{"id":17165,"date":"2016-02-05T11:10:21","date_gmt":"2016-02-05T16:10:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/plegaria-eucaristica\/"},"modified":"2016-02-05T11:10:21","modified_gmt":"2016-02-05T16:10:21","slug":"plegaria-eucaristica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/plegaria-eucaristica\/","title":{"rendered":"PLEGARIA EUCARISTICA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: Premisa: Un problema actual &#8211; I. Desde el desarrollo hist\u00f3rico: 1. Relaciones con la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada; 2. Las diversas tradiciones lit\u00fargicas &#8211; II. La reforma del Vat. II: 1. Los criterios de trabajo; 2. Los tres nuevos textos; 3. Los desarrollos posteriores &#8211; III. Orientaciones teol\u00f3gico-pastorales: 1. El fen\u00f3meno de las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas \u00ablibres\u00bb: significado y perspectivas; 2. La aportaci\u00f3n de car\u00e1cter teol\u00f3gico; 3. Para una celebraci\u00f3n aut\u00e9ntica.<\/p>\n<p>Premisa: Un problema actual<br \/>\nQuien sigue la literatura lit\u00fargica de estos a\u00f1os nota que al tema de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica se le dedica un espacio mucho mayor que a otros cap\u00ed\u00adtulos de la liturgia. Las razones de este hecho no parece que se deban buscar s\u00f3lo en la importancia del tema (es incontestable la centralidad de la eucarist\u00ed\u00ada, y no hay por qu\u00e9 maravillarse de que, dentro de ella, adquiera un amplio espacio el estudio de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica). Nuestro tema ha conocido una gran variedad de investigaciones, porque se ha revelado como un punto de alguna forma nuclear en el estudio teol\u00f3gico y en la problem\u00e1tica pastoral en campo lit\u00fargico. En particular: para un historiador, el an\u00e1lisis del g\u00e9nero literario de los textos m\u00e1s antiguos de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas y de sus contenidos obliga a valorar desde cerca la importancia de las relaciones de la liturgia cristiana con el juda\u00ed\u00adsmo y la peculiaridad de las diversas tradiciones lit\u00fargicas de Oriente y Occidente. Un te\u00f3logo, por su parte, encuentra ah\u00ed\u00ad mismo referencias de primera importancia en orden a la reconstrucci\u00f3n del significado que la iglesia ha atribuido y atribuye a la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, momento central y normativo de su camino a lo largo de la historia. Quien, en cambio, est\u00e9 atento, en particular, a interpretar el momento de la reforma lit\u00fargica del Vat. II, encontrar\u00e1 atribuidos a la plegaria eucar\u00ed\u00adstica un singular inter\u00e9s y una gran atenci\u00f3n, hasta el punto de configurar de hecho el cap\u00ed\u00adtulo de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica como un \u00e1mbito de reforma que ha conocido desarrollos y etapas del todo originales. Tambi\u00e9n aquellos que en el an\u00e1lisis de la liturgia del posconcilio hubieren privilegiado los aspectos propiamente pastorales, no tendr\u00e1n dificultad en reconocer que algunos fen\u00f3menos de car\u00e1cter general -pi\u00e9nsese, por ejemplo, en el problema del lenguaje, de la creatividad, de la celebraci\u00f3n- han tenido una manifestaci\u00f3n particularmente espectacular precisamente a prop\u00f3sito de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica. Tambi\u00e9n por raz\u00f3n de estas constataciones nuestro estudio tratar\u00e1 de explorar -siquiera en una s\u00ed\u00adntesis panor\u00e1mica y con un intento prevalentemente introductorio- todos los sectores de investigaci\u00f3n y de debate en los que el tema de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica ha resultado notablemente enriquecido.<\/p>\n<p>I. Desde el desarrollo hist\u00f3rico<br \/>\nAl intentar reconstruir las l\u00ed\u00adneas esenciales de una apreciable serie de recientes estudios de car\u00e1cter hist\u00f3rico sobre la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, resulta indispensable recoger los aspectos sobresalientes en torno a dos grandes momentos: el m\u00e1s antiguo, caracterizado sobre todo por las relaciones con la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada; el sucesivo, en el que predomina el fen\u00f3meno del desarrollo de los textos de las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas y de su articulaci\u00f3n dentro de \u00e1reas eclesiales diferenciadas. De uno y otro momento recibimos no s\u00f3lo una riqu\u00ed\u00adsima antolog\u00ed\u00ada de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas, sino tambi\u00e9n la posibilidad de captar en vivo el plantearse de un problema general de sentido\/ significado de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>1. RELACIONES CON LA TRADICI\u00ed\u201cN JUD\u00ed\u008dA. Es com\u00fan entre los estudiosos la convicci\u00f3n de que, en el origen de una comprensi\u00f3n totalmente renovada del tema de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, est\u00e1 la tesis que identifica en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada el contexto en el que situar la b\u00fasqueda de la g\u00e9nesis de la an\u00e1fora cristiana. Si en un primer momento la indagaci\u00f3n tiende a precisar esta relaci\u00f3n prevalentemente en t\u00e9rminos de dependencia literaria de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica respecto de la Oraci\u00f3n de bendici\u00f3n que caracteriza de un modo totalmente singular la entera tradici\u00f3n hebrea&#8217;, las aportaciones sucesivas nos dirigen a un lugar muy diverso: el acento se pone sobre todo en la continuidad de Inspiraci\u00f3n y de temas de las dos tradiciones, continuidad que se hace posible en particular por la constante referencia de ambas a la palabra; adem\u00e1s, el remitir a la liturgia jud\u00ed\u00ada no se queda en algo gen\u00e9rico, sino que se precisa hasta el punto de individuar m\u00e1s en concreto cuales de las plegarias hebreas se configuran como probable fuente de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>No pudi\u00e9ndonos parar en el an\u00e1lisis de los textos en cuesti\u00f3n, nos limitaremos a resumir c\u00f3mo se precisa el nexo de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica con la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada. La insistencia en la continuidad de inspiraci\u00f3n religiosa entre las dos tradiciones conduce a poner en primer plano la naturaleza eucar\u00ed\u00adstica de la an\u00e1fora cristiana. La plegaria eucar\u00ed\u00adstica se configura primariamente como expresi\u00f3n particularmente autorizada de ese singular coloquio que nace entre el pueblo salvado y el Dios de la alianza: como oraci\u00f3n de alabanza y de acci\u00f3n de gracias enraizada en la historia del amor de Dios que se nos ha revelado en la palabra. Tambi\u00e9n dentro de la comunidad cristiana -en particular en ese momento del todo singular de la fractio panisperdura la voz que \u00abhace memoria\u00bb a Dios de su amor para que contin\u00fae \u00abacord\u00e1ndose\u00bb de su pueblo. Dentro de esta perspectiva, que aparece totalmente dominada por la referencia a la alianza, resulta natural que los contenidos de la oraci\u00f3n se vayan recogiendo en torno a los grandes acontecimientos en los que progresivamente se ha realizado la manifestaci\u00f3n de Dios a su pueblo: en particular, el trinomio, cl\u00e1sico para Israel, de creaci\u00f3n-ley-elecci\u00f3n es declinado por las comunidades cristianas en t\u00e9rminos de Cristo-Esp\u00ed\u00adritu-iglesia. En consecuencia, no sorprende que, tambi\u00e9n a nivel de estructura, la tradici\u00f3n cristiana relativa a la plegaria eucar\u00ed\u00adstica mantenga la fundamental articulaci\u00f3n del doble movimiento hecho de acci\u00f3n de gracias\/intercesi\u00f3n fraterna: el primer elemento evidencia la fundamental inspiraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica y la connotaci\u00f3n doxol\u00f3gica de la oraci\u00f3n cristiana; el otro evidencia la tensi\u00f3n de comuni\u00f3n que la recorre por dentro, en espera de que el reino se manifieste en plenitud. Desde este punto de vista, el an\u00e1lisis de alguno de los textos de entre los m\u00e1s antiguos -la Didaj\u00e9 en particular&#8217;podr\u00ed\u00ada resultar de gran inter\u00e9s \u00ab. [-> Eucarist\u00ed\u00ada, 1, 4].<\/p>\n<p>2. LAS DIVERSAS TRADICIONES LIT\u00daRGICAS. Los textos de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas atestiguados por las diversas tradiciones lit\u00fargicas de Oriente y Occidente constituyen un campo de investigaci\u00f3n tan vasto, que nos vemos obligados a limitar los acentos a algunas l\u00ed\u00adneas esenciales.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a Oriente, el an\u00e1lisis de los textos sugiere a los estudiosos el agrupar los textos en torno a algunos \u00e1mbitos que resultan capaces de tipificar la riqu\u00ed\u00adsima producci\u00f3n al respecto: el tipo alejandrino, el antioqueno, el sirio-oriental; para Occidente se imponen las referencias a las cuatro grandes tradiciones: romana, ambrosiana, galicana e hisp\u00e1nica. Hay que notar que esta clasificaci\u00f3n de car\u00e1cter general no surge s\u00f3lo de las consideraciones que ponen de relieve, dentro de las tradiciones de Oriente y de Occidente, una diversidad de estructura en el modo de componer entre s\u00ed\u00ad los elementos de la an\u00e1fora; resultan todav\u00ed\u00ada m\u00e1s decisivos los aspectos relevantes que connotan la especificidad de la inspiraci\u00f3n tem\u00e1tica propia de cada una de las tradiciones arriba indicadas. Bajo esta perspectiva debe decirse que la pluralidad de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas presentes en la tradici\u00f3n lit\u00fargica revela las peculiaridades teol\u00f3gicas y espirituales de las \u00abfamilias lit\u00fargicas\u00bb a trav\u00e9s de las cuales ella se ha ido expresando. Aunque no podemos aqu\u00ed\u00ad pretender ser completos, puede ser \u00fatil aludir a la riqueza y variedad de conclusiones a que conducir\u00ed\u00ada un an\u00e1lisis comparado de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas de la misma \u00e9poca, pero provenientes de tradiciones lit\u00fargicas diversas. Ayudados tambi\u00e9n por estudios especializados, examinamos aqu\u00ed\u00ad el canon romano, la an\u00e1fora de la iglesia de Jerusal\u00e9n y la de san Basilio.<\/p>\n<p>El canon romano, como es sabido, est\u00e1 ya atestiguado en sus partes m\u00e1s antiguas por san Ambrosio en el De sacramentis (ca. 380), y ha sufrido en los siglos sucesivos una serie de integraciones y de modificaciones que deformaron la estructura original. En su lenguaje solemne y hier\u00e1tico se ilumina una rica teolog\u00ed\u00ada del ofrecimiento, y la tem\u00e1tica del sacrificio encuentra en algunas referencias b\u00ed\u00adblicas acentos de un gran valor doctrinal; el esquema es articulado y complejo, muy diverso de las caracter\u00ed\u00adsticas totalmente peculiares de la tradici\u00f3n oriental. En cuanto al texto de la iglesia de Jerusal\u00e9n, aparecen inmediatamente el esquema trinitario, dentro del cual se desarrolla una rica reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, y la constante referencia a la Escritura; el tema epicl\u00e9tico encuentra un notable desarrollo, hasta el punto de aparecer capaz de interpretar en profundidad el significado de conjunto del memorial eucar\u00ed\u00adstico; la oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias parte desde el tema mismo de la creaci\u00f3n. De la magn\u00ed\u00adfica an\u00e1fora de san Basilio impresiona sobre todo la arm\u00f3nica fusi\u00f3n de las dos partes en las cuales se articula netamente: en la primera confluyen simult\u00e1neamente, dentro de una continua referencia a la biblia, una profunda contemplaci\u00f3n del misterio y de los datos de un debate sobre los temas trinitarios y pneumatol\u00f3gicos, alcanzadas ya precisiones conclusivas y clarificadoras; en la segunda, en cambio, la oraci\u00f3n se abre a una s\u00faplica de intercesi\u00f3n, en la cual encuentran espacio simult\u00e1neamente todas las personas, grupos, experiencias que animan aquella concreta comunidad, y se da al misterio de la iglesia-comuni\u00f3n una consideraci\u00f3n de gran amplitud.<\/p>\n<p>Si nos hemos parado un poco, a modo de ejemplo, sobre estos aspectos, del todo insuficientes y espor\u00e1dicos, es sobre todo porque creemos en el valor del m\u00e9todo utilizado en este estudio monogr\u00e1fico y comparado; a parte de la ventaja de entrar a comprender la riqueza de muchas plegarias eucar\u00ed\u00adsticas -las tres a las que hemos aludido constituyen sin duda ejemplos de entre los m\u00e1s significativos y merecedores de profundizaci\u00f3n-, una metodolog\u00ed\u00ada como \u00e9sta permitir\u00ed\u00ada captar, m\u00e1s all\u00e1 de las muchas diversidades entre las tradiciones particulares, la presencia de constantes estructurales y tem\u00e1ticas de la an\u00e1fora cristiana.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n por esta raz\u00f3n nos parece necesario concluir esta r\u00e1pida s\u00ed\u00adntesis hist\u00f3rica con algunas consideraciones de orden general. Debe tenerse en cuenta ante todo que el progresivo proceso de separaci\u00f3n y de superaci\u00f3n de la matriz jud\u00ed\u00ada tiene lugar en virtud de una conciencia cada vez m\u00e1s l\u00facida de la novedad y de la definitividad de Cristo. Es su pascua, la alianza nueva ritualizada en la memoria lit\u00fargica; en ella se hace a los creyentes el don del Esp\u00ed\u00adritu de unidad y de reconciliaci\u00f3n. Aparece, por tanto, evidente que antes todav\u00ed\u00ada de los debates teol\u00f3gicos, particularmente vivos por la insidia constante de las numerosas corrientes her\u00e9ticas, la tradici\u00f3n anaf\u00f3rica cristiana se construye y se desarrolla a partir de la exigencia de confesar la fe en aquello que Dios ha hecho por nosotros en Jesucristo. En esta perspectiva, no maravilla, de hecho, la presencia de un segundo dato complexivo proveniente de la tradici\u00f3n antigua: el de la pluralidad de los textos de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas. El Oriente, en particular, representa el testimonio al respecto m\u00e1s significativo, a causa de la riqueza y variedad de las tradiciones que lo constituyen. Las m\u00faltiples vicisitudes que Dios ha vivido con su pueblo en el intento de conducirlo a la acogida de la realidad profunda de la alianza culminada en Cristo, hacen ya plausible, o incluso necesaria, una variedad de expresiones que revelen m\u00e1s adecuadamente su riqueza; a ello hay que a\u00f1adir la progresiva experiencia de la palabra, que es propia del camino hist\u00f3rico de las iglesias particulares, y la intermitente amenaza de herej\u00ed\u00adas. El conjunto de estos elementos puede dar raz\u00f3n del hecho de que la oraci\u00f3n, que est\u00e1 en el coraz\u00f3n de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, se vaya articulando en su formulaci\u00f3n concreta tambi\u00e9n en referencia y como respuesta a esas realidades. Por su parte, la tradici\u00f3n lit\u00fargica de Occidente -mucho menos rica y variada- presenta un dato singular: la tendencia a crear una relaci\u00f3n m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita entre el texto de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica y los diversos misterios de Cristo celebrados a lo largo del curso del a\u00f1o lit\u00fargico. Ser\u00ed\u00adan sobre todo el cuerpo prefacial de la liturgia romana y ambrosiana y diversos elementos de la tradici\u00f3n hisp\u00e1nica y ambrosiana quienes lo documentan; en todo caso, un dato de este tipo simplemente confirma, con un acento propio, la caracter\u00ed\u00adstica de fondo con que la antig\u00fcedad nos entrega el sentido de la an\u00e1fora: la de considerarla lugar autorizado de la confesi\u00f3n de fe del pueblo de Dios en la totalidad del misterio \u00fanico e indiviso de Cristo.<\/p>\n<p>II. La reforma del Vat. II<br \/>\nSi a lo largo de los trabajos del concilio no se registran hechos particularmente relevantes a prop\u00f3sito de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica (la orientaci\u00f3n prevalente ha sido la de no considerar el canon entre \u00ablas partes de la misa\u00bb para las que se pueda prever el uso de la lengua vern\u00e1cula: cf SC 54), los a\u00f1os inmediatamente siguientes ven abrirse un debate muy vivo y el comienzo de una serie de opciones de reforma de notable amplitud. Precisamente para poder captar todas las dimensiones del problema, nos mantenemos atentos al sucederse de las diversas etapas con las que la intervenci\u00f3n de los organismos oficiales encargados de la reforma se ha ido poco a poco manifestando.<\/p>\n<p>1. LOS CRITERIOS DE TRABAJO. Era inevitable que la progresiva actuaci\u00f3n de la reforma de la misa -el uso cada vez m\u00e1s amplio de la lengua nacional, en particular- planteara tambi\u00e9n de modo expl\u00ed\u00adcito el problema pastoral del canon. Se reconoc\u00ed\u00adan ciertamente en el texto antiguo y solemne de la an\u00e1fora romana riquezas doctrinales y l\u00ed\u00adneas de pensamiento de muy fecunda espiritualidad; por otra parte, se manifestaba de modo cada vez m\u00e1s evidente que el canon romano no ten\u00ed\u00ada las caracter\u00ed\u00adsticas lineales y de claridad que facilitaran una participaci\u00f3n activa y consciente por parte de la asamblea. Cuando el problema se plante\u00f3 p\u00fablicamente, prevaleci\u00f3 la opini\u00f3n de quien desaconsejaba un retoque, bastante consistente, en un texto tan venerable, y suger\u00ed\u00ada m\u00e1s bien abrirse a la posibilidad de tener nuevas plegarias eucar\u00ed\u00adsticas junto al canon romano.<\/p>\n<p>Pero el an\u00e1lisis de las intervenciones oficiales que acompa\u00f1aron a la publicaci\u00f3n de tres nuevas plegarias eucar\u00ed\u00adsticas en 1968 muestra que tal elecci\u00f3n no est\u00e1 dictada primariamente por el intento de obviar los l\u00ed\u00admites del canon romano. La preocupaci\u00f3n prioritaria era de signo positivo: optando por una pluralidad de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas, se da mejor raz\u00f3n de un dato significativo de la tradici\u00f3n antigua y se nos abre a la posibilidad de un comentario m\u00e1s rico y articulado del significado del memorial pascual. Una precisi\u00f3n ulterior la tenemos cuando las nuevas plegarias eucar\u00ed\u00adsticas se publican como parte integrante del Missale Romanum. En la OGMR se precisa, de hecho, con autoridad, cu\u00e1l debe ser la fisonom\u00ed\u00ada fundamental de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica y con qu\u00e9 estructura se debe articular (cf nn. 54-55): la an\u00e1fora es esencialmente oraci\u00f3n presidencial de acci\u00f3n de gracias y de santificaci\u00f3n, a la que el pueblo entero se asocia para proclamar las obras de Dios y para ofrecer el sacrificio: los elementos principales que la constituyen son la acci\u00f3n de gracias introductoria; la aclamaci\u00f3n del sanctus; la ep\u00ed\u00adclesis de consagraci\u00f3n y de comuni\u00f3n; la narraci\u00f3n de la instituci\u00f3n; la anamnesis; el ofrecimiento; las intercesiones; la doxolog\u00ed\u00ada final.<\/p>\n<p>De este modo se codifican los elementos m\u00e1s importantes que las tradiciones de Oriente y Occidente propon\u00ed\u00adan. Por lo dem\u00e1s, la voluntad de abrirse a todo el dato de la tradici\u00f3n lit\u00fargica queda manifiesta perfectamente -como se documentar\u00e1 en los estudios a que haremos alusi\u00f3n dentro de poco- en el hecho de que, como verdaderas fuentes de las tres nuevas plegarias eucar\u00ed\u00adsticas, se asumen primariamente la tradici\u00f3n romana (plegaria 11), la g\u00e1lica y la hisp\u00e1nica (plegaria 111), y la oriental (plegaria IV).<\/p>\n<p>2. Los TRES NUEVOS TEXTOS. Debi\u00e9ndonos limitar a aspectos de car\u00e1cter sint\u00e9tico, preferimos caracterizar bajo la perspectiva tem\u00e1tica la aportaci\u00f3n realizada por los tres nuevos textos, que entraron en el uso lit\u00fargico a partir de 1968.<br \/>\nEl primero de ellos (plegaria II) asume como su fuente directa la an\u00e1fora de la Traditio apostolica de Hip\u00f3lito. El texto antiguo ha sido modificado y repensado de tal modo que ahora la plegaria aparece como una creaci\u00f3n nueva. Entre las integraciones, la m\u00e1s notable es la de la ep\u00ed\u00adclesis de consagraci\u00f3n (\u00ab&#8230; santifica estos dones con la efusi\u00f3n de tu Esp\u00ed\u00adritu\u00bb). Es inmediatamente evidente la connotaci\u00f3n cristol\u00f3gica de la plegaria: la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica no es memoria de uno de tantos acontecimientos de la historia de la salvaci\u00f3n ni de uno de los m\u00faltiples misterios de Cristo, sino de la pascua, que es el centro recapitulador de tal historia\/ acontecimiento. Encontramos en la plegaria un doble nivel de referencia a Cristo: el primero va en el sentido de que la entera historia salutis se compendia en \u00e9l; el segundo ve en el acontecimiento pascual de Cristo la s\u00ed\u00adntesis de toda su vida (prefacio). Bajo esta perspectiva, resulta bien evidenciada la relaci\u00f3n entre la pascua y el memorial, que el Maestro ha querido que fuera repetido en su memoria (consagraci\u00f3n). El evento definitivo de la pascua constituye a la iglesia, pueblo que vive en el tiempo de la nueva alianza: la eucarist\u00ed\u00ada, en cuanto actualiza la eficacia salv\u00ed\u00adfica del sacrificio con el que Cristo ha vuelto a adquirir para el Padre el \u00abpueblo santo\u00bb, edifica tambi\u00e9n hoy en el Esp\u00ed\u00adritu a la iglesia (despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n).<\/p>\n<p>Resulta m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil caracterizar el segundo texto (plegaria III), que deriva inmediatamente de la refundici\u00f3n del proyecto Vagaggini, pero que Jounel juzga, en su redacci\u00f3n final, como \u00abenteramente nutrido de cultura b\u00ed\u00adblica y patr\u00ed\u00adstica, adem\u00e1s de reminiscencias de diversas liturgias, pero al mismo tiempo abierto a las preocupaciones y al lenguaje de la iglesia de nuestro tiempo\u00bb\u00bb. En la sucesi\u00f3n de los diversos elementos que lo componen podemos notar en particular: la estructura trinitaria del \u00abSanto eres en verdad, Se\u00f1or\u00bb, que se abre al final a la consideraci\u00f3n del tema de la iglesia; la oraci\u00f3n de anamnesis (despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n), que comenta con gran variedad de acentos el significado salv\u00ed\u00adfico de la pascua e introduce el tema del ofrecimiento del sacrificio \u00abvivo y santo\u00bb, realizado en \u00abacci\u00f3n de gracias\u00bb; la intercesi\u00f3n (\u00abque esta v\u00ed\u00adctima de reconciliaci\u00f3n&#8230;\u00bb), en la que se pasa sucesivamente de la oraci\u00f3n por el mundo entero (Col 1:19-20) a la oraci\u00f3n por la iglesia \u00abtodo el pueblo redimido por ti\u00bb (1Pe 2:9), por la asamblea reunida, por los hermanos difuntos, hasta abrirse a \u00abtodos tus hijos dispersos por el mundo\u00bb (Jua 11:52). En particular, merece ser puesta de manifiesto la acentuaci\u00f3n del significado soteriol\u00f3gico del memorial del sacrificio de Cristo: la alusi\u00f3n inicial a la bondad de las cosas vivificadas en Cristo (\u00abdas vida y santificas todo\u00bb), el hecho de que la extensi\u00f3n de la oraci\u00f3n de anamnesis se prolongue hasta incluir la parus\u00ed\u00ada (\u00abmientras esperamos su venida\u00bb), el relieve -inspirado en Pablo- de la \u00abhostia nostrae reconciliationis\u00bb (\u00abesta v\u00ed\u00adctima de reconciliaci\u00f3n\u00bb), el universalismo de las intercesiones, son todos ellos elementos que ponen de manifiesto c\u00f3mo la eucarist\u00ed\u00ada constituye el sacramento del \u00fanico sacrificio que ha redimido el mundo y la historia de los hombres, reconcili\u00e1ndolos con Dios.<\/p>\n<p>En la determinaci\u00f3n de las fuentes utilizadas para la redacci\u00f3n del tercer texto (plegaria IV) son necesarias varias referencias. La primera pone de manifiesto la analog\u00ed\u00ada con las an\u00e1foras orientales, a las que, por lo dem\u00e1s (pi\u00e9nsese, en particular, en la de san Basilio), el proyecto \u00abC\u00bb de Vagaggini se refer\u00ed\u00ada expl\u00ed\u00adcitamente; Jounel ver\u00ed\u00ada ah\u00ed\u00ad tambi\u00e9n los signos de una notable presencia del pensamiento de O. Casel&#8217;9. En la sucesi\u00f3n de las diversas partes van emergiendo las particularidades m\u00e1s evidentes del texto: la amplia y sugestiva memoria de la historia de la salvaci\u00f3n pensada sobre el fondo del esquema trinitario y cuyos inicios est\u00e1n ya en el acontecimiento de la creaci\u00f3n (antes de la consagraci\u00f3n); la ep\u00ed\u00adclesis de comuni\u00f3n (\u00abcongregados en un solo cuerpo por el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb), que se abre al tema del culto espiritual (\u00abseamos&#8230; v\u00ed\u00adctima viva\u00bb: Rom 12:1); la intercesi\u00f3n final (\u00abPadre de bondad&#8230;\u00bb), claramente inspirada en una perspectiva universalista y abierta a la espera del \u00abreino&#8230; junto con toda la creaci\u00f3n libre ya de pecado y de muerte, te glorifiquemos por Cristo, Se\u00f1or nuestro\u00bb (Rom 8:21; 1Co 15:26-28; 1Pe 3:13). En una perspectiva sint\u00e9tica, hay que poner de relieve el hecho de que la eucarist\u00ed\u00ada sea le\u00ed\u00adda, en su significado m\u00e1s profundo, a la luz de la historia de las alianzas (antes de la consagraci\u00f3n), es decir, en cuanto cumplimiento de aquel proyecto de Dios que desde el principio aparece manifiesto. A esta luz la eucarist\u00ed\u00ada aparece en el centro de la \u00abplenitud de los tiempos\u00bb, memorial del evento culminante de la pascua, nuevo y definitivo pacto entre Dios y el hombre (\u00ab&#8230; el gran misterio que nos dej\u00f3 como alianza eterna\u00bb). Por la acci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada-alianza se crea continuamente una comunidad -la iglesia- capaz de culto espiritual.<\/p>\n<p>Las tres nuevas plegarias eucar\u00ed\u00adsticas tienen como caracter\u00ed\u00adsticas comunes: una estructura m\u00e1s unitaria, un lenguaje m\u00e1s claro, la doble ep\u00ed\u00adclesis o invocaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (antes y despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n), la aclamaci\u00f3n de los fieles despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n, las intercesiones antes de la doxolog\u00ed\u00ada final, la disposici\u00f3n ordenada de los diversos elementos constitutivos, en armon\u00ed\u00ada con el esquema propuesto por OGMR 55.<\/p>\n<p>3. Los DESARROLLOS POSTERIORES. Con la publicaci\u00f3n de las tres nuevas an\u00e1foras no se agota el camino de la reforma posconciliar a este respecto: a nivel de debate y de textos hay que registrar ulteriores pasos.<\/p>\n<p>La autorizada carta circular Eucharistiae participationem, de 1973, tiene ciertamente una intenci\u00f3n de car\u00e1cter disciplinar: despu\u00e9s del atento estudio del fen\u00f3meno de la proliferaci\u00f3n de las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas [-> infra, II1, 1], la sede Apost\u00f3lica considera oportuno reservarse el derecho de decidir en lo que se refiere a un cap\u00ed\u00adtulo tan importante de la praxis lit\u00fargica. En realidad, el documento a\u00f1ade a esta precisi\u00f3n, expresada de un modo muy neto, la invitaci\u00f3n a valorar los espacios ya consentidos para un trabajo creativo, y manifiesta la propia disponibilidad a tomar en consideraci\u00f3n ocasionales peticiones formuladas por las conferencias episcopales \u00abpara la eventual composici\u00f3n e introducci\u00f3n en el uso lit\u00fargico, en circunstancias particulares, de una nueva oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica&#8230;\u00bb (n. 6). No parecer\u00ed\u00ada, por tanto, ausente del texto la preocupaci\u00f3n de crear las condiciones para un ulterior paso de reforma, prevista ya como probable. Como confirmaci\u00f3n de esto mismo est\u00e1 la intervenci\u00f3n del 1 de noviembre de 1974, en la que la Congregaci\u00f3n para el culto divino presenta los esquemas de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas en lengua latina para la composici\u00f3n de tres an\u00e1foras para ser usadas en las misas con ni\u00f1os, y de dos an\u00e1foras sobre el tema de la reconciliaci\u00f3n para utilizarlas con ocasi\u00f3n del a\u00f1o santo de 1975 y en otras circunstancias (cf Not 11 [1975] 4-12) [-> Nuevas plegarias eucar\u00ed\u00adsticas, II, 2,3].<\/p>\n<p>De este desarrollo posterior, con el que se introducen de hecho en las iglesias particulares nuevas plegarias eucar\u00ed\u00adsticas, nos parece importante se\u00f1alar sobre todo su significado global. Se ponen de relieve dos criterios de fondo: la m\u00e1s estricta relaci\u00f3n que debe existir entre el texto de la an\u00e1fora y la especificidad de una asamblea reunida para la eucarist\u00ed\u00ada (\u00e9ste es el caso de las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas para las misas con -> ni\u00f1os); la oportunidad de la conexi\u00f3n entre el texto de la an\u00e1fora y algunos acontecimientos eclesiales especialmente significativos (el a\u00f1o santo, en este caso) o, m\u00e1s en general, la posibilidad de introducir nuevos puntos de vista para releer la historia de la salvaci\u00f3n, de la que la eucarist\u00ed\u00ada es memorial. Respecto de la aportaci\u00f3n realizada por cada uno de los textos, nos limitaremos a algunos aspectos relevantes y sint\u00e9ticos. Los textos para las misas con ni\u00f1os confirman, por una parte, el esquema tradicional de plegaria eucar\u00ed\u00adstica; pero encuentra espacio en ellos -y con frecuencia con formas creativas y no carentes de inter\u00e9s- una atenci\u00f3n m\u00e1s marcada al problema celebrativo que haga posible una participaci\u00f3n m\u00e1s plena y activa de la asamblea; tampoco desde un punto de vista tem\u00e1tico faltan acentuaciones de un cierto inter\u00e9s, sobre todo por la importancia conferida al tema de la acci\u00f3n de gracias y por las frecuentes y concretas referencias a Cristo y al amor que lo ha conducido a la pascua. En las dos plegarias eucar\u00ed\u00adsticas de la reconciliaci\u00f3n se confirman las opciones de estructura y de inspiraci\u00f3n de la reforma conciliar: se puede notar ah\u00ed\u00ad, como algo positivo, la relevante presencia de referencias a textos b\u00ed\u00adblicos y del Vat. II. Sin embargo, es todav\u00ed\u00ada m\u00e1s significativo el hecho de que el valor salv\u00ed\u00adfico de la eucarist\u00ed\u00ada se reinterpreta en t\u00e9rminos de reconciliaci\u00f3n. Esta se revela como una categor\u00ed\u00ada central de la historia de la salvaci\u00f3n y excelente clave hermen\u00e9utica de la obra y de la persona de Cristo; en este sentido y por esta raz\u00f3n la reconciliaci\u00f3n puede ser asumida como referencia tem\u00e1tica capaz de inspirar tambi\u00e9n los textos de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas.<\/p>\n<p>Un \u00faltimo cap\u00ed\u00adtulo de desarrollo, que merece ser considerado, es el conjunto de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas que han recibido autorizaci\u00f3n oficial para su uso lit\u00fargico en situaciones y contextos espec\u00ed\u00adficos. No importa aqu\u00ed\u00ad hacer un elenco completo de ellas ni iniciar un comentario detallado; baste se\u00f1alar que tal conjunto de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas parecen una confirmaci\u00f3n posterior de algunos criterios de reforma ya aparecidos en precedencia, o, incluso, pueden entreverse otros nuevos. En particular: algunos momentos significativos de la vida de las comunidades eclesiales se convierten en ocasi\u00f3n para tematizar la eucarist\u00ed\u00ada de un modo m\u00e1s amplio y articulado, de tal modo que.se da espacio a contenidos percibidos hoy como prioritarios y se favorece una m\u00e1s intensa participaci\u00f3n: \u00e9ste es el caso, por ejemplo, de los textos para el s\u00ed\u00adnodo de los cat\u00f3licos suizos, para el convenio pastoral de la iglesia holandesa, para el congreso eucar\u00ed\u00adstico de Manaus, en Brasil. Se va abriendo tambi\u00e9n camino la exigencia de tener plegarias eucar\u00ed\u00adsticas mejor sintonizadas con el contexto cultural dentro del que se sit\u00faa la liturgia: es el caso, por ejemplo, de la iglesia australiana, que prepara un \u00abensayo para expresar la eucarist\u00ed\u00ada en las tradiciones culturales y en los esquemas de pensamiento de los pueblos abor\u00ed\u00adgenes de Australia\u00bb. De este modo la realizaci\u00f3n progresiva de la reforma va evidenciando desarrollos interesantes.<\/p>\n<p>III. Orientaciones teol\u00f3gico-pastorales<br \/>\nPor todo lo hasta ahora dicho se comprende la multiplicidad de niveles sobre los que deber\u00ed\u00ada plantearse una reflexi\u00f3n conclusiva de car\u00e1cter teol\u00f3gico-pastoral a prop\u00f3sito de las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas. Al no poder desarrollar aqu\u00ed\u00ad una reflexi\u00f3n amplia, nos limitamos a indicar las referencias que nos parecen prioritarias.<\/p>\n<p>1. EL FEN\u00ed\u201cMENO DE LAS PLEGARIAS EUCAR\u00ed\u008dSTICAS \u00abLIBRES\u00bb: SIGNIFICADO Y PERSPECTIVAS. Una consideraci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica del fen\u00f3meno de la proliferaci\u00f3n de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas, incluso sin pretensiones de ser completos, sino con la intenci\u00f3n de captar los m\u00e1s significativos indicios de tendencia que en tal fen\u00f3meno se van manifestando, no se justifica en una l\u00f3gica de simple documentaci\u00f3n; al afrontar el tema, ni siquiera queremos atribuir demasiada importancia a un cap\u00ed\u00adtulo que la valoraci\u00f3n m\u00e1s serena no puede calificar ni de central ni de prioritario. Si juzgamos tal fen\u00f3meno merecedor de profundizaci\u00f3n, es porque en \u00e9l se han ido manifestando consideraciones de car\u00e1cter fundamental que tocan de cerca algunas de las componentes m\u00e1s discutidas a nivel de estudio.<\/p>\n<p>La inflexi\u00f3n registrada por la literatura que ha examinado cr\u00ed\u00adticamente el problema es un primer dato significativo. De un juicio inicial, que tiende a considerar el fen\u00f3meno del continuo multiplicarse de textos de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas como un cap\u00ed\u00adtulo transitorio debido a la moda de un momento, se pasa a fases sucesivas, en las que la lectura del problema se pone en relaci\u00f3n con los criterios de fondo de la reforma misma. M\u00e1s en particular, podemos notar el surgir de diversos aspectos relevantes. Uno es de orden celebrativo: \u00bfc\u00f3mo hacer m\u00e1s intensa y verdadera la participaci\u00f3n de toda la asamblea en la celebraci\u00f3n y tambi\u00e9n en el momento culminante de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica? \u00bfEs posible que, en la perspectiva de la consecuci\u00f3n de un valor como \u00e9ste, tal plegaria asuma una estructura m\u00e1s dial\u00f3gica?\u00bb Mucho m\u00e1s amplio es el debate en el plano propiamente teol\u00f3gico. Se confirma, ante todo, la plena legitimidad del fen\u00f3meno, que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, puede ponerse en relaci\u00f3n con la historicidad misma de la celebraci\u00f3n cultual realizada por la iglesia\u00bb. Con id\u00e9ntico rigor, sin embargo, se subraya la exigencia de la fidelidad a contenidos considerados imprescindibles, en profunda continuidad con el significado que Cristo ha conferido a la cena eucar\u00ed\u00adstica; ello surge, por lo dem\u00e1s, de una lectura teol\u00f3gica del dato de la tradici\u00f3n que sepa captar los valores de fondo, m\u00e1s all\u00e1 de la multiplicidad de las formas seg\u00fan las cuales la plegaria eucar\u00ed\u00adstica se encarna. Esta tarea se debe llevar hasta alcanzar una precisi\u00f3n sustancialmente definitiva respecto del tema de la estructura que la plegaria eucar\u00ed\u00adstica habr\u00e1 de tener; bajo esta perspectiva, si es un\u00e1nime la orientaci\u00f3n de atribuir una autoridad real al esquema propuesto por la reforma (cf OGMR 54-55), aparece tambi\u00e9n la tendencia a considerar que no todos los elementos del mismo deban estar siempre presentes en toda an\u00e1fora. La atenci\u00f3n prevalente se centra, m\u00e1s que en la completez material, en la inspiraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica de la plegaria y en su unidad interna, capaz de conferir significado a todos los elementos que la componen 30. No es tan f\u00e1cil moverse dentro de la producci\u00f3n de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas libres y reconducir a unidad elementos y orientaciones muy heterog\u00e9neos entre s\u00ed\u00ad. Aparte del aspecto propiamente disciplinar de la cuesti\u00f3n -tambi\u00e9n este cap\u00ed\u00adtulo, por la importancia de los valores en juego, merecer\u00ed\u00ada atenta consideraci\u00f3n-, puede resultar \u00fatil, para un estudio adecuado, el intento de individuar los criterios y las intenciones que se encuentran en el origen de estas composiciones. A trav\u00e9s del an\u00e1lisis de un muestreo discretamente representativo hemos conseguido individuar la presencia de algunas l\u00ed\u00adneas de fondo. A veces los textos de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas nacen en relaci\u00f3n estricta con personalidades y experiencias espec\u00ed\u00adficas: es el caso de la producci\u00f3n de H. Oosterhuis, poeta holand\u00e9s, en quien son prioritarias la atenci\u00f3n al lenguaje y el empe\u00f1o de reformular con formas nuevas y culturalmente significativas los grandes temas teol\u00f3gicos, enriquecidos, a su vez, por una visi\u00f3n eclesiol\u00f3gica renovada\u00bb. En otros casos -y se trata, adem\u00e1s, de los ejemplos m\u00e1s discutibles y susceptibles de muchos aspectos relevantes&#8211; prevalece la intenci\u00f3n de expresar de forma m\u00e1s neta el sentido de la eucarist\u00ed\u00ada, su validez pol\u00ed\u00adtica; ello se obtendr\u00ed\u00ada a trav\u00e9s de una marcada relaci\u00f3n con la historia concreta del hombre y de la comunidad que ora y con los problemas de la sociedad dentro de la que uno y otra se encuentran. En otras expresiones &#8211; tambi\u00e9n ellas atentas al problema del lenguaje y a la b\u00fasqueda de una perspectiva eficaz de actualizaci\u00f3n de la oraci\u00f3n se quiere establecer, en cambio, una conexi\u00f3n m\u00e1s estrecha entre la plegaria eucar\u00ed\u00adstica y el desarrollo del a\u00f1o lit\u00fargico; el memorial eucar\u00ed\u00adstico se ilumina y profundiza a la luz de m\u00faltiples aspectos que componen el misterio global de Cristo celebrado a lo largo del a\u00f1o, y su significado para la iglesia en camino se va enriqueciendo poco a poco \u00ab. Merece ser recordada tambi\u00e9n una \u00faltima tendencia, en la que se asume como criterio prioritario la relaci\u00f3n entre el texto de plegaria eucar\u00ed\u00adstica y la liturgia de la palabra propuesta por el leccionario en las celebraciones festivas; se considera, de este modo, que se debe asumir m\u00e1s de cerca el problema de la unidad de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, tambi\u00e9n en el sentido de poner de manifiesto las conexiones tem\u00e1ticas entre la palabra, la oraci\u00f3n, la acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<p>2. LA APORTACI\u00ed\u201cN DE CAR\u00ed\u0081CTER TEOL\u00ed\u201cGICO. Si el estudio de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica hace acercarse directamente a los textos los antiguos y los nuevos , se hace consecuente la exigencia de desarrollar la dimensi\u00f3n propiamente teol\u00f3gica; en cada ocasi\u00f3n de hecho la an\u00e1fora nos hace encontrar la riqueza de doctrina con la que la iglesia entiende y celebra el memorial eucar\u00ed\u00adstico. Al decir esto, ya subrayamos un hecho: que el lugar primario en el que encontrar la teolog\u00ed\u00ada eucar\u00ed\u00adstica expresada por la iglesia ser\u00e1 el sitio en el que ella hace memoria de la pascua, es decir, la liturgia concretamente celebrada. Ello no significa, en modo alguno, reconocer menor importancia a otros lugares propiamente teol\u00f3gicos; s\u00f3lo quiere subrayar el peculiar papel de tradici\u00f3n que es propio de la liturgia de la iglesia.<\/p>\n<p>Cuando despu\u00e9s consideremos m\u00e1s de cerca aunque s\u00f3lo sea de un modo global y panor\u00e1mico la ayuda efectiva que nos puede venir de textos de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas para la comprensi\u00f3n del sentido de la eucarist\u00ed\u00ada que celebramos, el tema se ensancha necesariamente a una multiplicidad de aspectos\u00bb. Por limitarnos a los esenciales, podr\u00ed\u00adamos recordar los siguientes. Ante todo, a nivel de inspiraci\u00f3n: dar gracias, para la iglesia significa situar la propia oraci\u00f3n dentro de una historia a trav\u00e9s de la cual Dios se ha ido progresivamente revelando como el Dios de la alianza; ello quiere decir hacer memoria de su amor para con nosotros, en el sentido profundo de continuar, por parte de Dios, un gesto de salvaci\u00f3n, y de confesar, por parte de la iglesia, que Dios es Se\u00f1or de la historia y del cosmos y que ama al hombre. En esta perspectiva, la plegaria eucar\u00ed\u00adstica se manifiesta como el lugar privilegiado de la profesi\u00f3n de la fe de un pueblo y, al tiempo, momento de gracia con el que Dios nos constituye permanentemente como pueblo de la alianza. Si despu\u00e9s consideramos dos hechos complementarios atestiguados por el desarrollo hist\u00f3rico -la multiplicidad de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas y la plegaria eucar\u00ed\u00adstica como elemento normal de la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada , esto nos ayuda a alcanzar un segundo nivel de consideraci\u00f3n: en la multiplicidad de los textos la plegaria eucar\u00ed\u00adstica nos ayuda a comprender el sentido mismo de la celebraci\u00f3n cristiana en t\u00e9rminos de proclamaci\u00f3n de fe en el misterio de Jesucristo y de momento que edifica, aqu\u00ed\u00ad y ahora, en la multiplicidad de las situaciones dentro de las que se sit\u00faa la iglesia en comuni\u00f3n; an\u00e1logamente, la normalidad de este elemento en la celebraci\u00f3n cultual indica claramente que la liturgia en cuanto tal es celebraci\u00f3n del misterio de Cristo en su globalidad; memorial de la pascua, en el que se compendia toda la historia de la salvaci\u00f3n. Cuando se nos pregunta por la estructura misma de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, se hace inevitable alcanzar un tercer nivel: el sucederse del momento narrativo de la historia de la salvaci\u00f3n, que culmina en la pascua de Cristo; de la oraci\u00f3n propiamente anamn\u00e9tica, que se encarga de resituarnos constantemente en la realidad de la celebraci\u00f3n-memorial; de la ep\u00ed\u00adclesis de comuni\u00f3n, enteramente referida a la comunidad eclesial, que es generada por tal memorial, tiene una riqueza de discurso que ha de comunicar: a la luz del sentido de esta estructura resulta de hecho posible captar hasta qu\u00e9 punto dominan las categor\u00ed\u00adas doctrinales de acontecimiento salv\u00ed\u00adfico, de celebraci\u00f3n memorial, de estructura anamn\u00e9tica, etc., en la interpretaci\u00f3n de la liturgia cristiana 16. Un \u00faltimo nivel de consideraciones podr\u00ed\u00ada ser el de la reflexi\u00f3n en torno al discurso sobre Dios elaborado y expresado por la plegaria eucar\u00ed\u00adstica: adem\u00e1s de estar este discurso constantemente referido a la historia de la salvaci\u00f3n, en el que se inspira y toma contenido, se articula con la riqueza y la potencialidad del pensamiento simb\u00f3lico, recorrido por la tensi\u00f3n de fidelidad al s\u00ed\u00admbolo del que es memoria; adem\u00e1s de eso -y es quiz\u00e1 esto \u00faltimo la observaci\u00f3n que subraya el aspecto m\u00e1s singular- se configura como discurso sobre Dios enraizado en la adoraci\u00f3n, que se manifiesta por tanto en doxolog\u00ed\u00ada. En la perspectiva de la alianza, esa doxolog\u00ed\u00ada se revela como la forma m\u00e1s alta y m\u00e1s verdadera de nuestro hablar de Dios, la que mejor expresa la total gratuidad de un don del que no pueden sino brotar la adoraci\u00f3n y la acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<p>3. PARA UNA CELEBRACI\u00ed\u201cN AUTENTICA. Todas las consideraciones hechas en precedencia conducen ya a subrayar diversos elementos importantes que deben entrar a formar parte de una preocupaci\u00f3n pastoral, para que la celebraci\u00f3n de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica sea lo m\u00e1s verdadera posible. Nos parece, sin embargo, que subrayar algunos aspectos de car\u00e1cter conclusivo puede completar mejor nuestro discurso.<\/p>\n<p>Pensamos, ante todo, en la dimensi\u00f3n propiamente catequ\u00e9tica: un momento central como el de la participaci\u00f3n en la eucarist\u00ed\u00ada requerir\u00e1 la constante preocupaci\u00f3n de introducir a aquellos que participan en ella en la comprensi\u00f3n y la vivencia de lo que celebran. Bajo este aspecto, la comprensi\u00f3n vital de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica -su sentido global, el significado de su estructura y de los elementos particulares que la componen, su inspiraci\u00f3n de fondo- se revela como un aspecto prioritario de la acci\u00f3n pastoral. No es in\u00fatil recordar a prop\u00f3sito c\u00f3mo la notable abundancia de textos de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas para el uso lit\u00fargico permite una catequesis muy amplia y articulada; quien sepa valorar inteligentemente la peculiaridad de cada una de las an\u00e1foras tendr\u00e1 un amplio abanico de perspectivas y de subrayados para introducir en la comprensi\u00f3n inteligente de aquello que la iglesia trata de hacer cuando invita a participar en la celebraci\u00f3n de la cena del Se\u00f1or. Ya hemos indicado [l supra, 1] la preocupaci\u00f3n de hacer tambi\u00e9n del momento de la an\u00e1fora un lugar de participaci\u00f3n activa por parte de toda la asamblea, evitando el riesgo de que se transforme en el tiempo de mayor ausencia de los presentes y de su menor implicaci\u00f3n en la acci\u00f3n ritual. El problema no es de f\u00e1cil soluci\u00f3n: por una parte, apuntar \u00fanicamente a la variabilidad continua de los textos, proponi\u00e9ndose primariamente mantener viva la atenci\u00f3n, podr\u00ed\u00ada correr el riesgo de sustraer o atenuar las ventajas de una inteligente repetitividad; por la otra, una concepci\u00f3n formal de oraci\u00f3n presidencial podr\u00ed\u00ada implicar una excesiva lejan\u00ed\u00ada respecto de la asamblea, eliminando las innegables posibilidades de participaci\u00f3n que comportar\u00ed\u00ada una serie m\u00e1s amplia de intervenciones directas Tal vez la direcci\u00f3n emprendida por la reforma [-> supra, II, 3] se revele como el sendero m\u00e1s equilibrado y fecundo; hay que auspiciar que permanezca lo m\u00e1s abierto posible, para que pueda expresar tambi\u00e9n todas las potencialidades que tiene dentro de s\u00ed\u00ad. No nos parece, en cambio, in\u00fatil remitir a un problema m\u00e1s general de participaci\u00f3n en la eucarist\u00ed\u00ada; tambi\u00e9n a prop\u00f3sito de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica se plantea la cuesti\u00f3n relativa a la parte de un todo. Por m\u00e1s que sea central, la an\u00e1fora no agota el rito eucar\u00ed\u00adstico; para que sea adecuadamente intensa y participada, exige ser celebrada por una asamblea que ya ha acogido dentro de s\u00ed\u00ad la palabra de la fe: alimentada por este anuncio que convoca a la salvaci\u00f3n, la comunidad se abre a la acci\u00f3n de gracias dirigida al Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, en el Esp\u00ed\u00adritu, para despu\u00e9s significar en el gesto del pan compartido y en la participaci\u00f3n en el c\u00e1liz la propia voluntad de comuni\u00f3n. Bajo esta perspectiva, la plegaria eucar\u00ed\u00adstica necesita estar implicada en toda la din\u00e1mica que recorre la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>[-> Eucarist\u00ed\u00ada; -> Nuevas plegarias eucar\u00ed\u00adsticas].<\/p>\n<p>F. Brovelli<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Aldaz\u00e1bal J., Plegarias eucar\u00ed\u00adsticas para j\u00f3venes, en \u00abPhase\u00bb 75 (1973) 247-284; Mejorar la traducci\u00f3n de las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas, ib, 88 (1975) 281-296; La plegaria eucar\u00ed\u00adstica preocupa a todas las iglesias, ib, 89 (1975) 395-399; La plegaria eucar\u00ed\u00adstica 1, Catequesis 2, Pastoral, \u00abDossiers del CPL\u00bb 18-19, Barcelona 1983; Bellavista J., El canon de la misa romana, en \u00abPhase\u00bb 36 (1966) 456-471; En torno al canon de la Misa, ib, 42 (1967) 501-524; Bouyer L., Eucarist\u00ed\u00ada. 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El fen\u00f3meno de las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas \u00ablibres\u00bb: &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/plegaria-eucaristica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPLEGARIA EUCARISTICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17165","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17165","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17165"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17165\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17165"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17165"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17165"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}