{"id":17200,"date":"2016-02-05T11:11:36","date_gmt":"2016-02-05T16:11:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/numeros-libro-de-los\/"},"modified":"2016-02-05T11:11:36","modified_gmt":"2016-02-05T16:11:36","slug":"numeros-libro-de-los","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/numeros-libro-de-los\/","title":{"rendered":"NUMEROS (LIBRO DE LOS)"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Estructura y relato: 1. En el Sina\u00ed\u00ad (cc. 1-10); 2. La marcha por el desierto (cc. 10-21); 3. En los umbrales de la tierra prometida (cc. 22-36). II. Los tres grandes actores. III. Teolog\u00ed\u00ada del desierto, de la ley, de la esperanza: 1. Leyes sociales; 2. Los grandes s\u00ed\u00admbolos.<\/p>\n<p>I. ESTRUCTURA Y RELATO. Debido al censo de las tribus acampadas al pie del Sina\u00ed\u00ad, que ocupa los cuatro primeros cap\u00ed\u00adtulos del libro, este cuarto libro del Pentateuco recibi\u00f3 de los LXX el nombre poco inspirado de N\u00fameros, mientras que la tradici\u00f3n hebrea, como de ordinario, lo titul\u00f3 con la primera palabra: bemidbar, \u00aben el desierto\u00bb. Y, efectivamente, el desierto del Sina\u00ed\u00ad constituye casi el fondo constante de la obra. Dentro de \u00e9l se desarrolla el movimiento del pueblo, que tiene como puntos de referencia fundamentales el monte Sina\u00ed\u00ad y el oasis de Cades, situado en la entrada de la tierra prometida.<\/p>\n<p>Las tradiciones literarias bien conocidas, la yahvista, la eloh\u00ed\u00adsta (si se la acepta) y la sacerdotal, siguen despleg\u00e1ndose aqu\u00ed\u00ad seg\u00fan sus diversas perspectivas. M\u00e1s a\u00fan, a prop\u00f3sito de su prehistoria oral, podemos pensar con E. Cortese que \u00abCades, por su localizaci\u00f3n geogr\u00e1fica y sus caracter\u00ed\u00adsticas sagradas, representa la encrucijada en que se encontraron los diferentes grupos que constituir\u00ed\u00adan posteriormente el pueblo de Israel y en donde se oper\u00f3 una primera fusi\u00f3n de las tradiciones\u00bb. Sin embargo, hay que reconocer tambi\u00e9n que el libro de los N\u00fam se caracteriza en el nivel estructural por una buena operaci\u00f3n redaccional, que logra hacer un relato bastante continuo y compacto. La obra est\u00e1, pues, construida mediante una dosificaci\u00f3n calibrada de leyes y de narraciones con frecuencia llenas de vida y teol\u00f3gicamente significativas.<\/p>\n<p>1. EN EL SINA\u00ed\u008d (CC. 1-10). El Sina\u00ed\u00ad domina los diez primeros cap\u00ed\u00adtulos del libro: es la l\u00ed\u00adnea divisoria que separa las dos vertientes del itinerario del desierto hacia la tierra de la libertad: desde la esclavitud de Egipto hasta la intimidad con Dios en el Sina\u00ed\u00ad (Exodo), desde el Sina\u00ed\u00ad hasta el horizonte tan esperado de la tierra de Cana\u00e1n. Los cap\u00ed\u00adtulos 1-10 representan, por tanto, la v\u00ed\u00adspera de la partida para la segunda etapa a lo largo de las pistas que desde el Sina\u00ed\u00ad conducen hasta las fronteras de la tierra prometida y que constituyen el hilo narrativo del resto de la obra. Estas p\u00e1ginas est\u00e1n cuidadosamente marcadas incluso a nivel cronol\u00f3gico: la narraci\u00f3n comienza \u00abel d\u00ed\u00ada uno del segundo mes del segundo a\u00f1o de la salida de Egipto\u00bb (1,1), mientras que la partida efectiva por las estepas de Moab hasta los l\u00ed\u00admites de Cana\u00e1n tendr\u00e1 lugar \u00abel d\u00ed\u00ada veinte del segundo mes del a\u00f1o segundo\u00bb de la salida de Egipto (10,11), despu\u00e9s de haber celebrado la gran pascua del desierto. La primera secci\u00f3n ocupa, por tanto, un tiempo de unos veinte d\u00ed\u00adas, y se extiende de 1,1 a 10,10.<\/p>\n<p>Este bloque literario se abre, como hemos dicho, con una vasta colecci\u00f3n de censos, documentaci\u00f3n procedente de los archivos hebreos del pasado (quiz\u00e1 mon\u00e1rquicos), pero adem\u00e1s testimonio ideal de la continuidad del Israel hist\u00f3rico a trav\u00e9s de la sucesi\u00f3n de los siglos (cc. 1-4). El Israel posex\u00ed\u00adlico de la tradici\u00f3n sacerdotal, al que se deben estas p\u00e1ginas, se ve como un \u00e1rbol que ha crecido y echado ramas a partir de aquella ra\u00ed\u00adz compuesta de tribus recogidas en torno al Dios del Sina\u00ed\u00ad y bajo la gu\u00ed\u00ada visible de Mois\u00e9s. El archivo se convierte de lista \u00e1rida en realidad viva, con la conciencia de ser una part\u00ed\u00adcula de un pueblo en crecimiento desde los m\u00e1s remotos or\u00ed\u00adgenes. Tras los cap\u00ed\u00adtulos 1-4 viene el oasis legal de los cap\u00ed\u00adtulos 5-6, donde se recogen normas relativas a la vida social del campamento a los pies del Sina\u00ed\u00ad, anticipaci\u00f3n simb\u00f3lica de toda la vida social del posterior Israel sedentario. Sobre estas p\u00e1ginas volveremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Con los cap\u00ed\u00adtulos 7-8 se vuelve de nuevo a la \u00abcuesti\u00f3n lev\u00ed\u00adtica y sacerdotal\u00bb [\/ Lev\u00ed\u00adtico II], con especial atenci\u00f3n a las ofrendas para el ritual de consagraci\u00f3n del arca (la hanukkah de 7,10) y al ritual de consagraci\u00f3n de los levitas. Una vez m\u00e1s se manifiesta el gusto por las listas, como en los cc. 1-4, signo para el semita de plenitud, de perfecci\u00f3n y de abundancia. El fragmento de 9,1-10, 10 cierra la primera secci\u00f3n del libro. Se desarrolla seg\u00fan dos directrices: la celebraci\u00f3n de la pascua del desierto, reedici\u00f3n de la del \u00e9xodo (Ex 12-13) y preparaci\u00f3n de la pascua de la entrada en la tierra (Jos 5:10-12), y las \u00faltimas advertencias y sucesos en v\u00ed\u00adsperas de la partida del Sina\u00ed\u00ad por las estepas del desierto hasta Moab.<\/p>\n<p>2. LA MARCHA POR EL DESIERTO (cc. 10-21). En 10,11 (P) se abre la segunda secci\u00f3n de la obra, aut\u00e9ntico cuerpo central del itinerario por el desierto, per\u00ed\u00adodo ejemplar de tentaciones y de esperanzas, de crecimiento y de estancamiento, de cercan\u00ed\u00ada de Dios y de ruptura con \u00e9l, de soledad y de confianza, de obst\u00e1culos y de signos del amor divino. La tradici\u00f3n sacerdotal constituye el esquema fundamental de todo el relato, sobre el que se insertan relatos de las tradiciones yahvista y eloh\u00ed\u00adsta. Son los c\u00e9lebres cuarenta a\u00f1os del desierto, desde el Sina\u00ed\u00ad hasta las estepas de Moab, en la Trasjordania meridional, adonde se llega en 22,1.<\/p>\n<p>Dentro de esta unidad (10,11-22,1) podemos aislar algunos conjuntos literarios no siempre muy homog\u00e9neos. El primero est\u00e1 en 10,11-12,16, y es la narraci\u00f3n del viaje desde el Sina\u00ed\u00ad hasta el desierto de Far\u00e1n, con varios incidentes en el recorrido, que revelan vivas tensiones dentro del pueblo en marcha. Es ejemplar el \u00abfuego de Taber\u00e1\u00bb, que devor\u00f3 a los que \u00abmurmuraban\u00bb, es decir, a los que desconfiaban de Dios y de su gu\u00ed\u00ada Mois\u00e9s (11,1-3), o tambi\u00e9n la rebeli\u00f3n de Aar\u00f3n y de Mar\u00ed\u00ada contra la autoridad de Mois\u00e9s (12,1-10). El segundo conjunto se circunscribe a los cap\u00ed\u00adtulos 13-14, con la misi\u00f3n de los exploradores a la tierra de Cana\u00e1n, la en\u00e9sima \u00abmurmuraci\u00f3n\u00bb de Israel, signo de una protesta obstinada y rebelde, y la clamorosa derrota de Jorm\u00e1. El tercer bloque lo ocupan los cap\u00ed\u00adtulos 1519: tras una p\u00e1gina de cu\u00f1o jur\u00ed\u00addico-ritual (c. 15), viene el relato de los dos nuevos \u00abgolpes de estado\u00bb contra la gesti\u00f3n mosaica (la rebeli\u00f3n de Cor\u00e9 combinada con la de Dat\u00e1n y Abir\u00e1n en los cc. 16-17); de la definici\u00f3n del sacerdocio personificado en Aar\u00f3n (17,27-18,32) se pasa a un ritual final de purificaci\u00f3n (c. 19). La \u00faltima escena de la \u00abgran marcha\u00bb que a trav\u00e9s del desierto condujo a Israel a las estepas de Moab y a las fronteras de la tierra prometida se describe en los cap\u00ed\u00adtulos 20-21. En efecto, en 22,1 se lee: \u00abLos israelitas fueron a acampar a los llanos de Moab, al otro lado del Jord\u00e1n, a la altura de Jeric\u00f3\u00bb. Est\u00e1 a punto de ponerse la palabra \u00abfin\u00bb a la experiencia dram\u00e1tica, y en ciertos aspectos fascinante, del desierto, que marc\u00f3 una etapa decisiva en la historia y en la memoria religiosa de Israel.<\/p>\n<p>3. EN LOS UMBRALES DE LA TIERRA PROMETIDA (CC. 22-36). La \u00faltima y amplia escena de N\u00fam tiene como marco constante las estepas monta\u00f1osas de Moab, que se levantan sobre la hendidura del Jord\u00e1n a la altura de Jeric\u00f3. Podemos distinguir en esta larga secuencia dos grandes cuadros. El primero abarca los cap\u00ed\u00adtulos 22-24, y es la celebraci\u00f3n que tiene por protagonista a Bala\u00e1n: las dos tradiciones J y E se enlazan y hacen aflorar cuatro poemas espl\u00e9ndidos destinados a exaltar el poder de Israel sostenido por Dios, invencible y glorioso debido a la elecci\u00f3n divina. Sobre estas p\u00e1ginas, que nos trasladan a los comienzos de la poes\u00ed\u00ada hebrea, volveremos m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>El segundo bloque, de car\u00e1cter antol\u00f3gico, corre desde el cap\u00ed\u00adtulo 25 hasta el final del libro, y se presenta como una mezcla narrativa y legislativa eminentemente sacerdotal. Es de gran importancia el d\u00ed\u00adptico de los cap\u00ed\u00adtulos 25 y 31, expresi\u00f3n ejemplar de la tentaci\u00f3n idol\u00e1trica cananea, la cual, a trav\u00e9s de las prostitutas sagradas y los ritos de la fecundidad, constituir\u00e1 el signo constante de la apostas\u00ed\u00ada de Israel y de su infidelidad a la alianza con Yhwh. Pasajes narrativos y mapas territoriales de la futura tierra de conquista se mezclan con textos jur\u00ed\u00addicos y sociales, legislaciones sacrificiales y normativas religiosas generales. Se describe a Cana\u00e1n, con sus fronteras, sus seis ciudades extra-territoriales, su extensi\u00f3n y su distribuci\u00f3n tribal. Encierra particular inter\u00e9s N\u00fam 33:1-49, que parece ser una especie de plano sint\u00e9tico de todo el itinerario desde Egipto hasta la tierra prometida. Se trata probablemente de la fusi\u00f3n de dos itinerarios, el del grupo del \u00ab\u00e9xodo-expulsi\u00f3n\u00bb (a trav\u00e9s de la \u00abv\u00ed\u00ada del mar\u00bb a lo largo de la costa mediterr\u00e1nea) y el del \u00ab\u00e9xodo-huida\u00bb a trav\u00e9s del Sina\u00ed\u00ad [\/ Exodo]. Este mapa contiene hasta 22 top\u00f3nimos exclusivos (vv. 18-19), cuya identificaci\u00f3n es aleatoria y a menudo imposible. Pero con esta lista tenemos, por as\u00ed\u00ad decirlo, el hilo espacial que dirige la aventura humana y espiritual de Israel desde la esclavitud hasta la libertad.<\/p>\n<p>II. LOS TRES GRANDES ACTORES. Relacionado con el Exodo por su perfil hist\u00f3rico y teol\u00f3gico y con el \/ Lev\u00ed\u00adtico por su legislaci\u00f3n, el libro de los N\u00fam es la exaltaci\u00f3n de tres grandes actores de la historia del desierto. En primer lugar el Se\u00f1or, que domina con su palabra desde las primeras l\u00ed\u00adneas de la obra: \u00abEl Se\u00f1or dijo a Mois\u00e9s\u00bb. La s\u00ed\u00adntesis del valor de esta presencia abierta al di\u00e1logo y a la alianza podr\u00ed\u00ada buscarse en la solemne f\u00f3rmula final del discurso divino de N\u00fam 15: \u00abDe esta manera recordar\u00e9is los mandamientos del Se\u00f1or, los pondr\u00e9is en pr\u00e1ctica y estar\u00e9is consagrados a vuestro Dios. Yo soy el Se\u00f1or, vuestro Dios\u00bb (vv. 40-41). A trav\u00e9s de su presencia en el arca (N\u00fam 10:33-35), Dios es el verdadero protagonista de la marcha: Israel no est\u00e1 nunca solo ni abandonado en medio de la soledad y de la hostilidad del desierto. El signo de la nube es la representaci\u00f3n simb\u00f3lica de esta presencia salv\u00ed\u00adfica permanente (N\u00fam 9:15-23).<\/p>\n<p>En esta historia, que es santa por la presencia de Dios, destaca -al lado del Se\u00f1or- otro personaje fundamental, \/ Mois\u00e9s, el \u00absiervo del Se\u00f1or\u00bb (12,8), o sea, el mediador entre Dios y el pueblo, apasionadamente fiel al Se\u00f1or, pero tambi\u00e9n visceralmente ligado a su pueblo. Su presencia, a menudo discutida por un Israel rebelde y obstinado, es como un \u00ed\u00adndice que apunta hacia la salvaci\u00f3n realizada por Dios, es como el escudo protector del intercesor que defiende a Israel de la justa c\u00f3lera de Yhwh (11,10-23). Su retrato, ampliamente dibujado en el libro, queda esbozado admirablemente en una sola l\u00ed\u00adnea en 12,3: \u00abMois\u00e9s era humilde, el hombre m\u00e1s humilde de este mundo\u00bb. Sin embargo, tambi\u00e9n \u00e9l participa de la fragilidad de las criaturas. En el famoso episodio de las aguas de Merib\u00e1 (c. 20), Mois\u00e9s y Aar\u00f3n son destinatarios de esta fr\u00ed\u00ada condena por parte de Yhwh: \u00abPor no haber cre\u00ed\u00addo en m\u00ed\u00ad, manifestando mi santidad delante de los israelitas, no llevar\u00e9is a este pueblo a la tierra que yo les doy\u00bb (20,12). La culpa de los dos gu\u00ed\u00adas de Israel sigue siendo oscura, quiz\u00e1 porque la tradici\u00f3n sacerdotal intent\u00f3 difuminarla y simplificar sus causas. Las interpretaciones hipot\u00e9ticas dadas por la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada no tienen apoyo en el texto b\u00ed\u00adblico: Mois\u00e9s habr\u00ed\u00ada dudado de Dios (v. 10), o bien habr\u00ed\u00ada golpeado la roca dos veces por desconfianza o se habr\u00ed\u00ada negado a emprender la conquista de Cana\u00e1n (cf 14,12). As\u00ed\u00ad pues, Mois\u00e9s es hermano de Israel no s\u00f3lo en la gloria, sino tambi\u00e9n en el juicio divino.<\/p>\n<p>Finalmente, el tercer actor es el \/ pueblo. Es un pueblo ante todo dif\u00ed\u00adcil, rebelde, terco, obstinado, como atestiguan los muchos pasajes sobre sus \u00abmurmuraciones\u00bb, sus infidelidades idol\u00e1tricas, sus rebeld\u00ed\u00adas. Sobre \u00e9l cae inexorablemente el juicio de Dios. En este sentido es ejemplar el cap\u00ed\u00adtulo 16, fruto de la fusi\u00f3n de dos narraciones distintas, la sacerdotal sobre la rebeli\u00f3n de Cor\u00e9 (vv. l a.2b-11.16.24.27a.35) y la JE del resto del cap\u00ed\u00adtulo, que describe la rebeli\u00f3n eminentemente pol\u00ed\u00adtica de Dat\u00e1n y Abir\u00e1n, mientras que la primera era una propuesta contra los privilegios del grupo sacerdotal. El juicio teof\u00e1nico de Dios, expresado a trav\u00e9s del terremoto y de los infiernos que se abren para acoger a los que han sido separados de la comunidad viva y fiel, es el sello divino sobre el pecado del pueblo (vv. 31-32). Sin embargo, la s\u00faplica de Mois\u00e9s y de Aar\u00f3n de los vers\u00ed\u00adculos 4-7 intenta introducir el principio de la responsabilidad individual, teorizado m\u00e1s tarde por Ezequiel (c. 18). El pecado, si es verdad que tiene una resonancia y una ramificaci\u00f3n en el \u00e1mbito de la comunidad, debe ante todo referirse al individuo, a su pecado y a su libertad.<\/p>\n<p>Este Israel, cuidadosamente identificado como pueblo incluso por medio de los censos, es tambi\u00e9n el objeto \u00faltimo de la solicitud y del amor de Dios. Por esto, el Israel sucesivo tuvo siempre la convicci\u00f3n de encontrar en aquellas tribus sus ra\u00ed\u00adces y su identidad. El tiempo del desierto se convierte as\u00ed\u00ad en paradigma de toda la vida hist\u00f3rica y religiosa de Israel. Al Dios que vence las resistencias c\u00f3smicas (la sed, el hambre, las serpientes), militares (las tribus beduinas que asaltan a Israel cuando pasa por sus territorios), preternaturales (el mago Bala\u00e1n), se opone s\u00f3lo la resistencia de la libertad de Israel, que se deja conquistar por la tentaci\u00f3n del des\u00e1nimo, de la idolatr\u00ed\u00ada y del pecado: \u00abEl Se\u00f1or dijo a Mois\u00e9s: `\u00bfHasta cu\u00e1ndo me despreciar\u00e1 este pueblo? \u00bfHasta cu\u00e1ndo me negar\u00e1 la fe, despu\u00e9s de todos los prodigios que en medio de ellos he hecho? Lo herir\u00e9 de peste y lo destruir\u00e9'\u00bb (14,11-12). Pero, al final, aun dentro del respeto a la libertad humana, el amor de Dios vencer\u00e1 e Israel alcanzar\u00e1 la tierra del gozo y de la esperanza, la tierra prometida. \u00ab\u00c2\u00a1Bendito sea el que te bendiga, y maldito el que te maldiga!\u00bb (24,9).<\/p>\n<p>III. TEOLOG\u00ed\u008dA DEL DESIERTO, DE LA LEY, DE LA ESPERANZA. El \/ desierto, m\u00e1s que un espacio, en el relato de los N\u00fam es un tiempo en el cual Israel manifiesta su identidad y Dios revela su palabra. En efecto, durante el itinerario sina\u00ed\u00adtico el pueblo, reducido a lo esencial, se ve continuamente ante los dos caminos, el de la fidelidad y el de la idolatr\u00ed\u00ada. Es \u00e9sta la opci\u00f3n fundamental de la vida, que en el desierto queda repetidas veces tipificada a trav\u00e9s de m\u00faltiples episodios (11; 12; 14; 16; 20; 25). Pero en el itinerario del desierto aparece adem\u00e1s la cotidianidad de Israel, atestiguada por los conjuntos legislativos, que a menudo son retratos de la vida social, de la praxis y de los comportamientos folcl\u00f3ricos y tribales. La revelaci\u00f3n de Dios pasa entonces a trav\u00e9s de la historia, a trav\u00e9s de las peripecias cotidianas, de los signos peque\u00f1os y grandes de la existencia que se abre al infinito y a la esperanza.<\/p>\n<p>1. LEYES SOCIALES. Las secciones legislativas nos ofrecen un cuadro pintoresco de la vida de Israel y son muchas veces un v\u00ed\u00advido testimonio de la encarnaci\u00f3n de la palabra de Dios. Es curioso ver c\u00f3mo Israel intenta descubrir la presencia divina incluso en la modestia de las experiencias cl\u00e1nicas. He aqu\u00ed\u00ad alg\u00fan ejemplo significativo. La ordal\u00ed\u00ada de los celos de N\u00fam 5:11-13 amalgama elementos \u00e9tnico-tribales con la nueva \u00f3ptica teol\u00f3gica yahvista. Una vez que los magistrados humanos han reconocido su incapacidad para llegar a un juicio real sobre una cuesti\u00f3n controvertida, se recurre a la \u00abcasaci\u00f3n\u00bb divina a trav\u00e9s de la ordal\u00ed\u00ada o juicio divino del \u00abagua bendita\u00bb (v. 17), es decir, del agua lustral, o el \u00abagua amarga\u00bb (v. 18). Este instrumento oracular produce sobre el pecador (en este caso, seg\u00fan la estructura machista oriental, sobre la mujer sospechosa de adulterio) una especie de radiograf\u00ed\u00ada moral, revelando su \u00abamargura\u00bb interior, es decir, su estado de pecaminosidad. Paralela a esta p\u00e1gina es la de N\u00fam 19:1-10, sobre el ritual de las cenizas de la novilla roja. Naturalmente, el pensamiento corre al comentario de Heb 9:13-14 : \u00abPues si la sangre de los machos cabr\u00ed\u00ados y de los becerros y la ceniza de la vaca, con que se asperja a aquellos que est\u00e1n manchados, los santifica procur\u00e1ndoles la pureza del cuerpo, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s la sangre de Cristo, que por virtud del Esp\u00ed\u00adritu eterno se ofreci\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo a Dios como v\u00ed\u00adctima inmaculada, purificar\u00e1 nuestra conciencia de sus obras muertas, para servir al Dios vivo?\u00bb<br \/>\nTambi\u00e9n es interesante el caso jur\u00ed\u00addico que se contempla en 27,1-11 y 36,1-3, donde se expone la situaci\u00f3n de una familia con descendencia s\u00f3lo femenina. Y la soluci\u00f3n es bastante \u00abprogresista\u00bb, teniendo en cuenta el contexto cultural. Se observa, pues, el esfuerzo por conservar el bien de la tierra y de la relativa autonom\u00ed\u00ada de una tribu o de una familia, de forma que se impida su extinci\u00f3n. Por eso, tanto las grandes cuestiones como los peque\u00f1os problemas se sit\u00faan bajo la luz de la \u00abley\u00bb divina, en la certeza de que hay que cumplir la voluntad de Dios no s\u00f3lo en el culto (por otra parte cuidadosamente regulado), sino en el lapso total de la existencia individual y social.<\/p>\n<p>A veces estas normas concretas tienen sutiles significados teol\u00f3gicos. Tal es el caso del nazireato, antigua instituci\u00f3n sacral de Israel (6,1-21). Nazir es el que \u00abha sido apartado\u00bb, es decir, consagrado a Dios, como Sans\u00f3n (Jue 13:5), Samuel (l Sam 1,11) o como el Bautista (Luc 1:15) y el mismo Pablo (Heb 18:18; Heb 21:23-25). El pasaje del cap\u00ed\u00adtulo 6 quiere codificar esta praxis antigua de consagraci\u00f3n a la divinidad, incluyendo en el vers\u00ed\u00adculo 2 tambi\u00e9n a la mujer (cf Jue 13:4.7) y trazando tres compromisos \u00e9tico-sociales concretos. El primero es el de la abstinencia de bebidas alcoh\u00f3licas (vv. 3-4; cf Jer 35:6-7 para los recabitas, otro grupo religioso hebreo); el segundo es la negativa a cortarse el pelo (v. 5), signo de la consagraci\u00f3n a Dios (es c\u00e9lebre la historia de la cabellera de Sans\u00f3n); el tercer compromiso comprende, por el contrario, la observancia rigurosa de las leyes de pureza, sobre todo en relaci\u00f3n con los cad\u00e1veres (vv. 6-7). Tambi\u00e9n son consagrados a Dios los levitas y los sacerdotes, cuyas funciones se especifican repetidas veces dentro del libro. Es significativa la norma sobre la falta de propiedad territorial para la tribu de Lev\u00ed\u00ad: \u00abEl Se\u00f1or dijo a Aar\u00f3n: `T\u00fa no tendr\u00e1s herencia en su tierra, no habr\u00e1 parte para ti en medio de ellos. Yo mismo ser\u00e9 tu herencia y tu parte en medio de los israelitas'\u00bb(Jer 18:20; cf 26,62; Deu 10:8-9; Jos 13:14.33; Jos 14:3-4). El sacerdocio no debe verse entorpecido por las trabas del poder pol\u00ed\u00adtico o econ\u00f3mico, sino que ha de referir a Dios todo el trabajo de las otras tribus. El Sal 16, obra probable de un levita, declara que la \u00abherencia\u00bb y la \u00abporci\u00f3n sacada a suerte\u00bb por el sacerdote no es un pedazo de tierra, sino el mismo Yhwh, como se dice precisamente en N\u00fam 18:20 (Sal 16:5-6). Esto significa, m\u00e1s all\u00e1 del valor concreto de la frase (vivir de los diezmos y de las ofrendas del culto), apertura a una entrega profunda e interior a Dios [\/ Ley\/ Derecho].<\/p>\n<p>2. LOS GRANDES S\u00ed\u008dMBOLOS. Dentro de las p\u00e1ginas narrativas y legales del libro de los N\u00fam florecen a veces escenas de intenso colorido, que provocaron la posterior reflexi\u00f3n de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y cristiana. Se trata de grandes s\u00ed\u00admbolos, que han alimentado sobre todo la esperanza mesi\u00e1nica. Escogemos, en particular, dos textos que han sido un punto de referencia fundamental en la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica y en la misma historia del arte cristiano. El primer pasaje se debe sustancialmente a la tradici\u00f3n yahvista y se encuentra en 21,4-9. Israel corre el riesgo de quedar eliminado a causa de las serpientes venenosas que anidan entre las piedras de la estepa. La soluci\u00f3n del conflicto se pone en manos de Dios a trav\u00e9s de un elemento sacral: la serpiente de bronce se convierte en el ant\u00ed\u00addoto contra el veneno de las serpientes en una especie de \u00abtransfert\u00bb, parecido al exvoto de los ratones de oro ofrecidos por los filisteos para hacer cesar la peste causada por el arca (lSam 6,4-5). El s\u00ed\u00admbolo se convierte entonces en una especie de signo visible de la eficacia de la salvaci\u00f3n que Dios ofrece a su pueblo. En esta l\u00ed\u00adnea se desarrolla la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la salvaci\u00f3n, que da sus primeros pasos ya en el AT. En efecto, el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada define la serpiente de bronce como \u00abel s\u00ed\u00admbolo de la salvaci\u00f3n\u00bb que el Se\u00f1or ofrece a todos los justos, como \u00absalvador de todos\u00bb (Sab 16:6-7). Pero es sobre todo el evangelio de Juan el que procura que este s\u00ed\u00admbolo se refiera a la salvaci\u00f3n perfecta derivada de la \u00abexaltaci\u00f3n\u00bb pascual de Cristo en la cruz. Se establece de este modo un paralelo entre la serpiente levantada como signo de salvaci\u00f3n para todos los que fijaban en ella su mirada y el Cristo elevado en la cruz, centro eficaz de salvaci\u00f3n para todos los que lo miren con los ojos de la fe: \u00abComo levant\u00f3 Mois\u00e9s la serpiente en el desierto, as\u00ed\u00ad ser\u00e1 levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en \u00e9l tenga vida eterna\u00bb (Jua 3:14-15).<\/p>\n<p>El segundo texto, igualmente c\u00e9lebre en el arte cristiano, es el de los cap\u00ed\u00adtulos 22-24, que tiene por protagonista a Bala\u00e1n, un mago, arameo seg\u00fan la tradici\u00f3n eloh\u00ed\u00adsta (Jua 22:2.3b. 4a.5a.7b-10.12-16.19-21.35b-36.38.40-41; Jua 23:1-24, 1a), amonita seg\u00fan el yahvista, a quien debemos el resto de relato. El tema fundamental de ambas relaciones es la superaci\u00f3n que el Se\u00f1or sabe realizar de toda resistencia m\u00e1gica y preternatural para proteger a su pueblo. Israel est\u00e1 creando el p\u00e1nico entre los moabitas y los amonitas, que, temiendo un fracaso militar, recurren a la magia. Pero Bala\u00e1n, a pesar de acoger las repetidas embajadas de Balac, rey de Moab, y de maniobrar con sus t\u00e9cnicas m\u00e1gico-rituales, no sabe hacer otra cosa que pronunciar bendiciones en lugar de maldiciones. Nuestra atenci\u00f3n se fija precisamente en las cuatro bendiciones pronunciadas a su pesar por Bala\u00e1n. Llamadas en hebreo masal, g\u00e9nero literario muy fluido, caracter\u00ed\u00adstico de la literatura sapiencial (proverbio, par\u00e1bola, alegor\u00ed\u00ada, poema&#8230;), estas celebraciones de Israel bendecido por Dios son un testimonio antiqu\u00ed\u00adsimo de la poes\u00ed\u00ada hebrea (23,7-10; 23,18-24; 24,3-9; 24,15-24; otro ejemplo de poes\u00ed\u00ada arcaica b\u00ed\u00adblica se cita en N\u00fam 21:17-18, el canto de los excavadores de pozos).<\/p>\n<p>Pero la tradici\u00f3n ha centrado su inter\u00e9s en un vers\u00ed\u00adculo del cuarto or\u00e1culo: \u00abUna estrella se destaca de Jacob, surge un cetro de Israel&#8230;\u00bb (N\u00fam 24:17), y lo ha transformado en un lugar cl\u00e1sico de la teolog\u00ed\u00ada mesi\u00e1nica. En efecto, si leemos la traducci\u00f3n aramea del targum de Onqelos, nos encontramos con esta interpretaci\u00f3n: \u00abUn rey se destaca de Jacob, un masiah (mes\u00ed\u00adas-consagrado) surge de Israel\u00bb. Sobre la base de esta interpretaci\u00f3n libre, la estrella del vers\u00ed\u00adculo 17 ha pasado a ser el s\u00ed\u00admbolo del mes\u00ed\u00adas, aun cuando en su origen era solamente un signo real muy conocido en todo el Oriente (Isa 14:12 : el rey de Babel es llamado \u00ablucifer\u00bb, lucero, la estrella de la ma\u00f1ana). En este sentido es una estrella la que gu\u00ed\u00ada a los magos al reconocimiento mesi\u00e1nico de Jes\u00fas (Mat 2:9-11), y el Apocalipsis llama a Cristo \u00abla estrella de la ma\u00f1ana\u00bb (Apo 2:28; Apo 22:16). En efecto, la luz era el fondo de toda aparici\u00f3n mesi\u00e1nica, como hab\u00ed\u00ada cantado Isa\u00ed\u00adas en su espl\u00e9ndido himno al Emanuel del cap\u00ed\u00adtulo 9. Tambi\u00e9n el cetro, s\u00ed\u00admbolo del poder real, fue interpretado por la tradici\u00f3n como insignia mesi\u00e1nica (v\u00e9ase la bendici\u00f3n de Jud\u00e1 en G\u00e9n 49:10) [\/ Mesianismo III, lc].<\/p>\n<p>Hay, por tanto, una espiritualidad que nace del desierto, de los signos de amor de Yhwh, de la elecci\u00f3n de Israel, y que se basa en los pasajes de los N\u00fam. Hay tambi\u00e9n una espiritualidad que se desarrolla dentro del mismo texto, y que exalta a menudo la confianza en Dios y la fidelidad a su palabra. El testimonio m\u00e1s espl\u00e9ndido de esta espiritualidad debe buscarse en la bendici\u00f3n sacerdotal de N\u00fam 6:22-27, parcialmente recogida en algunos salmos (N\u00fam 121:7-8; cf 4,7; 31,17; 122,6-7): \u00abQue el Se\u00f1or te bendiga y te guarde. Que el Se\u00f1or haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su gracia. Que el Se\u00f1or vuelva hacia ti su rostro y te conceda la paz\u00bb. Todav\u00ed\u00ada hoy se usa en la liturgia sinagogal y se ha introducido en el leccionario lit\u00fargico cat\u00f3lico del d\u00ed\u00ada de a\u00f1o nuevo; esta bendici\u00f3n ha sido ense\u00f1ada por Dios mismo, que se la ha confiado a sus sacerdotes. De esta forma se confirma su validez y su eficacia. Los sacerdotes tienen, por as\u00ed\u00ad decirlo, la funci\u00f3n de \u00abconsagrar\u00bb a los israelitas, poni\u00e9ndolos bajo la sombra de la bendici\u00f3n divina (v. 27). Se realiza as\u00ed\u00ad la solemne declaraci\u00f3n del Sina\u00ed\u00ad: \u00abVosotros ser\u00e9is un reino de sacerdotes, un pueblo santo\u00bb (Exo 19:6).<\/p>\n<p>BIBL.: ALBRIGHT W.F., The oracles of Balaam, en \u00abJBL\u00bb (1944) 207-233; BARNOUIN M., Remarques sur les tableaux num\u00e9riques du Livre des Nombres, en \u00abRB\u00bb 76 (1969) 351-364; BERNINI G., 11 libro dei Numeri, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1972; BoscHI B., Numeri, Ed. 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Traditionsgeschichtliche Untersuchung der W\u00fcsten\u00fcberlieferung des Jahwisten, Marburgo 1970; KING Ph., Los N\u00fameros, Sal Terrae, Santander 1969; NOTH M., Das vierte Buch Moses, Vandenhoeck &#038; Ruprecht, Gotinga 1966 (tr. inglesa, SCM Press, Londres 1968); SCHMIDT L., Die alttestamentliche Bielam\u00fcberlieferung, en \u00abBZ\u00bb 23 (1979) 234-261.<\/p>\n<p>G. Ravasi<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Nm 1-36<br \/>\nSumario: 1. Estructura yrelato: 1. EnelSina\u00ed\u00ad(cc. 1-10); 2. La marcha por el desierto (cc. 10-21); 3. En los umbrales de la tierra prometida (cc. 22-36). II. Los tres grandes actores. III. Teolog\u00ed\u00ada del desierto, de la ley, de la esperanza: 1. Leyes sociales; 2. Los grandes s\u00ed\u00admbolos.<br \/>\n2242<br \/>\n1. ESTRUCTURA Y RELATO.<br \/>\nDebido al censo de las tribus acampadas al pie del Sina\u00ed\u00ad, que ocupa los cuatro primeros cap\u00ed\u00adtulos del libro, este cuarto libro del Pentateuco recibi\u00f3 de los LXX el nombre poco inspirado de N\u00fameros, mientras que la tradici\u00f3n hebrea, como de ordinario, lo titul\u00f3 con la primera palabra: be-midbar, \u2020\u0153en el desierto\u2020\u009d. Y, efectivamente, el desierto del Sina\u00ed\u00ad constituye casi el fondo constante de la obra. Dentro de \u00e9l se desarrolla el movimiento del pueblo, que tiene como puntos de referencia fundamentales el monte Sina\u00ed\u00ad y el oasis de Cades, situado en la entrada de la tierra prometida.<br \/>\nLas tradiciones literarias bien conocidas, la yahvista, la eloh\u00ed\u00adsta (si se la acepta) y la sacerdotal, siguen despleg\u00e1ndose aqu\u00ed\u00ad seg\u00fan sus diversas perspectivas. M\u00e1s a\u00fan, a prop\u00f3sito de su prehistoria oral, podemos pensar con E. C\u00f3rtese que \u2020\u0153Cades, por su localizaci\u00f3n geogr\u00e1fica y sus caracter\u00ed\u00adsticas sagradas, representa la encrucijada en que se encontraron los diferentes grupos que constituir\u00ed\u00adan posteriormente el pueblo de Israel y en donde se oper\u00f3 una primera fusi\u00f3n de las tradiciones\u2020\u009d. Sin embargo, hay que reconocer tambi\u00e9n que el libro de los N\u00fam se caracteriza en el nivel estructural por una buena operaci\u00f3n redaccional, que logra hacer un relato bastante continuo y compacto. La obra est\u00e1, pues, construida mediante una dosificaci\u00f3n calibrada de leyes y de narraciones con frecuencia llenas de vida y<br \/>\nteol\u00f3gicamente significativas.<br \/>\n2243<br \/>\n1. En el Sina\u00ed\u00ad (cc. 1-10).<br \/>\nEl Sina\u00ed\u00ad domina los diez primeros cap\u00ed\u00adtulos del libro: es la l\u00ed\u00adnea divisoria que separa las dos vertientes del itinerario del desierto hacia la tierra de la libertad: desde la esclavitud de Egipto hasta la intimidad con Dios en el Sina\u00ed\u00ad (Exodo), desde el Sina\u00ed\u00ad hasta el horizonte tan esperado de la tierra de Cana\u00e1n. Los cap\u00ed\u00adtulos 1-10 representan, por tanto, la v\u00ed\u00adspera de la partida para l\u00e1 segunda etapa a lo largo de las pistas que desde el Sina\u00ed\u00ad conducen hasta las fronteras de la tierra prometida y que constituyen el hilo narrativo del resto de la obra. Estas p\u00e1ginas est\u00e1n cuidadosamente marcadas incluso a nivel cronol\u00f3gico: la narraci\u00f3n comienza \u2020\u0153el d\u00ed\u00ada unodel segundomesdel segundoa\u00f1ode la salidade Egipto\u2020\u009d (1,1), mientras que la partida efectiva por las estepas de Moab hasta los l\u00ed\u00admites de Cana\u00e1n tendr\u00e1 lugar \u2020\u0153el d\u00ed\u00ada veinte del segundo mes del a\u00f1o segundo\u2020\u009d de la salida de Egipto (10,11), despu\u00e9s de haber celebrado la gran pascua del desierto. La primera secci\u00f3n ocupa, por tanto, un tiempo de unos veinte d\u00ed\u00adas, y se extiende de 1,1 a<br \/>\n10,10.<br \/>\nEste bloque literario se abre, como hemos dicho, con una vasta colecci\u00f3n de censos, documentaci\u00f3n procedente de los archivos hebreos del pasado (quiz\u00e1 mon\u00e1rquicos), pero adem\u00e1s testimonio ideal de la continuidad del Israel hist\u00f3rico a trav\u00e9s de la sucesi\u00f3n de los siglos (cc. 1-4). El Israel posex\u00ed\u00adlico de la tradici\u00f3n sacerdotal, al que se deben estas p\u00e1ginas* se ve como un \u00e1rbol que ha crecido y echado ramas a partir de aquella ra\u00ed\u00adz compuesta de tribus recogidas en torno al Dios del Sina\u00ed\u00ad y bajo la gu\u00ed\u00ada visible de Mois\u00e9s. El archivo se convierte de lista \u00e1rida en realidad viva, con la conciencia de ser una part\u00ed\u00adcula de un pueblo en crecimiento desde los m\u00e1s remotos or\u00ed\u00adgenes. Tras los cap\u00ed\u00adtulos 1-4 viene el oasis legal de los cap\u00ed\u00adtulos 5-6, donde se recogen normas relativas a la vida social del campamento a los pies del Sina\u00ed\u00ad, anticipaci\u00f3n simb\u00f3lica de toda la vida social del posterior Israel sedentario. Sobre estas p\u00e1ginas volveremos m\u00e1s adelante.<br \/>\nCon los cap\u00ed\u00adtulos 7-8 se vuelve de nuevo a la \u2020\u0153cuesti\u00f3n lev\u00ed\u00adtica y sacerdotal\u2020\u009d [\/Lev\u00ed\u00adtico II], con especial atenci\u00f3n a las ofrendas para el ritual de consagraci\u00f3n del arca (la hanukkah de 7,10) y al ritual de consagraci\u00f3n de los levitas. Una vez m\u00e1s se manifiesta el gusto por las listas, como en los ce. 1-4, signo para el semita de plenitud, de perfecci\u00f3n y de abundancia. El fragmento de 9,1-10, 10 cierra la primera secci\u00f3n del libro. Se desarrolla seg\u00fan dos directrices: la celebraci\u00f3n de la pascua del desierto, reedici\u00f3n de la del \u00e9xodo (Ex ?? 3) y preparaci\u00f3n de la pascua de la entrada en la tierra (Jos 5,10-12), y las \u00faltimas advertencias y sucesos en v\u00ed\u00adsperas de la partida del Sina\u00ed\u00ad por las estepas del desierto hasta Moab.<br \/>\n2244<br \/>\n2. La marcha por el desierto (cc. 10-21).<br \/>\nEn 10,11 (P) se abre la segunda secci\u00f3n de la obra, aut\u00e9ntico cuerpo central del itinerario por el desierto, per\u00ed\u00adodo ejemplar de tentaciones y de esperanzas, de crecimiento y de estancamiento, de cercan\u00ed\u00ada de Dios y de ruptura con \u00e9l, de soledad y de confianza, de obst\u00e1culos y de signos del amor divino. La tradici\u00f3n sacerdotal constituye el esquema fundamental de todo el relato, sobre el que se insertan relatos de las tradiciones yahvista y eloh\u00ed\u00adsta. Son los c\u00e9lebres cuarenta a\u00f1os del desierto, desde el Sina\u00ed\u00ad hasta las estepas de Moab, en la Trasjordania meridional, adonde se llega en 22,1.<br \/>\nDentro de esta unidad (10,11-22,1) podemos aislar algunos conjuntos literarios no siempre muy homog\u00e9neos. El primero est\u00e1 en 10,11-12,16, y es la narraci\u00f3n del viaje desde el Sina\u00ed\u00ad hasta el desierto de Far\u00e1n, con varios incidentes en el recorrido, que revelan vivas tensiones dentro del pueblo en marcha. Es ejemplar el \u2020\u0153fuego de Taber\u00e1, que devor\u00f3 a los que \u2020\u0153murmuraban, es decir, a los que desconfiaban de Dios y de su gu\u00ed\u00ada Mois\u00e9s (11,1-3), o tambi\u00e9n la rebeli\u00f3n de Aar\u00f3n y de Mar\u00ed\u00ada contra la autoridad de Mois\u00e9s (12,1-1 0). El segundo conjunto se circunscribe a los cap\u00ed\u00adtulos 13-14, con la misi\u00f3n de los exploradores a la tierra de Ca-na\u00e1n, la en\u00e9sima \u2020\u0153murmuraci\u00f3n de Israel, signo de una protesta obstinada y rebelde, y la clamorosa derrota de Jorm\u00e1. El tercer bloque lo ocupan los cap\u00ed\u00adtulos 15-19: tras una p\u00e1gina de cu\u00f1o jur\u00ed\u00addico-ritual (c. 15), viene el relato de los dos nuevos \u2020\u0153golpes de estado\u2020\u009d contra la gesti\u00f3n mosaica (la rebeli\u00f3n de Cor\u00e9 combinada con la de Datan yAbir\u00e1n en los ce. 16-17); de la definici\u00f3n del sacerdocio personificado en Aar\u00f3n (17,27-18,32) se pasa a un ritual final de purificaci\u00f3n (c. 19). La \u00faltima escena de la \u2020\u0153gran marcha\u2020\u009d que a trav\u00e9s del desierto condujo a Israel a las estepas de Moab y a las fronteras de la tierra prometida se describe en los cap\u00ed\u00adtulos 20-21. En efecto, en 22,1 se lee: \u2020\u0153Los israelitas fueron a acampar a los llanos de Moab, al otro lado del Jord\u00e1n, a la altura de Jeric\u00f3. Est\u00e1 a punto de ponerse la palabra \u2020\u0153fin a la experiencia dram\u00e1tica, y en ciertos aspectos fascinante, del desierto, que marc\u00f3 una etapa decisiva en la historia y en la memoria religiosa de Israel.<\/p>\n<p>2245<br \/>\n3. En los umbrales de la tierra prometida (cc. 22-36).<br \/>\nLa \u00faltima y amplia escena de N\u00fam tiene como marco constante las estepas monta\u00f1osas de Moab, que se levantan sobre la hendidura del Jord\u00e1n a la altura de Jeric\u00f3. Podemos distinguir en esta larga secuencia dos grandes cuadros. El primero abarca los cap\u00ed\u00adtulos 22-24, y es la celebraci\u00f3n que tiene por protagonista a Bala\u00e1n: las dos tradiciones J y? se enlazan y hacen aflorar cuatro poemas espl\u00e9ndidos destinados a exaltar el poder de Israel sostenido por Dios, invencible y glorioso debido a la elecci\u00f3n divina. Sobre estas p\u00e1ginas, que nos trasladan a los comienzos de la poes\u00ed\u00ada hebrea, volveremos m\u00e1s tarde.<br \/>\nEl segundo bloque, de car\u00e1cter an-tol\u00f3gico, corre desde el cap\u00ed\u00adtulo 25 hasta el final del libro, y se presenta como una mezcla narrativa y legislativa eminentemente sacerdotal. Es de gran importancia el d\u00ed\u00adptico de los cap\u00ed\u00adtulos 25 y 31, expresi\u00f3n ejemplar de la tentaci\u00f3n idol\u00e1trica cananea, la cual, a trav\u00e9s de las prostitutas sagradas y los ritos de la fecundidad, constituir\u00e1 el signo constante de la apos-tas\u00ed\u00ada de Israel y de su infidelidad a la alianza con Yhwh. Pasajes narrativos y mapas territoriales de la futura tierra de conquista se mezclan con textos jur\u00ed\u00addicos y sociales, legislaciones sacrificiales y normativas religiosas generales. Se describe a Cana\u00e1n, con sus fronteras, sus seis ciudades extraterritoriales, su extensi\u00f3n y su distribuci\u00f3n tribal. Encierra particular inter\u00e9s N\u00fam 33,1-49, que parece ser una especie de plano sint\u00e9tico de todo el itinerario desde Egipto hasta la tierra prometida. Se trata probablemente de la fusi\u00f3n de dos itinerarios, el del grupo del \u2020\u0153\u00e9xodo-expulsi\u00f3n\u2020\u009d (a trav\u00e9s de la \u2020\u0153v\u00ed\u00ada del mar\u2020\u009d a lo largo de la costa mediterr\u00e1nea) y el del \u2020\u0153\u00e9xodo-huida\u2020\u009d a trav\u00e9s del Sina\u00ed\u00ad [1 Exodo]. Este mapa contiene hasta 22 top\u00f3nimos exclusivos (Vv. 18-19), cuya identificaci\u00f3n es aleatoria y a menudo imposible. Pero con esta lista tenemos, por as\u00ed\u00ad decirlo, el hilo espacial que dirige la aventura humana y espiritual de Israel desde la esclavitud hasta la libertad.<br \/>\n2246<br \/>\nII. LOS TRES GRANDES ACTORES.<br \/>\nRelacionado con el Exodo por su perfil hist\u00f3rico y teol\u00f3gico y con el \/ Lev\u00ed\u00adtico por su legislaci\u00f3n, el libro de los N\u00fam es la exaltaci\u00f3n de tres grandes actores de la historia del desierto. En primer lugar el Se\u00f1or, que domina con su palabra desde las primeras l\u00ed\u00adneas de la obra: \u2020\u0153El Se\u00f1or dijo a Mois\u00e9s\u2020\u009d. La s\u00ed\u00adntesis del valor de esta presencia abierta al di\u00e1logo y a la alianza podr\u00ed\u00ada buscarse en la solemne f\u00f3rmula final del discurso divino de N\u00fam 15: \u2020\u0153De esta manera recordar\u00e9is los mandamientos del Se\u00f1or, los pondr\u00e9is en pr\u00e1ctica y estar\u00e9is consagrados a vuestro Dios. Yo soy el Se\u00f1or, vuestro Dios\u2020\u009d (vv. 40-41). A trav\u00e9s de su presencia en el arca (10,33-35), Dios es el verdadero protagonista de la marcha: Israel no est\u00e1 nunca solo ni abandonado en medio de la soledad y de la hostilidad del desierto. El signo de la nube es la representaci\u00f3n simb\u00f3lica de esta presencia salv\u00ed\u00adfica permanente (9,15-23).<br \/>\nEn esta historia, que es santa por la presencia de Dios, destaca -al lado del Se\u00f1or- otro personaje fundamental, \/ Mois\u00e9s, el \u2020\u0153siervo del Se\u00f1or\u2020\u009d (12,8), o sea, el mediador entre Dios y el pueblo, apasionadamente fiel al Se\u00f1or, pero tambi\u00e9n visceral-mente ligado a su pueblo. Su presencia, a menudo discutida por un Israel rebelde y obstinado, es como un \u00ed\u00adndice que apunta hacia la salvaci\u00f3n realizada por Dios, es como el escudo protector del intercesor que defiende a Israel de la justa c\u00f3lera de Yhwh (11,10- 23). Su retrato, ampliamente dibujado en el libro, queda esbozado admirablemente en una sola l\u00ed\u00adnea en<br \/>\n12,3: \u2020\u0153Mois\u00e9s era humilde, el hombre m\u00e1s humilde de este mundo\u2020\u009d. Sin embargo, tambi\u00e9n \u00e9l participa de la fragilidad de las criaturas. En el famoso episodio de las aguas de Meri-b\u00e1 (c. 20), Mois\u00e9s y Aar\u00f3n son destinatarios de esta fr\u00ed\u00ada condena por parte de Yhwh: \u2020\u0153Por no haber cre\u00ed\u00addo en m\u00ed\u00ad, manifestando mi santidad delante de los israelitas, no llevar\u00e9is a este pueblo a la tierra que yo les doy\u2020\u009d (20,12). La culpa de los dos gu\u00ed\u00adas de Israel sigue siendo oscura, quiz\u00e1 porque la tradici\u00f3n sacerdotal intent\u00f3 difuminarla y simplificar sus causas. Las interpretaciones hipot\u00e9ticas dadas por la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada no tienen apoyo en el texto b\u00ed\u00adblico: Mois\u00e9s habr\u00ed\u00ada dudado de Dios (y. 10), o bien habr\u00ed\u00ada golpeado la roca dos veces por desconfianza o se habr\u00ed\u00ada negado a emprender la conquista de Cana\u00e1n (cf 14,12). As\u00ed\u00ad pues, Mois\u00e9s es hermano de Israel no s\u00f3lo en la gloria, sino tambi\u00e9n en el juicio divino.<br \/>\n2247<br \/>\nFinalmente, el tercer actor es el \u00c2\u00a1pueblo. Es un pueblo ante todo dif\u00ed\u00adcil, rebelde, terco, obstinado, como atestiguan los muchos pasajes sobre sus \u2020\u0153murmuraciones\u2020\u009d, sus infidelidades idol\u00e1tricas, sus rebeld\u00ed\u00adas. Sobre \u00e9l cae inexorablemente el juicio de Dios. En este sentido es ejemplar el cap\u00ed\u00adtulo 16, fruto de la fusi\u00f3n de dos narraciones distintas, la sacerdotal sobre la rebeli\u00f3n de Cor\u00e9 (vv. la.2b-11 .16.24.27a.35) y la JE del resto del cap\u00ed\u00adtulo, que describe la rebeli\u00f3n eminentemente pol\u00ed\u00adtica de Datan y Abir\u00e1n, mientras que la primera era una propuesta contra los privilegios del grupo sacerdotal. El juicio teof\u00e1-nico de Dios, expresado a trav\u00e9s del terremoto y de los infiernos que se abren para acoger a los que han sido separados de la comunidad viva y fiel, es el sello divino sobre el pecado del pueblo (vv. 31-32). Sin embargo, la s\u00faplica de Mois\u00e9s y de Aar\u00f3n de los vers\u00ed\u00adculos 4-7 intenta introducir el principio de la responsabilidad individual, teorizado m\u00e1s tarde por Eze-quiel (c. 18). El pecado, si es verdad que tiene una resonancia y una ramificaci\u00f3n en el \u00e1mbito de la comunidad, debe ante todo referirse al individuo, a su pecado y a su libertad.<br \/>\nEste Israel, cuidadosamente identificado como pueblo incluso por medio de los censos, es tambi\u00e9n el objeto \u00faltimo de la solicitud y del amor de Dios. Por esto, el Israel sucesivo tuvo siempre la convicci\u00f3n de encontrar en aquellas tribus sus ra\u00ed\u00adces y su identidad. El tiempo del desierto se convierte as\u00ed\u00ad en paradigma de toda la vida hist\u00f3rica y religiosa de Israel. Al Dios que vence las resistencias c\u00f3smicas (la sed, el hambre, las serpientes), militares (las tribus beduinas que asaltan a Israel cuando pasa por sus territorios), preternaturales (el mago Bala\u00e1n), se opone s\u00f3lo la resistencia de la libertad de Israel, que se deja conquistar por la tentaci\u00f3n del des\u00e1nimo, de la idolatr\u00ed\u00ada y del pecado: \u2020\u0153El Se\u00f1or dijo a Mois\u00e9s: \u2020\u02dc,Hasta cu\u00e1ndo me despreciar\u00e1 este pueblo? \u00bfHasta cu\u00e1ndo me negar\u00e1 la fe, despu\u00e9s de todos los prodigios que en medio de ellos he hecho? Lo herir\u00e9 de peste y lo destruir\u00e9\u2020\u009d (14,11-12). Pero, al final, aun dentro del respeto a la libertad humana, el amor de Dios vencer\u00e1 e Israel alcanzar\u00e1 la tierra del gozo y de la esperanza, la tierra prometida. \u2020\u0153iBendito sea el que te bendiga, y maldito el que te maldiga!\u2020\u009d (24,9).<br \/>\n2248<br \/>\nIII. TEOLOGIA DEL DESIERTO, DE LA LEY, DE LA ESPERANZA.<br \/>\nEl \/ desierto, m\u00e1s que un espacio, en el relato de los N\u00fam es un tiempo en el cual Israel manifiesta su identidad y Dios revela su palabra. En efecto, durante el itinerario sina\u00ed\u00ad-tico el pueblo, reducido a lo esencial, se ve continuamente ante los dos caminos, el de la fidelidad y el de la idolatr\u00ed\u00ada. Es \u00e9sta la opci\u00f3n fundamental de la vida, que e\u00f1 el desierto queda repetidas veces tipificada a trav\u00e9s de m\u00faltiples episodios (11; 12; 14; 16; 20; 25). Pero en el itinerario del desierto aparece adem\u00e1s la cotidianidad de Israel, atestiguada por los conjuntos legislativos, que a menudo son retratos de la vida social, de la praxis y de los comportamientos fol-cl\u00f3ricos y tribales. La revelaci\u00f3n de Dios pasa entonces a trav\u00e9s de la historia, a trav\u00e9s de las peripecias cotidianas, de los signos peque\u00f1os y grandes de la existencia que se abre al infinito y a la esperanza.<br \/>\n2249<br \/>\n1. Leyes sociales.<br \/>\nLas secciones legislativas nos ofrecen un cuadro pintoresco de la vida de Israel y son muchas veces un vivido testimonio de la encarnaci\u00f3n de la palabra de Dios. Es curioso ver c\u00f3mo Israel intenta descubrir la presencia divina incluso en la modestia de las experiencias ci\u00e1nicas. Ac aqu\u00ed\u00ad alg\u00fan ejemplo significativo. La ordal\u00ed\u00ada de los celos de N\u00fam 5,11-13 amalgama elementos \u00e9tnico-tribales con la nueva \u00f3ptica teol\u00f3gica yahvista. Una vez que los magistrados humanos han reconocido su incapacidad para llegar a un juicio real sobre una cuesti\u00f3n controvertida, se recurre a la \u2020\u0153casaci\u00f3n\u2020\u009d divina a trav\u00e9s de la ordal\u00ed\u00ada o juicio divino del \u2020\u0153agua bendita\u2020\u009d (y. 17), es decir, del agua lustral, o el \u2020\u0153agua amarga\u2020\u009d (y. 18). Este instrumento oracular produce sobre el pecador (en este caso, seg\u00fan la estructura machista oriental, sobre la mujer sospechosa de adulterio) una especie de radiograf\u00ed\u00ada moral, revelando su \u2020\u0153amargura\u2020\u009d interior, es decir, su estado de pecaminosidad. Paralela a esta p\u00e1gina es la de N\u00fam 19,1-10, sobre el ritual de las cenizas de la novilla roja. Naturalmente, el pensamiento corre al comentario de Heb 9,13-14: \u2020\u0153Pues si la sangre de los machos cabr\u00ed\u00ados y de los becerros y la ceniza de la vaca, con que se asperja a aquellos que est\u00e1n manchados, los santifica procur\u00e1ndoles la pureza del cuerpo, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s la sangre de Cristo, que por virtud del Esp\u00ed\u00adritu eterno se ofreci\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo a Dios como v\u00ed\u00adctima inmaculada, purificar\u00e1 nuestra conciencia de sus obras muertas, para servir al Dios vivo?\u2020\u009d<br \/>\nTambi\u00e9n es interesante el caso jur\u00ed\u00addico que se contempla en 27,1-11 y 36,1-3, donde se expone la situaci\u00f3n de una familia con descendencia s\u00f3lo femenina. Y la soluci\u00f3n es bastante \u2020\u0153progresista\u2020\u009d, teniendo en cuenta el contexto cultural. Se observa, pues, el esfuerzo por conservar el bien de la tierra y de la relativa autonom\u00ed\u00ada de una tribu o de una familia, de forma que se impida su extinci\u00f3n. Por eso, tanto las grandes cuestiones como los peque\u00f1os problemas se sit\u00faan bajo la luz de la \u2020\u0153ley\u2020\u009d divina, en la certeza de que hay que cumplir la voluntad de Dios no s\u00f3lo en el culto (por otra parte cuidadosamente regulado), sino en el lapso total de la existencia individual y social.<br \/>\nA veces estas normas concretas tienen sutiles significados teol\u00f3gicos. Tal es el caso del nazireato, antigua instituci\u00f3n sacral de Israel (6,1-21). Nazires el que \u2020\u0153ha sido apartado\u2020\u009d, es decir, consagrado a Dios, como Sans\u00f3n (Jc 13,5), Samuel (IS 1,11)0 como el Bautista (Lc 1,15) y el mismo Pablo Hch 18,18; Hch 21,23-25). El pasaje del cap\u00ed\u00adtulo 6 quiere codificar esta praxis antigua de consagraci\u00f3n a la divinidad, incluyendo en el vers\u00ed\u00adculo 2 tambi\u00e9n a la mujer (Jc 13,4; Jc 13,7) y trazando tres compromisos \u00e9tico-sociales concretos. El primero es el de la abstinencia de bebidas alcoh\u00f3licas (Vv. 3-4; Jr35,6-7 para los recabitas, otro grupo religioso hebreo); el segundo es la negativa a cortarse el pelo (y. 5), signo de la consagraci\u00f3n a Dios (es c\u00e9lebre la historia de la cabellera de Sans\u00f3n); el tercer compromiso comprende, por el contrario, la observancia rigurosa de las leyes de pureza, sobre todo en relaci\u00f3n con los cad\u00e1veres (Vv. 6-7). Tambi\u00e9n son consagrados a Dios los levitas y los sacerdotes, cuyas funciones se especifican repetidas veces dentro del libro. Es significativa la norma sobre la falta de propiedad territorial para la tribu de Lev\u00ed\u00ad: \u2020\u0153El Se\u00f1or dijo a Aar\u00f3n: \u2020\u02dcT\u00fa no tendr\u00e1s herencia en su tierra, no habr\u00e1 parte para ti en medio de ellos. Yo mismo ser\u00e9 tu herencia y tu parte en medio de los israelitas\u2020\u2122 \u2020\u0153(18,20; cf 26,62; Dt 10,8-9; Jos 13,14; Jos 13,33; Jos 14,3-4). El sacerdocio no debe verse entorpecido por las trabas del poder pol\u00ed\u00adtico o econ\u00f3mico, sino que ha de referir a Dios todo el trabajo de las otras tribus. El Ps 16, obra probable de un levita, declara que la \u2020\u0153herencia\u2020\u009d y la \u2020\u0153porci\u00f3n sacada a suerte\u2020\u009d por el sacerdote no es un pedazo de tierra, sino el mismo Yhwh, como se dice precisamente en N\u00fam 18,20 (SaI 16,5-6). Esto significa, m\u00e1s all\u00e1 del valor concreto de la frase (vivir de los diezmos y de las ofrendas del culto), apertura a una entrega profunda e interior a Dios [1 Ley\/Derecho].<br \/>\n2250<br \/>\n2. Los grandes s\u00ed\u00admbolos.<br \/>\nDentro de las p\u00e1ginas narrativas y legales del libro de los N\u00fam florecen a veces escenas de intenso colorido, que provocaron la posterior reflexi\u00f3n de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y cristiana. Se trata de grandes s\u00ed\u00admbolos, que han alimentado sobre todo la esperanza mesi\u00e1-nica. Escogemos, en particular, dos textos que han sido un punto de referencia fundamental en la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica y en la misma historia del arte cristiano. El primer pasaje se debe sustancialmente a la tradici\u00f3n yah-vista y se encuentra en 21,4-9. Israel corre el riesgo de quedar eliminado a causa de las serpientes venenosas que anidan entre las piedras de la estepa. La soluci\u00f3n del conflicto se pone en manos de Dios a trav\u00e9s de un elemento sacral: la serpiente de bronce se convierte en el ant\u00ed\u00addoto contra el veneno de las serpientes en una especie de \u2020\u0153transfer\u00ed\u00ad\u2020\u009d, parecido al exvoto de los ratones de oro ofrecidos por los filisteos para hacer cesar la peste causada por el arca (IS 6,4-5). El s\u00ed\u00admbolo se convierte entonces en una especie de signo visible de la eficacia de la salvaci\u00f3n que Dios ofrece a su pueblo. En esta l\u00ed\u00adnea se desarrolla la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la salvaci\u00f3n, que da sus primeros pasos ya en el AT. En efecto, el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada define la serpiente de bronce como \u2020\u0153el s\u00ed\u00admbolo de la salvaci\u00f3n\u2020\u009d que el Se\u00f1or ofrece a todos los justos, como \u2020\u0153salvador de todos\u2020\u009d Sb 16,6-7). Pero es sobre todo el evangelio de Juan el que procura que este s\u00ed\u00admbolo se refiera a la salvaci\u00f3n perfecta derivada de la \u2020\u0153exaltaci\u00f3n\u2020\u009d pascual de Cristo en la cruz. Se establece de este modo un paralelo entre la serpiente levantada como signo de salvaci\u00f3n para todos los que fijaban en ella su mirada y el Cristo elevado en la cruz, centro eficaz de salvaci\u00f3n para todos los que lo miren con los ojos de la fe:<br \/>\n\u2020\u0153Como levant\u00f3 Mois\u00e9s la serpiente en el desierto, as\u00ed\u00ad ser\u00e1 levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en \u00e9l tenga vida eterna\u2020\u009d (Jn 3,14-15).<br \/>\n2251<br \/>\nEl segundo texto, igualmente c\u00e9lebre en el arte cristiano, es el de los cap\u00ed\u00adtulos 22-24, que tiene por protagonista a Bala\u00e1n, un mago, arameo seg\u00fan la tradici\u00f3n eloh\u00ed\u00adsta (22,2.3b. 4a.5a.7b-10.12-16.19-21.35b- 36.38.40-41; 23,1-24,1 a), amonita seg\u00fan el yahvista, a quien debemos el resto de relato. El tema fundamental de ambas relaciones es la superaci\u00f3n que el Se\u00f1or sabe realizar de toda resistencia m\u00e1gica y preternatural para proteger a su pueblo. Israel est\u00e1 creando el p\u00e1nico entre los moabitas y los amonitas, que, temiendo un fracaso militar, recurren a la magia. Pero Bala\u00e1n, a pesar de acoger las repetidas embajadas de Balac, rey de Moab, y de maniobrar con sus t\u00e9cnicas m\u00e1gico-rituales, no sabe hacer otra cosa que pronunciar bendiciones en lugar de maldiciones. Nuestra atenci\u00f3n se fija precisamente en las cuatro bendiciones pronunciadas a su pesar por Bala\u00e1n. Llamadas en hebreo masa!, g\u00e9nero literario muy fluido, caracter\u00ed\u00adstico de la literatura sapiencial (proverbio, par\u00e1bola, alegor\u00ed\u00ada, poema&#8230;), estas celebraciones de Israel bendecido por Dios son un testimonio antiqu\u00ed\u00adsimo de la poes\u00ed\u00ada hebrea (23,7-10; 23,18-24; 24,3-9; 24,15-24; otro ejemplo de poes\u00ed\u00ada arcaica b\u00ed\u00adblica se cita en N\u00fam 21,?? 8, el canto de los excavadores de pozos).<br \/>\nPero la tradici\u00f3n ha centrado su inter\u00e9s en un vers\u00ed\u00adculo del cuarto or\u00e1culo: \u2020\u0153Una estrella se destaca de Jacob, surge un cetro de Israel&#8230;\u2020\u009d (24,17), y lo ha transformado en un lugar cl\u00e1sico de la teolog\u00ed\u00ada mesi\u00e1nica. En efecto, si leemos la traducci\u00f3n aramea del targum de Onqelos, nos encontramos con esta interpretaci\u00f3n: \u2020\u0153Un rey se destaca de Jacob, un ma-siah (mes\u00ed\u00adas-consagrado) surge de Israel\u2020\u009d. Sobre la base de esta interpretaci\u00f3n libre, la estrella del vers\u00ed\u00adculo 17 ha pasado a ser el s\u00ed\u00admbolo del mes\u00ed\u00adas, aun cuando en su origen era solamente un signo real muy conocido en todo el Oriente (!s 14,12, el rey de Babel es llamado \u2020\u0153lucifer\u2020\u009d, lucero, la estrella de la ma\u00f1ana). En este sentido es una estrella la que gu\u00ed\u00ada a los magos al reconocimiento mesi\u00e1ni-co de Jes\u00fas (Mt 2,9-11), y el Apocalipsis llama a Cristo \u2020\u0153la estrella de la ma\u00f1ana\u2020\u009d(Ap 2,28; Ap 22,16). En efecto, la luz era el fondo de toda aparici\u00f3n mesi\u00e1nica, como hab\u00ed\u00ada cantado Isa\u00ed\u00adas en su espl\u00e9ndido himno al Ema-nuel del cap\u00ed\u00adtulo 9. Tambi\u00e9n el cetro, s\u00ed\u00admbolo del poder real, fue interpretado por la tradici\u00f3n como insignia mesi\u00e1nica (v\u00e9ase la bendici\u00f3n de Jud\u00e1 en Gn 49,10) [\/Mesianismo III, le].<br \/>\n2252<br \/>\nHay, por tanto, una espiritualidad que nace del desierto, de los signos de amor de Yhwh, de la elecci\u00f3n de Israel, y que se basa en los pasajes de los N\u00fam. Hay tambi\u00e9n una espiritualidad que se desarrolla dentro del mismo texto, y que exalta a menudo la confianza en Dios y la fidelidad a su palabra. El testimonio m\u00e1s espl\u00e9ndido de esta espiritualidad debe buscarse en la bendici\u00f3n sacerdotal de N\u00fam 6,22-27, parcialmente recogida en algunos salmos (121,7-8; cf 4,7; 31,17; 122,6-7): \u2020\u0153Que el Se\u00f1or te bendiga y te guarde. Que el Se\u00f1or haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su gracia. Que el Se\u00f1or vuelva hacia ti su rostro y te conceda la paz\u2020\u009d. Todav\u00ed\u00ada hoy se usa en la liturgia sinagogal y se ha introducido en el leccionario lit\u00fargico cat\u00f3lico del d\u00ed\u00ada de a\u00f1o nuevo; esta bendici\u00f3n ha sido ense\u00f1ada por Dios mismo, que se la ha confiado a sus sacerdotes. De esta forma se confirma su validez y su eficacia. Los sacerdotes tienen, por as\u00ed\u00ad decirlo, la funci\u00f3n de \u2020\u0153consagrar\u2020\u009d a los israelitas, poni\u00e9ndolos bajo la sombra de la bendici\u00f3n divina (y. 27). Se realiza as\u00ed\u00ad la solemne declaraci\u00f3n del Sina\u00ed\u00ad: \u2020\u0153Vosotros ser\u00e9is un reino de sacerdotes, un pueblo santo\u2020\u009d (Ex 19,6).<br \/>\n2253<br \/>\nBIBL.: Albrioht W.F., The \u00f3rneles of Ba-laam, en \u2020\u0153JBL\u2020\u009d(1944) 207-233; Barnouin M., Remarques sur les tableaux num\u00e9riques du Livre des Nombres, en \u2020\u0153RB\u2020\u009d 76 (1969) 351-364; Bernini G., II libro dei Numen, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1972; Boschi B., Numen, Ed. Paoline, Roma 19843; Cipriani 5., Ilsenso messianico degli oracoli di Balaam (Nm 23-24), en II Messianismo, Paideia, Brescia 1966, 57-83; Coats G.W., Re-bellion in ihe Wilderness, Nueva York 1968; Coh\u00e9n R., Exca vations al Kadesh-Barnea 1976-1978, en \u2020\u0153Biblical Archaeologist\u2020\u009d 44 (1981) 93-107; Coppens J., Les oracles de Bil\u00e9am: leur origine litt\u00e9raire etleurportee proph\u00e9tique, en M\u00e9langes E. 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En el Sina\u00ed\u00ad (cc. 1-10); 2. La marcha por el desierto (cc. 10-21); 3. En los umbrales de la tierra prometida (cc. 22-36). II. Los tres grandes actores. III. Teolog\u00ed\u00ada del desierto, de la ley, de la esperanza: 1. Leyes sociales; 2. Los grandes s\u00ed\u00admbolos. I. ESTRUCTURA Y RELATO. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/numeros-libro-de-los\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNUMEROS (LIBRO DE LOS)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17200","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17200","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17200"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17200\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17200"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17200"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17200"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}