{"id":17205,"date":"2016-02-05T11:11:47","date_gmt":"2016-02-05T16:11:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reyes-libros-de-los-2\/"},"modified":"2016-02-05T11:11:47","modified_gmt":"2016-02-05T16:11:47","slug":"reyes-libros-de-los-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reyes-libros-de-los-2\/","title":{"rendered":"REYES (LIBROS DE LOS)"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Marco hist\u00f3rico. II. T\u00ed\u00adtulo. III. El libro: 1. Primera parte: \u00e9xitos y fracasos del rey Salom\u00f3n; 2. Segunda parte: los dos reinos hasta la ca\u00ed\u00adda de Samaria; 3. Tercera parte: \u00faltimos destellos del reino de Jud\u00e1: a) Ezequ\u00ed\u00adas, b) Jos\u00ed\u00adas, c) Nabucodonosor. IV. Composici\u00f3n: 1. Las fuentes; 2. Fin y plan; 3. Obra de tesis; 4. El autor. V. Dificultades. VI. Aspectos religiosos: 1. Religi\u00f3n canana; 2. Reino de Israel; 3. Reino de Jud\u00e1.<\/p>\n<p>I. MARCO HIST\u00ed\u201cRICO. La historia del per\u00ed\u00adodo de los dos libros de los Reyes, desde Salom\u00f3n (hacia el 970 a.C.) hasta la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y luego el principio de la cautividad babil\u00f3nica (junio-julio 587 a.C.), est\u00e1 llena de acontecimientos, marcados por las vicisitudes alternas de las tres grandes potencias del tiempo, a saber: Asiria, Babilonia y Egipto.<\/p>\n<p>El primer fara\u00f3n que, despu\u00e9s de siglos, volvi\u00f3 a interesarse por Palestina fue Sesonq, deseoso m\u00e1s que nunca de reconquistar la influencia perdida sobre la regi\u00f3n. Dio refugio al fugitivo Jerobo\u00e1n (1Re 11:40), y cinco a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Salom\u00f3n dirigi\u00f3 una campa\u00f1a victoriosa contra Palestina (1Re 14:25ss), recordada tambi\u00e9n en una pared del templo de Am\u00f3n en Karnak, donde se lee una larga serie de localidades del reino de Jud\u00e1. En una \u00e9poca sucesiva fue memorable la campa\u00f1a del fara\u00f3n Necao II, durante la cual encontr\u00f3 la muerte en Meguido el rey Jos\u00ed\u00adas (609 a.C.).<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s frecuentes y calamitosas fueron las intervenciones directas e indirectas por parte de las potencias asiria y babil\u00f3nica. Comenzaron con Asurbanipal (884-859), que dirigi\u00f3 guerras contra Tiro y Sid\u00f3n y otras ciudades fenicias, y continuaron con el sucesor Salmanasar III (859-824), que en el llamado \u00abobelisco negro\u00bb mencion\u00f3 tambi\u00e9n a Jeh\u00fa, el rey de Israel. Luego tuvieron lugar las victoriosas batallas de Teglatfalasar (745-727), que interesaron a Tiro, Sid\u00f3n, Damasco y los reyes de Israel; y, adem\u00e1s, las acciones b\u00e9licas de Salmanasar V (727-722) y de Sarg\u00f3n II, que en el 721 conquist\u00f3 definitivamente Samaria, capital del reino de Israel.<\/p>\n<p>Con Senaquerib (704-681) se acentuaron las campa\u00f1as contra el reino de Jud\u00e1. En el 701 tuvo lugar un c\u00e9lebre asedio de Jerusal\u00e9n, bajo el rey Ezequ\u00ed\u00adas y durante el per\u00ed\u00adodo de la misi\u00f3n del profeta Isa\u00ed\u00adas. La potencia asiria se extendi\u00f3 hasta asomarse victoriosa al Alto Egipto. Pero enseguida surgi\u00f3 el imperio neobabil\u00f3nico con Nabucodonosor (605-562), el cual a su vez termin\u00f3 con Nab\u00f3nides y su hijo Baltasar en el 538, vencido por el poder de Ciro, rey de los medas y los persas [\/ Daniel II, 5].<\/p>\n<p>II. T\u00ed\u008dTULO. El t\u00ed\u00adtulo corresponde exactamente al hebreo, porque es el resultado de una correcci\u00f3n hecha por san Jer\u00f3nimo sobre la antigua versi\u00f3n latina, que se titulaba \u00ablibros de los reinos\u00bb. El t\u00ed\u00adtulo \u00ablibros de los Reyes\u00bbpas\u00f3 luego de la Vulgata tambi\u00e9n a la Biblia hebrea (masor\u00e9tica).<br \/>\nLa actual distinci\u00f3n en dos libros fue introducida por la versi\u00f3n griega, de donde pas\u00f3 a la latina y luego al texto masor\u00e9tico. Por supuesto, se trata de una divisi\u00f3n artificiosa, hecha por comodidad de lectura y que no impide en absoluto la unidad de los dos libros, los cuales constituyen una obra \u00fanica: as\u00ed\u00ad lo atestiguan claramente la forma, las frases estereotipadas, el esp\u00ed\u00adritu id\u00e9ntico y el hecho de que el reino del rey Acaz\u00ed\u00adas sea dividido de modo innatural en dos partes (lRe 23,52ss-2Re 1:17ss).<\/p>\n<p>Si bien, en apariencia, puede parecer que el autor de los libros ha tenido la intenci\u00f3n de unirlos con los libros del Samuel, se reconoce universalmente que se trata de dos obras esencialmente diversas por composici\u00f3n, por las tendencias y el esp\u00ed\u00adritu que los informa.<\/p>\n<p>III. EL LIBRO. La obra es de notable inter\u00e9s por la amplitud del per\u00ed\u00adodo hist\u00f3rico al que se extiende y por el hecho de que en ella se narra el apogeo del reinado iniciado por David, pero tambi\u00e9n la sucesiva escisi\u00f3n y los comienzos del per\u00ed\u00adodo del destierro asirio y luego del babil\u00f3nico, los cuales marcaron un giro grande e important\u00ed\u00adsimo en la historia hebrea. Bajo muchos aspectos trata justamente del per\u00ed\u00adodo central de la historia b\u00ed\u00adblica. Es el libro en el cualse describe la \u00e9poca del mayor esplendor pol\u00ed\u00adtico y militar, f\u00e1cil de encuadrar en la historia de los pueblos circunstantes. Es el per\u00ed\u00adodo de las m\u00e1s encarnizadas luchas religiosas entre integristas y sincretistas; el per\u00ed\u00adodo en el cual actuaron los mejores profetas de Israel (El\u00ed\u00adas, Eliseo, Am\u00f3s, Oseas, Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel, al menos en los comienzos). Es tambi\u00e9n el per\u00ed\u00adodo de la mayor madurez ling\u00fc\u00ed\u00adstica y de las grandes composiciones literarias, aunque s\u00f3lo alg\u00fan siglo m\u00e1s tarde recibieron la \u00faltima mano.<\/p>\n<p>La obra se presenta dividida en tres partes: el reinado de Salom\u00f3n; el cisma y la historia de los dos reinos, el del norte o de Israel y el del sur o de Jud\u00e1, hasta la destrucci\u00f3n del primero y el subsiguiente cautiverio asirio, despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda de la ciudad de Samaria; historia del reino de Jud\u00e1, desde la ca\u00ed\u00adda de Samaria hasta la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n y, luego (durante el destierro), hasta la liberaci\u00f3n del rey Jecon\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>1. PRIMERA PARTE: EXITOS Y FRACASOS DEL REY SALOM\u00ed\u201cN (lRe 1,1-11,43). Tenemos algunos rasgos sobre la vejez de t David, las intrigas por la sucesi\u00f3n y la consagraci\u00f3n de Salom\u00f3n y la muerte de su padre (1,1-2,12). Salom\u00f3n elimina o aleja a todos los adversarios pol\u00ed\u00adticos o religiosos (2,13-46). Siguen dos cuadros dedicados a \u00e9l.<\/p>\n<p>Primer cuadro: el esplendor del reino de Salom\u00f3n es presentado bajo un triple aspecto, con una introducci\u00f3n y una conclusi\u00f3n: \u00abSalom\u00f3n amaba al Se\u00f1or, siguiendo las normas de su padre David; s\u00f3lo quemaba incienso en las colinas\u00bb, porque a\u00fan no se hab\u00ed\u00ada erigido el templo. Los aspectos bajo los cuales es presentada su gloria son: a) el matrimonio con una hija del fara\u00f3n (probablemente de la XXI dinast\u00ed\u00ada, 3,1-3); b) la gran sabidur\u00ed\u00ada que Dios le hab\u00ed\u00ada concedido (3,4-28); c) la organizaci\u00f3n del reino y el esplendor de sus construcciones: preparativos y construcci\u00f3n del templo, del palacio real y de los varios enseres del templo (4,1-7,51), y d) la solemne dedicaci\u00f3n del templo (8,1-9,14). En este punto se echa una mirada conclusiva general: comercio, riqueza, sabidur\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n (10,1-29).<\/p>\n<p>Segundo cuadro: fracasos de Salom\u00f3n y castigo de sus culpas. Despu\u00e9s de haber subrayado con tanta amplitud el esplendor del reino y de la persona de Salom\u00f3n, el autor pasa a otro cuadro muy diverso, destacando los fracasos y los lados negativos: a) pecados de debilidad con las mujeres extranjeras, por las cuales es luego arrastrado a los cultos paganos (11,1-13); b) rebeli\u00f3n de los Estados de Ed\u00f3n y Damasco y vuelta de Jerobo\u00e1n de Egipto (11,14-40); c) opresi\u00f3n fiscal contra los s\u00fabditos (12,4).<\/p>\n<p>2. SEGUNDA PARTE: LOS DOS REINOS HASTA LA CA\u00ed\u008dDA DE SAMAR\u00ed\u008dA (l Re 12,1-2Re 17:41). El reino de Salom\u00f3n es dividido en reino del norte o de Israel y reino del sur o de Jud\u00e1. Tenemos una sucesi\u00f3n de cuadros, en los cuales el autor traza de modo alterno los acontecimientos de un reino para pasar enseguida a los acontecimientos contempor\u00e1neos del otro reino. De este modo presenta una cadena de anillos que enlazan a personas y acontecimientos siguiendo el orden cronol\u00f3gico. Los hechos m\u00e1s salientes son:<br \/>\nLa separaci\u00f3n de las diez tribus del norte de las dos tribus de Jud\u00e1 y de Benjam\u00ed\u00adn; fortificaci\u00f3n de las fronteras del nuevo reino bajo la direcci\u00f3n del rey Jerobo\u00e1n; fabricaci\u00f3n y culto de los becerros de oro para los santuarios aut\u00f3nomos de Betel y de Dan; nuevos s\u00ed\u00admbolos del Se\u00f1or (2Re 12:1-31).<\/p>\n<p>El ciclo del profeta \/ El\u00ed\u00adas en el reino del norte en tiempo de Ajab y Acac\u00ed\u00adas; El\u00ed\u00adas y la sequ\u00ed\u00ada, junto altorrente Querit (2Re 17:2-6); El\u00ed\u00adas y la viuda de Sarepta (2Re 17:4-24); el desaf\u00ed\u00ado a los sacerdotes y a los devotos de Baal en el monte Carmelo (2Re 18:1-39); El\u00ed\u00adas hace matar a los profetas de Baal y obtiene lluvia abundante (2Re 18:40-46); buscado para darle muerte por la reina Jezabel, mujer del rey Ajab, El\u00ed\u00adas huye al monte Horeb, donde se le manifiesta el Dios de la revelaci\u00f3n (19,1-21); historia de la vi\u00f1a de Nabot (21,1-29); El\u00ed\u00adas y la m\u00ed\u00adsera suerte de los hombres enviados por el rey Acaz\u00ed\u00adas para prenderlo (2Re 1:1-17); el rapto de El\u00ed\u00adas (2Re 1:11).<\/p>\n<p>El ciclo del profeta Eliseo, tambi\u00e9n en el reino del norte; disc\u00ed\u00adpulo de El\u00ed\u00adas, hereda su esp\u00ed\u00adritu (2Re 2:12-18); milagros del profeta: la multiplicaci\u00f3n del aceite (2Re 4:1-17), la resurrecci\u00f3n del hijo de la sunamita (2Re 4:8-37), la comida envenenada (2Re 4:38-41), la curaci\u00f3n de Naam\u00e1n el leproso (2Re 5:1-27), el hacha que nada (2Re 6:1-7), la captura de un destacamento de arameos (2Re 6:8-23); actividades relacionadas con el rey de Damasco y acciones en favor del rey Jeh\u00fa (2Re 8:7-9, 10); muerte del profeta: el contacto con sus huesos resucita a un muerto (2Re 13:14-21).<\/p>\n<p>Actividad de los profetas \/ Am\u00f3s y \/ Oseas, ambos en el reino del norte; golpe de estado de Jeh\u00fa, muerte de Jezabel, matanza de los adoradores de Baal (,27), Jeh\u00fa rinde homenaje al rey asirio Salmanasar III, historia de la reina Atal\u00ed\u00ada de Jud\u00e1 y su m\u00ed\u00adsero fin (cc. 10-11).<\/p>\n<p>Repetidas intervenciones del rey asirio Teglatfalasar (, 2Re 15:10); el rey Oseas, del reino de Israel, intenta sustraerse al tributo del rey asirio Salmanasar V, que asedia su capital, Samaria; el sucesor, Sarg\u00f3n II, despu\u00e9s de tres a\u00f1os de asedio, se apodera de ella y pone fin a aquel reino (17,1-7).<\/p>\n<p>Requisitoria del autor contra el reino de Israel (2Re 17:7-23); or\u00ed\u00adgenes de los samaritanos (2Re 17:24-41). Enel reino del sur se inicia la actividad del profeta Isa\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>3. TERCERA PARTE: \u00daLTIMOS DESTELLOS DEL REINO DE JUD\u00ed\u0081 (2Re 18:1-25, 30). Historia del reino de Jud\u00e1 hasta la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n; \u00fanica protagonista fue la tribu de Jud\u00e1, que disfrut\u00f3 a\u00fan durante un siglo de independencia. Los reyes de mayor prestigio fueron Ezequ\u00ed\u00adas y Jos\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>a) Ezequ\u00ed\u00adas. Durante su reinado cay\u00f3 Samaria, y la misma Jerusal\u00e9n fue asediada por el rey asirio Senaquerib (2Re 18:13-37); gracias al profeta Isa\u00ed\u00adas, el rey resisti\u00f3, y finalmente se levant\u00f3 el asedio (2Re 19:1-37); enfermedad del rey y milagrosa curaci\u00f3n (2Re 19:14-34 y 20,1-11); en su reinado los estudiosos reconocen un notable movimiento literario referente a las antiguas leyes nacionales, la historia del pueblo y tambi\u00e9n la literatura sapiencial; bajo Ezequ\u00ed\u00adas se realiz\u00f3 una obra de notable inter\u00e9s, el c\u00e9lebre canal de Silo\u00e9 (todav\u00ed\u00ada hoy en funcionamiento), que llevaba el agua de la fuente Guij\u00f3n a la fuente de Silo\u00e9.<br \/>\nb) Jos\u00ed\u00adas. A este rey est\u00e1 ligada una profunda y vasta reforma religiosa en la l\u00ed\u00adnea del puro yahvismo, y por tanto la abolici\u00f3n de toda forma idol\u00e1trica. Adem\u00e1s va unida a su nombre una restauraci\u00f3n del templo, durante la cual el autor del libro sit\u00faa el redescubrimiento de la \u00abley de Mois\u00e9s\u00bb; en esta \u00abley\u00bb ven los estudiosos la redacci\u00f3n quiz\u00e1 m\u00e1s antigua del Deuteronomio (2Re 22:1-23). Bajo Jos\u00ed\u00adas y en la atm\u00f3sfera de su reforma tuvo lugar tambi\u00e9n una renovaci\u00f3n de la alianza sina\u00ed\u00adtica y una celebraci\u00f3n de la pascua extendida a toda la naci\u00f3n (2Re 23:1-20). Durante su reinado inici\u00f3 su actividad prof\u00e9tica \/ Jerem\u00ed\u00adas. El triste fin de Jos\u00ed\u00adas en la regi\u00f3n de Meguido, mientras intentaba cerrar el paso al fara\u00f3n Necao II (609 a.C.), fue un acontecimiento dram\u00e1tico para Jud\u00e1.<br \/>\nc) Nabucodonosor. La primera intervenci\u00f3n del rey de Babilonia contra Jud\u00e1 ocurri\u00f3 mientras reinaba Joaqu\u00ed\u00adn, en el a\u00f1o 605. En el 598 tuvo lugar una segunda intervenci\u00f3n: el soberano babilonio depuso al joven rey Jecon\u00ed\u00adas, lo deport\u00f3 a Babilonia junto \u00abcon todos los hombres de valor\u00bb (entre los cuales estaba quiz\u00e1 el joven sacerdote Ezequiel) y coloc\u00f3 en el trono de Jerusal\u00e9n a Sedec\u00ed\u00adas. Poco despu\u00e9s \u00e9ste, confiando en la ayuda del fara\u00f3n, encabez\u00f3 una sublevaci\u00f3n contra los babilonios. Entonces intervino Nabucodonosor por tercera vez (587 a.C.); conquist\u00f3 la ciudad, dio muerte delante de Sedec\u00ed\u00adas a sus hijos, a \u00e9ste le sac\u00f3 los ojos y lo deport\u00f3 con otros muchos a Babilonia. Un mes aproximadamente despu\u00e9s, Jerusal\u00e9n fue desmantelada y el templo incendiado. El libro termina con la gracia otorgada al prisionero rey Jecon\u00ed\u00adas por parte del rey de Babilonia (cc. 24-25).<\/p>\n<p>IV. COMPOSICI\u00ed\u201cN. El per\u00ed\u00adodo al que se extienden los dos libros de los Reyes es sin duda el m\u00e1s importante en la historia del antiguo Israel desde el punto de vista religioso y del pol\u00ed\u00adtico-administrativo; de ah\u00ed\u00ad el inter\u00e9s en ver cu\u00e1les fueron los procedimientos y las intenciones que movieron y acompa\u00f1aron al autor.<\/p>\n<p>1. LAS FUENTES. Para describir un per\u00ed\u00adodo tan largo y vicisitudes tan complejas y variadas, el autor se sirvi\u00f3 de muchas fuentes y documentos. El cita expresamente tres: El libro de las gestas de Salom\u00f3n (l Apo 11:1), los Anales de los reyes de Jud\u00e1 (2Re 24:5) y los Anales de los reyes de Israel (2Re 15:31). Se pueden adem\u00e1s distinguir f\u00e1cilmente otras tres fuentes o documentos, que podemos denominar -de acuerdo con la inspiraci\u00f3n que los animaba- de origen sacerdotal, de origen \u00e1ulico (o de corte) y de origen prof\u00e9tico. Cada una de estas fuentes tuvo inicialmente su vida independiente en la tradici\u00f3n escrita y oral. Con frecuencia el autor se contenta con un simple acercamiento de las fuentes, hecho \u00e9ste que evidencia el car\u00e1cter compilatorio de la gran obra; car\u00e1cter que hizo m\u00e1s sensible la redacci\u00f3n posterior, la cual veros\u00ed\u00admilmente tuvo lugar en dos tiempos (una hacia el a\u00f1o 610 y la otra hacia el 550), as\u00ed\u00ad como por adiciones, glosas y anotaciones de g\u00e9nero vario.<\/p>\n<p>Este trabajo redaccional, largo y sutil, es el que nos ayuda a explicar las incongruencias, los duplicados, la falta de uniformidad en la transcripci\u00f3n de nombres no hebreos y las graves dificultades cronol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>2. FIN Y PLAN. El car\u00e1cter literario y el valor hist\u00f3rico son apreciables a trav\u00e9s de algunas profundizaciones y observaciones. Pues todo el material est\u00e1 unido seg\u00fan un esquema f\u00e1cil de discernir, que podemos resumir como sigue.<\/p>\n<p>Desde la divisi\u00f3n del reino de Salom\u00f3n en reino de Israel y reino de Jud\u00e1, las noticias sobre las dos series de reyes est\u00e1n redactadas siguiendo un molde uniforme: una introducci\u00f3n que contiene un sincronismo de los dos reinados, los a\u00f1os del reinado y -s\u00f3lo para el rey de Jud\u00e1- la edad y con frecuencia-el nombre de la madre; un cuerpo que contiene un juicio sobre cada rey, basado casi exclusivamente en la religi\u00f3n y en el culto mosaico, con dos confrontaciones que se repiten siempre: Jerobo\u00e1n para los reyes de Israel y David para los reyes de Jud\u00e1; un ep\u00ed\u00adlogo con la cita de las fuentes, y la referencia a ellas para ulteriores informes, la noticia de la muerte, de la sepultura y del sucesor.<\/p>\n<p>El autor juzga a los soberanos de los dos reinos con frases estereotipadas que se repiten de modo mon\u00f3tono: los reyes de Israel son condenados todos ellos por seguir el ejemplo de la apostas\u00ed\u00ada de Jerobo\u00e1n (lRe 14,7-9; cf 15,16, etc.; 2Re 15:9.18.24. 28, etc.); los de Jud\u00e1 se distinguen en tres categor\u00ed\u00adas: los malos, porque siguieron cultos idol\u00e1tricos (as\u00ed\u00ad Ab\u00ed\u00adas, Acaz, Manas\u00e9s, Joacaz); los buenos, porque extirparon la idolatr\u00ed\u00ada popular, aunque sin impedir el culto de los altos (as\u00ed\u00ad As\u00e1, Josafat, Amas\u00ed\u00adas, Azar\u00ed\u00adas, Yot\u00e1n); finalmente, los excelentes, porque extirparon la idolatr\u00ed\u00ada y combatieron el culto de los altos lugares (as\u00ed\u00ad son juzgados exclusivamente Ezequ\u00ed\u00adas y Jos\u00ed\u00adas). Algo semejante observa el autor tambi\u00e9n en el reino de Israel: aun dentro de la condena general, observa que las culpas de aquellos reyes se sucedieron en un crescendo continuo: primero, el cisma de Jerobo\u00e1n; luego, la idolatr\u00ed\u00ada formal bajo la estirpe de Bas\u00e1 (lRe 16,13; 21,22); su culminaci\u00f3n se alcanza bajo la estirpe de los omridas con la introducci\u00f3n del culto del Baal sirio (lRe 16,25.30-33).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n omisiones, laconismos y desarrollos particulares revelan el fin y el plan del autor. As\u00ed\u00ad muchos hechos importantes, que con frecuencia son ilustrados por fuentes egipcias, y con mayor frecuencia por asirias y babil\u00f3nicas. Por ejemplo, del fara\u00f3n So se dice que se adue\u00f1\u00f3 de los tesoros del templo y de la casa real, pero se callan sus restantes batallas en el reino de Jud\u00e1; se pasa en silencio la batalla de Qarqar (853), en la cual estuvo presente el rey Acaz con fuerzas ingentes; se calla el gran bienestar econ\u00f3mico que hubo durante los reinados de Manas\u00e9s y de Am\u00f3n, etc. Tambi\u00e9n son desconcertantes los laconismos: reinados importantes como los de Omri, Jerobo\u00e1n II y Azar\u00ed\u00adas se despachan con unas pocas palabras; la misma ruina del reino septentrionalse describe en no m\u00e1s de cuatro vers\u00ed\u00adculos (lRe 17,3-6).<\/p>\n<p>Las predilecciones y el fin del autor se transparentan tambi\u00e9n por ciertos desarrollos de acontecimientos y personas de un significado religioso eminente, ya sea negativo o positivo. De ah\u00ed\u00ad ciertas descripciones pormenorizadas a prop\u00f3sito de Jerobo\u00e1n, de Ajab, de Jezabel, de Jeh\u00fa, de Acaz, de Manas\u00e9s, de Ezequ\u00ed\u00adas y de Jos\u00ed\u00adas; y el inter\u00e9s que se demuestra en referir acciones de profetas (p.ej., El\u00ed\u00adas y Eliseo); tambi\u00e9n los pocos acontecimientos pol\u00ed\u00adticos en los cuales se detiene con ins\u00f3lita abundancia de detalles atestiguan que el autor miraba a los aspectos religiosos y prof\u00e9ticos.<\/p>\n<p>3. OBRA DE TESIS. As\u00ed\u00ad pues, los dos libros son una obra de tesis. Quieren poner de relieve que las culpas de las generaciones pasadas terminaron agotando la benevolencia divina; culpas que se concretizaron en la idolatr\u00ed\u00ada, por una parte, y en el incumplimiento de la alianza y de las palabras de los profetas, por otra. Al autor no le interesa directamente la historia de este grande e importante per\u00ed\u00adodo de su pueblo, sino que es un principio religioso el que ha determinado la elecci\u00f3n y la elaboraci\u00f3n de su material. La tesis se puede ver enunciada en las siguientes palabras: \u00abEsto sucedi\u00f3 (a saber la ca\u00ed\u00adda del reino del norte) porque los israelitas hab\u00ed\u00adan pecado contra el Se\u00f1or, su Dios, el que los hab\u00ed\u00ada sacado de Egipto, del poder del fara\u00f3n, rey de Egipto, y hab\u00ed\u00adan venerado a dioses extranjeros, hab\u00ed\u00adan seguido las costumbres de las gentes&#8230;, as\u00ed\u00ad como las que los reyes de Israel hab\u00ed\u00adan introducido&#8230;; se edificaron colinas&#8230;, levantaron estelas y cipos sagrados sobre toda colina elevada y bajo cualquier \u00e1rbol frondoso\u00bb (2Re 17:7-10).<\/p>\n<p>4. EL AUTOR. No se sabe nada de \u00e9l. Se estima, por buenos motivos, que la primera redacci\u00f3n de la obra se remonta a finales del siglo viii; en ella trabaj\u00f3, al menos en dos ocasiones, la escuela deuteronomista, regida por los principios codificados en el Dt; veros\u00ed\u00admilmente hubo tambi\u00e9n nuevas inserciones y retoques postex\u00ed\u00adlicos, pero de poca monta. Los principios inspiradores son sustancialmente deuteronomistas.<\/p>\n<p>V. DIFICULTADES. Muchas son las dificultades que plantean ambos libros. Baste aludir a las de car\u00e1cter general. El g\u00e9nero literario elegido por el autor nos demuestra concretamente que la historia b\u00ed\u00adblica es un medio, no fin en s\u00ed\u00ad misma; est\u00e1 subordinada a un fin religioso, a saber: la ense\u00f1anza doctrinal y la edificaci\u00f3n de los lectores. Por eso se omiten regularmente ciertos acontecimientos que ser\u00ed\u00adan importantes, bien para encuadrar la actividad de cada uno de los soberanos, bien para comprender per\u00ed\u00adodos enteros. De lo que el autor omite tenemos parcialmente indicios por las briznas que podemos recoger de las cr\u00f3nicas de la historia de otros pueblos contempor\u00e1neos.<br \/>\nLa mayor dificultad es, sin duda, la cronolog\u00ed\u00ada. Los sincronismos son a menudo discordantes, y no se corresponden los totales de los dos reinos. Problema cronol\u00f3gico que se complica a\u00fan m\u00e1s cuando se intenta relacionarlo con la cronolog\u00ed\u00ada asirobabil\u00f3nica. Ya san Jer\u00f3nimo renunciaba a dar una soluci\u00f3n a este problema, y los exegetas modernos est\u00e1n lejos de llegar a un acuerdo.<\/p>\n<p>VI. ASPECTOS RELIGIOSOS. La importancia de los dos libros para la historia religiosa del antiguo Israel es notable, y se puede sintetizar en los puntos siguientes:<br \/>\n1. RELIGI\u00ed\u201cN CANANEA. En los libros de los profetas y del Dt en particular tenemos continuas referencias a la religi\u00f3n cananea y a algunos de sus aspectos. Solamente los libros de los Reyes tejen el hilo ininterrumpido de las pr\u00e1cticas y de los ritos idol\u00e1tricos que constituyen una amenaza continua contra la religi\u00f3n mosaica y nos narran casos concretos de adopci\u00f3n en ambos reinos de tales pr\u00e1cticas, incluso las m\u00e1s aberrantes, como los sacrificios humanos. De modo que los relatos de los dos libros ilustran la lucha que tuvo lugar en el culto de Baal y el culto mosaico, proporcionando tambi\u00e9n una aportaci\u00f3n \u00fanica para comprender varias posiciones de los profetas.<\/p>\n<p>2. REINO DE ISRAEL. Desde el punto de vista teocr\u00e1tico, la divisi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica en dos reinos fue un castigo por los pecados del rey Salom\u00f3n (lRe 11,1 lss; 11,26-39): el v\u00ed\u00adnculo religioso era la principal salvaguardia de una cierta unidad pol\u00ed\u00adtica. Despu\u00e9s de la divisi\u00f3n, la poblaci\u00f3n septentrional sigui\u00f3 durante alg\u00fan tiempo subiendo a Jerusal\u00e9n para el culto del templo. Mas este hecho pod\u00ed\u00ada, en definitiva, resultar peligroso para la cohesi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica del norte, por lo cual Jerobo\u00e1n inaugur\u00f3 un culto nuevo y tambi\u00e9n santuarios oficiales nuevos. Los dos lugares escogidos -Betel y Dan- eran ya desde antiguo lugares de culto: el primero por los recuerdos de los patriarcas (G\u00e9n 12:8; G\u00e9n 28:10-22; G\u00e9n 35:1-15) y el segundo por estar ligado a la historia de la tribu hom\u00f3nima (Jue 18:27-31). El sacerdocio no estaba confiado a la tribu de Lev\u00ed\u00ad, sino que \u00aba todo el que lo deseaba se le consagraba sacerdote de las colinas\u00bb (IRe 13,33).<\/p>\n<p>Desde el punto de vista religioso el reinado de Ajab, que se despos\u00f3 con Jezabel, hija del rey de Tiro, represent\u00f3 la amenaza m\u00e1s vasta y profunda a la religi\u00f3n mosaica, pero no se ha de creer que \u00e9l fomentase directamente la apostas\u00ed\u00ada y la idolatr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La obra \u00abpurificadora\u00bb llevada a cabo despiadadamente por Jeh\u00fa (841-814) no tuvo efectos duraderos (2Re 10:1-36). Entre las numerosas pr\u00e1cticas que florecieron en el reino de Israel, tan condenadas por los profetas, est\u00e1n: los sacrificios humanos (1Re 16:34), prostituci\u00f3n sagrada (Am\u00f3 2:7; Ose 4:14), los \u00ed\u00addolos (Ose 8:4; Ose 13:2), ritos en honor de las divinidades asirias (Am\u00f3 5:26), ritos orgi\u00e1sticos tambi\u00e9n en honor de Yhwh (Am\u00f3 2:8; Ose 4:11; Ose 13:2), etc.<\/p>\n<p>Contra este estado de cosas procedi\u00f3 el profeta El\u00ed\u00adas; su historia representa el drama de todo el pueblo; en \u00e9l se agudiza al m\u00e1ximo una lucha que se remonta pr\u00e1cticamente a la entrada de los hebreos en Palestina: la lucha entre Baal y Yhwh, n\u00facleo de todo el per\u00ed\u00adodo de los Re. El\u00ed\u00adas se alza solitario, superando a todos los profetas. Entre los muchos acontecimientos de su ciclo, dos son caracter\u00ed\u00adsticos y elocuentes: la teofan\u00ed\u00ada del monte Horeb (1Re 19:8-13), por el modo misterioso de dejarse sentir la divinidad (cf Exo 24:18; y 33,21-23) y la escena del monte Carmelo, donde El\u00ed\u00adas se enfrenta a los sacerdotes de Baal y a sus sacrificios y presenta al pueblo claramente la elecci\u00f3n entre Baal y Yhwh (lRe 18,20-40).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda de Israel, el vencedor asirio estableci\u00f3 en la regi\u00f3n pueblos tra\u00ed\u00addos en diversas ocasiones de otros pa\u00ed\u00adses (como era costumbre de los vencedores contra los vencidos). Los colonos introdujeron nuevos cultos y aceptaron tambi\u00e9n el culto de Yhwh, considerado divinidad local, que era preciso ganarse. De estos colonos hace proceder la tradici\u00f3n a los samaritanos (2Re 17:26-28). Sin embargo, este dato se presta a muchas objeciones.<\/p>\n<p>3. REINO DE JUD\u00ed\u0081. Las p\u00e1ginas religiosamente m\u00e1s densas y ricas en las tradiciones que se refieren a ellas son las que hablan del proyecto deltemplo, del traslado a \u00e9l del arca, de su inauguraci\u00f3n y de la gran oraci\u00f3n que en esta ocasi\u00f3n es puesta en labios de Salom\u00f3n (lRe 5,15-9,9).<\/p>\n<p>La dedicaci\u00f3n del templo no elimin\u00f3 los cultos de los altos lugares; con vicisitudes alternas, hasta la cautividad se introdujeron cultos asirobabil\u00f3nicos, adem\u00e1s de los cananeos, que jam\u00e1s fueron completamente desarraigados; e incluso aqu\u00ed\u00ad no faltaron los sacrificios humanos en el llamado rito de Moloc. Los reyes Manas\u00e9s y Am\u00f3n instauraron cultos idol\u00e1tricos en la misma \u00e1rea del templo.<\/p>\n<p>Los grandes profetas escritores: Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel, trazan un cuadro religioso bien triste tambi\u00e9n del reino de Jud\u00e1. Sin embargo, el enriquecimiento religioso y los desarrollos doctrinales que tuvieron lugar en este per\u00ed\u00adodo no tienen paralelo en ning\u00fan otro per\u00ed\u00adodo de la historia del antiguo Israel.<\/p>\n<p>BIBL.: BRIGHT J., La historia de Israel, DDB, Bilbao 1977;; GARBINI G., \u00abNarrativa della successione\u00bbo Storia dei Re?, en \u00abHenoch\u00bb 1 (1979) 19-40; HAYES J. H., MAXWELL MILLER J., Israelite and Judaean History, SCM Press, Londres 1978; HERRMANN S., Historia de Israel en la \u00e9poca del AT, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 19852; MALAMAT A. Y otros, The World History of the Jewish People. The Age of the Monarchies, Massada, Jerusal\u00e9n 1979; MONTGOMERY J.A., GEHMAN H.S., A Critica\/ and Exegetical Commentarv on the Books of Kings, T. and T. Clark, Edimburgo 1960; RAWLINSON G., Reyes de Israel y de Jud\u00e1, Clie, Tarrasa 1986; THIELE, E.R., The Chronology of the Kings of Judah and Israel, en \u00abJournal of the Near Eastern Studies\u00bb 3 (1944) 137-186.<\/p>\n<p>L. Moraldi<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>IR 1-22 2R 1-25<br \/>\nSumario: 1. Marco hist\u00f3rico. II. T\u00ed\u00adtulo. III. El libro: 1. Primera parte: \u00e9xitos y fracasos del rey Salom\u00f3n; 2. Segunda parte: los dos reinos hasta la ca\u00ed\u00adda de Samar\u00ed\u00ada; 3. Tercera parte: \u00faltimos destellos del reino de Jud\u00e1: a) Ezequias, b) Jos\u00ed\u00adas, c) Nabucodonosor. IV. Composici\u00f3n: 1. Las fuentes; 2. Fin y plan; 3. Obra de tesis; 4. El autor. V. Dificultades. VI. Aspectos religiosos: 1. Religi\u00f3n cananea; 2. Reino de Israel; 3. Reino de Jud\u00e1.<br \/>\n2877<br \/>\n1. MARCO HISTORico.<br \/>\nLa historia del per\u00ed\u00adodo de los dos libros de los Reyes, desde Salom\u00f3n (hacia el 970 a.C.) hasta la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y luego el principio de la cautividad babil\u00f3nica (junio-julio 587 a. C), est\u00e1 llena de acontecimientos, marcados por las vicisitudes alternas de las tres grandes potencias del tiempo, a saber:<br \/>\nAsir\u00ed\u00ada, Babilonia y Egipto.<br \/>\nEl primer fara\u00f3n que, despu\u00e9s de siglos, volvi\u00f3 a interesarse por Palestina fue Sesonq, deseoso m\u00e1s que nunca de reconquistarla influencia perdida sobre la regi\u00f3n. Dio refugio al fugitivo Jerobo\u00e1n (IR 11,40), y cinco a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Salom\u00f3n dirigi\u00f3 una campa\u00f1a victoriosa contra Palestina (14,25ss), recordada tambi\u00e9n en una pared del templo de Am\u00f3n en Karnak, donde se lee una larga serie de localidades del reino de Jud\u00e1. En una \u00e9poca sucesiva fue memorable la campa\u00f1a del fara\u00f3n Necao II, durante la cual encontr\u00f3 la muerte en Meguido el rey Jos\u00ed\u00adas (609 a.C).<br \/>\nMucho m\u00e1s frecuentes y calamitosas fueron las intervenciones directas e indirectas por parte de las potencias asir\u00ed\u00ada y babil\u00f3nica. Comenzaron con Asurbanipal (884-859), que dirigi\u00f3 guerras contra Tiro y Sid\u00f3n y otras ciudades fenicias, y continuaron con el sucesor Salmanasar III (859-824), que en el llamado \u2020\u0153obelisco negro\u2020\u009d mencion\u00f3 tambi\u00e9n a Jeh\u00fa, el rey de Israel. Luego tuvieron lugar las victoriosas batallas de Teglatfalasar (745-727), que interesaron a Tiro, Sid\u00f3n, Damasco y los reyes de Israel; y, adem\u00e1s, las acciones b\u00e9licas de Salmanasar V (727-722) y de Sarg\u00f3n II, que en el 721 conquist\u00f3 definitivamente Samar\u00ed\u00ada, capital del reino de Israel.<br \/>\nCon Senaquerib (704-681) se acentuaron las campa\u00f1as contra el reino de Jud\u00e1. En el 701 tuvo lugar un c\u00e9lebre asedio de Jerusal\u00e9n, bajo el rey Ezequias y durante el per\u00ed\u00adodo de la misi\u00f3n del profeta Isa\u00ed\u00adas. La potencia asir\u00ed\u00ada se extendi\u00f3 hasta asomarse victoriosa al Alto Egipto. Pero enseguida surgi\u00f3 el imperio neobabil\u00f3nico con Nabucodonosor (605-562), el cual a su vez termin\u00f3 con Nab\u00f3nides y su hijo Baltasar en el 538, vencido por el poder de Ciro, rey de los medas y los persas [1 Daniel II, 5].<br \/>\n2878<br \/>\nII. TITULO.<br \/>\nEl t\u00ed\u00adtulo corresponde exactamente al hebreo, porque es el resultado de una correcci\u00f3n hecha por san Jer\u00f3nimo sobre la antigua versi\u00f3n latina, que se titulaba \u2020\u0153libros de los reinos\u2020\u2122. El t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153libros de los Reyes\u2020\u009d pas\u00f3 luego de la Vulgata tambi\u00e9n a la Biblia hebrea (masor\u00e9tica).<br \/>\nLa actual distinci\u00f3n en dos libros fue introducida por la versi\u00f3n griega, de donde pas\u00f3 a la latina y luego al texto masor\u00e9tico. Por supuesto, se trata de una divisi\u00f3n artificiosa, hecha por comodidad de lectura y que no impide en absoluto la unidad de los dos libros, los cuales constituyen una obra \u00fanica: as\u00ed\u00ad lo atestiguan claramente la forma, las frases estereotipadas, el esp\u00ed\u00adritu id\u00e9ntico y el hecho de que el reino del rey Acaz\u00ed\u00adas sea dividido de modo innatural en dos partes (1R 23,52ss-2R l,l7ss).<br \/>\nSi bien, en apariencia, puede parecer que el autor de los libros ha tenido la intenci\u00f3n de unirlos con los libros de \/ Samuel, se reconoce universal-mente que se trata de dos obras esencialmente diversas por composici\u00f3n, por las tendencias y el esp\u00ed\u00adritu que los informa.<br \/>\n2879<br \/>\nIII. EL LIBRO.<br \/>\nLa obra es de notable inter\u00e9s por la amplitud del per\u00ed\u00adodo hist\u00f3rico al que se extiende y por el hecho de que en ella se narra el apogeo del reinado iniciado por David, pero tambi\u00e9n la sucesiva escisi\u00f3n y los comienzos del per\u00ed\u00adodo del destierro asirio y luego del babil\u00f3nico, los cuales marcaron un giro grande e important\u00ed\u00adsimo en la historia hebrea. Bajo muchos aspectos trata justamente del per\u00ed\u00adodo central de la historia b\u00ed\u00adblica. Es el libro en el cual se describe la \u00e9poca del mayor esplendor pol\u00ed\u00adtico y militar, f\u00e1cil de encuadrar en la historia de los pueblos circunstantes. Es el per\u00ed\u00adodo de las m\u00e1s encarnizadas luchas religiosas entre integristas y sincretistas; el per\u00ed\u00adodo en el cual actuaron los mejores profetas de Israel (Elias, El\u00ed\u00adseo, Amos, Oseas, Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas y Eze-quiel, al menos en los comienzos). Es tambi\u00e9n el per\u00ed\u00adodo de la mayor madurez ling\u00fc\u00ed\u00adstica y de las grandes composiciones literarias, aunque s\u00f3lo alg\u00fan siglo m\u00e1s tarde recibieron la \u00faltima mano.<br \/>\nLa obra se presenta dividida en tres partes: el reinado de Salom\u00f3n; el cisma y la historia de los dos reinos, el del norte o de Israel y el del sur o de Jud\u00e1, hasta la destrucci\u00f3n del primero y el subsiguiente cautiverio asirio, despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda de la ciudad de Samar\u00ed\u00ada; historia del reino de Jud\u00e1, desde la ca\u00ed\u00adda de Samar\u00ed\u00ada hasta la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n y, luego (durante el destierro), hasta la liberaci\u00f3n del rey Jecon\u00ed\u00adas.<br \/>\n2880<br \/>\n1. Primera parte: \u00e9xitos y fracasos del rey Salom\u00f3n (1 R 1,1-11,43).<br \/>\nTenemos algunos rasgos sobre la vejez de \/ David, las intrigas por la sucesi\u00f3n y la consagraci\u00f3n de Salom\u00f3n y la muerte de su padre (1,1-2,12). Salom\u00f3n elimina o alej a a todos los adversarios pol\u00ed\u00adticos o religiosos (2,13-46). Siguen dos cuadros dedicados a \u00e9l.<br \/>\nPrimer cuadro: el esplendor del reino de Salom\u00f3n es presentado bajo un triple aspecto, con una introducci\u00f3n y una conclusi\u00f3n: \u2020\u0153Salom\u00f3n amaba al Se\u00f1or, siguiendo las normas de su padre David; s\u00f3lo quemaba incienso en las colinas\u2020\u2122, porque a\u00fan no se hab\u00ed\u00ada erigido el templo. Los aspectos bajo los cuales es presentada su gloria son: a) el matrimonio con una hija del fara\u00f3n (probablemente de la XXI dinast\u00ed\u00ada, 3,1-3); b) la gran sabidur\u00ed\u00ada que Dios le hab\u00ed\u00ada concedido (3,4-28); c) la organizaci\u00f3n del reino y el esplendor de sus construcciones: preparativos y construcci\u00f3n del templo, del palacio real y de los varios enseres del templo (4,1-7,51), y d) la solemne dedicaci\u00f3n del templo (8,1-9,14). En este punto se echa una mirada conclusiva general: comercio, riqueza, sabidur\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n (10,1-29).<br \/>\nSegundo cuadro:\/r<ca.so.s de Salom\u00f3n y castigo de sus culpas. Despu\u00e9s de haber subrayado con tanta amplitud el esplendor del reino y de la persona de Salom\u00f3n, el autor pasa a otro cuadro muy diverso, destacando los fracasos y los lados negativos: a) pecados de debilidad con las mujeres extranjeras, por las cuales es luego arrastrado a los cultos paganos (11,1-13); b) rebeli\u00f3n de los Estados de Ed\u00f3n y Damasco y vuelta de Je-robo\u00e1n de Egipto (1114-40); c) opresi\u00f3n fiscal contra los subditos (12,4).\n2881\n2. Segunda parte: los dos reinos HASTA LA CA\u00ed\u008dDA DE SAMAR\u00ed\u008dA (1R 12,1-2R 17,41).\nEl reino de Salom\u00f3n es dividido en reino del norte o de Israel y reino del sur o de Jud\u00e1. Tenemos una sucesi\u00f3n de cuadros, en los cuales el autor traza de modo alterno los acontecimientos de un reino para pasar enseguida a los acontecimientos contempor\u00e1neos del otro reino. De este modo presenta una cadena de anillos que enlazan a personas y acontecimientos siguiendo el orden cronol\u00f3gico. Los hechos m\u00e1s salientes son:\nLa separaci\u00f3n de las diez tribus del norte de las dos tribus de Jud\u00e1 y de Benjam\u00ed\u00adn; fortificaci\u00f3n de las fronteras del nuevo reino bajo la direcci\u00f3n del rey Jerobo\u00e1n; fabricaci\u00f3n y culto de los becerros de oro para los santuarios aut\u00f3nomos de Betel yde Dan; nuevos s\u00ed\u00admbolos del Se\u00f1or (12,1-31 ).\nEl ciclo del profeta! Elias en el reino del norte en tiempo de Ajab y Acacias; Elias y la sequ\u00ed\u00ada, junto al torrente Querit (17,2-6); Elias y la viuda de Sarepta (17,4-24); el desaf\u00ed\u00ado a los sacerdotes y a los devotos de Baal en el monte Carmelo (18,1-39); Elias hace matar a los profetas de Baal y obtiene lluvia abundante (18,40-46); buscado para darle muerte por la reina Jezabel, mujer del rey Ajab, Elias huye al monte Horeb, donde se le manifiesta el Dios de la revelaci\u00f3n (19,1-21); historia de la vi\u00f1a de Nabot(21,1-29); Elias y la m\u00ed\u00adsera suerte de los hombres enviados por el rey Acaz\u00ed\u00adas para prenderlo (2R 1,1-17); el rapto de Elias\n2R 1,11).\nEl ciclo del profeta El\u00ed\u00adseo, tambi\u00e9n en el reino del norte; disc\u00ed\u00adpulo de Elias, hereda su esp\u00ed\u00adritu (2R 2,12-18 ); milagros del profeta: la multiplicaci\u00f3n del aceite (4,1-17), la resurrecci\u00f3n del hijo de la sunamita (4,8-37), la comida envenenada (4,38-41), la curaci\u00f3n de Naam\u00e1n el leproso (5,1-27), el hacha que nada (6,1-7), la captura de un destacamento de \u00e1rameos (6,8-23); actividades relacionadas con el rey de Damasco y acciones en favor del rey Jeh\u00fa (8,7-9,10); muerte del profeta: el contacto con sus huesos resucita a un muerto (13,14-21).\nActividad de los profetas! Amos y! Oseas, ambos en el reino del norte; golpe de estado de Jeh\u00fa, muerte de Jezabel, matanza de los adoradores de Baal (2R 9,14-10,27), Jeh\u00fa rinde homenaje al rey asirio Salmanasar III, historia de la reina Atal\u00ed\u00ada deJud\u00e1ysu m\u00ed\u00adsero fin (cc. 10-11).\nRepetidas inteivenciones del rey asirio Teglatfalasar(2R 15,17-16, 10); el rey Oseas, del reino de Israel, intenta sustraerse al tributo del rey asirio Salmanasar y, que asedia su capital, Samar\u00ed\u00ada; el sucesor, Sarg\u00f3n II, despu\u00e9s de tres a\u00f1os de asedio, se apodera de ella y pone fin a aquel reino (17,1-7).\nRequisitoria del autor contra el reino de Israel (2R 17,7-23); or\u00ed\u00adgenes de los samaritanos (17,24-41 ). En el reino del sur se inicia la actividad del profeta Isa\u00ed\u00adas.\n2882\n3. Tercera parte: \u00faltimos destellos DEL REINO DE JUD\u00ed\u0081 (2R 18,1-25,30).\nHistoria del reino de Jud\u00e1 hasta la destrucci\u00f3n de Jerusa-l\u00e9n; \u00fanica protagonista fue la tribu de Jud\u00e1, que disfrut\u00f3 a\u00fan durante un siglo de independencia. Los reyes de mayor prestigio fueron Ezequ\u00ed\u00adas y Jos\u00ed\u00adas.\n2883\na) Ezequ\u00ed\u00adas. Durante su reinado cay\u00f3 Samar\u00ed\u00ada, y la misma Jerusal\u00e9n fue asediada por el rey asirio Senaquerib (2R 18,13-37); gracias al profeta Isa\u00ed\u00adas, el rey resisti\u00f3, y finalmente se levant\u00f3 el asedio (19,1-37); enfermedad del rey y milagrosa curaci\u00f3n (19,14-34 y 20,1-11); en su reinado los estudiosos reconocen un notable movimiento literario referente a las antiguas leyes nacionales, la historia del pueblo y tambi\u00e9n la literatura sapiencial; bajo Ezequ\u00ed\u00adas se realiz\u00f3 una obra de notable inter\u00e9s, el c\u00e9lebre canal de Silo\u00e9 (todav\u00ed\u00ada hoy en funcionamiento), que llevaba el agua de la fuente Guij\u00f3n a la fuente de Silo\u00e9.\n2884\nb) Jos\u00ed\u00adas. A este rey est\u00e1 ligada una profunda y vasta reforma religiosa en la l\u00ed\u00adnea del puro yahvismo, y por tanto la abolici\u00f3n de toda forma idol\u00e1trica. Adem\u00e1s va unida a su nombre una restauraci\u00f3n del templo, durante la cual el autor del libro sit\u00faa el redescubrimiento de la \u2020\u0153ley de Mois\u00e9s; en esta \u2020\u0153ley\u2020\u2122 ven los estudiosos la redacci\u00f3n quiz\u00e1 m\u00e1s antigua del Deuteronomio (2R 22,1-23). Bajo Jos\u00ed\u00adas y en la atm\u00f3sfera de su reforma tuvo lugar tambi\u00e9n una renovaci\u00f3n de la alianza sina\u00ed\u00adtica y una celebraci\u00f3n de la pascua extendida a toda la naci\u00f3n (23,1-20). Durante su reinado inici\u00f3 su actividad prof\u00e9tica ! Jerem\u00ed\u00adas. El triste fin de Jos\u00ed\u00adas en la regi\u00f3n de Meguido, mientras intentaba cerrar el paso al fara\u00f3n Ne-cao 11(609 a.C.), fue un acontecimiento dram\u00e1tico para Jud\u00e1.\n2885\nc) Nabucodonosor La primera intervenci\u00f3n del rey de Babilonia contra Jud\u00e1 ocurri\u00f3 mientras reinaba Joaqu\u00ed\u00adn, en el a\u00f1o 605. En el 598 tuvo lugar una segunda intervenci\u00f3n: el soberano babilonio depuso al joven rey Jecon\u00ed\u00adas, lo deport\u00f3 a Babilonia junto \u2020\u0153con todos los hombres de valor\u2020\u009d (entre los cuales estaba quiz\u00e1 el joven sacerdote Ezequiel) y coloc\u00f3 en el trono de Jerusal\u00e9n a Sede-c\u00ed\u00adas. Poco despu\u00e9s \u00e9ste, confiando en la ayuda del fara\u00f3n, encabez\u00f3 una sublevaci\u00f3n contra los babilonios. Entonces intervino Nabucodonosor por tercera vez (587 a.C); conquist\u00f3 la ciudad, dio muerte delante de Sede-c\u00ed\u00adas a sus hijos, a \u00e9ste le sac\u00f3 los ojos y lo deport\u00f3 con otros muchos a Babilonia. Un mes aproximadamente despu\u00e9s, Jerusal\u00e9n fue desmantelada y el templo incendiado. El libro termina con la gracia otorgada al prisionero rey Jecon\u00ed\u00adas por parte del rey de Babilonia (cc. 24-25).\n2886\nIV. COMPOSICION.\nEl per\u00ed\u00adodo al que se extienden los dos libros de los Reyes es sin duda el m\u00e1s importante en la historia del antiguo Israel desde el punto de vista religioso y del pol\u00ed\u00adtico-administrativo; de ah\u00ed\u00ad el inter\u00e9s en ver cu\u00e1les fueron los procedimientos y las intenciones que movieron y acompa\u00f1aron al autor.\n2887\n1. Las fuentes.\nPara describir un per\u00ed\u00adodo tan largo y vicisitudes tan complejas y variadas, el autor se sirvi\u00f3 de muchas fuentes y documentos. El cita expresamente tres: El libro de las gestas de Salom\u00f3n (IR 11,1), los Anales de los reyes de Jud\u00e1 (2R 24,5) y los Anales de los reyes de Israel(2R 15,31). Se pueden adem\u00e1s distinguir f\u00e1cilmente otras tres fuentes o documentos, que podemos denominar -de acuerdo con la inspiraci\u00f3n que los animaba- de origen sacerdotal, de origen \u00e1ulico (o de corte) y de origen prof\u00e9tico. Cada una de estas fuentes tuvo inicialmente su vida independiente en la tradici\u00f3n escrita y oral. Con frecuencia el autor se contenta con un simple acercamiento de las fuentes, hecho \u00e9ste que evidencia el car\u00e1cter compilatorio de la gran obra; car\u00e1cter que hizo m\u00e1s sensible la redacci\u00f3n posterior, la cual veros\u00ed\u00admilmente tuvo lugar en dos tiempos (una hacia el a\u00f1o 610 y la otra hacia el 550), as\u00ed\u00ad como por adiciones, glosas y anotaciones de g\u00e9nero vario.\nEste trabajo redaccional, largo y sutil, es el que nos ayuda a explicar las incongruencias, los duplicados, la falta de uniformidad en la transcripci\u00f3n de nombres no hebreos y las graves dificultades cronol\u00f3gicas.\n2888\n2. Fin y plan.\nEl car\u00e1cter literario y el valor hist\u00f3rico son aprecia-bles a trav\u00e9s de algunas profundiza-ciones y observaciones. Pues todo el material est\u00e1 unido seg\u00fan un esquema f\u00e1cil de discernir, que podemos resumir como sigue.\nDesde la divisi\u00f3n del reino de Salom\u00f3n en reino de Israel y reino de Jud\u00e1, las noticias sobre las dos series de reyes est\u00e1n redactadas siguiendo un molde uniforme: una introducci\u00f3n que contiene un sincronismo de los dos reinados, los a\u00f1os del reinado y -s\u00f3lo para el rey de Jud\u00e1- la edad y con frecuencia el nombre de la madre; un cuerpo que contiene un juicio sobre cada rey, basado casi exclusivamente en la religi\u00f3n y en el culto mosaico, con dos confrontaciones que se repiten siempre: Jero-bo\u00e1n para los reyes de Israel y David para los reyes de Jud\u00e1; un epilogo con la cita de las fuentes, y la referencia a ellas para ulteriores informes, la noticia de la muerte, de la sepultura y del sucesor.\nEl autor juzga a los soberanos de los dos reinos con frases estereotipadas que se repiten de modo mon\u00f3tono: los reyes de Israel son condenados todos ellos por seguir el ejemplo de la apoetas\u00ed\u00ada de Jerobo\u00e1n (IR 14,7-9 cf 15,16, etc.; 2R 15,9; 2R 15,18; 2R 15,24; 2R 15, etc. ); los de Jud\u00e1 se distinguen en tres categor\u00ed\u00adas: los malos, porque siguieron cultos idol\u00e1tricos (as\u00ed\u00ad Ab\u00ed\u00adas, Acaz, Manases, Joacaz); los buenos, porque extirparon la idolatr\u00ed\u00ada popular, aunque sin impedir el culto de los altos (as\u00ed\u00ad As\u00e1, Josafat, Amasias, Azar\u00ed\u00adas, Y otan); finalmente, los excelentes, porque extirparon la idolatr\u00ed\u00ada y combatieron el culto de los altos lugares (as\u00ed\u00ad son juzgados exclusivamente Ezequ\u00ed\u00adas y Jos\u00ed\u00adas). Algo semejante observa el autor tambi\u00e9n en el reino de Israel: aun dentro de la condena general, observa que las culpas de aquellos reyes se sucedieron en un crescendo continuo: primero, el cisma de Jerobo\u00e1n; luego, la idolatr\u00ed\u00ada formal bajo la estirpe de Basa (IR 16,13; IR 21,22); su culminaci\u00f3n se alcanza bajo la estirpe de los omridas con la introducci\u00f3n del culto del Baal sirio (IR 16,25; IR 16,30-33).\n\nTambi\u00e9n omisiones, laconismos y desarrollos particulares revelan el fin y el plan del autor. As\u00ed\u00ad muchos hechos importantes, que con frecuencia son ilustrados por fuentes egipcias, y con mayor frecuencia por asir\u00ed\u00adas y babil\u00f3nicas. Por ejemplo, del fara\u00f3n So se dice que se adue\u00f1\u00f3 de los tesoros del templo y de la casa real, pero se callan sus restantes batallas en el reino de Jud\u00e1; se pasa en silencio la batalla de Qarqar (853), en la cual estuvo presente el rey Acaz con fuerzas ingentes; se calla el gran bienestar econ\u00f3mico que hubo durante los reinados de Manases y de Am\u00e1n, etc. Tambi\u00e9n son desconcertantes los laconismos: reinados importantes como los de Omri, Jerobo\u00e1n II y Azar\u00ed\u00adas se despachan con unas pocas palabras; la misma ruina del reino septentrional se describe en no m\u00e1s de cuatro vers\u00ed\u00adculos (IR 17,3-6).\nLas predilecciones y el fin del autor se transparentan tambi\u00e9n por ciertos desarrollos de acontecimientos y personas de un significado religioso eminente, ya sea negativo o positivo. De ah\u00ed\u00ad ciertas descripciones pormenorizadas a prop\u00f3sito de Jerobo\u00e1n, de Ajab, de Jezabel, de Jeh\u00fa, de Acaz, de Manases, de Ezequ\u00ed\u00adas y de Jos\u00ed\u00adas; y el inter\u00e9s que se demuestra en referir acciones de profetas (p.ej., Elias y El\u00ed\u00adseo); tambi\u00e9n los pocos acontecimientos pol\u00ed\u00adticos en los cuales se detiene con ins\u00f3lita abundancia de detalles atestiguan que el autor miraba a los aspectos religiosos y prof\u00e9ticos.\n2889\n3. Obra de tesis.\nAs\u00ed\u00ad pues, los dos libros son una obra de tesis. Quieren poner de relieve que las culpas de las generaciones pasadas terminaron agotando la benevolencia divina; culpas que se concretizaron en la idolatr\u00ed\u00ada, por una parte, y en el incumplimiento de la alianza y de las palabras de los profetas, por otra. Al autor no le interesa directamente la historia de este grande e importante per\u00ed\u00adodo de su pueblo, sino que es un principio religioso el que ha determinado la elecci\u00f3n y la elaboraci\u00f3n de su material. La tesis se puede ver enunciada en las siguientes palabras: \u2020\u0153Esto sucedi\u00f3 (a saber la ca\u00ed\u00adda del reino del norte) porque los israelitas hab\u00ed\u00adan pecado contra el Se\u00f1or, su Dios, el que los hab\u00ed\u00ada sacado de Egipto, del poder del fara\u00f3n, rey de Egipto, y hab\u00ed\u00adan venerado a dioses extranjeros, hab\u00ed\u00adan seguido las costumbres de las gentes..., as\u00ed\u00ad como las que los reyes de Israel hab\u00ed\u00adan introducido...; se edificaron colinas..., levantaron estelas y cipos sagrados sobre toda colina elevada y bajo cualquier \u00e1rbol frondoso\u2020\u2122 (2R 17,7-10).\n2890\n4. El autor.\nNo se sabe nada de el. Se estima, por buenos motivos, que la primera redacci\u00f3n de la obra se remonta a finales del siglo vni; en ella trabaj\u00f3, al menos en dos ocasiones, la escuela deuteronomista, regida por los principios codificados en el Dt; veros\u00ed\u00admilmente hubo tambi\u00e9n nuevas inserciones y retoques post-ex\u00ed\u00adlicos, pero de poca monta. Los principios inspiradores son sustan-cialmente deuteronomistas.\n2891\nV. DIFICULTADES.\nMuchas son las dificultades que plantean ambos libros. Baste aludir a las de car\u00e1cter general. El g\u00e9nero literario elegido por el autor nos demuestra concretamente que la historia b\u00ed\u00adblica es un medio, no fin en s\u00ed\u00ad misma; est\u00e1 subordinada a un fin religioso, a saber: la ense\u00f1anza doctrinal y la edificaci\u00f3n de los lectores. Por eso se omiten regularmente ciertos acontecimientos que ser\u00ed\u00adan importantes, bien para encuadrar la actividad de cada uno de los soberanos, bien para comprender per\u00ed\u00adodos enteros. De lo que el autor omite tenemos parcialmente indicios por las briznas que podemos recoger de las cr\u00f3nicas de la historia de otros pueblos contempor\u00e1neos.\nLa mayor dificultad es, sin duda, la cronolog\u00ed\u00ada. Los sincronismos son a menudo discordantes, y no se corresponden los totales de los dos reinos. Problema cronol\u00f3gico que se complica a\u00fan m\u00e1s cuando se intenta relacionarlo con la cronolog\u00ed\u00ada asiro-babil\u00f3nica. Ya san Jer\u00f3nimo renunciaba a dar una soluci\u00f3n a este problema, y los exegetas modernos est\u00e1n lejos de llegar a un acuerdo.\n2892\nVI. ASPECTOS RELIGIOSOS.\nLa importancia de los dos libros para la historia religiosa del antiguo Israel es notable, y se puede sintetizar en los puntos siguientes:\n\n2893\n1. Religi\u00f3n cananea.\nEn los libros de los profetas y del Dt en particular tenemos continuas referencias a la religi\u00f3n cananea y a algunos de sus aspectos. Solamente los libros de los Reyes tejen el hilo ininterrumpido de las pr\u00e1cticas y de los ritos idol\u00e1tricos que constituyen una amenaza continua contra la religi\u00f3n mosaica y nos narran casos concretos de adopci\u00f3n en ambos reinos de tales pr\u00e1cticas, incluso las m\u00e1s aberrantes, como los sacrificios humanos. De modo que los relatos de los dos libros ilustran la lucha que tuvo lugar en el culto de Baal y el culto mosaico, proporcionando tambi\u00e9n una aportaci\u00f3n \u00fanica para comprender varias posiciones de los profetas.\n2894\n2. Reino de Israel.\nDesde el punto de vista teocr\u00e1tico, la divisi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica en dos reinos fue un castigo por los pecados del rey Salom\u00f3n (IR 11,11 ss; 11,26-39): el v\u00ed\u00adnculo religioso era la principal salvaguardia de una cierta unidad pol\u00ed\u00adtica. Despu\u00e9s de la divisi\u00f3n, la poblaci\u00f3n septentrional sigui\u00f3 durante alg\u00fan tiempo subiendo a Jerusal\u00e9n para el culto del templo. Mas este hecho pod\u00ed\u00ada, en definitiva, resultar peligroso para la cohesi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica del norte, por lo cual Jerobo\u00e1n inaugur\u00f3 un culto nuevo y tambi\u00e9n santuarios oficiales nuevos. Los dos lugares escogidos -Betel y Dan- eran ya desde antiguo lugares de culto: el primero por los recuerdos de los patriarcas (Gn 12,8; Gn 28,10-22; Gn 35,1-15) y el segundo por estar ligado a la historia de la tribu hom\u00f3nima (Jc 18,27-31). El sacerdocio no estaba confiado a la tribu de Lev\u00ed\u00ad, sino que \u2020\u0153a todo el que lo deseaba se le consagraba sacerdote de las colinas\u2020\u009d (IR 13,33).\nDesde el punto de vista religioso el reinado de Ajab, que se despos\u00f3 con Jezabel, hija del rey de Tiro, represent\u00f3 la amenaza m\u00e1s vasta y profunda a la religi\u00f3n mosaica, pero no se ha de creer que \u00e9l fomentase directamente la apostas\u00ed\u00ada y la idolatr\u00ed\u00ada.\nLa obra \u2020\u0153purificadora\u2020\u2122 llevada a cabo despiadadamente por Jeh\u00fa (841 -814) no tuvo efectos duraderos\n2R 10,1-36). Entre las numerosas pr\u00e1cticas que florecieron en el reino de Israel, tan condenadas por los\nprofetas, est\u00e1n: los sacrificios humanos (IR 16,34), prostituci\u00f3n sagrada (Am 2,7; Os 4,14), los \u00ed\u00addolos\nOs 8,4; Os 13,2), ritos en honor de las divinidades asir\u00ed\u00adas (Am 5,26), ritos orgi\u00e1sticos tambi\u00e9n en honor de\nYhwh (Am 2,8; Os 4,11; Os 13,2), etc.\nContra este estado de cosas procedi\u00f3 el profeta Elias; su historia representa el drama de todo el pueblo; en \u00e9l se agudiza al m\u00e1ximo una lucha que se remonta pr\u00e1cticamente a la entrada de los hebreos en Palestina: la lucha entre Baal y Yhwh, n\u00facleo de todo el per\u00ed\u00adodo de los Re. Elias se alza solitario, superando a todos los profetas. Entre los muchos acontecimientos de su ciclo, dos son caracter\u00ed\u00adsticos y elocuentes: la teofan\u00ed\u00ada del monte Horeb (IR 19,8-13), por el modo misterioso de dejarse sentir la divinidad (Ex 24,18 y Ex 33,21-23) y la escena del monte Carmelo, donde Elias se enfrenta a los sacerdotes de Baal y a sus sacrificios y presenta al pueblo claramente la elecci\u00f3n entre Baal y Yhwh\nIR 18,20-40).\nDespu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda de Israel, el vencedor asido estableci\u00f3 en la regi\u00f3n pueblos tra\u00ed\u00addos en diversas ocasiones de otros pa\u00ed\u00adses (como era costumbre de los vencedores contra los vencidos). Los colonos introdujeron nuevos cultos y aceptaron tambi\u00e9n el culto de Yhwh, considerado divinidad local, que era preciso ganarse. De estos colonos hace proceder la tradici\u00f3n a los samaritanos (2R 17,26-28). Sin embargo, este dato se presta a muchas objeciones.\n2895\n3. Reino de Jud\u00e1.\nLas p\u00e1ginas religiosamente m\u00e1s densas y ricas en las tradiciones que se refieren a ellas son las que hablan del proyecto del templo, deltraslado a \u00e9l del arca, de su inauguraci\u00f3n y de la gran oraci\u00f3n que en esta ocasi\u00f3n es puesta en labios de Salom\u00f3n (1R 5,15-9,9).\nLa dedicaci\u00f3n del templo no elimin\u00f3 los cultos de los altos lugares; con vicisitudes alternas, hasta la cautividad se introdujeron cultos asiro-babil\u00f3nicos, adem\u00e1s de los cananeos, que jam\u00e1s fueron completamente desarraigados; e incluso aqu\u00ed\u00ad no faltaron los sacrificios humanos en el llamado rito de Moloc. Los reyes Manases y Am\u00f3n instauraron cultos idol\u00e1tricos en la misma \u00e1rea del templo.\nLos grandes profetas escritores: Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel, trazan un cuadro religioso bien triste tambi\u00e9n del reino de Jud\u00e1. Sin embargo, el enriquecimiento religioso y los desarrollos doctrinales que tuvieron lugar en este per\u00ed\u00adodo no tienen paralelo en ning\u00fan otro per\u00ed\u00adodo de la historia del antiguo Israel.\n\nBIBL.: Brioht J., La historia de Israel, DDB, Bilbao 19773; Garbini G., \u2020\u0153Narrativa della suc-cessione \u2020\u0153o Storia de1Re?, en \u2020\u0153Henoch\u2020\u009d 1(1979)19-40; Haves J. H., Maxwell Miller J., Israe-lite andJudaean History, SCM Press, Londres 1978; Herrmann 5., Historia de Israel en la \u00e9poca delAT, Sig\u00faeme, Salamanca 19852; Malamat A. y otros, The World History ofihe Jewish People. The Age of the Monarchies, Mas-sada, Jerusal\u00e9n 1979; Montgomery JA., Gehman H.S., A Critica! and Exegetical Com-menlary on the Books of Kings, T. and T. Clark. Edimburgo 1960; Rawlinson G.. 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Obra &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reyes-libros-de-los-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abREYES (LIBROS DE LOS)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17205","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17205","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17205"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17205\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17205"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17205"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17205"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}