{"id":17182,"date":"2016-02-05T11:10:58","date_gmt":"2016-02-05T16:10:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/efesios-carta-a-los\/"},"modified":"2016-02-05T11:10:58","modified_gmt":"2016-02-05T16:10:58","slug":"efesios-carta-a-los","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/efesios-carta-a-los\/","title":{"rendered":"EFESIOS (CARTA A LOS)"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Una cartapseud\u00f3nima: 1. La cuesti\u00f3n de los destinatarios; 2. La relaci\u00f3n con Colosenses; 3. La t\u00e9cnica literaria; 4. El pensamiento teol\u00f3gico. II. La situaci\u00f3n hist\u00f3rico-eclesial. III. La respuesta de la carta: 1. El tema de la Iglesia; 2. El tema de la vida cristiana. IV. Estructura.<\/p>\n<p>Entre los escritos m\u00e1s densos del NT, Ef ha sido comparada muchas veces con Rom, al menos para decir que, entre las cartas deuteropaulinas (o, en la hip\u00f3tesis de la autenticidad, entre las cartas de la cautividad), Ef ocupa el mismo lugar que tiene Rom entre las grandes cartas de t Pablo, sobre todo por la grandiosidad de su s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica, adem\u00e1s de por su fuerza expositiva. Al situar en su mismo centro ideal el tema de la Iglesia, la carta se presenta a la comunidad cristiana de todos los tiempos como una invitaci\u00f3n autorizada y urgente para ir siempre m\u00e1s all\u00e1 de la sociolog\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica superficial y para preocuparse de apoyar siempre la praxis de la Iglesia en la realidad mist\u00e9-rica de su ser.<\/p>\n<p>I. UNA CARTA PSEUD\u00ed\u201cNIMA. 1. LA CUESTI\u00ed\u201cN DE LOS DESTINATARIOS. Efesios presenta desde el principio una interesante dificultad textual: en 1,1 el nombre del lugar de destino, \u00aben Efeso\u00bb, que figura en algunas versiones, no pertenece probablemente al texto original. Falta realmente en el papiro m\u00e1s antiguo que contiene el epistolario paulino (el P46, en torno al a\u00f1o 200) y en los grandes c\u00f3dices BS, adem\u00e1s de en Or\u00ed\u00adgenes y en Basilio. Hay que recordar adem\u00e1s que Marci\u00f3n entend\u00ed\u00ada la carta como dirigida a \u00ablos laodicenses\u00bb (cf Tertuliano, Adv. Marc. 5,17). Esta \u00faltima hip\u00f3tesis (cf Col 4:16) merece ser tenida en consideraci\u00f3n. Efectivamente, por una parte no es veros\u00ed\u00admil la suposici\u00f3n de un espacio vac\u00ed\u00ado que hubiera que llenar en cada ocasi\u00f3n con un nombre distinto de ciudad (= carta circular; cf H. Schlier), bien porque no se conoce entre las cartas de la antig\u00fcedad ning\u00fan caso de este g\u00e9nero, bien porque en el mismo NT otros casos de cartas dirigidas a varias comunidades contienen una declaraci\u00f3n expresa de este hecho (cf G\u00e1l 1:2; 1Pe 1:1). Por otra parte, impresiona en Ef el tono gris y desprendido que se advierte en relaci\u00f3n con los destinatarios: no se les interpela nunca, los saludos finales son totalmente impersonales, no se tratan cuestiones concretas de su vida comunitaria; m\u00e1s a\u00fan, parece como si el autor no hubiera estado nunca en contacto directo con ellos (cf 1,15; 3,2-4; 4,21); pues bien, por todo esto es inconcebible que la haya escrito el propio Pablo, si se tiene en cuenta que su estancia en Efeso hab\u00ed\u00ada durado nada menos que dos a\u00f1os (cf Heb 19:10).<\/p>\n<p>2. LA RELACI\u00ed\u201cN CON COLOSENSES. Un problema muy especial que afecta tambi\u00e9n a Ef es su relaci\u00f3n con Col (cf los estudios de E. Percy y de C.L. Mitton). Un atento examen comparativo revela que la primera no s\u00f3lo conoce a la segunda, sino que la utiliza a veces verbalmente: hay algunos pasajes paralelos casi al pie de la letra (cf Efe 6:21-22 = Col 4:7-8; Efe 5:19-20 = Col 3:16-17); otras veces se verifica un fen\u00f3meno de fusi\u00f3n, por el que varios pasajes de Col confluyen en un solo pasaje de Ef (cf Col 1:14.20 con Efe 1:7; Col 4:3 y 1,26 con Efe 3:4); hay adem\u00e1s claras afinidades de pensamiento (como el tema de Cristo, \u00abcabeza\u00bb de la Iglesia; cf Col 1:18 con Efe 1:22-23; el de la \u00abpaz\u00bb firmada mediante la sangre de Cristo; cf Col 1:20 con Efe 2:14-15), pero unidas a ciertos deslizamientos tem\u00e1ticos (p.ej., el concepto de \u00abcuerpo\u00bb en Col 1:18 y 2,19 revela tambi\u00e9n un probable origen cosmol\u00f3gico, mientras que en Ef s\u00f3lo tiene un valor eclesiol\u00f3gico). Este hecho nos invita a concluir que, sea o no aut\u00e9ntica la carta a Col, la de Ef ciertamente no lo es. En efecto, si no lo es Col, tampoco lo es evidentemente Ef, que depende de ella; pero si Col fuese aut\u00e9ntica, entonces la situaci\u00f3n de Ef se explicar\u00ed\u00ada mejor como una adaptaci\u00f3n de la misma por parte de un (lejano) disc\u00ed\u00adpulo, ya que la hip\u00f3tesis de un secretario \u00abes demasiado vaga y demasiado poco fundada en hechos hist\u00f3ricos o literarios concretos\u00bb (M. Barth, 41).<\/p>\n<p>3. LA TECNICA LITERARIA. Tambi\u00e9n la t\u00e9cnica literaria atestigua en favor de una mano distinta de la del ap\u00f3stol. En cuanto al vocabulario, encontramos unas 50 palabras \u00fanicas en el corpus paulino (como epour\u00e1nios, \u00abcelestial\u00bb; di\u00e1bolos, \u00abdiablo\u00bb); otras son propias del vocabulario de los escritos m\u00e1s tard\u00ed\u00ados del NT (como di\u00e1noia, \u00abpensamiento\u00bb; ap\u00e1t\u00e9, \u00abenga\u00f1o\u00bb); el sustantivo dikaiosyn\u00e9, \u00abjusticia\u00bb, s\u00f3lo se usa en sentido moral (Col 5:9; Col 6:14; quiz\u00e1 tambi\u00e9n en 4,24). Pero es sobre todo el estilo el que se diferencia de las cartas genuinas de Pablo: por una cierta acumulaci\u00f3n pleon\u00e1stica de sin\u00f3nimos (cf 1,15-18), por la longitud de las frases de construcci\u00f3n redundante (cf 1,3-14; 1,15-23), por la frecuencia de repeticiones (cf 1,19; 2,7), de genitivos nominales (cf 1,5.6.7; 2,2.3.14. 15), de complementos preposicionales (cf 1,5; 4,12) y por un cierto estilo epistolar muy peculiar, que ha hecho pensar a algunos que el escrito es en realidad un peque\u00f1o tratado o una homil\u00ed\u00ada, que no tiene m\u00e1s que un marco externo en forma de carta.<\/p>\n<p>4. EL PENSAMIENTO TEOL\u00ed\u201cGICO. Especialmente es el pensamiento teol\u00f3gico el que hace m\u00e1s evidente la originalidad de la carta. Se pueden se\u00f1alar cuatro sectores:<br \/>\n1) La teolog\u00ed\u00ada de la justificaci\u00f3n prescinde ya de toda pol\u00e9mica contra las obras (m\u00e1s a\u00fan, en 2,10 surge la nueva locuci\u00f3n \u00abobras buenas\u00bb, que ser\u00e1 com\u00fan a continuaci\u00f3n en las cartas pastorales), y la \/\u00bbjusticia\u00bb queda reducida de acontecimiento escatol\u00f3gico puramente gratuito a simple virtud moral, a\u00f1adida adem\u00e1s a otras en serie (cf 4,24; 5,9; 6,14); en cuanto a la ley, ya no est\u00e1 vinculada a los conceptos de carne y de pecado, sino que s\u00f3lo aparece una vez (en 2,15) como factor de separaci\u00f3n antiecum\u00e9nica entre jud\u00ed\u00ados y paganos.<br \/>\n2)La cristolog\u00ed\u00ada recoge una funci\u00f3n c\u00f3smica, ya atribuida a Cristo en Col, e insiste en \u00e9l como \u00abcabeza\u00bb de una forma totalmente nueva respecto a las grandes cartas paulinas; adem\u00e1s, el tema del \/\u00bbmisterio de Cristo\u00bb (que en lCor 2,1-10 se refer\u00ed\u00ada a la cruz) ahora m\u00e1s bien, en 3,4 (siguiendo a Col 1:26), se refiere a la uni\u00f3n ecum\u00e9nica de jud\u00ed\u00ados y paganos, seg\u00fan un esquema de revelaci\u00f3n que es pospaulino (cf Rom 16:25s; 1Ti 3:16; Tit 1:2-3; 1Pe 1:20).<\/p>\n<p>3) La tensi\u00f3n escatol\u00f3gica ha remitido bastante y la esperanza en la parus\u00ed\u00ada pasa a segunda l\u00ed\u00adnea; la resurrecci\u00f3n del cristiano ya ha tenido lugar con Jesucristo (cf 2,5-6 con Rom 6:5) y los conceptos de \u00abpl\u00e9roma\u00bb y de \u00abcrecimiento\u00bb subrayan m\u00e1s el aspecto espacial-vertical de la salvaci\u00f3n que el cronol\u00f3gico-horizontal; m\u00e1s que al Se\u00f1or que ha de venir, se mira al Se\u00f1or como cabeza actual del cosmos y de la Iglesia (cf 4,10).<br \/>\n4) La mayor novedad tem\u00e1tica de la carta se aprecia en el terreno eclesiol\u00f3gico; ahora el t\u00e9rmino ekklis\u00ed\u00ada no significa ya una comunidad local concreta (como en Pablo e incluso en Col 4:15.16), sino que cualifica solamente a la totalidad de los cristianos considerados unitariamente como una sola gran comunidad; adem\u00e1s, la terminolog\u00ed\u00ada \u00abcabeza-cuerpo\u00bb y \u00abcabeza-Iglesia\u00bb manifiesta m\u00e1s la distinci\u00f3n entre Cristo y los cristianos, que, por otra parte, se explicita en el nuevo tema metaf\u00f3rico de la relaci\u00f3n esposo-esposa (Col 5:22-23); finalmente, el concepto de \u00abfundamento\u00bb (que en 1Co 3:11 aclaraba una funci\u00f3n de Cristo) se aplica ahora a los \u00abap\u00f3stoles y profetas\u00bb (1Co 2:20), cuya funci\u00f3n ministerial contin\u00faa en el tiempo por obra de los \u00abevangelistas, pastores y maestros\u00bb (1Co 4:11).<\/p>\n<p>En sustancia, para el autor de Ef la figura de Pablo pertenece ya al pasado (cf 3,1-2), pero le reconoce un prestigio tan grande que le convierte en el maestro y el inspirador de una nueva situaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>II. LA SITUACI\u00ed\u201cN HIST\u00ed\u201cRICO-ECLESIAL. Se pueden hacer dos observaciones preliminares. Ante todo, se nota que el autor procede del juda\u00ed\u00adsmo (m\u00e1s concretamente, del juda\u00ed\u00adsmo helenista), mientras que los destinatarios vienen del paganismo: lo demuestra la frecuente distinci\u00f3n en este sentido entre \u00abnosotros\u00bb y \u00abvosotros\u00bb (1,12-13; 2,1.3.11.13.17. 22; 3,1; cf tambi\u00e9n 4,17-20; 5,8a); esto explica igualmente el modo discreto de utilizar el AT (citado sin f\u00f3rmulas de introducci\u00f3n). Adem\u00e1s, Ef prescinde de todo tono pol\u00e9mico (dado que 4,14 es demasiado vago); tampoco hay un inter\u00e9s antiher\u00e9tico, como en la cercana carta a los \/Colosenses, y no aparecen adversarios externos a la comunidad cristiana. Esto no significa, sin embargo, que Ef haya sido escrita en una especie de tierra de nadie y que sea una empresa desesperada intentar se\u00f1alar sus circunstancias (as\u00ed\u00ad la Introducci\u00f3n al NT de Wikenhauser-Schmid).<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n eclesial de los destinatarios (= alguna Iglesia del Asia Menor) puede deducirse de la exposici\u00f3n de los temas predilectos del autor (cf los estudios de K.M. Fischner, de H. Merklein y el comentario de R. Schnackenburg). Podr\u00ed\u00adamos decir sint\u00e9ticamente que la intenci\u00f3n de la carta es recordar a los destinatarios la t\u00ed\u00adpica novedad de la vida cristiana que han abrazado. Esto se realiza en un doble nivel, seg\u00fan las dos dimensiones del \u00abhombre nuevo\u00bb, que en 2,15 tiene un valor cristol\u00f3gico-comunitario (= Cristo = Iglesia, en cuanto compuesta de jud\u00ed\u00ados y de paganos), mientras que en 4,24 tiene un valor soteriol\u00f3gico-individual (= el bautizado).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, en primer lugar el autor intenta salvaguardar en t\u00e9rminos estrictamente ecum\u00e9nicos la unidad eclesial (Efe 4:3.13 son los \u00fanicos textos del NT en que aparece esta palabra). El peligro concreto era el de una separaci\u00f3n entre el componente de origen pagano y el de origen jud\u00ed\u00ado, con el riesgo de una prevaricaci\u00f3n del primero sobre el segundo (= indicio de una \u00e9poca tard\u00ed\u00ada: a finales del siglo 1); para ello el autor recuerda a los paganos cristianos toda la dignidad hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de Israel, al que ellos han sido asociados (cf 2,11-22: contin\u00faa el tema paulino de Rom 11:13-24), pero de manera que formen un \u00abtertium genus\u00bb llamado a la paz (cf 2,14; 4,3). Un tema subsidiario es el de la unidad con los pastores; en efecto, \u00e9stos, en ausencia de los ap\u00f3stoles, que seguir\u00e1n siendo siempre el \u00abfundamento\u00bb (2,20; cf 3,5), garantizan la identidad eclesial y son expresi\u00f3n de los nuevos ministerios que favorecen su crecimiento (cf 4,11).<\/p>\n<p>En segundo lugar, es la vida cristiana de cada d\u00ed\u00ada la que debe estar a la altura de todo lo que ya ha sido realizado por el \/ bautismo (cf 1,13; 4,22-24.30). El lugar que se le da a la par\u00e9nesis -ila mitad de la carta!-intenta precisamente impedir la reca\u00ed\u00adda en una \u00abalienaci\u00f3n de la vida de Dios\u00bb (4,17-29). Evidentemente, los destinatarios corr\u00ed\u00adan el riesgo nada te\u00f3rico de olvidarse de la originalidad cristiana incluso en el plano de la vida \u00e9tica, tanto individual como de relaci\u00f3n con los dem\u00e1s (especialmente en el matrimonio: cf 5,22-33).<\/p>\n<p>III. LA RESPUESTA DE LA CARTA. Se\u00f1alemos de antemano que el discurrir del autor es de car\u00e1cter profundamente sereno, como si se tratara de contemplar y de celebrar una realidad mist\u00e9rica, de la que sabe y confiesa con gozo que forma \u00e9l mismo parte, intentando involucrar a sus destinatarios en sus mismas certezas y en sus mismos sentimientos. Intentemos a continuaci\u00f3n seguir los dos momentos de la exposici\u00f3n, en conformidad con los dos niveles de la situaci\u00f3n de los destinatarios.<\/p>\n<p>1. EL TEMA DE LA \/IGLESIA. Se expone en una cu\u00e1druple escala:<br \/>\na) La proyecci\u00f3n en la voluntad de Dios. Ya el pr\u00f3logo de la carta (la eulogh\u00ed\u00ada: 1,3-14) piensa en una especie de anticipaci\u00f3n de la comunidad eclesial en una voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios que es anterior a la misma fundaci\u00f3n del mundo (cf 1,3.4.5.11s). Hay que advertir que el concepto de predestinaci\u00f3n aqu\u00ed\u00ad presente no es t\u00e9cnico (le falta el aspecto negativo de la perdici\u00f3n), sino que expresa \u00fanicamente la constataci\u00f3n de la participaci\u00f3n actual y efectiva de los cristianos en la gracia de la elecci\u00f3n. El plural tantas veces repetido (\u00abnos-nosotros\u00bb) hace ver hasta qu\u00e9 punto el autor de Ef piensa en t\u00e9rminos comunitarios: Dios ha proyectado desde siempre un conjunto de redimidos. La Iglesia, adem\u00e1s, es la depositaria de la revelaci\u00f3n de un \u00abmisterio\u00bb que concierne a un proyecto divino m\u00e1s amplio sobre el mundo entero: el de \u00abrecapitular todas las cosas en Cristo\u00bb (1,10). Este conocimiento forma parte de la sabidur\u00ed\u00ada cristiana (cf 1,8-9), que por eso mismo sabe juzgar oportunamente de las realidades c\u00f3smicas, no s\u00f3lo en cuanto que las relativiza, sino sobre todo en cuanto que las ve secretamente orientadas hacia una meta cr\u00ed\u00adstica; y esto le confiere adem\u00e1s al cristiano una visi\u00f3n no temerosa, sino positiva y optimista en sus relaciones con el mundo, puesto que sabe que \u00e9ste no es aut\u00f3nomo ni tirano, sino desautorizado de su cualidad de \u00abpotencia\u00bb, desacralizado, sometido e incluso en tensi\u00f3n hacia el \u00fanico se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo. Y el autor de la carta dobla sus rodillas ante el Padre (cf 3,14), ya que s\u00f3lo \u00e9l ha creado todas las cosas (3,9) y s\u00f3lo de \u00e9l recibe su existencia y su fuerza cada uno de los grupos (3,15: patri\u00e1 en griego no significa \u00abpaternidad\u00bb, sino \u00abtronco, familia, estirpe, linaje\u00bb) de las potencias tanto celestiales como terrenales (esto es, de todo tipo). Sobre todo, debe ser toda la comunidad cristiana la que d\u00e9 este testimonio (cf 3,10s): es el \u00fanico texto en todo el NT en que la ekkl\u00e9s\u00ed\u00ada se convierte, en conjunto, en sujeto de una proclamaci\u00f3n, que tiene por otra parte una dimensi\u00f3n universal). Y es a este Dios al que se dirige imperiosa, humilde y gozosa la doxolog\u00ed\u00ada de todos los cristianos \u00aben la Iglesia yen Cristo Jes\u00fas\u00bb (3,21): es como un canto coral que sube desde toda la comunidad cristiana hacia aquel que es \u00abpadre de todos, que est\u00e1 sobre todos, por todos y en todos\u00bb (4,6: la f\u00f3rmula es probablemente de origen o al menos de resonancia filos\u00f3fica griega, en donde encerraba una referencia cosmol\u00f3gica) [\/Cosmos].<\/p>\n<p>b) La dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica. La cristolog\u00ed\u00ada de Ef parte no de una reflexi\u00f3n sobre la Iglesia, sino de una meditaci\u00f3n sobre las relaciones de Cristo con el panorama m\u00e1s vasto de las realidades c\u00f3smicas (cf 1,9-10.20-22a). Sus relaciones con la realidad eclesial ser\u00e1n tan s\u00f3lo una especificaci\u00f3n, aunque especialmente privilegiada, de sus relaciones c\u00f3smicas (cf 1,22b-23). Efectivamente, el lector de este escrito empieza descubriendo que el primordial \u00abmisterio de la voluntad de Dios\u00bb es el de \u00abrecapitular todas las cosas en Cristo\u00bb (1,10), es decir, el de dar un administrador, un responsable a la plenitud de los tiempos nuevos que han colmado ya los de las antiguas esperanzas (cf un significado an\u00e1logo apocal\u00ed\u00adptico de \u00abmisterio\u00bb en Qumr\u00e1n: lQpHab 7,2.13-14; 1QS 11,17-19). Nos vemos as\u00ed\u00ad enfrentados con la figura gigantesca de Cristo pantokr\u00e1t\u00f3r (cf 1,20s.22a). Esta concepci\u00f3n cristol\u00f3gica ofrece al cristiano una clave hermen\u00e9utica del mundo capaz de no restringir el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo solamente a la Iglesia; en efecto, Cristo es m\u00e1s grande que la Iglesia, la cual no puede pretender encerrarlo todo en sus propios l\u00ed\u00admites; esto significar\u00ed\u00ada para ella identificarse con el mundo, que es m\u00e1s bien el teatro entero del dominio de Cristo. Sin embargo, no es el cosmos, sino solamente la Iglesia la que es llamada \u00abcuerpo\u00bb suyo (1,23; 2,16; 4,4.12.16; 5,23.30), es decir, lugar de su pertenencia especial\u00ed\u00adsima; m\u00e1s a\u00fan, un conjunto viviente que recibe de \u00e9l no s\u00f3lo un sentido y una orientaci\u00f3n (como el mundo), sino incluso la existencia, la subsistencia, la identidad misma (cf 4,15-16). Es muy elocuente sobre todo el texto 1,22b-23 (que presentamos aqu\u00ed\u00ad en una versi\u00f3n particular): Dios \u00ablo entreg\u00f3 en calidad de cabeza sobre todas las cosas a la Iglesia, que es su cuerpo, la plenitud suya que llena por completo todas las cosas\u00bb. El mundo y la Iglesia forman dos c\u00ed\u00adrculos conc\u00e9ntricos, sometidos al mismo se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo; pero s\u00f3lo la Iglesia es el pl\u00e9roma de Cristo, es decir, el \u00e1mbito plenamente lleno de su presencia, de su gracia y de sus dones (cf 3,19; 4,10.13; 5,18), con el que guarda una relaci\u00f3n que no es s\u00f3lo de trascendencia, sino de inmanencia. Esta relaci\u00f3n tan especial se pone tambi\u00e9n de manifiesto mediante el lenguaje nupcial (cf 5,25.27), que representa una recuperaci\u00f3n de la antigua simbolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica de Oseas. Pero aqu\u00ed\u00ad la personificaci\u00f3n de la Iglesia no tiene que entenderse en el sentido gn\u00f3stico de una preexistencia de la misma en forma de sizig\u00ed\u00ada o de pareja arquet\u00ed\u00adpica de Cristo; efectivamente, en 5,2 la Iglesia no es m\u00e1s que el conjunto personalista e hist\u00f3rico de \u00abvosotros\u00bb y \u00abnosotros\u00bb. Esto significa que la Iglesia no est\u00e1 de forma aut\u00f3noma en el origen de la redenci\u00f3n, sino que es el simple resultado de la salvaci\u00f3n de los cristianos (cf 2,45); en el origen de todo el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico est\u00e1 solamente el amor de Dios en Jesucristo a todos los que estaban muertos por sus propios pecados (cf 2,1) [\/Jesucristo].<\/p>\n<p>c) La estructuraci\u00f3n interna. Este aspecto particular de la eclesiologia de Ef aparece en primer lugar en la imagen del \u00abtemplo santo\u00bb (2,22), que va creciendo \u00absobre el fundamento de los ap\u00f3stoles y de los profetas\u00bb (estos \u00faltimos son probablemente personas espirituales de la Iglesia primitiva: cf ICor 12,28); al mismo Pablo se le reconoce un ministerio totalmente singular (cf 3,2s). Pero la secci\u00f3n epistolar m\u00e1s importante en este sentido es 4,716, que ofrece tres elementos en el mensaje. En primer lugar se observar\u00e1 que Cristo es el punto de partida (cf vv. 7s.10.11.16) y al mismo tiempo la meta de tensi\u00f3n de toda la vida de la Iglesia y de su ministerialidad (cf vv. 13.15). En segundo lugar, el autor menciona algunos ministerios espec\u00ed\u00adficos: \u00abEl a unos constituy\u00f3 ap\u00f3stoles; a otros, profetas; a unos evangelistas, a otros pastores y maestros\u00bb (4,11). Aunque se distingue de otras listas an\u00e1logas del epistolario paulino (cf 1Co 12:28; Rom 12:68), las funciones que aqu\u00ed\u00ad se designan constituyen los ministerios fundamentales, de base, en torno a los cuales se articula la comunidad; pero probablemente esta lista designa una sucesi\u00f3n hist\u00f3rica desde la edad de los ap\u00f3stoles hasta la de los pastores, cuya actividad principal es la de \u00abmaestros\u00bb (cf la end\u00ed\u00adadis), m\u00e1s bien que no todo el espectro, que no es ni mucho menos completo, de ministerios actuales. En tercer lugar, sin embargo, se afirma aqu\u00ed\u00ad una ministerialidad de todos los miembros de la Iglesia (cf 4,7: \u00abcada uno de nosotros hemos recibido&#8230;\u00bb); contra H. Schlier, y con R. Schnackenburg, ese \u00abnosotros\u00bb tiene que entenderse en sentido comunitario y no sectorial, como se deduce tanto de la cita b\u00ed\u00adblica de 4,8 como de la locuci\u00f3n no particularista de 4,10 (\u00abpara que se cumpliesen todas las cosas\u00bb o quiz\u00e1 \u00abtodos\u00bb, en masculino). De manera que la tarea espec\u00ed\u00adfica de los mismos ministerios fundamentales consiste en \u00abhacer id\u00f3neos a los santos para cumplir el ministerio\u00bb(4,12; otras versiones no recogen estos matices); esta universalidad ministerial se afirma adem\u00e1s en 4,13: \u00abhasta que todos lleguemos&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>d) La composici\u00f3n ecum\u00e9nica. La Iglesia es un \u00abcorpus mixtum\u00bb, un cuerpo compuesto no tanto de santos y de pecadores, sino m\u00e1s bien de hombres que proceden de experiencias religiosas y de culturas diversas. Es un ejemplo actualizado de ecumenismo. El autor de la carta, en conformidad con su ambiente hist\u00f3rico, est\u00e1 pensando en los jud\u00ed\u00ados y en los paganos que han llegado a confluir en la nueva realidad eclesial y que tienen que dar prueba dentro de ella de aquella unidad y de aquella paz que Cristo realiz\u00f3 en s\u00ed\u00ad mismo. \u00abEl es nuestra paz; el que de ambos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad; anulando en su propio cuerpo la ley, sus mandamientos y decretos. El ha formado de los dos, en su propia persona, una nueva humanidad, haciendo as\u00ed\u00ad la paz. El hizo de los dos un solo cuerpo y los ha reconciliado con Dios por medio de la cruz, destruyendo en s\u00ed\u00ad mismo la enemistad\u00bb (2,14-16). Puede apreciarse el procedimiento tan cargado y tan repetitivo de este texto: se\u00f1al de que el tema impregna el \u00e1nimo del autor y le resulta especialmente querido. En Cristo, y por tanto en la Iglesia (probablemente el complemento \u00aben un solo cuerpo\u00bb supone una dimensi\u00f3n tanto individual como social), quedan superadas todas las divisiones; el \u00abhombre nuevo\u00bb (tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad tanto en sentido individual-cristol\u00f3gico como social-eclesial) es un hombre de paz, que favorece y realiza no s\u00f3lo la mutua coexistencia, sino una comuni\u00f3n rec\u00ed\u00adproca, de forma que ahora \u00ablos unos y los otros\u00bb pueden presentarse \u00abal Padre en un solo Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (2,18; pero aqu\u00ed\u00ad el pne\u00fama podr\u00ed\u00ada tener solamente un valor psicol\u00f3gico, como en Flp 1:27). La confluencia simult\u00e1nea de las diversas ramas hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficas forma parte del \u00abmisterio\u00bb divino revelado ahora a la Iglesia: \u00abEste secreto consiste en que los paganos comparten la misma herencia con los jud\u00ed\u00ados, son miembros del mismo cuerpo y, en virtud del evangelio, participan de la misma promesa en Jesucristo\u00bb (Flp 3:6). Destaca aqu\u00ed\u00ad la posici\u00f3n totalmente privilegiada de Israel, pueblo de Dios desde antiguo, al que se es incorporado ahora por gracia (cf 2,11.12): \u00ablos paganos de nacimiento&#8230; estabais en otro tiempo sin Cristo, alejados de la ciudadan\u00ed\u00ada de Israel\u00bb; 2,13.19: \u00abYa no sois extranjeros y hu\u00e9spedes, sino que sois ciudadanos de los consagrados y miembros de la familia de Dios\u00bb). Vuelve a percibirse la sugestiva imagen paulina del injerto contra la propia naturaleza (cf Rom 11:17-24); pero ahora se sugiere adem\u00e1s que la Iglesia est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del solo Israel (cf los \u00abhijos de la desobediencia\u00bb en 2,2; 5,6) y que los cristianos, aunque en continuidad con el plan divino de la salvaci\u00f3n, forman algo nuevo, un \u00abtertium genus\u00bb.<\/p>\n<p>2. EL TEMA DE LA VIDA CRISTIANA. Desde el punto de vista \u00e9tico, este tema se inserta l\u00f3gicamente en el anterior (cf tambi\u00e9n la estructura epistolar). Ante todo hay que se\u00f1alar la \u00f3ptica del autor sobre la antropolog\u00ed\u00ada sobrenatural. Cuando dice que todos \u00ab\u00e9ramos, por naturaleza, objeto de la ira divina\u00bb (2,3), est\u00e1 recordando el pasado precristiano y prebautismal (el complemento physei, \u00abpor naturaleza\u00bb, no se relacion\u00f3 con el pecado original hasta los tiempos de la controversia pelagiana, mientras que los padres griegos lo entend\u00ed\u00adan solamente en el sentido de \u00abverdaderamente, en realidad\u00bb). Pero la superaci\u00f3n de esa condici\u00f3n se celebra ensalzando al \u00abDios rico en misericordia\u00bb (2,4) y la \u00abexcelsa riqueza de su gracia\u00bb (2,7). Y aqu\u00ed\u00ad es donde encaja la t\u00ed\u00adpica herencia paulina: \u00abHab\u00e9is sido salvados gratuitamente por la fe; y esto no es cosa vuestra, es un don de Dios; no se debe a las obras, para que nadie se llene de vanidad\u00bb (2,8-9). La salvaci\u00f3n consiste en una participaci\u00f3n singular en el destino y en la misma identidad din\u00e1mica de Cristo; con \u00e9l el cristiano \u00abvive una vida nueva\u00bb, \u00abresucita\u00bb, \u00abest\u00e1 sentado en los cielos\u00bb (2,5.6) ya desde ahora. La \u00e9tica que de aqu\u00ed\u00ad se deduce representa una clara superaci\u00f3n de la condici\u00f3n pagana, que se describe como consistiendo en la obcecaci\u00f3n de la mente, en el alejamiento de la vida de Dios, en la dureza del coraz\u00f3n (cf 4,17-18), y luego en el libertinaje de las costumbres (4,19; 5,3-5), en la mentira (4,25), en la ira (4,26s), en el robo (4,28), en la maledicencia (4,29); esta lista se da puramente a t\u00ed\u00adtulo de ejemplo. Las exigencias contrarias se presentan en cada ocasi\u00f3n con lenguajes diversos, aunque mutuamente complementarios.<\/p>\n<p>Un primer m\u00f3dulo expresivo es el de \u00abdespojarse del hombre viejo\u00bb para \u00abrevestirse del hombre nuevo\u00bb (4,22.24); este texto es paralelo a Col 3:8-11, pero all\u00ed\u00ad es m\u00e1s evidente la dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica del hombre nuevo, mientras que lo que aqu\u00ed\u00ad prevalece es ante todo el aspecto moral (en Col: \u00abOs hab\u00e9is despojado del hombre viejo&#8230;, para revestiros del hombre nuevo\u00bb; aqu\u00ed\u00ad: \u00abDeb\u00e9is despojaros de vuestra vida pasada, del hombre viejo&#8230;; revest\u00ed\u00ados del hombre nuevo\u00bb). La vida cristiana se entiende como un proceso continuo de renovaci\u00f3n, como un camino de compromiso que jam\u00e1s falla en la actitud de conformaci\u00f3n con el proyecto divino de un hombre \u00abcreado seg\u00fan Dios, en justicia y santidad verdadera\u00bb (Col 4:24).<\/p>\n<p>Otro m\u00f3dulo expresivo consiste en invitar a la imitaci\u00f3n de Dios y de Jesucristo (,2): esta imitaci\u00f3n se especifica en lo que hay de m\u00e1s t\u00ed\u00adpico en el Dios cristiano, es decir, en aquel comportamiento de amor, que aqu\u00ed\u00ad se define abundantemente como benevolencia, misericordia, perd\u00f3n (cf 4,32), como ag\u00e1p\u00e9 y como entrega de s\u00ed\u00ad mismo (5,2), de la misma manera que ya el pr\u00f3logo celebraba igualmente a Jes\u00fas como \u00abHijo querido\u00bb por medio del derramamiento de su sangre (cf 1,6-7).<\/p>\n<p>Un nuevo m\u00f3dulo expresivo recurre a la ant\u00ed\u00adtesis tinieblas-luz (5,6-14) para describir la existencia cristiana como una transici\u00f3n liberadora de la oscuridad a la luz y como camino bajo el resplandor del Se\u00f1or. En particular 5,14 es probablemente un antiguo fragmento h\u00ed\u00admnico, que presenta una intimaci\u00f3n y una promesa, en donde las tinieblas se relacionan solamente con un sue\u00f1o simple e infructuoso (no pecaminoso); de todas formas parece evidente la existencia de un contexto bautismal.<\/p>\n<p>El autor, adem\u00e1s, se expresa en t\u00e9rminos sapienciales (5,15-17), presentando el compromiso cristiano en el control vigilante de la propia conducta como un hecho de sabidur\u00ed\u00ada, que sabe aprovecharse incluso de las malas circunstancias para leer en ellas la manifestaci\u00f3n de la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Finalmente, la vida cristiana se describe como un canto que sube del coraz\u00f3n (5,18-20) y que representa en su aspecto positivo la acci\u00f3n entusiasta del Esp\u00ed\u00adritu (cf la \u00absobria ebrietas\u00bb de Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada) en oposici\u00f3n al desenfreno de una borrachera de vino; el canto se concreta en una incesante acci\u00f3n de gracias \u00aba Dios Padre en nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>Una secci\u00f3n muy particular de la par\u00e9nesis de Ef se refiere al c\u00f3digo de los deberes familiares (5,21-6,9), quese abre con la invitaci\u00f3n a \u00abrespetarse unos a otros por fidelidad a Cristo\u00bb (5,21; cf Flp 2:3). Bajo este lema program\u00e1tico se van exponiendo por orden los deberes en las relaciones entre marido y mujer (Flp 5:22-33), entre hijos y padres (Flp 6:1-4), entre criados y amos (Flp 6:5-9). El autor tiene presente y va desarrollando el pasaje af\u00ed\u00adn de ,1; pero insiste sobre todo en el caso de los esposos, cuya relaci\u00f3n matrimonial va profundizando teol\u00f3gicamente a la luz de la relaci\u00f3n esponsal, an\u00e1loga y superior, entre Cristo y la Iglesia. Entre estos dos niveles hay una mutua correspondencia, por lo que la dignidad cristiana del matrimonio consiste en la transparencia del misterio de amor que une a Cristo y a la Iglesia, mientras que la concreci\u00f3n de la relaci\u00f3n Cristo-Iglesia se basa y se inspira en la m\u00e1s natural y maravillosa de las experiencias humanas, que es la de la uni\u00f3n entre el hombre y la mujer; estos dos niveles, bajo aspectos formales diversos, presentan por tanto cada uno una mutua precedencia mist\u00e9rica sobre el otro. Es particularmente digna de atenci\u00f3n la triple aparici\u00f3n del verbo agap\u00e1n, \u00abamar\u00bb (5,25.28b.33): un hecho m\u00e1s bien \u00fanico que raro en relaci\u00f3n con la literatura ambiental para calificar la actitud del marido para con la mujer. Mientras que la par\u00e9nesis sobre la relaci\u00f3n hijos-padres repite motivos tradicionales, la que se refiere a la relaci\u00f3n esclavos-amos pone estos dos polos sociales bajo una instancia com\u00fan superior, que los empareja a ambos: \u00abConsiderando que ellos y vosotros ten\u00e9is un mismo amo en el cielo, para el que todos son iguales\u00bb (6,9; cf v. 8). De esta manera se va abriendo camino, con discreci\u00f3n, sin violencia, inexorablemente, la gran revoluci\u00f3n social del cristianismo, que se basa no en motivos de naturaleza o de an\u00e1lisis sociol\u00f3gicos, sino en el mensaje inaudito de una fraternidad motivada desde arriba, desde el \u00abhombre perfecto\u00bb que es Cristo (4,13; cf 4,28).<\/p>\n<p>La carta se cierra de hecho con una p\u00e1gina de exhortaci\u00f3n, iluminada por los esplendores de un combate (6,10ss). Con un lenguaje fuertemente simb\u00f3lico prestado por el AT (cf Isa 11:4-5; Isa 59:16-18; Sab 5:17-23) se describe la \u00abarmadura de Dios para que pod\u00e1is resistir las tentaciones del diablo\u00bb (Sab 6:11). La intenci\u00f3n fundamental del autor consiste en evitar a los cristianos toda ilusi\u00f3n, toda falsa seguridad, que pudiera conducirlos al quietismo o a la irresponsabilidad propios del que piensa que es posible dormirse sobre los laureles; los bautizados, precisamente en cuanto elegidos y redimidos, tienen que seguir luchando dura-mente contra potencias de varias clases (unidas bajo el com\u00fan denominador de \u00abdiablo\u00bb; cf tambi\u00e9n 2,2), que buscan sustraerles como sea al radio de acci\u00f3n del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo. La enumeraci\u00f3n de las \u00abarmas\u00bb (=verdad, justicia, paz, fe, salvaci\u00f3n, Esp\u00ed\u00adritu, palabra de Dios, oraci\u00f3n) no hace m\u00e1s que remitir al bautizado a la plenitud de su identidad espec\u00ed\u00adfica, que representa ya por s\u00ed\u00ad sola una distinci\u00f3n y una atribuci\u00f3n de terreno muy clara, que permite \u00abresistir\u00bb y seguir en pie (6,13).<\/p>\n<p>IV. ESTRUCTURA. Es posible se\u00f1alar sustancialmente esta estructura tomando como base dos cesuras importantes. La m\u00e1s destacada es la que separa los tres primeros cap\u00ed\u00adtulos de los otros tres. Efectivamente, la secci\u00f3n 1-3 termina con una doxolog\u00ed\u00ada (3,20-21), que normalmente es signo de conclusi\u00f3n (cf Rom 11:33-36), mientras que 4,1 comienza con la f\u00f3rmula: \u00abYo os pido\u00bb, que ya en Rom 12:1 introduc\u00ed\u00ada la secci\u00f3n paren\u00e9tica. En la primera parte el lenguaje es de tipo contemplativo, celebra-tivo, mientras que en la segunda es exigitivo, con el verbo muchas veces en imperativo.<\/p>\n<p>Hay otra cesura en el cap\u00ed\u00adtulo 1 entre el vers\u00ed\u00adculo 14 y el vers\u00ed\u00adculo 15; aqu\u00ed\u00ad tiene lugar el paso de un trozo at\u00ed\u00adpico para un comienzo de carta, de estilo h\u00ed\u00admnico, a un aut\u00e9ntico comienzo epistolar; de manera que el trozo 1,3-14 puede aislarse como pr\u00f3logo de toda la carta. De aqu\u00ed\u00ad se deriva una estructura que es literaria y teol\u00f3gica al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del saludo (1,1-2) y del pr\u00f3logo-apertura (1,3-14), vienen dos grandes partes: la primera, de tono m\u00e1s doctrinal, est\u00e1 dedicada al tema del misterio de Dios en Cristo como fundamento de la Iglesia (1,15-3,21); la segunda, m\u00e1s paren\u00e9tica, trata de la nueva vida del cristiano en la Iglesia (4,1-6,20); y termina con noticias y saludos finales (6,21-24).<\/p>\n<p>BIBL.: COMENTARIOS: BARTH M., Ephesians 1-II, AB 34-34A, Garden City, NY, 1974; CAMBIER J., Vie chr\u00e9tienne en \u00e9glise. L \u00e9pftre aux Eph\u00e9siens lue aux chr\u00e9tiens d&#8217;aujourd&#8217;hui, Descl\u00e9e, Par\u00ed\u00ads 1966; CONZELMANN H.-FRIEDRICH G., Ep\u00ed\u00adstolas de la Cautividad. Efesios. Filipenses. Colosenses. Filem\u00f3n, Madrid 1972; FABRIS, Leaera agli Efesini, en Le lettere di Paolo III, Borla, Roma 1980, 187-308; GNILKA J., Der Epheserbrief, en HthKNT X \/ 2, Herder, Friburgo-Basilea-Viena 1971; PERETTO E., Lettere dalla prigionia: Filippesi, Colossesi, Efesini, Filemone, Ed. Paoline, Roma 19843; SCHLIER H., Letlera agli Efesini, Paideia, Brescia 1965, 19722; SCHNACKENBURG R., Der Brief an die Epheser, EKK X, Zurich-Neukirchen 1982; ZER-wlcK M., Carta a los Efesios, Barcelona 1967.<\/p>\n<p>ESTUDIOS: BENOIT P., Paul. Epitre aux Eph\u00e9siens, en DBS VII, Par\u00ed\u00ads 1966, 195-211; COLPE C., Zur Leib-Christi Vorstellung im Epheserbriefe, en AA.VV., Judentum, Urchristentum, Kirche (Miscel\u00e1nea J. Jeremias), BZNW 26, Berl\u00ed\u00adn 1960, 172-187; FISCHER K.M., Tendenz und Absicht des Epheserbriefes, FRLANT 111, Gotinga 1973; MERKLEIN H., Das kirchliche Amt nach dem Epheserbrief, StANT 33, Munich 1973; MITTON C.L., The Epistle to the Ephesians. Its Authorship, Origin and Purpose, Oxford 1951; MUSSNER F., Christus, das A!l und die Kirche. Studien zur Theologie des Epheserbriefes, Tr\u00e9veris 19682; PERCY E., Die Probleme der Kolosser und Epheserbriefe, Lund 1946; USAMI K., Somatic Comprehension of Unity: The Church in Ephesus, AB 101, Roma 1983; Roos A. VAN, The authenticity of Ephesians, Leiden 1974.<\/p>\n<p>R. Penna<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Ef 1-6<br \/>\nSumario: 1. Una carta pseud\u00f3nima: 1. La cuesti\u00f3n de los destinatarios; 2. La relaci\u00f3n con Co-losenses;3.<br \/>\nLa t\u00e9cnica literaria; 4. El pensamiento teol\u00f3gico. II. La situaci\u00f3n hist\u00f3rico-eclesial. III. La respuesta de la<br \/>\ncarta: 1. El tema de la Iglesia; 2. El tema de la vida cristiana. IV. Estructura.<br \/>\n798<br \/>\nEntre los escritos m\u00e1s densos del NT, Ep ha sido comparada muchas veces con Rom, al menos para decir que, entre las cartas deuteropaulinas (o, en la hip\u00f3tesis de la autenticidad, entre las cartas de la cautividad), Ep ocupa el mismo lugar que tiene Rom entre las grandes cartas de \/ Pablo, sobre todo por la grandiosidad de su s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica, adem\u00e1s de por su fuerza expositiva. Al situar en su mismo centro ideal el tema de la Iglesia, la carta se presenta a la comunidad cristiana de todos los tiempos como una invitaci\u00f3n autorizada y urgente para ir siempre m\u00e1s all\u00e1 de la sociolog\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica superficial y para preocuparse de apoyar siempre la praxis de la Iglesia en la realidad mist\u00e9rica de su ser.<br \/>\n799<br \/>\n1. UNA CARTA PSEUDONIMA.<br \/>\n800<br \/>\n1. La cuesti\u00f3n de los destinatarios.<br \/>\nEfesios presenta desde el principio una interesante dificultad textual: en 1,1 el nombre del lugar de destino, \u2020\u0153en Efeso\u2020\u2122, que figura en algunas versiones, no pertenece probablemente al texto original. Falta realmente en el papiro m\u00e1s antiguo que contiene el epistolario paulino (el P46, en torno al a\u00f1o 200) y en los grandes c\u00f3dices BS, adem\u00e1s de en Or\u00ed\u00adgenes y en Basilio. Hay que recordar adem\u00e1s que Marci\u00f3n entend\u00ed\u00ada la carta como dirigida a \u2020\u0153los laodi-censes\u2020\u009d (cf Tertuliano, Adv. Mc 5,17). Esta \u00faltima hip\u00f3tesis Col 4,16) merece ser tenida en consideraci\u00f3n. Efectivamente, por una parte no es veros\u00ed\u00admil la suposici\u00f3n de un espacio vac\u00ed\u00ado que hubiera que llenar en cada ocasi\u00f3n con un nombre distinto de ciudad (= carta circular; cf H. Schlier), bien porque no se conoce entre las cartas de la antig\u00fcedad ning\u00fan caso de este g\u00e9nero, bien porque en el mismo NT otros casos de cartas dirigidas a varias comunidades contienen una declaraci\u00f3n expresa de este hecho (Ga 1,2; IP 1,1). Por otra parte, impresiona en Ep el tono gris y desprendido que se advierte en relaci\u00f3n con los destinatarios: no se les interpela nunca, los saludos finales son totalmente impersonales, no se tratan cuestiones concretas de su vida comunitaria; m\u00e1s a\u00fan, parece como si el autor no hubiera estado nunca en contacto directo con ellos (cf 1,15; 3,2-4; 4,21); pues bien, por todo esto es inconcebible que la haya escrito el propio Pablo, si se tiene en cuenta que su estancia en Efeso hab\u00ed\u00ada durado nada menos que dos a\u00f1os (Hch 19,10).<br \/>\n801<br \/>\n2. La relaci\u00f3n con ColosenSES.<br \/>\nUn problema muy especial que afecta tambi\u00e9n a Ep es su relaci\u00f3n con Col (cf los estudios de E. Percy y<br \/>\nde C.L. Mitton). Un atento examen comparativo revela que la primera no s\u00f3lo conoce a la segunda, sino<br \/>\nque la utiliza a veces verbalmente: hay algunos pasajes paralelos casi al pie de la letra (Ef 6,21-22 =<br \/>\nCol 4,7-8; Ef 5,19-20 = Col 3,16-17); otras veces se verifica un fen\u00f3meno de fusi\u00f3n, por el que varios<br \/>\npasajes de Col confluyen en un solo pasaje de Ep (Col 1,14; Col 1,20; Ef 1,7; Col 4,3 y Col 1,26 con Ef 3,4); hay adem\u00e1s claras afinidades de pensamiento (como el tema de Cristo, \u2020\u0153cabeza\u2020\u2122 de la Iglesia; Col 1,18 con Ef 1,22-23 el la \u2020\u0153paz\u2020\u009d firmada mediante la sangre Cristo; Col 1,20 con Ef 2,14-15), pero unidas a ciertos deslizamientos tem\u00e1ticos (p.ej., el concepto de \u2020\u0153cuerpo\u2020\u009d en Col 1,18 y 2,19 revela tambi\u00e9n un probable origen cosmol\u00f3gico, mientras que en Ep s\u00f3lo tiene un valor eclesiol\u00f3gico). Este hecho nos invita a concluir que, sea o no aut\u00e9ntica la carta a Col, la de Ep ciertamente no lo es. En efecto, si no lo es Col, tampoco lo es evidentemente Ep, que depende de ella; pero si Col fuese aut\u00e9ntica, entonces la situaci\u00f3n de Ep se explicar\u00ed\u00ada mejor como una adaptaci\u00f3n de la misma por parte de un (lejano) disc\u00ed\u00adpulo, ya que la hip\u00f3tesis de un secretario \u2020\u0153es demasiado vaga y demasiado poco fundada en hechos hist\u00f3ricos o literarios concretos\u2020\u009d (M. Barth, 41).<br \/>\n802<br \/>\n3. La t\u00e9cnica literaria.<br \/>\nTambi\u00e9n la t\u00e9cnica literaria atestigua en favor de una mano distinta de la del ap\u00f3stol. En cuanto al vocabulario, encontramos unas 50 palabras \u00fanicas en el corpus paulino (como epou-r\u00e1nios, \u2020\u0153celestial\u2020\u009d; di\u00e1bolos, \u2020\u0153diablo\u2020\u009d); otras son propias del vocabulario de los escritos m\u00e1s tard\u00ed\u00ados del NT (como di\u00e1noia, \u2020\u0153pensamiento\u2020\u009d; apote, \u2020\u0153enga\u00f1o\u2020\u009d); el sustantivo dikaiosyne, \u2020\u0153justicia\u2020\u009d, s\u00f3lo se usa en sentido moral (5,9; 6,14; quiz\u00e1 tambi\u00e9n en 4,24). Pero es sobre todo el estilo el que se diferencia de las cartas genuinas de Pablo: por una cierta acumulaci\u00f3n pleon\u00e1stica de sin\u00f3nimos (cf 1,15-18), por la longitud de las frases de construcci\u00f3n redundante (cf 1,3-14; 1,15-23), por la frecuencia de repeticiones (cf 1,19; 2,7), de genitivos nominales (cf 1,5.6.7; 2,2.3.14. 15), de complementos preposicionales (cf 1,5; 4,12) y por un cierto estilo epistolar muy peculiar, que ha hecho pensar a algunos que el escrito es en realidad un peque\u00f1o tratado o una homil\u00ed\u00ada, que no tiene m\u00e1s que un marco externo en forma de carta.<br \/>\n803<br \/>\n4. El pensamiento teol\u00f3gico.<br \/>\nEspecialmente es el pensamiento teol\u00f3gico el que hace m\u00e1s evidente la originalidad de la carta. Se pueden se\u00f1alar cuatro sectores:<br \/>\n1) La teolog\u00ed\u00ada de la justificaci\u00f3n prescinde ya de toda pol\u00e9mica contra las obras (m\u00e1s a\u00fan, en Ef 2,10 surge la nueva locuci\u00f3n \u2020\u0153obras buenas\u2020\u009d, que ser\u00e1 com\u00fan a continuaci\u00f3n en las cartas pastorales), y la \u00c2\u00a1 \u2020\u0153justicia\u2020\u009d queda reducida de acontecimiento escato-l\u00f3gico puramente gratuito a simple virtud moral, a\u00f1adida adem\u00e1s a otras en serie (cf Ef 4,24; Ef 5,9; Ef 6,14); en cuanto a la ley, ya no est\u00e1 vinculada a los conceptos de carne y de pecado, sino que s\u00f3lo aparece una vez (en Ef 2,15) como factor de separaci\u00f3n antiecum\u00e9nica entre jud\u00ed\u00ados y paganos.<br \/>\n2) La cristolog\u00ed\u00ada recoge una funci\u00f3n c\u00f3smica, ya atribuida a Cristo en Col, e insiste en \u00e9l como \u2020\u0153cabeza\u2020\u009d de una forma totalmente nueva respecto a las grandes cartas paulinas; adem\u00e1s, el tema del \u00c2\u00a1\u2020\u0153misterio de Cristo\u2020\u009d (que en ico 2,1-10 se refer\u00ed\u00ada a la cruz) ahora m\u00e1s bien, en Ef 3,4 (siguiendo a Col 1,26), se refiere a la uni\u00f3n ecum\u00e9nica de jud\u00ed\u00ados y paganos, seg\u00fan un esquema de revelaci\u00f3n que es pospaulino (cf Rm 16,25s; lTm 3).<br \/>\n3) La tensi\u00f3n escatol\u00f3gica ha remitido bastante y la esperanza en la parus\u00ed\u00ada pasa a segunda l\u00ed\u00adnea; la resurrecci\u00f3n del cristiano ya ha tenido lugar con Jesucristo (cf Ef 2,5-6 con Rm 6,5) y los conceptos de \u2020\u0153pl\u00e9ro-ma\u2020\u009d y de \u2020\u0153crecimiento\u2020\u009d subrayan m\u00e1s el aspecto espacial-vertical de la salvaci\u00f3n que el cronol\u00f3gicohorizon-tal; m\u00e1s que al Se\u00f1or que ha de venir, se mira al Se\u00f1or como cabeza actual del cosmos y de la Iglesia (cf Ef 4,10).<br \/>\n4) La mayor novedad tem\u00e1tica de la carta se aprecia en el terreno eclesiol\u00f3gico; ahora el t\u00e9rmino ekkl\u00e9s\u00ed\u00ada no significa ya una comunidad local concreta (como en Pablo e incluso en Col 4,15; Col 4,16), sino que cualifica solamente a la totalidad de los cristianos considerados unitariamente como una sola gran comunidad; adem\u00e1s, la terminolog\u00ed\u00ada \u2020\u0153cabeza-cuerpo\u2020\u009d y \u2020\u0153cabeza-Iglesia\u2020\u009d manifiesta m\u00e1s la distinci\u00f3n entre Cristo y los cristianos, que, por otra parte, se expl\u00ed\u00adcita en el nuevo tema metaf\u00f3rico de la relaci\u00f3n esposoesposa (Ef 5,22-23); finalmente, el concepto de \u2020\u0153fundamento\u2020\u009d (que en ico 3,11 aclaraba una funci\u00f3n de Cristo) se aplica ahora a los \u2020\u0153ap\u00f3stoles y profetas\u2020\u009d (Ef 2,20), cuya funci\u00f3n ministerial contin\u00faa en el tiempo por obra de los \u2020\u0153evangelistas, pastores y maestros\u2020\u009d (Ef 4,11).<br \/>\nEn sustancia, para el autor de Ep la figura de Pablo pertenece ya al pasado (cf Ef 3,1-2), pero le reconoce un prestigio tan grande que le convierte en el maestro y el inspirador de una nueva situaci\u00f3n hist\u00f3rica.<br \/>\n804<br \/>\nII. LA SITUACION HISTORico-ECLESIAL.<br \/>\nSe pueden hacer dos observaciones preliminares. Ante todo, se nota que el autor procede del judaismo (m\u00e1s concretamente, del judaismo helenista), mientras que los destinatarios vienen del paganismo: lo demuestra la frecuente distinci\u00f3n en este sentido entre \u2020\u0153nosotros\u2020\u009d y \u2020\u0153vosotros\u2020\u009d (Ef 1,12-13; Ef 2,1; Ef 3; Ef 11; Ef 13; Ef 17; Ef 22; Ef 3,1; cf tambi\u00e9n Ef 4,17-20; Ef 5,8a); esto explica igualmente el modo discreto de utilizar el AT (citado sin f\u00f3rmulas de introducci\u00f3n). Adem\u00e1s, Ep prescinde de todo tono pol\u00e9mico (dado que 4,14 es demasiado vago); tampoco hay un inter\u00e9s antiher\u00e9tico, como en la cercana carta a los \/ Colosenses, y no aparecen adversarios, externos a la comunidad cristiana. Esto no significa, sin embargo, que Ep haya sido escrita en una especie de tierra de nadie y que sea una empresa desesperada intentar se\u00f1alar sus circunstancias (as\u00ed\u00ad la Introducci\u00f3n al NT de Wikenhauser-Schmid).<br \/>\nLa situaci\u00f3n eclesial de los destinatarios (= alguna Iglesia del Asia Menor) puede deducirse de la exposici\u00f3n de los temas predilectos del autor (cf los estudios de K.M. Fi-schner, de H. Merklein y el comentario de R. Schnackenburg). Podr\u00ed\u00adamos decir sint\u00e9ticamente que la intenci\u00f3n de la carta es recordar a los destinatarios la t\u00ed\u00adpica novedad de la vida cristiana que han abrazado. Esto se realiza en un doble nivel, seg\u00fan las dos dimensiones del \u2020\u0153hombre nuevo\u2020\u009d, que en 2,15 tiene un valor cristol\u00f3gico-comunitario (= Cristo = Iglesia, en cuanto compuesta de jud\u00ed\u00ados y de paganos), mientras que en 4,24 tiene un valor soteriol\u00f3gico-individual (=el bautizado).<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, en primer lugar el autor intenta salvaguardar en t\u00e9rminos estrictamente ecum\u00e9nicos la unidad eclesial (Ef 4,3; Ef 4,13 los \u00fanicos textos del NT en que aparece esta palabra). El peligro concreto era el de una separaci\u00f3n entre el componente de origen pagano y el de origen jud\u00ed\u00ado, con el riesgo de una prevaricaci\u00f3n del primero sobre el segundo (= indicio de una \u00e9poca tard\u00ed\u00ada: a finales del siglo 1); para ello el autor recuerda a los paganos cristianos toda la dignidad hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de Israel, al que ellos han sido asociados (cf 2,11-22: contin\u00faa el tema paulino de Rm 11,13-24), pero de manera que formen un \u2020\u0153tertium genus\u2020\u009d llamado a la paz (cf 2,14; 4,3). Un tema subsidiario es el de la unidad con los pastores; en efecto, \u00e9stos, en ausencia de los ap\u00f3stoles, que seguir\u00e1n siendo siempre el \u2020\u0153fundamento\u2020\u009d (2,20; cf 3,5), garantizan la identidad eclesial y son expresi\u00f3n de los nuevos ministerios que favorecen su crecimiento (cf<br \/>\n4,11).<br \/>\nEn segundo lugar, es la vida cristiana de cada d\u00ed\u00ada la que debe estar a la altura de todo lo que ya ha sido realizado por el \u00c2\u00a1bautismo (cf 1,13; 4,22-24.30). El lugar que se le da a la par\u00e9nesis -ila mitad de la carta!intenta precisamente impedir la reca\u00ed\u00adda en una \u2020\u0153alienaci\u00f3n de la vida de Dios\u2020\u009d (4,17-29). Evidentemente, los destinatarios corr\u00ed\u00adan el riesgo nada te\u00f3rico de olvidarse de la originalidad cristiana incluso en el plano de la vida \u00e9tica, tanto individual como de relaci\u00f3n con los dem\u00e1s (especialmente en el matrimonio: cf 5,22-<br \/>\n33).<br \/>\n805<br \/>\nIII. LA RESPUESTA DE LA CARTA.<br \/>\nSe\u00f1alemos de antemano que el discurrir del autor es de car\u00e1cter profundamente sereno, como si se tratara de contemplar y de celebrar una realidad mist\u00e9rica, de la que sabe y confiesa con gozo que forma \u00e9l mismo parte, intentando involucrar a sus destinatarios en sus mismas certezas y en sus mismos sentimientos. Intentemos a continuaci\u00f3n seguir los dos momentos de la exposici\u00f3n, en conformidad con los dos niveles de la situaci\u00f3n de los destinatarios.<br \/>\n806<br \/>\n1. El tema de la \u00c2\u00a1 Iglesia.<br \/>\nSe expone en una cu\u00e1druple escala:<br \/>\n807<br \/>\na) La proyecci\u00f3n en la voluntad de Dios.<br \/>\nYa el pr\u00f3logo de la carta (la eulogh\u00ed\u00ada: Ef 1,3-14) piensa en una especie de anticipaci\u00f3n de la comunidad eclesial en una voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios que es anterior a la misma fundaci\u00f3n del mundo (cf 1 ,3.4.5.lis). Hay que advertir que el concepto de predestinaci\u00f3n aqu\u00ed\u00ad presente no es t\u00e9cnico (le falta el aspecto negativo de la perdici\u00f3n), sino que expresa \u00fanicamente la constataci\u00f3n de la participaci\u00f3n actual y efectiva de los cristianos en la gracia de la elecci\u00f3n. El plural tantas veces repetido (\u2020\u0153nos-nosotros\u2020\u009d) hace ver hasta qu\u00e9 punto el autor de Ep piensa en t\u00e9rminos comunitarios: Dios ha proyectado desde siempre un conjunto de redimidos. La Iglesia, adem\u00e1s, es la depositar\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n de un \u2020\u0153misterio\u2020\u009d que concierne a un proyecto divino m\u00e1s amplio sobre el mundo entero: el de \u2020\u0153recapitular todas las cosas en Cristo\u2020\u009d (1,10). Este conocimiento forma parte de la sabidur\u00ed\u00ada cristiana (cf 1,8-9), que por eso mismo sabe juzgar oportunamente de las realidades c\u00f3smicas, no s\u00f3lo en cuanto que las relativiza, sino sobre todo en cuanto que las ve secretamente orientadas hacia una meta cr\u00ed\u00adstica; y esto le confiere adem\u00e1s al cristiano una visi\u00f3n no temerosa, sino positiva y optimista en sus relaciones con el mundo, puesto que sabe que \u00e9ste no es aut\u00f3nomo ni tirano, sino desautorizado de su cualidad de \u2020\u0153potencia\u2020\u2122, desacralizado, sometido e incluso en tensi\u00f3n hacia el \u00fanico se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo. Y el autor de la carta dobla sus rodillas ante el Padre (cf 3,14), ya que s\u00f3lo \u00e9l ha creado todas las cosas (3,9) y s\u00f3lo de \u00e9l recibe su existencia y su fuerza cada uno de los grupos (3,15: patria en griego no significa \u2020\u0153paternidad\u2020\u009d, sino \u2020\u02dctronco, familia, estirpe, linaje\u2020\u009d) de las potencias tanto celestiales como terrenales (esto es, de todo tipo). Sobre todo, debe ser toda la comunidad cristiana la que d\u00e9 este testimonio (cf 3,lOs): es el \u00fanico texto en todo el NT en que la ekkles\u00ed\u00ada se convierte, en conjunto, en sujeto de una proclamaci\u00f3n, que tiene por otra parte una dimensi\u00f3n universal). Y es a este Dios al que se dirige imperiosa, humilde y gozosa la doxolog\u00ed\u00ada de todos los cristianos \u2020\u0153en la Iglesia y en Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d (3,21): es como un canto coral que sube desde toda la comunidad cristiana hacia aquel que es \u2020\u0153padre de todos, que est\u00e1 sobre todos, por todos y en todos\u2020\u009d (4,6: la f\u00f3rmula es probablemente de origen o al menos de resonancia filos\u00f3fica griega, en donde encerraba una referencia cosmol\u00f3gica) [1 Cosmos].<br \/>\n808<br \/>\nb) La dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica.<br \/>\nLa cristolog\u00ed\u00ada de Ep parte no de una reflexi\u00f3n sobre la Iglesia, sino de una meditaci\u00f3n sobre las relaciones de Cristo con el panorama m\u00e1s vasto de las realidades c\u00f3smicas (cf Ef 1,9-10; Ef 1,20-22 a). Sus relaciones con la realidad eclesial ser\u00e1n tan s\u00f3lo una especificaci\u00f3n, aunque especialmente privilegiada, de sus relaciones c\u00f3smicas (cf l,22b-23). Efectivamente, el lector de este escrito empieza descubriendo que el primordial \u2020\u0153misterio de la voluntad de Dios\u2020\u009d es el de \u2020\u0153recapitular todas las cosas en Cristo\u2020\u009d (1,10), es decir, el de dar un administrador, un responsable a la plenitud de los tiempos nuevos que han colmado ya los de las antiguas esperanzas (cf un significado an\u00e1logo apocal\u00ed\u00adptico de \u2020\u0153misterio\u2020\u009d en Qumr\u00e1n: lQpHab 7,2.13-14; 1QS 11,17-19). Nosvemos as\u00ed\u00adenfrentadoscon la figura gigantescade Cristo pantokr\u00e1-t\u00f3r (cf l,20s.22a). Esta concepci\u00f3n cristol\u00f3gica ofrece al cristiano una clave hermen\u00e9utica del mundo capaz de no restringir el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo solamente a la Iglesia; en efecto, Cristo es m\u00e1s grande que la Iglesia, la cual no puede pretender encerrarlo todo en sus propios l\u00ed\u00admites; esto significar\u00ed\u00ada para ella identificarse con el mundo, que es m\u00e1s bien el teatro entero del dominio de Cristo. Sin embargo, no es el cosmos, sino solamente la Iglesia la que es llamada \u2020\u0153cuerpo\u2020\u009d suyo (1,23; 2,16; 4,4.12.16; 5,23.30), es decir, lugar de su pertenencia especial\u00ed\u00adsima; m\u00e1s a\u00fan, un conjunto viviente que recibe de \u00e9l no s\u00f3lo un sentido y una orientaci\u00f3n (como el mundo), sino incluso la existencia, la subsistencia, la identidad misma (cf 4,15-1 6). Es muy elocuente sobre todo el texto l,22b-23 (que presentamos aqu\u00ed\u00ad en una versi\u00f3n particular): Dios \u2020\u0153lo entreg\u00f3 en calidad de cabeza sobre todas las cosas a la Iglesia, que es su cuerpo, la plenitud suya que llena por completo todas las cosas\u2020\u009d. El mundo y la Iglesia forman dos c\u00ed\u00adrculos conc\u00e9ntricos, sometidos al mismo se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo; pero s\u00f3lo la Iglesia es el pl\u00e9roma de Cristo, es decir, el \u00e1mbito plenamente lleno de su presencia, de su gracia y de sus dones (cf 3,19; 4,10.13; 5,18), con el que guarda una relaci\u00f3n que no es s\u00f3lo de trascendencia, sino de inmanencia. Esta relaci\u00f3n tan especial se pone tambi\u00e9n de manifiesto mediante el lenguaje nupcial (cf 5,25.27), que representa una recuperaci\u00f3n de la antigua simbolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica de Oseas. Pero aqu\u00ed\u00ad la personificaci\u00f3n de la Iglesia no tiene que entenderse en el sentido gn\u00f3stico de una preexistencia de la misma en forma de sizig\u00ed\u00ada o de pareja arquet\u00ed\u00adpica de Cristo; efectivamente, en 5,2 la Iglesia no es m\u00e1s que el conjunto personalista e hist\u00f3rico de \u2020\u0153vosotros\u2020\u009d y \u2020\u0153nosotros\u2020\u009d. Esto significa que la Iglesia no est\u00e1 de forma aut\u00f3noma en el origen de la redenci\u00f3n, sino que es el simple resultado de la salvaci\u00f3n de los cristianos (cf 2,4-5); en el origen de todo el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico est\u00e1 solamente el amor de Dios en Jesucristo a todos los que estaban muertos por sus propios pecados (cf 2,1) [1 Jesucristo].<br \/>\n809<br \/>\nc) La estructuraci\u00f3n interna.<br \/>\nEste aspecto particular de la eclesiologia de Ep aparece en primer lugar en la imagen del \u2020\u0153templo santo\u2020\u009d Ef 2,22), que va creciendo \u2020\u0153sobre el fundamento de los ap\u00f3stoles y de los profetas\u2020\u009d (estos \u00faltimos son probablemente personas espirituales de la Iglesia primitiva: ico 12,28); al mismo Pablo se le reconoce un ministerio totalmente singular (cf 3,2s). Pero la secci\u00f3n epistolar m\u00e1s importante en este sentido es 4,7-16, que ofrece tres elementos en el mensaje. En primer lugar se observar\u00e1 que Cristo es el punto de partida (cf vv. 7s.10.ll.16) y al mismo tiempo la meta de tensi\u00f3n de toda la vida de la Iglesia y de su min\u00ed\u00adsterialidad (cf Vv. 13.15). En segundo lugar, el autor menciona algunos ministerios espec\u00ed\u00adficos: \u2020\u0153El a unos constituy\u00f3 ap\u00f3stoles; a otros, profetas; a unos evangelistas, a otros pastores y maestros\u2020\u009d (4,11). Aunque se distingue de otras listas an\u00e1logas del epistolario paulino (1Co 12,28; Rm 12,6-8), las funciones que aqu\u00ed\u00ad se designan constituyen los ministerios fundamentales, de base, en torno a los cuales se articula la comunidad; pero probablemente esta lista designa una sucesi\u00f3n hist\u00f3rica desde la edad de los ap\u00f3stoles hasta la de los pastores, cuya actividad principal es la de \u2020\u0153maestros\u2020\u009d (cf la end\u00ed\u00adadis), m\u00e1s bien qu\u00e9 no todo el espectro, que no es ni mucho menos completo, de ministerios actuales. En tercer lugar, sin embargo, se afirma aqu\u00ed\u00ad una ministerialidad de todos los miembros de la Iglesia (cf 4,7: \u2020\u0153cada uno de nosotros hemos recibido&#8230;\u2020\u009d); contra H. Schlier, y con R. Schnac-kenburg, ese \u2020\u0153nosotros\u2020\u009d tiene que entenderse en sentido comunitario y no sectorial, como se deduce tanto de la cita b\u00ed\u00adblica de 4,8 como de la locuci\u00f3n no particularista de 4,10 (\u2020\u0153para que se cumpliesen todas las cosas\u2020\u009d o quiz\u00e1 \u2020\u0153todos\u2020\u009d, en masculino). De manera que la tarea espec\u00ed\u00adfica de los mismos ministerios fundamentales consiste en \u2020\u0153hacer id\u00f3neos a los santos para cumplir el ministerio \u2020\u0153(4,12; otras versiones no recogen estos matices); esta universalidad ministerial se afirma adem\u00e1s en 4,13: \u2020\u0153hasta que todos lleguemos&#8230;\u2020\u009d.<br \/>\n810<br \/>\nd) La composici\u00f3n ecum\u00e9nica.<br \/>\nLa Iglesia es un \u2020\u0153corpus mixtum\u2020\u009d, un cuerpo compuesto no tanto de santos y de pecadores, sino m\u00e1s bien de hombres que proceden de experiencias religiosas y de culturas diversas. Es un ejemplo actualizado de ecume-nismo. El autor de la carta, en conformidad con su ambiente hist\u00f3rico, est\u00e1 pensando en los jud\u00ed\u00ados y en los paganos que han llegado a confluir en la nueva realidad eclesial y que tienen que dar prueba dentro de ella de aquella unidad y de aquella j>az que Cristo realiz\u00f3 en s\u00ed\u00ad mismo. \u2020\u0153El es nuestra paz; el que de ambos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad; anulando en su propio cuerpo la ley, sus mandamientos y decretos. El ha formado de los dos, en su propia persona, una nueva humanidad, haciendo as\u00ed\u00ad la paz. El hizo de los dos un solo cuerpo y los ha reconciliado con Dios por medio de la cruz, destruyendo en s\u00ed\u00ad mismo la enemistad\u2020\u009d (2,14-16). Puede apreciarseel procedimiento tan cargado y tan repetitivo de este texto: se\u00f1al de que el tema impregna el \u00e1nimo del autor y le resulta especialmente querido. En Cristo, y por tanto en la Iglesia (probablemente el complemento \u2020\u0153en un solo cuerpo\u2020\u009d supone una dimensi\u00f3n tanto individual como social), quedan superadas todas las divisiones; el \u2020\u0153hombre nuevo\u2020\u009d (tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad tanto en sentido individual-cristol\u00f3gico como so-cial-eclesial) es un hombre de paz, que favorece y realiza no s\u00f3lo la mutua coexistencia, sino una comuni\u00f3n rec\u00ed\u00adproca, de forma que ahora \u2020\u0153los unos y los otros\u2020\u009d pueden presentarse \u2020\u0153al Padre en un solo Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (2,18; pero aqu\u00ed\u00ad el pne\u00fcma podr\u00ed\u00ada tener solamente un valor psicol\u00f3gico, como en Flp 1,27). La confluencia simult\u00e1nea de las diversas ramas his-t\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficas forma parte del \u2020\u0153misterio\u2020\u009d divino revelado ahora a la Iglesia: \u2020\u0153Este secreto consiste en que los paganos comparten la misma herencia con los jud\u00ed\u00ados, son miembros del mismo cuerpo y, en virtud del evangelio, participan de la misma promesa en Jesucristo\u2020\u009d (3,6). Destaca aqu\u00ed\u00ad la posici\u00f3n totalmente privilegiada de Israel, pueblo de Dios desde antiguo, al que se es incorporado ahora por gracia (cf 2,11.12): \u2020\u0153los paganos de nacimiento&#8230; estabais en otro tiempo sin Cristo, alejados de la ciudadan\u00ed\u00ada de Israel\u2020\u009d; 2,13.19: \u2020\u0153Ya no sois extranjeros y hu\u00e9spedes, sino que sois ciudadanosde los consagradosy miembros de la familia de Dios\u2020\u009d). Vuelve a percibirse la sugestiva imagen paulina del injerto contra la propia naturaleza (Rm 11,17-24); pero ahora se sugiere adem\u00e1s que la Iglesia est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del solo Israel (cf los \u2020\u0153hijos de la desobediencia\u2020\u009d en 2,2; 5,6) y que los cristianos, aunque en continuidad con el plan divino de la salvaci\u00f3n, forman algo nuevo, un \u2020\u0153tertium genus\u2020\u009d.<br \/>\n811<br \/>\n2. El tema de la vida cristiana.<br \/>\nDesde el punto de vista \u00e9tico, este tema se inserta l\u00f3gicamente en el anterior (cf tambi\u00e9n la estructura epistolar). Ante todo hay que se\u00f1alar la \u00f3ptica del autor sobre la antropolog\u00ed\u00ada sobrenatural. Cuando dice que todos \u2020\u0153\u00e9ramos, por naturaleza, objeto de la ira divina\u2020\u009d (2,3), est\u00e1 recordando el pasado precristiano y pre-bautismal (el complemento physei, \u2020\u0153por naturaleza\u2020\u009d, no se relacion\u00f3 con el pecado original hasta los tiempos de la controversia pelagiana, mientras que los padres griegos lo entend\u00ed\u00adan solamente en el sentido de \u2020\u0153verdaderamente, en realidad\u2020\u009d). Pero la superaci\u00f3n de esa condici\u00f3n se celebra ensalzando al \u2020\u0153Dios rico en misericordia\u2020\u009d (2,4) y la \u2020\u0153excelsa riqueza de su gracia\u2020\u009d (2,7). Y aqu\u00ed\u00ad es donde encaja la t\u00ed\u00adpica herencia paulina: \u2020\u0153Hab\u00e9is sido salvados gratuitamente por la fe; y esto no es cosa vuestra, es un don de Dios; no se debe a las obras, para que nadie se llene de vanidad\u2020\u009d (2,8-9). La salvaci\u00f3n consiste en una participaci\u00f3n singular en el destino y en la misma identidad din\u00e1mica de Cristo; con \u00e9l el cristiano \u2020\u0153vive una vida nueva\u2020\u009d, \u2020\u0153resucita\u2020\u009d, \u2020\u0153est\u00e1 sentado en los cielos\u2020\u009d (2,5.6) ya desde ahora. La \u00e9tica que de aqu\u00ed\u00ad se deduce representa una clara superaci\u00f3n de la condici\u00f3n pagana, que se describe como consistiendo en la obcecaci\u00f3n de la mente, en el alejamiento de la vida de Dios, en la dureza del coraz\u00f3n (cf 4,17-18), y luego en el libertinaje de las costumbres (4,19; 5,3-5), en la mentira (4,25), en la ira (4,26s), en el robo (4,28), en la maledicencia (4,29); esta lista se da puramente a t\u00ed\u00adtulo de ejemplo. Las exigencias contrarias se presentan en cada ocasi\u00f3n con lenguajes diversos, aunque mutuamente complementarios.<br \/>\nUn primer m\u00f3dulo expresivo es el de \u2020\u0153despojarse del hombre viejo para \u2020\u0153revestirse del hombre nuevo\u2020\u2122 (4,22.24); este texto es paralelo a Col 3,8-1 1, pero all\u00ed\u00ad es m\u00e1s evidente la dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica del hombre nuevo, mientras que lo que aqu\u00ed\u00ad prevalece es ante todo el aspecto moral (en Col: \u2020\u0153Os hab\u00e9is despojado del hombre viejo&#8230;, para revestiros del hombre nuevo\u2020\u009d; aqu\u00ed\u00ad: \u2020\u0153Deb\u00e9is despojaros de vuestra vida pasada, del hombre viejo&#8230;; revestios del hombre nuevo\u2020\u009d). La vida cristiana se entiende como un proceso continuo de renovaci\u00f3n, como un camino de compromiso que jam\u00e1s falla en la actitud de conformaci\u00f3n con el proyecto divino de un hombre \u2020\u0153creado seg\u00fan Dios, en justicia y santidad verdadera\u2020\u009d<br \/>\n(4,24).<br \/>\nOtro m\u00f3dulo expresivo consiste en invitar a la imitaci\u00f3n de Dios y de Jesucristo (4,31-5,2): esta imitaci\u00f3n se especifica en lo que hay de m\u00e1s t\u00ed\u00adpico en el Dios cristiano, es decir, en aquel comportamiento de amor, que aqu\u00ed\u00ad se define abundantemente como benevolencia, misericordia, perd\u00f3n (cf 4,32), como \u00e1gape y como entrega de s\u00ed\u00ad mismo (5,2), de la misma manera que ya el pr\u00f3logo celebraba igualmente a Jes\u00fas como \u2020\u0153Hijo querido\u2020\u009d por medio del derramamiento de su sangre (cf 1,6-7).<br \/>\nUn nuevo m\u00f3dulo expresivo recurre a la ant\u00ed\u00adtesis tinieblas-luz (5,6-14) para describir la existencia cristiana como una transici\u00f3n liberadora de la oscuridad a la luz y como camino bajo el resplandor del Se\u00f1or. En particular 5,14 es probablemente un antiguo fragmento h\u00ed\u00admnico, que presenta una intimaci\u00f3n y una promesa, en donde las tinieblas se relacionan solamente con un sue\u00f1o simple e infructuoso (no pecaminoso); de todas formas parece evidente la existencia de un contexto bautismal.<br \/>\nEl autor, adem\u00e1s, se expresa en t\u00e9rminos sapienciales (5,15-17), presentando el compromiso cristiano en el control vigilante de la propia conducta como un hecho de sabidur\u00ed\u00ada, que sabe aprovecharse incluso de las malas circunstancias para leer en ellas la manifestaci\u00f3n de la voluntad de Dios.<br \/>\nFinalmente, la vida cristiana se describe como un canto que sube del coraz\u00f3n (5,18-20) y que representa en su aspecto positivo la acci\u00f3n entusiasta del Esp\u00ed\u00adritu (cf la \u2020\u0153sobria ebrietas\u2020\u009d de Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada) en oposici\u00f3n al desenfreno de una borrachera de vino; el canto se concreta en una incesante acci\u00f3n de gracias \u2020\u0153a Dios Padre en nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d.<br \/>\n812<br \/>\nUna secci\u00f3n muy particular de la par\u00e9nesis de Ep se refiere al c\u00f3digo de los deberes familiares (5,21-6,9), que se abre con la invitaci\u00f3n a \u2020\u0153respetarse unos a otros por fidelidad a Cristo\u2020\u009d (5,21; Flp 2,3). Bajo este lema program\u00e1tico se van exponiendo por orden los deberes en las relaciones entre marido y mujer (5,22- 33), entre hijos y padres (6,1-4), entre criados y amos (6,5-9). El autor tiene presente y va desarrollando el pasaje af\u00ed\u00adn de Col 3,18-4,1; pero insiste sobre todo en el caso de los esposos, cuya relaci\u00f3n matrimonial va profundizando teol\u00f3gicamente a la luz de la relaci\u00f3n esponsal, an\u00e1loga y superior, entre Cristo y la Iglesia. Entre estos dos niveles hay una mutua correspondencia, por lo que la dignidad cristiana del matrimonio consiste en la transparencia del misterio de amor que une a Cristo y a la Iglesia, mientras que la concreci\u00f3n de la relaci\u00f3n Cristo-Iglesia se basa y se inspira en la m\u00e1s natural y maravillosa de las experiencias humanas, que es la de la uni\u00f3n entre el hombre y la mujer; estos dos niveles, bajo aspectos formales diversos, presentan por tanto cada uno una mutua precedencia mist\u00e9rica sobre el otro. Es particularmente digna de atenci\u00f3n la triple aparici\u00f3n del verbo agap\u00e1n, \u2020\u0153amar\u2020\u009d (5,25.28b.33): un hecho m\u00e1s bien \u00fanico que raro en relaci\u00f3n con la literatura ambiental para calificar la actitud del marido para con la mujer. Mientras que la par\u00e9nesis sobre la relaci\u00f3n hijos-padres repite motivos tradicionales, la que se refiere a la relaci\u00f3n esclavos-amos pone estos dos polos sociales bajo una instancia com\u00fan superior, que los empareja a ambos: \u2020\u0153Considerando que ellos y vosotros ten\u00e9is un mismo amo en el cielo, para el que todos son iguales\u2020\u009d (6,9; cf y. 8). De esta manera se va abriendo camino, con discreci\u00f3n, sin violencia, inexorablemente, la gran revoluci\u00f3n social del cristianismo, que se basa no en motivos de naturaleza o de an\u00e1lisis sociol\u00f3gicos, sino en el mensaje inaudito de una fraternidad motivada desde arriba, desde el \u2020\u0153hombre perfecto\u2020\u009d que es Cristo (4,13; cf 4,28).<br \/>\nLa carta se cierra de hecho con una p\u00e1gina de exhortaci\u00f3n, iluminada por los esplendores de un combate (6,lOss). Con un lenguaje fuertemente simb\u00f3lico prestado por el AT (Is 11,4-5;Is 59,16-18; Sb 5,17-23) se describe la \u2020\u0153armadura de Dios para que pod\u00e1is resistir las tentaciones del diablo\u2020\u009d (6,11). La intenci\u00f3n fundamental del autor consiste en evitar a los cristianos toda ilusi\u00f3n, toda falsa seguridad, que pudiera conducirlos al quietismo o a la irresponsabilidad propios del que piensa que es posible dormirse sobre los laureles; los bautizados, precisamente en cuanto elegidos y redimidos, tienen que seguir luchando duramente contra potencias de varias clases (unidas bajo el com\u00fan denominador de \u2020\u0153diablo\u2020\u009d; cf tambi\u00e9n 2,2), que buscan sustraerles como sea al radio de acci\u00f3n del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo. La enumeraci\u00f3n de las \u2020\u0153armas\u2020\u009d (= verdad, justicia, paz, fe, salvaci\u00f3n, Esp\u00ed\u00adritu, palabra de Dios, oraci\u00f3n) no hace m\u00e1s que remitir al bautizado a la plenitud de su identidad espec\u00ed\u00adfica, que representa ya por s\u00ed\u00ad sola una distinci\u00f3n y una atribuci\u00f3n de terreno muy clara, que permite \u2020\u0153resistir\u2020\u009d y seguir en pie (6,13).<br \/>\n813<br \/>\nIV. ESTRUCTURA.<br \/>\nEs posible se\u00f1alar sustancialmente esta estructura tomando como base dos cesuras importantes. La m\u00e1s destacada es la que separa los tres primeros cap\u00ed\u00adtulos de los otros tres. Efectivamente, la secci\u00f3n 1-3 termina con una doxolo-g\u00ed\u00ada (3,20-21), que normalmente es signo de conclusi\u00f3n (Rm 11,33-36), mientras que 4,1 comienza con la f\u00f3rmula: \u2020\u0153Yo os pido\u2020\u009d, que ya en Rom 12,1 introduc\u00ed\u00ada la secci\u00f3n pare-n\u00e9tica. En la primera parte el lenguaje es de tipo contemplativo, celebrativo, mientras que en la segunda es exigitivo, con el verbo muchas veces en imperativo.<br \/>\nHay otra cesura en el cap\u00ed\u00adtulo 1 entre el vers\u00ed\u00adculo 14 y el vers\u00ed\u00adculo 15; aqu\u00ed\u00ad tiene lugar el paso de un trozo at\u00ed\u00adpico para un comienzo de carta, de estilo h\u00ed\u00admnico, a un aut\u00e9ntico comienzo epistolar; de manera que el trozo 1,3-14 puede aislarse como pr\u00f3logo de toda la carta. De aqu\u00ed\u00ad se deriva una estructura que es literaria y teol\u00f3gica al mismo tiempo.<br \/>\nDespu\u00e9s del saludo (1,1-2) y del pr\u00f3logo-apertura (1,3-14), vienen dos grandes partes: la primera, de tono m\u00e1s doctrinal, est\u00e1 dedicada al tema del misterio de Dios en Cristo como fundamento de la Iglesia (1,15- 3,21); la segunda, m\u00e1s paren\u00e9tica, trata de la nueva vida del cristiano en la Iglesia (4,1-6,20); y termina con noticias y saludos finales (6,21-24).<br \/>\n814<br \/>\nBIBL.: Comentarios: Barth M., Ephesians 1-II, AB 34-34A, Garden City, NY, 1974; Cambier J., Vie chr\u00e9tienne en \u00e9g\u00fcse. L\u2020\u2122\u00e9pitre aux Eph\u00e9-siens i\u00fae aux chr\u00e9tiens d\u2020\u2122aujourd\u2020\u2122hui, Descl\u00e9e, Par\u00ed\u00ads 1966; Conzelmann H.-Friedrich G., Ep\u00ed\u00adstolas de la Cautividad. Efesios. Filipenses. Colosenses. Filem\u00f3n, Madrid 1972; F abr\u00ed\u00ads, Letiera agliEfesini, en Leiettere diPaoIo III, Borla, Roma 1980, 187-308; Gnilka J., Der Epheserbrief en HthKNTXI2, Herder, Fribur-go-Basilea-Viena 1971; Peretto E., Lettere dalia prigionia:<br \/>\nFiippesi, Coiossesi, Efesini, Filemone, Ed. Paoline, Roma 19843; Schlier H., Lettera agii Efesini, Paideia, Brescia 1965, 19722; Schnackenburg R., DerBriefan die Epheser, EKK X, Zurich-Neukirchen 1982; Zerwick M., Carla a ios Efesios, Barcelona 1967.<br \/>\nEstudios: Benoit P., Paul. Epitre auxEph\u00e9-siens.\u2020\u2122en DBS VII, Par\u00ed\u00ads 1966,195-211; Colpe C, ZurLeibChrisii Vorsteliung im Eph\u00e9ser-briefe, en AA.W., Judentum, Urchristentum, Kirche (Miscel\u00e1nea J.<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas), BZNW 26, Berl\u00ed\u00adn 1960, 172-1 87; Fischer K..M., Tendenz undAbsicht des Epheserbriefes,<br \/>\nFRLANT 111, Gotinga 1973; Merklein H., Das kirchiiche Amt nach dem Epheserbrief StANT 33, Munich<br \/>\n1973; Mitton C.L., The Epistle to the Ephesians. lis Authorship, Origin and Purpose, Oxford 1951; Mussner<br \/>\nF., Christus, das AlI und die Kirche. Studien zur Theoiogie des Epheserbriefes, Tr\u00e9veris 19682; Percy E.,<br \/>\nDie Probieme der Kolosser und Epheserbriefe, Lund 1946; Usami ?., Somatic Comprehension of Unity:<br \/>\nThe Church in Ephesus, AB 101, Roma 1983; Roon A. van, The auihentici\u00ed\u00adyofEphesians, Leiden 1974.<br \/>\nR. Penna<br \/>\n815<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Una cartapseud\u00f3nima: 1. La cuesti\u00f3n de los destinatarios; 2. La relaci\u00f3n con Colosenses; 3. La t\u00e9cnica literaria; 4. El pensamiento teol\u00f3gico. II. La situaci\u00f3n hist\u00f3rico-eclesial. III. La respuesta de la carta: 1. El tema de la Iglesia; 2. El tema de la vida cristiana. IV. Estructura. Entre los escritos m\u00e1s densos del NT, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/efesios-carta-a-los\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEFESIOS (CARTA A LOS)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17182","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17182","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17182"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17182\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17182"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17182"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17182"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}