{"id":17179,"date":"2016-02-05T11:10:50","date_gmt":"2016-02-05T16:10:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corintios-segunda-carta-a-los\/"},"modified":"2016-02-05T11:10:50","modified_gmt":"2016-02-05T16:10:50","slug":"corintios-segunda-carta-a-los","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corintios-segunda-carta-a-los\/","title":{"rendered":"CORINTIOS (SEGUNDA CARTA A LOS)"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Ocasi\u00f3n y fecha de la carta. II. Estructura literaria. III. Teolog\u00ed\u00ada de la carta: 1. El apostolado de Pablo; 2. La teolog\u00ed\u00ada de las colectas; 3. Profundizaci\u00f3n personal en el sentido teol\u00f3gico del apostolado: a) Gloriarse, b) El \u00e1ngel de Satan\u00e1s, c) La Iglesia, \u00abnovia\u00bb de Cristo.<\/p>\n<p>I. OCASI\u00ed\u201cN Y FECHA DE LA CARTA. En \/lCor Pablo, aunque a veces de una forma muy tajante, se ocupa de los problemas de la comunidad, con la seguridad de que lo comprenden y lo aceptan; en 2Cor, por el contrario, se vislumbra un estado de tensi\u00f3n que no acaba de resolverse. Ha habido una crisis seria en las relaciones entre Pablo y los corintios. Las noticias hist\u00f3ricas seguras de que disponemos -y que sacamos de la misma carta- no nos permiten reconstruir este per\u00ed\u00adodo tan delicado m\u00e1s que en l\u00ed\u00adneas generales y apelando a hip\u00f3tesis.<\/p>\n<p>En un determinado momento surgieron en Corinto algunos aut\u00e9nticos oponentes. No se trata de los jud\u00ed\u00ados, que siempre hab\u00ed\u00adan atacado a Pablo; tampoco eran los paganos, para quienes el grupo cristiano no constitu\u00ed\u00ada ning\u00fan problema. Debi\u00f3 de tratarse de cristianos, y no de unos cristianos cualesquiera. El lenguaje especialmente \u00e1spero con que Pablo se refiere a ellos -los califica de \u00absuper-ap\u00f3stoles\u00bb (2Co 12:11)- hace pensar en personajes destacados, que debieron surgir en la comunidad de Corinto intentando darle un nuevo sello religioso. El hecho de que Pablo, polemizando con ellos, los llame \u00ablinaje de Abrah\u00e1n\u00bb (2Co 11:22-23) ha hecho pensar en su origen jud\u00ed\u00ado. \u00bfSe trat\u00f3 de judeocristianos, como en Galacia? \u00bfO bien, m\u00e1s probablemente, esos \u00absuperap\u00f3stoles\u00bb predicaban un cristianismo suyo particular, de cu\u00f1o alejandrino, caracterizado por restricciones y verticalismos asc\u00e9ticos, tal como aparecer\u00e1 luego, a partir del siglo II, en la secta de los encratitas? Seg\u00fan algunos autores (Beatrice), Apolo se habr\u00ed\u00ada separado de Pablo y se habr\u00ed\u00ada convertido en el fundador, ya en Corinto, de aquella secta. \u00bfO bien -es una tercera posibilidad, igualmente veros\u00ed\u00admil- se trat\u00f3 simplemente de un movimiento de desarrollo end\u00f3geno, de tipo piramidal, que, dada la efervescencia de la comunidad de Corinto y cierto influjo ambiental, llev\u00f3 a algunos a elaborar un tipo de cristianismo elitista, de \u00absabios\u00bb, de \u00abperfectos\u00bb, en oposici\u00f3n al que hab\u00ed\u00ada predicado Pablo?<br \/>\nNo es posible responder con certeza a estos interrogantes. El hecho es que la figura de Pablo qued\u00f3 empa\u00f1ada ante los ojos de los corintios, que llegaron a poner en rid\u00ed\u00adculo su manera de actuar. \u00abSus cartas -dec\u00ed\u00adan- son duras y fuertes, pero su presencia corporal es muy poca cosa, y su palabra, lamentable\u00bb (cf 2Co 10:10). De ello se sigui\u00f3 inevitablemente una tensi\u00f3n. El mismo Pablo se dirigi\u00f3 desde Efeso a Corinto, pero tropez\u00f3 con una situaci\u00f3n insostenible por lo que a \u00e9l se refer\u00ed\u00ada. Incluso le ofendieron p\u00fablicamente en una asamblea. Tuvo que abandonar la ciudad, pero no se dio por vencido. De vuelta a Efeso, o bien habi\u00e9ndose refugiado en el norte, escribi\u00f3 la \u00abcarta de muchas l\u00e1grimas\u00bb (cf 2Co 2:4) y envi\u00f3 a Corinto a Tito, conocido por su capacidad para organizar y de mediar entre las partes. Era el \u00faltimo intento, que, afortunadamente, tuvo un \u00e9xito positivo. Los corintios cambiaron de actitud. Pablo, debidamente informado, tom\u00f3 nota de ello con gozo y con temblor al mismo tiempo. Bajo la impresi\u00f3n positiva de una armon\u00ed\u00ada restablecida y con la finalidad de consolidarla, escribi\u00f3 al menos la primera parte de la que designamos como \u00absegunda carta a los Corintios\u00bb. Estamos al final del tercer viaje misionero de Pablo, probablemente en el a\u00f1o 57.<\/p>\n<p>II. ESTRUCTURA LITERARIA. La segunda carta a los Corintios presenta una estructura muy particular, que no ha dejado de plantear problemas. Despu\u00e9s del saludo (2Co 1:1-2) y de la acostumbrada acci\u00f3n de gracias (2Co 1:3-7), encontramos una primera parte que se desarrolla con cierta homogeneidad -plantea algunas dificultades la secci\u00f3n 6,14-7,1&#8211; desde 1,8 hasta 7,16; Pablo habla de su apostolado.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n tenemos otra parte que se extiende desde 8,1 hasta 9,11. Desarrolla un tema de fondo unitario: las colectas por la Iglesia de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Luego encontramos un largo p\u00e1rrafo de car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico, de estilo vibrante y agitado, notablemente distinto del anterior. Es la \u00faltima parte de la carta, que se extiende des-de 10,1 hasta 13,10. Viene, finalmente, una calurosa exhortaci\u00f3n y el saludo final (13,11-13).<\/p>\n<p>Si las tres partes que constituyen como el esqueleto central de la carta son f\u00e1ciles de distinguir, no est\u00e1 clara su mutua relaci\u00f3n. No aparece por ninguna parte un hilo conductor que una de manera persuasiva la primera parte con la segunda, y sobre todo la segunda con la tercera. A prop\u00f3sito de la segunda parte se ha hablado, quiz\u00e1 con raz\u00f3n, de un min\u00fasculo tratado teol\u00f3gico relativo al tema de las colectas, que Pablo hac\u00ed\u00ada circular por todas las Iglesias griegas, a las que ped\u00ed\u00ada una ayuda en favor de los pobres de Jerusal\u00e9n. M\u00e1s tarde habr\u00ed\u00ada sido insertado en la segunda par-te precisamente porque Pablo, cuan-do la escribi\u00f3, estaba a punto de concluir todo el asunto de las colectas para llevar personalmente su resultado a Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>En la tercera parte no s\u00f3lo no aparece un hilo de vinculaci\u00f3n con las otras dos, sino que hay incluso algunos elementos literarios que la dejan aislada: el tono irritado y pol\u00e9mico en que est\u00e1 escrita no se aviene con el clima distensivo que encontramos en la primera parte. Adem\u00e1s, si esta parte fue realmente escrita junto con las otras dos, habr\u00ed\u00ada debido precederlas, l\u00f3gicamente, en vez de venir tras ellas. Todo esto hace plausible la hip\u00f3tesis de que la tercera parte nos conserva los pasajes m\u00e1s interesantes de la \u00abcarta de muchas l\u00e1grimas\u00bb, la tercera de todas, que de lo contrario se habr\u00ed\u00ada perdido por completo.<\/p>\n<p>Tendr\u00ed\u00adamos, en conclusi\u00f3n, una obra bien arreglada que, con la intenci\u00f3n de transmitir un material paulino abundante y precioso, habr\u00ed\u00ada unido juntamente en una sola carta todo lo que en su origen pertenec\u00ed\u00ada a tres escritos diversos.<\/p>\n<p>III. TEOLOG\u00ed\u008dA DE LA CARTA. No menos que la de la primera, la teolog\u00ed\u00ada de la segunda ep\u00ed\u00adstola a los Corintios merece el nombre de \u00abteolog\u00ed\u00ada aplicada\u00bb. Pero mientras que en la primera la aplicaci\u00f3n se hac\u00ed\u00ada a la situaci\u00f3n de la comunidad, el objeto de \u00e9sta es, en la primera y en la tercera parte, la persona misma de Pablo, su vida apost\u00f3lica, vista desde fuera y desde dentro.<\/p>\n<p>1. EL APOSTOLADO DE PABLO. El comienzo de la carta nos sit\u00faa en lo m\u00e1s vivo de la tensi\u00f3n que se hab\u00ed\u00ada creado entre Pablo y los corintios. Pablo vuelve a pensar en ella, habla de ella, siente todav\u00ed\u00ada todo su peso. En este desahogo confidencial hay algunos puntos en los que la re-flexi\u00f3n, brotando de la contingencia de la situaci\u00f3n, se hace m\u00e1s expresamente teol\u00f3gica e ilumina todo el resto.<\/p>\n<p>Por un conjunto de circunstancias que \u00e9l intenta aclarar, Pablo no ha podido dirigirse antes a Corinto, tal como hab\u00ed\u00ada prometido. \u00bfSe ha tratado de una incoherencia, de una ligereza? En la visita a Corinto, que de hecho logr\u00f3 hacer m\u00e1s tarde, pero que concluy\u00f3 con un fracaso clamoroso, se lo hab\u00ed\u00ada hecho ya observar alguno. Pablo reacciona con energ\u00ed\u00ada, revel\u00e1ndose al mismo tiempo el criterio de fondo que orienta toda su vida: el \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb de Dios en Jesucristo: \u00abEl Hijo de Dios, Jesucristo, a quien os hemos predicado Silvano, Timoteo y yo, no fue `s\u00ed\u00ad&#8217; y `no&#8217;, sino que fue `s\u00ed\u00ad&#8217;. Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en \u00e9l. Por eso, cuando glorificamos a Dios, decimos `am\u00e9n&#8217; por Jesucristo\u00bb (2Co 1:19-20).<\/p>\n<p>Un segundo punto que destaca en este p\u00e1rrafo, que podemos llamar introductorio (cf ,7), es una imagen compleja que Pablo aplica a su apostolado y que ayuda a comprender su significado. La imagen parece haber sido tomada de la celebraci\u00f3n del triunfo que un general victorioso sol\u00ed\u00ada hacer en su regreso a la capital. Aqu\u00ed\u00ad el gran vencedor es Dios: Pablo es como un bot\u00ed\u00adn de Dios, siempre disponible para \u00e9l, exhibido ante los hombres por Dios en la celebraci\u00f3n de su triunfo. Tambi\u00e9n se habla de un perfume, como el que sol\u00ed\u00ada haber en las celebraciones de este g\u00e9nero, pero que en la presentaci\u00f3n de la imagen hecha por Pablo tiene un doble resultado, un efecto de vida y un efecto de muerte: \u00abGracias sean dadas a Dios, que siempre nos hace triunfar en Cristo y descubre en todo lugar, mediante nosotros, la fragancia de su conocimiento. Porque somos el perfume que Cristo ofrece a Dios, tanto para los que se salvan como para los que se pierden: para \u00e9stos, olor de muerte que mata; para aqu\u00e9llos, olor de vida que da vida. \u00bfY qui\u00e9n est\u00e1 a la altura de tal misi\u00f3n?\u00bb (2,14-16).<\/p>\n<p>Se percibe una especie de doble dimensi\u00f3n: por una parte Pablo, totalmente \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb en su apostolado, se dedica plenamente a \u00e9l; por otra par-te, hay una acci\u00f3n de Dios, que se reserva la iniciativa y que lleva a Pablo en su triunfo. Pablo est\u00e1 disponible, pero advierte la falta de proporci\u00f3n entre el nivel en que Dios lo quiere y su situaci\u00f3n real. \u00bfC\u00f3mo se resolver\u00e1 esta antinomia? Pablo, siguiendo adelante en su exposici\u00f3n, da una primera respuesta: el apostolado, como presentaci\u00f3n de Cristo y de su evangelio, es propiamente una acci\u00f3n de Dios. Efectivamente, es Dios el que escribe en el coraz\u00f3n del hombre una especie de carta, que tiene a Cristo como contenido y que se hace legible por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. En esta situaci\u00f3n el hombre des-cubre dentro de s\u00ed\u00ad la nueva alianza y la nueva ley que Dios hab\u00ed\u00ada prometido por medio de Ezequiel (cf Eze 36:26) y de Jerem\u00ed\u00adas (cf Jer 31:31) en el AT: \u00abEs claro que vosotros sois una carta de Cristo redactada por m\u00ed\u00ad y escrita, no con tinta, sino con el Esp\u00ed\u00adritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de carne, en vuestros corazones\u00bb (2Co 3:3). Pablo, respecto a toda esta acci\u00f3n de Dios, no tiene m\u00e1s que una funci\u00f3n subordinada, secundaria: se siente un servidor, un servidor a quien Dios mismo cualifica, haci\u00e9ndolo id\u00f3neo (cf 2Co 3:4-6).<\/p>\n<p>Se necesita esta cualificaci\u00f3n por parte de Dios -y Pablo se encarga de subrayarlo- para el Servicio apost\u00f3lico. En efecto, no se trata de explicar a los dem\u00e1s la ley tal como lo hab\u00ed\u00ada hecho antes Pablo, muy probablemente, como jud\u00ed\u00ado, seg\u00fan el grupo de fariseos de los que formaba parte. Ellos, los fariseos, al ocuparse de la ley de Dios, la explicaban haciendo de ella un absoluto, pero que estaba siempre en sus manos en lo que se refer\u00ed\u00ada a su aplicaci\u00f3n casu\u00ed\u00adstica. La ley de Dios puesta en manos del hombre es m\u00e1s f\u00e1cil de explicar, pero se trata entonces de una \u00abletra que mata\u00bb (2Co 3:6). Por el contrario, al prestar servicio a una acci\u00f3n que, teniendo al Esp\u00ed\u00adritu Santo por protagonista, supera por completo el nivel del hombre, nos encontramos con una situaci\u00f3n rica en sorpresas y humanamente incontrolable, pero que es el camino de la vida: \u00abPues la letra mata, pero el esp\u00ed\u00adritu da vida\u00bb (2Co 3:6).<\/p>\n<p>Pablo se esfuerza en precisar ulteriormente la naturaleza de este servicio suyo, desarrollando la confrontaci\u00f3n con el AT, que estaba ya impl\u00ed\u00adcita en la contraposici\u00f3n entre letra y Esp\u00ed\u00adritu. Recurre entonces a Mois\u00e9s, encargado tambi\u00e9n \u00e9l de un servicio de mediaci\u00f3n. Se trata de un servicio arduo, pero que transformaba la vida y la persona. Lo mismo, y m\u00e1s a\u00fan, ocurre en el caso de Pablo y de sus colaboradores: est\u00e1n metidos plena-mente en el movimiento del Esp\u00ed\u00adritu, que por una parte les permite desarrollar el servicio con toda la libertad y la franqueza requerida; por otra, precisamente mientras lo est\u00e1n desarrollando, los cambia y los transforma, reproduciendo tambi\u00e9n en ellos como en los cristianos a los que va dirigido su servicio los rasgos de Cristo (cf 2Co 3:7-18). Pablo puede concluir entonces: \u00abPorque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo, el Se\u00f1or; nosotros somos vuestros siervos por amor de Jes\u00fas. Pues el mismo Dios que dijo: `Brille la luz de entre las tinieblas&#8217;, ilumin\u00f3 nuestros corazones para que brille el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el rostro de Cristo\u00bb (2Co 4:5-6).<\/p>\n<p>En este punto de su reflexi\u00f3n Pablo no se pregunta ya sobre la posibilidad de prestar adecuadamente un servicio de ese g\u00e9nero. Sabe y siente que existe esta posibilidad, como un don que Dios le concede continua-mente. Sigue habiendo un dualismo, pero que es aceptado con facilidad. El servicio que sabe que se le ha con-fiado es un tesoro precioso; \u00e9l, Pablo, que es su portador, es como una \u00abvasija de barro\u00bb, inadecuada para contener tan valioso tesoro. Todas las dificultades con que tropieza y que le hacen sentir su realidad de \u00abvasija de barro\u00bb cambian de signo en un momento determinado. Son como un espacio vac\u00ed\u00ado a trav\u00e9s del cual pasa la energ\u00ed\u00ada de Dios. Son tambi\u00e9n la ocasi\u00f3n concreta para expresar en su persona la voluntad de entrega hasta la muerte que \u00e9l anuncia en Cristo.<\/p>\n<p>Incluso aquello que en Pablo, como en Cristo, tiene un aspecto de muerte, se convierte para los dem\u00e1s, misteriosamente, en un coeficiente de vida (cf 2Co 3:7-12). Toda esta reflexi\u00f3n se hace con entusiasmo, pero sin hacer de Pablo un fan\u00e1tico. Este tipo de vida-l\u00ed\u00admite lo lleva hacia la perspectiva futura de la resurrecci\u00f3n: \u00abPues el peso moment\u00e1neo y ligero de nuestras penalidades produce, sobre toda medida, un peso eterno de gloria para los que no miramos las cosas que se ven, sino las que no se ven (2Co 4:17).<\/p>\n<p>Ampliando a todos su exposici\u00f3n, Pablo presenta la perspectiva del m\u00e1s all\u00e1 con una imagen afortunada: el m\u00e1s all\u00e1 es como un bell\u00ed\u00adsimo vestido nuevo, pero que nos gustar\u00ed\u00ada poner encima del que tenemos. Resulta dif\u00ed\u00adcil quitarnos el vestido de ahora, morir, a pesar de la situaci\u00f3n precaria y penosa de alejamiento del Se\u00f1or, de destierro, en que nos encontramos. Lo importante es vivir plenamente el presente. Habr\u00e1 sin duda alguna, y ser\u00e1 decisivo para nuestro m\u00e1s all\u00e1, un juicio, por el que todos tendremos que pasar, ante el \u00abtribunal de Cristo\u00bb (2Co 5:10), y que se referir\u00e1 precisamente a nuestro comportamiento actual (cf 2Co 5:1-10). Se va precisando el cuadro teol\u00f3gico del apostolado de Pablo. Queda, sin embargo, por aclarar un elemento importante: el motivo secreto que impulsa a Pablo a este compromiso sin tregua es el amor de Cristo, que hace presi\u00f3n sobre \u00e9l (cf 5,14). Alcanzado por el amor de Cristo Pablo no logra ya pertenecerse a s\u00ed\u00ad mismo: su vida est\u00e1 asumida en la espiral ascendente de Dios y de los dem\u00e1s, tal como lo estuvo la de Cristo (cf 5,11-15).<\/p>\n<p>2. LA TEOLOG\u00ed\u008dA DE LAS COLECTAS. La colecta de fondos para las iglesias pobres de Jerusal\u00e9n es ante todo, para Pablo, un problema pr\u00e1ctico que es tratado como tal: Pablo encarga a Tito que realice el programa debidamente detallado, estimula a las diversas comunidades para que preparen y entreguen a su debido tiempo los donativos y, en general, para que compitan en generosidad.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de los aspectos organizativos hay un trasfondo teol\u00f3gico en el que Pablo insiste m\u00e1s ampliamente. La iniciativa hab\u00ed\u00ada nacido ya en una perspectiva teol\u00f3gica, como expresi\u00f3n y signo de la unidad y de la reciprocidad de la Iglesia (cf G\u00e1l 2:6-10). El marco teol\u00f3gico que Pablo pone ahora a las colectas se mueve en tres dimensiones paralelas y convergentes. En primer lugar, la dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica: \u00abVosotros ya conoc\u00e9is la generosidad de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, el cual siendo rico se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza\u00bb (G\u00e1l 8:9). Como muestra la comparaci\u00f3n con el himno cristol\u00f3gico (cf Flp 2:6-8), se trata con toda probabilidad de aquella opci\u00f3n de expropiaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, hasta el don supremo, que Cristo hombre escogi\u00f3 como orientaci\u00f3n de toda su vida. \u00abSiendo rico\u00bb, con la posibilidad te\u00f3rica de hacer cualquier otra opci\u00f3n como Hijo de Dios, Cristo escogi\u00f3 el camino&#8217; del desprendimiento, del don, y precisamente mediante esta \u00abpobreza\u00bb suya los cristianos tuvieron la posibilidad de participar de su \u00abriqueza\u00bb, de su estado de Hijo de Dios; Cristo, que da y se da, tiene que vivir en cada cristiano. Los donativos para la colecta pueden suponer sacrificios; vale la pena hacerlos, ya que se encuadran en la actitud de oblatividad que el cristiano recibe de Cristo.<\/p>\n<p>Junto a esta dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica hay otra m\u00e1s general, referida di-rectamente a Dios, y que podemos llamar teol\u00f3gica. Asume aspectos di-versos: Dios -es lo primero que hay que subrayar- se presenta como el que da: \u00abHa repartido con generosidad a los pobres; su justicia permanece para siempre\u00bb (2Co 9:9, citan-do a Sal 111:9 seg\u00fan los LXX). La capacidad de don por parte de Dios debe ser imitada por el cristiano: Dios mismo, que pide esto, comunicar\u00e1 la posibilidad concreta de llevarlo a cabo. Dios da -es la segunda observaci\u00f3n- con largueza; los cristianos se ven invitados a hacer lo mismo, como en una competici\u00f3n de generosidad con su Dios. Cuanto m\u00e1s den a los otros, m\u00e1s generoso ser\u00e1 Dios con ellos. Finalmente -tercera observaci\u00f3n-, se trata de recordar que el don es realmente tal cuando se hace con gozo. Dar bajo el peso de una obligaci\u00f3n no ser\u00ed\u00ada hacer un regalo. A Dios le gusta esta actitud de don gozoso (cf 9,7).<\/p>\n<p>Est\u00e1 luego la dimensi\u00f3n eclesiol\u00f3gica, fundamental para Pablo, que representa el punto de llegada y de fusi\u00f3n de las otras. La Iglesia universal, \u00fanico pueblo de Dios, \u00fanica familia, tiende a un nivel de igualdad (is\u00f3t\u00e9s) respecto a cada una de las comunidades y hasta respecto a todos los individuos. No se trata de una nivelaci\u00f3n social impuesta desde fuera, sino de una exigencia end\u00f3gena de amor, de reciprocidad. La Iglesia ser\u00e1 tanto m\u00e1s ella misma, tanto m\u00e1s genuina y aut\u00e9ntica, cuanto m\u00e1s vea circular entre sus miembros la disponibilidad serena y gozosa para dar (cf 8,24).<\/p>\n<p>3. PROFUNDIZACI\u00ed\u201cN PERSONAL EN EL SENTIDO TEOL\u00ed\u201cGICO DEL APOSTOLADO. En la \u00faltima parte de la carta no aparecen aspectos teol\u00f3gicos francamente nuevos respecto a los que Pablo tuvo en cuenta en su larga exposici\u00f3n de la primera parte. Pero s\u00ed\u00ad se nota una profundizaci\u00f3n en los mismos que, dado el g\u00e9nero literario de autobiograf\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, resulta de particular inter\u00e9s. Los puntos en que insiste son tres.<\/p>\n<p>a) Gloriarse. El t\u00e9rmino (kauj\u00e1sthai y derivados), muy del gusto de Pablo, aparece en este contexto con bastante frecuencia (cf 10,8.12.15. 16.17; 11,12.16.18.30; 12,1.5.6.9.11). Puede traducirse por \u00abgloriarse, ufanarse\u00bb. Pero no se trata simplemente de una actitud horizontal, que afecta a la relaci\u00f3n entre los hombres. Se implica directamente a Dios, hasta el punto de que s\u00f3lo con referencia a \u00e9l parece admisible esta actitud de gloriarse: \u00abEl que quiera presumir (gloriarse) de algo, que presuma de lo que ha hecho en el Se\u00f1or\u00bb (10,17, citando a Jer 9:22.23). Se trata de considerar las cosas y las personas que pertenecen a Dios y a uno mismo al mismo tiempo, casi como un absoluto que se realiza y toma cuerpo en el \u00e1mbito de la persona que se ufana. Est\u00e1 claro, entonces, que existe un orgullo ilusorio y pecaminoso cuan-do, por ejemplo -como parecen hacer los adversarios de Pablo-, uno considera como propia la acci\u00f3n de Dios que se realiza en los dem\u00e1s. Pero hay tambi\u00e9n un orgullo leg\u00ed\u00adtimo: el que refiere siempre y directa-mente a Dios lo que es propio de Dios, aun cuando se encuentre en el estado de don en los hombres. Hay finalmente, y es \u00e9ste el aspecto m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico, un orgullo que se refiere a las propias lagunas y debilidades: \u00abDe m\u00ed\u00ad no presumir\u00e9, sino de mis flaquezas\u00bb (2Co 12:5). Esta expresi\u00f3n no es ret\u00f3rica, aunque s\u00ed\u00ad parad\u00f3jica. La experiencia apost\u00f3lica le ha ense\u00f1ado a Pablo que precisamente en lo que \u00e9l considera con raz\u00f3n como laguna y debilidad est\u00e1 escondido cierto absoluto de Dios. Se explica m\u00e1s detalladamente sobre ello al hablar del \u00ab\u00e1ngel de Satan\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>b) El \u00e1ngel de Satan\u00e1s. Obligado a hablar de experiencias de tipo ext\u00e1tico, de \u00abvisiones\u00bb con cierto contenido de revelaci\u00f3n, Pablo lo hace de mala gana e intentando camuflarse dentro de la generalidad impersonal de \u00abun hombre, un cristiano\u00bb (2Co 12:2). Corr\u00ed\u00ada Pablo el peligro de considerar esos dones de Dios como algo suyo, de gloriarse de ellos. Como ant\u00ed\u00addoto contra esta tendencia, \u00abme han clavado una espina en el cuerpo, un \u00e1ngel de Satan\u00e1s, que me abofetea para que no me haga un soberbio\u00bb (2Co 12:7). Se trataba, con toda probabilidad, de una enfermedad molesta, que debi\u00f3 limitar no poco la actividad de Pablo. Surgi\u00f3 entonces espont\u00e1neamente en su \u00e1nimo el recurso a la oraci\u00f3n, insistente y prolongada; poco a poco apareci\u00f3, sin embargo, en su conciencia una intuici\u00f3n, que \u00e9l no dud\u00f3 en atribuir a Dios: \u00abTres veces he pedido al Se\u00f1or que me saque esa espina, y las tres me ha respondido: `Te basta mi gracia, pues mi poder triunfa en las flaquezas\u00bb&#8216; (2Co 12:8-9). La enfermedad lo impulsaba a entregarse por completo al amor de Dios incluso en la programaci\u00f3n de su apostolado. Este abandono supone en Pablo una situaci\u00f3n de desprendimiento de s\u00ed\u00ad mismo, de \u00abpobreza\u00bb delante de Dios. Cuando m\u00e1s se f\u00ed\u00ada Pablo de Dios sin reservas, m\u00e1s hace pasar Dios a trav\u00e9s de \u00e9l su fuerza, que es la verdadera protagonista activa del apostolado de Pablo. Una vez comprendido esto, Pablo mira sus \u00abflaquezas\u00bb en relaci\u00f3n con la fuerza de Dios, de la que son ocasi\u00f3n, y deduce de todo ello un principio general: \u00abCon gusto, pues, presumir\u00e9 de mis flaquezas para que se muestre en m\u00ed\u00ad el poder de Cristo&#8230; Cuando me siento d\u00e9bil, es cuando soy m\u00e1s fuerte\u00bb (2Co 12:9b-10b).<\/p>\n<p>c) La Iglesia, \u00abnovia\u00bb de Cristo. La actividad apost\u00f3lica de Pablo, la que \u00e9l defiende con tanta energ\u00ed\u00ada en los tres \u00faltimos cap\u00ed\u00adtulos de la carta, va totalmente en beneficio de la \/ Iglesia. El tono literario agitado que mueve a Pablo a expresar toda la verdad tal como la siente nos ofrece visiones interesantes sobre el ideal de Iglesia que desea.<\/p>\n<p>Pablo reacciona en t\u00e9rminos en\u00e9rgicos, porque sus adversarios han tocado a su comunidad. Es el amor a \u00e9sta lo que le obliga a hablar as\u00ed\u00ad: \u00abTengo celos divinos de vosotros, porque os he desposado con un solo marido, os he presentado a Cristo como una virgen pura\u00bb (2Co 11:2). Pablo se atreve a poner su amor a la comunidad al nivel del de Dios. Movido por este amor celoso, Pablo quiere que la comunidad corresponda a las exigencias de Cristo, como una virgen pura a la del hombre que ama. A lo largo de su exposici\u00f3n, Pablo precisa esta imagen de forma m\u00e1s concreta: \u00abPoneos vosotros mismos a prueba. \u00bfNo reconoc\u00e9is que Jesucristo est\u00e1 en vosotros?\u00bb (2Co 13:5). La comunidad tiene que hacer transparente, en toda su conducta, la presencia de Cristo, a quien ella pertenece por completo.<\/p>\n<p>BIBL. Adem\u00e1s de ver la bibliograf\u00ed\u00ada correspondiente al art\u00ed\u00adculo anterior, cf: ALLO E.B., Deuxiime Epitre aux Corinthiens, Par\u00ed\u00ads 19562; BARRETT C.K., The Second Epistle to the Corinthians, Londres 1973; CARREZ M., La segunda carta a los Corintios, Verbo Divino, Estella 1986; FOURNISH V.P., II Corinthians. Nueva York 1985; HERINO J., La deuxi\u00e9me Epitre de St. Paul aux Corinthiens, Neuch\u00e1tel 1958; PLUMMER A., A Critica\/ and Exegetical Commentary on the Second Epistle of St. Paul to the Corinthians, Edimburgo 1956 (primera edici\u00f3n de 1915).<\/p>\n<p>U. Vanni<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>2Co 1-13<br \/>\nSumario: 1. Ocasi\u00f3n y fecha de la carta. II. Estructura literaria. III. Teolog\u00ed\u00ada de la carta: 1. El apostolado de<br \/>\nPablo; 2. La teolog\u00ed\u00ada de las colectas; 3. Profundizaci\u00f3n personal en el sentido teol\u00f3gico del apostolado: a)<br \/>\nGloriarse, b) El \u00e1ngel de Satan\u00e1s, c) La Iglesia, \u2020\u0153novia\u2020\u009d de Cristo.<br \/>\n567<br \/>\n1. OCASION Y FECHA DE LA CARTA.<br \/>\nEn \/1 Co Pablo, aunque a veces de una forma muy tajante, se ocupa de los problemas de la comunidad, con la seguridad de que lo comprenden y lo aceptan; en 2Co, por el contrario, se vislumbra un estado de tensi\u00f3n que no acaba de resolverse. Ha habido una crisis seria en. las relaciones entre Pablo y los corintios. Las noticias hist\u00f3ricas seguras de que disponemos -y que sacamos de la misma carta- no nos permiten reconstruir este per\u00ed\u00adodo tan delicado m\u00e1s que en l\u00ed\u00adneas generales y apelando a hip\u00f3tesis.<br \/>\nEn un determinado momento surgieron en Corinto algunos aut\u00e9nticos oponentes. No se trata de los jud\u00ed\u00ados, que siempre hab\u00ed\u00adan atacado a Pablo; tampoco eran los paganos, para quienes el grupo cristiano no constitu\u00ed\u00ada ning\u00fan problema. Debi\u00f3 de tratarse de cristianos, y no de unos cristianos cualesquiera. El lenguaje especialmente \u00e1spero con que Pablo se refiere a ellos -los califica de \u2020\u0153superap\u00f3s-toles\u2020\u009d(2Co 12,11 )-hace pensar en personajes destacados, que debieron surgir en la comunidad de Corinto intentando darle un nuevo sello religioso. El hecho de que Pablo, polemizando con ellos, los llame \u2020\u0153linaje de Abrah\u00e1n\u2020\u009d 2Co 11,22-23) ha hecho pensar en su origen jud\u00ed\u00ado. \u00bfSe trat\u00f3 de judeo-cristianos, como en Galacia? \u00bfO bien, m\u00e1s probablemente, esos \u2020\u0153superap\u00f3stoles\u2020\u009d predicaban un cristianismo suyo particular, de cu\u00f1o alejandrino, caracterizado por restricciones y verticalismos asc\u00e9ticos, tal como aparecer\u00e1 luego, a partir del siglo II, en la secta de los en-cratitas? Seg\u00fan algunos autores (Bea-trice), Apolo se habr\u00ed\u00ada separado de Pablo y se habr\u00ed\u00ada convertido en el fundador, ya en Corinto, de aquella secta. \u00bfO bien -es una tercera posibilidad, igualmente veros\u00ed\u00admil- se trat\u00f3 simplemente de un movimiento de desarrollo end\u00f3geno, de tipo piramidal, que, dada la efervescencia de la comunidad de Corinto y cierto influjo ambiental, llev\u00f3 a algunos a elaborar un tipo de cristianismo elitista, de \u2020\u0153sabios\u2020\u009d, de \u2020\u0153perfectos\u2020\u009d, en oposici\u00f3n al que hab\u00ed\u00ada predicado Pablo?<br \/>\nNo es posible responder con certeza a estos interrogantes. El hecho es que la figura de Pablo qued\u00f3 empa\u00f1ada ante los ojos de los corintios, que llegaron a poner en rid\u00ed\u00adculo su manera de actuar. \u2020\u0153Sus cartas<br \/>\n-dec\u00ed\u00adan- son duras y fuertes, pero su presencia corporal es muy poca cosa, y su palabra, lamentable\u2020\u009d 2Co 10,10). De ello se sigui\u00f3 inevitablemente una tensi\u00f3n. El mismo Pablo se dirigi\u00f3 desde Efeso a Corinto, pero tropez\u00f3 con una situaci\u00f3n insostenible por lo que a \u00e9l se refer\u00ed\u00ada. Incluso le ofendieron p\u00fablicamente en una asamblea. Tuvo que abandonar la ciudad, pero no se dio por vencido. De vuelta a Efeso, o bien habi\u00e9ndose refugiado en el norte, escribi\u00f3 la \u2020\u0153carta de muchas l\u00e1grimas\u2020\u009d (2Co 2,4) y envi\u00f3 a Corinto a Tito, conocido por su capacidad para organizar y de mediar entre las partes. Era el \u00faltimo intento, que, afortunadamente, tuvo un \u00e9xito positivo. Los corintios cambiaron de actitud. Pablo, debidamente informado, tom\u00f3 nota de ello con gozo y con temblor al mismo tiempo. Bajo la impresi\u00f3n positiva de una armon\u00ed\u00ada restablecida y con la finalidad de consolidarla, escribi\u00f3 al menos la primera parte de la que designamos como \u2020\u0153segunda carta a los Corintios\u2020\u009d. Estamos al final del tercer viaje misionero de Pablo, probablemente en el a\u00f1o 57.<br \/>\n568<br \/>\nII. ESTRUCTURA LITERARIA.<br \/>\nLa segunda carta a los Corintios presenta una estructura muy particular, que no ha dejado de plantear problemas. Despu\u00e9s del saludo (2Co 1,1-2) y de la acostumbrada acci\u00f3n de gracias (2Co 1,3-7), encontramos una primera parte que se desarrolla con cierta homogeneidad -plantea algunas dificultades la secci\u00f3n 6,14-7,1-desde 2Co 1,8-7,16; Pablo habla de su apostolado.<br \/>\nA continuaci\u00f3n tenemos otra parte que se extiende desde 2Co 8,1-9,11. Desarrolla un tema de fondo unitario: las colectas por la Iglesia de Jerusal\u00e9n.<br \/>\nLuego encontramos un largo p\u00e1rrafo de car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico, de estilo vibrante y agitado, notablemente distinto del anterior. Es la \u00faltima parte de la carta, que se extiende desde 2Co 10,1-13,10. Viene, finalmente, una calurosa exhortaci\u00f3n y el saludo final (2Co 13,11-13).<br \/>\nSi las tres partes que constituyen como el esqueleto central de la carta son f\u00e1ciles de distinguir, no est\u00e1 clara su mutua relaci\u00f3n. No aparece por ninguna parte un hilo conductor que una de manera persuasiva la primera parte con la segunda, y sobre todo la segunda con la tercera. A prop\u00f3sito de la segunda parte se ha hablado, quiz\u00e1 con raz\u00f3n, de un min\u00fasculo tratado teol\u00f3gico relativo al tema de las colectas, que Pablo hac\u00ed\u00ada circular por todas las Iglesias griegas, a las que ped\u00ed\u00ada una ayuda en favor de los pobres de Jerusal\u00e9n. M\u00e1s tarde habr\u00ed\u00ada sido insertado en la segunda parte precisamente porque Pablo, cuando la escribi\u00f3, estaba a punto de concluir todo el asunto de las colectas para llevar personalmente su resultado a Jerusal\u00e9n.<br \/>\nEn la tercera parte no s\u00f3lo no aparece un hilo de vinculaci\u00f3n con las otras dos, sino que hay incluso algunos elementos literarios que la dejan aislada: el tono irritado y pol\u00e9mico en que est\u00e1 escrita no se aviene con el clima distensivo que encontramos en la primera parte. Adem\u00e1s, si esta parte fue realmente escrita junto con las otras dos, habr\u00ed\u00ada debido precederlas, l\u00f3gicamente, en vez de venir tras ellas. Todo esto hace plausible la hip\u00f3tesis de que la tercera parte nos conserva los pasajes m\u00e1s interesantes de la \u2020\u0153carta de muchas l\u00e1grimas\u2020\u009d, la tercera de todas, que de lo contrario se habr\u00ed\u00ada perdido por completo.<br \/>\nTendr\u00ed\u00adamos, en conclusi\u00f3n, una obra bien arreglada que, con la intenci\u00f3n de transmitir un material paulino abundante y precioso, habr\u00ed\u00ada unido juntamente en una sola carta todo lo que en su origen pertenec\u00ed\u00ada a tres escritos diversos.<br \/>\n569<br \/>\nIII. TEOLOGIA DE LA CARTA.<br \/>\nNo menos que la de la primera, la teolog\u00ed\u00ada de la segunda ep\u00ed\u00adstola a los Corintios merece el nombr\u00e9 de \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada aplicada\u2020\u009d. Pero mientras que en la primera la aplicaci\u00f3n se hac\u00ed\u00ada a la situaci\u00f3n de la comunidad, el objeto de \u00e9sta es, en la primera y en la tercera parte, la persona misma de Pablo, su vida apost\u00f3lica, vista desde fuera y desde dentro.<br \/>\n570<br \/>\n1. El apostolado de Pablo.<br \/>\nEl comienzo de la carta nos sit\u00faa en lo m\u00e1s vivo de la tensi\u00f3n que se hab\u00ed\u00ada creado entre Pablo y los corintios. Pablo vuelve a pensar en ella, habla de ella, siente todav\u00ed\u00ada todo su peso. En este desahogo confidencial hay algunos puntos en los que la reflexi\u00f3n, brotando de la contingencia de la situaci\u00f3n, se hace m\u00e1s expresamente teol\u00f3gica e ilumina todo el resto.<br \/>\nPor un conjunto de circunstancias que \u00e9l intenta aclarar, Pablo no ha podido dirigirse antes a Corinto, tal como hab\u00ed\u00ada prometido. \u00bfSe ha tratado de una incoherencia, de una ligereza? En la visita a Corinto, que de hecho logr\u00f3 hacer m\u00e1s tarde, pero que concluy\u00f3 con un fracaso clamoroso, se lo hab\u00ed\u00ada hecho ya observar alguno. PAblo reacciona con energ\u00ed\u00ada, revel\u00e1ndose al mismo tiempo el criterio de fondo que orienta toda su vida: el \u2020\u0153s\u00ed\u00ad\u2020\u2122 de Dios en Jesucristo: \u2020\u0153El Hijo de Dios, Jesucristo, a quien os hemos predicado Silvano, Timoteo y yo, no fue s\u00ed\u00ad\u2020\u2122y no\u2020\u2122, sino que fue s\u00ed\u00ad\u2020\u2122. Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en \u00e9l. Por eso, cuando glorificamos a Dios, decimos \u2020\u02dcam\u00e9n\u2020\u2122 por Jesucristo\u2020\u2122 (2Co 1,19-20).<br \/>\nUn segundo punt\u00f3 que destaca en este p\u00e1rrafo, que podemos llamar introductorio (cf 2Co 1,8-2,7), es una imagen compleja que Pablo aplica a su apostolado y que ayuda a comprender su significado. La imagen parece haber sido tomada de la celebraci\u00f3n del triunfo que un general victorioso sol\u00ed\u00ada hacer en su regreso a la capital. Aqu\u00ed\u00ad el gran vencedor es Dios: Pablo es como un bot\u00ed\u00adn de Dios, siempre disponible para \u00e9l, exhibido ante los hombres por Dios en la celebraci\u00f3n de su triunfo. Tambi\u00e9n se habla de un perfume, como el que sol\u00ed\u00ada haber en las celebraciones de este g\u00e9nero, pero que en la presentaci\u00f3n de la imagen hecha por Pablo tiene un doble resultado, un efecto de vida y un efecto de muerte: \u2020\u0153Gracias sean dadas a Dios, que siempre nos hace triunfar en Cristo y descubre en todo lugar, mediante nosotros, la fragancia de su conocimiento. Porque somos el perfume que Cristo ofrece a Dios, tanto para los que se salvan como para los que se pierden: para \u00e9stos, olor de muerte que mata; para aqu\u00e9llos, olor de vida que da vida. \u00bfY qui\u00e9n est\u00e1 a la altura de tal misi\u00f3n?\u2020\u2122 (2,14-1 6).<br \/>\nSe percibe una especie de doble dimensi\u00f3n: por una parte Pablo, totalmente \u2020\u0153s\u00ed\u00ad\u2020\u009d en su apostolado, se dedica plenamente a \u00e9l; por otra parte, hay una acci\u00f3n de Dios, que se reserva la iniciativa y que lleva a Pablo en su triunfo. Pablo est\u00e1 disponible- pero advierte la falta de proporci\u00f3n entre el nivel en que Dios lo quiere y su situaci\u00f3n real. \u00bfC\u00f3mo se resolver\u00e1 esta antinomia? Pablo, siguiendo adelante en su exposici\u00f3n, da una primera respuesta: el apostolado, como presentaci\u00f3n de Cristo y de su evangelio, es propiamente una acci\u00f3n de Dios. Efectivamente, es Dios el que escribe en el coraz\u00f3n del hombre una especie de carta, que tiene a Cristo como contenido y que se hace legible por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. En esta situaci\u00f3n el hombre descubre dentro de s\u00ed\u00ad la nueva alianza y la nueva ley que Dios hab\u00ed\u00ada prometido por medio de Ezequiel (Ez 36,26) y de Jerem\u00ed\u00adas (Jr 31,31) en el AT: \u2020\u0153Es claro que vosotros sois una carta de Cristo redactada por m\u00ed\u00ad y escrita, no con tinta, sino con el Esp\u00ed\u00adritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de carne, en vuestros corazones\u2020\u009d (2Co 3,3). Pablo, respecto a toda esta acci\u00f3n de Dios, no tiene m\u00e1s que una funci\u00f3n subordinada, secundaria: se siente un servidor, un servidor a quien Dios mismo cualifica, haci\u00e9ndolo id\u00f3neo (2Co 3,4-6).<br \/>\nSe necesita esta cualificaci\u00f3n por parte de Dios -y Pablo se encarga de subrayarlo- para el servicio apost\u00f3lico. En efecto, no se trata de explicar a los dem\u00e1s la ley tal como lo hab\u00ed\u00ada hecho antes Pablo, muy probablemente, como jud\u00ed\u00ado, seg\u00fan el grupo de fariseos de los que formaba parte. Ellos, los fariseos, al ocuparse de la ley de Dios, la explicaban haciendo de ella un absoluto, pero que estaba siempre en sus manos en lo que se refer\u00ed\u00ada a su aplicaci\u00f3n casu\u00ed\u00adstica. La ley de Dios puesta en manos del hombre es m\u00e1s f\u00e1cil de explicar, pero se trata entonces de una \u2020\u0153letra que mata\u2020\u009d (2Co 3,6). Por el contrario, al prestar servicio a una acci\u00f3n que, teniendo al Esp\u00ed\u00adritu Santo por protagonista, supera por completo el nivel del hombre, nos encontramos con una situaci\u00f3n rica en sorpresas y humanamente incontrolable, pero que es el camino de la vida: \u2020\u0153Pues la letra mata, pero el esp\u00ed\u00adritu da vida\u2020\u009d (2Co 3,6).<br \/>\nPablo se esfuerza en precisar ulteriormente la naturaleza de este servicio suyo, desarrollando la confrontaci\u00f3n con el AT, que estaba ya impl\u00ed\u00adcita en la contraposici\u00f3n entre letra y Esp\u00ed\u00adritu. Recurre entonces a Mois\u00e9s, encargado tambi\u00e9n \u00e9l de un servicio de mediaci\u00f3n. Se trata de un servicio arduo, pero que transformaba la vida y la persona. Lo mismo, y m\u00e1s a\u00fan, ocurre en el caso de Pablo y de sus colaboradores: est\u00e1n metidos plenamente en el movimiento del Esp\u00ed\u00adritu, que por una parte les permite desarrollar el servicio con toda la libertad y la franqueza requerida; por otra, precisamente mientras lo est\u00e1n desarrollando, los cambia y los transforma, reproduciendo tambi\u00e9n en ellos como en los cristianos a los que va dirigido su servicio los rasgos de Cristo (2Co 3,7-18). Pablo puede concluir entonces: \u2020\u0153Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo, el Se\u00f1or; nosotros somos vuestros siervos por amor de Jes\u00fas. Pues el mismo Dios que dijo: \u2020\u02dcBrille la luz de entre las tinieblas\u2020\u2122, ilumin\u00f3 nuestros corazones para que brille el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el rostro de Cristo\u2020\u009d (2Co 4,5-6).<br \/>\n571<br \/>\nEn este punto de su reflexi\u00f3n Pablo no se pregunta ya sobre la posibilidad de prestar adecuadamente un servicio de ese g\u00e9nero. Sabe y siente que existe esta posibilidad, como un don que Dios le concede continuamente. Sigue habiendo un dualismo, pero que es aceptado con facilidad. El servicio que sabe que se le ha confiado es un tesoro precioso; \u00e9l, Pablo, que es su portador, es como una \u2020\u0153vasija de barro\u2020\u009d, inadecuada para contener tan valioso tesoro. Todas las dificultades con que tropieza y que le hacen sentir su realidad de \u2020\u0153vasija de barro\u2020\u009d cambian de signo en un momento determinado. Son como un espacio vac\u00ed\u00ado a trav\u00e9s del cual pasa la energ\u00ed\u00ada de Dios. Son tambi\u00e9n la ocasi\u00f3n concreta para expresar en su persona la voluntad de entrega hasta la muerte que \u00e9l anuncia en Cristo.<br \/>\nIncluso aquello que en Pablo, como en Cristo, tiene un aspecto de muerte, se convierte para los dem\u00e1s, misteriosamente, en un coeficiente de vida (2Co 3,7-12). Toda esta reflexi\u00f3n se hace con entusiasmo, pero sin hacer de Pablo un fan\u00e1tico. Este tipo de vida-l\u00ed\u00admite lo lleva hacia la perspectiva futura de la resurrecci\u00f3n: \u2020\u0153Pues el peso moment\u00e1neo y ligero de nuestras penalidades produce, sobre toda medida, un peso eterno de gloria para los que no miramos las cosas que se ven, sino las que no se ven (2Co 4,17).<br \/>\nAmpliando a todos su exposici\u00f3n, Pablo presenta la perspectiva del m\u00e1s all\u00e1 con una imagen afortunada:<br \/>\nel m\u00e1s all\u00e1 es como un bell\u00ed\u00adsimo vestido nuevo, pero que nos gustar\u00ed\u00ada poner encima del que tenemos. Resulta dif\u00ed\u00adcil quitarnos el vestido de ahora, morir, a pesar de la situaci\u00f3n precaria y penosa de alejamiento del Se\u00f1or, de destierro, en que nos encontramos. Lo importante es vivir plenamente el presente. Habr\u00e1 sin duda alguna, y ser\u00e1 decisivo para nuestro m\u00e1s all\u00e1, un juicio, por el que todos tendremos que pasar, ante el \u2020\u0153tribunal de Cristo\u2020\u009d (5,10), y que se referir\u00e1 precisamente a nuestro comportamiento actual (2Co 5,1-10). Se va precisando el cuadro teol\u00f3gico del apostolado de Pablo. Queda, sin embargo, por aclarar un elemento importante: el motivo secreto que impulsa a Pablo a este compromiso sin tregua es el amor de Cristo, que hace presi\u00f3n sobre \u00e9l (cf 5,14). Alcanzado por el amor de Cristo Pablo no logra ya pertenecerse a s\u00ed\u00ad mismo: su vida est\u00e1 asumida en la espiral ascendente de Dios y de los dem\u00e1s, tal como lo estuvo la de Cristo (cf 5,11-15).<br \/>\n572<br \/>\n2. La teolog\u00ed\u00ada de las colectas.<br \/>\nLa colecta de fondos para las iglesias pobres de Jerusal\u00e9n es ante todo, para Pablo, un problema pr\u00e1ctico que es tratado como tal: Pablo encarga a Tito que realice el programa debidamente detallado, estimula a las diversas comunidades para que preparen y entreguen a su debido tiempo los donativos y, en general, para que compitan en generosidad.<br \/>\nPero m\u00e1s all\u00e1 de los aspectos organizativos hay un trasfondo teol\u00f3gico en el que Pablo insiste m\u00e1s ampliamente. La iniciativa hab\u00ed\u00ada nacido ya en una perspectiva teol\u00f3gica, como expresi\u00f3n y signo de la unidad y de la reciprocidad de la Iglesia (Ga 2,6-10). El marco teol\u00f3gico que Pablo pone ahora a las colectas se mueve en tres dimensiones paralelas y convergentes. En primer lugar, la dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica: \u2020\u0153Vosotros ya conoc\u00e9is la generosidad de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, el cual siendo rico se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza\u2020\u009d (8,9). Como muestra la comparaci\u00f3n con el himno cristol\u00f3gico (Flp 2,6-8), se trata con toda probabilidad de aquella opci\u00f3n de expropiaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, hasta el don supremo, que Cristo hombre escogi\u00f3 como orientaci\u00f3n de toda su vida. \u2020\u0153Siendo rico\u2020\u009d, con la posibilidad te\u00f3rica de hacer cualquier otra opci\u00f3n como Hijo de Dios, Cristo escogi\u00f3 el<br \/>\ncamino\u2020\u2122 del desprendimiento, del don, y precisamente mediante esta \u2020\u0153pobreza\u2020\u009d suya los cristianos tuvieron la posibilidad de participar de su \u2020\u0153riqueza\u2020\u009d, de su estado de.Hijo de Dios; Cristo, que da y se da, tiene que vivir en cada cristiano. Los donativos para la colecta pueden suponer sacrificios; vale la pena hacerlos, ya que se encuadran en la actitud de oblatividad que el cristiano recibe de Cristo.<br \/>\nJunto a esta dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica hay otra m\u00e1s general, referida directamente a Dios, y que podemos llamar teol\u00f3gica. Asume aspectos diversos: Dios -es lo primero que hay que subrayar- se presenta como el que da: \u2020\u0153Ha repartido con generosidad a los pobres; su justicia permanece para siempre\u2020\u009d (2Co 9,9, citando a SaI 111,9 seg\u00fan los LXX). La capacidad de don por parte de Dios debe ser imitada por el cristiano: Dios mismo, que pide esto, comunicar\u00e1 la posibilidad concreta de llevarlo acabo. Dios da-es la segunda observaci\u00f3n- con largueza; los cristianos se ven invitados a hacer lo mismo, como en una competici\u00f3n de generosidad con su Dios. Cuanto m\u00e1s den a los otros, m\u00e1s generoso ser\u00e1 Dios con ellos. Finalmente<br \/>\n-tercera observaci\u00f3n-, se trata de recordar que el don es realmente tal cuando se hace con gozo. Dar bajo el peso de una obligaci\u00f3n no ser\u00ed\u00ada hacer un regalo. A Dios le gusta esta actitud de don gozoso (cf 9,7).<br \/>\nEst\u00e1 luego la dimensi\u00f3n eclesiol\u00f3-gica, fundamental para Pablo, que representa el punto de llegada y de fusi\u00f3n de las otras. La Iglesia universal, \u00fanico pueblo de Dios, \u00fanica familia, tiende a un nivel de igualdad (is\u00f3tes) respecto a cada una de las comunidades y hasta respecto a todos los individuos. No se trata de una nivelaci\u00f3n social impuesta desde fuera, sino de una exigencia end\u00f3gena de amor, de reciprocidad. La Iglesia ser\u00e1 tanto m\u00e1s ella misma, tanto m\u00e1s genuina y aut\u00e9ntica, cuanto m\u00e1s vea circular entre sus miembros la disponibilidad serena y gozosa para dar (cf 8,24).<br \/>\n573<br \/>\n3. Profundizaci\u00f3n personal en el sentido teol\u00f3gico del aposTOLADO.<br \/>\nEn la \u00faltima parte de la carta no aparecen aspectos teol\u00f3gicos francamente nuevos respecto a los que Pablo tuvo en cuenta en su larga exposici\u00f3n de la primera parte. Pero s\u00ed\u00ad se nota una profundizaci\u00f3n en los mismos que, dado el g\u00e9nero literario de autobiograf\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, resulta de particular inter\u00e9s. Los puntos en que insiste son tres.<br \/>\n574<br \/>\na) Gloriarse.<br \/>\nEl t\u00e9rmino (kauj\u00e1s-thai y derivados), muy del gusto de Pablo, aparece en este contexto con bastante frecuencia (cf 10,8.12.15. 16.17; 11,12.16.18.30; 12,1.5.6.9.11). Puede traducirse por \u2020\u0153gloriarse, ufanarse\u2020\u009d. Pero no se trata simplemente de una actitud horizontal, que afecta a la relaci\u00f3n entre los hombres. Se implica directamente a Dios, hasta el punto de que s\u00f3lo con referencia a \u00e9l parece admisible esta actitud de gloriarse: \u2020\u0153El que quiera presumir (gloriarse) de algo, que presuma de lo que ha hecho en el Se\u00f1or\u2020\u009d (10,17, citando a Jr 9,22; Jr 9,23). Se trata de considerar las cosas y las personas que pertenecen a Dios y a uno mismo al mismo tiempo, casi como un absoluto que se realiza y toma cuerpo en el \u00e1mbito de la persona que se ufana. Est\u00e1 claro, entonces, que existe un orgullo ilusorio y pecaminoso cuando, por ejemplo -como parecen hacer los adversarios de Pablo-, uno considera como propia la acci\u00f3n de Dios que se realiza en los dem\u00e1s. Pero hay tambi\u00e9n un orgullo leg\u00ed\u00adtimo: el que refiere siempre y directamente a Dios lo que es propio de Dios, aun cuando se encuentre en el estado de don en los hombres. Hay finalmente, y es \u00e9ste el aspecto m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico, un orgullo que se refiere a las propias lagunas y debilidades: \u2020\u0153De m\u00ed\u00ad no presumir\u00e9, sino de mis flaquezas\u2020\u009d (2Co 12,5). Esta expresi\u00f3n no es ret\u00f3rica, aunque s\u00ed\u00ad parad\u00f3jica. La experiencia apost\u00f3lica le ha ense\u00f1ado a Pablo que precisamente en lo que \u00e9l considera con raz\u00f3n como laguna y debilidad est\u00e1 escondido cierto absoluto de Dios. Se explica m\u00e1s detalladamente sobre ello al hablar del \u2020\u0153\u00e1ngel de Satan\u00e1s\u2020\u009d.<br \/>\n575<br \/>\nb) El \u00e1ngel de Satan\u00e1s.<br \/>\nObligado a hablar de experiencias de tipo ext\u00e1tico, de \u2020\u0153visiones\u2020\u009d con cierto contenido de revelaci\u00f3n, Pablo lo hace de mala gana e intentando camuflarse dentro de la generalidad impersonal de \u2020\u0153un hombre, un cristiano\u2020\u009d (12,2). Corr\u00ed\u00ada Pablo el peligro de considerar esos dones de Dios como algo suyo, de gloriarse de ellos. Como ant\u00ed\u00addoto contra esta tendencia, \u2020\u0153me han clavado una espina en el cuerpo, un \u00e1ngel de Satan\u00e1s, que me abofetea para que no me haga un soberbio\u2020\u009d(12,7). Se trataba, con toda probabilidad, de una enfermedad molesta, que debi\u00f3 limitar no poco la actividad de Pablo. Surgi\u00f3 entonces espont\u00e1neamente en su \u00e1nimo el recurso a la oraci\u00f3n, insistente y prolongada; poco a poco apareci\u00f3, sin embargo, en su conciencia una intuici\u00f3n, que \u00e9l no dud\u00f3 en atribuir a Dios: \u2020\u0153Tres veces he pedido al Se\u00f1or que me saque esa espina, y las tres me ha respondido: \u2020\u02dcTe basta mi gracia, pues mi poder triunfa en las flaquezas\u2020\u009d (2Co 12,8-9). La enfermedad lo impulsaba a entregarse por completo al amor de Dios incluso en la programaci\u00f3n de su apostolado. Este abandono supone en Pablo una situaci\u00f3n de desprendimiento de s\u00ed\u00ad mismo, de \u2020\u0153pobreza\u2020\u009d delante de Dios. Cuando m\u00e1s se f\u00ed\u00ada Pablo de Dios sin reservas, m\u00e1s hace pasar Dios a trav\u00e9s de \u00e9l su fuerza, que es la verdadera protagonista activa del apostolado de Pablo. Una vez comprendido esto, Pablo mira sus \u2020\u0153flaquezas\u2020\u009d en relaci\u00f3n con la fuerza de Dios, de la que son ocasi\u00f3n, y deduce de todo ello un principio general: \u2020\u0153Con gusto, pues, presumir\u00e9 de mis flaquezas para que se muestre en m\u00ed\u00ad el poder de Cristo&#8230; Cuando me siento d\u00e9bil, es cuando soy m\u00e1s fuerte\u2020\u009d<br \/>\n2Co 12,9-10).<br \/>\n576<br \/>\nc) La Iglesia, \u2020\u0153novia\u2020\u009dde Cristo.<br \/>\nLa actividad apost\u00f3lica de Pablo, la que \u00e9l defiende con tanta energ\u00ed\u00ada en los tres \u00faltimos cap\u00ed\u00adtulos de la carta, va totalmente en beneficio de la \u00c2\u00a1Iglesia. El tono literario agitado que mueve a Pablo a expresar toda la verdad tal como la siente nos ofrece visiones interesantes sobre el ideal de Iglesia que desea.<\/p>\n<p>Pablo reacciona en t\u00e9rminos en\u00e9rgicos,-porque sus adversarios han tocado a su comunidad. Es el amor a \u00e9sta lo que le obliga a hablar as\u00ed\u00ad: \u2020\u0153Tengo celos divinos de vosotros, porque os he desposado con un solo mand\u00f3, os he presentado a Cristo como una virgen pura\u2020\u009d (2Co 11,2). Pablo se atreve a poner su amor a la comunidad al nivel del de Dios. Movido por este amor celoso, Pablo quiere que la comunidad corresponda a las exigencias de Cristo, como una virgen pura a la del hombre que ama. A lo largo de su exposici\u00f3n, Pablo precisa esta imagen de forma m\u00e1s concreta: \u2020\u0153Poneos vosotros mismos a prueba. \u00bfNo reconoc\u00e9is que Jesucris-ttv\u00e9st\u00e1 en vosotros?\u2020\u009d (2Co 13,5). La comunidad tiene que hacer transparente, en toda su conducta, la presencia d\u00e9 Cristo, a quien ella pertenece por completo.<br \/>\n577<br \/>\nBIBL. Adem\u00e1s de ver la bibliograf\u00ed\u00ada correspondiente al art\u00ed\u00adculo anterior, cf: Alio E.B., Deuxieme Epllre aux Corinthiens, Par\u00ed\u00ads i 9562; Barrett C.K., The Second Epistie lo the Co-rinthians, Londres 1973; Carrez M.,Lasegunda carta a los Corintios, Verbo Divino, Estella 1986; Fournish V.P., II Corinlhians, Nueva York 1985; H\u00e9ring J., La deuxieme Epitre de Si. Paul aux Corinthiens, Neuch\u00e1tel 1958; Plummer ?., A Cr\u00ed\u00adtical and Exegetical Commentary on the Second Epistie qf St. Paul lo the Corinthians, Edimburgo 1956 (primera edici\u00f3n de 1915).<br \/>\nU. Vanni<br \/>\n578<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Ocasi\u00f3n y fecha de la carta. II. Estructura literaria. III. Teolog\u00ed\u00ada de la carta: 1. El apostolado de Pablo; 2. La teolog\u00ed\u00ada de las colectas; 3. Profundizaci\u00f3n personal en el sentido teol\u00f3gico del apostolado: a) Gloriarse, b) El \u00e1ngel de Satan\u00e1s, c) La Iglesia, \u00abnovia\u00bb de Cristo. I. OCASI\u00ed\u201cN Y FECHA DE LA &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corintios-segunda-carta-a-los\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCORINTIOS (SEGUNDA CARTA A LOS)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17179","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17179","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17179"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17179\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17179"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17179"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17179"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}