{"id":17199,"date":"2016-02-05T11:11:34","date_gmt":"2016-02-05T16:11:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maldolor\/"},"modified":"2016-02-05T11:11:34","modified_gmt":"2016-02-05T16:11:34","slug":"maldolor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maldolor\/","title":{"rendered":"MAL\/DOLOR"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. En las ra\u00ed\u00adces del problema: 1. El rostro cambiante del mal; 2. Dios ha creado buenas todas las cosas. II. El dolor en el libro de Job: 1. El dolor-obediencia de fe; 2. Rebeli\u00f3n y oraci\u00f3n; 3. No problema, sino misterio; 4. El sufrimiento medicinal. III. El lamento. IV. La oraci\u00f3n del que sufre. V. El siervo de Yhwh. VI. El car\u00e1cter absurdo del mal. VII. El Nuevo Testamento: 1. Jes\u00fas frente al dolor; 2. Mal\/dolor y demonios; 3. La pasi\u00f3n de Jes\u00fas: a) Esc\u00e1ndalo y enigma, b) Un acto de amor redentor; 4. La cruz del disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas; 5. Las tribulaciones del ap\u00f3stol; 6. El todav\u00ed\u00ada-no del dolor; 7. El dolor del mundo infrahumano. VIII. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. EN LAS RA\u00ed\u008dCES DEL PROBLEMA. El t\u00ed\u00adtulo de esta voz es un binomio: mal-dolor. Esta asociaci\u00f3n no es casual ni meramente did\u00e1ctica. En efecto, el dolor es la experiencia humana del mal; el mal, por otra parte, no es una \u00abcosa\u00bb que simplemente suceda o que est\u00e9 delante del hombre, sino que es la aparici\u00f3n de una traba o de un obst\u00e1culo que se interpone entre el deseo original de vivir y su realizaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad pues, el mal y el dolor son correlativos entre s\u00ed\u00ad, no ya como dos \u00abobjetos\u00bb, sino como aspectos de la tendencia humana a vivir: lo que llamamos \u00abmal\u00bb es la experiencia humana del fracaso del deseo de vivir; lo que llamamos \u00abdolor\u00bb es la experiencia humana de la impotencia del deseo de superar los obst\u00e1culos y de la sumisi\u00f3n al mal.<\/p>\n<p>Precisamente en cuanto se experimenta como frustraci\u00f3n del deseo, el mal es la negaci\u00f3n de la eficacia y del significado del deseo de vivir. En otras palabras, si mi deseo de vivir fracasa con tanta frecuencia (por la enfermedad, por la p\u00e9rdida de personas queridas, por diversos incidentes, por destrucciones, por violencias y, al final, por la muerte), \u00bfpuedo seguir diciendo que tiene sentido no s\u00f3lo el vivir, sino incluso el desear la vida? Por consiguiente, s\u00f3lo a partir de la dimensi\u00f3n del hombre como libertad, es decir, como deseo de vivir, puede pensarse sensatamente en el tema del mal.<\/p>\n<p>El mal\/dolor resulta entonces esc\u00e1ndalo, problema, interrogante sobre el sentido mismo de la existencia. No se trata solamente de preguntarse c\u00f3mo superar, vencer o eliminar el mal\/ dolor, sino m\u00e1s bien c\u00f3mo pasar del sinsentido al sentido del vivir humano. Pero puesto que el mal\/dolor no es una \u00abcosa\u00bb o un \u00abobjeto\u00bb, el problema del sentido no ata\u00f1e al mal\/dolor en s\u00ed\u00ad mismo, sino a la relaci\u00f3n del hombre con el sentido de su vida, es decir, con Dios. Por eso mismo, el problema del mal\/dolor ha estado siempre vinculado a la teodicea; ya el antiguo escritor Lactancio propon\u00ed\u00ada su formulaci\u00f3n en estos t\u00e9rminos: \u00abO Dios quiere eliminar el mal y no lo puede, o bien puede eliminarlo y no quiere, o bien ni quiere ni puede, o bien lo quiere y lo puede\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, no se trata de \u00abexplicar\u00bb el mal\/dolor, ni mucho menos de mostrar su sensatez, sino de encontrar un sentido para el hombre que se ve atacado o torturado por el mal\/ dolor. No se trata de \u00abcomprender\u00bb el mal\/dolor, sino de comprender qu\u00e9 sentido tiene la existencia humana atravesada y marcada por el mal\/ dolor.<\/p>\n<p>De manera especial constituye un problema el mal\/dolor del inocente, ya que en ese caso el deseo de vivir se ve obstaculizado o sofocado, no ya por el que experimenta el mal\/ dolor, sino por fuerzas externas, percibidas muchas veces como enemigas e irracionales. Pero incluso en el caso del que sufre culpablemente el mal \/ dolor, se pregunta con raz\u00f3n por qu\u00e9 el buen Dios no lo libera. \u00bfY qu\u00e9 decir de ese mal\/ dolor que parece afectar incluso al mundo prehumano, y hasta incluso al cosmos entero? Surge, finalmente, la pregunta: \u00bfSer\u00e1 el poder antidivino del mal una realidad personal?<br \/>\n1. EL ROSTRO CAMBIANTE DEL MAL. El mal\/ dolor asume formas infinitas tanto a nivel individual (f\u00ed\u00adsico, ps\u00ed\u00adquico, moral) como a nivel social (guerras, genocidios, violencias, etc.) y a nivel c\u00f3smico (terremotos, inundaciones, volcanes, huracanes, etc.). No existe el mal\/dolor en abstracto, sino s\u00f3lo y siempre en el contexto de unas relaciones hist\u00f3ricas concretas. El mal\/ dolor est\u00e1 siempre \u00absituado\u00bb, vinculado a realidades concretas.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo interrogarse sobre esta monstruosa bestia de mil rostros? Job en sus sufrimientos se lamenta as\u00ed\u00ad con sus amigos: \u00ab\u00bfHasta cu\u00e1ndo atormentar\u00e9is el alma m\u00ed\u00ada y con palabras me acribillar\u00e9is?\u00bb (Job 19:2). Hay que tomar en serio esta amonestaci\u00f3n, ya que el intento de buscar las \u00abrazones\u00bb del sufrimiento corre siempre el peligro de ser una ambici\u00f3n ingenua o un deseo precipitado y demasiado f\u00e1cil de consolar que molesta realmente al que sufre, o bien un esfuerzo in\u00fatil de justificar a Dios. As\u00ed\u00ad pues, intentemos con temor y temblor interrogar a la palabra de Dios sobre este tema tan grave y tan embarazoso. No pretendemos ir en busca de una medicina que elimine el mal\/dolor de la faz de la tierra, ni esperamos encontrar una f\u00f3rmula que suprima el mal\/dolor, sino que deseamos descubrir un sentido que nos ayude a integrar y al mismo tiempo a exorcizar el mal\/dolor en nuestra vida.<\/p>\n<p>El cristiano deber\u00ed\u00ada caracterizarse por eso que Pablo llama el \u00abdiscernimiento de esp\u00ed\u00adritus\u00bb (cf ICor 12,10) o la capacidad de \u00abdistinguir entre el bien y el mal\u00bb (Heb 5:14). El mal\/ dolor comienza a ser superado y deja de producir angustia y terror desesperado cuando el creyente discierne su rostro y no se deja aplastar por el miedo que convierte a los hombres en esclavos. Quitarle la m\u00e1scara al mal\/dolor, mirarlo cara a cara, es ya el primer paso para exorcizarlo, encontrando en \u00e9l no el vac\u00ed\u00ado, sino la figura viviente del Dios crucificado.<\/p>\n<p>2. DIOS HA CREADO BUENAS TODAS LAS COSAS. El mal no posee una realidad propia en sentido verdadero. Tambi\u00e9n la Biblia profesa, desde el principio hasta el fin, la fe en un Dios que llama a la existencia y que conserva con vida todas las cosas como esencialmente buenas. Ya en la primera p\u00e1gina de la Biblia se canta la belleza y bondad de la creaci\u00f3n sobre la que Dios mismo emite su juicio: \u00abVio Dios todo lo que hab\u00ed\u00ada hecho, y he aqu\u00ed\u00ad que todo estaba bien\u00bb (G\u00e9n 1:31). La finitud y la creaturalidad no pueden identificarse como mal. La realidad ha sido creada buena por Dios. Y en la cumbre de su libre actividad creadora, Dios crea al hombre a su imagen y semejanza (G\u00e9n 1:26-27), como un ser capaz de apertura y de encuentro con \u00e9l. El sentido de la creaci\u00f3n se realiza solamente cuando aparece el hombre, libertad dialogante con Dios; de lo contrario, crear ser\u00ed\u00ada un puro producir, un hacer algo que sirva de medio para un fin. Pero el hombre es creado por s\u00ed\u00ad mismo, para ser compa\u00f1ero de Dios. El mandamiento de Dios (G\u00e9n 2:16-17), impuesto juntamente con la creaci\u00f3n del hombre, hace comprender que s\u00f3lo en la perspectiva dial\u00f3gica de la alianza se realiza el sentido del mundo, precisamente a trav\u00e9s del hombre. Por eso mismo el ser creado alcanza su sentido en la dimensi\u00f3n de la libertad humana; es, pues, un ser hist\u00f3rico, abierto al di\u00e1logo con Dios; pero tambi\u00e9n expuesto a la posibilidad del mal, esto es, del rechazo y del cierre a Dios y sus hermanos.<\/p>\n<p>El relato de la ca\u00ed\u00adda (G\u00e9n 3) ilustra pl\u00e1sticamente c\u00f3mo el mal\/ dolor no se deriv\u00f3 de la acci\u00f3n creadora de Dios, sino que es emanaci\u00f3n de una libertad creada. El mal\/dolor no es simplemente una imperfecci\u00f3n o un l\u00ed\u00admite de la creaci\u00f3n, sino que es consecuencia de una opci\u00f3n libre del hombre.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la creaci\u00f3n es buena, como afirma igualmente t Sab 1:13-14 : \u00abNo fue Dios quien hizo la muerte, ni se goza con el exterminio de los vivientes. Pues todo lo cre\u00f3 para que perdurase, y saludables son las criaturas del mundo; no hay en ellas veneno exterminador, ni el imperio del abismo (del hades) reina sobre la tierra\u00bb. Dios es \u00abel Se\u00f1or, que ama cuanto existe\u00bb (Sab 11:26). Para Sab, la vida es comuni\u00f3n con Dios; por eso mismo considera la creaci\u00f3n del hombre dirigida hacia la plena comuni\u00f3n de amor con Dios, incluyendo naturalmente en ella todas las relaciones interhumanas: ni la muerte ni el hades, enemigos personificados del hombre y de Dios, pueden detener el proyecto divino. Esto quiere decir que el mal no es una potencia concebida de forma dualista, como un antidi\u00f3s.<\/p>\n<p>El sabio Ben Sir\u00e1 descubre en la realidad la presencia de una polaridad: \u00abEnfrente del mal est\u00e1 el bien; enfrente de la muerte, la vida; as\u00ed\u00ad, frente al piadoso, el pecador. Considera as\u00ed\u00ad todas las obras del Alt\u00ed\u00adsimo, dos a dos, una frente a otra\u00bb (Sir 33:14-15). La polaridad de bien-mal, vida-muerte, piadoso-pecador, no se deduce de una necesidad fatal ni de la acci\u00f3n creadora de Dios, sino que remite al \u00e1mbito de la historia, y por tanto de la libertad humana. Efectivamente, Ben Sir\u00e1 afirma: \u00abTodas las obras del Se\u00f1or son buenas, y \u00e9l, a su tiempo, atiende a cada necesidad. No sirve decir: `Esto es peor que aquello&#8217;, pues todo a su tiempo es reputado bueno\u00bb (Sir 39:33-34). La creaci\u00f3n es buena. Sin embargo, hay en ella elementos con un destino diverso: \u00abDesde el principio cre\u00f3 Dios los bienes para los buenos y los males para los pecadores. Las cosas indispensables para la vida del hombre son: el agua y el fuego, el hierro y lasal, la harina de trigo, la leche y la miel, el jugo de racimo, el aceite y el vestido. Todas estas cosas son buenas para los buenos, pero se tornan malas para los pecadores\u00bb (Sir 39:25-27). Los elementos positivos no tienen valor como los elementos negativos, ya que son los pecadores los que derivan hacia el mal los elementos creados buenos por Dios. Dios est\u00e1 presente en la creaci\u00f3n: \u00abLa obra toda del Se\u00f1or est\u00e1 llena de su gloria\u00bb (Sir 42:16). Toda la realidad creada es buena: \u00ab\u00c2\u00a1Cu\u00e1n deseables son sus obras, aunque no se ve m\u00e1s que un destello!&#8230; Una cosa hace resaltar la bondad de la otra. \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 saciarse de contemplar sus bellezas?\u00bb (Sir 42:22.25). El mal, la cara nocturna y oscura, depende de la actitud humana. Ben Sir\u00e1 quiere, evidentemente, defender a Dios de la acusaci\u00f3n de estar en el origen del mal. Por otra parte, tambi\u00e9n desea evitar que el hombre se justifique a s\u00ed\u00ad mismo, apelando a una especie de fatalismo o a un determinismo ciego: \u00abNo digas: `Fue Dios quien me empuj\u00f3 al delito&#8217;, porque no has de hacer lo que \u00e9l odia. No digas: `El me hizo errar&#8217;, porque no tiene necesidad de un hombre pecador&#8230; El hizo al hombre al principio, y lo dej\u00f3 en manos de su propio albedr\u00ed\u00ado. Si t\u00fa quieres, puedes guardar los mandamientos; permanecer fiel est\u00e1 en tu mano. El ha puesto ante ti el fuego y el agua; extiende tu mano a lo que quieras\u00bb (Sir 15:11-16). En Dios no hay dos voluntades, una para el bien y otra para el mal; Dios no quiere m\u00e1s que el bien. Pero el hombre se encuentra ante el agua (el bien) o el fuego (el mal): es libre para elegir. Ben Sir\u00e1 afirma la bondad de la creaci\u00f3n, y al mismo tiempo reduce la presencia del mal en el mundo a la libertad y responsabilidad humanas, pero dentro de una perspectiva din\u00e1mica en la que las cosas son vistas por su funci\u00f3n m\u00e1s que por lo que son.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el sabio \/ Qoh\u00e9let observa que el mundo est\u00e1 lleno de mal, de dolor, de violencia, de destrucci\u00f3n, de muerte. Dice: \u00abContempla la obra de Dios: \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 enderezar lo que \u00e9l torci\u00f3? En el d\u00ed\u00ada de la prosperidad goza de felicidad; en el d\u00ed\u00ada de la desgracia reflexiona. Tanto lo uno como lo otro lo ha hecho Dios para que el hombre no descubra nada del futuro\u00bb (Qo 7,13-14). Qoh\u00e9let quiere decir que tanto el obrar de Dios como el del hombre son igualmente oscuros a su manera. El hombre no puede llegar a saber lo que le va a suceder, porque su \u00abhacer\u00bb est\u00e1 atravesado por el \u00abhacer\u00bb invisible y misterioso de Dios. El sentido \u00faltimo de la realidad no est\u00e1 al alcance del hombre. Sin embargo, el sabio sabe que Dios \u00ablo hizo todo bien y a su tiempo; les puso (a los hombres) el deseo del infinito, sin que el hombre pueda llegar a descubrir las obras que Dios hace desde el principio hasta el fin\u00bb (Qo 3,11). Precisamente porque el hombre no consigue abarcar con el entendimiento todo el obrar de Dios, a veces llega incluso a concebir a Dios como un ser arbitrario, injusto y amoral.<\/p>\n<p>En Dios no se da la vida y la muerte, el bien y el mal, el s\u00ed\u00ad y el no, sino solamente la vida, el bien, el s\u00ed\u00ad. Solamente Dios es verdaderamente bueno: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me llamas bueno? El \u00fanico bueno es Dios\u00bb (Mar 10:18). Y, en su bondad, nuestro \u00abPadre celestial dar\u00e1 cosas buenas a quien se las pida\u00bb (Mat 7:11). El es la luz que da calor y hace vivir (cf Sab 7:27-30).<\/p>\n<p>Por consiguiente, no es posible hablar del mal m\u00e1s que de una forma indirecta, ya que propiamente s\u00f3lo el bien es comprensible y, en definitiva, reducible a Dios creador. El males lo absurdo, la insensatez, la contradicci\u00f3n. Podemos hablar del mal s\u00f3lo como \u00abperiferia\u00bb de la realidad, que es bondad creada y salvaci\u00f3n. Luego si atendemos a la Biblia, no debemos separar la reflexi\u00f3n sobre el mal\/ dolor de la revelaci\u00f3n de la bondad de Dios, que quiere salvarnos del mal\/dolor para darnos la vida eterna. Incluso el \u00abdiablo\u00bb, con su incalculable malicia, sigue siendo una \u00abcriatura\u00bb de Dios, creada originalmente buena y que conserva algo de la bondad creada; no es una maldad absoluta, puesto que en ese caso \u00c2\u00a1no existir\u00ed\u00ada!<br \/>\nII. EL DOLOR EN EL LIBRO DE JOB. \/ Job no es un tratado te\u00f3rico sobre el problema del dolor y del mal, sino que es el drama de un hombre en conflicto con su Dios y sumergido en el dolor. El mal\/dolor es la situaci\u00f3n existencial que pone en crisis la relaci\u00f3n entre Job (es decir, cualquier hombre) y Dios, entre Job y los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Job es un justo que sufre todas las formas del dolor, las f\u00ed\u00adsicas y las espirituales. El dolor lo a\u00ed\u00adsla en una cruel soledad; incluso Dios parece haberlo abandonado, y el abandono de Dios es lo que le hace sufrir m\u00e1s. Las preguntas m\u00e1s angustiosas brotan en el coraz\u00f3n de Job: \u00bfPor qu\u00e9 Dios, justo y bueno, no interviene en favor del justo que sufre? \u00bfPor qu\u00e9 Dios se porta como un enemigo del hombre? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la santidad de Dios, puesto que parece tratar a los inocentes y a los malvados de la misma forma?<br \/>\nDadas las diversas capas de redacci\u00f3n del libro, consideraremos las diversas etapas a trav\u00e9s de las cuales pas\u00f3 esta alt\u00ed\u00adsima composici\u00f3n po\u00e9tica.<\/p>\n<p>1. EL DOLOR-OBEDIENCIA DE FE. En el cuadro narrativo del libro (1,1-2,13; 42,7-17), Job se ve sometido a la prueba debido a una apuesta entre Dios y Satan\u00e1s. El mal y el dolor que llueven sobre Job han sido decididos por Dios, que deja que el adversario ponga en pr\u00e1ctica la terrible prueba.<\/p>\n<p>Satan\u00e1s no es ni un antidi\u00f3s ni el demonio de los ap\u00f3crifos jud\u00ed\u00ados o del NT; es solamente una criatura-personaje funcional, que sirve al autor para introducir un movimiento dial\u00e9ctico en la relaci\u00f3n hombre-Dios. Satan\u00e1s representa adem\u00e1s nuestras dificultades y objeciones secretas: \u00bfes posible una fidelidad desinteresada a Dios? Por consiguiente, no se trata de que haya dos mundos divinos, uno bueno y el otro malo; ni hay dos proyectos divinos sobre el hombre, uno bueno y el otro malo, sino que hay una sola creaci\u00f3n, hecha buena por Dios, y un solo proyecto de amor divino, que al final consigue la victoria sobre todas las formas de oposici\u00f3n representadas por Satan\u00e1s.<\/p>\n<p>El mal\/ dolor no es un acto de malicia o de desconfianza de Dios contra el hombre; no es abandono del hombre a s\u00ed\u00ad mismo, porque Dios sigue siendo fiel a su criatura, aun cuando espera la hora debida para manifestarse. Al final, el resultado positivo del plan de Dios demuestra que incluso la prueba, por muy oscura y dolorosa que sea, se puede comprender en un plano de amor divino. Job vive la prueba en medio de la fe desnuda: \u00abDesnudo sal\u00ed\u00ad del vientre de mi madre, desnudo all\u00e1 regresar\u00e9. El Se\u00f1or me lo hab\u00ed\u00ada dado, el Se\u00f1or me lo ha quitado; sea bendito el nombre del Se\u00f1or\u00bb (1,21). La fe de Job es un acto de abandono confiado, filial y obediente, en las manos de Dios, prefiguraci\u00f3n de Jesucristo y preludio de la fe cristiana de los m\u00e1rtires.<\/p>\n<p>El amor de Dios al hombre no es omnipotencia que impida el dolor, sino libertad que \u00abda\u00bb y que \u00abquita\u00bb sin abandonar nunca, y que al final \u00ablo da todo\u00bb. En el juego de las dos libertades, la divina y la humana, el dolor es el precio del amor, la condici\u00f3n en que el hombre va madurando su entrega libre a ur Dios bueno dentro de un mundo 1 imitado y desquiciado por el adversario. La victoriasobre el mal\/ dolores un acto final de amor libre de Dios, al que corresponde una libre y confiada entrega del hombre al dador de todo bien.<\/p>\n<p>2. REBELI\u00ed\u201cN Y ORACI\u00ed\u201cN. En la parte de los di\u00e1logos con los amigos (cc. 4-27; 29-31) el mal\/dolor del hombre est\u00e1 presente en todos sus m\u00faltiples aspectos. Est\u00e1 el dolor f\u00ed\u00adsico, el sufrimiento ps\u00ed\u00adquico, la angustia por la caducidad de la vida y por la aproximaci\u00f3n de la muerte, la falta de consuelo y de comprensi\u00f3n, el abandono de los amigos y parientes, el oscurecimiento de las relaciones con Dios. Job lucha heroicamente contra todo este mal\/dolor que no deja ning\u00fan resquicio de explicaci\u00f3n; intenta entonces comprender y defenderse.<\/p>\n<p>Pero no consigue defenderse sin acusar a Dios y piensa que Dios no puede justificarse m\u00e1s que acus\u00e1ndolo a \u00e9l. Sus lamentos son una rebeli\u00f3n contra un Dios impasible, mudo e irracional, y contra la teor\u00ed\u00ada de la retribuci\u00f3n, que se empe\u00f1a en encasillar a Dios dentro de un esquema r\u00ed\u00adgido del \u00abdo ut des\u00bb: Dios premia a los buenos y castiga a los malos. Bajo el peso de su dolor incomprensible, Job se ve inducido a desfigurar, a deformar el rostro de su Dios. El dolor le presenta la imagen de un Dios enemigo, adversario cruel, como en 10,16-17: \u00abSi me levanto, como a un le\u00f3n me das caza, y vuelves a invadirme con tu espanto. Renuevas tus ataques, redoblas tu ira contra m\u00ed\u00ad, y sin cesar me atacan tus tropas de refresco\u00bb. Job se siente atenazado entre la imagen del Dios de su fe y la imagen cruel que le presenta el dolor (d\u00e9spota, enemigo, destino mudo). La cr\u00ed\u00adtica de Job se levanta contra la santidad de Dios, su bondad y su sabidur\u00ed\u00ada: Dios le parece puro capricho fr\u00ed\u00ado e irracional.<\/p>\n<p>Los amigos de Job sostienen la tesis tradicional, seg\u00fan la cual elmal\/ dolor es concebido mec\u00e1nicamente como consecuencia\/castigo del pecado. Por eso Elifaz le da a Job este consejo: \u00abReconc\u00ed\u00adliate, pues, con \u00e9l, y haz la paz; as\u00ed\u00ad recobrar\u00e1s tu ventura\u00bb (22,21). Afirma a priori la culpabilidad de Job para explicar su mal\/ dolor.<\/p>\n<p>A su vez, Job busca el sentido del dolor en Dios, pero no sabe encontrar a Dios: \u00abSi voy hasta oriente, no est\u00e1 all\u00ed\u00ad; si a occidente, no lo diviso; lo busco al norte y no lo encuentro; y no lo veo si me vuelvo al mediod\u00ed\u00ada\u00bb (23,8-9). Al no conseguir aceptar el misterio de la bondad trascendente, Job acaba admitiendo un plan hostil y agresivo de Dios. En efecto, ante el mal\/ dolor es m\u00e1s f\u00e1cil encontrar explicaciones en la malicia de Dios que en el abismo de su amor trascendente. Pero la \u00abdeformaci\u00f3n\u00bb del rostro de Dios no puede dar la paz, porque impide que se le ame.<\/p>\n<p>3. NO PROBLEMA, SINO MISTERIO. Toda la parte de los di\u00e1logos de Job con los amigos afrontaba el mal\/dolor como un problema que hab\u00ed\u00ada que resolver en clave te\u00f3rica. En su respuesta (cc. 38-41) Dios deja de lado las preguntas acuciantes que afluyen a los labios de Job. Toma de la mano a su siervo Job y le hace recorrer el jard\u00ed\u00adn maravilloso del universo, donde se despliegan armoniosamente su poder y su sabidur\u00ed\u00ada, su fantas\u00ed\u00ada y su delicada bondad. De los misterios cotidianos de la creaci\u00f3n Job aprende a reconocer su puesto, sus l\u00ed\u00admites, su ignorancia y el camino para vivir feliz. Y aprende que el sentido del sufrimiento es el misterio mismo de Dios, que no se encuentra por eso en una soluci\u00f3n doctrinal abstracta ni en una respuesta emotiva o consolatoria. El mal\/dolor no es un problema, sino el misterio del hombre pecador con Dios. Por consiguiente, el mal\/dolor no se puede propiamente \u00abcomprender\u00bb en s\u00ed\u00ad, y, por otra parte, no servir\u00ed\u00ada de mucho comprenderlo. Lo que importa es encontrar en el misterio de Dios que quiere salvar al hombre la raz\u00f3n para vivir tambi\u00e9n en el sufrimiento, sin desesperaci\u00f3n y sin dimitir de su propio \u00aboficio\u00bb de hombre.<\/p>\n<p>Al final, Job no obtiene una definici\u00f3n del mal\/dolor que proponer ni una rigurosa argumentaci\u00f3n te\u00f3rica que hacer valer, sino la experiencia de un encuentro personal con Dios: \u00abS\u00f3lo te conoc\u00ed\u00ada de o\u00ed\u00addas; pero ahora, en cambio, te han visto mis ojos\u00bb (42,5). La alternativa que plantea Job ante el mal\/dolor es \u00e9sta: o todo es absurdo, incluso Dios, o bien todo tiene un sentido en el misterio del Dios bueno, incluso el mal\/dolor. Una vez llegado al t\u00e9rmino de su aventura espiritual, Job comprende que el mundo es tan malo y est\u00e1 tan lleno de mal que no puede menos de existir un Dios bueno.<\/p>\n<p>4. EL SUFRIMIENTO MEDICINAL. En los discursos de Elih\u00fa (cc. 32-37) el acento recae en el valor educativo del sufrimiento. Dios educa al hombre con el dolor (33,19). En efecto, \u00ab\u00e9l salva al miserable mediante la aflicci\u00f3n, le abre el o\u00ed\u00addo por medio de la tribulaci\u00f3n\u00bb (36,15). A trav\u00e9s del sufrimiento Dios invita a la conversi\u00f3n. La intervenci\u00f3n de Elih\u00fa se dirige no tanto a encontrar las causas del sufrimiento cuanto m\u00e1s bien a indicar los posibles beneficios que el hombre puede sacar tambi\u00e9n de ese sufrimiento. El dolor puede llevar a encerrarse dentro de s\u00ed\u00ad y a exacerbarse, pero tambi\u00e9n ayuda a crecer y a madurar.<\/p>\n<p>El drama sagrado de Job no resuelve definitivamente, en el plano te\u00f3rico, el problema del dolor, que sigue siendo una cuesti\u00f3n abierta. Pero este libro b\u00ed\u00adblico nos ense\u00f1a que el problema del mal\/dolor est\u00e1 ligado a la cuesti\u00f3n sobre Dios. Y Job, al final, se rinde no ante el mal\/dolor, sino ante Dios. Y es precisamente esta \u00abrendici\u00f3n\u00bb ante Dios la que lo capacita para \u00abresistir\u00bb obstinadamente al mal\/dolor.<\/p>\n<p>Finalmente aludamos a Job 28, un c\u00e1ntico a la sabidur\u00ed\u00ada que el hombre es incapaz de encontrar. Dios cre\u00f3 el mundo en la sabidur\u00ed\u00ada (\u00abla escrut\u00f3 hasta el fondo\u00bb: v. 27b), que es entonces una ley constitutiva de la realidad c\u00f3smica. La \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb es lo que convierte al mundo en un conjunto equilibrado, estable y armonioso: puesto que ella es el fundamento de la realidad creada, el mundo frente a Dios es perfectamente armonioso y equilibrado. Pero todos los esfuerzos del hombre por encontrar la sabidur\u00ed\u00ada son vanos (vv. 1-11) y ella se presenta como un bien incomparable e imposible de alcanzar (vv. 13-19). La conclusi\u00f3n suena como una invitaci\u00f3n impl\u00ed\u00adcita: \u00abTemer al Se\u00f1or es la sabidur\u00ed\u00ada; huir del mal, he ah\u00ed\u00ad la inteligencia\u00bb (v. 28). La sabidur\u00ed\u00ada inmanente al mundo y al mismo tiempo trascendente es encontrada por el hombre cuando \u00abteme\u00bb a Dios, es decir, cuando logra encontrar una relaci\u00f3n de armon\u00ed\u00ada con Dios y con el mundo.<\/p>\n<p>III. EL LAMENTO. Aludimos aqu\u00ed\u00ad a dos series de textos que merecer\u00ed\u00adan una profunda meditaci\u00f3n: \/ Jerem\u00ed\u00adas y el libro de las \/ Lamentaciones. El profeta Jerem\u00ed\u00adas vivi\u00f3 en un per\u00ed\u00adodo dram\u00e1tico de la historia de su pueblo y experiment\u00f3 personalmente sufrimientos de todo tipo. El libro b\u00ed\u00adblico es un amplio testimonio de ello. Y es sobre todo en sus di\u00e1logos interiores con Dios, las llamadas \u00abconfesiones\u00bb, donde se echa de ver el sufrimiento del poeta. Grita a Dios su dolor: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 mi dolor no tiene fin? \u00bfPor qu\u00e9 mi herida es incurable, ind\u00f3cil al remedio? \u00bfVas a ser para m\u00ed\u00ad como un arroyo enga\u00f1ador, de aguas caprichosas?\u00bb (15,18). \u00c2\u00a1Dios, que es la fuente de aguas vivas, es acusado de ser un torrente poco fiable! Y la exclamaci\u00f3n del m\u00e1ximo dolor: \u00ab\u00c2\u00a1Maldito el d\u00ed\u00ada en que nac\u00ed\u00ad; el d\u00ed\u00ada en que mi madre me dio a luz no sea bendito&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 sal\u00ed\u00ad del seno para no ver m\u00e1s que dolores y tormentos y consumir mis d\u00ed\u00adas en la confusi\u00f3n?\u00bb (20,14.18). Al profeta le gustar\u00ed\u00ada discutir con Dios: \u00abMuy justo eres t\u00fa, Se\u00f1or, para que yo trate de litigar contigo. No obstante, quiero s\u00f3lo exponerte un caso: \u00bfPor qu\u00e9 los malvados prosperan en sus caminos? \u00bfPor qu\u00e9 viven en paz los traidores?\u00bb (12,1). \u00bfEs que Dios no ve nuestros pasos? \u00bfEs que no puede competir con la fuerza del hombre? \u00bfO es que es malvado? A estos interrogantes Jerem\u00ed\u00adas va buscando fatigosamente una respuesta. El profeta invita a descubrir a Dios, creador y se\u00f1or del universo, que ha puesto un orden c\u00f3smico y lo garantiza. Dios no es caprichoso, ni necio, ni d\u00e9bil: \u00abNo presuma el sabio de su sabidur\u00ed\u00ada, no presuma el fuerte de su fuerza, no presuma el rico de su riqueza; quien quiera presumir, que presuma de esto: De tener inteligencia y conocerme, porque yo soy el Se\u00f1or, que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra\u00bb (9,22-23). \u00bfC\u00f3mo son los planes de Dios?: \u00abYo s\u00e9 bien los proyectos que tengo sobre vosotros -dice el Se\u00f1or-, proyectos de prosperidad y no de desgracia, de daros un porvenir lleno de esperanza\u00bb (29,11). Sin embargo, en algunos pasajes (cf c. 18) la desventura parece ser un proyecto de Dios: \u00abMirad, yo estoy preparando para vosotros una desgracia y madurando un proyecto en da\u00f1o vuestro. Arrepent\u00ed\u00ados cada uno de vuestra mala conducta\u00bb (18,11). \u00bfC\u00f3mo entender lo que parece ser una flagrante contradicci\u00f3n? Dios es el que tiene proyectos de salvaci\u00f3n; el hombre puede pecar y desencadenar el mal, pero no como necesidad inevitable e irresistible, ya que tambi\u00e9n el mal ha sido asumido por Dios entre sus proyectos. En consecuencia, el mal resulta controlado por Dios en relaci\u00f3n con la libre decisi\u00f3n del hombre de convertirse y volver a \u00e9l. El mal no es una bendici\u00f3n contra la que Dios mismo no pueda hacer nada. Incluso frente al dolor inocente Dios tiene siempre la posibilidad de hacer que triunfe la justicia.<br \/>\nEl otro libro que vale la pena mencionar es una obrita con el t\u00ed\u00adtulo de Lamentaciones, que las tradiciones antiguas atribu\u00ed\u00adan al profeta Jerem\u00ed\u00adas por la semejanza tem\u00e1tica con el profeta. Pero parece ser que el libro de las Lamentaciones es obra de un autor an\u00f3nimo del destierro, que sigue escribiendo todav\u00ed\u00ada bajo la impresi\u00f3n de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. El libro es una meditaci\u00f3n po\u00e9tica sobre el sentido de la cat\u00e1strofe que se ha abatido sobre el pueblo de Israel. En el libro encontramos tres series de afirmaciones:<br \/>\na) Dios es justo (1,18); las misericordias del Se\u00f1or son infinitas (3,22); el Se\u00f1or es bueno para con el que espera en \u00e9l (3,25); el Se\u00f1or no rechaza nunca a nadie (3,31). Por tanto, la bondad y la \/ justicia divina son indiscutibles. No es l\u00ed\u00adcito pensar en un Dios caprichoso y malvado. Sea como sea el mal, no puede cambiar a Dios mismo, que es amor y justicia.<\/p>\n<p>b) El Se\u00f1or aflige por causa de los pecados (1,5); pec\u00f3 Jerusal\u00e9n y por eso ha sido castigada (1,8). Se da un estrecho v\u00ed\u00adnculo entre el pecado y el mal\/dolor; pero tampoco este v\u00ed\u00adnculo es fatal, necesario, sino que est\u00e1 bajo el control soberano de Dios.<\/p>\n<p>c) Quiz\u00e1 haya a\u00fan esperanza (3,29); haznos volver a ti, Se\u00f1or, y volveremos (5,21). Dios humilla y aflige en contra de sus propios deseos (3,33). Precisamente porque Dios es amor y justicia, porque no hay un nexo de necesidad entre el pecado y el mal que excluya la intervenci\u00f3n de Dios, existe la posibilidad de esperar en la liberaci\u00f3n del mal, sobre todo para el que se convierte al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>El libro de las Lamentaciones contribuye de manera profunda a debatir el tema del mal\/ dolor. Se opone tanto a la teor\u00ed\u00ada de la inviolabilidad sacral de la ciudad de Jerusal\u00e9n como al recurso a una causalidad divina ciega e irracional. De este modo rechaza tanto el fanatismo como la resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Recordemos un p\u00e1rrafo escrito por D. Bonhoeffer en mayo de 1944 desde la c\u00e1rcel: \u00abEl dolor ha sido extra\u00f1o a la mayor parte de nuestra vida. Uno de los principios o ideales inconscientes de nuestra vida era alcanzar lo m\u00e1s posible la ausencia de dolor. Un modo de sentir diferenciado, un modo de vivir intensamente el dolor propio y el ajeno constituyen la fuerza y al mismo tiempo la debilidad de nuestra forma de vida. Vuestra generaci\u00f3n (&#8230;) ser\u00e1 m\u00e1s dura, m\u00e1s templada y m\u00e1s en consonancia con la realidad de la vida: `Bueno es para el hombre soportar el yugo desde su juventud&#8217; (Lam 3:27)\u00bb.<\/p>\n<p>IV. LA ORACI\u00ed\u201cN DEL QUE SUFRE. El problema del sufrimiento se traduce en plegaria apasionada y vibrante en los \/ Salmos (IV,2), definidos como lamentaciones o s\u00faplicas, tanto individuales como colectivas. Se trata de oraciones de enfermos, de personas perseguidas, bajo el peso de diversas calamidades, abandonadas por los amigos y parientes (cf, p.ej., Sal 6; 22; 38; 41; 88). El mal\/ dolor entra a formar parte de la oraci\u00f3n. \u00bfPero c\u00f3mo? Ante todo, no se trata de ninguna posici\u00f3n dolorista o de exaltaci\u00f3n estoica del dolor. El salmista no hace ning\u00fan intento por justificar el dolor; a veces proclama su inocencia para criticar la teor\u00ed\u00ada de la retribuci\u00f3n; otras veces confiesa sus propias culpas, causa del sufrimiento, pero sin complacencia alguna, y grita a Dios para que lo libere. La protesta de inocencia de las s\u00faplicas de los salmos es una llamada a Dios contra el mal\/dolor; es espera de una acogida arraigada en un acto de confianza respecto al orden c\u00f3smico, garantizado por Dios como orden de justicia. El grito del salmista es, por un lado, exposici\u00f3n y expresi\u00f3n de esperanza m\u00e1s all\u00e1 de los deseos mismos del orante; por otro lado, no es una voluntad de plasmar la realidad seg\u00fan los propios deseos, sino entrega de s\u00ed\u00ad mismo a las promesas de Dios, como esperanza de una acogida imprevisible e inimaginable. En los salmos de s\u00faplica se vislumbra la densidad simb\u00f3lica del deseo humano, que va m\u00e1s all\u00e1 de los bienes cuya ausencia determina el sufrimiento, para arraigarse en Dios mismo.<\/p>\n<p>El peor sufrimiento es el silencio de Dios. Las s\u00faplicas de los salmos dibujan al orante como una persona que sufre, rodeado de enemigos furiosos que le torturan de mil maneras; estos enemigos son todo el inmenso organismo del mal que se echa sobre el hombre.<\/p>\n<p>El mal recibe en los salmos sobre todo el nombre de \u00abvejaci\u00f3n y mentira\u00bb (Sal 10:7; Sal 55:24), de manera parecida a como san Juan define a Satan\u00e1s como \u00abpadre de la mentira\u00bb y \u00abhomicida desde el principio\u00bb (Jua 8:44). La oraci\u00f3n de los salmos se relaciona as\u00ed\u00ad tanto con la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica como con la tradici\u00f3n sacerdotal y deuteron\u00f3mica, para las que la esencia de todo pecado, con efectos que repercuten en el mundo entero, es la violencia. El mal nace casi siempre del deseo de imitar: \u00abSer\u00e9is como dioses\u00bb (G\u00e9n 3:5); y de aqu\u00ed\u00ad se deriva la rivalidad y la violencia, el odio irracional. El mal-pecado es, en su esencia, violencia fratricida (cf Ca\u00ed\u00adn y Abel), muerte del hermano.<\/p>\n<p>Los salmos de s\u00faplica apelan al juicio de Dios sobre los enemigos, no porque les inspire el esp\u00ed\u00adritu de venganza, sino para dar expresi\u00f3n a la certeza de que s\u00f3lo Dios puede realmente liberar de la violencia. Incluso las imprecaciones y las maldiciones dirigidas contra los enemigos son expresi\u00f3n del deseo de justicia, invocaci\u00f3n de la intervenci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios contra el \u00absistema\u00bb del mal, y no voluntad de venganza personal. As\u00ed\u00ad pues, el salmista se opone con todos los medios expresivos a cualquier tentaci\u00f3n o intento de justificar el mal\/dolor y considera imposible acusar a Dios para \u00abexplicar\u00bb de alguna manera el mal. Al mismo tiempo, la plegaria de los salmos realiza un valiente esfuerzo por desenmascarar el mal\/ dolor en sus ra\u00ed\u00adces, que son la violencia y la mentira. En efecto, no recurre a los demonios o a los malos genios como causa del mal, sino que ve la violencia como fruto humano, que opone al hombre a su propio hermano y a Dios mismo.<\/p>\n<p>El dolor\/enfermedad es exorcizado en los salmos de s\u00faplica; se le pone en relaci\u00f3n con los pecados conscientes o escondidos del hombre castigado por Dios. Por eso el salmista se dirige, no directamente contra los \u00abenemigos\u00bb, sino a Yhwh, que puede y quiere salvar de la violencia al que se refugia en \u00e9l. Para el salmista, el hombre es el centro focal de donde parte la violencia, la enemistad, la opresi\u00f3n; lo \u00abdemon\u00ed\u00adaco\u00bb de la violencia se sit\u00faa exclusivamente en el hombre.<\/p>\n<p>Para las s\u00faplicas de los salmos la esencia \u00faltima de la vida es el deseo de vivir. Pero en el hombre se debaten la vida y la muerte, dos fuerzas sometidas a Dios. Si deseas vivir con Dios, entonces ya vives, puesto que tu deseo coincide con el que Dios tiene de hacerte vivir.<\/p>\n<p>Todas las enfermedades o dolores f\u00ed\u00adsicos se sienten como un ataque dela muerte, como un mordisco de sus fauces espantosas. El salmista, bajo los golpes del dolor, ora con todo su \u00abcuerpo\u00bb gritando su deseo de vivir.<\/p>\n<p>Podemos poner un ejemplo de todo lo dicho en el Sal 38. Aqu\u00ed\u00ad el orante describe su mal: \u00abCabizbajo, totalmente abrumado, todo el d\u00ed\u00ada ando triste; las espaldas me arden, no hay en mi cuerpo nada sano\u00bb (vv. 7-8). El dolor que le aflige viene de Dios: \u00abPues tus flechas se han clavado en m\u00ed\u00ad, ha ca\u00ed\u00addo sobre m\u00ed\u00ad tu mano; todo mi cuerpo est\u00e1 enfermo, debido a tu furor\u00bb (vv. 3-4a). El pecado es la causa de su dolor: \u00abNo tengo hueso sano, debido a mi maldad\u00bb (v. 4b). Pero est\u00e1, adem\u00e1s, la violencia humana irracional, que produce sufrimiento: \u00abLos que buscan mi vida tienden asechanzas&#8230; Muchos y poderosos son mis enemigos, muchos los queme odian sin motivo\u00bb (vv. 13.20). El deseo de vivir del salmista es como un rugido: \u00abAgotado, totalmente deshecho, el gemir de mi coraz\u00f3n se hace un rugido\u00bb (v. 9). La invocaci\u00f3n se dirige a aquel que es el \u00fanico capaz de ayudarle: \u00abSe\u00f1or, no me abandones; Dios m\u00ed\u00ado, no te quedes lejos; ven corriendo a socorrerme\u00bb (vv. 22-23).<\/p>\n<p>El mal es, finalmente, la \/ muerte; todos los males trabajan en favor suyo, de manera que el salmista puede describir los asaltos del mal, sea el que sea, como en el Sal 18:5-6 : \u00abLas olas de la muerte me envolv\u00ed\u00adan, los torrentes del averno me espantaban, los lazos del abismo (se ol) me liaban, se tend\u00ed\u00adan ante m\u00ed\u00ad las trampas de la muerte\u00bb. Tambi\u00e9n el pecado es una opci\u00f3n por la muerte. Por tanto, no es posible oponerse al mal\/dolor sin oponerse al \/ pecado. En efecto, el mal peor ser\u00ed\u00ada no darse cuenta de los rostros multiformes que el mal asume.<\/p>\n<p>V. EL SIERVO DE YHWH. De los llamados \u00abc\u00e1nticos del siervo de Yhwh\u00bb todo est\u00e1 en discusi\u00f3n entre los exegetas: su delimitaci\u00f3n, su autor, la \u00e9poca de su composici\u00f3n, la relaci\u00f3n con el \u00abresto\u00bb del D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas, la identidad del siervo (individuo, colectividad), etc. Pienso que los llamados \u00abc\u00e1nticos del siervo\u00bb son obra del profeta an\u00f3nimo del destierro llamado convencionalmente D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas, no composiciones que puedan aislarse del contexto. Reflejan la problem\u00e1tica propia del profeta desconocido del destierro; una vez desaparecida la monarqu\u00ed\u00ada, en la que el rey era mediador de la salvaci\u00f3n divina, \u00bfc\u00f3mo se llevar\u00e1 a cabo ahora la mediaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n para el pueblo de Israel?<br \/>\nEl pueblo mismo de Israel es en primer lugar el siervo de Dios, aunque Dios puede escogerse otros siervos, como Ciro (cf Isa 45:1), para que realicen sus proyectos. Dios le ha dado a conocer a su pueblo su voluntad: \u00abEl Se\u00f1or quiere, por amor a su justicia, engrandecer y magnificar la ley (t\u00f3rah)\u00bb (Isa 42:21). Pero Israel no quiso caminar por los caminos del Se\u00f1or; no quiso observar su t\u00f3rah, y por eso Dios \u00abderram\u00f3 sobre \u00e9l el ardor de su c\u00f3lera y los horrores de la guerra\u00bb (Isa 42:25). As\u00ed\u00ad Israel se convirti\u00f3 en el siervo doliente.<\/p>\n<p>Pero no se ha desvanecido con ello el plan de Dios: \u00abEl Se\u00f1or quiso destrozarlo con padecimientos. Si \u00e9l ofrece su vida por el pecado, ver\u00e1 descendencia, prolongar\u00e1 sus d\u00ed\u00adas, y la voluntad del Se\u00f1or se cumplir\u00e1 gracias a \u00e9l\u00bb (Isa 53:10). M\u00e1s a\u00fan, Israel, el siervo de Yhwh, llegar\u00e1 a ser \u00abluz de las naciones\u00bb (42,6; 49,6), llevar\u00e1 el \u00abderecho\u00bb, el orden salv\u00ed\u00adfico divino a todos los pueblos (42,1).<\/p>\n<p>Israel, siervo doliente, \u00abcon violencia e injusticia fue apresado&#8230;, arrancado de la tierra de los vivos, herido de muerte&#8230;, siendo as\u00ed\u00ad que \u00e9l jam\u00e1s cometi\u00f3 injusticia ni hubo enga\u00f1o en su boca\u00bb (53,8.9). La \u00abviolencia\u00bb y el \u00abenga\u00f1o\u00bb son dos aspectos del pecado: violencia es la de Ca\u00ed\u00adn que mata a Abel, \u00abenga\u00f1o\u00bb es la ilusi\u00f3n de la autosuficiencia absoluta como en Ad\u00e1n y Eva, \u00abenga\u00f1ados\u00bb precisamente por la serpiente. El D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas piensa en aquella parte del pueblo de Israel que se mantuvo fiel a Dios, que es inocente a pesar de haber sufrido la misma suerte que los dem\u00e1s. Tambi\u00e9n los inocentes se han visto arrastrados por el enga\u00f1o y por la violencia de la mayor\u00ed\u00ada. De este resto fiel es de donde puede venir una mediaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica para todo Israel y para la humanidad. No a trav\u00e9s de la violencia y del enga\u00f1o (cf 42,1-4), sino a trav\u00e9s de un sufrimiento expiatorio en favor de los dem\u00e1s. El sufrimiento del \u00absiervo\u00bb no ser\u00e1 in\u00fatil; m\u00e1s a\u00fan, ser\u00e1 fuente de salvaci\u00f3n tambi\u00e9n para los dem\u00e1s, para la muchedumbre de pecadores y hasta para los paganos.<\/p>\n<p>\u00abPor sus sufrimientos mi siervo justificar\u00e1 a muchos y cargar\u00e1 sobre s\u00ed\u00ad las iniquidades de ellos\u00bb (53,11); \u00abEl llevaba los pecados de muchos e interced\u00ed\u00ada por los malhechores\u00bb (53,12). El sufrimiento no es valorado positivamente por s\u00ed\u00ad mismo; se trata de un mal del que Dios habr\u00e1 de liberar. Sin embargo, el plan o la voluntad divina sabe hacer valer incluso el sufrimiento en favor de su pueblo y de la humanidad. No es la fuerza o la voluntad del siervo, sino el plan o la voluntad de Dios lo que hace del sufrimiento un medio de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Israel reconoce en la misi\u00f3n y en el sufrimiento del siervo de Yhwh su propia suerte, descubriendo que el misterio de la representaci\u00f3n es la esencia misma de su existencia hist\u00f3rica: desterrado, doliente, despreciado, Israel se convierte en luz para la humanidad. Su cualidad de pueblo elegido no es una exenci\u00f3n del dolor, sino un servicio a los dem\u00e1s. Ya Mois\u00e9s hab\u00ed\u00ada vivido este destino de solidaridad con su pueblo pecador excluido de la tierra, cuando muri\u00f3 antes de poder entrar en la tierra prometida. Tambi\u00e9n el profeta Ezequiel, por no citar m\u00e1s que otro caso, vivi\u00f3 una misi\u00f3n de representaci\u00f3n-solidaridad: \u00abAcu\u00e9state del lado izquierdo y pon sobre \u00e9l el pecado de la casa de Israel. Durante el tiempo que est\u00e9s acostado de este lado, cargar\u00e1s con su pecado&#8230;, cargar\u00e1s con el pecado de la casa de Israel\u00bb (Eze 4:4-5). Igualmente en Zac 12:10-11 aparece la idea de que el que sufre \u00abtraspasado\u00bb es mediador de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La idea de un sufrimiento vicario permanece hasta el per\u00ed\u00adodo tras el destierro y aparece sobre todo en la teolog\u00ed\u00ada del martirio de la \u00e9poca de los Macabeos. Permanecer en el horno de las tribulaciones es \u00abnuestra ofrenda\u00bb ante la presencia de Dios, el sacrificio de expiaci\u00f3n (Dan 3:40). La prueba del sufrimiento, vivida en la fidelidad a Dios, se convierte en s\u00faplica para que cese la ira del Omnipotente (2Ma 7:38).<\/p>\n<p>El siervo de Yhwh y los m\u00e1rtires macabeos viven el dolor delante de Dios bajo la forma de un grito de s\u00faplica, c\u00f3n la esperanza de que Dios sabr\u00e1 transformar el sufrimiento en un servicio rendido a los dem\u00e1s. No existe en el NT la concepci\u00f3n de un sufrimiento asc\u00e9tico, es decir, de un dolor buscado o provocado para demostrar la propia devoci\u00f3n o el dominio de s\u00ed\u00ad mismo. Por otra parte, no existe en el AT un sufrimiento sin sentido: todo dolor es asumido por Dios dentro de su plan de salvaci\u00f3n y valorado misteriosamente para la realizaci\u00f3n de sus proyectos (cf la historia de Jos\u00e9). Esta es la raz\u00f3n por la que el AT atribuye muchas veces directamente a Dios el mal\/dolor, a saber: en el sentido de que ning\u00fan mal\/dolor escapa del plan salv\u00ed\u00adfico divino.<\/p>\n<p>VI. EL CAR\u00ed\u0081CTER ABSURDO DEL MAL. El mal\/ dolores misterio; m\u00e1s a\u00fan, a menudo se presenta como un enigma insoluble e ininteligible. Se presenta como puro absurdo. El AT luch\u00f3 intelectualmente por intentar comprender algo del misterio del mal\/dolor: la teor\u00ed\u00ada de la retribuci\u00f3n (los justos son felices, los malvados son desgraciados), la concepci\u00f3n del valor pedag\u00f3gico del dolor, la protesta radical contra el dolor inocente y contra la imagen de un Dios que arbitraria y cruelmente es causa de mal\/dolor, la resignaci\u00f3n casi fatalista, la renuncia a todo esquema racional y la entrega de s\u00ed\u00ad mismo al Dios escondido, la idea de un sufrir en representaci\u00f3n y al servicio de los dem\u00e1s, el dolor como solidaridad: de todas estas maneras afront\u00f3 el AT el escollo resistente del mal\/ dolor.<\/p>\n<p>El creyente admite que Dios lleva a cabo sus proyectos de salvaci\u00f3n incluso a trav\u00e9s del t\u00fanel de nuestros dolores: \u00abPorque yo s\u00e9 bien los proyectos que tengo sobre vosotros -dice el Se\u00f1or-, proyectos de prosperidad y no de desgracia, de daros un porvenir lleno de esperanza\u00bb (Jer 29:11). Con esta confianza de que los planes de Dios se dirigen solamente hacia la \u00abpaz\u00bb, o sea, hacia el bien, y no en dos direcciones (el bien y el mal), es como los salmistas se f\u00ed\u00adan de Dios, como en el Sal 62:2-3 : \u00abMi alma s\u00f3lo descansa en Dios, mi salvaci\u00f3n viene de \u00e9l; s\u00f3lo \u00e9l es mi roca, mi salvaci\u00f3n, mi fortaleza; no sucumbir\u00e9\u00bb. Esta misma es la actitud que se recomienda en 1Pe 5:7 : \u00abDescargad sobre \u00e9l todas vuestras preocupaciones, pues \u00e9l cuida de vosotros\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, el AT no ofrece una teolog\u00ed\u00ada unitaria, sistem\u00e1tica, sobre el mal\/ dolor, sino una serie de intentos de encontrar un sentido a la vida incluso en el dolor y de vencer el mal\/ dolor. Nunca se renuncia a vencer el dolor por la esperanza en el m\u00e1s all\u00e1; nunca se entrega uno sin resistencia al dolor fatal; nunca se abandona uno al destino absurdo. La lucha contra el mal\/dolor es expresi\u00f3n, tanto del deseo insaciable de vivir como del rechazo de cualquier justificaci\u00f3n del mal\/dolor.<\/p>\n<p>Todos los grandes h\u00e9roes de la historia del pueblo israelita (Abrah\u00e1n, Jos\u00e9, Mois\u00e9s, Noem\u00ed\u00ad, Ana, El\u00ed\u00adas, Am\u00f3s, Jerem\u00ed\u00adas, etc.) sufrieron dolores, desilusiones, persecuciones, fracasos, pero siempre imitaron al patriarca Jacob, que luch\u00f3 contra Dios (G\u00e9n 32:23-33). Jacob sali\u00f3 cambiado y herido de la lucha con Dios, pero venci\u00f3 (G\u00e9n 32:29) al ganar el sentido de su vida.<\/p>\n<p>VII. EL NUEVO TESTAMENTO. Tampoco el NT ofrece una teor\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica sobre el mal\/dolor. Sin embargo, en cada una de sus p\u00e1ginas est\u00e1 presente el mal\/dolor; desde el dolor de Cristo hasta el de sus disc\u00ed\u00adpulos y el de toda la humanidad. A partir de la pasi\u00f3n-muerte de Jes\u00fas, el NT desarrolla un saber de fe que integra el mal\/dolor en el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios y no lo exorciza con el simple rechazo o la condena en el absurdo. Efectivamente, el problema para el NT podr\u00ed\u00ada enunciarse de este modo: \u00bfEs posible, y de qu\u00e9 manera, vivir y sufrir como Cristo Jes\u00fas? Esta pregunta implica otra: \u00bfEs posible ser consolados y vencer el mal\/ dolor con Jesucristo y como \u00e9l?<br \/>\n1. JES\u00daS FRENTE AL DOLOR. LOS pobres, los enfermos, los angustiados, los pecadores, son hombres y mujeres v\u00ed\u00adctimas de los males\/dolores f\u00ed\u00adsicos, sociales, ps\u00ed\u00adquicos, morales, con los que Jes\u00fas se encuentra. Seg\u00fan la mentalidad de la \u00e9poca, la enfermedad es considerada como acci\u00f3n de un demonio o de un esp\u00ed\u00adritu malvado, o bien como consecuencia del pecado. Tambi\u00e9n los dem\u00e1s males sol\u00ed\u00adan ponerse en relaci\u00f3n con el poder del mal o Satan\u00e1s (cf Luc 10:19).<\/p>\n<p>En Jes\u00fas, Dios sale al encuentro dela humanidad que sufre para liberarla de la tiran\u00ed\u00ada del mal. Los \/ milagros de Jes\u00fas son el signo de la compasi\u00f3n de Jes\u00fas y de la irrupci\u00f3n de la fuerza del reino de Dios en el mundo humano. Los milagros de Jes\u00fas son la demostraci\u00f3n visible del deseo de Dios de liberar al hombre del mal y de restituirle una plena humanidad. Esto aparece de manera ejemplar en la curaci\u00f3n del endemoniado de Gerasa (Mar 5:1-20 par). El hombre est\u00e1 agitado, furioso, enfrentado con la sociedad, bajo la man\u00ed\u00ada de autodestrucci\u00f3n y de delirio masoquista (\u00abse golpeaba con piedras\u00bb: v. 5). Una vez liberado por Jes\u00fas, aquel hombre est\u00e1 \u00absentado, vestido y en su sano juicio\u00bb (v. 15). Los psiquiatras modernos no tendr\u00ed\u00adan ninguna dificultad en clasificar la enfermedad de aquel hombre, que para el evangelista es un endemoniado, sometido al poder del mal. En algunos casos, como para el paral\u00ed\u00adtico de Cafarna\u00fan (Mar 2:1-12), Jes\u00fas afirma que hay un v\u00ed\u00adnculo entre el mal f\u00ed\u00adsico y el moral: perdona el pecado y cura la enfermedad. Esto no significa que haya un v\u00ed\u00adnculo entre el mal f\u00ed\u00adsico y los pecados personales de la persona que sufre. Efectivamente, en Jn 9 Jes\u00fas niega la conexi\u00f3n entre la enfermedad y el pecado de la persona enferma o de sus padres: \u00abNi pec\u00f3 \u00e9ste ni sus padres; naci\u00f3 ciego para que resplandezca en \u00e9l el poder de Dios\u00bb (v. 3). El pecado es el mal radical.<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas no cur\u00f3 a todos los enfermos ni liber\u00f3 a todos los \u00abendemoniados\u00bb. En efecto, \u00e9l no vino a liberar de todo dolor aqu\u00ed\u00ad y ahora, sino para liberarnos en el dolor, anunciando y mostrando en sus gestos y en sus palabras el amor poderoso que Dios nos tiene. Los gestos y las palabras de Jes\u00fas muestran que el poder de Satan\u00e1s ha acabado ya: \u00abYo ve\u00ed\u00ada a Satan\u00e1s cayendo del cielo como un rayo\u00bb (Luc 10:18). Ya el reino de Dios ha hecho irrupci\u00f3n con Jes\u00fas, perono ha llegado todav\u00ed\u00ada su cumplimiento perfecto. Ya hemos sido liberados del dolor, pero no hemos sido preservados de todo dolor.<\/p>\n<p>2. MAL\/ DOLOR Y DEMONIOS. Nosotros damos diversos nombres a los diversos males que se ciernen sobre la existencia humana; \u00bfpero qu\u00e9 nombre dar al mal, al abismo de donde proceden todos los males? El trasfondo animista que influye en el lenguaje b\u00ed\u00adblico aparece en la representaci\u00f3n m\u00ed\u00adtica del mal como fuerzas personificadas. \u00abEl mundo del mal\u00bb est\u00e1 constituido para el hombre de la Biblia por muchas potencias malignas.<\/p>\n<p>El AT es muy cauto y reservado respecto a los demonios, aunque de vez en cuando aparecen huellas de las concepciones populares (cf Jue 9:23; lSam 16,14; Tob). Es en el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado donde se ve proliferar una rica y variada demonolog\u00ed\u00ada, desarrollada en t\u00e9rminos mitol\u00f3gicos. En los textos b\u00ed\u00adblicos del AT quedan signos de la creencia babilonia en los demonios (Deu 32:17; Sal 106:37) o en Lilit, demonio de la noche (Isa 34:14) [\/ Angeles\/Demonios II].<\/p>\n<p>En el cronista (siglo iv), Satan\u00e1s se presenta como el tentador (1Cr 21:1). Desde aquella \u00e9poca, Satan\u00e1s pertenece al n\u00famero de las potencias del mal como adversario y tentador de los hombres. Esta concepci\u00f3n pasar\u00e1 al NT, que tomar\u00e1 de la Biblia griega el t\u00e9rmino di\u00e1bolos (\u00abcalumniador\u00bb), de donde se deriva nuestro \u00abdiablo\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas choca con el \u00abmundo del Mal\u00bb ya desde el comienzo de su vida p\u00fablica, en la escena de las tentaciones (Mar 1:9-11 y par). Jes\u00fas se ve puesto a prueba por el diablo (Mat 4:1.5.8.11) o Satan\u00e1s (Mat 4:10) o el tentador (Mat 4:3), pero sale triunfador. La escena no es una cr\u00f3nica, sino un montaje ficticio con algunos pasajes del Dt: Jes\u00fas vence el poderde Satan\u00e1s. En el momento de la pasi\u00f3n, Jes\u00fas se enfrenta una vez m\u00e1s con las potencias de las tinieblas (Luc 22:53) y con Satan\u00e1s, que ha insinuado en el \u00e1nimo de Judas la idea de traicionarlo (Jua 13:2; cf Luc 22:3).<\/p>\n<p>Durante su ministerio Jes\u00fas lucha contra los endemoniados, esp\u00ed\u00adritus malvados o impuros; se encuentra con una mujer \u00aba la que Satan\u00e1s ten\u00ed\u00ada atada desde hace dieciocho a\u00f1os\u00bb (Luc 13:16). Jes\u00fas libera de la maligna esclavitud de Satan\u00e1s, pero sus adversarios le acusan: \u00abEcha a los demonios con el poder del pr\u00ed\u00adncipe de los demonios\u00bb (Mar 3:22). Las acciones de Jes\u00fas -exorcismos, milagros, curaciones- son un signo de la victoria de Dios sobre el mal, de la irrupci\u00f3n del reino de Dios en medio de los hombres. Tambi\u00e9n la tempestad sobre el lago es calmada como si se tratara de liberar a un endemoniado (Mar 4:35-41): tambi\u00e9n el cosmos est\u00e1 sacudido por el mal.<\/p>\n<p>En estos \u00faltimos a\u00f1os ha florecido una inmensa literatura b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gica sobre el diablo y los demonios; pero como nos hemos limitado a unas simples alusiones relativas a los datos b\u00ed\u00adblicos, no podemos hacer otra cosa m\u00e1s que recordar su interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica. Por otra parte, cierta sobriedad del discurso sobre este tema est\u00e1 en perfecta correspondencia con su marginalidad objetiva respecto al mensaje salv\u00ed\u00adfico de la fe y la imposibilidad de hablar directamente de \u00e9l.<\/p>\n<p>El lenguaje de los evangelistas es ciertamente mitol\u00f3gico [\/ Mito II], deudor de su ambiente jud\u00ed\u00ado, pero esto no significa que Jes\u00fas haya luchado contra fantasmas o contra un mal imaginario. A trav\u00e9s de los nombres convencionales (Satan\u00e1s, tentador, etc.) se designa una real presencia insidiosa del mal. Una \u00abliquidaci\u00f3n del diablo\u00bb, que fuese la negaci\u00f3n de la \u00abrealidad\u00bb del mal, ser\u00ed\u00ada ciertamente contraria al evangelio, lo mismo que una ingenua mitologizaci\u00f3n de las afirmaciones b\u00ed\u00adblicas.<\/p>\n<p>En este punto surge el problema del car\u00e1cter personal de las diversas figuras en las que se traduce, seg\u00fan el lenguaje mitol\u00f3gico b\u00ed\u00adblico, la presencia real del mal. Semejante presencia es despersonalizante, sin rostro y destructiva; es lo negativo y lo ca\u00f3tico presente en el mundo, que la Escritura designa como \u00abprincipados y potestades\u00bb del mal. El concepto de \u00abpersona\u00bb no es propiamente adecuado para designar al diablo.<\/p>\n<p>Dice muy claramente el cardenal J. Ratzinger: \u00abCuando se pregunta si el diablo es una persona, habr\u00ed\u00ada que responder justamente que \u00e9l es la no-persona, la disgregaci\u00f3n, la disoluci\u00f3n del ser persona; y por eso constituye su peculiaridad el hecho de presentarse sin rostro, el hecho de que lo desconocible sea su verdadera y propia fuerza\u00bb. El diablo, por tanto, es una \u00abrealidad\u00bb contradictoria. De \u00e9l no sabemos casi nada; pero lo que importa no es \u00abconocerlo\u00bb, sino comprometerse activamente en la lucha por vencerlo.<\/p>\n<p>El diablo no es un dios del mal, sino una criatura: la Biblia no admite ninguna forma de dualismo metaf\u00ed\u00adsico. El lenguaje que atribuye al diablo una caracter\u00ed\u00adstica \u00abpersonal\u00bb sirve tambi\u00e9n para decir que la realidad del mal tiene su origen en la libertad del ser creatural, no es una necesidad natural o una fatalidad. Lo antidivino es, al mismo tiempo, uno y muchos, an\u00f3nimo y amorfo, impersonal y anulador.<\/p>\n<p>Cristo, con su muerte en la cruz (Col 2:15) y con su resurrecci\u00f3n (Efe 1:21), hizo valer su dominio absoluto sobre todas las potencias malignas. De todas formas, lo cierto es que a nosotros, como a Pablo, nos interesa m\u00e1s el vencedor, Cristo, que saber algo m\u00e1s sobre las oscuras potencias derrotadas por \u00e9l. Finalmente, hay que recordar que tanto el AT como el NT, para describir el mal presente en la historia de la humanidad necesitada de redenci\u00f3n, prefieren recurrir a la noci\u00f3n de pecado.<\/p>\n<p>3. LA PASI\u00ed\u201cN DE JES\u00daS. Jes\u00fas no pronunci\u00f3 discursos sobre el dolor, pero sufri\u00f3 personalmente hasta la muerte en la cruz, a pesar de ser inocente. Y los evangelistas dedicaron el m\u00e1s amplio espacio a la pasi\u00f3n de Jes\u00fas, hasta el punto de que alguien ha dicho que los evangelios son un relato de la pasi\u00f3n con una larga introducci\u00f3n a la misma. Desde el punto de vista neotestamentario, el tema del mal\/dolor se polariza entonces en la pasi\u00f3n-muerte de Jes\u00fas, cuya historia es una historia de sufrimientos, de rechazos, de humillaciones y de burlas: \u00abEl hijo del hombre ten\u00ed\u00ada que padecer mucho\u00bb (Mar 8:31). El Jes\u00fas que sufre y es condenado a muerte se presenta como aquel en el que puede reconocerse todo hombre: \u00ab\u00c2\u00a1He aqu\u00ed\u00ad el hombre!\u00bb(Jua 19:5). Pero al mismo tiempo \u00abDios mostr\u00f3 su amor para con nosotros en que, siendo a\u00fan pecadores, Cristo muri\u00f3 por nosotros\u00bb (Rom 5:8); en Cristo crucificado se hace reconocible la justicia (voluntad salv\u00ed\u00adfica) y el amor de Dios por nosotros (Rom 3:25-26). El centro de los evangelios es la pasi\u00f3n-muerte-resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, que extiende su sombra hasta los comienzos del relato evang\u00e9lico en la suerte de Juan Bautista, el cual prefigura a Cristo (cf Mar 1:14), y en las narraciones de la infancia del salvador.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad no podemos hacer otra cosa que recordar sumariamente el sentido de la pasi\u00f3n-muerte hist\u00f3rica de Jes\u00fas, tal como se propone en los escritos del NT, espigando algunos de los resultados que surgen de la amplia literatura exeg\u00e9tico-teol\u00f3gica sobre el tema.<\/p>\n<p>a) Esc\u00e1ndalo y enigma. \u00abEl lenguaje de la cruz es una locura para los que se pierden; pero para nosotros, que nos salvamos, es poder de Dios&#8230; Nosotros anunciamos a Cristo crucificado, esc\u00e1ndalo para los jud\u00ed\u00ados y locura para los paganos\u00bb (ICor 1,18.23). Un mes\u00ed\u00adas sometido al sufrimiento era extra\u00f1o al AT y al juda\u00ed\u00adsmo, y mucho m\u00e1s al mundo pagano. Todo dolor es escandaloso e incomprensible, pero de manera especial el sufrimiento del Hijo de Dios. El evangelista Marcos en particular hace resaltar la incomprensi\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos frente a los sufrimientos y la muerte de Jes\u00fas. Pedro llega hasta el punto de \u00abreprochar\u00bb a Jes\u00fas el que hable de su futura muerte violenta (Mar 8:32).<\/p>\n<p>El sufrimiento y la muerte del inocente Hijo de Dios entran dentro de la \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb insondable de Dios, que a los ojos de los hombres parece \u00ablocura y debilidad de Dios\u00bb (lCor 1,25), pero que en realidad es m\u00e1s fuerte y m\u00e1s profunda que cualquier sabidur\u00ed\u00ada humana. La respuesta de Dios al dolor del hombre es la paradoja de la pasi\u00f3n y muerte de su Hijo: Dios se dej\u00f3 golpear, herir y someter al dolor para vencerlo. Por consiguiente, la respuesta de Dios al dolor humano es la \u00abcompasi\u00f3n\u00bb, la solidaridad en el dolor.<\/p>\n<p>b) Un acto de amor redentor. \u00abMi vida presente la vivo en la fe en el Hijo de Dios, el cual me am\u00f3 y se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por m\u00ed\u00ad\u00bb (G\u00e1l 2:20). Jes\u00fas no quiso el sufrimiento, el fracaso, la muerte. El busc\u00f3 y quiso la voluntad de Dios, que ama a todos los hombres; pero quiso ser solidario con nosotros en la b\u00fasqueda del reino, llevando tambi\u00e9n el sufrimiento sobre s\u00ed\u00ad: \u00abAunque era hijo, en el sufrimiento aprendi\u00f3 a obedecer\u00bb(Heb 5:8). Por amor a Dios y a nosotros, Jes\u00fas asumi\u00f3 el camino de la historia humana, con el dolor y la violencia que la caracterizan; se hizo en todo solidario con nosotros: \u00abPor lo cualdebi\u00f3 hacerse en todo semejante a sus hermanos, para convertirse en sumo sacerdote misericordioso y fiel ante Dios, para alcanzar el perd\u00f3n de los pecados del pueblo. Pues por el hecho de haber sufrido y de haber sido probado, est\u00e1 capacitado para venir en ayuda de aquellos que est\u00e1n sometidos a la prueba\u00bb (Heb 2:17-18). Toda la carta a los Hebreos es una homil\u00ed\u00ada sobre el sentido y el valor de la obediencia filial de Jes\u00fas y a Dios y de su amorosa solidaridad con los hombres: en esto consiste la redenci\u00f3n \u00abmediante la sangre\u00bb.<\/p>\n<p>Solamente en cuanto que fue un acto de amor y de solidaridad por obediencia filial al Padre, la pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas fue un \u00abrescate\u00bb (Mar 10:45; Mat 20:28) para la humanidad. Y el amor de Jes\u00fas a Dios y a nosotros es su lucha contra el mal\/dolor, que culmina en la victoria de la resurrecci\u00f3n. En Jes\u00fas, Dios se comunica y se solidariza con el hombre que sufre; m\u00e1s a\u00fan, Dios mismo sufre junto con el hombre, se adhiere al dolor de la creaci\u00f3n para conducirla a la victoria sobre el mal\/dolor.<\/p>\n<p>Jes\u00fas dijo: \u00abNadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos\u00bb (Jua 15:13). Dios es amor, y ha demostrado que nos amaba divinamente sufriendo con nosotros y por nosotros en su Hijo Jesucristo. El Cristo que sufre nos revela en el m\u00e1s alto grado el rostro de Dios, que es amor, capacidad de sufrir con nosotros y por nosotros, pero tambi\u00e9n de liberarnos del miedo a la muerte, que es la mayor esclavitud del hombre y la ra\u00ed\u00adz de cualquier otra esclavitud.<\/p>\n<p>Una representaci\u00f3n pl\u00e1stica de las reacciones de la comunidad cristiana frente a la enfermedad-muerte podemos verla en el episodio relativo a L\u00e1zaro (Jn 11). Marta y Mar\u00ed\u00ada representan a la comunidad cristiana, afligida por la enfermedad (v. 1) y la muerte (vv. 14-15) de un hermano; est\u00e1n tambi\u00e9n los disc\u00ed\u00adpulos que acompa\u00f1an a Jes\u00fas. La comunidad de Jes\u00fas es un grupo de hermanos y de amigos que se aman y que son amados por Jes\u00fas, por el cual sienten un respetuoso y devoto afecto. Uno de la comunidad se pone enfermo y muere; todos se sienten llenos de miedo. No han comprendido todav\u00ed\u00ada la cualidad de la vida que Jes\u00fas ha venido a comunicar; piensan que Jes\u00fas ha venido a eliminar la muerte f\u00ed\u00adsica; no tienen todav\u00ed\u00ada una fe plena. Jes\u00fas afirma que, para todos los que se adhieren a \u00e9l, que es la vida y la resurrecci\u00f3n, la muerte no es m\u00e1s que un sue\u00f1o; es decir, que de hecho no existe como muerte. El que posee la vida que Jes\u00fas da pasa a trav\u00e9s de la muerte f\u00ed\u00adsica sin que haya una interrupci\u00f3n de vida. Jes\u00fas llora (vv. 35-36), se solidariza con el dolor; pero serenamente, sin desesperaci\u00f3n alguna. Y llama a L\u00e1zaro para que salga del sepulcro, para que deje las ligaduras de la antigua concepci\u00f3n de la muerte, para que se f\u00ed\u00ade de \u00e9l y viva la vida que \u00e9l le da. Jes\u00fas libera del miedo a sufrir y a morir, que es una esclavitud peor que el mismo sufrimiento y que la muerte.<\/p>\n<p>El sufrimiento de Jes\u00fas no es un castigo por el pecado, como tampoco lo es la muerte de aquellos galileos ajusticiados por Pilato; ellos no eran m\u00e1s culpables que los dem\u00e1s (Luc 13:2-3). El mismo Jes\u00fas pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9n de vosotros podr\u00e1 acusarme con raz\u00f3n de que he cometido alguna falta?\u00bb (Jua 8:46). El sufrimiento de Jes\u00fas se arraiga en una misteriosa \u00abnecesidad\u00bb (Mat 16:21; Mar 8:31; Luc 9:22; Luc 22:37; Luc 24:7; Jua 3:14) o en la voluntad del Padre manifestada en las Escrituras. Por consiguiente, no es el pecado lo que requiere el sufrimiento de Cristo, sino el amor libre y solidario de Dios, que ha querido estar con el hombre que sufre. Esto no excluye, sino que implica que los sufrimientos de la humanidad sean consecuencia del pecado. Jes\u00fas inocente sufre, no por castigo, sino por amor. El \u00abrescata\u00bb el sufrimiento transform\u00e1ndolo en un gesto de entrega, de amor. Pero es Dios el que nos ama en Jes\u00fas y el que puede dar valor y sentido incluso a nuestro sufrir.<\/p>\n<p>Dios Padre hizo de Jesucristo crucificado un instrumento \u00abpara que, mediante la fe, se obtenga por su sangre el perd\u00f3n de los pecados\u00bb (Rom 3:25). La pasi\u00f3n-muerte de Jes\u00fas no es un precio que haya habido que pagar al Padre, un vengador airado que exige justicia, sino que es amor obediente al Padre y amor solidario y misericordioso a toda la humanidad. Precisamente por esto, la pasi\u00f3n-muerte de Cristo es un \u00absacrificio\u00bb que exp\u00ed\u00ada y reconcilia a la humanidad con el Padre.<\/p>\n<p>4. LA CRUZ DEL DISC\u00ed\u008dPULO DE JES\u00daS. Si la pasi\u00f3n-muerte de Jes\u00fas en la cruz es un aut\u00e9ntico acto salv\u00ed\u00adfico redentor, entonces la fe cristiana es siempre fe en el crucificado. La existencia cristiana, por consiguiente, determinada por esta fe, ha de ser igualmente seguimiento del crucificado.<\/p>\n<p>Los evangelios nos muestran cu\u00e1nta dificultad encontraron los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas a la hora de integrar en su fe el camino de la cruz: se asombran, no comprenden, se llenan de temor (cf Mar 8:32-33; Mar 9:32; Mar 10:32 y par). Abandonan el camino de la cruz de Jes\u00fas: la traici\u00f3n de Judas, las negaciones de Pedro, la violencia del que le corta la oreja a un criado del sumo sacerdote, el sue\u00f1o y la huida de todos en la hora suprema del sufrimiento. Son incapaces de seguir a Jes\u00fas por el camino de la cruz. Pero Jes\u00fas quiere asociar consigo a sus disc\u00ed\u00adpulos y los \u00abtoma consigo\u00bb (Mar 14:33), los acompa\u00f1a al huerto de Getseman\u00ed\u00ad, los introduce en su misterio de muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfEs posible llevar la cruz con Jes\u00fas? \u00abPara los hombres esto es imposible; pero no para Dios, pues para Dios todo es posible\u00bb (Mar 10:27). \u00abSeguir a Jes\u00fas por el camino\u00bb (Luc 9:57) solamente es posible si Jes\u00fas nos toma consigo y nos arrastra tras de s\u00ed\u00ad: \u00abY yo, cuando sea levantado de la tierra, a todos los atraer\u00e9 hacia m\u00ed\u00ad\u00bb (Jua 12:32). Sin esta atracci\u00f3n del crucificado, el camino de la cruz es para nosotros impracticable: por eso mismo Pablo afirma que el bautismo y la fe nos han \u00abcrucificado con Cristo\u00bb (Rom 6:6). Querer vivir por s\u00ed\u00ad mismo, querer llevar uno solo el peso del sufrimiento, querer superar s\u00f3lo con las fuerzas propias el peso del dolor: ah\u00ed\u00ad est\u00e1 el pecado y el sufrimiento asfixiante que oprimen al ser humano. Tan s\u00f3lo el que \u00abpierda su propia vida\u00bb (Mar 8:35), es decir, el que deja que Dios disponga de \u00e9l y se pone con Cristo en las manos del Padre, conseguir\u00e1 llevar, y no s\u00f3lo soportar, el propio dolor con esperanza.<\/p>\n<p>5. LAS TRIBULACIONES DEL AP\u00ed\u201cSToL. Lo mismo que Jes\u00fas no busc\u00f3 el dolor, tampoco lo busc\u00f3 el ap\u00f3stol Pablo, aunque se encontr\u00f3 con \u00e9l en cada momento de su vida. Incluso hace una larga enumeraci\u00f3n de sus tribulaciones en 2Co 11:23-33, que concluye de este modo: \u00abSi hay que presumir, presumir\u00e9 de mi debilidad\u00bb (v. 30). No se trata de la presunci\u00f3n del h\u00e9roe estoico, que acepta y soporta el dolor con un hero\u00ed\u00adsmo rom\u00e1ntico o con una fuerza de \u00e1nimo inquebrantable, casi con indiferencia o apat\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Pablo sabe que \u00absi participamos grandemente en los sufrimientos de Cristo, tambi\u00e9n gracias a Cristo recibiremos un gran consuelo\u00bb (&#8216;-&#8216;Col 1:5). Tanto nuestros sufrimientos como nuestros consuelos son \u00abde Cristo\u00bb. Efectivamente, el cristiano no sufre ni goza independientemente de Cristo. Nosotros \u00abllevamos siempre y pordoquier en el cuerpo los sufrimientos de muerte de Jes\u00fas, para que la vida de Jes\u00fas se manifieste tambi\u00e9n en nosotros\u00bb (2Co 4:10). Las tribulaciones y sufrimientos son la marca de nuestra pertenencia a Jes\u00fas: \u00abBastante tengo con llevar en mi cuerpo las se\u00f1ales de Jes\u00fas, el Se\u00f1or\u00bb (G\u00e1l 6:17). El dolor sigue siendo dolor, el mal sigue siendo mal, la debilidad sigue siendo debilidad; pero si uno est\u00e1 unido a Cristo mediante su Esp\u00ed\u00adritu, entonces cambia su manera de vivir el dolor, de enfrentarse con el mal y con la debilidad. No porque diga \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb al mal\/ dolor, sino porque dice \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb al amor victorioso de Dios que se ha manifestado en Cristo. Se realiza de esta forma la paradoja enunciada por Pablo: \u00abCuando me siento d\u00e9bil, es cuando soy m\u00e1s fuerte\u00bb (2Co 12:10). En el dolor el hombre conoce la insuficiencia de sus fuerzas, pero como creyente experimenta la fuerza de Dios: \u00abTodo lo puedo en aquel que me conforta\u00bb (Flp 4:13). En el dolor el hombre experimenta que no es capaz de autorrealizaci\u00f3n aut\u00f3noma, que no es autosuficiente; pero el creyente experimenta que el dolor no es ausencia de Dios, ya que con Cristo doliente sabe que ha sido acogido por el Padre y que puede fiarse de \u00e9l. Tambi\u00e9n el dolor puede convertirse en lugar de encuentro con Dios; no es, por tanto, un mal incondicionado, aunque mantenga todo su oscuro y terrible peso de negatividad, de tentaci\u00f3n y de prueba.<\/p>\n<p>El ap\u00f3stol Pablo llega incluso a decir: \u00abAhora me alegro de sufrir por vosotros, y por mi parte completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia\u00bb (Col 1:24). Las tribulaciones del ap\u00f3stol no se colocan ciertamente en el mismo plano que los sufrimientos de Cristo, \u00fanico y perfecto mediador (2Ti 2:5; Rom 5:17); y por eso no a\u00f1aden absolutamente nada a la pasi\u00f3n de Jes\u00fas. Sin embargo, los sufrimientos del ap\u00f3stol adquieren un valor, para la salvaci\u00f3n de los dem\u00e1s, s\u00f3lo sise unen y se insertan en los de Cristo.<\/p>\n<p>6. EL TODAV\u00ed\u008dA-NO DEL DOLOR.<\/p>\n<p>El dolor forma parte \u00abdel tiempo presente\u00bb (Rom 8:18), pertenece al mundo que no ha sido redimido todav\u00ed\u00ada perfectamente. Domina en el tiempo presente: \u00abHasta ahora padecemos hambre, sed y falta de ropa. Somos abofeteados, andamos errantes y nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos\u00bb (lCor 4,11-12). El dolor es, por consiguiente, signo de un mundo que no ha sido transfigurado todav\u00ed\u00ada; no es solamente signo del amor de Dios en Jesucristo crucificado, sino tambi\u00e9n signo de la oposici\u00f3n a ese amor. Es ambiguo. La actividad taumat\u00fargica y exorcista de Jes\u00fas es una lucha contra el mal\/ dolor en cuanto que es signo del pecado y del poder demon\u00ed\u00adaco que act\u00faa en el mundo.<\/p>\n<p>Solamente en la Jerusal\u00e9n nueva Dios \u00abenjugar\u00e1 las l\u00e1grimas de sus ojos y no habr\u00e1 m\u00e1s muerte, ni luto, ni llanto, ni pena\u00bb (Apo 21:4). En el momento presente el dolor forma parte de la existencia cristiana: \u00abVosotros ten\u00e9is el privilegio no s\u00f3lo de creer en Cristo, sino tambi\u00e9n de padecer por \u00e9l\u00bb (Flp 1:29). Por tanto, el cristiano est\u00e1 a\u00fan bajo la cruz.<\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo el futuro traer\u00e1, gracias a la acci\u00f3n de Cristo resucitado, la libertad del dolor y de la muerte. Efectivamente, \u00aben la esperanza fuimos salvados\u00bb (Rom 8:24). La realidad del mal\/ dolor desilusiona crudamente a los que piensan construir aqu\u00ed\u00ad y ahora su felicidad perfecta y renuncian a la esperanza cristiana.<\/p>\n<p>En consecuencia, el dolor es una \u00ablucha\u00bb (; Heb 10:32), como dice la exhortaci\u00f3n a Timoteo: \u00abSoporta conmigo las fatigas, como buen soldado de Cristo\u00bb (2Ti 2:3). Pero precisamente por eso el dolor es tambi\u00e9n una tentaci\u00f3n, una prueba terrible de la fe y de la constancia (1Ti 3:3-5; 1Pe 1:6-7; Heb 2:18). Sin embargo, se nos exhorta de la siguiente manera: \u00abQueridos hermanos, no os extra\u00f1\u00e9is, como si fuera algo raro, de veros sometidos al fuego de la prueba; al contrario, alegraos de participar en los sufrimientos de Cristo, para que asimismo os pod\u00e1is alegrar gozosos el d\u00ed\u00ada que se manifieste su gloria\u00bb (1Pe 4:12-13). La prueba de la fe, a trav\u00e9s del dolor, puede conducir a la perseverancia constante, y por tanto a la perfecci\u00f3n (Stg 1:3). Lo mismo que Jes\u00fas, tambi\u00e9n el cristiano ruega que le arranquen de las fauces de la tentaci\u00f3n y que no le den a beber del c\u00e1liz embriagador del dolor; pero se entrega confiada y filialmente en manos del Padre.<\/p>\n<p>Jes\u00fas nos manda el Esp\u00ed\u00adritu de consolaci\u00f3n (Jua 15:26-27), que nos hace capaces de sufrir como Jes\u00fas y con Jes\u00fas, llen\u00e1ndonos de esperanza: \u00abLa esperanza no nos defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo que nos ha dado\u00bb (Rom 5:5). Es la esperanza que florece de la trituraci\u00f3n del dolor llevado con Cristo (Rom 4:4). El cristiano es habilitado por el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo para sufrir como Cristo y con \u00e9l, hasta hacerse \u00abm\u00e1rtir\u00bb, testigo de Cristo como Esteban, Pablo, Pedro y todos los m\u00e1rtires cristianos.<\/p>\n<p>Puesto que forma parte de la existencia no redimida a\u00fan perfectamente, el dolor puede ser un medio a trav\u00e9s del cual se nos advierte que, \u00absi el Se\u00f1or nos castiga, es para corregirnos y para que no seamos condenados con el mundo\u00bb (1Co 11:32). Tambi\u00e9n en la casa de Dios, que es la Iglesia, se ejerce el juicio divino a trav\u00e9s del dolor: el dolor es el signo de la gracia divina (\u00abPues es algo hermoso soportar por amor a Dios las vejaciones injustas\u00bb: 1Pe 2:19) y signo del juicio en la carne (1Pe 4:6).<\/p>\n<p>En cuanto gracia y juicio, el dolor forma parte de la pedagog\u00ed\u00ada divina: \u00abEl castigo que soport\u00e1is os sirve para educaron. Dios os trata como a hijos. \u00bfHay alg\u00fan hijo que no sea corregido por su padre?&#8230; Es cierto que todo castigo, en el momento de recibirlo, es desagradable y motivo de disgusto; pero despu\u00e9s, en los que se han ejercitado en \u00e9l, produce frutos de paz y de justicia\u00bb (Heb 12:7-11). Como Jes\u00fas, tambi\u00e9n el cristiano puede \u00abaprender\u00bb la obediencia en el sufrimiento (cf Heb 5:8).<\/p>\n<p>Excepto la oraci\u00f3n de Jes\u00fas en Getseman\u00ed\u00ad, los textos evang\u00e9licos en que se habla de una \u00abnecesidad\u00bb del sufrimiento de Jes\u00fas (cf Mar 14:35-36) y la primera carta de Pedro, es muy raro que el NT aluda a la voluntad de Dios a prop\u00f3sito del dolor. De todas formas es cierto que la voluntad o el deseo de Dios no es que el hombre sufra, como se deduce de Jua 21:18 : \u00abCuando seas viejo, extender\u00e1s tus manos, otro te la sujetar\u00e1 (la t\u00fanica) y te llevar\u00e1 adonde t\u00fa no quieras\u00bb. Pedro no aceptar\u00e1 pasivamente el dolor\/ muerte como voluntad de Dios; no se resignar\u00e1 al dolor\/ muerte, precisamente porque proviene de \u00abotro\u00bb que no es ciertamente int\u00e9rprete del deseo divino. La pasividad y la resignaci\u00f3n inerte frente al dolor van en contra del deseo de Dios de hacer vivir plenamente al hombre. As\u00ed\u00ad pues, la \u00absumisi\u00f3n\u00bb del cristiano en el dolor es inseparable de la \u00abresistencia\u00bb y de la lucha contra toda forma de dolor. El cristiano se \u00abrinde\u00bb no por desesperaci\u00f3n, ni por angustia del sin-sentido, ni por una complacencia masoquista del sufrir por el sufrir, sino lo mismo que \u00abse rindi\u00f3\u00bb Cristo crucificado, asumiendo el dolor dentro del gesto de amor, de abandono y de entrega a Dios y a los hermanos.<\/p>\n<p>7. EL DOLOR DEL MUNDO INFRAHUMANO. Propiamente, s\u00f3lo el hombre \u00absufre\u00bb. Sin embargo, el hombre est\u00e1 abierto al mundo y el mundo existe para el hombre; consiguientemente, el destino del mundo va ligado al destino del hombre. Se da, por tanto, una solidaridad entre el hombre y el universo en la situaci\u00f3n com\u00fan de provisionalidad y de caducidad. El hombre que sufre es solidario de la creaci\u00f3n. \u00abLa creaci\u00f3n fue sometida al fracaso, no por su propia voluntad, sino por el que la someti\u00f3, con la esperanza de que la creaci\u00f3n ser\u00e1 librada de la esclavitud de la destrucci\u00f3n para ser admitida a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creaci\u00f3n gime y est\u00e1 en dolores de parto hasta el momento presente\u00bb (Rom 8:20-22).<\/p>\n<p>El dolor tiene dimensi\u00f3n personal, social, nacional y hasta c\u00f3smica. No hay solamente un sufrir humano, sino que, en sentido anal\u00f3gico y en conexi\u00f3n con el hombre, hay tambi\u00e9n un mal\/dolor del mundo infrahumano. Al final, el mismo cosmos ser\u00e1 redimido y habr\u00e1 \u00abun cielo nuevo y una tierra nueva\u00bb (Apo 21:1).<\/p>\n<p>El \u00abgemido\u00bb de la creaci\u00f3n es expresi\u00f3n de la tendencia a superar todo lo que tiene en s\u00ed\u00ad de caduco, de falible y de defectuoso. No hay en la creaci\u00f3n una especie de \u00abvoluntad de muerte\u00bb, sino una especie de \u00abvoluntad o deseo de vida\u00bb, que toma forma, ya a nivel infrahumano, en el gemido de lo creado.<\/p>\n<p>Puesto que el mundo est\u00e1 orientado hacia el hombre y puesto que el hombre pecador no ha sido a\u00fan redimido plenamente, es decir, puesto en armon\u00ed\u00ada con toda la creaci\u00f3n, hay una desarmon\u00ed\u00ada entre el hombre y el mundo que podemos llamar \u00abdolor\u00bb del hombre, pero tambi\u00e9n, an\u00e1logamente, \u00abdolor\u00bb del mundo. En el hombre y a trav\u00e9s del hombre, tambi\u00e9n el mundo se ha salvado, en Cristo, del mal\/dolor. La esperanza de la perfecta liberaci\u00f3n del hombre no puede menos de afectar tambi\u00e9n al mundo. Toda la creaci\u00f3n \u00absufre\u00bb con el hombre, pero tambi\u00e9n toda la creaci\u00f3n espera ansiosamente la liberaci\u00f3n de los hijos de Dios y de ella misma.<\/p>\n<p>VIII. CONCLUSI\u00ed\u201cN. En realidad, no intentamos \u00abconcluir\u00bb la reflexi\u00f3n sobre el mal\/dolor con una pretenciosa teor\u00ed\u00ada resolutiva. Hemos recorrido las etapas fundamentales de la \u00abnarraci\u00f3n\u00bb b\u00ed\u00adblica del dolor humano hasta el misterio del Dios crucificado. Nos gustar\u00ed\u00ada simplemente recordar aqu\u00ed\u00ad el \u00abhilo rojo\u00bb de la reflexi\u00f3n b\u00ed\u00adblica. En primer lugar, hay que preguntarse si es admisible una teodicea preocupada de \u00abjustificar\u00bb a Dios frente al dolor o si no habr\u00e1 que asumir la verdadera \u00abteodicea\u00bb b\u00ed\u00adblica, es decir, la de Dios que se \u00abjustifica\u00bb a s\u00ed\u00ad mismo en su entrega incondicionada para \u00absalvar\u00bb al hombre y liberarlo, hacerlo justo y, en consecuencia, llevar a cumplimiento su deseo ilimitado de vida y de felicidad. El mal\/dolor tiene que colocarse entonces entre el deseo de Dios de vivir feliz con el hombre y el deseo sin cumplir, a menudo fracasado, del hombre por vivir feliz como aspiraci\u00f3n y exigencia de significado y de amor. Por consiguiente, la Biblia declara ileg\u00ed\u00adtimo todo intento de hacer plausible y \u00abjustificado\u00bb el mal \/ dolor, proponiendo la \u00abresistencia\u00bb contra \u00e9l como camino para vencerlo, y al mismo tiempo la \u00abrendici\u00f3n\u00bb ante Dios como fuerza de vida capaz de hacer vivir en el dolor y a trav\u00e9s del dolor en el camino de esperanza hacia la vida sin mal y sin dolor.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Il significato cristiano della sofferenza, La Scuola, Brescia 1982; AA.VV., Sufrimiento yfe cristiana, en \u00abCon\u00bb 119 (1976); AA.VV., La Sapienza della croce oggi I, LDC, Tur\u00ed\u00adn 1976; AA.VV., Sofferenza e guarigione, en \u00abCommunio\u00bb 33 (1977); AA. V V., Il demoniaco, en \u00abCommunio\u00bb 45 (1979); ANGELINI G., La figura del soffrire nell \u00e9sperienza dell&#8217;uomo contemporaneo, en \u00abTeologia\u00bb 6 (1981) 47-66; BERTRAGS A., Il dolore nella Bibbia, Ed. Paoline, Roma 1967; BONORA A., II contestatore di Dio. 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La oraci\u00f3n del que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maldolor\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMAL\/DOLOR\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17199","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17199","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17199"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17199\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17199"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17199"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17199"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}