{"id":17184,"date":"2016-02-05T11:11:02","date_gmt":"2016-02-05T16:11:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/esdrasnehemias\/"},"modified":"2016-02-05T11:11:02","modified_gmt":"2016-02-05T16:11:02","slug":"esdrasnehemias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/esdrasnehemias\/","title":{"rendered":"ESDRAS\/NEHEMIAS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Cuestiones historiogr\u00e1ficas: 1. \u00bfNehem\u00ed\u00adas antes que Esdras?; 2. La historia posex\u00ed\u00adlica. II. Cuestiones literarias: 1. El cuadro de la narraci\u00f3n; 2. Una redacci\u00f3n compleja. III. La fundaci\u00f3n del juda\u00ed\u00adsmo: 1. Los sucesos fundadores; 2. El espacio sagrado; 3. La raza santa; 4. La \u00abt\u00f3rah\u00bb, texto sagrado y carta constitucional; 5. La espiritualidad de la penitencia.<\/p>\n<p>I. CUESTIONES HISTORIO-GR\u00ed\u0081FICAS. Esd y Neh constituyen un cuerpo hist\u00f3rico, narrativo y teol\u00f3gico tan profundamente homog\u00e9neo que resulta imposible una exposici\u00f3n por separado. La misma versi\u00f3n de los LXX recogi\u00f3 en un solo volumen los dos textos (Esd 1-10 = Esd hebreo; Esd 11-23 = Neh hebreo). Adem\u00e1s, hay que hacer una referencia obligada a \/1-2 Cr\u00f3n, que pertenecen al mismo proyecto historiogr\u00e1fico a pesar de tener su contenido espec\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>1. \u00bfNEHEMIAS ANTES QUE ESDRAS? A pesar de alguna vuelta reciente a la disposici\u00f3n hist\u00f3rica tal como nos la ofrece el texto de Esd-Neh que ha llegado a nosotros, la mayor parte de los exegetas contempor\u00e1neos (a partir de A. van Hoonacker en 1890) piensa que hay que invertir el orden y que Nehem\u00ed\u00adas cronol\u00f3gicamente ha de preceder a Esdras. Esta nueva distribuci\u00f3n, que entre otras cosas est\u00e1 atestiguada por el ap\u00f3crifo 3 Esdras (por el 100 a.C.) y est\u00e1 confirmada indirectamente por la documentaci\u00f3n de los papiros de Elefantina (498-399 a.C.), se basa fundamentalmente en la convicci\u00f3n de que el redactor final de Esd-Neh confundi\u00f3 a los dos Artajerjes I y II. Artajerjes I (465-423 a.C.) ser\u00ed\u00ada el soberano persa bajo el cual actu\u00f3 Nehem\u00ed\u00adas, y Atajerjes II (404-358) bajo el que actu\u00f3 Esdras.<\/p>\n<p>En esta perspectiva podr\u00ed\u00adamos imaginar esta secuencia hist\u00f3rico-literaria. Bajo Dar\u00ed\u00ado I (522-486 a.C.), Zorobabel reconstruye el templo (520-515 a.C.): Esd 1:1-4, 5; Esd 5:1-6, 22. Bajo Artajerjes I, Nehem\u00ed\u00adas, copero del rey persa, lleva a cabo sus misiones en Jerusal\u00e9n: Neh 1:1-7, 5; 11-12 (algunos vers\u00ed\u00adculos); 9-10; 13; Esd 4:7-24 (obstruccionismo samaritano). Bajo Artajerjes II entra en escena el sacerdote Esdras, que emprende su reforma radical del Estado teocr\u00e1tico, con la ruptura de los matrimonios mixtos, la pureza sacral de la naci\u00f3n y la promulgaci\u00f3n de la ley: Esd 7-10; Neh 8. Esta reconstrucci\u00f3n, por razones que desbordan nuestra exposici\u00f3n, corresponder\u00ed\u00ada tambi\u00e9n mejor a la historia de la formaci\u00f3n de la llamada tradici\u00f3n sacerdotal.<\/p>\n<p>Por el contrario, si se quisiera seguir el orden cronol\u00f3gico literal de los dos libros, tal como nos han llegado, se tendr\u00ed\u00ada esta secuencia: Esdras llega primero a Jerusal\u00e9n, el a\u00f1o 458 a.C., s\u00e9ptimo a\u00f1o de Artajerjes I (Esd 7:8); Nehem\u00ed\u00adas se junta con \u00e9l en el 445, a\u00f1o vig\u00e9simo del rey (Neh 2:1), permaneciendo en Jerusal\u00e9n doce a\u00f1os (Neh 13:6), o sea, hasta el 433. Vuelto a Persia, tras una permanencia indeterminada regres\u00f3 a Jerusal\u00e9n todav\u00ed\u00ada en tiempos de Artajerjes I. No faltan, sin embargo, al lado de estas dos reconstrucciones fundamentales, otras propuestas menores y todav\u00ed\u00ada m\u00e1s complejas.<\/p>\n<p>2. LA HISTORIA POSEXILICA. Sobre la base de los datos de EsdNeh y de los ofrecidos por los libros b\u00ed\u00adblicos posex\u00ed\u00adlicos podemos intentar un esbozo general de la historia del \/ juda\u00ed\u00adsmo en sus etapas esenciales. Esto nos permite encuadrar adem\u00e1s las obras posteriores a Esd-Neh. Primera etapa: la primera oleada de repatriados, bajo el est\u00ed\u00admulo de \/Ag y de \/Zac y guiados por Zorobabel y Josu\u00e9, reconstruyen el altar y el templo (515 a.C.). El poder va siendo asumido progresivamente por la clase sacerdotal (entre los profetas hay que se\u00f1alar al menos al Tercer \/Isa\u00ed\u00adas y a \/Malaqu\u00ed\u00adas).<\/p>\n<p>Segunda etapa: primera misi\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas en la segunda mitad del siglo v a.C., con la reconstrucci\u00f3n de las murallas y la repoblaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. La segunda misi\u00f3n (430 a.C. en adelante) anticipa algunos rasgos de la reforma nacional de Esdras. Esdras llega a Jerusal\u00e9n el a\u00f1o s\u00e9ptimo de Artajerjes II, es decir, en el 398 a.C.<\/p>\n<p>Tercera etapa: en el siglo Iv toma cuerpo la memoria tradicional sobre Esdras, junto al documento autobiogr\u00e1fico de Nehem\u00ed\u00adas. Entretanto, con el dominio de Alejandro Magno, se abre el proceso de helenizaci\u00f3n. Los diadocos, es decir, los sucesores de Alejandro, se disputan Palestina. Surge entonces la obra de las \/ Cr\u00f3nicas (I), probablemente entre el siglo Iv y el III a.C., mientras Palestina est\u00e1 gobernada por los Tolomeos de Egipto.<\/p>\n<p>Cuarta etapa: Palestina pasa bajo el poder de los sel\u00e9ucidas y su r\u00ed\u00adgida operaci\u00f3n de \u00abnormalizaci\u00f3n\u00bb helenista (sobre todo con Ant\u00ed\u00adoco IV). Estalla la revuelta de los \/ Macabeos; se hace una probable reedici\u00f3n de la obra de las Cr\u00f3nicas.<\/p>\n<p>II. CUESTIONES LITERARIAS. Si la articulaci\u00f3n de Esd-Neh plantea, como hemos visto, algunos interrogantes de no f\u00e1cil soluci\u00f3n, su calidad literaria est\u00e1 no menos erizada de dificultades. Queda fuera de nuestro objetivo descifrarlas en todos sus detalles. Por tanto, nos contentaremos con algunos datos orientativos esenciales.<\/p>\n<p>1. EL CUADRO DE LA NARRACI\u00ed\u201cN. Prescindiendo de la reconstrucci\u00f3n expuesta anteriormente, que anticipar\u00ed\u00ada la acci\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas respecto a la de Esdras, los dos libros b\u00ed\u00adblicos nos ofrecen una estructura de la narraci\u00f3n en cinco grandes secciones. La primera (Esd 1-6) est\u00e1 dedicada a la primera fase de la reconstrucci\u00f3n despu\u00e9s de la repatriaci\u00f3n (cc. 1-2): el altar, los fundamentos del nuevo templo (c. 3), los primeros atisbos de hostilidad (c. 4) con una larga suspensi\u00f3n de los trabajos del templo, nuevas hostilidades por parte del gobernador Tatenay, desbloqueo de las r\u00e9moras burocr\u00e1ticas, construcci\u00f3n y consagraci\u00f3n del templo con una solemne celebraci\u00f3n pascual (cc. 5-6).<\/p>\n<p>La segunda secci\u00f3n (cc. 7-10) est\u00e1 dedicada a Esdras, que lleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n con una aportaci\u00f3n sustanciosa del tesoro real persa y con un nuevo grupo de repatriados. La operaci\u00f3n principal de Esdras es la de hacer racial y religiosamente compacta la naci\u00f3n; se consigue este objetivo mediante la abolici\u00f3n de los matrimonios mixtos, cuya disoluci\u00f3n se realiza despu\u00e9s de una liturgia penitencial y un solemne compromiso comunitario.<\/p>\n<p>La tercera secci\u00f3n (Neh 1-7) introduce a Nehem\u00ed\u00adas, que es autorizado por Artajerjes para volver a Palestina y colaborar en la reconstrucci\u00f3n del Estado jud\u00ed\u00ado. Al llegar a Jerusal\u00e9n, comienza la obra de restauraci\u00f3n de las murallas (cc. 1-2) con la colaboraci\u00f3n de voluntarios y con hostilidades externas de varios tipos (c. 3). Prosigue con entusiasmo la construcci\u00f3n del baluarte de las murallas (c. 4), mientras que Nehem\u00ed\u00adas promueve una reforma social, sell\u00e1ndola con un compromiso oficial comunitario (c. 5). Entre los adversarios entra en escena el amonita Tob\u00ed\u00adas (c. 6), que no consigue, sin embargo, detener los trabajos ni impedir que se terminen las murallas; la ciudad es repoblada (cf 7; Esd 2).<\/p>\n<p>En la cuarta secci\u00f3n (Neh 8-12) vuelve a aparecer Esdras, que promulga en una grandiosa asamblea lit\u00fargica la ley del Estado teocr\u00e1tico (c. 8). Una liturgia penitencial compromete al pueblo a la observancia de sus estatutos, sobre todo los relativos a los matrimonios mixtos, el s\u00e1bado, las ofrendas al templo (cc. 9-10). La repoblaci\u00f3n (llamada tambi\u00e9n \u00absinecismo\u00bb o \u00absinoicismo\u00bb) de la ciudad, la consagraci\u00f3n de las murallas y otras noticias detalladas (cc. 11-12) cierran esta secci\u00f3n.<\/p>\n<p>La \u00faltima secci\u00f3n (Neh 13-14), despu\u00e9s de una cita de Deu 23:3-6 sobre la separaci\u00f3n de los amonitas y moabitas, recoge diversos datos relativos a la segunda misi\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas: primeras intervenciones contra los matrimonios mixtos, medidas contra Tob\u00ed\u00adas y sus infiltraciones en el templo, reanudaci\u00f3n de los subsidios al personal del culto, el s\u00e1bado, etc.<\/p>\n<p>2. UNA REDACCI\u00ed\u201cN COMPLEJA. El elemento m\u00e1s curioso que pone de manifiesto una lectura incluso superficial de Esd-Neh es la imprevista aparici\u00f3n de la primera persona en ,15 y su predominio en el libro de Nehem\u00ed\u00adas. En este segundo caso estamos con toda probabilidad ante un documento autobiogr\u00e1fico que fue encuadrado por el redactor final junto con otros materiales (Neh 9-12, excepto 12,27-43, est\u00e1 en tercera persona). Para Esdras, por el contrario, parece que se trata de una simple imitaci\u00f3n introducida en el nivel redaccional. De todas formas, los dos libros revelan tambi\u00e9n la presencia de otros documentos aut\u00f3nomos, reelaborados e insertos en la trama de la narraci\u00f3n. Pensamos en el edicto de Ciro (Esd 1:2ss), en la colecci\u00f3n de documentos arameos citados en la lengua original en Esd 4:6-6, 18; pensamos igualmente en el rescripto entregado por Artajerjes a Esdras, que tambi\u00e9n est\u00e1 redactado en Arameo (Esd 7:12-26).<\/p>\n<p>En esta obra de recopilaci\u00f3n adquieren un relieve particular las largas citas de listas; es famosa la lista de los repatriados de Esd 2 (cf Neh 7), con la que se vincula idealmente la de los que se dedicaron a la reconstrucci\u00f3n de las murallas de Neh 3, porque est\u00e1 hecha de los descendientes de los primeros. Con la lista de Esd 2 se relacionan tambi\u00e9n los jefes de familia que acompa\u00f1an a Esdras (Esd 8) y tambi\u00e9n en parte la lista de las familias \u00abmanchadas\u00bb por los matrimonios mixtos (Esd 10). De esta forma se traza una red muy sutil que une a toda la comunidad de la restauraci\u00f3n jud\u00ed\u00ada en una profunda solidaridad espiritual y social.<\/p>\n<p>III. LA FUNDACI\u00ed\u201cN DEL JUDA\u00ed\u008dSMO. La unidad compacta de los dos libros aparece sobre todo a nivel ideol\u00f3gico. En ellos, como en 1-2Cr\u00f3n, aunque con diversas tonalidades, se dibuja de forma clara la fundaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada y de la praxis del hebra\u00ed\u00adsmo posex\u00ed\u00adlico, elque convencionalmente ser\u00e1 definido como \u00abjuda\u00ed\u00adsmo\u00bb. Se trata de una experiencia con caracteres muy claros, destinada a dejar una huella permanente en el mundo hebreo sobre todo extrab\u00ed\u00adblico. Intentemos identificar los elementos fundamentales de esta estructura teol\u00f3gica, moral; espiritual y social en una especie de cuadro esencial que ordene los materiales de ambas obras.<\/p>\n<p>1. Los SUCESOS FUNDADORES. As\u00ed\u00ad como en la base de la teolog\u00ed\u00ada del \u00e9xodo, que tuvo tanta importancia en el crecimiento religioso y nacional de Israel, hay un conocimiento hist\u00f3rico relacionado con una expulsi\u00f3n o una huida de Egipto en torno al siglo mi a.C., as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el nuevo giro del juda\u00ed\u00adsmo tuvo su origen en otro acontecimiento hist\u00f3rico. El edicto de Ciro y el retorno al hogar nacional de Palestina son cuidadosamente registrados en Esd-Neh, no s\u00f3lo por amor a la cr\u00f3nica o a los anales de la historia, sino tambi\u00e9n porque de ellos nace la nueva comunidad. Ciertamente, no estamos en presencia de una elaboraci\u00f3n semejante a la del \u00absegundo \u00e9xodo\u00bb que desarroll\u00f3 el Segundo Isa\u00ed\u00adas a trav\u00e9s de una rica tipolog\u00ed\u00ada y de una hermen\u00e9utica original (p.ej., Is 35; 43,14-21). Sin embargo, es posible intuir en el registro de los acontecimientos una alusi\u00f3n a las dos grandes etapas de la experiencia del \u00e9xodo.<\/p>\n<p>La primera es la de un verdadero y propio \u00e9xodo, el retorno. Esd-Neh celebran tres de estos retornos con especial atenci\u00f3n: el de Sesbasar, \u00abjefe de Jud\u00e1\u00bb, encargado oficialmente por Ciro, que le entreg\u00f3 \u00abcinco mil cuatrocientos objetos de oro y plata\u00bb (Esd 1:8-11); el retorno solemne dirigido por Zorobabel y por un comit\u00e9 de otros diez jefes, entre ellos el sacerdote Josu\u00e9 (Esd 2:1-70; Esd 7:6-72); finalmente, el retorno de Esdras, sacerdote aar\u00f3nida, acompa\u00f1ado deun fuerte contingente de hebreos babilonios (Esd 7:1-10.28b; Esd 8:1-36), con el que hay que emparejar espiritualmente, aunque es distinto, el regreso solitario de Nehem\u00ed\u00adas (Neh 2:19). En la distribuci\u00f3n esmerada de las listas y de las anotaciones se respira una atm\u00f3sfera hier\u00e1tica; es la con-ciencia de que se est\u00e1 abriendo un horizonte nuevo y decisivo con un futuro muy esperanzador.<\/p>\n<p>La segunda etapa del antiguo \u00e9xodo era la de la conquista de Cana\u00e1n, precedida por las conocidas asperezas de la experiencia del desierto. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad la narraci\u00f3n conoce todas las resistencias cl\u00e1sicas que se levantan contra una acci\u00f3n santa, considerada como una de las grandes intervenciones salv\u00ed\u00adficas de Dios. Est\u00e1n ante todo las hostilidades naturales, ligadas a las ruinas, al abandono de la ciudad santa y de su territorio. Como sabemos por el testimonio del contempor\u00e1neo Ageo, casi puede hablarse de resistencias c\u00f3smicas, parecidas al hambre y a la sed del desierto; las cosechas destruidas por la sequ\u00ed\u00ada parecen apagar todos los entusiasmos (Age 1:6.9-11). Est\u00e1 adem\u00e1s da hostilidad militar y pol\u00ed\u00adtica, repetidas veces experimentada, por parte del \u00abpueblo del pa\u00ed\u00ads\u00bb, es decir, de los residentes actuales de Palestina (Esd 3:3; Esd 9:1-2.11; Esd 10:2.11; Neh 10:29-31); est\u00e1 la de los habitantes de Asdod, de Am\u00f3n, de Moab, la de los \u00e1rabes (Neh 4:1-2.5-6; Neh 6:1-2) y, sobre todo, la resistencia m\u00e1s sutil y m\u00e1s peligrosa de los samaritanos (Esd 4), frente a los cuales los repatriados reaccionan con enorme dureza e intransigencia, rompiendo definitivamente con ellos los lazos que ten\u00ed\u00adan, sin embargo, en com\u00fan. Por consiguiente, es \u00e9sta una experiencia dura, la del regreso, iluminada incluso por los rel\u00e1mpagos de la guerra santa: \u00abCon una mano trabajaban y con la otra empu\u00f1aban el arma\u00bb (Neh 4:11).<\/p>\n<p>2. EL ESPACIO SAGRADO. La sacralidad que se cierra con fronteras para impedir que el profano la contamine es tambi\u00e9n ciertamente una opci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica de autodefensa y de proteccionismo. Sin embargo, como se ve muy bien en estas p\u00e1ginas, la comunidad posex\u00ed\u00adlica va teorizando progresivamente la \u00absegregaci\u00f3n\u00bb del pueblo del resto del mundo a nivel incluso teol\u00f3gico. Nace de este modo un sacralismo espacial, casi con la finalidad de objetivar la pureza, la santidad, la unidad de la comunidad. He aqu\u00ed\u00ad entonces la importancia decisiva que tiene en esta auto-segregaci\u00f3n la reconstrucci\u00f3n del templo. Nada m\u00e1s llegar a Si\u00f3n, Zorobabel y Josu\u00e9 levantan un altar para los holocaustos (Esd 3:3). En torno a ese altar empezar\u00e1 a delimitarse el \u00e1rea del templo, cuyas vicisitudes son como el espejo de los apuros de aquellos a\u00f1os. Los trabajos, ya de suyo fatigosos y llenos de obst\u00e1culos, se ven interrumpidos por las poblaciones ind\u00ed\u00adgenas (Esd 4:4-5) hasta \u00abel a\u00f1o segundo del reinado de Dar\u00ed\u00ado, rey de Persia\u00bb (520 a.C.; Esd 4:24). Por impulso de los profetas Ageo y Zacar\u00ed\u00adas se asiste entonces a una reanudaci\u00f3n de los trabajos (Esd 5:1-2), que proseguir\u00e1n en medio de dificultades, esta vez tambi\u00e9n de \u00ed\u00adndole burocr\u00e1tica (Esd 6:1-12), para concluirse en el 515 a.C. (Esd 6:13-15).<\/p>\n<p>La solemne consagraci\u00f3n del templo con la celebraci\u00f3n de la primera liturgia oficial de la pascua (Esd 6:16-22) constituye un giro fundamental en la espiritualidad jud\u00ed\u00ada. En torno a aquel espacio sagrado Israel se va estructurando, se va haciendo compacto, se santifica y quiz\u00e1 se deja deslumbrar por alg\u00fan destello mesi\u00e1nico; puede ser que Zorobabel aparezca ante los ojos de los repatriados como una figura mesi\u00e1nica, al menos si nos atenemos a ciertas alusiones de Zac 6:12-13 y Age 2:23 y la interpretaci\u00f3n de los que leen los cantos del siervo de Yhwh del Segundo Isa\u00ed\u00adas como destinados a \u00e9l (P. Grelot, E. Sellin, H. Winkler). En su \u00abelogio de los padres\u00bb, el Sir\u00e1cida no vacilar\u00e1 en concentrar en el hecho de la construcci\u00f3n del templo toda la gloria de Zorobabel y de Josu\u00e9: \u00abEn sus d\u00ed\u00adas reedificaron la casa y levantaron un santuario consagrado al Se\u00f1or, destinado a una gloria eterna\u00bb (Age 49:12). Las refinadas distinciones entre sagrado y santo, entre espacio y tiempo, propias de la teolog\u00ed\u00ada deuteronomista (2Sam 7;1 Re 8), quedan ahora simplificadas. El juda\u00ed\u00adsmo exalta la sacralidad \u00abobjetiva\u00bb, espacial, y, con un personaje b\u00ed\u00adblico de Racine, c\u00e9lebre poeta franc\u00e9s, podr\u00ed\u00ada declarar: \u00abCe temple est mon pays, je n&#8217;en connais point d&#8217;autre\u00bb (\u00abEste templo es mi pa\u00ed\u00ads; no conozco ning\u00fan otro\u00bb).<\/p>\n<p>La sacralidad espacial alcanza su cumbre, sin embargo, cuando se decide circunscribirla a toda la ciudad de Jerusal\u00e9n reconstruida, como para delimitar as\u00ed\u00ad un gueto sacral. La operaci\u00f3n est\u00e1 marcada por el s\u00ed\u00admbolo de las murallas que se asentaron ya a comienzos del reinado de Jerjes (486-465 a.C.) y con Artajerjes (465-423 a.C.), suscitando ya las protestas formales de los samaritanos (Esd 4:6.12). Despu\u00e9s de una interrupci\u00f3n ordenada por Artajerjes (Esd 4:21-23), la reconstrucci\u00f3n continu\u00f3 con Nehem\u00ed\u00adas, en un entorno \u00e9pico y sacral propio de un acto supremo. Este trabajo ocupa toda la actividad de este ex copero del rey de Persia (,17) y se transforma en un gesto sagrado (los obreros son tambi\u00e9n guerreros en contra de las fuerzas de los enemigos de fuera, as\u00ed\u00ad como sacerdotes de un nuevo templo: Neh 6:1-13). En cincuenta y dos d\u00ed\u00adas (Neh 6:15) las murallas encierran por fin a los elegidos, defendi\u00e9ndolos del mundo. Y la solemne consagraci\u00f3n de las mismas, y por tanto de la ciudad, completa la sacralidad del espacio de Israel (Neh 12:27-43). El Sir\u00e1cida cantar\u00e1 entonces la obra de Nehem\u00ed\u00adas; pero en sus palabras, que aparecen m\u00e1s \u00ablaicas\u00bb, no se alude a este aspecto de total sacralidad y de aislamiento: \u00abTambi\u00e9n es grande el recuerdo de Nehem\u00ed\u00adas, que nos levant\u00f3 muros derruidos, puso puertas y cerrojos y restaur\u00f3 nuestras moradas\u00bb (Neh 49:13).<\/p>\n<p>3. LA RAZA SANTA. Desde fuera la sacralidad se transfiere a las personas mismas, tal como ocurr\u00ed\u00ada con los sacerdotes. Pero la consagraci\u00f3n de las personas se lleva a cabo, tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad, a trav\u00e9s de un acto \u00abobjetivo\u00bb. La finalidad fundamental es definir de modo verificable e inequ\u00ed\u00advoco la autenticidad de los hijos de Israel, es catalogar objetivamente a los \u00abpuros\u00bb, bloqueando cualquier infiltraci\u00f3n, diversidad y pluralidad. As\u00ed\u00ad pues, estamos ante el sue\u00f1o t\u00ed\u00adpico de los movimientos integristas de todos los tiempos: el de la ciudadela de los santos, que rechazan, desprecian y luchan contra todo lo que est\u00e1 fuera de su baluarte. Nace as\u00ed\u00ad la exigencia de constituir la \u00abraza santa\u00bb (Esd 9:2; cf Lev 19:2): \u00abLos de la raza de Israel se separaron de todos los extranjeros\u00bb (Neh 9:2). Por consiguiente, el lema es: \u00abReconoced vuestra culpa ante el Se\u00f1or, Dios de nuestros padres, y cumplid su voluntad. Separaos de las gentes paganas y de las mujeres extranjeras\u00bb (Esd 10:11; cf Esd 9:1; Neh 9:2; Neh 10:29; Neh 13:3). \u00abAs\u00ed\u00ad que cuando oyeron la ley, excluyeron de Israel a todos los extranjeros\u00bb (Neh 13:3).<\/p>\n<p>El problema resulta acuciante en la cuesti\u00f3n de los matrimonios mixtos. Lo cierto es que contaminaban la ciudad santa y el mismo suelo santo, tal como hab\u00ed\u00ada ocurrido en los tiempos de la conquista del \u00e9xodo (N\u00fam 25; 31; Jue 3:6). Se hace, pues, necesario intervenir sin miramientos. La primera intervenci\u00f3n se refiere a las genealog\u00ed\u00adas, que no deb\u00ed\u00adan mancillarse por hijos de generaciones extrajud\u00ed\u00adas. Se redactan registros geneal\u00f3gicos (Neh 7:5; Esd 8:3) y son expulsadas 652 personas seg\u00fan Esd 2:59-60 (642 seg\u00fan Neh 7:63-65). Pero la intervenci\u00f3n m\u00e1s llamativa fue contra los matrimonios mixtos y contra los hijos nacidos de ellos: implacablemente esas mujeres y sus hijos son \u00abexcomulgados\u00bb de la comunidad pura (Esd 9:1-2.12.14; Esd 10:2.10-11.13.18.44; Neh 13:3). He aqu\u00ed\u00ad c\u00f3mo describe Nehem\u00ed\u00adas en sus memorias la operaci\u00f3n \u00abraza pura\u00bb: \u00abVi tambi\u00e9n en aquellos d\u00ed\u00adas a jud\u00ed\u00ados que se hab\u00ed\u00adan casado con mujeres asdoditas, amonitas y moabitas. La mitad de sus hijos hablaban asdode o la lengua de otros pueblos y no sab\u00ed\u00adan hablar jud\u00ed\u00ado. Yo los reprend\u00ed\u00ad, los maldije, hice azotar a algunos de ellos, les arranqu\u00e9 los cabellos y les hice jurar en el nombre de Dios: `No cas\u00e9is a vuestras hijas con extranjeros, y vosotros y vuestros hijos no os cas\u00e9is con extranjeras\u00bb&#8216; (Neh 13:23-25).<\/p>\n<p>Pues bien, la intervenci\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas no fue la m\u00e1s dura. En efecto, \u00e9l intent\u00f3 comprometer a todo Israel en una adhesi\u00f3n comunitaria y personal (Neh 10:31). Esdras, por el contrario, actu\u00f3 como un jurista fr\u00ed\u00ado (Esd 10): constituy\u00f3 una comisi\u00f3n de 27 sacerdotes y 83 laicos, cuyos resultados eran inapelables y ejecutivos, formalizados en listas de proscripciones, canonizadas en una asamblea oficial (Esd 10) y selladas por un acto de culto (Esd 9). Las \u00faltimas l\u00ed\u00adneas de su libro son terribles en su tenor burocr\u00e1tico: \u00abTodos \u00e9stos (los de las listas de proscritos) se hab\u00ed\u00adan casado con mujeres extranjeras: las despidieron a ellas y a sus hijos\u00bb (Esd 10:44).<\/p>\n<p>Ciertamente, la situaci\u00f3n de emergencia en que se encuentra Israel puede hacer comprender esta opci\u00f3n teocr\u00e1tica; la perspectiva unitaria de la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica puede llevar tambi\u00e9n, como veremos, a la fusi\u00f3n entre pureza fisiol\u00f3gica y pureza moral (Esd 9:1-2; Neh 13:27). Pero este \u00abno\u00bb integrista a todo lo que es distinto y extranjero tendr\u00e1 tambi\u00e9n consecuencias peligrosas, conduciendo a la comunidad posex\u00ed\u00adlica a una especie de autosecuestro y a una experiencia espiritual asfixiante que producir\u00e1 externamente rechazos violentos del juda\u00ed\u00adsmo, como la sucesiva fama de \u00abodium generis humani\u00bb. Sin embargo, como se vislumbra en algunas t\u00ed\u00admidas se\u00f1ales de objeci\u00f3n y como aparecer\u00e1 m\u00e1s claramente en el siglo II con la \u00e9poca de los Macabeos, en la que fue a\u00fan m\u00e1s fuerte la contestaci\u00f3n, no todo Israel parece compartir esta cerraz\u00f3n radical. Es ejemplar en este sentido la voz prof\u00e9tica; pensemos solamente en la famosa p\u00e1gina universalista del Segundo Isa\u00ed\u00adas, presente en Isa 19:16-25, o en los pasajes del Tercer Isa\u00ed\u00adas sobre el culto y los extranjeros (Isa 56:3-7; 60; Isa 66:21; cf Age 2:7-8). Aun cuando el alcance de estas declaraciones es objeto de discusi\u00f3n, est\u00e1 fuera de duda que el clima espiritual es muy distinto. A esta luz se comprenden tambi\u00e9n ciertas reacciones de Pablo. En particular, la c\u00e9lebre declaraci\u00f3n de G\u00e1l 3:23-28, donde Cristo se presenta como el que abre la puerta de la prisi\u00f3n jud\u00ed\u00ada (v. 23), para afirmar que en adelante ya \u00abno hay jud\u00ed\u00ado ni griego\u00bb (v. 28). O aquella de Efe 2:14-18, en la que Cristo \u00abde ambos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba\u00bb, es decir, el muro que separaba el patio de los jud\u00ed\u00ados del de los gentiles.<\/p>\n<p>4. LA \u00abT\u00ed\u201cRAH\u00bb, TEXTO SAGRADO Y CARTA CONSTITUCIONAL. Piedra angular de la religi\u00f3n y del Estado teocr\u00e1tico jud\u00ed\u00ado, la \u00abley\u00bb impone su \u00abyugo\u00bb a la comunidad religiosa y civil. Es lo mismo que establece tambi\u00e9n Artajerjes al legitimar el valor jur\u00ed\u00addico civil de la t\u00f3rah (Esd 7:25).<\/p>\n<p>Entonces Esdras, sacerdote ( Esd 7:25; Neh 8:2) y escriba (Neh 8:9), se convierte en jefe del Estado sobre la base de una carta constitucional, que es igualmente texto religioso codificado. Por eso es constante el retrato que de \u00e9l nos ofrece el libro: \u00abEra un escriba experto en la ley de Mois\u00e9s, dada por el Se\u00f1or, Dios de Israel&#8230; Se hab\u00ed\u00ada dedicado a estudiar la ley del Se\u00f1or, a ponerla en pr\u00e1ctica y a ense\u00f1ar la ley y las costumbres en Israel&#8230; Sacerdote y escriba experto en la ley del Dios del cielo&#8230;\u00bb (Esd 7:6.10-11.21).<\/p>\n<p>Pero el texto fundamental para definir la incidencia y la cualidad de esta ley-t\u00f3rah es el cap\u00ed\u00adtulo 8 de Nehem\u00ed\u00adas, que a menudo se titula como \u00abel d\u00ed\u00ada de nacimiento del juda\u00ed\u00adsmo\u00bb. En el centro de este d\u00ed\u00ada natal domina \u00abel libro de la ley de Mois\u00e9s\u00bb (v. 1), que seg\u00fan la mayor parte de los exegetas debe considerarse como una \u00abprimera edici\u00f3n\u00bb de la sustancia del actual t Pentateuco (otros, en el pasado, pensaban que se trataba tan s\u00f3lo del Lev\u00ed\u00adtico o del \u00abc\u00f3digo sacerdotal\u00bb). Estamos quiz\u00e1 en el a\u00f1o 444 a.C., en el mes s\u00e9ptimo del a\u00f1o (tisri en la Puerta de las Aguas: Esdras se pone en pie, rodeado de 13 asesores laicos y de 13 levitas (vv. 4.7) y \u00abtodo el pueblo (gahal = asamblea) estaba atento a la lectura del libro de la ley\u00bb (v. 3). Se procede, pues, a la lectura del texto sagrado: el verbo utilizado paras puede aludir a una \u00abdivisi\u00f3n en trozos\u00bb, seg\u00fan un modelo de leccionario como el que m\u00e1s tarde se pondr\u00e1 en uso en la lectura sinagogal, o bien este t\u00e9rmino se refiere a una versi\u00f3n en arameo, la lengua que se hablaba entonces, seg\u00fan un primer targum. Despu\u00e9s de la lectura \u00abse explic\u00f3 el sentido\u00bb (v. 8): se trata de una aut\u00e9ntica catequesis, que se dirige a la \u00abcomprensi\u00f3n\u00bb del pueblo. Y la comprensi\u00f3n da origen a la conversi\u00f3n (v. 9) y al compromiso en la caridad (vv. 10.12). La proclamaci\u00f3nde la t\u00f3rah desemboca entonces en la fiesta de las chozas (vv. 14ss), dado que la ley es tambi\u00e9n la norma del culto. M\u00e1s a\u00fan, si consideramos con una mirada panor\u00e1mica Neh 8-10, podr\u00ed\u00adamos imaginarnos una unidad ritual m\u00e1s amplia en tres fases: la catequesis sobre la t\u00f3rah durante la fiesta de las chozas (c. 8), la confesi\u00f3n de los pecados durante un rito penitencial (c. 9), la renovaci\u00f3n de la alianza con la f\u00f3rmula oficial (c. 10).<\/p>\n<p>De esta manera, \u00abagrupada en torno al templo, al cobijo de las murallas de la ciudad santa, purificada de todo elemento extranjero, la comunidad jud\u00ed\u00ada vive bajo la autoridad de su clero y de sus doctores en la observancia de la ley de Dios\u00bb (Osty). La segregaci\u00f3n y la teocracia ser\u00e1n durante siglos la norma de esta comunidad, incluso a veces en las mismas formas presentes en la di\u00e1spora, mientras que progresivamente se ir\u00e1 ensanchando el cosmopolitismo, especialmente con Alejandro Magno, y empezar\u00e1 a poner sitio a esta ciudadela piadosa y enamorada de la ortodoxia.<\/p>\n<p>5. LA ESPIRITUALIDAD DE LA PENITENCIA. Ya hemos se\u00f1alado que la pureza biol\u00f3gica, en la visi\u00f3n unitaria simb\u00f3lica de la Biblia, implica tambi\u00e9n una referencia a la pureza \u00e9tica. El juda\u00ed\u00adsmo posterior al destierro siente de forma muy clara el pecado y la culpa: en la \u00f3ptica de la retribuci\u00f3n, la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n se vio como castigo por el delito de los padres. Nacen de este modo algunos textos lit\u00fargicos penitenciales y aut\u00e9nticos rituales del perd\u00f3n (pensamos particularmente en el Kippur, que despu\u00e9s del destierro tuvo su codificaci\u00f3n \u00faltima y su mayor \u00e9xito: v\u00e9ase Lev 16). Nos gustar\u00ed\u00ada detenernos ahora especialmente en las tres s\u00faplicas penitenciales presentes en Esd 9, Neh 1:5-11 y Neh 9, que dan la impresi\u00f3n de ser los arquetipos de un g\u00e9nero que se difundir\u00e1 a continuaci\u00f3n (v\u00e9ase ; Isa 63:7-64, 11; Dan 3:26-45; Dan 9:1-19; ,8; Est 4 LXX).<\/p>\n<p>La primera, la del cap\u00ed\u00adtulo 9 de Esdras, est\u00e1 inserta en el contexto de la cuesti\u00f3n de los matrimonios mixtos; pero este tema entra tan s\u00f3lo secundariamente en la s\u00faplica, que es estereotipada y que va acompa\u00f1ada de la menci\u00f3n de \u00abuna asamblea muy numerosa de israelitas que lloraban\u00bb. En Esd 10:1 la s\u00faplica se define como hitwaddah (= \u00abconfesi\u00f3n\u00bb), t\u00e9rmino caracter\u00ed\u00adstico de la teolog\u00ed\u00ada \u00absacerdotal\u00bb (cf Lev 5:5; Lev 16:21; Lev 26:40; N\u00fam 5:7), empleado igualmente para otras \u00abconfesiones\u00bb (Neh 1:6; Neh 9:2-3; Dan 9:4.20). La \u00abconfesi\u00f3n\u00bb de los pecados es tambi\u00e9n \u00abconfesi\u00f3n\u00bb de fe en Dios; es un acto de glorificaci\u00f3n al Se\u00f1or, al que se reconoce como justo respecto al hombre injusto e infiel. La s\u00faplica de Esdras se abre con una confesi\u00f3n comunitaria del pecado y del mal que ese pecado ha causado a Israel: \u00abDios m\u00ed\u00ado, estoy confundido y me averg\u00fcenzo de levantar mi rostro hacia ti, porque nuestras iniquidades sobrepasan nuestra cabeza, y nuestros delitos llegan hasta el cielo&#8230;\u00bb (Esd 9:6-7). Viene luego la celebraci\u00f3n positiva de la misericordia de Dios. Dios ha usado como instrumento de su manifestaci\u00f3n la pol\u00ed\u00adtica religiosa liberal de los soberanos persas, que han permitido a Israel reconstruir el hogar nacional (Esd 9:8-9). Se vuelve de nuevo a la confesi\u00f3n de los pecados seg\u00fan el l\u00e9xico idol\u00e1trico (\u00abinmundicia\u00bb, \u00ababominaci\u00f3n\u00bb, \u00abimpureza\u00bb) con que los profetas hab\u00ed\u00adan atacado las infidelidades de Israel a la alianza con su Se\u00f1or (Eze 36:17). A esta culpa se a\u00f1ade ahora el pecado espec\u00ed\u00adfico de la impureza contra\u00ed\u00adda con los matrimonios mixtos, prohibidos por el Deuteronomio (Eze 7:3). Y despu\u00e9s de la confesi\u00f3n de los vers\u00ed\u00adculos 10-12, viene el prop\u00f3sito. Una exhortaci\u00f3n a la restauraci\u00f3n de lapureza nacional recoge el compromiso que todos los ciudadanos del futuro Estado jud\u00ed\u00ado tendr\u00e1n que cumplir con fidelidad total (Eze 9:13-15).<\/p>\n<p>Nehem\u00ed\u00adas entra en escena precisamente con una s\u00faplica que se conserva al principio de su \u00abmemorial\u00bb (Neh 1:5-11). Se trata de una confesi\u00f3n de los pecados comunitarios de Israel, fuertemente entreverada de locuciones deuteronomistas: \u00abSe\u00f1or&#8230;, Dios del cielo&#8230;, que tus o\u00ed\u00addos est\u00e9n atentos para escuchar la plegaria de tu siervo&#8230;, confesando los pecados que (los israelitas) han cometido contra ti. Yo mismo y la casa de mi padre hemos pecado&#8230;\u00bb(1,6). Pero la s\u00faplica m\u00e1s conocida del libro es la del cap\u00ed\u00adtulo 9, que, seg\u00fan el TM, es pronunciada por un grupo de levitas (9,5), mientras que para los LXX es Esdras el sacerdote que la dirige a Dios. Esta \u00abconfesi\u00f3n\u00bb se inscribe en el \u00e1mbito de una ceremonia p\u00fablica posterior a la lectura de la ley y a la fiesta de las chozas, ceremonia que hab\u00ed\u00ada interpelado a la conciencia colectiva de la naci\u00f3n. Por eso mismo la atribuci\u00f3n s\u00f3lo a Esdras, presidente de la asamblea lit\u00fargica, puede parecer m\u00e1s convincente. Como se\u00f1ala la Bible de la Pl\u00e9iade, \u00abesta s\u00faplica es una de las plegarias lit\u00fargicas m\u00e1s bellas y completas que se conservan en el AT fuera de los salmos\u00bb. Va igualmente acompa\u00f1ada de un completo aparato ritual (vv. 1-5).<\/p>\n<p>La piedad jud\u00ed\u00ada ve el arrepentimiento como una fuerza din\u00e1mica que penetra horizontalmente el espacio de la colectividad entera, existente y presente delante de Dios, y que recorre verticalmente el tiempo de toda la genealog\u00ed\u00ada hebrea con sus pecados presentes y pasados. Por tanto, es l\u00f3gica, la referencia al \u00abcredo\u00bb hist\u00f3rico de los beneficios divinos, al que correspondi\u00f3 el \u00abanticredo\u00bb de las continuas infidelidades humanas (Ez 20; Sal 78; 106). Tenemos entonces, en la primera parte de la plegaria, los art\u00ed\u00adculos de fe de la creaci\u00f3n (v. 6), de los patriarcas (vv. 7-8), del \u00e9xodo y del Sina\u00ed\u00ad (vv. 9-15a), de la tierra (15b). Por el contrario, la respuesta del hombre est\u00e1 hecha de rebeli\u00f3n. Pero este \u00abno\u00bb de los hombres no detiene la misericordia de Dios. Con un procedimiento literario de cu\u00f1o oratorio y ret\u00f3rico y con expresiones deuteronomistas se pasa nuevamente lista a los art\u00ed\u00adculos de fe, mostrando una vez m\u00e1s la carga de amor contenida en ellos (9,16-25). En el ardor del discurso, seg\u00fan el esquema tradicional \u00aba oleadas\u00bb que se repiten, se vuelve a la secuencia \u00abgracia-pecado-castigo-conversi\u00f3n-perd\u00f3n\u00bb, para indicar que la misericordia de Dios no se apaga, a pesar de los rechazos del hombre y a pesar de la justicia divina que ha de actuar castigando (9,26-31). Una peroraci\u00f3n final (9,32-36) contiene la invocaci\u00f3n penitencial por la situaci\u00f3n tr\u00e1gica de Israel: \u00abHas sido justo en todo lo que nos ha sobrevenido, porque t\u00fa has demostrado tu lealtad, y nosotros, en cambio, nuestra maldad\u00bb (9,33).<\/p>\n<p>BIBL.: BRAUN R.L., Chronicles, Ezra and Nehemia:: Theology and literary history, en \u00abVTS\u00bb 39 (1979) 52-64; CAZELLES H., La mission d&#8217;Esdras, en \u00abVT\u00bb 4 (1954) 113-140; CORTESE E., Da Mos\u00e9 a Esdra, Dehoniane, Bolonia 1985; ID, I problemi di Esdra-Neemia (e Cronache) oggi, en \u00abBibOr\u00bb 15 (1983) 11-19; DANIELI G., Esdra-Neemia, Ed. 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El espacio sagrado; 3. La raza santa; 4. La \u00abt\u00f3rah\u00bb, texto sagrado y carta constitucional; 5. La espiritualidad de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/esdrasnehemias\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESDRAS\/NEHEMIAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17184","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17184","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17184"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17184\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17184"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17184"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17184"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}