{"id":17191,"date":"2016-02-05T11:11:17","date_gmt":"2016-02-05T16:11:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-evangelio-de-2\/"},"modified":"2016-02-05T11:11:17","modified_gmt":"2016-02-05T16:11:17","slug":"juan-evangelio-de-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-evangelio-de-2\/","title":{"rendered":"JUAN (EVANGELIO DE)"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Historia: 1. El disc\u00ed\u00adpulo amado; 2. La formaci\u00f3n de la tradici\u00f3n; 3. Primera edici\u00f3n del evangelio y su estructura; 4. Segunda edici\u00f3n y su motivo. II. Teolog\u00ed\u00ada: 1. Cristolog\u00ed\u00ada elevada y revelaci\u00f3n del Padre; 2. Antropolog\u00ed\u00ada radical y vida eterna; 3. Eclesiolog\u00ed\u00ada, sacramentos y escatolog\u00ed\u00ada futura.<\/p>\n<p>I. HISTORIA. El cuarto evangelio, que ya Clemente Alejandrino (muerto antes del 215) llamaba \u00abevangelio espiritual\u00bb, es ciertamente el m\u00e1s singular de los cuatro. Tambi\u00e9n es el que, en su formaci\u00f3n, ha tenido la historia m\u00e1s larga; una historia que podemos trazar con suficiente probabilidad mediante la cr\u00ed\u00adtica literaria e hist\u00f3rica. Las peripecias que tuvo que atravesar la comunidad joanea han sido estudiadas en los \u00faltimos a\u00f1os, especialmente por R.E. Brown. Intentemos, pues, describir la trayectoria que sigui\u00f3 Jn para llegar a la forma actual. En la cronolog\u00ed\u00ada se va desde el 28-30 hasta el final del siglo I; y geogr\u00e1ficamente, desde Palestina a trav\u00e9s de Siria hasta el Asia Menor.<\/p>\n<p>1. EL DISC\u00ed\u008dPULO AMADO. Es presentado por Jn como aquel que est\u00e1 en el origen de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica. Seg\u00fan la opini\u00f3n m\u00e1s com\u00fan, la tradicional, hay que identificar al disc\u00ed\u00adpulo amado con el ap\u00f3stol Juan, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago, al que no se menciona nunca en el cuarto evangelio, excepto en el cap\u00ed\u00adtulo 21, a\u00f1adido en la segunda edici\u00f3n; e incluso entonces se lo relaciona con su hermano Santiago s\u00f3lo bajo la forma patron\u00ed\u00admica de \u00abhijos de Zebedeo\u00bb (21,2). La principal dificultad en contra de esta identificaci\u00f3n procede de la breve noticia sobre \u00e9l, que leemos en el relato de la pasi\u00f3n: el \u00abotro disc\u00ed\u00adpulo\u00bb, identificado con el disc\u00ed\u00adpulo amado, \u00abera conocido del sumo sacerdote\u00bb (18,15). Esto es dif\u00ed\u00adcil de concebir de un pescador de Galilea, aun cuando poseyera con su padre un negocio pesquero (Mar 1:19-20 y par). La otra objeci\u00f3n menor, de que Juan no se habr\u00ed\u00ada designado nunca a s\u00ed\u00ad mismo como \u00abdisc\u00ed\u00adpulo preferido de Jes\u00fas\u00bb, encuentra una respuesta plausible en 20,2, donde podemos barruntar la doble fase de la tradici\u00f3n relativa al testigo. Leemos all\u00ed\u00ad: \u00abEntonces (Mar\u00ed\u00ada Magdalena) fue corriendo a dec\u00ed\u00adrselo a Sim\u00f3n Pedro y al otro disc\u00ed\u00adpulo preferido de Jes\u00fas&#8230;\u00bb En este trozo se unen dos apelativos de una misma persona: \u00abel otro disc\u00ed\u00adpulo\u00bb y el \u00abdisc\u00ed\u00adpulo preferido de Jes\u00fas\u00bb. Se puede pensar que el ap\u00f3stol testigo se ocult\u00f3 bajo el anonimato de \u00abel otro disc\u00ed\u00adpulo\u00bb (1,37-40; 18,15-16; 20,8), mientras que su comunidad, bas\u00e1ndose en el conocido episodio de la \u00faltima cena, lo habr\u00ed\u00ada llamado \u00abel disc\u00ed\u00adpulo preferido de Jes\u00fas\u00bb (13,23-26; 19,25-27; 20,2; 21,7.20-23.24). El importante testimonio de Ireneo (por el 140-202) va en este mismo sentido (Adv. Haer. III, 1,1). Las hip\u00f3tesis alternativas no han encontrado cr\u00e9dito. La \u00fanica que todav\u00ed\u00ada se cita a veces es la de que se trata de un disc\u00ed\u00adpulo an\u00f3nimo de Judea, e incluso de Jerusal\u00e9n; esto explicar\u00ed\u00ada tanto su particular conocimiento y su inter\u00e9s por Judea y Jerusal\u00e9n como su trato con el sumo sacerdote. Pero, a mi juicio, si esta segunda hip\u00f3tesis explica mejor algunas cosas, deja en la sombra otras muchas, que encuentran, por el contrario, su explicaci\u00f3n m\u00e1s natural en la identificaci\u00f3n del testigo con Juan, como son: su pertenencia al grupo de los doce, su anonimato, su relaci\u00f3n con Pedro, su papel en la comunidad primitiva de Jerusal\u00e9n atestiguado en los Hechos&#8230; Vale la pena entonces seguir la tesis tradicional. El conocimiento de Judea y de Jerusal\u00e9n, por otra parte, se puede explicar f\u00e1cilmente con los a\u00f1os que pas\u00f3 Juan en la comunidad de Jerusal\u00e9n como ap\u00f3stol y misionero al lado de su hermano Santiago, hasta la tr\u00e1gica muerte de \u00e9ste en el a\u00f1o 42 d.C., y al lado de Pedro hasta el concilio de Jerusal\u00e9n en el 48 \u00f3 49. La primera etapa de la formaci\u00f3n del cuarto evangelio est\u00e1 representada, pues, por aquel testigo del que habla la segunda conclusi\u00f3n: \u00abEste es el disc\u00ed\u00adpulo que da testimonio de estas cosas, y el que las ha escrito; y sabemos que su testimonio es verdadero\u00bb (21,24). Es la comunidad joanea la que atestigua la veracidad hist\u00f3rica del testimonio del disc\u00ed\u00adpulo amado. As\u00ed\u00ad pues, Jn se apoya en \u00faltimo an\u00e1lisis en un testigo ocular; es, por tanto, un evangelio testimonial.<\/p>\n<p>Juan fue primero disc\u00ed\u00adpulo de Juan Bautista (1,35-37). Pero del seguimiento del profeta de fuego pas\u00f3 al de Jes\u00fas, a diferencia de otros que permanecieron ligados a su primer maestro y no acogieron a Jes\u00fas, mes\u00ed\u00adas e Hijo de Dios. Para ellos proclama ya en el himno del pr\u00f3logo: \u00abNo era \u00e9l (= Juan Bautista) la luz, sino testigo de la luz\u00bb (1,8), es decir, de Jes\u00fas. Y para ellos, al final de un primer esbozo del evangelio, pone en labios de los que creen en Jes\u00fas estas palabras: \u00abJuan (B.) no hizo ning\u00fan milagro, pero todo lo que dijo sobre \u00e9ste (=Jes\u00fas) era verdad\u00bb (10,41). Juan, uno de los doce, sigui\u00f3 a Jes\u00fas en todo su ministerio hasta el pie de la cruz, en donde Jes\u00fas le entreg\u00f3 su madre (19,26-28). Y despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n fue, con Pedro, el primer testigo del sepulcro vac\u00ed\u00ado: \u00abEntonces entr\u00f3 el otro disc\u00ed\u00adpulo que hab\u00ed\u00ada llegado antes al sepulcro, vio y crey\u00f3\u00bb (20,8). Los dos verbos \u00abver\u00bb y \u00abcreer\u00bb sintetizan el testimonio de Juan, depositado en su evangelio. El fue un testigo ocular (\u00abvio\u00bb); pero su visi\u00f3n fue una visi\u00f3n de fe (\u00abcrey\u00f3\u00bb), iluminada por el Esp\u00ed\u00adritu. Luego el testigo invita a todos a participar de su misma experiencia de fe (20,31). Del testimonio de Juan parte aquella tradici\u00f3n evang\u00e9lica que confluy\u00f3 en el cuarto evangelio.<\/p>\n<p>2. LA FORMACI\u00ed\u201cN DE LA TRADICI\u00ed\u201cN. Pasemos ahora a la segunda etapa en la formaci\u00f3n del evangelio: la tradici\u00f3n. Cada uno de nosotros tiene su manera de ver y de interpretar el mundo y las personas. Juan, precisamente por su fe, penetr\u00f3 profundamente en el misterio de Jes\u00fas, pero pasando a trav\u00e9s de la historia. Para \u00e9l la historia de Jes\u00fas era como un gran s\u00ed\u00admbolo: remit\u00ed\u00ada a una realidad invisible, que explicaba el hecho hist\u00f3rico. El suceso hist\u00f3rico de suyo permanecer\u00ed\u00ada mudo sin la voz luminosa de la fe. Es el impacto gigantesco de la personalidad de Jes\u00fas lo que est\u00e1 en el centro de esta tradici\u00f3n. As\u00ed\u00ad, sus milagros se narran como \u00absignos\u00bb, en cuanto que revelan y significan qui\u00e9n es Jes\u00fas para el hombre: el mes\u00ed\u00adas de la nueva alianza, la luz del mundo, el pan de vida, la vida misma. Y sus discursos son esencialmente discursos de revelaci\u00f3n, es decir, discursos en primera persona con el verbo \u00abser\u00bb. Habla continuamente de s\u00ed\u00ad en primera persona. Pero, adem\u00e1s de estas dos formas literarias, t\u00ed\u00adpicas de la tradici\u00f3n joanea (los signos y los discursos de revelaci\u00f3n), encontramos tambi\u00e9n en ella muchos elementos comunes con la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica. El parecido m\u00e1s elocuente se encuentra en el relato de la pasi\u00f3n, particularmente cercano al de Lc.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n joanea debi\u00f3 formarse en el ambiente palestino antes del 70 d.C. Efectivamente, el que est\u00e1 en el origen de la misma conoc\u00ed\u00ada bien la topograf\u00ed\u00ada de Judea y de Jerusal\u00e9n, y particularmente el templo antes de su destrucci\u00f3n por obra de Tito, ya que demuestra conocer las fiestas lit\u00fargicas y el culto del santuario (Jn 5-10). Adem\u00e1s, los ambientes culturales con los que parece que tuvo contacto, particularmente los de Qumr\u00e1n y de Samaria, desaparecen y no vuelven a tener ya ninguna importancia despu\u00e9s del a\u00f1o 70. Hay que notar, finalmente, que esta tradici\u00f3n est\u00e1 al corriente de una cronolog\u00ed\u00ada de la vida p\u00fablica de Jes\u00fas notablemente m\u00e1s larga que la sin\u00f3ptica. Efectivamente, mientras que los evangelios sin\u00f3pticos hablan de una sola pascua de Jes\u00fas, la de su pasi\u00f3n-muerte-resurrecci\u00f3n, la tradici\u00f3n joanea conoce por los menos tres (y quiz\u00e1 cuatro); por consiguiente, prolonga al menos por tres a\u00f1os la vida p\u00fablica de Jes\u00fas. M\u00e1s a\u00fan, mientras que la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica desarrollaba ampliamente el ministerio en Galilea, la de Juan se interesa m\u00e1s por el ministerio de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n (,36; 5; 7-20). De Galilea s\u00f3lo se habla en los cap\u00ed\u00adtulos 1,43-2,12 y en los cap\u00ed\u00adtulos 4 (viaje a trav\u00e9s de Samar\u00ed\u00ada), 6 y 21. Se nota tambi\u00e9n un especial inter\u00e9s por Samaria (Jn 4), que parece reflejar la primera predicaci\u00f3n misionera de Felipe en Samaria, seguida por la de Pedro y Juan (He 8). Esta tradici\u00f3n oral fue originalmente aramea, la lengua de Jes\u00fas y la de la comunidad judeo-cristiana de Jerusal\u00e9n. De esta fase m\u00e1s arcaica quedan en el evangelio actual hasta 12 palabras, de las que seis se traducen (rabbi -dos veces-, messias, K\u00e9fa, Siloam, Thomas); tres son nombres de localidades (Bethesda, Gabbatha y Golgotha), y otras tres son comunes con los sin\u00f3pticos (am\u00e9n -repetido dos veces-, &#8216;osanna y manna). La hip\u00f3tesis de que el evangelio se escribiera originalmente en arameo no ha tenido acogida.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, la tradici\u00f3n oral tiene su origen en el ap\u00f3stol Juan, es palestina, de lengua aramea (al menos en su primera fase) y ha de colocarse antes del a\u00f1o 70.<\/p>\n<p>3. PRIMERA EDICI\u00ed\u201cN DEL EVANGELIO Y SU ESTRUCTURA. La tercera etapa en la historia del cuarto evangelio es su primera edici\u00f3n, que acababa en el cap\u00ed\u00adtulo 20 con la conclusi\u00f3n: \u00abOtros muchos milagros hizo Jes\u00fas en presencia de sus disc\u00ed\u00adpulos, que no est\u00e1n escritos en este libro. Estos han sido escritos para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios, y para que creyendo teng\u00e1is vida en su nombre\u00bb (20,30-31). La primera edici\u00f3n de Jn se compuso en ambiente griego; en efecto, el p\u00fablico cristiano al que se dirige no conoce el arameo ni el hebreo, ya que el autor siente la necesidad de traducir al griego las palabras arameas que recoge la tradici\u00f3n (1,38&#8230;). Pudiera ser que la conclusi\u00f3n de Jn, que hemos citado, formase parte de un evangelio anterior, compuesto en ambiente jud\u00ed\u00ado para invitar a los jud\u00ed\u00ados a la fe, narrando los milagros de Jes\u00fas y su pasi\u00f3n-muerte-resurrecci\u00f3n. Pero tal como est\u00e1 ahora, va dirigido a una comunidad ya cristiana, que ha de ser confirmada en la fe, amenazada desde fuera. Seg\u00fan la tradici\u00f3n, el evangelio habr\u00ed\u00ada sido escrito en Efeso, la espl\u00e9ndida capital de la provincia proconsular del Asia. Aqu\u00ed\u00ad, quiz\u00e1 despu\u00e9s del a\u00f1o 50 o m\u00e1s tarde (no se sabe nada en concreto), form\u00f3 el ap\u00f3stol Juan a su alrededor una comunidad cristiana, que se difundi\u00f3 por los centros principales del Asia proconsular (las siete ciudades mencionadas en las cartas del Apocalipsis). Estas comunidades hab\u00ed\u00adan sido modeladas por la tradici\u00f3n viva, que pas\u00f3 con Juan de Palestina al ambiente helenista y cosmopolita. Quiz\u00e1 esta ampliaci\u00f3n del horizonte influy\u00f3 tambi\u00e9n en el lenguaje joaneo, que ensanch\u00f3 su mirada hacia el \u00abmundo\u00bb y utiliz\u00f3 una lengua griega que, aunque se resiente de su origen semita, tiene, sin embargo, un amplio eco en la cultura helenista. Baste pensar en el L\u00f3gos del pr\u00f3logo. En esta comunidad del Asia Menor es donde tambi\u00e9n encuentra la fe una expresi\u00f3n entusi\u00e1stica e h\u00ed\u00admnica. En este contexto lit\u00fargico, atestiguado tambi\u00e9n por el Apocalipsis, se coloca el himno al L\u00f3gos en el pr\u00f3logo, \u00abel himno cristiano m\u00e1s hermoso\u00bb (L. Bouyer). Pero hay otro elemento -esta vez perturbador- que entra en la vida de la comunidad: la persecuci\u00f3n por parte de la sinagoga jud\u00ed\u00ada. Solamente en el cuarto evangelio encontramos el t\u00e9rmino extra\u00f1o aposyn\u00e1g\u00f3gos (9,22; 12,42; 16,12), que significa \u00abexcluido de la sinagoga\u00bb, es decir, de la comunidad jud\u00ed\u00ada. Esta exclusi\u00f3n oficial parece estar ligada a la maldici\u00f3n contra los grupos her\u00e9ticos (entre los que est\u00e1n tambi\u00e9n los cristianos), que conmin\u00f3 el patriarca del concilio y academia de Yamnia (Yabne), Gamaliel II (90-110 d.C.); \u00e9ste hizo insertar en la plegaria sinagogal de las \u00abDieciocho bendiciones\u00bb (\u00ed\u2018emoneh Esreh) una maldici\u00f3n que sonaba de este modo: \u00abSean destruidos los Nazarenos (los cristianos) y los Minim (los herejes) en un solo instante y sean borrados del libro de la vida y no est\u00e9n inscritos junto con los justos\u00bb. Los judeo-cristianos, que hasta entonces hab\u00ed\u00adan sido considerados como un grupo jud\u00ed\u00ado ligado a la sinagoga -y antes del a\u00f1o 70 al templo-, tuvieron que enfrentarse con la dram\u00e1tica alternativa de abandonar su fe en Jes\u00fas adhiri\u00e9ndose a Mois\u00e9s (9,28-29) o de mantenerse fieles a Jes\u00fas aceptando su exclusi\u00f3n de la sinagoga. Se reflejaban as\u00ed\u00ad en la vida de la comunidad aquellas \u00e1speras pol\u00e9micas entre Jes\u00fas y \u00ablos jud\u00ed\u00ados\u00bb (t\u00e9rmino t\u00ed\u00adpico de Juan para designar a los dirigentes hostiles a Jes\u00fas), registradas en la tradici\u00f3n joanea, que eran actualizadas de nuevo (Jn 6; 7-9). El evangelio, dirigido en particular a los judeo-cristianos, era una invitaci\u00f3n a mantenerse fieles en la persecuci\u00f3n que les acechaba; se les invitaba a seguir al ciego de nacimiento curado por Jes\u00fas, maldecido y expulsado de la sinagoga por confesar valientemente a Jes\u00fas (Jn 9). Ese era el modelo que hab\u00ed\u00adan de seguir. Por eso mismo se comprende la insistencia en la necesidad de \u00abmantenerse en la doctrina de Jes\u00fas\u00bb (8,31; 15,7) y \u00aben su amor\u00bb (15,14), la predicci\u00f3n de la persecuci\u00f3n por parte de la sinagoga (16,2) y la advertencia de no tener miedo a confesar p\u00fablicamente a Jes\u00fas (12,42).<\/p>\n<p>Sobre este fondo de una comunidad amenazada desde fuera, invitada a cerrar filas y a confesar abiertamente la divinidad de Jes\u00fas, que escandaliza a los jud\u00ed\u00ados, se puede comprender la primera edici\u00f3n del evangelio, compuesto por un miembro de la comunidad, particularmente cercano al testigo Juan.<\/p>\n<p>El plan del evangelio segu\u00ed\u00ada, en l\u00ed\u00adneas generales, el mismo esquema de los sin\u00f3pticos: ministerio del Bautista, ministerio de Jes\u00fas en Galilea, ministerio en Judea y Jerusal\u00e9n, pasi\u00f3n-muerte-resurrecci\u00f3n. Pero el contenido y la misma disposici\u00f3n del material eran originales. As\u00ed\u00ad, el Bautista, de ardiente profeta escatol\u00f3gico se convert\u00ed\u00ada en el testigo de Jes\u00fas, cordero de Dios e Hijo de Dios; los milagros se reduc\u00ed\u00adan en n\u00famero, pero eran m\u00e1s significativos, hasta el punto de que se calificaban como \u00absignos\u00bb; los discursos se refer\u00ed\u00adan pr\u00e1cticamente siempre a la persona misma de Jes\u00fas; el ministerio en Galilea se recortaba en favor del de Judea y Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>La estructura del libro, correspondiente al proyecto del autor, es la siggiente: comienza con el solemne pr\u00f3logo h\u00ed\u00admnico al L\u00f3gos (1,1-18). La primera gran parte suele designarse como \u00ablibro de los signos\u00bb (1,19-12,50): la introducci\u00f3n (1,19-51) acaba con el anuncio de Jes\u00fas a Natanael: \u00abCosas mayores que \u00e9stas ver\u00e1s\u00bb(1,50), es decir, los signos. Vienen luego otras tres secciones: de Can\u00e1 a Jerusal\u00e9n y, a trav\u00e9s de Samar\u00ed\u00ada, de nuevo a Can\u00e1 (2,4), las fiestas jud\u00ed\u00adas reinterpretadas cristol\u00f3gicamente (5-10) y la preparaci\u00f3n pr\u00f3xima a la pasi\u00f3n (11-12); esta primera gran parte termina con una doble valoraci\u00f3n del ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas, m\u00e1s bien pesimista: la del evangelista relativa a los \u00absignos\u00bb (12,37-43) y la de Jes\u00fas sobre los discursos de revelaci\u00f3n (12,44-50). La segunda parte est\u00e1 constituida por el \u00ablibro de la despedida\u00bb; contiene los discursos de Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos durante la \u00faltima cena, centrados en los temas de la fe y del amor (13-17). La tercera parte (18-19) narra la pasi\u00f3n-muerte-sepultura de Jes\u00fas, que se desarrolla entre dos huertos: el de Getseman\u00ed\u00ad (18,1) y el del sepulcro nuevo (19,41); el relato pone de manifiesto la paradoja del triunfo real de Jes\u00fas (rey, pero no de este mundo) en la condenaci\u00f3n a muerte y en la crucifixi\u00f3n, con el episodio final de la lanzada, que revela su profundo sentido: Jes\u00fas es el cordero de Dios y el siervo del Se\u00f1or, que quita el pecado del mundo y da el Esp\u00ed\u00adritu y la vida. La cuarta parte, la m\u00e1s breve, se limita al cap\u00ed\u00adtulo 20, que narra en dos d\u00ed\u00adpticos, por una parte, la visita al sepulcro vac\u00ed\u00ado y la aparici\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada Magdalena (20,1-18) y, por otra, la aparici\u00f3n a los disc\u00ed\u00adpulos sin Tom\u00e1s y luego a Tom\u00e1s en particular (20,19-29). El evangelista, en la conclusi\u00f3n definitiva (20,30-31), declaraba su objetivo.<\/p>\n<p>4. SEGUNDA EDICI\u00ed\u201cN Y SU MOTIVO. La \u00faltima etapa en la composici\u00f3n del evangelio est\u00e1 representada por su segunda edici\u00f3n, con el a\u00f1adido del cap\u00ed\u00adtulo 21 y una segunda conclusi\u00f3n general. Esta segunda edici\u00f3n estuvo motivada, al menos en parte, por la muerte del testigo Juan en tiempos del emperador Trajano (98-117 d.C.), si aceptamos la noticia de Ireneo, recogida por Eusebio (Hist. Eccl. III, 23,1-4). Efectivamente, en el cap\u00ed\u00adtulo 21 leemos este breve episodio: Pedro, despu\u00e9s de recibir del pastor resucitado la autoridad de apacentar a sus ovejas y la profec\u00ed\u00ada sobre su muerte, le pregunta a Jes\u00fas qu\u00e9 ocurrir\u00e1 con el disc\u00ed\u00adpulo predilecto. \u00abJes\u00fas le dijo: `Si yo quiero que \u00e9ste se quede hasta que yo venga, a ti \u00bfqu\u00e9? T\u00fa s\u00ed\u00adgueme&#8217;. Y entre los hermanos se corri\u00f3 la voz de que aquel disc\u00ed\u00adpulo no morir\u00ed\u00ada. Y no le dijo que no morir\u00ed\u00ada, sino: `Si quiero que \u00e9l quede hasta que yo venga, a ti \u00bfqu\u00e9?\u00bb&#8216; (21,22-23). Con Juan terminaba una era, la era apost\u00f3lica de los primeros testigos. Y esto debi\u00f3 crear un gran vac\u00ed\u00ado, precisamente porque la comunidad, quiz\u00e1 por la edad prolongada a la que hab\u00ed\u00ada llegado el testigo, se imaginaba que el Se\u00f1or volver\u00ed\u00ada pronto, antes de que \u00e9l muriera. Ahora no lo pod\u00ed\u00adan esperar tan pronto. Ten\u00ed\u00adan que acostumbrarse a vivir en el mundo, en el tiempo de la Iglesia, aunque sin perder la tensi\u00f3n escatol\u00f3gica hacia la venida del Se\u00f1or, sin que su coraz\u00f3n dejara de suspirar: \u00ab\u00c2\u00a1Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas!\u00bb Y precisamente a estos dos problemas responde el cap\u00ed\u00adtulo 21, a\u00f1adido por un segundo redactor. La autoridad pastoral en la comunidad eclesial, que le hab\u00ed\u00ada dado a Pedro el Se\u00f1or resucitado, significa discretamente el tiempo prolongado de la Iglesia; el otro episodio, que se refiere al destino del disc\u00ed\u00adpulo amado, intenta mantener viva en la comunidad la tensi\u00f3n hacia la venida de Jes\u00fas, que corr\u00ed\u00ada el peligro de debilitarse tras la muerte del ap\u00f3stol testigo. De este modo el cap\u00ed\u00adtulo 21, que hace pensar en otra mano (su estilo es realmente algo distinto del estilo del evangelio y tiene algunos matices lucanos), pero que utiliza algunos fragmentos de la tradici\u00f3n joanea, viene a ser un afortunado ep\u00ed\u00adlogo, abierto al tiempo de la Iglesia hasta el retorno del Se\u00f1or. Jn no narra, como lo hacen Mt y Lc, la \u00faltima despedida, los \u00faltimos consejos y la desaparici\u00f3n definitiva de Jes\u00fas resucitado. Pero lo deja intuir al hablar de \u00abirse con su Padre\u00bb (20,17) y de su \u00abvuelta\u00bb (21,22-23). De esta manera la tradici\u00f3n joanea se mantiene fiel hasta el final a su lenguaje alusivo y simb\u00f3lico. As\u00ed\u00ad se completa el evangelio, mientras que la comunidad, que siente su orfandad, honra el testimonio del disc\u00ed\u00adpulo amado (21,24) y exalta de forma hiperb\u00f3lica la obra salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas (21,25).<\/p>\n<p>II. TEOLOG\u00ed\u008dA. \u00bfCu\u00e1l es el mensaje teol\u00f3gico del cuarto evangelio? Jn presenta la fe cristiana en su cumbre m\u00e1s elevada y en su especificidad m\u00e1s tajante.<\/p>\n<p>1. CRISTOLOGIA ELEVADA Y REVELACI\u00ed\u201cN DEL PADRE. La teolog\u00ed\u00ada de Jn se centra en la cristolog\u00ed\u00ada. Jes\u00fas es esencialmente el revelador del Padre a trav\u00e9s de su persona y de su palabra; incluso su muerte y resurrecci\u00f3n se interpretan como \u00abvuelta al Padre\u00bb. Podemos sintetizar la elevada cristolog\u00ed\u00ada de Jn recurriendo a cuatro modelos interpretativos. El primero es un modelo tradicional: Jes\u00fas es el Hijo unig\u00e9nito, enviado por el Padre al mundo para salvarlo (3,16-17). Como Hijo unig\u00e9nito, s\u00f3lo \u00e9l lo puede revelar (1,18), ya que \u00ab\u00e9l est\u00e1 en el Padre y el Padre en \u00e9l\u00bb (14,10-11). Esta mutua inmanencia es el elemento espec\u00ed\u00adfico del modelo joaneo respecto al sin\u00f3ptico, que llega todo lo m\u00e1s al mutuo conocimiento perfecto entre el Padre y el Hijo (Mat 11:27; Luc 10:22). El segundo modelo se presenta en el pr\u00f3logo: Jes\u00fas es el Verbo, que estaba en el principio junto a Dios, y por medio del cual todo se ha hecho. Encarnado, revela a los hombres la gloria del Padre y les trae la gracia y la verdad. Aunque no es acogido por los \u00absuyos\u00bb, les da a los que creen el poder de hacerse \u00abhijos de Dios\u00bb (t\u00e9kna Theo\u00fa) (Luc 1:12-13). En este modelo se afirma expresamente la preexistencia eterna y divina de Jes\u00fas, Verbo e Hijo unig\u00e9nito. El tercer modelo, ligado al t\u00ed\u00adtulo de \u00abHijo del hombre\u00bb, se lee sobre el trasfondo de una escatolog\u00ed\u00ada presencial, m\u00e1s bien que sobre un trasfondo apocal\u00ed\u00adptico, como en los sin\u00f3pticos. El Hijo del hombre, bajado del cielo (3,13; 6,38.42) y encarnado, se presenta ya ahora como juez, que salva a quien lo acoge en la fe, pero indirectamente condena a quien lo rechaza. Como Hijo del hombre ser\u00e1 elevado en la cruz y desde all\u00ed\u00ad atraer\u00e1 a todos hacia s\u00ed\u00ad (12,32); reinar\u00e1 desde la cruz (Jn 18-19). Y luego, con la resurrecci\u00f3n, \u00absubir\u00e1 donde estaba antes\u00bb (cf 6,62; 20,17), alusi\u00f3n discreta a su condici\u00f3n divina, en la preexistencia. El cuarto modelo cristol\u00f3gico aparece en los discursos de revelaci\u00f3n, t\u00ed\u00adpicos del Jes\u00fas joaneo, bajo su doble forma absoluta y pronominal. La expresi\u00f3n absoluta \u00abYo soy\u00bb, usada tambi\u00e9n para Yhwh en el AT (D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas, que remite a Ex 3), pone a Jes\u00fas en el mismo plano que a Dios. La encontramos tres veces (8,24.28; 13,19). El uso pronominal aparece siete veces: Jes\u00fas es el pan de vida (6,35.51), la luz del mundo (8,12), la puerta del reba\u00f1o (10,7.9), el buen pastor (10,11.14), la resurrecci\u00f3n y la vida (11,25), el camino, la verdad y la vida (14,6), la vid verdadera (15,1.5); y revela lo que Jes\u00fas es para el hombre y para el mundo. Esta misma orientaci\u00f3n -hacia el Padre y hacia los hombres-est\u00e1 presente en los relatos de los milagros: en cuanto \u00abobras del Padre\u00bb, revelan la unidad de Jes\u00fas, Hijo, con \u00e9l (14,11; 15,24; cf 5,21-23); en cuanto \u00absignos\u00bb, revelan su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica respecto al hombre, respondiendo a sus expectativas existenciales m\u00e1s profundas.<\/p>\n<p>Pero es en los discursos de la \u00faltima cena donde Jes\u00fas comunica a sus amigos el misterio m\u00e1s profundo de su persona. En el breve di\u00e1logo con Felipe (14,8-11) Jes\u00fas le responde: \u00abEl que me ha visto a m\u00ed\u00ad ha visto al Padre&#8230; Yo estoy en el Padre y el Padre en m\u00ed\u00ad\u00bb. Por eso Jes\u00fas es el \u00fanico camino que conduce al Padre para alcanzar la vida en su misma fuente. El Esp\u00ed\u00adritu-Par\u00e1clito, que \u00e9l enviar\u00e1 despu\u00e9s de su regreso al Padre y de su glorificaci\u00f3n, continuar\u00e1 entre los disc\u00ed\u00adpulos su misma misi\u00f3n: les ayudar\u00e1, los guiar\u00e1 a la comprensi\u00f3n de la verdad revelada por \u00e9l y les asistir\u00e1 para atestiguarla y defenderla frente al mundo. De este modo se revela el misterio trinitario de Dios como misterio que se refleja en la vida de la comunidad cristiana: la unidad del Padre y del Hijo, revelada tambi\u00e9n por el env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu, refleja su luz sobre la comunidad de Jes\u00fas (17,20-23).<\/p>\n<p>La elevada cristolog\u00ed\u00ada de Jn depende del acontecimiento hist\u00f3rico, le\u00ed\u00addo en profundidad con los ojos de la fe: el Verbo encarnado es la revelaci\u00f3n y la visualizaci\u00f3n del Padre invisible y trascendente. Es una revelaci\u00f3n hist\u00f3rica que, acogida en la fe, hace entrar al hombre en la vida misma de Dios.<\/p>\n<p>2. ANTROPOLOG\u00ed\u008dA RADICAL Y VIDA ETERNA. El hombre para Juan aparece sumergido en las tinieblas, bajo el dominio del pr\u00ed\u00adncipe de este mundo, el diablo (8,44; Un 2,9-11; 3,15). Si se niega conscientemente a creer, permanece en las tinieblas. La \u00fanica manera de salir de las tinieblas a la luz y de poseer la vida es ir a Jes\u00fas y dejarse iluminar por \u00e9l, \u00abluz del mundo\u00bb. Para Juan, la fe es lo que para los sin\u00f3pticos la conversi\u00f3n (met\u00e1noia). El que no quiere creer es porque no quiere convertirse, es porque no quiere verse molestado en medio de sus malas obras. Quiz\u00e1 no haya en el evangelio un trozo que exprese de forma tan clara y tan sint\u00e9tica su antropolog\u00ed\u00ada como el comentario final del di\u00e1logo de Jes\u00fas con Nicodemo: \u00abTanto am\u00f3 Dios al mundo que dio a su Hijo \u00fanico, para que quien crea en \u00e9l no perezca, sino que tenga vida eterna. Pues Dios no envi\u00f3 a su hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por \u00e9l\u00bb (3,16-17). La intenci\u00f3n del Padre al enviar al Hijo al mundo es s\u00f3lo la de salvarlo; si es condenado, es s\u00f3lo por culpa suya, porque el hombre se niega a creer. Y el discurso contin\u00faa de este modo: \u00abEl que cree en \u00e9l no ser\u00e1 condenado; pero el que no cree ya est\u00e1 condenado, porque no ha cre\u00ed\u00addo en el Hijo \u00fanico de Dios. La causa de la condenaci\u00f3n consiste en que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz porque sus obras eran malas. En efecto, el que obra mal odia la luz y no va a la luz, para que no se descubran sus obras. Pero el que practica la verdad va a la luz, para que se vean sus obras, que est\u00e1n hechas como Dios quiere\u00bb (3,18-21).<\/p>\n<p>En este p\u00e1rrafo se revela la concepci\u00f3n joanea de una salvaci\u00f3n del hombre ya presente. Mientras que para los sin\u00f3pticos la vida eterna es futura, para Juan est\u00e1 ya presente en el creyente, y para \u00e9l la muerte no tiene ninguna importancia (18,51-52). Pero, al mismo tiempo, tambi\u00e9n la condenaci\u00f3n est\u00e1 ya presente para el que se niega a creer y permanece en las tinieblas: \u00abMorir\u00e9is en vuestros pecados\u00bb (8,24), es decir, en una muerte eterna. Pero la respuesta de la fe supone tambi\u00e9n la praxis, el \u00abhacer la verdad\u00bb, poner en pr\u00e1ctica la palabra de Jes\u00fas (12,47), vivir en ella (17,17) y, consiguientemente, practicar la mutua caridad fraterna. El que cree en Jes\u00fas es tambi\u00e9n el que ama y no puede menos de amar; y por eso tiene la vida y la da. Pero el que est\u00e1 bajo el poder de las tinieblas y del maligno no puede menos de odiar y de querer la muerte del hombre, como el diablo (8,44; IJn 3,8-15). Divisi\u00f3n radical del hombre, que llega hasta la intimidad del coraz\u00f3n, donde \u00e9l decide su existencia; escatolog\u00ed\u00ada presencial y \u00e9tica del amor: he aqu\u00ed\u00ad en resumen las caracter\u00ed\u00adsticas principales de la antropolog\u00ed\u00ada joanea.<\/p>\n<p>3. ECLESIOLOGIA, SACRAMENTOS Y ESCATOLOG\u00ed\u008dA FUTURA. La eclesiolog\u00ed\u00ada de Juan aparece sobre todo en el cap\u00ed\u00adtulo 21, es decir, en la segunda edici\u00f3n del evangelio. Jes\u00fas le conf\u00ed\u00ada sus ovejas a Pedro, que contin\u00faa visiblemente el ministerio pastoral de Jes\u00fas (Jn 10) en el tiempo de la Iglesia. Pero es un ministerio centrado en la fe en Jes\u00fas, el santo de Dios (6,68-69), y en el amor a \u00e9l (21,15-17), de forma que las ovejas sean conducidas a su verdadero pastor, Jes\u00fas. El apacentar supone el ministerio de la palabra (17,20) y de la gu\u00ed\u00ada pastoral en la vida pr\u00e1ctica. Pero no est\u00e1 clara la relaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles con los sacramentos m\u00e1s que en el 20,21-23, en donde, mediante el don del Esp\u00ed\u00adritu, se les da el poder de perdonar o de retener los pecados, pero sin se\u00f1alar c\u00f3mo. Tambi\u00e9n del bautismo (3,3-5; 19,34-35; 1Jn 5:6-8) y de la eucarist\u00ed\u00ada (1Jn 6:51-58) subraya el evangelista m\u00e1s su necesidad absoluta y, para la eucarist\u00ed\u00ada, su valor de inserci\u00f3n vital en Cristo que su aspecto propiamente sacramental. En resumen, todo se orienta hacia el centro: la persona de Jes\u00fas. Juan, m\u00e1s que de la autoridad eclesi\u00e1stica y de los sacramentos, que parecen un dato pac\u00ed\u00adfico en su comunidad, se preocupa de poner de manifiesto su significado cristol\u00f3gico. Hay que evitar poner la instituci\u00f3n como fin de s\u00ed\u00ad misma; y no hay que concebir los sacramentos en sentido autom\u00e1tico o m\u00e1gico, apartados de Cristo, como si se tratara de ritos aislados. Es esto lo que advierte Juan. Sobre este fondo, que encarna la fe en una comunidad estructurada y en unos signos concretos de salvaci\u00f3n, hace tambi\u00e9n su aparici\u00f3n fugaz la escatolog\u00ed\u00ada futura, ligada estrechamente a la persona de Jes\u00fas, lo mismo que la escatolog\u00ed\u00ada presencial: \u00abY yo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada\u00bb (1Jn 6:39-40.44.54). El cristiano vive en una comunidad en donde encuentra la palabra de Jes\u00fas, la orientaci\u00f3n, la vida y la esperanza en la resurrecci\u00f3n futura y en el retorno del Se\u00f1or (1Jn 21:22).<\/p>\n<p>BIBL.: 1. FUENTES BIBLIOGR\u00ed\u0081FICAS: MALATESTA E., St. John&#8217;s Gospel 1920-1965 (AB, 32), Roma 1967; MODA A., Quarto Vangelo: 1966-1972. Una selezione bibliografica, en \u00abRBit\u00bb 22 (1974) 53-86.<\/p>\n<p>2. COMENTARIOS: AGOSTINO A., Commenti al vangelo di san Giovanni, 2 vols., Roma 1965; BROWN R.E., El evangelio seg\u00fan san Juan, 2 vols., Cristiandad, Madrid 1979; MATEOS J.-BARRETO J., El evangelio de Juan. An\u00e1lisis ling\u00fc\u00ed\u00adstico y comentario exeg\u00e9tico, Cristiandad, Madrid 1979; PANIMOLLE S.A., Letturapastorale del vangelo di Giovanni, 3 vols., Bolonia 1978, 1981, 1984; SCHNACKENBURG R., El evangelio seg\u00fan san Juan, 4 vols., Herder, Barcelona 1980, 1987; SEGALLA G., Giovanni, Roma 19844; VAN DEN BUSSCHE H., El evangelio seg\u00fan san Juan, Studium, Barcelona 1972; WIKENHAUSER A., El evangelio seg\u00fan san Juan, Herder, Barcelona 1967.<br \/>\n3. ESTUDIOS: BARRETT Ch.K., Il vangelo di Giovanni e il giudaismo, Brescia 1980; ID, 11 vangelo di Giovanni fra simbolismo e storia, Tur\u00ed\u00adn 1983; CANCIAN D., Nuovo comandamento, nuova alleanza, eucaristia nell&#8217;interpretazione del cap. 13 di Gv, Collevalenza 1978; CORSANI B., 1 miracoli di Ges\u00fa nel quarto vangelo, Brescia 1983; DODD C.H., Interpretaci\u00f3n del cuarto evangelio, Cristiandad, Madrid 1979; ID, La tradici\u00f3n hist\u00f3rica en el cuarto evangelio, Cristiandad, Madrid 1979; FERRARO G., L\u00bb`ora\u00bbdi Cristo nel quarto vangelo, Roma 1974; GAETA G.C., Ildiagolo con Nicodemo, Brescia 1974; GHIBERTI G., I raccontipasquali del capitolo 20 di Giovanni, Brescia 1972; GUILLET J., Jesucristo en el evangelio de Juan, Verbo Divino, Estella 1980; JAUBERT A., El evangelio seg\u00fan san Juan, Verbo Divino, Estella 1978; K\u00ed\u0081SEMANN E., L&#8217;enigma del quarto vangelo, Tur\u00ed\u00adn 1977; LA POTTERIE I. de, La verdad de Jes\u00fas. Estudios de cristolog\u00ed\u00ada joanea, Ed. Cat\u00f3lica, Madrid 1979; ID, San Giovanni. Alti della XVII Settimana Biblica, Brescia 1964; MARZOTro D., L&#8217;unit\u00e1 degli uomini nel vangelo di Giovanni, Brescia 1977; MIGLIASSo S., La presenza dell Assente. Saggio di analisi litterario-strutturale e di sintesi-teologica di Gv 13,31-14,33, Roma 1979; MOLLAT D., Giovanni maestro spirituale, Roma 1980; PANIMOLLE S.A., Il dono della legge e la grazia della verit\u00e1 (Gv 1,17), Roma 1973; SEGALLA G., Volont\u00e1 di Dio e dell&#8217;uomo in Giovanni, Brescia 1974; ID, Ges\u00fa pane del cielo (Gv 6), Padua 1976; ID, S. Giovanni, Fossano 1972; ID, La preghiera di Ges\u00fa al Padre (Giov. 17), Brescia 1983; SERRA A., Contributi dell&#8217;antica letteratura giudaica per Pesegesi di Giovanni 2,1-12 e 19,25-27, Roma 1977; STEMBERGER G., La simbolica del bene e del male in san Giovanni, Mil\u00e1n 1972.<\/p>\n<p>G. Segalla<br \/>\n30<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Jn 1-21<br \/>\nSumario: 1. Historia: 1. El disc\u00ed\u00adpulo amado; 2. La formaci\u00f3n de la tradici\u00f3n; 3. Primera edici\u00f3n del evangelio y su estructura; 4. Segunda edici\u00f3n y su motivo. II. Teolog\u00ed\u00ada: 1. Cristolog\u00ed\u00ada elevada y revelaci\u00f3n del Padre; 2. Antropolog\u00ed\u00ada radical y vida eterna; 3. Eclesiolog\u00ed\u00ada, sacramentos y escatolog\u00ed\u00ada futura.<br \/>\n1557<br \/>\n1. HISTORIA.<br \/>\nEl cuarto evangelio, que ya Clemente Alejandrino (muerto antes del 215) llamaba \u2020\u0153evangelio espiritual\u2020\u009d, es ciertamente el m\u00e1s singular de los cuatro. Tambi\u00e9n es el que, en su formaci\u00f3n, ha tenido la historia m\u00e1s larga; una historia que podemos trazar con suficiente probabilidad mediante la cr\u00ed\u00adtica literaria e hist\u00f3rica. Las peripecias que tuvo que atravesar la comunidad joanea han sido estudiadas en los \u00faltimos a\u00f1os, especialmente por R.E. Brown. Intentemos, pues, describir la trayectoria que sigui\u00f3 Jn para llegar a la forma actual. En la cronolog\u00ed\u00ada se va desde el 28-30 hasta el final del siglo i; y geogr\u00e1ficamente, desde Palestina a trav\u00e9s de Siria hasta el Asia Menor.<br \/>\n1558<br \/>\n1. El disc\u00ed\u00adpulo amado.<br \/>\nEs presentado por Jn como aquel que est\u00e1 en el origen de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica. Seg\u00fan la opini\u00f3n m\u00e1s com\u00fan, la tradicional, hay que identificar al disc\u00ed\u00adpulo amado con el ap\u00f3stol Juan, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago, al que no se menciona nunca en el cuarto evangelio, excepto en el cap\u00ed\u00adtulo 21, a\u00f1adido en la segunda edici\u00f3n; e incluso entonces se lo relaciona con su hermano Santiago s\u00f3lo bajo la forma patron\u00ed\u00admica de \u2020\u0153hijos de Zebedeo\u2020\u009d (21 ,2). La principal dificultad en contra de esta identificaci\u00f3n procede de la breve noticia sobre \u00e9l, que leemos en el Telato de la pa-si\u00f3mel \u2020\u0153otro disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u009d, identificado con el disc\u00ed\u00adpulo amado, \u2020\u0153era conocido del sumo sacerdote\u2020\u009d (18,15). Esto es dif\u00ed\u00adcil de concebir de un pescador de Galilea. aun cuando poseyera con su padre un negocio pesquero (Mc 1,19-20 y par). La otra objeci\u00f3n menor, de que Juan no se habr\u00ed\u00ada designado nunca a s\u00ed\u00ad mismo como \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulo preferido de Jes\u00fas\u2020\u009d, encuentra una respuesta plausible en 20.2. donde podemos barruntar la doble fase de la tradici\u00f3n relativa al testigo. Leemos all\u00ed\u00ad: \u2020\u0153Entonces (Mar\u00ed\u00ada Magdalena) fue corriendo a dec\u00ed\u00adrselo a Sim\u00f3n Pedro y al otro disc\u00ed\u00adpulo preferido de Jes\u00fas&#8230;\u2020\u009d En este trozo se unen dos apelativos de una misma persona: \u2020\u0153el otro disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u009d y el \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulo preferido de Jes\u00fas\u2020\u009d. Se puede pensar que el ap\u00f3stol testigo se ocult\u00f3 bajo el anonimato de \u2020\u0153el otro disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u009d (1,37-40; 18.15-16; 20.8). mientras que su comunidad, bas\u00e1ndoseen el conocido episodio de la \u00faltima cena, lo habr\u00ed\u00ada llamado \u2020\u0153el disc\u00ed\u00adpulo preferido de Jes\u00fas\u2020\u009d (13.23-26; 19.25- 27; 20.2; 21.7.20-23.24). El importante testimonio de Ireneo (por el 140-202) va en este mismo sentido (Adv. Haer. III. 1,1). Las hip\u00f3tesis alternativas no han encontrado cr\u00e9dito. La \u00fanica que todav\u00ed\u00ada se cita a veces es la de que se trata de un disc\u00ed\u00adpulo an\u00f3nimo de Judea, e incluso de Jeru-sal\u00e9n; esto explicar\u00ed\u00ada tanto su particular conocimiento y su inter\u00e9s por Judea y Jerusal\u00e9n como su trato con el sumo sacerdote. Pero, a mi iuicio, si esta segunda hip\u00f3tesis explica meior algunas cosas, deja en la sombra otras muchas, que encuentran, por el contrario, su explicaci\u00f3n m\u00e1s natural en la identificaci\u00f3n del testigo con Juan. como son: su pertenencia al grupo de los doce, su anonimato, su relaci\u00f3n con Pedro, su papel en la comunidad primitiva de Jerusal\u00e9n atestiguado en los Hechos&#8230; Vale la pena entonces seguir la tesis tradicional. El conocimiento de Judea y de Jerusal\u00e9n, por otra parte, se puede explicar f\u00e1cilmente con los a\u00f1os que pas\u00f3 Juan en la comunidad de Jerusal\u00e9n como ap\u00f3stol y misionero al lado de su hermano Santiago. hasta la tr\u00e1gica muerte de \u00e9ste en el a\u00f1o 42 d.C, y al lado de Pedro hasta el concilio de Jerusal\u00e9n en el 48 \u00f3 49. La primera etapa de la formaci\u00f3n del cuarto evangelio est\u00e1 representada, pues, por aquel testigo del que habla la segunda conclusi\u00f3n: \u2020\u0153Este es el disc\u00ed\u00adpulo que da testimonio de estas cosas, y el que las ha escrito; y sabemos que su testimonio es verdadero\u2020\u009d (21 .24). Es la comunidad ioanea la que atestigua la veracidad hist\u00f3rica del testimonio del disc\u00ed\u00adpulo amado. As\u00ed\u00ad pues, Jn se apoya en \u00faltimo an\u00e1lisis en un testigo ocular; es, por tanto, un evangelio testimonial.<br \/>\nJuan fue primero disc\u00ed\u00adpulo de Juan Bautista (1,35-37). Pero del seguimiento del profeta de fuego pas\u00f3 al de Jes\u00fas, a diferencia de otros que permanecieron ligados a su primer maestro y no acogieron a Jes\u00fas, mes\u00ed\u00adas e Hijo de Dios. Para ellos proclama ya en el himno del pr\u00f3logo: \u2020\u0153No era \u00e9l (= Juan Bautista) la luz, sino testigo de la luz\u2020\u009d (1,8), es decir, de Jes\u00fas. Y para ellos, al final de un primer esbozo del evangelio, pone en labios de los que creen en Jes\u00fas estas palabras: \u2020\u0153Juan (B.) no hizo ning\u00fan milagro, pero todo lo que dijo sobre \u00e9ste (- Jes\u00fas) era verdad\u2020\u009d (10,41). Juan, uno de los doce, sigui\u00f3 a Jes\u00fas en todo su ministerio hasta el pie de la cruz, en donde Jes\u00fas le entreg\u00f3 su madre (19,26-28). Y despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n fue, con Pedro, el primer testigo del sepulcro vac\u00ed\u00ado: \u2020\u0153Entonces entr\u00f3 el otro disc\u00ed\u00adpulo que hab\u00ed\u00ada llegado antes al sepulcro, vio y crey\u00f3\u2020\u009d (20,8). Los dos verbos \u2020\u0153ver\u2020\u009d y \u2020\u0153creer\u2020\u009d sintetizan el testimonio de Juan, depositado en su evangelio. El fue un testigo ocular (\u2020\u0153vio\u2020\u009d); pero su visi\u00f3n fue una visi\u00f3n de fe (\u2020\u0153crey\u00f3\u2020\u009d), iluminada por el Esp\u00ed\u00adritu. Luego el testigo invita a todos a participar de su misma experiencia de fe (20,31). Del testimonio de Juan parte aquella tradici\u00f3n evang\u00e9lica que confluy\u00f3 en el cuarto evangelio.<br \/>\n1559<br \/>\n2. La formaci\u00f3n de la tradici\u00f3n.<br \/>\nPasemos ahora a la segunda etapa en la formaci\u00f3n del evangelio: la tradici\u00f3n. Cada uno de nosotros tiene su manera de ver y de interpretar el mundo y las personas. Juan, precisamente por su fe, penetr\u00f3 profundamente en el misterio de Jes\u00fas, pero pasando a trav\u00e9s de la historia. Para \u00e9l la historia de Jes\u00fas era como un gran s\u00ed\u00admbolo: remit\u00ed\u00ada a una realidad invisible, que explicaba el hecho hist\u00f3rico. El suceso hist\u00f3rico de suyo permanecer\u00ed\u00ada mudo sin la voz luminosa de la fe. Es el impacto gigantesco de la personalidad de Jes\u00fas lo que est\u00e1 en el centro de esta tradici\u00f3n. As\u00ed\u00ad, sus milagros se narran como \u2020\u0153signos\u2020\u009d, en cuanto que revelan y significan qui\u00e9n es Jes\u00fas para el hombre: el mes\u00ed\u00adas de la nueva alianza, la luz del mundo, el pan de vida, la vida misma. Y sus discursos son esencialmente discursos de revelaci\u00f3n, es decir, discursos en primera persona con el verbo \u2020\u0153ser\u2020\u009d. Habla continuamente de s\u00ed\u00ad en primera persona. Pero, adem\u00e1s de estas dos formas literarias, t\u00ed\u00adpicas de la tradici\u00f3n joanea (los signos y los discursos de revelaci\u00f3n), encontramos tambi\u00e9n en ella muchos elementos comunes con la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica. El parecido m\u00e1s elocuente se encuentra en \u00e9l relato de la pasi\u00f3n, particularmente cercano al de Lc.<br \/>\nLa tradici\u00f3n joanea debi\u00f3 formarse en el ambiente palestino antes del 70 d.C. Efectivamente, el que est\u00e1 en el origen de la misma conoc\u00ed\u00ada bien la topograf\u00ed\u00ada de Judea y de Jerusal\u00e9n, y particularmente el templo antes de su destrucci\u00f3n por obra de Tito, ya que demuestra conocer las fiestas lit\u00fargicas y el culto del santuario (Jn 5-10). Adem\u00e1s, los ambientes culturales con los que parece que tuvo contacto, particularmente los de Qum-r\u00e1n y de Samar\u00ed\u00ada, desaparecen y no vuelven a tener ya ninguna importancia despu\u00e9s\u2020\u2122del a\u00f1o 70. Hay que notar, finalmente, que esta tradici\u00f3n est\u00e1 al corriente de una cronolog\u00ed\u00ada de la vida p\u00fablica de Jes\u00fas notablemente m\u00e1s larga que la sin\u00f3ptica. Efectivamente, mientras que los evangelios sin\u00f3pticos hablan de una sola pascua de Jes\u00fas, la de su pasi\u00f3n-muerte-resurrecci\u00f3n, la tradici\u00f3n joanea conoce por los menos tres (y quiz\u00e1 cuatro); por; consiguiente, prolonga al menos por tres a\u00f1os la vida p\u00fablica de Jes\u00fas. M\u00e1s a\u00fan, mientras que la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica desarrollaba ampliamente el ministerio en Galilea, la de Juan se interesa m\u00e1s por el ministerio de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n (Jn 2,13-3,36; 5; 7-20). De Galilea s\u00f3lo se habla en los cap\u00ed\u00adtulos 1,43-2,12 y en los cap\u00ed\u00adtulos 4 (viaje a trav\u00e9s de Samar\u00ed\u00ada), 6 y 21. Se nota tambi\u00e9n un especial inter\u00e9s por Samar\u00ed\u00ada (Jn 4), que parece reflejar la primera predicaci\u00f3n misionera de Felipe en Samar\u00ed\u00ada, seguida por la de Pedro y Juan (Hch 8). Esta tradici\u00f3n oral fue originalmente aramea, la lengua de Jes\u00fas y la de la comunidad judeo-cristiana de Jerusal\u00e9n. De esta fase m\u00e1s arcaica quedan en el evangelio actual hasta 12 palabras, de las que seis se traducen (rabbi -dos veces-, messias, Kefa, Siloam, Thomas); tres son nombres de localidades (Bethesda, Gab-batha y Golgotha), y otras tres son comunes con los sin\u00f3pticos (am\u00e9n -repetido dos veces-, \u2020\u02dcosanna y manna). La hip\u00f3tesis de que el evangelio se escribiera originalmente en arameo no ha tenido acogida.<br \/>\nEn conclusi\u00f3n, la tradici\u00f3n oral tiene su origen en el ap\u00f3stol Juan, es palestina, de lengua aramea (al menos en su primera fase) y ha de colocarse antes del a\u00f1o 70.<br \/>\n1560<br \/>\n3. Primera edici\u00f3n del evangelio y su estructura.<br \/>\nLa tercera etapa en la historia del cuarto evangelio es su primera edici\u00f3n, que ac\u00e1baba en el cap\u00ed\u00adtulo 20 con la conclusi\u00f3n: \u2020\u0153Otros muchos milagros hizo Jes\u00fas en presencia de sus disc\u00ed\u00adpulos, que no est\u00e1n escritos en este libro. Estos han sido escritos para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios, y para que creyendo teng\u00e1is vida en su nombre\u2020\u009d (20,30-31). La primera edici\u00f3n de Jn se compuso en ambiente griego; en efecto, el p\u00fablico cristiano al que se dirige no conoce el arameo ni el hebreo, ya que el autor siente la necesidad de traducir al griego las palabras arameas que recoge la tradici\u00f3n (1,38&#8230;). Pudiera ser que la conclusi\u00f3n de Jn, que hemos citado, formase parte de un evangelio anterior, compuesto en ambiente jud\u00ed\u00ado para invitar a los jud\u00ed\u00ados a la fe, narrando los milagros de Jes\u00fas y su pasi\u00f3n- muerte-resurrecci\u00f3n. Pero tal como est\u00e1 ahora, va dirigido a una comunidad ya cristiana, que ha de ser confirmada en la fe, amenazada desde fuera. Seg\u00fan la tradici\u00f3n, el evangelio habr\u00ed\u00ada sido escrito en Efeso, la espl\u00e9ndida capital de la provincia proconsular del Asia. Aqu\u00ed\u00ad, quiz\u00e1 despu\u00e9s del a\u00f1o 500 m\u00e1s tarde (no se sabe nada en concreto), form\u00f3 el ap\u00f3stol Juan a su alrededor una comunidad cristiana, que se difundi\u00f3 por los centros principales del Asia proconsular (las siete ciudades mencionadas en las cartas del Apocalipsis). Estas comunidades hab\u00ed\u00adan sido modeladas por la tradici\u00f3n viva, que pas\u00f3 con Juan de Palestina al ambiente helenistay cosmopolita. Quiz\u00e1 esta ampliaci\u00f3n del horizonte influy\u00f3 tambi\u00e9n en el lenguaje joaneo, que ensanch\u00f3 su mirada hacia el \u2020\u0153mundo\u2020\u009d y utiliz\u00f3 una lengua griega que, aunque se resiente de su origen semita, tiene, sin embargo, un amplio eco en la cultura helenista. Baste pensar en el Lagos del pr\u00f3logo. En esta comunidad del Asia Menor es donde tambi\u00e9n encuentra la fe una expresi\u00f3n entusi\u00e1stica e h\u00ed\u00admnica. En este contexto lit\u00fargico, atestiguado tambi\u00e9n por el Apocalipsis, se coloca el himno al Lagos en el pr\u00f3logo, \u2020\u0153el himno cristiano m\u00e1s hermoso\u2020\u009d (L. Bouyer). Pero hay otro elemento -esta vez perturbador- que entra en la vida de la comunidad: la persecuci\u00f3n por parte de la sinagoga jud\u00ed\u00ada. Solamente en el cuarto evangelio encontramos el t\u00e9rmino extra\u00f1o aposy-n\u00e1gogos (9,22; 12,42; 16,12), que significa \u2020\u0153excluido de la sinagoga\u2020\u009d, es decir, de la comunidad jud\u00ed\u00ada. Esta exclusi\u00f3n oficial parece estar ligada a la maldici\u00f3n contra los grupos her\u00e9ticos (entre los que est\u00e1n tambi\u00e9n los cristianos), que conmin\u00f3 el patriarca del concilio y academia de Yamnia (Yabne), Gamaliel 11(90-110 d.C); \u00e9ste hizo insertar en la plegaria sina-gogal de las \u2020\u0153Dieciocho bendiciones\u2020\u009d (Semoneh Esreh) una maldici\u00f3n que sonaba de este modo: \u2020\u0153Sean destruidos los Nazarenos (los cristianos) y los Minim (los herejes) en un solo instante y sean borrados del libro de la vida y no est\u00e9n inscritos junto con los justos\u2020\u009d. Los judeo-cristianos, que hasta entonces hab\u00ed\u00adan sido considerados como un grupo jud\u00ed\u00ado ligado a la sinagoga -y antes del a\u00f1o 70 al templotuvieron que enfrentarse con la dram\u00e1tica alternativa de abandonar su fe en Jes\u00fas adhiri\u00e9ndose a Mois\u00e9s (9,28-29) o de mantenerse fieles a Jes\u00fas aceptando su exclusi\u00f3n de la sinagoga. Se reflejaban as\u00ed\u00ad en la vida de la comunidad aquellas \u00e1speras pol\u00e9micas entre Jes\u00fas y \u2020\u0153los jud\u00ed\u00ados\u2020\u009d (t\u00e9rmino t\u00ed\u00adpico de Juan para designar a los dirigentes hostiles a Jes\u00fas), registradas en la tradici\u00f3n joanea, que eran actualizadas de nuevo (Jn 6; Jn 7-9). El evangelio, dirigido en particular a los judeo-cristianos, era una invitaci\u00f3n a mantenerse fieles en la persecuci\u00f3n que les acechaba; se les invitaba a seguir al ciego de nacimiento curado por Jes\u00fas, maldecido y expulsado de la sinagoga por confesar valientemente a Jes\u00fas (Jn 9). Ese era el modelo que hab\u00ed\u00adan de seguir. Por eso mismo se comprende la insistencia en la necesidad de \u2020\u0153mantenerse en la doctrina de Jes\u00fas\u2020\u009d (8,31; 15,7) y \u2020\u0153en su amor\u2020\u009d (15,14), la predicci\u00f3n de la persecuci\u00f3n por parte de la sinagoga (16,2) y la advertencia de no tener miedo a confesar p\u00fablicamente a Jes\u00fas<br \/>\n(12,42).<br \/>\nSobre este fondo de una comunidad amenazada desde fuera, invitada a cerrar filas y a confesar abiertamente la divinidad de Jes\u00fas, que escandaliza a los jud\u00ed\u00ados, se puede comprender la primera edici\u00f3n del evangelio, compuesto por un miembro de la comunidad, particularmente cercano al testigo Juan.<br \/>\nEl plan del evangelio segu\u00ed\u00ada, en l\u00ed\u00adneas generales, el mismo esquema de los sin\u00f3pticos: ministerio del Bautista, ministerio de Jes\u00fas en Galilea, ministerio en Judea y Jerusal\u00e9n, pasi\u00f3n-muerte-resurrecci\u00f3n. Pero el contenido y la misma disposici\u00f3n del material eran originales. As\u00ed\u00ad, el Bautista, de ardiente profeta escatol\u00f3gico se convert\u00ed\u00ada en el testigo de Jes\u00fas, cordero de Dios e Hijo de E)ios; los milagros se reduc\u00ed\u00adan en n\u00famero, pero eran m\u00e1s significativos, hasta el punto de que se calificaban como \u2020\u0153signos\u2020\u009d; los discursos se refer\u00ed\u00adan pr\u00e1cticamente siempre ala persona misma de Jes\u00fas; el ministerio en Galilea se recortaba en favor del de Judea y Jerusal\u00e9n.<br \/>\nLa estructura del libro, correspondiente al proyecto del autor, es la siguiente: comienza con el solemne pr\u00f3jogo h\u00ed\u00admnico al \u00ed\u00ad\u00f3gos (1,1-18). La primera gran parte suele designarse como \u2020\u0153libro de los signos\u2020\u009d (1,19- 12,50): la introducci\u00f3n (1,19-51) acaba con el anuncio de Jes\u00fas a Natanael: \u2020\u0153Cosas mayores que \u00e9stas ver\u00e1s\u2020\u009d (1,50), es decir, los signos. Vienen luego otras tres secciones: de Cana a Jerusal\u00e9n y, a trav\u00e9s de Samar\u00ed\u00ada, de nuevo a Cana (2,4), las fiestas jud\u00ed\u00adas reinterpretadas cristol\u00f3gicamente (5-10) y la preparaci\u00f3n pr\u00f3xima a la pasi\u00f3n (11-12); esta primera gran parte termina con una doble valoraci\u00f3n del ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas, m\u00e1s bien pesimista: la del evangelista relativa a los \u2020\u0153signos\u2020\u009d (12,37-43) y la de Jes\u00fas sobre los discursos de revelaci\u00f3n (12,44-50). La segunda parte est\u00e1 constituida por el \u2020\u0153libro de la despedida\u2020\u009d; contiene los discursos de Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos durante la \u00faltima cena, centrados en los temas de la fe y del amor (13-17). La tercera parte (18-19) narra la pasi\u00f3n-muerte-sepultura de Jes\u00fas, que se desarrolla entre dos huertos: el de Getseman\u00ed\u00ad (18,1) y el del sepulcro nuevo (19,41); el relato pone de manifiesto la paradoja del triunfo real de Jes\u00fas (rey, pero no de este mundo) en la condenaci\u00f3n a muerte y en la crucifixi\u00f3n, con el episodio final de la lanzada, que revela su profundo sentido: Jes\u00fas es el cordero de Dios y el siervo del Se\u00f1or, que quita el pecado del mundo y da el Esp\u00ed\u00adritu y la vida. La cuarta parte, la m\u00e1s breve, se limita al cap\u00ed\u00adtulo 20, que narra en dos d\u00ed\u00adpticos, por una parte, la visita al sepulcro vac\u00ed\u00ado y la aparici\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada Magdalena (20,1-1 8) y, por otra, la aparici\u00f3n a los disc\u00ed\u00adpulos sin Tom\u00e1s y luego a Tom\u00e1s en particular (20,19-29). El evangelista, en la conclusi\u00f3n definitiva (20,30-31), declaraba su objetivo.<br \/>\n1561<br \/>\n4. Segunda edici\u00f3n y su motivo.<br \/>\nLa \u00faltima etapa en la composici\u00f3n del evangelio est\u00e1 representada por su segunda edici\u00f3n, con el a\u00f1adido del cap\u00ed\u00adtulo 21 y una segunda conclusi\u00f3n general. Esta segunda edici\u00f3n estuvo motivada, al menos en parte, por la muerte del testigo Juan en tiempos del emperador Trajano (98-1 17 d.C), si aceptamos la noticia de Ireneo, recogida por Eusebio (Hist. Ecci. III, 23,1-4). Efectivamente, en el cap\u00ed\u00adtulo 21 leemos este breve episodio: Pedro, despu\u00e9s de recibir del pastor resucitado la autoridad de apacentar a sus ovejas y la profec\u00ed\u00ada sobre su muerte, le pregunta a Jes\u00fas qu\u00e9 ocurrir\u00e1 con el disc\u00ed\u00adpulo predilecto. \u2020\u0153Jes\u00fas le dijo: \u2020\u02dcSi yo quiero que \u00e9ste se quede hasta que yo venga, a ti \u00bfqu\u00e9? T\u00fa<br \/>\nsig\u00faeme\u2020\u2122. Y entre los hermanos se corri\u00f3 la voz de que aquel disc\u00ed\u00adpulo no morir\u00ed\u00ada. Y no le dijo que no morir\u00ed\u00ada, sino: \u2020\u02dcSi quiero que \u00e9l quede hasta que yo venga, a ti \u00bfqu\u00e9?\u2020\u009d (21 ,22-23). Con Juan terminaba una era, la era apost\u00f3lica de los primeros testigos. Y esto debi\u00f3 crear un gran vac\u00ed\u00ado, precisamente porque la comunidad, quiz\u00e1 por la edad prolongada a la que hab\u00ed\u00ada llegado el testigo, se imaginaba que el Se\u00f1or volver\u00ed\u00ada pronto, antes de que \u00e9l muriera. Ahora no lo pod\u00ed\u00adan esperar tan pronto. Ten\u00ed\u00adan que acostumbrarse a vivir en el mundo, en el tiempo de la Iglesia, aunque sin perder la tensi\u00f3n escatol\u00f3gica hacia la venida del Se\u00f1or, sin que su coraz\u00f3n dejara de suspirar: \u2020\u0153iVen, Se\u00f1or Jes\u00fas!\u2020\u009d Y precisamente a estos dos problemas responde el cap\u00ed\u00adtulo 21, a\u00f1adido por un segundo redactor. La autoridad pastoral en la comunidad eclesial, que le hab\u00ed\u00ada dado a Pedro el Se\u00f1or resucitado, significa discretamente el tiempo prolongado de la Iglesia; el otro episodio, que se refiere al destino del disc\u00ed\u00adpulo amado, intenta mantener viva en la comunidad la tensi\u00f3n hacia la venida de Jes\u00fas, que corr\u00ed\u00ada el peligro de debilitarse tras la muerte del ap\u00f3stol testigo. De este modo el cap\u00ed\u00adtulo 21, que hace pensaren otra mano (su estilo es realmente algo distinto del estilo del evangelio y tiene algunos matices lucanos), pero que utiliza algunos fragmentos de la tradici\u00f3n joanea, viene a ser un afortunado ep\u00ed\u00adlogo, abierto al tiempo de la Iglesia hasta el retorno del Se\u00f1or. Jn no naA rra, como lo hacen Mt y Lc, la \u00faltima despedida, los \u00faltimos consejos y la desaparici\u00f3n definitiva de Jes\u00fas resucitado. Pero lo deja intuir al hablar de \u2020\u0153irse con su Padre\u2020\u009d (20,17) y de su vuelta\u2020\u009d (21 ,22-23). De esta manera la tradici\u00f3n joanea se mantiene fiel hasta el final a su lenguaje alusivo y simb\u00f3lico. As\u00ed\u00ad se completa el evangelio, mientras que la comunidad, que siente su orfandad, honra el testimonio del disc\u00ed\u00adpulo amado (21 ,24) y exalta de forma hiperb\u00f3lica la obra salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas<br \/>\n(21,25).<br \/>\n1562<br \/>\nII. TEOLOGIA.<br \/>\n\u00bfCu\u00e1l es el mensaje teol\u00f3gico del, cuarto evangelio? Jn presenta la fe cristiana en su cumbre m\u00e1s elevada y en su especificidad m\u00e1s tajante.<br \/>\n1563<br \/>\n1. Cristolog\u00ed\u00ada elevada y revelaci\u00f3n del Padre.<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada de Jn se centra en la cristolog\u00ed\u00ada. Jes\u00fas es esencialmente el revelador del Padre a trav\u00e9s de su persona y de su palabra; incluso su muerte y resurrecci\u00f3n se interpretan como \u2020\u0153vuelta al Padre. Podemos sintetizar la elevada cristolog\u00ed\u00ada de Jn recurriendo a cuatro modelos interpretativos. El primero es un modelo tradicional: Jes\u00fas es el Hijo unig\u00e9nito, enviado por el Padre al mundo para salvarlo (3,16-1 7). Como Hijo unig\u00e9nito, s\u00f3lo \u00e9l lo puede revelar (1,18), ya que \u2020\u02dc\u00e9l est\u00e1 en el Padre y el Padre en \u00e9l\u2020\u009d (14,10- 11). Esta mutua inmanencia es el elemento espec\u00ed\u00adfico del modelo joaneo respecto al sin\u00f3ptico, que llega todo lo m\u00e1s al mutuo conocimiento perfecto entre el Padre y el Hijo (Mt 11,27; Lc 10,22). Blsegundo modelo se presenta en el pr\u00f3logo: Jes\u00fas es el Verbo, que estaba en el principio junto a Dios, y por medio del cual todo se ha hecho. Encarnado, revela a los hombres la gloria del Padre y les trae la gracia y la verdad. Aunque no es acogido por los \u2020\u02dcsuyos\u2020\u009d, les da a los que creen el poder de hacerse \u2020\u02dchijos de Ojos\u2020\u009d (t\u00e9kna Theo\u00fc)(I, 12-13). En este modelo se afirma expresamente la preexistencia eterna y divina de Jes\u00fas, Verbo e Hijo unig\u00e9nito. El tercer modelo, ligado al t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153Hijo del hombre\u2020\u009d, se lee sobre el trasfondo de una escatolog\u00ed\u00ada presencial, m\u00e1s bien que sobre un trasfondo apocal\u00ed\u00adptico, como en los sin\u00f3pticos. El Hijo del hombre, bajado del cielo (3,13; 6,38.42) y encarnado, se presenta ya ahora como juez, que salva a quien lo acoge en la fe, pero indirectamente condena a quien lo rechaza. Como Hijo del hombre ser\u00e1 elevado en la cruz y desde all\u00ed\u00ad atraer\u00e1 a todos hacia s\u00ed\u00ad (12,32); reinar\u00e1 desde la cruz (Jn 18-19). Y luego, con la resurrecci\u00f3n, \u2020\u0153subir\u00e1 donde estaba antes\u2020\u009d (cf 6,62; 20,17), alusi\u00f3n discreta a su condici\u00f3n divina, en la preexistencia. El cuarto modelo cristo-l\u00f3gico aparece en los discursos de revelaci\u00f3n, t\u00ed\u00adpicos del Jes\u00fas joaneo, bajo su doble forma absoluta y pronominal. La expresi\u00f3n absoluta \u2020\u0153Yo soy, usada tambi\u00e9n para Yhwh en el AT (D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas, que remite a Ex 3), pone a Jes\u00fas en el mismo plano que a Dios. La encontramos tres veces (8,24.28; 13,19). El uso pronominal aparece siete veces: Jes\u00fas es el pan de vida (6,35.51), la luz del mundo (8,12), la puerta del reba\u00f1o (10,7.9), el buen pastor (10,11.14), la resurrecci\u00f3n y la vida (11,25), el camino, la verdad y la vida (14,6), la vid verdadera(15,1.5); y reve\u00ed\u00adalo que Jes\u00fas es para el hombre y para el mundo. Esta misma orientaci\u00f3n -hacia el Padre y hacia los hombres- est\u00e1l presente en los relatos de los milagros: en cuanto \u2020\u0153obras del Padre\u2020\u2122, revelan la unidad de Jes\u00fas, Hijo, con \u00e9l (14,11; 15,24; cf 5,21-23); en cuanto \u2020\u02dcsignos\u2020\u2122, revelan su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica respecto al hombre, respondiendo a sus expectativas existencia-les m\u00e1s profundas.<br \/>\nPero es en los discursos de la \u00faltima cena donde Jes\u00fas comunica a sus amigos el misterio m\u00e1s profundo de su persona. En el breve di\u00e1logo con Felipe (14,8-11)Jes\u00fasle responde: \u2020\u0153El que me ha visto a m\u00ed\u00ad ha visto al Padre&#8230; Yo estoy en el Padre y el Padre en m\u00ed\u00ad\u2020\u009d. Por eso Jes\u00fas es el \u00fanico camino que conduce al Padre para alcanzar la vida en su misma fuente. El Esp\u00ed\u00adritu-Par\u00e1clito, que \u00e9l enviar\u00e1 despu\u00e9s de su regreso al Padre y de su glorificaci\u00f3n, continuar\u00e1 entre los disc\u00ed\u00adpulos su misma misi\u00f3n: les ayudar\u00e1, los guiar\u00e1 a la comprensi\u00f3n de la verdad revelada por \u00e9l y les asistir\u00e1 para atestiguarla y defenderla frente al mundo. De este modo se revela el misterio trinitario de Dios como misterio que se refleja en la vida de la comunidad cristiana: la unidad del Padre y del Hijo, revelada tambi\u00e9n por el env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu, refleja su luz sobre la comunidad de Jes\u00fas (17,20-23).<br \/>\nLa elevada cristolog\u00ed\u00ada de Jn depende del acontecimiento hist\u00f3rico, le\u00ed\u00addo en profundidad con los ojos de la fe: el Verbo encarnado es la revelaci\u00f3n y la visualizaci\u00f3n del Padre invisible y trascendente. Es una revelaci\u00f3n hist\u00f3rica que, acogida en la fe, hace entrar al hombre en la vida misma de Dios.<br \/>\n1564<br \/>\n2. Antropolog\u00ed\u00ada radical y vida eterna.<\/p>\n<p>El hombre para Juan aparece sumergido en las tinieblas, bajo el dominio del pr\u00ed\u00adncipe de este mundo, el diablo (8,44; Un 2,9-1 1; 3,15). Si se niega conscientemente a creer, permanece en las tinieblas. La \u00fanica manera de salir de las tinieblas a la luz y de poseer la vida es ir a Jes\u00fas y dejarse iluminar por \u00e9l, \u2020\u0153luz del mundo\u2020\u009d. Para Juan, la fe es lo que para los sin\u00f3pticos la conversi\u00f3n (met\u00e1noia). El que no quiere creer es porque no quiere convertirse, es porque no quiere verse molestado en medio de sus malas obras. Quiz\u00e1 no haya en eJ evangelio un trozo que exprese de forma tan clara y tan sint\u00e9tica su antropolog\u00ed\u00ada como el comentario final del di\u00e1logo de Jes\u00fas con Nicodemo: \u2020\u0153Tanto am\u00f3 Dios al mundo que dio a su Hijo \u00fanico, para que quien crea en \u00e9l no perezca, sino que tenga vida eterna. Pues Dios no envi\u00f3 a su hijo al mundo para condenar al mundo, sinq para que el mundo se salve po\u00ed\u00adr \u00e9l\u2020\u009d (3,16-1 7). La intenci\u00f3n del Padre al enviar al Hijo al mundo es s\u00f3lo la de salvarlo; si es condenado, es s\u00f3lo por culpa suya, porque el hombre se niega a creer. Y el discurso contin\u00faa de este modo: \u2020\u0153El que cree en \u00e9l no ser\u00e1 condenado; pero el que no cree ya est\u00e1 condenado, porque no ha cre\u00ed\u00addo en el Hijo \u00fanico de Dios. La causa de la condenaci\u00f3n consiste en que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a lajuz porque sus obras eran malas. -En efecto, el que obra mal odia la luz y no va a la luz, para que no se descubran sus obras. Pero el que practica la verdad va a la luz, para que se vean sus obras, que est\u00e1n hechas como Dios quiere\u2020\u009d (3,18-21). En este p\u00e1rrafo se revela la concepci\u00f3n joanea de una salvaci\u00f3n del hombre ya presente. Mientras que para los sin\u00f3pticos la vida eterna es futura, para Juan est\u00e1 ya presente en el creyente, y para \u00e9l la muerte no tiene ninguna importancia (18,51-52). Pero, al mismo tiempo, tambi\u00e9n la condenaci\u00f3n est\u00e1 ya presente para el que se niega a creer y permanece en las tinieblas: \u2020\u0153Morir\u00e9is en vuestros pecados\u2020\u009d (8,24), es decir, en una muerte eterna. Pero la respuesta de la fe supone tambi\u00e9n la praxis, el \u2020\u0153hacer la verdad\u2020\u009d, poner en pr\u00e1ctica la palabra de Jes\u00fas (12,47), vivir en ella (17,17) y, consiguientemente, practicar la mutua caridad fraterna. El que cree en Jes\u00fas es tambi\u00e9n el que ama y no puede menos de amar; y por eso tiene la vida y la da. Pero el que est\u00e1 bajo el poder de las tinieblas y del maligno no puede menos de odiar y de querer la muerte del hombre, como el diablo (8,44; Un 3,8-15). Divisi\u00f3n radical del hombre, que llega hasta la intimidad del coraz\u00f3n, donde \u00e9l decide su existencia; escatolog\u00ed\u00ada presencial y \u00e9tica del amor: he aqu\u00ed\u00ad en resumen las caracter\u00ed\u00adsticas principales de la antropolog\u00ed\u00ada joanea.<br \/>\n1565<br \/>\n3. ECLESIOLOG\u00ed\u008dA, SACRAMENTOS y escatolog\u00ed\u00ada futura.<br \/>\nLa eclesiolog\u00ed\u00ada de Juan aparece sobre todo en el cap\u00ed\u00adtulo 21, es decir, en la segunda edici\u00f3n del evangelio. Jes\u00fas le conf\u00ed\u00ada sus ovejas a Pedro, que contin\u00faa visiblemente el ministerio pastoral de Jes\u00fas Jn 10) en el tiempo de la Iglesia. Pero es un ministerio centrado en la fe en Jes\u00fas, el santo de Dios (6,68- 69), yen el amor a \u00e9l (21,15-1 7), de forma que las ovejas sean conducidas a su verdadero pastor, Jes\u00fas. El apacentar supone el ministerio de la palabra (17,20) y de la gu\u00ed\u00ada pastoral en la vida pr\u00e1ctica. Pero no est\u00e1 clara la relaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles con los sacramentos m\u00e1s que en el 20,21-23, en donde, mediante el don del Esp\u00ed\u00adritu, se les da el poder de perdonar o de retener los pecados, pero sin se\u00f1alar c\u00f3mo. Tambi\u00e9n del bautismo (3,3-5; 19,34-35; Un 5,6-8) y de la eucarist\u00ed\u00ada (6,51-58) subraya el evangelista m\u00e1s su necesidad absoluta y, para la eucarist\u00ed\u00ada, su valor de inserci\u00f3n vital en Cristo que su aspecto propiamente sacramental. En resumen, todo se orienta hacia el centro: la persona de Jes\u00fas. Juan, m\u00e1s que de la autoridad eclesi\u00e1stica y de los sacramentos, que parecen un dato pac\u00ed\u00adfico en su comunidad, se preocupa de poner de manifiesto su significado cristol\u00f3gico. Hay que evitar poner la instituci\u00f3n c\u00f3mo fin de s\u00ed\u00ad misma; y no hay que concebir los sacramentos en sentido autom\u00e1tico o m\u00e1gico, apartados de Cristo, como si se tratara de ritos aislados. Es esto lo que advierte Juan. Sobre este fondo, que encarna la fe en una comunidad estructurada y en unos signos concretos de salvaci\u00f3n, hace tambi\u00e9n su aparici\u00f3n fugaz la escatolog\u00ed\u00ada futura, ligada estrechamente a la persona de Jes\u00fas, lo mismo que la escatolog\u00ed\u00ada presencial:\u2020\u009d Yyo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada\u2020\u009d (6,39-40.44.54). El cristiano vive en una.comunidad en donde encuentra la palabra de Jes\u00fas, la orientaci\u00f3n, la vida y la esperanza en la resurrecci\u00f3n futura y en el retorno del Se\u00f1or (21 ,22).<br \/>\nBIBL.: 1. Fuentes bibliogr\u00e1ficas: Malates-ta E., Su John\u2020\u2122s Gospell92O-1965 (Ab 32), Roma 1967; Moda ?., Quarto Vangelo: 1966-1972. Una seleziorte bibliogr\u00e1fica, en \u2020\u0153RBit\u2020\u009d 22 (1974)53r86.<br \/>\n1566<br \/>\n2. Comentarios: Agustino ?., Commentialvangelodisan Giovanni, 2vols., Roma 1965; Brown R.E., El evangelio seg\u00fan san Juan, 2 vols., Cristiandad, Madrid 1979; Mateos J.-Barreto J., El evangelio de Juan. An\u00e1lisis ling\u00fc\u00ed\u00adstico y comentario exeg\u00e9tico, Cristiandad, Madrid 1979; Panimolle SA., Letturapastorale del vangelo di Giovanni, 3 vols., Bolonia 1978, 1981,1984; Schnackenburg R., El evangelio seg\u00fan san Juan, 4 vols., Herder, Barcelona 1980, 1987; Segalla G., Giovanni, Roma 1984\u2020\u009d; Van den Bussche H., El evangelio seg\u00fan san Juan, Studium, Barcelona 1972; Wikenhauser ?., El evangelio seg\u00fan san Juan, Herder, Barcelona 1967.<br \/>\n1567<br \/>\n3. Estudios: Barrett Ch.K., II vangelo di Giovanni e u giudaismo, Brescia 1980; Id, II vangelo di Giovanni fra simbolismo e storia, Tur\u00ed\u00adn 1983; Cancian D., Nuovo comandamento, nuova alleanza, eucarist\u00ed\u00ada nell\u2020\u2122interpretazione del cap. 13 di Gv, Collevalenza 1978; Corsani B., Imiracoli di Ges\u00fc nel quarto vangelo, Brescia 1983; Dodd C.H., Interpretaci\u00f3n del cuarto evangelio, Cristiandad, Madrid 1979; Id, La tradici\u00f3n hist\u00f3rica en el cuarto evangelio, Cristiandad, Madrid 1979; Ferraro G., L\u2020\u009dora\u2020\u009ddi Cristo nelquarto vangelo, Roma 1974; Gaeta G.C., Ildiagolo con Nicodemo, Brescia 1974; Ghiberti G., Iraccontipasqualidelcapitolo 20 di Giovanni, Brescia 1972; Guillet J., Jesucristo en el evangelio de Juan, Verbo Divino, Estella 1980; Jaubert ?., El evangelio seg\u00fan san Juan, Verbo Divino, Estella 1978; Kasemann E., L\u2020\u2122enigma del quarto vangelo, Tur\u00ed\u00adn 1977; La Potterie 1. de, La verdad de Jes\u00fas. 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Sega\/lo<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Historia: 1. El disc\u00ed\u00adpulo amado; 2. La formaci\u00f3n de la tradici\u00f3n; 3. Primera edici\u00f3n del evangelio y su estructura; 4. Segunda edici\u00f3n y su motivo. II. Teolog\u00ed\u00ada: 1. Cristolog\u00ed\u00ada elevada y revelaci\u00f3n del Padre; 2. Antropolog\u00ed\u00ada radical y vida eterna; 3. Eclesiolog\u00ed\u00ada, sacramentos y escatolog\u00ed\u00ada futura. I. HISTORIA. El cuarto evangelio, que ya &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-evangelio-de-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJUAN (EVANGELIO DE)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17191","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17191","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17191"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17191\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17191"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17191"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17191"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}