{"id":17174,"date":"2016-02-05T11:10:39","date_gmt":"2016-02-05T16:10:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/traduccion-liturgica\/"},"modified":"2016-02-05T11:10:39","modified_gmt":"2016-02-05T16:10:39","slug":"traduccion-liturgica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/traduccion-liturgica\/","title":{"rendered":"TRADUCCION LITURGICA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Perspectiva hist\u00f3rica: 1. Origen del problema de la traducci\u00f3n; 2. Desarrollo hist\u00f3rico: a) Del s. II a la mitad del s. VII, b) De la segunda mitad del s. VII al concilio de Trento, c) El concilio de Trento; 3. La situaci\u00f3n actual: a) Orientaciones del Vat. II, b) Evoluci\u00f3n del problema de la traducci\u00f3n &#8211; II. Perspectiva ling\u00fc\u00ed\u00adstica: 1. Procedimiento ling\u00fc\u00ed\u00adstico de la traducci\u00f3n: a) \u00bfTraducci\u00f3n literal?, b) La traducci\u00f3n en relaci\u00f3n con los sistemas ling\u00fc\u00ed\u00adsticos, e) La traducci\u00f3n en relaci\u00f3n con las culturas y con las interlenguas, d) La traducci\u00f3n y las connotaciones, e) La traducci\u00f3n en la evoluci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica; 2. Posibilidad e imposibilidad de la traducci\u00f3n: a) Traducci\u00f3n y lengua m\u00e1gica, b) Estructuras que facilitan o impiden la traducci\u00f3n, c) Traducci\u00f3n de textos po\u00e9ticos; 3. Fidelidad e infidelidad de la traducci\u00f3n &#8211; III. Perspectiva teol\u00f3gica: 1. Objeciones teol\u00f3gicas a la traducci\u00f3n; 2. Valor teol\u00f3gico de un texto lit\u00fargico traducido.<\/p>\n<p>I. Perspectiva hist\u00f3rica<br \/>\n1. ORIGEN DEI. PROBLEMA DE LA TRADUCCI\u00ed\u201cN. La problem\u00e1tica relativa a la traducci\u00f3n no es relevante en la iglesia primitiva, o al menos no se plantea en los t\u00e9rminos actuales. \u00abNo parece -escribe Landottique antes de la controversia que tuvo como protagonistas a los santos Cirilo y Metodio (s. Ix), la iglesia se hubiese planteado nunca un problema te\u00f3rico acerca de la lengua que se deb\u00ed\u00ada usar en los ritos lit\u00fargicos o en la evangelizaci\u00f3n&#8230; Se daba por descontado que la lengua que se usaba deb\u00ed\u00ada ser comprendida por los interesados&#8230; El principio de que en las asambleas se deb\u00ed\u00ada usar la lengua que era realmente comprendida por los presentes no era en absoluto una simple afirmaci\u00f3n te\u00f3rica\u00bb&#8216;. \u00abMientras que las religiones paganas -explica Martimort- daban poca importancia a la comprensi\u00f3n de las palabras rituales, que en ocasiones acompa\u00f1aban a los actos de culto, la religi\u00f3n de Jesucristo, por el contrario, manda adorar en esp\u00ed\u00adritu y en verdad y predicar a toda criatura la buena nueva de Cristo\u00bb.<br \/>\nEl problema de la traducci\u00f3n se plantea en un primer momento, y principalmente en relaci\u00f3n con la Escritura, dado que era el libro que se encontraba ya escrito y fijado.<\/p>\n<p>Por el contrario, los textos lit\u00fargicos eucol\u00f3gicos no estaban todav\u00ed\u00ada disponibles, y se iban formando aut\u00f3nomamente en las diversas lenguas, a menudo con influjos rec\u00ed\u00adprocos. Para que surja el problema de la traducci\u00f3n ser\u00e1 necesario que se llegue a una situaci\u00f3n en la que concurran una serie de elementos. Se pueden enumerar: 1) presencia de un texto lit\u00fargico, m\u00e1s o menos amplio, ya relativamente fijo; 2) aceptaci\u00f3n de este texto por parte de la iglesia o de las iglesias como tradici\u00f3n lit\u00fargica; esta aceptaci\u00f3n es determinada generalmente no por una norma extr\u00ed\u00adnseca, sino por un reconocimiento de su valor de autenticidad y ejemplaridad; 3) necesidad de reproducir el texto en una lengua diferente de la del mismo texto. Esta diversidad se origina por la variedad de las lenguas que progresivamente encuentra el cristianismo, o bien por el hecho de que la lengua del texto original se ha convertido con el tiempo en una lengua muerta; 4) exigencia de una fidelidad al texto primitivo que no sea solamente aproximativa, sino puntual, incluso con vistas a evitar los errores y desviaciones doctrinales. Estos elementos, no tomados aisladamente, sino en su entrecruzarse y conjuntarse, acaban por dar lugar a los diversos temas de la problem\u00e1tica de la traducci\u00f3n lit\u00fargica: necesidad y oportunidad, fidelidad, modo.<\/p>\n<p>2. DESARROLLO HIST\u00ed\u201cRICO. A lo largo de la historia, la traducci\u00f3n adquiere diversa importancia seg\u00fan las situaciones en las que se encuentre. Pueden distinguirse algunos per\u00ed\u00adodos o fases, que encuentran su punto de divisi\u00f3n en los ss. VII-VIII y en el concilio de Trento. Estas fases, aunque diversamente caracterizadas, est\u00e1n entre s\u00ed\u00ad en sucesi\u00f3n de continuidad v de desarrollo.<\/p>\n<p>a) Del s. ii a la mitad del s. vii. Este per\u00ed\u00adodo, globalmente considerado, se caracteriza por los siguientes hechos: 1) Se forman las -> lenguas lit\u00fargicas. En Oriente son varias, mientras que en Occidente se impone finalmente el lat\u00ed\u00adn. 2) Se hacen verdaderas y propias traducciones, que, sin embargo, afectan en primer lugar a la biblia para las iglesias que no usan el griego. 3) A partir del s. III se fijan los primeros textos eucol\u00f3gicos en las diversas \u00e1reas lit\u00fargicas; gradualmente las iglesias particulares enriquecen cada vez m\u00e1s su patrimonio eucol\u00f3gico, que de vez en cuando intercambian. De ordinario no se traduce, sino que se elabora, teniendo presentes las culturas y tradiciones propias. 4) No se excluyen, sin embargo, verdaderas traducciones, especialmente en las iglesias que poco a poco se constituyen en dependencia de otras. Los predicadores del evangelio y los monjes contribuyen a difundir los textos lit\u00fargicos de sus iglesias de origen. 5) En Occidente tiene lugar el paso del griego al lat\u00ed\u00adn. En general no se traduce, aunque es posible encontrar, especialmente en el rito ->  ambrosiano, cierta similitud de algunas f\u00f3rmulas latinas con las orientales. Incluso los textos cantados, donde la dependencia inicial pod\u00ed\u00ada ser mayor, acaban haci\u00e9ndose totalmente independientes. Este per\u00ed\u00adodo es en su conjunto muy interesante y quiz\u00e1 paradigm\u00e1tico, no tanto por el tema espec\u00ed\u00adfico de la traducci\u00f3n cuanto por los problemas anejos a \u00e9l. Su estudio podr\u00ed\u00ada abrir perspectivas para el planteamiento de una serie de problemas [traducci\u00f3n, -> adaptaci\u00f3n, ->  creatividad] que hoy est\u00e1 afrontando la ->  reforma lit\u00fargica.<\/p>\n<p>b) De la segunda mitad del s. vii al concilio de Trento. A partir de este per\u00ed\u00adodo, algunas lenguas lit\u00fargicas ya se han estabilizado, y se han formado diversas colecciones de formularios, aunque no ha desaparecido la creaci\u00f3n de nuevas composiciones eucol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Mientras que en Occidente existe una sola lengua, el lat\u00ed\u00adn, en Oriente la liturgia se celebra en diversas lenguas; algunos factores (rupturas entre las iglesias incluso por cismas y herej\u00ed\u00adas, impulso misionero, razones pol\u00ed\u00adticas y la invasi\u00f3n \u00e1rabe) mantienen siempre abierta la posibilidad de la traducci\u00f3n. Precisamente en Oriente, en la iglesia bizantina, se codifica en 1190 un principio del gran canonista Teodoro Balsam\u00f3n, patriarca de Antioqu\u00ed\u00ada: \u00abLos que son ortodoxos en todo, pero ignoran completamente la lengua griega, celebrar\u00e1n en su propia lengua, con tal que tengan ejemplares sin variantes de las oraciones habituales, traducidos de rollos bien escritos en letra griega\u00bb&#8216;. El principio permite la traducci\u00f3n de la liturgia bizantina en lengua estaroslava; en la \u00e9poca moderna, la misma liturgia se traduce al rumano (s. xvl) y a las lenguas de los diversos pa\u00ed\u00adses por los que los orientales se hab\u00ed\u00adan desperdigado: en t\u00e1rtaro y en tciuervac (en la regi\u00f3n de los Urales), en chino (1866), en alban\u00e9s (1860) y en japon\u00e9s (1873). Sin embargo, al principio bizantino se le hacen oposiciones y restricciones. Los ucranianos en el exilio se niegan a traducir su liturgia. La curia romana dificulta la traducci\u00f3n: basta pensar en el conflicto por la introducci\u00f3n de la lengua h\u00fangara en la liturgia.<\/p>\n<p>En Occidente, el lat\u00ed\u00adn es la lengua lit\u00fargica indiscutida; pero ya en la segunda mitad del s. Ix los santos Cirilo y Metodio emprenden la traducci\u00f3n de la liturgia romana a la lengua eslava. \u00abAl final del primer milenio -escribe Landotti- se encuentran los primeros s\u00ed\u00adntomas de una cuesti\u00f3n de la lengua lit\u00fargica. Efectivamente, cada vez se hace m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil comprender el lat\u00ed\u00adn, sea porque son evangelizados nuevos pueblos residentes fuera de los confines del antiguo imperio, sea porque dentro de esos confines se van formando las nuevas lenguas vulgares\u00bb&#8216;. Estas nuevas lenguas asumen progresivamente su personalidad propia y se convierten as\u00ed\u00ad en un instrumento adecuado para la predicaci\u00f3n, la homil\u00ed\u00ada y las devociones populares; hay alg\u00fan intento, muy parcial, de traducci\u00f3n lit\u00fargica. Las poblaciones de lengua germ\u00e1nica se encuentran entre aquellas que m\u00e1s sienten la exigencia del uso de la lengua vulgar, y donde sin duda se manifiesta de un modo m\u00e1s claro la iniciativa de traducci\u00f3n de los textos lit\u00fargicos La reforma protestante asume esta exigencia, haciendo de ella uno de los motivos de oposici\u00f3n a Roma. En el \u00e1mbito de la reforma tiene lugar la traducci\u00f3n de la biblia; el culto, en todos sus elementos, se celebra en lengua vulgar; con Calvino se afirma que se debe celebrar exclusivamente en lengua vulgar.<\/p>\n<p>c) El concilio de Trento se enfrenta en dos ocasiones con el problema de la lengua, y en la sesi\u00f3n 22\u00c2\u00aa. del 17 de septiembre de 1562, aprueba la orientaci\u00f3n definitiva. La afirmaci\u00f3n protestante (missam non nisi in lingua vulgari, quam omnes intelligant, celebrara debere) se recibe en el concilio en el sentido dogm\u00e1tico que le atribuye Calvino, por lo cual, en oposici\u00f3n, se decide la conservaci\u00f3n del lat\u00ed\u00adn como \u00fanica lengua para la celebraci\u00f3n lit\u00fargica en Occidente. Las decisiones del concilio, sin embargo, no interrumpen el ritmo de la publicaci\u00f3n de los leccionarios y misales en lengua vulgar, precisamente porque en el plano disciplinar los t\u00e9rminos usados por el concilio dejan de hecho, intencionalmente o no, alguna posibilidad. S\u00f3lo en 1661, por solicitud de los obispos franceses, Alejandro VII amenaza con la excomuni\u00f3n a Voisin y pone en el \u00ed\u00adndice de libros prohibidos su Missale romanum e latino idiomate ad gallicam vulgarem linguam conversum, et typis evulgatum. Se trata de un hecho aislado, que no implica una praxis de intraducibilidad. Contin\u00faan public\u00e1ndose traducciones, aunque se debe registrar otra condena a la traducci\u00f3n de Nicol\u00e1s Le Tourneux (17 de septiembre de 1695), sospechosa de jansenismo. Con el progreso de la imprenta, las traducciones para uso de los fieles se hacen cada vez m\u00e1s amplias y numerosas, permaneciendo, sin embargo, siempre excluida su utilizaci\u00f3n lit\u00fargica. Este desarrollo plantea las premisas para las posteriores decisiones que tomar\u00e1 el Vat. II.<\/p>\n<p>3. LA SITUACI\u00ed\u201cN ACTUAL. a) Orientaciones del Vat. II. El uso de la lengua vulgar en la liturgia es uno de los temas m\u00e1s ampliamente discutidos por la asamblea conciliar. Ya la consulta promovida por el card. Tardini como preparaci\u00f3n al concilio recoge un amplio abanico de opiniones y propuestas. La constituci\u00f3n apost\u00f3lica Veterum sapientia, de febrero de 1962, publicada un mes antes de la discusi\u00f3n del esquema conciliar, suscita aprensi\u00f3n, como si con esta autorizada intervenci\u00f3n se quisiese bloquear u orientar la investigaci\u00f3n. El concilio, al afrontar la cuesti\u00f3n, se sit\u00faa no en el plano doctrinal (a lo que se hab\u00ed\u00ada visto obligado el tridentino por la posici\u00f3n de los protestantes), sino en el pastoral. Considerando la naturaleza pastoral y did\u00e1ctica de la liturgia, establece la posibilidad del uso de las lenguas vulgares en la liturgia; el problema de la traducci\u00f3n queda como secundario. De \u00e9l se habla solamente al final del n. 36 de la constituci\u00f3n lit\u00fargica del SC, para decir que tambi\u00e9n la traducci\u00f3n debe ser aprobada por la autoridad territorial competente. En el inmediato posconcilio, las primeras orientaciones se centran preferentemente en la traducci\u00f3n, para llegar a una introducci\u00f3n gradual de las lenguas vivas en la liturgia. Se afronta el tema de la amplitud que se debe dar a las lenguas vivas en la liturgia, el de la figura y preparaci\u00f3n del traductor, el de c\u00f3mo traducir y el del destinatario de la traducci\u00f3n. En abril de 1965, el Consilium programa un congreso, que se desarrolla en Roma del 9 al 13 de noviembre; en esta ocasi\u00f3n se tratan los diversos aspectos de la traducci\u00f3n lit\u00fargica con la participaci\u00f3n de los responsables de las conferencias episcopales \u00ab. Fruto de este estudio es la instrucci\u00f3n del 25 de enero de 1969, que traza las l\u00ed\u00adneas generales en materia de traducci\u00f3n (EDIL 1200-1242). La norma que dispone la existencia de una traducci\u00f3n \u00fanica para regiones que tienen una sola lengua (EDIL 298, 484, 981, 1202, 1241) debe ser revisada pronto a causa de dificultades e inconvenientes de tipo objetivo; con la carta del 6 de febrero de 1970, la Sagrada Congregaci\u00f3n para el culto divino da orientaciones muy claras para una pluralidad de traducciones (EDIL 2050-2055).<\/p>\n<p>b) Evoluci\u00f3n del problema de la traducci\u00f3n. El trabajo de traducci\u00f3n se hace ingente, y progresivamente pone en las manos de las asambleas los libros lit\u00fargicos renovados A lo largo de este trabajo aparecen una serie de problemas que se pueden agrupar en torno a los temas de la adaptaci\u00f3n y de la creaci\u00f3n de los textos lit\u00fargicos. Se comienza a pensar que quiz\u00e1 la autoridad central, m\u00e1s que ofrecer un texto para traducir, completamente estructurado en todas sus partes, podr\u00ed\u00ada hacer una redacci\u00f3n no del todo acabada, que pudiese ser punto de referencia para las diversas conferencias episcopales, sin obligaci\u00f3n de hacer simplemente una traducci\u00f3n puntual; podr\u00ed\u00ada bastar una correspondencia amplia en lo fundamental. Las \u00abpreces eucharisticae pro missis cum pueris et de reconciliatione\u00bb &#8216;\u00c2\u00b0 se mueven ya en esta l\u00ed\u00adnea. \u00abNos encontramos ante un cambio de direcci\u00f3n de notable importancia en lo referente a los textos lit\u00fargicos. Si este estilo llegase a ampliarse y generalizarse, se abrir\u00ed\u00ada un per\u00ed\u00adodo completamente nuevo para la expresi\u00f3n orante de la liturgia de resultados imprevisibles\u00bb. La problem\u00e1tica que se desarrolla en torno a la traducci\u00f3n lit\u00fargica va tomando ahora nuevas direcciones; una vez m\u00e1s se dan antes unos hechos casi premonitorios, sobre los que se reflexiona despu\u00e9s para llegar a la necesaria profundizaci\u00f3n y a ulteriores desarrollos \u00ab.<\/p>\n<p>II. Perspectiva ling\u00fc\u00ed\u00adstica<br \/>\nCuando los traductores de los textos lit\u00fargicos comenzaron su trabajo, se encontraron con una serie de problemas que no se esperaban. Los traductores de la biblia (el libro que abre siempre el camino a los otros libros lit\u00fargicos) se estaban enfrentando con ellos utilizando los datos de la ling\u00fc\u00ed\u00adstica moderna y de los primeros estudios te\u00f3ricos sobre la traducci\u00f3n hechos por Vinay, Fedorov y Cary. Tambi\u00e9n en el caso de la liturgia se intentaba proceder apoy\u00e1ndose en los \u00faltimos datos de la ling\u00fc\u00ed\u00adstica [-> Lengua\/Lenguaje lit\u00fargico]. Refiri\u00e9ndose a \u00e9stos, podemos se\u00f1alar algunos aspectos de la traducci\u00f3n lit\u00fargica.<\/p>\n<p>1. PROCEDIMIENTO LING\u00dc\u00ed\u008dSTICO DE LA TRADUCCI\u00ed\u201cN. a) \u00bfTraducci\u00f3n literal? En el \u00e1mbito de la ling\u00fc\u00ed\u00adstica tradicional era posible plantear el tema de la traducci\u00f3n literal, aunque siempre se discuti\u00f3 sobre la posibilidad o imposibilidad de llegar a realizar una operaci\u00f3n de ese g\u00e9nero. A partir de las nociones de arbitrariedad y valor del signo y del sistema ling\u00fc\u00ed\u00adstico, que se manifiestan tambi\u00e9n en el \u00e1mbito del lenguaje lit\u00fargico &#8216;\u00c2\u00b0, no es posible plantear el problema en aquellos t\u00e9rminos, precisamente porque la ling\u00fc\u00ed\u00adstica moderna procede en conformidad con datos y observaciones diferentes. Todo el proceso de la traducci\u00f3n debe tener siempre en cuenta que el paso de una lengua a otra se hace en referencia a unas estructuras, presentes a diversos niveles; solamente en su \u00e1mbito se puede actuar correctamente, aunque queden muchos aspectos por precisar.<\/p>\n<p>b) La traducci\u00f3n en relaci\u00f3n con los sistemas ling\u00fc\u00ed\u00adsticos. Dada la naturaleza del signo ling\u00fc\u00ed\u00adstico y el car\u00e1cter sistem\u00e1tico de la lengua [-> Lengua\/Lenguaje lit\u00fargico], el traductor tiende idealmente a traducir a la nueva lengua cada uno de los signos con su valor propio y a reconstruir un sistema que se imagina como parecido a la situaci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica de partida. En realidad, sin embargo, se esfuerza por reproducir un conjunto de signos de donde, al sumar sus diversas y m\u00faltiples relaciones, surja el significado global del texto base. La traducci\u00f3n se configura como un procedimiento ling\u00fc\u00ed\u00adstico de descodificaci\u00f3n de un mensaje para hacer una nueva recodificaci\u00f3n. Es como si el mensaje fuese desmontado pieza por pieza, desvisti\u00e9ndole casi de sus formas estructurales y asumiendo otras, permaneciendo en lo posible intacto su significado. En su carta sobre las traducciones, el Consilium escribe: \u00abAunque es imposible separar completamente&#8230; lo que se dice del modo de decirlo, es sin embargo necesario, cuando se traduce un mensaje de una lengua a otra, liberar el contenido del mensaje para darle una forma nueva\u00bb (EDIL 1207).<br \/>\nc) La traducci\u00f3n en relaci\u00f3n con las culturas y con las interlenguas. Dado que una lengua es siempre reflejo de una cultura, general o lit\u00fargica, el hecho de traducir comporta tambi\u00e9n el pasar de una cultura a otra. Desde el punto de vista estrictamente ling\u00fc\u00ed\u00adstico, el pasaje tiene lugar o bien expresando en la nueva lengua todos los aspectos culturales del texto ling\u00fc\u00ed\u00adstico que se debe traducir (sin embargo, a menudo faltan los medios ling\u00fc\u00ed\u00adsticos adecuados), o bien sustituyendo estos aspectos por otros an\u00e1logos de la comunidad ling\u00fc\u00ed\u00adstica para la que se traduce. El primer modo podr\u00ed\u00ada ser el adecuado para comunicar una cultura lit\u00fargica espec\u00ed\u00adfica, pero puede dar origen a un texto poco claro por causa de los frecuentes pr\u00e9stamos y calcos y por los continuos hechos verbales; el segundo se configura como una deshistorizaci\u00f3n y rehistorizaci\u00f3n, y puede dar origen a un texto ling\u00fc\u00ed\u00adsticamente perfecto, pero privado de los aspectos culturales propios del texto original. El traductor lit\u00fargico no desde\u00f1a este segundo modo; es m\u00e1s, lo utiliza; sin embargo, cuando debe dejar clara la especificidad de una peculiar cultura lit\u00fargica, ha de utilizar el primer modo. Su funci\u00f3n puede ser obstaculizada o facilitada por la ausencia o presencia de una interlengua lit\u00fargica espec\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>d) La traducci\u00f3n y las connotaciones. Una doble dificultad se le presenta al traductor ante las connotaciones: percibir su presencia y origen, y disponer de medios para reproducir las situaciones y contextos que las recreen. No todo esto puede ser obra suya; y tampoco todas las connotaciones pueden ser expresadas de nuevo, puesto que pertenecen al mundo subjetivo. Las connotaciones que dependen del modo de transmisi\u00f3n del mensaje (presencia o ausencia de ritos y gestos, uso de elementos visibles, concomitancia de c\u00e1nticos y m\u00fasica) dependen en parte de los que celebran. La obra del traductor se limita al texto escrito, aun sabiendo que se a\u00f1adir\u00e1n valores sem\u00e1nticos suplementarios, que restringir\u00e1n o ampliar\u00e1n el mensaje mismo; el \u00faltimo toque a la traducci\u00f3n (lo que no se debe olvidar desde el \u00e1ngulo del significado) lo da la asamblea celebrante y sus actores.<br \/>\ne) La traducci\u00f3n en la evoluci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica. El fen\u00f3meno de la evoluci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica determina que ninguna traducci\u00f3n pueda ser definitiva, sino relativa a un momento hist\u00f3rico de la lengua. Aqu\u00e9lla debe rehacerse continuamente, adecu\u00e1ndose al movimiento y a la direcci\u00f3n tomados por la lengua, insert\u00e1ndose en su ritmo hist\u00f3rico. El hecho de que una lengua sea un producto de la historia, nunca fijo, la hace configurarse como un proceso ling\u00fc\u00ed\u00adstico hist\u00f3rico. Ahora ya no es posible tener libros lit\u00fargicos que duren para siempre, sino que es necesario acostumbrarse a que se cambien cada cierto tiempo, no por una b\u00fasqueda de novedad, sino para llegar a situarse y a celebrar en el lenguaje del hombre hist\u00f3rico. Existe la tentaci\u00f3n continua, para el traductor lit\u00fargico, de situarse en una fase hist\u00f3rica de la lengua anterior a la actual, es decir, de usar t\u00e9rminos y locuciones que ya no est\u00e1n en uso, por el deseo instintivo de no romper con el pasado ling\u00fc\u00ed\u00adstico (existe de hecho un rechazo al cambio en el culto, incluso desde el punto de vista ling\u00fc\u00ed\u00adstico) y por dar al texto un cierto sabor arcaico y \u00e1ulico; as\u00ed\u00ad, por ejemplo, ha pasado con algunas f\u00f3rmulas del nuevo Misal Ambrosiano, y algo menos con el Romano. Sin embargo, el sustraerse a la evoluci\u00f3n de la lengua puede dificultar la comunicaci\u00f3n, generando hechos verbales y suscitando repulsas.<\/p>\n<p>2. POSIBILIDAD E IMPOSIBILIDAD DE LA TRADUCCI\u00ed\u201cN. a) Traducci\u00f3n y lengua m\u00e1gica. La historia confirma que a menudo se ha planteado desde diversas perspectivas el problema de la posibilidad y de la imposibilidad de la traducci\u00f3n de un texto lit\u00fargico. Considerando este problema no desde el punto de vista jur\u00ed\u00addico, sino desde la perspectiva ling\u00fc\u00ed\u00adstica, se debe poner en claro ante todo que las dificultades no se encuentran en la relaci\u00f3n de la lengua (con todos sus elementos) con la realidad; es decir, la ling\u00fc\u00ed\u00adstica no concibe el signo o la lengua indisoluble y necesariamente unidos a las cosas y a la realidad, como acontece con las palabras o f\u00f3rmulas m\u00e1gicas. Existe entre palabras y cosas una neta distinci\u00f3n, como si fueran dos mundos que se ordenan y se desarrollan de modo aut\u00f3nomo, con sus leyes propias. La palabra y la lengua no condicionan la realidad. En el \u00e1mbito cristiano, donde no hay palabras m\u00e1gicas y se hace un correcto planteamiento de la lengua, no hay dificultad en las traducciones. Sin embargo, una cierta oposici\u00f3n a la traducci\u00f3n nac\u00ed\u00ada en el pasado de una concepci\u00f3n de la sacralidad del lat\u00ed\u00adn que se acercaba a la interpretaci\u00f3n m\u00e1gica.<\/p>\n<p>b) Estructuras que facilitan o impiden la traducci\u00f3n. Las verdaderas dificultades nacen de las mismas lenguas, en cuanto que cada lengua a todos los niveles (de l\u00e9xico, gramatical, sint\u00e1ctico&#8230;) se estructura de un modo diferente de las otras. Sin embargo, no hay nunca una desigualdad total y radical entre las lenguas; hay universales, por lo que incluso entre lenguas muy diferentes es posible llegar a traducciones que reproduzcan el mensaje original, aunque imperfectamente. Los an\u00e1lisis realizados en el \u00e1mbito lit\u00fargico, al tiempo que ponen de manifiesto estos datos, demuestran tambi\u00e9n que no siempre este hecho debe considerarse de modo negativo. Es m\u00e1s; cabe comprobar que el mensaje lit\u00fargico contenido en el texto original, en algunos aspectos, puede expresarse mejor en otras lenguas, con mayor propiedad y exactitud, de acuerdo con las posibilidades y medios ling\u00fc\u00ed\u00adsticos que tengan esas lenguas. La idea de que el lat\u00ed\u00adn es la lengua que mejor puede expresar el lenguaje lit\u00fargico no es verdadera en todos sus aspectos y no puede defenderse desde la ling\u00fc\u00ed\u00adstica; no obstante, debe decirse que las diversas situaciones hist\u00f3ricas han llevado al lat\u00ed\u00adn cl\u00e1sico a modificarse de tal modo que se ha hecho apto para expresar lo m\u00e1s correctamente posible la realidad cristiana y lit\u00fargica. En esto las lenguas modernas tienen un largo camino que recorrer, impulsadas entre otras cosas por los repetidos intentos de traducci\u00f3n.<\/p>\n<p>c) Traducci\u00f3n de textos po\u00e9ticos. Otras dificultades le vienen a la traducci\u00f3n del car\u00e1cter po\u00e9tico y literario que puede tener el texto lit\u00fargico. El traductor se encuentra con que debe actuar sobre un terreno muy dif\u00ed\u00adcil, dado que todas esas connotaciones no est\u00e1n unidas a elementos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos espec\u00ed\u00adficos, sino -como escriben Wellek y Warrena un conjunto de factores relativos a los sonidos, al l\u00e9xico, a las formas gramaticales y sint\u00e1cticas, al estilo, al empleo de las im\u00e1genes, a los g\u00e9neros literarios o a la m\u00e9trica de la poes\u00ed\u00ada que supera la suma de estos factores. La literalidad del texto, dada precisamente por la masiva presencia de tales connotaciones, parece ser muy relativa a la subjetividad del autor y del lector. Hay quien afirma sin m\u00e1s que estos textos son intraducibles; otros, por el contrario, hablan de modalidades de traducci\u00f3n, aun admitiendo algunos l\u00ed\u00admites. Siguiendo las conclusiones del congreso de Bratislava sobre la traducci\u00f3n de las obras literarias, puede afirmarse que semejante acci\u00f3n puede llevarse a cabo solamente despu\u00e9s de una atenta interpretaci\u00f3n del texto. As\u00ed\u00ad pues, el paso que se debe realizar no es s\u00f3lo de lengua a lengua, de un sistema a otro, sino tambi\u00e9n de un sistema po\u00e9tico a otro, cada uno de los cuales se fundamenta sobre una peculiar, genial y secreta combinaci\u00f3n de elementos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos bien armonizados y dosificados, t\u00ed\u00adpicos de una tradici\u00f3n literaria. Todos los elementos contribuyen a crear el valor est\u00e9tico, armoniz\u00e1ndose, sucedi\u00e9ndose, superponi\u00e9ndose, descomponi\u00e9ndose, contrastando, interrumpi\u00e9ndose, repiti\u00e9ndose, rimando, desapareciendo o apareciendo como significado o como puro valor musical, determinan el conjunto est\u00e9tico. Por esto Jakobson, defensor de la posibilidad de la traducci\u00f3n literaria, precisa que en la poes\u00ed\u00ada es posible solamente la \u00abtransposici\u00f3n creadora\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>3. FIDELIDAD E INFIDELIDAD DE LA TRADUCCI\u00ed\u201cN. La afirmaci\u00f3n seg\u00fan la cual al traducir no se puede obtener una correspondencia puntual y exacta, determina el hecho de que la fidelidad en la traducci\u00f3n no puede buscarse solamente a trav\u00e9s del an\u00e1lisis de la correspondencia sem\u00e1ntica de cada uno de los signos. La fidelidad o infidelidad de la traducci\u00f3n es fruto de un conjunto de factores, sin que cada uno de ellos por s\u00ed\u00ad solo llegue a crearla. La fidelidad se encuentra condicionada por cada uno de los signos (por su valor y su pertenencia a un determinado campo sem\u00e1ntico, por su empleo dentro de la frase, por los signos que le acompa\u00f1an), por la capacidad expresiva de las estructuras ling\u00fc\u00ed\u00adsticas, por la existencia de interlenguas, por la posibilidad de recrear las connotaciones, por la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de la lengua. La fidelidad se refiere a la globalidad de los elementos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos y como tal es dif\u00ed\u00adcil medirla y verificarla. Actualmente no hay posibilidad de establecer unos criterios de verificaci\u00f3n diferentes de los criterios subjetivos de la intuici\u00f3n de una cierta correspondencia sem\u00e1ntica global. Es preciso mantener que \u00abtoda traducci\u00f3n no es otra cosa que el volver a expresar lo que se puede aprehender del texto original dentro de un sistema ling\u00fc\u00ed\u00adstico completamente diferente\u00bb; si el juicio sobre la fidelidad parte m\u00e1s de lo global que de lo particular, sin poder utilizar los instrumentos adecuados para semejante juicio, es f\u00e1cil explicarse por qu\u00e9 a menudo se ponen de manifiesto divergencias de opiniones sobre la fidelidad de los textos lit\u00fargicos traducidos. Las disparidades en el juicio dependen a menudo del modo diverso de concebir la traducci\u00f3n y de la referencia a algunos elementos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos, olvidando otros factores que tambi\u00e9n son sem\u00e1nticamente importantes. El trabajo de quien debe juzgar una traducci\u00f3n resulta hoy dif\u00ed\u00adcil; sin embargo, el conocimiento de la ling\u00fc\u00ed\u00adstica le facilita el trabajo, evitando la b\u00fasqueda de una imposible fidelidad.<\/p>\n<p>III. Perspectiva teol\u00f3gica<br \/>\n1. OBJECIONES TEOL\u00ed\u201cGICAS A LA TRADUCCI\u00ed\u201cN LIT\u00daRGICA. Para la introducci\u00f3n de la lengua vulgar en la liturgia se hac\u00ed\u00adan diversas objeciones de naturaleza m\u00e1s o menos teol\u00f3gico-pastoral: sacralidad de la lengua latina, ventajas de una lengua \u00fanica e inconvenientes de una pluralidad de lenguas para la ortodoxia de la celebraci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como peligro de irreverencia hacia los sagrados misterios. La decisi\u00f3n del concilio de Trento (DS 1749 y 1759) fue dictada por las preocupaciones dogm\u00e1ticas. En efecto, seg\u00fan la concepci\u00f3n de Calvino, la misa es palabra-predicaci\u00f3n y tiene un valor exclusivamente did\u00e1ctico; de donde se sigue que debe ser comprendida por los fieles. El concilio de Trento se preocup\u00f3 de defender contra esta posici\u00f3n el valor objetivo como sacrificio-sacramento de la misa, no unido necesariamente a la comprensi\u00f3n por parte de la asamblea ni dirigido principalmente a su instrucci\u00f3n. El resultado de la confrontaci\u00f3n determin\u00f3 el reconocimiento del valor did\u00e1ctico de la misa y la afirmaci\u00f3n del uso tradicional del lat\u00ed\u00adn en la celebraci\u00f3n, para no dar lugar a las interpretaciones protestantes. Cuando esta preocupaci\u00f3n desaparece y la reflexi\u00f3n sobre la sacralidad de la lengua se libera de eventuales influjos m\u00e1gico-religiosos, desaparece toda objeci\u00f3n teol\u00f3gica y surge con toda su genuina luz el valor altamente did\u00e1ctico de la liturgia, valor fundamentado incluso teol\u00f3gicamente. El Vat. II, hablando de la \u00ed\u00adndole did\u00e1ctica y pastoral de la liturgia, decreta el uso de la lengua vulgar y la traducci\u00f3n de los libros lit\u00fargicos (SC 36).<\/p>\n<p>2. VALOR TEOL\u00ed\u201cGICO DE UN TEXTO LIT\u00daRGICO TRADUCIDO. \u00abNo existen tantas liturgias -dice Pablo VI a los traductores- cuantas son las lenguas de las que se sirve la iglesia en los sagrados ritos; sino que la voz de la iglesia que celebra los divinos misterios y administra los sacramentos es y permanece siempre \u00fanica y la misma, aunque se exprese en diversos idiomas\u00bb (EDIL 1205). Ciertamente esto le viene a las traducciones de su referencia y dependencia del texto original, de ser, por ello, voz de la \u00fanica iglesia que ora, animada por el Esp\u00ed\u00adritu. Pero quiz\u00e1 existen otros aspectos, con respecto a los cuales debe entenderse la expresi\u00f3n de Pablo VI. Toda traducci\u00f3n, a pesar de los esfuerzos que se hagan, no es nunca exactamente la copia del texto latino; adem\u00e1s, en algunas ocasiones no se intenta siquiera hacer verdaderas traducciones, como en el caso de las oraciones eucar\u00ed\u00adsticas penitenciales. Podemos preguntarnos: \u00bfQu\u00e9 valor teol\u00f3gico tienen estos textos? \u00bfParticipan de la \u00ablex supplicandi, lex credendiT \u00bfSon la voz de la \u00fanica esposa de Cristo? Estas traducciones, incluso cuando difieren del texto oficial latino, pueden ser voz de la \u00fanica iglesia que ora y que celebra. La iglesia local, en cuanto est\u00e1 en comuni\u00f3n con las otras iglesias hermanas, hace presente y actualiza el misterio de Cristo en el tiempo y en el espacio, misterio que es \u00fanico, irrepetible, indivisible y eterno. En la iglesia local la palabra llega a ser verdaderamente traducida, haci\u00e9ndose realidad: la Palabra se hace carne. Se puede incluso pensar que el texto traducido asume un peculiar valor de testimonio de fe con respecto al texto latino. En efecto, \u00e9ste, si de hecho no entra en las celebraciones, es decir, si no se usa, no puede ser manifestaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n real de la oraci\u00f3n de la iglesia, ejercicio actual del sacerdocio de Cristo; tendr\u00ed\u00ada un valor de fe por muchos otros aspectos, pero no participar\u00ed\u00ada de la lex supplicandi objetiva e hist\u00f3rica, del ejercicio real del sacerdocio de Cristo; cosa que acontece, por el contrario, con el texto traducido utilizado por las iglesias normalmente. De modo que \u00ablas traducciones son la voz de la iglesia\u00bb (EDIL 1205), voz con acentos muy diversos, pero \u00fanica en su origen, porque es la voz de Cristo, del \u00fanico Sacerdote presente en la iglesia, que glorifica al Padre y santifica al hombre. Desde este punto de vista, las traducciones, adem\u00e1s de tener un valor teol\u00f3gico relativo al texto original, tienen tambi\u00e9n su intr\u00ed\u00adnseco testimonio de fe, al que se deber\u00e1 hacer referencia como fuente. Adem\u00e1s, en la b\u00fasqueda de la interpretaci\u00f3n de los textos lit\u00fargicos ya no podremos dirigirnos solamente al pasado, al origen, sino que trataremos de comprender tambi\u00e9n el presente, para recibir lo que las iglesias leen y creen a trav\u00e9s de sus traducciones. La cr\u00ed\u00adtica y la hermen\u00e9utica lit\u00fargica, para ser completas, deben abrir un nuevo cap\u00ed\u00adtulo y referirse tambi\u00e9n a las traducciones.<\/p>\n<p>G. Venturi<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Aldaz\u00e1bal J., Mejorar la traducci\u00f3n de las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas, en \u00abPhase\u00bb 88 (1975) 281-296; Bernal J., \u00bfTraducir o crear textos nuevos?, en \u00abPhase\u00bb 41 (1967) 446-458; Congreso de traducciones lit\u00fargicas en Roma (9-13 de nov. 1965), en \u00abPhase\u00bb 30 (1965)) 385-391; Farn\u00e9s P., Nominalismo lit\u00fargico (Fidelidad material a las palabras o fidelidad doctrinal al contenido), en \u00abPhase\u00bb 46 (1968) 366-371; Marsili S., Textos lit\u00fargicos para el hombre moderno, en \u00abConcilium\u00bb 42 (1969) 219-236; M\u00fagica J., Traducciones b\u00ed\u00adblicas: necesidad y problema, en \u00abPhase\u00bb 66 (1971) 511-520; Oriol J., La Instrucci\u00f3n sobre traducci\u00f3n de textos lit\u00fargicos, en \u00abPhase\u00bb 59 (1970) 502-507.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Perspectiva hist\u00f3rica: 1. Origen del problema de la traducci\u00f3n; 2. Desarrollo hist\u00f3rico: a) Del s. II a la mitad del s. VII, b) De la segunda mitad del s. VII al concilio de Trento, c) El concilio de Trento; 3. La situaci\u00f3n actual: a) Orientaciones del Vat. II, b) Evoluci\u00f3n del problema de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/traduccion-liturgica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTRADUCCION LITURGICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17174","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17174","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17174"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17174\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17174"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17174"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17174"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}