{"id":17164,"date":"2016-02-05T11:10:20","date_gmt":"2016-02-05T16:10:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pastoral-liturgica\/"},"modified":"2016-02-05T11:10:20","modified_gmt":"2016-02-05T16:10:20","slug":"pastoral-liturgica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pastoral-liturgica\/","title":{"rendered":"PASTORAL LITURGICA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Relaci\u00f3n entre liturgia y pastoral: 1. La liturgia es pastoral; 2. La liturgia necesita una atenci\u00f3n pastoral; 3. Liturgia y pastoral frente a las \u00abculturas\u00bb &#8211; II. La pastoral lit\u00fargica en la teolog\u00ed\u00ada pastoral: 1. El lugar de la pastoral lit\u00fargica en la teolog\u00ed\u00ada pastoral: 2. La calificaci\u00f3n pastoral de la pastoral lit\u00fargica: a) Originalidad de la teolog\u00ed\u00ada pastoral, b) La reflexi\u00f3n pastoral de la iglesia espa\u00f1ola, c) Influjo de las perspectivas pastorales en la pastoral lit\u00fargica; 3. La calificaci\u00f3n lit\u00fargica de la acci\u00f3n pastoral &#8211; III. La pastoral lit\u00fargica en relaci\u00f3n con los ritos y las asambleas: 1. Interpretaci\u00f3n pastoral de los libros lit\u00fargicos: a) El proyecto teol\u00f3gico-pastoral de un rito, b) El \u00abprograma\u00bb ritual de una celebraci\u00f3n concreta, c) La direcci\u00f3n ejecutiva; 2. Valoraci\u00f3n pastoral de las asambleas lit\u00fargicas: a) Factores condicionantes de la expresi\u00f3n de la celebraci\u00f3n, b) Factores condicionantes de la misma posibilidad de la celebraci\u00f3n; 3. Conducci\u00f3n pastoral de las celebraciones: a) Asegurar la verdad humana de los signos lit\u00fargicos, b) Hacer perceptibles las \u00abotras\u00bb realidades significadas, e) Insertar la celebraci\u00f3n en el horizonte experiencial-cultural de la asamblea &#8211; IV. Centros operativos de la pastoral lit\u00fargica: 1. Orientaciones de pastoral lit\u00fargica de la sede apost\u00f3lica; 2. Directivas nacionales de pastoral lit\u00fargica; 3. Programas de pastoral lit\u00fargica a nivel diocesano; 4. Actividades de pastoral lit\u00fargica a nivel parroquial.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n pastoral lit\u00fargica, que el Vat. II (SC 43) se propuso favorecer, ha asumido una considerable importancia tanto en los documentos eclesi\u00e1sticos como en las preocupaciones pastorales (pi\u00e9nsese, aunque no sea m\u00e1s, en algunas de las iniciativas que persiguen una seria preparaci\u00f3n para los sacramentos) o en la experiencia del pueblo cristiano, que se siente invitado a participar en las celebraciones y casi obligado a prepararse a los sacramentos. El hecho de que la liturgia debe tener un alcance pastoral y de que las celebraciones necesitan de una atenci\u00f3n pastoral son convicciones que ya se impusieron con mucho trabajo antes del Vat. II, y que incluso despu\u00e9s no han recibido toda la atenci\u00f3n necesaria, especialmente frente a los nuevos problemas.<\/p>\n<p>Relaci\u00f3n entre liturgia y pastoral<br \/>\nLos diversos modos de comprender la relaci\u00f3n entre liturgia y pastoral han evolucionado a lo largo de este siglo, pasando de la certeza de que la liturgia es pastoral (al menos como tendencia) a la constataci\u00f3n de que la liturgia debe ser objeto de una atenci\u00f3n pastoral, hasta las \u00faltimas perspectivas que consideran a la liturgia como un aspecto m\u00e1s de la globalidad de la praxis eclesial.<\/p>\n<p>1. LA LITURGIA ES PASTORAL.<\/p>\n<p>Frente a la pregunta: \u00bfC\u00f3mo se han producido las m\u00faltiples y diversas formas lit\u00fargicas?, Jungmann sosten\u00ed\u00ada que \u00abla respuesta en la preocupaci\u00f3n de la administraci\u00f3n eclesi\u00e1stica por la iglesia, por la iglesia como totalidad de los fieles, por la iglesia como plebs sancta, que bajo la direcci\u00f3n de sus pastores debe ya aqu\u00ed\u00ad, en su existencia terrena, ofrecer a Dios en oraci\u00f3n y sacrificio una servidumbre digna y de este modo santificarse\u00bb . Y conclu\u00ed\u00ada afirmando: \u00abLa liturgia celebrada vitalmente ha sido a lo largo de los siglos la forma m\u00e1s importante de la pastoral. Esto puede decirse ante todo de los siglos en los que la liturgia fue creada\u00bb, debiendo tambi\u00e9n constatar: \u00abLas oraciones y los cantos, sobre los cuales se sustenta el sagrado acontecer, no se perciben ya m\u00e1s que como sonido para el o\u00ed\u00addo. La liturgia se ha convertido en una serie de palabras y ceremonias misteriosas, que deben ser realizadas de acuerdo con leyes establecidas a las que se procura seguir con santo respeto, pero que finalmente terminan petrific\u00e1ndose\u00bb&#8216;. El comienzo del -> movimiento lit\u00fargico est\u00e1 marcado por el intento de L. Beauduin de presentar, en 1909, y en el congreso de Malinas, en B\u00e9lgica, la liturgia como \u00abla verdadera oraci\u00f3n de la iglesia\u00bb, en cuanto \u00abverdadera oraci\u00f3n de los fieles\u00bb, \u00ablazo poderoso de uni\u00f3n\u00bb, \u00abense\u00f1anza religiosa completa\u00bb, y proponer como instrumentos el \u00abmisal traducido como libro de piedad\u00bb, o al menos las traducciones \u00abdel texto integral de la misa y de las v\u00ed\u00adsperas de cada domingo. A pesar de haber transcurrido ya seis a\u00f1os desde la famosa frase de P\u00ed\u00ado XII en el motu proprio Tra le sollecitudini (\u00abLa primera e indispensable fuente del verdadero esp\u00ed\u00adritu cristiano es la participaci\u00f3n activa en el culto p\u00fablico\u00bb), el documento de dom Beauduin fue rechazado por los presidentes de las acciones dedicadas a la doctrina, a la moral y a la piedad, y s\u00f3lo tiene acogida en la secci\u00f3n art\u00ed\u00adstica. \u00c2\u00a1De este modo se consideraba la liturgia como pastoral! Y, sin embargo, los pioneros del movimiento lit\u00fargico, bas\u00e1ndose en la historia y en su experiencia personal (dom Beauduin hab\u00ed\u00ada sido p\u00e1rroco), con admirable constancia mostrar\u00ed\u00adan que la liturgia es por derecho propio, como vocaci\u00f3n y destino, pastoral, es decir, abierta a la participaci\u00f3n del pueblo cristiano y con capacidad formadora de la vida de fe.<\/p>\n<p>Para evitar una amenaza que se cern\u00ed\u00ada sobre el movimiento lit\u00fargico alem\u00e1n, R. Guardini escrib\u00ed\u00ada en 1940 al obispo de Maguncia en estos t\u00e9rminos: \u00abQuien juzgue de un modo imparcial, se habr\u00e1 dado claramente cuenta de que en estos \u00faltimos a\u00f1os en materia de pastoral ha terminado una \u00e9poca&#8230; Si son exactos los pron\u00f3sticos que se pueden hacer, la acci\u00f3n pastoral se limitar\u00e1 en el futuro, de un modo hasta ahora desconocido, al campo religioso propiamente dicho. Es, por tanto, urgente devolverle toda su pureza y su fuerza&#8230; El altar ha sido siempre el centro de la vida de la iglesia; quiz\u00e1 muy pronto no ser\u00e1 s\u00f3lo el centro, sino su vida entera. Es, pues, muy importante que lo que sucede en el altar y desde all\u00ed\u00ad llega a la vida del individuo y de la familia retome su sentido m\u00e1s pleno y sus formas m\u00e1s puras&#8230; Es necesario que la pr\u00e1ctica de la liturgia se realice en funci\u00f3n de las parroquias como \u00e9stas son en realidad&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la segunda guerra mundial, el movimiento lit\u00fargico cat\u00f3lico (guiado especialmente por el franc\u00e9s, que durante la guerra hab\u00ed\u00ada descubierto las ideas y realizaciones del alem\u00e1n) multiplica estudios y esfuerzos para hacer pastoral a la liturgia, pero se enfrenta con una realidad ritual r\u00ed\u00adgida y no dispuesta a desarrollar la funci\u00f3n participativa y comunicativa que se le atribu\u00ed\u00ada. La restauraci\u00f3n de la vigilia pascual (1951) y, posteriormente, de la semana santa (1955) hizo comprender que, si el rito pod\u00ed\u00ada ser acomodado seg\u00fan las exigencias pastorales, la obligaci\u00f3n del uso de la lengua latina hac\u00ed\u00ada pr\u00e1cticamente imposible la comunicaci\u00f3n directa de los significados. El mismo Congreso internacional de pastoral lit\u00fargica (As\u00ed\u00ads, 1822 de septiembre de 1956) no vislumbraba ninguna posibilidad de superar este escollo. La liturgia, aun siendo pastoral por vocaci\u00f3n -y J.A. Jungmann lo demostr\u00f3 en aquel congreso- se ve\u00ed\u00ada obligada a no abrirse al pueblo cristiano principalmente por el obst\u00e1culo de la lengua.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n fue inicialmente desbloqueada por la constituci\u00f3n SC&#8217;, y definitivamente resuelta a continuaci\u00f3n por l\u00f3s documentos de la l reforma lit\u00fargica. \u00abEn esta reforma, los textos y los ritos se han de ordenar de manera que expresen con mayor claridad las cosas santas que significan y, en lo posible, el pueblo cristiano pueda comprenderlas f\u00e1cilmente y participar en ellas por medio de una celebraci\u00f3n plena, activa y comunitaria\u00bb. El motivo de esta reforma era claramente pastoral: \u00abPara que en la sagrada liturgia el pueblo cristiano obtenga con mayor seguridad gracias abundantes, la santa madre iglesia desea proveer con solicitud a una reforma general de la misma liturgia\u00bb (SC 21). Se indicaba incluso el m\u00e9todo: \u00abDebe proceder siempre una concienzuda investigaci\u00f3n teol\u00f3gica, hist\u00f3rica y pastoral acerca de cada una de las partes que se han de revisar\u00bb. Incluso se preve\u00ed\u00ada una creatividad gradual y org\u00e1nica: \u00abNo se introduzcan innovaciones si no lo exige una utilidad verdadera y cierta de la iglesia, y s\u00f3lo despu\u00e9s de haber tenido la preocupaci\u00f3n de que las nuevas formas se desarrollen, por decirlo as\u00ed\u00ad, org\u00e1nicamente, a partir de las ya existentes\u00bb (SC 23).<\/p>\n<p>Si exist\u00ed\u00ada la convicci\u00f3n ingenua de que la liturgia por s\u00ed\u00ad misma fuese pastoral, la misma reforma lit\u00fargica se encarg\u00f3 de destruirla: una acci\u00f3n puramente ritual, aunque sea irreprochable en lo ceremonial, no llega a comunicarse con el pueblo cristiano y no lo renueva. Se atend\u00ed\u00ada al hecho de que la liturgia no son los libros, sino las personas, incluidos los fieles, que act\u00faan seg\u00fan las propuestas de aquellos libros.<\/p>\n<p>2. LA LITURGIA NECESITA UNA ATENCI\u00ed\u201cN PASTORAL. El hecho de que la liturgia exigiese iniciativas pastorales no s\u00f3lo fuera, sino incluso dentro de la misma celebraci\u00f3n, fue evidente tambi\u00e9n para los iniciadores del movimiento lit\u00fargico. Dom L. Beauduin se vio obligado a indicar entre los \u00abmedios pr\u00e1cticos\u00bb el \u00abmisal traducido\u00bb, difundido como \u00ablibro de piedad\u00bb. Seguir al sacerdote que dice la misa leyendo en un librito la versi\u00f3n de los textos que \u00e9l recita es ya un recurso que la liturgia, como tal, no contempla. Durante el tiempo que precedi\u00f3 a la reforma, la acci\u00f3n pastoral tuvo que recurrir a los medios m\u00e1s diversos, a menudo ingeniosos, pero embarazosos de todos modos. Basta recordar aquellos \u00abcoros hablados\u00bb, recitados entre los fieles y un dirigente (meneur du jeu, dec\u00ed\u00adan los franceses), que se superpon\u00ed\u00adan a la misa dicha por el sacerdote y que a veces no se correspond\u00ed\u00adan con los momentos y contenidos de la celebraci\u00f3n. Nace en este tiempo la figura del comentarista, que explicaba a los fieles lo que hac\u00ed\u00ada el sacerdote, le\u00ed\u00ada en la lengua vern\u00e1cula algunos textos, especialmente los fragmentos b\u00ed\u00adblicos, que el sacerdote le\u00ed\u00ada en lat\u00ed\u00adn, y a menudo se convert\u00ed\u00ada en el actor principal que monopolizaba la atenci\u00f3n y actividad de los presentes. La liturgia se convert\u00ed\u00ada en ocasi\u00f3n y pretexto para hacer una paraliturgia superpuesta. La fantas\u00ed\u00ada pastoral ser\u00e1 f\u00e9rtil en estas paraliturgias, desde las acciones esc\u00e9nicas a las vigilias b\u00ed\u00adblicas que llegan a ocupar el lugar de las celebraciones. A prop\u00f3sito de estos suced\u00e1neos lit\u00fargicos se plantear\u00e1 la cuesti\u00f3n de qu\u00e9 es (o no es) liturgia.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de P\u00ed\u00ado XI de que \u00abla liturgia es la didascal\u00ed\u00ada de la iglesia\u00bb&#8216; tiene \u00e9xito; pero para el que tiene preocupaciones de tipo pastoral muy pronto se hace claro que esta didascal\u00ed\u00ada tiene necesidad de una did\u00e1ctica. La liturgia forma en la fe solamente si los sujetos han sido educados para comprender su lenguaje y para participar activa y fructuosamente. A menudo, sin embargo, la catequesis lit\u00fargica de los comienzos de siglo y del per\u00ed\u00adodo entreguerras no tiene clara la perspectiva de la participaci\u00f3n y se reduce a un uso de la liturgia, a veces de sus aspectos secundarios, para la explicaci\u00f3n de las f\u00f3rmulas catequ\u00ed\u00adsticas. En este sentido se intepretaban normalmente, adem\u00e1s, los de textos del concilio Tridentino: el de la sesi\u00f3n XXII, De sacrificio missae, c. 8, donde se impone a los p\u00e1rrocos la obligaci\u00f3n de explicar, frecuenter \u00ed\u00adnter missarum celebrationem, alguna cosa de lo que se lee en la misa, y el de la sesi\u00f3n XXIV, De reformatione, c. 7, donde se invita a obispos y p\u00e1rrocos a explicar los sacramentos seg\u00fan la capacidad de aquellos que los reciben, cum haec erunt populo administranda. Esta segunda indicaci\u00f3n ser\u00e1 reafirmada por el Rituale Romanum de Pablo VI, en el t\u00ed\u00adt. 1, n. 10; pero, seg\u00fan parece, no dio origen a una catequesis mistag\u00f3gica dentro de la celebraci\u00f3n ni suscit\u00f3 la pr\u00e1ctica de una preparaci\u00f3n a los sacramentos que fuese una introducci\u00f3n al significado de los ritos para participar en ellos conscientemente. Catecismo y predicaci\u00f3n est\u00e1n todav\u00ed\u00ada dentro de una concepci\u00f3n esencialista que domina la teolog\u00ed\u00ada sacramentaria. Se deber\u00e1 esperar a los estudios sobre las catequesis mistag\u00f3gicas y festivas de los padres para encontrar las relaciones justas entre liturgia, catequesis y predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El m\u00e9rito innegable de estos intentos de catequistas y predicadores por revalorizar la liturgia como expresi\u00f3n de la fe cristiana y por llevar al pueblo a comprender y a gustar de las celebraciones lit\u00fargicas es el haber hecho comprender que la liturgia por s\u00ed\u00ad sola no llega a expresar su carga formativa ni a comunicar sus virtudes santificantes. Esto ha estado siempre condicionado por la preparaci\u00f3n del receptor y por su fe; ahora resulta evidente que la recepci\u00f3n fructuosa del sacramento exige una fe informada para ser capaz de leer (intelligere: intus-legere) los signos celebrativos no restringidos ya s\u00f3lo a los signos esenciales, identificados por la materia y forma. Se redescubre toda la celebraci\u00f3n como una estructura dial\u00f3gica, en la que se significa el don de Dios y a la vez se expresa la respuesta de la iglesia. La preocupaci\u00f3n pastoral se orienta a descubrir las funciones y el sentido de los elementos lit\u00fargicos en la unidad significativa de la celebraci\u00f3n; a explicarlos, por tanto, en lo que dicen a la fe, incluso en relaci\u00f3n a acontecimientos o ritos de la historia b\u00ed\u00adblica y a valorarlos como momentos y modos de una activa participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, el paso decisivo de esta orientaci\u00f3n pastoral se dio cuando el movimiento lit\u00fargico redescubri\u00f3 e hizo propio el concepto de asamblea -por lo dem\u00e1s ya contenido en los formularios de la liturgia, pero por m\u00e1s de un milenio ausente de la mentalidad y de la pr\u00e1ctica eclesi\u00e1stica-, poni\u00e9ndolo como base de sus reflexiones y realizaciones \u00ab. En un primer momento, el t\u00e9rmino asamblea se us\u00f3 para aludir a los fieles presentes que tomaban parte de la acci\u00f3n lit\u00fargica, que es celebrada por el presidente, obispo o sacerdote; s\u00f3lo despu\u00e9s se clarificar\u00e1 -y en esto el concilio ha supuesto un avance innegable (SC 26)- que la misma asamblea es el sujeto de la acci\u00f3n lit\u00fargica, aunque con roles diversos y funciones espec\u00ed\u00adficas dentro de s\u00ed\u00ad. Por lo tanto, es un deber pastoral el hacer funcionar la celebraci\u00f3n, haciendo conscientes a los diversos sujetos -\u00abactores como son llamados\u00bb- de su papel teol\u00f3gico y habilit\u00e1ndoles para desarrollar las funciones rituales que les competen. Ser\u00e1 un trabajo dif\u00ed\u00adcil por causa de un milenio de pasividad lit\u00fargica del pueblo cristiano y de individualismo de obispos y sacerdotes en la celebraci\u00f3n; un trabajo que necesita revisi\u00f3n y cambio de categor\u00ed\u00adas teol\u00f3gico-jur\u00ed\u00addicas y de actitudes espirituales-pastorales.<\/p>\n<p>Los documentos y los instrumentos m\u00e1s significativos del esfuerzo realizado en esta direcci\u00f3n de pastoral lit\u00fargica son los Directorios diocesanos y nacionales para la misa, entre los primeros est\u00e1 el de la di\u00f3cesis de Bolonia del card. Lercaro, y para los sacramentos. La reforma lit\u00fargica no hace in\u00fatil este trabajo, sino que lo exige, para no reducirse a una pura y simple transformaci\u00f3n de los ritos; los objetivos del movimiento lit\u00fargico pertenecen ahora ya a toda la iglesia, y la acci\u00f3n pastoral lit\u00fargica ya no aparece m\u00e1s como un hobby de algunos afectados por el arqueologismo, sino que se convierte en un deber que obliga a toda persona comprometida en la edificaci\u00f3n de la iglesia.<\/p>\n<p>Este modo de pensar y hacer pastoral lit\u00fargica ha exigido un nuevo m\u00e9todo de estudio del pasado lit\u00fargico de la iglesia, un estudio no limitado ya a los textos y a los libros, sino atento a la reconstrucci\u00f3n de las formas celebrativas, de los modos de participaci\u00f3n, de los contenidos de la predicaci\u00f3n homil\u00e9tica y de las catequesis, sobre todo, mistag\u00f3gicas. La \u00e9poca en la que ha encontrado inspiraci\u00f3n, e incluso modelos concretos, la pastoral lit\u00fargica ha sido especialmente la patr\u00ed\u00adstica cl\u00e1sica de los ss. Iv y v, con las asambleas participativas, la instituci\u00f3n catecumenal ya desarrollada, el a\u00f1o lit\u00fargico en formaci\u00f3n y la pr\u00e1ctica penitencial todav\u00ed\u00ada comunitaria. Incluso los art\u00ed\u00adfices de la reforma lit\u00fargica, al preparar los nuevos libros lit\u00fargicos, se han propuesto la restauraci\u00f3n atendiendo prevalentemente a aquellos modelos y resucitando muchos textos creados en aquel tiempo.<\/p>\n<p>La SC, las instrucciones emanadas de la sede apost\u00f3lica, los praenotanda (= introducciones) antepuestas a cada uno de los libros lit\u00fargicos y los documentos episcopales nacionales o diocesanos orientaban la acci\u00f3n de los pastores a interesarse tambi\u00e9n por los sujetos que celebraban y no s\u00f3lo por los ritos que se deb\u00ed\u00adan realizar diligentemente. No se puede decir que el clero haya correspondido plenamente, pero es indudable la existencia de un amplio esfuerzo catequ\u00ed\u00adstico y pastoral; los resultados de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica, aun cuando festejados, no parece que hayan correspondido a las expectativas y a las fuerzas empleadas. Adem\u00e1s, mientras en la iglesia se llevaba a cabo el mayor programa de reforma lit\u00fargica que se registra en la historia con la esperanza manifiesta de conseguir la renovaci\u00f3n espiritual del pueblo cristiano en sentido eclesial y apost\u00f3lico, el conjunto de la sociedad era recorrido por corrientes innovadoras y contestadoras que afectaron tambi\u00e9n a las comunidades cristianas e instituciones eclesi\u00e1sticas. Este movimiento afect\u00f3 particularmente al \u00e1rea eclesial que en aquel momento era m\u00e1s m\u00f3vil, precisamente la liturgia, con efectos contrastantes: por una parte, la revaloriz\u00f3 en sus posibilidades creativas, oblig\u00e1ndola a veces a expresar proyectos y deseos discutibles e imposibles de ser compartidos por toda la comunidad; por otra parte, la puso en crisis mostrando su inadecuaci\u00f3n frente a las culturas vigentes y a los grupos sociales emergentes. El proyecto de pastoral lit\u00fargica, aun permaneciendo v\u00e1lido, constataba su insuficiencia para interpretar las nuevas exigencias eclesiales y para corresponder con propuestas aceptables. Era necesaria la integraci\u00f3n en la globalidad de la praxis eclesial, ahora ya articulada seg\u00fan situaciones culturales diferentes o incluso otras.<\/p>\n<p>3. LITURGIA Y PASTORAL FRENTE A LAS \u00abCULTURAS\u00bb. Todav\u00ed\u00ada deben ser analizadas y valoradas serenamente las reflexiones e iniciativas a las que se vio obligada la acci\u00f3n pastoral lit\u00fargica en los a\u00f1os setenta, pero ciertamente indicaron nuevos caminos por los que debe dirigirse. La nueva sensibilidad orient\u00f3 tambi\u00e9n la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica, la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y las s\u00ed\u00adntesis expositivas, como lo demuestra F. Brovell. No se privilegia ya un per\u00ed\u00adodo hist\u00f3rico, los ss. Iv y v; todas las \u00e9pocas hist\u00f3ricas y las situaciones culturales del pasado est\u00e1n llenas de indicaciones tanto sobre las posibilidades como sobre los peligros de toda iniciativa lit\u00fargica. La teolog\u00ed\u00ada lit\u00fargica cada vez re\u00fane sectores m\u00e1s amplios de reflexi\u00f3n, considerando la celebraci\u00f3n como cruce donde se encuentran o desencuentran, se armonizan o se contrastan la hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica, las concepciones antropol\u00f3gicas, experiencias y proyectos eclesiales. Los pastores, en su trabajo en torno y dentro de la liturgia, no pueden llevar cuenta de todo esto. Sin pretender ser exhaustivos, hacemos un elenco de algunos fen\u00f3menos importantes que han suscitado esa nueva sensibilidad y colocan la acci\u00f3n pastoral frente a nuevos deberes.<\/p>\n<p>Ante todo, el descubrimiento de culturas, en el sentido descrito por la GS 53 y con los diversos estilos de vida que se siguen de ellas (GS 54), diferentes de aquellas o aquella que ha sido la matriz de la actual liturgia romana. Ya la SC propon\u00ed\u00ada \u00abnormas para adaptar a la mentalidad y tradiciones de los pueblos\u00bb (nn. 37-38) y \u00aburg\u00ed\u00ada una adaptaci\u00f3n m\u00e1s profunda de la liturgia\u00bb (n. 40), aunque todav\u00ed\u00ada sin hablar de cultura y sin sospechar las consecuencias a que pod\u00ed\u00ada llevar esa adaptaci\u00f3n. Pero el proyecto de pastoral lit\u00fargica fue probado por el surgimiento de culturas diversas en la misma sociedad occidental que hab\u00ed\u00ada producido aquella liturgia que, como se pensaba, no deb\u00ed\u00ada sufrir adaptaciones que no fueran simples traducciones. Primeramente se manifest\u00f3 una cultura juvenil [-> J\u00f3venes], causada por la formaci\u00f3n de un mundo de adolescentes, caracterizado no simplemente por unas exigencias psicol\u00f3gicas, sino estructurado por unos valores vividos y con formas expresivas propias, aunque cambiantes'\u00bb. Despu\u00e9s vino la cultura obrera, latente desde tiempo atr\u00e1s, actuante en los movimientos de trabajadores y surgida tambi\u00e9n de modo imprevisto como componente en las asociaciones obreras cat\u00f3licas, no s\u00f3lo en l\u00ed\u00adnea de reivindicaciones pol\u00ed\u00adtico-sindicales, sino como modo de situarse dentro de la sociedad, y, por lo tanto, tambi\u00e9n en la iglesia, con su lenguaje, aspiraciones y valores propios. Inesperada, pero precisamente por esto m\u00e1s traum\u00e1tica, es la manifestaci\u00f3n de una cultura femenina que, despu\u00e9s de las vivaces y a veces desordenadas demostraciones feministas, se muestra un fil\u00f3n profundo y fecundo del continente mujer que la iglesia consideraba un territorio f\u00e1cil de administrar &#8216;. Todo esto sumergido en un clima cultural precedente de secularizaci\u00f3n, que suprim\u00ed\u00ada o vaciaba los s\u00ed\u00admbolos religiosos de que se hab\u00ed\u00adan impregnado durante los siglos de cristiandad las instituciones y actividades sociales y promov\u00ed\u00ada la b\u00fasqueda de una autonom\u00ed\u00ada de lo religioso y, por lo tanto, de lo ritual, incluso en los sectores morales, educativos, familiares, desde siempre campo de las instituciones religiosas. Ni siquiera el denominado reflujo hacia lo privado y lo religioso registrado en la segunda mitad de los a\u00f1os setenta consent\u00ed\u00ada no tener en cuenta los fen\u00f3menos surgidos en los a\u00f1os precedentes. De una forma menos dram\u00e1tica, la acci\u00f3n pastoral debe ahora tomar en consideraci\u00f3n esas culturas; al tratarse de profundas anotaciones de \u00e9poca, podr\u00ed\u00adan ser desatendidas durante un cierto per\u00ed\u00adodo sin fracasos aparentes; pero a la larga se advertir\u00e1n efectos disolventes si no son acogidas, interpretadas y respondidas.<\/p>\n<p>[-> Cultura y liturgia].<\/p>\n<p>Otro fen\u00f3meno descubierto de un modo nuevo, justo despu\u00e9s de la reforma lit\u00fargica, ha sido el de la religiosidad popular, que en los ritos renovados no ha encontrado las adecuadas modalidades de expresi\u00f3n. Se ha acusado a la reforma lit\u00fargica, y a la acci\u00f3n pastoral que la ha seguido, de racionalismo e iluminismo, es decir, de demasiada confianza en la racionalidad de un culto comprensible y accesible a la participaci\u00f3n, y al mismo tiempo de simplismo en la comprensi\u00f3n de la complejidad de lo antropol\u00f3gico y cultural. Pero, de hecho, la existencia de las diversas formas de la religiosidad popular ha sido la prueba de que tambi\u00e9n en el pasado las propuestas pastorales oficiales del mundo eclesi\u00e1stico a menudo no eran escuchadas y quedaban sin incidencia en la experiencia, incluso religiosa, de gran parte del pueblo cristiano. Este encontraba medios m\u00e1s espont\u00e1neos de manifestarse en momentos y formas del sustrato pagano, aunque con un cierto barniz cristiano; o bien usaba ritos creados eclesi\u00e1sticamente, pero interpretados y utilizados con intenciones y finalidades diversas. Se descubr\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad todo un espacio religioso sumergido, huidizo para la predicaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, aunque regularmente recubierto por los sacramentos y por la participaci\u00f3n en las fiestas. En el mundo cat\u00f3lico se ha preferido considerar las formas de la piedad popular recuperando o renovando al margen de la liturgia renovada; pero en los pastores m\u00e1s preocupados ha quedado la conciencia de haber hecho frente s\u00f3lo en parte con la pastoral lit\u00fargica a las exigencias m\u00e1s o menos inconscientes de la religiosidad popular. En Francia se ha hablado de cristianismo popular, llegando a preguntarse si los modelos y las propuestas oficiales eclesi\u00e1sticas agotan los modos de percibir, sentir y vivir el mensaje evang\u00e9lico<br \/>\n[-> Religiosidad popular].<\/p>\n<p>Un \u00faltimo desaf\u00ed\u00ado es el que proviene de la cultura de la participaci\u00f3n, que ha marcado a muchos creyentes y practicantes entre los a\u00f1os sesenta y setenta, que contin\u00faa produciendo una especial sensibilidad, esperanzas e iniciativas a pesar del reflujo hacia lo privado. A esta cultura contribuy\u00f3 tambi\u00e9n la reforma lit\u00fargica, aunque despu\u00e9s no parezca haber correspondido adecuadamente. Las desilusiones experimentadas por una participaci\u00f3n solamente formal de tipo colectivo m\u00e1s que comunitario, las frustraciones sufridas al intentar una inserci\u00f3n m\u00e1s responsable en las estructuras eclesiales y las experiencias concomitantes a menudo negativas en la gesti\u00f3n democr\u00e1tica de actividades civiles llevaron a muchos fieles, incluso sacerdotes, a privilegiar los espacios eclesiales como lugar de fraternidad para el di\u00e1logo de fe, para la celebraci\u00f3n y para las actividades pastorales. Nacen las misas en grupo, las liturgias de las comunidades, las eucarist\u00ed\u00adas dom\u00e9sticas. Las formas rituales del Misal Romano, calcadas sobre las de las celebraciones basilicales del s. iv y repensadas para asambleas dominicales parroquiales, no responden a estas situaciones; la misma sede apost\u00f3lica sinti\u00f3 la necesidad de elaborar unas normas a este respecto, ampliadas en documentos episcopales. El fen\u00f3meno se manifiesta m\u00e1s profundo, dado que implica a la misma reflexi\u00f3n eclesiol\u00f3gica y se sit\u00faa como punto de referencia inevitable de toda proyecci\u00f3n pastoral y lit\u00fargica del futuro.<\/p>\n<p>[-> Grupos particulares].<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n de los pastores se ha dirigido preferentemente a los estudios que demostraban la existencia de formas celebrativas de tipo dom\u00e9stico durante los primeros siglos, y que buscaban los n\u00facleos originarios de la liturgia cristiana en el contexto de la judaica. Se individuaban as\u00ed\u00ad los trazos morfol\u00f3gicos y teol\u00f3gicos propios del culto eclesial, que celebra el acontecimiento evang\u00e9lico en su originalidad espec\u00ed\u00adfica. Como estos elementos primordiales han sido asumidos y desarrollados en otros contextos culturales, surge as\u00ed\u00ad la pregunta de por qu\u00e9 no es ahora posible recorrer de nuevo el mismo iter, siempre teniendo en cuenta todos los datos que la tradici\u00f3n nos proporciona. Este trabajo de arqueolog\u00ed\u00ada a la b\u00fasqueda de los signos lit\u00fargicos originales ha estado acompa\u00f1ado por la recuperaci\u00f3n en la cultura occidental del valor del lenguaje simb\u00f3lico y por el an\u00e1lisis refinado de su funcionamiento, dentro de esos sistemas ling\u00fc\u00ed\u00adsticos que son las culturas. Todo esto ha influido sobre la sensibilidad de los que se interesaban por la liturgia desde el punto de vista pastoral: se comenzaron a examinar de un modo m\u00e1s atento y exigente los ritos propuestos por la reforma lit\u00fargica y se consider\u00f3 a los actores y participantes de las celebraciones como personas y grupos fuertemente insertos en el contexto cultural de pertenencia. Ha surgido la conciencia de que las iniciativas de aculturaci\u00f3n de la liturgia no resuelven por s\u00ed\u00ad solas el problema, si no van acompa\u00f1adas de un proceso de inculturaci\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n y de la catequesis, y por tanto de las comunidades eclesiales.<\/p>\n<p>II. La pastoral lit\u00fargica en la teolog\u00ed\u00ada pastoral<br \/>\nDesarrollada en relaci\u00f3n con la ciencia lit\u00fargica y con la reforma de los ritos, la pastoral lit\u00fargica siempre ha tenido relaci\u00f3n con las otras disciplinas teol\u00f3gico-pastorales, especialmente con la eclesiolog\u00ed\u00ada, la catequ\u00e9tica y la homil\u00e9tica, y se ha servido de un modo notable de los resultados de la ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica. Es un cruce de caminos, donde convergen las contribuciones de diversas ciencias eclesi\u00e1sticas y antropol\u00f3gicas, diversamente utilizadas por los responsables para hacer funcionar las celebraciones y formar las asambleas. Existe el peligro de reducir la pastoral lit\u00fargica a una simple aplicaci\u00f3n de principios teor\u00e9ticos o de limitarla a unas t\u00e9cnicas para la celebraci\u00f3n. La pastoral lit\u00fargica no pretende instituirse en ciencia aut\u00f3noma, sino que se construye como un conjunto de criterios interpretativos (hermen\u00e9uticos) tanto del dato lit\u00fargico como de la situaci\u00f3n socioeclesial, y por lo tanto como conjunto de normas reguladoras del modo de celebrar en y con asambleas concretas. As\u00ed\u00ad pues, tiende a formar a los responsables de las celebraciones, proporcion\u00e1ndoles los conocimientos necesarios y purificando en ellos los carismas y los dones precisos para una ars celebrarsdi. De todos modos, su inclusi\u00f3n dentro del conjunto de las disciplinas que encuentran acomodo bajo el nombre de teolog\u00ed\u00ada pastoral o teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica puede ayudar a comprender su especificidad y su objeto.<\/p>\n<p>1. EL LUGAR DE LA PASTORAL LIT\u00daRGICA EN LA TEOLOG\u00ed\u008dA PASTORAL. Desde su constituci\u00f3n como disciplina eclesi\u00e1stica aut\u00f3noma, la teolog\u00ed\u00ada pastoral se ha dividido en tres partes: \u00abUna primera parte trata del deber de la ense\u00f1anza; en ella se debe estudiar la aplicaci\u00f3n de la dogm\u00e1tica sistem\u00e1tica y de la moral a una presentaci\u00f3n popular. La segunda tiene como objeto el deber de administrar y dispensar los sacramentos; en particular se debe estudiar a qui\u00e9n se deben dispensar los sacramentos, c\u00f3mo preparar para una recepci\u00f3n digna y con qu\u00e9 ritos dispensarlos. La tercera atiende al deber de dar ejemplo y debe tomar en consideraci\u00f3n el comportamiento personal y p\u00fablico del pastor de almas\u00bb. Esta r\u00ed\u00adgida divisi\u00f3n y este planteamiento aplicativo ser\u00e1n a continuaci\u00f3n puestos en discusi\u00f3n, tanto por causa de la reivindicada autonom\u00ed\u00ada de la teolog\u00ed\u00ada pastoral con respecto a la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica, como en la corriente de teolog\u00ed\u00ada kerigm\u00e1tica, como por la disoluci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada pastoral en cada una de las disciplinas que la constituyen: homil\u00e9tica, catequ\u00e9tica, liturgia, pastoral o ciencia de la cura de almas en sentido estricto. Pero a menudo se volver\u00e1 a aquella triple divisi\u00f3n, denominando a cada una de las partes: catequ\u00e9tica, liturgia y hodeg\u00e9tica. Esta \u00faltima tomar\u00e1 cada vez m\u00e1s en consideraci\u00f3n la edificaci\u00f3n de las comunidades eclesiales con una perspectiva m\u00e1s amplia que la parroquia individual, la catequ\u00e9tica asumir\u00e1 temas cada vez m\u00e1s amplios de evangelizaci\u00f3n y de promoci\u00f3n de una fe madura, y la pastoral lit\u00fargica encontrar\u00e1 su campo espec\u00ed\u00adfico en el sector de las celebraciones, interes\u00e1ndose tambi\u00e9n por lo que las precede y las sigue.<\/p>\n<p>De hecho, en la acci\u00f3n pastoral concreta, los campos no pueden ser tan cuidadosamente separados. Por ejemplo, todo el proceso formativo del cristiano comienza a ser contemplado en el marco de la iniciaci\u00f3n cristiana, actividad eclesial a trav\u00e9s de la cual la iglesia se construye continuamente; pero en la iniciaci\u00f3n cristiana convergen: la pastoral catequ\u00e9tica, para los contenidos de fe que se deben transmitir y para los m\u00e9todos m\u00e1s aptos para la transmisi\u00f3n; la pastoral lit\u00fargica, para las celebraciones que marcan el camino y para los sacramentos que lo determinan, y la pastoral de edificaci\u00f3n de la comunidad, para las condiciones eclesiales y los procesos integradores propios de la iniciaci\u00f3n. Las actividades de todo grupo eclesial encuentran su motivo y calificaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica y a ella se orientan como momento de s\u00ed\u00adntesis; pero la asamblea eucar\u00ed\u00adstica comprende como principal el momento dial\u00f3gico de la palabra de Dios y de la fe, y por lo tanto interesa directamente a la catequ\u00e9tica, y m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente a la homil\u00e9tica. Por otra parte, la asamblea eucar\u00ed\u00adstica es el momento expresivo de la comunidad eclesial en sus m\u00faltiples roles ministeriales y tambi\u00e9n en los carismas reconocidos que la edifican y la enriquecen, adem\u00e1s de ser el lugar-momento en el que se conf\u00ed\u00adan funciones misioneras y se aprueban iniciativas y actividades. Es probable que en el futuro las disciplinas de la teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica se terminen por organizar m\u00e1s seg\u00fan los objetos de la acci\u00f3n pastoral que seg\u00fan la especificaci\u00f3n acad\u00e9mica conocida en el pasado. Esta ser\u00e1 siempre \u00fatil a nivel te\u00f3rico; pero a nivel pr\u00e1ctico las diversas ciencias deber\u00e1n concurrir al an\u00e1lisis de las concretas situaciones pastorales y a la presentaci\u00f3n de las propuestas que, acogidas y examinadas desde el discernimiento pastoral, podr\u00e1n convertirse en proyecto de acci\u00f3n y programa para la participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. LA CALIFICACI\u00ed\u201cN PASTORAL DE LA PASTORAL LIT\u00daRGICA. Esta \u00faltima debe tomar en serio el hecho de ser acci\u00f3n pastoral; por tanto, momento de aquella actividad particular a trav\u00e9s de la que la iglesia se construye en la historia, es decir, en unas determinadas condiciones concretas.<\/p>\n<p>a) Originalidad de la teolog\u00ed\u00ada pastoral. La reflexi\u00f3n m\u00e1s avanzada y estimulante sobre este aspecto ha sido realizada por K. Rahner y su grupo; a pesar de las dificultades de lenguaje y lo discutible de algunas aplicaciones, es todav\u00ed\u00ada un punto de referencia para toda definici\u00f3n de pastoral. \u00abEl objeto formal de la teolog\u00ed\u00ada pastoral no es la esencia inmutable de la iglesia, que pertenece a la eclesiolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica, ni siquiera la esencia actualizada en la historia, que es estudiada por la historia de la iglesia, sino la iglesia en cuanto que se ha de realizar aqu\u00ed\u00ad y ahora\u00bb<br \/>\nLa peculiaridad de la teolog\u00ed\u00ada pastoral o pr\u00e1ctica, como la escuela rahneriana prefiere denominarla, es \u00abel an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n en la que la iglesia debe realizarse cada vez a s\u00ed\u00ad misma\u00bb para llegar a un acto de decisi\u00f3n que creativa y prof\u00e9ticamente elabora un proyecto y escoge el modo de ejecuci\u00f3n. La decisi\u00f3n no es s\u00f3lo una consecuencia determinada por los an\u00e1lisis precedentes y por los principios teol\u00f3gicos de que se ha partido, sino que \u00abimplica un algo m\u00e1s del todo original\u00bb\u00bb, por lo que se constituye como acto carism\u00e1tico de discernimiento espiritual, realizado por los sujetos responsables de la edificaci\u00f3n de la iglesia y de su misi\u00f3n en el mundo. La teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica se sirve de diversas disciplinas antropol\u00f3gicas, pero no es simplemente su aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica; ella \u00abespera que la reconozcan como disciplina teol\u00f3gica aut\u00f3noma, originaria e importante\u00bb; por lo tanto, con su \u00abrespetabilidad cient\u00ed\u00adfica\u00bb nunca separada del actuar de la iglesia y, en consecuencia, elab\u00f3rada en medio de la vida eclesial y sometida a la necesidad de la experimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En las reflexiones realizadas a continuaci\u00f3n por otros autores, la teolog\u00ed\u00ada pastoral se plantea como ciencia de un actuar o de una praxis, lugar de realizaci\u00f3n de la interdisciplinariedad, pero siempre momento de una praxis creyente y, por consiguiente, acto del pastor y del fiel que deciden a la luz de la palabra de Dios y con el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo \u00ab. Por esto, aceptados los fundamentos eclesiol\u00f3gicos y los condicionamientos socio-culturales, la teolog\u00ed\u00ada pastoral se desarrolla a la b\u00fasqueda de un criterio de valoraci\u00f3n y de opci\u00f3n, entendido al servicio del acontecimiento Jes\u00fas: el NT se convierte en el lugar privilegiado para comprender el proyecto de Dios manifestado en Jesucristo y actuado hist\u00f3ricamente por las comunidades apost\u00f3licas. La teolog\u00ed\u00ada pastoral se enriquece con las adquisiciones hermen\u00e9uticas, y pasa a ser un momento interpretativo de la realidad socio-eclesial a la luz de lo que Dios ha revelado en el acontecimiento Jes\u00fas, y un acto de decisi\u00f3n bajo el poder del Esp\u00ed\u00adritu. El aspecto carism\u00e1tico-ministerial de la acci\u00f3n pastoral es conducido a la misi\u00f3n fundamental de la iglesia de ser testimonio de Jes\u00fas en el mundo. Y esto en situaciones culturales bien determinadas y en la aceptaci\u00f3n del pluralismo cultural, hoy difundido a nivel mundial, y a menudo local.<\/p>\n<p>b) La reflexi\u00f3n pastoral de la iglesia espa\u00f1ola. Con ocasi\u00f3n de los veinte a\u00f1os de la promulgaci\u00f3n de la constituci\u00f3n Sacrosanctum concilium (el d\u00ed\u00ada 4 de diciembre de 1963), la Conferencia episcopal espa\u00f1ola public\u00f3 la exhortaci\u00f3n colectiva sobre La pastoral lit\u00fargica en Espa\u00f1a, en la que los obispos espa\u00f1oles hacen un balance de este tiempo y una reflexi\u00f3n sobre la pastoral lit\u00fargica llevada a cabo en este tiempo de renovaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En efecto, la pastoral lit\u00fargica es un hecho eclesial que inevitablemente se ve afectada por otros fen\u00f3menos producidos tanto en el interior de la iglesia como en los confines de la misma con un medio cultural y humano en que se desenvuelve.<\/p>\n<p>El primero de todos estos factores ha sido indudablemente el proceso cultural y la evoluci\u00f3n de la sociedad espa\u00f1ola durante estos a\u00f1os en que se ha debido realizar la reforma lit\u00fargica. Y no es que exista una dial\u00e9ctica o una exclusi\u00f3n mutua entre la cultura moderna y las formas religiosas y lit\u00fargicas. Sencillamente se toleran y coexisten de una manera vaga y pasiva, sin contraste y sin integraci\u00f3n. Esta mentalidad superficial, incoherente, reveladora de un enorme vac\u00ed\u00ado espiritual que nos envuelve, representa la mayor dificultad no s\u00f3lo para la pastoral lit\u00fargica, sino para toda la labor eclesial, evangelizadora y catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>El secularismo, que es una corriente de pensamiento que tiende a negar lo trascendente o a relegarlo, ha llegado tambi\u00e9n a nuestra sociedad espa\u00f1ola con los mismos efectos de indiferencia y abandono de la fe, y no s\u00f3lo de las actitudes religiosas. Este fen\u00f3meno, en su af\u00e1n de borrar todo l\u00ed\u00admite entre lo sagrado y lo secular, ha amenazado los fundamentos mismos de la liturgia, por lo cual es explicable el repliegue de muchas personas hacia formas intimistas de religiosidad y hacia nuevos modos de subjetivismo lit\u00fargico. Otros factores, como la tensi\u00f3n entre la evangelizaci\u00f3n y la promoci\u00f3n humana; la simpat\u00ed\u00ada hacia formas de presencia prof\u00e9tica y de compromiso en el mundo, con exclusi\u00f3n a menudo de la dimensi\u00f3n celebrativa de la fe; el af\u00e1n de convertir las celebraciones lit\u00fargicas en medio de promoci\u00f3n humana y de toma de conciencia de los problemas sociales del momento, etc\u00e9tera, han provocado graves desajustes en la comprensi\u00f3n del papel de la liturgia en la vida de la iglesia, y concretamente en la acci\u00f3n pastoral.<\/p>\n<p>La renovaci\u00f3n lit\u00fargica fue acogida pastoralmente en Espa\u00f1a con euforia, despertando entusiasmo en los primeros momentos, haciendo que la liturgia estuviera de actualidad durante bastante tiempo. Se trabaj\u00f3 pastoralmente con entusiasmo y esfuerzo. Luego vino una fase, m\u00e1s larga, de cierta desilusi\u00f3n, para volver a surgir en una tercera etapa -la actual- la conciencia de la necesidad de una mayor fidelidad a los aspectos teol\u00f3gicos, espirituales y normativos de la liturgia. Sin embargo, en los a\u00f1os de desilusi\u00f3n pastoral se trabaj\u00f3 en muchos lugares silenciosa y eficazmente, poniendo en pr\u00e1ctica las orientaciones pastorales-celebrativas de los nuevos rituales de los sacramentos. Los frutos de esta pastoral son: un resurgir de la religiosidad popular y el esp\u00ed\u00adritu de oraci\u00f3n manifestado en grupos, siendo la base y fuente de donde brota el esp\u00ed\u00adritu que anima la actividad de la iglesia: la evangelizaci\u00f3n, el apostolado y la acci\u00f3n caritativa o de compromiso en el mundo.<\/p>\n<p>La mirada de conjunto de la pastoral lit\u00fargica en Espa\u00f1a produce una impresi\u00f3n satisfactoria, sobre todo si se tiene en cuenta el volumen de todo lo que era necesario revisar y renovar. Entre los frutos m\u00e1s positivos de la reforma lit\u00fargica cabe se\u00f1alar: el mayor conocimiento del misterio pascual en la vida cristiana; la dimensi\u00f3n comunitaria-eclesial; la calidad creciente de la participaci\u00f3n de los fieles en las celebraciones; la diversificaci\u00f3n de los ministerios y funciones en la asamblea lit\u00fargica; la cercan\u00ed\u00ada entre presidente y pueblo fiel para lograr una mayor comunicaci\u00f3n humana y religiosa; la sensibilidad hacia lo festivo, lo simb\u00f3lico, lo celebrativo; el inter\u00e9s por armonizar la sencillez con la est\u00e9tica en los gestos y actitudes; la atenci\u00f3n a los grupos especiales y a las peque\u00f1as comunidades celebrativas; la renovaci\u00f3n del espacio celebrativo, etc. Tambi\u00e9n se han presentado entre lo positivo algunas sombras. No pocas veces ha faltado la necesaria preparaci\u00f3n catequ\u00e9tica del pueblo cristiano para acoger y comprender el esp\u00ed\u00adritu y las orientaciones de la reforma lit\u00fargica.<\/p>\n<p>El momento actual no puede ser m\u00e1s propicio para relanzar la reforma lit\u00fargica por los caminos de la profundizaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de cuanto se ha hecho de positivo. La pastoral lit\u00fargica no puede ser una tarea aislada y unilateral. De ah\u00ed\u00ad que debe estar inspirada por el genuino esp\u00ed\u00adritu eclesial, y sin perder para nada su finalidad propia, debe estar orientada a la santificaci\u00f3n del hombre y a la glorificaci\u00f3n de Dios por el culto (cf SC 7,10).<\/p>\n<p>A los veinte a\u00f1os de aquel acontecimiento que fue el Vat. II, bajo cuyo impulso creador vive la iglesia, debemos apoyarnos en los muchos signos de vitalidad que en todos los sectores del pueblo de Dios se encuentran en relaci\u00f3n con la liturgia, y aceptar el reto de una nueva etapa ilusionada y realista a la vez, pero firme en los prop\u00f3sitos y en el empe\u00f1o constante y esperanzador. Es necesario acercar pastoralmente la liturgia al hombre y el hombre a la liturgia. Hay que poner el acento e inter\u00e9s en ayudar a descubrir la liturgia como centro y cumbre de la vida cristiana por celebrarse el misterio pascual de Cristo.<\/p>\n<p>c) Influjo de las perspectivas pastorales en la pastoral lit\u00fargica. Dado que se desarrolla alrededor de ritos transmitidos tradicionalmente y propuestos por los l libros lit\u00fargicos, la pastoral lit\u00fargica es ciertamente la m\u00e1s concretamente determinada: hay momentos establecidos, contenidos precisos, modos obligatorios. Y, sin embargo, el contexto eclesial en el que se desarrolla, las orientaciones pastorales que prevalecen, las relaciones con el mundo que la comunidad establece, influyen notablemente en la reflexi\u00f3n y la actividad de la pastoral lit\u00fargica. Esta se sit\u00faa entre lo ritual y lo eclesial, no s\u00f3lo como mediaci\u00f3n, sino interpretando y, en consecuencia, con un an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n socio-cultural que se refleja en las asambleas celebrativas, con un discernimiento de los sujetos que celebran o de los candidatos a las celebraciones, con previsiones e iniciativas de lo que el celebrar implica para la comunidad.<\/p>\n<p>El planteamiento comunitario que ha asumido definitivamente la teolog\u00ed\u00ada pastoral, al menos a nivel te\u00f3rico, ha sido muy importante para la pastoral lit\u00fargica; incluso se debe reconocer que en gran parte se debe precisamente a ella el redescubrimiento de la asamblea-comunidad como sujeto integral de la celebraci\u00f3n. Pero ahora parece importante la adquisici\u00f3n del aspecto cristol\u00f3gico para la caracterizaci\u00f3n de las celebraciones lit\u00fargicas como formas testimoniantes de la fidelidad de las comunidades eclesiales al proyecto mesi\u00e1nico de Jes\u00fas. Las relaciones con el mundo y la misi\u00f3n de la iglesia s\u00f3lo encontrar\u00e1n una adecuada soluci\u00f3n en la interpretaci\u00f3n continua de qui\u00e9n fue el Jes\u00fas hist\u00f3rico, que ha llegado a ser Se\u00f1or y Mes\u00ed\u00adas (Heb 2:36) por el poder del Padre, y de qu\u00e9 proyecto de hombre y de comunidad fue portador e iniciador, y por lo tanto de lo que la iglesia debe ser en las diversas situaciones. Semejante trabajo no podr\u00e1 dejar indemnes las celebraciones, sino que las llevar\u00e1 a ser lugares en los que se hace memoria y se proclama la actualidad de este proyecto mesi\u00e1nico, nos ofrecemos a Dios para estar disponibles a su acci\u00f3n en el mundo, y donde simb\u00f3licamente se expresa y pneumatol\u00f3gicamente se experimenta ese modo nuevo de ser y de relacionarse.<\/p>\n<p>3. LA CALIFICACI\u00ed\u201cN LIT\u00daRGICA DE LA ACCI\u00ed\u201cN PASTORAL. La acci\u00f3n pastoral se denomina lit\u00fargica cuando se interesa por lo que pertenece a la liturgia o se relaciona con ella. Pero m\u00e1s all\u00e1 de la determinaci\u00f3n del objeto material, se pregunta qu\u00e9 tiene de un modo formal como espec\u00ed\u00adfico lit\u00fargico el conjunto de iniciativas pr\u00e1cticas que se toman y que no se pueden reducir a la simple ejecuci\u00f3n ritual de la liturgia. Sin duda, el ambiente en el que se desarrollan las celebraciones lit\u00fargicas se caracteriza por una sacramentalidad eclesial espec\u00ed\u00adfica; y as\u00ed\u00ad se expresa de un modo espec\u00ed\u00adfico el sacerdocio, tanto del cuerpo eclesial como el ministerial. Los documentos conciliares han advertido que lo sacramental y lo sacerdotal son dimensiones del ser y del actuar eclesial y cristiano (LG 1 y 10); en consecuencia, van m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito lit\u00fargico; en \u00e9l, sin embargo, se expresan a trav\u00e9s de \u00absignos sensibles\u00bb (SC 7), \u00abelementos rituales\u00bb (SC 59) o, en general, de sacramentos (LG 11), que constituyen lo propio, lo espec\u00ed\u00adfico de lo que se llama lit\u00fargico. En consecuencia, la pastoral lit\u00fargica debe tomar en serio el hecho de que lo que la cualifica de un modo especial proviene de la atenci\u00f3n orientada hacia los signos cultuales a trav\u00e9s de los cuales la iglesia, reunida en asamblea, manifiesta lo que es por iniciativa de Dios -alcanzando as\u00ed\u00ad el m\u00e1ximo de significatividad y de eficacia y, por esto mismo, de sacramentalidad- y, al mismo tiempo, ejercita su acci\u00f3n sacerdotal en la relaci\u00f3n de comuni\u00f3n con Dios, en la mediaci\u00f3n representativa de Cristo y en la invocaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Evitando el plantear la cuesti\u00f3n te\u00f3rica sobre la especificidad del sacerdocio cristiano, consideramos la dignidad y funci\u00f3n sacerdotal como la posibilidad recibida de acceder a Dios superando el obst\u00e1culo del pecado, de entrar en di\u00e1logo de comuni\u00f3n con \u00e9l y de significar a trav\u00e9s de formas expresivas adecuadas estas relaciones no experimentables de forma inmediata; todo esto en Jes\u00fas y por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El mismo Jes\u00fas ha dado a su iglesia, en la cena eucar\u00ed\u00adstica, los signos rituales necesarios para recordar-expresar su acci\u00f3n sacerdotal por excelencia y para asociarse a ella apropi\u00e1ndonosla ritual y vitalmente; el Esp\u00ed\u00adritu Santo, animando toda existencia cristiana y a las comunidades eclesiales, hace vivir este sacerdocio de un modo consciente y llena de eficacia los signos rituales que lo manifiestan. Por tanto, desde el punto de vista operativo-ritual, la mediaci\u00f3n sacerdotal es la capacidad de significar simb\u00f3licamente la relaci\u00f3n de comuni\u00f3n con Dios que la biblia revela y que la iglesia vive. Por esto la acci\u00f3n pastoral es lit\u00fargica cuando est\u00e1 atenta a todo aquello que en la existencia cristiana y en la actividad de la iglesia emerge como expresi\u00f3n ritualizada de la dignidad y funci\u00f3n sacerdotal para favorecerlo e interpretarlo desde la fe. Toma en serio el hecho de que todo fiel, por su dignidad sacerdotal (LG 10-11) y por el \u00absentido de la fe\u00bb (LG 12), debe estar en situaci\u00f3n de interpretar el lenguaje cristiano de los signos rituales y de ser \u00e9l mismo sujeto que realice actos simb\u00f3licos que sean significativos.<\/p>\n<p>El campo de la acci\u00f3n pastoral lit\u00fargica se extiende a \u00e1mbitos m\u00e1s amplios que la celebraci\u00f3n de las asambleas, ocupando incluso los espacios rituales de la oraci\u00f3n personal, familiar, catequ\u00ed\u00adstica y popular, como las formas devocionales o de piedad, valor\u00e1ndolas en relaci\u00f3n con la liturgia y relacion\u00e1ndolas con ella. Adem\u00e1s, la pastoral lit\u00fargica muestra c\u00f3mo las actitudes espirituales cristianas y las diversas actividades pastorales encuentran su momento de expresi\u00f3n simb\u00f3lica, y por lo mismo de una eclesialidad y sacramentalidad intensas, en la liturgia entendida como \u00abcumbre y fuente\u00bb (SC 9-10).<\/p>\n<p>La pastoral lit\u00fargica proporciona a cuantos tienen funciones ministeriales en las asambleas lit\u00fargicas, y especialmente a aquellos cuyo ministerio se define como sacerdotal por antonomasia, la profesionalidad requerida por el deber de actuar ritualmente de modo que se signifiquen las complejas relaciones que los creyentes cristianos tienen con el Dios de Jesucristo en la iglesia por el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La competencia doctrinal y la capacidad operativa de realizar las celebraciones lit\u00fargicas de modo que resulten significantes y comunicadoras de las realidades divinas que aqu\u00e9llas tienen el deber de expresar sacramentalmente, y de educar a los fieles en la cultura de la fe que les haga capaces de interpretar y participar fruct\u00ed\u00adferamente, deben ser el bagaje intelectual y pr\u00e1ctico de quienes son llamados a ser presidentes de las asambleas lit\u00fargicas, las cuales re\u00fanen a las comunidades de las que aqu\u00e9llos son pastores.<\/p>\n<p>III. La pastoral lit\u00fargica en relaci\u00f3n con los ritos y con las asambleas<br \/>\nLas \u00abpalabras y cosas presentidas\u00bb, que constituyen la \u00abtradici\u00f3n sagrada\u00bb y cuya \u00abcomprensi\u00f3n crece\u00bb (DV 8), son el tejido con el cual la pastoral lit\u00fargica construye las celebraciones adecu\u00e1ndolas a las asambleas concretas. La biblia y los ritos sacramentales son la sustancia de esa tradici\u00f3n eclesial, cuya riqueza espiritual debe ser interpretada, asimilada y celebrada en toda \u00e9poca y en todo lugar. En la pr\u00e1ctica es colocada a disposici\u00f3n de las iglesias a trav\u00e9s de los t libros lit\u00fargicos que, al servirse de la biblia y presentar eucol\u00f3gicamente los sacramentos, hacen ya una interpretaci\u00f3n y pretenden favorecer la asimilaci\u00f3n a trav\u00e9s de esa especial actividad eclesial que es el celebrar.<\/p>\n<p>1. INTERPRETACI\u00ed\u201cN PASTORAL DE LOS LIBROS LIT\u00daRGICOS. A su vez, los libros lit\u00fargicos exigen no s\u00f3lo una ejecuci\u00f3n de tipo ritual, sino tambi\u00e9n una interpretaci\u00f3n de su contenido desde la perspectiva de la actuaci\u00f3n pastoral. Los libros nacidos de la reforma lit\u00fargica del Vat. II tienen unos praenotanda (= introducci\u00f3n) o institutiones (principios y normas) que se\u00f1alan su valor teol\u00f3gico, su funci\u00f3n eclesial y su posible aplicaci\u00f3n pastoral. Antes de usar un libro lit\u00fargico debe examinarse atentamente lo que nos propone y los diversos modos como puede celebrarse. Una mentalidad de tipo ritualista todav\u00ed\u00ada difundida entre el clero se preocupa sobre todo por la ejecuci\u00f3n exacta de las r\u00fabricas. La Ordenaci\u00f3n General del Misal Romano muestra cu\u00e1l es la adecuada comprensi\u00f3n-ejecuci\u00f3n de un libro lit\u00fargico: \u00abPuesto que la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, como toda la liturgia, se realiza por signos sensibles, con los que la fe se alimenta, se robustece y se expresa, se debe poner todo el esmero posible para que sean seleccionadas y ordenadas aquellas formas y elementos propuestos por la iglesia que, seg\u00fan las circunstancias de personas y lugares, favorezcan m\u00e1s directamente la activa y plena participaci\u00f3n de los fieles y respondan mejor a su aprovechamiento espiritual\u00bb (OGMR 5). El bonum animarum es el m\u00e1ximo criterio pastoral para la elecci\u00f3n y preparaci\u00f3n de las formas rituales que el libro propone; en la pr\u00e1ctica se deben realizar teniendo en cuenta las circunstancias concretas de las personas y del ambiente, de modo que se llegue a conseguir la implicaci\u00f3n del conjunto de la asamblea que participa. Para llegar a esto, el libro lit\u00fargico debe ser sometido a una interpretaci\u00f3n que puede realizarse seg\u00fan el siguiente esquema: proyecto, programaci\u00f3n, realizaci\u00f3n&#8217;.<\/p>\n<p>a) El proyecto teol\u00f3gico-pastoral de un rito. De los libros lit\u00fargicos, el agente pastoral debe tomar sobre todo las afirmaciones teol\u00f3gico-pastorales que se\u00f1alan el objetivo que la iglesia se propone con ese rito o con esa secuencia ritual. Por ejemplo, en cuanto a los ritos de introducci\u00f3n de la misa, la OGMR dice: \u00abLa finalidad de estos ritos es hacer que los fieles reunidos constituyan una comunidad y se dispongan a o\u00ed\u00adr como conviene la palabra de Dios y a celebrar dignamente la eucarist\u00ed\u00ada\u00bb (n. 24). Por tanto, el problema pastoral no es el de realizar perfectamente cada uno de los elementos rituales, sino de realizar toda la secuencia ritual de modo que se alcance ese objetivo, y de respetar el \u00abcar\u00e1cter de exordio, introducci\u00f3n y preparaci\u00f3n\u00bb (ib) propio de estos ritos. En el RP se entiende que la iglesia no se limita a proponer diversos modos de celebraci\u00f3n; en la introducci\u00f3n nos invita a construir todo un sistema penitencial \u00ab, poniendo de manifiesto c\u00f3mo la penitencia debe practicarse \u00aben la vida, en la liturgia y especialmente en el sacramento de la penitencia\u00bb (cf n. 4). S\u00f3lo en este contexto llegan a tener su significado los diversos ritos que se proponen. En el RBN hay una introducci\u00f3n general que plantea el bautismo de los ni\u00f1os desde la perspectiva de la iniciaci\u00f3n cristiana; desde ese punto de vista debe comprenderse tambi\u00e9n el RC. Los primeros 19 n\u00fameros de la OGLH configuran el modelo de una comunidad orante antes de explicar la propuesta concreta de la liturgia de las Horas. Este conjunto de afirmaciones teol\u00f3gico-pastorales, que se pueden encontrar en las introducciones, e individualizables en la misma estructura de las celebraciones, es lo que llamamos proyecto de un rito. Los agentes pastorales lo deben tener siempre presente como perspectiva ideal y como modelo de inspiraci\u00f3n, aunque haya necesariamente una distancia entre formulaci\u00f3n te\u00f3rica y aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>b) El \u00abprograma\u00bb ritual de una celebraci\u00f3n concreta. Para celebrar un rito y para realizar su proyecto, la asamblea lit\u00fargica utiliza los diversos elementos rituales organizados seg\u00fan una secuencia org\u00e1nicamente establecida y distribuidos seg\u00fan roles ministeriales determinados. Es necesario un programa preparado con anticipaci\u00f3n, que prevea los movimientos, los gestos, los textos de lectura y de oraci\u00f3n, los c\u00e1nticos, y que conf\u00ed\u00ade su ejecuci\u00f3n a los actores disponibles. No todo ha de estar r\u00ed\u00adgidamente prefijado, ya que hay intervenciones del presidente o de los ministros del tipo moniciones que \u00abno requieren que se reciten exactamente en la forma propuesta en el Misal\u00bb (OGMR 11), o del tipo exhortaciones a menudo introducidas as\u00ed\u00ad: \u00abCon estas palabras u otras semejantes\u00bb. Pero estos momentos, que forman parte del desarrollo de la celebraci\u00f3n, deben estar cuidadosamente previstos y preparados, dado que la celebraci\u00f3n no soporta improvisaciones espont\u00e1neas o ense\u00f1anzas prolijas'\u00bb. A menudo, antes de comenzar la celebraci\u00f3n se presenta un sumario que enumera la sucesi\u00f3n de los elementos rituales con los actores que los ejecutan. Pero \u00bfcon qu\u00e9 criterios se prepara este programa ritual? Frecuentemente el libro lit\u00fargico ofrece formas o elementos rituales alternativos, da la posibilidad de elegir (OGMR, c. VII), faculta para escoger otros formularios (OGLH 246-252), indica posibles adaptaciones que corresponden al presidente (cf RP 40). Todo esto sin tener en cuenta todo lo que cada libro deja a las conferencias episcopales para la acomodaci\u00f3n a las diversas regiones y circunstancias\u00bb.<\/p>\n<p>En algunos casos, como en la misa con -> ni\u00f1os, se permiten amplias posibilidades de omitir o sustituir elementos rituales para mejor alcanzar el objetivo previsto. Por lo tanto, el programa para cada celebraci\u00f3n concreta es el resultado de la atenta elecci\u00f3n y de la oportuna disposici\u00f3n de los elementos rituales -algunos contenidos en los libros lit\u00fargicos, otros tomados de los repertorios, como los c\u00e1nticos, y otros previstos como momentos de un hablar no ritualizado- en relaci\u00f3n con la asamblea concreta, teniendo presente siempre el proyecto inspirador. All\u00ed\u00ad donde la celebraci\u00f3n se repita, como la misa dominical en una iglesia parroquial, la configuraci\u00f3n del programa deber\u00e1 contar tambi\u00e9n con una pedagog\u00ed\u00ada pastoral progresiva.<\/p>\n<p>c) La direcci\u00f3n ejecutiva. Normalmente, el modo de ejecuci\u00f3n de los elementos rituales programados es sugerido por las r\u00fabricas, que se pueden considerar como indicaciones t\u00e9cnicas ceremoniales. Las acciones lit\u00fargicas -la proclamaci\u00f3n de una lectura, el intercambio de un saludo, la recitaci\u00f3n de una oraci\u00f3n, un cambio de lugar, la realizaci\u00f3n de un gesto, la ejecuci\u00f3n de un c\u00e1ntico- exigen una realizaci\u00f3n que respete y subraye su valor simb\u00f3lico, que favorezca su misma fuerza comunicativa y significante, que contribuya a crear un clima comunitario y una atm\u00f3sfera religiosa, que suscite tanto el sentido de la fiesta como la disposici\u00f3n para la contemplaci\u00f3n. Son ceremonias, porque se salen de lo normal y de lo banal; pero corren continuamente el peligro de caer en un formalismo vac\u00ed\u00ado de significado o en una solemnidad ret\u00f3rica. Los libros lit\u00fargicos dan sugerencias sobre el modo como se deben realizar los ritos (cf OGMR 18; 20-23); pero su medida, su tono, su estilo no pueden establecerse a priori de una vez por todas, dada la variedad de elementos en juego: la personalidad del ministro, la cantidad y amplitud de la asamblea, la circunstancia concreta de la celebraci\u00f3n. Aunque en el \u00e1mbito lit\u00fargico \u00abel estilo es el hombre\u00bb, en cuanto que las acciones rituales son realizadas por personas y el verdadero s\u00ed\u00admbolo ritual es la persona que act\u00faa y se expresa, tambi\u00e9n es verdad que la persona debe contener sus sentimientos y adecuar sus gestos al papel que representa, siendo en la asamblea signo de Cristo Se\u00f1or, que actualmente realiza ese servicio. Todo este conjunto de sugerencias e indicaciones para la ejecuci\u00f3n del programa ritual, adecu\u00e1ndolo tanto a las personas como a las circunstancias, puede denominarse direcci\u00f3n, por analog\u00ed\u00ada con el teatro, donde la direcci\u00f3n es el arte de representar a trav\u00e9s de la puesta en escena del gui\u00f3n. Las recientes disposiciones no contemplan al ceremoniero, pero aluden a la posibilidad de que \u00absobre todo en las iglesias y comunidades de mayor importancia haya alguien designado para la preparaci\u00f3n adecuada de las acciones sagradas y para que los ministros las ejecuten con decoro, orden y piedad\u00bb (OGMR 69).<\/p>\n<p>2. VALORACI\u00ed\u201cN PASTORAL DE LAS ASAMBLEAS LIT\u00daRGICAS. La elecci\u00f3n y la disposici\u00f3n de las formas y de los elementos propuestos por los libros lit\u00fargicos para configurar una celebraci\u00f3n concreta debe hacerse \u00abseg\u00fan las circunstancias de personas y lugares\u00bb (OGMR 5) y mirando \u00abm\u00e1s al bien espiritual com\u00fan de la asamblea que a sus (del sacerdote presidente) personales preferencias\u00bb (OGMR 313). El car\u00e1cter comunitario-asamblear de las celebraciones es ya un principio adquirido (SC 26-27), y por tanto debe orientar toda iniciativa de la pastoral lit\u00fargica que, \u00abmirando a la naturaleza y dem\u00e1s circunstancias de cada asamblea\u00bb, debe ordenar toda la celebraci\u00f3n \u00abde modo que favorezca la consciente, activa y total participaci\u00f3n de los fieles, es decir, esa participaci\u00f3n de cuerpo y alma, ferviente de fe, esperanza y caridad\u00bb (OGMR 3). La asamblea concreta, como existe aqu\u00ed\u00ad y ahora, interviene condicionando el planteamiento y la conducci\u00f3n de la celebraci\u00f3n, que deber\u00e1 adecuarse por tanto a ella en el modo de realizar los ritos y en sus formas expresivas.<br \/>\na) Factores condicionantes de la expresi\u00f3n de la celebraci\u00f3n. Los condicionamientos m\u00e1s evidentes son de orden sociol\u00f3gico; y es positivo valorar la asamblea a partir de los diversos grupos de edad, pertenencia cultural o estratificaci\u00f3n social. Pero se ha observado que los factores que influencian m\u00e1s especialmente en la participaci\u00f3n est\u00e1n relacionados con los niveles de fe, con las experiencias eclesiales, con las relaciones existentes entre los presentes, con el conocimiento del presidente y de los ministros. El ideal de una asamblea es la heterogeneidad sociol\u00f3gica y cultural (en cuanto que expresa mejor la realidad del pueblo de Dios) junto con la homogeneidad en la experiencia de fe y de vida eclesial, con tal de que \u00e9sta no desaparezca bajo una religiosidad de tipo gen\u00e9rico y una pertenencia puramente jur\u00ed\u00addica. Bas\u00e1ndose en los diversos modos de pertenecer a la iglesia, un estudioso ha individuado algunos elementos dominantes (sacramental y cultual, catequ\u00e9tico, apost\u00f3lico y evangelizador, espiritual y comunitario, socio-pol\u00ed\u00adtico), que caracterizan la percepci\u00f3n y la participaci\u00f3n en la eucarist\u00ed\u00ada, y por tanto el modo de estar presentes en la asamblea lit\u00fargica. Si prevalecen los tres \u00faltimos elementos dominantes, nos encontramos con grupos o peque\u00f1as comunidades, cuyas exigencias y sensibilidad caracterizan notablemente la asamblea y, por tanto, las celebraciones correspondientes. Las asambleas parroquiales son ahora constituidas por cristianos donde domina el elemento catequ\u00e9tico, es decir, que han seguido cursos catequ\u00ed\u00adsticos y tienen una cierta atenci\u00f3n ante las propuestas eclesiales para su vida de fe, con un porcentaje m\u00e1s o menos amplio de cristianos de dominante cultual, preocupados s\u00f3lo por la observancia, y presentes de modo masivo en algunas circunstancias y en las grandes fiestas.<\/p>\n<p>La misma disposici\u00f3n de los fieles en la asamblea -situados frente al presbiterio o formando un semic\u00ed\u00adrculo en torno a \u00e9l; esparcidos por la iglesia; en c\u00ed\u00adrculo, mir\u00e1ndose unos a otros-, adem\u00e1s de su amplitud, determina modos diferenciados de celebrar y, por tanto, estilos diversos de participaci\u00f3n. Pertenece a los responsables pastorales de la liturgia valorar las formas participativas que conviene exigir a una asamblea, sin exigir lo que ella no puede dar, pero tampoco priv\u00e1ndola de aquellos modos de expresarse de los que es capaz.<\/p>\n<p>b) Factores condicionantes de la misma posibilidad de la celebraci\u00f3n. Se abre aqu\u00ed\u00ad un nuevo cap\u00ed\u00adtulo de la acci\u00f3n pastoral que afecta de cerca a la pastoral lit\u00fargica y que concierne a la valoraci\u00f3n de las \u00abcondiciones de posibilidad de celebraci\u00f3n\u00bb de un sacramento eclesial. \u00bfQu\u00e9 actitudes conscientes de fe son exigidas para que los responsables de la iglesia puedan juzgar como oportuno dar un sacramento a aquellos que lo piden? La propuesta del RICA hizo entender que a la iglesia no se pide el sacramento, sino el ser introducido en la fe cristiana; los sacramentos son dados por la iglesia despu\u00e9s de que se ha manifestado la oportuna disposici\u00f3n. Por esto, los catec\u00famenos son elegidos para prepararse a su recepci\u00f3n.<\/p>\n<p>En todas las introducciones o praenotanda de los ritos sacramentales se alude a SC 59: \u00abLos sacramentos suponen la fe\u00bb; pero la reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral se plantea una cuesti\u00f3n: \u00bfQu\u00e9 fe? \u00bfBasta una fe religiosa o es necesaria la fe en Jes\u00fas, el Se\u00f1or? \u00bfEs suficiente una fe cristiana? global o se requiere una fe informada por los significados teol\u00f3gicos y espirituales del sacramento que se recibe? \u00bfNo es deseable una fe iluminada por el significado existencial y eclesial del sacramento, y por esto mismo educada para saber leer en profundidad el signo sacramental en el contexto de la celebraci\u00f3n? \u00bfCu\u00e1ndo y c\u00f3mo desarrollar esta catequesis mistag\u00f3gica? \u00bfY c\u00f3mo discernir la fe de los candidatos, y qu\u00e9 garant\u00ed\u00adas de continuidad pedirles?<br \/>\nEstos interrogantes se hacen m\u00e1s urgentes, incluso dram\u00e1ticos, en una situaci\u00f3n eclesial caracterizada por la desaparici\u00f3n de la cristiandad, nada menos que llamada poscristiana por la prevalencia de actitudes p\u00fablicas secularizadas y la desaparici\u00f3n de los soportes ambientales y culturales de la vida cristiana. En esta situaci\u00f3n, difundida por. Europa occidental, \u00bfes posible y oportuno admitir a todos a las celebraciones sacramentales? \u00bfO no es pastoralmente m\u00e1s prudente y religiosamente m\u00e1s indicado ofrecer oportunidades de celebrar adecuadas a los diversos niveles de fe, favoreciendo as\u00ed\u00ad un crecimiento en la comprensi\u00f3n del evangelio, para no desilusionar con una apresurada oferta sacramental? A este prop\u00f3sito se habla de la liturgia del umbral, dirigida a familiarizar a las personas con la escucha creyente, con la oraci\u00f3n personal y con algunos signos eclesiales.<br \/>\n[-> Evangelizaci\u00f3n y liturgia].<\/p>\n<p>3. CONDUCCI\u00ed\u201cN PASTORAL DE LAS CELEBRACIONES. Plantear program\u00e1ticamente una celebraci\u00f3n para una asamblea concreta y dirigirla de modo que resulte significativa para quien participe en ella exige un profundo respeto por la naturaleza simb\u00f3lica de toda acci\u00f3n lit\u00fargica. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 el l\u00ed\u00admite infranqueable de la adaptaci\u00f3n de la celebraci\u00f3n a la asamblea, ya que es \u00e9sta la que debe ser llevada a percibir y asimilar los mensajes propuestos por los signos lit\u00fargicos, que en su estructura ritual y en sus contenidos son un dato no manipulable. La mediaci\u00f3n pastoral del presidente y de los ministros debe favorecer la comunicaci\u00f3n simb\u00f3lica que tiene lugar en el momento de celebrar y que une directamente a cada fiel con las realidades significadas. A esto se llega teniendo en cuenta las caracter\u00ed\u00adsticas propias de la comunicaci\u00f3n simb\u00f3lica, as\u00ed\u00ad como de esos s\u00ed\u00admbolos particulares que son las acciones lit\u00fargicas.<\/p>\n<p>a) Asegurar la verdad humana de los signos lit\u00fargicos. Para que una acci\u00f3n ritual-simb\u00f3lica sea comunicadora de mensajes religiosos, debe ser ante todo simplemente humana. Aun en su estilizaci\u00f3n ritual, una acci\u00f3n lit\u00fargica debe permanecer humanamente verdadera: di\u00e1logo donde hay personas que hablan y que escuchan; banquete donde se come y se bebe; agua que corre sobre el cuerpo&#8230; Los ritos corren a menudo el peligro de estilizarse tanto que pierden toda relaci\u00f3n con las acciones an\u00e1logas de la vida normal, llegando incluso a tener necesidad de una explicaci\u00f3n para ser considerados como gestos antropol\u00f3gica y culturalmente verdaderos. Esta verdad humana, soporte de la significaci\u00f3n religiosa, se obtiene cuando se cuida la calidad de los objetos usados y del ambiente en el que se celebra; pero tambi\u00e9n es importante el actuar de los ministros, ya que el s\u00ed\u00admbolo lit\u00fargico es casi siempre una acci\u00f3n. El mismo modo de hablar debe tener en cuenta los signos paraling\u00fc\u00ed\u00adsticos (entonaci\u00f3n, pronunciaci\u00f3n, ritmo, sonoridad&#8230;) que suministran a los oyentes la clave para descodificar correctamente el significado de lo que se dice. La fuerza significativa de la celebraci\u00f3n, y en consecuencia su capacidad comunicadora, depende del comportamiento de los que realizan los diversos signos (una lectura, un di\u00e1logo, un c\u00e1ntico, un gesto&#8230;) con espontaneidad y con sencillez solemne, con la conciencia de, simb\u00f3licamente, mediar la realidad divina de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Hacer perceptibles las \u00abotras\u00bb realidades significadas. Pertenece al s\u00ed\u00admbolo el juntar realidades de orden diferente (sensible-espiritual; terrestre-celeste; c\u00f3smico-humano-divino; pasado-presente-futuro&#8230;) y ofrecer una v\u00ed\u00ada de acceso del orden constatable a aquel que puede ser intuido a trav\u00e9s de una multiplicidad de relaciones. La acci\u00f3n simb\u00f3lica es siempre multisignificativa, como rendija a trav\u00e9s de la que se atisba un amplio horizonte contemplado desde el punto en el que aquella nos sit\u00faa. La determinaci\u00f3n de algunos significados surge del contexto en el que est\u00e1 inserto el s\u00ed\u00admbolo y de la capacidad interpretativa del que lo experimenta. As\u00ed\u00ad pues, para favorecer la comunicaci\u00f3n simb\u00f3lica se debe actuar sobre el contexto de la celebraci\u00f3n para plantear la acci\u00f3n simb\u00f3lica en la perspectiva correcta, y sobre las personas presentes para suscitar en ellas la capacidad de recepci\u00f3n e interpretaci\u00f3n. La acci\u00f3n pastoral seguir\u00e1 estas dos pistas y no pretender\u00e1 dar una explicaci\u00f3n que empobrezca el alto valor evocador y provocador del s\u00ed\u00admbolo y mortifique a la persona impidi\u00e9ndole realizar esa actividad interpretativa que la predispone a la adhesi\u00f3n y al encuentro. Estos son los caminos de una aut\u00e9ntica catequesis sacramental que tienda m\u00e1s a la conversi\u00f3n que a la instrucci\u00f3n, y que se preocupe de poner los condicionamientos m\u00ed\u00adnimos para que en la celebraci\u00f3n se establezca el di\u00e1logo con Dios, que habla y se comunica a trav\u00e9s de los signos. En primer lugar se tendr\u00e1 en cuenta la ley lit\u00fargica de la relaci\u00f3n palabra-sacramento, por la que una acci\u00f3n sacramental siempre est\u00e1 precedida por un texto b\u00ed\u00adblico que narra el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico que el sacramento actualiza. En segundo lugar se tendr\u00e1 presente la otra ley lit\u00fargica: la relaci\u00f3n oraci\u00f3n-sacramento, por la cual una acci\u00f3n sacramental siempre est\u00e1 precedida por una invocaci\u00f3n (ep\u00ed\u00adclesis), con el fin de que el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico sea eficaz para las personas que ahora lo celebran. Se trata de despertar el deseo orient\u00e1ndolo, a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n, hacia el proyecto divino.<\/p>\n<p>c) Insertar la celebraci\u00f3n en el horizonte experiencial-cultural de la asamblea. Para que se establezca una comunicaci\u00f3n es necesario hablar de cosas que pertenezcan a los intereses, preocupaciones y esperanzas de aquellos a los que se dirige, o bien conecten con los intereses, preocupaciones y esperanzas ya presentes (aunque no expl\u00ed\u00adcitamente) en los interlocutores. Las celebraciones lit\u00fargicas y su realizaci\u00f3n carecen a menudo de esto, y por ello mismo no aparecen unidas a la vida concreta y no influyen sobre ella. El lenguaje que all\u00ed\u00ad se habla, incluso en los gestos simb\u00f3licos, queda fuera de la experiencia vital y no ayuda a interpretarla ni a orientarla. Esta traducci\u00f3n del lenguaje de la fe al contexto cultural en el que viven los creyentes-practicantes, para que comprendan las consecuencias para su vida y se conviertan a la oferta divina, no es una acci\u00f3n reservada a la pastoral lit\u00fargica. Ante todo es deber de la teolog\u00ed\u00ada, de la catequesis y de la espiritualidad; de ellas deduce la pastoral lit\u00fargica los t\u00e9rminos con los que plantea los textos b\u00ed\u00adblicos y las acciones simb\u00f3licas, poni\u00e9ndolas en relaci\u00f3n con las experiencias culturales y vitales de las personas presentes en las asambleas; pero no como una actividad te\u00f3rica, sino compartiendo aut\u00e9nticamente esas experiencias comprendidas a la luz de la fe. As\u00ed\u00ad formados, presidentes y ministros sabr\u00e1n plantear la celebraci\u00f3n y conducirla, con intervenciones m\u00e1s alusivas que descriptivas de la realidad cotidiana implicada por los signos lit\u00fargicos, de modo que se permita esa comunicaci\u00f3n profunda que Dios, en Jesucristo y por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, realiza con estos fieles y en esta asamblea.<\/p>\n<p>IV. Centros operativos de la pastoral lit\u00fargica<br \/>\nLa constituci\u00f3n conciliar SC y la sucesiva reforma lit\u00fargica han significado un viraje decisivo para el movimiento lit\u00fargico, ya que han extendido a toda la iglesia los objetivos y m\u00e9todos de la pastoral lit\u00fargica, por mucho tiempo considerada como una actividad reservada a ambientes de \u00e9lite. Afirmada la oportunidad hist\u00f3rica y la actualidad espiritual de la promoci\u00f3n y renovaci\u00f3n de la liturgia (SC 43), el concilio se apresura a constituir \u00f3rganos permanentes nacionales y diocesanos para \u00abdirigir la actividad pastoral lit\u00fargica\u00bb y \u00abpromover el apostolado lit\u00fargico\u00bb (SC 44-45). Con el motu proprio Sacram liturgiam (25-1-64), Pablo VI instituye el Consilium para llevar a cabo la reforma lit\u00fargica y establece que en cada una de las di\u00f3cesis, o en la reuni\u00f3n de algunas, los obispos constituyan \u00abuna comisi\u00f3n cuyo deber sea el de atender al conocimiento y al incremento de la liturgia\u00bb (n. 2). La siguiente instrucci\u00f3n Inter oecumenici (26-9-64) precisa las normas para \u00abla comisi\u00f3n lit\u00fargica perteneciente a la asamblea de los obispos\u00bb (nn. 44-46) y para \u00abla comisi\u00f3n lit\u00fargica diocesana\u00bb (n. 47), atribuy\u00e9ndoles tambi\u00e9n el deber de \u00abdirigir la acci\u00f3n pastoral lit\u00fargica\u00bb en todo el territorio de su competencia. El trabajo que hab\u00ed\u00ada sido realizado anteriormente por los centros operativos y editoriales de car\u00e1cter privado pasa as\u00ed\u00ad a las manos de los responsables mismos de la vida eclesial.<\/p>\n<p>[-> Organismos lit\u00fargicos].<\/p>\n<p>1. ORIENTACIONES DE PASTORAL LIT\u00daRGICA DE LA SEDE APOST\u00ed\u201cLICA. Confrontados con los documentos anteriores sobre liturgia, los publicados por los organismos eclesi\u00e1sticos centrales posteriores al concilio manifiestan una cualidad pastoral decididamente nueva, interes\u00e1ndose por la participaci\u00f3n del pueblo cristiano y por las iniciativas pastorales de los responsables. La edici\u00f3n de los libros lit\u00fargicos, cuidada primero por el Consilium y despu\u00e9s por la S. Congregatio pro Sacramentis et Cultu divino, comprende ahora instituciones generales o praenotanda que orientan para una utilizaci\u00f3n de los ritos consciente de su significado teol\u00f3gico y de su importancia pastoral, a menudo dando amplias posibilidades de adaptaci\u00f3n a las situaciones concretas en conformidad con los nn. 37-40 de la SC. Instrucciones de car\u00e1cter general o particular, como la Eucharisticum mysterium, tienen ante todo una finalidad pastoral; cartas sobre algunos temas referentes a la liturgia son enviadas por el cardenal presidente a los obispos y a las comisiones lit\u00fargicas. La actividad de la S. Congregatio se recoge en el peri\u00f3dico mensual Notitiae, que publica tambi\u00e9n interesantes estudios sobre la misma pastoral lit\u00fargica e incluye relaciones sobre cuanto se hace en las diversas naciones. El Consilium organiz\u00f3 en 1965 un congreso sobre Las traducciones de los libros lit\u00fargicos a5, y la S. Congregatio tuvo en 1971 una reuni\u00f3n con los secretarios de las comisiones lit\u00fargicas nacionales, dese\u00e1ndose la continuaci\u00f3n de esta iniciativa\u00bb.<\/p>\n<p>2. DIRECTIVAS NACIONALES DE PASTORAL LIT\u00daRGICA. La constituci\u00f3n de las conferencias episcopales, que re\u00fanen a \u00ablos obispos de una determinada naci\u00f3n o territorio\u00bb (CD 37-38), ha llevado tambi\u00e9n a la instituci\u00f3n de la comisi\u00f3n lit\u00fargica nacional, formada por \u00abmiembros de la misma conferencia episcopal o, si no, tendr\u00e1 como miembros a uno o dos obispos, a los que se unir\u00e1n sacerdotes expertos en liturgia y pastoral, personalmente designados para esta tarea\u00bb (Inter oecumenici 44). A esta comisi\u00f3n \u00abayudar\u00e1 en lo posible un instituto de liturgia pastoral, compuesto de miembros eminentes en estas materias, sin excluir los seglares seg\u00fan las circunstancias\u00bb (SC 44). Deber de esta comisi\u00f3n es \u00abencauzar dentro de su territorio la acci\u00f3n pastoral lit\u00fargica&#8230; y promover los estudios y experiencias necesarios cuando se trate de adaptaciones que deben proponerse a la sede apost\u00f3lica\u00bb (SC 44). De hecho, el trabajo fundamental de estas comisiones, a menudo reunidas por \u00e1reas ling\u00fc\u00ed\u00adsticas, fue el preparar la traducci\u00f3n de los libros lit\u00fargicos, a veces tambi\u00e9n con adaptaciones rituales y con unas oportunas directivas pastorales de acuerdo con las situaciones concretas. Al activo de estos organismos pertenece tambi\u00e9n la preparaci\u00f3n de los documentos que a menudo la conferencia episcopal ha hecho propios o que la comisi\u00f3n ha publicado como propios, y la organizaci\u00f3n de encuentros nacionales de los responsables diocesanos de la liturgia. Una informaci\u00f3n sobre cuanto hacen las diversas comisiones lit\u00fargicas nacionales se publica peri\u00f3dicamente en Notitiae.<\/p>\n<p>Con la reforma y al lado de las iniciativas oficiales, han crecido los centros, los peri\u00f3dicos y las publicaciones de pastoral lit\u00fargica, a menudo antecedi\u00e9ndolas con estudios y propuestas o acompa\u00f1\u00e1ndolas con sugerencias y subsidios. A este respecto, las naciones de todas las \u00e1reas ling\u00fc\u00ed\u00adsticas han visto multiplicarse las iniciativas. Todo este trabajo se ha mostrado fecundo, tanto para la formaci\u00f3n de los agentes pastorales como para la realizaci\u00f3n de inteligentes experiencias de adaptaci\u00f3n, all\u00ed\u00ad donde un instituto de liturgia pastoral ha colaborado con los organismos oficiales y se ha hecho promotor de investigaciones, de sesiones de estudio y de publicaciones cient\u00ed\u00adficas y pastorales. Se ha constatado que si la liturgia debe estar regulada por la autoridad competente, permanecen amplios espacios que pueden y deben ser ocupados por iniciativas inteligentes.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a, el Secretariado Nacional de Liturgia, \u00f3rgano ejecutor de la Comisi\u00f3n episcopal de liturgia, ha sido el elemento coordinador y promotor de la pastoral lit\u00fargica a escala nacional. Se ha servido de la colaboraci\u00f3n de expertos para las traducciones y para los diversos documentos. Para coordinar y promover la puesta en pr\u00e1ctica de la pastoral lit\u00fargica se ha relacionado con las delegaciones lit\u00fargicas regionales y diocesanas, los centros de pastoral lit\u00fargica existentes, principalmente de Barcelona y la Asociaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Profesores de Liturgia.<\/p>\n<p>[-> Organismos lit\u00fargicos II, 11I]<br \/>\n3. PROGRAMAS DE PASTORAL LIT\u00daRGICA A NIVEL DIOCESANO. Recomendada ya por la Mediator Dei (1947) y prescrita por la instrucci\u00f3n De musita sacra (1958), la comisi\u00f3n lit\u00fargica diocesana prevista por la SC 46 es instituida expresamente por el motu proprio Sacram liturgiam (1964, n. 11) y recibe su definici\u00f3n y funciones en la instrucci\u00f3n Inter oecumenici (1964, n. 47). Adem\u00e1s de \u00abtomar conocimiento de la situaci\u00f3n de la acci\u00f3n pastoral lit\u00fargica en la di\u00f3cesis\u00bb, debe \u00absugerir y promover todas las iniciativas concretas que puedan contribuir al progreso de la liturgia&#8230;; sugerir en los casos particulares, o incluso para toda la di\u00f3cesis, las etapas oportunas y progresivas de la acci\u00f3n pastoral lit\u00fargica&#8230;, proponiendo los medios y los subsidios adecuados; cuidar de que en la di\u00f3cesis las iniciativas que tienden a promover la liturgia procedan de acuerdo con la ayuda rec\u00ed\u00adproca de las otras asociaciones&#8230;\u00bb. \u00abSe puede hablar de un verdadero y aut\u00e9ntico centro promocional y directivo de la pastoral lit\u00fargica al servicio de toda la comunidad diocesana, clero y fieles\u00bb\u00bb. En las di\u00f3cesis m\u00e1s grandes, la comisi\u00f3n tiene un \u00f3rgano ejecutivo permanente en el departamento lit\u00fargico diocesano, denominado tambi\u00e9n departamento de pastoral sacramental, que organiza cursos para los colaboradores lit\u00fargicos, produce subsidios y est\u00e1 disponible para consultas. Desde el comienzo, la comisi\u00f3n diocesana de liturgia ha tenido a su lado una comisi\u00f3n de m\u00fasica sagrada y otra de arte sacro; \u00abmuchas veces ser\u00e1 oportuno que estas tres comisiones sean unificadas en las di\u00f3cesis particulares\u00bb (Sacram liturgiam 3). En algunas naciones, como Espa\u00f1a, se ha visto oportuno formar tambi\u00e9n a nivel regional un organismo de coordinaci\u00f3n y promoci\u00f3n de las actividades de pastoral lit\u00fargica. Algunas veces en la revista Pastoral Lit\u00fargica, de la Comisi\u00f3n episcopal de liturgia, se publican las cr\u00f3nicas y las iniciativas de estos organismos regionales. La actividad de estos niveles es muy importante para la pastoral lit\u00fargica, porque est\u00e1n m\u00e1s directamente en contacto con las realidades locales y son m\u00e1s directamente operativos en la relaci\u00f3n con los sacerdotes y sus colaboradores.<\/p>\n<p>4. ACTIVIDADES DE PASTORAL LIT\u00daRGICA A NIVEL PARROQUIAL. Toda celebraci\u00f3n que quiera adecuarse a la asamblea y que se desarrolle de un modo significativo con la colaboraci\u00f3n de ministros debe estar precedida por una preparaci\u00f3n pr\u00e1ctica hecha \u00abcon \u00e1nimo concorde entre todos aquellos a quienes ata\u00f1e, tanto en lo que toca al rito como al aspecto pastoral y musical, bajo la direcci\u00f3n del rector de la iglesia, y o\u00ed\u00addo tambi\u00e9n el parecer de los fieles en lo que a ellos directamente les ata\u00f1e\u00bb (OGMR 73). Es obvio que en este trabajo preparatorio debe estar presente el sacerdote presidente, aunque no sea el rector de la iglesia. Para las celebraciones dominicales y festivas de asambleas regulares, estos colaboradores que preparan la celebraci\u00f3n y animan la asamblea tienden a constituir un servicio permanente y a organizarse en un grupo. A menudo el cuidado de una asamblea es asumido por los miembros de un grupo eclesial que entre sus actividades tiene tambi\u00e9n la de reflexionar sobre las lecturas b\u00ed\u00adblicas y sobre la liturgia de la misma en conjunto con el presidente, la de preparar las diversas intervenciones y propuestas rituales y la de distribuir los diversos servicios. En las iniciativas de catequesis particulares con vistas a los diversos sacramentos se han introducido fieles que se convierten tambi\u00e9n en colaboradores para la preparaci\u00f3n y conducci\u00f3n de la celebraci\u00f3n: para el bautismo de los ni\u00f1os, la misa de primera comuni\u00f3n, la confirmaci\u00f3n, el matrimonio&#8230; A menudo las personas interesadas -padres, confirmandos, novios-son invitados a participar activamente en la preparaci\u00f3n, adem\u00e1s de realizar alguna funci\u00f3n relevante en la celebraci\u00f3n. De todas estas actividades en torno y dentro de la liturgia van surgiendo fieles que colaboran con una cierta frecuencia y competencia; con ellos se constituye el grupo lit\u00fargico \u00c2\u00b0N. Con \u00e9l el p\u00e1rroco no se limita a preparar cada una de las celebraciones, sino que piensa y programa toda la actividad pastoral lit\u00fargica de la parroquia, atendiendo a las diversas asambleas y con un plano de formaci\u00f3n progresiva para ellas. El mismo consejo pastoral debe interesarse por proyectar y evaluar la vida lit\u00fargica cuidando de que tenga relaci\u00f3n con las diversas formas de catequesis y que influya sobre la calidad de la vida comunitaria, familiar y personal. Sobre todo los tiempos lit\u00fargicos fuertes (cuaresma, tiempo de pascua y adviento), que unifican la actividad de los diversos grupos y las diferentes iniciativas pastorales, deben proyectarse a nivel de consejo pastoral.<\/p>\n<p>En este nivel de la base act\u00faa de un modo eficaz la pastoral lit\u00fargica, y en consecuencia debe ser el sector que reciba las mayores atenciones, no s\u00f3lo para controlar y orientar la ejecuci\u00f3n, sino para manifestar las exigencias, verificar las propuestas, experimentar las soluciones y acoger eventuales intuiciones pr\u00e1cticas. No deben olvidarse las liturgias de -> grupos y comunidades, m\u00e1s o menos unidas a la parroquia, y en los que la situaci\u00f3n asamblear y eclesial permite formas de celebrar m\u00e1s informales y a menudo m\u00e1s ricas y significativas. Frecuentemente en estos grupos hay una notable capacidad creativa &#8211;pi\u00e9nsese en los c\u00e1nticos&#8211; cuya producci\u00f3n pasa despu\u00e9s a las asambleas parroquiales. Pero el paso de una asamblea a otra no puede ser autom\u00e1tico, y necesita una cuidadosa reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>[l-> Secularizaci\u00f3n; ->l Movimiento lit\u00fargico; -> Formaci\u00f3n lit\u00fargica; -> Participaci\u00f3n; -> Animaci\u00f3n].<\/p>\n<p>L. Della Torre<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Alessio L., Liturgia joven. Escritos sobre pastoral lit\u00fargica, Caracas 1975; Arns E.P., La liturgia, centro de la teolog\u00ed\u00ada y de la pastoral, en G. Bara\u00fana, La sagrada liturgia renovada por el concilio, Studium, Madrid 1965, 353-376; Bouyer L., Corrientes de espiritualidad y de pastoral lit\u00fargica, en \u00abLiturgia\u00bb 18 (1963) 184-189; Concilio Pastoral de Galicia, La liturgia renovada en la pastoral de la Iglesia, Santiago de Compostela 1976; Delegados diocesanos, Conclusiones del Symposium Phase-100, en \u00abPhase\u00bb 100 (1977) 345-346; Florist\u00e1n C., Dificultades de la pastoral lit\u00fargica ante el cristiano tradicional, ib 41 (1967) 404-410; Orientaciones actuales de la teolog\u00ed\u00ada pastoral, ib 76 (1973) 389-400; Pastoral lit\u00fargica, en VV.AA., La celebraci\u00f3n en la Iglesia 1, S\u00ed\u00adgueme, Sala-manca 1985, 537-584; Florist\u00e1n C.-Useros M., Teolog\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n pastoral, BAC 275, Madrid 1968; Forcadell A.M., Deficiencias en nuestra pastoral lit\u00fargica, en \u00abLiturgia\u00bb 18 (1963) 270-283; Gracia J.A., Problemas yperspectivas de pastoral lit\u00fargica en los santuarios marianos, en \u00abPhase\u00bb 62 (1971) 185-194; Heuschen L., Pastoral de los sacramentos, en G. 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Martimort, La Iglesia en oraci\u00f3n, Herder, Barcelona 19672, 267-282; Schurr V.-Schuster H., Pastoral, en SM 5, Herder, Barcelona 1974, 264-296; Tena P., El futuro de la pastoral lit\u00fargica, en \u00abLiturgia\u00bb 255 (1971) 358-363; Vagaggini C., El sentido teol\u00f3gico de la liturgia, BAC 181. Madrid 1959, 765-884.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Relaci\u00f3n entre liturgia y pastoral: 1. La liturgia es pastoral; 2. La liturgia necesita una atenci\u00f3n pastoral; 3. Liturgia y pastoral frente a las \u00abculturas\u00bb &#8211; II. La pastoral lit\u00fargica en la teolog\u00ed\u00ada pastoral: 1. El lugar de la pastoral lit\u00fargica en la teolog\u00ed\u00ada pastoral: 2. La calificaci\u00f3n pastoral de la pastoral lit\u00fargica: &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pastoral-liturgica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPASTORAL LITURGICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17164","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17164","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17164"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17164\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17164"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17164"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17164"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}