{"id":17198,"date":"2016-02-05T11:11:32","date_gmt":"2016-02-05T16:11:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/macabeos-libros-de-los-2\/"},"modified":"2016-02-05T11:11:32","modified_gmt":"2016-02-05T16:11:32","slug":"macabeos-libros-de-los-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/macabeos-libros-de-los-2\/","title":{"rendered":"MACABEOS (LIBROS DE LOS)"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I La cuesti\u00f3n helenista. II. El primer libro de los Macabeos: 1. Tres cuadros narrativos entreverados de guerras y de diplomacia; 2. Teolog\u00ed\u00ada y pol\u00ed\u00adtica. III. El segundo libro de los Macabeos: 1. Una gran figura, Judas, y una trama pol\u00ed\u00adtico-militar; 2. La teolog\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada: tradici\u00f3n y novedad. IV. La epopeya de los Macabeos; esplendores y miserias.<\/p>\n<p>I. LA CUESTI\u00ed\u201cN HELENISTA. El marco en el que se colocan los dos libros aut\u00f3nomos de los Macabeos es el de una fase espec\u00ed\u00adfica del helenismo. Durante todo el siglo Hl a.C. Israel hab\u00ed\u00ada estado en manos de la gesti\u00f3n m\u00e1s bien tolerante de la dinast\u00ed\u00ada tolemaica de los L\u00e1gidas, una de las ramas en las que se hab\u00ed\u00ada dividido el gran imperio de Alejandro Magno. Con la batalla de Panion, en el 198 a.C., Palestina qued\u00f3 bajo el protectorado de la dinast\u00ed\u00ada de los sel\u00e9ucidas de Siria, regida entonces por Ant\u00ed\u00adoco III el Grande y llena de man\u00ed\u00adas expansionistas. Esta intervenci\u00f3n no pod\u00ed\u00ada menos de crear re-acciones en cadena tanto en Israel como en Roma, que empezaba ya a asomarse a la escena internacional. En el 188 los romanos obligar\u00ed\u00adan a Ant\u00ed\u00adoco III a la dur\u00ed\u00adsima paz de Apamea, que lo desangraba econ\u00f3micamente y lo plegaba a las exigencias pol\u00ed\u00adticas de Roma. Pero tras el par\u00e9ntesis de su hijo Seleuco IV, asesinado muy pronto, en el horizonte de la dinast\u00ed\u00ada siria surgi\u00f3 Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes (\u00abespl\u00e9ndido\u00bb), como el dios Sol, hermano de Seleuco IV, h\u00e1bil pol\u00ed\u00adtico, aunque afectado de cierta dosis de megaloman\u00ed\u00ada, admirador de la cultura helenista y dispuesto a re-componer el imperio perdido por su padre.<\/p>\n<p>Con su reinado (175-164 a.C.) comenz\u00f3 la obra de helenizaci\u00f3n forzosa de Palestina, que hab\u00ed\u00ada vuelto a entrar en la esfera de influencia siria: Jerusal\u00e9n es reconquistada y se erigi\u00f3 (quiz\u00e1 en la colina del Ofel o, seg\u00fan otros, en la colina occidental) una fortaleza (el Acra) para la guarnici\u00f3n siria; qued\u00f3 suprimida la circuncisi\u00f3n, se abrog\u00f3 la t\u00f3rah como ley del Estado jud\u00ed\u00ado y el templo fue dedicado a Zeus Ol\u00ed\u00admpico (167 a.C.), con la introducci\u00f3n de una estatua, que es probablemente la que en Dan se de-fine como \u00absacrilegio horrible\u00bb (Dan 9:27; cf Mat 24:15; Luc 21:20). En este momento es cuando explota la rebeli\u00f3n jud\u00ed\u00ada. Mientras que algunos miembros de la aristocracia, y hasta del clero jerosolimitano, se muestran colaboracionistas y adoptan el estilo de vida del helenismo, llegando a someterse a operaciones de cirug\u00ed\u00ada pl\u00e1stica (el epipasm\u00f3s) para la recomposici\u00f3n del prepucio, un sacerdote del campo, Matat\u00ed\u00adas de Mod\u00ed\u00adn, con sus hijos, lanza un reto al poder sirio con una aut\u00e9ntica guerra santa, planeada seg\u00fan la t\u00e1ctica de guerrillas. La tesis est\u00e1 claramente formulada en lMac 2,21-22: \u00abNo permita Dios que abandonemos la ley y las tradiciones. No oiremos las \u00f3rdenes del rey y no nos apartaremos de la religi\u00f3n ni a la derecha ni a la izquierda\u00bb. A esta desobediencia civil, que muy pronto pas\u00f3 a ser una organizaci\u00f3n militar, se asocia una llama-da a toda la naci\u00f3n: \u00abEl que tenga celo por la ley y quiera mantener la alianza, que me siga\u00bb (1Ma 2:27). Naturalmente, la pureza inicial se vio muy pronto radicalizada por formas nacionalistas e integristas, y qued\u00f3 mancillada por arreglos pol\u00ed\u00adtico-diplom\u00e1ticos con las dos potencias que estaban interesadas en crear dificultades a Siria, o sea, Roma y Esparta.<\/p>\n<p>Los dos libros de los Macabeos no son dos vol\u00famenes que haya que leer seguidos, sino m\u00e1s bien se yuxtaponen como dos partes de un mismo d\u00ed\u00adptico, ya que los dos, aunque desde \u00e1ngulos distintos, tienen la finalidad de celebrar la revoluci\u00f3n de Matat\u00ed\u00adas y de sus hijos, aquella revoluci\u00f3n que tomar\u00e1 el nombre de macabea por el sobrenombre maqqaba&#8217; (\u00abmartillo\u00bb) de su jefe-h\u00e9roe Judas, hijo de Mata-t\u00ed\u00adas (1Ma 2:4). Reacci\u00f3n rabiosa al principio, impregnada de claro fanatismo, pero animada tambi\u00e9n por una fuerte idealizaci\u00f3n y por un orgulloso amor a la libertad, esta revoluci\u00f3n tendr\u00e1 que ir enfrent\u00e1ndose sucesivamente con problemas de gesti\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, interviniendo sutilmente dentro mismo de las tensiones a que se vio so-metida la dinast\u00ed\u00ada sel\u00e9ucida despu\u00e9s de la muerte de Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes. No es nuestro objetivo trazar aqu\u00ed\u00ad el complejo cuadro hist\u00f3rico de aquel per\u00ed\u00adodo. Nos contentamos con se\u00f1a-lar tan s\u00f3lo la sucesi\u00f3n de los soberanos sirios que van apareciendo en el interior de los dos libros:<br \/>\n175-164 Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes<br \/>\n164-161 Ant\u00ed\u00adoco V Eupator<br \/>\n161-150 Demetrio I<br \/>\n150-145 Alejandro Bala<br \/>\n145-138<br \/>\n145-138 Demetrio II (1er. reinado)<br \/>\n145-132 Ant\u00ed\u00adoco VI<br \/>\n142-138 Trif\u00f3n<br \/>\n138-129 Ant\u00ed\u00adoco VII<br \/>\n129-125 Demetrio II (2.\u00c2\u00b0 reinado)<br \/>\nComo es evidente, el per\u00ed\u00adodo que va del 145 al 138 a.C. resulta especialmente turbulento para la dinast\u00ed\u00ada, con diversos pretendientes que se disputan el poder. Naturalmente, los Macabeos se aprovechan de esta situaci\u00f3n embrollada, apoyando unas veces a un pretendiente y otras a otro, mientras que sobre todo se cierne el poder ya planetario de Roma.<\/p>\n<p>II. EL PRIMER LIBRO DE LOS MACABEOS. Esta primera narraci\u00f3n de la revoluci\u00f3n macabea abarca el per\u00ed\u00adodo hist\u00f3rico que va del 175 a.C., a\u00f1o de la subida al trono de Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes, hasta el 134 a.C., a\u00f1o de la muerte del \u00faltimo de los hermanos macabeos, Sim\u00f3n. Ya san Jer\u00f3nimo, que no sent\u00ed\u00ada muchas simpat\u00ed\u00adas por este libro ni por su paralelo, debido a su ausencia en el ca-non hebreo, reconoc\u00ed\u00ada el origen he-breo de 1 Mac, aunque hasta nosotros no ha llegado m\u00e1s que su versi\u00f3n griega. El autor, desconocido, comparte y exalta los ideales de los hasidim, los asideos, los \u00abpiadosos\u00bb defensores de la causa macabea; y su historia religiosa, a pesar de ser una tesis idealizada, no carece de una cierta documentaci\u00f3n hist\u00f3rica interesante.<\/p>\n<p>1. TRES CUADROS NARRATIVOS ENTREVERADOS DE GUERRAS Y DE DIPLOMACIA. Si queremos seguir la compleja planimetr\u00ed\u00ada narrativa de este volumen, tenemos que distinguir con claridad tres cuadros, que nos presentan a tres personajes funda-mentales en la historia macabea. Despu\u00e9s de la introducci\u00f3n (cc. 1-2), dedicada a Matat\u00ed\u00adas, el padre organizador de la resistencia jud\u00ed\u00ada contra la represi\u00f3n de Ant\u00ed\u00adoco IV, el primer cuadro est\u00e1 reservado a Judas el h\u00e9roe (1Ma 3:1-9, 22), el portaestandarte de la revoluci\u00f3n. Resulta dif\u00ed\u00adcil dar cuenta de la intrincada madeja de acontecimientos b\u00e9licos y pol\u00ed\u00adtico-diplom\u00e1ticos que se alternan en estos cap\u00ed\u00adtulos. Despu\u00e9s de la primera campa\u00f1a antisiria, que termina con el triunfo de Ema\u00fas y la ca\u00ed\u00adda del gobernador sirio Lisias (cc. 3-4), viene la famosa purificaci\u00f3n del templo y del altar tras la violaci\u00f3n realizada con el culto a Zeus Ol\u00ed\u00admpico: nace entonces la fiesta de la dedicaci\u00f3n, tan entra\u00f1able para el juda\u00ed\u00adsmo posterior (hanukkah) (cf Jn 10). Despu\u00e9s de una campa\u00f1a contra los ind\u00ed\u00adgenas, enemigos tradicionales de Israel y aliados de Siria (Ed\u00f3n, Am\u00f3n, Galilea, Galaad: c. 5), viene una nueva campa\u00f1a militar antisiria, dirigida contra el nuevo rey Demetrio I y sus generales B\u00e1quides y Nicanor (c. 7). Con el cap\u00ed\u00adtulo 8 entran en escena los roma-nos, que firman con los Macabeos un tratado diplom\u00e1tico; pero la posterior batalla de Berea ve la muerte gloriosa de Judas (160 a.C.).<\/p>\n<p>Se abre entonces el segundo cuadro, dedicado a Jonat\u00e1n, mientras que con las guerras empiezan a aso-ciarse los hilos complicados de las intrigas (,53). En efecto, despu\u00e9s de la campa\u00f1a contra el general B\u00e1quides (1Ma 9:23-73), llegan las maniobras en Siria entre Alejandro Bala, sostenido por los jud\u00ed\u00ados, y Demetrio 1(1Ma 10:1-50); los mismos jud\u00ed\u00ados sostienen a Bala m\u00e1s tarde contra Demetrio II (,19), esperan-do sacar ventajas de \u00e9l. Pero el astro que se impone es Demetrio II, con el que muy pronto se al\u00ed\u00adan los jud\u00ed\u00ados, oponi\u00e9ndose a su adversario Trif\u00f3n (1Ma 11:20-53). Sin ning\u00fan escr\u00fapulo, los \u00abpuritanos\u00bb Macabeos no vacilan en pasarse a Trif\u00f3n, sosteni\u00e9ndolo luego contra Demetrio II (1Ma 11:54-74), mientras que procuran establecer relaciones diplom\u00e1ticas con Roma y Es-parta (1Ma 12:1-23). Pero Trif\u00f3n, una vezbien afianzado en el poder, declara la guerra al aliado Jonat\u00e1n y lo elimina (1Ma 12:24-53). Estamos en el a\u00f1o 142 a.C.<\/p>\n<p>Llegamos as\u00ed\u00ad al \u00faltimo cuadro, el de Sim\u00f3n. En \u00e9l contin\u00faan entremezcl\u00e1ndose las intrigas y las guerras, la diplomacia y la lucha (cc. 13-16). Para vengar a su hermano, Sim\u00f3n desencadena una nueva guerra contra Trif\u00f3n (1Ma 13:1-30), ali\u00e1ndose m\u00e1s tarde con Demetrio II (,15) y renovando los tratados pol\u00ed\u00adtico-militares con Esparta y con Roma (1Ma 14:16-39). Al ver destacarse en la dinast\u00ed\u00ada sel\u00e9ucida a Ant\u00ed\u00adoco VII, Sim\u00f3n se al\u00ed\u00ada con \u00e9l (1Ma 15:1-14), mientras que renueva sus pactos con Roma (1Ma 15:15-24) y contin\u00faa su juego peligroso con Ant\u00ed\u00adoco VII (1Ma 15:25-36). Todo ello acaba con una nueva guerra y con la muerte tr\u00e1gica de Sim\u00f3n en la fortaleza de Doc, encima de Jeric\u00f3 (el a\u00f1o 134 a.C.), mientras que le sucede su hijo Juan Hircano (15,37-16,24).<\/p>\n<p>2. TEOLOG\u00ed\u008dA Y POL\u00ed\u008dTICA. Como ha podido verse a lo largo de este informe parcial y apresurado de los contenidos de la obra, la geograf\u00ed\u00ada, la estrategia militar, la documentaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtico-militar y diplom\u00e1tica (5,10-13; 8,23-32; 10,18-20.25.45; 11,30-37; 12,6-18.20-23; 13,36-40; 14,20-23.27-47; 15,2-9.16-21) no reducen a este libro a un informe hist\u00f3rico \u00e1rido y fr\u00ed\u00ado. El tono \u00e9pico de marcha militar y el planteamiento patri\u00f3tico-nacionalista se funden con el gusto de la narraci\u00f3n y con un amor entusi\u00e1stico a la libertad. El elogio de Judas (3,3-9) y de Sim\u00f3n (14,4-15), las lamentaciones (1,25-28; 2,7-13), los discursos b\u00e9licos (2,49-67; 3,18.22; 4,8-11), las descripciones de las batallas (6,32-47; 9,5-21), el amor al templo (4,36-58) son p\u00e1ginas que siempre se leen con gusto: \u00abCuando el sol se reflej\u00f3 en los escudos de oro y bronce, resplandecieron las monta\u00f1as y brillaron como llamas de fuego\u00bb (1Ma 6:39).<\/p>\n<p>Una historia llena de idealismo, pues; un relato apolog\u00e9tico, aunque todo ello plagado de intrigas: integristas sumamente rigurosos en la patria, los Macabeos no tienen ning\u00fan reparo en establecer contactos diplom\u00e1ticos con otros paganos impuros ni en interferir en las cuestiones sirias. La pol\u00ed\u00adtica y la teolog\u00ed\u00ada se funden y confunden en este libro deuterocan\u00f3nico, revelando una vez m\u00e1s la encarnaci\u00f3n de la palabra de Dios incluso en la humildad de los l\u00ed\u00admites humanos, as\u00ed\u00ad como en el esplendor de los momentos de fe y de amor a la libertad. La presencia de Dios en esta historia, como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante, es de todas formas decisiva: el Dios salvador interviene a trav\u00e9s de salva-dores visibles, que son los hermanos Macabeos.<\/p>\n<p>III. EL SEGUNDO LIBRO DE LOS MACABEOS. En una informaci\u00f3n contenida en 2,23 se nos invita a considerar este escrito, paralelo, pero no siempre concordante con 1 Mac, como el resumen de una obra desconocida en cinco libros de Jas\u00f3n de Cirene. Podemos colocarlo dentro del g\u00e9nero de la llamada \u00abhistoria pat\u00e9tica\u00bb, muy del agrado de la literatura helenista, g\u00e9nero en el que suele entremezclarse lo maravilloso y lo idealista con la realidad. Su estilo es ampuloso, dominado por ant\u00ed\u00adtesis oratorias (1Ma 3:28.30; 1Ma 4:47; 1Ma 5:19-20; 1Ma 8:18.36; 1Ma 9:8-9) y por frecuentes discursos ret\u00f3ricos que obedecen a los c\u00e1nones formulados para el mundo griego por Is\u00f3crates. El autor, que escribe en un buen griego (bien sea Jas\u00f3n o bien el \u00abrecapitulador\u00bb), era probablemente un jud\u00ed\u00ado alejandrino de orientaci\u00f3n farisea. Para esta obra, como para la anterior, se puede pensar muy bien en una fecha de composici\u00f3n entre finales del siglo u y comienzos del siglo I a.C., cierta-mente antes del 63 a.C., ya que en este a\u00f1o fue cuando Pompeyo viol\u00f3 el templo de Jerusal\u00e9n; Roma, sin embargo, en estas p\u00e1ginas es considerada con respeto y estima.<\/p>\n<p>1. UNA GRAN FIGURA, JUDAS, Y UNA TRAMA POL\u00ed\u008dTICO-MILITAR. A diferencia de 1Mac, en el centro de 2Mac se levanta tan s\u00f3lo la figura de Judas Macabeo. Los cap\u00ed\u00adtulos 1-2, adem\u00e1s del prefacio (1Ma 2:19-32), con-tienen dos cartas, dirigidas a los jud\u00ed\u00ados de Egipto. Se abre luego, con el cap\u00ed\u00adtulo 3, el cuadro hist\u00f3rico de la narraci\u00f3n, que se complace en escenas de efecto, como la de Heliodoro humillado por los \u00e1ngeles en el templo de Jerusal\u00e9n (c. 3). No faltan las pol\u00e9micas internas al juda\u00ed\u00adsmo (4,1-5,10), que no siempre se muestra homog\u00e9neo respecto a las actitudes que se han de asumir frente al helenismo: a la condescendencia de las clases elevadas se opone el hero\u00ed\u00adsmo de Eleazar y de los siete hermanos (cc. 5-7).<\/p>\n<p>En el cap\u00ed\u00adtulo 8 comienza la epopeya de Judas, con sus primeros triunfos militares (8,1-9,29), con la purificaci\u00f3n del templo y la fiesta de la dedicaci\u00f3n (10,1-9). Desde este momento el libro se transforma en una narraci\u00f3n entusiasta de batallas, de vicisitudes diplom\u00e1ticas y de complicaciones internas, favorecidas por el sumo sacerdote Alcimo y resueltas por el h\u00e9roe Judas (10,10-15,36). He aqu\u00ed\u00ad la secuencia en sus momentos esenciales: batallas (10,10-11,15); documentos (11,16-38); batallas (12,1-13,17); intrigas (13,18-14,46); batallas (15,1-36). La obra se cierra con un ep\u00ed\u00adlogo (15,37-39).<\/p>\n<p>2. LA TEOLOG\u00ed\u008dA JUD\u00ed\u008dA: TRADICI\u00ed\u201cN Y NOVEDAD. El mensaje teol\u00f3gico de esta historia pat\u00e9tica y ejemplar es de gran inter\u00e9s, porque si, por un lado, sirve para recoger la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, por otro hace aflorar las nue-vas creencias que se estaban consolidando en ella. La aceptaci\u00f3n por par-te de la Iglesia cat\u00f3lica de los deuterocan\u00f3nicos, y por tanto tambi\u00e9n de este libro, ha hecho que muchos de esos elementos constituyeran igual-mente una parte espec\u00ed\u00adfica de la doctrina cat\u00f3lica. Esta mezcla tan h\u00e1bil de tradicionalismo y de originalidad podr\u00ed\u00ada sintetizarse en siete tesis.<\/p>\n<p>La primera es la reafirmaci\u00f3n de la teor\u00ed\u00ada cl\u00e1sica de la retribuci\u00f3n: \u00abNos-otros padecemos por nuestros peca-dos\u00bb (7,32; 6,12-13; 7,33).<\/p>\n<p>La segunda tesis reitera la ley del tali\u00f3n, instrumento de equilibrio de la historia y sost\u00e9n de la guerra santa (4,26.38; 5,9-10; 8,33; 9,5-6.28; 13,7-8; 15,30-33).<\/p>\n<p>La tercera tesis es la sacralidad espacial, ligada a \u00abla santidad del lugar y a la inviolabilidad del templo, honrado en todo el mundo\u00bb (3,12; cf 2,22; 5,15; 14,31-36).<\/p>\n<p>Es especialmente interesante la cuarta tesis, que afirma la resurrecci\u00f3n y la vida eterna, subyacente a lo largo de toda la narraci\u00f3n ejemplar del martirio de los siete hermanos (7,9.11.14.23.29.35.36; cf 12,45 y Dan 12:1-3).<\/p>\n<p>En esta misma l\u00ed\u00adnea va la quinta tesis, la del sufragio de los vivos por los muertos y de la intercesi\u00f3n de los muertos por los vivos (Dan 12:38-45; Dan 15:12), datos que se alegan con frecuencia en el debate sobre el purga-torio.<\/p>\n<p>La sexta tesis es la creaci\u00f3n de la nada: \u00abDios lo hizo todo de la nada (lit., de las cosas que no son), y de la misma manera hizo el g\u00e9nero humano\u00bb (Dan 7:28).<\/p>\n<p>S\u00e9ptima tesis, muy cara al juda\u00ed\u00adsmo, la angelolog\u00ed\u00ada, con una profusi\u00f3n de epifan\u00ed\u00adas (Dan 3:26; Dan 5:2; Dan 10:29; Dan 11:88) que ofrecen en una especie de bandeja al hombre d\u00e9bil victorias militares y \u00e9xitos, como fruto casi exclusivo de la oraci\u00f3n (esta misma tesis es tam-bi\u00e9n del agrado de 1Ma 3:46-53; 1Ma 4:10-11.30-34; 1Ma 7:40-41).<\/p>\n<p>IV. LA EPOPEYA MACABEA: ESPLENDORES Y MISERIAS. Est\u00e1 fuera de duda que los Macabeos reaccionan contra un acto ileg\u00ed\u00adtimo del helenismo sirio: debe condenarse toda \u00abnormalizaci\u00f3n\u00bb religiosa y pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>El ansia de la libertad, la preservaci\u00f3n de las culturas religiosas y de las minor\u00ed\u00adas \u00e9tnicas, la tutela del mismo patrimonio religioso frente a cualquier forma de sincretismo nebuloso, el testimonio valiente y decidido, son elementos permanentes de la herencia de los Macabeos. Pero el riesgo de adoptar un integrismo de signo opuesto no siempre se vio suficientemente superado. En efecto, los Macabeos circuncidan incluso a la fuerza a todos los que residen en los territorios ocupados por ellos (lMac 2,46); todos los que no comparten el planteamiento r\u00ed\u00adgido de su pol\u00ed\u00adtica religiosa y se inclinan hacia un m\u00ed\u00adnimo de colaboraci\u00f3n con los \u00abno-creyentes\u00bb o se muestran inclinados a buscar una plataforma com\u00fan con el helenismo y sus valores son liquidados inmediatamente como \u00abmalhechores, arrogantes, desertores, pecadores, apestados, prevaricadores\u00bb. Es \u00e9sta una de las constantes del integrismo de todas las \u00e9pocas y de todas las religiones.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el valor de la fidelidad total a la ley aparece muchas veces mancillado por un fundamentalismo literalista impresionante: el caso de conciencia sab\u00e1tico se resuelve con la aceptaci\u00f3n de la matanza sin apelaci\u00f3n a la defensa para no violar la intangibilidad de la prescripci\u00f3n religiosa (IMac 2,29-38). Es el hombre el que est\u00e1 hecho para la ley, y no viceversa. Pero al mismo tiempo no se vacila en llegar a ciertas componendas con los \u00abimp\u00ed\u00ados\u00bb (Roma, Es-parta, intrigas en Siria), cuando est\u00e1 justificado por decisiones superiores. Esta actitud integrista, a nivel hist\u00f3rico, estar\u00e1 destinada al exterminio: los Macabeos continuar\u00e1n con la miserable dinast\u00ed\u00ada de los asmoneos (o hirc\u00e1nidas), una de las m\u00e1s corrompidas y despreciadas de la historia jud\u00ed\u00ada, dinast\u00ed\u00ada que entregar\u00e1 Palestina en manos de Herodes el Grande, hijo de uno de los primeros ministros asmoneos. Tambi\u00e9n algunas actitudes reaccionarias y legalistas del \/ juda\u00ed\u00adsmo intertestamentario tendr\u00e1n sus ra\u00ed\u00adces precisamente en el integrismo de esta \u00e9poca. Sin embargo, el amor a la libertad y a la propia identidad b\u00ed\u00adblica, infundida en el juda\u00ed\u00adsmo precisamente por los Macabeos, seguir\u00e1 siendo patrimonio constante de Israel.<\/p>\n<p>BIBL.: ABEL F.M., Les livres des Maccab\u00e9es, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1961; ID, Les libres des Maccab\u00e9es, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 19492; ADINOLFI M., Questioni bibliche di storia e di storiografia, Paideia, Brescia 1969, 75-154; ARENHOEVEL D., Die Teokratie nach dem 1. und 2. Makkab&#038;erbuch, Maguncia 1967; GOLDSTEIN J.A., 1 Maccabees, Doubleday &#038; Co., Nueva York 1976; HENGEL M., Judentum und Hellenismus, Mohr, Tubinga 1969; ID, Ebrei, Greci e Barban, Paideia, Brescia 1981; IGLESIAS GONZ\u00ed\u0081LEZ M.-ALONSO SCH\u00ed\u201cKEL L., Macabeos, Cristiandad, Madrid 1976; LAGRANGE M.J., Le judaisme avant J\u00e9sus-Christ, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1951; LIEBERMANN S., Hellenism in Jewish Palestin, Jewish Theol. Seminary of America, Nueva York 1960; MORKHOLM O., Antiochus IV of Syria, Gyldendalske Boghandel, Copenhague 1966; NICKELSBURG G., Resurrection, Immortality and Eternal Life in Intertestamental Judaism, Harvard Univ. Press, Harvard 1972; RENAUD B., La loi et les lois dans les livres des Maccab\u00e9es, en \u00abRB\u00bb 68 (1961) 39-67; SACCHI P., Storia del mondo giudaico, SEI, Tur\u00ed\u00adn 1976, 89-114; SCHOEMBERG M., Macabeos, Sal Terrae-Mensajero, Bilbao 1970; SCH\u00fcRER E., Historia del pueblo jud\u00ed\u00ado en tiempos de Jes\u00fas, 2 vols., Cristiandad, Madrid 1985; SISTI A., l e II Maccabei, Ed. Paoline, Roma 19772, 19802; TCHERIKOVER A.V., Hellenistic Civilization and the Jews, Jewish Publication Soc., Filadelfia 1959; VALLAURI E., 1-2 Maccabei, Queriniana, Brescia 1982.<\/p>\n<p>G. Ravasi<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>IM 1-16 2M 1-15<br \/>\nSumario: 1. La cuesti\u00f3n helenista. II. El primer libro de los Macabeos: 1. Tres cuadros narrativos entreverados de guerras y de diplomacia; 2. Teolog\u00ed\u00ada y pol\u00ed\u00adtica. III. El segundo libro de los Macabeos: 1. Una gran figura, Judas, y una trama pol\u00ed\u00adtico-militar; 2. La teolog\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada: tradici\u00f3n y novedad. IV. La epopeya de los Macabeos; esplendores y miserias.<br \/>\n1851<br \/>\n1. LA CUESTION HELENISTA.<br \/>\nEl marco en el que se colocan los dos libros aut\u00f3nomos de los Macabeos es el de una fase espec\u00ed\u00adfica del helenismo. Durante todo el siglo m a.C. Israel hab\u00ed\u00ada estado en manos de la gesti\u00f3n m\u00e1s bien tolerante de la dinast\u00ed\u00ada tolemaica de los L\u00e1gidas, una de las ramas en las que se hab\u00ed\u00ada dividido el gran imperio de Alejandro Magno. Con la batalla de Pa-nion, en el 198 a.C, Palestina qued\u00f3 bajo el protectorado de la dinast\u00ed\u00ada de los sel\u00e9ucidas de Siria, regida entonces por Ant\u00ed\u00adoco III el Grande y llena de man\u00ed\u00adas expansionistas. Esta intervenci\u00f3n no pod\u00ed\u00ada menos de crear reacciones en cadena tanto en Israel como en Roma, que empezaba ya a asomarse a la escena internacional. En el 188 los romanos obligar\u00ed\u00adan a Ant\u00ed\u00adoco III a la dur\u00ed\u00adsima paz de Apamea, que lo desangraba econ\u00f3micamente y lo plegaba a las exigencias pol\u00ed\u00adticas de Roma. Pero tras el par\u00e9ntesis de su hijo Seleuco IV, asesinado muy pronto, en el horizonte de la dinast\u00ed\u00ada siria surgi\u00f3 Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes (\u2020\u0153espl\u00e9ndido\u2020\u009d), como el dios Sol, hermano de Seleuco IV, h\u00e1bil pol\u00ed\u00adtico, aunque afectado de cierta dosis de megaloman\u00ed\u00ada, admirador de la cultura helenista y dispuesto a recomponer el imperio perdido por su padre.<br \/>\nCon su reinado (175-1 64 a.C.) comenz\u00f3 la obra de helenizaci\u00f3n forzosa de Palestina, que hab\u00ed\u00ada vuelto a entrar en la esfera de influencia siria: Jerusal\u00e9n es reconquistada y se erigi\u00f3 (quiz\u00e1 en la colina del Ofel o, seg\u00fan otros, en la colina occidental) una fortaleza (el Acra) para la guarnici\u00f3n siria; qued\u00f3 suprimida la circuncisi\u00f3n, se abrog\u00f3 la t\u00f3rah como ley del Estado jud\u00ed\u00ado y el templo fue dedicado a Zeus Ol\u00ed\u00admpico (167 a.C), con la introducci\u00f3n de una estatua, que es probablemente la que en Dan se define como \u2020\u0153sacrilegio horrible\u2020\u009d (Dn 9,27; Mt 24,15; Lc 21,20). En este momento es cuando explota la rebeli\u00f3n jud\u00ed\u00ada. Mientras que algunos miembros de la aristocracia, y hasta del clero jerosolimitano, se muestran colaboracionistas y adoptan el estilo de vida del helenismo, llegando a someterse a operaciones de cirug\u00ed\u00ada pl\u00e1stica (el epipasm\u00f3s) para la recomposici\u00f3n del prepucio, un sacerdote del campo, Matat\u00ed\u00adas de Mod\u00ed\u00adn, con sus hijos, lanza un reto al poder sirio con una aut\u00e9ntica guerra santa, planeada seg\u00fan la t\u00e1ctica de guerrillas. La tesis est\u00e1 claramente formulada en 1M 2,21-22: \u2020\u0153No permita Dios que abandonemos la ley y las tradiciones. No oiremos las \u00f3rdenes del rey y no nos apartaremos de la religi\u00f3n ni a la derecha ni a la izquierda\u2020\u009d. A esta desobediencia civil, que muy pronto pas\u00f3 a ser una organizaci\u00f3n militar, se asocia una llamada a toda la naci\u00f3n: \u2020\u0153El que tenga celo por la ley y quiera mantener la alianza, que me siga\u2020\u009d (IM 2,27 ). Naturalmente, la pureza inicial se vio muy pronto radicalizada por formas nacionalistas e integristas, y qued\u00f3 mancillada por arreglos pol\u00ed\u00adtico-diplom\u00e1ticos con las dos potencias que estaban interesadas en crear dificultades a Siria, o sea, Roma y Esparta. Los dos libros de los Macabeos no son dos vol\u00famenes que haya que leer seguidos, sino m\u00e1s bien se yuxtaponen como dos partes de un mismo d\u00ed\u00adptico, ya que los dos, aunque desde \u00e1ngulos distintos, tienen la finalidad de celebrar la revoluci\u00f3n de Matat\u00ed\u00adas y de sus hijos, aquella revoluci\u00f3n que tomar\u00e1 el nombre de macabea por el sobrenombre maqqaba\u2020\u2122(\u2020\u009dmartillo\u2020\u009d) de su jefe-h\u00e9roe Judas, hijo de Matat\u00ed\u00adas (2,4). Reacci\u00f3n rabiosa al principio, impregnada de claro fanatismo, pero animada tambi\u00e9n por una fuerte idealizaci\u00f3n y por un orgulloso amor a la libertad, esta revoluci\u00f3n tendr\u00e1 que ir enfrent\u00e1ndose sucesivamente con problemas de gesti\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, interviniendo sutilmente dentro mismo de las tensiones a que se vio sometida la dinast\u00ed\u00ada sel\u00e9ucida despu\u00e9s de la muerte de Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes. No es nuestro objetivo trazar aqu\u00ed\u00ad el complejo cuadro hist\u00f3rico de aquel per\u00ed\u00adodo. Nos contentamos con se\u00f1alar tan s\u00f3lo la sucesi\u00f3n de los soberanos sirios que van apareciendo en el interior de los dos libros:<br \/>\n175-1 64 Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes<br \/>\n164-161 Ant\u00ed\u00adoco y Eupator<br \/>\n161-1 50 Demetrio 1<br \/>\n150-145 Alejandro Bala<br \/>\n145-1 38<br \/>\n145-1 38 Demetrio 11(1.\u2020\u009d reinado)<br \/>\n145-1 32 Ant\u00ed\u00adoco VI<br \/>\n142-1 38 Trif\u00f3n<br \/>\n138-129 Ant\u00ed\u00adoco VII<br \/>\n129-1 25 Demetrio II (2.\u00c2\u00b0 reinado)<br \/>\nComo es evidente, el per\u00ed\u00adodo que va del 145 al 138 a.C. resulta especialmente turbulento para la dinast\u00ed\u00ada, con diversos pretendientes que se disputan el poder. Naturalmente, los Macabeos se aprovechan de esta situaci\u00f3n embrollada, apoyando unas veces a un pretendiente y otras a otro, mientras que sobre todo se cierne el poder ya planetario de Roma.<br \/>\n1852<br \/>\nII. EL PRIMER LIBRO DE LOS MACABEOS.<br \/>\nEsta primera narraci\u00f3n de la revoluci\u00f3n macabea abarca el per\u00ed\u00adodo hist\u00f3rico que va del 175 a.C, a\u00f1o de la subida al trono de Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes, hasta el 134 a.C, a\u00f1o de la muerte del \u00faltimo de los hermanos macabeos, Sim\u00f3n. Ya san Jer\u00f3nimo, que no sent\u00ed\u00ada muchas simpat\u00ed\u00adas por este libro ni por su paralelo, debido a su ausencia en el canon hebreo, reconoc\u00ed\u00ada el origen hebreo de 1 Mac, aunque hasta nosotros no ha llegado m\u00e1s que su versi\u00f3n griega. El autor, desconocido, comparte y exalta los ideales de los hasi-dim los asideos, los \u2020\u0153piadosos\u2020\u009d defensores de la causa macabea; y su historia religiosa, a pesar de ser una tesis idealizada, no carece de una cierta documentaci\u00f3n hist\u00f3rica interesante.<br \/>\n1853<br \/>\n1. Tres cuadros narrativos entreverados de guerras y de diPLOMACIA.<br \/>\nSi queremos seguir la compleja planimetr\u00ed\u00ada narrativa de este volumen, tenemos que distinguir con claridad tres cuadros, que nos presentan a tres personajes fundamentales en la historia macabea. Despu\u00e9s de la introducci\u00f3n (cc. 1-2), dedicada a Matat\u00ed\u00adas, el padre organizador de la resistencia jud\u00ed\u00ada contra la represi\u00f3n de Ant\u00ed\u00adoco IV, el primer cuadro est\u00e1 reservado a Judas el h\u00e9roe (3,1-9,22), el portaestandarte de la revoluci\u00f3n. Resulta dif\u00ed\u00adcil dar cuenta de la intrincada madeja de acontecimientos b\u00e9licos y pol\u00ed\u00adtico-diplom\u00e1ticos que se alternan en estos cap\u00ed\u00adtulos. Despu\u00e9s de la primera campa\u00f1a antisiria, que termina con el triunfo de Ema\u00fas y la ca\u00ed\u00adda del gobernador sirio Lisias (cc. 3-4), viene la famosa purificaci\u00f3n del templo y del altar tras la violaci\u00f3n realizada con el culto a Zeus Ol\u00ed\u00admpico: nace entonces la fiesta de la dedicaci\u00f3n, tan entra\u00f1able para el judaismo posterior (hanuk-kah)(c\u00ed\u00adJn 10). Despu\u00e9s de una campa\u00f1a contra los ind\u00ed\u00adgenas, enemigos tradicionales de Israel y aliados de Siria (Ed\u00f3n, Am\u00f3n, Galilea, Galaad: c. 5), viene una nueva campa\u00f1a militar antisiria, dirigida contra el nuevo rey Demetrio 1 y sus generales B\u00e1quides y Nicanor (c. 7). Con el cap\u00ed\u00adtulo 8 entran en escena los romanos, que firman con los Macabeos un tratado diplom\u00e1tico; pero la posterior batalla de Berea ve la muerte gloriosa de Judas (160 a.C).<br \/>\nSe abre entonces el segundo cuadro, dedicado a Jonat\u00e1n, mientras que con las guerras empiezan a asociarse los hilos complicados de las intrigas (9,23-12,53). En efecto, despu\u00e9s de la campa\u00f1a contra el general B\u00e1quides (9,23-73), llegan las maniobras en Siria entre Alejandro Bala, sostenido por los jud\u00ed\u00ados, y Demetrio 1(10,1-50); los mismos jud\u00ed\u00ados sostienen a Bala m\u00e1s tarde contra Demetrio 11(10,51-11,19), esperando sacar ventajas de \u00e9l. Pero el astro que se impone es Demetrio II, con el que muy pronto se alian los jud\u00ed\u00ados, oponi\u00e9ndose a su adversario Trif\u00f3n (11,20-53). Sin ning\u00fan escr\u00fapulo, los \u2020\u0153puritanos\u2020\u009d Macabeos no vacilan en pasarse a Trif\u00f3n, sosteni\u00e9ndolo luego contra Demetrio 11(11,54-74), mientras que procuran establecer relaciones diplom\u00e1ticas con Roma y Esparta (12,1-23). Pero Trif\u00f3n, una vez bien afianzado en el poder, declara la guerra al aliado Jonat\u00e1n y lo elimina (12,24-53). Estamos en el a\u00f1o 142<br \/>\na.C.<br \/>\nLlegamos as\u00ed\u00ad al \u00faltimo cuadro, el de Sim\u00f3n. En \u00e9l contin\u00faan entremezcl\u00e1ndose las intrigas y las guerras, la diplomacia y la lucha (cc. 13-16). Para vengar a su hermano, Sim\u00f3n desencadena una nueva guerra contra Trif\u00f3n (13,1-30), ali\u00e1ndose m\u00e1s tarde con Demetrio 11(13,31-14,15) y renovando los tratados pol\u00ed\u00adtico-militares con Esparta y con Roma (14,16-39). Al ver destacarseen la dinast\u00ed\u00ada sel\u00e9ucida a Ant\u00ed\u00adoco VII, Sim\u00f3n se alia con \u00e9l (15,1-14), mientras que renueva sus pactos con Roma (15,15-24) y contin\u00faa su juego peligroso con Ant\u00ed\u00adoco VII (15,25-36). Todo ello acaba con una nueva guerra y con la muerte tr\u00e1gica de Sim\u00f3n en la fortaleza de Doc, encima de Jeric\u00f3 (el a\u00f1o 134 a.C), mientras que le sucede su hijo Juan Hircano (15,37-16,24).<br \/>\n1854<br \/>\n2. Teolog\u00ed\u00ada y pol\u00ed\u00adtica.<br \/>\nComo ha podido verse a lo largo de este informe parcial y apresurado de los contenidos de la obra, la geograf\u00ed\u00ada, la estrategia militar, la documentaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtico-militar y diplom\u00e1tica (5,10-13; 8,23-32; 10,18- 20.25.45; 11,30-37; 12,6-18.20-23; 13,36-40; 14,20-23.27-47; 15,2-9.16-21) no reducen a este libro a un informe hist\u00f3rico \u00e1rido y fr\u00ed\u00ado. El tono \u00e9pico de marcha militar y el planteamiento patri\u00f3tico-nacionalista se funden con el gusto de la narraci\u00f3n y con un amor entusi\u00e1stico a la libertad. El elogio de Judas (3,3-9) y de Sim\u00f3n (14,4-15), las lamentaciones (1,25-28; 2,7-13), los discursos b\u00e9licos (2,49-67; 3,18.22; 4,8-1 1), las descripciones de las batallas (6,32-47; 9,5-21), el amor al templo (4,36-58) son p\u00e1ginas que siempre se leen con gusto: \u2020\u0153Cuando el sol se reflej\u00f3 en los escudos de oro y bronce, resplandecieron las monta\u00f1as y brillaron como llamas de fuego\u2020\u009d (1 Mac 6,39).<br \/>\nUna historia llena de idealismo, pues; un relato apolog\u00e9tico, aunque todo ello plagado de intrigas: integristas sumamente rigurosos en la patria, los Macabeos no tienen ning\u00fan reparo en establecer contactos diplom\u00e1ticos con otros paganos impuros ni en interferir en las cuestiones sirias. La pol\u00ed\u00adtica y la teolog\u00ed\u00ada se funden y confunden en este libro deuteroca-n\u00f3nico, revelando una vez m\u00e1s la encarnaci\u00f3n de la palabra de Dios incluso en la humildad de los l\u00ed\u00admites humanos, as\u00ed\u00ad como en el esplendor de los momentos de fe y de amor a la libertad. La presencia de Dios en esta historia, como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante, es de todas formas decisiva: el Dios salvador interviene a trav\u00e9s de salvadores visibles, que son los hermanos Macabeos.<br \/>\n1855<br \/>\nIII. EL SEGUNDO LIBRO DE LOS MACABEOS.<br \/>\nEn una informaci\u00f3n contenida en 2,23 se nos invita a considerar este escrito, paralelo, pero no siempre concordante con 1 Mac, como el resumen de una obra desconocida en cinco libros de Jas\u00f3n de Cirene. Podemos colocarlo dentro del g\u00e9nero de la llamada \u2020\u0153historia pat\u00e9tica\u2020\u009d, muy del agrado de la literatura helenista, g\u00e9nero en el que suele entremezclarse lo maravilloso y lo idealista con la realidad. Su estilo es ampuloso, dominado por ant\u00ed\u00adtesis oratorias (3,28.30; 4,47; 5,19-20; 8,18.36; 9,8-9) y por frecuentes discursos ret\u00f3ricos que obedecen a los c\u00e1nones formulados para el mundo griego por Is\u00f3crates. El autor, que escribe en un buen griego (bien sea Jas\u00f3n o bien el \u2020\u0153recapitulador\u2020\u009d), era probablemente un jud\u00ed\u00ado alejandrino de orientaci\u00f3n farisea. Para esta obra, como para la anterior, se puede pensar muy bien en una fecha de composici\u00f3n entre finales del siglo n y comienzos del siglo i a.C, ciertamente antes del 63 a.C, ya que en este a\u00f1o fue cuando Pompeyo viol\u00f3 el templo de Jerusal\u00e9n; Roma, sin embargo, en estas p\u00e1ginas es considerada con respeto y estima.<br \/>\n1856<br \/>\n1. Una gran figura, Judas, y una trama pol\u00ed\u00adtico-Militar.<br \/>\nA diferencia de 1 Mac, en el centro de 2M se levanta tan s\u00f3lo la figura de Judas Macabeo. Los cap\u00ed\u00adtulos 1- 2, adem\u00e1s del prefacio (2,19-32), contienen dos cartas, dirigidas a los jud\u00ed\u00ados de Egipto. Se abre luego, con el cap\u00ed\u00adtulo 3, el cuadro hist\u00f3rico de la narraci\u00f3n, que se complace en escenas de efecto, como la de Heliodoro humillado por los \u00e1ngeles en el templo de Jerusal\u00e9n (c. 3). No faltan las pol\u00e9micas internas al judaismo (4,1-5,10), que no siempre se muestra homog\u00e9neo respecto a las actitudes que se han de asumir frente al helenismo: a la condescendencia de las clases elevadas se opone el hero\u00ed\u00adsmo de Eleazar y de los siete hermanos (cc. 5-7).<br \/>\nEn el cap\u00ed\u00adtulo 8 comienza la epopeya de Judas, con sus primeros triunfos militares (8,1-9,29), con la purificaci\u00f3n del templo y la fiesta de la dedicaci\u00f3n (10,1-9). Desde este momento el libro se transforma en una narraci\u00f3n entusiasta de batallas, de vicisitudes diplom\u00e1ticas y de complicaciones internas, favorecidas por el sumo sacerdote Alcimo y resueltas por el h\u00e9roe Judas (10,10-15,36). Ac aqu\u00ed\u00ad la secuencia en sus momentos esenciales: batallas (10,10-11,15); documentos (11,16-38); batallas (12,1-13,17); intrigas (13,18- 14,46); batallas (15,1-36). La obra se cierra con un ep\u00ed\u00adlogo (15,37-39).<br \/>\n1857<br \/>\n2. La teolog\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada, tradici\u00f3n y novedad.<br \/>\nEl mensaje teol\u00f3gico de esta historia pat\u00e9tica y ejemplar es de gran inter\u00e9s, porque si, por un lado, sirve para recoger la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, por otro hace aflorar las nuevas creencias que se estaban consolidando en ella. La aceptaci\u00f3n por parte de la Iglesia cat\u00f3lica de los deute-rocan\u00f3nicos, y por tanto tambi\u00e9n de este libro, ha hecho que muchos de esos elementos constituyeran igualmente una parte espec\u00ed\u00adfica de la doctrina cat\u00f3lica. Esta mezcla tan h\u00e1bil de tradicionalismo y de originalidad podr\u00ed\u00ada sintetizarse en siete tesis.<br \/>\nLa primera es la rea\u00f1rmaci\u00f3n de la teor\u00ed\u00ada cl\u00e1sica de la retribuci\u00f3n: \u2020\u0153Nosotros padecemos por nuestros pecados\u2020\u009d (7,32; 6,12-13; 7,33).<br \/>\nLa segunda tesis reitera la ley del tali\u00f3n, instrumento de equilibrio de la historia y sost\u00e9n de la guerra<br \/>\nsanta (4,26.38; 5,9-10; 8,33; 9,5-6.28; 13,7-8; 15,30-33).<br \/>\nLa tercera tesis es la sacralidad espacial, ligada a \u2020\u0153la santidad del lugar y a la inviolabilidad del templo, honradoen todo el mundo\u2020\u009d (3,12; cf 2,22; 5,15; 14,31-36).<br \/>\nEs especialmente interesante la cuarta tesis, que afirma la resurrecci\u00f3n y la vida eterna, subyacente a lo largo de toda la narraci\u00f3n ejemplar del martirio de los siete hermanos (7,9.11.14.23.29.35.36; cf 12,45 y Dn 12,1-3).<br \/>\nEn esta misma l\u00ed\u00adnea va la quinta tesis, la del sufragio de los vivos por los muertos y de la intercesi\u00f3n de los muertos por los vivos (12,38-45; 15,12), datos que se alegan con frecuencia en el debate sobre el purgatorio.<br \/>\nLa sexta tesis es la creaci\u00f3n de la nada: \u2020\u0153Dios lo hizo todo de la nada (lit., de las cosas que no son), y de la misma manera hizo el g\u00e9nero humano\u2020\u009d (7,28).<br \/>\nS\u00e9ptima tesis, muy cara al judaismo, la angelolog\u00ed\u00ada, con una profusi\u00f3n de epifan\u00ed\u00adas (3,26; 5,2; 10,29; 11,88) que ofrecen en una especie de bandeja al hombre d\u00e9bil victorias militares y \u00e9xitos, como fruto casi exclusivo de la oraci\u00f3n (esta misma tesisestambi\u00e9n del agradode 1M3,46-53; 1M4,10-11; 1M4,30-34; IM 7,40-41).<br \/>\n1858<br \/>\nIV. LA EPOPEYA MACABEA: ESPLENDORES Y MISERIAS.<br \/>\nEst\u00e1 fuera de duda que los Macabeos reaccionan contra un acto ileg\u00ed\u00adtimo del helenismo sirio: debe condenarse toda \u2020\u0153normalizaci\u00f3n\u2020\u009d religiosa y pol\u00ed\u00adtica.<br \/>\nEl ansia de la libertad, la preservaci\u00f3n de las culturas religiosas y de las minor\u00ed\u00adas \u00e9tnicas, la tutela del mismo patrimonio religioso frente a cualquier forma de sincretismo nebuloso, el testimonio valiente y decidido, son elementos permanentes de la herencia de los Macabeos. Pero el riesgo de adoptar un integrismo de signo opuesto no siempre se vio suficientemente superado. En efecto, los Macabeos circuncidan incluso a la fuerza a todos los que residen en los territorios ocupados por ellos (IM 2,46); todos los que no comparten el planteamiento r\u00ed\u00adgido de su pol\u00ed\u00adtica religiosa y se inclinan hacia un m\u00ed\u00adnimo de colaboraci\u00f3n con los \u2020\u0153no-creyentes\u2020\u009d o se muestran inclinados a buscar una plataforma com\u00fan con el helenismo y sus valores son liquidados inmediatamente como \u2020\u0153malhechores, arrogantes, desertores, pecadores, apestados, prevaricadores\u2020\u009d. Es \u00e9sta una de las constantes del integrismo de todas las \u00e9pocas y de todas las religiones.<br \/>\nTambi\u00e9n el valor de la fidelidad total a la ley aparece muchas veces mancillado por un fundamentalismo literalista impresionante: el caso de conciencia sab\u00e1tico se resuelve con la aceptaci\u00f3n de la matanza sin apelaci\u00f3n a la defensa para no violar la intangibilidad de la prescripci\u00f3n religiosa (IM 2,29-38). Es el hombre el que est\u00e1 hecho para la ley, y no viceversa. Pero al mismo tiempo no se vacila en llegar a ciertas componendas con los \u2020\u0153imp\u00ed\u00ados\u2020\u009d (Roma, Esparta, intrigas en Siria), cuando est\u00e1 justificado por decisiones superiores. Esta actitud integrista, a nivel hist\u00f3rico, estar\u00e1 destinada al exterminio: los Macabeos continuar\u00e1n con la miserable dinast\u00ed\u00ada de los asmoneos (o hirc\u00e1nidas), una de las m\u00e1s corrompidas y despreciadas de la historia jud\u00ed\u00ada, dinast\u00ed\u00ada que entregar\u00e1 Palestina en manos de Herodes el Grande, hijo de uno de los primeros ministros asmoneos. Tambi\u00e9n algunas actitudes reaccionarias y legalistas del \/judaismo intertestamentario tendr\u00e1n sus ra\u00ed\u00adces precisamente en el integris-mo de esta \u00e9poca. Sin embargo, el amor a la libertad y a la propia identidad b\u00ed\u00adblica, infundida en el judaismo precisamente por los Macabeos, seguir\u00e1 siendo patrimonio constante de Israel.<br \/>\n1859<br \/>\nBIBL.: Abel F.M., Les Hvres des Maccab\u00e9es, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1961; Id, Les libres des Maccab\u00e9es, Gabaida,<br \/>\nPar\u00ed\u00ads 19492; Adinolfi M., Questionibibliche distoria e distoriografia, Paideia, Brescia 1969, 75-1 54;<br \/>\nArenhoevel D., Die Teokra\u00ed\u00adie nach dem 1. und 2. Makkabaerbuch, Maguncia 1967; Goldstein J.A., 1<br \/>\nMaccab\u00e9es, Double-day &#038; Co., Nueva York 1976; Hengel M., Ju-dentum undHellenismus, Mohr, Tubinga<br \/>\n1969; Id, Ebrel, Grecie Barban, Paideia, Brescia 1981; Iglesias Gonz\u00e1lez M.-Alonso SchOkel L., Macabeos Cristiandad, Madrid 1976; Lagrange M.J., Lejuda\u2020\u2122\u2020\u2122sme avanlJ\u00e9sus-Christ, Gabaida, Par\u00ed\u00ads 1951;<br \/>\nLiebermann 5., Hellenism in Jewish Palestin, Jewish TheDIASeminary of America, Nueva York 1960;<br \/>\nMorkhoLm O., Antiochus lVofSynia, Gyldendalske Boghandel, Copenhague 1966; Nickelsburg G.,<br \/>\nResurrection, lmmorta-lity and Eternal Life in lntenlestamentalJu-daism, Harvard Univ. Press, Harvard<br \/>\n1972; Renato B., La loi et les bis dans les Hvres des Maccab\u00e9es, en \u2020\u0153RB\u2020\u009d 68 (1961) 39-67; Sacchi P.,<br \/>\nStoria del mondo giudaico, SEI, Tur\u00ed\u00adn 1976, 89-114; Schoemberg M., Macabeos, Ps Terrae-Mensajero,<br \/>\nBilbao 1970; Sch\u00fcrer E., Historia del pueblo jud\u00ed\u00ado en tiempos de Jes\u00fas, 2 vols., Cristiandad, Madrid 1985;<br \/>\nSisti ?., fe II Mac-cabei, Ed. Paoline, Roma 19772, 19802; Tcheri-kover A.V., Hellenistic Civiization and the<br \/>\nJews, Jewish Publication Soc, Filadelfia 1959; Vallauri E., 1-2 Maccabei, Queriniana, Brescia 1982.<br \/>\nG. Ravasi<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I La cuesti\u00f3n helenista. II. El primer libro de los Macabeos: 1. Tres cuadros narrativos entreverados de guerras y de diplomacia; 2. Teolog\u00ed\u00ada y pol\u00ed\u00adtica. III. El segundo libro de los Macabeos: 1. Una gran figura, Judas, y una trama pol\u00ed\u00adtico-militar; 2. La teolog\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada: tradici\u00f3n y novedad. IV. La epopeya de los Macabeos; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/macabeos-libros-de-los-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMACABEOS (LIBROS DE LOS)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17198","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17198","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17198"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17198\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17198"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17198"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17198"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}