{"id":17183,"date":"2016-02-05T11:11:01","date_gmt":"2016-02-05T16:11:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eliaseliseo\/"},"modified":"2016-02-05T11:11:01","modified_gmt":"2016-02-05T16:11:01","slug":"eliaseliseo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eliaseliseo\/","title":{"rendered":"ELIAS\/ELISEO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Fuentes para la historia de El\u00ed\u00adas. II. Formaci\u00f3n del ciclo. III. Contexto hist\u00f3rico. IV. Perfil biogr\u00e1fico: 1. El profeta-asceta; 2. El defensor del yahvismo; 3. El peregrino del Horeb; 4. El protector de los d\u00e9biles; 5. Los milagros; 6. El rapto al cielo. V. La teolog\u00ed\u00ada: 1. Elementos tradicionales; 2. Rasgos innovadores. VI. El\u00ed\u00adas en el resto de la Biblia. VII. El ciclo narrativo de Eliseo. VIII. La personalidad del profeta: 1. El taumaturgo; 2. La actividad pol\u00ed\u00adtica; 3. El celo por el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Figura imponente del antiguo profetismo, El\u00ed\u00adas representa un giro en la historia religiosa de Israel por haber salvado el culto al verdadero Dios en el territorio septentrional del pa\u00ed\u00ads.<\/p>\n<p>1. FUENTES PARA LA HISTORIA DE EL\u00ed\u008dAS. Las noticias sobre el profeta El\u00ed\u00adas se encuentran en lRe 17-19; 21, y 2Re 1-2. El relato del fin del profeta pertenece ya al ciclo de Eliseo. El material eliano se compone de episodios separados, de diversa amplitud, yuxtapuestos sin tener en cuenta el orden cronol\u00f3gico. Se distinguen seis relatos, aut\u00f3nomos en su origen: la sequ\u00ed\u00ada (1Re 17:1; 1Re 18:1 s.16s.44ss), el juicio de Dios en el monte Carmelo (lRe 18,20-40), la teofan\u00ed\u00ada en el Horeb (lRe 19,3.8-13), la vocaci\u00f3n de Eliseo (lRe 19,19ss), el episodio de la vi\u00f1a de Nabot (1Re 21:1-9.11-20) y la petici\u00f3n de un or\u00e1culo por parte de Ocoz\u00ed\u00adas (2Re 1:2-8.17). Se refieren adem\u00e1s cuatro an\u00e9cdotas milagrosas: la alimentaci\u00f3n de El\u00ed\u00adas junto al r\u00ed\u00ado Querit (lRe 17,2-6), la multiplicaci\u00f3n de la harina y del aceite en Sarepta (1Re 17:7-16), la resurrecci\u00f3n del hijo de la viuda (lRe 17,17-24) y el aliento recibido del \u00e1ngel (IRe 19,4-8). Finalmente, se leen dos episodios que guardan relaci\u00f3n con el rey: el encuentro con el soberano (1Re 18:2-15) y el intento de arrestar al profeta (2Re 1:9-16).<\/p>\n<p>II. FORMACI\u00ed\u201cN DEL CICLO. La tradici\u00f3n oral sobre la vida del profeta, adornada por la fantas\u00ed\u00ada popular, y la fijaci\u00f3n por escrito de los episodios comenzaron inmediatamente despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n del profeta y llegaron a una primera conclusi\u00f3n ya a finales del siglo Ix a.C. El escrito comprend\u00ed\u00ada dos grupos de textos: el primero, conservado en IRe 17-19, estaba formado por narraciones y an\u00e9cdotas donde se presentaba a El\u00ed\u00adas como profeta, taumaturgo, activamente comprometido en la lucha contra los \u00ed\u00addolos y, en consecuencia, perseguido por la corte. Se advierte adem\u00e1s una violenta hostilidad contra Ajab y la casa reinante. Este conjunto de material se resiente de la influencia del ciclo de Eliseo, compuesto medio siglo m\u00e1s tarde con un arte literario menor. En el segundo grupo -presente en I Re 20-21; 2Re 1:2-8- se introduce a El\u00ed\u00adas con el t\u00ed\u00adtulo de \u00abtesbita\u00bb y al rey Ajab, llamado \u00abrey de Samaria\u00bb, tratado con mayor indulgencia. Un tercer elemento de la tradici\u00f3n es el que constituyen dos an\u00e9cdotas contenidas en 1Re 17:17-24 y 2Re 1:9-16, donde aparece El\u00ed\u00adas como hombre de Dios y se pone especialmente de relieve el elemento milagroso. Estas dos an\u00e9cdotas constituyen un v\u00ed\u00adnculo entre las dos primeras colecciones de textos. Adem\u00e1s, todo el ciclo eliano sufri\u00f3 cierta elaboraci\u00f3n por parte de los c\u00ed\u00adrculos deuteronomistas cuando fue insertado en el libro de los Reyes. Pero, incluso en su forma actual, el ciclo de El\u00ed\u00adas se cuenta entre los testimonios m\u00e1s antiguos de la literatura b\u00ed\u00adblica y entre las obras maestras de la prosa hebrea.<\/p>\n<p>III. CONTEXTO HIST\u00ed\u201cRICO. El\u00ed\u00adas vivi\u00f3 en el siglo 1x a.C., en el reino del norte, bajo los reyes Ajab (874-853) y Ocoz\u00ed\u00adas (853-852). El padre de Ajab, Omr\u00ed\u00ad, hab\u00ed\u00ada fundado una nueva capital en Samaria, habitada por la poblaci\u00f3n cananea (lRe 16,32; 2Re 10:19ss). La alianza con el rey de Tiro qued\u00f3 sancionada por Ajab mediante el matrimonio contra\u00ed\u00addo con la hija del rey, Jezabel. Esta alianza, hecha con fines pol\u00ed\u00adticos, es decir, para resistir a las amenazas de Damasco, dio gran impulso a los c\u00ed\u00adrculos cananeos del reino del norte. Gracias a Jezabel se implant\u00f3 en Israel el culto a Baal de Tiro y el pa\u00ed\u00ads se vio invadido por una multitud de profetas y servidores del dios pagano. La religi\u00f3n del verdadero Dios estaba amenazada de sincretismo y extinci\u00f3n. En Samaria el rey hizo construir un templo en honor de Baal (lRe 16,32). Hasta entonces la resistencia prof\u00e9tica a la pol\u00ed\u00adtica de la corte hab\u00ed\u00ada sido espor\u00e1dica; con El\u00ed\u00adas toma ahora una amplitud imprevista.<br \/>\nIV. PERFIL BIOGR\u00ed\u0081FICO. 1. EL PROFETA-ASCETA. El nombre de El\u00ed\u00adas significa \u00abMi Dios es Yahv\u00e9h\u00bb. El profeta, del que no se menciona ni el padre ni la genealog\u00ed\u00ada, es llamado \u00abel tesbita\u00bb, probablemente por ser natural de Tisb\u00e9, localidad identificada con la actual Khirbet el-Istib, en Galaad, a unos 25 kil\u00f3metros al norte del r\u00ed\u00ado Yabbok. Parece ser que la poblaci\u00f3n de la Trasjordania hab\u00ed\u00ada permanecido m\u00e1s fiel al yahvismo que los habitantes de la Cisjordania. El\u00ed\u00adas pertenece al tipo de los profetas ambulantes, que no est\u00e1n en relaci\u00f3n ni con un templo ni con las comunidades de profetas. Llevaba el manto de piel t\u00ed\u00adpico de los beduinos del desierto, heredado de la antig\u00fcedad, ce\u00f1ido por un cintur\u00f3n de cuero (2Re 1:8), desde\u00f1ando as\u00ed\u00ad la moda refinada procedente de Fenicia. Una caracter\u00ed\u00adstica de su actividad es que aparec\u00ed\u00ada y desaparec\u00ed\u00ada de forma inesperada y repentina (1Re 17:5s; 1Re 18:5-12; 2Re 2:16s). Desarroll\u00f3 su actividad prof\u00e9tica reprochando y amenazando (1Re 17:1; 1Re 18:21; 2Re 1:3), pero tambi\u00e9n haciendo promesas en nombre de Dios (1Re 18:1). Realiz\u00f3 una acci\u00f3n simb\u00f3lica (1Re 19:19ss) y practic\u00f3 la intercesi\u00f3n prof\u00e9tica (1Re 18:42ss). El\u00ed\u00adas no pronunci\u00f3 ning\u00fan juicio de destrucci\u00f3n ni exigi\u00f3 la conversi\u00f3n, sino m\u00e1s bien un cambio de direcci\u00f3n del hombre, en el que hab\u00ed\u00ada que dar la vuelta al coraz\u00f3n (lRe 18,37).<\/p>\n<p>2. EL DEFENSOR DEL YAHVISMO. En la base del relato sobre la sequ\u00ed\u00ada que dur\u00f3 tres a\u00f1os est\u00e1 la explicaci\u00f3n de El\u00ed\u00adas sobre una verdadera sequ\u00ed\u00ada (cf Flavio Josefo, Antiq. Jud. VIII, 13,2), provocada por Yhwh. La lluvia era considerada como un don procedente de Baal, el dios cananeo de la vegetaci\u00f3n, mientras que El\u00ed\u00adas afirmaba que Yhwh era el \u00fanico Dios que conced\u00ed\u00ada la fecundidad de los campos. La narraci\u00f3n del juicio de Dios en el monte Carmelo, descrita con un arte dram\u00e1tico consumado, muestra c\u00f3mo El\u00ed\u00adas logr\u00f3 obtener que la regi\u00f3n del Carmelo, habitada por una poblaci\u00f3n mixta, incorporada a Israel procedente del reino de Tiro, fuera considerada como territorio israelita y se adorase all\u00ed\u00ad solamente a Yhwh, a pesar de la presencia de un santuario cananeo. La matanza de los profetas de Baal tiene que comprenderse como la afirmaci\u00f3n del derecho de Yhwh sobre la tierra que pertenec\u00ed\u00ada a su pueblo. Dada la protecci\u00f3n del baalismo por parte de la autoridad oficial, Israel estaba a punto de perder su propia identidad religiosa. En este momento cr\u00ed\u00adtico El\u00ed\u00adas salv\u00f3 la fe en el \u00fanico Dios utilizando los medios violentos y b\u00e1rbaros de su tiempo.<\/p>\n<p>3. EL PEREGRINO DEL HOREB. Huyendo de la persecuci\u00f3n de Jezabel, El\u00ed\u00adas no busca refugio en los santuarios, sino que recorre al rev\u00e9s el camino del pueblo liberado de Egipto, dirigi\u00e9ndose al monte Horeb, en donde Dios se hab\u00ed\u00ada revelado a Mois\u00e9s. La misteriosa teofan\u00ed\u00ada, indicada como \u00abpaso del Se\u00f1or\u00bb ( 1Re 19:11), reviste un profundo significado. Yhwh no es como el dios fenicio de la tempestad, del fuego y del terremoto, sino que act\u00faa de modo silencioso y casi imperceptible. Se manifiesta no de forma concreta ni mediante el poder indeterminado del esp\u00ed\u00adritu, sino a trav\u00e9s de las palabras susurrantes de los profetas y de la acci\u00f3n invisible producida por los acontecimientos externos. El\u00ed\u00adas se ve introducido en una nueva concepci\u00f3n de Dios, de su naturaleza, de su manifestaci\u00f3n y de su manera de obrar. El Dios de Israel se desmarca claramente de la figura del dios semita naturalista.<\/p>\n<p>El mensaje divino que recibe El\u00ed\u00adas se refiere al futuro de Israel: una triple unci\u00f3n marcar\u00e1 la intervenci\u00f3n de Dios, que no s\u00f3lo asegura la sucesi\u00f3n prof\u00e9tica (vocaci\u00f3n de Eliseo), sino que instala a los nuevos monarcas de Israel (Jeh\u00fa) y de Siria (Jazael). S\u00f3lo el primero de estos encargos fue cumplido por El\u00ed\u00adas (1Re 19:19ss).<\/p>\n<p>4. EL PROTECTOR DE LOS DEBILES. El profeta fue tambi\u00e9n un apasionado defensor de la justicia entre los hombres. Despu\u00e9s del homicidio de Nabot, propietario de la vi\u00f1a, atribuido a la pagana Jezabel, El\u00ed\u00adas se opuso con todas sus fuerzas al prop\u00f3sito de Ajab de suprimir el antiguo derecho de propiedad israelita y de introducir un r\u00e9gimen mon\u00e1rquico absolutista con el correspondiente derecho de Estado. El profeta no logr\u00f3 convertir a la casa real a la pura fe del yahvismo. Lo demuestra la narraci\u00f3n de Ocoz\u00ed\u00adas, que se dirige al dios de Ecr\u00f3n para saber si curar\u00ed\u00ada de su herida. El rey ten\u00ed\u00ada realmente confianza en ese dios, que llevaba por t\u00ed\u00adtulo el de \u00abpr\u00ed\u00adncipe de la tierra\u00bb (Ba&#8217;al &#8216;eres), cambiado luego en \u00abpr\u00ed\u00adncipe de las moscas\u00bb (Ba&#8217;al zebul = Belceb\u00fa).<\/p>\n<p>5. LOS \/MILAGROS. Es maravillosa la misi\u00f3n de El\u00ed\u00adas entre los paganos. Sarepta, la fenicia Sarafand, situada a unos 15 kil\u00f3metros al sur de Sid\u00f3n, era una aldea perteneciente al territorio del padre de Jezabel. Tambi\u00e9n este pa\u00ed\u00ads se vio afectado por la sequ\u00ed\u00ada. Pero Dios concedi\u00f3 la bendici\u00f3n del agua, con el aumento de la harina y del aceite a El\u00ed\u00adas, en Fenicia, en favor de una pobre viuda, con la que el profeta compart\u00ed\u00ada su pan (1Re 17:7-16).<br \/>\nEl relato de la resurrecci\u00f3n del hijo de la viuda de Sarepta (1Re 17:17-24) presenta ciertas analog\u00ed\u00adas con la narraci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n del hijo de la sunamita realizado por Eliseo (2Re 4:8). Existe una dependencia literaria entre los dos textos y es probable que este relato haya sido a\u00f1adido al ciclo de El\u00ed\u00adas por los disc\u00ed\u00adpulos de Eliseo.<\/p>\n<p>La expedici\u00f3n de las tres tropas sucesivas con la misi\u00f3n de capturar al profeta (2Re 1:9-16), de las que las dos primeras fueron devoradas por el fuego del cielo, guarda afinidad literaria con el ciclo de Eliseo, y parece ser el resultado de una cierta ampliaci\u00f3n midr\u00e1sica debida a alg\u00fan devoto del profeta.<\/p>\n<p>6. EL RAPTO AL CIELO. El traslado de El\u00ed\u00adas al cielo en un carro de fuego (2Re 2:111) en presencia tan s\u00f3lo de Eliseo, sin dejar huellas de una tumba, a imitaci\u00f3n de Henoc (G\u00e9n 5:24), es un relato misterioso, que por una parte sirve para glorificar a El\u00ed\u00adas en cuanto que entra en la esfera de lo divino y por otra demuestra c\u00f3mo solamente Eliseo entr\u00f3 en la plenitud del poder del hombre de Dios, de quien recibi\u00f3 el manto con el que golpe\u00f3 las aguas del Jord\u00e1n. La narraci\u00f3n presenta un car\u00e1cter artificial debido a las diversas repeticiones (triple orden de El\u00ed\u00adas a Eliseo, triple intervenci\u00f3n de los hijos de los profetas); el ap\u00f3strofe dirigido por Eliseo a El\u00ed\u00adas (\u00ab\u00c2\u00a1Padre m\u00ed\u00ado, padre m\u00ed\u00ado, carro y caballer\u00ed\u00ada de Israel!\u00bb) es el mismo que se le dirige a Eliseo en el lecho de muerte (2Re 2:12; 2Re 13:14). Seg\u00fan otra versi\u00f3n (1Re 19:19), Eliseo recibi\u00f3 el manto de El\u00ed\u00adas desde el d\u00ed\u00ada de su vocaci\u00f3n. El g\u00e9nero literario de la narraci\u00f3n parece ser el de los relatos que intentan describir ciertas realidades invisibles mediante im\u00e1genes concretas.<\/p>\n<p>V. LA TEOLOG\u00ed\u008dA. 1. ELEMENTOS TRADICIONALES. En el reino del norte, en la \u00e9poca del sincretismo, El\u00ed\u00adas propugna con vigor los principios fundamentales de la antigua fe yahvista. Solamente Yhwh es el Dios de Israel, puesto que es el Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac y de Israel (1Re 18:36), el Dios de los ej\u00e9rcitos (1Re 18:15). S\u00f3lo \u00e9l tiene que ser adorado en Galilea y en Samaria. El dirige la suerte del pueblo y de los individuos; es el tutor de los derechos del hombre, incluso contra el despotismo mon\u00e1rquico, puesto que tambi\u00e9n el rey est\u00e1 sometido a ese derecho divino. En el poder de Yhwh se encuentran la vida y la muerte de los hombres; de \u00e9l depende la salvaci\u00f3n. El\u00ed\u00adas es un eslab\u00f3n en la larga cadena tradicional de israelitas que intentaron frenar la aceptaci\u00f3n de las costumbres y de las ideas de los cananeos, motivo de la degeneraci\u00f3n de la religi\u00f3n yahvista. En este sentido aparece como el representante del ideal n\u00f3mada de la civilizaci\u00f3n hebrea, como una especie de reencarnaci\u00f3n del antiguo y austero per\u00ed\u00adodo ex\u00f3dico de la existencia del pueblo de Israel.<\/p>\n<p>2. RASGOS INNOVADORES. Pero el profeta supo adaptar la fe de los antepasados a las nuevas exigencias de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica que le toc\u00f3 vivir. No son los Baales los que conceden la lluvia y la fecundidad; no son ellos la causa de la sequ\u00ed\u00ada, sino que es Yhwh el que preside los ritos de la naturaleza. Por primera vez El\u00ed\u00adas anuncia que Yhwh es el origen de aquellos bienes que los cananeos atribu\u00ed\u00adan a las fuerzas divinizadas de la naturaleza. El s\u00ed\u00admbolo de Dios no son los fen\u00f3menos turbulentos de la atm\u00f3sfera, sino la acci\u00f3n tranquila y silenciosa, apenas perceptible, de aquellos que son sus enviados: los profetas.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n ha equiparado a El\u00ed\u00adas con Mois\u00e9s. Efectivamente, El\u00ed\u00adas, lo mismo que el gran legislador de Israel, asent\u00f3 la fe en Yhwh en el Estado de Israel sobre bases nuevas, afirmando la antigua tradici\u00f3n y ofreciendo una nueva concepci\u00f3n m\u00e1s profunda y m\u00e1s comprensiva de la naturaleza y de la acci\u00f3n divina. Con enorme vigor, El\u00ed\u00adas fue el primero en oponerse a los intereses pol\u00ed\u00adticos de los monarcas cuando estaban en contradicci\u00f3n con los principios religiosos. El\u00ed\u00adas es el precursor y el pionero de los profetas de la \u00e9poca cl\u00e1sica.<\/p>\n<p>VI. EL\u00ed\u008dAS EN EL RESTO DE LA BIBLIA. Despu\u00e9s del destierro de Babilonia, El\u00ed\u00adas fue considerado como aquel que ha de volver a anunciar el juicio final, con la tarea de convertir a las familias de los hombres, para que la maldici\u00f3n no caiga sobre la tierra (Mal 3:23s). El Sir\u00e1cida teji\u00f3 el elogio del profeta \u00abde fuego\u00bb (Sir 48:1-11). El autor de lMac 2,48 atribuye su rapto al cielo a su celo por la gloria del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>En el NT se pone a El\u00ed\u00adas en relaci\u00f3n con Juan Bautista. Efectivamente, \u00e9ste se presenta como revestido del poder del tesbita (Luc 1:17), y los levitas llegan a preguntarle si es \u00e9l el profeta El\u00ed\u00adas (Jua 1:20s). Jes\u00fas afirma que antes del d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or har\u00e1 su aparici\u00f3n El\u00ed\u00adas (Mc 9,llss), que tendr\u00e1 que sufrir mucho; m\u00e1s a\u00fan, que ya hab\u00ed\u00ada venido y le hab\u00ed\u00adan matado, identificando manifiestamente al profeta con Juan Bautista (Mat 11:14). El pueblo de Palestina pensaba tambi\u00e9n que Jes\u00fas era El\u00ed\u00adas, que hab\u00ed\u00ada regresado (Mat 16:14; Mar 6:15; Mar 8:28; Luc 9:8.19). En el episodio de la transfiguraci\u00f3n, El\u00ed\u00adas se encuentra con Mois\u00e9s al lado de Jes\u00fas (Mat 17:3ss; Mar 9:4s; Luc 9:30s) y hablan de su desenlace. La uni\u00f3n de los dos profetas del AT se explica por el hecho de que ambos son los anunciadores del tiempo mesi\u00e1nico (Deu 18:15; Mal 4:23), y el tiempo del mes\u00ed\u00adas, que en la concepci\u00f3n jud\u00ed\u00ada correspond\u00ed\u00ada al de Mois\u00e9s, ten\u00ed\u00ada que ser preparado por El\u00ed\u00adas. Los que insultaban a Jes\u00fas en la cruz relacionaron con El\u00ed\u00adas el comienzo del Sal 22:2, puesto en labios de Jes\u00fas (Mat 27:47.49; Mar 15:35s). Como prueba de que Dios ha conservado siempre un resto en Israel, san Pablo en Rom 11:2-5 cita a lRe 1,10.18. El autor de la carta de Santiago aduce lRe 17,1; 18,48, para mostrar la eficacia de la oraci\u00f3n dirigida a Dios por el profeta El\u00ed\u00adas (Stg 5:17s).<\/p>\n<p>VII. EL CICLO NARRATIVO DE ELISEO. Las informaciones sobre el profeta Eliseo est\u00e1n contenidas en 2Re 2-13. Los cap\u00ed\u00adtulos 2-8 forman un bloque completo, pero interrumpido por peripecias pol\u00ed\u00adticas, como la introducci\u00f3n al reinado de Jor\u00e1n (2Re 3,Iss), cuya conclusi\u00f3n se encuentra en 2Re 8:1-6. Despu\u00e9s de este relato viene el de la participaci\u00f3n de Eliseo en la unci\u00f3n de Jazael (2Re 8:7-15) y de Jeh\u00fa (2Re 9,Iss) y la narraci\u00f3n de la muerte del profeta (2Re 13:14-21). El ciclo de Eliseo es menos homog\u00e9neo que el de El\u00ed\u00adas, presentando un car\u00e1cter m\u00e1s artificial. Hay cierto n\u00famero de relatos que provienen de la tradici\u00f3n popular; otros proceden de cronistas bien informados, y otros, adem\u00e1s, de un hagi\u00f3grafo que quer\u00ed\u00ada conservar para la posteridad los recuerdos del profeta. Los trozos no siguen un orden cronol\u00f3gico, pertenecen a diversos g\u00e9neros literarios y est\u00e1n estrechamente relacionados con el ciclo de El\u00ed\u00adas tanto por su forma como por su contenido. Pueden distinguirse varios tipos de narraciones. Un primer grupo comprende narraciones sobre la vida privada del profeta, ricas en episodios maravillosos que se transmit\u00ed\u00adan en los c\u00ed\u00adrculos de \u00ablos hijos de los profetas\u00bb. Algunos prodigios se parecen a los de El\u00ed\u00adas, como la multiplicaci\u00f3n del aceite en favor de la viuda (2Re 4:1-7), la resurrecci\u00f3n del hijo de la sunamita (2Re 4:8-37). Otros prodigios tienen m\u00e1s bien el sabor de florecillas edificantes, como la desintoxicaci\u00f3n de la olla envenenada (2Re 4:38-41), la multiplicaci\u00f3n de veinte panes para alimentar a cien personas (2Re 4:42ss), la recuperaci\u00f3n milagrosa del hacha (2Re 6:1-7), la reanimaci\u00f3n de un cad\u00e1ver por el contacto con los huesos secos de Eliseo (2Re 13:21). La curaci\u00f3n del sirio Naam\u00e1n presenta las caracter\u00ed\u00adsticas de las florecillas franciscanas por la ingenuidad con que se narra el hecho y por la profunda espiritualidad que anima al profeta (2Re 5:1-27). Una segunda serie de episodios est\u00e1 relacionada con la intervenci\u00f3n del profeta en las peripecias pol\u00ed\u00adticas de su tiempo, como las guerras arameas, descritas con colores populares (2Re 6:6-7, 20), la usurpaci\u00f3n de Jazael (2Re 8:7-15) y la muerte misma del profeta (2Re 13:14-25). Hay dos episodios que parecen derivarse de otras fuentes: la usurpaci\u00f3n de Jeh\u00fa (2Re 9:11-21) y la historia de Atal\u00ed\u00ada (2Re 11-12), que provienen probablemente de los archivos del templo.<\/p>\n<p>VIII. LA PERSONALIDAD DEL PROFETA. El nombre de Eliseo significa \u00abDios ha salvado\u00bb. Natural de Abel-Mejol\u00e1, situado a unos 14 kil\u00f3metros al sudeste de Bet-Se\u00e1n, Eliseo pertenec\u00ed\u00ada a una familia acomodada. Llamado por El\u00ed\u00adas en su seguimiento, abandon\u00f3 su casa y sus campos y sigui\u00f3 al maestro, siendo su disc\u00ed\u00adpulo predilecto, su ejecutor testamentario y su sucesor. Permaneci\u00f3 c\u00e9libe durante toda su vida, como el profeta de Tisb\u00e9. A diferencia de El\u00ed\u00adas, recogi\u00f3 a su alrededor una comunidad de profetas, con los que llev\u00f3 una vida com\u00fan, sin estar ligado a ning\u00fan santuario. Desempe\u00f1\u00f3 el cargo de superior, ya que se sirvi\u00f3 de \u00ablos hijos de los profetas\u00bb como quien puede disponer de los diversos miembros de la comunidad (2Re 9:1-10). El hecho de que Eliseo recibiera dos tercios del esp\u00ed\u00adritu de El\u00ed\u00adas prueba que fue distinto de su maestro (2Re 2:1-18). Efectivamente, no imit\u00f3 su austeridad en el vestir ni su predilecci\u00f3n por los lugares solitarios. Vivi\u00f3 alg\u00fan tiempo en el monte Carmelo, como El\u00ed\u00adas; pero luego desarroll\u00f3 su ministerio en el seno de la comunidad prof\u00e9tica, acompa\u00f1ado siempre de su criado Guejaz\u00ed\u00ad, visitando varios centros habitados, como Jeric\u00f3, Betel, G\u00e1lgala, Samar\u00ed\u00ada, hasta llegar a Moab, Ed\u00e9n y Damasco. Estuvo dotado de dones carism\u00e1ticos, como el de la presciencia (2Re 5:26; 2Re 6:12.32; 2Re 7:1s; 2Re 8:12), y conoci\u00f3 el \u00e9xtasis artificial (2Re 3:15).<\/p>\n<p>1. EL TAUMATURGO. Para los c\u00ed\u00adrculos prof\u00e9ticos Eliseo es el gran hombre de Dios y el extraordinario obrador de prodigios, realizados en favor de los miembros de las cofrad\u00ed\u00adas, de los pobres y de los desventurados del pa\u00ed\u00ads. Utiliz\u00f3 adem\u00e1s el poder taumat\u00fargico para defender la dignidad prof\u00e9tica y para hacerse respetar por algunos jovenzuelos que se burlaban de \u00e9l: \u00abEliseo fue a Betel y, cuando iba por el camino, unos rapazuelos que hab\u00ed\u00adan salido de la ciudad empezaron a burlarse de \u00e9l, dici\u00e9ndole: `\u00c2\u00a1Sube, calvo! \u00c2\u00a1Sube, calvo!\u00bb&#8216; (2Re 2:23ss).<\/p>\n<p>En algunos episodios prodigiosos Eliseo se presenta como celoso pastor, como en la ayuda a la pobre viuda, a la sunamita y al sirio Naam\u00e1n. Los prodigios atribuidos al profeta atestiguan la inmensa irradiaci\u00f3n que tuvo Eliseo entre sus seguidores y el pueblo.<\/p>\n<p>2. LA ACTIVIDAD POL\u00ed\u008dTICA. M\u00e1s a\u00fan que El\u00ed\u00adas, Eliseo se vio envuelto en los problemas pol\u00ed\u00adticos de su tiempo, tanto en su patria como fuera de ella. Fue el inspirador de la ca\u00ed\u00adda de la dinast\u00ed\u00ada de los Omridas y tuvo un papel decisivo en las relaciones con la dinast\u00ed\u00ada de Damasco. En tiempos de la grave crisis de Siria (,16), Eliseo se convirti\u00f3 en el palad\u00ed\u00adn nacional de la lucha contra los arameos. Dio sabios consejos al rey de Israel en guerra contra Siria (2Re 6) y sostuvo su coraje durante un asedio (2Re 5-6). Fue el alma de la resistencia patri\u00f3tica cuando Israel tuvo que sufrir reveses militares, de forma que el rey Jo\u00e1s, al visitarle en su lecho de muerte, pudo llamarlo: \u00ab\u00c2\u00a1Padre m\u00ed\u00ado, carro y caballer\u00ed\u00ada de Israel!\u00bb (2Re 13:14). Eliseo hizo por la defensa de Israel mucho m\u00e1s que las armas de guerra. Sin salir de la esfera religiosa, el profeta pronunci\u00f3 un juicio severo sobre los problemas morales, sobre las alianzas pol\u00ed\u00adticas y sobre las hostilidades militares cuando \u00e9stas supon\u00ed\u00adan un peligro para la religi\u00f3n yahvista.<\/p>\n<p>3. EL CELO POR EL SE\u00ed\u2018OR. El motivo de inspiraci\u00f3n de toda la actividad de Eliseo fue la profunda fe yahvista, arraigada en la tradici\u00f3n de la alianza y preocupada por su eficacia en las vicisitudes internas y externas del pa\u00ed\u00ads. Eliseo no alcanz\u00f3 la talla espiritual de El\u00ed\u00adas; pero, como figura carism\u00e1tica, estuvo animado de sentimientos de benevolencia y de bondad hacia los desventurados y los oprimidos. Se mostr\u00f3 cruel y sin compasi\u00f3n con la impiedad y el delito. Con su vivo sentimiento patri\u00f3tico hizo tomar conciencia al pueblo de Israel de que la acci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica pertenece desde el principio a la actividad de los profetas del AT y de que las dimensiones de la religi\u00f3n yahvista superaran los l\u00ed\u00admites de Israel, extendi\u00e9ndose a todas las dinast\u00ed\u00adas y a todos los pueblos.<\/p>\n<p>BIBLI.: ALCAINA CANOSA C., Panorama cr\u00ed\u00adtico del ciclo de Eliseo, en \u00abEstudios B\u00ed\u00adblicos\u00bb 23 (1964) 217-235; ID, Vocaci\u00f3n de Eliseo (!Apo 19:19-21), en \u00abEstudios B\u00ed\u00adblicos\u00bb 29 (1970) 137-151; AUGUSTINOVIC, De Eliae prophetae patria, en \u00abAntonianum\u00bb 25 (1950) 475-493; BROUNER L., The Stories of Elijah and Elisha as Polemic against Baal Worship, Brill, Leiden 1968; CARLSON R.A., Elie \u00e1 l&#8217;Horeb, en \u00abVetus Testamentum\u00bb 19 (1969) 416-439; ID, Elis\u00e9e. Le successeur d&#8217;Elie, en \u00abVetus Testamentum\u00bb 20 (1970) 385-405; Com. 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Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Fuentes para la historia de El\u00ed\u00adas. II. Formaci\u00f3n del ciclo. III. Contexto hist\u00f3rico. IV. Perfil biogr\u00e1fico: 1. El profeta-asceta; 2. El defensor del yahvismo; 3. El peregrino del Horeb; 4. El protector de los d\u00e9biles; 5. Los milagros; 6. El rapto al cielo. V. La teolog\u00ed\u00ada: 1. Elementos tradicionales; 2. Rasgos innovadores. VI. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eliaseliseo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abELIAS\/ELISEO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17183","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17183","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17183"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17183\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17183"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17183"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17183"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}