217;Eglise en Pri\u00e9re IV, La liturgie et le temps, Tournai 1983, 69-77.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Del pentecost\u00e9s jud\u00ed\u00ado al cristiano &#8211; II. La celebraci\u00f3n del tiempo pascual. I. Del pentecost\u00e9s jud\u00ed\u00ado al cristiano Entre las fiestas de Israel, la m\u00e1s citada en la Sagrada Escritura es la pascua. En tiempo de Jes\u00fas era considerada la m\u00e1s importante. 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