{"id":17172,"date":"2016-02-05T11:10:35","date_gmt":"2016-02-05T16:10:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tiempo-ordinario\/"},"modified":"2016-02-05T11:10:35","modified_gmt":"2016-02-05T16:10:35","slug":"tiempo-ordinario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tiempo-ordinario\/","title":{"rendered":"TIEMPO ORDINARIO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Significado y contenido del tiempo ordinario &#8211; II. Solemnidades y fiestas del Se\u00f1or durante el a\u00f1o &#8211; III. Las rogativas y las t\u00e9mporas hoy.<\/p>\n<p>I. Significado y contenido del tiempo ordinario<br \/>\nEl llamado tiempo ordinario o, m\u00e1s propiamente, tiempo durante el a\u00f1o, es una de las partes del -> a\u00f1o lit\u00fargico que han experimentado una transformaci\u00f3n mayor en la reforma posconciliar. Considerado como un tiempo menor o \u00abno fuerte\u00bb, en comparaci\u00f3n con los ciclos pascual y de la manifestaci\u00f3n del Se\u00f1or, es lo bastante importante para que, sin \u00e9l, quedase incompleto el sagrado recuerdo que la iglesia hace de la obra de la salvaci\u00f3n efectuada por Cristo en el curso del a\u00f1o (cf SC 102). Por tanto, no se insistir\u00e1 lo bastante en la riqueza y el valor de este tiempo lit\u00fargico en orden a la contemplaci\u00f3n del misterio de Cristo y a la progresiva asimilaci\u00f3n de los fieles y de las comunidades a dicho misterio.<\/p>\n<p>El tiempo ordinario desarrolla el -> misterio pascual de un modo progresivo y profundo; y, si cabe, con mayor naturalidad a\u00fan que otros tiempos lit\u00fargicos, cuyo contenido est\u00e1 a veces demasiado polarizado por una tem\u00e1tica muy concreta. Para la mistagogia de los bautizados y confirmados que acuden cada domingo a celebrar la eucarist\u00ed\u00ada, el tiempo ordinario significa un programa continuado de penetraci\u00f3n en el misterio de salvaci\u00f3n siguiendo la existencia humana de Jes\u00fas a trav\u00e9s de los evangelios, contenido principal y esencial de la l celebraci\u00f3n lit\u00fargica de la iglesia.<\/p>\n<p>Ahora bien, la peculiaridad del tiempo ordinario no consiste en constituir un verdadero per\u00ed\u00adodo lit\u00fargico en el que los -> domingos guardan una relaci\u00f3n especial entre s\u00ed\u00ad en torno a un aspecto determinado del misterio de Cristo. El valor del tiempo ordinario consiste en formar con sus treinta y cuatro semanas un continuo celebrativo a partir del episodio del bautismo del Se\u00f1or, para recorrer paso a paso la vida de la salvaci\u00f3n revelada en la existencia de Jes\u00fas. Cada domingo tiene valor propio: \u00abAdem\u00e1s de los tiempos que tienen car\u00e1cter propio, quedan treinta y tres o treinta y cuatro semanas en el curso del a\u00f1o en las cuales no se celebra alg\u00fan aspecto peculiar del misterio de Cristo, sino que m\u00e1s bien se recuerda el misterio mismo de Cristo en su plenitud, principalmente los domingos\u00bb (NUALC 43).<\/p>\n<p>El tiempo ordinario comienza el lunes siguiente al domingo del bautismo del Se\u00f1or y se extiende hasta el mi\u00e9rcoles de ceniza, para reanudarse de nuevo el lunes despu\u00e9s del domingo de pentecost\u00e9s y terminar antes de las primeras v\u00ed\u00adsperas del domingo I de adviento (ib, 44).<\/p>\n<p>Antes de la reforma lit\u00fargica del Vat. II este tiempo se divid\u00ed\u00ada en dos partes denominadas tiempo despu\u00e9s de epifan\u00ed\u00ada y tiempo despu\u00e9s de pentecost\u00e9s, respectivamente. Los domingos de cada parte ten\u00ed\u00adan su propia numeraci\u00f3n sucesiva independientemente de la totalidad de la serie. Ahora, en cambio, todos forman una sola serie, de manera que al producirse la interrupci\u00f3n con la llegada de la cuaresma, la serie contin\u00faa despu\u00e9s del domingo de pentecost\u00e9s. Pero sucede que unos a\u00f1os empieza el tiempo ordinario m\u00e1s pronto que otros -a causa del ciclo natalicio-. Esto hace que tenga las treinta y cuatro semanas o solamente treinta y tres. En este caso, al producirse la interrupci\u00f3n de la serie, se elimina la semana que tiene que venir a continuaci\u00f3n de la que queda interrumpida. Hay que tener en cuenta, no obstante, que la misa del domingo de pentecost\u00e9s y la de la solemnidad de la sant\u00ed\u00adsima Trinidad sustituyen a las celebraciones dominicales del tiempo ordinario.<\/p>\n<p>El hecho de que el tiempo ordinario comience a continuaci\u00f3n de la fiesta del bautismo del Se\u00f1or permite apreciar el valor que tiene para la liturgia el desarrollo progresivo, episodio tras episodio, de la vida hist\u00f3rica entera de Jes\u00fas siguiendo la narraci\u00f3n de los evangelios. Estos, dejando aparte los cap\u00ed\u00adtulos de Mateo y Lucas sobre la infancia de Jes\u00fas, comienzan con lo que se denomina el ministerio p\u00fablico del Se\u00f1or. Cada episodio evang\u00e9lico es un paso para penetrar en el misterio de Cristo; un momento de su vida hist\u00f3rica que tiene un contenido concreto en el hoy lit\u00fargico de la iglesia, y que se cumple en la celebraci\u00f3n de acuerdo con la ley de la presencia actualizadora de la salvaci\u00f3n en el aqu\u00ed\u00ad-ahora-para nosotros.<\/p>\n<p>Por eso puede decirse que en el tiempo ordinario la lectura evang\u00e9lica adquiere un relieve mayor que en otros tiempos lit\u00fargicos, debido a que en ella Cristo se presenta en su palabra dentro de la historia concreta sin otra finalidad que la de mostrarse a s\u00ed\u00ad mismo en su vida terrena, reclamando de los hombres la fe en la salvaci\u00f3n que \u00e9l fue realizando d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada. Los hechos y las palabras que cada evangelio va recogiendo de la vida de Jes\u00fas, proclamados en la celebraci\u00f3n en la perspectiva de las promesas del Antiguo Testamento -en esto consiste el valor de la primera lectura- y a la luz de la experiencia eclesial apost\u00f3lica -la segunda lectura-, hacen que la comunidad de los fieles tenga verdaderamente en el centro de su recuerdo sagrado a lo largo del a\u00f1o a Cristo el Se\u00f1or con su vida hist\u00f3rica, contenido obligado y \u00fanico de la liturgia.<\/p>\n<p>La reforma posconciliar del -> a\u00f1o lit\u00fargico ha introducido en el tiempo ordinario algo verdaderamente decisivo en la perspectiva de lo que venimos diciendo. En efecto, a partir del domingo III se inicia la lectura semicontinua de los tres evangelios sin\u00f3pticos, uno por cada ciclo A, B y C, de forma que se va presentando el contenido de cada evangelio a medida que se desarrolla la vida y predicaci\u00f3n del Se\u00f1or. As\u00ed\u00ad se consigue una cierta armon\u00ed\u00ada entre el sentido de cada evangelio y la evoluci\u00f3n del a\u00f1o lit\u00fargico. Como hemos indicado ya, despu\u00e9s de la epifan\u00ed\u00ada y del bautismo del Se\u00f1or se leen los comienzos del ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas, que guardan estrecha relaci\u00f3n con la escena del Jord\u00e1n y las primeras manifestaciones mesi\u00e1nicas de Cristo. Al final del a\u00f1o lit\u00fargico, se llega espont\u00e1neamente a los temas escatol\u00f3gicos propios de los \u00faltimos domingos del a\u00f1o, ya que los cap\u00ed\u00adtulos del evangelio que preceden a los relatos de la pasi\u00f3n y est\u00e1n, por tanto, al final de la vida de Jes\u00fas se prestan perfectamente a ello.<\/p>\n<p>Y en medio de las dos etapas del tiempo ordinario se encuentra el ciclo pascual -cuaresma, triduo y cincuentena-. Lejos de ser un obst\u00e1culo para la celebraci\u00f3n progresiva del misterio de Cristo, este ciclo ofrece una maravillosa continuidad en la evocaci\u00f3n de la vida y de la acci\u00f3n mesi\u00e1nica del Hijo de Dios. Recordemos que la cuaresma se abre con los episodios de las tentaciones y de la transfiguraci\u00f3n, momentos en los que Jes\u00fas entra decididamente en el camino de la pascua, o sea, en el camino de la cruz y de la resurrecci\u00f3n, destino y culminaci\u00f3n de su vida hist\u00f3rica y, por tanto, centro iluminador de todos los hechos y palabras que la llenan. El cristiano, celebrando sucesivamente todos estos pasos de Jes\u00fas, hace suyo este camino y programa pascual del Se\u00f1or, camino y programa que ha de realizarse no s\u00f3lo en el curso del a\u00f1o lilit\u00fargico, sino tambi\u00e9n a lo largo de toda la vida.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o B del -> Leccionario, correspondiente al evangelista san Marcos se intercalan, despu\u00e9s del domingo XVI del tiempo ordinario, cinco lecturas del cap\u00ed\u00adtulo 6 del evangelio de san Juan, debido a la brevedad de aquel evangelio. La intercalaci\u00f3n se hace espont\u00e1neamente, pues el discurso del pan de vida, tema de Jn 6, tuvo lugar despu\u00e9s de la multiplicaci\u00f3n de los panes, que narran conjuntamente ambos evangelistas.<\/p>\n<p>En cuanto a las otras lecturas, las del Antiguo Testamento se han elegido siempre en relaci\u00f3n con el evangelio y como anuncio del correspondiente episodio de la vida del Se\u00f1or. Las segundas lecturas no forman unidad con el evangelio y la del Antiguo Testamento, salvo excepciones. Est\u00e1n tomadas de forma semicontinua de las cartas de san Pablo y de Santiago. Dada la extensi\u00f3n de la primera carta a los Corintios, se la ha distribuido en los tres a\u00f1os al principio del tiempo ordinario. La carta a los Hebreos tambi\u00e9n est\u00e1 repartida entre el a\u00f1o B y el C.<\/p>\n<p>Las ferias del tiempo ordinario no tienen formulario propio para la misa, salvo las lecturas y salmos responsoriales. El -> Leccionario ferial est\u00e1, no obstante, dividido en un ciclo de dos a\u00f1os, pero de forma que el evangelio sea siempre el mismo, mientras que la primera lectura ofrece una serie para el a\u00f1o I (a\u00f1os impares) y otra para el a\u00f1o II (a\u00f1os pares). En la lectura evang\u00e9lica se leen \u00fanicamente los evangelios sin\u00f3pticos por este orden: Marcos en las semanas I-IX, Mateo en las semanas X-XXI y Lucas en las semanas XXII-XXXIV. En la primera lectura alternan los dos Testamentos varias semanas cada uno, seg\u00fan la extensi\u00f3n de los libros que se leen. El Leccionario ferial del tiempo ordinario supone una novedad en la liturgia romana, pero se da con ello cumplimiento a la disposici\u00f3n del Vat. II en orden a la apertura abundante de los tesoros de la biblia para el pueblo cristiano (cf SC 51).<\/p>\n<p>El oficio divino se caracteriza en este tiempo por no contar con otros textos propios que las lecturas b\u00ed\u00adblica y patr\u00ed\u00adstica del oficio de lectura de cada d\u00ed\u00ada, y las ant\u00ed\u00adfonas del Benedictus y Magn\u00ed\u00adficat de los domingos. Durante el tiempo ordinario se usa completo el salterio de las cuatro semanas, con sus lecturas breves, responsorios, ant\u00ed\u00adfonas y preces. La serie de lecturas b\u00ed\u00adblicas del oficio de lectura va siguiendo la historia de la salvaci\u00f3n; las lecturas patr\u00ed\u00adsticas generalmente ofrecen temas independientes, pero de una extraordinaria riqueza doctrinal y de una ampl\u00ed\u00adsima variedad.<\/p>\n<p>II. Solemnidades y fiestas del Se\u00f1or durante el a\u00f1o<br \/>\nLa celebraci\u00f3n del misterio de Cristo a lo largo del a\u00f1o comprende una serie de solemnidades y fiestas del Se\u00f1or, adem\u00e1s de los grandes ciclos pascual y natalicio. La mayor parte de ellas caen dentro del tiempo ordinario. Los formularios lit\u00fargicos para celebrarlas se encuentran en el propio del tiempo o en el santoral, seg\u00fan sean variables o fijas en cuanto a la fecha del calendario. La comprensi\u00f3n adecuada de todas ellas s\u00f3lo puede hacerse relacion\u00e1ndolas con el ->  tiempo lit\u00fargico que les es m\u00e1s cercano y tratando de comprenderlas dentro de la secuencia de los hechos y palabras de salvaci\u00f3n verificados en Cristo.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad tenemos el 2 de febrero la presentaci\u00f3n del Se\u00f1or en el templo, a los cuarenta d\u00ed\u00adas de ->  navidad (cf Luc 2:22), como un eco de la celebraci\u00f3n de la manifestaci\u00f3n del Se\u00f1or (Cristo luz de las gentes en la epifan\u00ed\u00ada y en el templo); la anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or el 25 de marzo, fiesta tambi\u00e9n relacionada con navidad, pues se celebra nueve meses antes del 25 de diciembre, pero tambi\u00e9n relacionada con la pascua, pues en la encarnaci\u00f3n el Hijo de Dios asume el cuerpo con el cual va a redimir al hombre; la fiesta de ->  Jesucristo Sumo Sacerdote, en Espa\u00f1a el jueves despu\u00e9s de pentecost\u00e9s y, por ello, necesariamente referida a la pascua; la solemnidad de la sant\u00ed\u00adsima Trinidad, el domingo siguiente a pentecost\u00e9s, celebraci\u00f3n que es una s\u00ed\u00adntesis de toda la cincuentena pascual, en el sentido de que entre pascua y pentecost\u00e9s se ha recordado el amor del Padre, la obra del Hijo y Se\u00f1or nuestro Jesucristo y la donaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>La solemnidad del cuerpo y de la sangre de Cristo y la solemnidad del coraz\u00f3n de Jes\u00fas est\u00e1n ambas en la \u00f3rbita de la pascua-pentecost\u00e9s, lo cual quiere decir que reducirlas a algunos aspectos \u00fanicamente significa empobrecerlas, pues una y otra festividad se comprenden mejor cuando se las contempla en la din\u00e1mica del ->  misterio pascual y de la donaci\u00f3n-efusi\u00f3n del ->  Esp\u00ed\u00adritu Santo, que se nos da en la eucarist\u00ed\u00ada y que ha brotado del costado abierto de Cristo en la cruz.<\/p>\n<p>El 6 de agosto se celebra la transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or, fiesta importante, aun cuando este misterio est\u00e1 presente en la cuaresma, en el segundo domingo. Sin embargo, tiene lugar cuarenta d\u00ed\u00adas antes de la fiesta de la exaltaci\u00f3n de la santa Cruz, el 14 de septiembre. Al margen de las razones ecum\u00e9nicas e hist\u00f3ricas, adem\u00e1s de las populares, que avalan a una y a otra fiesta, no es dif\u00ed\u00adcil ver en ellas un duplicado de la pascua, especialmente en la dimensi\u00f3n gloriosa y triunfal del ->  misterio redentor.<\/p>\n<p>En l\u00e1s postrimer\u00ed\u00adas del ->  a\u00f1o lit\u00fargico, en noviembre, nos encontramos a\u00fan con otras dos festividades: la dedicaci\u00f3n de la bas\u00ed\u00adlica de san Juan de Letr\u00e1n, la catedral de Roma y, por ello, cabeza y madre de todas las iglesias del orbe, y la solemnidad de Jesucristo rey del universo. La primera, aunque no lo parezca, es una fiesta del Se\u00f1or, pues la dedicaci\u00f3n de un templo -y por tanto su aniversario- s\u00f3lo puede hacerse a Dios, el cual ha introducido su morada entre los hombres por medio de Cristo, el \u00fanico y verdadero santuario, y por medio de la iglesia, templo del Esp\u00ed\u00adritu. No hay duda, pues, de las resonancias pascuales de esta fiesta, cuyo paralelo es, en cada di\u00f3cesis, el aniversario de la catedral respectiva.<\/p>\n<p>La solemnidad de Cristo rey hace que culmine la celebraci\u00f3n del ->  a\u00f1o lit\u00fargico con el recuerdo de la \u00faltima manifestaci\u00f3n del que ha de venir a consumar toda la ->  historia de la salvaci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n abre y prepara la nueva etapa del ->  adviento, que se inicia el domingo siguiente. La solemnidad, por tanto, hace de enlace entre un a\u00f1o que termina y otro que empieza, ambos presididos por el signo de Cristo rey universal, Se\u00f1or de la historia, alfa y omega, el mismo ayer, hoy y por los siglos (cf Apo 13:8 = vigilia pascual: rito de bendici\u00f3n del cirio).<\/p>\n<p>Todas estas fiestas y solemnidades del Se\u00f1or tienen los primeros puestos en la tabla de los d\u00ed\u00adas lit\u00fargicos; de manera que, cuando las que son fijas caen en domingos del tiempo ordinario, se las antepone en la celebraci\u00f3n de la misa y del oficio divino. Esto da una idea de la importancia que el a\u00f1o lit\u00fargico y el calendario dan al sagrado recuerdo del misterio de Cristo sobre la base de los domingos y de las restantes celebraciones del Se\u00f1or (cf SC 102 y 106).<\/p>\n<p>III. Las rogativas y las t\u00e9mporas hoy<br \/>\nAl referirse al tiempo ordinario, no se puede prescindir de dos celebraciones del tiempo que actualmente no est\u00e1n ligadas a un determinado tiempo lit\u00fargico. En realidad, nunca lo estuvieron en sentido estricto, como se deduce de su historia.<\/p>\n<p>Esta vieja celebraci\u00f3n de las cuatro t\u00e9mporas y de las rogativas est\u00e1 ligada a las cuatro estaciones del a\u00f1o. Su finalidad era la de pedir la ->  bendici\u00f3n del Se\u00f1or y darle gracias por los frutos de la tierra y el trabajo. Se originaron en Roma y se difundieron al mismo tiempo que la liturgia romana, pues las encontramos en las m\u00e1s antiguas colecciones de textos lit\u00fargicos. Primeramente fueron tres: en septiembre, diciembre y pentecost\u00e9s (por tanto: oto\u00f1o, invierno y verano). Muy pronto se a\u00f1adir\u00ed\u00ada la cuarta en cuaresma (primavera). Se conocen varios sermones de san Le\u00f3n Magno para estos d\u00ed\u00adas, que eran ciertamente de ayuno y comprend\u00ed\u00adan la eucarist\u00ed\u00ada los mi\u00e9rcoles y viernes, adem\u00e1s de una vigilia el s\u00e1bado, en la que tambi\u00e9n se celebraba la eucarist\u00ed\u00ada. Esta celebraci\u00f3n correspond\u00ed\u00ada ya al ->  domingo, de forma que ya no hab\u00ed\u00ada otra en este d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El significado espec\u00ed\u00adfico de cada una de las t\u00e9mporas variaba seg\u00fan el ->  tiempo lit\u00fargico en que ten\u00ed\u00adan lugar. Es importante este aspecto para no caer en la tentaci\u00f3n de ver en estas celebraciones simples concesiones a cultos naturalistas precristianos. Desde luego, no deben ser m\u00e1s antiguas que el papa Siricio (384-399), a quien se atribuye su instituci\u00f3n. Hip\u00f3lito de Roma (ss. II-III) las desconoce a\u00fan. Lo que s\u00ed\u00ad es evidente es su relaci\u00f3n con la vida agraria y rural. Por eso, hoy, considerada adem\u00e1s la extensi\u00f3n universal de la iglesia, se impon\u00ed\u00ada una revisi\u00f3n y una adaptaci\u00f3n a las exigencias concretas de cada pueblo.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n ha sido proponer a las conferencias episcopales la determinaci\u00f3n del tiempo y el modo de celebrarlas, incluso la duraci\u00f3n y repetici\u00f3n durante el a\u00f1o. En Espa\u00f1a concretamente se se\u00f1alaron los d\u00ed\u00adas 5, 6 y 7 de octubre, o al menos el d\u00ed\u00ada 5. Si la celebraci\u00f3n se limita a un solo d\u00ed\u00ada, se elegir\u00e1 una de las misas de las que se proponen para los tres, especialmente aquellos formularios que abarcan los tres aspectos que comprende la celebraci\u00f3n: acci\u00f3n de gracias, petici\u00f3n y conversi\u00f3n. El l misal ya ofrece los formularios convenientemente dispuestos. Las fechas elegidas son muy oportunas porque en ellas tiene lugar el comienzo de curso, no s\u00f3lo acad\u00e9mico, sino tambi\u00e9n pastoral, en las parroquias, movimientos apost\u00f3licos, comunidades, etc., que han interrumpido o aminorado sus actividades durante el verano. Por otra parte, esas fechas tambi\u00e9n son importantes para el mundo de la agricultura.<\/p>\n<p>De lo que se trata es de reunir a la comunidad para celebrar la vida humana y el trabajo de todos los hombres como un don de Dios y una oportunidad de enriquecimiento personal y social, todo ello en el esp\u00ed\u00adritu de fe y de conversi\u00f3n propios de los creyentes, conscientes de la autonom\u00ed\u00ada de todo lo temporal, s\u00ed\u00ad, pero tambi\u00e9n de la necesidad de la ayuda divina para realizar la propia vocaci\u00f3n y misi\u00f3n en el mundo. L\u00e1stima que estas celebraciones apenas hayan entrado en la conciencia de pastores y comunidades.<\/p>\n<p>Otro tanto puede decirse de las rogativas, instituci\u00f3n romana tambi\u00e9n, pero de indudable peso en muchas iglesias locales. Tambi\u00e9n corresponde a las conferencias episcopales determinar su fecha y n\u00famero de d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>J. L\u00f3pez Mart\u00ed\u00adn<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Bellavista J., Sobre las solemnidades del Se\u00f1or en el Tiempo per annum, en \u00abPhase\u00bb 70 (1972) 347-454; Gracia J.A., El 5 de octubre en el nuevo calendario nacional, ib, 355-362; Nocent A., Celebrar a Jesucristo 5-7, Tiempo ordinario, Sal Terrae, Santander 1979; Righetti M., Historia de la liturgia 1 BAC, 132, Madrid 1955, 862-882; VV.AA., Tiempo de los domingos verdes, en \u00abAsambleas del Se-\u00f1or\u00bb, Marova, Madrid 1966; VV.AA., S. Trinidad, Corpus, Cristo Rey, ib, 53, 54, 88, Maro-va, Madrid 1964-1967; VV.AA., SS. Trinit\u00e1, SS. Corpo del Signore e Sacro Cuore, Cristo Re, en \u00abParola per I&#8217;Ass. Fest.\u00bb 28, 29, 62, Queriniana, Brescia 1971-1973; VV.AA., Tempo ordinario, en II messale romano del Vaticano II 1, LDC, Leumann (Tur\u00ed\u00adn) 1984, 458-587.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Significado y contenido del tiempo ordinario &#8211; II. Solemnidades y fiestas del Se\u00f1or durante el a\u00f1o &#8211; III. Las rogativas y las t\u00e9mporas hoy. I. 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