{"id":17202,"date":"2016-02-05T11:11:41","date_gmt":"2016-02-05T16:11:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro-primera-carta-de\/"},"modified":"2016-02-05T11:11:41","modified_gmt":"2016-02-05T16:11:41","slug":"pedro-primera-carta-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro-primera-carta-de\/","title":{"rendered":"PEDRO (PRIMERA CARTA DE)"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Origen hist\u00f3rico. 1. Canonicidad; 2.Autor, lugar y tiempo de composici\u00f3n. II. Origen literario: 1. Situaci\u00f3n vital, finalidad y destinatarios; 2. G\u00e9nero literario y fuentes; 3. Estructura literaria y tem\u00e1tica. III. Mensaje teol\u00f3gico y espiritual: 1 El fundamento cristol\u00f3gico de la esperanza; 2. La dimensi\u00f3n eclesial y testimonial de la esperanza.<\/p>\n<p>En el grupo de las siete cartas \u00abcat\u00f3licas\u00bb o universales figura una de las cartas atribuidas al ap\u00f3stol Pedro. La autoridad de este patrocinio recomienda por s\u00ed\u00ad misma este escrito a la atenci\u00f3n de los lectores cristianos. Pero se impone, adem\u00e1s, por el valor intr\u00ed\u00adnseco de algunos temas bien conocidos: el sacerdocio com\u00fan de los fieles, el seguimiento de Cristo en las pruebas, Cristo raz\u00f3n de la esperanza cristiana, de la cual hay que dar raz\u00f3n con el testimonio de la vida y de la palabra.<\/p>\n<p>I. ORIGEN HIST\u00ed\u201cRICO. El texto autorizado de Pedro plantea problemas en torno a su origen, su g\u00e9nero literario y su estructura tem\u00e1tica. Son \u00e9stas otras tantas cuestiones que habr\u00e1 que afrontar preliminarmente para poder captar luego el mensaje teol\u00f3gico y la actualidad espiritual de este escrito.<\/p>\n<p>1. CANONICIDAD. La primera carta de Pedro es el \u00fanico escrito del NT que tiene el honor de ser citado dentro del mismo canon. Efectivamente, a \u00e9l se refiere la segunda carta de Pedro (2Pe 3:1). En la tradici\u00f3n posterior de la Iglesia este escrito petrino es citado varias veces por Policarpo, en la carta a los Filipenses, y por Ireneo de Lyon (comienzos del siglo ni). Esta carta es reconocida y acogida como can\u00f3nica en las Iglesias de Alejandr\u00ed\u00ada (Clemente, Or\u00ed\u00adgenes y Atanasio) y de Africa (Tertuliano), as\u00ed\u00ad como en la de Palestina. De este consenso general en favor de la canonicidad de la carta petrina en las Iglesias de Oriente se hace portavoz Eusebio de Cesarea (Hist. Eccl. III,2Pe 3:1, 2Pe 3:4; 2Pe 25:2; VI,2Pe 25:8). Por el contrario, sigue siendo enigm\u00e1tica la ausencia de este escrito en el canon de Muratori, atribuido a Hip\u00f3lito romano (siglo III), y en el canon de la Iglesia siria, que excluye incluso hasta el siglo v todas las cartas cat\u00f3licas. En los siglos sucesivos, como atestigua Jer\u00f3nimo, la carta de Pedro fue acogida en las Iglesias de Occidente. Una prueba de la difusi\u00f3n del texto de esta carta se tiene en el P72, del siglo u!, y en los c\u00f3dices may\u00fasculos m\u00e1s importantes de los siglos iv-v.<br \/>\n2. AUTOR, LUGAR Y TIEMPO DE COMPOSICI\u00ed\u201cN. El texto se coloca bajo el nombre y la autoridad de Pedro de manera expl\u00ed\u00adcita en el encabezamiento de la carta: \u00abPedro, ap\u00f3stol de Jesucristo, a los emigrantes esparcidos por el Ponto&#8230;\u00bb (lPe 1,1; cf 5,1). Este origen petrino de la carta no fue discutido hasta comienzos del siglo pasado. Las dificultades q\u00fae se aducen para impugnar la atribuci\u00f3n a Pedro de la carta se derivan de dos constataciones: el buen nivel de la lengua griega y el contenido de la carta, que ser\u00ed\u00ada poco \u00abpetrino\u00bb. Para solucionar la primera dificultad se puede pensar siempre en la utilizaci\u00f3n de un secretario, a quien habr\u00ed\u00ada dictado la carta el autor. En el presente caso se nos presenta este secretario expresamente antes del saludo final: \u00abPor medio de Silvano, a quien tengo por un fiel hermano vuestro, os he escrito estas pocas palabras&#8230;\u00bb (1Pe 5:12a). Pero siguen en pie las objeciones debidas a la falta de indicios que revelen la personalidad y las caracter\u00ed\u00adsticas del ap\u00f3stol Pedro. En efecto, las instrucciones y exhortaciones de la carta est\u00e1n construidas mediante f\u00f3rmulas tradicionales de la catequesis y de la exhortaci\u00f3n cristiana. Adem\u00e1s, la fraseolog\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad como el esquema teol\u00f3gico, se resienten del influjo de la tradici\u00f3n paulina. Tambi\u00e9n esta dificultad podr\u00ed\u00ada resolverse remitiendo al papel del secretario-redactor Silvano, que pertenece al c\u00ed\u00adrculo de los colaboradores de Pablo.<\/p>\n<p>Pero sigue en pie una dificultad de car\u00e1cter cronol\u00f3gico, basada en una expresi\u00f3n precisa del texto. Al final, el autor env\u00ed\u00ada los saludos de la comunidad en la que habr\u00ed\u00ada sido redactada la carta: \u00abOs saluda la Iglesia de Babilonia, elegida por Dios lo mismo que vosotros, y Marcos, mi hijo\u00bb (IPe 5,13). Mientras que la figura de Marcos, colaborador en un primer tiempo de Pablo y Bernab\u00e9 y conocido luego en la tradici\u00f3n como secretario-int\u00e9rprete de Pedro, confirmar\u00ed\u00ada la tradici\u00f3n petrina de este escrito, la alusi\u00f3n a la Iglesia \u00aben Babilonia\u00bb desplaza la redacci\u00f3n del texto a la \u00e9poca posterior al a\u00f1o 70. Efectivamente, con este apelativo simb\u00f3lico tras la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n los escritos apocal\u00ed\u00adpticos jud\u00ed\u00ados y cristianos designan a la ciudad de Roma. Por consiguiente, el escrito habr\u00ed\u00ada surgido en un per\u00ed\u00adodo en que Pedro habr\u00ed\u00ada sido ya condenado a muerte en la ciudad de Roma. En conclusi\u00f3n, el autor de la carta de Pedro podr\u00ed\u00ada ser un cristiano an\u00f3nimo de Roma, que se sirve de la tradici\u00f3n y autoridad de Pedro para enviar un escrito circular a los cristianos de Asia, quienes, a su vez, se insertan en la tradici\u00f3n paulina. El origen romano del texto es confirmado por las afinidades notables con la primera carta de Clemente, que conoce y valora la tradici\u00f3n de los dos ap\u00f3stoles y m\u00e1rtires de Roma (96 d.C.). La carta exist\u00ed\u00ada ciertamente a finales del siglo I y era conocida en las Iglesias del Asia Menor, dado que el autor de la segunda carta de Pedro remite expresamente a este texto, puesto bajo la autoridad de Pedro.<\/p>\n<p>II. ORIGEN LITERARIO. La carta de Pedro suscita algunos problemas no s\u00f3lo por su afinidad con la tradici\u00f3n de Pablo, sino tambi\u00e9n por la definici\u00f3n de su g\u00e9nero literario y de su estructura. Algunos autores han propuesto la hip\u00f3tesis de que el texto actual conjuga dos cartas distintas: una exhortaci\u00f3n a los cristianos en medio de las pruebas (1Pe 1:1-4, 11) y una exhortaci\u00f3n ante la inminencia de la \u00abpersecuci\u00f3n\u00bb (,14). La afinidad de lenguaje con las homil\u00ed\u00adas pascuales de Melit\u00f3n de Sardes y las referencias a la liturgia bautismal han sugerido la hip\u00f3tesis de que se trata de una homil\u00ed\u00ada bautismal para los cristianos del Asia, o incluso de un esquema de la liturgia bautismal romana, enviada a los cristianos bajo la forma de carta a las comunidades de Asia. Esta situaci\u00f3n invita a examinar atentamente el contexto vital, el g\u00e9nero literario y las posibles fuentes utilizadas, antes de pasar a reconstruir su estructura literario-tem\u00e1tica.<\/p>\n<p>1. SITUACI\u00ed\u201cN VITAL, FINALIDAD Y DESTINATARIOS. El primer problema que hay que afrontar es el del contexto vital en que surgi\u00f3 nuestro escrito. El punto de partida nos lo ofrece el mismo texto. Los destinatarios se indican como \u00ablos emigrantes esparcidos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos por designio de Dios Padre&#8230;\u00bb (IPe 1,1b-2a). Se trata de grupos de creyentes que viven dispersos por las ciudades de las regiones mencionadas. De algunos indicios de la carta se puede deducir que se trata en su mayor\u00ed\u00ada de paganos convertidos, que pueden contar ya con una cierta tradici\u00f3n y organizaci\u00f3n eclesial (1Pe 1:14.18; 1Pe 4:3-4.10-11; 1Pe 5:1-4). El objetivo de la carta lo indica tambi\u00e9n el propio autor en el saludo final: \u00abPor medio de Silvano&#8230; os he escrito estas pocas palabras para exhortaron y aseguraros que la gracia de Dios, en la cual vosotros os manten\u00e9is firmes, es la verdadera\u00bb (1Pe 5:12). As\u00ed\u00ad pues, el autor env\u00ed\u00ada su escrito a estos cristianos de las Iglesias de Asia con una finalidad exhortativa, para consolidar su adhesi\u00f3n a la fe.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n en que se encuentran estos grupos cristianos se deduce del conjunto del texto como una situaci\u00f3n \u00abconflictiva\u00bb, caracterizada por pruebas y sufrimientos. No se puede hablar de una \u00abpersecuci\u00f3n\u00bb oficial, dado que est\u00e1 totalmente ausente la terminolog\u00ed\u00ada espec\u00ed\u00adfica. Pero se puede pensar muy bien en los sufrimientos y pruebas provocados por la intolerancia y la hostilidad del ambiente. En diversas ocasiones el autor alude con un lenguaje bastante gen\u00e9rico a esta condici\u00f3n \u00abconflictiva\u00bb en que viven los cristianos destinatarios: \u00abEst\u00e1is alegres, aunque de momento os ve\u00e1is obligados a sufrir diversas pruebas&#8230;\u00bb (1Pe 1:6; cf 2,21; 3,14; 4,12). Por el conjunto de estos indicios sugeridos en el texto se ve que la situaci\u00f3n de los destinatarios de la carta es precisamente la de unas minor\u00ed\u00adas acosadas y boicoteadas en medio de un ambiente receloso e intolerante. Esta situaci\u00f3n es caracter\u00ed\u00adstica de los grupos cristianos en el siglo 1, hasta el punto de dar origen a un modelo de exhortaci\u00f3n paren\u00e9tica que arranca a su vez de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2. GENERO LITERARIO Y FUENTES. El autor mismo se encarga de definir el modelo literario en que se inspira: \u00abOs he escrito estas pocas palabras para exhortaros y aseguraros que la gracia de Dios, en la cual vosotros os manten\u00e9is firmes, es la verdadera\u00bb (IPe 5,12b). Se trata, por tanto, de un discurso de car\u00e1cter exhortativo, dirigido a unos cristianos que tienen necesidad de verse estimulados y sostenidos en su camino de fe. Con este objetivo se utiliza el material tradicional en peque\u00f1as unidades literarias, unidas entre s\u00ed\u00ad por motivaciones que remiten a trozos catequ\u00e9ticos, fragmentos de himnos y profesiones de fe cristol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Para construir su discurso, el autor acude con mucha libertad, pero con una gran intuici\u00f3n teol\u00f3gica y espiritual, a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica tanto del AT como del NT. En efecto, se observan en el escrito petrino cuatro citas expl\u00ed\u00adcitas del AT, sacadas de la versi\u00f3n griega alejandrina (los LXX): 1Pe 1:24; 1Pe 2:6; 1Pe 3:10-12; 1Pe 5:5; y al menos 11 alusiones, especialmente a los Salmos, a los libros del Exodo, Lev\u00ed\u00adtico y Proverbios. Pero, adem\u00e1s de estas citas impl\u00ed\u00adcitas o expl\u00ed\u00adcitas del AT, hay que se\u00f1alar el uso de la fraseolog\u00ed\u00ada y de las im\u00e1genes sacadas de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, aunque rele\u00ed\u00addas en clave cristol\u00f3gica seg\u00fan el m\u00e9todo de la ex\u00e9gesis tipol\u00f3gica. Esto aparece de forma especial en la imagen de cordero\/ Cristo y del diluvio-arca, como figura (griego, ant\u00ed\u00adtypos) del bautismo (1Pe 1:19-21; 1Pe 3:21).<\/p>\n<p>M\u00e1s impresionante todav\u00ed\u00ada son los v\u00ed\u00adnculos de la carta de Pedro con la tradici\u00f3n neotestamentaria, especialmente la paulina. Se han se\u00f1alado por los menos nueve puntos de contacto entre el escrito de Pedro y la carta de Pablo a los Romanos en la secci\u00f3n paren\u00e9tica (Rom 12-13). Estos contactos se advierten tembi\u00e9n con los otros escritos de la tradici\u00f3n paulina, sobre todo con la carta a los Efesios y las cartas pastorales. En la primera carta de Pedro aparecen algunas expresiones t\u00ed\u00adpicas de Pablo -\u00aben Cristo\u00bb-, la terminolog\u00ed\u00ada de la \u00abgracia\u00bb, de la elecci\u00f3n, de la salvaci\u00f3n y de la libertad. Pero faltan los temas centrales de la teolog\u00ed\u00ada paulina, como el de la justificaci\u00f3n y la ley. Puede afirmarse, por tanto, que nuestro texto se coloca en la tradici\u00f3n paulina, pero reelaborada en una nueva perspectiva teol\u00f3gica y espiritual.<\/p>\n<p>Los mismo hay que decir de los v\u00ed\u00adnculos con la tradici\u00f3n evang\u00e9lica sin\u00f3ptica (Mateo y Lucas): las sentencias de Jes\u00fas son reutilizadas por nuestro autor en clave paren\u00e9tica. Igualmente la figura de Jes\u00fas \u00abpastor\u00bb y el tema de la \u00abregeneraci\u00f3n\u00bb por medio de la palabra viva de Dios remiten a la tradici\u00f3n joanea.<\/p>\n<p>De mayor importancia son las relaciones entre la primera carta de Pedro y la de \/ Santiago. Se han se\u00f1alado por lo menos siete textos comunes a los dos escritos. Se trata de textos de car\u00e1cter paren\u00e9tico, dispuestos en un orden progresivo correspondiente. Esta relaci\u00f3n no se puede explicar como si se tratase de una mera coincidencia, sino que hay que atribuirla a una tradici\u00f3n paren\u00e9tica que est\u00e1 en la base de los dos escritos. Por el contrario, es dif\u00ed\u00adcil imaginarse una dependencia literaria entre la carta de Pedro y la de Santiago, o viceversa, dada la diversa utilizaci\u00f3n y desarrollo contextual de los temas y de las expresiones paralelas.<\/p>\n<p>Finalmente, hay que se\u00f1alar la afinidad tem\u00e1tica, teol\u00f3gica y espiritual del escrito petrino con la carta a los Hebreos. Resaltan con toda evidencia el tema del pueblo de Dios \u00abitinerante\u00bb, la referencia a la sangre de la aspersi\u00f3n, a la palabra viva de Dios, a la figura de Jes\u00fas pastor y a la eficacia salv\u00ed\u00adfica de su muerte realizada una vez para siempre (griego, eph \u00fcpax) (lPe 3,18; Heb 9:28).<\/p>\n<p>Esta red de conexiones entre el escrito de Pedro y la tradici\u00f3n del NT justifica la designaci\u00f3n de este texto como \u00abcarta de la tradici\u00f3n\u00bb. Son la tradici\u00f3n lit\u00fargica, la catequ\u00ed\u00adstica y la paren\u00e9tica las que constituyen el cauce en que se aliment\u00f3 el autor que elabor\u00f3 este escrito para los cristianos, sujetos a crisis por las pruebas de un ambiente hostil. De esta tradici\u00f3n se derivan las f\u00f3rmulas de fe, los fragmentos h\u00ed\u00admnicos, las listas de deberes y las series de sentencias. No hay que excluir un cierto contacto con las tradiciones b\u00ed\u00adblicas y jud\u00ed\u00adas, en particular con las de car\u00e1cter sapiencial y apocal\u00ed\u00adptico. Pero todo este material fue rele\u00ed\u00addo y m\u00e1s tarde reinterpretado en la perspectiva cristol\u00f3gica y eclesial propia de nuestro autor.<\/p>\n<p>3. ESTRUCTURA LITERARIA Y TEM\u00ed\u0081TICA. El escrito de Pedro, aunque se inserta en la tradici\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica, homil\u00e9tica y lit\u00fargica cristiana, se presenta bajo la forma externa de una carta. En efecto, est\u00e1 encuadrado entre el saludo inicial (lPe 1,1-2) y la conclusi\u00f3n epistolar con el saludo final (lPe 5,12-14). En el encabezamiento se presenta tambi\u00e9n el anuncio tem\u00e1tico, al dirigirse a los destinatarios como \u00abemigrantes esparcidos\u00bb (de la di\u00e1spora), \u00abelegidos\u00bb por Dios Padre y obedientes a su voluntad, \u00abpurificados\u00bb por la sangre de Cristo. Tras este p\u00e1rrafo de apertura viene la oraci\u00f3n de bendici\u00f3n, en la que se enuncian los temas caracter\u00ed\u00adsticos de la carta: la esperanza viva, las pruebas de la fe y la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica, que lleva a su cumplimiento la salvaci\u00f3n vislumbrada por los profetas de la primera alianza (IPe 1,3-12). A esta introducci\u00f3n sigue el desarrollo del discurso sobre la esperanza en tres momentos:<br \/>\n1.\u00c2\u00b0 La esperanza basada en Jesucristo (,10). La motivaci\u00f3n central de esta serie de exhortaciones es de car\u00e1cter bautismal. La referencia al acontecimiento fundador de la experiencia cristiana se encuentra en el centro de esta primera unidad literaria y tem\u00e1tica (IPe 1,22-2,3). Sirven de marco a esta parte una invitaci\u00f3n a vivir el nuevo estilo de vida, inaugurado por el \u00e9xodo cristiano (1Pe 1:13-21) y la sugestiva catequesis sobre el estatuto de los cristianos como \u00abcasa espiritual\u00bb y pueblo sacerdotal (lPe 2,4-10).<\/p>\n<p>2.\u00c2\u00b0 Vivir como cristianos en las diversas situaciones (,12). La motivaci\u00f3n de esta segunda unidad es de car\u00e1cter cristol\u00f3gico. Tambi\u00e9n ella se desarrolla con una progresi\u00f3n de peque\u00f1as secciones, centradas en la exhortaci\u00f3n a vivir en los diversos contextos, actuando el estatuto de la fe bautismal: a) testimonio cristiano de la sociedad y frente a las instituciones (lPe 2,11-17); b) en las relaciones sociales, con la motivaci\u00f3n cristol\u00f3gica expl\u00ed\u00adcita (lPe 2,18-25); c) en la vida matrimonial (lPe 3,1-7); y d) en la vida de comunidad, con una alusi\u00f3n a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica: cf Sal 34:13-17 (lPe 3,8-12).<\/p>\n<p>3.\u00c2\u00b0 Perseverancia y testimonio cristiano en las pruebas (,11). En esta \u00faltima parte la motivaci\u00f3n es de car\u00e1cter escatol\u00f3gico. Se pueden se\u00f1alar adem\u00e1s en su interior algunas peque\u00f1as unidades de car\u00e1cter paren\u00e9tico: a) invitaci\u00f3n a la confianza, con una motivaci\u00f3n cristol\u00f3gica expl\u00ed\u00adcita (1Pe 3:13-22); b) exhortaci\u00f3n a la fidelidad en la experiencia comunitaria (1Pe 4:1-11); c) exhortaci\u00f3n a los cristianos perseguidos, indicando la perspectiva escatol\u00f3gica (1Pe 4:12-19), y d) instrucciones para la vida de comunidad, carismas y ministerios.<\/p>\n<p>Lo que da unidad a este conjunto de instrucciones y exhortaciones, unidas al material tradicional, es el objetivo pastoral, que no olvida, sin embargo, las motivaciones profundas de \u00ed\u00adndole teol\u00f3gica y cristol\u00f3gica, as\u00ed\u00ad como la meta \u00faltima a la que se abre la esperanza cristiana. Esta esperanza es la que debe sostener el camino de los cristianos y su valiente testimonio en el mundo.<\/p>\n<p>III. MENSAJE TEOL\u00ed\u201cGICO Y ESPIRITUAL. La primera carta de Pedro se impone a la atenci\u00f3n de los lectores cristianos por el puesto central que concede a la esperanza. Se trata de una apertura a la salvaci\u00f3n, que tiene su fuente en la iniciativa de Dios, pero que se vive en el contexto comunitario y en el testimonio p\u00fablico incluso en un ambiente hostil.<\/p>\n<p>1. EL FUNDAMENTO CRISTOL\u00ed\u201cGICO DE LA ESPERANZA. Ya desde la plegaria o bendici\u00f3n de apertura de esta primera carta se nos da la entonaci\u00f3n tem\u00e1tica de la misma: \u00abBendito sea Dios, Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que llevado de su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrecci\u00f3n de Jesucristo de entre los muertos a una esperanza viva\u00bb (lPe 1,3). Si la iniciativa del proceso salv\u00ed\u00adfico se remonta al amor gratuito de Dios (griego, j\u00e1ris), tiene, sin embargo, su cumplimiento en Jesucristo, el \u00absiervo\u00bb fiel, que con su resurrecci\u00f3n se ha convertido en el fundamento de la esperanza. Esta consiste en la salvaci\u00f3n, inaugurada ya ahora mediante la fe bautismal, pero que espera su plena manifestaci\u00f3n en &#8216;el futuro. Tambi\u00e9n la promesa prof\u00e9tica de la primera alianza iba orientada hacia la actuaci\u00f3n hist\u00f3rica de la salvaci\u00f3n en Jesucristo: \u00abEn esta salvaci\u00f3n centraron sus estudios e investigaciones los profetas que anunciaron la gracia que Dios os ten\u00ed\u00ada destinada. El Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, que estaba en ellos, les dio a conocer de antemano lo que Cristo ten\u00ed\u00ada que sufrir y la gloria que iba a alcanzar\u00bb (lPe 1,10-11). Esta experiencia de salvaci\u00f3n, centrada en Jesucristo, punto focal de la historia, se realiza en el acontecimiento bautismal. Apelando a las im\u00e1genes del primer \u00e9xodo, el autor invita a los destinatarios cristianos a vivir seg\u00fan el estilo de los peregrinos salidos de la esclavitud del pecado, rescatados y liberados por la muerte salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas, el nuevo y definitivo cordero pascual. Recogiendo un fragmento de profesi\u00f3n de fe cristol\u00f3gica, el autor se dirige a los cristianos en estos t\u00e9rminos: \u00abSabed que hab\u00e9is sido rescatados de vuestra vida est\u00e9ril&#8230;, no con bienes perecederos, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo, el cordero sin tacha ni defecto, predestinado desde toda la eternidad y manifestado en los \u00faltimos tiempos por amor hacia vosotros, los que por \u00e9l cre\u00e9is en Dios, el cual, habi\u00e9ndole resucitado de entre los muertos y coronado de gloria, viene a ser por lo mismo el objeto de vuestra fe y de vuestra esperanza\u00bb (lPe 1,18.21).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n a la imagen de Cristo, presentado como \u00absiervo\u00bb fiel, remite el autor a los lectores cristianos para darles la raz\u00f3n de la confianza y perseverancia que han de tener en medio de las pruebas. Como caso extremo se refiere a la condici\u00f3n de los esclavos cristianos sometidos a due\u00f1os perversos. Incluso en esa situaci\u00f3n tienen que seguir los pasos de Cristo, que permaneci\u00f3 fiel a Dios, realizando as\u00ed\u00ad el proceso salv\u00ed\u00adfico: \u00abEsta es vuestra vocaci\u00f3n, pues tambi\u00e9n Cristo sufri\u00f3 por vosotros, y os dej\u00f3 ejemplo para que sig\u00e1is sus pasos. El, en quien no hubo pecado y en cuyos labios no se encontr\u00f3 enga\u00f1o; \u00e9l, que siendo ultrajado no respond\u00ed\u00ada con ultrajes, siendo maltratado no amenazaba, sino que se pon\u00ed\u00ada en manosdel que juzga con justicia; \u00e9l, que llev\u00f3 en su propio cuerpo nuestros pecados sobre la cruz, para que muertos al pecado vivamos para la justicia&#8230;\u00bb (lPe 2,18-24).<\/p>\n<p>A este himno cristol\u00f3gico, inspirado en la figura del siervo doliente de la tradici\u00f3n isaiana, hace eco otro p\u00e1rrafo en donde se utiliza a su vez un fragmento de catequesis bautismal. Se le propone como motivaci\u00f3n de la actitud que se sugiere a los cristianos: tienen que responder con el amor activo, incluso en la situaci\u00f3n de injusticia opresiva y violenta: \u00abMejor es sufrir por hacer el bien que por hacer el mal, si Dios as\u00ed\u00ad lo dispone. Pues tambi\u00e9n Cristo muri\u00f3 una vez por los pecados, el justo por los injustos, con el fin de llevarnos a Dios\u00bb (IPe 3,17-18). En esta formulaci\u00f3n de fe, centrada en el misterio pascual, se inserta una catequesis de tipo bautismal, en donde se recuerda de forma actualizada la historia de No\u00e9, salvado de las aguas del diluvio por medio del arca. Esta se presenta como la imagen prefigurativa del bautismo cristiano, que salva no en virtud de una purificaci\u00f3n externa, sino gracias a \u00abla resurrecci\u00f3n de Jesucristo, el cual, una vez sometidos los \u00e1ngeles, las potestades y las virtudes, subi\u00f3 al cielo y est\u00e1 sentado a la diestra de Dios\u00bb (IPe 3,20-22). En este contexto puede interpretarse igualmente la expresi\u00f3n enigm\u00e1tica con la que el autor describe la eficacia universal de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Jesucristo, que se extiende incluso al mundo de los muertos (cf lPe 3,19; 4,6).<\/p>\n<p>2. LA DIMENSI\u00ed\u201cN ECLESIAL Y TESTIMONIAL DE LA ESPERANZA. El proceso salv\u00ed\u00adfico, cuya ra\u00ed\u00adz es la acci\u00f3n gratuita y benigna de Dios y que se lleva a cabo en Cristo, tiene como meta final la \u00abherencia\u00bb o la \u00abcorona de gloria\u00bb. Pero se va realizando ya ahora en el camino hist\u00f3rico de la experiencia eclesial, inaugurada por el bautismo. Tambi\u00e9n para trazar la imagen de la Iglesia el autor recurre a algunos motivos tradicionales, fragmentos de himnos y de catequesis. Guarda especial inter\u00e9s la reconstrucci\u00f3n de la experiencia bautismal como \u00abba\u00f1o de purificaci\u00f3n\u00bb, que debe su eficacia a la acci\u00f3n y a la palabra de Dios, acogidas por la fe: \u00abPurificados por la obediencia a la verdad con el fin de llegar a una fraternidad sincera, amaos entra\u00f1ablemente unos a otros, como quienes han nacido de nuevo; y no de una semilla corruptible, sino incorruptible, la palabra viva y eterna de Dios\u00bb (lPe 1,22-23). La Iglesia se deriva de este renacer espiritual. Como un edificio espiritual, est\u00e1 edificada sobre Cristo, piedra escogida y viva. A \u00e9l se adhieren los creyentes como piedras vivas, como en una construcci\u00f3n, para formar el nuevo templo, en donde se practica el culto espiritual. En una c\u00e9lebre s\u00ed\u00adntesis de eclesiolog\u00ed\u00ada el autor refiere a la comunidad cristiana las prerrogativas del pueblo de la primera alianza: \u00abVosotros sois linaje escogido, sacerdocio real, naci\u00f3n consagrada, pueblo de su propiedad, para anunciar las grandezas del que os ha llamado de las tinieblas a su luz maravillosa\u00bb (lPe 2,9).<\/p>\n<p>Esta experiencia eclesial se vive en relaciones fraternas, caracterizadas por el amor (griego, ag\u00e1p\u00e9 y philadelph\u00ed\u00ada), en donde se act\u00faan los dones espirituales y las funciones ministeriales (cf lPe 4,8-11; 5,1-5). Pero el estatuto de los cristianos, llamados a ser templo espiritual para anunciar las obras grandes de Dios y capacitados para ello por el don del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, los mueve a dirigirse al ambiente exterior con un testimonio valiente y coherente. En medio de un clima de sospechas y de hostilidad, el testimonio cristiano se vive como coherencia \u00e9tica, \u00abhacer el bien\u00bb, que desmonta las prevenciones y los recelos del ambiente. Este testimonio tiene una funci\u00f3n no s\u00f3lo apolog\u00e9tica, sino tambi\u00e9n misionera. En efecto, nuestro predicador invita a los destinatarios a vivir su condici\u00f3n de \u00abperseguidos\u00bb seg\u00fan la paradoja de la bienaventuranza evang\u00e9lica: \u00abAlegraos de participar en los sufrimientos de Cristo, para que asimismo os pod\u00e1is alegrar gozosos el d\u00ed\u00ada en que se manifieste su gloria\u00bb (lPe 4,13). Pero lo que importa en estas condiciones de hostilidad y de prejuicios es que los cristianos no se retiren a un gueto defensivo. Con lealtad, con coherencia y tambi\u00e9n con libertad y confianza tienen que proponer abiertamente su propia opci\u00f3n de fe: \u00abSi, a pesar de todo, os veis obligados a padecer por la justicia, \u00c2\u00a1dichosos vosotros! No tem\u00e1is sus amenazas ni os turb\u00e9is. Glorificad en vuestros corazones a Cristo, el Se\u00f1or, dispuestos siempre a contestar a todo el que os pida raz\u00f3n de vuestra esperanza; pero hacedlo con dulzura y con respeto, con la conciencia tranquila, para que todos los que interpretan mal vuestra vida cristiana queden avergonzados de sus mismas palabras\u00bb (lPe 3,13-16).<\/p>\n<p>La lectura de este escrito, que figura bajo el nombre y la autoridad de Pedro, acogido en el canon cristiano, es de inmediata actualidad para cada uno de los cristianos y de las comunidades, llamados tambi\u00e9n hoy a vivir como minor\u00ed\u00ada en un ambiente que es a menudo refractario y hostil. En este contexto es sumamente urgente encontrar las ra\u00ed\u00adces teol\u00f3gicas y cristol\u00f3gicas profundas de la esperanza cristiana, que no es huida de la realidad, sino testimonio valiente y libre de la salvaci\u00f3n prometida y acogida en la fe.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., La prima lettera di Pietro, Ed. Lanterna, G\u00e9nova 1971; AA.VV., Etudes sur la prem i\u00e9re Lettre de Pierre, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1980; ADINOLFI M., Temi dell&#8217;esodo nella 1 Petri, en Atti della XIX Sett. Biblica, Paideia, Brescia 1967, 319-336; BALZ U., SCHRAGE W., Le lettere cattoliche. Le lettere di Giacomo, Pietro, Giovanni e Giuda, Paideia, Brescia 1978; BEARE F.W., The First Epistle of Peter, Blackwell, Oxford 19703; BEST E., 1 Peter, Oliphants, Londres 1971; ID, 1 Peter and the Gospel Tradition, en \u00abNTS\u00bb 16 (1969\/ 70) 95-113; BIGG C., Epistles of St. Peter and St. Jude, T. &#038; T. Clark, Edimburgo 1901; BOISMARD M.E., Quatre hymnes baptismales dans la Prima Petri, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1961; ID, Pierre (Epitre de saint), en DBS VII, 1966, 1415-1455; BROx N., Der erste Petrusbrief, Bezinger-Neukirchener Verlag, Neukirchen-Vluyn 1979; CALLOD J., GENUYT F., La premi\u00e9re \u00e9pitre de Pierre. Analyse s\u00e9miotique, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1982; CANTINAT J., La primera ep\u00ed\u00adstola de san Pedro, en A. Robert Feuillet, Introducci\u00f3n a la Biblia II, Herder, Barcelona 1967, 524-534; CHEVAUER M.A., 1 Pierre 1,2 \u00e1 2,10: Structure litt\u00e9raire et cons\u00e9quences ex\u00e9g\u00e9tiques, en \u00abRHPR\u00bb 51 (1971) 129-142; CIPRIANI S., L&#8217;unitariet\u00e1 del disegno della salvezza nella Ilettera di Pietro, en \u00abRBit\u00bb 14 (1966) 385-406; COTHENET E., La port\u00e9e salvifique de la r\u00e9surrection du Christ d \u00e1pr\u00e9s I Pierre, en La P\u00e1que du Christ. Myst\u00e9re de salut, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1982; ID, Las cartas de Pedro, Verbo Divino, Estella 1984; DACQUINO P., Il sacerdozio del nuovo popolo di Dio e la prima lettera di Pietro, en Atti della XIX Set:. Biblica, Paideia, Brescia 1967, 291-317: DE AMBROCGI P., Le epistole cattoliche di Giacomo, Pietro, Giovanni e Giuda, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 19492; FABRIS R., Lettera di Giacomo eprima lettera di Pietro, Dehoniane, Bolonia 1980; FRATALLONE R., Fondamenti dell&#8217;agire morale secondo la I Pt. Il battezzato sulle orme del Cristo, Dehoniane, Bolonia 1972; GALBIATI E., L&#8217;escatologia delle lettere di Pietro, en Atti della XIX Set. Biblica, Paideia, Brescia 1967, 413-423; GoIPELr L., Der erste Petrusbrief, Vandenhoeck &#038; Ruprecht, Gotinga 1978; HILI. D., On Suffering and Baptism in 1 Peter, en \u00abNT\u00bb 18 (1976) 181-186; KELLY, J.N., A Commentary on the Epistles of Peter and ofJude, A. &#038; C. Black-Harper, Londres-Nueva York 1969; LACONI M., Tracce dello stile e del pensiero di Paolo nella prima lettera di Pietro, en Atti della XIX Sett. Biblica, Paideia, Brescia 1967, 367-394; LEANY A.R.C., The Letters of Peter and Jude, Cambridge U.P., Londres-Nueva York 1967; MICHL J., Le lettere cattoliche, Morcelliana, Brescia 1968; PENNA A., 11 \u00abSenatoconsulto\u00bb del 35 d.C. e la prima lettera di San Pietro, en Atti della XIX Sett. Biblica, Paideia, Brescia 1967, 337-366; REICKE Bo, The Epistles ofJames, Peter and Jude, Doubleday, Garden City-Nueva York 1964; SCHELKLE K.H., Cartas de Pedro. Carta de Judas, Fax, Madrid 1974; SCHWANK B., La prima lettera di Pietro, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1966; SELWYN E. G., The First Epistle of St. Peter, MacMillan, Londres 19472; SPIcQ C., San Pietro. La prima lettera, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1971; WooDS G.N., A Commentary on the NT Epistles of Peter, John and Jude, Gospel Advocate, Nashville 1976; VANNI U., Lettere di Pietro, Giacomo, Giuda, Ed. Paoline, Roma 1984.<\/p>\n<p>R. Fabris<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>IP 1-5<br \/>\nSumario: 1. Origen hist\u00f3rico. 1. Canonicidad; 2. Autor, lugar y tiempo de composici\u00f3n. II. Origen literario:<br \/>\n1. Situaci\u00f3n vital, finalidad y destinatarios; 2. G\u00e9nero. literario y fuentes; 3. Estructura literaria y tem\u00e1tica.<br \/>\nIII. Mensaje teol\u00f3gico y espiritual: 1 El fundamento cristol\u00f3-gico de la esperanza; 2. La dimensi\u00f3n eclesial y<br \/>\ntestimonial de la esperanza.<br \/>\nEn el grupo de las siete cartas \u2020\u0153cat\u00f3licas\u2020\u009d o universales figura una de las cartas atribuidas al ap\u00f3stol Pedro. La autoridad de este patrocinio recomienda por s\u00ed\u00ad misma este escrito a la atenci\u00f3n de los lectores cristianos. Pero se impone, adem\u00e1s, por el valor intr\u00ed\u00adnseco de algunos temas bien conocidos: el sacerdocio com\u00fan de los fieles, el seguimiento de Cristo en las pruebas, Cristo raz\u00f3n de la esperanza cristiana, de la cual hay que dar raz\u00f3n con el testimonio de la vida y de la palabra.<br \/>\n2497<br \/>\n1. ORIGEN HISTORico.<br \/>\nEl texto autorizado de Pedro plantea problemas en torno a su origen, su g\u00e9nero literario y su estructura tem\u00e1tica. Son \u00e9stas otras tantas cuestiones que habr\u00e1 que afrontar preli-minarmente para poder captar luego el mensaje teol\u00f3gico y la actualidad espiritual de este escrito.<br \/>\n2498<br \/>\n1. Canonicidad.<br \/>\nLa primera carta de Pedro es el \u00fanico escrito del NT que tiene el honor de ser citado dentro del mismo canon. Efectivamente, a \u00e9l se refiere la segunda carta de Pedro (2P 3,1). En la tradici\u00f3n posterior de la Iglesia este escrito petrino es citado varias veces por Policarpo, en la carta a los Filipenses, y por Ireneo de Lyon (comienzos del siglo m). Esta carta es reconocida y acogida como can\u00f3nica en las Iglesias de Alejandr\u00ed\u00ada (Clemente, Or\u00ed\u00adgenes y Atanasio) y de Africa (Tertuliano), as\u00ed\u00ad como en la de Palestina. De este consenso general en favor de la canonicidad de la carta petrina en las Iglesias de Oriente se hace portavoz Eusebio de Ces\u00e1rea (Hist. EccI. III, 3,1,4; 25,2; VI, 25,8). Por el contrario, sigue siendo enigm\u00e1tica la ausencia de este escrito en el canon de Mu-ratori, atribuido a Hip\u00f3lito romano (siglo II?), y en el canon de la Iglesia siria, que excluye incluso hasta el siglo ? todas las cartas cat\u00f3licas. En los siglos sucesivos, como atestigua Jer\u00f3nimo, la carta de Pedro fue acogida en las Iglesias de Occidente. Una prueba de la difusi\u00f3n del texto de esta carta se tiene en el P72, del siglo III, y en los c\u00f3dices may\u00fasculos m\u00e1s importantes de los siglos iv-v.<br \/>\n2499<br \/>\n2. Autor, lugar y tiempo de composici\u00f3n.<br \/>\nEl texto se coloca bajo, el nombre y la autoridad de Pedro de manera expl\u00ed\u00adcita en el encabezamiento de la carta: \u2020\u0153Pedro, ap\u00f3stoldeJesucristo, alosemigrantesesparcidosporel Ponto&#8230;\u2020\u009d (IP 1,1 cf 1P5,1). Este origen petrino de la carta no fue discutido hasta comienzos del siglo pasado. Las dificultades que se aducen para impugnar la atribuci\u00f3n a Pedro de la carta se derivan de dos constataciones: el buen nivel de la lengua griega y el contenido de la carta, que ser\u00ed\u00ada poco \u2020\u0153petrino\u2020\u2122. Para solucionar la primera dificultad se puede pensar siempre en la utilizaci\u00f3n de un secretario, a quien habr\u00ed\u00ada dictado la carta el autor. En el presente caso se nos presenta este secretario expresamente antes del saludo final: \u2020\u0153Por medio de Silvano, a quien tengo por un fiel hermano vuestro, os he escrito estas pocas palabras&#8230; (IP 5,12). Pero siguen en pie las objeciones debidas a la falta de indicios que revelen la personalidad y las caracter\u00ed\u00adsticas del ap\u00f3stol Pedro. En efecto, las instrucciones y exhortaciones de la carta est\u00e1n construidas mediante f\u00f3rmulas tradicionales de la catequesis y de la exhortaci\u00f3n cristiana. Adem\u00e1s, la fraseolog\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad como el esquema teol\u00f3gico, se resienten del influjo de la tradici\u00f3n paulina. Tambi\u00e9n esta dificultad podr\u00ed\u00ada resolverse remitiendo al papel del secretario-redactor Silvano, que pertenece al c\u00ed\u00adrculo de los colaboradores de Pablo.<br \/>\nPero sigue en pie una dificultad de car\u00e1cter cronol\u00f3gico, basada en una expresi\u00f3n precisa del texto. Al final, el autor env\u00ed\u00ada los saludos de la comunidad en la que habr\u00ed\u00ada sido redactada la carta: \u2020\u0153Os saluda la Iglesia de Babilonia, elegida por Dios lo mismo que vosotros, y Marcos, mi hijo (IP 5,13). Mientras que la figura de Marcos, colaborador en un primer tiempo de Pablo y Bernab\u00e9 y conocido luego en la tradici\u00f3n como secretario-int\u00e9rprete de Pedro, confirmar\u00ed\u00ada la tradici\u00f3n petrina de este escrito, la alusi\u00f3n a la Iglesia \u2020\u0153en Babilonia\u2020\u009d desplaza la redacci\u00f3n del texto a la \u00e9poca posterior al a\u00f1o 70. Efectivamente, con este apelativo simb\u00f3lico tras la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n los escritos apocal\u00ed\u00adpticos jud\u00ed\u00ados y cristianos designan a la ciudad de Roma. Por consiguiente, el escrito habr\u00ed\u00ada surgido en un per\u00ed\u00adodo en que Pedro habr\u00ed\u00ada sido ya condenado a muerte en la ciudad de Roma. En conclusi\u00f3n, el autor de la carta de Pedro podr\u00ed\u00ada ser un cristiano an\u00f3nimo de Roma, que se sirve de la tradici\u00f3n y autoridad de Pedro para enviar un escrito circular a los cristianos de Asia, quienes, a su vez, se insertan en la tradici\u00f3n paulina. El origen romano del texto es confirmado por las afinidades notables con la primera carta de Clemente, que conoce y valora la tradici\u00f3n de los dos ap\u00f3stoles y m\u00e1rtires de Roma (96 d.C.)- La carta exist\u00ed\u00ada ciertamente a finales del siglo i y era conocida en las Iglesias del Asia Menor, dado que el autor de la segunda carta de Pedro remite expresamente a este texto, puesto bajo la autoridad de Pedro.<br \/>\n2500<br \/>\nII. ORIGEN LITERARIO.<br \/>\nLa carta de Pedro suscita algunos problemas no s\u00f3lo por su afinidad con la tradici\u00f3n de Pablo, sino tambi\u00e9n por la definici\u00f3n de su g\u00e9nero literario y de su estructura. Algunos autores han propuesto la hip\u00f3tesis de que el texto actual conjuga dos cartas distintas: una exhortaci\u00f3n a los cristianos en medio de las pruebas (1P IP 1,1 -4,11) y una exhortaci\u00f3n ante la inminencia de la \u2020\u0153persecuci\u00f3n\u2020\u2122 (1 Pe 4,12-5,14). La afinidad de lenguaje con las homil\u00ed\u00adas pascuales de Melit\u00f3n de Sardes y las referencias a la liturgia bautismal han sugerido la hip\u00f3tesis de que se trata de una homil\u00ed\u00ada bautismal para los cristianos del Asia, o incluso de un esquema de la liturgia bautismal romana, enviada a los cristianos bajo la forma de carta a las comunidades de Asia. Esta situaci\u00f3n invita a examinar atentamente el contexto vital, el g\u00e9nero literario y las posibles fuentes utilizadas, antes de pasar a reconstruir su estructura literario-tem\u00e1tica.<br \/>\n2501<br \/>\n1. Situaci\u00f3n vital, finalidad y destinatarios.<br \/>\nEl primer problema que hay que afrontar es el del contexto vital en que surgi\u00f3 nuestro escrito. El punto de partida nos lo ofrece el mismo texto. Los destinatarios se indican como \u2020\u0153los emigrantes esparcidos por el Ponto, Galacia, Ca-padocia, Asia y Bitinia, elegidos por designio de Dios Padre&#8230;\u2020\u2122(l P IP 1,1-2). Se trata de grupos de creyentes que viven dispersos por las ciudades de las regiones mencionadas. De algunos indicios de la carta se puede deducir que se trata en su mayor\u00ed\u00ada de paganos convertidos, que pueden contarya con una cierta tradici\u00f3n yorganizaci\u00f3n eclesial (IP 1,14; IP 1,18; IP 4,3-4; IP 4,10-11; IP 5,1-4 ). El objetivo de la carta lo indica tambi\u00e9n el propio autor en el saludo final: \u2020\u0153Por medio de Silvano.., os he escrito estas pocas palabras para exhortaros y aseguraros que la gracia de Dios, en la cual vosotros os manten\u00e9is firmes, es la verdadera (IP 5,12). As\u00ed\u00ad pues, el autor env\u00ed\u00ada su escrito a estos cristianos de las Iglesias de Asia con una finalidad exhortativa, para consolidar su adhesi\u00f3n a la fe.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n en que se encuentran estos grupos cristianos se deduce del conjunto del texto como una situaci\u00f3n \u2020\u0153conflictiva\u2020\u2122, caracterizada por pruebas y sufrimientos. No se puede hablar de una \u2020\u0153persecuci\u00f3n\u2020\u2122 oficial, dado que est\u00e1 totalmente ausente la terminolog\u00ed\u00ada espec\u00ed\u00adfica. Pero se puede pensar muy bien en los sufrimientos y pruebas provocados por la intolerancia y la hostilidad del ambiente. En diversas ocasiones el autor alude con un lenguaje bastante gen\u00e9rico a esta condici\u00f3n \u2020\u0153conflictiva\u2020\u2122 en que viven los cristianos destinatarios: \u2020\u0153Est\u00e1is alegres, aunque de momento os ve\u00e1is obligados a sufrir diversas pruebas&#8230;\u2020\u009d (IP 1,6 cf IP 2,21; IP 3,14; IP 4,12). Por el conjunto de estos indicios sugeridos en el texto se ve que la situaci\u00f3n de los destinatarios de la carta es precisamente la de unas minor\u00ed\u00adas acosadas y boicoteadas en medio de un ambiente receloso e intolerante. Esta situaci\u00f3n es caracter\u00ed\u00adstica de los grupos cristianos en el siglo i, hasta el punto de dar origen a un modelo de exhortaci\u00f3n paren\u00e9tica que arranca a su vez de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y jud\u00ed\u00ada.<br \/>\n2502<br \/>\n2. G\u00e9nero literario y fuentes.<br \/>\nEl autor mismo se encarga de definir el modelo literario en que se inspira: \u2020\u0153Os he escrito estas pocas palabras para exhortaros y aseguraros que la gracia de Dios, en la cual vosotros os manten\u00e9is firmes, es la verdadera (1 P IP 5,12). Se trata, por tanto, de un discurso de car\u00e1cter exhortativo, dirigido a unos cristianos que tienen necesidad de verse estimulados y sostenidos en su camino de fe. Con este objetivo se utiliza el material tradicional en peque\u00f1as unidades literarias, unidas entre s\u00ed\u00ad por motivaciones que remiten a trozos cate-qu\u00e9ticos, fragmentos de himnos y profesiones de fe cristol\u00f3gica.<br \/>\nPara construir su discurso, el autor acude con mucha libertad, pero con una gran intuici\u00f3n teol\u00f3gica y espiritual, a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica tanto del AT como del NT. En efecto, se observan en el escrito petrino cuatro citas expl\u00ed\u00adcitas del AT, sacadasde la versi\u00f3n griega alejandrina (los LXX): 1P 1,24; 2,6; 3,10-12; 5,5; y al menos 11 alusiones, especialmente a los Salmos, a los libros del Exodo, Lev\u00ed\u00adtico y Proverbios. Pero, adem\u00e1s de estas citas impl\u00ed\u00adcitas o expl\u00ed\u00adcitas del AT, hay que se\u00f1alar el uso de la fraseolog\u00ed\u00ada y de las im\u00e1genes sacadas de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, aunque rele\u00ed\u00addas en clave cristol\u00f3gica seg\u00fan el m\u00e9todo de la ex\u00e9gesis tipol\u00f3gica. Esto aparece de forma especial en la imagen de cordero! Cristo y del diluvio-arca, como figura (griego, ant\u00ed\u00adtypos) del bautismo (IP 1,19-21; IP 3,21).<br \/>\nM\u00e1s impresionante todav\u00ed\u00ada son los v\u00ed\u00adnculos de la carta de Pedro con la tradici\u00f3n neotestamentaria, especialmente la paulina. Se han se\u00f1alado por los menos nueve puntos de contacto entre el escrito de Pedro y la carta de Pablo a los Romanos en la secci\u00f3n paren\u00e9tica (Rm 12-13). Estos contactos se advierten tembi\u00e9n con los otros escritos de la tradici\u00f3n paulina, sobre todo con la carta a los Efesios y las cartas pastorales. En la primera carta de Pedro aparecen algunas expresiones t\u00ed\u00adpicas de Pablo -en Cristo\u2020\u009d-, la terminolog\u00ed\u00ada de la \u2020\u0153gracia\u2020\u2122, de la elecci\u00f3n, de la salvaci\u00f3n y de la libertad. Pero faltan los temas centrales de la teolog\u00ed\u00ada paulina, como el de la justificaci\u00f3n y la ley. Puede afirmarse, por tanto, que nuestro texto se coloca en la tradici\u00f3n paulina, pero reelaborada en una nueva perspectiva teol\u00f3gica y espiritual.<br \/>\nLos mismo hay que decir de los v\u00ed\u00adnculos con la tradici\u00f3n evang\u00e9lica sin\u00f3ptica (Mateo y Lucas): las sentencias de Jes\u00fas son reutilizadas por nuestro autor en clave paren\u00e9tica. Igualmente la figura de Jes\u00fas \u2020\u0153pastor\u2020\u009d y el tema de la \u2020\u0153regeneraci\u00f3n\u2020\u009d por medio de la palabra viva de Dios remiten a la tradici\u00f3n joanea.<br \/>\nDe mayor importancia son las relaciones entre la primera carta de Pedro y la de \/ Santiago. Se han se\u00f1alado por lo menos siete textos comunes a los dos escritos. Se trata de textos de car\u00e1cter paren\u00e9tico, dispuestos en un orden progresivo correspondiente. Esta relaci\u00f3n no se puede explicar como si se tratase de una mera coincidencia, sino que hay que atribuirla a una tradici\u00f3n paren\u00e9tica que est\u00e1 en la base de los dos escritos. Por el contrario, es dif\u00ed\u00adcil imaginarse una dependencia literaria entre la carta de Pedro y la de Santiago, o viceversa, dada la diversa utilizaci\u00f3n y desarrollo contextual de los temas y de las expresiones paralelas.<br \/>\nFinalmente, hay que se\u00f1alar la afinidad tem\u00e1tica, teol\u00f3gica y espiritual del escrito petrino con la carta a los Hebreos. Resaltan con toda evidencia el tema del pueblo de Dios \u2020\u0153itinerante\u2020\u009d, la referencia a la sangre de la aspersi\u00f3n, a la palabra viva de Dios, a la figura de Jes\u00fas pastor y a la eficacia salv\u00ed\u00adfica de su muerte realizada una vez para siempre (griego, eph\u2020\u2122\u00e1pax) (3,18; Hb 9,28).<br \/>\nEsta red de conexiones entre el escrito de Pedro y la tradici\u00f3n del NT justifica la designaci\u00f3n de este texto como \u2020\u0153carta de la tradici\u00f3n\u2020\u009d. Son la tradici\u00f3n lit\u00fargica, la catequ\u00ed\u00adstica y la paren\u00e9tica las que constituyen el cauce en que se aliment\u00f3 el autor que elabor\u00f3 este escrito para los cristianos, sujetos a crisis por las pruebas de un ambiente hostil. De esta tradici\u00f3n se derivan las f\u00f3rmulas de fe, los fragmentos h\u00ed\u00admnicos, las listas de deberes y las series de sentencias. No hay que excluir un cierto contacto con las tradiciones b\u00ed\u00adblicas y jud\u00ed\u00adas, en particular con las de car\u00e1cter sapiencial y apocal\u00ed\u00adptico. Pero todo este material fue rele\u00ed\u00addo y m\u00e1s tarde reinterpretado en la perspectiva cristol\u00f3gica y eclesial propia de nuestro autor.<br \/>\n2503<br \/>\n3. Estructura literaria y tem\u00e1tica.<br \/>\nEl escrito de Pedro, aunque se inserta en la tradici\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica, homil\u00e9tica y lit\u00fargica cristiana, se presenta bajo la forma externa de una carta. En efecto, est\u00e1 encuadrado entre el saludo inicial (IP 1,1-2) y la conclusi\u00f3n epistolar con el saludo final (IP 5,12-14). En el encabezamiento se presenta tambi\u00e9n el anuncio tem\u00e1tico, al dirigirse a los destinatarios como \u2020\u0153emigrantes esparcidos\u2020\u009d (de la di\u00e1spora), \u2020\u0153elegidos\u2020\u009d por Dios Padre y obedientes a su voluntad, \u2020\u0153purificados\u2020\u009d por la sangre de Cristo. Tras este p\u00e1rrafo de apertura viene la oraci\u00f3n de bendici\u00f3n, en la que se enuncian los temas caracter\u00ed\u00adsticos de la carta: la esperanza viva, las pruebas de la fe y la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica, que lleva a su cumplimiento la salvaci\u00f3n vislumbrada por los profetas de la primera alianza (IP 1,3-12). A esta introducci\u00f3n sigue el desarrollo del discurso sobre la esperanza en tres momentos:<br \/>\n2504<br \/>\n1 0 La esperanza basada en Jesucristo (1P 1,13-2,10). La motivaci\u00f3n central de esta serie de exhortaciones es de car\u00e1cter bautismal. La referencia al acontecimiento fundador de la experiencia cristiana se encuentra en el centro de esta primera unidad literaria y tem\u00e1tica (1 P 1,22-2,3). Sirven de marco a esta parte una invitaci\u00f3n a vivir el nuevo estilo de vida, inaugurado por el \u00e9xodo cristiano (1 P IP 1,13-21) y la sugestiva catequesis sobre el estatuto de los cristianos como \u2020\u0153casa espiritual\u2020\u009d y pueblo sacerdotal (IP 2,4-10).<br \/>\n2505<br \/>\n2.\u00c2\u00b0 Vivir como cristianos en las diversas situaciones (1 P IP 2,11 -3,12). La motivaci\u00f3n de esta segunda unidad es de car\u00e1cter cristol\u00f3gico. Tambi\u00e9n ella se desarrolla con una progresi\u00f3n de peque\u00f1as secciones, centradas en la exhortaci\u00f3n a vivir en los diversos contextos, actuando el estatuto de la fe bautismal: a) testimonio cristiano de la sociedad y frente a las instituciones (IP 2,11-17); b) en las relaciones sociales, con la motivaci\u00f3n cristol\u00f3gica expl\u00ed\u00adcita (IP 2,18-25); <Aen la vida matrimonial (IP 3,1-7); y d) en la vida de comunidad, con una alusi\u00f3n a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica: cf Ps 34,13-17 (IP 3,8-12).\n2506\n3.\u00c2\u00b0 Perseverancia y testimonio cristiano en las pruebas (1 P 3,13-5,11). En esta \u00faltima parte la motivaci\u00f3n es de car\u00e1cter escatol\u00f3gico. Se pueden se\u00f1alar adem\u00e1s en su interior algunas peque\u00f1as unidades de car\u00e1cter paren\u00e9tico: a) invitaci\u00f3n a la confianza, con una motivaci\u00f3n cristol\u00f3gica expl\u00ed\u00adcita (IP 3,13-22); b) exhortaci\u00f3n a la fidelidad en la experiencia comunitaria (IP 4,1-II); c) exhortaci\u00f3n a los cristianos perseguidos, indicando la perspectiva escatol\u00f3gica (IP 4,12-19), y d) instrucciones para la vida de comunidad, carismas y ministerios.\nLo que da unidad a este conjunto de instrucciones y exhortaciones, unidas al material tradicional, es el objetivo pastoral, que no olvida, sin embargo, las motivaciones profundas de \u00ed\u00adndole teol\u00f3gica y cristol\u00f3gica, as\u00ed\u00ad como la meta \u00faltima a la que se abre la esperanza cristiana. Esta esperanza es la que debe sostener el camino de los cristianos y su valiente testimonio en el mundo.\n2507\nIII. MENSAJE TEOLOGico Y ESPIRITUAL.\nLa primera carta de Pedro se impone a la atenci\u00f3n de los lectores cristianos por el puesto central que concede a la esperanza. Se trata de una apertura a la salvaci\u00f3n, que tiene su fuente en la iniciativa de Dios, pero que se vive en el contexto comunitario y en el testimonio p\u00fablico incluso en un ambiente hostil.\n2508\n1. El fundamento cristol\u00f3gico de la esperanza.\nYa desde la plegaria o bendici\u00f3n de apertura de esta primera carta se nos da la entonaci\u00f3n tem\u00e1tica de la misma: \u2020\u0153Bendito sea Dios, Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que llevado de su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrecci\u00f3n de Jesucristo de entre los muertos a una esperanza viva\u2020\u009d IP 1,3). Si la iniciativa del proceso salv\u00ed\u00adfico se remonta al amor gratuito de Dios (grie-goj\u00e1ris), tiene, sin embargo, su cumplimiento en Jesucristo, el \u2020\u0153siervo\u2020\u009d fiel, que con su resurrecci\u00f3n se ha convertido en el fundamento de la esperanza. Esta consiste en la salvaci\u00f3n, inaugurada ya ahora mediante la fe bautismal, pero que espera su plena manifestaci\u00f3n en el futuro. Tambi\u00e9n la promesa prof\u00e9tica de la primera alianza iba orientada hacia la actuaci\u00f3n hist\u00f3rica de la salvaci\u00f3n en Jesucristo: \u2020\u0153En esta salvaci\u00f3n centraron sus\nestudios e investigaciones los profetas que anunciaron la gracia que Dios os ten\u00ed\u00ada destinada. El Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, que estaba en ellos, les dio a conocer de antemano lo que Cristo ten\u00ed\u00ada que sufrir y la gloria que iba a alcanzar\u2020\u009d (IP 1,10-11). Esta experiencia de salvaci\u00f3n, centrada en Jesucristo, punto focal de la historia, se realiza en el acontecimiento bautismal. Apelando a las im\u00e1genes del primer \u00e9xodo, el autor invita a los destinatarios cristianos a vivir seg\u00fan el estilo de los peregrinos salidos de la esclavitud del pecado, rescatados y liberados por la muerte salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas, el nuevo y definitivo cordero pascual. Recogiendo un fragmento de profesi\u00f3n de fe cristol\u00f3gica, el autor se dirige a los cristianos en estos t\u00e9rminos: \u2020\u0153Sabed que hab\u00e9is sido rescatados de vuestra vida est\u00e9ril..., no con bienes perecederos, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo, el cordero sin tacha ni defecto, predestinado desde toda la eternidad y manifestado en los \u00faltimos tiempos por amor hacia vosotros, los que por \u00e9l cre\u00e9is en Dios, el cual, habi\u00e9ndole resucitado de entre los muertos y coronado de gloria, viene a ser por lo mismo el objeto de vuestra fe y de vuestra esperanza (IP 1,18; IP 1,21).\nTambi\u00e9n a la imagen de Cristo, presentado como \u2020\u0153siervo\u2020\u009d fiel, remite el autor a los lectores cristianos para darles la raz\u00f3n de la confianza y perseverancia que han de tener en medio de las pruebas. Como caso extremo se refiere a la condici\u00f3n de los esclavos cristianos sometidos a due\u00f1os perversos. Incluso en esa situaci\u00f3n tienen que seguir los pasos de Cristo, que permaneci\u00f3 fiel a Dios, realizando as\u00ed\u00ad el proceso salv\u00ed\u00adfico: \u2020\u0153Esta es vuestra vocaci\u00f3n, pues tambi\u00e9n Cristo sufri\u00f3 por vosotros, y os dej\u00f3 ejemplo para que sig\u00e1is sus pasos. El, en quien no hubo pecado y en cuyos labios no se encontr\u00f3 enga\u00f1o; \u00e9l, que siendo ultrajado no respond\u00ed\u00ada con ultrajes, siendo maltratado no amenazaba, sino que se pon\u00ed\u00ada en manos del que juzga con justicia; \u00e9l, que llev\u00f3 en su propio cuerpo nuestros pecados sobre la cruz, para que muertos al pecado vivamos para la justicia... (1P IP 2,18-24).\nA este himno cristol\u00f3gico, inspirado en la figura del siervo doliente de la tradici\u00f3n isaiana, hace eco otro p\u00e1rrafo en donde se utiliza a su vez un fragmento de catequesis bautismal. Se le propone como motivaci\u00f3n de la actitud que se sugiere a los cristianos: tienen que responder con el amor activo, incluso en la situaci\u00f3n de injusticia opresiva y violenta: \u2020\u0153Mejor es sufrir por hacer el bien que por hacer el mal, si Dios as\u00ed\u00ad lo dispone. Pues tambi\u00e9n Cristo muri\u00f3 una vez por los pecados, el justo por los injustos, con el fin de llevarnos a Dios\u2020\u009d (IP 3,17-18). En esta formulaci\u00f3n de fe, centrada en el misterio pascual, se inserta una catequesis de tipo bautismal, en donde se recuerda de forma actualizada la historia de No\u00e9, salvado de las aguas del diluvio por medio del arca. Esta se presenta como la imagen prefigurativa del bautismo cristiano, que salva no en virtud de una purificaci\u00f3n externa, sino gracias a \u2020\u0153la resurrecci\u00f3n de Jesucristo, el cual, una vez sometidos los \u00e1ngeles, las potestades y las virtudes, subi\u00f3 al cielo y est\u00e1 sentado a la diestra de Dios\u2020\u009d (IP 3,20-22). En este contexto puede interpretarse igualmente la expresi\u00f3n enigm\u00e1tica con la que el autor describe la eficacia universal de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Jesucristo, que se extiende incluso al mundo de los muertos (IP 3,19; IP 4,6).\n2509\n2. LA DIMENSION ECLESIAL Y TESTIMONIAL DE LA ESPERANZA.\nEl pro-ceso salv\u00ed\u00adfico, cuya ra\u00ed\u00adz es la acci\u00f3n gratuita y benigna de Dios y que se lleva a cabo en Cristo, tiene como meta final la \u2020\u0153herencia\u2020\u009d o la \u2020\u0153corona de gloria\u2020\u009d. Pero se va realizando ya ahora en el camino hist\u00f3rico de la experiencia eclesial, inaugurada por el bautismo. Tambi\u00e9n para trazar la imagen de la Iglesia el autor recurre a algunos motivos tradicionales, fragmentos de himnos y de catequesis. Guarda especial inter\u00e9s la reconstrucci\u00f3n de la experiencia bautismal como \u2020\u0153ba\u00f1o de purificaci\u00f3n\u2020\u2122, que debe su eficacia a la acci\u00f3n y a la palabra de Dios, acogidas por la fe: \u2020\u0153Purificados por la obediencia a la verdad con el fin de llegar a una fraternidad sincera, amaos entra\u00f1ablemente unos a otros, como quienes han nacido de nuevo; y no de una semilla corruptible, sino incorruptible, la palabra viva y eterna de Dios\u2020\u009d IP 1,22-23). La Iglesia se deriva de este renacer espiritual. Como un edificio espiritual, est\u00e1 edificada sobre Cristo, piedra escogida y viva. A \u00e9l se adhieren los creyentes como piedras vivas, como en una construcci\u00f3n, para formar el nuevo templo, en donde se practica el culto espiritual. En una c\u00e9lebre s\u00ed\u00adntesis de eclesiolog\u00ed\u00ada el autor refiere a la comunidad cristiana las prerrogativas del pueblo de la primera alianza:\n\u2020\u0153Vosotros sois linaje escogido, sacerdocio real, naci\u00f3n consagrada, pueblo de su propiedad, para anunciar las grandezas del que os ha llamado de las tinieblas a su luz maravillosa\u2020\u009d (IP 2,9).\nEsta experiencia eclesial se vive en relaciones fraternas, caracterizadas por el amor (griego, \u00e1gape y phila-delph\u00ed\u00ada), en donde se act\u00faan los dones espirituales y las funciones ministeriales (IP 4,8-11; IP 5,1-5 ). Pero el estatuto de los cristianos, llamados a ser templo espiritual para anunciar las obras grandes de Dios y capacitados para ello por el don del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, los mueve a dirigirse al ambiente exterior con un testimonio valiente y coherente. En medio de un clima de sospechas y de hostilidad, el testimonio cristiano se vive como coherencia \u00e9tica, \u2020\u0153hacer el bien\u2020\u009d, que desmonta las prevenciones y los recelos del ambiente. Este testimonio tiene una funci\u00f3n no s\u00f3lo apolog\u00e9tica, sino tambi\u00e9n misionera. En efecto, nuestro predicador invita a los destinatarios a vivir su condici\u00f3n de \u2020\u0153perseguidos\u2020\u009d seg\u00fan la paradoja de la bienaventuranza evang\u00e9lica: \u2020\u0153Alegraos de participar en los sufrimientos de Cristo, para que asimismo os pod\u00e1is alegrar gozosos el d\u00ed\u00ada en que se manifieste su gloria\u2020\u009d (IP 4,13). Pero lo que importa en estas condiciones de hostilidad y de prejuicios es que los cristianos no se retiren a un gueto defensivo. Gon lealtad, con coherencia y tambi\u00e9n con libertad y confianza tienen que proponer abiertamente su propia opci\u00f3n de fe: \u2020\u0153Si, a pesar de todo, os veis obligados a padecer por la justicia, dichosos vosotros! No tem\u00e1is sus amenazas ni os turb\u00e9is. Glorificad en vuestros corazones a Cristo, el Se\u00f1or, dispuestos siempre a contestar a todo el que os pida raz\u00f3n de vuestra esperanza; pero hacedlo con dulzura y con respeto, con la conciencia tranquila, para que todos los que interpretan mal vuestra vida cristiana queden avergonzados de sus mismas palabras\u2020\u009d (IP 3,13-16).\nLa lectura de este escrito, que figura bajo el nombre y la autoridad de Pedro, acogido en el canon cristiano, es de inmediata actualidad para cada uno de los cristianos y de las comunidades, llamados tambi\u00e9n hoy a vivir como minor\u00ed\u00ada en un ambiente que es a menudo refractario y hostil. En este contexto es sumamente urgente encontrar las ra\u00ed\u00adces teol\u00f3gicas y cristol\u00f3gicas profundas de la esperanza cristiana, que no es huida de la realidad, sino testimonio valiente y libre de la salvaci\u00f3n prometida y acogida en la fe.\nBIBL.: AA.W., La prima letiera di Pietro, Ed. Lanterna, Genova 1971; AA.W., Eludes sur lapremi\u00e9re\nLettre de Fierre, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1980; Adinoufi M., Temi dell\u2020\u2122esodo nella 1 Peni, en Atti della XIX Sen. B\u00ed\u00adblica,\nPaidei\u00e1, Brescia 1967, 31 9-336; BaIz U., Schrage W., Le leltere caltoliche. Le lettere di Giacomo, Pietro,\nGio-vannie Giuda, Paideia, Brescia 1978; Beare F.W., The FirstEpistle ofPeter, Blackwell, Oxford 19703; Best ?., ? Peter, Oliphants, Londres 1971; Id,! Peterandthe Gospel Tradition, en \u2020\u0153NTS\u2020\u009d 16(1969\/70) 95- 113; Bigg C, Epistlesof S\u00ed\u00ad. PeterandSt. Jude, T. &#038;T. Clark, Edimburgo 1901; Boismard M.E., Quatre\nhymnes baptis-males dans la Prima Petr\u00ed\u00ad, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1961; Id, Pierre (Epitredesain\u00ed\u00ad), en DBSVU, J966,\n1415-1455; Brox N., Der ersie Petrusbrief, Bezinger-Neukirchener Verlag, Neukirchen-Vluyn 1979; Callod\nJ., Genuyt F., La premi\u00e9re \u00e9pitre de Pierre. Analyse s\u00e9miotique, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1982; Cantinat J., La primera\nep\u00ed\u00adstola de san Pedro, en A. Robert Feuillet, Introducci\u00f3n a la Biblia II, Herder, Barcelona 1967, 524-534;\nChevalier M.A., \/ Pierre 1,2 a 2,10: Structure litt\u00e9raire el cons\u00e9quences ex\u00e9g\u00e9tiques, en\u2020\u009dRHPR\u2020\u009d51 (1971)\n129-142; Cipriani 5., L\u2020\u2122unitarieta del disegno della salvezzanella 1 letlera di Pietro, en \u2020\u0153RBit\u2020\u009d 14 (1966) 385-\n406; Cothenet E., La portee sal-vifique de la r\u00e9surrection du Christ d\u2020\u2122apr\u00e9s 1 Pierre, en La P\u00e1que du Chrisl.\nMyst\u00e9re de salut, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1982; Id, Las cartas de Pedro, Verbo Divino, Estella 1984; Dacquino P., II\nsacerdozio del nuovo pop\u00f3lo di Dio e la prima lettera di Pietro, en Atti della XIX Sett. B\u00ed\u00adblica, Paideia,\nBrescia 1967, 291-317: De Ambroggi P., Leepis-tole cattoliche di Giacomo, Pietro, Giovanni e Giuda,\nMarietti, Tur\u00ed\u00adn 19492; Fabris R., Lettera di Giacomo eprimaleltera diPietro, Dehoniane, Bolonia 1980;\nFratallone R., Fondamenti de-U\u2020\u2122a gire moralesecondo la 1 Pt. Ilbattezzatosulleorme del Cristo, Dehoniane,\nBolonia 1972; Galbiati E., L escatologia delle lettere di Pietro, en Atti della XIX Set. B\u00ed\u00adblica, Paideia,\nBrescia 1967,413-423; Goppelt L., Dererste Petrusbrief, Vandenhoeck&#038; Ruprecht, Gotinga 1978; Hill D.,\nQn Suffering and Baplism in 1 Peter, en \u2020\u0153NT\u2020\u009d 18 (1976) 181-1 86; Kelly, J.N., A Com-mentary on the\nEpisties of Peterandofjude, A. &#038; C. Black-Harper, Londres-Nueva York 1969; Lac\u00f3n? ?., Trocee dello\nstlle e del pensiero di Paolo nella prima leltera di Pietro, en Atti della XIX Sett. B\u00ed\u00adblica, Paideia, Brescia\n1967, 367-394; LeanyA.R.C., The LellersofPeterandJude, Cambridge U.P., Londres-Nueva York 1967;\nMichl J., Lelettere cattoliche, Morcellia-na, Brescia 1968; Penna ?., II \u2020\u0153Senatoconsulto\u2020\u009d del 35 d. C. e la\nprima lettera di San Pietro, en Atti della XIX Sett. B\u00ed\u00adblica, Paideia, Brescia 1967,337-366; Reicke Bo, The\nEpisties of James, PeterandJude, Doubleday, Garden City-Nueva York 1964; Schelkle K.H., Cartas de\nPedro. Carta de Judas, Fax, Madrid 1974; Schwank B., La prima lettera diPietro, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1966;\nSelwyn E. G., The First Epistie of St. Peter, MacMillan, Londres 19472; Spicq C, San Pietro. La prima\nlettera, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1971; Woods G.N., A Commentary on the NT Episties ofPeter, John andJude,\nGospelAdv\u00f3cate, Nashville 1976; Vanni U., Lettere diPietro, Giacomo, Giuda, Ed. Paoline, Roma 1984.\nR. Fabris<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Origen hist\u00f3rico. 1. Canonicidad; 2.Autor, lugar y tiempo de composici\u00f3n. II. Origen literario: 1. Situaci\u00f3n vital, finalidad y destinatarios; 2. G\u00e9nero literario y fuentes; 3. Estructura literaria y tem\u00e1tica. III. Mensaje teol\u00f3gico y espiritual: 1 El fundamento cristol\u00f3gico de la esperanza; 2. La dimensi\u00f3n eclesial y testimonial de la esperanza. En el grupo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro-primera-carta-de\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPEDRO (PRIMERA CARTA DE)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17202","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17202","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17202"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17202\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17202"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17202"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17202"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}