{"id":17166,"date":"2016-02-05T11:10:24","date_gmt":"2016-02-05T16:10:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reforma-liturgica\/"},"modified":"2016-02-05T11:10:24","modified_gmt":"2016-02-05T16:10:24","slug":"reforma-liturgica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reforma-liturgica\/","title":{"rendered":"REFORMA LITURGICA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Precedentes &#8211; II. Organismos de la reforma: 1. El \u00abConcilium\u00bb; 2. La Sagrada Congregaci\u00f3n para el culto divino &#8211; III. L\u00ed\u00adneas directivas y criterios: 1. Preparaci\u00f3n de los nuevos libros lit\u00fargicos: a) Primeras actuaciones, b) Los nuevos libros lit\u00fargicos, c) Profundizaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n; 2. Direcci\u00f3n de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica &#8211; IV. Propuestas de la reforma: 1 Dimensi\u00f3n celebrativa; 2. Compromiso pastoral; 3. Profundizaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica; 4. Capacidad creativa &#8211; V. Reacciones &#8211; VI. Perspectivas.<\/p>\n<p>I. Precedentes<br \/>\nEn la constituci\u00f3n sobre la sagrada liturgia, primer documento examinado y aprobado por el Vat. II, leemos: \u00abLa santa madre iglesia desea proveer con solicitud a una reforma general de la misma liturgia\u00bb (SC 21). Esta reforma se correspond\u00ed\u00ada con la finalidad pastoral del concilio de \u00abadaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las instituciones que est\u00e1n sujetas a cambio\u00bb (SC 1). Hab\u00ed\u00adan preparado el camino a la decisi\u00f3n conciliar a\u00f1os de investigaci\u00f3n en el campo cient\u00ed\u00adfico y pastoral. La publicaci\u00f3n de las antiguas fuentes de la liturgia y los estudios hist\u00f3ricos y arqueol\u00f3gicos hab\u00ed\u00adan permitido comprender la verdadera esencia de la liturgia y conocer su evoluci\u00f3n, la actividad desarrollada a lo largo de los siglos por los papas y obispos para regularla y las constantes y las diferencias entre las diversas familias lit\u00fargicas. Paralelamente, en el campo pastoral se hab\u00ed\u00ada desarrollado la idea de la necesidad de introducir al pueblo cristiano en la comprensi\u00f3n y participaci\u00f3n de los sagrados misterios [-> Movimiento lit\u00fargico]. Su importancia hab\u00ed\u00ada sido comprendida por san P\u00ed\u00ado X cuando, en el motu proprio Tra le sollecitudini (22 de noviembre de 1903), afirmaba: la \u00abfuente primera e indispensable (del genuino esp\u00ed\u00adritu cristiano) es la participaci\u00f3n activa en los misterios sacrosantos y en la oraci\u00f3n p\u00fablica y solemne de la iglesia\u00bb&#8216;. Pero estas palabras quedaron pr\u00e1cticamente en letra muerta, a pesar de las notables intervenciones del mismo papa referentes, por ejemplo, a la reanudaci\u00f3n de la comuni\u00f3n frecuente, incluso diaria; a la admisi\u00f3n de los ni\u00f1os a la comuni\u00f3n; a la nueva ordenaci\u00f3n del salterio en el breviario romano y del calendario lit\u00fargico La atenci\u00f3n se dirigi\u00f3 m\u00e1s bien a lo que parec\u00ed\u00ada interesar m\u00e1s especialmente al papa: \u00abVer florecer en todas partes el decoro y la dignidad de las funciones lit\u00fargicas\u00bb y especialmente de la m\u00fasica y del canto sacros&#8217;, a lo que se dedicaban casi veintinueve art\u00ed\u00adculos del motu proprio antes indicado.<\/p>\n<p>Tuvieron que pasar a\u00f1os de lenta pero fecunda maduraci\u00f3n \u00c2\u00b0. S\u00f3lo en el pontificado de P\u00ed\u00ado XII se empieza a pensar en un plano org\u00e1nico de reforma de los ritos mismos con una tendencia m\u00e1s claramente pastoral, \u00abcon vistas a aligerar el aparato lit\u00fargico y adecuarlo de un modo m\u00e1s realista a las exigencias concretas del clero y de los fieles en la nueva situaci\u00f3n de hoy\u00bb. En efecto, las grandes enc\u00ed\u00adclicas de P\u00ed\u00ado XII -Mediator Dei (20 de noviembre de 1947), la primera dedicada exclusivamente a la liturgia, y Musicae sacrae disciplina (25 de diciembre de 1955)- fueron precedidas o seguidas de acciones de tipo pr\u00e1ctico para facilitar la participaci\u00f3n: la nueva versi\u00f3n del salterio latino para el uso lit\u00fargico 6, la concesi\u00f3n de los rituales biling\u00fces&#8217; y, sobre todo, la instituci\u00f3n (28 de mayo de 1948), en el \u00e1mbito de la Sagrada Congregaci\u00f3n de los ritos (SCR), de una comisi\u00f3n especial con el encargo de \u00abestudiar y hacer propuestas concretas sobre el plan general de la reforma\u00bb&#8217;. Fruto de los trabajos de la comisi\u00f3n fueron: la renovaci\u00f3n de la vigilia pascual, punto culminante del a\u00f1o lit\u00fargico (1951), y despu\u00e9s de toda la semana santa (1955); la mitigaci\u00f3n del ayuno eucar\u00ed\u00adstico (1953, 1957); la concesi\u00f3n de la misa vespertina (1955); la simplificaci\u00f3n de las r\u00fabricas del breviario y del calendario (1955) 9. El \u00faltimo acto del papa fue la aprobaci\u00f3n, un mes antes de su muerte, de la instrucci\u00f3n sobre la m\u00fasica sagrada y la liturgia.<\/p>\n<p>El trabajo continu\u00f3 con el papa Juan XXIII, incluso cuando ya estaba anunciado el concilio e instituida una comisi\u00f3n preparatoria para la liturgia. Aparecieron un C\u00f3digo de las r\u00fabricas de la misa y del oficio divino \u00ab; nuevas ediciones t\u00ed\u00adpicas del breviario, del pontifical y del misal, y un decreto ordenando el catecumenado de adultos. Sin embargo, ya hab\u00ed\u00ada madurado la conciencia de la necesidad de un trabajo m\u00e1s amplio y fundamental. En efecto, el 20 por 100 de las propuestas hechas por el episcopado en el tiempo de la preparaci\u00f3n del concilio hac\u00ed\u00ada referencia a la liturgia, deseando la revaloraci\u00f3n de su car\u00e1cter did\u00e1ctico y formativo, la simplificaci\u00f3n de los ritos, la introducci\u00f3n de las lenguas vern\u00e1culas, la adaptaci\u00f3n a los diferentes pueblos y la participaci\u00f3n de los fieles&#8217;2. La intervenci\u00f3n masiva y significativa de los obispos revelaba que los deseos de la iglesia se identificaban con los de los estudiosos y los promotores del movimiento lit\u00fargico. La comisi\u00f3n preparatoria del concilio para los temas lit\u00fargicos, presidida por el card. G. Cicognani, secretario, padre A. Bugnini, se aprovech\u00f3 de ello.<\/p>\n<p>La constituci\u00f3n sobre la sagrada liturgia, a pesar del ajetreo de las discusiones, revisiones e incluso tentativas de manumisi\u00f3n, es el \u00fanico documento conciliar que conserva sustancialmente el esquema elaborado por la comisi\u00f3n preparatoria. Este hecho se debe al planteamiento del trabajo, basado en la confianza rec\u00ed\u00adproca, la libertad de expresi\u00f3n y la seriedad de la investigaci\u00f3n garantizada por la responsabilidad de los pastores y,por la competencia de los expertos. Estos, elegidos internacionalmente, fueron distribuidos en trece subcomisiones, en raz\u00f3n de su competencia en los diversos campos: teolog\u00ed\u00ada, pastoral, historia, arte. Se pudieron recoger las exigencias m\u00e1s sentidas y los conocimientos y experiencias m\u00e1s v\u00e1lidos. El card. Cicognani dio a los colaboradores \u00abla mayor confianza, y trabaj\u00f3 con ellos: a veces como si fuese uno de ellos, siempre dispuesto a recibir, escuchar, comentar, examinar, discutir y, si fuese necesario, a revisar sus posiciones. Aceptaba con gusto sugerencias y propuestas. Generalmente contemporizaba; pero una vez tomada una decisi\u00f3n, prosegu\u00ed\u00ada con resoluci\u00f3n y animaba a los otros a seguirlo sin dudar\u00bb &#8216;\u00c2\u00b0. Se iniciaba, en el \u00e1mbito de la curia romana, un nuevo y diferente estilo de trabajo, retomado y continuado en los a\u00f1os sucesivos; \u00e9sta es una, si no la principal, causa de la eficiencia y del \u00e9xito de los trabajos para la reforma lit\u00fargica.<\/p>\n<p>II. Organismos de la Reforma<br \/>\nAprobada la constituci\u00f3n lit\u00fargica (4 de diciembre de 1963) con el motu proprio Sacram liturgiam (25 de enero de 1964), fue r\u00e1pidamente preparado un programa para llevar a la pr\u00e1ctica las orientaciones contenidas en ella.<\/p>\n<p>1. EL \u00abCONSILIUM\u00bb. El encargo de llevar a la pr\u00e1ctica la constituci\u00f3n fue confiado por el motu proprio citado al Consilium ad exsequendam constitutionem de sacra liturgia. Su presidente fue el card. G. Lercaro, arzobispo de Bolonia, sustituido el 9 de enero de 1968 por el card. B. Gut; fue secretario el padre Bugnini. Estaba constituido por miembros consultores y consejeros. A los primeros tocaba la aprobaci\u00f3n de los esquemas y decisiones que se deb\u00ed\u00adan someter al santo padre; a los segundos, distribuidos en unos cuarenta grupos de estudio, la funci\u00f3n de estudiar los problemas y elaborar los proyectos de reforma. Se trataba de un organismo colateral a la Sagrada Congregaci\u00f3n de los ritos, que conservaba la responsabilidad jur\u00ed\u00addica en lo que se refer\u00ed\u00ada a la liturgia. Las competencias del Consilium se fueron clarificando con el paso del tiempo: ser\u00ed\u00ada un \u00f3rgano cualificado de estudio con funciones administrativas al mismo tiempo, bajo la directa dependencia del papa,. No faltaron motivos de discordia, reivindicaciones de competencias e interferencias. La convivencia no fue siempre f\u00e1cil ni serena dentro de la curia romana. No obstante, se debe decir que la instituci\u00f3n del Consilium fue una intuici\u00f3n genial de Pablo VI. Con \u00e9l se garantizaba una actuaci\u00f3n unida a la letra y al esp\u00ed\u00adritu de la constituci\u00f3n lit\u00fargica y la eficacia y sensibilidad propias de un organismo joven. Todo esto, y sobre todo el apoyo del papa, al que el Consilium dirig\u00ed\u00ada directamente sus propuestas y decisiones, daba confianza a los obispos, a los estudiosos y a los responsables de la pastoral lit\u00fargica.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo de trabajo del Consilium estaba marcado por el clima humano, que ya se hab\u00ed\u00ada registrado en la comisi\u00f3n preparatoria; por la seriedad cient\u00ed\u00adfica y por la atenci\u00f3n a los datos de la tradici\u00f3n, las exigencias de la pastoral y las necesidades del momento. Lo exig\u00ed\u00adan la delicadeza de la empresa y las directrices de la constituci\u00f3n lit\u00fargica: \u00abPara conservar la sana tradici\u00f3n y abrir, con todo, el camino a un progreso leg\u00ed\u00adtimo debe preceder siempre una concienzuda investigaci\u00f3n teol\u00f3gica, hist\u00f3rica y pastoral acerca de cada una de las partes que se han de revisar\u00bb; t\u00e9nganse en cuenta, adem\u00e1s, las leyes generales de la liturgia, la experiencia de las reformas recientes y el bien de la iglesia (SC 23).<\/p>\n<p>El ingente trabajo realizado es prueba de la fidelidad a las consignas conciliares. El card. Gut traz\u00f3 de \u00e9l una s\u00ed\u00adntesis al papa en la audiencia del 10 de abril de 1970: \u00abTrece asambleas plenarias, innumerables reuniones particulares, trescientos sesenta y cinco esquemas destinados a las asambleas plenarias y algunos centenares de esquemas particulares; documentos de diferente tipo: constituciones, motu proprios, decretos, instrucciones, son la columna vertebral de un trabajo a trav\u00e9s del cual cincuenta pastores, cardenales y obispos y m\u00e1s de ciento cincuenta sacerdotes de todas las partes del mundo, con un empe\u00f1o oculto, silencioso y asiduo, han dado un nuevo y m\u00e1s aut\u00e9ntico rostro, a la lex orandi de la iglesia&#8230; El historiador que en el futuro desee rehacer el camino doloroso y alegre que han seguido cada uno de los ritos reformados, cada una de las f\u00f3rmulas reutilizadas, compuestas o restauradas, cada una de las r\u00fabricas o de las leyes y normas pastorales que enriquecen los libros reformados, podr\u00e1 contar con un archivo que recoge un material de una riqueza incre\u00ed\u00adble: ese archivo demuestra del modo m\u00e1s evidente posible con cu\u00e1nto sentido de responsabilidad ante Dios y ante la iglesia ha trabajado el providencial y din\u00e1mico organismo que sali\u00f3 de vuestra mente y de vuestro coraz\u00f3n\u00bb\u00bb. Desde 1965 el Consilium tuvo una revista propia: Notitiae (= Not).<\/p>\n<p>Para poder llevar a cabo este inmenso trabajo en un per\u00ed\u00adodo de tiempo relativamente breve se formaron diversos grupos de estudio, encargados de sectores particulares de cada libro lit\u00fargico: breviario, misal, pontifical, ritual, martirologio, ceremonial. La coordinaci\u00f3n se efectuaba a trav\u00e9s de los respectivos relatores. La garant\u00ed\u00ada de avanzar uniformemente en todas las partes de la liturgia part\u00ed\u00ada del examen de los esquemas generales hecho por todos los relatores de los grupos de estudio. Su reuni\u00f3n plenaria preced\u00ed\u00ada normalmente a la asamblea de los miembros del Consilium, en la que participaban despu\u00e9s para explicar los eventuales problemas t\u00e9cnicos y motivar las propuestas hechas. En el lapso de seis a\u00f1os el Consilium tuvo, como ya se dijo, trece asambleas generales, con una media de dos al a\u00f1o. Normalmente, se prolongaban por espacio de una semana, aprovechada \u00ed\u00adntegramente en sesiones de ma\u00f1ana y de tarde. La fraternidad y la pasi\u00f3n por un trabajo del que se esperaban grandes frutos para la iglesia y el inter\u00e9s por atender las necesidades pastorales del pueblo de Dios sosten\u00ed\u00adan y compensaban el arduo trabajo.<\/p>\n<p>Por el trabajo del Consilium se mostraron interesadas las comunidades eclesiales no cat\u00f3licas. Era un signo del cumplimiento de un deseo del Vat. II, el de promover a trav\u00e9s de la liturgia \u00abtodo aquello que pueda contribuir a la uni\u00f3n de cuantos creen en Jesucristo\u00bb (SC 1). Seis representantes de comunidades no cat\u00f3licas tuvieron oportunidad de participar, desde 1966, en las asambleas generales del Consilium como observadores. Su participaci\u00f3n fue discreta y respetuosa, sin otra pretensi\u00f3n que la de darse cuenta de la empresa que estaba llevando a cabo la iglesia cat\u00f3lica para la reforma de su liturgia y de los principios en que \u00e9sta se inspiraba. La insinuaci\u00f3n de que influyeron en las decisiones es una falsedad y una ofensa para ellos.<\/p>\n<p>Las conclusiones y resoluciones del Consilium se presentaban, debidamente motivadas, al santo padre. El examinaba todo personalmente, hac\u00ed\u00ada sus observaciones, se\u00f1alaba los puntos dudosos mostrando su perplejidad, daba directrices. Los esquemas sufr\u00ed\u00adan luego el examen de los dicasterios de la Santa Sede indicados por el papa o de alg\u00fan modo interesados por el tema. Trabajo \u00e9ste que necesitaba un cierto tiempo y que no estaba exento de dificultad, ya que lo deb\u00ed\u00adan realizar personas extra\u00f1as al proceso de maduraci\u00f3n de los proyectos y a veces con una sensibilidad no impregnada de los principios de la SC y de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica. Al final de este largo y dif\u00ed\u00adcil itinerario, el santo padre realizaba otro atento examen, se\u00f1alaba las cuestiones que continuaban sin aclarar y daba su aprobaci\u00f3n final. Est\u00e1 claro que no se puede afirmar que la reforma fuera s\u00f3lo obra de unas pocas personas h\u00e1biles que impusieron su punto de vista personal. S\u00ed\u00ad puede afirmarse, en cambio, que es fruto de una colaboraci\u00f3n eclesial, y que fue querida, seguida y aprobada en sus m\u00ed\u00adnimos detalles por Pablo VI.<\/p>\n<p>2. LA SAGRADA CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA EL CULTO DIVINO (SCCD). Entretanto, la importancia alcanzada por la vida lit\u00fargica en la iglesia despu\u00e9s del Vat. II hab\u00ed\u00ada llevado a la convicci\u00f3n de que la deb\u00ed\u00ada seguir y promover un organismo expresamente dedicado a ello. El 8 de mayo de 1969, Pablo VI divid\u00ed\u00ada la antigua Sagrada Congregaci\u00f3n de ritos y creaba, junto a la Congregaci\u00f3n para la causa de los santos, la Sagrada Congregaci\u00f3n para el culto divino, la cual absorb\u00ed\u00ada al Consilium. El primer prefecto fue el card. B. Gut, y su secretario, el padre A. Bugnini, ordenado obispo por el mismo Pablo VI el 13 de febrero de 1972. La nueva Congregaci\u00f3n continu\u00f3 el trabajo del Consilium para llevar a t\u00e9rmino la restauraci\u00f3n de los libros lit\u00fargicos. Pero el estilo de trabajo, el planteamiento de las reuniones y la sensibilidad pastoral, prevalente sobre la jur\u00ed\u00addica, hac\u00ed\u00adan dif\u00ed\u00adcil su inserci\u00f3n en el ambiente curial. Tres fueron las congregaciones plenarias, en las cuales ya no pudieron tomar parte los consultores. Al card. Gut le sucedieron como prefectos, con algunos per\u00ed\u00adodos, largos en ocasiones, de sede vacante, el card. A. Tabera (20 de febrero de 1971) y el card. R.J. Knox (25 de enero de 1974). La Congregaci\u00f3n pudo recoger los frutos del trabajo del Consilium con la publicaci\u00f3n de los nuevos libros lit\u00fargicos y de otros importantes documentos.<\/p>\n<p>Pero, as\u00ed\u00ad como fue inesperado su nacimiento s\u00f3lo un a\u00f1o despu\u00e9s de la reforma de la curia romana, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n fue breve su existencia. El 11 de junio de 1975 se realizaba una fusi\u00f3n, l\u00f3gica en s\u00ed\u00ad misma, pero artificial en la forma, con el dicasterio encargado de la disciplina de los sacramentos, que se convierte en Sagrada Congregaci\u00f3n para los sacramentos y el culto divino. La tentativa de hacer aparecer esta medida como una evoluci\u00f3n normal no convence. Sin embargo, el nuevo organismo, aunque empobrecido de personal, continu\u00f3, ciertamente con otro ritmo, el trabajo comenzado por los precedentes: de ello es testimonio la revista Notitiae, la cual, traspasada en 1969 del Consilium a la Sagrada Congregaci\u00f3n para el culto, ahora informa sobre la actividad de la secci\u00f3n culto de la Sagrada Congregaci\u00f3n para los sacramentos y el culto divino. El 29 de mayo de 1977 se public\u00f3 la edici\u00f3n t\u00ed\u00adpica del Ordo Dedicationis Ecclesiae et Altaris 21, aunque ya estaba preparada para imprimirse antes de la fusi\u00f3n de las dos congregaciones. El trabajo de la reforma general, que ya estaba adelantado 22, hab\u00ed\u00ada abierto otros horizontes inspirados en los fundamentos puestos por el Vat. II. Quiz\u00e1 se impon\u00ed\u00ada un per\u00ed\u00adodo de reflexi\u00f3n y de profundizaci\u00f3n por lo que se refer\u00ed\u00ada a los tesoros ya entregados a la iglesia.<\/p>\n<p>III. L\u00ed\u00adneas directivas y criterios<br \/>\nLa reforma lit\u00fargica se realiz\u00f3 seg\u00fan un plan org\u00e1nico en el que estaban previstos tiempos y modos de actuaci\u00f3n. Dos eran las l\u00ed\u00adneas de acci\u00f3n: una se ocupaba de la preparaci\u00f3n de los libros lit\u00fargicos renovados; la otra, de promover, sostener y dirigir la aplicaci\u00f3n de la reforma mediante criterios, orientaciones, aprobaci\u00f3n de las decisiones de las conferencias episcopales y concesi\u00f3n, gu\u00ed\u00ada y control de experimentos.<\/p>\n<p>1. PREPARACI\u00ed\u201cN DE LOS NUEVOS LIBROS LIT\u00daRGICOS. Aunque los principios y criterios de la SC respond\u00ed\u00adan a las exigencias de las personas y ambientes m\u00e1s sensibles, la iglesia, en su conjunto, no estaba preparada para recibir un modo diferente de celebrar, para cambiar de forma repentina costumbres enraizadas. La reforma deb\u00ed\u00ada ser preparada a trav\u00e9s de la catequesis y de una progresiva asimilaci\u00f3n de los nuevos elementos rituales; de otra forma se corr\u00ed\u00ada el peligro de que todo quedase en una simple sustituci\u00f3n de ritos y textos, sin impregnarse de su esp\u00ed\u00adritu innovador. Adem\u00e1s, era materialmente imposible entregar en un breve espacio de tiempo los libros lit\u00fargicos renovados. Por esto se adopt\u00f3 una l\u00ed\u00adnea de gradualidad, mediante reformas sucesivas. Se tom\u00f3 conciencia de que esto provocar\u00ed\u00ada malestar, suscitando la impresi\u00f3n de un goteo continuo y originando cuantiosos gastos por el r\u00e1pido cambio de los libros. Pero el bien de la iglesia y la necesidad del momento no permit\u00ed\u00adan soluciones diferentes. La reforma procedi\u00f3 en tres fases:<br \/>\na) Primeras actuaciones. La primera fase de la reforma se\u00f1ala el paso del lat\u00ed\u00adn a las lenguas vulgares y la introducci\u00f3n de algunos elementos que pod\u00ed\u00adan ser adoptados con los libros lit\u00fargicos existentes. Se realiz\u00f3 con documentos del Consilium, publicados luego por la Congregaci\u00f3n de los ritos, especialmente la primera instrucci\u00f3n (26 de septiembre de 1964: Inter oecumenici, en EDIL 199-297) y la segunda (4 de mayo de 1967: Tres abhinc annos, en EDIL 808-837) para la aplicaci\u00f3n de la constituci\u00f3n lit\u00fargica. El problema de la ! lengua lit\u00fargica fue el m\u00e1s laborioso, suscitando las discusiones m\u00e1s amplias y animadas en la comisi\u00f3n preparatoria, en el concilio y en el Consilium. Sopesadas las ventajas y desventajas, la SC (n. 36) opt\u00f3 por una apertura, y el Consilium se\u00f1al\u00f3 en especial las partes en las que pod\u00ed\u00ada ser usada la lengua de cada pa\u00ed\u00ads. Quedaban excluidas: el canon de la misa, las f\u00f3rmulas sacramentales y el oficio divino para el clero. El resultado de las primeras concesiones fue tal, que inmediatamente llovieron peticiones para la extensi\u00f3n de la lengua del pueblo a toda la liturgia. Y as\u00ed\u00ad sucedi\u00f3 progresivamente. Fue otra inteligente y valerosa interpretaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu de la SC hecha por Pablo VI. Tambi\u00e9n hizo pesar toda su autoridad para que el lat\u00ed\u00adn se conservase al menos en algunos ambientes, especialmente en los monasterios. Se atendi\u00f3 asimismo a la justa sensibilidad de los fieles, recomendando en varias ocasiones la celebraci\u00f3n de alguna misa en lat\u00ed\u00adn, especialmente en las grandes ciudades, en los santuarios y en las reuniones internacionales. Pero el bien de las almas indujo a comprender la situaci\u00f3n y las peticiones de extender la lengua vulgar, que se basaban en razones v\u00e1lidas. Las trescientas cuarenta y cuatro lenguas admitidas oficialmente en la liturgia hasta 1977, las traducciones aprobadas, los libros lit\u00fargicos publicados en las diversas naciones testimonian el inmenso trabajo realizado en toda la iglesia, y confirman que se ha atendido a una necesidad real. Se registr\u00f3 una ampliaci\u00f3n incluso en el concepto mismo de la traducci\u00f3n: desde la insistencia en la fidelidad literal al texto latino, al esfuerzo de interpretaci\u00f3n, repensamiento y casi nueva creaci\u00f3n del mismo en la propia lengua. Con el fin de unir las fuerzas necesarias para un trabajo tan dif\u00ed\u00adcil, la Santa Sede insisti\u00f3 para que se llegase a un entendimiento entre los pa\u00ed\u00adses que usan la misma lengua, mediante la formaci\u00f3n de comisiones mixtas, y para que se redujese el n\u00famero de las expresiones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas menores o dialectales 30. A pesar de la buena voluntad, el conseguir un lenguaje que transmita el mensaje de un modo accesible a la cultura, formaci\u00f3n y estructura ling\u00fc\u00ed\u00adstica de los participantes contin\u00faa siendo todav\u00ed\u00ada uno de los problemas m\u00e1s graves.<\/p>\n<p>Los cambios llevados a cabo en esta primera fase, aunque limitados, contribuyeron a dar un rostro nuevo a las celebraciones, a hacerlas m\u00e1s participadas, a poner de relieve elementos de gran valor catequ\u00e9tico: distinci\u00f3n entre las dos partes de la misa; adaptaci\u00f3n de las iglesias, sobre todo para hacer patente el altar vuelto hacia el pueblo, el amb\u00f3n como lugar de la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios y la sede del presidente; la introducci\u00f3n de la oraci\u00f3n de los fieles y la obligaci\u00f3n de la homil\u00ed\u00ada; el uso experimental de ciclos de lecturas b\u00ed\u00adblicas para las misas de los d\u00ed\u00adas feriales y para circunstancias particulares; recomendaci\u00f3n de la celebraci\u00f3n del oficio divino con el pueblo; simplificaci\u00f3n de los ritos e insignias pontificales, de modo que se facilite la celebraci\u00f3n del obispo con su pueblo. Pablo VI dio ejemplo no s\u00f3lo multiplicando las celebraciones en las parroquias romanas, sino tambi\u00e9n llevando a cabo una reforma valerosa de todo lo que en las ceremonias papales recordaba costumbres de corte y fasto mundano. Tambi\u00e9n en el templo mayor de la cristiandad (la bas\u00ed\u00adlica de San Pedro de Roma) las celebraciones adquir\u00ed\u00adan un tono de verdad, decoro, simplicidad, y sobre todo de oraci\u00f3n y de participaci\u00f3n, expresada incluso en el canto del pueblo, en la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, en las lecturas y en el servicio del altar, que ya no era desempe\u00f1ado por monse\u00f1ores y obispos, sino por lectores y ac\u00f3litos. Fue un desconcierto para el que se jactaba de antiguos derechos, para el que prefer\u00ed\u00ada las finuras musicales de la Capilla Sixtina o un cierto fasto: basta pensar en la desaparici\u00f3n del brillo de los uniformes y armas de la guardia noble y de los collares y capas; de la marcha pontificia con trompetas de plata, sustituida por el canto de entrada; del grandioso catafalco con cien cirios en las exequias de los cardenales, sustituidos por el cirio pascual junto al ata\u00fad depositado sobre el pavimento. De esto se beneficiaron la verdad y el sentido religioso. Los mismos obispos fueron pr\u00e1cticamente educados en la reforma con la renovaci\u00f3n de las celebraciones durante el concilio (llevadas a cabo seg\u00fan las nuevas normas), en los ritos, en los cantos, en la variedad de los textos, en la participaci\u00f3n activa y en el uso de la concelebraci\u00f3n al menos en las ocasiones m\u00e1s solemnes. Durante el cuarto per\u00ed\u00adodo del concilio (1965), el Consilium prepar\u00f3 expresamente un folleto con los textos de las misas. Se experimentaron as\u00ed\u00ad, antes de ser editados, los cantos del Graduale simplex, la lectura semicontinua de la Sagrada Escritura sobre la misi\u00f3n y acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la iglesia, en la vida de los fieles y en la primera comunidad cristiana. La entronizaci\u00f3n del evangelio fue integrada directamente con la procesi\u00f3n inicial de la misa, que preve\u00ed\u00ada siempre la oraci\u00f3n universal y la comuni\u00f3n de los fieles.<\/p>\n<p>Otros dos aspectos fueron objeto de una particular atenci\u00f3n en este per\u00ed\u00adodo de preparaci\u00f3n de la reforma: el culto de la eucarist\u00ed\u00ada y el canto. El primer rito, completamente nuevo, estudiado, aprobado y dado a la iglesia por el Consilium fue el de la concelebraci\u00f3n y la comuni\u00f3n bajo las dos especies (7 de marzo de 1965, en EDIL 387-392). Despu\u00e9s de siglos se restitu\u00ed\u00ada a los fieles la posibilidad de comulgar del c\u00e1liz para una participaci\u00f3n m\u00e1s plena, a nivel de signo, en la eucarist\u00ed\u00ada y en el mandato del Se\u00f1or. La concelebraci\u00f3n confer\u00ed\u00ada de nuevo dignidad a la celebraci\u00f3n de la misa en las comunidades de sacerdotes, eliminando la dispersi\u00f3n y la prisa; sobre todo hac\u00ed\u00ada resaltar el significado memorial del \u00fanico sacrificio de Cristo, v\u00ed\u00adnculo de unidad del pueblo de Dios alrededor del mismo altar, en torno al cual cada uno participa seg\u00fan su grado y oficio propio, fundamento de la fraternidad sacerdotal en el \u00fanico sacerdocio de Cristo.<\/p>\n<p>La instrucci\u00f3n publicada a continuaci\u00f3n, Eucharisticum mysterium (25 de mayo de 1967, en EDIL 899-965), recog\u00ed\u00ada la s\u00ed\u00adntesis de la reflexi\u00f3n doctrinal sobre la eucarist\u00ed\u00ada, madurada en los \u00faltimos a\u00f1os y propuesta por los documentos del magisterio, con sus consecuencias en el campo pr\u00e1ctico para la celebraci\u00f3n y la piedad. Se estimulaba la formaci\u00f3n de una visi\u00f3n m\u00e1s compleja y unitaria del misterio eucar\u00ed\u00adstico en su conjunto: cena del Se\u00f1or, memorial de la pascua, presencia sacramental de Cristo, fuente y cumbre de toda la vida de la iglesia y base insustituible para la construcci\u00f3n de la comunidad cristiana, signo y v\u00ed\u00adnculo de unidad. En consecuencia, se regulaban de un modo m\u00e1s conforme con la renovaci\u00f3n lit\u00fargica los ejercicios piadosos del culto eucar\u00ed\u00adstico: oraci\u00f3n personal, adoraci\u00f3n, exposici\u00f3n, bendici\u00f3n. Despu\u00e9s de consultar a cada uno de los obispos se estudi\u00f3 y admiti\u00f3 la posibilidad de una relaci\u00f3n m\u00e1s familiar, siempre con el debido respeto, al recibir la eucarist\u00ed\u00ada. En muchos pa\u00ed\u00adses se introdujo la primitiva costumbre de recibir en la mano el pan consagrado.<\/p>\n<p>Al canto sagrado se dedic\u00f3 la siguiente instrucci\u00f3n, Musicam sacram (5 de marzo de 1967, en EDIL 733-801), y la publicaci\u00f3n de melod\u00ed\u00adas gregorianas m\u00e1s simples: Kyriale, Graduale simplex y cantos del celebrante. La instrucci\u00f3n tuvo una larga gestaci\u00f3n y muchas redacciones. La oposici\u00f3n de algunos m\u00fasicos a la reforma fue siempre tajante, viva e incluso \u00e1spera. La introducci\u00f3n de las lenguas vulgares implicaba la formaci\u00f3n de un nuevo patrimonio de cantos que facilitase la participaci\u00f3n de los fieles. Pr\u00e1cticamente en todas partes se deb\u00ed\u00ada partir de cero. Las primeras realizaciones resultaron, por falta de experiencia, de mala calidad o inadecuadas. La instrucci\u00f3n, al par que invita al respeto y a la conservaci\u00f3n del patrimonio del pasado, se abre tambi\u00e9n al futuro: solicita una producci\u00f3n nueva e insiste sobre la necesidad del canto en las celebraciones, no para adorno, sino como elemento primero y fundamental de un pueblo en fiesta. Este no puede quedarse sin el canto, aunque se pueden admitir grados y modos diversos de participaci\u00f3n: coro-asamblea, lengua latina-lengua vulgar, canto popular y canto gregoriano o polif\u00f3nico. El documento anim\u00f3 a la investigaci\u00f3n y dio impulso a la formaci\u00f3n de repertorios nacionales o diocesanos de c\u00e1nticos lit\u00fargicos, aprobados por la autoridad eclesi\u00e1stica local.<\/p>\n<p>b) Los nuevos libros lit\u00fargicos. La segunda fase de la realizaci\u00f3n de la reforma se caracteriz\u00f3 por la publicaci\u00f3n de los nuevos -> libros lit\u00fargicos, despu\u00e9s de a\u00f1os de paciente e intenso trabajo. Abre la marcha un trabajo de importancia hist\u00f3rica: la introducci\u00f3n de tres nuevas l plegarias eucar\u00ed\u00adsticas (23 de mayo de 1968). Se colocan junto al canon romano, en uso desde el s. iv como \u00fanica f\u00f3rmula del rito romano, en el que nadie hab\u00ed\u00ada intentado introducir cambios a no ser de poca importancia. La celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada se enriquec\u00ed\u00ada con la variedad, contenido doctrinal y facilidad de participaci\u00f3n y de comprensi\u00f3n. Rota una barrera milenaria, surgi\u00f3 el deseo de una variedad todav\u00ed\u00ada mayor. Se multiplicaron los estudios y las propuestas de plegarias eucar\u00ed\u00adsticas adaptadas a las diversas circunstancias y a la mentalidad de los pueblos. Del ejercicio literario se pas\u00f3 incluso al uso de textos no aprobados. La Congregaci\u00f3n para el culto divino estudio a fondo y con la debida atenci\u00f3n el fen\u00f3meno y la consistencia de las peticiones. La conclusi\u00f3n fue que en el Missale permaneciesen las cuatro plegarias eucar\u00ed\u00adsticas aprobadas, aunque con disponibilidad para examinar eventuales peticiones para necesidades particulares. Estas se pueden referir a nuevas plegarias eucar\u00ed\u00adsticas o a textos para ser introducidos en las partes variables: prefacio e intercesiones. La promesa fue mantenida: nuevas plegarias eucar\u00ed\u00adsticas fueron aprobadas para Suiza, B\u00e9lgica, Holanda, Brasil y Australia. La misma Congregaci\u00f3n para el culto divino prepar\u00f3 y aprob\u00f3 ad experimentum cinco plegarias eucar\u00ed\u00adsticas: tres para la misa celebrada con ni\u00f1os y dos sobre el tema de la reconciliaci\u00f3n\u00bb [-> Nuevas plegarias eucar\u00ed\u00adsticas].<\/p>\n<p>La obra de restauraci\u00f3n de los libros lit\u00fargicos para la misa prosigui\u00f3 con la publicaci\u00f3n del nuevo Ordo Missae (1969), del Ordo Lectionum Missae (1969 [19812]) y del Missale Romanum completo (1970 [19752]). A ritmo r\u00e1pido, de 1968 a 1975 se publicaron los Ordo para las celebraciones sacramentales y la liturgia de las Horas. En su preparaci\u00f3n, adem\u00e1s del procedimiento interno ya comentado, se busc\u00f3 por todos los medios una implicaci\u00f3n m\u00e1s amplia. Algunos ritos, antes de su publicaci\u00f3n oficial, sufrieron una cierta experimentaci\u00f3n seg\u00fan normas precisas en algunos ambientes bien determinados, donde se pudiese tener en cuenta de modo pr\u00e1ctico su efectiva funcionalidad e incidencia. Esto fue posible en amplia medida con la concelebraci\u00f3n, el catecumenado de adultos, la unci\u00f3n de los enfermos, las exequias y la liturgia de las Horas. Son los ritos m\u00e1s conseguidos. Para otros se pidi\u00f3 el parecer de los obispos o de un c\u00ed\u00adrculo m\u00e1s amplio de expertos, especialmente para los leccionarios de la misa y del oficio divino, los himnos y las preces de laudes y v\u00ed\u00adsperas. La reacci\u00f3n ante los experimentos fue tal que oblig\u00f3 a limitarlos al m\u00e1ximo para no comprometer todo el trabajo. En efecto, algunos encontraron en ellos un pretexto para hacer ellos mismos experimentos no autorizados y, en ocasiones, extravagantes, permanentemente reprobados por la Santa Sede \u00ab; otros, contrarios a la reforma, se aprovechaban de ellos para divulgar previsiones alarmistas respecto a la integridad de la fe cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>La estructura general de los libros lit\u00fargicos de la reforma es uniforme, aunque entre los primeros y los \u00faltimos publicados hay diferencias debidas a la mayor experiencia acumulada. En particular, dan un gran relieve a las instrucciones iniciales de car\u00e1cter dominical, pastoral, catequ\u00e9tico y rubrical (los as\u00ed\u00ad llamados praenotanda o premesse), que indican la estructura y las diversas formas de celebraci\u00f3n, el significado de cada una de las partes, la funci\u00f3n de los ministros, las adaptaciones posibles. Menci\u00f3n especial merecen las instrucciones antepuestas al misal y a la liturgia de las Horas (respectivamente: Institutio Generalis Missalis Romana [1GMR] e lnstitutio Generalas Liturgiae Horarum [IGLH]; en las ediciones castellanas: Ordenaci\u00f3n General del Misal Romano [OGMR] y Ordenaci\u00f3n General de la Liturgia de las Horas [OGLH], verdaderas joyas de alta literatura lit\u00fargica).<\/p>\n<p>Dentro de cada uno de los ritos, una gran variedad de textos eucol\u00f3gicos y b\u00ed\u00adblicos, e incluso de formas celebrativas, da la posibilidad de construir una celebraci\u00f3n adecuada a la situaci\u00f3n de los participantes y a las circunstancias. As\u00ed\u00ad se tiene: misa con el pueblo, concelebrada, con los ni\u00f1os y sin el pueblo; tres tipos de exequias; tres formas de celebrar la penitencia: comunitaria con absoluci\u00f3n individual, comunitaria con absoluci\u00f3n general y celebraci\u00f3n individual; bautismo de los ni\u00f1os e iniciaci\u00f3n cristiana de adultos; esta \u00faltima prev\u00e9 el rito ordinario, otro simplificado para situaciones especiales y otro para los j\u00f3venes; rito breve y largo para la comuni\u00f3n fuera de la misa, presidido por el ministro ordinario o por uno extraordinario; matrimonio entre dos esposos cristianos y entre un bautizado y un no cristiano. Los principios inspiradores son los propuestos por la constituci\u00f3n SC: se dar\u00e1 siempre preferencia a la celebraci\u00f3n comunitaria, donde cada uno realice todo y solamente aquello que le compete; inserci\u00f3n en la misa; liturgia de la palabra y del sacramento; noble simplicidad, claridad y brevedad, evitando repeticiones in\u00fatiles y la necesidad de explicaciones eruditas; participaci\u00f3n consciente, devota y activa de toda la asamblea.<\/p>\n<p>c) Profundizaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n. Una reforma, aunque sea perfecta, queda muerta si no se comprende el esp\u00ed\u00adritu que la anima. Ya la primera instrucci\u00f3n, Inter oecumenici, que pon\u00ed\u00ada en marcha la reforma lit\u00fargica, se\u00f1alaba que sus frutos ser\u00ed\u00adan \u00abtanto m\u00e1s abundantes cuanto m\u00e1s profundamente los pastores y los fieles capten el esp\u00ed\u00adritu aut\u00e9ntico\u00bb, porque el objetivo de la constituci\u00f3n conciliar sobre la liturgia \u00abno tiene como finalidad cambiar s\u00f3lo los ritos y los textos lit\u00fargicos, sino m\u00e1s bien suscitar en los fieles una formaci\u00f3n y promover una acci\u00f3n pastoral que tenga como punto culminante y fuente inspiradora la sagrada liturgia\u00bb 35. El fin \u00faltimo de la reforma es desarrollar la fe, suscitar la oraci\u00f3n, realizar el encuentro del hombre con Dios, inducir a una vida que sea coherente con el misterio celebrado. Por esto, adem\u00e1s de la traducci\u00f3n de los libros lit\u00fargicos y de su uso, es indispensable hacer que sean comprendidas, apreciadas y asimiladas sus riquezas espirituales. Es un trabajo largo, paciente, met\u00f3dico, que requiere un profundo conocimiento no s\u00f3lo de la liturgia, sino tambi\u00e9n de las exigencias y capacidad de las diversas asambleas. La liturgia debe arraigar profundamente en el \u00e1nimo de las personas. Estas se deben abrir a la revelaci\u00f3n de Dios y romper con las costumbres y actitudes que no se corresponden. Al mismo tiempo, la palabra de Dios no se confunde con ninguna cultura, pero se encarna en cada una de ellas. Y \u00abla iglesia no pretende imponer una r\u00ed\u00adgida uniformidad en aquello que no afecta a la fe o al bien de toda la comunidad, ni siquiera en la liturgia; por el contrario, respeta y promueve el genio y las cualidades peculiares de las distintas razas y pueblos\u00bb (SC 37). Es el principio de la -> adaptaci\u00f3n prevista por los libros lit\u00fargicos, que ofrecen diversas posibilidades de elecci\u00f3n y permiten a las conferencias episcopales introducir elementos de la propia cultura en los gestos y en los s\u00ed\u00admbolos y proponer textos alternativos. La SC da la posibilidad tambi\u00e9n de una adaptaci\u00f3n m\u00e1s profunda a cada cultura, cosa que se debe hacer en colaboraci\u00f3n entre las conferencias episcopales y la Santa Sede (SC 37-40). Es una empresa ardua y delicada. Algo se ha hecho por dar un aspecto m\u00e1s local a las celebraciones, adaptando formas y colores de las vestiduras y de los vasos sagrados, lugares de culto, arte y m\u00fasica, actitudes corporales que respondan mejor a los usos y a la cultura de cada pa\u00ed\u00ads. Tambi\u00e9n se han hecho tentativas m\u00e1s consistentes para la estructuraci\u00f3n de las celebraciones, de modo que, respetando las l\u00ed\u00adneas fundamentales y los criterios dados por los nuevos libros lit\u00fargicos, se ajusten m\u00e1s a la cultura del pueblo. Est\u00e1 abierto un proceso hacia un rito indio y zaire\u00f1o de la misa, si bien entre m\u00faltiples incertidumbres y dificultades&#8217;\u00c2\u00b0. Por su parte, tambi\u00e9n la SCCD ha sugerido la necesidad de la adaptaci\u00f3n al tomar en consideraci\u00f3n situaciones particulares: celebraciones con -> adolescentes, en peque\u00f1os -> grupos, en las comunidades mon\u00e1sticas, neocatecumenales, de abor\u00ed\u00adgenes y de minusv\u00e1lidos. Es todo un fecundo camino de -> creatividad, que puede desarrollarse a diversos niveles guardando orden y respeto a las leyes lit\u00fargicas y al hombre Es un camino necesario para llegar a una liturgia viva y para solucionar el problema fundamental del establecimiento, tambi\u00e9n en la liturgia, de un di\u00e1logo veraz, inteligente y eficaz con el hombre de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>2. DIRECCI\u00ed\u201cN DE LA RENOVACI\u00ed\u201cN LIT\u00daRGICA. Para la correcta realizaci\u00f3n de un trabajo tan amplio, adem\u00e1s de la publicaci\u00f3n de documentos oficiales, se sent\u00ed\u00ada la necesidad de un estrecho contacto con todas las personas directamente implicadas en llevar a la pr\u00e1ctica la reforma, con el fin de \u00abimpedir los abusos, estimular a los retrasados y reticentes, despertar energ\u00ed\u00adas, favorecer las buenas intenciones, alabar a los que se lo merecen Convertidos, despu\u00e9s de siglos de r\u00ed\u00adgida uniformidad y centralismo, en moderadores, promotores y custodios de la vida lit\u00fargica de sus iglesias, con poder de decisi\u00f3n sobre diversas cuestiones, los obispos y sus colaboradores precisaban ser informados sobre la orientaci\u00f3n y las l\u00ed\u00adneas directrices de la reforma, sobre su exacta interpretaci\u00f3n, sobre el estado de los trabajos del Consilium, de ser ayudados y sostenidos en su funci\u00f3n. Se instituy\u00f3, por tanto, un modo de rec\u00ed\u00adproca comunicaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n. El Consilium lo llev\u00f3 a cabo sobre todo mediante cartas a los presidentes de las conferencias episcopales, en las que de una manera familiar y concreta se trataba de los diversos aspectos de la reforma, se llamaba la atenci\u00f3n sobre actuaciones discutibles o no correctas y se daban las oportunas aclaraciones. A los obispos presidentes se les ped\u00ed\u00ada informaci\u00f3n sobre los primeros pasos de la reforma, sobre las dificultades, respuesta, expectativas y deseos. Hay cuatro cartas de car\u00e1cter general otras se refieren a temas concretos, como la catequesis sobre las an\u00e1foras de la misa, el canto sagrado en lengua latina\u00bb o situaciones particulares de algunos pa\u00ed\u00adses. Estos contactos llegaron a ser muy frecuentes, porque, coincidiendo con la publicaci\u00f3n de cada documento o libro lit\u00fargico, se enviaba una copia a los representantes de la Santa Sede y a los presidentes de las conferencias episcopales y de las Comisiones lit\u00fargicas nacionales [-> Organismos lit\u00fargicos].<\/p>\n<p>El instrumento de enlace fue la revista Notitiae [l supra, II, 1 y 2], convertida en una de las principales fuentes de informaci\u00f3n sobre la reforma. El ejemplo fue imitado: muchas comisiones lit\u00fargicas nacionales e incluso diocesanas fundaron su bolet\u00ed\u00adn informativo de car\u00e1cter lit\u00fargico.<\/p>\n<p>Atenci\u00f3n y ayuda merec\u00ed\u00adan tambi\u00e9n otros sectores implicados en la reforma, con el fin de unir y armonizar las fuerzas y proceder de modo concorde. El Consilium organiz\u00f3 un congreso internacional de traductores de los libros lit\u00fargicos, dos reuniones de los presidentes de las comisiones lit\u00fargicas nacionales (26 de septiembre de 1964 y 17 de noviembre de 1965), dos con los directores de las revistas de car\u00e1cter lit\u00fargico y pastoral (13-14 de noviembre de 1964 y 14 de noviembre de 1965) y una con los secretarios de las comisiones lit\u00fargicas nacionales (25-26 de febrero de 1971). Era un modo de orientar rectamente la realizaci\u00f3n de la reforma, especialmente cuando se estaban dando los primeros pasos, y de tomar contacto con la realidad a la que se destinaba. Las distancias con Roma se acortaron. En todos ard\u00ed\u00ada el deseo de continuar con encuentros peri\u00f3dicos a prop\u00f3sito de los diversos sectores. Desgraciadamente, por lo apremiante del trabajo y por dificultades burocr\u00e1ticas y financieras, no fue posible tenerlos. Pero el clima de confianza rec\u00ed\u00adproca y de colaboraci\u00f3n que se hab\u00ed\u00ada instaurado permiti\u00f3 continuar los contactos.<\/p>\n<p>Con ocasi\u00f3n de diversos encuentros o para examinar situaciones delicadas, se ped\u00ed\u00ada cada vez con m\u00e1s frecuencia la presencia del Consilium o de la Congregaci\u00f3n para el culto. El card. Tabera particip\u00f3 en reuniones de obispos en Am\u00e9rica Latina, Inglaterra, Alemania, Austria y Francia; el padre Bugnini estuvo una vez en M\u00e9jico y tres en Holanda, donde la situaci\u00f3n lit\u00fargica hab\u00ed\u00ada tenido una evoluci\u00f3n m\u00e1s r\u00e1pida que en otras partes y daba que hablar por la audacia de sus iniciativas, no siempre controladas por los obispos y a veces discutibles. La publicaci\u00f3n de tales iniciativas induc\u00ed\u00ada a repetir los modelos holandeses, a difundir textos no autorizados en otras naciones donde eran diversas las situaciones y el grado de preparaci\u00f3n, corri\u00e9ndose el riesgo de comprometer la marcha ordenada y progresiva de la reforma. A trav\u00e9s de un di\u00e1logo paciente y comprensivo y autorizando todo lo que pod\u00ed\u00ada ser concedido, la actuaci\u00f3n de la reforma encontr\u00f3 tambi\u00e9n en aquella naci\u00f3n una v\u00ed\u00ada de mayor equilibrio, de comuni\u00f3n con los obispos locales y de sinton\u00ed\u00ada con el camino ya recorrido por toda la iglesia.<\/p>\n<p>Entre las dem\u00e1s ocasiones especiales de colaboraci\u00f3n merecen menci\u00f3n especial los congresos eucar\u00ed\u00adsticos internacionales, ya que coincidieron con las etapas fundamentales de la reforma lit\u00fargica posconciliar y fueron su banco de prueba. El congreso eucar\u00ed\u00adstico de Bombay (noviembre-diciembre de 1964) permiti\u00f3 anticipar las primeras realizaciones de la reforma: lengua vulgar, c\u00e1nticos populares, concelebraci\u00f3n y comuni\u00f3n bajo las dos especies; el de Bogot\u00e1 (agosto de 1968) experiment\u00f3 los ritos de los sacramentos seg\u00fan la f\u00f3rmula de los libros lit\u00fargicos de inmediata publicaci\u00f3n entonces; el congreso de Melbourne (febrero de 1973) ofreci\u00f3 la oportunidad de celebrar la liturgia ya renovada totalmente, con atenci\u00f3n especial para las exigencias de las masas urbanas y de los grupos particulares, y de experimentar su posibilidad y eficacia pastoral.<\/p>\n<p>La actividad de la Santa Sede para dirigir y estimular la realizaci\u00f3n de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica tuvo una respuesta r\u00e1pida y entusiasta. La iglesia vivi\u00f3 despu\u00e9s del Vat. II a\u00f1os de fervientes iniciativas y de intensa laboriosidad para el conocimiento de la liturgia. Surgieron nuevas revistas, se multiplicaron los cursos de estudio para todas las categor\u00ed\u00adas de fieles, las semanas lit\u00fargicas, los institutos especializados. Las expectativas y el inter\u00e9s en los primeros a\u00f1os fueron enormes. Despu\u00e9s, como es normal, el movimiento pas\u00f3 por momentos de mayor lentitud e incluso de estancamiento. Pero las celebraciones hab\u00ed\u00adan conquistado ya un dinamismo nuevo por su riqueza de contenidos y de participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. Propuestas de la reforma<br \/>\nLos principios inspiradores de la reforma todav\u00ed\u00ada no han podido desarrollar todo su potencial. Es necesario tiempo para asimilar y confrontarse con una realidad social y eclesial en r\u00e1pida transformaci\u00f3n. Ciertamente, no todo lo que se ha hecho es perfecto. Algunas soluciones deben ser revisadas a la luz de la experiencia; el lenguaje lit\u00fargico es mejorable. La reforma se ha realizado en un decenio de fermentaci\u00f3n y de investigaciones suscitadas por el concilio y, aunque fiel a la tradici\u00f3n, es fruto de su tiempo. Con todo se han sentado las bases para una liturgia renovada, abierta a posteriores desarrollos y con propuestas que comprometen a la iglesia y la estimulan a una acci\u00f3n de gran alcance.<\/p>\n<p>1. DIMENSI\u00ed\u201cN CELEBRATIVA. La reforma lit\u00fargica se esforz\u00f3 por redescubrir y restaurar las l\u00ed\u00adneas fundamentales de cada rito, liber\u00e1ndolas de los elementos heterog\u00e9neos, inadecuados o convertidos en anacr\u00f3nicos, y por insertar en ellos nuevas formas de armon\u00ed\u00ada con las ya existentes. Pero no se ha limitado a un trabajo de restauraci\u00f3n. Su fundamento es una concepci\u00f3n renovada de la liturgia y de su relaci\u00f3n con el misterio de la salvaci\u00f3n, con la iglesia y con el mundo. Se han superado los estrechos l\u00ed\u00admites de quienes la consideraban simplemente como medio, aunque fuera privilegiado, de dar culto a Dios. La liturgia es \u00abla obra de la redenci\u00f3n humana y de la perfecta glorificaci\u00f3n de Dios\u00bb, que Cristo contin\u00faa realizando en el Esp\u00ed\u00adritu Santo por medio de la iglesia (SC 5). Es una sola acci\u00f3n de Cristo y de la iglesia, unida indisolublemente a \u00e9l. Cristo est\u00e1 presente en la asamblea concretamente reunida, en la persona del ministro que obra en su nombre, en los sacramentos y sobre todo en las especies eucar\u00ed\u00adsticas. Es \u00e9l el que habla cuando se proclama la Sagrada Escritura; es \u00e9l el \u00abque ruega por nosotros, ruega en nosotros, es invocado por nosotros\u00bb cuando la iglesia suplica y salmodia (SC 7). Es una presencia m\u00faltiple, din\u00e1mica, implicada en todos los elementos de la celebraci\u00f3n. La asamblea se encuentra con Cristo como cara a cara, y responde con la adhesi\u00f3n a la palabra, la acci\u00f3n de gracias, el recuerdo de la salvaci\u00f3n, la alabanza, la s\u00faplica, el compromiso de la vida. La comunidad es, por tanto, el punto de partida, el sujeto de la celebraci\u00f3n. Hace visible a la iglesia universal: \u00abLa principal manifestaci\u00f3n de la iglesia [se realiza] en la participaci\u00f3n plena y activa de todo el pueblo santo de Dios en las mismas celebraciones lit\u00fargicas, particularmente en la misma eucarist\u00ed\u00ada, en la misma oraci\u00f3n, junto al \u00fanico altar donde preside el obispo rodeado de su presbiterio y de sus ministros\u00bb (SC 41).<\/p>\n<p>Las consecuencias de estas premisas son m\u00faltiples. En primer lugar, la celebraci\u00f3n no es propiedad de nadie, sino que se construye con la aportaci\u00f3n y el compromiso de cada uno de los participantes: \u00abLa efectiva preparaci\u00f3n pr\u00e1ctica de cada celebraci\u00f3n lit\u00fargica h\u00e1gase con \u00e1nimo concorde entre todos aquellos a quienes ata\u00f1e, tanto en lo que toca al rito como al aspecto pastoral y musical, bajo la direcci\u00f3n del rector de la iglesia, y o\u00ed\u00addo tambi\u00e9n el parecer de los fieles en lo que a ellos directamente les ata\u00f1e\u00bb (OGMR 73). El ministro ordenado no es el \u00fanico protagonista; todo el pueblo santo<br \/>\nde Dios es protagonista. Aqu\u00e9l, sin embargo, tiene una funci\u00f3n necesaria de servicio. Con la palabra, la exhortaci\u00f3n, la homil\u00ed\u00ada, la elecci\u00f3n de los textos, el modo de orar y de gesticular, debe hacer sentir la presencia viva de Cristo, sostener a la asamblea, suscitar la participaci\u00f3n externa e interna, facilitar la inserci\u00f3n en el misterio. Todo esto marca el paso de la simple ejecuci\u00f3n de cuanto est\u00e1 mandado a un -> estilo celebrativo en el que se pone en juego la propia personalidad y responsabilidad para animar el rito. El desarrollo mismo de la acci\u00f3n lit\u00fargica no puede agotarse, por parte del pueblo, en la asistencia, sino que debe conllevar una actitud celebrativa, de di\u00e1logo entre Dios que habla y salva y el pueblo que responde a su Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Como acci\u00f3n del pueblo de Dios, la liturgia nos empuja a prestar atenci\u00f3n a las caracter\u00ed\u00adsticas humanas, culturales y sociales del pueblo mismo para elevarle si fuera necesario, promover su desarrollo y asimilar los valores que sean apropiados para expresar el misterio de Cristo. Los libros lit\u00fargicos ayudan en este trabajo, presentando diversas propuestas. \u00abSe debe poner todo el esmero posible para que sean seleccionadas y ordenadas aquellas formas y elementos propuestos por la iglesia que, seg\u00fan las circunstancias de personas y lugares, favorezcan m\u00e1s directamente la activa y plena participaci\u00f3n de los fieles y respondan mejor a su aprovechamiento espiritual\u00bb (OGMR 5). Asambleas diversas precisan de celebraciones diferentes, no en lo sustancial, sino en el estilo, en las expresiones, en los cantos, en los gestos. Muchos sacerdotes, educados y habituados para ser solamente fieles ejecutores, no se han compenetrado todav\u00ed\u00ada con la exigencia de vivificar la celebraci\u00f3n con su propia iniciativa. Una mentalidad pr\u00e1ctica que s\u00f3lo busque la eficiencia induce a escoger sistem\u00e1ticamente la primera indicaci\u00f3n, el primer texto propuesto o bien el m\u00e1s breve; a adoptar lo que resulta m\u00e1s f\u00e1cil y requiere menos esfuerzo; a eliminar s\u00ed\u00admbolos propuestos como facultativos (como el incienso o el agua bendita); a hacer desaparecer todo aquello para lo que solamente se recomienda la sobriedad a fin de no oscurecer el signo principal (flores, vestiduras, luces, ornamentos); a no prestar atenci\u00f3n al canto; a confundir la participaci\u00f3n activa con la recitaci\u00f3n coral de las f\u00f3rmulas, olvidando su contenido y la interiorizaci\u00f3n mediante la escucha atenta y el -> silencio; a usar la lengua del pueblo sin cuidar, empero, la dicci\u00f3n correcta. Reside aqu\u00ed\u00ad una de las causas de la sensaci\u00f3n de pobreza que la liturgia renovada ha producido en algunos, a pesar de su enriquecimiento eucol\u00f3g\u00ed\u00adco, b\u00ed\u00adblico y expresivo. Por el contrario, se debe desarrollar siempre la capacidad celebrativa.<\/p>\n<p>2. COMPROMISO PASTORAL. La liturgia, presencia del misterio de Cristo, contiene todo el bien de la iglesia y de la humanidad. Justamente es cumbre y fuente de toda la actividad de la iglesia (SC 10), tanto de la primera evangelizaci\u00f3n como de la catequesis. En consecuencia, otra tarea y meta fundamental de la reforma es el conducir a los fieles a participar plena y activamente de las acciones lit\u00fargicas [l Participaci\u00f3n]. Esto lo exige la naturaleza misma de la liturgia. Puesto que es acci\u00f3n de todo el pueblo de Dios, de toda la asamblea, nadie puede comportarse como mudo y ajeno espectador. Todos deben saber comprender, responder, estar en silencio, cantar, actuar. Aqu\u00ed\u00ad se nos presenta de nuevo el problema de la lengua. No se trata solamente de eliminar un obst\u00e1culo para su comprensi\u00f3n, sino de consentir al pueblo expresarse de un modo inmediato y veraz, con lo que es \u00e9l mismo. Haberle dado esta posibilidad es una conquista. Pero no basta para tener una verdadera participaci\u00f3n. Es necesario que aparezca tambi\u00e9n la alegr\u00ed\u00ada de la fe; la conciencia de formar parte de un pueblo sacerdotal, amado y salvado por Dios, y la exigencia de la fraternidad hasta compartir todos los bienes. La participaci\u00f3n ser\u00e1 siempre proporcional a la intensidad de la fe, de la esperanza y de la caridad, se propone as\u00ed\u00ad un programa que va m\u00e1s all\u00e1 del momento de la celebraci\u00f3n y su inmediata preparaci\u00f3n. Compromete a formar a los fieles en la oraci\u00f3n y en el crecimiento en la fe, a crear comunidades que sean verdaderamente un solo coraz\u00f3n y un alma sola, para que puedan vibrar al un\u00ed\u00adsono en la alabanza y florezcan en ellas los ministerios. La reforma ha puesto al desnudo la situaci\u00f3n real de las comunidades cristianas. Ha provocado tambi\u00e9n alguna beneficiosa decepci\u00f3n en quien se esperaba casi autom\u00e1ticamente resultados sorprendentes de renovaci\u00f3n de la vida cristiana. No vi\u00e9ndolos en la medida esperada, alguno atribuye la culpa al fallido \u00e9xito de la reforma. Una consideraci\u00f3n m\u00e1s atenta lleva al convencimiento, por el contrario, de que para la plena eficacia de la liturgia es necesario desarrollar paralelamente una acci\u00f3n atenta a formar cristianos y comunidades que sean verdaderamente cristianas. As\u00ed\u00ad, se ha redescubierto el valor del m\u00e9todo catecumenal [I Catecumenado; I Iniciaci\u00f3n cristiana] y han surgido m\u00faltiples iniciativas de tipo formativo &#8216;Inspiradas en \u00e9l, especialmente para la preparaci\u00f3n a los sacramentos, la profundizaci\u00f3n en la fe y la vuelta a la vida cristiana. La puesta en pr\u00e1ctica de las instancias profundas de la reforma estimula la b\u00fasqueda de nuevos m\u00e9todos pastorales.<\/p>\n<p>3. PROFUNDIZACI\u00ed\u201cN B\u00ed\u008dBLICA. La liturgia renovada ha expuesto los tesoros de la Sagrada Escritura del modo m\u00e1s amplio, variado y adecuado (cf SC 33; 35). La palabra de Dios ha conquistado en la liturgia un puesto de m\u00e1xima importancia (cf SC 24) con el ciclo trienal de lecturas para la misa de los domingos y d\u00ed\u00adas festivos, bienal para los d\u00ed\u00adas feriales, y con el amplio repertorio de textos b\u00ed\u00adblicos propuestos para cada celebraci\u00f3n. El men\u00fa tan ricamente preparado supera la capacidad de comprensi\u00f3n de gran parte del clero y de los fieles. La reforma, siguiendo las indicaciones del Vat. II, no ha tenido en cuenta los temores de quien se basaba en el grado de formaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica del pueblo de Dios; ha preferido confiar en su buena voluntad y en la eficacia de la palabra de Dios. Pero se impone un trabajo de formaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica; as\u00ed\u00ad los leccionarios lit\u00fargicos han hecho nacer en todos los pa\u00ed\u00adses innumerables subsidios para la comprensi\u00f3n y la meditaci\u00f3n de las lecturas propuestas en los diversos ciclos. La proclamaci\u00f3n lit\u00fargica de la palabra de Dios tiene, en cada celebraci\u00f3n, un amplio espacio.<\/p>\n<p>Ya desde la primera instrucci\u00f3n (\u00ed\u008dnter oecumenici, 1964) para la aplicaci\u00f3n de la SC se han venido recomendando las celebraciones de la palabra de Dios, especialmente en los per\u00ed\u00adodos de cuaresma y adviento y en las vigilias de las fiestas. En los lugares donde falta la presencia del sacerdote y que quedaban pr\u00e1cticamente sin ninguna celebraci\u00f3n durante largos per\u00ed\u00adodos de tiempo se han restablecido las reuniones dominicales de la comunidad en torno a la palabra y bajo la presidencia del catequista o de la persona destinada para ello. Diversas comisiones lit\u00fargicas diocesanas se han comprometido a preparar para cada domingo unos subsidios para la celebraci\u00f3n de la palabra de Dios y la oraci\u00f3n [-> Asambleas sin presb\u00ed\u00adtero; -> Celebraciones de la palabra].<\/p>\n<p>La experiencia lit\u00fargica ha hecho surgir ya un nuevo modo de aproximarse a la palabra de Dios, un deseo vivo de saciarse de ella, y se han multiplicado las iniciativas de escucha de la Escritura en grupos, en comunidades y en los m\u00e1s diversos ambientes. Es el punto de partida m\u00e1s v\u00e1lido y prometedor para la renovaci\u00f3n de la vida cristiana. Adem\u00e1s, el relieve dado a la Escritura, despu\u00e9s de siglos de olvido, ha contribuido a la formaci\u00f3n de una concepci\u00f3n m\u00e1s completa de la misma celebraci\u00f3n, que exige la estrecha e irrompible uni\u00f3n entre palabra y sacramento: juntos forman un \u00fanico acto de culto, juntos realizan y renuevan la alianza entre Dios y el hombre. Sin la fe suscitada por la palabra y la respuesta positiva al plano de Dios, el sacramento no tiene eficacia. As\u00ed\u00ad disminuye sensiblemente el grupo de los que se preocupan s\u00f3lo de la participaci\u00f3n en el acto estrictamente sacramental, descuidando, incluso voluntariamente, como una preparaci\u00f3n superflua, la celebraci\u00f3n de la palabra. Queda todav\u00ed\u00ada mucho por hacer, no s\u00f3lo para la comprensi\u00f3n de la palabra de Dios (y de la misma liturgia, cuyo lenguaje est\u00e1 constituido por s\u00ed\u00admbolos y palabras inspiradas en la Sagrada Escritura), sino tambi\u00e9n por crear las disposiciones necesarias para su acogida: capacidad de escucha y de respuesta, proclamaci\u00f3n inteligible y digna, -> homil\u00ed\u00ada que cumpla con su funci\u00f3n de partir el pan de la palabra, ayude a verla como acontecimiento presente de salvaci\u00f3n y a traducirla en la pr\u00e1ctica en la vida de cada d\u00ed\u00ada [tambi\u00e9n -> Biblia y liturgia].<\/p>\n<p>4. CAPACIDAD CREATIVA. Regular la liturgia compete a la autoridad eclesi\u00e1stica. En esta responsabilidad, la SC ha roto el centralismo instaurado por el concilio de Trento. La descentralizaci\u00f3n, aunque no es absoluta, es una de las aperturas m\u00e1s cargadas de consecuencias. Confiere a la fidelidad una fuerte carga creativa, que se expresa en las traducciones de los textos latinos a la propia lengua, en las adaptaciones, en la elaboraci\u00f3n de textos nuevos y de c\u00e1nticos que deben ser aprobados por las conferencias episcopales y por la Santa Sede. Este trabajo, si se hace con inteligencia y sensibilidad, puede dar a los libros lit\u00fargicos en lengua vulgar una fisonom\u00ed\u00ada caracter\u00ed\u00adstica que los distinga entre s\u00ed\u00ad y los haga aparecer, al mismo tiempo, como patrimonio de la iglesia romana y de las iglesias locales.<\/p>\n<p>En el mismo \u00e1mbito de una celebraci\u00f3n normal se requiere habilidad creativa para adaptar las moniciones y hacerlas nuevas, introducir las lecturas, formular intenciones para la oraci\u00f3n universal y las intercesiones y actualizar la celebraci\u00f3n con intervenciones apropiadas referentes a la palabra proclamada, al misterio, a la fiesta celebrada o a la situaci\u00f3n local. Para hacer esto no basta la facilidad de palabra: es m\u00e1s, a menudo resulta peligrosa. Se necesita capacidad de contemplaci\u00f3n, experiencia del mundo de Dios, sobriedad y buen gusto, conocimiento de las reglas del lenguaje y de la situaci\u00f3n de la asamblea. La improvisaci\u00f3n total supera la capacidad normal de los celebrantes, y a menudo no es digna de la santidad de Dios y del respeto debido a la asamblea. \u00abLa verdadera espontaneidad, la verdadera creatividad consisten en prepararse bien para hacer vivo el texto, dando esp\u00ed\u00adritu a la letra de la liturgia Es un deber del que nadie se puede eximir.<\/p>\n<p>Esta y las dem\u00e1s propuestas de la reforma impiden considerar la misma reforma como un hecho concluido con la publicaci\u00f3n de los nuevos libros lit\u00fargicos. Esas propuestas comprometen a todos [-> Formaci\u00f3n lit\u00fargica], pero afectan sobre todo a los principales responsables, por haber sido constituidos \u00abdispensadores de los misterios de Dios\u00bb. La SC demuestra tener una viva conciencia de ello cuando advierte que ante todo es necesario proveer a la formaci\u00f3n lit\u00fargica del clero, porque no se puede esperar alcanzar los objetivos deseados \u00absi los mismos pastores de almas no se impregnan totalmente del esp\u00ed\u00adritu y de la fuerza de la liturgia y llegan a ser maestros de la misma\u00bb (SC 14). Esto se ha evidenciado como el punto d\u00e9bil de la reforma. El programa de estudios de los seminarios y universidades eclesi\u00e1sticas no da generalmente a la liturgia el puesto que le asigna la SC entre las materias principales e indispensables, de modo que sea tratada en sus diversos aspectos: teol\u00f3gico, hist\u00f3rico, espiritual, pastoral y jur\u00ed\u00addico. Tampoco ha sido llevada a cabo la coordinaci\u00f3n de las diversas materias -especialmente la teolog\u00ed\u00ada, eclesiolog\u00ed\u00ada, sacramentolog\u00ed\u00ada, Sagrada Escritura- con la liturgia, para dar a la formaci\u00f3n seminar\u00ed\u00adstica un car\u00e1cter unitario (SC 16). Unidad que hay que realizar no s\u00f3lo en el campo doctrinal, sino tambi\u00e9n en la conexi\u00f3n entre estudio y vida. La liturgia conocida, vivida y celebrada con la intensidad, variedad y plenitud propuestas por la reforma es el fundamento de la formaci\u00f3n seminar\u00ed\u00adstica [-> Formaci\u00f3n lit\u00fargica de los futuros presb\u00ed\u00adteros]. El problema estuvo presente en el orden del d\u00ed\u00ada desde el comienzo de la actividad del Consilium. Una instrucci\u00f3n lit\u00fargica para los seminarios, publicada el 25 de diciembre de 1965 por el organismo competente para los seminarios, no fue juzgada conforme con las nuevas posiciones de la reforma y no se la aplic\u00f3. Otros proyectos no llegaron a buen puerto por falta de opiniones comunes entre los organismos propuestos para la reforma lit\u00fargica y para los seminarios. S\u00f3lo el 3 de junio de 1979, la Sagrada Congregaci\u00f3n para la educaci\u00f3n cat\u00f3lica public\u00f3 una instrucci\u00f3n sobre la formaci\u00f3n lit\u00fargica en los seminarios. Llegaba tarde, sin duda; pero en compensaci\u00f3n ten\u00ed\u00ada la ventaja de ofrecer una visi\u00f3n global de las instancias innovadoras y de las orientaciones de todos los libros lit\u00fargicos y renovados. Si ayuda a formar pastores de almas que tengan un conocimiento s\u00f3lido de la liturgia, construyan sobre ella su propia vida espiritual y est\u00e9n preparados para hacer part\u00ed\u00adcipes de ella a los fieles que les son confiados, se habr\u00e1 dado otro paso hacia adelante en la renovaci\u00f3n de la vida lit\u00fargica de las comunidades cristianas.<\/p>\n<p>V. Reacciones<br \/>\nEn conjunto, el mundo cat\u00f3lico ha aceptado favorablemente la reforma, aunque todav\u00ed\u00ada es necesario alg\u00fan sacrificio y esfuerzo para adecuarse a ella. Lo reconoci\u00f3 el mismo Pablo VI, que se convirti\u00f3 en el m\u00e1s autorizado catequista de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica posconciliar: \u00abNo debemos dudar en hacernos primero disc\u00ed\u00adpulos y luego mantenedores de la escuela de oraci\u00f3n que va a comenzar. Puede suceder que las reformas afecten a costumbres muy queridas, y acaso tambi\u00e9n respetables; puede darse que las reformas exijan sobre las primeras un esfuerzo no grato; pero debemos ser d\u00f3ciles y tener confianza: el plan religioso y espiritual que nos ofrece la nueva constituci\u00f3n lit\u00fargica es estupendo\u00bb<br \/>\nDe hecho no han faltado palabras de amargura y a\u00f1oranza por parte de los que han conservado la nostalgia por las antiguas f\u00f3rmulas, por la lengua latina, por el canto gregoriano y polif\u00f3nico. Tambi\u00e9n han experimentado dificultades, al comienzo, no pocas familias religiosas. Surgidas en tiempos en los que el aspecto devocional prevalec\u00ed\u00ada sobre el lit\u00fargico, hab\u00ed\u00adan heredado una tradici\u00f3n de vida espiritual basada en la recitaci\u00f3n de m\u00faltiples oraciones vocales (no raramente pobres de teolog\u00ed\u00ada y Sagrada Escritura y ricas en sentimentalismo) y en devociones dirigidas a aspectos particulares del misterio de Cristo. Un mayor acercamiento m\u00e1s vivo y directo a la liturgia; el descubrimiento del valor de la misa comunitaria, de la liturgia de las Horas y de la palabra de Dios, han disipado r\u00e1pidamente las dificultades. La vida de las comunidades est\u00e1 ya gozosamente medida sobre el metro de la liturgia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n han manifestado perplejidad los que han visto en la reforma lit\u00fargica la causa de la desaparici\u00f3n de formas de piedad popular muy queridas de los fieles, particularmente las referentes al culto de los santos y a los ejercicios devotos en honor de la Virgen Mar\u00ed\u00ada. Muchas de estas pr\u00e1cticas han ca\u00ed\u00addo en desuso por las mudanzas en la vida social, debidas a los ritmos de trabajo de la industrializaci\u00f3n, por la revalorizaci\u00f3n de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, situada en el centro de la vida de la iglesia, por la mayor participaci\u00f3n en la liturgia y la adopci\u00f3n preferencial de celebraciones de la palabra.<\/p>\n<p>Ha faltado, adem\u00e1s, una exacta informaci\u00f3n sobre la importancia y el esp\u00ed\u00adritu de algunas reformas, como la del calendario. Y no se puede negar que el fervor por situar la liturgia en el centro de la vida de la comunidad cristiana, adaptar los lugares de culto a las exigencias de la reforma, corregir expresiones folcl\u00f3ricas locales que no se adecuaban bien al sentido religioso de ciertas fiestas patronales, ha conducido a intervenciones demasiado dr\u00e1sticas y no suficientemente preparadas.<\/p>\n<p>Se puede aplicar a todo este sector lo que el presidente del Consilium indicaba, en carta del 30 de junio de 1965, a prop\u00f3sito de las im\u00e1genes: \u00abEn la renovaci\u00f3n de las iglesias a los postulados de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica ha habido quiz\u00e1 alguna exageraci\u00f3n a prop\u00f3sito de las im\u00e1genes sagradas. Hab\u00ed\u00ada iglesias rebosantes de im\u00e1genes y de estatuas; ahora se corre el riesgo de pasar al extremo contrario, haciendo tabula rasa, eliminando absolutamente todo. La transformaci\u00f3n ha sido a veces realizada sin el acompa\u00f1amiento de una catequesis apropiada y ha podido suscitar reacciones negativas o, por lo menos, no edificar a los fieles\u00bb. La opini\u00f3n com\u00fan no ha sabido distinguir entre las directrices y el esp\u00ed\u00adritu genuino de la reforma y algunas de sus aplicaciones menos correctas. Se la ha confundido indebidamente con experimentos arbitrarios, incluso profanadores, de alg\u00fan desconsiderado. La prisa por hacer las traducciones, la falta de pericia en la composici\u00f3n de nuevos c\u00e1nticos, la exageraci\u00f3n en las simplificaciones hasta rozar el desali\u00f1o y la banalidad, han contribuido tambi\u00e9n a acrecentar el malestar y la desconfianza. Son todos ellos aspectos sobre los que se repite continuamente la llamada y la reprobaci\u00f3n del papa, del Consilium, de la Congregaci\u00f3n para el culto y de los obispos; pero son incidentes inevitables, al menos en parte, en un per\u00ed\u00adodo de transici\u00f3n. La adaptaci\u00f3n de la reforma a aplicaciones m\u00e1s conformes con los documentos y la experiencia de sus beneficios han reducido los inconvenientes y disipado muchas dificultades iniciales.<\/p>\n<p>Sin embargo, un sector que se ha fijado en posiciones de rechazo del concilio ha opuesto tambi\u00e9n una resistencia tenaz y persistente a la liturgia renovada, vista como la bandera de la renovaci\u00f3n conciliar. Son numerosas las denominaciones y los boletines de informaci\u00f3n de los grupos de contestaci\u00f3n. Algunos se limitaban a la petici\u00f3n de poder continuar celebrando la misa en lengua latina. Pero otros, contrarios a todo, llevaron adelante una batalla desleal y llena de prejuicios, que no ahorr\u00f3 las acusaciones m\u00e1s vulgares y absurdas contra las personas. El sistema consist\u00ed\u00ada en \u00abcolocar, sin corregirse jam\u00e1s, una etiqueta despectiva a los adversarios; amalgamar lo que se detesta en la globalidad de un t\u00e9rmino que constituye el objetivo de un rechazo afectivo no matizado; sostener que se tiene raz\u00f3n, a veces al precio del formalismo; estar convencido de que existe un complot de los malos, que se ha abierto paso en la iglesia una activa conspiraci\u00f3n judeo-mas\u00f3nica o comunista que fomenta una subversi\u00f3n interna.<\/p>\n<p>Un t\u00ed\u00adpico ejemplo italiano de esta actitud son las publicaciones de un escritor cat\u00f3lico que suscitaron un amplio eco. Y sobre todo la primera, con el significativo t\u00ed\u00adtulo La tunica stracciata: un libelo difamatorio e injurioso contra personas e instituciones. Desgraciadamente, lo avalaba con un pr\u00f3logo un miembro del sacro colegio. Los peri\u00f3dicos y revistas de la capital (II Tempo, II Messaggero, Lo Specchio, Il Borghese, L&#8217;Espresso), particularmente en los primeros meses de 1967, se unieron a \u00e9l con art\u00ed\u00adculos en defensa de la liturgia tradicional, del lat\u00ed\u00adn, de la m\u00fasica cl\u00e1sica en las iglesias. El mismo Pablo VI tuvo que intervenir para defender el trabajo llevado a cabo por la presidencia del Consilium. Pero no pasar\u00ed\u00ada mucho tiempo antes de que \u00e9l mismo fuera desconsideradamente acusado de herej\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Especialmente violenta fue la oposici\u00f3n al nuevo Misal, en el que se entreve\u00ed\u00adan errores doctrinales del protestantismo. Gran sensaci\u00f3n provoc\u00f3 la divulgaci\u00f3n de un Breve examen cr\u00ed\u00adtico del \u00abNovus Ordo Missae\u00bb; presentado al papa por dos cardenales. Las preocupaciones doctrinales que en \u00e9l se expresan derivan de la no comprensi\u00f3n del lenguaje adoptado por los documentos lit\u00fargicos. La fijaci\u00f3n en las expresiones teol\u00f3gicas de la escol\u00e1stica no permiti\u00f3 aprehender el significado pleno de t\u00e9rminos provenientes de la mejor tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica, como cena del Se\u00f1or o memorial. Se quisieron encontrar expresiones imprecisas en la Institutio que introduce al Misal (= OGMR), adoptando el m\u00e9todo de separar las frases del contexto general del documento y considerarlas aisladamente. Sin embargo, aun con peligro de repeticiones redundantes y superfluas, la Institutio fue completada aqu\u00ed\u00ad y all\u00e1. Y Pablo VI quiso que fuese precedida por un proemio que ilustrase la continuidad del Misal con la tradici\u00f3n lit\u00fargica en los principales elementos, antiguos y nuevos, y la inmutabilidad de la doctrina y de la fe de la iglesia acerca del misterio eucar\u00ed\u00adstico, incluso mudando las formas. Pero nada sirvi\u00f3 para aplacar a una oposici\u00f3n contraria a todo cambio. As\u00ed\u00ad se lleg\u00f3 a una contraposici\u00f3n insostenible entre el Misal de san P\u00ed\u00ado V y el de Pablo VI. Los argumentos adoptados para defender la intangibilidad perenne del primero no se mantienen ni hist\u00f3rica ni doctrinalmente. La obstinaci\u00f3n, las sospechas de herej\u00ed\u00ada manifestadas con respecto al nuevo Misal y al mismo Pablo VI y el rechazo del concilio impidieron la b\u00fasqueda de la posibilidad de una coexistencia serena de las f\u00f3rmulas antiguas con las nuevas. La oposici\u00f3n encontr\u00f3 un autorizado defensor, aunque aislado en el episcopado, en mons. Maree] Lefebvre. Solamente la paciencia de Pablo VI impidi\u00f3 que se llegase a peores extremos. No hubo clamorosas rupturas. Sin embargo, las continuas insinuaciones produjeron alg\u00fan efecto negativo. La insistencia en la audacia y peligrosidad de la reforma lit\u00fargica, la generalizaci\u00f3n de alg\u00fan acto arbitrario y las calumnias lanzadas contra las personas, la \u00faltima en el tiempo fue la de asociaci\u00f3n con la masoner\u00ed\u00ada, encontraron acogida en alg\u00fan colaborador inmediato del papa.<\/p>\n<p>En el extremo opuesto, otros, generalmente de un modo m\u00e1s tranquilo y m\u00e1s bien a nivel de estudios, juzgan imperfecta la reforma, demasiado t\u00ed\u00admida y anclada en el pasado, no correspondiente a la evoluci\u00f3n cultural y a las necesidades del mundo moderno. Tambi\u00e9n \u00e9stos, aunque con algunas observaciones y sugerencias v\u00e1lidas, pecan de una visi\u00f3n parcial y subjetiva. La liturgia no puede ser el banco de pruebas de teor\u00ed\u00adas particulares ni puede reservarse a grupos de \u00e9lite. Por esto la reforma ha debido tener en cuenta la situaci\u00f3n general de la iglesia y fundir en el mismo crisol las exigencias de la sana tradici\u00f3n y del leg\u00ed\u00adtimo progreso (SC 23), de modo que todos puedan insertarse en el cauce trazado.<\/p>\n<p>VI. Perspectivas<br \/>\nNinguna obra humana es perfecta, aunque en ella hayan puesto inteligencia y coraz\u00f3n los hombres m\u00e1s valiosos y competentes del momento. Menos a\u00fan lo puede ser la reforma m\u00e1s amplia que la iglesia haya conocido nunca en el campo lit\u00fargico, realizada en un per\u00ed\u00adodo de tiempo relativamente breve. Hay aspectos que se deben reconsiderar; puntos que se deben coordinar, sobre todo por causa de la fusi\u00f3n de los diversos Ordo de los sacramentos; partes que se deben completar; orientaciones que se deben madurar y desarrollar. La misma naturaleza de la liturgia precisa de la disponibilidad para una continua mejora, porque pertenece a la vida de la iglesia y debe caminar con ella. El lenguaje, las categor\u00ed\u00adas mentales, las costumbres, los gestos, los g\u00e9neros literarios y musicales, la cultura cambian r\u00e1pidamente. Surgen nuevos problemas, como la relaci\u00f3n con los medios de comunicaci\u00f3n social [-> Mass media], con el mundo juvenil [-> J\u00f3venes], con el mundo del -> trabajo o de la ciencia. La liturgia se debe confrontar con todo esto. La reforma ha recogido lo mejor que ha encontrado en la bimilenaria tradici\u00f3n de la iglesia y ha dado gran importancia a la realidad pastoral. Pero ha faltado la aportaci\u00f3n de las ciencias antropol\u00f3gicas, de las din\u00e1micas de la comunicaci\u00f3n [-> Liturgia y ciencias humanas]. Por esto su lenguaje encuentra cierta dificultad de transmisi\u00f3n y los textos hacen resonar el clima humano y cultural de \u00e9pocas cristianas muy lejanas de la nuestra por las condiciones de vida, -> cultura e incluso intensidad de la fe. La atenci\u00f3n preferentemente dirigida a suscitar la participaci\u00f3n en la liturgia y a preparar los instrumentos que la facilitan no ha permitido valorar adecuadamente el peso y la incidencia, por una parte, de la secularizaci\u00f3n y, por otra, de las f\u00f3rmulas devocionales y de la religiosidad popular. El estudio de la relaci\u00f3n de estas \u00faltimas, en especial, con la liturgia ha sido aplazado. El culto eucar\u00ed\u00adstico y la piedad mariana han sido objeto de documentos importantes e iluminadores [-> Culto eucar\u00ed\u00adstico; -> Eucarist\u00ed\u00ada; -> Virgen Mar\u00ed\u00ada]; sin embargo, falta todav\u00ed\u00ada una investigaci\u00f3n y una confrontaci\u00f3n de car\u00e1cter m\u00e1s general y la consideraci\u00f3n de aspectos devocionales particulares, como los que se refieren a la humanidad de Cristo, a su pasi\u00f3n, a las peregrinaciones, a las tradiciones populares coincidentes con la semana santa o con acontecimientos particulares de la vida: nacimiento, matrimonio, muerte [-> Religiosidad popular, II]. El mismo desarrollo de la doctrina sobre la iglesia y sobre los sacramentos, y sobre todo la maduraci\u00f3n de la fe y de las formas de vida comunitaria de las comunidades cristianas, requerir\u00e1n una continua puesta al d\u00ed\u00ada. [Para la relaci\u00f3n entre secularizaci\u00f3n y liturgia, -> Secularizaci\u00f3n.]<br \/>\nLa reforma ha sentado unas s\u00f3lidas bases y trazado las l\u00ed\u00adneas para admitir futuros desarrollos en continuidad con cuanto se ha hecho. Ella misma los estimula con sus instancias de renovaci\u00f3n de la vida cristiana; con la promoci\u00f3n del sentido comunitario, de la participaci\u00f3n activa y responsable, de los ministerios, de la adaptaci\u00f3n. Son hechos que animan, que compensan los sufrimientos y las dificultades encontradas en el trabajo y las imperfecciones inevitables, y encaminan a la comunidad cristiana hacia la meta propuesta por la constituci\u00f3n lit\u00fargica: contribuir a que los fieles expresen en su vida y manifiesten a los dem\u00e1s el misterio de Cristo y la naturaleza propia de la iglesia (cf SC 2).<\/p>\n<p>[Sobre el papel que en el campo de la reforma lit\u00fargica ha tenido mons. Annibale Bugnini, cm (1912-1982), primeramente como secretario de la comisi\u00f3n lit\u00fargica antes del concilio (-> supra, I) y despu\u00e9s como secretario de la comisi\u00f3n preparatoria del Vat. II para la liturgia (-> supra, 1), del Consilium ad exsequendam constitutionem de sacra liturgia y de la Sagrada Congregaci\u00f3n para el culto divino (-> supra, II, 1-2), cf G. Pasqualetti, Una vita per la liturgia, en Liturgia opera divina e umana. Studi sulla riforma liturgica offerti a S.E. Mons. Annibale Bugnini in occasione del suo 70\u00c2\u00b0 compleanno, Ed. Liturgiche, Roma 1982; Mons. Annibale Bugnini (1912-1982). \u00abLiturgiae cultor et amator&#8217;; en RL 69 (1982) 553-567; P. Jounel, Monseigneur Bugnini, en MD 152 (1982) 187-192; C. Braga, Ricordo di Mons. Bugnini, en Not 18 (1982) 441-452; Ricordiamo Mons. Bugnini, en EL 97 (1983) 5-15; B. Fischer, A. Bugnini e il futuro della chiesa, ib, 23-33.]<br \/>\nG. Pasqualetti<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Precedentes &#8211; II. Organismos de la reforma: 1. El \u00abConcilium\u00bb; 2. La Sagrada Congregaci\u00f3n para el culto divino &#8211; III. L\u00ed\u00adneas directivas y criterios: 1. Preparaci\u00f3n de los nuevos libros lit\u00fargicos: a) Primeras actuaciones, b) Los nuevos libros lit\u00fargicos, c) Profundizaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n; 2. Direcci\u00f3n de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica &#8211; IV. Propuestas de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reforma-liturgica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abREFORMA LITURGICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17166","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17166","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17166"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17166\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17166"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17166"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17166"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}