{"id":17193,"date":"2016-02-05T11:11:21","date_gmt":"2016-02-05T16:11:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/lectura-judia-de-la-biblia\/"},"modified":"2016-02-05T11:11:21","modified_gmt":"2016-02-05T16:11:21","slug":"lectura-judia-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/lectura-judia-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"LECTURA JUDIA DE LA BIBLIA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Premisa. II. Proclamaci\u00f3n sinagoga[ de la Escritura. III. \u00abT\u00f3rah\u00bb y praxis: 1. La \u00abhalakah\u00bb como codificaci\u00f3n de la norma; 2. El \u00abmidras\u00bb hal\u00e1kico como explicaci\u00f3n de la \u00abt\u00f3rah\u00bb; 3. La \u00abt\u00f3rah\u00bb oral: a) La \u00abMisnah\u00bb, b) El \u00abTalmud\u00bb. IV. La \u00abt\u00f3rah\u00bb como narraci\u00f3n: 1. La \u00abhaggadah\u00bb; 2. El \u00abmidras\u00bb hagg\u00e1dico. V. \u00abT\u00f3rah\u00bb y traducci\u00f3n: El \u00abtargum\u00bb. VI. Ejemplos: 1. Ejemplo hal\u00e1kico; 2. Ejemplo hagg\u00e1dico; 3. Ejemplo targ\u00famico. VII. Conclusi\u00f3n. VIII. Ap\u00e9ndice: \u00ed\u008dndice de las abreviaturas de los textos cl\u00e1sicos citados.<\/p>\n<p>I. PREMISA. Examinaremos aqu\u00ed\u00ad tan s\u00f3lo una de las maneras con que, a lo largo de tres mil a\u00f1os, se ha situado el pueblo jud\u00ed\u00ado ante la Escritura. Es decir, expondremos los rasgos m\u00e1s destacados de la corriente que podr\u00ed\u00ada llamarse rab\u00ed\u00adnico-farisea. Es ella la que le ha dado su rostro caracter\u00ed\u00adstico a todo el \/ juda\u00ed\u00adsmo posb\u00ed\u00adblico, pero hundiendo sus ra\u00ed\u00adces en \u00e9pocas precedentes.<\/p>\n<p>No fue ciertamente la \u00fanica corriente jud\u00ed\u00ada, ni en la \u00e9poca intertestamentaria, cuando hubo tendencias muy variadas (saduceos, esenios, zelotes, carism\u00e1ticos, bautistas, helenistas, etc.), ni en \u00e9pocas sucesivas (pensemos, p.ej., en el cisma cara\u00ed\u00adta del siglo VIII d.C.), ni en momentos todav\u00ed\u00ada m\u00e1s tard\u00ed\u00ados, cuando la corriente m\u00ed\u00adstico-cabal\u00ed\u00adstica alcanz\u00f3 su cima m\u00e1s alta y se asisti\u00f3 a la experiencia extrema de los sabatianos o al surgir del movimiento has\u00ed\u00addico. La confrontaci\u00f3n con la Escritura acompa\u00f1a al pueblo de Israel hasta nuestros d\u00ed\u00adas, ya que \u00e9l -aunque muchas veces lo han olvidado los cristianos- no s\u00f3lo est\u00e1 vivo, sino que sigue siendo el elegido y el primog\u00e9nito (cf Rom 9:4; Rom 11:29). No hablaremos de todas estas corrientes. Baste recordar que han existido.<\/p>\n<p>Intentaremos reconstruir desde dentro el sentido de la Escritura t\u00ed\u00adpico de la corriente rab\u00ed\u00adnico-farisaica (cuyas influencias siguen siendo evidentes hasta hoy), fi\u00e1ndonos m\u00e1s de la autocomprensi\u00f3n que la tradici\u00f3n tuvo de s\u00ed\u00ad misma que de los aparatos cr\u00ed\u00adtico-filol\u00f3gicos, puesto que aqu\u00e9lla -m\u00e1s que \u00e9stos- resulta \u00fatil y significativa para una primera introducci\u00f3n a este tema.<\/p>\n<p>II. PROCLAMACI\u00ed\u201cN SINAGOGAL DE LA ESCRITURA. Pong\u00e1monos en la situaci\u00f3n de uno que pisa por primera vez una sinagoga. Intentar\u00e1 orientarse buscando el punto de referencia decisivo de aquel espacio cerrado. Inmediatamente comprobar\u00e1 que el lugar hacia donde todo se orienta en la sala es el armario sagrado (&#8216;ar\u00f3n ha-g\u00f3des), puesto en la pared que da hacia Jerusal\u00e9n. Inmediatamente despu\u00e9s ver\u00e1 que en aquel armario (puesto de una forma muy parecida a la del sagrario en una iglesia cat\u00f3lica) est\u00e1 encerrado, envuelto en pa\u00f1os de seda y ornamentos, un Sefer t\u00f3rah, es decir, una copia manuscrita del Pentateuco (en hebreo, t\u00f3rah). El &#8216;ar\u00f3n se inspira en la antigua arca de la alianza (&#8216;ar\u00f3n ha-berit), que conten\u00ed\u00ada las dos tablas de piedra que hab\u00ed\u00ada depositado en ella Mois\u00e9s (cf Exo 40:20, 1Re 8:9; Heb 9:4), y que desapareci\u00f3 con la destrucci\u00f3n del primer templo. En lugar de aquella antigua arca hay ahora otras muchas, que no contienen tablas de piedra, sino rollos de pergamino, con un escrito, en graf\u00ed\u00ada uniforme, que es el texto inmutable de la t\u00f3rah. Los rollos son objeto de temor y de amor; son el lugar donde, a trav\u00e9s de las palabras, habita la divina presencia.<\/p>\n<p>La t\u00f3rah (G\u00e9n, Ex, Lev, N\u00fam, Dt) representa para el juda\u00ed\u00adsmo la plenitud de la revelaci\u00f3n. Es inmutable, irrevocable (cf Exo 31:16; Deu 19:13, y el noveno art\u00ed\u00adculo de fe de Maim\u00f3nides); incluso preexistente a la creaci\u00f3n (cf G\u00e9n Rab. 1,1). Las otras dos partes de la Escritura (cf pr\u00f3logo al Si), es decir, Nebi&#8217;im (profetas, divididos en anteriores: Jos, Jue, 1 y 2Sam, 1 y 2Re; y posteriores: Is, Jer, Ez y los doce menores) y Ketubim (hagi\u00f3grafos: Sal, Prov, Job, Cant, Rut, Lam, Qo, Est, Dan [no incluido en los profetas], Esd, Neh, 1 y 2Cr\u00f3n), aunque son tambi\u00e9n sagradas e inspiradas, est\u00e1n dotadas de una autoridad mucho menor, hasta el punto de que el Talmud las considera como \u00abpalabras de la tradici\u00f3n\u00bb (dibr\u00e9 qabbalah: cf B. Ros Has. 7a.19a; B. B. Qam. 2b; Sanh. 99b; B. Nid. 23a; etc.). Estos libros se presentan como invitaciones a volver a la t\u00f3rah para poder captar toda su riqueza: \u00abSi Israel hubiera sido digno (de la t\u00f3rah), la revelaci\u00f3n contenida en los profetas y en los hagi\u00f3grafos habr\u00ed\u00ada sido in\u00fatil\u00bb (Qo Rab. 1,13). Todo lo que se ense\u00f1\u00f3 a los profetas hab\u00ed\u00ada sido dicho ya en el Sina\u00ed\u00ad (cf Tanh. Jetro 11). Para la tradici\u00f3n rab\u00ed\u00adnica, los dem\u00e1s libros se presentan como las primeras formas de interpretaci\u00f3n de la t\u00f3rah mediante la intervenci\u00f3n del \u00abesp\u00ed\u00adritu santo\u00bb (be-ruah ha-g\u00f3des). Por consiguiente, privilegiar el universalismo prof\u00e9tico, el impulso l\u00ed\u00adrico de los salmos o cualquier otro elemento b\u00ed\u00adblico a costa de las p\u00e1ginas a veces duras de la t\u00f3rah es se\u00f1al de que no se ha comprendido el juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>El Sefer t\u00f3rah se convierte plenamente en lugar en donde habita la divina presencia, no cuando se la encierra, sino cuando es proclamada. La Escritura suele llamarse significativamente Miqra&#8217;, es decir, lectura en voz alta (el otro nombre que se le da habitualmente, Tanak, se\u00f1ala las iniciales de sus tres partes). No es casual que, al lado del &#8216;ar\u00f3n, el otro lugar destacado del aula sinagogal sea el p\u00falpito (bimah o tebah), esto es, el lugar donde se proclama la palabra. Pero hay algo todav\u00ed\u00ada m\u00e1s importante. En cualquier espacio, habitaci\u00f3n o de otro tipo, se pueden realizar funciones sinagogales s\u00f3lo si, aparte del lugar donde est\u00e1 colocado el Sefer y el de su proclamaci\u00f3n, se da la presencia viva de la asamblea que proclama y escucha, representada por el minian (cf M. Meg. 4,3), constituido por un m\u00ed\u00adnimo de diez hombres adultos (n\u00famero que, seg\u00fan la tradici\u00f3n mosaica, representa el grupo m\u00e1s peque\u00f1o del pueblo: cf Deu 1:15; M. Sanh. 1,16; B. Meg. 23b).<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00absinagoga\u00bb se deriva precisamente del t\u00e9rmino `edah (asamblea), que los LXX tradujeron por synagogh\u00e9. La proclamaci\u00f3n de la palabra en la sinagoga es una pr\u00e1ctica muy antigua, atestiguada expresamente en el NT (cf Luc 4:16; Heb 13:14; Heb 15:21): Con esta finalidad se dividi\u00f3 la t\u00f3rah en tantas secciones (parasah, pl., paras\u00f3t) como son los s\u00e1bados para proclamarla (seg\u00fan el antiguo uso palestino, en un ciclo trienal; y seg\u00fan el uso babilonio -que prevaleci\u00f3 universalmente-, en un ciclo anual: cf B. Meg. 29b). Tras esa lectura viene otra sacada de los profetas (haftarah; pl., haftar\u00f3t; cf la lectura del rollo de Is realizada por Jes\u00fas en la sinagoga de Nazaret: Luc 4:4-19; cf tambi\u00e9n Heb 13:15), elegida a veces en armon\u00ed\u00ada con los textos de la t\u00f3rah (cf M. Meg. 4,3,9; B. Meg. 29b).<\/p>\n<p>La proclamaci\u00f3n del texto sagrado en la asamblea es, ya desde la \u00e9poca m\u00e1s remota (siglo v a.C.; cf Neh 8) un elemento peculiar de Israel, que tambi\u00e9n en esto se revela primog\u00e9nito entre muchos hijos (cristianismo, islam). La proclamaci\u00f3n semanal de la t\u00f3rah puede verse como un aut\u00e9ntico acto de renovaci\u00f3n de la alianza sina\u00ed\u00adtica entre Dios y su pueblo. En este esp\u00ed\u00adritu puede verse tambi\u00e9n cierta analog\u00ed\u00ada entre la lectura sinagogal de las parasot de la t\u00f3rah y la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada cristiana, representando la una y la otra el memorial de la estipulaci\u00f3n original de la alianza, que tuvo lugar, respectivamente, en el Sina\u00ed\u00ad y en el curso de la \u00faltima cena. En la acci\u00f3n sinagogal la \u00abliturgia de la palabra\u00bb tiene ya tambi\u00e9n en s\u00ed\u00ad un valor sacramental, memorial. La t\u00f3rah es sefer ha-berit, \u00ablibro de la alianza\u00bb (Exo 24:7), incluso porque a trav\u00e9s de ella se renueva continuamente la alianza. Este es el sentido profundo de la antigua tradici\u00f3n, que (l\u00f3gicamente, de una forma inaceptable desde el punto de vista hist\u00f3rico) hace remontarse a Mois\u00e9s la lectura semanal de la t\u00f3rah (cf P. Meg. 751; Tg. Ps.-J. a Exo 18:20; Midras Gad. Ex 408, y probablemente, Heb 15:21). Proclamar la t\u00f3rah significa efectivamente volver a aceptar el significado global del acontecimiento irrepetible que tuvo lugar en el Sina\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>La experiencia que suele considerarse como el comienzo \u00aboficial\u00bb del juda\u00ed\u00adsmo y de la liturgia sinagogal, es decir, la lectura p\u00fablica de la t\u00f3rah por parte de Esdras, el \u00abhombre del libro\u00bb (sefer, traducido de ordinario, pero con poco acierto, por \u00abescriba\u00bb: cf Esd 7:6), est\u00e1 situada por completo bajo el signo de la nueva aceptaci\u00f3n del yugo de la t\u00f3rah, del retorno al \u00abd\u00ed\u00ada santo\u00bb (y\u00f3m qados) en el que se estipul\u00f3 la alianza. Esdras \u00ababri\u00f3 el libro a la vista de todo el pueblo&#8230; y, al abrirlo, todo el pueblo se puso de pie. Esdras bendijo al Se\u00f1or, el gran Dios, y todo el pueblo, con las manos levantadas, respondi\u00f3: `Am\u00e9n, am\u00e9n&#8217;, al tiempo que se inclinaban y adoraban al Se\u00f1or rostro en tierra\u00bb (Neh 8:5). Las modalidades de expresi\u00f3n, empezando por las resonancias casi teof\u00e1nicas y por el enf\u00e1tico \u00abtodo el pueblo\u00bb (k\u00f3l ha`am), tienden a indicar la existencia de una estrecha analog\u00ed\u00ada entre aquella lectura y el d\u00ed\u00ada en que se pact\u00f3 la alianza del Sina\u00ed\u00ad (cf Exo 24:3; Exo 34:10).<\/p>\n<p>La palabra es proclamada particularmente el s\u00e1bado. Seg\u00fan una interpretaci\u00f3n talm\u00fadica (B. Sabb. 49b), el s\u00e1bado est\u00e1n prohibidas todas las acciones necesarias para la construcci\u00f3n del tabern\u00e1culo en el desierto. El s\u00e1bado se convierte as\u00ed\u00ad en el nuevo santuario, ligado no ya al espacio, sino al tiempo (cf J.A. Heschel, II sabato, 46); y es bastante significativo que su santidad vaya unida desde antiguo a la proclamaci\u00f3n de la palabra. Si pensamos adem\u00e1s, por un lado, que el s\u00e1bado es tambi\u00e9n memorial de la liberaci\u00f3n pascual (cf Deu 5:15) y, por otro, que el don (mattan) de la t\u00f3rah se recuerda de modo especial\u00ed\u00adsimo en la fiesta de Sabu`\u00f3t (semanas), con toda raz\u00f3n \u00abpodr\u00ed\u00ada representarse lit\u00fargicamente el acceso hebreo a la Escritura como el paso de Pesah (pascua) a Sabu`\u00f3t (pentecost\u00e9s), que celebra y actualiza el movimiento hist\u00f3rico desde Egipto hasta el Sina\u00ed\u00ad\u00bb (P. de Benedetti, Bibbia e Ebraismo, 8).<\/p>\n<p>III. \u00abT\u00ed\u201cRAH\u00bb Y PRAXIS. La ra\u00ed\u00adz hebrea del t\u00e9rmino t\u00f3rah es yrh, \u00abse\u00f1alar\u00bb, \u00abense\u00f1ar\u00bb (la misma que da origen a m\u00f3reh, \u00abmaestro\u00bb); por tanto, deber\u00ed\u00ada traducirse con t\u00e9rminos como \u00abense\u00f1anza\u00bb, \u00abdoctrina\u00bb (sentido que se ha conservado en el arameo &#8216;oraita), m\u00e1s bien que con \u00abley\u00bb (derivada de la decisi\u00f3n de los LXX de traducir t\u00f3rah por nomos). Declarar inadecuado el t\u00e9rmino \u00abley\u00bb para traducir t\u00f3rah, si por un lado pone de relieve que en la t\u00f3rah no s\u00f3lo hay preceptos, sino tambi\u00e9n narraci\u00f3n, por otro no quiere ni muchos menos considerar marginal la dimensi\u00f3n de los mandamientos, de los preceptos (miswah; pl., misw\u00f3t, de la ra\u00ed\u00adz swh, \u00abmandar\u00bb). Traducirla por \u00abense\u00f1anza\u00bb aclarar\u00ed\u00ada entonces la paradoja aparente de encontrarse ante un corpus de preceptos inmutable, pero no r\u00ed\u00adgido ni esclerotizado; en efecto, se trata de un corpus, por as\u00ed\u00ad decirlo, vitalmente inmutable.<\/p>\n<p>PALABRA\/HOY: \u00abA los tres meses de la salida de Egipto, en este d\u00ed\u00ada (ha-y\u00f3m ha-zeh), los israelitas llegaron al desierto del Sina\u00ed\u00ad\u00bb(Exo 19:1). \u00bfPor qu\u00e9 \u00abeste\u00bb y no \u00abaquel\u00bb? Porque el d\u00ed\u00ada en que se da la t\u00f3rah no puede convertirse en algo pasado: \u00abLa t\u00f3rah es como si se diera hoy\u00bb (Tanh., ed. Buber,Exo 11:76; cf Sifre a Deu 11:13; B. Ber. 63b; Rasi a Exo 19:1 y a Deu 11:13 y 26,16). La proclamaci\u00f3n est\u00e1 siempre orientada a la ejecuci\u00f3n, la cual, por su misma naturaleza, va siempre ligada al hoy, al aqu\u00ed\u00ad y al ahora. Tambi\u00e9n la ejecuci\u00f3n de los preceptos, que para la tradici\u00f3n hebrea es la \u00fanica forma de acogerlos plenamente como revelaci\u00f3n -ya que el \u00abhacer\u00bb precede al mismo \u00abescuchar\u00bb (\u00abHaremos y escucharemos todo lo que ha dicho el Se\u00f1or\u00bb: Exo 24:7)-, es lectura, interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Tambi\u00e9n los preceptos, a trav\u00e9s de su ejecuci\u00f3n, se convierten en memorial del acontecimiento \u00fanico que constituy\u00f3 a Israel como pueblo (cf Deu 27:9). Un ejemplo significativo entre otros muchos es en este sentido el precepto de las franjas (sisit) -que se han de poner en la extremidad del vestido (cf N\u00fam 15:37-41) y que llev\u00f3 tambi\u00e9n Jes\u00fas (cf Mat 9:20; Mat 14:36; Mar 6:56; Luc 8:44)-, las cuales representan s\u00f3lo una invitaci\u00f3n a recordar y a poner en pr\u00e1ctica todos los dem\u00e1s preceptos, a santificarse, a volver el coraz\u00f3n hacia Dios, que hizo salir a su propio pueblo de Egipto para poder ser su Dios (cf N\u00fam 15:41).<\/p>\n<p>El acontecimiento de liberaci\u00f3n realizado por el brazo de Dios, que se nos recuerda al comienzo del dec\u00e1logo (cf Exo 20:2; Deu 5:6), fundamenta de forma heter\u00f3noma la validez de los preceptos. Los mandamientos asumen realmente su valor de actos de santificaci\u00f3n s\u00f3lo en virtud de la libre voluntad divina, no en virtud de su valor intr\u00ed\u00adnseco, del que pueden estar incluso totalmente desprovistos, como cuando se prohibe cocer el cabrito en la leche de su madre: Exo 23:19; Exo 34:26; Deu 14:21 (cf Pesiq. Rab, Kah. 40a-b; Dt Rab. 6,2). Precisamente por esta heteronom\u00ed\u00ada la puesta en pr\u00e1ctica del precepto se convierte en memorial de la obra de Dios, lectura e interpretaci\u00f3n del texto sagrado.<\/p>\n<p>La ejecuci\u00f3n al pie de la letra convertida en interpretaci\u00f3n profunda (y en ciertos aspectos transfigurante) del texto se manifiesta, por ejemplo, en la invenci\u00f3n de objetos-s\u00ed\u00admbolo, como los tefillin (filacterias), que se atan en la frente y en el brazo izquierdo durante la oraci\u00f3n de los d\u00ed\u00adas feriales (cf Exo 13:9.19; Deu 6:8; Deu 11:18), o las mezuz\u00f3t, cajitas puestas junto a los postes de las puertas (cf Deu 6:9; Deu 11:20), o tambi\u00e9n los rizos (pe \u00f3t) que se dejan caer por las sienes (cf Lev 19:27; Lev 21:5). Son signos que interpretan la Escritura en la dimensi\u00f3n de la praxis, y que han sido desde siempre testimonios fieles de la palabra.<\/p>\n<p>1. LA \u00abHALAKAH\u00bb COMO CODIFICACI\u00ed\u201cN DE LA NORMA. La profesi\u00f3n de la unidad de Dios en Israel se conf\u00ed\u00ada no ya a profesiones dogm\u00e1ticas de fe, sino a la fidelidad concreta a la palabra que proviene de \u00e9l, y que por eso mismo hay que ir transmitiendo de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. La profesi\u00f3n m\u00e1s antigua y profunda de fe jud\u00ed\u00ada, el lema (\u00abescucha\u00bb: cf Deu 6:4ss; Mar 12:3), se resuelve por completo en una invitaci\u00f3n a escuchar la palabra de Dios y a comunicarla. A trav\u00e9s de la transmisi\u00f3n, del estudio y de la pr\u00e1ctica es como la palabra sigue siendo v\u00e1lida y se presenta como si fuese pronunciada en este d\u00ed\u00ada. Israel pudo atribuir a la palabra semejante capacidad de presencia confi\u00e1ndose a dos dimensiones fundamentales: la halakah (la v\u00ed\u00ada normativa) y la haggadah (la narraci\u00f3n homil\u00e9tica). Se las puede entender incluso como \u00abel contenido de la literatura rab\u00ed\u00adnica\u00bb, mientras que la Misnah y el midras \u00abdescriben el m\u00e9todo y la forma de aquella literatura\u00bb (cf J. Bowker, The Targums and Rabbinic Literature, 40).<\/p>\n<p>Por halakah se entiende la ense\u00f1anza que hay que seguir, la regla y el estatuto que han de guiar, la norma que determina la ejecuci\u00f3n de los preceptos. Este t\u00e9rmino se deriva de la ra\u00ed\u00adz hlk, que tiene el sentido de \u00abandar\u00bb, \u00abcaminar\u00bb, \u00abseguir\u00bb: \u00abDichosos aquellos cuya conducta (derek, \u00abcamino\u00bb) es intachable, los que caminan (haholkim) en la ley (t\u00f3rah) del Se\u00f1or\u00bb (Sal 119:1). Para usar una antigua expresi\u00f3n (mirada tambi\u00e9n con agrado por los primeros escritores cristianos), la halakah representa el \u00abcamino de la vida\u00bb (derek ha-hayyim: Jer 21:8; cf Deu 30:15; Sir 15:7; Mat 7:14; Didaj\u00e9 1,1); en efecto, los preceptos se le dieron a Israel \u00abpara que el que los cumpla encuentre la vida en ellos\u00bb (Lev 18:5; cf B. Sanh. 74a; Tos. Sab. 16). Sin embargo, como veremos, hay algo muy peculiar que distingue a la halakah rab\u00ed\u00adnica de la enumeraci\u00f3n de obras santas y vivificantes tal como aparece en la Didaj\u00e9 o en la parte paren\u00e9tica de las cartas paulinas. Ante todo hay que considerar su car\u00e1cter m\u00e1s extenso. En ella aparecen no s\u00f3lo reglas morales, sino tambi\u00e9n, con igual t\u00ed\u00adtulo, reglas rituales, civiles, jur\u00ed\u00addicas, alimenticias, etc. (lo cual la acerca m\u00e1s bien a la shari`a -\u00abcamino recto\u00bb, \u00abcamino batido\u00bb- isl\u00e1mica). Ella representa el \u00abcamino de la vida\u00bb en la aceptaci\u00f3n totalmente propia de que no se le escapa ning\u00fan aspecto del vivir, de que bajo su fuerza santificante caen todos los elementos de la vida humana.<\/p>\n<p>Otra dimensi\u00f3n propia de la halakah es que, a pesar de ser divina en su origen, en su desarrollo est\u00e1 confiada a las manos del hombre, seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu bilateral de la alianza, tan presente a Dios y al pueblo de Israel. Para comprender esto conviene preguntarse de qu\u00e9 manera un comportamiento puede hacerse hal\u00e1kico. Hay cuatro modos principales: cuando se trata de un comportamiento ya antiguo y basado en el minhag (\u00abcostumbre\u00bb: cf M. B. Mes. 7,1); cuando est\u00e1 garantizado por autoridades reconocidas (dibr\u00e9 soferim, \u00abpalabras de los escribas\u00bb); cuando est\u00e1 apoyado en una prueba escrita adecuada, y, finalmente, cuando es votado por mayor\u00ed\u00ada en una asamblea competente (sanedr\u00ed\u00adn o academia rab\u00ed\u00adnica: cf B. B. Mes. 59b; B. Sanh. 3b; B. Hul. 1la). A prop\u00f3sito de este \u00faltimo punto, un pasaje talm\u00fadico narra que R. Eliezer ben Hircanus (finales del siglo I d.C.) no logr\u00f3 que prevaleciera su punto de vista, a pesar de tener en favor del mismo milagros asombrosos y hasta la aprobaci\u00f3n de una voz celestial (bgt q\u00f3l, lit. \u00abhija de una voz\u00bb), puesto que la mayor parte de los doctores opinaban en contra: \u00abLa t\u00f3rah se nos dio en el Sina\u00ed\u00ad. No hay que dar peso a las voces celestiales\u00bb. En efecto, la t\u00f3rah dice: \u00abDeb\u00e9is decidir por mayor\u00ed\u00ada\u00bb, seg\u00fan una interpretaci\u00f3n rab\u00ed\u00adnica de Exo 23:2 (B. B. Mes. 59b). No existen ya m\u00e1s voces del cielo que modifiquen la t\u00f3rah sina\u00ed\u00adtica, guardada y practicada en la tierra por los hijos de Israel (\u00abel mandamiento que hoy te doy&#8230; no est\u00e1 en el cielo\u00bb, Deu 30:2); desde entonces, la ley (que habla el lenguaje de los hombres, cf B. B. Mes. 31b) se confi\u00f3 a manos humanas, que han de sacar de all\u00ed\u00ad las normas de comportamiento y de santificaci\u00f3n para todas las circunstancias de la vida.<\/p>\n<p>Transmisi\u00f3n, estudio, debate, decisi\u00f3n, ejecuci\u00f3n son los t\u00e9rminos de referencia esenciales y peculiares para comprender la halakah. La \u00abcadena de la transmisi\u00f3n\u00bb (salselet haqabbalah) es la garant\u00ed\u00ada permanente de la posibilidad de continuar aliment\u00e1ndose en la fuente de la revelaci\u00f3n: \u00abMois\u00e9s recibi\u00f3 la t\u00f3rah en el Sina\u00ed\u00ad y se la transmiti\u00f3 a Josu\u00e9, y Josu\u00e9 a los ancianos, y los ancianos a los profetas, y los profetas la transmitieron a los hombres de la gran asamblea (interpretada por la tradici\u00f3n rab\u00ed\u00adnica como un \u00f3rgano deliberativo que comenz\u00f3 en la \u00e9poca de Esdras)\u00bb (&#8216;Ab\u00f3t 1,1; esta misma terminolog\u00ed\u00ada aparece en Pablo, cf 1Co 11:23; 1Co 15:3).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se entiende exactamente por transmisi\u00f3n de la t\u00f3rah? No se trata s\u00f3lo del texto escrito, sino tambi\u00e9n -desde la \u00e9poca de Esdras- de una abundante serie de interpretaciones dirigidas a salvaguardar los preceptos, especific\u00e1ndolos y extendi\u00e9ndolos, y a erigir -como se expresa la tradici\u00f3n- un seto (seyag) en torno a la t\u00f3rah (&#8216;Ab\u00f3t 1,2). Por ejemplo, la mencionada prohibici\u00f3n de cocer el cabrito en la leche materna (cf Exo 23:19; Exo 34:26; Deu 14:21) se convierte, en virtud de ese seto erigido a su alrededor por generaciones y generaciones de doctores, en la prohibici\u00f3n de toda forma de contaminaci\u00f3n entre la carne y los productos l\u00e1cteos, norma que sigue todav\u00ed\u00ada en vigor en la cocina kaser (ritualmente pura). Los 613 preceptos de la t\u00f3rah representan la totalidad: tal es el valor que se da a su divisi\u00f3n en 365 preceptos negativos (uno para cada d\u00ed\u00ada del a\u00f1o) y los 248 positivos (en correspondencia con el n\u00famero de miembros del cuerpo humano: cf B.Mak.23b). Sin embargo, para llegar a ser realmente modelo \u00fanico y significativo para todas las circunstancias de la vida, la t\u00f3rah no s\u00f3lo ha de ser estudiada y meditada, sino tambi\u00e9n \u00abdilatada\u00bb, es decir, aplicada, a trav\u00e9s de la interpretaci\u00f3n, a las circunstancias continuamente cambiantes de la vida.<\/p>\n<p>No por esto se abandona la convicci\u00f3n de que la t\u00f3rah ha sido revelada en su integridad y que nada de ella \u00abse qued\u00f3 en el cielo\u00bb (cf la interpretaci\u00f3n de Deu 30:12 que se da en Dt Rab. 8,6); en efecto, se considera que en ella est\u00e1n contenidas en germen todas sus interpretaciones posteriores, perpetuamente ligadas a su origen por una especie de cord\u00f3n umbilical (y es precisamente en este deshilvanarse de la palabra donde encontraremos algunas de las formas t\u00ed\u00adpicas de la literatura rab\u00ed\u00adnica, el midras y la codificaci\u00f3n de la t\u00f3rah oral realizada por la Misnah).<\/p>\n<p>Un primer grupo de interpretaciones -como ya hemos tenido ocasi\u00f3n de decir- se encuentra dentro de la misma Escritura, y est\u00e1 representado por los profetas y los hagi\u00f3grafos. Precisamente en este sentido hay que entender los pasajes seg\u00fan los cuales \u00ablos profetas y los hagi\u00f3grafos son la t\u00f3rah\u00bb (Tanh., ed. Buber, 10a; 124a-b; Midras\u00bb a los Sal 78:1, Sal 78:172b); lo son en cuanto que, como \u00abpalabras de la tradici\u00f3n\u00bb, interpretan autorizada e inesperadamente el texto, haci\u00e9ndose as\u00ed\u00ad momentos de un mismo proceso de revelaci\u00f3n, y por eso mismo modelos de interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. EL \u00abMIDRAS\u00bb HAL\u00ed\u0081KICO COMO EXPLICACI\u00ed\u201cN DE LA \u00abT\u00ed\u201cRAH\u00bb. Otro grupo de \u00abinterpretaciones\u00bb de la t\u00f3rah es el que forma el midras (s\u00f3lo en un segundo momento habr\u00e1 midras\u00ed\u00adm dedicados tambi\u00e9n a otras partes de la Escritura). El midras (de la ra\u00ed\u00adz drs, \u00abbuscar\u00bb) se deriva de la incansable actividad de investigaci\u00f3n y de an\u00e1lisis del texto revelado que llev\u00f3 a cabo el pueblo primog\u00e9nito de Dios. Este t\u00e9rmino, en su conjunto, indica la tradicional t hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica, cuyos primeros ejemplos se encuentran, como hemos indicado, dentro de la misma Miqra&#8217;. En efecto, si el sustantivo midras s\u00f3lo aparece dos veces en la Biblia (2Cr 13:22; 2Cr 24:27) para referirse a fuentes del cronista que nosotros no podemos precisar, sus formas verbales son de uso bastante frecuente, tanto para referirse a la b\u00fasqueda de Dios en el culto y en la oraci\u00f3n (cf Deu 2:5; Am\u00f3 5:4; Sal 34:5; Sal 69:33; Sal 105:2; 2Cr 1:5; etc.), como para referirse a la investigaci\u00f3n sobre la Escritura, uso \u00e9ste que es cada vez m\u00e1s frecuente despu\u00e9s del destierro (cf Isa 34:16; Sal 119; 45; 94; 1Cr 28:8, etc.). En la Escritura aparecen tambi\u00e9n las primeras figuras del darsan, investigador y escudri\u00f1ador de los textos sagrados: Esdras (Esd 7:10) o Ben Sir\u00e1 (cf Sir 24:22-24; pero el Si es un texto deuterocan\u00f3nico). El darsan, int\u00e9rprete de la Escritura y ante todo de la t\u00f3rah (figura que existe tambi\u00e9n en Qumr\u00e1n, cf 1QS 6,6-7; CD 6,7 y 7,18), act\u00faa normalmente en dos ambientes fundamentales: en la sinagoga como \u00abpredicador\u00bb (cuando, especialmente de modo hagg\u00e1dico, comenta las paras\u00f3t y las haftar\u00f3t) y en el bet ha-midras (que suele traducirse \u00abcasa de estudio\u00bb, pero que ser\u00ed\u00ada mejor traducir como \u00abcasa de investigaci\u00f3n, de explicaci\u00f3n\u00bb; el t\u00e9rmino aparece por primera vez en Sir 51:23, traducido por los LXX con oikospaide\u00ed\u00adas). En el bet ha-midras el maestro y los alumnos se dedicaban a discernir las Escrituras, prestando sobre todo atenci\u00f3n a la dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica del acto y de las condiciones que pod\u00ed\u00adan hacerlo santificante y f\u00e1cil de recordar. Esta actividad de estudio y de interpretaci\u00f3n fue considerada tan importante que, seg\u00fan ciertas posiciones tradicionales, la santidad del bet ha-midras era superior a la de la misma sinagoga.<\/p>\n<p>En la literatura rab\u00ed\u00adnica el t\u00e9rmino midras indica ante todo una explicaci\u00f3n de la Escritura (cf P. Yoma 40c; B. Qidd. 49a-b; G\u00e9n Rab. 42,1; etc.). A diferencia de la ex\u00e9gesis literal (llamada posteriormente, a partir de Rassi, siglo xi, pesat), el midras va en busca del esp\u00ed\u00adritu de las Escrituras, intentando mantenerlas, dentro de la variaci\u00f3n continua de las circunstancias, como punto de referencia permanente (cf B. Yoma 69b). Por eso el midras es peculiar de Israel, precisamente por la fe en una revelaci\u00f3n confiada a unos textos sagrados inmutables, pero que tienen que seguir hablando en diversas circunstancias. \u00abMientras haya un pueblo de Dios que considere la Biblia como palabra viva de Dios, siempre habr\u00e1 midras, aunque cambien el nombre\u00bb (R. Bloch, DBS V, 1266). Tampoco en este caso la unicidad de Israel se distingue de su primogenitura.<\/p>\n<p>Precisamente en virtud de esta adhesi\u00f3n al texto, la hermen\u00e9utica propia del midras, incluso cuando se orienta hacia el acto, hacia la ejecuci\u00f3n de los preceptos, se inscribe por completo en el mundo de la palabra. El Talmud indica la obra de dilataci\u00f3n fiel que realiza el darsan comparando, sobre la base de un pasaje de Jer (23,29), la ex\u00e9gesis con la obra del martillo que golpea la roca haciendo saltar de ella un mont\u00f3n de chispas (B. Sabb. 88b). La ex\u00e9gesis comienza siempre relacionando el pasaje que se comenta con otros trozos del texto revelado (la Escritura comentada por la Escritura), no a partir de una especie de proceso l\u00f3gico de tipo inductivo o deductivo, sino sobre una analog\u00ed\u00ada puramente ling\u00fc\u00ed\u00adstica. Las reglas hermen\u00e9uticas codificadas (midd\u00f3t) gravitan todas ellas sobre el mundo de la palabra, relacionando los t\u00e9rminos sobre la base del sonido, de la ra\u00ed\u00adz com\u00fan, de la simple igualdad verbal (disposici\u00f3n igual -gezerah sawah- de R. Hillel), o bien considerando las letras de una palabra como n\u00facleo productiva de otras palabras (notariqon, acr\u00f3stico), o bien seg\u00fan otras reglas por el estilo (32 en la codificaci\u00f3n m\u00e1s amplia y tard\u00ed\u00ada de R. Eliezer, finales del siglo 11 d.C.).<\/p>\n<p>El estudio y el an\u00e1lisis de la t\u00f3rah tiene fundamentalmente dos objetivos: el desarrollo de la halakah y la ex\u00e9gesis homil\u00e9tica. La primera, que afecta a la parte normativa de la t\u00f3rah, se desarrolla sobre todo en las \u00abcasas de estudio\u00bb, y la segunda sobre todo en la actividad homil\u00e9tica sinagogal (cf Mat 13:54). As\u00ed\u00ad se produjeron dos tipos de midrasim: el midrai hal\u00e1kico y el midr\u00e1s hagg\u00e1dico (sobre el que volveremos a continuaci\u00f3n). Gradualmente se lleg\u00f3 a una codificaci\u00f3n escrita de toda esta infatigable actividad interpretativa del texto revelado. Surgieron as\u00ed\u00ad varios grupos de midrasim, los m\u00e1s antiguos de los cuales (que se remontan en su redacci\u00f3n actual a los siglos II-III d.C.) son eminentemente de car\u00e1cter hal\u00e1kico. Los principales son la Mekilta (lit. \u00abmedida\u00bb, siglo II d.C.) de R. Isma`el sobre la parte preceptiva del Ex (que contiene adem\u00e1s abundante material hagg\u00e1dico); las Sifre (\u00ablos libros\u00bb) sobre N\u00fam y Dt, elaborados por la escuela de R. Isma`el, y la Sifra (\u00abel libro\u00bb) sobre Lev, perteneciente a la escuela de R. `Agibah.<\/p>\n<p>ESCRITURA\/TRADICION: 3. LA \u00abT\u00ed\u201cRAH\u00bb ORAL. El proceso de especificaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de la \u00fanica e inmutable t\u00f3rah, junto a la actividad de investigaci\u00f3n del texto escrito, se manifest\u00f3 de otra forma fundamental. Adem\u00e1s de la t\u00f3rah escrita (t\u00f3rah se-bi-ketab) existe la t\u00f3rah oral (t\u00f3rah se-be-`al peh). Para la tradici\u00f3n rab\u00ed\u00adnica se trata de dos aspectos de una \u00fanica revelaci\u00f3n y se\u00f1alan, desde diversos puntos de vista, el momento m\u00e1s alto de vinculaci\u00f3n entre las interpretaciones y su origen. La posici\u00f3n tradicional est\u00e1 expresada con gran claridad por el comentador medieval R. Yonah ben Abraham (siglo xiii): \u00abEst\u00e1 escrito: `Te dar\u00e9 dos tablas de piedra, la t\u00f3rah y la miswah&#8217; (Exo 24:12); la t\u00f3rah se refiere a la t\u00f3rah escrita, la miswah se refiere a la t\u00f3rah oral. Por eso todos los mandamientos se le dieron a Mois\u00e9s en el Sina\u00ed\u00ad con su interpretaci\u00f3n: lo que est\u00e1 escrito se llama t\u00f3rah escrita; la interpretaci\u00f3n (que la acompa\u00f1a) se llama t\u00f3rah oral\u00bb, as\u00ed\u00ad que s\u00f3lo gracias a esta \u00faltima \u00abpodemos conocer el verdadero significado de la t\u00f3rah escrita\u00bb (Sime&#8217;on ben Zemah Duran, siglos xiv-xv).<\/p>\n<p>La t\u00f3rah se-be-`al peh, al principio, no es m\u00e1s que la primera interpretaci\u00f3n indispensable de la t\u00f3rah escrita (K. Hruby, DSAM VIII,1529). Si desde el punto de vista de la dignidad, la t\u00f3rah escrita es superior a la oral, desde el punto de vista de la aplicaci\u00f3n cotidiana hay que seguir m\u00e1s bien los dict\u00e1menes de esta \u00faltima (cf M. Soferim 15,6), debido a su capacidad de ser transmitida, discutida, renovada, enriquecida, hasta el punto de hacer posible partir directamente de las interpretaciones y no de una referencia expl\u00ed\u00adcita a un vers\u00ed\u00adculo de la Escritura (lo cual constituye una de las diferencias formales entre el midras y la Misnah). En efecto, si la t\u00f3rah escrita contiene el kelal (principio general), la oral contiene el peral (detalle).<\/p>\n<p>Pero el t\u00e9rmino \u00abenriquecimiento\u00bb debe entenderse en una acepci\u00f3n muy especial. Aunque todo, absolutamente todo, ha sido revelado (cf B. Ber. 5a), seg\u00fan la opini\u00f3n de los maestros la t\u00f3rah se-be`al peh no se ha conservado en su integridad y pureza original. Sin embargo, justamente esta aparente fragilidad la hace indispensable para quien desee caminar diariamente por la senda de la t\u00f3rah. En efecto, es precisamente esta transmisi\u00f3n no autom\u00e1tica, esta integridad no asegurada de forma definitiva, la que mantiene abierta la t\u00f3rah oral, la que hace que necesite una continua renovaci\u00f3n y la que capacita al que se conf\u00ed\u00ada a ella para devanar la inagotable madeja de la palabra, sacando fuera -lo mismo que el escriba del evangelio instruido en el reino- cosas nuevas y cosas viejas (cf Mat 13:52). Por eso se llega a decir: m\u00e1s que a las palabras de la t\u00f3rah escrita hay que dar o\u00ed\u00addos a las de los soferim (cf N\u00fam Rab. 14,4); no ya por su dignidad (infinitamente menor), sino en virtud de su capacidad de hacer penetrar en el d\u00ed\u00ada de hoy aquellas antiguas palabras inagotables.<\/p>\n<p>a) La \u00abMisnah\u00bb. La t\u00f3rah oral (interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica de la escrita) fue considerada por Israel como su herencia particular\u00ed\u00adsima, que lo distingue y lo santifica (el t\u00e9rmino qad\u00f3s, santo, en su sentido original quiere decir distinguir, separar) respecto a las naciones (cf Ex Rab. 14,10; Tanh., ed. Buber, 5b; N\u00fam Rab. 14,10; Pesiq. R. 14b; etc.), haci\u00e9ndose as\u00ed\u00ad sede primaria del pacto (cf B. Git. 60b; no se puede negar que, a partir de los primeros siglos de nuestra era, hay en ello una referencia pol\u00e9mica a la pretensi\u00f3n cristiana de poseer la interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica de la t\u00f3rah). Probablemente por este motivo hubo una fuerte resistencia a poner por escrito la t\u00f3rah oral; sin embargo, al final, cuando la presi\u00f3n de los acontecimientos (el fracaso de las rebeliones del 70 y del 135 d.C.) puso en peligro el mantenimiento de este precios\u00ed\u00adsimo patrimonio, se decidi\u00f3 que era mejor transgredir la t\u00f3rah que olvidarla (cf B. Tem. 14b; Ghit. 60b). As\u00ed\u00ad es como se form\u00f3 la Misnah.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino misnah se deriva de la ra\u00ed\u00adz snh (de donde se deriva tambi\u00e9n la palabra sanah, a\u00f1o), que significa repetir y tambi\u00e9n estudiar algo oralmente. Tiene varios significados vinculados entre s\u00ed\u00ad, para indicar bien el contenido de la tradici\u00f3n oral tal como se desarroll\u00f3 hasta finales del siglo II d.C., o bien el conjunto de las ense\u00f1anzas de los diversos doctores que actuaron hasta aquella \u00e9poca, llamados tanna&#8217;im (del arameo teni, tena&#8217;, transmitir oralmente, estudiar, ense\u00f1ar), o bien -y es \u00e9ste el significado m\u00e1s com\u00fan- la codificaci\u00f3n de todo el material precedente realizada por R. Yehudah ha-Nasi, siglos II-III d.C. (aunque exist\u00ed\u00adan redacciones orales anteriores: una de R. Meir, otra de R. `Agibah y quiz\u00e1 otra anterior, de los tiempos de R. Hillel y R. Sammay, siglo 1 a.C.). La Misnah est\u00e1 escrita en hebreo y se subdivide en seis \u00ab\u00f3rdenes\u00bb (seda-rim): 1) Zera`im (semillas); 2) Mo`ed (fiestas); 3) Nasim (mujeres); 4) Neziqim (da\u00f1os); 5) Qodasim (cosas sagradas); 6) Toh\u00f3r\u00f3t (pureza, eufem\u00ed\u00adsticamente por tum \u00f3t, \u00ablo que hace ritualmente impuro\u00bb). Cada seder se divide en varios tratados (masseket) que forman un total de 63; cada tratado se divide en cap\u00ed\u00adtulos (pereq), y cada cap\u00ed\u00adtulo en secciones o p\u00e1rrafos legales.<\/p>\n<p>Es importante subrayar que esta codificaci\u00f3n no representa ni mucho menos una enciclopedia en sentido sistem\u00e1tico; es sustancialmente el resumen de una serie muy densa de decisiones de los maestros tanna\u00ed\u00adtas. Por lo dem\u00e1s, esta caracter\u00ed\u00adstica es com\u00fan a toda forma de transcripci\u00f3n de la actividad de los rabinos y de los doctores antiguos; en efecto, los t\u00e9rminos como misnah o midras (y otros como talmud y gemara, de los que luego hablaremos) se derivan todos ellos de verbos que indican la pr\u00e1ctica de la ense\u00f1anza, del estudio, de la repetici\u00f3n, etc., no ya una sistematizaci\u00f3n program\u00e1tica y reunida del saber (enciclopedia, de enkyklios paide\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>b) El \u00abTalmud\u00bb. La codificaci\u00f3n de Yehudah ha-Nasi no contiene todas las tradiciones orales elaboradas hasta entonces. La parte de la ense\u00f1anza tanna\u00ed\u00adtica no incluida en la Misnah, pero destinada a continuaci\u00f3n a ser incluida en el Talmud y en los midrasim hal\u00e1kicos, se llama Baraita (o en plural Barait\u00f3t, lit. \u00abexterno\u00bb); otra parte de la ense\u00f1anza fue recogida en el siglo iii d.C. en la Tosefta (de la ra\u00ed\u00adz ysf, a\u00f1adir), corpus destinado a permanecer aparte y desprovisto de valor can\u00f3nico.<\/p>\n<p>La Misnah fue a su vez estudiada, comentada, discutida tanto en Palestina como en el asentamiento m\u00e1s importante de la di\u00e1spora, Babilonia. Esta actividad dio lugar al Talmud (de la ra\u00ed\u00adz Imd, estudiar), constituido por el conjunto de la Misnah y de la Gemara (de la ra\u00ed\u00adz gmr, completar). Por Gemara se entiende el conjunto de las discusiones para comentar muchos tratados de la Misnah, realizado por los doctores llamados &#8216;amora&#8217;im (lit. \u00abhablantes\u00bb, \u00abint\u00e9rpretes\u00bb, de la ra\u00ed\u00adz &#8216;mr, hablar). Del Talmud existen dos versiones: una palestina y otra babil\u00f3nica. La primera, llamada Talmud Yerusalmi (\u00abTalmud de Jerusal\u00e9n\u00bb) o palestino, es fruto de la actividad de las academias de Cesarea, S\u00e9foris y Lidda, y se remonta a mediados del siglo iv o comienzos del v d.C. La Gemara (escrita en arameo occidental) discute los cuatro primeros \u00f3rdenes de la Misnah, m\u00e1s un tratado del orden sexto, con un total de 39 tratados. En la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada posterior su valor y su difusi\u00f3n fueron muy inferiores respecto a los del Talmud de Babilonia (ocho veces m\u00e1s extenso).<\/p>\n<p>El Talmud Babli (de Babilonia) es fruto de la actividad de doctores amorreos que se fueron sucediendo en las academias de Sura, Pum Beditha y Nehardea. La Gemara (escrita en arameo oriental) se extiende por 36 tratados y medio de la Misnah; qued\u00f3 sustancialmente completada a finales del siglo v d.C.; su sistematizaci\u00f3n textual definitiva se remonta, sin embargo, a los doctores llamados sabora&#8217; im (de la ra\u00ed\u00adz sbr, emitir opiniones) que actuaron en los siglos VI-VIII d.C.<\/p>\n<p>Las dimensiones proverbialmente infinitas del Talmud de Babilonia (normalmente ocupa unos 20 vol\u00famenes, con un total de unas 6.000 p\u00e1ginas) no lo convierten en una codificaci\u00f3n universal definitiva (entre otras cosas, como hemos visto, ni siquiera abarca todos los tratados de la Misnah); al contrario, su amplitud se deriva precisamente de su naturaleza no definitiva. No es una casualidad el hecho de que todo el proceso talm\u00fadico est\u00e9 puesto bajo el signo de un continuo discutir, que de buen grado pasa en pocas l\u00ed\u00adneas de un tema a otro aparentemente muy lejano del primero. De ah\u00ed\u00ad que, junto al inter\u00e9s hal\u00e1kico predominante, en las p\u00e1ginas talm\u00fadicas se encuentra abundante material hagg\u00e1dico; por eso a lo largo de los siglos el Talmud fue a su vez discutido y comentado (entre todos los dem\u00e1s, es c\u00e9lebre el comentario de Ragi).<\/p>\n<p>IV. LA \u00abT\u00ed\u201cRAH\u00bb COMO NARRACI\u00ed\u201cN. Los mandamientos no tienen validez intr\u00ed\u00adnseca; su fundamento se encuentra siempre y s\u00f3lo en la libre voluntad divina. La validez de los preceptos encuentra su origen en la voluntad del Se\u00f1or, que hizo salir a su pueblo de Egipto (cf Exo 20:2; Deu 5:6). Y es precisamente a este suceso liberador pascual al que hay que referirse cuando se habla de las \u00abinstrucciones, prescripciones y decretos\u00bb que regulan la vida del jud\u00ed\u00ado (cf Deu 6:20-21). La liberaci\u00f3n de Egipto se coloca en el origen mismo del ser jud\u00ed\u00ado; por eso hay que transmitir su relato para seguir identific\u00e1ndose con ella.<\/p>\n<p>1. LA \u00abHAGGADAH\u00bb. \u00abEse d\u00ed\u00ada contar\u00e1s (we-higgadta) a tus hijos la salida de Egipto\u00bb (Exo 13:8), se lee en el pasaje b\u00ed\u00adblico que prescribe el uso de los \u00e1cimos. Este vers\u00ed\u00adculo que ordena narrar las obras del Se\u00f1or debe considerarse como una de las matrices de la palabra haggadah (en arameo &#8216;aggadah; de la forma hifil, de la ra\u00ed\u00adz ngd, contar o anunciar, como en Isa 42:9; Isa 66:19; Sal 22:32; etc.). El t\u00e9rmino en su significado m\u00e1s amplio indica cualquier interpretaci\u00f3n escritural de car\u00e1cter no hal\u00e1kico. El proceso de formaci\u00f3n de la haggadah tiene su origen en la obra de estudio de las p\u00e1ginas de la Escritura realizada por el darsan: \u00e9l busca; la palabra de la Escritura, al responderle, expresa, cuenta (maggid) algo que va m\u00e1s all\u00e1 del significado inmediato expresado por el texto. La tradici\u00f3n, para referirse a este momento de \u00abapertura\u00bb de la palabra, emplea precisamente la locuci\u00f3n maggid hakat\u00fab (\u00abla Escritura quiere decir, indica\u00bb).<\/p>\n<p>A veces la urgencia de que responda el venerable e inmutable texto es tan grande que se llega incluso a modificarlo (es c\u00e9lebre, entre otros, el ejemplo sacado de una baraita puesta como ap\u00e9ndice a los &#8216;Ab\u00f3t 6,2: no leer har\u00fat, esculpido, sino her\u00fct, libertad: cf Exo 32:16). La antigua lucha de Jacob-Israel con Dios (cf G\u00e9n 32:23-33) se transforma en la lucha del darsan con el texto. Una urgencia semejante se puede encontrar tambi\u00e9n en Jes\u00fas cuando, haciendo un midras hagg\u00e1dico, explic\u00f3 (di\u00e9rm\u00e9neusen: Luc 24:27), cont\u00f3 y abri\u00f3 (di\u00e9noighen: Luc 24:32) la Escritura a los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas.<\/p>\n<p>La haggadah representa el estudio continuo de un texto en el que se encuentra el secreto de los propios or\u00ed\u00adgenes, y que por eso tiene que continuar acompa\u00f1ando a la vida del pueblo. Este sentido est\u00e1 muy presente en la haggadah m\u00e1s conocida de todas, la Haggadah sel Pesah (la narraci\u00f3n de pascua), es decir, el texto de la liturgia dom\u00e9stica de la cena pascual (en hebreo, seder). Encuentra sus elementos iniciales en un midras (quiz\u00e1 antiqu\u00ed\u00adsimo, siglos IV-III a.C.) a Deu 26:5-8 (cf Sifre a Dt 301). El n\u00facleo inicial fue englobado m\u00e1s tarde en la liturgia de la cena pascual, convertida en punto fuerte del proceso de identificaci\u00f3n de cada jud\u00ed\u00ado con la historia de conjunto de su pueblo: \u00abCada uno debe considerarse a s\u00ed\u00ad mismo como si hubiera salido de Egipto\u00bb. La haggadah de pascua representa as\u00ed\u00ad el lugar privilegiado del memorial (zikkar\u00f3n: cf Exo 12:14). No puede ignorarse la importancia del hecho de que los sin\u00f3pticos coloquen la instituci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada precisamente en el curso de un seder (cf Mat 26:17-19; Mar 14:12-25; Luc 22:7-20).<\/p>\n<p>Si la halakah expresa la profunda convicci\u00f3n jud\u00ed\u00ada de que no se puede mencionar el nombre de Dios y que el \u00fanico modo de conocerlo es poner en pr\u00e1ctica su palabra, la haggadah expresa la exigencia igualmente insoslayable de contemplar el rostro de Dios, de saber \u00abd\u00f3nde est\u00e1 Dios\u00bb (cf Sal 42:3-4). Dios est\u00e1 en sus mandamientos, pero tambi\u00e9n en las obras que ha realizado y en el texto y el pueblo que las narran; y son precisamente estos dos \u00faltimos los puntos de referencia de la haggadah. Ya en los profetas y en los hagi\u00f3grafos se encuentran narraciones en las que el pueblo toma conciencia de s\u00ed\u00ad mismo (tambi\u00e9n de las culpas de las que arrepentirse) confront\u00e1ndose con las grandes obras de Dios en el pasado. Encontramos un ejemplo fundamental en Neh 9:5-36, perfecto modelo de renarraci\u00f3n de sucesos b\u00ed\u00adblicos, esto es, de obras de Dios, realizada a trav\u00e9s de una reproposici\u00f3n entramada de pasajes b\u00ed\u00adblicos; pasaje tanto m\u00e1s significativo cuanto que se lo pone en continuidad con un acto lit\u00fargico de proclamaci\u00f3n de la t\u00f3rah (Neh 8:5-10; Neh 9:1-4). Una renarraci\u00f3n an\u00e1loga, m\u00e1s dram\u00e1tica y simb\u00f3lica, es la historia de la \u00abesposa infiel del Se\u00f1or\u00bb, de Ez 16. Otro gran ejemplo, entre muchos, lo constituye el Sal 78 (ejemplos parecidos se encuentran tambi\u00e9n en textos deuterocan\u00f3nicos: cf Si 44-50; Sab 10-12; 16-19).<\/p>\n<p>La haggadah pone el acento en la presencia y en el obrar de Dios; quiz\u00e1 por esto llega incluso a considerar a Dios mismo sujeto a las prescripciones de la t\u00f3rah (y a atribuirle el uso del manto de oraci\u00f3n, talled: cf. B. Rol Hal. 17b; Tanh., ed. Buber, 46a; y de las filacterias: cf B. Ber. 6a); y, al mismo tiempo, a verlo como modelo del obrar del hombre: \u00abseguir al Se\u00f1or\u00bb (cf Deu 13:5) significa realmente imitar sus obras (cf B. Sota 14a). Otro tema hagg\u00e1dico importante se encuentra en la exaltaci\u00f3n de la presencia divina en el mundo, tal como se manifiesta en la ampl\u00ed\u00adsima y profund\u00ed\u00adsima reflexi\u00f3n sobre la sekinah (de la ra\u00ed\u00adz skn, morar), la \u00abmorada\u00bb de Dios entre los hombres, que sigue a su pueblo incluso en el destierro (cf Lam Rab. 1,33a a 1,6; Sifre N\u00fam 1:1b; N\u00fam 161:62b-63a; etc.).<\/p>\n<p>El conjunto de los escritos hagg\u00e1dicos no siempre sigui\u00f3 estando tan estrechamente anclado en el texto b\u00ed\u00adblico; con el tiempo se hizo m\u00e1s libre y confluyeron en \u00e9l varios elementos incluso de naturaleza m\u00ed\u00adtico-legendaria; sin embargo, en el fondo, el significado de la haggadah es el que se expresa en la siguiente definici\u00f3n justamente cl\u00e1sica, seg\u00fan la cual es \u00abnarratio, enarratio, historia, jucunda et subtilis, discursus historicus aut theologicus de aliquo loco Scripturae, animum lectoris attrahens\u00bb (J. Buxtorf, Lexicon chaldaicum, talmudicum et rabbinicum II, 658). Cuando uno est\u00e1 en el destierro (\u00bfy qui\u00e9n no lo est\u00e1?), junto a la norma necesita o\u00ed\u00adr palabras que atraigan su \u00e1nimo, palabras de \u00abbendici\u00f3n y consuelo\u00bb, es decir, palabras de haggadah (cf Cant. Rab. 2,14).<\/p>\n<p>2. EL \u00abMIDRAS\u00bb HAGG\u00ed\u0081DICO.<\/p>\n<p>Como ya hemos se\u00f1alado, una parte del material hagg\u00e1dico se encuentra tambi\u00e9n en la Misnah (cf en particular el tratado &#8216;Ab\u00f3t) y en el Talmud; pero la mayor parte del mismo se encuentra en el vast\u00ed\u00adsimo corpus de los midrasim hagg\u00e1dicos. El origen de estos midrasim revela con frecuencia su estrecho v\u00ed\u00adnculo con la actividad sinagogal. Entre los m\u00e1s importantes hay que citar: G\u00e9n y Lev Rabb\u00e1, Pesiqta` de Rab Kahana (sobre las haftar\u00f3t prof\u00e9ticas que se leen los s\u00e1bados y en las grandes fiestas), que se remontan al per\u00ed\u00adodo talm\u00fadico. Todos los dem\u00e1s midrasim del ciclo Rabb\u00e1, es decir \u00abgrande\u00bb (a Ex, N\u00fam, Dt y a los \u00abcinco rollos\u00bb -los \u00fanicos Hagi\u00f3grafos que se leen \u00ed\u00adntegramente en la sinagoga- Cant, Rut, Lam, Qo, Est), as\u00ed\u00ad como el Midras Tanhuma (sobre las paras\u00f3r de la t\u00f3rah) y la Pesiqta` Rabbati (sobre las haftar\u00f3t prof\u00e9ticas), pertenecen, en su redacci\u00f3n definitiva, a la baja Edad Media.<\/p>\n<p>V. \u00abT\u00ed\u201cRAH\u00bb Y TRADUCCI\u00ed\u201cN. Poder sacar de la lectura de la Biblia la savia de la vitalidad religiosa de todo un pueblo supone la comprensi\u00f3n del texto. A partir del destierro de Babilonia la lengua hablada por el pueblo no es ya la lengua en que se escribi\u00f3 el texto. Se trata de una situaci\u00f3n, como se sabe, propia no s\u00f3lo del juda\u00ed\u00adsmo. Por un lado est\u00e1 la necesidad (advertida fuertemente por la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada) de conservar el texto -ante todo la t\u00f3rah- en su inmutabilidad lexicogr\u00e1fica; por otro lado est\u00e1 la exigencia de la asamblea de comprender todo lo que es proclamado. Parecen abrirse entonces s\u00f3lo dos caminos: seguir proclamando el texto sagrado en su versi\u00f3n original o, por el contrario, servirse de una traducci\u00f3n. Pues bien, Israel -quiz\u00e1 ya a partir del siglo v a.C.- tom\u00f3 por un largo tiempo un camino que no se identifica por completo con ninguna de estas dos alternativas, o mejor dicho, que se identifica en cierta medida con las dos: el camino del targum.<\/p>\n<p>EL \u00abTARGUM\u00bb. El t\u00e9rmino targum en su origen significa simplemente \u00abtraducci\u00f3n\u00bb en el sentido m\u00e1s ordinario de la palabra (cf Esd 4:7). En su uso espec\u00ed\u00adfico, sin embargo, indica la versi\u00f3n-par\u00e1frasis del texto sagrado realizada en el curso de las reuniones sinagogales. Seg\u00fan un pasaje talm\u00fadico (probablemente fidedigno en el plano hist\u00f3rico), el ejemplo m\u00e1s antiguo de targum se remontar\u00ed\u00ada tambi\u00e9n a la gran proclamaci\u00f3n de la t\u00f3rah realizada por Esdras. Seg\u00fan esta interpretaci\u00f3n (cf B. Meg. 3a), \u00ableyeron el libro de la t\u00f3rah por secciones\u00bb&#8216; (mefroras, la misma ra\u00ed\u00adz que parasah: Neh 8:8) se refiere al texto hebreo; \u00abexplicando su significado\u00bb (ibid.) alude, por el contrario, a la traducci\u00f3n al arameo, la lengua que hablaba entonces el pueblo. El targum nacer\u00ed\u00ada justamente en el mismo tiempo en que la t\u00f3rah se pone directamente en el centro de la vida jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>No se abandona ni el texto ni su lengua, sino que la comprensi\u00f3n por parte de la asamblea se conf\u00ed\u00ada a una versi\u00f3n-interpretaci\u00f3n en lengua aramea. De esta manera junto al lector se encontraba el traductor (meturgeman), cuya actividad estaba regulada por normas muy concretas. En el caso de la t\u00f3rah, despu\u00e9s de cada vers\u00ed\u00adculo se daba inmediatamente la traducci\u00f3n sin saltarse ning\u00fan pasaje (cf M. Meg. 4,4; sin embargo, algunos trozos ten\u00ed\u00adan que ser le\u00ed\u00addos en hebreo, pero sin traducir: G\u00e9n 35:22; Exo 32:21-25; N\u00fam 6:24-26). En el caso de los Profetas, cuya dignidad era menor, antes de traducirlos se le\u00ed\u00adan tres vers\u00ed\u00adculos cada vez. El traductor ten\u00ed\u00ada prohibido usar un texto escrito o mirar el texto que ten\u00ed\u00ada que traducir; en efecto, ten\u00ed\u00ada que palparse claramente la diferencia entre la traducci\u00f3n y el original, el \u00fanico que gozaba de pleno car\u00e1cter sacral. Precisamente esta preocupaci\u00f3n resulta manifiesta en una m\u00e1xima aparentemente paralizante (que se remonta al siglo II d.C.), dirigida a regular la actividad del targumista: \u00abEl que traduce de forma absolutamente literal es un falsificador; el que a\u00f1ade algo es un blasfemo\u00bb (T. Meg. 4,41; B. Qidd. 49a). Es imposible sustituir el texto; toda versi\u00f3n debe experimentarse como \u00abotra cosa\u00bb, porque s\u00f3lo as\u00ed\u00ad puede permanecer en esp\u00ed\u00adritu s\u00f3lidamente anclada en \u00e9l.<\/p>\n<p>Resulta entonces comprensible por qu\u00e9 las versiones targ\u00famicas no son nunca, ni siquiera en los casos m\u00e1s literales, simples traducciones, sino siempre una \u00abtraducci\u00f3n-interpretaci\u00f3n\u00bb (y esto mismo vale -dig\u00e1moslo incidentalmente- para la versi\u00f3n griega de los LXX, que no es ciertamente una traducci\u00f3n literal), a veces muy libre, pero nunca arbitraria, ya que est\u00e1 s\u00f3lidamente ligada a los c\u00e1nones de la tradici\u00f3n. El targum puede parecer, a veces, estrechamente emparentado con el midraJ hagg\u00e1dico. Los dos han nacido en contacto con la actividad sinagogal como forma de explicaci\u00f3n del texto, los dos eran originalmente actividades orales, los dos llegaron a tener una codificaci\u00f3n escrita. Sin embargo, existen diferencias decisivas. El targum es siempre una traducci\u00f3n, por muy libre que sea; por eso no abre nunca su versi\u00f3n-comentario relacionando el pasaje que afronta con otro vers\u00ed\u00adculo b\u00ed\u00adblico, como hace, por el contrario, el midras, que encuentra su propio nervio en esta densa serie de referencias. Las posibles relaciones, aunque realizadas seg\u00fan ciertas reglas, son casi inagotables; por eso en el midras se van siguiendo unas a otras las diversas interpretaciones propuestas por los varios doctores. La confrontaci\u00f3n dial\u00f3gica de los diversos int\u00e9rpretes resulta as\u00ed\u00ad perfectamente homog\u00e9nea con la confrontaci\u00f3n de la Biblia consigo misma, realizada por la comparaci\u00f3n de una infinidad de vers\u00ed\u00adculos. Pero en el targum no hay nada de esto, sino que, aun adoptando -especialmente en las versiones palestinas, que son menos literales que las babil\u00f3nicas- unos m\u00e9todos de interpretaci\u00f3n parecidos a los del midras, traduce e interpreta el texto siguiendo su estructura original.<\/p>\n<p>Ya hemos tenido ocasi\u00f3n de se\u00f1alar c\u00f3mo se fue llegando progresivamente a una redacci\u00f3n por escrito del corpus targ\u00famico. Sus articulaciones pueden esquematizarse de la siguiente manera: I. Targum al Pentateuco: 1. Onqelos (babilonio); 2. Pseudo-Jonat\u00e1n (palestino); 3. Versiones palestinas: a) fragmentarias; b) fragmentos encontrados en la Geniza (lugar donde se dejan los textos fuera de uso) de una sinagoga de El Cairo; c) Ne\u00f3fiti (targum completo al Pentateuco, descubierto en 1956 en la Biblioteca Vaticana por A. D\u00ed\u00adez Macho). II. Targum a los profetas: 1. Jonat\u00e1n ben Uziel (babilonio); 2. Fragmentos palestinos. III. Targum a los hagi\u00f3grafos.<\/p>\n<p>En definitiva, todav\u00ed\u00ada hoy poseemos una o varias versiones targ\u00famicas de cada libro de la Biblia hebrea (excepto Daniel y Esdras-Nehem\u00ed\u00adas). Toda la literatura targ\u00famica es an\u00f3nima. En efecto, las atribuciones hechas por el Talmud (cf B. Meh. 3a) al pros\u00e9lito Onqelos y a Jonat\u00e1n ben Uziel no son hist\u00f3ricamente fiables, ya que estos nombres son respectivamente la transliteraci\u00f3n y la traducci\u00f3n de los nombres de dos autores conocidos de traducciones griegas del AT, Aquila (Onqelos) y Teodoci\u00f3n (Jonat\u00e1n: \u00abdado por el Se\u00f1or\u00bb). Entre los manuscritos de Qumr\u00e1n se encuentran algunos targumim de parte del Lev y de Job (el Targum m\u00e1s antiguo que ha llegado a nosotros, del siglo 1 a.C.). La sistematizaci\u00f3n actual de la mayor parte de los textos targ\u00famicos se remonta, sin embargo, s\u00f3lo al siglo v.<\/p>\n<p>VI. EJEMPLOS. Creemos conveniente terminar nuestra exposici\u00f3n con algunos ejemplos de la manera con que un texto b\u00ed\u00adblico determinado es tratado en las diversas formas de lectura que hemos examinado. Tomemos los dos siguientes vers\u00ed\u00adculos del G\u00e9nesis: \u00abDios cre\u00f3 al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo cre\u00f3, macho y hembra los cre\u00f3. Dios los bendijo y les dijo: `Sed fecundos y multiplicaos, poblad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y cuantos animales se mueven sobre la tierra'\u00bb (1,27-28).<\/p>\n<p>1. EJEMPLO HAL\u00ed\u0081KICO. Recordemos ante todo que el \u00absed fecundos y multiplicaos\u00bb (per\u00fa u-reb\u00fa) es computado generalmente entre los 613 preceptos de la t\u00f3rah, como se desprende del Libro de los preceptos de Maim\u00f3nides, que lo pone en el lugar 212, entre las 248 misw\u00f3t positivas.<\/p>\n<p>En el cap\u00ed\u00adtulo VI del tratado de las Yebam\u00f3t, que abre el tercer \u00aborden\u00bb (Nasim) de la Misnah, se lee: \u00abUn hombre no se abstendr\u00e1 del deber de ser fecundo y de multiplicarse (periah u-rebiah), a no ser que tenga ya hijos\u00bb. La Gemara comenta as\u00ed\u00ad: \u00abEsto supone que, si tiene hijos, puede abstenerse del deber de la propagaci\u00f3n de la especie, pero no del de vivir con una mujer. Esto est\u00e1 avalado por la afirmaci\u00f3n de R. Nahman hecha en nombre de Semu`el, de que aunque un hombre tenga ya muchos hijos, no debe permanecer sin mujer, puesto que se dice en la Escritura: `No es bueno que el hombre est\u00e9 solo&#8217; (G\u00e9n 2:18). Otros leen: `Si tiene hijos, puede abstenerse del deber de la propagaci\u00f3n de la especie y tambi\u00e9n del de vivir con una mujer&#8217;. \u00bfPuede decirse que esto representa una objeci\u00f3n contra la afirmaci\u00f3n de R. Nahman, hecha en nombre de Semu`el? No. Si tiene hijos, puede casarse con una mujer incapaz de engendrar. \u00bfCu\u00e1l es la diferencia pr\u00e1ctica? [Respecto al deber de casarse, dado que en ning\u00fan caso debe permanecer solo.] Sobre la venta del rollo de la t\u00f3rah por amor a los hijos [S\u00f3lo un hombre que no tiene hijos debe vender ese objeto precioso, si por medio de ello se pone en disposici\u00f3n de casarse con una mujer capaz de engendrar. Si tiene hijos, esa venta est\u00e1 prohibida, y debe contraer un matrimonio menos costoso con una mujer anciana o est\u00e9ril]\u00bb (B. Yeb. 61b).<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n hal\u00e1kica, como siempre, se dirige por completo a la ejecuci\u00f3n del acto o a la indicaci\u00f3n de todos los casos posibles en que ha de aplicarse la prescripci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. EJEMPLO HAGG\u00ed\u0081DICO. \u00abR. Abbahu dijo: `El Santo, bendito sea, tom\u00f3 la copa de la bendici\u00f3n (la bendici\u00f3n sobre el vino es la primera de las bendiciones nupciales) y los bendijo (a Ad\u00e1n y Eva). Miguel y Gabriel eran los padrinos de Ad\u00e1n&#8217;. Dijo R. Simlay: `Encontramos que el Santo, bendito sea, bendice a los esposos, adorna a las esposas, visita a los enfermos, sepulta a los muertos. \u00bfDe d\u00f3nde se revela que bendice a los esposos? Y Dios los bendijo (G\u00e9n 1:28). \u00bfDe d\u00f3nde que adorna a las esposas? El Se\u00f1or form\u00f3&#8230; (G\u00e9n 2:22). \u00bfDe d\u00f3nde se revela que visita a los enfermos? Como est\u00e1 dicho: Luego el Se\u00f1or se le apareci\u00f3&#8230; (G\u00e9n 18:1 : a Abrah\u00e1n, que sufr\u00ed\u00ada por la circuncisi\u00f3n). \u00bfDe d\u00f3nde que sepulta a los muertos? Y lo sepult\u00f3 en el valle&#8230; (Deu 34:6)\u00bb&#8216; (G\u00e9n Rab. 8,13).<\/p>\n<p>El protagonista es siempre el Santo, bendito sea, de quien la haggadah quiere indicar que est\u00e1 siempre relacionado con la vida de sus hijos.<\/p>\n<p>3. EJEMPLO TARG\u00daMICO. El Tg. Onq. ofrece de este pasaje una versi\u00f3n literal. Es distinto el caso de Tg. Neof. y de Tg. Ps.-J.: el primero aporta peque\u00f1as variantes, pero de ellas salta inmediatamente a la vista su importancia teol\u00f3gica, mientras que el segundo ampl\u00ed\u00ada decididamente el texto.<\/p>\n<p>Tg. Neof.: \u00abY la palabra del Se\u00f1or cre\u00f3 al hijo del hombre, a semejanza de aspecto (qedem) del Se\u00f1or los cre\u00f3; macho y compa\u00f1era los cre\u00f3. La gloria del Se\u00f1or los bendijo y la palabra del Se\u00f1or les dijo: Creced y multiplicaos y llenad la tierra y sometedla y dominad sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo y sobre los animales que se arrastran sobre la tierra\u00bb.<\/p>\n<p>Tg. Ps.-J.: \u00abY &#8216;Elohim cre\u00f3 al hombre (&#8216;dm en arameo tiene un significado colectivo) a su semejanza, a imagen de &#8216;Elohim lo cre\u00f3, con 248 miembros (como el n\u00famero de los preceptos positivos) y 365 nervios (como el n\u00famero de los preceptos negativos), y lo cubri\u00f3 de piel y lo llen\u00f3 de carne y sangre. Macho y hembra en su aspecto &#8216;Elohim los cre\u00f3. &#8216;Elohim los bendijo y &#8216;Elohim les dijo: `Creced y multiplicaos y llenad la tierra con hijos e hijas, y haceos poderosos en posesiones y tened dominio sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo y sobre todo animal reptil que se arrastra sobre la tierra&#8217; \u00ab.<\/p>\n<p>VII. CONCLUSI\u00ed\u201cN. En las Orientaciones y sugerencias para la aplicaci\u00f3n de la declaraci\u00f3n conciliar \u00abNostra Aetate n. 4\u00bb, publicadas en 1974 por la Comisi\u00f3n para las relaciones religiosas de la Iglesia cat\u00f3lica con los jud\u00ed\u00ados, se lee: \u00ab&#8230; Es necesario, en particular, que los cristianos intenten comprender mejor los elementos fundamentales de la tradici\u00f3n religiosa jud\u00ed\u00ada y aprendan las caracter\u00ed\u00adsticas esenciales con que los mismos jud\u00ed\u00ados se definen a la luz de su realidad religiosa actual\u00bb. Nuestro trabajo ha intentado atenerse precisamente a esta indicaci\u00f3n, cuyo n\u00facleo esencial podr\u00ed\u00ada quiz\u00e1 sintetizarse en esta frase: escuchar a Israel. Esta expresi\u00f3n quiere indicar ante todo lo que escuch\u00f3 Israel, es decir, la palabra que sale de la boca del Se\u00f1or (cf Deu 6:4; Deu 8:3), pero alude igualmente a la necesidad por parte de los cristianos de prestar atenci\u00f3n a la manera como esa palabra fue o\u00ed\u00adda, transmitida, estudiada y puesta en pr\u00e1ctica dentro de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada. Intentemos ahora recapitular los t\u00e9rminos esenciales de esta escucha.<\/p>\n<p>La escucha de la palabra se desarrolla en Israel sobre todo a lo largo de tres grandes directrices: la halakah, la haggadah y la proclamaci\u00f3n lit\u00fargica sinagogal. En cada uno de estos casos es fundamental tener presente que es regla absoluta en Israel que todo lo que ata\u00f1e a la revelaci\u00f3n tiene que ser \u00abrecibido\u00bb dentro de un flujo que encuentra su propio origen en el don sina\u00ed\u00adtico de la t\u00f3rah (cf &#8216;Ab\u00f3t 1,1). Esta cadena abierta, que mira hacia el origen a trav\u00e9s de la recepci\u00f3n y hacia el futuro mediante la transmisi\u00f3n, exige y consiente la actuaci\u00f3n de la palabra en el d\u00ed\u00ada de hoy. La savia vital que corre por las ra\u00ed\u00adces de la recepci\u00f3n y por las hojas de la transmisi\u00f3n pasa a trav\u00e9s de la actuaci\u00f3n de la palabra en el d\u00ed\u00ada de hoy. Para comprender esta afirmaci\u00f3n hay que tener en cuenta por lo menos tres realidades. En primer lugar hay que reconocer la existencia de una homogeneidad entre transmisi\u00f3n de la palabra y transmisi\u00f3n de la vida de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, por lo que la familia y el pueblo se convierten en las coordenadas insustituibles de la existencia jud\u00ed\u00ada y tambi\u00e9n, en cierta medida, en las claves hermen\u00e9uticas para la comprensi\u00f3n de la palabra. En segundo lugar hay que tener presente la necesidad de vincular \u00ed\u00adntimamente cada interpretaci\u00f3n, cada comentario, cada deducci\u00f3n, cada norma, cada aplicaci\u00f3n con la revelaci\u00f3n, lo cual se ha manifestado sobre todo en el reconocimiento de la existencia de una t\u00f3rah oral (t\u00f3rah se-be-`al peh) al lado de la t\u00f3rah escrita (t\u00f3rah se-bi-ketab). Y s\u00f3lo en el \u00e1mbito de esta continuidad es donde se comprende por qu\u00e9 es obligado hablar siempre en nombre del maestro de quien se ha recibido la interpretaci\u00f3n. En efecto, \u00abquien dice una palabra en nombre del que la dijo (antes de \u00e9l = su maestro) lleva la redenci\u00f3n al mundo\u00bb (&#8216;Ab\u00f3t 6,1). En tercer lugar hay que reconocer el papel decisivo atribuido a la halakah, la norma dotada de autoridad que consiente la puesta en pr\u00e1ctica concreta y diaria de la palabra.<\/p>\n<p>La halakah est\u00e1 dirigida a establecer una \u00ed\u00adntima, aunque ardua, compenetraci\u00f3n entre la palabra y la vida. En virtud de ella, cada miembro del pueblo puede convertirse personalmente en el lugar donde la palabra encuentre su propia manifestaci\u00f3n. Expliqu\u00e9moslo a trav\u00e9s de un ejemplo. La halakah prescribe a los que asisten a la muerte de un jud\u00ed\u00ado que se rasguen el vestido. \u00bfPor qu\u00e9? El Talmud lo explica: \u00abCuando se ve morir a un hombre es como si se viera arder en llamas a un Sefer t\u00f3rah\u00bb (B. Sabb. 105b; B. Mo`ed Qat. 25a). \u00abAqu\u00ed\u00ad se dice expresamente que todo jud\u00ed\u00ado es un Sefer t\u00f3rah\u00bb (M. Gugenheim, La Bible au pr\u00e9sent, 47). Cuando la halakah se saca directamente de un texto b\u00ed\u00adblico se est\u00e1 frente a un midras hal\u00e1kico; pero cuando se saca de la t\u00f3rah oral se mueve uno dentro de la Misnah o de sus comentarios, el Talmud.<\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n no se comprende s\u00f3lo a trav\u00e9s de la ejecuci\u00f3n de la palabra, sino tambi\u00e9n contando su contenido y yendo en busca de su respuesta y de su inagotable riqueza de significados: tal es el \u00e1mbito en que se mueve la haggadah. Su lema quiz\u00e1 pueda compendiarse en esta frase: \u00abEntre las palabras de la t\u00f3rah no hay ninguna que sea semejante a otra\u00bb (T. `Esd 1:1). El comentario nace siempre de relacionar entre s\u00ed\u00ad vers\u00ed\u00adculos de la Escritura y palabras de maestros, y ello a partir de reglas precisas y codificadas, dirigidas, no a restringir, sino a favorecer la capacidad de investigaci\u00f3n y de b\u00fasqueda del disc\u00ed\u00adpulo inteligente (algo as\u00ed\u00ad como sucede, p.ej., para componer m\u00fasica, utilizando y respetando las leyes de la armon\u00ed\u00ada). Si atendemos a la manera con que en el tiempo se ha le\u00ed\u00addo, discutido y transmitido el texto, no hay ninguna palabra de la Escritura ni el matiz m\u00e1s leve de un texto del que no se puedan sacar profundos significados. Por eso mismo no es ciertamente una casualidad que en el midras la vida del pueblo, vista como lugar de la obra de Dios, desempe\u00f1e un papel tan decisivo. Gracias al modo interpretativo midr\u00e1sico tan particular, cada una de las partes del texto es como si concentrara dentro de s\u00ed\u00ad toda la historia de Israel.<\/p>\n<p>Para el targum podr\u00ed\u00adan hacerse consideraciones en cierta medida an\u00e1logas. El targum surgi\u00f3 dentro de la proclamaci\u00f3n sinagogal de la Escritura. Se le\u00ed\u00ada el texto seg\u00fan su forma l\u00e9xica inmutable; su traducci\u00f3n-interpretaci\u00f3n aramea (o sea, el targum) no pretende de ning\u00fan modo sustituir el texto. Entra en la tradici\u00f3n oral precisamente por esta conciencia de saberse \u00abdistinto\u00bb. Por este aspecto el targum se acerca al midras,  con el que lo une tambi\u00e9n el empleo frecuente de las mismas reglas hermen\u00e9uticas. Sin embargo, sigue siendo distinto de \u00e9l en cuanto que no recurre ni a la acumulaci\u00f3n de vers\u00ed\u00adculos citados en su forma original ni apela al di\u00e1logo paralelo y estrecho entre las diversas -y a veces contrarias- interpretaciones de los distintos maestros. En esto el targum se muestra fiel a su naturaleza primitiva, que lo relaciona con la proclamaci\u00f3n sinagogal de la Escritura. Vale la pena se\u00f1alar un punto ulterior: la conciencia de ser \u00abdistinto\u00bb del texto se refleja tambi\u00e9n en el empleo de locuciones particulares, especialmente al traducir pasajes donde se menciona a Dios o que hablan de su presencia en el mundo. En efecto, en esos casos el targum recurre a t\u00e9rminos como \u00abgloria\u00bb, \u00abpalabra\u00bb, \u00abmorada\u00bb (sekinah). Estas expresiones remachan al propio tiempo la trascendencia de Dios, as\u00ed\u00ad como la del texto sagrado, el cual, al estar directamente inspirado por Dios, no tiene necesidad de estas cautelas ling\u00fc\u00ed\u00adsticas. El texto de la t\u00f3rah (por poner s\u00f3lo un par de ejemplos) puede realmente decir: \u00abY subi\u00f3 Dios por encima de Abrah\u00e1n\u00bb (G\u00e9n 17:22), pero el Tg. Onq. tiene que traducir as\u00ed\u00ad: \u00abY subi\u00f3 la gloria del Se\u00f1or por encima de Abrah\u00e1n\u00bb; de forma an\u00e1loga, el pasaje \u00abY se arrepinti\u00f3 (wayyinnahem) el Se\u00f1or de haber creado al hombre\u00bb (G\u00e9n 6:6) se traduce as\u00ed\u00ad en el Tg. Onq. y en el Ps.-J.: \u00abY se arrepinti\u00f3 el Se\u00f1or en su palabra de haber creado al hombre\u00bb.<\/p>\n<p>No es tarea nuestra estudiar la influencia que han tenido en la formaci\u00f3n del NT los m\u00e9todos y los contenidos de la lectura hebrea tradicional de la Escritura. Por eso nos limitaremos a recordar la conciencia cada vez mayor del papel important\u00ed\u00adsimo que han tenido los elementos de la tradici\u00f3n anteriormente expuestos (junto a otras influencias que aqu\u00ed\u00ad no se tocan, cf en particular el helenismo de Qumr\u00e1n) en la elaboraci\u00f3n del NT. Como s\u00ed\u00admbolo de todo ello transcribimos un pasaje de las ya mencionadas Orientaciones y sugerencias&#8230;, que llama la atenci\u00f3n sobre el hecho de que Jes\u00fas \u00abutiliz\u00f3 m\u00e9todos de ense\u00f1anza an\u00e1logos a los que usaban los rabinos de su \u00e9poca\u00bb. El esfuerzo que se ponga en comprender desde dentro los modos con que la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada se autodefine puede resultar particularmente precioso, precisamente por estar exento de toda instrumentalizaci\u00f3n, aunque sea con todas las cautelas necesarias de orden filol\u00f3gico y cr\u00ed\u00adtico, para una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda y aut\u00e9ntica del NT.<\/p>\n<p>Anteriormente [\/ III,1] se record\u00f3 la expresi\u00f3n, atribuida a los personajes de la gran asamblea, seg\u00fan la cual hay que erigir un seto (seyag) en torno a la t\u00f3rah. Partiendo de esta expresi\u00f3n, que se remonta seguramente a la \u00e9poca precristiana, nos gustar\u00ed\u00ada intentar ofrecer una indicaci\u00f3n-muestra, sumaria y embrional, de c\u00f3mo puede servir de ayuda para una mejor comprensi\u00f3n de algunos pasajes evang\u00e9licos. La advertencia de erigir un seto en torno a la t\u00f3rah dio lugar (como se ha dicho) a un proceso seg\u00fan el cual la opci\u00f3n de acoger, guardar y poner en pr\u00e1ctica los preceptos del Se\u00f1or se tradujo en la codificaci\u00f3n de una normativa destinada a formar un muro protector en torno a la fructuosa vi\u00f1a de los preceptos. El vers\u00ed\u00adculo b\u00ed\u00adblico varias veces repetido: \u00abGuardad mis mandamientos\u00bb,(Lev 18:30), se entiende como una invitaci\u00f3n a a\u00f1adir \u00abprotecciones a lo que yo te he dado como protecci\u00f3n\u00bb (B. Yeb. 21a). Ya hemos tenido ocasi\u00f3n de indicar c\u00f3mo esta norma reforzaba, por ejemplo, la prescripci\u00f3n b\u00ed\u00adblica tan singular de no cocer el cabrito en la leche de la madre (Exo 23:19; Exo 34:26; Deu 14:21) hasta llegar a prohibir toda forma de contaminaci\u00f3n entre la carne y los productos l\u00e1cteos.<\/p>\n<p>Con todas las cautelas del caso intentemos se\u00f1alar algunas perspectivas aplicables al NT. Jes\u00fas, a pesar de seguirlos, no se ocup\u00f3 en su ense\u00f1anza de los preceptos rituales o cultuales, sino que se centr\u00f3 en aquellos que, a falta de t\u00e9rminos mejores, llamar\u00ed\u00adamos morales. Pues bien, \u00e9l levantaba realmente un seto en torno a estos \u00faltimos con una intensa y dram\u00e1tica tensi\u00f3n (\u00abPero yo os digo\u00bb: Mat 5:21.28.32.34). No se trata s\u00f3lo de \u00abno matar\u00bb, sino incluso de no insultar (Mat 5:21); no se trata s\u00f3lo de \u00abno cometer adulterio\u00bb, sino de no mirar siquiera con malos deseos (Mat 5:28) o de no repudiar (Mat 5:32); no s\u00f3lo no hay que faltar al juramento, sino que ni siquiera hay que jurar (Mat 5:33-34)&#8230; Tambi\u00e9n en la ense\u00f1anza de Jes\u00fas el cumplimiento integral de la t\u00f3rah supone ciertos a\u00f1adidos. A\u00f1adir, no abolir; a\u00f1adir para conservar: \u00abNo pens\u00e9is que he venido a derogar la ley y los profetas; no he venido a derogarla, sino a perfeccionarla (pler\u00f3sai)\u00bb (Mat 5:17).<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de un conocimiento y de un estudio m\u00e1s directo de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada aparece, por otra parte, una indicaci\u00f3n fundamental: el fuerte sentido de la palabra como lugar de revelaci\u00f3n, como lugar en donde habita la divina presencia. Este sentido no siempre se ha protegido y honrado adecuadamente en la investigaci\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica, mientras que, por el contrario, ha vuelto a surgir inesperadamente, aunque sea de forma profundamente distinta e indirecta, en algunos filones de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y po\u00e9tica contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>El libro ha nacido dentro de Israel, el hijo primog\u00e9nito (cf Exo 4:22), y lo sigue acompa\u00f1ando. Por tanto, nos parece justo concluir citando estas palabras: \u00abLa Iglesia debe seguir siendo fiel a la disposici\u00f3n seg\u00fan la cual la Biblia se la ha dado Dios no como un libro ca\u00ed\u00addo del cielo, que habr\u00ed\u00ada que confiar entonces a interpretaciones fundamentalistas, sino como libro de un pueblo y cuyo significado solamente puede ser conocido a trav\u00e9s de la lectura que hace del mismo este pueblo\u00bb (B. Dupuy, en Sefer, n. 5, p. 9).<\/p>\n<p>VIII. APENDICE. INDICE DE LAS ABREVIATURAS DE LOS TEXTOS CL\u00ed\u0081SICOS CITADOS.<\/p>\n<p>a) Tratados de la \u00abMisnah\u00bb. En el cuerpo de esta voz las diversas siglas van precedidas de algunas letras: M. indica Misnah, T., Tosefta; B., Talmud de Babilonia; P., Talmud palestino.<\/p>\n<p>&#8216;Ab\u00f3tPirg\u00e9 &#8216;Ab\u00f3tBer.Berak\u00f3tB. Mes.Baba Mes&#8217;\u00ed\u00adaB. Qam.Baba Qamma`Ed.`Eduyy\u00f3tGit.GittinHul.HullinMak.Makk\u00f3tMeg.MegillahMo`ed Qat.Mo`ed QatanNid.NiddahQidd.Qiddus\u00bbinRol Has.Rol HallanaSanh.SanhedrinSabb.SabbatSotaSotaTem.TemuraYeb.Yebam\u00f3tYomaYoma (= Kippurim)b) \u00abMidras\u00bbCant Rab.Cantar de los Cantares Rabb\u00e1Dt Rab.Deuteronomio Rabb\u00e1G\u00e9n Rab.G\u00e9nesis Rabb\u00e1Midral a Sal.Midral a los SalmosMidral Gad.Midral ha-gad\u00f3lN\u00fam Rab.N\u00fameros Rabb\u00e1Pesiq. R.Pesiqta&#8217; RabbatiPesiq. Rab. KahPesiqta` de R\u00e1b Ka-NanaQo Rab.Qoh\u00e9let Rabb\u00e1Sifre Sifre Tanh.Tanhumac) \u00abTargum\u00bbTg. Onq Targum OnqelosTg. NeofTargum Neofiti ITg. Ps.-J.Targum Pseudo-Jonat\u00e1n<br \/>\nBIBL.: Antes de la bibliograf\u00ed\u00ada propiamente dicha, presentamos una \u00abbreve gu\u00ed\u00ada\u00bb de las traducciones m\u00e1s accesibles de los textos cl\u00e1sicos hebreos. Dicha gu\u00ed\u00ada est\u00e1 concebida seg\u00fan la siguiente divisi\u00f3n: a) Misnah, Talmud; b) Midras; c) Targum.<\/p>\n<p>a) Misnah. Traducci\u00f3n espa\u00f1ola editada por C. DEL VALLE, La Misn\u00e1, Ed. Nacional, Madrid 1981. Traducci\u00f3n italiana: V. CASTIGLIONI (ed.), Mishnai\u00f3t, 3 vols., Tipografia Sabbadini, Roma 1962-65. Del tratado Pirq\u00e9 &#8216;Ab\u00f3t, traducci\u00f3n italiana de Y. CoLOMBO-L. CARABBA, 1931, Roma 19792. Existe una traducci\u00f3n inglesa a cargo de H. DANDY, Oxford University Press, Londres 1933, 19642. Del Talmud babil\u00f3nico hay una traducci\u00f3n italiana (casi completa) del primer tratado, Berakh\u00f3t, a cargo de S. CAVALLETTI, UTET, Tur\u00ed\u00adn 1968; y una amplia antolog\u00ed\u00ada dividida por temas (enriquecida con varias citas midr\u00e1sicas): A. COHEN, Talmud, Laterza, Bari 1935, 19812. Existe una traducci\u00f3n completa del Talmud babil\u00f3nico en ingl\u00e9s: I. EPSTEIN (ed.), The Babylonian Talmud, 18 vols., Soncino Press, Londres 1935-52, 19612. Del Talmud palestinense, traducci\u00f3n francesa: M. SCHWAB, Le Talmud de J\u00e9rusalem, 1871-89, reeditado en Maisonneuve, Par\u00ed\u00ads 1960, 6 vols.<br \/>\nb) Midras. En italiano hay un midras completo del G\u00e9nesis: A. RAVENNA-T. FEDERICI, Beresit Rabb\u00e1, UTET, Tur\u00ed\u00adn 1978; una parte de Mekilta R. ISMAEL de E. 20 en A. MELLO (ed.), 11 dono della Torah, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1982; una breve antolog\u00ed\u00ada de comentarios tradicionales del dec\u00e1logo, escogidos con preferencia, pero no exclusivamente, de Mekilta R. ISMAEL, en J.J. PETUCHOWSKI, La voce del Sinai, Dehoniane, N\u00e1poles 1985; algunas homil\u00ed\u00adas sobre Is tomadas de Pesiqta&#8217; Rabbati, en M. GALLO, Sete del Dio vivente, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1981; algunas homil\u00ed\u00adas dedicadas a temas penitenciales extra\u00ed\u00addas de Pesiqta de Rab. Kahana, en A. MELLO, Ritorna, Israele!, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1985; un midras tard\u00ed\u00ado s\u00f3bre parte del Ex en U. NERI (ed.), Il canto del more, Citt\u00e1 Nuova, Roma 19812; otro midras&#8217; tard\u00ed\u00ado, no carente de influencias cabal\u00ed\u00adsticas, en M. PERANI, Midrash Temurah, Dehoniane, Bolonia 1986. Una selecci\u00f3n de la gran antolog\u00ed\u00ada hagg\u00e1dica de BIALIK y Y.H. RAWNITZKY, Sefer ha&#8217;Aggadah, Odessa 1908-10,en R. PACIFICI, Midrashim, fatti e personaggi biblici nell&#8217;interpretazione ebraica tradizionale, Marietti, Casale Monferrato 1986; existe una breve antolog\u00ed\u00ada de pasajes hagg\u00e1dicos en J.J. ETUCxowsKI, 1 nostri maestri insegnavano, Morcelliana, Brescia 1983. Una selecci\u00f3n antol\u00f3gica de comentarios tradicionales al Hallel de Pascua (Sal 113-118), en U. NERI (ed.), Alleluia, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1981. En ingl\u00e9s, entre otras cosas, ed. completa de Midrash Rabbah, 10 vols., a cargo de H. FREEDMAN y M. SIMON, Soncino Press, Londres 19613; G. BRAUDE, The Midrash on Psalms (Midrash Tehillim), 2 vols., Yale University Press, New Haven 1959, y una amplia antolog\u00ed\u00ada de pasajes hagg\u00e1dicos en C.G. MONTEFIORE-H. LOEWE (ed.), A. Rabbinic Anthology, Schoken Books, Nueva York 1974. Sobre la Haggadah di Pesach (cuyo n\u00facleo original est\u00e1 constituido por un midras de Deu 26:5-8), en italiano se encuentran las tres traducciones siguientes: a cargo de A. TOAFF, Unione delle Comunit\u00e1 Israelitiche, Roma 19793; a cargo de L. CAMPOS y R. Di SEGNI, Trieste 1974, reed. Carucci, Roma 1979; a cargo de F. BELGRADO (con ilustraciones de E. Luzzati), La Giuntina, Florencia 1984.<\/p>\n<p>c) Targum. En italiano: NERI U. (ed.), Il Guaico dei Cantici. Agtica interpretazione ebraica, Citt\u00e1 Nuova, Roma 19872. En franc\u00e9s: R. LE DEAUT (ed.), Targum au Pentateuque, Sources chr\u00e9tiennes 245, 256, 261, 271, Ed. du Cerf, Par\u00ed\u00ads 1978-80, 4 vols. La edici\u00f3n cl\u00e1sica del Targum Neofiti es la de A. DIEZ MACHO (original arameo y traducci\u00f3n espa\u00f1ola, inglesa, francesa y alemana), CSIC, Madrid-Barcelona 1968-79, 6 vols.; P. GRELOT, Los t\u00e1rgumes. Textos escogidos, Verbo Divino, Estella 1987.<\/p>\n<p>AVRIL A.C.-LENHARDT P., La lettura ebraica della Scrittura, Ed. Qiqajon, Comunit\u00e1 di Bose, Magnano (Vercelli) 1984; BLOCH R., Midrash, en DBS V, 1263-81; BOWKER J., The Targums and Rabbinic Literature. An Introduction of Jewish Interpretation of Scripture, Cambridge University Press, Cambridge 1969; CORTES E.-MARTINEZ T., Sifre Deuteronomio, vol. I: Pisca 1-160, Herder, Barcelona 1989; CHARPENTtER E., Para leer la Biblia, Verbo Divino, Estella 1976; DE BENEDETTI P., Bibbia e Ebraismo, \u00abCorso di aggiornamento teologico\u00bb 14, Mil\u00e1n 1982; DE LA MAISONNEUVE D., Par\u00e1bolas rab\u00ed\u00adnicas, Verbo Divino, Estella 1985; DuPUY B., Unir\u00e1 cristiana e ritorno alle sorgenti, en Studi, Fatti, Ricerche (Sefer), n. 5, Mil\u00e1n 1979, 8-10; GUGENHEIM M., L\u00e9cture juive de la Bible, en La Bible au pr\u00e9sent. Actes du XXII colloque des intellectuels juifs de langue fransaise, Gallimard, Par\u00ed\u00ads 1982; HEs-CHEL J.H., II sabato, Rusconi, Mil\u00e1n 1972; LE DEAUT R., Introduction \u00e1 la literature targumique 1, Pontificio Istituto Biblico, Roma 1966; LE DEAUT R.-JOUBERT A.-HRUBY K., Le Judaisme, en DSAM VIII, 1488-1564; MCNAMARA M., 1 Targum e il NT, Dehoniane, Bolonia 1978; Orientamenti e suggerimenti per l&#8217;applicazione della dichiarazione conciliare \u00abNostra aetate n. 4\u00bb, en L. SESTIERI-G. CERETI, Le chiese cristiane e l&#8217;ebraismo, Marietti, Casale Monferrato 1983, 196-203; STRACK H.L., Introduction to Talmud and Midras, Atheneum, Nueva York 1980; URBACH E.E., The Sages &#8211; Their Concepts and Beliefs, 2 vols., The Magnes Press, Jerusal\u00e9n 1975.<\/p>\n<p>P. Stefani<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Premisa. II. Proclamaci\u00f3n sina-gogaldelaEscritura. UI. \u2020\u0153T\u00f3rah\u2020\u009d y praxis: . La \u2020\u0153halakah\u2020\u009d como codificaci\u00f3n de la norma; 2. El \u2020\u0153midras\u2020\u009d hal\u00e1kico como explicaci\u00f3n de la \u2020\u0153t\u00f3rah\u2020\u009d; 3. La \u2020\u0153t\u00f3rah\u2020\u009d oral: a) La \u2020\u0153Misnah\u2020\u009d, b) El \u2020\u0153Talmud\u2020\u009d. IV. La \u2020\u0153t\u00f3rah\u2020\u009d como narraci\u00f3n: 1. La \u2020\u0153haggadah\u2020\u009d; 2. El \u2020\u0153midras\u2020\u009d hagg\u00e1di-co. V. \u2020\u0153T\u00f3rah\u2020\u009dy traducci\u00f3n: El \u2020\u0153targum\u2020\u009d. VI. Ejemplos: 1. Ejemplo hal\u00e1kico; 2. Ejemplo hagg\u00e1dico; 3. Ejemplo targ\u00famico. VII. Conclusi\u00f3n. VIII. Ap\u00e9ndice: \u00ed\u00adndice de las abreviaturas de los textos cl\u00e1sicos citados.<br \/>\n1696<br \/>\n1. PREMISA.<br \/>\nExaminaremos aqu\u00ed\u00ad tan s\u00f3lo una de las maneras con que, a lo largo de tres mil a\u00f1os, se ha situado el pueblo jud\u00ed\u00ado ante la Escritura. Es decir, expondremos los rasgos m\u00e1s destacados de la corriente que podr\u00ed\u00ada llamarse rab\u00ed\u00adnico-farisea. Es ella la que le ha dado su rostro caracter\u00ed\u00adstico a todo el \/judaismo posb\u00ed\u00adblico, pero hundiendo sus ra\u00ed\u00adces en \u00e9pocas precedentes.<br \/>\nNo fue ciertamente la \u00fanica corriente jud\u00ed\u00ada, ni en la \u00e9poca intertestamentaria, cuando hubo tendencias muy variadas (saduceos, esenios, ze-lotes, carism\u00e1ticos, bautistas, helenistas, etc.), ni en \u00e9pocas sucesivas (pensemos, p.ej., en el cisma cara\u00ed\u00adta del siglo vio d.C.), ni en momentos todav\u00ed\u00ada m\u00e1s tard\u00ed\u00ados, cuando la corriente m\u00ed\u00adstico-cabal\u00ed\u00adstica alcanz\u00f3 su cima m\u00e1s alta y se asisti\u00f3 a la experiencia extrema de los sabatianos o al surgir del movimiento has\u00ed\u00addico. La confrontaci\u00f3n con la Escritura acompa\u00f1a ai pueblo de Israel hasta nuestros d\u00ed\u00adas, ya que \u00e9l -aunque muchas veces lo han olvidado los cristianos- no s\u00f3lo est\u00e1 vivo, sino que sigue siendo el elegido y el primog\u00e9nito (Rm 9,4; Rm 11,29). No hablaremos de todas estas corrientes. Baste recordar que han existido. -. Intentaremos reconstruir desde dentro el sentido de la Escritura t\u00ed\u00adpico de la corriente rab\u00ed\u00adnico-farisaica (cuyas influencias siguen siendo evidentes hasta hoy), \u00f1\u00e1ndonos m\u00e1s de la autocomprensi\u00f3n que la tradici\u00f3n tuvo de s\u00ed\u00ad misma que de los aparatos cr\u00ed\u00adtico- filol\u00f3gicos, puesto que aqu\u00e9lla -m\u00e1s que \u00e9stos- resulta \u00fatil y significativa para una primera introducci\u00f3n a este tema.<br \/>\n1697<br \/>\nII. PROCLAMACION SINAGOGAL DE LA ESCRITURA.<br \/>\nPong\u00e1monos en la situaci\u00f3n de uno que pisa por primera vez una sinagoga. Intentar\u00e1 orientarse buscando el punto de referencia decisivo de aquel espacio cerrado. Inmediatamente comprobar\u00e1 que el lugar hacia donde todo se orienta en la sala es el armario sagrado (\u2020\u02dcar\u00f3n ha-q\u00f3des), puesto en la pared que da hacia Jerusal\u00e9n. Inmediatamente despu\u00e9s ver\u00e1 que en aquel armario (puesto de una forma muy parecida a la del sagrario en una iglesia cat\u00f3lica) est\u00e1 encerrado, envuelto en pa\u00f1os de seda y ornamentos, un Sefer t\u00f3rah, es decir, una copia manuscrita del Pentateuco (en hebreo, t\u00f3rah). El \u2020\u02dcar\u00f3n se inspira en la antigua arca de la alianza (\u2020\u02dcar\u00f3n ha-ber\u00ed\u00adt), que conten\u00ed\u00ada las dos tablas de piedra que hab\u00ed\u00ada depositado en ella Mois\u00e9s (cf Ex 40,20, IR 8,9; Hb 9,4), y que desapareci\u00f3 con la destrucci\u00f3n del primer templo. En lugar de aquella antigua arca hay ahora otras muchas, que no contienen tablas de piedra, sino rollos de pergamino, con un escrito, en graf\u00ed\u00ada uniforme, que es el texto inmutable de la t\u00f3rah. Los rollos son objeto de temor y de amor; son el lugar donde, a trav\u00e9s de las palabras, habita la divina presencia.<br \/>\nLa t\u00f3rah (Gen, Ex, Lev, N\u00fam, Dt) representa para el judaismo la plenitud de la revelaci\u00f3n. Es inmutable, irrevocable (Ex 31,16 Dt 19,13, y el noveno art\u00ed\u00adculo fe Maim\u00f3ni-des); incluso preexistente a la creaci\u00f3n (cf Gen Rab. 1,1). Las otras dos partes de la Escritura (cf pr\u00f3logo al Si), es decir, Nebi\u2020\u2122im (profetas, divididos en anteriores: Jos, Jg, 1 y 2S 1 y 2R; y posteriores: Is, Jer, Ez y los doce menores) y Ketubim (hagi\u00f3grafos: Ps, Pr, Jb, Cant, Rt, Lam, Qo, Est, Dan [no incluido en los profetas], Esd, Neh, 1 y 2Ch), aunque son tambi\u00e9n sagradas e inspiradas, est\u00e1n dotadas de una autoridad mucho menor, hasta el punto de que el Talmud las considera como \u2020\u0153palabras de la tradici\u00f3n\u2020\u009d (dibr\u00e9 qabbalah: cf B. Ros Has. 7a. 19a; B. B. Qam. 2b; Sanh. 99b; B. Nid. 23a; etc.). Estos libros se presentan como invitaciones a volver a la t\u00f3rah para poder captar toda su riqueza: \u2020\u0153Si Israel hubiera sido digno (de la t\u00f3rah), la revelaci\u00f3n contenida en los profetas y en los hagi\u00f3grafos habr\u00ed\u00ada sido in\u00fatil\u2020\u009d (Qo Rab. 1,13). Todo lo que se ense\u00f1\u00f3 a los profetas hab\u00ed\u00ada sido dicho ya en el Sina\u00ed\u00ad (cf Tanh. Jetro 11). Para la tradici\u00f3n rab\u00ed\u00adnica, los dem\u00e1s libros se presentan como las primeras formas de interpretaci\u00f3n de la t\u00f3rah mediante la intervenci\u00f3n del \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu santo\u2020\u009d (beruah ha-q\u00f3des). Por consiguiente, privilegiar el universalismo prof\u00e9tico, el impulso l\u00ed\u00adrico de los salmos o cualquier otro elemento b\u00ed\u00adblico a costa de las p\u00e1ginas a veces duras de la t\u00f3rah es se\u00f1al de que no se ha comprendido el judaismo.<br \/>\nEl Sefer t\u00f3rah se convierte plenamente en lugar en donde habita la divina presencia, no cuando se la encierra, sino cuando es proclamada. La Escritura suele llamarse significativamente Miqra\u2020\u2122, es decir, lectura en voz alta (el otro nombre que se le da habitualmente, Tanak, se\u00f1ala las iniciales de sus tres partes). No es casual que, al lado del \u2020\u02dcar\u00f3n, el otro lugar destacado del aula sinagogal sea el pulpito (bimah o tebah), esto es, el lugar donde se proclama la palabra. Pero hay algo todav\u00ed\u00ada m\u00e1s importante. En cualquier espacio, habitaci\u00f3n o de otro tipo, se pueden realizar funciones sinagogales s\u00f3lo si, aparte del lugar donde est\u00e1 colocado el Sefery el de su proclamaci\u00f3n, se da la presencia viva de la asamblea que proclama y escucha, representada por el minian (cf M. Meg. 4,3), constituido por un m\u00ed\u00adnimo de diez hombres adultos (n\u00famero que, seg\u00fan la tradici\u00f3n mosaica, representa el grupo m\u00e1s peque\u00f1o del pueblo:<br \/>\nDt 1,15 M> Sanh. Dt 1,16 B. Meg. Dt23).<br \/>\n1698<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u2020\u0153sinagoga\u2020\u009d se deriva precisamente del t\u00e9rmino \u2020\u02dcedah (asamblea), que los LXX tradujeron por synagOghe. La proclamaci\u00f3n de la palabra en la sinagoga es una pr\u00e1ctica muy antigua, atestiguada expresamente en el.NT (Lc 4,16; Hch 13,14; Hch 15,21). Con esta finalidad se dividi\u00f3 la t\u00f3rah en tantas secciones (parasah; pl., parasol) como son los s\u00e1bados para proclamarla (seg\u00fan el antiguo uso palestino, en un ciclo trienal; y seg\u00fan el uso babilonio -que prevaleci\u00f3 umversalmente-, en un ciclo anual: cf B. Meg. 29b). Tras esa lectura viene otra sacada de los profetas (haftarah; pl., haftar\u00f3t; cf la lectura del rollo de Is realizada por Jes\u00fas en la sinagoga de Nazaret: Lc 4,4-19 cf tambi\u00e9n Hch 13,15), elegida a veces en armon\u00ed\u00ada con los textos de la t\u00f3rah (cf M. Meg. 4,3,9; B. Meg. 29b).<br \/>\nLa proclamaci\u00f3n del texto sagrado en la asamblea es, ya desde la \u00e9poca m\u00e1s remota (siglo ? a.C; Ne 8) un elemento peculiar de Israel, que tambi\u00e9n en esto se revela primog\u00e9nito entre muchos hijos (cristianismo, islam). La proclamaci\u00f3n semanal de la t\u00f3rah puede verse como un aut\u00e9ntico acto de renovaci\u00f3n de la alianza sina\u00ed\u00adtica entre Dios y su pueblo. En este esp\u00ed\u00adritu puede verse tambi\u00e9n cierta analog\u00ed\u00ada entre la lectura sinagogal de las parasolde la t\u00f3rah y la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada cristiana, representando la una y la otra el memorial de la estipulaci\u00f3n original de la alianza, que tuvo lugar, respectivamente, en el Sina\u00ed\u00ad y en el curso de la \u00faltima cena. En la acci\u00f3n sinagogal la \u2020\u0153liturgia de la palabra\u2020\u009d tiene ya tambi\u00e9n en s\u00ed\u00ad un valor sacramental, memorial. La t\u00f3rah es seferha-berit, \u2020\u0153libro de la alianza\u2020\u009d (Ex 24,7), incluso porque a trav\u00e9s de ella se renueva continuamente la alianza. Este es el sentido profundo de la antigua tradici\u00f3n, que (l\u00f3gicamente, de una forma inaceptable desde el punto de vista hist\u00f3rico) hace remontarse a Mois\u00e9s la lectura semanal de la t\u00f3rah (cf P. Meg. 75a; Tg. Ps.-J. a Ex 18,20 Midras Gad. Ex 408, y probablemente, Hch 15,21). Proclamar la t\u00f3rah significa efectivamente volver a aceptar el significado global del acontecimiento irrepetible que tuvo lugar en el Sina\u00ed\u00ad.<br \/>\nLa experiencia que suele considerarse como el comienzo \u2020\u0153oficial del judaismo y de la liturgia sinagogal, es decir, la lectura p\u00fablica de la t\u00f3rah por parte de Esdras, el \u2020\u0153hombre del libro (s\u00f3fer, traducido de ordinario, pero con poco acierto, por \u2020\u0153escriba: Esd 7,6), est\u00e1 situada por completo bajo el signo de la nueva aceptaci\u00f3n del yugo de la t\u00f3rah, del retorno al \u2020\u0153d\u00ed\u00ada santo\u2020\u009d (y\u00f3m qados) en el que se estipul\u00f3 la alianza. Esdras \u2020\u0153abri\u00f3 el libro a la vista de todo el pueblo&#8230; y, al abrirlo, todo el pueblo se puso de pie. Esdras bendijo al Se\u00f1or, el gran Dios, y todo el pueblo, con las manos levantadas, respondi\u00f3: Am\u00e9n, am\u00e9n, al tiempo que se inclinaban y adoraban al Se\u00f1or rostro en tierra\u2020\u009d (Ne 8,5). Las modalidades de expresi\u00f3n, empezando por las resonancias casi teof\u00e1nicas y por el enf\u00e1tico \u2020\u0153todo el pueblo\u2020\u009d (k\u00f3lha\u2020\u2122am), tienden a indicar la existencia de una estrecha analog\u00ed\u00ada entre aquella lectura y el d\u00ed\u00ada en que se pact\u00f3 la alianza del Sina\u00ed\u00ad (Ex 24,3; Ex 34,10).<br \/>\nLa palabra es proclamada particularmente el s\u00e1bado. Seg\u00fan una interpretaci\u00f3n talm\u00fadica (B. Sabb. 49b), el s\u00e1bado est\u00e1n prohibidas todas las acciones necesarias para la construcci\u00f3n del tabern\u00e1culo en el desierto. El s\u00e1bado se convierte as\u00ed\u00ad en el nuevo santuario, ligado no ya al espacio, sino al tiempo (cf J.A. Heschel, 77 sabato, 46); y es bastante significativo que su santidad vaya unida desde antiguo a la proclamaci\u00f3n de la palabra. Si pensamos adem\u00e1s, por un lado, que el s\u00e1bado es tambi\u00e9n memorial de la liberaci\u00f3n pascual (Dt 5,15) y, por otro, que el don (mattan) de la t\u00f3rah se recuerda de modo especial\u00ed\u00adsimo en la fiesta de Sabu\u2020\u2122\u00f3t (semanas), con toda raz\u00f3n \u2020\u0153podr\u00ed\u00ada representarse lit\u00fargicamente el acceso hebreo a la Escritura como el paso de Pesah (pascua) a Sabu\u2020\u2122\u00f3t (pente-cost\u00e9s), que celebra y actualiza el movimiento hist\u00f3rico desde Egipto hasta el Sina\u00ed\u00ad\u2020\u2122 (P. de Benedetti, Bibbia e Ebraismo, 8).<br \/>\n1699<br \/>\nIII. \u2020\u0153TORAH\u2020\u009d Y PRAXIS.<br \/>\nLa ra\u00ed\u00adz hebrea del t\u00e9rmino t\u00f3rah es yrh, \u2020\u0153se\u00f1alar\u2020\u009d, \u2020\u0153ense\u00f1ar\u2020\u009d (la misma que da origen a m\u00f3reh, \u2020\u0153maestro\u2020\u009d); por tanto, deber\u00ed\u00ada traducirse con t\u00e9rminos como \u2020\u0153ense\u00f1anza\u2020\u2122, \u2020\u0153doctrina\u2020\u2122 (sentido que se ha conservado en el arameo Oraita), m\u00e1s bien que con \u2020\u0153ley\u2020\u2122 (derivada de la decisi\u00f3n de los LXX de traducir t\u00f3rah por nomos) Declarar inadecuado el t\u00e9rmino \u2020\u0153ley\u2020\u009d para traducir t\u00f3rah, si por un lado pone de relieve que en la t\u00f3rah no s\u00f3lo hay preceptos, sino tambi\u00e9n narraci\u00f3n, por otro no quiere ni muchos menos considerar marginal la dimensi\u00f3n de los mandamientos, de los preceptos (miswah; pl., misw\u00f3t, de la ra\u00ed\u00adz swh, \u2020\u0153mandar\u2020\u009d). Traducirla por \u2020\u0153ense\u00f1anza\u2020\u2122 aclarar\u00ed\u00ada entonces la paradoja aparente de encontrarse ante un corpus de preceptos inmutable, pero no r\u00ed\u00adgido ni esclerotizado; ?? efecto, se trata de un corpus, por as\u00ed\u00ad decirlo, vitalmente inmutable.<br \/>\n\u2020\u0153A los tres meses de la salida de Egipto, en este d\u00ed\u00ada (ha-y\u00f3m ha-zeh), los israelitas llegaron al desierto del Sina\u00ed\u00ad\u2020\u009d (Ex 19,1). \u00bfPor qu\u00e9 \u2020\u0153este\u2020\u009dy no \u2020\u0153aquel\u2020\u2122! Porque el d\u00ed\u00ada en que se da la t\u00f3rah no puede convertirse en algo pasado: \u2020\u0153La t\u00f3rah es como si se diera hoy\u2020\u009d(Tanh., ed. Buber, 11,76; cf Si-fre a Dt 11,13 B. Ber. Dt 63 Rasi Ex Dt 19,1 y DtDt 11,13 y Dt26,16). La proclamaci\u00f3n est\u00e1 siempre orientada a la ejecuci\u00f3n, la cual, por su misma naturaleza, va siempre ligada al hoy, al aqu\u00ed\u00ad y al ahora. Tambi\u00e9n la ejecuci\u00f3n de los preceptos, que para la tradici\u00f3n hebrea es la \u00fanica forma de acogerlos plenamente como revelaci\u00f3n -ya que el \u2020\u0153hacer\u2020\u009d precede al mismo \u2020\u0153escuchar\u2020\u009d (\u2020\u0153Haremos y escucharemos todo lo que ha dicho el Se\u00f1or\u2020\u009d:<br \/>\nEx 24,7)-, es lectura, interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Tambi\u00e9n los preceptos, a trav\u00e9s de su ejecuci\u00f3n, se convierten en memorial del acontecimiento \u00fanico que constituy\u00f3 a Israel como pueblo (Dt 27,9). Un ejemplo significativo entre otros muchos es en este sentido el precepto de las franjas (sisit) -que se han de poner en la extremidad del vestido (cf N\u00fam 15,37-41) y que llev\u00f3 tambi\u00e9n Jes\u00fas (Mt 9,20; Mt 14,36; Mc 6,56; Lc 8,44)-, las cuales representan s\u00f3lo una invitaci\u00f3n a recordar y a poner en pr\u00e1ctica todos los dem\u00e1s preceptos, a santificarse, a volver el coraz\u00f3n hacia Dios, que hizo salir a su propio pueblo de Egipto para poder ser su Dios (cf N\u00fam 15,41).<br \/>\nEl acontecimiento de liberaci\u00f3n realizado por el brazo de Dios, que se nos recuerda al comienzo del dec\u00e1logo (Ex 20,2; Dt 5,6), fundamenta de forma heter\u00f3noma la validez de los preceptos. Los mandamientos asumen realmente su valor de actos de santificaci\u00f3n s\u00f3lo en virtud de la libre voluntad divina, no en virtud de su valor intr\u00ed\u00adnseco, del que pueden estar incluso totalmente desprovistos, como cuando se prohibe cocer el cabrito en la leche de su madre: Ex 23,19; 34,26; Dt 14,21 (cf Pesiq. Rab, Kah. 40a-b; Dt Rab. 6,2). Precisamente por esta heteronom\u00ed\u00ada la puesta en pr\u00e1ctica del precepto se convierte en memorial de la obra de Dios, lectura e interpretaci\u00f3n del texto sagrado.<br \/>\nLa ejecuci\u00f3n al pie de la letra convertida en interpretaci\u00f3n profunda (y en ciertos aspectos transfigurante) del texto se manifiesta, por ejemplo, en la invenci\u00f3n de objetos-s\u00ed\u00admbolo, como los tefillin (filacterias), que se atan en la frente y en el brazo izquierdo durante la oraci\u00f3n de los d\u00ed\u00adas feriales (Ex 13,9; Ex 13,19; Dt 6,8; Dt 11,18), o las mezuz\u00f3t, cajitas puestas junto a los postes de las puertas (Dt 6,9; Dt 11,20), o tambi\u00e9n los rizos (pe\u2020\u2122\u00f3t) que se dejan caer por las sienes (Lv 19,27; Lv 21,5). Son signos que interpretan la Escritura en la dimensi\u00f3n de la praxis, y que han sido desde siempre testimonios fieles de la palabra.<br \/>\n1700<br \/>\n1. La \u2020\u0153halakah\u2020\u009d como codificaci\u00f3n DE LA NORMA.<br \/>\nLa profesi\u00f3n de la unidad de Dios en Israel se conf\u00ed\u00ada no ya a profesiones dogm\u00e1ticas de fe, sino a la fidelidad concreta a la palabra que proviene de \u00e9l, y que por eso mismo hay que ir transmitiendo de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. La profesi\u00f3n m\u00e1s antigua y profunda de fe jud\u00ed\u00ada, el serna (\u2020\u0153escucha\u2020\u009d: cf Dt 6,4ss; Mc 12,3), se resuelve por completo en una invitaci\u00f3n a escuchar la palabra de Dios y a comunicarla. A trav\u00e9s de la transmisi\u00f3n, del estudio y de la pr\u00e1ctica es como la palabra sigue siendo v\u00e1lida y se presenta como si fuese pronunciada en este d\u00ed\u00ada. Israel pudo atribuir a la palabra semejante capacidad de presencia confi\u00e1ndose a dos dimensiones fundamentales: la halakah (la v\u00ed\u00ada normativa) y la haggadah (la narraci\u00f3n homil\u00e9tica). Se las puede entender incluso como \u2020\u0153el contenido de la literatura rab\u00ed\u00adnica, mientras que la Misnah y el midras \u2020\u0153describen el m\u00e9todo y la forma de aquella literatura\u2020\u2122 (cf J. Bowker, The Targums and Rabbinic Literature, 40).<br \/>\nPor halakah se entiende la ense\u00f1anza que hay que seguir, la regla y el estatuto que han de guiar, la norma que determina la ejecuci\u00f3n de los preceptos. Este t\u00e9rmino se deriva de la ra\u00ed\u00adz hlk, que tiene el sentido de \u2020\u0153andar\u2020\u2122, \u2020\u0153caminar\u2020\u2122, \u2020\u0153seguir: \u2020\u0153Dichosos aquellos cuya conducta (derek, \u2020\u0153camino\u2020\u2122) es intachable, los que caminan (haholkim) en la ley (t\u00f3rah) del Se\u00f1or\u2020\u009d (SaI 119,1). Para usar una antigua expresi\u00f3n (mirada tambi\u00e9n con agrado por los primeros escritores cristianos), la halakah representa el \u2020\u0153camino de la vida\u2020\u009d (derek ha -ha yy\u00ed\u00adm: Jr 21,8; Dt 30,15; Si 15,7; Mt 7,14 Didaj\u00e9 Mt 1,1); en efecto, los preceptos se le dieron a Israel \u2020\u0153para que el que los cumpla encuentre la vida en ellos (Lv 18,5 cf B. Sanh. Lv 74 Tos. Sb 16). Sin embargo, como veremos, hay algo muy peculiar que distingue a la halakah rab\u00ed\u00ad-nica de la enumeraci\u00f3n de obras santas y vivificantes tal como aparece en la Didaj\u00e9 o en la parte paren\u00e9tica de las cartas paulinas. Ante todo hay que considerar su car\u00e1cter m\u00e1s extenso. En ella aparecen no s\u00f3lo reglas morales, sino tambi\u00e9n, con igual t\u00ed\u00adtulo, reglas rituales, civiles, jur\u00ed\u00addicas, alimenticias, etc. (lo cual la acerca m\u00e1s bien a la shari\u2020\u2122a -\u2020\u02dccamino recto\u2020\u2122, \u2020\u0153camino batido\u2020\u2122- isl\u00e1mica). Ella representa el \u2020\u0153camino de la vida\u2020\u009d en la aceptaci\u00f3n totalmente propia de que no se le escapa ning\u00fan aspecto del vivir, de que bajo su fuerza santificante caen todos los elementos de la vida humana.<br \/>\nOtra dimensi\u00f3n propia de la hala-kah es que, a pesar de ser divina en su origen, en su desarrollo est\u00e1 confiada a las manos del hombre, seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu bilateral de la alianza, tan presente a Dios y al pueblo de Israel. Para comprender esto conviene preguntarse de qu\u00e9 manera un comportamiento puede hacerse ha-l\u00e1kico. Hay cuatro modos principales: cuando se trata de un comportamiento ya antiguo y basado en el minhag (\u2020\u0153costumbre\u2020\u2122: cf?.?. Mes. 7,1); cuando est\u00e1 garantizado por autoridades reconocidas (dibr\u00e9 soferirn, \u2020\u0153palabras de los escribas\u2020\u009d); cuando est\u00e1 apoyado en una prueba escrita adecuada, y, finalmente, cuando es votado por mayor\u00ed\u00ada en una asamblea competente (sanedr\u00ed\u00adn o academia rab\u00ed\u00adnica: cf?. ?. Mes. 59b; B. Sanh. 3b; B. Hu\u00ed\u00ad. ha), ? prop\u00f3sito de este \u00faltimo punto, un pasaje talm\u00fadico narra que R. Elie-zer ben Hircanus (finales del siglo i d.C.) no logr\u00f3 que prevaleciera su punto de vista, a pesar de tener en favor del mismo milagros asombrosos y hasta la aprobaci\u00f3n de una voz celestial (bat q\u00f3l, lit. \u2020\u0153hija de una voz\u2020\u009d), puesto que la mayor parte de los doctores opinaban en contra: \u2020\u0153La t\u00f3rah se nos dio en el Sina\u00ed\u00ad. No hay que dar peso a las voces celestiales\u2020\u009d. En efecto, la t\u00f3rah dice: \u2020\u0153Deb\u00e9is decidir por mayor\u00ed\u00ada\u2020\u009d, seg\u00fan una interpretaci\u00f3n rab\u00ed\u00adnica de Ex 23,2 (?. ?. Mes. 59b). No existen ya m\u00e1s voces del cielo que modifiquen la t\u00f3rah sina\u00ed\u00adtica, guardada y practicada en la tierra por los hijos de Israel (\u2020\u0153el mandamiento que hoy te doy&#8230; no est\u00e1 en el cielo\u2020\u2122, Dt 30,2); desde entonces, la ley (que habla el lenguaje de los hombres, cf?.?. Mes. 31 b) se confi\u00f3 a manos humanas, que han de sacar de all\u00ed\u00ad las normas de comportamiento y de santificaci\u00f3n para todas las circunstancias de la vida.<br \/>\n1701<br \/>\nTransmisi\u00f3n, estudio, debate, decisi\u00f3n, ejecuci\u00f3n son los t\u00e9rminos de referencia esenciales y peculiares para comprender la halakah. La \u2020\u0153cadena de la transmisi\u00f3n\u2020\u009d (salSelet ha-qabbalah) es la garant\u00ed\u00ada permanente de la posibilidad de continuar aliment\u00e1ndose en la fuente de la revelaci\u00f3n: \u2020\u0153Mois\u00e9s recibi\u00f3 la t\u00f3rah en el Sina\u00ed\u00ad y se la transmiti\u00f3 a Josu\u00e9, y Josu\u00e9 a los ancianos, y los ancianos a los profetas, y los profetas la transmitieron a los hombres de la gran asamblea (interpretada por la tradici\u00f3n rab\u00ed\u00adnica como un \u00f3rgano deliberativo que comenz\u00f3 en la \u00e9poca de Esdras)\u2020\u009d (\u2020\u02dcAb\u00f3t 1,1; esta misma terminolog\u00ed\u00ada aparece en Pablo, ico 11,23; ico 15,3).<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 se entiende exactamente por transmisi\u00f3n de la t\u00f3rah? No se trata s\u00f3lo del texto escrito, sino tambi\u00e9n -desde la \u00e9poca de Esdras- de una abundante serie de interpretaciones dirigidas a salvaguardar los preceptos, especific\u00e1ndolos y extendi\u00e9ndolos, y a erigir -como se expresa la tradici\u00f3n- un seto (seyag) en torno a la t\u00f3rah (\u2020\u02dcAb\u00f3t 1,2). Por ejemplo, la mencionada prohibici\u00f3n de cocer el cabrito en la leche materna (Ex 23,19; Ex 34,26; Dt 14,21) se convierte, en virtud de ese seto erigido a su alrededor por generaciones y generaciones de doctores, en la prohibici\u00f3n de toda forma de contaminaci\u00f3n entre la carne y los productos l\u00e1cteos, norma que sigue todav\u00ed\u00ada en vigor en la cocina ka\u00ed\u00ader (ritualmente pura). Los 613 preceptos de la t\u00f3rah representan la totalidad: tal es el valor que seda a su divisi\u00f3n en 365 preceptos negativos (uno para cada d\u00ed\u00ada del a\u00f1o) y los 248 positivos (en correspondencia con el n\u00famero de miembros del cuerpo humano: cf B.Mak.23b). Sin embargo, para llegar a ser realmente modelo \u00fanico y significativo para todas las circunstancias de la vida, la t\u00f3rah no s\u00f3lo ha de ser estudiada y meditada, sino tambi\u00e9n \u2020\u0153dilatada\u2020\u009d, es decir, aplicada, a trav\u00e9s de la interpretaci\u00f3n, a las circunstancias continuamente cambiantes de la vida.<br \/>\nNo por esto se abandona la convicci\u00f3n de que la t\u00f3rah ha sido revelada en su integridad y que nada de ella \u2020\u0153se qued\u00f3 en el cielo\u2020\u009d (cf la interpretaci\u00f3n de Dt 30,12 que se da en Dt Rab. 8,6); en efecto, se considera que en ella est\u00e1n contenidas en germen todas sus interpretaciones posteriores, perpetuamente ligadas a su origen por una especie de cord\u00f3n umbilical (y es precisamente en este deshilvanarse de la palabra donde encontraremos algunas de las formas t\u00ed\u00adpicas de la literatura rab\u00ed\u00adnica, el midraS y la codificaci\u00f3n de la t\u00f3rah oral realizada por la Misnah).<br \/>\nUn primer grupo de interpretaciones -como ya hemos tenido ocasi\u00f3n de decir- se encuentra dentro de la misma Escritura, y est\u00e1 representado por los profetas y los hagi\u00f3grafos. Precisamente en este sentido hay que entender los pasajes seg\u00fan los cuales \u2020\u0153los profetas y los hagi\u00f3grafos son la t\u00f3rah\u2020\u009d (Tanh., ed. Buber, loa; 124a-b; Midras a los Ps 78,1,172b); lo son en cuanto que, como \u2020\u0153palabras de la tradici\u00f3n\u2020\u009d, interpretan autorizada e inesperadamente el texto, haci\u00e9ndose as\u00ed\u00ad momentos de un mismo proceso de revelaci\u00f3n, y por eso mismo modelos de interpretaci\u00f3n.<br \/>\n1702<br \/>\n2. EL \u2020\u0153MIDRAS\u2020\u009d HALAKico COMO EXPLICACION DE LA \u2020\u0153TORAH\u2020\u2122.<br \/>\nOtro grupo de \u2020\u0153interpretaciones\u2020\u009d de la t\u00f3rah es el queiforma el midras (s\u00f3lo en un segundo momento habr\u00e1 midrasim dedicados tambi\u00e9n a otras partes de la Escritura). El midraS (de la ra\u00ed\u00adz drs, \u2020\u0153buscar\u2020\u009d) se deriva de la incansable actividad de investigaci\u00f3n y de an\u00e1lisis del texto revelado que llev\u00f3 a cabo el pueblo primog\u00e9nito de Dios. Este t\u00e9rmino, en su conjunto, indica la tradicional \/ hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica, cuyos primeros ejemplos se encuentran, como hemos indicado, dentro de la misma Miqra\u2020\u2122. En efecto, si el sustantivo midras s\u00f3lo aparece dos veces en la Biblia (2Cr 13,22; 2Cr 24,27) para referirse a fuentes del cronista que nosotros no podemos precisar, sus formas verbales son de uso bastante frecuente, tanto para referirse a la b\u00fasqueda de Dios en el culto y en la oraci\u00f3n (Dt 2,5; Am 5,4; SaI 34,5; SaI 69,33; SaI 105,2; 2Cr 1,5 etc. ), como para referirse a la investigaci\u00f3n sobre la Escritura, uso \u00e9ste que es cada vez m\u00e1s frecuente despu\u00e9s del destierro (Is 34,16; SaI 119; SaI 45; SaI 94 1 Ch 28,8, etc. ). En la Escritura aparecen tambi\u00e9n las primeras figuras del darsan, investigador y escudri\u00f1ador de los textos sagrados:<br \/>\nEsdras (Esd 7,10) o Ben Sir\u00e1 (Si 24,22-24 pero el Si es un texto deuterocan\u00f3nico). El darsan, int\u00e9rprete de la Escritura y ante todo de la t\u00f3rah (figura que existe tambi\u00e9n en Qumr\u00e1n, cf 1QS 6,6-7; CD 6,7 y 7,18), act\u00faa normalmente en dos ambientes fundamentales: en la sinagoga como \u2020\u0153predicador\u2020\u009d (cuando, especialmente de modo hagg\u00e1dico, comenta las parasol y las haftar\u00f3t) y en el bet ha-midras (que suele traducirse \u2020\u0153casa de estudio\u2020\u009d, pero que ser\u00ed\u00ada mejor traducir como \u2020\u0153casa de investigaci\u00f3n, de explicaci\u00f3n\u2020\u009d; el t\u00e9rmino aparece por primera vez en Si 51,23, traducido por los LXX con oikospai-de\u00ed\u00adas). En el bet hamidras el maestro y los alumnos se dedicaban a discernir las Escrituras, prestando sobre todo atenci\u00f3n a la dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica del acto y de las condiciones que pod\u00ed\u00adan hacerlo santificante y f\u00e1cil de recordar. Esta actividad de estudio y de interpretaci\u00f3n fue considerada tan importante que, seg\u00fan ciertas posiciones tradicionales, la santidad del bet ha-midras era superior a la de la misma sinagoga.<\/p>\n<p>En la literatura rab\u00ed\u00adnica el t\u00e9rmino midras indica ante todo una explicaci\u00f3n de la Escritura (cf P. Yoma 40c; B. Qidd. 49a-b; Gen Rab. 42,1; etc.). A diferencia de la ex\u00e9gesis literal (llamada posteriormente, a partir de Rasi, siglo Xl, pesat), el midras va en busca del esp\u00ed\u00adritu de las Escrituras, intentando mantenerlas, dentro de la variaci\u00f3n continua de las circunstancias, como punto de referencia permanente (cf B. Yoma 69b). Por eso el midras es peculiar de Israel, precisamente por la fe en una revelaci\u00f3n confiada a unos textos sagrados inmutables, pero que tienen que seguir hablando en diversas circunstancias. \u2020\u0153Mientras haya un pueblo de Dios que considere la Biblia como palabra viva de Dios, siempre habr\u00e1 midras, aunque cambien el nombre\u2020\u009d (R. Bloch, DBS V, 1266). Tampoco en este caso la unicidad de Israel se distingue de su primoge-nitura.<br \/>\nPrecisamente en virtud de esta adhesi\u00f3n al texto, la hermen\u00e9utica propia del midras, incluso cuando se orienta hacia el acto, hacia la ejecuci\u00f3n de los preceptos, se inscribe por completo en el mundo de la palabra. El Talmud indica la obra de dilataci\u00f3n fiel que realiza el darsan comparando, sobre la base de un pasaje de Jer (23,29), la ex\u00e9gesis con la obra del martillo que golpea la roca haciendo saltar de ella un mont\u00f3n de chispas (B. Sabb. 88b). La ex\u00e9gesis comienza siempre relacionando el pasaje que se comenta con otros trozos del texto revelado (la Escritura comentada por la Escritura), no a partir de una especie de proceso l\u00f3gico de tipo inductivo o deductivo, sino sobre una analog\u00ed\u00ada puramente ling\u00fc\u00ed\u00adstica. Las reglas hermen\u00e9uticas codificadas (midd\u00f3t) gravitan todas ellas sobre el mundo de la palabra, relacionando los t\u00e9rminos sobre la base del sonido, de la ra\u00ed\u00adz com\u00fan, de la\u2020\u2122simple igualdad verbal (disposici\u00f3n igual &#8211; gezerah sawah- de R. Hillel), o bien considerando las letras de una palabra como n\u00facleo productivo de otras palabras (nota-riqon, acr\u00f3stico), o bien seg\u00fan otras reglas por el estilo (32 en la codificaci\u00f3n m\u00e1s amplia y tard\u00ed\u00ada de R. Elie-zer, finales del siglo u d.C).<br \/>\nEl estudio y el an\u00e1lisis de la t\u00f3rah tiene fundamentalmente dos objetivos: el desarrollo de la halakah y la ex\u00e9gesis homil\u00e9tica. La primera, que afecta a la parte normativa de la t\u00f3rah, se desarrolla sobre todo en las \u2020\u0153casas de estudio\u2020\u009d, y la segunda sobre todo en la actividad homil\u00e9tica sina-gogal (Mt 13,54). As\u00ed\u00ad se produjeron dos tipos de midrasim: el miaras hal\u00e1kico y el midras hagg\u00e1dico (sobre el que volveremos a continuaci\u00f3n). Gradualmente se lleg\u00f3 a una codificaci\u00f3n escrita de toda esta infatigable actividad interpretativa del texto revelado. Surgieron as\u00ed\u00ad varios grupos de midrasim, los m\u00e1s antiguos de los cuales (que se remontan en su redacci\u00f3n actual a los siglos n-lll d.C.) son eminentemente de car\u00e1cter hal\u00e1kico. Los principales son la Mekilta (lit. \u2020\u0153medida\u2020\u009d, siglo II d.C.) de R. Ismael sobre la parte preceptiva del Ex (que contiene adem\u00e1s abundante material hagg\u00e1dico); las Sifre (\u2020\u0153los libros\u2020\u009d) sobre N\u00fam y Dt, elaborados por la escuela de R. Ismael, y la Sifra (\u2020\u0153el libro\u2020\u009d) sobre Lev, perteneciente a la escuela de R. \u2020\u02dcAqibah.<br \/>\n1703<br \/>\n3. La \u2020\u0153tOrah\u2020\u009d oral.<br \/>\nEl proceso de especificaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de la \u00fanica e inmutable t\u00f3rah, junto a la actividad de investigaci\u00f3n del texto escrito, se manifest\u00f3 de otra forma fundamental. Adem\u00e1s de la t\u00f3rah escrita (t\u00f3rah se-bi-ketab) existe la t\u00f3rah oral (t\u00f3rah se-be-\u2020\u2122alpeh). Para la tradici\u00f3n rab\u00ed\u00adnica se trata de dos aspectos de una \u00fanica revelaci\u00f3n y se\u00f1alan, desde diversos puntos de vista, el momento m\u00e1s alto de vinculaci\u00f3n entre las interpretaciones y su origen. La posici\u00f3n tradicional est\u00e1 expresada con gran claridad por el comentador medieval R. Yonah ben Abra-ham (siglo xiii): \u2020\u0153Est\u00e1 escrito: \u2020\u02dcTe dar\u00e9 dos tablas de piedra, la t\u00f3rah y la miswah\u2020\u2122 (Ex 24,12); la t\u00f3rah se refiere a la t\u00f3rah escrita, la miswah se refiere a la t\u00f3rah oral. Por eso todos los mandamientos se le dieron a Mois\u00e9s en el Sina\u00ed\u00ad con su interpretaci\u00f3n: lo que est\u00e1 escrito se llama t\u00f3rah escrita; la interpretaci\u00f3n (que la acompa\u00f1a) se llama t\u00f3rah oral\u2020\u009d, as\u00ed\u00ad que s\u00f3lo gracias a esta \u00faltima \u2020\u0153podemos conocer el verdadero significado de la t\u00f3rah escrita\u2020\u009d (Sime\u2020\u2122on ben Zemah Duran, siglos xiv- xv).<br \/>\nLa t\u00f3rah Se-be-\u2020\u2122alpeh, al principio, no es m\u00e1s que la primera interpretaci\u00f3n indispensable de la t\u00f3rah escrita (K. Hruby, DSAM VIII, 1529). Si desde el punto de vista de la dignidad, la t\u00f3rah escrita es superior a la oral, desde el punto de vista de la aplicaci\u00f3n cotidiana hay que seguir m\u00e1s bien los dict\u00e1menes de esta \u00faltima (cf M. Sofer\u00ed\u00adm 15,6), debido a su capacidad de ser transmitida, discutida, renovada, enriquecida, hasta el punto de hacer posible partir directamente de las interpretaciones y no de una referencia expl\u00ed\u00adcita a un vers\u00ed\u00adculo de la Escritura (lo cual constituye una de las diferencias formales entre el miaras y la MiSnah). En efecto, si la t\u00f3rah escrita contiene el kelal (principio, general), la oral contiene elpe-rat (detalle).<br \/>\nPero el t\u00e9rmino \u2020\u0153enriquecimiento\u2020\u009d debe entenderse en una acepci\u00f3n muy especial. Aunque todo, absolutamente todo, ha sido revelado (cf B. Ber. 5 a), seg\u00fan la opini\u00f3n de los maestros la t\u00f3rah sebe\u2020\u2122alpeh no se ha conservado en su integridad y pureza original. Sin embargo, justamente esta aparente fragilidad la hace indispensable para quien desee caminar diariamente por la senda de la t\u00f3rah. En efecto, es precisamente esta transmisi\u00f3n no autom\u00e1tica, esta integridad no asegurada de forma definitiva, la que mantiene abierta la t\u00f3rah oral, la que hace que necesite una continua renovaci\u00f3n y la que capacita al que se conf\u00ed\u00ada a ella para devanar la inagotable madeja de la palabra, sacando fuera -lo mismo que el escriba del evangelio instruido en el reino- cosas nuevas y cosas viejas (Mt 13,52). Por eso se llega a decir: m\u00e1s que a las palabras de la t\u00f3rah escrita hay que dar o\u00ed\u00addos a las de los sofer\u00ed\u00adm (cf N\u00fam Rab. 14,4); no ya por su dignidad (infinitamente menor), sino en virtud de su capacidad de hacer penetrar en el d\u00ed\u00ada de hoy aquellas antiguas palabras inagotables.<br \/>\n1704<br \/>\na) La \u2020\u0153Misnah\u2020\u009d.<br \/>\nLa t\u00f3rah oral (interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica de la escrita) fue considerada por Israel como su herencia particular\u00ed\u00adsima, que lo distingue y lo santifica (el t\u00e9rmino qad\u00f3s, santo, en su sentido original quiere decir distinguir, separar) respecto a las naciones (cf Ex Rab. 14,10; Tanh., ed. Buber, 5b; N\u00fam Rab. 14,10; Pesiq. R. 14b; etc.), haci\u00e9ndose as\u00ed\u00ad sede primaria del pacto (cf B. Git. 60b; no se puede negar que, a partir de los primeros siglos de nuestra era, hay en ello una referencia pol\u00e9mica a la pretensi\u00f3n cristiana de poseer la interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica de la t\u00f3rah). Probablemente por este motivo hubo una fuerte resistencia a poner por escrito la t\u00f3rah oral; sin embargo, al final, cuando la presi\u00f3n de los acontecimientos (el fracaso de las rebeliones del 70 y del 135 d.C.) puso en peligro el mantenimiento de este precios\u00ed\u00adsimo patrimonio, se decidi\u00f3 que era mejor transgredir la t\u00f3rah que olvidarla (cf B. Tem. 14b; Ghit. 60b). As\u00ed\u00ad es como se form\u00f3 la Misnah.<br \/>\nEl t\u00e9rmino misnah se deriva de la ra\u00ed\u00adz snh (de donde se deriva tambi\u00e9n la palabra sanah, a\u00f1o), que significa repetir y tambi\u00e9n estudiar algo oralmente. Tiene varios significados vinculados entre s\u00ed\u00ad, para indicar bien el contenido de la tradici\u00f3n oral tal como se desarroll\u00f3 hasta finales del siglo II d.C, o bien el conjunto de las ense\u00f1anzas de los diversos doctores que actuaron hasta aquella \u00e9poca, llamados tanna\u2020\u2122im (del arameo ten,, tena\u2020\u2122, transmitir oralmente, estudiar, ense\u00f1ar), o bien -y es \u00e9ste el significado m\u00e1s com\u00fan- la codificaci\u00f3n de todo el material precedente realizada por R. Yehudah ha-Nasi, siglos ?-?? d.C. (aunque exist\u00ed\u00adan redacciones orales anteriores: una de R. Meir, otra de R. \u2020\u02dcAqibah y quiz\u00e1 otra anterior, de los tiempos de R. Hillel y R. Sammay, siglo 1 a.C). La Misnah est\u00e1 escrita en hebreo y se subdivide en seis \u2020\u0153\u00f3rdenes\u2020\u009d (seda-rim): 1) Zera\u2020\u2122\u00ed\u00adm (semillas); 2) Mo\u2020\u2122ed (fiestas); 3) Nasim (mujeres); 4) Nez\u00ed\u00adq\u00ed\u00adm (da\u00f1os); 5) Qodas\u00ed\u00adm (cosas sagradas); 6) Toh\u00f3r\u00f3t (pureza, eufem\u00ed\u00ads-ticamente por<br \/>\ntum\u2020\u2122\u00f3t, \u2020\u02dclo que hace ritualmente impuro\u2020\u009d). Cada sederse divide en varios tratados (masseket) que forman un total de 63; cada tratado se divide en cap\u00ed\u00adtulos (pereq), y cada cap\u00ed\u00adtulo en secciones o p\u00e1rrafos legales.<br \/>\nEs importante subrayar que esta codificaci\u00f3n no representa ni mucho menos una enciclopedia en sentido sistem\u00e1tico; es sustancialmente el resumen de una serie muy densa de decisiones de los maestros tanna\u00ed\u00adtas. Por lo dem\u00e1s, esta caracter\u00ed\u00adstica es com\u00fan a toda forma de transcripci\u00f3n de la actividad de los rabinos y de los doctores antiguos; en efecto, los t\u00e9rminos como misnah o midras (y otros como talmud y gemara, de los que luego hablaremos) se derivan todos ellos de verbos que indican la pr\u00e1ctica de la ense\u00f1anza, del estudio, de la repetici\u00f3n, etc., no ya una sistematizaci\u00f3n program\u00e1tica y reunida del saber (enciclopedia, de enkyklios paide\u00ed\u00ada).<br \/>\n1705<br \/>\nb) El \u2020\u0153Talmud\u2020\u009d.<br \/>\nLa codificaci\u00f3n de Yehudah ha-Nasi no contiene todas las tradiciones orales elaboradas hasta entonces. La parte de la ense\u00f1anza tanna\u00ed\u00adtica no incluida en la Misnah, pero destinada a continuaci\u00f3n a ser incluida en el Talmud y en los midras\u00ed\u00adm hal\u00e1kicos, se llama Ba-raita (o en plural Barait\u00f3t, lit. \u2020\u0153externo\u2020\u009d); otra parte de la ense\u00f1anza fue recogida en el siglo III d.C. en la To-sefta (de la ra\u00ed\u00adz ysf, a\u00f1adir), corpus destinado a permanecer aparte y desprovisto de valor can\u00f3nico.<br \/>\nLa Misnah fue a su vez estudiada, comentada, discutida tanto en Palestina como en el asentamiento m\u00e1s importante de la di\u00e1spora, Babilonia. Esta actividad dio lugar al Talmud (de la ra\u00ed\u00adz Imd, estudiar), constituido por el conjunto de la Misnah y de la Gemara (de la ra\u00ed\u00adz gmr, completar). Por Gemara se entiende el conjunto de las discusiones para comentar muchos tratados de la Misnah, realizado por los doctores llamados \u2020\u02dcamo-ra\u2020\u2122im (lit. \u2020\u0153hablantes\u2020\u009d, \u2020\u0153int\u00e9rpretes\u2020\u009d, de la ra\u00ed\u00adz \u2020\u02dcmr, hablar). Del Talmud existen dos versiones: una palestina y otra babil\u00f3nica. La primera, llamada Talmud Yerusalmi (\u2020\u0153Talmud de Je-rusal\u00e9n\u2020\u009d) o palestino, es fruto de la actividad de las academias de Cesa-rea, S\u00e9foris y Lidda, y se remonta a mediados del siglo IV o comienzos del V d.C. La Gemara (escrita en ara-meo occidental) discute los cuatro primeros \u00f3rdenes de la Misnah, m\u00e1s un tratado del orden sexto, con un total de 39 tratados. En la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada posterior su valor y su difusi\u00f3n fueron muy inferiores respecto a los del Talmud de Babilonia<br \/>\n(ocho veces m\u00e1s extenso).<br \/>\nEl Talmud Babl\u00ed\u00ad (de Babilonia) es fruto de la actividad de doctores amorreos que se fueron sucediendo en las academias de Sura, Pum Be-ditha y Nehardea. La Gemara (escrita en arameo oriental) se extiende por 36 tratados y medio de la Mis-nah; qued\u00f3 sustancialmente completada a finales del siglo ? d.C; su sistematizaci\u00f3n textual definitiva se remonta, sin embargo, a los doctores llamados saboratm (de la ra\u00ed\u00adz sbr emitir opiniones) que actuaron en los siglos vi-viii d.C.<br \/>\nLas dimensiones proverbialmente infinitas del Talmud de Babilonia (normalmente ocupa unos 20 vol\u00famenes, con un total de unas 6.000 p\u00e1ginas) no lo convierten en una codificaci\u00f3n universal definitiva (entre otras cosas, como hemos visto, ni siquiera abarca todos los tratados de la Misnah); al contrario, su amplitud se deriva precisamente de su naturaleza no definitiva. No es una casualidad el hecho de que todo el proceso talm\u00fadico est\u00e9 puesto bajo el signo de un continuo discutir, que de buen grado pasa en pocas l\u00ed\u00adneas de un tema a otro aparentemente muy lejano del primero. De ah\u00ed\u00ad que, junto al inter\u00e9s hal\u00e1kico predominante, en las p\u00e1ginas talm\u00fadicas se encuentra abundante material hagg\u00e1dico; por eso a lo largo de los siglos el Talmud fue a su vez discutido y comentado (entre todos los dem\u00e1s, es c\u00e9lebre el comentario de Ra\u00e1i).<br \/>\n1706<br \/>\nIV. LA \u2020\u0153TORAH\u2020\u009d COMO NARRACION.<br \/>\nLos mandamientos no tienen validez intr\u00ed\u00adnseca; su fundamento se encuentra siempre y s\u00f3lo en la libre voluntad divina. La validez de los preceptos encuentra su origen en la voluntad del Se\u00f1or, que hizo salir a su pueblo de Egipto (Ex 20,2; Dt 5,6). Y es precisamente a este suceso liberador pascual al que hay que referirse cuando se habla de las \u2020\u0153instrucciones, prescripciones y decretos\u2020\u009d que regulan la vida del jud\u00ed\u00ado Dt 6,20-21). La liberaci\u00f3n de Egipto se coloca en el origen mismo del ser jud\u00ed\u00ado; por eso hay que transmitir su relato para seguir identific\u00e1ndose con ella.<br \/>\n1707<br \/>\n1. La \u2020\u0153hacjciadah\u2020\u009d.<br \/>\n\u2020\u0153Ese d\u00ed\u00ada contar\u00e1s (we-higgadta) a tus hijos la salida de Egipto\u2020\u009d (Ex 13,8), se lee en el pasaje b\u00ed\u00adblico que prescribe el uso de los \u00e1cimos. Este vers\u00ed\u00adculo que ordena narrar las obras del Se\u00f1or debe considerarse como una de las matrices de la palabra haggadah (en ara-meo \u2020\u02dcaggadah; de la forma hif\u00fc, de la ra\u00ed\u00adz ngd, contar o anunciar, como en Is 42,9; Is 66,19; SaI 22,32 etc. ). El t\u00e9rmino en su significado m\u00e1s amplio indica cualquier interpretaci\u00f3n escri-tural de car\u00e1cter no hal\u00e1kico. El proceso de formaci\u00f3n de la haggadah tiene su origen en la obra de estudio de las p\u00e1ginas de la Escritura realizada por el dar\u00ed\u00adan: \u00e9l busca; la palabra de la Escritura, al responderle, expresa, cuenta (maggid) algo que va m\u00e1s all\u00e1 del significado inmediato expresado por el texto. La tradici\u00f3n, para referirse a este momento de \u2020\u0153apertura\u2020\u2122 de la palabra, emplea precisamente la locuci\u00f3n maggid ha-kat\u00fcb (\u2020\u02dcla Escritura quiere decir, indica\u2020\u009d).<br \/>\nA veces la urgencia de que responda el venerable e \u2020\u0153inmutable texto es tan grande que se llega incluso a modificarlo (es c\u00e9lebre, entre otros, el ejemplo sacado de una baraita puesta como ap\u00e9ndice a los Ab\u00f3t 6,2: no leer har\u00fct\u2020\u009d esculpido, sino her\u00fat, libertad: Ex 32,16). La antigua lucha de Jacob-Israel con Dios Gn 32,23-33) se transforma en la lucha del darsan con el texto. Una urgencia semejante se puede encontrar tambi\u00e9n en Jes\u00fas cuando, haciendo un midras hagg\u00e1dico, explic\u00f3 (di\u00e9rm\u00e9-neusen: Lc 24,27), cont\u00f3 y abri\u00f3 (dienoighen: Lc 24,32) la Escritura a los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas.<br \/>\nLa haggadah representa el estudio continuo de un texto en el que se encuentra el secreto de los propios or\u00ed\u00adgenes, y que por eso tiene que continuar acompa\u00f1ando a la vida del pueblo. Este sentido est\u00e1 muy presente en la haggadah m\u00e1s conocida de todas, la Haggadah sel Pesah (la narraci\u00f3n de pascua), es decir, el texto de la liturgia dom\u00e9stica de la cena pascual (en hebreo, seder). Encuentra sus elementos iniciales en un midras (quiz\u00e1 antiqu\u00ed\u00adsimo, siglos iv-m a.C.) a Dt 26,5-8 (cf Sifre a Dt 301). El n\u00facleo inicial fue englobado m\u00e1s tarde en la liturgia de la cena pascual, convertida en punto fuerte del proceso de identificaci\u00f3n de cada jud\u00ed\u00ado con la historia de conjunto de su pueblo: \u2020\u0153Cada uno debe considerarse a s\u00ed\u00ad mismo como si hubiera salido de Egipto. La haggadah de pascua representa as\u00ed\u00ad el lugar privilegiado del memorial (zikkar\u00f3n: cf Ex 12,14). No puede ignorarse la importancia del hecho de que los sin\u00f3pticos coloquen la instituci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada precisamente en el curso de un seder(Mt 26,17-19; Mc 14,12-25; Lc 22,7-20).<br \/>\nSi la halakah expresa la profunda convicci\u00f3n jud\u00ed\u00ada de que no se puede mencionar el nombre de Dios y que el \u00fanico modo de conocerlo es poner en pr\u00e1ctica su palabra, la haggadah expresa la exigencia igualmente insoslayable de contemplar el rostro de Dios, de saber \u2020\u0153d\u00f3nde est\u00e1 Dios\u2020\u009d (SaI 42,3-4). Dios est\u00e1 en sus mandamientos, pero tambi\u00e9n en las obras que ha realizado y en el texto y el pueblo que las narran; y son precisamente estos dos \u00faltimos los puntos de referencia de la haggadah. Ya en los profetas y en los hagi\u00f3grafos se encuentran narraciones en las que el pueblo toma conciencia de s\u00ed\u00ad mismo (tambi\u00e9n de las culpas de las que arrepentirse) confront\u00e1ndose con las grandes obras de Dios en el pasado. Encontramos un ejemplo fundamental en Neh 9,5-36, perfecto modelo de renarraci\u00f3n de sucesos b\u00ed\u00adblicos, esto es, de obras de Dios, realizada a trav\u00e9s de una reproposici\u00f3n entramada de pasajes b\u00ed\u00adblicos; pasaje tanto m\u00e1s significativo cuanto que se lo pone en continuidad con un acto lit\u00fargico de proclamaci\u00f3n de la \u00ed\u00ad\u00f3rah (Ne 8,5-10; Ne 9,1-4). Una renarraci\u00f3n an\u00e1loga, m\u00e1s dram\u00e1tica y simb\u00f3lica, es la historia de la \u2020\u0153esposa infiel del Se\u00f1or, de Ez 16. Otro gran ejemplo, entre muchos, lo constituye el Ps 78 (ejemplos parecidos se encuentran tambi\u00e9n en textos deuterocan\u00f3nicos: Si 44-50; Sb 10-12; Sb 16-19).<br \/>\n1708<br \/>\nLa haggadah pone el acento en la presencia y en el obrar de Dios; quiz\u00e1 por esto llega incluso a considerar a Dios mismo sujeto a las prescripciones de la t\u00f3rah (y a atribuirle el uso del manto de oraci\u00f3n, talled: cf. B. Ros Has. 17b; Tanh., ed. Bu-ber, 46a; y de las filacterias: cf B. Ber. 6a); y, al mismo tiempo, aveno como modelo del obrar del hombre: \u2020\u0153seguir al Se\u00f1or\u2020\u009d (Dt 13,5) significa realmente imitar sus obras (cf B. Sota 14a). Otro tema hagg\u00e1dico importante se encuentra en la exaltaci\u00f3n de la presencia divina en el mundo, tal como se manifiesta en la ampl\u00ed\u00adsima y profund\u00ed\u00adsima reflexi\u00f3n sobre la se-kinah (de la ra\u00ed\u00adz skn morar), la \u2020\u0153morada\u2020\u2122 de Dios entre los hombres, que sigue a su pueblo incluso en el destierro (cf Lam Rab. 1,33a a 1,6; Sifre N\u00fam lib; 161 ,62b-63a; etc.).<br \/>\nEl conjunto de los escritos hagg\u00e1-dicos no siempre sigui\u00f3 estando tan estrechamente anclado en el texto b\u00ed\u00adblico; con el tiempo se hizo m\u00e1s libre y confluyeron en \u00e9l varios elementos incluso de naturaleza m\u00ed\u00adti-colegendaria; sin embargo, en el fondo, el significado de la haggadah es el que se expresa en la siguiente definici\u00f3n justamente cl\u00e1sica, seg\u00fan la cual es \u2020\u0153narratio, enarratio, historia, jucunda et subtilis, discursus his-toricus aut theologicus de aliquo loco Scripturae, animum lectoris attrahens (J. Buxtorf, Lexic\u00f3n chaldai-cum, talmudicum et rabbinicum II, 658). Cuando uno est\u00e1 en el destierro (,y qui\u00e9n no lo est\u00e1?), junto a la norma necesita o\u00ed\u00adr palabras que atraigan su \u00e1nimo, palabras de \u2020\u0153bendici\u00f3n y consuelo, es decir, palabras de hag-gadah (cf Cant. Rab. 2,14).<br \/>\n1709<br \/>\n2. El \u2020\u0153midras\u2020\u009d hagg\u00e1dico.<br \/>\nComo ya hemos se\u00f1alado, una parte del material hagg\u00e1dico se encuentra tambi\u00e9n en la Mi\u00ed\u00adnah (cf en particular el tratado \u2020\u02dcAb\u00f3t) y en el Talmud; pero la mayor parte del mismo se encuentra en el vast\u00ed\u00adsimo corpus de los midrasim hagg\u00e1dicos. El origen de estos midrasim revela con frecuencia su estrecho v\u00ed\u00adnculo con la actividad sinagogal. Entre los m\u00e1s importantes hay que citar: Gen y Lev Rab-b\u00e1,<br \/>\nPesiqta de Rab Kahana (sobre las haftar\u00f3t prof\u00e9ticas que se leen los s\u00e1bados y en las grandes fiestas), que se remontan al per\u00ed\u00adodo talm\u00fadico. Todos los dem\u00e1s midrasim del ciclo Rabb\u00e1, es decir \u2020\u0153grande\u2020\u009d (a Ex, N\u00fam, Dt y a los \u2020\u0153cinco rollos -los \u00fanicos Hagi\u00f3grafos que se leen \u00ed\u00adntegramente en la sinagoga- Cant, Rt, Lam, Qo, Est), as\u00ed\u00ad como el Midras Tanhuma (sobre las paras\u00f3rde la t\u00f3rah) y la Pesiqta Rabbati (sobre las haftar\u00f3t prof\u00e9ticas), pertenecen, en su redacci\u00f3n definitiva, a la baja Edad Media.<br \/>\n1710<br \/>\ny. \u2020\u0153TORAH\u2020\u009d Y TRADUCCION.<br \/>\nPoder sacar de la lectura de la Biblia la savia de la vitalidad religiosa de todo un pueblo supone la comprensi\u00f3n del texto. A partir del destierro de Babilonia la lengua hablada por el pueblo no es ya la lengua en que se escribi\u00f3 el texto. Se trata de una situaci\u00f3n, como se sabe, propia no s\u00f3lo del judaismo. Por un lado est\u00e1 la necesidad (advertida fuertemente por la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada) de conservar el texto -ante todo la t\u00f3rah- en su inmutabilidad lexicogr\u00e1fica; por otro lado est\u00e1 la exigencia de la asamblea de comprender todo lo que es proclamado. Parecen abrirse entonces s\u00f3lo dos caminos: seguir proclamando el texto sagrado en su versi\u00f3n original o, por el contrario, servirse de una traducci\u00f3n. Pues bien, Israel<br \/>\n-quiz\u00e1 ya a partir del siglo ? a.C.- tom\u00f3 por un largo tiempo un camino que no se identifica por completo con ninguna de estas dos alternativas, o mejor dicho, que se identifica en cierta medida con las dos: el camino del targum.<br \/>\nEl \u2020\u0153targum\u2020\u2122.<br \/>\nEl t\u00e9rmino targum en su origen significa simplemente \u2020\u0153traducci\u00f3n\u2020\u009d en el sentido m\u00e1s ordinario de la palabra (Esd 4,7). En su uso espec\u00ed\u00adfico, sin embargo, indica la versi\u00f3n-par\u00e1frasis del texto sagrado realizada en el curso de las reuniones sinagogales. Seg\u00fan un pasaje talm\u00fadico (probablemente fidedigno en el plano hist\u00f3rico), el ejemplo m\u00e1s antiguo de targum se remontar\u00ed\u00ada tambi\u00e9n a la gran proclamaci\u00f3n de la t\u00f3rah realizada por Esdras. Seg\u00fan esta interpretaci\u00f3n (cf B. Meg. 3a), \u2020\u0153leyeron el libro de la t\u00f3rah por secciones\u2020\u009d (mefroras, la misma ra\u00ed\u00adz que para -Sah: Ne 8,8) se refiere al texto hebreo; \u2020\u0153explicando su significado\u2020\u009d Qalude, por el contrario, a la traducci\u00f3n al arameo, la lengua que hablaba entonces el pueblo. El targum nacer\u00ed\u00ada justamente en el mismo tiempo en que la t\u00f3rah se pone directamente en el centro de la vida jud\u00ed\u00ada.<br \/>\nNo se abandona ni el texto ni su lengua, sino que la comprensi\u00f3n por parte de la asamblea se conf\u00ed\u00ada a una versi\u00f3n-interpretaci\u00f3n en lengua aramea. De esta manera junto al lector se encontraba el traductor (me-turgeman), cuya actividad estaba regulada por normas muy concretas. En el caso de la t\u00f3rah, despu\u00e9s de cada vers\u00ed\u00adculo se daba inmediatamente la traducci\u00f3n sin saltarse ning\u00fan pasaje (cf M. Meg. 4,4; sin embargo, algunos trozos ten\u00ed\u00adan que ser le\u00ed\u00addos en hebreo, pero sin traducir: Gn 35,22; Ex 32,21-25 N\u00fam Ex 6,24-26). En el caso de los Profetas, cuya dignidad era menor, antes de traducirlos se le\u00ed\u00adan tres vers\u00ed\u00adculos cada vez. El traductor ten\u00ed\u00ada prohibido usar un texto escrito o mirar el texto que ten\u00ed\u00ada que traducir; en efecto, ten\u00ed\u00ada que palparse claramente la diferencia entre la traducci\u00f3n y el original, el \u00fanico que gozaba de pleno car\u00e1cter sacral. Precisamente esta preocupaci\u00f3n resulta manifiesta en una m\u00e1xima aparentemente paralizante (que se remonta al siglo II d.C), dirigida a regular la actividad del targumista:<br \/>\n\u2020\u0153El que traduce de forma, absolutamente literal es un falsificador; el que a\u00f1ade algo es un blasfemo\u2020\u009d (T. Meg. 4,41; B. Qidd. 49a). Es imposible sustituir el texto; toda versi\u00f3n debe experimentarse como \u2020\u0153otra cosa\u2020\u009d, porque s\u00f3lo as\u00ed\u00ad puede permanecer en esp\u00ed\u00adritu s\u00f3lidamente anclada en \u00e9l.<br \/>\nResulta entonces comprensible por qu\u00e9 las versiones targ\u00famicas no son nunca, ni siquiera en los casos m\u00e1s literales, simples traducciones, sino siempre una \u2020\u0153traducci\u00f3n-interpretaci\u00f3n\u2020\u009d (y esto mismo vale<br \/>\n-dig\u00e1moslo incidentalmente- para la versi\u00f3n griega de los LXX, que no es ciertamente una traducci\u00f3n literal), a veces muy libre, pero nunca arbitraria, ya que est\u00e1 s\u00f3lidamente ligada a los c\u00e1nones de la tradici\u00f3n. El targum puede parecer, a veces, estrechamente emparentado con el midras hagg\u00e1-dico. Los dos han nacido en contacto con la actividad sinagogal como forma de explicaci\u00f3n del texto, los dos eran originalmente actividades orales, los dos llegaron a tener una codificaci\u00f3n escrita. Sin embargo, existen diferencias decisivas. El targum es siempre una traducci\u00f3n, por muy libre que sea; por eso no abre nunca su versi\u00f3n-comentario relacionando el pasaje que afronta con otro vers\u00ed\u00adculo b\u00ed\u00adblico, como hace, por el contrario, el midraS, que encuentra su propio nervio en esta densa serie de referencias. Las posibles relaciones, aunque realizadas seg\u00fan ciertas reglas, son casi inagotables; por eso en el midras se van siguiendo unas a otras las diversas interpretaciones propuestas por los varios doctores. La confrontaci\u00f3n dial\u00f3gica de los diversos int\u00e9rpretes resulta as\u00ed\u00ad perfectamente homog\u00e9nea con la confrontaci\u00f3n de la Biblia consigo misma, realizada por la comparaci\u00f3n de una infinidad de vers\u00ed\u00adculos. Pero en el targum no hay nada de esto, sino que, aun adoptando -especialmente en las versiones palestinas, que son menos literales que las babil\u00f3nicas- unos m\u00e9todos de interpretaci\u00f3n parecidos a los del midraS, traduce e interpreta el texto siguiendo su estructura original.<br \/>\nYa hemos tenido ocasi\u00f3n de se\u00f1alar c\u00f3mo se fue llegando progresivamente a una redacci\u00f3n por escrito del corpus targ\u00famico. Sus articulaciones pueden esquematizarse de la siguiente manera: 1. Targum al Pentateuco: 1. Onqelos (babilonio); 2. Pseudo-Jonat\u00e1n (palestino); 3. Versiones palestinas: a) fragmentarias; b) fragmentos encontrados en la Geniza (lugar donde se dejan los textos fuera de uso) de una sinagoga de El Cairo; c) Ne\u00f3f\u00ed\u00adti (targum completo al Pentateuco, descubierto en 1956 en la Biblioteca Vaticana por A. Diez Macho). II. Targum a los profetas: 1. Jonat\u00e1n ben Uziel (babilonio); 2. Fragmentos palestinos. III. Targum a los hagi\u00f3grafos.<br \/>\n1711<br \/>\nEn definitiva, todav\u00ed\u00ada hoy poseemos una o varias versiones targ\u00famicas de cada libro de la Biblia hebrea (excepto Daniel y Esdras-Nehem\u00ed\u00adas). Toda la literatura targ\u00famica es an\u00f3nima. En efecto, las atribuciones hechas por el Talmud (d B. Meh. 3a) al pros\u00e9lito Onqelos y a Jonat\u00e1n ben Uziel no son hist\u00f3ricamente fiables, ya que estos nombres son respectivamente la transliteraci\u00f3n y la traducci\u00f3n de los nombres de dos autores conocidos de traducciones griegas del AT, Aquila (Onqelos) y Teodoci\u00f3n (Jonat\u00e1n: \u2020\u0153dado por el Se\u00f1or\u2020\u009d). Entre los manuscritos de Qumr\u00e1n se encuentran algunos targum\u00ed\u00adm de parte del Lev y de Jb (el Targum m\u00e1s antiguo que ha llegado a nosotros, del siglo 1 a.C.) La sistematizaci\u00f3n actual de la mayor parte de los textos targ\u00famicos se remonta, sin embargo, s\u00f3lo al siglo V.<br \/>\n1712<br \/>\nVI. EJEMPLOS.<br \/>\nCreemos conveniente terminar nuestra exposici\u00f3n con algunos ejemplos de la manera con que un texto b\u00ed\u00adblico determinado es tratado en las diversas formas de lectura que hemos examinado. Tomemos los dos siguientes vers\u00ed\u00adculos del G\u00e9nesis: \u2020\u0153Dios cre\u00f3 al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo cre\u00f3, macho y hembra los cre\u00f3. Dios los bendijo y les dijo: \u2020\u02dcSed fecundos y multiplicaos, poblad la tierra y so-metedla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y cuantos animales se mueven sobre la tierra\u2020\u009d (1,27-28).<br \/>\n1713<br \/>\n1. Ejemplo hal\u00e1kico.<br \/>\nRecordemos ante todo que el \u2020\u0153sed fecundos y multiplicaos\u2020\u009d (per\u00fa u-reb\u00fc) es computado generalmente entre los 613 preceptos de la t\u00f3rah, como se desprende del Libro de los preceptos de Maim\u00f3nides, que lo pone en el lugar 212, entre las 248 misw\u00f3t positivas.<br \/>\nEn el cap\u00ed\u00adtulo VI del tratado de las Yebam\u00f3t, que abre el tercer \u2020\u0153orden\u2020\u009d (Nasim) de la Misnah, se lee: \u2020\u0153Un hombre no se abstendr\u00e1 del deber de ser fecundo y de multiplicarse (periah u-re biah), a no ser que tenga ya hijos\u2020\u009d. La Gemara comenta as\u00ed\u00ad: \u2020\u0153Esto supone que, si tiene hijos, puede abstenerse del deber de la propagaci\u00f3n de la especie, <pero no del de vivir con una mujer. Esto est\u00e1 avalado por la afirmaci\u00f3n de R. Nahman hecha en nombre de Semu\u2020\u2122el, de que aunque un hombre tenga ya muchos hijos, no debe permanecer sin mujer, puesto que se dice en la Escritura: \u2020\u02dcNo es bueno que el hombre est\u00e9\nsolo\u2020\u2122 (Gn 2,18). Otros leen: \u2020\u02dcSi tiene hijos, puede abstenerse del deber de la propagaci\u00f3n de la especie y tambi\u00e9n del de vivir con una mujer\u2020\u2122. \u00bfPuede decirse que esto representa una objeci\u00f3n contra la afirmaci\u00f3n de R. Nahman, hecha en nombre de Semu\u2020\u2122el? No. Si tiene hijos, puede casarse con una mujer incapaz de engendrar. \u00bfCu\u00e1l es la diferencia pr\u00e1ctica? [Respecto al deber de casarse, dado que en ning\u00fan caso debe permanecer solo.] Sobre la venta del rollo de la t\u00f3rah por amor a los hijos [S\u00f3lo un hombre que no tiene hijos debe vender ese objeto precioso, si por medio de ello se pone en disposici\u00f3n de casarse con una mujer capaz de engendrar. Si tiene hijos, esa venta est\u00e1 prohibida, y debe contraer un matrimonio menos costoso con una mujer anciana o est\u00e9ril]\u2020\u009d (B. Yeb. 61 b).\nLa discusi\u00f3n hal\u00e1kica, como siempre, se dirige por completo a la ejecuci\u00f3n del acto o a la indicaci\u00f3n de todos los casos posibles en que ha de aplicarse la prescripci\u00f3n.\n1714\n2. Ejemplo hacig\u00e1dico.\n\u2020\u0153R. Abbahu dijo: \u2020\u02dcEl Santo, bendito sea, tom\u00f3 la copa de la bendici\u00f3n (la bendici\u00f3n sobre el vino es la primera de las bendiciones nupciales) y los bendijo (a Ad\u00e1n y Eva). Miguel y Gabriel eran los padrinos de Ad\u00e1n\u2020\u2122. Dijo R. Simlay: \u2020\u02dcEncontramos que el Santo, bendito sea, bendice a los esposos, adorna a las esposas, visita a los enfermos, sepulta a los muertos. \u00bfDe d\u00f3nde se revela que bendice a los esposos? Y Dios los bendijo(Gn 1,28). \u00bfDe d\u00f3nde que adorna a las esposas? El Se\u00f1or form\u00f3... (Gn 2,22). \u00bfDe d\u00f3nde se revela que visita a los enfermos? Como est\u00e1 dicho: Luego el Se\u00f1or se le apareci\u00f3... (Gn 18,1 Abrah\u00e1n, que sufr\u00ed\u00ada por la circuncisi\u00f3n). \u00bfDe d\u00f3nde que sepulta a los muertos? Ylo sepult\u00f3 en el valle... (Dt 34,6 )\u2020\u0153(Gen Rab. 8,13).\nEl protagonista es siempre el Santo, bendito sea, de quien la haggadah quiere indicar que est\u00e1 siempre relacionado con la vida de sus hijos.\n1715\n3. Ejemplo tarci\u00famico.\nEl Tg. Onq. ofrece de este pasaje una versi\u00f3n literal. Es distinto el caso de Tg. Neof. y de Tg. Ps.-J.: el primero aporta peque\u00f1as variantes, pero de ellas salta inmediatamente a la vista su importancia teol\u00f3gica, mientras que el segundo ampl\u00ed\u00ada decididamente el texto.\nTg. Neof.: \u2020\u0153Y la palabra del Se\u00f1or cre\u00f3 al hijo del hombre, a semejanza de aspecto (qedem) del Se\u00f1or los cre\u00f3; macho y compa\u00f1era los cre\u00f3. La gloria del Se\u00f1or los bendijo y la palabra del Se\u00f1or les dijo: Creced y multiplicaos y llenad la tierra y so-metedla y dominad sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo y sobre los animales que se arrastran sobre la tierra\u2020\u009d.\nTg. Ps.-J.: \u2020\u0153Y \u2020\u02dcEloh\u00ed\u00adm cre\u00f3 al hombre (\u2020\u02dcdm en arameo tiene un significado colectivo) a su semejanza, a\nimagen de \u2020\u02dcEloh\u00ed\u00adm lo cre\u00f3, con 248 miembros (como el n\u00famero de los preceptos positivos) y 365 nervios\n(como el n\u00famero de los preceptos negativos), y lo cubri\u00f3 de piel y lo llen\u00f3 de carne y sangre. Macho y\nhembra en su aspecto \u2020\u02dcEloh\u00ed\u00adm los cre\u00f3. \u2020\u02dcEloh\u00ed\u00adm los bendijo y \u2020\u02dcEloh\u00ed\u00adm les dijo: \u2020\u02dcCreced y multiplicaos y llenad la tierra con hijos e hijas, y haceos poderosos en posesiones y tened dominio sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo y sobre todo animal reptil que se arrastra sobre la tierra\u2020\u2122.\n1716\nVII. CONCLUSION.\nEn las Orientaciones y sugerencias para la aplicaci\u00f3n de la declaraci\u00f3n conciliar \u2020\u0153Nostra Aetate n. 4\u2020\u009d, publicadas en 1974 por la Comisi\u00f3n para las relaciones religiosas de la Iglesia cat\u00f3lica con los jud\u00ed\u00ados, se lee: \u2020\u0153... Es necesario, en particular, que los cristianos intenten comprender mejor los elementos fundamentales de la tradici\u00f3n religiosa jud\u00ed\u00ada y aprendan las caracter\u00ed\u00adsticas esenciales con que los mismos jud\u00ed\u00ados se definen a la luz de su realidad religiosa actual\u2020\u2122. Nuestro trabajo ha intentado atenerse precisamente a esta indicaci\u00f3n, cuyo n\u00facleo esencial podr\u00ed\u00ada quiz\u00e1 sintetizarse en esta frase: escuchar a Israel. Esta expresi\u00f3n quiere indicar ante todo lo que escuch\u00f3 Israel, es decir, la palabra que sale de la boca del Se\u00f1or (Dt 6,4; Dt 8,3), pero alude igualmente a la necesidad por parte de los cristianos de prestar atenci\u00f3n a la manera como esa palabra fue o\u00ed\u00adda, transmitida, estudiada y puesta en pr\u00e1ctica dentro de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada. Intentemos ahora recapitular los t\u00e9rminos esenciales de esta escucha.\nLa escucha de la palabra se desarrolla en Israel sobre todo a lo largo de tres grandes directrices: la halakah, la haggadah y la proclamaci\u00f3n lit\u00fargica sinagogal. En cada uno de estos casos es fundamental tener presente que es regla absoluta en Israel que todo lo que ata\u00f1e a la revelaci\u00f3n tiene que ser \u2020\u0153recibido\u2020\u009d dentro de un flujo que encuentra su propio origen en el don sina\u00ed\u00adtico de la t\u00f3rah (cf \u2020\u02dcAb\u00f3t 1,1). Esta cadena abierta, que mira hacia el origen a trav\u00e9s de la recepci\u00f3n y hacia el futuro mediante la transmisi\u00f3n, exige y consiente la actuaci\u00f3n de la palabra en el d\u00ed\u00ada de hoy. La savia vital que corre por las ra\u00ed\u00adces de la recepci\u00f3n y por las hojas de la transmisi\u00f3n pasa a trav\u00e9s de la actuaci\u00f3n de la palabra en el d\u00ed\u00ada de hoy. Para comprender esta afirmaci\u00f3n hay que tener en cuenta por lo menos tres realidades. En primer lugar hay que reconocer la existencia de una homogeneidad entre transmisi\u00f3n de la palabra y transmisi\u00f3n de la vida de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, por lo que la familia y el pueblo se convierten en las coordenadas insustituibles de la existencia jud\u00ed\u00ada y tambi\u00e9n, en cierta medida, en las claves hermen\u00e9uticas para la comprensi\u00f3n de la palabra. En segundo lugar hay que tener presente la necesidad de vincular \u00ed\u00adntimamente cada interpretaci\u00f3n, cada comentario, cada deducci\u00f3n, cada norma, cada aplicaci\u00f3n con la revelaci\u00f3n, lo cual se ha manifestado sobre todo en el reconocimiento de la existencia de una t\u00f3rah oral (t\u00f3rah se-be-\u2020\u2122alpeh) al lado de la t\u00f3rah escrita (t\u00f3rah Se-bi-ketab). Y s\u00f3lo en el \u00e1mbito de esta continuidad es donde se comprende por qu\u00e9 es obligado hablar siempre en nombre del maestro de quien se ha recibido la interpretaci\u00f3n. En efecto, \u2020\u0153quien dice una palabra en nombre del que la dijo (antes de \u00e9lAsu maestro) lleva la redenci\u00f3n al mundo\u2020\u009d (Ab\u00f3t 6,1). En tercer lugar hay que reconocer el papel decisivo atribuido a la halakah, la norma dotada de autoridad que consiente la puesta en pr\u00e1ctica concreta y diaria de la palabra.\nLa halakah est\u00e1 dirigida a establecer una \u00ed\u00adntima, aunque ardua, compenetraci\u00f3n entre la palabra y la vida. En virtud de ella, cada miembro del pueblo puede convertirse personalmente en el lugar donde la palabra encuentre su propia manifestaci\u00f3n. Expliqu\u00e9moslo a trav\u00e9s de un ejemplo. La halakah prescribe a los que asisten a la muerte de un jud\u00ed\u00ado que se rasguen el vestido. \u00bfPor qu\u00e9? El Talmud lo explica: \u2020\u0153Cuando se ve morir a un hombre es como si se viera arder en llamas a un Sefer t\u00f3rah\u2020\u009d (B. Sabb. 105b; B.\nMoed Qat. 25a). \u2020\u0153Aqu\u00ed\u00ad se dice expresamente que todo jud\u00ed\u00ado es un Sefer t\u00f3rah\u2020\u009d (M. Gugenheim, La Bible au pr\u00e9sent, 47). Cuando la halakah se saca directamente de un texto b\u00ed\u00adblico se est\u00e1 frente a un midraS hal\u00e1kico; pero cuando se saca de la t\u00f3rah oral se mueve uno dentro de la Misnah o de sus comentarios, el Talmud.\n1717\nLa revelaci\u00f3n no se comprende s\u00f3lo a trav\u00e9s de la ejecuci\u00f3n de la palabra, sino tambi\u00e9n contando su contenido y yendo en busca de su respuesta y de su inagotable riqueza de significados: tal es el \u00e1mbito en que se mueve la haggadah. Su lema quiz\u00e1 pueda compendiarse en esta frase: \u2020\u0153Entre las palabras de la t\u00f3rah no hay ninguna que sea semejante a otra\u2020\u009d (T. \u2020\u02dcEd. 1,1). El comentario nace siempre de relacionar entre s\u00ed\u00ad vers\u00ed\u00adculos de la Escritura y palabras de maestros, y ello a partir de reglas precisas y codificadas, dirigidas, no a restringir, sino a favorecer la capacidad de investigaci\u00f3n y de b\u00fasqueda del disc\u00ed\u00adpulo inteligente (algo as\u00ed\u00ad como sucede, p.ej., para componer m\u00fasica, utilizando y respetando las leyes de la armon\u00ed\u00ada). Si atendemos a la manera con que en el tiempo se ha le\u00ed\u00addo, discutido y transmitido el texto, no hay ninguna palabra de la Escritura ni el matiz m\u00e1s leve de un texto del que no se puedan sacar profundos significados. Por eso mismo no es ciertamente una casualidad que en el miaras la vida del pueblo, vista como lugar de la obra de Dios, desempe\u00f1e un papel tan decisivo. Gracias al modo interpretativo midr\u00e1sico tan particular, cada una de las partes del texto es como si concentrara dentro de s\u00ed\u00ad toda la historia de Israel.\nPara el targum podr\u00ed\u00adan hacerse consideraciones en cierta medida an\u00e1logas. El targum surgi\u00f3 dentro de la proclamaci\u00f3n sinagogal de la Escritura. Se le\u00ed\u00ada el texto seg\u00fan su forma l\u00e9xica inmutable; su traducci\u00f3n- interpretaci\u00f3n aramea (o sea, el targum) no pretende de ning\u00fan modo sustituir el texto. Entra en la tradici\u00f3n oral precisamente por esta conciencia de saberse \u2020\u0153distinto. Por este aspecto el targum se acerca al miaras, con el que lo une tambi\u00e9n el empleo frecuente de las mismas reglas hermen\u00e9uticas. Sin embargo, sigue siendo distinto de \u00e9l en cuanto que no recurre ni a la acumulaci\u00f3n de vers\u00ed\u00adculos citados en su forma original ni apela al di\u00e1logo paralelo y estrecho entre las diversas -y a veces contrarias- interpretaciones de los distintos maestros. En esto el targum se muestra fiel a su naturaleza primitiva, que lo relaciona con la proclamaci\u00f3n sinagogal de la Escritura. Vale la pena se\u00f1alar un punto ulterior: la conciencia de ser \u2020\u0153distinto\u2020\u009d del texto se refleja tambi\u00e9n en el empleo de locuciones particulares, especialmente al traducir pasajes donde se menciona a Dios o que hablan de su presencia en el mundo. En efecto, en esos casos el targum recurre a t\u00e9rminos como \u2020\u0153gloria\u2020\u009d, \u2020\u0153palabra, \u2020\u0153morad &#038;\u2020\u0153 (sekinah). Estas expresiones remachan al propio tiempo la trascendencia de Dios, as\u00ed\u00ad como la del texto sagrado, el cual, al estar directamente inspirado por Dios, no tiene necesidad de estas cautelas ling\u00fc\u00ed\u00adsticas. El texto de la t\u00f3rah (por poner s\u00f3lo un par de ejemplos) puede realmente decir: \u2020\u0153Y subi\u00f3 Dios por encima de Abrah\u00e1n\u2020\u009d Gn 17,22), pero el Tg. Onq. tiene que traducir as\u00ed\u00ad: \u2020\u0153Y subi\u00f3 la gloria del Se\u00f1or por encima de Abrah\u00e1n\u2020\u009d; de forma an\u00e1loga, el pasaje \u2020\u0153Y se arrepinti\u00f3 (wayyinnahem) el Se\u00f1or de haber creado al hombre\u2020\u2122 (Gn 6,6) se traduce as\u00ed\u00ad en el Tg. Onq. y en el Ps.-J.: \u2020\u0153Y se arrepinti\u00f3 el Se\u00f1or en su palabra de haber creado al hombre\u2020\u2122.\nNo es tarea nuestra estudiar la influencia que han tenido en la formaci\u00f3n del NT los m\u00e9todos y los contenidos de la lectura hebrea tradicional de la Escritura. Por eso nos limitaremos a recordar la conciencia cada vez mayor del papel important\u00ed\u00adsimo que han tenido los elementos de la tradici\u00f3n anteriormente expuestos (junto a otras influencias que aqu\u00ed\u00ad no se tocan, cf en particular el helenismo de Qumr\u00e1n) en la elaboraci\u00f3n del NT. Como s\u00ed\u00admbolo de todo ello transcribimos un pasaje de las ya mencionadas Orientaciones y Sugerencias..., que llama la atenci\u00f3n sobre el hecho de que Jes\u00fas \u2020\u0153utiliz\u00f3 m\u00e9todos de ense\u00f1anza an\u00e1logos a los que usaban los rabinos de su \u00e9poca\u2020\u2122. El esfuerzo que se ponga en comprender desde dentro los modos con que la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada se autodefine puede resultar particularmente precioso, precisamente por estar exento de toda ins-trumentalizaci\u00f3n, aunque sea con todas las cautelas necesarias de orden filol\u00f3gico y cr\u00ed\u00adtico, para una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda y aut\u00e9ntica del NT.\n1718\nAnteriormente [\/111,1] se record\u00f3 la expresi\u00f3n, atribuida a los personajes de la gran asamblea, seg\u00fan la cual hay que erigir un seto (seyag) en torno a la t\u00f3rah. Partiendo de esta expresi\u00f3n, que se remonta seguramente a la \u00e9poca precristiana, nos gustar\u00ed\u00ada intentar ofrecer una indicaci\u00f3n-muestra, sumaria y embrional, de c\u00f3mo puede servir de ayuda para una mejor comprensi\u00f3n de algunos pasajes evang\u00e9licos. La advertencia de erigir un seto en torno a la t\u00f3rah dio lugar (como se ha dicho) a un proceso seg\u00fan el cual la opci\u00f3n de acoger, guardar y poner en pr\u00e1ctica los preceptos del Se\u00f1or se tradujo en la codificaci\u00f3n de una normativa destinada a formar un muro protector en torno a la fructuosa vi\u00f1a de los preceptos. El vers\u00ed\u00adculo b\u00ed\u00adblico varias veces repetido: \u2020\u0153Guardad mis mandamientos\u2020\u009d (Lv 18,30), se entiende como una invitaci\u00f3n a a\u00f1adir \u2020\u0153protecciones a lo que yo te he dado como protecci\u00f3n\u2020\u009d (B. Yeb. 21a). Ya hemos tenido ocasi\u00f3n de indicar c\u00f3mo esta norma reforzaba, por ejemplo, la prescripci\u00f3n b\u00ed\u00adblica tan singular de no cocer el cabrito en la leche de la madre (Ex 23,19; Ex 34,26; Dt 14,21) hasta llegar a prohibir toda forma de contaminaci\u00f3n entre la carne y los productos l\u00e1cteos.\nCon todas las cautelas del caso intentemos se\u00f1alar algunas perspectivas aplicables al NT. Jes\u00fas, a pesar de seguirlos, no se ocup\u00f3 en su ense\u00f1anza de los preceptos rituales o cultuales, sino que se centr\u00f3 en aquellos que, a falta de t\u00e9rminos mejores, llamar\u00ed\u00adamos morales. Pues bien, \u00e9l levantaba realmente un seto en torno a estos \u00faltimos con una intensa y dram\u00e1tica tensi\u00f3n (Pero yo os digo\u2020\u009d: Mt 5,21; Mt 5,28; Mt 5,32; Mt 5,34). No se trata s\u00f3lo de \u2020\u0153no matar\u2020\u2122, sino incluso de no insultar (Mt 5,21); no se trata s\u00f3lo de \u2020\u0153no cometer adulterio, sino de no mirar siquiera con malos deseos (Mt 5,28) o de no repudiar (Mt 5,32); no s\u00f3lo no hay que faltar al juramento, sino que ni siquiera hay que jurar (Mt 5,33-34)... Tambi\u00e9n en la ense\u00f1anza de Jes\u00fas el cumplimiento integral de la t\u00f3rah supone ciertos a\u00f1adidos. A\u00f1adir, no abolir; a\u00f1adir para conservar: \u2020\u0153No pens\u00e9is que he venido a derogar la ley y los profetas; no he venido a derogarla, sino a perfeccionarla (pler\u00f3sai)\u2020\u009d(Mt 5,17).\nA trav\u00e9s de un conocimiento y de un estudio m\u00e1s directo de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada aparece, por otra parte, una indicaci\u00f3n fundamental: el fuerte sentido de la palabra como lugar de revelaci\u00f3n, como lugar en donde habita la divina presencia. Este sentido no siempre se ha protegido y honrado adecuadamente en la investigaci\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica, mientras que, por el contrario, ha vuelto a surgir inesperadamente, aunque sea de forma profundamente distinta e indirecta, en algunos filones de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y po\u00e9tica contempor\u00e1nea.\nEl libro ha nacido dentro de Israel, el hijo primog\u00e9nito (Ex 4,22), y lo sigue acompa\u00f1ando. Por tanto, nos parece justo concluir citando estas palabras: \u2020\u0153La Iglesia debe seguir siendo fiel a la disposici\u00f3n seg\u00fan la cual la Biblia se la ha dado Dios no como un libro ca\u00ed\u00addo del cielo, que habr\u00ed\u00ada que confiar entonces a interpretaciones fundamentalistas, sino como libro de un pueblo y cuyo significado solamente puede ser conocido a trav\u00e9s de la lectura que hace del mismo este pueblo\u2020\u009d (B. Dupuy, en Sefer, n. 5, p. 9).\n1719\nVIII. APENDICE.\n\u00ed\u008dndice de LAS ABREVIATURAS DE LOS TEXTOS CL\u00ed\u0081SicoS CITADOS.\n1720\na) Tratados de la \u2020\u0153M\u00fcnah\u2020\u009d.\nEn el cuerpo de esta voz las diversas siglas van precedidas de algunas letras: M. indica Misnah, T., Tosefta; B., Talmud de Babilonia; P., Talmud palestino.\nAb\u00f3t Pirq\u00e9 Ab\u00f3t\nBer. Berak\u00f3t\nB. Mes. Baba Mes\u00ed\u00ada\nB. Qam. Baba Qamma\nEd. Eduyy\u00f3t\nGit. Gittin\nHu\u00ed\u00ad. Hullin\nMak. Makk\u00f3t\nMeg. Megillah\nMoed Qat. Moed Qatan\nNid. Niddah\nQidd. Qiddusin\nRoa Has. Ros HaSSana\nSanh. Sanhedrin\nSabb. Sabbat\nSota Sota\nTem. Ternura\nYeb. Yebam\u00f3t\nYoma Yoma (= Kippurim)\n1721\nb) \u2020\u0153Midras\u2020\u009d\nCant Rab. Cantar de los Cantares Rabb\u00e1\nDt Rab. Deuteronomio Rabb\u00e1\nGen Rab. G\u00e9nesis Rabb\u00e1\nMidras a Ps. Midras a los Salmos\nMidra\u00e1 Gad. Midras ha-gad\u00f3l\nN\u00fam Rab. N\u00fameros Rabb\u00e1\nPesiq. R. Pesiqta Rabbat\u00ed\u00ad\nPesiq. Rab. Kah Pesiqta de R\u00e1b Kahana\nQo Rab. Qoh\u00e9let Rabb\u00e1\nSifre Sifre\nTanh. Tanhuma\n1722\nc) \u2020\u0153Targum\u2020\u009d\nTg. Onq Targum Onqelos\nTg. Neof. Targum Neofiti 1\nTg. Ps.-J. Targum Pseudo-Jonat\u00e1n\n1723\nBIBL.: Antes de la bibliograf\u00ed\u00ada propiamente dicha, presentamos una \u2020\u0153breve gu\u00ed\u00ada\u2020\u009d de as traducciones m\u00e1s accesibles de los textos cl\u00e1sicos hebreos. Dicha gu\u00ed\u00ada est\u00e1 concebida seg\u00fan la siguiente divisi\u00f3n: a) M\u00fcnah, Talmud; b) Midra!; c) Targum.\n1724\na)M\u00fcnah. Traducci\u00f3n espa\u00f1ola editada porC. del Valle, La Misn\u00e1, Ed. Nacional, Madrid 1981. Traducci\u00f3n italiana: V. Castiglioni (ed.), Mishnai\u00f3t, 3 vols., Tipograf\u00ed\u00ada Sabbadini, Roma 1962-65. Del tratado Pirq\u00e9 \u2020\u02dcAb\u00f3t, traducci\u00f3n italiana de Y. Colombo-L. Carabba, 1931, Roma 19792. Existe una traducci\u00f3n inglesa a cargo de H. Dandy, Oxford University Press, Londres 1933, 19642. Del Talmud babil\u00f3nico hay una traducci\u00f3n italiana (casi completa) del primer tratado, Berakh\u00f3t, a cargo de S. Cavalletti, UTET, Tur\u00ed\u00adn 1968; y una amplia antolog\u00ed\u00ada dividida por temas (enriquecida con varias citas midr\u00e1sicas): A. Coh\u00e9n, Talmud, Laterza, Bar\u00ed\u00ad 1935,19812. Existe una traducci\u00f3n completa del Talmud babil\u00f3nico en ingl\u00e9s: 1. Epstein (ed.), The Babylonian Talmud, 18 vols., Soncino Press, Londres 1935- 52, 196R Del Talmudpa-lestinense, traducci\u00f3n francesa: M. Schwab, Le Talmud de J\u00e9rusalem, 1871-89, reeditado en Mai-sonneuve, Par\u00ed\u00ads 1960, 6 vols.\n1725\nb) MidraS. En italiano hay un midras completo del G\u00e9nesis: A. Ravenna-T. Federici, Be-resit Rabb\u00e1, UTET, Tur\u00ed\u00adn 1978; una parte de Mekilta R. Ismael de Ex 20 en A. Mello (ed.), II dono della Torah, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1982; una breve antolog\u00ed\u00ada de comentarios tradicionales del dec\u00e1logo, escogidos con preferencia, pero no exclusivamente, de Mekilta R. Ismael, en J.J. Petuchowski, La voce del Sinai, Dehoniane, Nap\u00f3les 1985; algunas homil\u00ed\u00adas sobre Is tomadas de Pesiqta\u2020\u2122 Rabbati, en M. Gallo, Se\u00ed\u00ade del Dio v\u00ed\u00advente, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1981; algunas homil\u00ed\u00adas dedicadas a temas penitenciales extra\u00ed\u00addas de Pesiqta\u2020\u2122 de Rab. Kahana, en A. Mello, Ri-torna, Israele!, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1985; un midras tard\u00ed\u00ado sobre parte del Ex en U. Neri (ed.), 1\/canto del mare, Citt\u00e1 Nuova, Roma 19812; otro midraS tard\u00ed\u00ado, no carente de influencias cabal\u00ed\u00adsticas, en M. Perani, Midrash Temu-rah, Dehoniane, Bolonia 1986. Una selecci\u00f3n de la gran antolog\u00ed\u00ada hagg\u00e1dica de Bialik y Y.H. Rawnitzky, Seferha\u2020\u2122Aggadah, Odessa 1908-10, en R. Pacifici, Midrashim, fatti e personaggi biblici nell\u2020\u2122inlerpretazione ebraica tradizionale, Marietti, C\u00e1sale Monferrato 1986; existe una breve antolog\u00ed\u00ada de pasajes hagg\u00e1dicosen J.J. Etuchowski, \/ nostrimaestriinsegnavano, Morcelliana, Brescia 1983. Una selecci\u00f3n anto-l\u00f3gica de comentarios tradicionales al Hallel de Pascua Sal 113-118), en U. Neri (ed.), Alleluia, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1981. En ingl\u00e9s, entre otras cosas, ed. completa de Midrash Rabbah, 10 vols., a cargo de H. Freedman y M. Sim\u00f3n, Soncino Press, Londres 19613; G. Braude, The Midrash on Psa\/ms (Midrash Tehillim), 2 vols., Yale University Press, New Haven\n1959, y una amplia antolog\u00ed\u00ada de pasajes hagg\u00e1dicos en C.G. Montefiore-H. Loewe (ed.), A. RabbinicAnthology, Schoken Books, Nueva York 1974. Sobre la Haggadah di Pesach (cuyo n\u00facleo original est\u00e1 constituido por un midraS de Dt 26,5-8), en italiano se encuentran las tres traducciones siguientes: a cargo de A. Toaff, Unione delle Comunit\u00e1 Israelitiche, Roma 19793; a cargo de L. Campos y R. Di Segni, Trieste 1974, reed. Carucci, Roma 1979; a cargo de F. Belgrado (con ilustraciones de E. Luzzati), La Giuntina, Florencia 1984.\n1726\nc) Targum. En italiano: Neri U. (ed.), II C\u00e1ntico dei Cantici. Anfica inlerpretazioneebraica, Citt\u00e1 Nuova,\nRoma 19872. En franc\u00e9s: R. Le D\u00e9aut (ed.), Targum au Pentaleuque, Sources chr\u00e9tiennes\n245,256,261,271, Ed. du Cerf, Par\u00ed\u00ads 1978-80, 4 vols. La edici\u00f3n cl\u00e1sica del Targum Neofit-i es la de A.\nD\u00ed\u00adez Macho (original arameo y traducci\u00f3n espa\u00f1ola, inglesa, francesa y alemana), CSIC, Madrid-\nBarcelona 1968-79, 6 vols.; P. Grelot, Los t\u00e1rgumes. Textos escogidos, Verbo Divino, Estella 1987.\nAvril A.C.-Lenhardt P., La lettura ebraica della Scrittura, Ed. Qiqajon, Comunit\u00e1 di Bose, Magnano\n(Vercelli) 1984; Bloch R., Midrash, en DBS V, 1263-81; Bowker J., The Targums and Rabbinic Literature.\nAn Introduction of Jewish Interpretalion of Scripture, Cambridge University Press, Cambridge 1969; Cort\u00e9s\nE-Mart\u00ed\u00adnez T., Sifre Deuteronomio, vol. 1: Pisca 1-160, Herder, Barcelona 1989; Charpentier E., Para leer\nla Biblia, Verbo Divino, Estella 1976; De Benedetti P., Bibbia e Ebraismo, \u2020\u0153Corso di aggiornamento\nteol\u00f3gico\u2020\u009d 14, Mil\u00e1n 1982; D\u00e9la Maisonneuve D., par\u00e1bolas rabinicas. Verbo Divino, Estella 1985; Dupuy\nB., Unit\u00e1 cristiana e ritorno a\/le sorgenti, en Stud Fatt Ricerche (Sefer), n. 5, Mil\u00e1n 1979, 8-10;\nGugenheim M., L\u00e9cturejuive de la Bible, en La Bible aupr\u00e9sent. Actes du XXIicoIloque des intellectuelsjuifs\nde langue frangaise, Gallimard, Par\u00ed\u00ads 1982; Hes-chel J.H., II sabato, Rusconi, Mil\u00e1n 1972; Le D\u00e9aut R.,\nIntroduction a la literature targumi-que 1, Pontificio Istituto B\u00ed\u00adblico, Roma 1966; Le D\u00e9aut R.-JoubertA.HrubyK., Le Judaisme, en DSAM VIII, 1488-1564; McNamara M., \/ Targume UNT, Dehoniane, Bolonia\n1978; Orientamenti e suggerimenti per l\u2020\u2122applicazione della dichiarazione conciliare \u2020\u0153Noslra ae\u00ed\u00adate n. 4 \u2020\u0153, en\nL. Sestieri-G. Cereti, Le chiese cristiane e I\u2020\u2122e-braismo, Marietti, C\u00e1sale Monferrato 1983, 196-203; Strack\nH.L., Introduction to Talmud and Midrash, Atheneum, Nueva York 1980; Urbach E.E., The Sages - Their\nConcepis andBeliefs, 2 vols., The Magnes Press, Jerusal\u00e9n 1975.\nP. Stefani<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Premisa. II. Proclamaci\u00f3n sinagoga[ de la Escritura. III. \u00abT\u00f3rah\u00bb y praxis: 1. La \u00abhalakah\u00bb como codificaci\u00f3n de la norma; 2. El \u00abmidras\u00bb hal\u00e1kico como explicaci\u00f3n de la \u00abt\u00f3rah\u00bb; 3. La \u00abt\u00f3rah\u00bb oral: a) La \u00abMisnah\u00bb, b) El \u00abTalmud\u00bb. IV. La \u00abt\u00f3rah\u00bb como narraci\u00f3n: 1. La \u00abhaggadah\u00bb; 2. El \u00abmidras\u00bb hagg\u00e1dico. V. \u00abT\u00f3rah\u00bb y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/lectura-judia-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLECTURA JUDIA DE LA BIBLIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17193","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17193","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17193"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17193\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17193"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17193"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17193"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}