{"id":17173,"date":"2016-02-05T11:10:37","date_gmt":"2016-02-05T16:10:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tiempo-y-liturgia\/"},"modified":"2016-02-05T11:10:37","modified_gmt":"2016-02-05T16:10:37","slug":"tiempo-y-liturgia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tiempo-y-liturgia\/","title":{"rendered":"TIEMPO Y LITURGIA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Las diversas concepciones del tiempo: 1. Interpretaciones profanas; 2. Interpretaci\u00f3n sagrada &#8211; II. El tiempo est\u00e1 enraizado en el misterio \u00abCristo-tiempo\u00bb: 1. El tiempo est\u00e1 ordenado a manifestar la bondad de Dios; 2. Lo eterno invade el tiempo: la encarnaci\u00f3n, inicio del cumplimiento del misterio; 3. Cristo en el tiempo; 4. Consecuencias para la vida de los fieles &#8211; III. El tiempo lit\u00fargico: historia de la salvaci\u00f3n-que-contin\u00faa: 1. La liturgia: tiempo de \u00abhistoria\u00bb de la salvaci\u00f3n; 2. Las \u00abjustificaciones\u00bb del tiempo lit\u00fargico; 3. Hacia una espiritualidad del \u00abtiempo lit\u00fargico\u00bb &#8211; IV. El misterio de Cristo en el ciclo anual: 1. Una respuesta b\u00ed\u00adblica a la realidad del tiempo lit\u00fargico; 2. El a\u00f1o de la redenci\u00f3n en el a\u00f1o solar &#8211; V. Incidencia del tiempo lit\u00fargico en la vida de los fieles.<\/p>\n<p>Reflexionando sobre los datos de hecho presentes en nuestra sociedad, incluso el que no profesa ninguna fe se da cuenta de que el fluir de la propia existencia est\u00e1 marcado por el ritmo de los d\u00ed\u00adas de trabajo y de los d\u00ed\u00adas festivos, algunos de los cuales tienen su origen en acontecimientos de la historia civil y otros en hechos propios de la historia religiosa. Es m\u00e1s, la mayor parte de las festividades tienen un origen religioso, como el ritmo semanal del d\u00ed\u00ada de descanso (domingo para los cristianos; s\u00e1bado para los jud\u00ed\u00ados; el equivalente a nuestro viernes para los musulmanes, etc.), o el retorno anual de las fiestas (navidad, epifan\u00ed\u00ada; pascua; h\u00e9gira, etc.).<\/p>\n<p>Ahora bien, frente a esto, hasta el hombre peor preparado desde el punto de vista cultural se plantea la pregunta: \u00bfPor qu\u00e9 se hace esto? La repetici\u00f3n del d\u00ed\u00ada libre de trabajo, \u00bfes de la misma naturaleza que la repetici\u00f3n semanal de la jornada religiosa para el que profesa una fe? \u00bfO quiz\u00e1 aqu\u00e9l tiene sus or\u00ed\u00adgenes en \u00e9sta? Y el que profesa una fe se pregunta: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el verdadero sentido de las festividades religiosas? [-> Fiesta\/ Fiestas].<\/p>\n<p>Puede encontrarse una respuesta a estas preguntas investigando sobre el significado del tiempo. Al cristiano la respuesta completa le llevar\u00e1 a la comprensi\u00f3n del ->  misterio, o sea, de la ->  historia de la salvaci\u00f3n, que se desarrolla en el tiempo.<\/p>\n<p>I. Las diversas concepciones del tiempo<br \/>\nEs oportuno observar ante todo que la concepci\u00f3n y la realidad del tiempo lit\u00fargico no pueden ser comprendidas o pensadas como nociones et\u00e9reas o est\u00e9riles fantas\u00ed\u00adas. El tiempo lit\u00fargico no es una noci\u00f3n. Es vida; es dar espacio vital al Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, presente en la vida cotidiana del cristiano. Por eso se comprende mejor al vivirlo que al hablarlo. Si aqu\u00ed\u00ad se habla de \u00e9l, es para comprenderlo m\u00e1s plenamente y, por tanto, para vivirlo de un modo exhaustivo. El tiempo c\u00f3smico en el que se desenvuelve y se desarrolla la historia de la humanidad, si se toma en su sentido genuino, el que le ha sido conferido por el Creador, es tiempo de Dios, como de Dios son el espacio y todos los seres. El tiempo lit\u00fargico es el tiempo de Dios; pero con una sola observaci\u00f3n: en Cristo Jes\u00fas. Solamente en Cristo es como vive el hombre, dado que \u00e9l, el Se\u00f1or, es la estructura y orientaci\u00f3n interior de la misma historia&#8217;. Puesta claramente de manifiesto esta perspectiva, que es la cristiana, ya est\u00e1n puestas las bases no s\u00f3lo para un di\u00e1logo con otras concepciones del tiempo, al menos parciales (por no decir err\u00f3neas), sino tambi\u00e9n para su superaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. INTERPRETACIONES PROFANAS. Usamos ahora el adjetivo profano en su sentido etimol\u00f3gico: fuera del phanum, es decir, fuera de lo sagrado; entendiendo por sagrado s\u00f3lo lo aut\u00e9nticamente sagrado, y no lo sagrado que es preciso desacralizar para hacerlo aut\u00e9ntico.<\/p>\n<p>Son interpretaciones profanas, y por tanto con algunas incrustaciones de lo m\u00e1gico, opresivo, esclavizante, subyugante, las interpretaciones del tiempo propias de las \u00abreligiones\u00bb creadas por el pensamiento y la imaginaci\u00f3n de los hombres: retorno m\u00ed\u00adtico del tiempo (antiguas religiones paganas); ilusiones de un nirvana et\u00e9reo y sublimador de las fuerzas del hombre (muchos pueblos primitivos o culturas que hunden sus ra\u00ed\u00adces en un pasado glorioso pero ya pret\u00e9rito). En general, estas concepciones religiosas, aunque pseudosagradas, con la categor\u00ed\u00ada tiempo potencian lo tremendum, lo sobrehumano, lo inaferrable, y dejan al hombre en la espera at\u00f3nita de algo que lo aplasta o que moment\u00e1neamente le ayuda a trascender un presente insoportable en nombre de una esperanza humana que s\u00f3lo tiene el nombre en com\u00fan con la cristiana.<\/p>\n<p>Del mismo modo, resultan err\u00f3neas las concepciones del tiempo de la llamada civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica. Esta ha creado un nuevo ritmo para la vida humana: la racionaliza y la colectiviza, la enmarca primero en planes trienales o quinquenales, y despu\u00e9s en balances econ\u00f3micos, en cifras de productividad y de consumo&#8230; Acelera el tiempo de modo desconsiderado y, con la ilusi\u00f3n de liberar al hombre, en realidad lo hace esclavo de las mismas estructuras que ella desarrolla, cambia o suprime sin tener en cuenta a la persona humana, si no es en cuanto sirve para la realizaci\u00f3n de los planes preestablecidos. Esta concepci\u00f3n del tiempo, propia de una mentalidad capitalista, se acent\u00faa en cuanto a su negatividad en la mentalidad marxista: aqu\u00ed\u00ad encontramos la concepci\u00f3n de un tiempo cerrado en s\u00ed\u00ad mismo, porque est\u00e1 deliberadamente separado de toda posible relaci\u00f3n con la eternidad. En este sentido es absurda la concepci\u00f3n del tiempo propia del ate\u00ed\u00adsmo, que fabrica un tiempo ca\u00f3tico y espantoso; aqu\u00ed\u00ad el hombre no tiene nunca tiempo, ya no tiene tiempo, porque no tiene el punto de referencia atemporal, que es Dios, del que deriva el tiempo.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n diversas corrientes filos\u00f3ficas contempor\u00e1neas, que hacen sentir su influjo en la literatura, en el cine, en el modo de pensar de muchas personas, bloquean al hombre en una temporalidad plana y descolorida.<\/p>\n<p>Los ejemplos podr\u00ed\u00adan continuar. Basta haber llamado la atenci\u00f3n sobre algunas concepciones profanas del tiempo para comprender el salto cualitativo que existe entre \u00e9stas y la interpretaci\u00f3n aut\u00e9nticamente \u00absagrada\u00bb del tiempo.<\/p>\n<p>2. INTERPRETACI\u00ed\u201cN SAGRADA. Entendiendo sagrado en la acepci\u00f3n de lo aut\u00e9nticamente sagrado, que da la primac\u00ed\u00ada al Dios Uno-Trino en cooperaci\u00f3n con la acci\u00f3n libre del hombre, la humanidad conoce una sola interpretaci\u00f3n del tiempo. En otros t\u00e9rminos: como es \u00fanica la revelaci\u00f3n por excelencia y es \u00fanico el Dios tripersonal, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n es \u00fanica la aut\u00e9ntica interpretaci\u00f3n del tiempo.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente hablando, encontramos dos grandes per\u00ed\u00adodos, correspondientes a los dos Testamentos o bien a los pactos de alianza entre Dios y la humanidad; pero de hecho se trata de una sola realidad, en cuanto que el AT es s\u00f3lo una sombra de la luz que es el NT. Ahora bien, la interpretaci\u00f3n de que hablamos considera el tiempo como desarroll\u00e1ndose desde \u00aben el principio exist\u00ed\u00ada el Verbo, y el Verbo estaba con Dios\u00bb (Jua 1:1) pasando por \u00abal principio cre\u00f3 Dios\u00bb (G\u00e9n 1:1), hasta la plenitud de los tiempos (G\u00e1l 4:4). Como atestigua la Sagrada Escritura, en la presente oikonomia, es decir, en el plan concreto de salvaci\u00f3n, \u00fanico entre los infinitos planes que le eran posibles, Dios discurre y realiza libremente, de acuerdo con los hombres que escoge, una serie de hechos que se manifiestan en determinados momentos o acontecimientos (kair\u00f3i). Todos estos momentos en conjunto se ordenan entre s\u00ed\u00ad con vistas a la realizaci\u00f3n de un proyecto divino [->I Misterio]. Hay momentos o acontecimientos que, con respecto al vivir de la humanidad, pertenecen al pasado, otros pertenecen al presente o al futuro salv\u00ed\u00adfico [->  Historia de la salvaci\u00f3n]. El verdadero tiempo proviene de la sucesi\u00f3n y de la rec\u00ed\u00adproca dependencia de los acontecimientos de salvaci\u00f3n (kair\u00f3i). Un nuevo acontecimiento no elimina al precedente, sino que lo lleva hacia su plenitud, hasta el momento del kair\u00f3s por excelencia: Jes\u00fas hist\u00f3rico\/Cristo metahist\u00f3rico, que, como \u00abplenitud de los tiempos\u00bb, da pleno sentido a la dimensi\u00f3n temporal, espacial y creatural. Dado que la creaci\u00f3n del mundo est\u00e1 incluida en el per\u00ed\u00adodo que tiene como cumbre y centro el kair\u00f3s Cristo (cf Efe 1:10) &#8216;, su mismo realizarse, completarse y paling\u00e9nesis (paso de la antigua a la nueva creaci\u00f3n, a la aparici\u00f3n de los cielos nuevos y la tierra nueva: cf Apo 21:1-8; 2Pe 3:13) tiende progresivamente al \u00e9schaton [-> Escatolog\u00ed\u00ada].<\/p>\n<p>En este sentido el paradigma del tiempo sagrado se atiene al siguiente esquema: pone el acento en el hecho epif\u00e1nico del Se\u00f1or como comienzo de la plenitud de los tiempos y tiene su cumbre en el acontecimiento hist\u00f3rico de la pasi\u00f3n-muerte de Cristo, contiguo con el kair\u00f3s hist\u00f3rico-metahist\u00f3rico de su resurrecci\u00f3n y del env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu a la iglesia, es decir, en el I misterio pascual.<\/p>\n<p>Es obvio que la concepci\u00f3n sagrada del tiempo -la cual, repetimos, es \u00fanica: no puede haber otras que sean aut\u00e9nticas , al chocar con las diversas culturas, asume clarificaciones, profundizaciones y tonalidades diferentes. Los intentos de comprender la historia de la salvaci\u00f3n han sido diversos, datan del comienzo del cristianismo y contin\u00faan a lo largo del fluir de los siglos. La reflexi\u00f3n sobre la historia de la salvaci\u00f3n se basa y a veces est\u00e1 condicionada por concepciones filos\u00f3ficas y filos\u00f3fico-teol\u00f3gicas que pretenden comprender m\u00e1s a fondo el dato revelado.<\/p>\n<p>De estos datos apenas aludidos, pero cuyo sentido se puede intuir f\u00e1cilmente, se comprende c\u00f3mo tanto el desarrollo cuanto el diversificarse de las connotaciones de tiempo sagrado en las diversas generaciones y culturas cristianas est\u00e1n en estrecha relaci\u00f3n con las grandes reflexiones teol\u00f3gicas sobre el misterio de la salvaci\u00f3n. Basta, por ejemplo, tomar en consideraci\u00f3n la expresi\u00f3n mysterium salutis y estudiarla a la luz de los padres occidentales. Se ve inmediatamente que, en general, entienden salus como algo definitivo, seguro, decisivo, terminado, cumplido, al tiempo que advierten que la realidad mysterium encierra un contenido que se mueve en el \u00e1mbito, dir\u00ed\u00adamos nosotros, de lo dial\u00e9ctico \u00c2\u00b0. Por otra parte, estos padres advierten de modo reflejo que la salvaci\u00f3n tiene su causa fontal y teleol\u00f3gica en Dios. Esto obliga a tomar conciencia de lo siguiente: afirmar la existencia de una historia salv\u00ed\u00adfica equivale a afirmar que la salvaci\u00f3n se realiza por medio de actos humanos libres y contingentes, con los que el hombre construye su historia, que es historia de salvaci\u00f3n por iniciativa y por ayuda de Dios.<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n sagrada de la realidad tiempo proveniente de la revelaci\u00f3n hizo comprender al pensamiento oriental antiguo que la historia no obedece a la ley del retorno c\u00ed\u00adclico del tiempo c\u00f3smico, que devora y consume inexorable e ineluctablemente todo, sino que est\u00e1 orientada fundamentalmente por el proyecto de Dios, que se desarrolla y se manifiesta en ella. La historia es una constelaci\u00f3n de acontecimientos que tienen un car\u00e1cter \u00fanico y que no se repiten, sino que se depositan en la memoria-anamnesis con su propia virtualidad y eficacia salv\u00ed\u00adfica. En las concepciones religiosas paganas el tiempo no es sagrado; aunque se piense que, con la repetici\u00f3n de unos hechos, ordenada por las denominadas religiones, un hecho particular pueda reproducir la historia primordial de la divinidad (o de los dioses), como acontece en los ciclos repetitivos de la naturaleza. Con la revelaci\u00f3n del \u00fanico Dios, completada en y por Jesucristo con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, el concepto y la realidad del tiempo se hacen realmente nuevos. La obra de Dios Uno-Trino se manifiesta efectivamente en una historia sagrada por medio de los acontecimientos de que aqu\u00e9lla est\u00e1 hecha y cuya virtus proviene del hecho de que siempre son acontecimientos te\u00e1ndricos, divino-humanos. Por esto el tiempo, en el que se insertan los hechos de Dios para el hombre y con el hombre, tiene en s\u00ed\u00ad un valor sagrado. En efecto, el tiempo no es sagrado porque repita el tiempo primordial en el que Dios cre\u00f3, el Verbo se hizo carne, Cristo muri\u00f3 en la cruz, el Esp\u00ed\u00adritu descendi\u00f3 sobre la iglesia, etc., de una vez para siempre, sino en cuanto que Dios vivifica las virtutes de estos acontecimientos, y la humanidad (la cristiandad y los que a ella se orientan) celebra su memoria al tiempo que las etapas del plan de Dios se suceden, cada una con su significado particular, para bien de todos los fieles en la iglesia y para gloria de la Trinidad.<\/p>\n<p>Lo que da un sentido a todos estos puntos del tiempo (o bien: acontecimientos, kair\u00f3i) no es el conjunto de factores hist\u00f3ricos que se entrecruzan, sino exclusivamente la intenci\u00f3n divina que los ha orientado hacia Cristo \u00absator temporum\u00bb, \u00abplenitudo temporum\u00bb, alfa y omega, principio y final (cf Apo 1:8; Apo 21:26; Apo 22:13). Es significativo en este contexto el rito de la preparaci\u00f3n del cirio en la vigilia pascual, donde se proclama solemnemente: \u00abCristo ayer y hoy. Principio y fin. Alfa y omega. Suyo es el tiempo y la eternidad. A \u00e9l la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p>La verdadera concepci\u00f3n del tiempo es la sagrada: es el fruto genuino de lo Eterno-en-el-tiempo existencial: la revelaci\u00f3n. Cuando m\u00e1s tarde la revelaci\u00f3n fue llevada a su plenitud por el enviado-mes\u00ed\u00adas-revelador Cristo -es decir, cuando el Verbo eterno se hizo hombre sin dejar de ser eterno-, entonces los hechos que \u00e9l realiz\u00f3 y dej\u00f3 a su cuerpo m\u00ed\u00adstico asumieron la doble caracter\u00ed\u00adstica de la temporalidad y de la supratemporalidad. La sacralidad del tiempo proviene de la conmemoraci\u00f3n [1 Memorial] de los acontecimientos de salvaci\u00f3n que, superando el tiempo, son siempre copresentes; de la presencia continua del acontecimiento que resume todo en s\u00ed\u00ad: Cristo [-> Jesucristo, II, 2], y de la pertenencia de todo pasado-presente al futuro escatol\u00f3gico ya comenzado [->  Escatolog\u00ed\u00ada]. El tiempo aut\u00e9nticamente sagrado atestigua que la salvaci\u00f3n es una realidad que se actualiza continuamente. Es precisamente el medio a trav\u00e9s del cual la econom\u00ed\u00ada divina se realiza. Pero si \u00e9sta se despliega en la historia, est\u00e1 claro que tambi\u00e9n en la historia se debe desarrollar el sucederse de los misterios que se realizan hist\u00f3ricamente en la sucesi\u00f3n de los hechos, de los que el tiempo aut\u00e9nticamente sagrado se hace garante, haciendo su memorial (concebido sin embargo no como algo est\u00e1tico, sino din\u00e1mico), un memorial donde aletea el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo: hombre-Dios, tiempo-eternidad, principio y fin, simult\u00e1nea e inseparablemente.<\/p>\n<p>Se comprende entonces c\u00f3mo las caracter\u00ed\u00adsticas del tiempo aut\u00e9nticamente sagrado lo definen como tiempo lit\u00fargico. El tiempo pertenece al Cristo liturgo. En \u00e9l, Cristo est\u00e1 presente y act\u00faa. En Cristo alcanza su verdadero valor.<\/p>\n<p>II. El tiempo est\u00e1 enraizado en el misterio \u00abCristo-tiempo\u00bb<br \/>\nEl c\u00f3mputo del tiempo se realiza seg\u00fan par\u00e1metros humanos; pero \u00e9stos son relativos, mutables, contingentes. Por tanto, el tiempo es una realidad secundaria por el hecho de que est\u00e1 en relaci\u00f3n con algo que est\u00e1 fuera del tiempo y que es lo que le confiere un significado. Para los cristianos el tiempo no encuentra algo, sino a Alguien que le da sentido pleno: Cristo. Quien divide el tiempo en ritmos diarios, semanales, anuales, etc., es Cristo. El tiempo pertenece a los cristianos porque es de Cristo. Los siglos, el a\u00f1o, la semana, los d\u00ed\u00adas, las horas, los instantes son de los cristianos porque pertenecen a Cristo, que vive \u00abpor los siglos de los siglos\u00bb&#8216;; a aquel que da sentido al a\u00f1o por haber sido puesto en su centro; a aquel que marca el ritmo de las semanas con ese d\u00ed\u00ada que es de tal modo suyo que se llama ->  domingo (dies Domini); a aquel que es el hoy con el que la iglesia celebra los ->  sacramentos y la ->  liturgia de las Horas; a aquel que da sentido a cada pulsaci\u00f3n del \u00abcoraz\u00f3n de los fieles\u00bb. En otras palabras, el tiempo pertenece al cristiano como el cristiano pertenece a Cristo. Por \u00e9l el cristiano toma conciencia de que, en el tiempo que Dios le concede, tiene todo el tiempo necesario para hacer lo que Dios desea que haga. Porque el cristiano tiene el tiempo que es Cristo. Y Cristo, para el cristiano, lo es todo. Nadie debe maravillarse de la existencia de tantas concepciones equivocadas del tiempo, por las que el cristiano corre el peligro de sentirse abrumado: dado que la verdad es una, est\u00e1 claro que el error puede ser m\u00faltiple; dado que la verdad es Uno, es normal que los que se equivocan sean muchos. La verdad es Cristo. El es en el tiempo. El est\u00e1 presente hasta la consumaci\u00f3n de los tiempos. Se comprende por tanto c\u00f3mo el tiempo encuentra su origen, su desarrollarse y su completarse en el misterio de Cristo-tiempo por m\u00faltiples razones.<\/p>\n<p>1. EL TIEMPO EST\u00ed\u0081 ORDENADO A MANIFESTAR LA BONDAD DE DIOS. Los cristianos de la iglesia oriental han afirmado a menudo que estudiar teolog\u00ed\u00ada es tomar conciencia refleja de la oikonom\u00ed\u00ada, es decir, de la serie de hechos, de acontecimientos mediante los cuales Dios entra en la vida del hombre, y que est\u00e1n relacionados entre s\u00ed\u00ad por la Sabidur\u00ed\u00ada divina con vistas a una finalidad espec\u00ed\u00adfica. El m\u00e1s llamativo entre los momentos de salvaci\u00f3n es la creaci\u00f3n del hombre a imagen de Cristo. El m\u00e1s din\u00e1mico y operativo, o tambi\u00e9n el m\u00e1s sorprendente y eficaz, es el acontecimiento del Verbo hecho carne. La expresi\u00f3n de Le\u00f3n Magno: \u00abAdmirablemente lo creaste, m\u00e1s admirablemente lo redimiste\u00bb, podr\u00ed\u00ada ser explicada as\u00ed\u00ad: \u00abEn el principio Dios dijo: H\u00e1gase. Dijo: H\u00e1gase bien en todas sus partes. \u00c2\u00a1Y se hizo bien! Despu\u00e9s, por obra del primer Ad\u00e1n, se destruy\u00f3 todo el bien y vino la ruina. Y Dios volvi\u00f3 a decir: H\u00e1gase de nuevo. Dijo: H\u00e1gase de nuevo bien en todas sus partes. Y fue hecho de nuevo mejor. Por obra del segundo Ad\u00e1n se rehizo cada parte de bien. Fue hecha la alegr\u00ed\u00ada de la creaci\u00f3n. Fue hecha la gloria de la creaci\u00f3n. Y habit\u00f3 entre nosotros en persona, en el tiempo, una vez, para la continuidad de siempre\u00bb. La bondad de Dios se manifiesta en la humanidad y benignidad de nuestro Salvador, por medio del cual todo ha sido creado (cf Tit 3:4; Col 1:16).<\/p>\n<p>Todo esto lo explica Pablo, que fija su mirada en Cristo hombre-Dios, en el Cristo de la carne y de la gloria, en el Se\u00f1or que entr\u00f3 en el tiempo a trav\u00e9s de una mujer (G\u00e1l 4:4), pero que es siempre y sobre todo \u00abel Hijo propio de Dios\u00bb (Rom 8:32), el Se\u00f1or. El Padre es creador, pero en su unig\u00e9nito Hijo Jesucristo. Pablo profesa en 1Co 8:6 : \u00abHay un solo Dios, el Padre, del que proceden todas las cosas y por el que hemos sido creados; y un Se\u00f1or, Jesucristo, por quien son todas las cosas y nosotros por \u00e9l\u00bb. Es m\u00e1s, en la carta a los Colosenses, Pablo precisa y encuadra este tema: \u00abEl cual es imagen de Dios invisible, primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n, porque por \u00e9l mismo fueron creadas todas las cosas, las de los cielos y las de la tierra, lo invisible y lo visible, tanto los tronos como las dominaciones, los principados como las potestades; absolutamente todo fue creado por \u00e9l y para \u00e9l\u00bb (1Co 1:15-17). Y el autor de la carta a los Hebreos (1Co 1:2-3) afirma: \u00ab(Dios) nos ha hablado por el Hijo, a quien ha constituido heredero de todas las cosas, por quien hizo tambi\u00e9n el universo. Este, que es el resplandor de su gloria y la impronta de su sustancia, sostiene todas las cosas con su palabra poderosa\u00bb. Por otra parte, el pr\u00f3logo juanista acent\u00faa la misma realidad cuando afirma: \u00abTodo fue hecho por \u00e9l; en \u00e9l estaba la vida, y la vida es la luz de los hombres&#8230; Estaba en el mundo; el mundo fue hecho por \u00e9l\u00bb (Jua 1:3-4.10).<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica, los textos de la ->  eucolog\u00ed\u00ada, que en la -> celebraci\u00f3n hacen una ex\u00e9gesis viva de la palabra de Dios, subrayan la centralidad de Cristo en la realidad de la creaci\u00f3n. En el credo profesamos nuestra fe en el \u00fanico Se\u00f1or Jesucristo, por medio del cual han sido creadas todas las cosas. En el canon romano rezamos: \u00abPor Cristo Se\u00f1or nuestro. Por \u00e9l sigues creando todos los bienes, los santificas&#8230; y los repartes entre nosotros\u00bb. Y el antiguo himnario reza: \u00abCristo, rey y creador para siempre\u00bb; \u00abCuando lleg\u00f3 la plenitud del tiempo sagrado, el Padre envi\u00f3 al Hijo, creador del mundo, rey eterno de los escogidos, creador de todas las cosas\u00bb.<\/p>\n<p>Y, en el Verbo, el Padre piensa y crea el tiempo. El Padre crea el tiempo y da el tiempo al mundo mediante el Verbo, llamado por el himno de los domingos de cuaresma (oficio de lecturas) \u00abomnium rex atque factor temporum\u00bb. As\u00ed\u00ad, el tiempo est\u00e1 ordenado en su totalidad a realizar y manifestar la riqueza del pensamiento-palabra de Dios creador, hacedor del sucederse del tiempo, hecho \u00e9l mismo tiempo. La Trinidad planea y realiza la encarnaci\u00f3n del Verbo eterno en el tiempo para poder manifestar a todos el amor, que es el constitutivo de Dios.<\/p>\n<p>2. Lo ETERNO INVADE EL TIEMPO: LA ENCARNACI\u00ed\u201cN. INICIO DEL CUMPLIMIENTO DEL MISTERIO. La encarnaci\u00f3n es el milagro de los milagros, en el que se realizan las obras maravillosas de Dios. En Mar\u00ed\u00ada la voluntad de Dios se encuentra con la de la humanidad. En el seno de la Virgen Mar\u00ed\u00ada y a trav\u00e9s de su maternidad virginal se cumple el tiempo de la salvaci\u00f3n, ya que en aquel d\u00ed\u00ada una mujer se convirti\u00f3 en la madre de Dios.<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n del tiempo es querida por Dios porque est\u00e1 destinado a ser tiempo de salvaci\u00f3n, en el que nacer\u00e1 el Salvador, que cumplir\u00e1 en s\u00ed\u00ad el misterio pascual.<\/p>\n<p>Dios crea el tiempo y se lo da al mundo a trav\u00e9s del Verbo; lo da como el cauce que debe recibir a aquel que es la plenitud de los tiempos: Cristo Jes\u00fas.<br \/>\nEl Oriente cristiano se detiene especialmente en su liturgia en la epifan\u00ed\u00ada completa de las mirabilia Dei, que tienen su comienzo en Cristo por medio del Esp\u00ed\u00adritu. En la humanidad de Jesucristo se manifiesta la divinidad (fiesta de la teofan\u00ed\u00ada, epifan\u00ed\u00ada, doxofan\u00ed\u00ada, agapetofan\u00ed\u00ada). El Occidente cristiano prefiere ver en el Se\u00f1or-Kyrios la humanidad-benignidad de nuestro Salvador (solemnidad de navidad).<\/p>\n<p>Oriente acent\u00faa adem\u00e1s la fiesta de la cruz y el preanuncio lit\u00fargico-hist\u00f3rico de la fiesta de la transfiguraci\u00f3n, que tiene implicaciones epif\u00e1nicas con la cruz y la resurrecci\u00f3n, con el env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu y la parus\u00ed\u00ada. Occidente, especialmente en el marco de las liturgias ambrosiana y galicana, acent\u00faa la parus\u00ed\u00ada. El reino eterno de Dios es la etapa final extratemporal de la historia de la salvaci\u00f3n que ha comenzado ya en el aqu\u00ed\u00ad y ahora (\u00abhic et nunc\u00bb) del tiempo sagrado<br \/>\nCon la encarnaci\u00f3n del Verbo comienza la mayor irrupci\u00f3n que haya acontecido nunca de lo eterno en el tiempo de la historia humana: Dios mismo habita en el seno de una virgen, toma un cuerpo como el nuestro, est\u00e1 en medio de los hombres sus semejantes, de modo que todo el universo encuentra ahora su centro no s\u00f3lo en Dios, sino en un hombre que es Dios. A trav\u00e9s del tiempo de la salvaci\u00f3n se hab\u00ed\u00adan preparado los caminos hacia Cristo. Su venida, su venir a acampar entre nosotros, da comienzo al viraje de los tiempos, el cual puede as\u00ed\u00ad superarse a s\u00ed\u00ad mismo y por-en-con Cristo hacerse un continuo presente de salvaci\u00f3n. En este sentido, el tiempo aut\u00e9nticamente sagrado se convierte en tiempo lit\u00fargico, mediante el cual el Dios atemporal act\u00faa en el tiempo con las mismas acciones salv\u00ed\u00adficas que Cristo ha realizado en continuidad con la obra de lo eterno en el tiempo. La historizaci\u00f3n de esta obra comenzada en la encarnaci\u00f3n tiene su cumbre en la pascua-pentecost\u00e9s cristiana. Las acciones llevadas a cabo por Cristo en un determinado momento hist\u00f3rico son realizadas, en el tiempo lit\u00fargico que es el Cristo-tiempo, en una actualizaci\u00f3n que es a la vez hist\u00f3rica y metahist\u00f3rica, humana y divina, temporal y supra-temporal.<\/p>\n<p>3. CRISTO EN EL TIEMPO. Con Cristo viene la novedad absoluta, el primer principio, el restablecimiento radical de la relaci\u00f3n entre la humanidad y su creador, ahora ya fundado no s\u00f3lo en el hecho de que Dios se quiera donar, sino en el Dios-encarnado que se ha donado efectivamente. Puesto que el Verbo se hace hombre, entra en la existencia temporal con todas las relaciones que la sit\u00faan y la limitan. Pero dado que este ser humano es tambi\u00e9n el Verbo eterno, se convierte inmediatamente, hasta en su existencia temporal, \u00abya que en \u00e9l quiso el Padre que habitase toda la plenitud\u00bb (Col 1:19), en plenitud de la divinidad, de la eternidad, de lo universal, y en plenitud de la humanidad, del tiempo y de lo particular.<\/p>\n<p>El que es principio, centro y fin del tiempo c\u00f3smico en su totalidad se convierte en aquel en quien todo nace, subsiste y se consuma; se convierte en el tiempo verdadero, pleno, que tiene sentido: el ayer, el hoy, el siempre; el aqu\u00ed\u00ad, el ahora; el alfa y la omega. Es el eterno siempre personalmente comprometido en el devenir y que, en su humanidad, funda, inicia y mide el tiempo.<\/p>\n<p>Es preciso comprender bien el \u00abephapax\u00bb, el \u00absemel\u00bb, el \u00abde una vez para siempre\u00bb de Heb 7:27; Heb 9:12; Heb 10:10, que incluye en s\u00ed\u00ad la idea de una continuidad supratemporal. En efecto, es de una vez para siempre como Cristo ha realizado el \u00abhapax\u00bb, es decir, la \u00fanica realidad, el misterio pascual. Cristo, llamado alfa y omega, est\u00e1 en el origen y en el t\u00e9rmino de todas las cosas que son, que fueron y que ser\u00e1n. Una sola vez enviado por el Padre, apareci\u00f3 entre nosotros. Una sola vez nacido, muerto, resucitado, ascendido al Padre, entronizado en los cielos, sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros. Una sola vez el Verbo se hace carne, la eternidad se hace tiempo, para dar al mundo, por medio de su humanidad, ser, sentido y valor. Por esto, como la eternidad fundadora del tiempo est\u00e1 literalmente presente y es eficaz en Jesucristo, lo eterno en persona crea el mundo temporal y hace surgir el tiempo como medida de toda la existencia. El tiempo del mundo est\u00e1 ya ahora y para siempre, en todas sus partes y en su totalidad, fundado, puesto y medido por Jesucristo. Cristo, compendio de la salvaci\u00f3n, el Salvador, el misterio, o sea, el plano de la salvaci\u00f3n proyectado por la Trinidad y realizado en \u00e9l, es la fuente \u00fanica y simple de toda la inteligibilidad del mundo. La presencia de lo eterno en el tiempo debe comprenderse como la asunci\u00f3n del tiempo por lo eterno, como la recreaci\u00f3n del tiempo en su funci\u00f3n m\u00e1s radical, como el comienzo del tiempo de la salvaci\u00f3n para todos los hombres. Y este aspecto de asunci\u00f3n, de transfiguraci\u00f3n, de consagraci\u00f3n del tiempo, constituido por Jesucristo, es necesariamente \u00fanico, porque es la \u00fanica trama: de lo eterno y del tiempo; del Creador y de su creaci\u00f3n; del Salvador con los salvados; de la Liberaci\u00f3n con los liberados.<\/p>\n<p>La venida del Verbo encarnado es, por tanto, el acontecimiento escatol\u00f3gico por excelencia. Puesto que lo eterno se hace presente en el tiempo, los primeros tiempos se cierran, se inauguran los \u00faltimos tiempos; nace una alianza nueva y eterna. En este sentido, los \u00faltimos tiempos son el mismo Jesucristo, en cuanto que en \u00e9l se cumple el misterio total de la salvaci\u00f3n, ya que el \u00abSalvador del mundo\u00bb es el mismo \u00abayer y hoy y lo ser\u00e1 por siempre\u00bb (Heb 13:8). As\u00ed\u00ad la salvaci\u00f3n es historia plena, que pasa por la humanidad de Cristo. Cristo contiene en s\u00ed\u00ad mismo todo el misterio, en cuanto que en su humanidad el proyecto eterno de la salvaci\u00f3n se realiza totalmente por medio de la presencia y de la acci\u00f3n divina en \u00e9l. El misterio de Cristo es el fin al que tend\u00ed\u00ada desde el comienzo el plan de Dios; y al mismo tiempo es el principio concreto de la salvaci\u00f3n que Dios quiere comunicar a los hombres. El misterio de Cristo es, por esto, el centro y la cumbre de la historia de la salvaci\u00f3n, que solamente en \u00e9l encuentra su actualizaci\u00f3n plena y su raz\u00f3n de ser.<\/p>\n<p>4. CONSECUENCIAS PARA LA VIDA DE LOS FIELES. La aut\u00e9ntica concepci\u00f3n sagrada del tiempo est\u00e1 unida a Cristo-tiempo, ha sido comprendida as\u00ed\u00ad progresivamente, y lo ser\u00e1 cada vez m\u00e1s de modo reflejo, por las diversas generaciones de cristianos. Estos, sin embargo, vivieron, viven y vivir\u00e1n la realidad de Cristo-tiempo a trav\u00e9s de la liturgia. La historia misma de la comunidad cristiana primitiva testimonia c\u00f3mo el tiempo estaba marcado por los ritmos diarios de oraci\u00f3n (cf Heb 1:14; Heb 3:1; Heb 10:9; etc.) y por los semanales con referencia al \u00abd\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb (cf Apo 1:10), que sustitu\u00ed\u00ada al \u00abd\u00ed\u00ada de Yav\u00e9\u00bb del AT (cf Am\u00f3 5:18; Joe 2:1; Sof 1:7; etc.) al llevarlo a su cumplimiento escatol\u00f3gico. En efecto, el concepto de parus\u00ed\u00ada o de tiempo \u00faltimo-escatol\u00f3gico equivale al tiempo de la intervenci\u00f3n de Dios, proyectado por \u00e9l mismo (Dan 2:21; Dan 7:12), equivale al momento en el que la intervenci\u00f3n de Dios se concretar\u00e1 (Dan 9:2.24-27; MT 24,3). A este respecto es muy conocido el pasaje del Ecl 3:1-13, que confirma que el hombre no puede conocer los fines de Dios en el mundo. Hasta que el orden preestablecido comience a realizarse: desde entonces en adelante se perpetuar\u00e1 la salvaci\u00f3n para todos los hombres. Esto se realiza en el Cristo vida, presente en el tiempo hasta el fin de los siglos, cre\u00ed\u00addo, celebrado y vivido por el creyente en una relaci\u00f3n de intimidad. La intimidad con el Se\u00f1or, due\u00f1o y hacedor de todos los tiempos, no puede ser coartada por ning\u00fan tiempo, seg\u00fan el principio: \u00abOmnium temporum Dominator non adstringitur spatiis temporalibus\u00bb.<\/p>\n<p>El vivir del fiel es tiempo de Cristo, por lo que el tiempo es para Cristo y Cristo es el todo. En Cristo ya no hay distancia temporal; s\u00f3lo hay presencia \u00ed\u00adntima. En \u00e9l ya no hay pasado, sino siempre y s\u00f3lo presente. Con \u00e9l se est\u00e1 proyectando hacia el futuro. No se tiene nostalgia del pasado, sino del futuro. Es el ya, pero todav\u00ed\u00ada no manifestado como tal; es el ya y todav\u00ed\u00ada; es el ya pero todav\u00ed\u00ada m\u00e1s. Del impacto de lo eterno con el tiempo se desprende la presencia de Cristo en el tiempo y se profundiza en la uni\u00f3n con \u00e9l, que se prolonga en lo eterno. Parad\u00f3jicamente, el tiempo, desde que con Cristo sumo y eterno sacerdote se convierte en tiempo lit\u00fargico, se trasciende a s\u00ed\u00ad mismo. Por otra parte, el pensamiento del Padre, concretado y realizado por nosotros en Cristo (nos eligi\u00f3 en \u00e9l: Efe 1:4) en virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo, es tal que no nos piensa separados de Cristo. Y por ahora nosotros no podemos permanecer fuera del tiempo, que es \u00e9l: el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>El tiempo para la liturgia es la actualizaci\u00f3n crono-ontol\u00f3gica de la \u00fanica ley: todo en Cristo (cf Efe 1:10). La coordenada normal en la que vive el fiel -el tiempo&#8211; est\u00e1 en manos de Cristo, es de Cristo: se vive s\u00f3lo para \u00e9l, en \u00e9l y con \u00e9l.<\/p>\n<p>III. El tiempo lit\u00fargico: historia de la salvaci\u00f3n-que-contin\u00faa<br \/>\nEl Verbo eterno por su encarnaci\u00f3n se ha introducido no en un tiempo abstracto o m\u00ed\u00adtico, sino en el tiempo de la historia de los hombres, haciendo de \u00e9l un tiempo de historia de salvaci\u00f3n real y siempre actual. En efecto, nosotros \u00abllegamos a ser part\u00ed\u00adcipes de Cristo\u00bb (Heb 3:14) en el momento en que \u00e9l \u00abparticip\u00f3 de la misma carne y sangre\u00bb (Heb 2:14), haci\u00e9ndonos entrar en ese su hoy, que constituye el cumplimiento en el tiempo de esa salvaci\u00f3n de la que \u00e9l es portador y que es un hecho de todos los d\u00ed\u00adas durante todo el tiempo en que ese hoy se proclama.<\/p>\n<p>1. LA LITURGIA: TIEMPO DE \u00abHISTORIA\u00bb DE LA SALVACI\u00ed\u201cN. El trazado de la historia de la salvaci\u00f3n contenido en la biblia se vive en la liturgia: la liturgia propone un comentario vivo de la biblia en toda la plenitud de su significado, que se articula en etapas salv\u00ed\u00adficas, las cuales son el despliegue org\u00e1nico de la memoria de los misterios de Cristo, que se resumen en el \u00fanico ->I misterio pascual, y la -> celebraci\u00f3n de esos misterios bajo los diversos aspectos de cada uno de los acontecimientos de la vida hist\u00f3rica de Cristo. Efectivamente, la afirmaci\u00f3n de Agust\u00ed\u00adn: \u00abDado que Cristo es la palabra de Dios, tambi\u00e9n un hecho de la Palabra es palabra de salvaci\u00f3n para nosotros\u00bb, no se comprende en la liturgia de modo intelectual o no\u00e9tico, sino de modo concreto y operativo. Es decir: no s\u00f3lo somos part\u00ed\u00adcipes de Cristo, sino que cada uno de sus hechos o palabras son para nosotros fuente de salvaci\u00f3n, porque participamos en ellos a trav\u00e9s de la liturgia. La liturgia es la ex\u00e9gesis perenne que en el transcurso de los siglos es capaz de hacer una presentaci\u00f3n unificada, progresiva, din\u00e1mica y real de los contenidos b\u00ed\u00adblicos. Esta presentaci\u00f3n no es s\u00f3lo persuasiva, sino que hace comprender que el cristianismo no es tanto una doctrina que se debe creer cuanto una realidad viva y operante, una historia, la \u00fanica grande y verdadera historia de la salvaci\u00f3n. La liturgia es el momento de esta historia-que-contin\u00faa.<\/p>\n<p>En este sentido, la constituci\u00f3n sobre la liturgia del Vat. II afirma que \u00ablas riquezas del poder santificador y de los m\u00e9ritos del Se\u00f1or\u00bb se hacen \u00abpresentes en todo tiempo para que puedan los fieles ponerse en contacto con ellos y llenarse de la gracia de la salvaci\u00f3n\u00bb (SC 102). Con esto se dirige la atenci\u00f3n hacia la realizaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n del misterio que es Cristo, misterio que est\u00e1 unido a la eficacia de las acciones que el mismo Cristo ha realizado y realiza. Y las acciones del Se\u00f1or son esas acciones mediante las cuales se revela y realiza el plan divino de la salvaci\u00f3n. El, el Se\u00f1or, persigue y prosigue en el tiempo el camino de inmensa misericordia que inici\u00f3 en su vida mortal. Mediante la liturgia toda la iglesia puede realizar con Cristo, un a\u00f1o despu\u00e9s de otro, su camino hasta la victoria final y recorrer una a una las principales etapas del misterio de Cristo, para conformarse as\u00ed\u00ad, progresivamente, con su imagen.<\/p>\n<p>2. LAS \u00abJUSTIFICACIONES\u00bb DEL TIEMPO LIT\u00daRGICO. El tiempo, en la aut\u00e9ntica acepci\u00f3n de tiempo sagrado, es tal por la presencia de Cristo en \u00e9l. Es m\u00e1s, el Verbo hecho carne por obra del Esp\u00ed\u00adritu, Cristo, el ungido por excelencia, rey y sacerdote, llena el tiempo d\u00e1ndole su sentido pleno y definitivo. Este sentido est\u00e1 en relaci\u00f3n con el sacerdocio de Cristo, porque el tiempo, desde la encarnaci\u00f3n del Verbo hasta siempre, sirve para dar gloria al Padre, en Cristo-tiempo, por el poder del Esp\u00ed\u00adritu. Pero como es Cristo el que ascendi\u00f3 a los cielos y est\u00e1 sentado a la derecha del Padre, entronizado en los cielos (Heb 9:12) (= en la eternidad) de una vez para siempre, lleva a una dimensi\u00f3n eterna la gloria que el hombre junto con todo lo creado debe dar a Dios. El tiempo asume una dimensi\u00f3n lit\u00fargica. Est\u00e1 lleno de la gloria del Padre, que es Cristo. Es por el poder del Esp\u00ed\u00adritu c\u00f3mo en el tiempo lit\u00fargico se da la posibilidad, a todo hombre que se haya convertido en fiel, de configurarse y de conformarse con Cristo, de recorrer su trayectoria humana y ponerse en contacto con cada uno de sus misterios, que tienen para cada persona una ejemplaridad y una eficacia inagotable. La linfa de la vid se transmite a los sarmientos; la vida de Cristo cabeza pasa a los miembros de su cuerpo m\u00ed\u00adstico.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del tiempo lit\u00fargico, organizado de modo que se repita anualmente, es como pueden realizarse para el fiel algunas realidades t\u00ed\u00adpicas, que son el fundamento de la comprensi\u00f3n del a\u00f1o lit\u00fargico tanto globalmente considerado como vivido en cada una de las solemnidades, fiestas, memorias o ferias o en el fluir de los tiempos fuertes (adviento-navidad-epifan\u00ed\u00ada; cuaresma-pascua-pentecost\u00e9s) y de los tiempos d\u00e9biles (tiempo ordinario o per annum). Teniendo como elementos b\u00e1sicos la polarizaci\u00f3n sobre la persona de Cristo y sus misterios y la atenci\u00f3n a los imitadores de Cristo (los santos: ciclo santoral), el a\u00f1o lit\u00fargico realiza ante todo, de modo gradual y progresivo, la ley de la imitaci\u00f3n de la vida de Jes\u00fas. En efecto, los fieles del Se\u00f1or, aceptando el don del Padre y la obra continua del Esp\u00ed\u00adritu, deben reproducir perfectamente en s\u00ed\u00ad mismos, imit\u00e1ndolo, a Jesucristo. Jes\u00fas nos dice que le sigamos (Mat 26:14; Mar 8:34; Jua 12:26), y pone a los disc\u00ed\u00adpulos una meta de perfecci\u00f3n: el Padre (Mat 5:48). A su vez, Pablo inculcar\u00e1 a la iglesia primitiva la misma ley: la de la imitaci\u00f3n (mimesis) de Cristo (cf 1Co 4:15; Efe 5:11; Flp 3:17; 1Ts 1:6). La liturgia lleva este precepto a la pr\u00e1ctica de un modo que le es exclusivo.<\/p>\n<p>La imitaci\u00f3n, en cuanto es posible, implica que se revivan las acciones salv\u00ed\u00adficas realizadas por Jes\u00fas en la tierra (sus misterios): la principal entre todas es el \u00fanico gran acontecimiento de la muerte-resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas con el don del Esp\u00ed\u00adritu [-> Misterio pascual]. A este respecto encontramos en los padres de la iglesia expresiones como: \u00abLo que sucedi\u00f3 una vez en la realidad hist\u00f3rica, la solemnidad [lit\u00fargica] lo celebra de modo que se repita y as\u00ed\u00ad lo renueva en el coraz\u00f3n de los creyentes\u00bb (Agust\u00ed\u00adn); \u00ab\u00c2\u00a1Cu\u00e1ntas fiestas lit\u00fargicas para cada uno de los misterios de Cristo!\u00bb (Gregorio Nacianceno). Porque toda fiesta lit\u00fargica tiene en s\u00ed\u00ad una fuerza-virtus: \u00abEse d\u00ed\u00ada no pas\u00f3 de modo que haya pasado tambi\u00e9n la fuerza \u00ed\u00adntima de la acci\u00f3n (virtus operis) que realiz\u00f3 en aquel tiempo el Se\u00f1or\u00bb (Le\u00f3n Magno).<\/p>\n<p>Pero si por una parte el misterio de Cristo es rico y m\u00faltiple, nuestra naturaleza humana es limitada en sus posibilidades. Precisa considerar lentamente en todos sus detalles, en todos sus aspectos, el misterio total que es Cristo, para penetrar mayormente en su conocimiento, para ser estimulada a la adhesi\u00f3n, para conformarse integralmente a su imagen, para crecer progresivamente en gracia y en sabidur\u00ed\u00ada como \u00e9l y en \u00e9l, mientras que aumenta el n\u00famero de sus a\u00f1os. Y el estar cada persona inserta en el tiempo la configura ya impl\u00ed\u00adcitamente con el Hijo. La encarnaci\u00f3n del Verbo del Padre aconteci\u00f3 en la carne y, por lo tanto, tambi\u00e9n en el tiempo: es hacerse-temporal, sumergirse en el tiempo. La encarnaci\u00f3n no perturb\u00f3 el ritmo natural del tiempo ni provoc\u00f3 la parada del proceso natural del apremiar el tiempo, ni el crecimiento del c\u00f3mputo cronol\u00f3gico. Por el contrario, consagr\u00f3 el tiempo, renov\u00e1ndolo y haciendo de \u00e9l algo nuevo (se comprende entonces nuestro modo de contar los a\u00f1os [de salvaci\u00f3n] a partir del nacimiento de Cristo).<\/p>\n<p>Para la vida del fiel, el tiempo no es simplemente un conjunto de coordenadas que, como un marco, encuadran sus propios hechos. El tiempo forma parte de la existencia de la persona, que est\u00e1 inmersa en \u00e9l, junto con todo lo creado, en el sucederse de d\u00ed\u00adas, a\u00f1os y siglos. El Verbo, al asumir la naturaleza humana, asumi\u00f3 todo lo creado y lo restaur\u00f3, santific\u00e1ndolo, infundi\u00e9ndole la posibilidad de dar gloria plena y perpetua al Padre. Los d\u00ed\u00adas, los a\u00f1os y los siglos entran tambi\u00e9n en el nuevo movimiento imprimido por el Redentor del universo. Se comprende, por tanto, c\u00f3mo el tiempo, a partir del hacerse-temporal de lo eterno, se convierta en sacramentum, o sea, signo eficaz de los misterios que Cristo realiz\u00f3. El a\u00f1o lit\u00fargico transfigura todos los d\u00ed\u00adas de los fieles al elevarles y hacerles instrumentos eficaces de conformaci\u00f3n con \u00e9l, el Se\u00f1or, que vive y reina por los siglos de los siglos. Es m\u00e1s, es el tiempo lit\u00fargico el que, en un hoy (hodie) perenne, tiene la capacidad de imprimir su ritmo y de medir la existencia rescatada y redimida.<\/p>\n<p>3. HACIA UNA ESPIRITUALIDAD DEL \u00abTIEMPO LIT\u00daRGICO\u00bb. Si el tiempo en manos de la liturgia se convierte en historia de la salvaci\u00f3n, el tiempo lit\u00fargico es la sedimentaci\u00f3n privilegiada de las experiencias b\u00ed\u00adblico-eclesiales que el Esp\u00ed\u00adritu Santo (que es la memoria experiencial de la iglesia, porque es su \u00e1nimo y su alma) conf\u00ed\u00ada a la iglesia en los fieles y a los fieles en la iglesia. El tiempo lit\u00fargico es un continuo l memorial del sucederse y continuarse de hechos hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficos que se concretan en repetidos encuentros con Cristo, Se\u00f1or del tiempo y de todo y de todos \u00bb por el poder del Esp\u00ed\u00adritu. El memorial del futuro anticipado y del pasado vivido se hace eficaz en el presente lit\u00fargico. El tiempo lit\u00fargico ofrece a cada fiel la posibilidad de insertarse de un modo nuevo en el acontecimiento fundamental que es el misterio de Cristo, y simult\u00e1neamente introduce el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico en la vida de cada fiel. El tiempo lit\u00fargico llega a ser la interiorizaci\u00f3n eclesial del misterio convivido con Cristo, en cuanto \u00e9l est\u00e1 presente y act\u00faa en el tiempo: interiorizaci\u00f3n y perpetuaci\u00f3n de cuanto ha sido realizado en Cristo, por Cristo, para Cristo y con Cristo. Y al par el tiempo lit\u00fargico es el espacio privilegiado de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que en la celebraci\u00f3n del ciclo lit\u00fargico actualiza los misterios de Cristo; y es el \u00abactuar-operar\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu del Resucitado, que hace y act\u00faa en nosotros lo que Cristo ha vivido y vive en la iglesia.<\/p>\n<p>El tiempo de la liturgia es el tiempo del hoy de la gracia.<\/p>\n<p>IV. El misterio de Cristo en el ciclo anual<br \/>\nEs pensamiento com\u00fan en los padres que en el ciclo que se repite cada a\u00f1o se reactualiza para nosotros el misterio de nuestra salvaci\u00f3n; misterio que, prometido desde el origen y llevado finalmente a cumplimiento, se prolongar\u00e1 sin tener nunca fin. De este punto de vista se hace eco, por ejemplo, el himno de las segundas v\u00ed\u00adsperas de navidad: \u00abHic praesens testatur dies, currens per anni circulum\u00bb. Frente a semejante comprensi\u00f3n c\u00ed\u00adclica, podr\u00ed\u00ada surgir, si no propiamente una duda, s\u00ed\u00ad al menos una cierta confusi\u00f3n respecto a lo que hemos afirmado m\u00e1s arriba: que el tiempo lit\u00fargico est\u00e1 claramente en posici\u00f3n de superaci\u00f3n de las concepciones profanas del tiempo, muchas de las cuales est\u00e1n en una estrech\u00ed\u00adsima relaci\u00f3n con una comprensi\u00f3n c\u00ed\u00adclica del cosmos. Por otra parte, tambi\u00e9n hemos recordado m\u00e1s arriba un dato de hecho: la encarnaci\u00f3n del Verbo significa que lo eterno se hace-temporal. Y el Verbo, as\u00ed\u00ad como asume la naturaleza humana, tambi\u00e9n asume la dimensi\u00f3n temporal, renovando la una y la otra. Si despu\u00e9s se a\u00f1ade que ni Cristo pretende someterse a ninguna formalidad, ni siquiera a las formalidades temporales propias de la antigua econom\u00ed\u00ada, a su vez unida a una determinada praxis marcada por ritmos temporales, ni la iglesia ha tergiversado el pensamiento y la voluntad de su Esposo al organizar el a\u00f1o lit\u00fargico, entonces se deben buscar otros fundamentos, adem\u00e1s de los ya indicados [I supra, III, 2], para una comprensi\u00f3n m\u00e1s adecuada del tiempo lit\u00fargico.<\/p>\n<p>1. UNA RESPUESTA B\u00ed\u008dBLICA A LA REALIDAD DEL TIEMPO LIT\u00daRGICO. A primera vista parecer\u00ed\u00ada que el NT niegue la legitimidad de organizar el tiempo lit\u00fargico tal como la iglesia lo ha hecho. Esta afirma que quiere celebrar \u00abla memoria sagrada de la obra de la salvaci\u00f3n realizada por Cristo en d\u00ed\u00adas determinados durante el curso del a\u00f1o\u00bb Si al ojo del profano el a\u00f1o lit\u00fargico aparece como un conjunto y una sucesi\u00f3n de solemnidades, de fiestas y de memorias, es muy diferente su verdadera finalidad. Quiz\u00e1 tambi\u00e9n los fieles podr\u00ed\u00adan quedar afectados al escuchar las lecturas de per\u00ed\u00adcopas del evangelio seg\u00fan Juan, el cual traslada de un modo sistem\u00e1tico y regular los hechos realizados por Jes\u00fas a la Jerusal\u00e9n de los d\u00ed\u00adas de fiesta (cf Jua 2:13.23-25; Jua 11:54ss; Jua 11:12ss; Jua 13:1 : pascua; Jua 5:1; Jua 7:14.37; Jua 8:2; fiesta; Jua 10:22 : dedicaci\u00f3n) para indicar el cumplimiento pleno de esas fiestas en Cristo y, por tanto, su fin. Es m\u00e1s, Pablo, al descubrir que los g\u00e1latas observaban d\u00ed\u00adas, meses y a\u00f1os, siente surgir en \u00e9l la duda de haber trabajado en vano entre ellos (cf G\u00e1l 4:10), porque las fiestas, los novilunios y los s\u00e1bados son sombras del futuro, cuya realidad es Cristo (Col 2:16). Sin embargo, lo que el Ap\u00f3stol combate es la manera, el esp\u00ed\u00adritu anacr\u00f3nico y formalista en la observaci\u00f3n de fechas y fiestas. Los g\u00e1latas demostraban no comprender que aquellas celebraciones compromet\u00ed\u00adan la fe cristiana. A la luz de la pol\u00e9mica explicitada por Pablo, y ya presente impl\u00ed\u00adcitamente en Juan, contra la observancia de fechas y fiestas, surge la necesidad de superar concepciones farisaicas y formalistas en torno al modo de vivir el tiempo, para entrar en la perspectiva introducida por Cristo a prop\u00f3sito del tiempo.<\/p>\n<p>En otras palabras: cuanto la iglesia, que por medio de la liturgia es int\u00e9rprete veraz y ver\u00ed\u00addica de la voluntad de Cristo, realiza en el a\u00f1o lit\u00fargico no es algo simplemente circular y vac\u00ed\u00ado de significado. Bajo un orden y una determinaci\u00f3n temporal, en el a\u00f1o lit\u00fargico est\u00e1 presente el conjunto de todas las acciones salv\u00ed\u00adficas de Cristo, que engloban toda la historia de la salvaci\u00f3n, desde sus or\u00ed\u00adgenes en la ya impl\u00ed\u00adcita revelaci\u00f3n en la creaci\u00f3n hasta su cumplimiento final, en el que, por medio del Cristo glorioso, todo el mundo formar\u00e1 el reino de Dios, el pueblo santo de adquisici\u00f3n, el hombre nuevo, perfecto, formado a la medida de la plenitud de Cristo (cf Efe 4:13). Pero para que esto suceda, el hombre no s\u00f3lo debe recibir la revelaci\u00f3n del plan de Dios (aspecto de la aceptaci\u00f3n del don), sino que debe llegar al mismo Cristo como plan salv\u00ed\u00adfico revelado, es decir, participar en el misterio de Cristo (aspecto del don conquistado y explotado) a trav\u00e9s del desarrollo c\u00ed\u00adclico del a\u00f1o, que es figura de todo el ciclo-de-la-redenci\u00f3n que Cristo realiz\u00f3 en s\u00ed\u00ad mismo desde la encarnaci\u00f3n hasta pentecost\u00e9s y que todav\u00ed\u00ada tiende a su realizaci\u00f3n definitiva por medio de su segunda venida en la gloria. Este desarrollo del plan de la redenci\u00f3n es el verdadero a\u00f1o de la salvaci\u00f3n, a imagen del cual se ha dispuesto el a\u00f1o lit\u00fargico. Por otra parte, Cristo en la sinagoga de Nazaret, aplic\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad mismo la profec\u00ed\u00ada de Isa\u00ed\u00adas, hab\u00ed\u00ada proclamado como realizada en \u00e9l mismo la liberaci\u00f3n sagrada del a\u00f1o jubilar, indicando su propio tiempo y toda su actividad como el a\u00f1o santo de la liberaci\u00f3n (cf Luc 4:16-21). De este a\u00f1o de la redenci\u00f3n, que contiene todo el tiempo de Cristo, es de donde nace y se desarrolla el a\u00f1o lit\u00fargico como su proyecci\u00f3n y s\u00ed\u00adntesis c\u00ed\u00adclica en la historia humana, que exteriormente se organiza de acuerdo con el movimiento de la tierra en torno al sol, pero cuyo sentido profundo es el gravitar de los hombres, de lo creado y del tiempo en torno a Cristo.<\/p>\n<p>2. EL A\u00ed\u2018O DE LA REDENCI\u00ed\u201cN EN EL A\u00ed\u2018O SOLAR. La historia de la formaci\u00f3n del a\u00f1o lit\u00fargico, en cada uno de los ritos oriental y occidental, nos muestra que las diversas iglesias locales se han guiado simult\u00e1nea y t\u00e1citamente por una idea matriz, en torno a la cual se han articulado las etapas de la g\u00e9nesis del a\u00f1o lit\u00fargico: imitar la vida de Jes\u00fas, volviendo a celebrar los hechos salv\u00ed\u00adficos realizados por \u00e9l, compendi\u00e1ndolos en un a\u00f1o solar, con el fin de revivir sus acciones. Por otra parte, la revelaci\u00f3n presentaba a las diversas generaciones de cristianos un sistema de repetici\u00f3n de fiestas que al pueblo de Dios de la antigua alianza le hab\u00ed\u00ada dado la posibilidad de aprovecharse del irrepetible ritmo de crecimiento en la vida de fidelidad a Dios, que incitaba a cada uno de los componentes de su pueblo a ser santos porque \u00e9l es santo (cf Lev 19:2). El mismo conjunto de disposiciones de la antigua alianza sobre el culto implicaba tambi\u00e9n una actitud interior a trav\u00e9s de la cual la santidad divina pudiese alcanzar en profundidad al hombre. En la alianza nueva y definitiva, cada iglesia local, tomando conciencia de su deber de conformarse con Jesucristo, \u00fanico protagonista de la salvaci\u00f3n divina llevada a su plenitud, se organiza a partir de las antiguas estructuras, pero con un esp\u00ed\u00adritu nuevo. Es m\u00e1s, toma conciencia de que Jes\u00fas, como humilde Hijo del hombre y Se\u00f1or omnipotente, ha dado sentido a todas las antiguas fiestas. \u00abEn los sin\u00f3pticos y en Juan, en la carta a los Hebreos y en el Apocalipsis es presentado como el \u00fanico verdadero protagonista de la fiesta de la pascua (el Cordero de Dios); de pentecost\u00e9s (el dador del Esp\u00ed\u00adritu como primicia de los frutos de la salvaci\u00f3n); de los tabern\u00e1culos (el dador del agua de vida que es el Esp\u00ed\u00adritu Santo; la luz del mundo; la nueva alianza; el juicio de Dios; el sacerdocio del \u00fanico pueblo de Dios; el dador de la nueva ley que es el Esp\u00ed\u00adritu); del kipp\u00far (el que ha entrado de una vez para siempre con su sangre en el tabern\u00e1culo eterno no construido por mano de hombre); y adem\u00e1s del a\u00f1o nuevo (el iniciador de la nueva realidad sin fin); de la dedicaci\u00f3n del templo (el nuevo templo); de las suertes (el que es el primog\u00e9nito de los muertos, que ha vencido a la muerte con la muerte, que ha establecido la vida como destino del hombre que cree). Al fin \u00e9l es el protagonista y se\u00f1or del s\u00e1bado, porque ha cumplido los seis d\u00ed\u00adas de las obras del Padre aceptando morir, regenerar la creaci\u00f3n y regenerar al hombre creado a imagen de Dios, entrando as\u00ed\u00ad en el descanso de Dios\u00bb&#8216;<br \/>\nLas diversas liturgias orientales y occidentales, nacidas bajo este impulso y animadas por estas ideas directrices, han desarrollado, acentuando un aspecto u otro, la gama de los misterios de Cristo, copresentes en el \u00fanico misterio de pascua-pentecost\u00e9s. Cristo glorioso con su misterio hist\u00f3rico y suprahist\u00f3rico se hace presente en la historia de la iglesia, que celebra sus diversas manifestaciones a lo largo del a\u00f1o solar. El a\u00f1o lit\u00fargico es un sacramental; en la l\u00ed\u00adnea de los sacramentos es un medio eficaz para historizar la vida del Se\u00f1or, que se propone a los hombres que lo buscan con sincero coraz\u00f3n en el conjunto de sus acontecimientos, para que lleguen a ser una sucesi\u00f3n de acontecimientos salv\u00ed\u00adficos.<\/p>\n<p>El a\u00f1o solar se convierte en s\u00ed\u00admbolo de la eternidad por el hecho de que en su sucederse, mientras que vuelve al punto de partida, no se detiene nunca, sino que tiende siempre hacia Cristo. El a\u00f1o de la redenci\u00f3n, el lit\u00fargico, desarroll\u00e1ndose seg\u00fan el a\u00f1o solar, se renueva continuamente. Los a\u00f1os solares, como medida del tiempo, se superponen unos a otros, de modo que el fin de un a\u00f1o coincide con el comienzo de otro nuevo en una circularidad continua. Para el a\u00f1o lit\u00fargico el acabar de un a\u00f1o da comienzo al otro, en un progreso de espiral, de modo que el final de uno est\u00e9 m\u00e1s elevado que su comienzo, y desde el final m\u00e1s avanzado comience un nuevo ciclo de la redenci\u00f3n. Esto significa, de modo figurado, que el tiempo de toda la historia de la salvaci\u00f3n que se realiza en la iglesia, y que en cada uno de los fieles puede ser no s\u00f3lo contado como \u00aba\u00f1o del Se\u00f1or 1983, 1984&#8230;\u00bb, sino tambi\u00e9n perfeccionado y acrecentado por medio de una progresi\u00f3n. En efecto, con el alternarse y sucederse de los a\u00f1os de la redenci\u00f3n, cada fiel se inserta cada vez m\u00e1s en los misterios de Cristo, o sea, en los diferentes aspectos mediante los cuales la \u00fanica y misma gracia de la salvaci\u00f3n se nos da en Cristo.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de la imagen temporal del a\u00f1o, el fiel entra en comunicaci\u00f3n con la santidad eterna, por cuyo medio se ha realizado para nosotros, en la humanidad de Cristo, el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios. Es \u00e9ste, por tanto, el camino a trav\u00e9s del cual cada uno de los hombres es llamado a la unidad salv\u00ed\u00adfica del pueblo de Dios, que tiene una historia, con un tiempo cuya forma es la iglesia, \u00abla cual es el cuerpo de \u00e9l, la plenitud del que lo llena todo en todos\u00bb (Efe 1:23); que adem\u00e1s llega a ser ella misma misterio, es decir, \u00absigno e instrumento de la uni\u00f3n \u00ed\u00adntima con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb (LG 1); es m\u00e1s \u00abreino de Cristo ya presente\u00bb en el fluir del tiempo, sagrado por excelencia. As\u00ed\u00ad se realiza todos los d\u00ed\u00adas lo que se hizo una vez. Y es caracter\u00ed\u00adstico de los actos salv\u00ed\u00adficos de Cristo no quedarse en su pasado, sino permanecer eficaces, por la gracia, en el presente de su misterio total, que es Cristo-iglesia; no quedar sepultados en el olvido, sino renovarse en su influjo. Para la omnipotencia de Dios nada est\u00e1 abolido, nada ha pasado, sino que por su gran poder todo est\u00e1 presente para \u00e9l, todo el tiempo es para \u00e9l hoy.<\/p>\n<p>En la concepci\u00f3n com\u00fan del tiempo, lo que ha pasado aparece como algo est\u00e1tico y olvidado. El misterio, por el contrario, como \u00abacci\u00f3n por la que se revela la salvaci\u00f3n de Dios en Cristo\u00bb, es una realidad que siempre se renueva en el presente; es por su misma naturaleza din\u00e1mico y eficaz. En el ciclo del a\u00f1o lit\u00fargico los misterios son acciones del Cristo que est\u00e1 presente entre nosotros hasta el final de los siglos, y se convierten en una inmersi\u00f3n, cooperaci\u00f3n y participaci\u00f3n en lo que Cristo realiza \u00abhoy y por los siglos\u00bb.<\/p>\n<p>V. Incidencia del tiempo lit\u00fargico en la vida de los fieles<br \/>\nDado que el misterio de Cristo se revive en el ciclo lit\u00fargico anual, se podr\u00ed\u00ada afirmar que el tiempo lit\u00fargico es la suma cronol\u00f3gica de los misterios celebrados en un ciclo, en el que la presencia del misterio en el tiempo ha abatido el velo de separaci\u00f3n entre el ayer y el ma\u00f1ana, haciendo del tiempo un perenne hoy salv\u00ed\u00adfico. Como la separaci\u00f3n entre Dios y la humanidad fue abolida en Cristo (encarnaci\u00f3n del Verbo), as\u00ed\u00ad por medio de Cristo la vida divina ha invadido el tiempo (el hacerse-temporal de lo eterno) anulando los par\u00e1metros humanos tanto en el pasado salv\u00ed\u00adfico que siempre est\u00e1 presente, como en el futuro salv\u00ed\u00adfico ya que es anticipado. En efecto, Cristo est\u00e1 presente en todo el tiempo lit\u00fargico, y simult\u00e1neamente es supra-existente a todo ciclo lit\u00fargico, de modo que el a\u00f1o lit\u00fargico es uno en su pluralidad y alternancia y al par es siempre el mismo y, misteriosamente, diferente.<\/p>\n<p>Para todos los fieles el a\u00f1o lit\u00fargico se convierte en \u00absequela vitae Jesu\u00bb, es decir, riqueza insondable de la vida de Cristo, que se desgrana, se extiende y se coparticipa en el tiempo a los fieles; es el transcurrir de la propia existencia al un\u00ed\u00adsono con Cristo; es pasar el tiempo con las pulsaciones del propio ser en sinton\u00ed\u00ada con la vida mist\u00e9rica de Cristo.<\/p>\n<p>El tiempo lit\u00fargico es el tiempo para el que Cristo es el todo, mientras contin\u00faa (y se completa y termina) cuanto Cristo ha realizado en el tiempo y realiza en sus miembros.<\/p>\n<p>Todo fiel, al vivir estas realidades y con esta actitud, hace la ex\u00e9gesis existencial del \u00abChristus heri, hodie et in saecula\u00bb (Heb 13:8). Es un hoy perenne, el tiempo lit\u00fargico tiene la capacidad de marcar el ritmo y medir la existencia rescatada del hombre en un hoy de gracia en el que la palabra de Dios se convierte en vida. Reflexionar, incluso cient\u00ed\u00adficamente, sobre este hoy de gracia para percibir en \u00e9l concentrada toda la importancia de la historia de la salvaci\u00f3n fijada en la palabra de Dios, concretada en Cristo \u00abhoy y por los siglos\u00bb, celebrada en el a\u00f1o lit\u00fargico y vivida por cada uno de los fieles, significa recorrer existencialmente una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica aut\u00e9nticamente perenne. De este modo el tiempo lit\u00fargico transfigura la existencia humano-cristiana al concretar la epifan\u00ed\u00ada de los \u00abmirabilia Dei\u00bb insertos en el tiempo. La vida del fiel es as\u00ed\u00ad llevada a modelarse en las manifestaciones de cada uno de los misterios celebrados, para llegar profundamente, aunque nunca de modo totalmente perfecto, a transformarse en Cristo. Entonces los misterios de Cristo llegan a ser vida de la iglesia; y, a su vez, la vida de todo fiel inserto en la iglesia prolonga y completa el misterio de Cristo. Progresivamente, el tiempo lit\u00fargico, que pertenece a Cristo-iglesia, recapitula toda la historia de la salvaci\u00f3n haciendo revivir en las celebraciones el impacto de la eternidad con el tiempo y anticipar el encuentro escatol\u00f3gico del tiempo con la eternidad. En este sentido, por medio de la liturgia, la iglesia, Christus totus, llega a ser revelaci\u00f3n no escrita, sino viviente del misterio del Verbo encarnado presente en el tiempo.<\/p>\n<p>[-> A\u00f1o lit\u00fargico].<\/p>\n<p>A.M. Triacca<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Aliaga E., Teolog\u00ed\u00ada del tiempo lit\u00fargico, Valencia 1980; Bellavista J., La celebraci\u00f3n del tiempo en las Iglesias Orientales, en \u00abPhase\u00bb 113 (1979) 367-375; Berciano M., Kair\u00f3s, tiempo salv\u00ed\u00adfico, en RET 34\/ 1 (1974) 3-33; Cazelles H., Biblia y tiempo lit\u00fargico: escatolog\u00ed\u00ada y an\u00e1mnesis, en \u00abSelecciones de Teolog\u00ed\u00ada\u00bb 85 (1983) 22-28; Eliade M., El mito del eterno retorno, Emec\u00e9, Buenos Aires 1968; Goetz J., Tiempos santos, en Diccionario de las Religiones, Herder, Barcelona 1964, 1383-1385; L\u00f3pez Mart\u00ed\u00adn J., \u00abTiempo de Dios\u00bb y tiempo de los hombres en la fiesta de los cristianos, en \u00abNova et Vetera\u00bb 7 (1979) 21-41; La santificaci\u00f3n del tiempo 1, Instituto 1. de Teolog\u00ed\u00ada a Distancia, Madrid 1984; Pou i Rius R., Cristo y el tiempo, en \u00abPhase\u00bb 50 (1969) 110-122; Si-monis E., Tiempos y lugares sagrados, en SM 6, Herder, Barcelona 1976, 638-641; Van der Leeuw, Fenomenolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n, FCE, M\u00e9xico 1964, 369-378; VV.AA., Los tiempos de la celebraci\u00f3n, en \u00abConcilium\u00bb 162 (1981) 165-298. V\u00e9ase tambi\u00e9n la bibliograf\u00ed\u00ada de A\u00f1o lit\u00fargico, Calendario, Escatolog\u00ed\u00ada, Fiesta\/Fiestas e Historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Las diversas concepciones del tiempo: 1. Interpretaciones profanas; 2. Interpretaci\u00f3n sagrada &#8211; II. El tiempo est\u00e1 enraizado en el misterio \u00abCristo-tiempo\u00bb: 1. El tiempo est\u00e1 ordenado a manifestar la bondad de Dios; 2. Lo eterno invade el tiempo: la encarnaci\u00f3n, inicio del cumplimiento del misterio; 3. Cristo en el tiempo; 4. Consecuencias para &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tiempo-y-liturgia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTIEMPO Y LITURGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17173","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17173","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17173"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17173\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17173"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17173"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17173"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}