{"id":17187,"date":"2016-02-05T11:11:10","date_gmt":"2016-02-05T16:11:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hebreos-carta-a-los-2\/"},"modified":"2016-02-05T11:11:10","modified_gmt":"2016-02-05T16:11:10","slug":"hebreos-carta-a-los-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hebreos-carta-a-los-2\/","title":{"rendered":"HEBREOS (CARTA A LOS)"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Origen paulino y canonicidad: 1.Tradiciones antiguas; 2. Canonicidad; 3. Discusiones; 4. Autor. II. Circunstancias de la redacci\u00f3n: 1. Destinatarios; 2. Lugar; 3. Fecha; 4. Trasfondo cultural. III. Cuestiones literarias: 1. G\u00e9nero literario; 2. Estructura literaria. IV. Nueva s\u00ed\u00adntesis cristiana: 1. Punto de partida tradicional; 2. Cristolog\u00ed\u00ada sacerdotal; 3. Sacerdocio incomparable; 4. Situaci\u00f3n cristiana; 5. Hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica. V. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. ORIGEN PAULINO Y CANONICIDAD. Antes del concilio Vaticano II la liturgia latina presentaba las lecturas sacadas de la carta a los Hebreos con el t\u00ed\u00adtulo \u00abDe la ep\u00ed\u00adstola del ap\u00f3stol san Pablo a los Hebreos\u00bb. Despu\u00e9s del concilio, la liturgia ha renunciado a llamar a este escrito \u00abep\u00ed\u00adstola de san Pablo\u00bb, y dice simplemente \u00abcarta a los Hebreos\u00bb. Este cambio manifiesta muy bien que la carta a los Hebreos ocupa un lugar particular en el NT. Presenta de una forma original una doctrina sumamente profunda sobre el sacerdocio de Cristo.<\/p>\n<p>1. TRADICIONES ANTIGUAS. La carta a los Hebreos no se presenta como las cartas paulinas, que comienzan todas ellas con el nombre del ap\u00f3stol. En ella no aparece el nombre de Pablo ni al principio ni despu\u00e9s. Sin embargo, fue puesta en la serie de las cartas paulinas desde la antig\u00fcedad. El testimonio m\u00e1s antiguo del texto, el papiro Chester Beatty P46, fechado alrededor del a\u00f1o 200, contiene Heb entre Rom y 1Cor. Muchos manuscritos ponen a Heb despu\u00e9s de 2Tes y antes de las cartas pastorales. En los manuscritos bizantinos Heb viene detr\u00e1s de las cartas pastorales, al final de toda la serie de cartas paulinas. Esta posici\u00f3n ha pasado a ser la tradicional.<\/p>\n<p>Se discute sobre el origen de Heb. En Oriente fue recibida como paulina desde los primeros tiempos. Pero el hecho de ser Heb muy diferente de las cartas paulinas suscitaba diversos intentos de explicaci\u00f3n. Clemente Alejandrino opinaba que el texto griego no era del mismo Pablo, sino de Lucas, que habr\u00ed\u00ada traducido a su estilo una carta escrita por Pablo en hebreo (en Eusebio, Hist. Eccl. IV, 14,2). Or\u00ed\u00adgenes propon\u00ed\u00ada una distinci\u00f3n entre forma y contenido. La forma evidentemente no era paulina; pero la doctrina era digna del ap\u00f3stol. \u00ab\u00bfQui\u00e9n escribi\u00f3 la carta? El verdadero autor s\u00f3lo Dios lo sabe; en cuanto a nosotros, nos han llegado algunas declaraciones: unos se\u00f1alan como redactor a Clemente Romano, otros a Lucas\u00bb (en Eusebio, o.c., VI, 25,11-13). En general, los padres orientales prescindieron de estas distinciones y se atuvieron a la afirmaci\u00f3n tradicional del origen paulino.<\/p>\n<p>En Occidente, por el contrario, la perplejidad dur\u00f3 m\u00e1s tiempo. Incluso creci\u00f3 por obra de algunas controversias. Los rigoristas y los arrianos sacaban argumentos de algunos pasajes de Heb, lo cual provocaba la desconfianza frente a este escrito. Tertuliano se lo atribuye a Bernab\u00e9; Eusebio refiere que la Iglesia de Roma no cre\u00ed\u00ada en su autenticidad paulina (o. c., III, 3,5). Sin embargo, a finales del siglo Iv, la solidez de la tradici\u00f3n oriental se impuso al conjunto de la Iglesia.<\/p>\n<p>2. CANONICIDAD. Pero se estableci\u00f3 una distinci\u00f3n, en particular por obra de san Jer\u00f3nimo. Para \u00e9l el punto importante no era la cuesti\u00f3n del autor, sino la de la pertenencia de Heb a las escrituras inspiradas. Segu\u00ed\u00ada albergando dudas sobre el autor; pero sobre la canonicidad se pronunciaba sin vacilaciones en sentido positivo (Ep. 129 ad Dardanum: PL 22,1103). Lo mismo hizo san Agust\u00ed\u00adn, debido a \u00abla autoridad de las Iglesias orientales\u00bb (De peccatorum meritis I, 27,50: PL 44,137).<\/p>\n<p>De hecho, la canonicidad de Heb hab\u00ed\u00ada sido reconocida en Oriente por el concilio de Laodicea (360) y afirmada por san Atanasio en su carta festiva del 367. En Occidente, el s\u00ed\u00adnodo romano del 382, al parecer, sigui\u00f3 el mismo camino (DS 180). Los concilios africanos (Hipona 393, Cartago 397 y 419) fueron expl\u00ed\u00adcitos en este sentido: Heb forma parte de las Sagradas Escrituras (DS 186). Este punto ya no volvi\u00f3 a ponerse en discusi\u00f3n. Los concilios de Florencia (1442) y de Trento (sesi\u00f3n IV, 1546) proclamaron de nuevo la canonicidad de Heb (DS 1335 y 1503).<\/p>\n<p>3. DISCUSIONES. La afirmaci\u00f3n de la canonicidad favoreci\u00f3 la opini\u00f3n que sosten\u00ed\u00ada la autenticidad paulina, teniendo en cuenta sobre todo que en el canon de las Escrituras Heb quedaba asociada a las cartas paulinas. El concilio de Trento, sin embargo, se neg\u00f3 a pronunciarse sobre la cuesti\u00f3n de la autenticidad. A comienzos del siglo xx la Comisi\u00f3n b\u00ed\u00adblica prohibi\u00f3 a los cat\u00f3licos negar el origen paulino, aunque admiti\u00f3 que pod\u00ed\u00ada hablarse de redacci\u00f3n no paulina (DS 3591-3593).<\/p>\n<p>Actualmente no suele defenderse la autenticidad paulina. Hay demasiadas constataciones en contra suya. Como ya observaba Or\u00ed\u00adgenes, el estilo de Heb difiere mucho del de Pablo. No tiene nada de su espontaneidad fogosa ni de su irregularidad. Es un estilo cuidado, equilibrado, literario. La composici\u00f3n demuestra un arte refinado. Por otra parte, el autor no habla de s\u00ed\u00ad mismo ni manifiesta ninguna pretensi\u00f3n de autoridad apost\u00f3lica (2,3). Utiliza diversos apelativos para hablar de Jes\u00fas, introduce de modo distinto las citas del AT y sobre todo centra su doctrina cristol\u00f3gica en un tema que hab\u00ed\u00ada orillado Pablo, el del sacerdocio. Por estos y otros indicios resulta imposible atribuir directamente a Pablo el texto de Heb.<\/p>\n<p>Sin embargo, no carece de cierta probabilidad un origen paulino en sentido amplio. La afirmaci\u00f3n hecha por la tradici\u00f3n oriental se ve corroborada por varias observaciones. Efectivamente, Heb guarda estrecha relaci\u00f3n con dos temas caracter\u00ed\u00adsticos de Pablo: la cr\u00ed\u00adtica de la ley mosaica y la obediencia redentora de Cristo. La cristolog\u00ed\u00ada de Heb recuerda la de las cartas de la cautividad: el Hijo imagen de Dios, exaltado por encima de los \u00e1ngeles, que recibe un nombre superior a ellos. Tambi\u00e9n la presentaci\u00f3n de la muerte de Cristo como un sacrificio no est\u00e1 privada de contactos con textos de Pablo (lCor 5,7; Rom 3:25; Efe 5:2). Finalmente, las \u00faltimas frases de la carta, cuyo estilo es distinto de lo anterior, podr\u00ed\u00ada proceder del mismo Pablo, que de esta forma habr\u00ed\u00ada aprobado y recomendado la obra de alguno de sus compa\u00f1eros. Esta hip\u00f3tesis, propuesta ya por G. Estius en el siglo xvi, ha sido recogida en nuestros d\u00ed\u00adas (Gaechter, H\u00e9ring).<\/p>\n<p>4. AUTOR. Dicho esto, siguen siendo actuales las palabras de Or\u00ed\u00adgenes: \u00ab\u00bfQui\u00e9n ha escrito la ep\u00ed\u00adstola? El verdadero autor s\u00f3lo Dios lo sabe\u00bb. Los nombres citados por Or\u00ed\u00adgenes, los de Clemente Romano y de Lucas, no encuentran hoy muchos defensores, ya que la confrontaci\u00f3n entre Heb y las obras de Lucas y de Clemente no sugiere una identidad de autor. Por el contrario, se acepta con mayor facilidad a Bernab\u00e9, presentado por Tertuliano como autor de Heb; pero sin ninguna posibilidad de control, ya que no poseemos ning\u00fan otro escrito de Bernab\u00e9. Se han propuesto otros muchos candidatos (Felipe, \u00abuno de los siete\u00bb; Silvano, Priscila, Aristi\u00f3n, etc.). El m\u00e1s plausible parece que es Apolo, cuya competencia b\u00ed\u00adblica y cuya capacidad oratoria son elogiadas por Lucas (Heb 18:24-28). Este compa\u00f1ero de Pablo (ICor 3,4-9; 16,12; Tit 3:13) podr\u00ed\u00ada ser el autor de Heb. Sin embargo, la ausencia de todo testimonio en la antig\u00fcedad en este sentido no nos permite salir de dudas.<\/p>\n<p>II. CIRCUNSTANCIAS DE LA REDACCI\u00ed\u201cN. No tenemos ninguna informaci\u00f3n segura sobre las circunstancias de la redacci\u00f3n. Hemos de deducirlas del propio texto, que sigue siendo muy vago en este sentido.<\/p>\n<p>1. DESTINATARIOS. El t\u00ed\u00adtulo tradicional afirma que la carta fue enviada \u00aba los hebreos\u00bb. Este t\u00ed\u00adtulo es antiqu\u00ed\u00adsimo; lo encontramos ya en el P46 y en los testimonios m\u00e1s antiguos (Panteno y Clemente Alejandrino, Tertuliano). Pero no pertenece al texto de la carta, que no utiliza nunca este apelativo. El autor se dirige claramente a unos cristianos, invit\u00e1ndoles a mantener su profesi\u00f3n de fe (Tit 3:6.14; Tit 4:14; Tit 10:22; Tit 13:7). Muchos exegetas opinan que se trata de judeo-cristianos, e incluso de sacerdotes jud\u00ed\u00ados que se hab\u00ed\u00adan hecho cristianos (cf Heb 6:7). Sentir\u00ed\u00adan la tentaci\u00f3n de volver al juda\u00ed\u00adsmo. Pero otros combaten esta opini\u00f3n y afirman que los destinatarios eran pagano-cristianos. El texto no obliga en ning\u00fan sentido. El autor no habla ni de jud\u00ed\u00ados ni de paganos, sino que toma una perspectiva espec\u00ed\u00adficamente cristiana, es decir, arraigada en el AT (Heb 2:16; Heb 4:9), pero abierta a \u00abtodos\u00bb (Heb 2:9), sin distinci\u00f3n de origen.<\/p>\n<p>Se vislumbra la situaci\u00f3n de los destinatarios por las exhortaciones que se les dirigen. No han conocido directamente al Se\u00f1or (Heb 2:3), lo cual hace poco probable un origen palestino. No son ne\u00f3fitos, sino cristianos desde hace tiempo (Heb 5:12). Despu\u00e9s de su conversi\u00f3n han soportado con generosidad toda clase de vej\u00e1menes (Heb 10:32-34). Ahora han de enfrentarse de nuevo con las tribulaciones y podr\u00ed\u00adan ceder al des\u00e1nimo (Heb 12:3.12). En efecto, su nivel espiritual no parece satisfactorio (Heb 5:11-12; Heb 10:25), y algunas desviaciones doctrinales, de tipo judaizante, amenazan la fe de la comunidad (Heb 13:9-10; Heb 12:16). El autor evoca el peligro de la apostas\u00ed\u00ada, camino de perdici\u00f3n irremediable (Heb 6:4-6; Heb 10:26-31). Pero precisa que la comunidad no ha llegado a ese punto, sino que merece todas las alabanzas por su generosidad pasada y presente (Heb 6:10). A pesar de todo, no es posible se\u00f1alar con precisi\u00f3n a una comunidad, ya que estos datos se pueden aplicar a muchas comunidades de la segunda mitad del siglo I.<\/p>\n<p>2. LUGAR. El texto nos ofrece tan s\u00f3lo una indicaci\u00f3n geogr\u00e1fica: \u00abLos de Italia os saludan\u00bb (Heb 13:24). Pero no est\u00e1 claro si estas personas se encontraban en su pa\u00ed\u00ads y enviaban sus saludos a otra parte, como las Iglesias de Asia que mandaban saludos a Corinto (lCor 16,19), o si bien se encontraban en alguna otra regi\u00f3n y enviaban saludos a Italia. Las anotaciones a\u00f1adidas al texto en algunos manuscritos no son un\u00e1nimes: muchas se inclinan por la primera soluci\u00f3n y dicen: \u00abSe escribi\u00f3 desde Italia\u00bb, o bien \u00abdesde Roma\u00bb. Pero no falta quien adopta la otra soluci\u00f3n, y afirma: \u00abSe escribi\u00f3 desde Atenas\u00bb. Los comentaristas modernos manifiestan la misma diversidad de pareceres. Algunos proponen Roma u otra ciudad de Italia como lugar de destino, y otros como lugar de origen. A los destinatarios se los sit\u00faa en Jerusal\u00e9n o en Cesarea, en Antioqu\u00ed\u00ada o en Galacia, en Efeso, en Corinto&#8230; El hecho de que los destinatarios conocieran a Timoteo (13,23) lleva a preferir una comunidad fundada por Pablo.<\/p>\n<p>3. FECHA. La fecha de redacci\u00f3n no puede determinarse f\u00e1cilmente. Las opiniones oscilan entre una fecha anterior al a\u00f1o 55 (Synge, Montefiore) y una posterior al 110 (Duli\u00e9re). Puesto que la carta de Clemente Romano utiliza el texto de Heb, muchos aceptan la fecha de esta carta (por el 95) como terminus ad quem para la fecha de Heb. Un punto m\u00e1s discutido es si Heb es anterior a la destrucci\u00f3n del templo de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 70. Es verdad que el autor emplea el presente para describir la liturgia jud\u00ed\u00ada (9,6-10; 10,1.11); pero se trata de un presente jur\u00ed\u00addico, atemporal, que no permite establecer una cronolog\u00ed\u00ada. Sin embargo, un pasajecomo 10,1-3, que presenta como hi+ p\u00f3tesis irreal el cese de los sacrificios; dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00ed\u00ada haber sido escrito despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n del templo: Por eso hay que considerar probable una fecha anterior al a\u00f1o 70 (Rig4 genbach, Spicq y otros autores).<br \/>\n4. TRASFONDO CULTURAL. Puesto que existen varios contactos entre Heb y los manuscritos de Qumr\u00e1n (p.ej., el tema de la nueva alianza y la espera de un sacerdote de los \u00faltimos tiempos), algunos han presentado la hip\u00f3tesis de un estrecho parentesco entre ambos. Pero un examen atento ha demostrado la falta de fundamento de esta hip\u00f3tesis. Basta una com\u00fan dependencia de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y jud\u00ed\u00ada para explicar estos contactos, que por otra parte van siempre acompa\u00f1ados de notables divergencias.<\/p>\n<p>En conjunto, Heb est\u00e1 en estrecha conexi\u00f3n con el juda\u00ed\u00adsmo helenista. Sus procedimientos de composici\u00f3n se parecen a los del libro de la Sabidur\u00ed\u00ada. Su vocabulario est\u00e1 bastante cerca del de Fil\u00f3n. En varios pasajes se observa una cierta fusi\u00f3n de perspectivas griegas con las perspectivas b\u00ed\u00adblicas: doble definici\u00f3n de la fe (11,1), doble oposici\u00f3n en la tipolog\u00ed\u00ada, una m\u00e1s metaf\u00ed\u00adsica y otra m\u00e1s escatol\u00f3gica. Pero la mentalidad b\u00ed\u00adblica sigue predominando. El autor no practica la trasposici\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos al plano de la vida moral individual, como hace Fil\u00f3n; por el contrario, mantiene un sentido muy real de la historia de la salvaci\u00f3n y de la escatolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Las relaciones entre Heb y el gnosticismo, afirmadas por K\u00e1semann, no se han demostrado con una sufiente atenci\u00f3n a la cronolog\u00ed\u00ada de los textos. Todo lo m\u00e1s podr\u00ed\u00ada discutirse sobre las relaciones eventuales entre Heb y ciertos elementos pregn\u00f3sticos. Hay una cosa clara: el texto de Heb refleja un ambiente cultural muy rico, abierto a m\u00faltiples influencias, pero dominadas todas ellas por la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y por la fe en Cristo.<br \/>\nIII. CUESTIONES LITERARIAS. Desde su primera frase, magn\u00ed\u00adfica por su fuerza y equilibrio, Heb se presenta como una obra maestra literaria. El texto nos ha llegado a trav\u00e9s de numerosos manuscritos de forma muy satisfactoria. Hay pocas variantes que merezcan la atenci\u00f3n (2,9; 9,11; 10,1; 11,11.37).<\/p>\n<p>1. GENERO LITERARIO. El apelativo tradicional de \u00abep\u00ed\u00adstola\u00bb no est\u00e1 realmente justificado. En efecto, Heb no comienza como una carta, sino como un serm\u00f3n. La primera frase constituye un espl\u00e9ndido exordio (1,1-4). En cambio, el final responde muy bien al g\u00e9nero literario epistolar: breve exhortaci\u00f3n, noticias personales, saludos, \u00faltimos deseos (13,22-25). Por tanto, se plantea un problema: \u00bfa qu\u00e9 g\u00e9nero pertenecen los cap\u00ed\u00adtulos intermedios?, \u00bfal g\u00e9nero oratorio o al g\u00e9nero epistolar? Un an\u00e1lisis detenido lleva a responder que Heb 1:1-13, 21 pertenece al g\u00e9nero del discurso, y no al de la carta. Los elementos propiamente epistolares est\u00e1n totalmente ausentes. El autor no dice nunca que escriba, ni se expresa como si estuviera separado de la gente a la que se dirige. Por eso son cada vez m\u00e1s los exegetas que consideran Heb como un serm\u00f3n, al que se le a\u00f1adi\u00f3 luego una brev\u00ed\u00adsima carta de acompa\u00f1amiento para mandarlo por escrito a alguna comunidad distante. El final epistolar confirma esta impresi\u00f3n, ya que designa el discurso anterior como unas \u00abpalabras de exhortaci\u00f3n\u00bb (Heb 13:22), es decir, como un serm\u00f3n (cf Heb 13:15).<\/p>\n<p>En su predicaci\u00f3n el autor va utilizando alternativamente el tono de la exposici\u00f3n doctrinal y el de la exhortaci\u00f3n pastoral. Apenas ha explicado un punto doctrinal invita a los oyentes a sacar las consecuencias para su vida cristiana (Heb 2:1-4; ,16; ,20; Heb 10:19-39; Heb 12:1-13, 18). Esta mezcla de g\u00e9neros ha provocado una hip\u00f3tesis: Heb habr\u00ed\u00ada nacido de la fusi\u00f3n de dos obras distintas: una apolog\u00e9tica, dirigida a rebatir las posiciones jud\u00ed\u00adas, y otra exhortativa, destinada a los cristianos. Esta conjetura carece de fundamento, ya que las relaciones entre las partes exhortativas y las partes doctrinales son muy estrechas.<\/p>\n<p>Se discute sobre la importancia que hay que atribuir a estos dos g\u00e9neros. Varios exegetas opinan que la par\u00e9nesis es la que ofrece la clave de la obra y que la doctrina se subordina a ella (Schierse, Michel, Nauck). Otros dan la preponderancia a la exposici\u00f3n doctrinal. En realidad, las relaciones son rec\u00ed\u00adprocas. No obstante, hay que advertir que la par\u00e9nesis cristiana se subordina a la exposici\u00f3n, ya que insiste ante todo en la necesidad de acoger el mensaje de la fe (2,1; 3,12; 4,14; etc.).<\/p>\n<p>2. ESTRUCTURA LITERARIA. Ya santo Tom\u00e1s de Aquino, seguido a continuaci\u00f3n por muchos comentaristas, propuso una divisi\u00f3n f\u00e1cil en dos partes, la primera doctrinal (1, 1-10,18) y la segunda exhortativa (10,19-13,21). Pero esto no corresponde a datos reales, ya que las exhortaciones est\u00e1n presentes desde los primeros cap\u00ed\u00adtulos (2,1-4; 3,7-4,16; 5,11-6,20). Es bastante com\u00fan otra divisi\u00f3n en tres partes, aceptada por los exegetas alemanes; distingue tres temas sucesivos: 1) la palabra de Dios (1,1-4,13); 2) el sacerdocio de Cristo (4,14-10,18); 3) el camino de los creyentes (10,19-13,21). Esta divisi\u00f3n presenta el inconveniente de no respetar debidamente la distribuci\u00f3n efectiva de los temas y de prescindir de indicaciones literarias importantes.<\/p>\n<p>En efecto, el autor utiliza constantemente ciertos procedimientos de composici\u00f3n que permiten distinguir la estructura literaria de su discurso. Los m\u00e1s importantes son el anuncio del tema que se va a desarrollar (1,4; 2,17; 5,9-10; 10,36-39; 12,13) y las inclusiones, repeticiones verbales que marcan el comienzo y el fin de una unidad literaria peque\u00f1a o grande. La investigaci\u00f3n met\u00f3dica de los diversos indicios permite descubrir entre el exordio (1,1-4) y la conclusi\u00f3n (13,20-21) del discurso una divisi\u00f3n en cinco partes:<br \/>\n1,18<br \/>\n    Cristolog\u00ed\u00ada general.<\/p>\n<p>II. 3,1-5,10<br \/>\n    Cristolog\u00ed\u00ada sacerdotal: aspectos ,fundamentales:<br \/>\n    a)    3,1-6: Cristo sacerdote signo de fe;<br \/>\n           3,7-4,14: Exhortaci\u00f3n contra la falta de fe.<\/p>\n<p>    b)    4,15-5,10: Cristo sacerdote misericordioso.<\/p>\n<p>III. 5,11-10,39<br \/>\n    Sacerdocio de Cristo, aspectos espec\u00ed\u00adficos:<br \/>\n        5,11-6,20: Exhortaci\u00f3n previa;<br \/>\n        a)    7,1-28: Otro orden sacerdotal;<br \/>\n        b)    8,1-9,28: Otro acto sacerdotal;<br \/>\n        c)    10,1-18: Otra eficacia sacerdotal;<br \/>\n               10,19-39: Exhortaci\u00f3n final.<\/p>\n<p>IV. 11,1-12,13<br \/>\n    Adhesi\u00f3n a Cristo, fe perseverante:<br \/>\n    a)    11,1-40: Ejemplos antiguos de fe;<br \/>\n    b)    12,1-13: Exhortaci\u00f3n a la perseverancia.<\/p>\n<p>V. 12,14-13,18<br \/>\n    Exhortaci\u00f3n a la caridad y santidad: 13,20-21: Saludos finales.<\/p>\n<p>Esta estructura presenta una armoniosa simetr\u00ed\u00ada conc\u00e9ntrica, que tiene su centro en la secci\u00f3n b) de la parte III.<\/p>\n<p>IV. NUEVA S\u00ed\u008dNTESIS CRISTIANA. En este amplio discurso el autor presenta una nueva s\u00ed\u00adntesis de doctrina y de vida cristiana, centrada toda ella en la mediaci\u00f3n sacerdotal de Cristo.<\/p>\n<p>1. PUNTO DE PARTIDA TRADICIONAL. Las \u00faltimas palabras del exordio (1,4) anuncian una exposici\u00f3n sobre el \u00abnombre\u00bb que el Hijo \u00abha recibido en herencia\u00bb, un nombre que aventaja al de los \u00e1ngeles. Con estas expresiones tradicionales (Heb 4:12; Efe 1:21; IPe 3,22) el autor introduce una primera parte (1,5-2,18), en la que recordar\u00e1 la cristolog\u00ed\u00ada tradicional, expres\u00e1ndola con textos del AT utilizados en la catequesis primitiva: Cristo ha sido glorificado como Hijo de Dios (1,5-14), despu\u00e9s de haber sufrido la pasi\u00f3n en su condici\u00f3n humana (2,5-18). Este resumen doctrinal prepara muy bien el tema del sacerdocio, ya que deja ver los dos lados de una mediaci\u00f3n entre Dios y los hombres. As\u00ed\u00ad pues, la conclusi\u00f3n de la primera parte puede aplicar a Cristo el t\u00ed\u00adtulo nuevo de \u00absumo sacerdote misericordioso y fiel ante Dios\u00bb (2,17). Del mesianismo dav\u00ed\u00addico hemos pasado a la cristolog\u00ed\u00ada sacerdotal, que constituye el mensaje propio de Heb.<\/p>\n<p>2. CRISTOLOG\u00ed\u008dA SACERDOTAL. En la segunda parte (3,1-5,10), el autor demuestra que Cristo posee a la perfecci\u00f3n las dos cualidades fundamentales del sacerdocio, a saber: las que lo convierten en mediador. La primera cualidad se refiere a sus relaciones con Dios; la segunda, a sus relaciones con los hombres. Por sus relaciones con Dios, Cristo es \u00abdigno de fe\u00bb (2,17; 3,2). As\u00ed\u00ad es como hay que traducir el adjetivo griego pist\u00f3s, como en N\u00fam 12:7, citado aqu\u00ed\u00ad por el autor, y en otros muchos textos. Lo mismo que Mois\u00e9s fue declarado \u00abdigno de fe\u00bb por Dios mismo (N\u00fam 12:1-8), as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n Cristo es presentado por Dios como \u00abdigno de fe\u00bb en cuanto que es el Hijo glorificado. As\u00ed\u00ad pues, todos tienen que escucharle. Una larga exhortaci\u00f3n insiste en esta consecuencia (,14). El otro calificativo, \u00abmisericordioso\u00bb, completa al primero, mostrando junto al aspecto de autoridad el de vinculaci\u00f3n .fraternal con los hombres. La gloria sacerdotal de Cristo no lo alej\u00f3 de los hombres, ya que fue obtenida por medio de una solidaridad extrema con ellos, en la humildad, el sufrimiento, la obediencia hasta la muerte (N\u00fam 5:5-10). As\u00ed\u00ad pues, Cristo glorioso posee plenamente la doble capacidad de relaci\u00f3n, necesa ria al sumo sacerdote para desarrollar su papel de mediador [l Sacerdocio II].<\/p>\n<p>3. SACERDOCIO INCOMPARABLE. Al autor no le basta con haber demostrado que Cristo es sumo sacerdote. En una tercera parte (,39) pone de relieve los nuevos aspectos del sacerdocio de Cristo, que lo han llevado a una perfecci\u00f3n nunca alcanzada hasta entonces. Una exhortaci\u00f3n previa (,20) subraya la importancia particular de esta exposici\u00f3n central.<\/p>\n<p>La primera secci\u00f3n (N\u00fam 7:1-28) toma como base el or\u00e1culo del Sal 110:4 y define cu\u00e1l es el tipo de sacerdocio que corresponde a Cristo glorificado, un g\u00e9nero distinto; no ya \u00abseg\u00fan el orden de Aar\u00f3n\u00bb, sino \u00aba la manera de Melquisedec\u00bb. Efectivamente, este sacerdocio no est\u00e1 determinado por una genealog\u00ed\u00ada terrena, sino por la filiaci\u00f3n divina. Su instituci\u00f3n pone en evidencia la imperfecci\u00f3n del sacerdocio israelita, basado en una consagraci\u00f3n ritual externa, incapaz de hacer perfecto a quien la reciba.<\/p>\n<p>Por el contrario, Cristo realmente ha sido \u00abhecho perfecto para, siempre\u00bb (Sal 7:28) por su sacrificio. Este es el tema de la segunda secci\u00f3n (Sal 8:1-9, 28), la cual define el sacrificio de Cristo por medio de una confrontaci\u00f3n con el culto de la alianza antigua. Esta ten\u00ed\u00ada solamente \u00abnormas externas\u00bb (Sal 9:10), ritos \u00abcarnales\u00bb ineficaces. Su santuario era terreno. Por el contrario, Cristo ha entrado en el verdadero santuario, es decir, \u00aben el mismo cielo\u00bb, gracias al ofrecimiento que hizo de s\u00ed\u00ad mismo y que llev\u00f3 a cabo una vez por todas. De ese modo se ha convertido en \u00abel mediador de la alianza nueva\u00bb anunciada por Jerem\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>La tercera secci\u00f3n (Sal 10:1-18) subraya la eficacia perfecta de la ofrenda personal de Cristo, en contraste con la impotencia de la ley antigua, la cual no obten\u00ed\u00ada nunca la purificaci\u00f3n de las conciencias, a pesar de la repetici\u00f3n indefinida de las inmolaciones d\u00e9 animales. En efecto, \u00abes imposible que la sangre de toros y machos cabr\u00ed\u00ados quite los pecados\u00bb(Sal 10:4). Cristo puso fin a esta situaci\u00f3n sin salida, \u00abporque por una ofrenda \u00fanica ha hecho perf\u00e9ctos para siempre a aquellos que santifica\u00bb (Sal 10:14). Gracias al sacrificio y al sacerdocio de Cristo se ha transformado por completo la situaci\u00f3n religiosa de los hombres.<\/p>\n<p>4. SITUACI\u00ed\u201cN CRISTIANA. La importante exhortaci\u00f3n que sigue a la exposici\u00f3n central (Sal 10:19-39) subraya el cambio que se ha realizado: han quedado abolidas las antiguas barreras, y todos los creyentes tienen derecho a entrar en el santuario gracias a la sangre de Jes\u00fas; m\u00e1s a\u00fan, todos son invitados a acercarse a Dios con fe viva, con esperanza inquebrantable y con caridad activa. Sin embargo, su situaci\u00f3n no est\u00e1 exenta de peligros. Todav\u00ed\u00ada son posibles las ca\u00ed\u00addas. Por tanto, es necesaria la vigilancia, as\u00ed\u00ad como la constancia en las pruebas.<\/p>\n<p>Para animar a los creyentes, el autor presenta ante sus ojos los grandes ejemplos del pasado, mostrando que la fe se encontraba en la base de todo cuanto se ha hecho de v\u00e1lido en la historia religiosa de la humanidad (Sal 11:1-40). Del sacrificio de Abel hasta los m\u00e1rtires del tiempo de los Macabeos, pasando por Henoc, No\u00e9, Abrah\u00e1n y Mois\u00e9s, la historia de la salvaci\u00f3n es historia de la fe. La fe sola es capaz de obtener las mayores victorias y de soportar las pruebas m\u00e1s tremendas.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, los cristianos son invitados a unir a la fe la paciencia a ejemplo de Jes\u00fas, que soport\u00f3 la cruz (12,2). Lejos de ser ocasi\u00f3n para el des\u00e1nimo, la prueba tiene que reforzar en nosotros la esperanza, porque Dios quiere servirse de ella \u00abpara comunicarnos su propia santidad\u00bb (12,10). As\u00ed\u00ad como Cristo en su pasi\u00f3n aprendi\u00f3 la obediencia (5,8) y cumpli\u00f3 la voluntad de Dios (10,5-10), tambi\u00e9n los cristianos en sus pruebas se someten a la acci\u00f3n divina santificante (12,5-11) y cumplen la voluntad del Se\u00f1or (10,36).<\/p>\n<p>Junto a este aspecto receptivo de la existencia cristiana, la \u00faltima parte (12,14-13,18) coloca tambi\u00e9n el aspecto activo, se\u00f1alando las principales orientaciones para la conducta: buscar la paz con todos y la santificaci\u00f3n (12,14), practicar la caridad fraterna (13,1-3.16) y las dem\u00e1s virtudes (13,4-6), en uni\u00f3n con el sacrificio de Cristo y en la sumisi\u00f3n a los dirigentes de la Iglesia (13,7-17).<\/p>\n<p>5. HERMENEUTICA B\u00ed\u008dBLICA. Tanto en sus exposiciones doctrinales como en sus exhortaciones, el autor establece continuamente una confrontaci\u00f3n entre la realidad cristiana y el AT. Su posici\u00f3n en este sentido no deja de resultar compleja. Consigue, finalmente, conciliar los contrarios: el respeto profundo y la cr\u00ed\u00adtica radical. Efectivamente, se afirman al mismo tiempo el cumplimiento del AT y su abrogaci\u00f3n: cumplimiento, en cuanto que era prefiguraci\u00f3n y profec\u00ed\u00ada; abrogaci\u00f3n, en cuanto que era ley e instituci\u00f3n. Para sus demostraciones, el autor recurre continuamente a los textos del AT; pero se sirve de estos textos para probar la insuficiencia del sacerdocio antiguo, del culto antiguo y de la alianza antigua.<\/p>\n<p>En sus interpretaciones, el autor utiliza los m\u00e9todos que entonces se usaban en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y muestra en varias ocasiones su pericia rab\u00ed\u00adnica (p.ej., en 7,1-10). Pero hay que reconocer su poderosa originalidad, particularmente cuando explica las tres dimensiones del cumplimiento cristiano: continuidad b\u00e1sica con el AT, ruptura en puntos decisivos, superaci\u00f3n de todas las deficiencias. Iluminado por el misterio de Cristo, el autor de Heb ha llegado a una visi\u00f3n penetrante de las relaciones entre el NT y el AT.<\/p>\n<p>V. CONCLUSI\u00ed\u201cN. A la pregunta que se impon\u00ed\u00ada a la atenci\u00f3n de los cristianos sobre la relaci\u00f3n entre Cristo y el sacerdocio, el autor de la carta a los Hebreos ha dado una respuesta sustanciosa. M\u00e1s all\u00e1 de ciertas apariencias negativas, ha sabido profundizar en el problema y llegar a una respuesta positiva: Cristo es sacerdote; gracias a \u00e9l estamos en comuni\u00f3n con Dios. Esta respuesta positiva ha tenido una importancia decisiva para el desarrollo de la fe cristiana, ya que ha permitido instituir una relaci\u00f3n constructiva con toda la tradici\u00f3n cultual del AT, que tanto lugar ocupa en la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Pero hay que se\u00f1alar que la respuesta del autor no ha sido simplista. En vez de aplicar sin m\u00e1s ni m\u00e1s al misterio de Cristo el concepto antiguo de sacerdocio, ha profundizado en su sentido hasta conseguir renovarlo ra. dicalmente. De un culto forzosamente externo e ineficaz se ha pasado aun ofrecimiento personal perfecto. De aqu\u00ed\u00ad se deriva una nueva perspectiva para el culto cristiano, que tiene que asumir toda la realidad de la existencia y transformarla, gracias a la uni\u00f3n con el sacrificio de Cristo, en una ofrenda de obediencia filial a Dios y de entrega fraternal a los hombres.<\/p>\n<p>BIBL.: ANDRIESSEN P., L&#8217;Eucharistie dans L&#8217;Epitre aux H\u00e9breux, en \u00abNRT\u00bb 94 (1972) 269-277; BONSIRVEN G., San Paolo. Epistola agli Ebrei, Ed. Studium, Roma 1962; CAMBIER J., Eschatologie ou hell\u00e9nisme dans l&#8217;Epitre aux Hebreux, en \u00abSalesianum\u00bb 11 (1949) 62-96; COPPENS J., Les affinit\u00e9s qumr\u00e1niennes de l&#8217;Epitre aux Hebreux, en \u00abNRT\u00bb 84 (1962) 128-141. 257-282; KASEMANN E., Das wandernde Gottesvolk, Vandenhoeck &#038; Ruprecht, Gotinga 1939; Kuss O., La lettera agli Ebrei, Morcelliana, Brescia 1966; MICHEL O., Der Brief an die Hebraer, Vandenhoeck &#038; Ruprecht, Gotinga 197513; MORA G., La carta a los Hebreos como escrito pastoral, Herder, Barcelona 1974; SPICQ C., L&#8217;Epitre aux Hebreux, 2 vols., Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1952; ID, Paul, en \u00abDBS\u00bb 7 (1966) 226-279; CASTEL S. PIETRO T. da, La Chiesa nella Lettera agli Ebrei, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1945; STRATHMANN H., La ep\u00ed\u00adstola a los hebreos, FAX, Madrid 1971; VANHOYE A., La structure litt\u00e9raire de l&#8217;Epitre aux H\u00e9breux, Descl\u00e9e de Brouwer, Par\u00ed\u00ads 19762; ID, Situation du Christ. H\u00e9breux 1-2, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1976; ID, Cristo \u00e9 il nostro sacerdote, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1970; ID, El mensaje de la carta a los Hebreos, Verbo Divino, Estella 1979; WESTCOTT B.F., The Epistle to the Hebrews, Mcmillan, Londres 19033; WILLIAMSON R., Philo and the Epistle to the Hebrews, Brill, Leiden 1970; ZEDDA S., Lettera agli Ebrei, Ed. Paoline, Roma 19803. Para una bibliograf\u00ed\u00ada m\u00e1s completa se pueden ver las dos obras mencionadas de C. Spicq.<\/p>\n<p>A. Vanhoye<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Hb 1-13<br \/>\nSumario; 1. Origen paulino y canonicidaci 1 .Tradiciones antiguas; 2. Canonicidad; 3. Discusiones; 4.<br \/>\nAutor. II. Circunstancias de la redacci\u00f3n: 1. Destinatarios; 2. Lugar; 3: Fecha; 4. Trasf\u00f3ndo cultural. III.<br \/>\nCuestiones literarias: 1. G\u00e9nero literario; 2. Estructura literaria. IV. Nueva s\u00ed\u00adntesis cristiana: 1. Punto de<br \/>\npartida tradicional; 2. Cristolog\u00ed\u00ada sacerdotal; 3. Sacerdocio incomparable; 4. Situaci\u00f3n cristiana; 5.<br \/>\nHermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica. V. Conclusi\u00f3n.<br \/>\n1221<br \/>\n1. ORIGEN PAULINO Y CANONICIDAD.<br \/>\nAntes del concilio Vaticano lIla liturgia latina presentaba las lecturas sacadas de la carta a los Hebreos con el t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153De la ep\u00ed\u00adstola del ap\u00f3stol san Pablo a los Hebreos\u2020\u009d. Despu\u00e9s del concilio, la liturgia ha renunciado a llamar a este escrito \u2020\u0153ep\u00ed\u00adstola de san Pablo\u2020\u2122, y dice simplemente \u2020\u0153carta a los Hebreos\u2020\u009d. Este cambio manifiesta muy bien que la carta a los Hebreos ocupa un lugar particular en el NT. Presenta de una forma original una doctrina sumamente profunda sobre el sacerdocio de Cristo.<br \/>\n1222<br \/>\n1. Tradiciones antiguas.<br \/>\nLa carta a los Hebreos no se presenta como las cartas paulinas, que comienzan todas ellas con el nombre del ap\u00f3stol. En ella no aparece el nombre de Pablo ni al principio ni despu\u00e9s. Sin embargo, fue puesta en la serie de las cartas paulinas desde la antig\u00fcedad. El testimonio m\u00e1s antiguo del texto, el papiro Chester Beatty P46, fechado alrededor del a\u00f1o 200, contiene Heb entre Rom y 1 Co. Muchos manuscritos ponen a Heb despu\u00e9s de 2Th y antes de las cartas pastorales. En los manuscritos bizantinos Heb viene detr\u00e1s de las cartas pastorales, al final de toda la serie de cartas paulinas. Esta posici\u00f3n ha pasado a ser la tradicional.<br \/>\nSe discute sobre el origen de Heb. En Oriente fue recibida como paulina desde los primeros tiempos. Pero el hechod\u00e9 ser Heb muy diferente de las cartas paulinas suscitaba diversos intentos de explicaci\u00f3n. Clemente Alejandrino opinaba que el texto griego no era del mismo Pablo, sino de Lucas, que habr\u00ed\u00ada traducido a su estilo una carta escrita por Pablo en hebreo (en Eusebio, Hist. EccLIV, 14,2). Or\u00ed\u00adgenes propon\u00ed\u00ada una distinci\u00f3n entre forma y contenido. La forma evidentemente no era paulina; pero la doctrina era digna del ap\u00f3stol. \u2020\u02dc,Qui\u00e9n escribi\u00f3 la carta? El verdadero autor s\u00f3lo Dios lo sabe; en cuanto a nosotros, nos han llegado algunas declaraciones: unos se\u00f1alan como redactor a Clemente Romano, otros a Lucas\u2020\u009d (en Eusebio, oc, VI, 25,11-13). En general, los padres orientales prescindieron de estas distinciones y se atuvieron a la afirmaci\u00f3n tradicional del origen paulino. En Occidente, por el contrario, la perplejidad dur\u00f3 m\u00e1s tiempo. Incluso creci\u00f3 por obra de algunas controversias. Los rigoristas y los arr\u00ed\u00adanos sacaban argumentos de algunos pasajes de Heb, lo cual provocaba la desconfianza frente a este escrito. Tertuliano se lo atribuye a Bernab\u00e9; Eusebio refiere que la Iglesia de Roma no cre\u00ed\u00ada en su autenticidad paulina (o.c, III, 3,5). Sin embargo, a finales del siglo iv, la solidez de la tradici\u00f3n oriental se impuso al conjunto de la Iglesia.<\/p>\n<p>1223<br \/>\n2. Canonicidad.<br \/>\nPero se estableci\u00f3 una distinci\u00f3n, en particular por obra de san Jer\u00f3nimo. Para \u00e9l el punto importante no era la cuesti\u00f3n del autor, sino la de la pertenencia de Heb a las escrituras inspiradas. Segu\u00ed\u00ada albergando dudas sobre el autor; pero sobre la canonicidacl se pronunciaba sin vacilaciones en sentido positivo ( Dardanum: PL 22,1103). Lo mismo hizo san Agust\u00ed\u00adn, debido a \u2020\u0153la autoridad de las Iglesias orientales\u2020\u009d (De peccato-rum ment\u00ed\u00ads 1, 27,50: PL 44,137).<br \/>\nDe hecho, la canonicidad de Heb hab\u00ed\u00ada sido reconocida en Oriente por el concilio de Laodicea (360) y afirmada por san Atanasio en su carta festiva del 367. En Occidente, el s\u00ed\u00adnodo romano del 382, al parecer, sigui\u00f3 el mismo camino (DS 180). Los concilios africanos (Hipona 393, Cartago 397 y 419) fueron expl\u00ed\u00adcitos en este sentido: Heb forma parte de las Sagradas Escrituras (DS 186). Este punto ya no volvi\u00f3 a ponerse en discusi\u00f3n. Los concilios de Florencia (1442) y de Trento (sesi\u00f3n IV, 1546) proclamaron de nuevo la canonicidad de Heb (DS 1335 y 1503).<br \/>\n1224<br \/>\n3. Discusiones.<br \/>\nLa afirmaci\u00f3n de la canonicidad favoreci\u00f3 la opini\u00f3n que sosten\u00ed\u00ada la autenticidad paulina, teniendo en cuenta, sobre todo que en el canon de las Escrituras Heb quedaba asociada a las cartas paulinas. El concilio de Trento, sin embargo, se neg\u00f3 a pronunciarse sobre la cuesti\u00f3n de la autenticidad. A comienzos del siglo xx la Comisi\u00f3n b\u00ed\u00adblica prohibi\u00f3 a los cat\u00f3licos negar el origen paulino, aunque admiti\u00f3 que pod\u00ed\u00ada hablarse de redacci\u00f3n no paulina (DS 359 1-3593).<br \/>\nActualmente no suele defenderse la autenticidad paulina. Hay demasiadas constataciones en contra suya. Como ya observaba Or\u00ed\u00adgenes, el estilo de Heb difiere mucho del de Pablo. No tiene nada de su espontaneidad fogosa ni de su irregularidad. Es un estilo cuidado, equilibrado, literario. La composici\u00f3n demuestra un arte refinado. Por otra parte, el autor no habla de s\u00ed\u00ad mismo ni manifiesta ninguna pretensi\u00f3n de autoridad apost\u00f3lica (2,3). Utiliza diversos apelativos para hablar de Jes\u00fas, introduce de modo distinto las citas del AT y sobre todo centra su doctrina cristol\u00f3gica en un tema que hab\u00ed\u00ada orillado Pablo, el del sacerdocio. Por estos y otros indicios resulta imposible atribuir directamente a Pablo el texto de Heb.<br \/>\nSin embargo, no carece de cierta probabilidad un origen paulino en sentido amplio. La afirmaci\u00f3n hecha por la tradici\u00f3n oriental se ve corroborada por varias observaciones. Efectivamente, Heb guarda estrecha relaci\u00f3n con dos temas caracter\u00ed\u00adsticos de Pablo: la cr\u00ed\u00adtica de la ley mosaica y la obediencia redentora de Cristo! La cristolog\u00ed\u00ada de Heb recuerda la de las cartas de la cautividad: el Hijo imagen de Dios, exaltado por encima de los \u00e1ngeles, que recibe un nombre superior a ellos. Tambi\u00e9n la presentaci\u00f3n de la muerte de Cristo como un sacrificio no est\u00e1 privada de contactos con textos de Pablo (1Co 5,7; ico 5, ico 3,25; Ef 5,2). Finalmente, las \u00faltimas frases de la carta, cuyo estilo es distinto de lo anterior, podr\u00ed\u00ada proceder del mismo Pablo, que de esta forma habr\u00ed\u00ada aprobado y recomendado la obra de alguno de sus compa\u00f1eros. Esta hip\u00f3tesis, propuesta ya por G. Estius en el siglo xvi, ha sido recogida en nuestros d\u00ed\u00adas (Gaech-ter, H\u00e9ring).<br \/>\n1225<br \/>\n4. Autor.<br \/>\nDicho esto, siguen siendo actuales las palabras de Or\u00ed\u00adgenes: \u2020\u0153,Qui\u00e9n ha escrito la ep\u00ed\u00adstola? El verdadero autor s\u00f3lo Dios lo sabe. Los nombres citados por Or\u00ed\u00adgenes, los de Clemente Romano y de Lucas, no enci\u00ed\u00adentran hoy muchos defensores, ya que la confrontaci\u00f3n entre Heb y las obras de Lucas y de Clemente no sugiere una identidad de autor. Por el contrario, se acepta con mayor facilidad a Bernab\u00e9, presentado por Tertuliano como autor de Heb; pero sin ninguna posibilidad de control, ya que no poseemos ning\u00fan otro escrito de Bernab\u00e9. Se han propuesto otros muchos candidatos (Felipe, \u2020\u0153uno de los siete\u2020\u2122; Silvano, Priscila, Aristi\u00f3n, etc.). El m\u00e1s plausible parece que es Apolo, cuya competencia b\u00ed\u00adblica y cuya capacidad oratoria son elogiadas por Lucas (Hch 18,24-28). Este compa\u00f1ero de Pablo (1Co 3,4-9; ico 16,12; Tt 3,13) podr\u00ed\u00ada ser el autor de Heb. Sin embargo, la ausencia de todo testimonio en la antig\u00fcedad en este sentido no nos permite salir de dudas.<br \/>\n1226<\/p>\n<p>II. CIRCUNSTANCIAS DE LA REDACCION.<br \/>\nNo tenemos ninguna informaci\u00f3n segura sobre las circunstancias de la redacci\u00f3n. Hemos de deducirlas del propio texto, que sigue siendo muy vago en este sentido.<br \/>\n1227<br \/>\n1. Destinatarios.<br \/>\nEl t\u00ed\u00adtulo tradicional afirma que la carta fue enviada \u2020\u0153a los hebreos\u2020\u009d. Este t\u00ed\u00adtulo es, antiqu\u00ed\u00adsimo; lo encontramos ya en el P46 y en los testimonios m\u00e1s antiguos (Pante\u00f1o y Clemente Alejandrino, Tertuliano). Pero no pertenece al texto de la carta, que no utiliza nunca este apelativo. El autor se dirige claramente a unos cristianos, invit\u00e1ndoles a mantener su profesi\u00f3n de fe (3,6.14; 4,14; 10,22; 13,7). Muchos exegetas opinan que se trata de ju-deo-cristianos, e incluso de sacerdotes jud\u00ed\u00ados que se hab\u00ed\u00adan hecho cristianos (Hch 6,7). Sentir\u00ed\u00adan la tentaci\u00f3n de volver al judaismo. Pero otros combaten esta opini\u00f3n y afirman que los destinatarios eran pagano-cristianos. El texto no obliga en ning\u00fan sentido. El autor no habla ni de jud\u00ed\u00ados ni de paganos, sino que toma una perspectiva espec\u00ed\u00adficamente cristiana, es decir, arraigada en el AT (2,16; 4,9), pero abierta a \u2020\u0153todos\u2020\u009d (2,9), sin distinci\u00f3n de origen.<br \/>\nSe vislumbra la situaci\u00f3n de los destinatarios por las exhortaciones que se les dirigen. No han conocido directamente al Se\u00f1or (2,3), lo cual hace poco probable un origen palestino. No son ne\u00f3fitos, sino cristianos desde hace tiempo (5,12). Despu\u00e9s de su conversi\u00f3n han soportado con generosidad toda clase de vej\u00e1menes (10,32-34). Ahora han de enfrentarse de nuevo con las tribulaciones y podr\u00ed\u00adan ceder al des\u00e1nimo (12,3.12). En efecto, su nivel espiritual no parece satisfactorio (5,11-12; 10,25), y algunas desviaciones doctrinales, de tipo judaizante, amenazan la fe de la comunidad (13,9-10; 12,16). El autor evoca el peligro de la apoetas\u00ed\u00ada, camino de perdici\u00f3n irremediable (6,4-6; 10,26-31). Pero precisa que la comunidad no ha llegado a ese punto, sino que merece todas las alabanzas por su generosidad pasada y presente (6,10). A pesar de todo, no es posible se\u00f1alar con precisi\u00f3n a una comunidad, ya que estos datos se pueden aplicar a muchas comunidades de la segunda mitad del siglo 1.<br \/>\n1228<br \/>\n2. Lugar.<br \/>\nEl texto nos ofrece tan s\u00f3lo una indicaci\u00f3n geogr\u00e1fica: \u2020\u0153Los de Italia os saludan\u2020\u009d(l 3,24). Pero no est\u00e1 claro si estas personas se encontraban en su pa\u00ed\u00ads y enviaban sus saludos a otra parte, como las Iglesias de Asia que mandaban saludos a Co-rinto (1Co 16,19), o si bien se encontraban en alguna otra regi\u00f3n y enviaban saludos a Italia. Las anotaciones a\u00f1adidas al texto en algunos manuscritos no son un\u00e1nimes:<br \/>\nmuchas se inclinan por la primera soluci\u00f3n y dicen: \u2020\u0153Se escribi\u00f3 desde Italia\u2020\u009d, o bien \u2020\u0153desde Roma\u2020\u009d. Pero no falta quien adopta la otra soluci\u00f3n, y afirma: \u2020\u0153Se escribi\u00f3 desde Atenas\u2020\u009d. Los comentaristas modernos manifiestan la misma diversidad de pareceres. Algunos proponen Roma u otra ciudad de Italia como lugar de destino, y otros como lugar de origen. A los destinatarios se los sit\u00faa en Jerusal\u00e9n o en Ces\u00e1rea, en Antioqu\u00ed\u00ada o en Ga-lacia, en Efeso, en Corinto&#8230; El hecho de que los destinatarios conocieran a Timoteo (13,23) lleva a preferir una comunidad fundada por Pablo.<br \/>\n1229<br \/>\n3. Fecha.<br \/>\nLa fecha de redacci\u00f3n no puede determinarse f\u00e1cilmente. Las opiniones oscilan entre una fecha anterior al a\u00f1o 55 (Synge, Montefio-re) y una posterior al 110 (Duliere). Puesto que la carta de Clemente Romano utiliza el texto de Heb, muchos aceptan la fecha de esta carta (por el 95) como terminus ad quem para la fecha de Heb. Un punto m\u00e1s discutido es si Heb es anterior a la destrucci\u00f3n del templo de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 70. Es verdad que el autor emplea el presente para describir la liturgia jud\u00ed\u00ada (9,6-10; 10,1.11); pero se trata de un- presente jur\u00ed\u00addico, atem-poral, que no permite establecer una cronolog\u00ed\u00ada. Sin embargo, un pasaje como 10,1-3, que presenta como hip\u00f3tesis irreal el cese de los sacrificios, dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00ed\u00ada haber sido escrito despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n del templo. Por eso hay que considerar probable una fecha anterior al a\u00f1o 70 (Rig-genbach, Spicq y otros autores).<br \/>\n1230<br \/>\n4. Trasfondo cultural.<br \/>\nPuesto que existen varios contactos entre Heb y los manuscritos de Qumr\u00e1n (p.ej., el tema de la nueva alianza y la espera de;un sacerdote de los \u00faltimos tiempos), algunos han presentado la hip\u00f3tesis de un estrecho parentesco entre ambos. Pero un examen atento ha demostrado la falta de fundamento de esta hip\u00f3tesis. Basta una com\u00fan dependencia de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y jud\u00ed\u00ada para explicar estos contactos, que por otra parte van siempre acompa\u00f1ados de notables divergencias.<br \/>\nEn conjunto, Heb est\u00e1 en estrecha conexi\u00f3n con el judaismo helenista. Sus procedimientos de composici\u00f3n se parecen a los del libro de la Sabidur\u00ed\u00ada. Su vocabulario est\u00e1 bastante cerca del de Fil\u00f3n. En varios pasajes se observa una cierta fusi\u00f3n de perspectivas griegas con las perspectivas b\u00ed\u00adblicas: doble definici\u00f3n de la fe (11,1), doble oposici\u00f3n en la tipolog\u00ed\u00ada, una m\u00e1s metaf\u00ed\u00adsica y otra m\u00e1s escatol\u00f3gica. Pero la mentalidad b\u00ed\u00adblica sigue predominando. El autor no practica la trasposici\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos al plano de la vida moral individual, como hace Fil\u00f3n; por el contrario, mantiene un sentido muy real de la historia de la salvaci\u00f3n y de la escatolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nLas relaciones entre Heb y el gnosticismo, afirmadas por K\u00e1semann, no se han demostrado con una sufiente atenci\u00f3n a la cronolog\u00ed\u00ada de los textos. Todo lo m\u00e1s podr\u00ed\u00ada discutirse sobre las relaciones eventuales entre Heb y ciertos elementos pregn\u00f3sti-cos. Hay una cosa clara: el texto de Heb refleja un ambiente cultural muy rico, abierto a m\u00faltiples influencias, pero dominadas todas ellas por la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y por la fe en Cristo.<br \/>\n1231<br \/>\nIII. CUESTIONES LITERARIAS.<br \/>\nDesde su primera frase, magn\u00ed\u00adfica por su fuerza y equilibrio, Heb se presenta como una obra maestra literaria. El texto nos ha llegado a trav\u00e9s de numerosos manuscritos de forma muy satisfactoria. Hay pocas variantes que merezcan la atenci\u00f3n (2,9; 9,11; 10,1; 11,11.37).<br \/>\n1232<br \/>\n1. G\u00e9nero literario.<br \/>\nEl apelativo tradicional de \u2020\u0153ep\u00ed\u00adstola\u2020\u009d no est\u00e1 realmente justificado. En efecto, Heb no comienza como una carta, sino como un serm\u00f3n. La primera frase constituye un espl\u00e9ndido exordio (1,1-4). En cambio, el final responde muy bien al g\u00e9nero literario epistolar: breve exhortaci\u00f3n, noticias personales, saludos, \u00faltimos deseos (13,22-25). Por tanto, se plantea un problema: \u00bfa qu\u00e9 g\u00e9nero pertenecen los cap\u00ed\u00adtulos intermedios?, \u00bfal g\u00e9nero oratorio o al g\u00e9nero epistolar? Un an\u00e1lisis detenido lleva a responder que Heb 1,1-13,21 pertenece al g\u00e9nero del discurso, y no al de la carta. Los elementos propiamente epistolares est\u00e1n totalmente ausentes. El autor no dice nunca que escriba, ni se expresa como si estuviera separado de la gente a la que se dirige. Por eso son cada vez m\u00e1s los exegetas que consideran Heb como un serm\u00f3n, al que se le a\u00f1adi\u00f3 luego una brev\u00ed\u00adsima carta de acompa\u00f1amiento para mandarlo por escrito a alguna comunidad distante. El final epistolar confirma esta impresi\u00f3n, ya que designa el discurso anterior como unas\u2020\u009dpalabras de exhortaci\u00f3n\u2020\u009d (13,22), es decir, como un serm\u00f3n (Hch 13,15).<br \/>\nEn su predicaci\u00f3n el autor va utilizando alternativamente el tono de la exposici\u00f3n doctrinal y el de la exhortaci\u00f3n pastoral. Apenas ha explicado un punto doctrinal invita a los oyentes a sacar las consecuencias parasu vida cristiana (2,1-4; 3,7-4,16; 5,11-6,20; 10,19-39; 12,1-13,18). Esta mezcla de g\u00e9neros ha provocado una hip\u00f3tesis: Heb habr\u00ed\u00ada nacido de la fusi\u00f3n de dos obras distintas: una apolog\u00e9tica, dirigida a rebatir las posiciones jud\u00ed\u00adas, y otra exhortativa, destinada a los cristianos. Esta conjetura carece de fundamento, ya que las relaciones entre las partes exhortativas y las partes doctrinales son muy estrechas.<br \/>\nSe discute sobre la importancia que hay que atribuir a estos dos g\u00e9neros. Varios exegetas opinan que la par\u00e9nesis es la que ofrece la clave de la obra y que la doctrina se subordina a ella (Schierse, Michel, Nauck). Otros dan la preponderancia a la exposici\u00f3n doctrinal. En realidad, las relaciones son rec\u00ed\u00adprocas. No obstante, hay.que advertir que la par\u00e9nesis cristiana se subordina a la exposici\u00f3n, ya que insiste ante todo en la necesidad de acoger el mensaje de la fe (2,1; 3,12; 4,14; etc.).<br \/>\n1233<br \/>\n2. Estructura literaria.<br \/>\nYa santo Tom\u00e1s de Aquino, seguido a continuaci\u00f3n por muchos comentaristas, propuso una divisi\u00f3n f\u00e1cil en dos partes, la primera doctrinal (1, 1-10,18) y la segunda exhortativa (10,19-13,21). Pero esto no corresponde a datos reales, ya que las exhortaciones est\u00e1n presentes desde los primeros cap\u00ed\u00adtulos (2,1-4; 3,7-4,16; 5,11-6,20). Es bastante com\u00fan otra divisi\u00f3n en tres partes, aceptada por los exegetas alemanes; distingue tres temas sucesivos: 1) la palabra de Dios (1,1-4,13); 2) el sacerdocio de Cristo (4,14-10,18); 3) el camino de los creyentes (10,19-13,21 ). Esta divisi\u00f3n presenta el inconveniente de no respetar debidamente la distribuci\u00f3n efectiva de los temas y de prescindir de indicaciones literarias importantes.<br \/>\nEn efecto, el autor utiliza constantemente ciertos procedimientos de composici\u00f3n que permiten distinguir la estructura literaria de su discurso. Los m\u00e1s importantes son el anuncio del tema que se va a desarrollar (1,4; 2,17; 5,9-10; 10,36-39; 12,13)y las inclusiones, repeticiones verbales que marcan el comienzo yel fin de una unidad literaria peque\u00f1a o grande. La investigaci\u00f3n met\u00f3dica de los diversos indicios permite descubrir entre el exordio (1,1-4) y la conclusi\u00f3n (13,20-21) del discurso una divisi\u00f3n en cinco partes:<br \/>\n1. 1,5-2,18 Cristolog\u00ed\u00ada general.<br \/>\nII. 3,1-5,10 Cristolog\u00ed\u00ada sacerdotal: aspectos fundamentales:<br \/>\na) 3,1-6: Cristo sacerdote signo de fe;<br \/>\n3,7-4,14: Exhortaci\u00f3n contra la falta de fe.<br \/>\nb) 4,15-5,10: Cristo sacerdote misericordioso.<br \/>\nIII. 5,11-10,39 Sacerdocio de Cristo, aspectos espec\u00ed\u00adficos:<br \/>\n5,11-6,20: Exhortaci\u00f3n previa;<br \/>\na) 7,1-28: Otro orden sacerdotal;<br \/>\nb) 8,1-9,28: Otro acto sacerdotal;<br \/>\nc) 10,1-18: Otra eficacia sacerdotal;<br \/>\n10,19-39: Exhortaci\u00f3n final.<br \/>\nIV. 11,1-12,13 Adhesi\u00f3n a Cristo, fe perseverante:<br \/>\na) 11,1-40: Ejemplos antiguos de fe;<br \/>\nb) 12,1-13: Exhortaci\u00f3n a la perseverancia.<br \/>\nV. 12,14-13,18 Exhortaci\u00f3n a la caridad y santidad:<br \/>\n13,20-21: Saludos finales.<br \/>\nEsta estructura presenta una armoniosa simetr\u00ed\u00ada conc\u00e9ntrica, que tiene su centro en la secci\u00f3n b) de la parte III.<br \/>\n1234<br \/>\nIV. NUEVA SINTESIS CRISTIANA.<br \/>\nEn este amplio discurso el autor presenta una nueva s\u00ed\u00adntesis de doctrina y de vida cristiana, centrada toda ella en la mediaci\u00f3n sacerdotal de Cristo.<br \/>\n1235<br \/>\n1. PUNTO DE PARTIDA TRADICIONAL.<br \/>\nLas \u00faltimas palabras del exordio (1,4) anuncian una exposici\u00f3n sobre el \u2020\u0153nombre\u2020\u009d que el Hijo \u2020\u0153ha recibido en herencia\u2020\u009d, un nombre que aventaja al de los \u00e1ngeles. Con estas expresiones tradicionales (Hch 4,12; Ef 1,21; IP 3,22) el autor introduce una primera parte (1,5-2,18), en la que recordar\u00e1 la cristolog\u00ed\u00ada tradicional, expres\u00e1ndola con textos del AT utilizados en la catequesis primitiva: Cristo ha sido glorificado como Hijo de Dios (1,5-14), despu\u00e9s de haber sufrido la pasi\u00f3n en su condici\u00f3n humana (2,5-18). Este resumen doctrinal prepara muy bien el tema del sacerdocio, ya que deja ver los dos lados de una mediaci\u00f3n entre Dios y los hombres. As\u00ed\u00ad pues, la conclusi\u00f3n de la primera parte puede aplicar a Cristo el t\u00ed\u00adtulo nuevo de \u2020\u0153sumo sacerdote misericordioso y fiel ante Dios\u2020\u009d (2,17). Del mesianismo dav\u00ed\u00ad-dico hemos pasado a la cristolog\u00ed\u00ada sacerdotal, que constituye el mensaje propio de Heb.<\/p>\n<p>1236<br \/>\n2. Cristolog\u00ed\u00ada sacerdotal.<br \/>\nEn la segunda parte (3,1-5,10), el autor demuestra que Cristo posee a la perfecci\u00f3n las dos cualidades fundamentales del sacerdocio, a saber: las que lo convierten en mediador. La primera cualidad se refiere a sus relaciones con Dios; la segunda, a sus relaciones con los hombres. Por sus relaciones con Dios, Cristo es \u2020\u0153digno de fe\u2020\u009d (2,17; 3,2). As\u00ed\u00ad es como hay que traducir el adjetivo griego pistos, como en N\u00fam 12,7, citado aqu\u00ed\u00ad por el autor, y en otros muchos textos. Lo mismo que Mois\u00e9s fue declarado \u2020\u0153digno de fe\u2020\u009d por Dios mismo (Nm 12,1-8), as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n Cristo es presentado por Dios como \u2020\u0153digno de fe\u2020\u009d en cuanto que es el Hijo glorificado. As\u00ed\u00ad pues, todos tienen que escucharle. Una larga exhortaci\u00f3n insiste en esta consecuencia (3,7-4,14). El otro calificativo, \u2020\u0153misericordioso\u2020\u2122, completa al primero, mostrando junto al aspecto de autoridad el de vinculaci\u00f3n fraternal con los hombres. La gloria sacerdotal de Cristo no lo alej\u00f3 de los hombres, ya que fue obtenida por medio de una solidaridad extrema con ellos, en la humildad, el sufrimiento, la obediencia hasta la muerte (5,5-10). As\u00ed\u00ad pues, Cristo glorioso posee plenamente la doble capacidad de relaci\u00f3n, necesa ria al sumo sacerdote para desarrollar su papel de mediador [1 Sacerdocio<br \/>\nII].<br \/>\n1237<br \/>\n3. Sacerdocio incomparable.<br \/>\nAl autor no le basta con haber demostrado que Cristo es sumo sacerdote. En una tercera parte (5,11- 10,39) pone de relieve los nuevos aspectos del sacerdocio de Cristo, que lo han llevado a una perfecci\u00f3n nunca alcanzada hasta entonces. Una exhortaci\u00f3n previa (5,11-6,20) subraya la importancia particular de esta exposici\u00f3n central.<br \/>\nLa primera secci\u00f3n (7,1-28) toma como base el or\u00e1culo del Ps 110,4 y define cu\u00e1l es el tipo de sacerdocio que corresponde a Cristo glorificado, un g\u00e9nero distinto; no ya \u2020\u0153seg\u00fan el orden de Aar\u00f3n\u2020\u2122, sino \u2020\u0153a la manera de Melquisedec\u2020\u2122. Efectivamente, este sacerdocio no est\u00e1 determinado por una genealog\u00ed\u00ada terrena, sino por la filiaci\u00f3n divina. Su instituci\u00f3n pone en evidencia la imperfecci\u00f3n del sacerdocio israelita, basado en una consagraci\u00f3n ritual externa, incapaz de hacer perfecto a quien la reciba. ;. Por el contrario, Cristo realmente ha sido \u2020\u0153hecho perfecto para siempre\u2020\u009d (7,28) por su sacrificio. Este es el tema de la segunda secci\u00f3n (8,1-9,28), la cual define el sacrificio de Cristo por medio de una confrontaci\u00f3n con el culto de la alianza antigua. Esta ten\u00ed\u00ada solamente \u2020\u0153normas externas\u2020\u009d (9,10), ritos \u2020\u0153carnales\u2020\u2122 ineficaces. Su santuario era terreno. Por el contrario, Cristo ha entrado en el verdadero santuario, es decir, \u2020\u0153en el mismo cielo, gracias al ofrecimiento que hizo de s\u00ed\u00ad mismo y que llev\u00f3 a cabo una vez por todas. De ese modo se ha convertido en \u2020\u02dcel mediador de la alianza nueva\u2020\u009d anunciada por Jerem\u00ed\u00adas.<br \/>\nLa tercera secci\u00f3n (10,1-1 8) subraya la eficacia perfecta de la ofrenda personal de Cristo, en contraste con la impotencia de la ley antigua, la cual no obten\u00ed\u00ada nunca la purificaci\u00f3n de las conciencias, a pesar de la repetici\u00f3n indefinida de las inmolaciones de animales. En efecto, \u2020\u0153es imposible que la sangre de toros y machos cabr\u00ed\u00ados quite los pecados\u2020\u2122(10,4). Cristo puso fin a esta situaci\u00f3n sin salida, \u2020\u0153porque por una ofrenda \u00fanica ha hecho perfectos para siempre a aquellos que santifica\u2020\u2122 (10,14). Gracias al sacrificio y al sacerdocio de Cristo se ha transformado por completo la situaci\u00f3n religiosa de los hombres.<br \/>\n1238<br \/>\n4. Situaci\u00f3n cristiana.<br \/>\nLa importante exhortaci\u00f3n que sigue a la exposici\u00f3n central (10,19-39) subraya el cambio que se ha realizado: han quedado abolidas las antiguas barreras, y todos los creyentes tienen derecho a entrar en el santuario gracias a la sangre de Jes\u00fas; m\u00e1s a\u00fan, todos son invitados a acercarse a Dios con fe viva, con esperanza inquebrantable y con caridad activa. Sin embargo, su situaci\u00f3n no est\u00e1 exenta de peligros. Todav\u00ed\u00ada son posibles las ca\u00ed\u00addas. Por tanto, es necesaria la vigilancia, as\u00ed\u00ad como la constancia en las pruebas.<br \/>\nPara animar a los creyentes, el autor presenta ante sus ojos los grandes ejemplos del pasado, mostrando que la fe se encontraba en la base de todo cuanto se ha hecho de v\u00e1lido en la historia religiosa de la humanidad (11,1-40). Delsacrificio de Abel hasta los m\u00e1rtires del tiempo de los Maca-beos, pasando por Henoc, No\u00e9, Abra-h\u00e1ri y Mois\u00e9s, la historia de la salvaci\u00f3n es historia de la fe. La fe sola es capaz de obtener las mayores victorias y de soportar las pruebas m\u00e1s tremendas.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, los cristianos son invitados a unir a la fe la paciencia a ejemplo de Jes\u00fas, que soport\u00f3 la cruz (12,2). Lejos de ser ocasi\u00f3n para el des\u00e1nimo, la prueba tiene que reforzar en nosotros la esperanza, porque Dios quiere servirse de ella \u2020\u0153para comunicarnos su propia santidad\u2020\u2122 (12,10); As\u00ed\u00ad como Cristo en su pasi\u00f3n aprendi\u00f3 la obediencia (5,8) y cumpli\u00f3 la voluntad de Dios (10,5-1 0), tambi\u00e9n los cristianos en sus pruebas se someten a la acci\u00f3n divina santificante (12,5-11) y cumplen la voluntad del Se\u00f1or (10,36).<br \/>\nJunto a este aspecto receptivo de la existencia cristiana, la \u00faltima parte (12,14-13,18) coloca tambi\u00e9n el aspecto activo, se\u00f1alando las principales orientaciones para la conducta: buscar la paz con todos y la santificaci\u00f3n (12,14), practicar la caridad fraterna (13,1-3.16) y las dem\u00e1s virtudes (13,4-6), en uni\u00f3n con el sacrificio d\u00e9 Cristo y en la sumisi\u00f3n a los dirigentes de la Iglesia (13,7-1 7).<br \/>\n1239<br \/>\n5. Hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica.<br \/>\nTanto en sus exposiciones doctrinales como en sus exhortaciones, el autor establece continuamente una confrontaci\u00f3n entre la realidad cristiana y el AT. Su posici\u00f3n en este sentido no deja de resultar compleja. Consigue, finalmente, conciliar los contrarios: el respefo profundo y la cr\u00ed\u00adtica radical. Efectivamente, se afirman al mismo tiempo el cumplimiento del AT y su abrogaci\u00f3n: cumplimiento, en cuanto que era prefiguraci\u00f3n y profec\u00ed\u00ada; abrogaci\u00f3n, en cuanto que era ley e instituci\u00f3n. Para sus demostraciones, el autor recurre continuamente a los textos del AT; pero se sirve de estos textos para probar la insuficiencia del sacerdocio antiguo, del culto antiguo y de la alianza antigua. En sus interpretaciones, el autor utiliza los m\u00e9todos que entonces se usaban en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y muestra en varias ocasiones su pericia ra-b\u00ed\u00adnica (p.ej., en 7,1-10). Pero hay que reconocer su poderosa originalidad, particularmente cuando explica las tres dimensiones del cumplimiento cristiano: continuidad b\u00e1sica con el AT, ruptura en puntos decisivos, superaci\u00f3n de todas las deficiencias. Iluminado por el misterio de Cristo, el autor de Heb ha llegado a una visi\u00f3n penetrante de las relaciones entre el NT y el AT.<br \/>\n1240<br \/>\ny. CONCLUSION.<br \/>\nA la pregunta que se impon\u00ed\u00ada a la atenci\u00f3n de los cristianos sobre la relaci\u00f3n entre Cristo y el sacerdocio, el autor de la carta a los Hebreos ha dado una respuesta sustanciosa. M\u00e1s all\u00e1 de ciertas apariencias negativas, ha sabido profundizar en el problema y llegar a una respuesta positiva: Cristo es sacerdote; gracias a \u00e9l estamos en comuni\u00f3n con Dios. Esta respuesta positiva ha tenido una importancia decisiva para el desarrollo de la fe cristianaA ya que ha permitido instituir una relaci\u00f3n constructiva con toda la tradici\u00f3n cultual del AT, que tanto lugar ocupa en la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Pero hay que se\u00f1alar que la respuesta del autor no ha sido simplista. En vez de aplicar sin m\u00e1s ni m\u00e1s al misterio de Cristo el concepto antiguo de sacerdocio, ha profundizado en su sentido hasta conseguir renovarlo radicalmente. De un culto forzosamente externo e ineficaz se ha pasado a un ofrecimiento personal perfecto. De aqu\u00ed\u00ad se deriva una nueva perspectiva para el culto cristiano, que tiene que asumir toda la realidad de la existencia y transformarla, gracias a la uni\u00f3n con el sacrificio de Cristo, en una ofrenda de obediencia filial a Dios y de entrega fraternal a los hombres.<br \/>\n1241<br \/>\nBIBL.: Andriessen P., L\u2020\u2122Eucharistie dans L Epitre aux H\u00e9breux, en \u2020\u0153N RT\u2020\u009d 94 (1972) 269-277; Bonsirven G., San Paolo. Ep\u00ed\u00adstola agli Ebrei, Ed. 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Pietro T. da, La Chiesa nella Le\u00f1era agliEbrei, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1945; Strathmann H., La ep\u00ed\u00adstola a los hebreos, FAX, Madrid 1971; Vanhoye ?., La structure litt\u00e9raire de l\u2020\u2122Epi-tre aux H\u00e9breux, Descl\u00e9e de Brouwer, Par\u00ed\u00ads 19762; Id, Situation du Christ. H\u00e9breux 1-2, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1976; Id, Cristo \u00e9 il nostro sacerdote, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1970; Id, El mensaje de la carta a los Hebreos, Verbo Divino, Estella 1979; Westcott B.F., The Epistle to the Hebrews, Mcmillan, Londres 19033; Williamson R., Phio andthe Epistle to the Hebrews, BrilI, Leiden 1970; Zedda 5., Le\u00f1era agliEbrei, Ed. Paoline, Rpma 19803. Para una bibliograf\u00ed\u00ada m\u00e1s completa se pueden ver las dos obras mencionadas de C. Spicq.<br \/>\nA. Vanhoye<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Origen paulino y canonicidad: 1.Tradiciones antiguas; 2. Canonicidad; 3. Discusiones; 4. Autor. II. Circunstancias de la redacci\u00f3n: 1. Destinatarios; 2. Lugar; 3. Fecha; 4. Trasfondo cultural. III. Cuestiones literarias: 1. G\u00e9nero literario; 2. Estructura literaria. IV. Nueva s\u00ed\u00adntesis cristiana: 1. Punto de partida tradicional; 2. Cristolog\u00ed\u00ada sacerdotal; 3. Sacerdocio incomparable; 4. 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