{"id":17190,"date":"2016-02-05T11:11:15","date_gmt":"2016-02-05T16:11:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-cartas-de-2\/"},"modified":"2016-02-05T11:11:15","modified_gmt":"2016-02-05T16:11:15","slug":"juan-cartas-de-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-cartas-de-2\/","title":{"rendered":"JUAN (CARTAS DE)"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Origen hist\u00f3rico: 1. Canonicidad; 2. Autor, tiempo y lugar de composici\u00f3n. II. Origen literario: 1. Situaci\u00f3n vital; 2. Ambiente religioso-cultural; 3. G\u00e9nero literario, unidad y estructura. III. Mensaje teol\u00f3gico-espiritual: 1. La iniciativa salv\u00ed\u00adfica, eficaz y fiel de Dios; 2. Creer en Jesucristo, Hijo de Dios; 3. Actuaci\u00f3n de la fe en la caridad.<\/p>\n<p>En el grupo de las siete cartas \u00abcat\u00f3licas\u00bb del NT se insertan tambi\u00e9n las tres cartas atribuidas a Juan. De \u00e9stas, la primera, la m\u00e1s amplia, ha ejercido en todas las \u00e9pocas una fascinaci\u00f3n particular por la esencialidad y la fuerza de su mensaje teol\u00f3gico y espiritual, centrado en el amor. A partir de Dios Padre el amor se revela y se comunica hist\u00f3ricamente en Jesucristo, el Hijo y la palabra de vida hecha carne, y se prolonga en la experiencia vital de la comunidad que acoge la palabra y participa en la comuni\u00f3n de amor con Dios. Las otras dos cartas son en realidad dos misivas de circunstancias, emparentadas entre s\u00ed\u00ad por su estilo y su vocabulario. Para una correcta y fructuosa lectura de estos textos, que se sit\u00faan en la tradici\u00f3n joanea, hay que afrontar algunos problemas previos sobre su origen hist\u00f3rico y literario.<\/p>\n<p>1. ORIGEN HIST\u00ed\u201cRICO. La cuesti\u00f3n de la autenticidad joanea o apost\u00f3lica de la primera carta est\u00e1 relacionada en parte con la de su autoridad can\u00f3nica. Pero este problema afecta tambi\u00e9n al de las relaciones mutuas de las tres cartas, puestas bajo el nombre de Juan, as\u00ed\u00ad como a la determinaci\u00f3n del tiempo y del lugar de composici\u00f3n.<\/p>\n<p>1. CANONICIDAD. La primera carta de Juan es conocida y citada por los escritores cristianos del siglo u, que son los portavoces de sus respectivas comunidades cristianas: Policarpo de Esmirna, Pap\u00ed\u00adas de Hier\u00e1polis, Ireneo de Lyon. Para la Iglesia de Roma podemos referirnos a las citas de Justino y a la presencia de al menos dos cartas joaneas en el canon de Muratori. En el siglo iii la primera carta es conocida y acogida por Tertuliano y Cipriano (Africa), y en la Iglesia de Alejandr\u00ed\u00ada por Clemente (del que se conoce un comentario traducido al lat\u00ed\u00adn), Or\u00ed\u00adgenes y Dionisio. Es singular el testimonio de este \u00faltimo, obispo de Alejandr\u00ed\u00ada, el cual mientras que considera la primera carta de Juan \u00abcat\u00f3lica\u00bb, atribuye, por el contrario, el Apocalipsis a un autor distinto del ap\u00f3stol (cf Eusebio de Cesarea,-Hist. Eccl. VII, 25,7-26). En el siglo IV las tres cartas de Juan son reconocidas como apost\u00f3licas y can\u00f3nicas, aunque Jer\u00f3nimo sabe que hay algunas dudas sobre las 2-3Jn, atribuidas por algunos a un \u00abpresb\u00ed\u00adtero\u00bb distinto del ap\u00f3stol. Por el contrario, las tres cartas est\u00e1n ausentes del canon sirio (Antioqu\u00ed\u00ada), probablemente por influjo de Teodoro de Mopsuestia, que rechaza las cartas no paulinas. En resumen, se puede decir que existe para la primera carta de Jn un consenso muy antiguo sobre su autoridad can\u00f3nica, mientras que para las 2-3Jn se tiene un progresivo reconocimiento de su apostolicidad y consiguiente canonicidad.<\/p>\n<p>2. AUTOR, TIEMPO Y LUGAR DE COMPOSICI\u00ed\u201cN. La que ha sido llamada hasta ahora la \u00abprimera carta de Juan\u00bb se presenta como un escrito an\u00f3nimo -el autor se esconde tras un grupo de cristianos autorizados-, enviado a otros creyentes para ponerlos en guardia contra la amenaza de los disidentes, llamados \u00abfalsos profetas\u00bb y \u00abfalsos cristos\u00bb. En la segunda y tercera carta, por el contrario, el autor se presenta como el \u00abpresb\u00ed\u00adtero\u00bb, que escribe a una comunidad o a otro cristiano, llamado Gayo (2Jn 1:1; 3Jn 1:1). Aunque en el primer escrito el \u00abnosotros\u00bb colegial aparece varias veces a lo largo de las p\u00e1ginas despu\u00e9s del pr\u00f3logo, se trata en realidad de un personaje individual, que se dirige a otros cristianos mediante el escrito-carta (cf Un 2,12. 13.14; 5,13). Del conjunto del escrito no es posible deducir otros detalles que permitan se\u00f1alar a este misterioso personaje que se identifica con el grupo \u00abnosotros\u00bb o dicta la carta -\u00abos escribo\u00bb, \u00abos he escrito\u00bb- en primera persona. De su afinidad de lenguaje y de estilo con las otras dos cartas cabe deducir que se trata del mismo autor, concretamente el \u00abpresb\u00ed\u00adtero\u00bb, representante del mismo ambiente o c\u00ed\u00adrculo teol\u00f3gico-espiritual que suele designarse como tradici\u00f3n o escuela joanea. Se presenta como el int\u00e9rprete autorizado y leg\u00ed\u00adtimo de esta tradici\u00f3n. En efecto, puede dirigirse a otros responsables de la comunidad anunci\u00e1ndoles su visita o inspecci\u00f3n para establecer lo que en varias ocasiones se designa como \u00abla verdad\u00bb o \u00abla doctrina de Cristo\u00bb, el evangelio anunciado desde el principio. Este autor, int\u00e9rprete autorizado de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica, no puede ser el ap\u00f3stol por dos motivos: porque ser\u00ed\u00ada incomprensible el silencio sobre este t\u00ed\u00adtulo en el texto, y porque su autoridad es discutida por un dirigente de la Iglesia a la que ha enviado una carta (cf 3Jn 1:9-10. \u00bfSe trata del mismo autor o redactor del cuarto evangelio? A este interrogante s\u00f3lo es posible dar una respuesta despu\u00e9s de haber examinado la relaci\u00f3n de las tres cartas con el evangelio, puesto tambi\u00e9n bajo la autoridad de Juan.<\/p>\n<p>Con la hip\u00f3tesis sobre el autor est\u00e1 relacionada tambi\u00e9n la determinaci\u00f3n del tiempo y lugar de origen. Las tres cartas, probablemente en el orden de sucesi\u00f3n tal como est\u00e1 ahora en el canon, exist\u00ed\u00adan ya a comienzos del siglo u, ya que escritores como Pap\u00ed\u00adas y Policarpo las conocen y las citan. Esto vale de forma expresa para la primera carta. Sobre la base del mismo testimonio se puede buscar el lugar de origen de nuestros escritos en el Asia Menor, y m\u00e1s concretamente en la Iglesia de Efeso, donde se form\u00f3 y se conserv\u00f3 la tradici\u00f3n que arranca de Juan.<\/p>\n<p>II. ORIGEN LITERARIO. El debate en torno a los escritos de Juan afecta m\u00e1s directamente a algunas cuestiones de car\u00e1cter literario, como el ambiente vital en que surgieron estos escritos. El tono francamente pol\u00e9mico de la primera carta, distinto del de las otras dos, plantea el problema de cu\u00e1l es el frente adversario. La relaci\u00f3n con el cuarto evangelio es otro punto candente de la investigaci\u00f3n. Finalmente, la determinaci\u00f3n del g\u00e9nero literario implica la soluci\u00f3n de otro enigma de la primera carta: las tensiones y contradicciones dentro de ella, que han sugerido la hip\u00f3tesis de diversos niveles de composici\u00f3n o de una utilizaci\u00f3n de fuentes y material preexistente.<\/p>\n<p>1. SITUACI\u00ed\u201cN VITAL. Para reconstruir el ambiente en que surgieron los tres escritos joaneos -finalidad y destinatarios-, se puede partir de las dos cartas o misivas, respectivamente la segunda y la tercera del grupo. En este caso el presb\u00ed\u00adtero se dirige a una Iglesia local, a una \u00abse\u00f1ora elegida y a sus hijos\u00bb (cf 2Jn 1:5), o bien a un cristiano estimado y ejemplar, Gayo. En el primer caso el autor pone en guardia a los destinatarios en relaci\u00f3n con una crisis interna: \u00abPorque han irrumpido en el mundo muchos seductores, que no confiesan a Jes\u00fas como el mes\u00ed\u00adas hecho hombre. Ese es el seductor, el anticristo\u00bb (2Jn 1:7). Frente a estos disidentes, que amenazan la integridad de la fe tradicional, el autor invita a sus cristianos a practicar una ruptura completa, neg\u00e1ndose a acogerlos en casa y a ofrecerles el saludo eclesial, por no confesar la fe \u00ed\u00adntegra en Jesucristo (2Jn 1:10-11). En la tercera carta, por su parte, la crisis se refiere a las relaciones entre las Iglesias o los grupos cristianos. Se da el caso de un tal Diotrefes, personaje distinguido en la comunidad cristiana, que no quiere acoger a los hermanos -cristianos- misioneros itinerantes e impide que lo hagan los que desean acogerlos y los expulsa de la Iglesia (3Jn 1:9-10.<\/p>\n<p>M\u00e1s complejo se presenta el cuadro de la primera carta. Tambi\u00e9n en este escrito, mucho m\u00e1s amplio y rico teol\u00f3gicamente, se advierte el acento pol\u00e9mico de fondo, aunque la preocupaci\u00f3n inmediata del autor es la de exhortar y animar a los destinatarios cristianos a la perseverancia en la fe tradicional y ortodoxa: \u00abOs escribo esto para que sep\u00e1is que vosotros, que cre\u00e9is en el nombre del Hijo de Dios, ten\u00e9is la vida eterna\u00bb (1Jn 5:13). La urgencia de esta c\u00e1lida exhortaci\u00f3n, que se apoya en una renovada exposici\u00f3n de la fe cristol\u00f3gica, se debe a la amenaza de aquellos que en la carta son llamados los \u00abanticristos\u00bb (1Jn 2:18.22; 1Jn 4:3) o los \u00abmentirosos\u00bb (1Jn 2:22). Actualmente est\u00e1n separados de la comunidad; pero siguen representando un peligro, ya que con su propaganda ejercen cierta influencia sobre los fieles a los que va dirigida la carta. Es dif\u00ed\u00adcil hacerse una imagen precisa de estos \u00abadversarios\u00bb, dado que la carta los supone ya conocidos de sus propios interlocutores, y evoca sus rasgos salientes tan s\u00f3lo mediante alusiones y referencias, para poderlos desenmascarar y combatir. Teniendo en cuenta las r\u00e1pidas referencias dispersas por este escrito, puede trazarse este cuadro de las posiciones te\u00f3rico-pr\u00e1cticas de los disidentes: niegan a Jes\u00fas, el Cristo e Hijo de Dios, puesto que separan al Jes\u00fas hist\u00f3rico, el de la \u00abcarne\u00bb, del Cristo de la fe (Un 2,22.23; 4,3.5-6). En el plano de la \u00e9tica, como consecuencia de esta cristolog\u00ed\u00ada y soteriolog\u00ed\u00ada reductiva y bas\u00e1ndose en sus pretensiones de \u00abiluminados\u00bb y perfectos -\u00absin pecado\u00bb-, descuidan la observancia de los mandamientos. Esto se revela de forma particular en las relaciones con los \u00abhermanos\u00bb, que son objeto de odio (cf Un 1,6-8.10; 2,9-11; 3,18-20; 4,20). Esta autoconciencia del perfeccionismo espiritual, que considera irrelevante la vida \u00e9tica para la salvaci\u00f3n final o vida eterna, debe relacionarse con el papel que se atribuye al Esp\u00ed\u00adritu. Estos profetas o maestros se consideran gu\u00ed\u00adas autorizadas, apelando al papel carism\u00e1tico e interior del Esp\u00ed\u00adritu y descuidando la tradici\u00f3n hist\u00f3rica (1Jn 4:1-6). Finalmente, como consecuencia del relativismo \u00e9tico y de la exaltaci\u00f3n carism\u00e1tica, los disidentes acent\u00faan el aspecto actual de la escatolog\u00ed\u00ada: ellos ya han llegado y tienen la garant\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n final.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta todo este conjunto de datos ofrecidos por nuestra carta, es dif\u00ed\u00adcil identificar a los adversarios con los grupos \u00abgn\u00f3sticos\u00bb, conocidos por los escritos del siglo u, o bien con los de tendencias docetistas que nos revelan tambi\u00e9n los textos cristianos sucesivos (cartas de Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada). Ciertamente, los disidentes que combate Juan privilegian en la experiencia religiosa el \u00abconocimiento\u00bb de Dios (lJn 2,4) y tienden a marginar en sus efectos salv\u00ed\u00adficos la humanidad y la muerte de Jes\u00fas. Pero los que en el siglo II habr\u00ed\u00adan de ser grupos \u00abher\u00e9ticos\u00bb bien definidos no pueden identificarse todav\u00ed\u00ada en el \u00e1mbito de las cartas de Juan. El autor apela a la tradici\u00f3n joanea, tal como se conoce en el cuarto evangelio, para poner de relieve los riesgos de una cristolog\u00ed\u00ada reductiva y de sus consecuencias en el plano \u00e9tico y eclesial.<\/p>\n<p>2. AMBIENTE RELIGIOSO-CULTURAL. La impresi\u00f3n que suscita la lectura del texto de la primera carta de Juan es la de un escrito que se sit\u00faa en una zona fronteriza entre el ambiente b\u00ed\u00adblico jud\u00ed\u00ado por un lado y la cultura greco-helenista por otro. Efectivamente, el estilo, por la manera de coordinar las frases y la disposici\u00f3n sint\u00e1ctica, la sit\u00faan m\u00e1s bien en el ambiente b\u00ed\u00adblico-sem\u00ed\u00adtico. Las declaraciones axiom\u00e1ticas, la forma de argumentar jur\u00ed\u00addica, el gusto por la ant\u00ed\u00adtesis recuerdan el mundo jud\u00ed\u00ado. Por otra parte, el autor demuestra tener un buen conocimiento de la lengua griega, koin\u00e9. Por lo que se refiere a las relaciones con el AT, se observa la ausencia de citas expl\u00ed\u00adcitas de textos b\u00ed\u00adblicos. Pero no faltan algunas alusiones y recuerdos de frases, im\u00e1genes y concepciones de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, particularmente la prof\u00e9tica. Adem\u00e1s, el escrito muestra tener conocimiento de la lectura hagg\u00e1dica de la historia de Ca\u00ed\u00adn en los ambientes jud\u00ed\u00ados antiguos (cf lJn 3,12). Tambi\u00e9n son interesantes las afinidades de vocabulario y tem\u00e1ticas con los documentos de Qumr\u00e1n, de modo particular la ant\u00ed\u00adtesis luz\/tinieblas, la contraposici\u00f3n entre los dos \u00abesp\u00ed\u00adritus\u00bb y la insistencia en la \u00abcomuni\u00f3n\u00bb, que recuerda el yahad qumr\u00e1nico. Esta afinidad ha sugerido incluso la hip\u00f3tesis de que los destinatarios de la carta fueran algunos ex esenios, emigrados al ambiente de Efeso. Pero las diferencias entre los escritos de Qumr\u00e1n y nuestra carta est\u00e1n determinadas por el papel central y \u00fanico de Cristo y del correspondiente mandamiento nuevo del amor, que ocupa el puesto de la \u00abley\u00bb.<\/p>\n<p>Como se ha indicado anteriormente, la primera carta de Juan plantea el problema de la relaci\u00f3n literaria e hist\u00f3rica con el cuarto evangelio. Tambi\u00e9n en este caso se tiene una situaci\u00f3n ambivalente, en el sentido de que son notables las convergencias y al mismo tiempo se observan algunas diferencias. En lo que se refiere a las afinidades entre los dos escritos, hay que se\u00f1alar los contactos a nivel de vocabulario, de fraseolog\u00ed\u00ada y de contenidos: las ant\u00ed\u00adtesis luz\/tinieblas, el amor\/ odio, el car\u00e1cter central del mandamiento del amor. Pero lo que es m\u00e1s notable es la convergencia en algunas ideas matrices, como la de la \u00abpalabra\u00bb, griego l\u00f3gos, hecha carne. Las divergencias se refieren tambi\u00e9n al vocabulario (al menos 39 palabras o expresiones de la Un no aparecen en el evangelio), a las f\u00f3rmulas y a los contenidos: el apelativo \u00abpar\u00e1clito\u00bb se aplica a Cristo en la 1Jn, mientras que en el evangelio se refiere al Esp\u00ed\u00adritu. Pero tambi\u00e9n en este caso llama la atenci\u00f3n la ausencia de algunos vocablos-clave del cuarto evangelio, como \u00abley\u00bb, \u00abgloria\u00bb, \u00abjuicio\u00bb.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n que se puede sacar de esta confrontaci\u00f3n es que la carta se coloca en la tradici\u00f3n o escuela joanea, pero con otra perspectiva o preocupaci\u00f3n, determinada por la situaci\u00f3n nueva y distinta en la Iglesia debido a las disensiones internas.<\/p>\n<p>3. GENERO LITERARIO, UNIDAD Y ESTRUCTURA. Mientras que es relativamente  f\u00e1cil determinar la forma literaria de los dos peque\u00f1os escritos puestos bajo la autoridad de Jn -aut\u00e9nticas cartas, aunque breves, en forma de misivas ocasionales-, sigue siendo problem\u00e1tico y discutido el g\u00e9nero literario de la llamada primera \u00abcarta\u00bb de Juan. Efectivamente falta en ella la forma protocolaria de la carta-ep\u00ed\u00adstola, en cuanto que el remitente al principio aparece como un grupo, \u00abnosotros\u00bb; los destinatarios no se dice qui\u00e9nes son; falta propiamente el saludo final. Tambi\u00e9n la situaci\u00f3n del intercambio epistolar queda muy indeterminada, aun cuando a lo largo del escrito el autor aluda varias veces al hecho de que \u00abescribe\u00bb o \u00abha escrito\u00bb. Pero esto es m\u00e1s bien una forma de establecer un contacto con los destinatarios que una se\u00f1al concreta del g\u00e9nero literario epistolar. La hip\u00f3tesis de que se trata de un serm\u00f3n enviado en forma de carta a un grupo de cristianos o a diversas comunidades podr\u00ed\u00ada satisfacer al conjunto de los datos del texto: un vago encuadramiento epistolar y una forma de proceder propia de una homil\u00ed\u00ada de car\u00e1cter catequ\u00e9tico o paren\u00e9tico.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es incierta y discutida la unidad del texto, dentro del cual se observan ciertas tensiones, por no decir contradicciones, por ejemplo entre la pecabilidad del creyente, que se afirma en lJn 1,8, y su impecabilidad en virtud del germen divino y del nacimiento de Dios (lJn 3,6.9). Bas\u00e1ndose en esto, se ha presentado la hip\u00f3tesis de que el autor o redactor final habr\u00ed\u00ada compuesto la carta a partir de un material tradicional m\u00e1s o menos armonizado dentro de la perspectiva del conjunto. Pero habida cuenta del contexto pol\u00e9mico en que el autor tiene que aclarar y rectificar su pensamiento frente a sus adversarios, por una parte, y, por otra, el modo de proceder t\u00ed\u00adpico del ambiente b\u00ed\u00adblico jud\u00ed\u00ado -acercamiento progresivo y conc\u00e9ntrico al mismo tema-, se puede considerar este escrito como un producto unitario, aunque construido sobre la base de tradiciones y aportaciones diversas. En efecto, el desarrollo del texto se articula en dos momentos: el de la exposici\u00f3n de tipo catequ\u00ed\u00adstico, que remite a la tradici\u00f3n -lo cual explicar\u00ed\u00ada en parte el tenor arcaico de ciertas frases-, y el de la aplicaci\u00f3n paren\u00e9tica, que se apoya en el momento actual e inmediato. Las peque\u00f1as unidades literarias se unen entre s\u00ed\u00ad y se delimitan mediante frases o sentencias repetidas al comienzo y al final. La entonaci\u00f3n tem\u00e1tica se debe a unas expresiones-clave -como la del mandamiento nuevo\/ antiguo (lJn 2,7-8), la del pecado\/justicia (Un 3,4-10)- o a ciertas palabras evocativas: \u00abamar\u00bb, \u00abodiar\u00bb (1Jn 3:13-24). Es caracter\u00ed\u00adstico de este procedimiento literario el gusto por el paralelismo antit\u00e9tico, las breves declaraciones repetidas varias veces para inculcar una idea o un tema considerados desde diversos \u00e1ngulos de vista.<\/p>\n<p>Si se entra en esta original perspectiva literaria, es posible trazar incluso un cierto plan tem\u00e1tico que d\u00e9 coherencia al escrito actual. La estructura literaria y tem\u00e1tica no permite imponer al texto de Juan esquemas r\u00ed\u00adgidos, como han hecho varios autores.<\/p>\n<p>Por otra parte, tampoco es correcto fragmentarlo en un mont\u00f3n de sentencias yuxtapuestas unas a otras.<\/p>\n<p>El punto de partida para encontrar la unidad literaria y tem\u00e1tica de Un nos lo ofrece el llamado pr\u00f3logo, que sirve de encabezamiento a la carta. En este peque\u00f1o p\u00e1rrafo inicial se pone el acento en la comuni\u00f3n (griego, koin\u00f3n\u00ed\u00ada) con Dios Padre, por medio de su Hijo Jesucristo, la palabra de vida hecha visible, que los testigos han \u00abcontemplado\u00bb y \u00abtocado\u00bb; por eso ellos pueden anunciarla a los creyentes, a fin de realizar aquella comuni\u00f3n eclesial en la que se vive ahora la comuni\u00f3n salv\u00ed\u00adfica con Dios (Un 1,1-4). Sobre la base de este tema, el discurso catequ\u00ed\u00adstico-paren\u00e9tico se desarrolla en tres partes, en las que se indican los criterios o condiciones para vivir en la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>1\u00c2\u00aa. Dios es luz (,28). En esta primera parte alternan de forma dial\u00e9ctica los momentos exhortativos y las exposiciones breves, en un juego de contrapunto: tesis\/ant\u00ed\u00adtesis-exhortaciones. Se pueden se\u00f1alar cuatro ant\u00ed\u00adtesis sucesivas: a) caminar en la luz &#8211; romper con el pecado (lJn 1,5-2,2); b) observar el mandamiento del amor (Un 2,3-11); c) no amar al mundo (lJn 2,12-17); d) permanecer fieles &#8211; huir de los falsos maestros (lJn 2,18-28).<\/p>\n<p>2.a Vivir como hijos de Dios (,6). Sugiere este tema la expresi\u00f3n ocho veces repetida \u00abhijos de Dios\u00bb, y se articula en torno a la exhortaci\u00f3n a vivir y practicar la \u00abjusticia\u00bb\/ \/\u00bbcaridad\u00bb (ag\u00e1pe). Esta justicia-caridad supone, en su aspecto negativo, el rechazo del pecado. La reflexi\u00f3n se desarrolla en tres momentos: a) practicar la justicia &#8211; romper con el pecado (Un 2,29-3,10); b)practicar la caridad (Un 3,11-24); c)discernir el Esp\u00ed\u00adritu por medio de la fe aut\u00e9ntica (IJn 4,1-6).<\/p>\n<p>3.a Dios es amor (IJn 4,7-5,12). El anuncio tem\u00e1tico, que aparece endos ocasiones, presenta la realidad profunda y salv\u00ed\u00adfica de Dios (Un 4,8.16). En esta \u00faltima secci\u00f3n se pueden reconocer dos momentos: a) el amor viene de Dios (IJn 4,7-21); b) la fe como respuesta al testimonio de Dios que ha de actuarse en el amor (lJn 5,1-12). La insistencia en algunos t\u00e9rminos: \u00abcreer\u00bb (cinco veces), \u00abatestiguar\u00bb (cuatro veces) y \u00abtestimonio\u00bb (seis veces), da el tono a esta parte final.<\/p>\n<p>La carta se cierra con un ep\u00ed\u00adlogo en forma de post scriptum, en el que se indica su finalidad (lJn 5,13), con algunas instrucciones sobre la oraci\u00f3n, en particular por el hermano pecador distinto del \u00abap\u00f3stata\u00bb -pecado que conduce a la muerte- (1Jn 5:14-15.16-17), y una s\u00ed\u00adntesis tem\u00e1tica, que termina con una \u00faltima recomendaci\u00f3n (Un 5,18-20).<\/p>\n<p>III. MENSAJE TEOL\u00ed\u201cGICO-ESPIRITUAL. El escrito puesto bajo la autoridad de Juan comunica un mensaje esencial, centrado en el descubrimiento y en la profundizaci\u00f3n de la cristolog\u00ed\u00ada. Partiendo de la fuerte concentraci\u00f3n cristol\u00f3gica del mensaje joaneo, se pueden se\u00f1alar las estructuras b\u00e1sicas de este peque\u00f1o tratado teol\u00f3gico, en el que se traza un proyecto espiritual original.<\/p>\n<p>1. LA INICIATIVA SALV\u00ed\u008dFICA, EFICAZ Y FIEL DE Dios. A pesar de la preocupaci\u00f3n cristol\u00f3gica y del objetivo eclesial y paren\u00e9tico del autor, la carta de Juan se distingue ante todo por su planteamiento s\u00f3lidamente teol\u00f3gico. El punto de partida de todo el proceso salv\u00ed\u00adfico, que ha hecho posible la mediaci\u00f3n hist\u00f3rica de Jes\u00fas y que se prolonga en la comunidad cristiana, es Dios, el Padre. \u00abDios es luz\u00bb (Un 1,5); \u00abDios es amor\u00bb (1Jn 4:8.16): son estas dos presentaciones de Dios, el cual se opone a las tinieblas del odio disolvente y mortal, las que dan el tono teol\u00f3gico y din\u00e1mico a la teolog\u00ed\u00ada de nuestro escrito. Dios Padre est\u00e1 en el origen de la generaci\u00f3n de los creyentes, que acogen la palabra como germen o semilla interior y que viven en la dimensi\u00f3n de la alianza. Esta se expresa con las f\u00f3rmulas t\u00ed\u00adpicas de Juan: \u00abpermanecer\u00bb en Dios, \u00abconocer\u00bb a Dios. Esta reflexi\u00f3n sobre la iniciativa salv\u00ed\u00adfica de Dios aparece en el texto central, donde se precisa la naturaleza del amor (griego, ag\u00e1pe, agap\u00e1n). Dios es amor en el sentido de que \u00e9l revela y manifiesta su compromiso gratuito y eficaz en Jesucristo, el Hijo unig\u00e9nito y el enviado. En su autodonaci\u00f3n en la cruz se tiene el perd\u00f3n de los pecados y la ra\u00ed\u00adz de la comuni\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>El amor de Dios, revelado y comunicado hist\u00f3ricamente en Jes\u00fas, est\u00e1 en la ra\u00ed\u00adz y es el modelo de amor entre los creyentes: \u00abQueridos m\u00ed\u00ados, am\u00e9monos los unos a los otros, porque el amor es de Dios; y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se ha manifestado el amor de Dios por nosotros: en que ha mandado a su Hijo \u00fanico al mundo para que nosotros vivamos por \u00e9l. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Dios nos ha amado a nosotros y ha enviado a su Hijo como v\u00ed\u00adctima expiatoria por nuestros pecados. Queridos m\u00ed\u00ados, si Dios nos ha amado de este modo, tambi\u00e9n nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Jam\u00e1s ha visto nadie a Dios. Si nos amamos los unos a los otros, Dios est\u00e1 con nosotros, y su amor en nosotros es perfecto. Por esto conocemos que estamos con \u00e9l y \u00e9l en nosotros; porque \u00e9l nos ha dado su Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (lJn 4,7-13). Es notable en este texto no s\u00f3lo el subrayado de la iniciativa radical de Dios-amor, sino tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n trinitaria: desde Dios, por medio de Jesucristo, el enviado y el Hijo, el amor pasa a los creyentes a trav\u00e9s del don de su Esp\u00ed\u00adritu. Tambi\u00e9n el amor de los creyentes a Dios y entre ellos como respuesta a la iniciativa de Dios tiene su fuente \u00faltima en Dios.<\/p>\n<p>2. CREER EN JESUCRISTO, HIJO DE Dios. El acento que se pone en la acogida de la iniciativa de Dios como condici\u00f3n de salvaci\u00f3n aparece en el escrito joaneo gracias a la frecuencia del verbo \u00abcreer\u00bb (nueve veces), y m\u00e1s a\u00fan de los verbos \u00abconocer\u00bb (25 veces) y \u00absaber\u00bb (15 veces). La fe cristol\u00f3gica es la que reconoce en Jes\u00fas al Cristo, al Hijo de Dios, reconocido y acogido en las f\u00f3rmulas de fe tradicionales. Esta es la condici\u00f3n para obtener el perd\u00f3n de los pecados, que tiene su fuente hist\u00f3rica en la muerte en cruz. En oposici\u00f3n a la cristolog\u00ed\u00ada y a la soteriolog\u00ed\u00ada reductivas de los adversarios, el autor insiste en la fe tradicional, declarando ya desde las primeras l\u00ed\u00adneas: \u00abSi andamos en la luz, como \u00e9l est\u00e1 en la luz, entonces estamos unidos unos con otros y la sangre de Jes\u00fas, su Hijo, nos purifica de todo pecado\u00bb (1Jn 1:7). Vuelve sobre este tema inmediatamente despu\u00e9s en estos t\u00e9rminos: \u00abPero si alguno peca, tenemos junto al Padre un defensor (par\u00e1kl\u00e9tos), Jesucristo, el justo. El se ofrece en expiaci\u00f3n (hilasm\u00f3s) por nuestros pecados; y no s\u00f3lo por los nuestros, sino por los de todo el mundo\u00bb (Un 2,1-2; cf 4,10). Esta fe cristol\u00f3gica, genuina, basada en la tradici\u00f3n, es la que se presenta como fe combatiente y perseverante; una fe victoriosa contra el maligno (Un 2,13-14), sobre los falsos maestros (lJn 2,19; 4,4) y tambi\u00e9n contra el mundo (Un 5,4). Esta insistencia cristol\u00f3gica es el eje y el coraz\u00f3n de la exhortaci\u00f3n joanea. Efectivamente, la manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica y salv\u00ed\u00adfica del amor de Dios en Jes\u00fas es el fundamento de la forma de obrar de los creyentes: \u00abEn esto hemos conocido el amor: en que \u00e9l ha dado su vida por nosotros; y nosotros debemos dar tambi\u00e9n la vida por nuestros hermanos\u00bb (lJn 3,16). Entonces se comprenden las consecuencias que se derivan de la aut\u00e9ntica cristolog\u00ed\u00ada, tanto en el plano salv\u00ed\u00adfico como en el de la vida cristiana y eclesial. Por eso se justifica la decidida toma de posici\u00f3n frente a los falsos maestros. El autor no s\u00f3lo pone en guardia contra ellos, sino que recuerda la profesi\u00f3n de fe tradicional: \u00abEn esto distinguir\u00e9is si son de Dios; el que confiesa que Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas hecho hombre es de Dios; y el que no confiesa a Jes\u00fas no es de Dios\u00bb (Un 4,23). Y todav\u00ed\u00ada al final de la carta propone de nuevo la cristolog\u00ed\u00ada tradicional en pol\u00e9mica con la de los disidentes: \u00abEl que cree que Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas, ha nacido de Dios\u00bb (1Jn 5:1). Y con una terminolog\u00ed\u00ada que hace eco a la del cuarto evangelio, nuestro autor vuelve a hablar del valor hist\u00f3rico y salv\u00ed\u00adfico de la vida de Jes\u00fas, que culmin\u00f3 en su muerte y en su glorificaci\u00f3n: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es el que vence al mundo sino el que cree que Jes\u00fas es el Hijo de Dios? Es \u00e9l, Jesucristo, el que ha venido con agua y sangre; no s\u00f3lo con agua, sino con agua y sangre. Y es el Esp\u00ed\u00adritu el que da testimonio, porque el Esp\u00ed\u00adritu es la verdad. Pues tres son los que dan testimonio: el Esp\u00ed\u00adritu, el agua y la sangre, y los tres est\u00e1n de acuerdo\u00bb (1Jn 5:5-8). El testimonio que sirve de base a la fe cristiana es el que abraza toda la existencia de Jes\u00fas: desde el bautismo -agua y Esp\u00ed\u00adritu- hasta su muerte en la cruz -sangre-. Y se prolonga en la experiencia eclesial, en donde se manifiesta su eficacia en el Esp\u00ed\u00adritu comunicado a los creyentes.<\/p>\n<p>3. ACTUACI\u00ed\u201cN DE LA FE EN LA CARIDAD. El amor salv\u00ed\u00adfico, que tiene su fuente en Dios y se manifiesta en Jesucristo, el Hijo entregado en la forma extrema de la muerte, se convierte en la raz\u00f3n profunda de la vida de los cristianos y est\u00e1 en la base de la comuni\u00f3n eclesial. Por una parte con un velado acento pol\u00e9mico, pero por otra con la preocupaci\u00f3n continua de trazar el camino seguro a los cristianos, el autor los pone en guardia contra el riesgo de separar la fe aut\u00e9ntica de sus consecuencias pr\u00e1cticas y eclesiales: \u00abSabemos que le conocemos (a Dios) en que guardamos sus mandamientos. El que afirma que le conoce, pero no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no est\u00e1 en \u00e9l. Pero el que guarda su palabra, verdaderamente es perfecto en \u00e9l. En esto sabemos que estamos unidos a \u00e9l: el que afirma que est\u00e1 unido debe comportarse como \u00e9l se comport\u00f3\u00bb (Un 2,3-6). Los llamados \u00abmandamientos\u00bb que hay que observar y realizar, como consecuencia de la adhesi\u00f3n de fe, se resumen en el \u00fanico mandamiento, que es \u00abantiguo\u00bb, por estar propuesto desde el principio y en la base de la comunidad, y al mismo tiempo \u00abnuevo\u00bb, por ser la revelaci\u00f3n plena y definitiva de la voluntad de Dios: \u00abQueridos m\u00ed\u00ados, no os escribo un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, que ten\u00e9is desde el principio; el mandamiento antiguo es la palabra que hab\u00e9is recibido\u00bb (cf 1Jn 2:7-8). La fuente y el modelo de este estilo de vida, centrado en el amor, se definen por el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico: \u00abPorque \u00e9ste es el mensaje que hab\u00e9is o\u00ed\u00addo desde el principio: que nos amemos los unos a los otros\u00bb (1Jn 3:11). Y precisa este mismo pensamiento con otras f\u00f3rmulas corrientes: \u00abEste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos los unos a los otros, seg\u00fan el mandamiento que nos ha dado. El que guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en \u00e9l. Por esto conocemos que \u00e9l permanece en nosotros: por el Esp\u00ed\u00adritu que nos ha dado\u00bb (1Jn 3:23-24). En esta \u00faltima declaraci\u00f3n, que remite a la estructura trinitaria de la existencia cristiana, el centro se pone en el acontecimiento hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico, en el que aparece el amor de Dios, fuente y modelo de las relaciones entre los creyentes.<\/p>\n<p>En resumen, la carta primera de Juan es un peque\u00f1o tratado del amor como nuevo rostro de Dios, revelado y hecho accesible por Jesucristo. Esta carta se impone por su actualidad e inmediatez, a pesar de la distancia cultural e hist\u00f3rica, a los lectores cristianos de todos los tiempos. Este peque\u00f1o escrito, con una capacidad de s\u00ed\u00adntesis excepcional, muestra la coherencia y unidad del mensaje cristiano, en el que se conjugan arm\u00f3nicamente la m\u00e1s elevada reflexi\u00f3n sobre Dios, revelado en Jesucristo, el Hijo \u00fanico, y las consecuencias para la vida espiritual y pr\u00e1ctica de los individuos y de las comunidades cristianas.<\/p>\n<p>BIBL.: ASMUSSEN H., Wahrheit und Liebe. Eine Einf\u00fcrung in die drei Johannesbriefe, Furche, Hamburgo 19573; BALZ H.-SCHRAGE W., Le lettere cattoliche. Le lettere di Giacomo, Pietro, Giovanni e Giuda, Paideia, Brescia 1978; BARCLAY W., The letters of John and Jade, Westminster, Filadelfia 1976; BATTAGLIA O., La teologia del dono. Ricerca di teol. bibl. sul tema del dono di Dio nel Vangelo e l lettera di Giovanni, Porziuncola, As\u00ed\u00ads 1971; BERGMEIER R., Zum Verfasserproblem des II. und III. Johannesbriefes, en \u00abZNW\u00bb 57 (1966) 93-100; BolcE J.M., The Epistles ofJohn. An expositional Commentary, Zondervan, Grand Rapids 1979; BONSIRVEN J., Cartas de san Juan. Introducci\u00f3n y comentario, Ed. Paulinas, Madrid 1967; BRAUN H., Literar-Analyse und theologische Schichtung im 1. Johannesbrief, en \u00abZTK\u00bb 48 (1951) 262-292; en Gesammelte Studien zum NT und seiner Umwelt, Mohr, Tubinga 1962, 210-242; BROWM R.E., La comunidad del disc\u00ed\u00adpulo amado, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1983; Ia, Le lettere di Giovanni, Cittadella, As\u00ed\u00ads 1986; BRUCE F.F., The Epistles of John, Picking &#038; Inglis, Glasgow 19782; Eerdmans, Grand Rapids 19793; BULTMANN R., Le lettere di Giovanni, Paideia, Brescia 1977; COTHENET E., Le lettere di Giovanni, en Introduzione al NT 4. La tradizione giovannea, Borla, Roma 1978, 49-83; CHAINE J., Les \u00e9pitres catholiques, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1933; CHMIEL J., Lumi\u00e9re et chant\u00e9 d&#8217;apr\u00e9s la I&#8217;\u00e9pitre de Jean, Int. Rec. Eccl., Roma 1971; CONZELMANN H., \u00abWas von Anfang war\u00bb, en Neutestamentliche Studien, Fs R. Bultmann, T\u00f3pelmann, Giessen 19572, 194-201; DE AMBROGGI P., Le epistole cattoliche di Giacomo, Pietro, Giovanni e Giuda, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 19492. ID, La teolog\u00ed\u00ada delle epistole di S. Giovanni, en \u00abScC\u00bb 76 (1946) 35-42; DE BooR W., Der Brief des Johannes erkldrt, Brockhaus, Wuppertal 19783; DIDEBERG D., St. Augustin et la 1 \u00e9pitre de St. Jean. Une th\u00e9ologie de l&#8217;agap\u00e9, Beauchesne, Par\u00ed\u00ads 1975; DODD C.H., The Johannine Epistles, Hodder and Stoughton, Londres 1946, Nueva York 19462; GIURISANO G., Struttura della prima lettera di Giovanni, en \u00abRBit\u00bb 21 (1973) 361-381; HOULDEN J.L., The Johannine Epistles, A. &#038; C. Black, Londres 1973; K\u00ed\u0081SEMANN E., Ketzer und Zeuge. Zum Johanneischen Verfasserproblem, en \u00abZTK\u00bb 48 (1951) 292-311; cf en Exegetische Versuche und Besinnungen 1, Vandenhoeck, Gotinga 1960, 168-187; KLEIN G., \u00abDas wahre Licht scheint schon\u00bb Beobachtungen zur Zeit und Geschichtserfahrung einer urchristichen Schule, en \u00abZTK\u00bb 68 (1971) 261-326; KOHLER M., Le coeur et les mains. Commentaire de la 1. \u00e9pitre de Jean, Delachaux, Neuch\u00e1tel 1962; MALHERBE A.J., The Inhospitality of Diotrephes (3Gv 9s), en Fs N.A. DAHL, God&#8217;s and His People, University P., Oslo 1977, 222-233; MALATESTA E., Interiority and Covenant. An exegetical Study of the \u00abeinai\u00bb and \u00abmenein en\u00bb Expressions in I John, Bib. Inst. Press, Roma 1977; MARSHALL I.H., The Epistles of John, Eerdmans, Grand Rapids 1978; MICHL J., Le lettere cattoliche, Morcelliana, Brescia 1968; MOODY D., The Letters ofJohn, Word Books, Waco 1970; MORGAN M., Las cartas de Juan, Verbo Divino, Estella 1988; NAUCK W., Die Tradition und der Charakter des ersten Johannesbriefes. Zugleich ein Beitrag zur Taufe im Urchristentum und der alcen Kirche, Mohr, Tubinga 1957; O&#8217;NEILL J.C., The Puzzle of 1. John. A New Examination of Origins, SPCK, Londres 1966; PRETE B., Le lettere di Giovanni, Ed. Paoline, Roma 19865; SCHNACKENBURG R., Cartas de San Juan, Herder, Barcelona 1980; SCHNEIDER G., Die katholischen Briefe. Die Briefe des Jakobus, Petrus, Judas und Johannes, Vandenhoeck &#038; Ruprecht, Gotinga 1967,0; SKRINIAR A., De divisione epistulae primae Johannis, en \u00abVD\u00bb 47 (1969) 31-40; TH\u00dcSING W., Las cartas de san Juan, Herder, Barcelona 1973; WENGST K., Hdresie und Orthodoxie im Spiegel des ersten Johannesbriefes, Mohr, G\u00fctersloh 1976; ID, Zweite und dritte Brief des Johannes, Mohn\/Echter, G\u00fctersloh-W\u00fcrzburgo 1978; WILLIAMS R., The Letters of John and James, University Press, Cambridge 1965.<\/p>\n<p>R. Fabris<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Origen hist\u00f3rico: 1. Canonicidad; 2. Autor, tiempo y lugar de composici\u00f3n. II. Origen literario: 1. Situaci\u00f3n vital; 2. Ambiente religioso-cultural; 3. G\u00e9nero literario, unidad y estructura. III. Mensaje teol\u00f3gico-espiritual: 1. La iniciativa salv\u00ed\u00adfica, eficaz y fiel de Dios; 2. Creer en Jesucristo, Hijo de Dios; 3. Actuaci\u00f3n de la fe en la caridad. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-cartas-de-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJUAN (CARTAS DE)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17190","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17190","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17190"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17190\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17190"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17190"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17190"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}