{"id":17206,"date":"2016-02-05T11:11:49","date_gmt":"2016-02-05T16:11:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/siracida\/"},"modified":"2016-02-05T11:11:49","modified_gmt":"2016-02-05T16:11:49","slug":"siracida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/siracida\/","title":{"rendered":"SIRACIDA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Un deuterocan\u00f3nico estimado. II. Un autor y un traductor.. 1. La intrincada situaci\u00f3n textual; 2. Ben Sir\u00e1: un conservador iluminado. III. Una obra monumental: 1. Cuatro himnos en posiciones estrat\u00e9gicas; 2. Tres grandes colecciones sapienciales. IV. Un escri\u00f1o de ideas y de propuestas: 1. La sabidur\u00ed\u00ada; 2. La antropolog\u00ed\u00ada; 3. La sociedad.<\/p>\n<p>I. UN DEUTEROCAN\u00ed\u201cNICO ESTIMADO. El exegeta franc\u00e9s E. Osty en su Bible (Seuil, Par\u00ed\u00ads 1973, 1433) recuerda con iron\u00ed\u00ada la declaraci\u00f3n de un te\u00f3logo moralista, que exclamaba: \u00ab\u00c2\u00a1El Eclesi\u00e1stico! \u00c2\u00a1Qu\u00e9 estupendo libro! \u00c2\u00a1Se encuentra en \u00e9l todo lo que se quiere!\u00bb Por eso ya la Vulgata lo hab\u00ed\u00ada titulado Eclesi\u00e1stico, consciente de la frecuente utilizaci\u00f3n catequ\u00e9tica y \u00e9tica por parte de la comunidad eclesial cristiana por la amplitud de sus ense\u00f1anzas; la obra es en cierto sentido la desembocadura hacia la cual converge el juda\u00ed\u00adsmo con toda su teolog\u00ed\u00ada y su tard\u00ed\u00ada sabidur\u00ed\u00ada. Teolog\u00ed\u00ada y sabidur\u00ed\u00ada que est\u00e1n ya iluminadas por la existencia de una Biblia can\u00f3nica, aunque configurada en \u00abLey, Profetas, Escritos\u00bb, como se advierte en el pr\u00f3logo mismo de nuestro volumen.<\/p>\n<p>Aunque excluido del canon jud\u00ed\u00ado en el concilio de Jamnia (finales del siglo 1 d.C.), y sucesivamente no acogido en la Biblia tampoco por los protestantes, el Sir\u00e1cida (= Si) ha sido siempre apreciado por la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada (basta pensar en Qumr\u00e1n) y cristiana. El NT, aunque no lo cita expresamente, alude repetidamente a \u00e9l: ver Mat 11:25-30 y Sir 51:13-14; Stg 1:20 y Sir 1:22; Stg 5:3 y Sir 29:10; Rom 13:1 y Sir 10:5; ICor 6,12 y Sir 37:28; Jua 3:7 y Sir 16:25. C. Spicq ha demostrado el nexo entre Si y la estructura del pr\u00f3logo de Juan, etc. As\u00ed\u00ad pues, un deuterocan\u00f3nico estimado, tambi\u00e9n por parte de la patr\u00ed\u00adstica, a pesar de las vacilaciones iniciales sobre su canonicidad; por ejemplo, Clemente Alejandrino, aunque lo inserta entre los libros b\u00ed\u00adblicos \u00abcontrovertidos\u00bb, lo cita m\u00e1s de 60 veces.<\/p>\n<p>II. UN AUTOR Y UN TRADUCTOR. Hasta finales del siglo pasado, el volumen era conocido s\u00f3lo en un texto en lengua griega; el pr\u00f3logo antepuesto por alguien que se proclamaba nieto del autor hablaba de versi\u00f3n de un original hebreo, versi\u00f3n realizada \u00abcon muchas vigilias y ciencia en el a\u00f1o 38 del rey Ptolomeo Evergetes\u00bb (132 a.C.). Pero se estimaba que esto era en realidad una ficci\u00f3n literaria para atribuir mayor autoridad a la obra a trav\u00e9s de una paternidad m\u00e1s antigua y solemne y una referencia a la lengua sagrada de la Biblia. Mas en el a\u00f1o 1896, en la genizah (\u00absacrist\u00ed\u00ada\u00bb) de la sinagoga de El Cairo, sal\u00ed\u00adan a la luz preciosos fragmentos de un texto hebreo del Sir\u00e1cida en una copia de los siglos x-xi.<\/p>\n<p>LA INTRINCADA SITUACI\u00ed\u201cN TEXTUAL. Se reconstru\u00ed\u00adan as\u00ed\u00ad dos tercios del texto original hebreo (1.108 vv. de los 1.616 del texto griego). Pero la aventura textual de Si hab\u00ed\u00ada de continuar. En 1955 Qumr\u00e1n revelaba dos fragmentos muy preciosos del siglo i a.C., que conten\u00ed\u00adan, respectivamente, 6,20-31 (2Q 18) y parte del cap\u00ed\u00adtulo 51 (11Q Psa) del libro. En 1964, en Masada, la famosa fortaleza herodiana del mar Muerto, que se hizo c\u00e9lebre por la desesperada resistencia zelota contra los ej\u00e9rcitos de ocupaci\u00f3n romanos, se descubr\u00ed\u00ada un rollo hebreo del 100-70 a.C., que conten\u00ed\u00ada Sir 39:27-32; Sir 40:10-19; Sir 40:26-44, 17. De esta manera el prefacio resultaba veraz, si bien la coincidencia entre los dos textos, por motivos de versi\u00f3n y de transmisi\u00f3n textual, estaba muy lejos de ser perfecta. Entre otras cosas, no se debe olvidar que de Si, adem\u00e1s de la versi\u00f3n de la Vulgata (que es la de la Vetus latina de un texto griego decadente), existe una importante versi\u00f3n siriaca que depende de un texto a veces diverso tanto del hebreo conocido como del griego. Por tanto, una situaci\u00f3n notablemente intrincada, que exige particular esfuerzo por parte del cr\u00ed\u00adtico textual: en cada versi\u00f3n es necesario especificar a qu\u00e9 texto nos atenemos.<\/p>\n<p>2. BEN SIR\u00ed\u0081: UN CONSERVADOR ILUMINADO. Dejando entre par\u00e9ntesis al an\u00f3nimo nieto traductor, nuestra atenci\u00f3n se fija en la fisonom\u00ed\u00ada humana del autor, que debe haber compuesto su escrito en las primeras d\u00e9cadas del siglo u a.C. (190-180). Seg\u00fan el texto hebreo, su nombre completo ser\u00ed\u00ada \u00abSime\u00f3n, hijo de Jes\u00fas, hijo de Eleazar, hijo de Sir\u00e1\u00bb (50,27; 51,30), de d\u00f3nde el apelativo frecuentemente usado de Ben Sir\u00e1. En cambio, para el texto griego su nombre ser\u00ed\u00ada \u00abJes\u00fas, hijo de Sir\u00e1, de Eleazar de Jerusal\u00e9n\u00bb, de donde procede el t\u00ed\u00adtulo de Sir\u00e1cida. Prescindiendo de estas dudosas cuestiones demogr\u00e1ficas, la fisonom\u00ed\u00ada del Sir\u00e1cida se desprende sobre todo de su obra, que refleja la sabidur\u00ed\u00ada ortodoxa tradicional, pero cuidando de actualizarla seg\u00fan las nuevas instancias culturales y sociales. En particular, parece posible entrever una especie de autorretrato en el bosquejo reservado al \u00abescriba\u00bb en el cap\u00ed\u00adtulo 39. Durante la monarqu\u00ed\u00ada los escribas eran los pol\u00ed\u00adticos de profesi\u00f3n, los ministros, los bur\u00f3cratas, los embajadores; despu\u00e9s del destierro babil\u00f3nico se hab\u00ed\u00adan dedicado preferentemente a la formaci\u00f3n teol\u00f3gica, pol\u00ed\u00adtica y cient\u00ed\u00adfica, convirti\u00e9ndose en los \u00absabios\u00bb de profesi\u00f3n, el equivalente de nuestros intelectuales. El retrato del escriba viene a ser una especie de autobiograf\u00ed\u00ada del Sir\u00e1cida y se articula en una sugestiva secuencia de verbos: se aplica, medita, indaga, se dedica a la sabidur\u00ed\u00ada, la conserva, la penetra, se ocupa de ella, viaja, investiga, ora, comunica palabras sabias, dirige, brilla en la sociedad y sabe contemplar y alabar a Dios con pureza.<\/p>\n<p>Este escriba ha sido justamente definido como \u00abun conservador iluminado\u00bb, por su tendencia a operar, en la teolog\u00ed\u00ada sapiencial tradicional, una adaptaci\u00f3n ligera pero cuidadosa a alg\u00fan modelo \u00ablaico\u00bb o a alguna nueva instancia. Sin embargo, no es un progresista ap\u00f3stata, como ciertos judios helenistas citados en los libros de los Macabeos o como los imp\u00ed\u00ados de Sab 2:12, los cuales, \u00abtraicionando su educaci\u00f3n\u00bb, se hab\u00ed\u00adan dejado fascinar por las ideolog\u00ed\u00adas alejandrinas. Es m\u00e1s; el Si exalta con entusiasmo la tradici\u00f3n sagrada de Israel, tejiendo en los cap\u00ed\u00adtulos 44-50 de su obra una apasionada galer\u00ed\u00ada de retratos de los grandes personajes de la historia b\u00ed\u00adblica. Pero no est\u00e1 tan atento a la mediaci\u00f3n del mensaje hebreo al mundo griego como lo estar\u00e1n el autor an\u00f3nimo de Sab [\/ Sabidur\u00ed\u00ada (Libro de la) I], el fil\u00f3sofo Fil\u00f3n, el historiador Flavio Josefo, y como lo hab\u00ed\u00adan estado los traductores de la Biblia al griego. Su di\u00e1logo con la cultura profana es todav\u00ed\u00ada muy cauto, aunque real. Es significativo en este sentido el p\u00e1rrafo del cap\u00ed\u00adtulo 38 (vv. 1-8), dedicado al m\u00e9dico. Superando el enfoque tradicional de retribuci\u00f3n, seg\u00fan el cual la enfermedad es simplemente efecto del pecado (cf Jua 9:1 ss), y por tanto eliminable s\u00f3lo de forma sacral y lit\u00fargica, Si reconoce, adem\u00e1s del primado de Dios, tambi\u00e9n la importancia del m\u00e9dico y de la farmacolog\u00ed\u00ada en la conservaci\u00f3n de la salud y de la vida. Estamos, pues, muy lejos del uso inteligente que har\u00e1 el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada de las categor\u00ed\u00adas griegas a nivel antropol\u00f3gico para proponer con un nuevo ropaje el mensaje b\u00ed\u00adblico a la cultura de Alejandr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>III. UNA OBRA MONUMENTAL. Como las otras obras de matriz sapiencial, la estructura de Si es m\u00e1s bien fluida y floja. El volumen, que es ingente en sus 51 cap\u00ed\u00adtulos, se organiza en unidades microliterarias que, in crescendo, se agrupan en aglomerados cada vez m\u00e1s ramificados: del malal (proverbio) sapiencial aislado que registra un dato o una reflexi\u00f3n o experiencia, se pasa a la agrupaci\u00f3n tem\u00e1tica o \u00absonora\u00bb presidida por la asonancia verbal de los t\u00e9rminos, y se prosigue hacia minicolecciones, para extenderse a veces en verdaderos y peque\u00f1os tratados. Por eso es dif\u00ed\u00adcil ofrecer un esquema estructural riguroso. Tambi\u00e9n el conocimiento del mensaje debe producirse a trav\u00e9s de una familiarizaci\u00f3n amorosa y paciente con el texto. A trav\u00e9s de esta metodolog\u00ed\u00ada de lectura m\u00e1s bien libre, el Si se convierte verdaderamente en el libro \u00abeclesi\u00e1stico\u00bb de meditaci\u00f3n, \u00abpalabra divina, escritura sagrada y sabidur\u00ed\u00ada humana\u00bb, como lo defin\u00ed\u00ada Or\u00ed\u00adgenes.<\/p>\n<p>1. CUATRO HIMNOS EN POSICIONES ESTRATEGICAS. Hay un punto de referencia estructural, que tiene un cierto valor en orden a la planificaci\u00f3n de la lectura y del mismo mensaje. Se trata de cuatro himnos distribuidos en posiciones no casuales. El primero hace de p\u00f3rtico de entrada a toda la obra (c. 1) y al primer bloque de cap\u00ed\u00adtulos (cc. 2-23). Se trata de un himno a la sabidur\u00ed\u00ada seg\u00fan el modelo presente en Pro 8:22-31 o el de Job 28 o de ,4 [1 Sabidur\u00ed\u00ada VIII]. La Sabidur\u00ed\u00ada es personificada po\u00e9ticamente como un puente de comunicaci\u00f3n entre Dios, hombre y cosmos. Ella es \u00abprincipio\u00bb (v. 12), \u00abplenitud\u00bb (v. 14), \u00abra\u00ed\u00adz\u00bb (v. 18), \u00abcorona\u00bb (v. 16) del ser. En la mente de Dios es el proyecto ideal de la perfecci\u00f3n de todo el ser, en la creaci\u00f3n est\u00e1 presente como armon\u00ed\u00ada y en el hombre aparece como \u00abtemor de Dios\u00bb. Esta locuci\u00f3n en su acepci\u00f3n m\u00e1s completa y genuina significa adhesi\u00f3n, fidelidad, amor y fe ante Dios, y se repite en la estrofa central del himno hasta siete veces, como signo ideal de la perfecci\u00f3n y de la sabidur\u00ed\u00ada humana.<\/p>\n<p>Af\u00ed\u00adn al cap\u00ed\u00adtulo 1 es tambi\u00e9n el himno segundo, puesto en el cap\u00ed\u00adtulo 24; \u00e9l es el sello de la primera parte de la obra y abre la segunda. Reflejando de nuevo el esquema de Pro 8:22-31, la sabidur\u00ed\u00ada hace una autoproclamaci\u00f3n de su funci\u00f3n de mediadora entre Dios y la creaci\u00f3n. Por tanto, aparece como cualidad de Dios, su proyecto salv\u00ed\u00adfico y creador; es colocada en los cielos \u00absobre una columna de nubes\u00bb, o sea en la esfera de la trascendencia; pero aparece tambi\u00e9n como cualidad humana, encarnada en la sabidur\u00ed\u00ada del hombre y en el orden del cosmos, y residente en nuestro espacio, en la \u00abciudad amada, Jerusal\u00e9n\u00bb. Para el Si no hay duda: la sabidur\u00ed\u00ada se ha de identificar con la ley, la t\u00f3rah (v. 22), con la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Pues ella ofrece al que la contempla justamente estos dos aspectos \u00abpolares\u00bb de la trascendencia y de la inmanencia t\u00ed\u00adpicos de la sabidur\u00ed\u00ada. La ley, como es obvio, es palabra de Dios, pero es tambi\u00e9n respuesta del hombre en el dec\u00e1logo y en las leyes de la alianza.<\/p>\n<p>Recorrida otra \u00e1rea sapiencial diversamente ramificada, llegamos al himno tercero en 41,15-43,33, un c\u00e1ntico al Se\u00f1or creador, que podr\u00ed\u00ada abrir idealmente la secci\u00f3n final del libro. Esta \u00faltima, en efecto, se presenta como una celebraci\u00f3n de la creaci\u00f3n y de la historia. La sigla que resume este poema est\u00e1 en 42,22: \u00ab\u00c2\u00a1Qu\u00e9 fascinantes son tus obras!\u00bbInspir\u00e1ndose en diversos salmos (20; 104; 148), el poeta se asemeja a un peregrino estupefacto que se mueve en medio del esplendor del cosmos descubriendo maravillas sin cuento. Pero quien domina este c\u00e1ntico de las criaturas es el sol, s\u00ed\u00admbolo \u00fanico y total del esplendor del creador.<\/p>\n<p>El ep\u00ed\u00adlogo del cap\u00ed\u00adtulo 51 es el cuarto texto h\u00ed\u00admnico, y sirve de conclusi\u00f3n al elogio de los padres de los cap\u00ed\u00adtulos 44-50 y a toda la obra. Pero se trata de dos composiciones: un salmo de agradecimiento y un peque\u00f1o poema alfab\u00e9tico sobre la b\u00fasqueda de la sabidur\u00ed\u00ada. El texto hebreo introduce entre ambas composiciones un tercer salmo, an\u00e1logo al Sal 136 y a las Dieciocho bendiciones jud\u00ed\u00adas, y marcado por la ant\u00ed\u00adfona \u00abporque es eterno su amor\u00bb.<\/p>\n<p>La presencia de esta serie de himnos hace al volumen a\u00fan m\u00e1s optimista, transforma la sabidur\u00ed\u00ada en oraci\u00f3n y hace del conocer un dar gracias (como escrib\u00ed\u00ada Heidegger: \u00abDenken ist Danken\u00bb, comprender es agradecer). A trav\u00e9s de estas l\u00ed\u00adneas de demarcaci\u00f3n h\u00ed\u00admnicas podemos ditinguir, pues, tres grandes sectores sapienciales (cc. 2-23; 25-41; 45-50).<\/p>\n<p>2. TRES GRANDES COLECCIONES SAPIENCIALES. El procedimiento adoptado por el autor es m\u00e1s complejo todav\u00ed\u00ada que el de Prov. Nos encontramos ante saltos de tono, repetici\u00f3n de temas, un amplio abanico de argumentos. Para las tres colecciones nos contentamos con sugerir alguna l\u00ed\u00adnea de lectura.<\/p>\n<p>En la primera secci\u00f3n (cc. 2-23) la sabidur\u00ed\u00ada entra en escena con su cortejo tradicional de virtudes: la constancia, la fortaleza, la paciencia en la prueba, el amor apasionado a los padres, la limosna, el amor activo a los pobres (2,1-4,10). Los preceptos, seg\u00fan una praxis sapiencial consolidada, ya conocida del libro de los Prov, se imparten seg\u00fan el esquema \u00abpadre-hijo\u00bb y \u00abmaestro-disc\u00ed\u00adpulo\u00bb y tocan una gama muy variada de temas. Al aviso sobre el respeto humano y sobre la timidez se asocia el relativo a la presunci\u00f3n sobre todo socio-econ\u00f3mica; al control de la palabra, motivo constante en una estructura social de manifestaci\u00f3n oral, se une el elogio entusiasta de la amistad, tema predilecto del autor (6,5-17; 9,10; 12,8-18; 22,19-26; cf 27,17-21; 37,1-6). La dimensi\u00f3n social de la vida (6,18-15,20) implica consideraciones sobre la pedagog\u00ed\u00ada de los hijos, el respeto de los padres, la veneraci\u00f3n a los sacerdotes, la generosidad con los pobres, las relaciones pol\u00ed\u00adticas, los lazos con los amigos, con las mujeres, con los esclavos, con la esposa, la prudencia, los valores tradicionales, la victoria sobre la soberbia, la confianza en Dios y en las riquezas (es famoso 11,19, recogido por la par\u00e1bola del rico insensato de Luc 12:16-21), la generosidad y la avaricia, la libertad y el pecado. La dimensi\u00f3n religiosa de la vida (Luc 16:1-18, 14) implica una solemne celebraci\u00f3n de Dios, se\u00f1or del cosmos y de la historia, y una exaltaci\u00f3n de la posici\u00f3n del hombre, visto en sus l\u00ed\u00adneas esenciales: muerte, dominio del mundo material, imagen de Dios, alabanza de Dios, alianza con el Se\u00f1or. Dios ve, y con amor perdona pecado y debilidades. Despu\u00e9s de una nueva parte dedicada a la palabra (18,15-20,26), se prepara una reflexi\u00f3n sobre la dimensi\u00f3n moral de la vida, que se expresa a trav\u00e9s de las tradicionales ant\u00ed\u00adtesis pecador justo y sabio-necio, con una mezcla de indicaciones y advertencias de \u00ed\u00adndole varia (ver el dur\u00ed\u00adsimo 22,1-2).<\/p>\n<p>La segunda colecci\u00f3n (cc. 25-42) se abre con una interesante reflexi\u00f3n sobre el matrimonio. La mujer es presentada en una ant\u00ed\u00adtesis: a un esbozo cruel y mis\u00f3gino, frecuente en la literatura sapiencial (Prov 5 y 7 y, en nuestro libro, el terrible 42,14), se opone una p\u00e1gina muy delicada, reservada a la feminidad inteligente y virtuosa [\/ abajo, IV, 3]. La \u00e9tica social (26,19-29,28) en el comercio, en el lenguaje, en la justicia, en la amistad, en la venganza, en los litigios, en las fianzas, en la limosna, en la hospitalidad, etc., se desarrolla en una serie de consideraciones sobre la urbanidad y sobre la pedagog\u00ed\u00ada (30,1-32,13), documento sociol\u00f3gico delicioso, lleno de puntas ir\u00f3nicas y signo vivo de la encarnaci\u00f3n de la palabra de Dios en la realidad cotidiana. Despu\u00e9s de un tratadito optimista sobre la sabidur\u00ed\u00ada que hay que buscar y encontrar (32,14-33,18), se abre el discurso sobre la relaci\u00f3n entre vida social y culto (33,19-37,31), argumento querido de la teolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica (Am\u00f3 5:21-24; Ose 6:6; Miq 6:6-8; Is 1; 5; Jer 7, etc.). El autor recuerda la exigencia de una uni\u00f3n profunda entre oraci\u00f3n y vida, entre culto y sociedad, eliminando toda forma de sacralismo en el que la liturgia sea un pretexto para sustraerse a los compromisos de fidelidad interior y social. Las profesiones entran en escena en los cap\u00ed\u00adtulos 38-39: adem\u00e1s del m\u00e9dico, como se ha dicho [\/ supra, II, 2], est\u00e1 en primer plano el escriba, admirado y exaltado por Si, que mira con una cierta indiferencia al obrero y al trabajador manual. El inter\u00e9s por las artes y oficios es t\u00ed\u00adpico de la literatura sapiencial, atenta a ofrecer su contribuci\u00f3n a cada sector de la formaci\u00f3n humana. La secci\u00f3n se cierra con una reflexi\u00f3n sobre las miserias humanas (40,1-42,14), con particular atenci\u00f3n a la muerte: Hace aqu\u00ed\u00ad Si algunas observaciones amargas que parecen hermanarlo por un momento con Qo.<\/p>\n<p>El famoso elogio de los padres ocupa la tercera secci\u00f3n (cc. 44-50). Despu\u00e9s de haber celebrado en el himno al Dios creador, ahora Si se deja conquistar por el esplendor de la historia de Israel, el pueblo elegido al que Ben Sir\u00e1 se siente orgulloso de pertenecer. Dios se revela en lo concreto de esta historia santa, en la cual hace desfilar una galer\u00ed\u00ada de retratos: aparecen en ella Henoc, No\u00e9, Abrah\u00e1n, Isaac, Jacob, Mois\u00e9s, Aar\u00f3n, Fine\u00e9s, Josu\u00e9, Caleb, Samuel, los jueces, David, Nat\u00e1n, Salom\u00f3n, Robo\u00e1n, Jerobo\u00e1n, El\u00ed\u00adas, Eliseo, Isa\u00ed\u00adas, Ezequ\u00ed\u00adas, Jos\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel, Zorobabel, Josu\u00e9 y Nehem\u00ed\u00adas, los jefes del retorno de Babilonia, y, finalmente, Sim\u00f3n, el sumo sacerdote contempor\u00e1neo del autor (220-195), que es descrito en el marco magn\u00ed\u00adfico y hier\u00e1tico de la liturgia del segundo templo. Es curioso observar, sin embargo, que Si se esfuerza en presentar \u00absapiencialmente\u00bb estos personajes, present\u00e1ndolos como modelos de vida y de sabidur\u00ed\u00ada para todos: jefes de Estado, famosos por el poder, consejeros sabios, profetas, legisladores, maestros, poetas y m\u00fasicos, poderosos y justos, fieles, humildes e ilustres.<\/p>\n<p>IV. UN ESCRI\u00ed\u2018O DE IDEAS Y DE PROPUESTAS. Es dif\u00ed\u00adcil codificar en una serie de cap\u00ed\u00adtulos precisos y circunscritos el mensaje de Si, porque su volumen es un aut\u00e9ntico arsenal de proverbios, de reflexiones, de sugerencias, de meditaciones, de consejos, de advertencias. Es un verdadero y aut\u00e9ntico tesoro, del cual \u00abel amo de la casa saca cosas nuevas y cosas antiguas\u00bb (Mat 13:52). La misma lectura sint\u00e9tica de las tres colecciones [\/ supra, III, 2] nos ha revelado la complejidad y lo reiterado de los varios modelos sapienciales de Si. Podemos ahora intentar discernir con m\u00e1s nitidez algunos nudos esenciales alrededor de los cuales se va desarrollando la variada constelaci\u00f3n de los proverbios, de las normas y de los pensamientos de Si.<\/p>\n<p>1. LA SABIDUR\u00ed\u008dA. \u00abToda la sabidur\u00ed\u00ada viene del Se\u00f1or y con \u00e9l est\u00e1 eternamente&#8230; Principio de la sabidur\u00ed\u00ada es el temor a Dios; ella fue creada con los fieles en el seno materno\u00bb(Mat 1:1.14). Estas dos declaraciones iniciales de Si expresan limpiamente la duplicidad de la sabidur\u00ed\u00ada. Ella est\u00e1 en Dios y junto a Dios, trascendente y omnicomprensiva; pero por gracia se derrama en el hombre, haci\u00e9ndose \u00abcreada\u00bb e inmanente. Como se ha visto [I supra, III, 1], para Si la Sabidur\u00ed\u00ada se encarna en la t\u00f3rah (Mat 19:18; Mat 24:22), porque es palabra de Dios, es revelaci\u00f3n de la_, voluntad divina, pero es tambi\u00e9n compromiso de vida del hombre (R. Smend escrib\u00ed\u00ada: \u00abSubjetivamente, la sabidur\u00ed\u00ada es el temor de Dios; objetivamente es la ley de Mois\u00e9s\u00bb), y su soberan\u00ed\u00ada se extiende m\u00e1s all\u00e1 de Israel a todos los pueblos de la tierra (Mat 24:6). Naturalmente, el acento del autor recae en la cualidad humana de la sabidur\u00ed\u00ada, que es descrita seg\u00fan las categor\u00ed\u00adas tradicionales: alegr\u00ed\u00ada de vivir (Mat 14:11.14; Mat 30:21-25); salud (Mat 30:14-17); prudencia social (Mat 8:1-19); capacidad econ\u00f3mica (Mat 33:20-24;  Mat 42:6-7); discreci\u00f3n (Mat 2:17; Mat 3:17-24; Mat 10:6-18); control de la palabra (Mat 4:24; Mat 5:13; Mat 27:5-7); lucha contra la c\u00f3lera y la discordia (Mat 27:30; Mat 40:4); lucha contra la pereza (Mat 22:1-2); justicia (Mat 4:9;  Mat 20:29); uso sabio de la riqueza (Mat 13:24; Mat 40:13); amor a los pobres (Mat 29:8-13); fe genuina (Mat 34:18-35, 24). El sabio es en la pr\u00e1ctica el hombre ideal y completo.<\/p>\n<p>2. LA ANTROPOLOG\u00ed\u008dA. En decenas de aforismos emerge una teolog\u00ed\u00ada precisa del pecado (Mat 3:29; Mat 21:1-2; Mat 28:2-5; Mat 39:5) justamente porque Si tiene un alto concepto de la libertad humana: \u00abEl hizo al hombre al principio, y lo dej\u00f3 en manos de su propio albedr\u00ed\u00ado. Si t\u00fa quieres, puedes guardar los mandamientos; _permanecer fiel est\u00e1 en tus manos. El ha puesto ante ti el fuego y el agua; extiende tu mano a lo que quieras. Ante el hombre est\u00e1 la vida y la muerte; a cada uno se le dar\u00e1 lo que \u00e9l quiera\u00bb (Mat 15:14-17). La piedad propuesta por Si es s\u00f3lida y serena, se inspira en la fe de Israel, conoce el compromiso social, el humanismo genuino y la \u00e9tica de la justicia y del perd\u00f3n (28,1-7). En el horizonte de la vida el sabio debe siempre entrever tambi\u00e9n la sombra de la muerte: \u00abEn todas tus obras acu\u00e9rdate del final, y no pecar\u00e1s jam\u00e1s\u00bb (7,36). \u00abTodos los hombres son tierra y ceniza\u00bb (17,27); y este car\u00e1cter inevitable de la muerte, acompa\u00f1ado de una visi\u00f3n escatol\u00f3gica oscura e incierta, debe dar sabor al esfuerzo en el presente y valor y consistencia a las realidades terrestres (14,11-16).<\/p>\n<p>3. LA SOCIEDAD. La familia es el primer n\u00facleo social descrito por Si. En ella domina el padre, a menudo severo seg\u00fan los c\u00e1nones de la pedagog\u00ed\u00ada oriental (30,1-13). Los mismos c\u00e1nones se aplican a la mujer, que es criticada seg\u00fan la tradicional misoginia sapiencial (\u00abM\u00e1s vale maldad de un hombre que bondad de mujer\u00bb, 42,14; cf 25,12-26; 42,9-14), pero tambi\u00e9n exaltada (26,1-4.16-21; 36,22-27). Tambi\u00e9n las profesiones tienen notable importancia, sobre todo las intelectuales, como se ha visto [\/ supra, II, 2] por 38,24-39,11. Estilo, urbanidad, etiqueta social se proponen como virtudes sociales y naturales indispensables y pertenecientes a la misma sabidur\u00ed\u00ada (31,12-32,13). Moderaci\u00f3n y apertura se equilibran tambi\u00e9n en la visi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica de Si (el c. 10 es un peque\u00f1o ensayo sobre el poder). Honrar y glorificar a los depositarios del poder es una norma pr\u00e1ctica v\u00e1lida, pero la teor\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica m\u00e1s bien conservadora de Si queda atenuada por las primeras escaramuzas \u00abdemocr\u00e1ticas\u00bb: la ekkles\u00ed\u00ada comienza a emerger no s\u00f3lo como asamblea lit\u00fargica sinagogal (24,22; 33,19; 50,13.20), sino tambi\u00e9n como comunidad pol\u00ed\u00adtica con funciones jur\u00ed\u00addicas (7,7; 23,24; 41,18) y administrativas (15,5; 21,17; 38,33). Una buena pol\u00ed\u00adtica agr\u00ed\u00adcola es fundamental para el desarrollo de una naci\u00f3n (7,15.22; 20,28), mientras que la ley de los beneficios no debe ser incondicionada (26,19-27,2; 42,4). \u00abDichoso el hombre que en estas cosas se ejercite, pues quien las medite en su coraz\u00f3n se har\u00e1 sabio. Si as\u00ed\u00ad lo hace, ser\u00e1 fuerte para todo, porque el temor del Se\u00f1or ser\u00e1 su senda\u00bb.<\/p>\n<p>BIBL.: ALONSO SCHOKEL L., Eclesi\u00e1stico, en Proverbios y Eclesi\u00e1stico, Lisa, Madrid 1986; DUESBERG H., FRANSEN 1., Ecclesiastico, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1966; GILBERT M., L&#8217;\u00e9loge de la Sagesse (Si 24), en \u00abRTL\u00bb 5 (1974) 326-348; HADOT J., Penchant mauvais et volont\u00e9 libre dans la sagesse de Ben Sira, Bruselas 1970. HASPECKER J., Gottesfurcht bei Jesus Sirach, Biblical Institute Press, Roma 1967; LELLA A.A. di, Conservative and Progressive Theology. 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Glazier, Wilmington 1983; MIDDENTROP T., Die StellungJesu Ben Siras zwischen Judentum und Hellenismus, Brill, Leida 1973; MINISSALE A., Siracide, Edizioni Paoline 1980; PAUTREL R., Ben Sira et le stoicisme, en \u00abRSR\u00bb 51 (1963) 535-549; PR ATO G.L., II problema della teodicea in Ben Sira, Biblical Institute Press, Roma 1975; RAD G. von, La sabidur\u00ed\u00ada del Eclesi\u00e1stico, en Sabidur\u00ed\u00ada en Israel, Cristiandad, Madrid 1985; SISTI A., R(essi dell&#8217;epoca premaccabaica nell&#8217;Ecclesiastico, en \u00abRBit\u00bb 12 (1964) 215-256; SNAITH J.G., Ecclesiasticus, Cambridge University Press, Cambridge 1974; VATTIONI F., Ecclesiastico. Testo ebraico con apparato critico e versione greca, latina e siriaca, Istituto Orientale, N\u00e1poles 1968; VIRGULIN S., Ecclesiastico o Siracide, en T. BALLARINI, Introduzione alla Bibbia, vol. III, Dehoniane, Bolonia 1978, 443-472; WEBER T.H., Eclesi\u00e1stico (Sirac), en Comentario b\u00ed\u00adblico San Jer\u00f3nimo II, Cristiandad, Madrid 1972, 565-571.<\/p>\n<p>G. Ravasi<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Si 1-51<\/p>\n<p>Sumario: 1. Un deuterocan\u00f3nico estimado. II. Un autor y un traductor 1. La intrincada situaci\u00f3n textual; 2. Ben Sir\u00e1: un conservador iluminado. III. Una obra monumental: 1. Cuatro himnos en posiciones estrat\u00e9gicas; 2. Tres grandes colecciones sapienciales. IV. Un escri\u00f1o de ideas y de propuestas: 1. La sabidur\u00ed\u00ada; 2. La antropolog\u00ed\u00ada; 3. La sociedad.<\/p>\n<p>1. UN DEUTEROCANONico ESTIMADO.<br \/>\nEl exegeta franc\u00e9s E. Osty en su Bible (Seuil, Par\u00ed\u00ads 1973, 1433) recuerda con iron\u00ed\u00ada la declaraci\u00f3n de un te\u00f3logo moralista, que exclamaba: \u2020\u0153iEl Eclesi\u00e1stico! Qu\u00e9 estupendo libro! Se encuentra en \u00e9l todo lo que se quiere!\u2020\u2122 Por eso ya la Vulgata lo hab\u00ed\u00ada titulado Eclesi\u00e1stico, consciente de la frecuente utilizaci\u00f3n catequ\u00e9tica y \u00e9tica por parte de la comunidad eclesial cristiana por la amplitud de sus ense\u00f1anzas; la obra es en cierto sentido la desembocadura hacia la cual converge el judaismo con toda su teolog\u00ed\u00ada y su tard\u00ed\u00ada sabidur\u00ed\u00ada. Teolog\u00ed\u00ada y sabidur\u00ed\u00ada que est\u00e1n ya iluminadas por la existencia de una Biblia can\u00f3nica, aunque configurada en \u2020\u0153Ley, Profetas, Escritos, como se advierte en el pr\u00f3logo mismo de nuestro volumen.<br \/>\nAunque excluido del canon jud\u00ed\u00ado en el concilio de Jamnia (finales del siglo i d.C), y sucesivamente no acogido en la Biblia tampoco por los protestantes, el Sir\u00e1cida (=Si) ha sido siempre apreciado por la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada (basta pensaren Qumr\u00e1n) y cristiana. El NT, aunque no lo cita expresamente, alude repetidamente a \u00e9l: ver Mt 11,25-30 y Si 51,13-14; Jc 1,20 y Si 1,22; Jc 5,3 y Si 29,10; Rom 13,1 y Si 10,5; ico 6,12 y Si 37,28; Jn 3,7 y Si 16,25. C. Spicq ha demostrado el nexo entre Si y la estructura del pr\u00f3logo de Juan, etc. As\u00ed\u00ad pues, un deuterocan\u00f3nico estimado, tambi\u00e9n por parte de la patr\u00ed\u00adstica, a pesar de las vacilaciones iniciales sobre su canonicidad; por ejemplo, Clemente Alejandrino, aunque lo inserta entre los libros b\u00ed\u00adblicos \u2020\u0153controvertidos, lo cita m\u00e1s de 60 veces.<br \/>\n3120<br \/>\nII. UN AUTOR Y UN TRADUCTOR.<br \/>\nHasta finales del siglo pasado, el volumen era conocido s\u00f3lo en un texto en lengua griega; el pr\u00f3logo antepuesto por alguien que se proclamaba nieto del autor hablaba de versi\u00f3n de un original hebreo, versi\u00f3n realizada \u2020\u0153con muchas vigilias y ciencia en el a\u00f1o 38 del rey Ptolomeo Evergetes\u2020\u009d (132 a.C). Pero se estimaba que esto era en realidad una ficci\u00f3n literaria para atribuir mayor autoridad a la obra a trav\u00e9s de una paternidad m\u00e1s antigua y solemne y una referencia a la lengua sagrada de la Biblia. Mas en el a\u00f1o 1896, en la genizah (sacrist\u00ed\u00ada) de la sinagoga de El Cairo, sal\u00ed\u00adan a la luz preciosos fragmentos de un texto hebreo del Sir\u00e1cida en una copia de los siglos x-xi.<br \/>\n3121<br \/>\n1. La intrincada situaci\u00f3n textual.<br \/>\nSe reconstru\u00ed\u00adan as\u00ed\u00ad dos tercios del texto original hebreo (1.108 vv. de los 1.616 del texto griego). Pero la aventura textual de Si hab\u00ed\u00ada de continuar. En 1955 Qumr\u00e1n revelaba dos fragmentos muy preciosos del siglo i a.C, que conten\u00ed\u00adan, respectivamente, 6,20-31 (2Q 18)y parte del cap\u00ed\u00adtulo 51 (11Q )del libro. En 1964, en Masada, la famosa fortaleza herodiana del mar Muerto, que se hizo c\u00e9lebre por la desesperada resistencia zelota contra los ej\u00e9rcitos de ocupaci\u00f3n romanos, se descubr\u00ed\u00ada un rollo hebreo del 100-70 a.C, que conten\u00ed\u00ada Si 39,27-32; 40,10-19; 40,26-44,17. De esta manera el prefacio resultaba veraz, si bien la coincidencia entre los dos textos, por motivos de versi\u00f3n y de transmisi\u00f3n textual, estaba muy lejos de ser perfecta. Entre otras cosas, no se debe olvidar que de Si, adem\u00e1s de la versi\u00f3n de la Vulgata (que es la de la Vetus latina de un texto griego decadente), existe una importante versi\u00f3n siriaca que depende de un texto a veces diverso tanto del hebreo conocido como del griego. Por tanto, una situaci\u00f3n notablemente intrincada, que exige particular esfuerzo por parte del cr\u00ed\u00adtico textual: en cada versi\u00f3n es necesario especificar a qu\u00e9 texto nos atenemos.<br \/>\n3122<br \/>\n2. Ben Sir\u00e1: un conservador iluminado.<br \/>\nDejando entre par\u00e9ntesis al an\u00f3nimo nieto traductor, nuestra atenci\u00f3n se fija en la fisonom\u00ed\u00ada humana del autor, que debe haber compuesto su escrito en las primeras d\u00e9cadas del siglo u a.C. (190-1 80). Seg\u00fan el texto hebreo, su nombre completo ser\u00ed\u00ada \u2020\u0153Sime\u00f3n, hijo de Jes\u00fas, hijo de Eleazar, hijo de Sir\u00e1\u2020\u009d (50,27; 51,30), de d\u00f3nde el apelativo frecuentemente usado de Ben Sir\u00f3. En cambio, para el texto griego su nombre ser\u00ed\u00ada \u2020\u0153Jes\u00fas, hijo de Sir\u00e1, de Eleazar de Jerusal\u00e9n, de donde procede el t\u00ed\u00adtulo de Sir\u00e1cida. Prescindiendo de estas dudosas cuestiones demogr\u00e1ficas, la fisonom\u00ed\u00ada del Sir\u00e1cida se desprende sobre todo de su obra, que refleja la sabidur\u00ed\u00ada ortodoxa tradicional, pero cuidando de actualizarla seg\u00fan las nuevas instancias culturales y sociales. En particular, parece posible entrever una especie de autorretrato en el bosquejo reservado al \u2020\u0153escriba en el cap\u00ed\u00adtulo 39. Durante la monarqu\u00ed\u00ada los escribas eran los pol\u00ed\u00adticos de profesi\u00f3n, los ministros, los bur\u00f3cratas, los embajadores; despu\u00e9s del destierro babil\u00f3nico se hab\u00ed\u00adan dedicado preferentemente a la formaci\u00f3n teol\u00f3gica, pol\u00ed\u00adtica y cient\u00ed\u00adfica, convirti\u00e9ndose en los \u2020\u0153sabios de profesi\u00f3n, el equivalente de nuestros intelectuales. El retrato del escriba viene a ser una especie de autobiograf\u00ed\u00ada del Sir\u00e1cida y se articula en una sugestiva secuencia de verbos: se aplica, medita, indaga, se dedica a la sabidur\u00ed\u00ada, la conserva, la penetra, se ocupa de ella, viaja, investiga, ora, comunica palabras sabias, dirige, brilla en la sociedad y sabe contemplar y alabar a Dios con pureza.<br \/>\nEste escriba ha sido justamente definido como \u2020\u0153un conservador iluminado\u2020\u2122, por su tendencia a operar, en la teolog\u00ed\u00ada sapiencial tradicional, una adaptaci\u00f3n ligera pero cuidadosa a alg\u00fan modelo \u2020\u0153laico o a alguna nueva instancia. Sin embargo, no es un progresista ap\u00f3stata, como ciertos judios helenistas citados en los libros de los Macabeos o como los imp\u00ed\u00ados de Sg 2,12, los cuales, \u2020\u0153traicionando su educaci\u00f3n\u2020\u2122, se hab\u00ed\u00adan dejado fascinar por las ideolog\u00ed\u00adas alejandrinas. Es m\u00e1s; el Si exalta con entusiasmo la tradici\u00f3n sagrada de Israel, tejiendo en los cap\u00ed\u00adtulos 44-50 de su obra una apasionada galer\u00ed\u00ada de retratos de los grandes personajes de la historia b\u00ed\u00adblica. Pero no est\u00e1 tan atento a la mediaci\u00f3n del mensaje hebreo al mundo griego como lo estar\u00e1n el autor an\u00f3nimo de Sg [1 Sabidur\u00ed\u00ada (Libro de la) 1], el fil\u00f3sofo Fil\u00f3n, el historiador Flavio Josefo, y como lo hab\u00ed\u00adan estado los traductores de la Biblia al griego. Su di\u00e1logo con la cultura profana es todav\u00ed\u00ada muy cauto, aunque real. Es significativo en este sentido el p\u00e1rrafo del cap\u00ed\u00adtulo 38 (vv. 1-8), dedicado al m\u00e9dico. Superando el enfoque tradicional de retribuci\u00f3n, seg\u00fan el cual la enfermedad es simplemente efecto del pecado (cf Jn 9,lss), y por tanto eliminable s\u00f3lo de forma sacral y lit\u00fargica, Si reconoce, adem\u00e1s del primado de Dios, tambi\u00e9n la importancia del m\u00e9dico y de la farmacolog\u00ed\u00ada en la conservaci\u00f3n de la salud y de la vida. Estamos, pues, muy lejos del uso inteligente que har\u00e1 el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada de las categor\u00ed\u00adas griegas a nivel antropol\u00f3gico para proponer con un nuevo ropaje el mensaje b\u00ed\u00adblico a la cultura de Alejandr\u00ed\u00ada.<br \/>\n3123<br \/>\nIII. UNA OBRA MONUMENTAL.<br \/>\nComo las otras obras de matriz sapiencial, la estructura de Si es m\u00e1s bien fluida y floja. El volumen, que es ingente en sus 51 cap\u00ed\u00adtulos, se organiza en unidades microliterarias que, in crescendo, se agrupan en aglomerados cada vez m\u00e1s ramificados: del ma\u00ed\u00adal (proverbio) sapiencial aislado que registra un dato o una reflexi\u00f3n o experiencia, se pasa a la agrupaci\u00f3n tem\u00e1tica o \u2020\u0153sonora\u2020\u009d presidida por la asonancia verbal de los t\u00e9rminos, y se prosigue hacia minico-lecciones, para extenderse a veces en verdaderos y peque\u00f1os tratados. Por eso es dif\u00ed\u00adcil ofrecer un esquema estructural riguroso. Tambi\u00e9n el conocimiento del mensaje debe producirse a trav\u00e9s de una familiarizaci\u00f3n amorosa y paciente con el texto. A trav\u00e9s de esta metodolog\u00ed\u00ada de lectura m\u00e1s bien libre, el Si se convierte verdaderamente en el libro \u2020\u0153eclesi\u00e1stico\u2020\u009d de meditaci\u00f3n, \u2020\u0153palabra divina, escritura sagrada y sabidur\u00ed\u00ada humana\u2020\u009d, como lo defin\u00ed\u00ada Or\u00ed\u00adgenes.<br \/>\n3124<br \/>\n1. Cuatro himnos en posiciones estrat\u00e9gicas.<br \/>\nHay un punto de referencia estructural, que tiene un cierto valor en orden a la planificaci\u00f3n de la lectura y del mismo mensaje. Se trata de cuatro himnos distribuidos en posiciones no casuales. El primero hace de p\u00f3rtico de entrada a toda la obra (c. 1) y al primer bloque de cap\u00ed\u00adtulos (cc. 2-23). Se trata de un himno a la sabidur\u00ed\u00ada seg\u00fan el modelo presente en Pr 8,22-31 o el de Jb 28 o de Bar 3,9-4,4 [\/Sabidur\u00ed\u00ada VIII]. La Sabidur\u00ed\u00ada es personificada po\u00e9ticamente como un puente de comunicaci\u00f3n entre Dios, hombre y cosmos. Ella es \u2020\u0153principio\u2020\u009d (y. 12), \u2020\u0153plenitud\u2020\u009d (y. 14), \u2020\u0153ra\u00ed\u00adz\u2020\u2122 (y. 18), \u2020\u0153corona\u2020\u009d (y. 16) del ser. En la mente de Dios es el proyecto ideal de la perfecci\u00f3n de todo el ser, en la creaci\u00f3n est\u00e1 presente como armon\u00ed\u00ada y en el hombre aparece como \u2020\u0153temor de Dios\u2020\u009d. Esta locuci\u00f3n en su acepci\u00f3n m\u00e1s completa y genuina significa adhesi\u00f3n, fidelidad, amor y fe ante Dios, y se repite en la estrofa central del himno hasta siete veces, como signo ideal de la perfecci\u00f3n y de la sabidur\u00ed\u00ada humana.<br \/>\nAf\u00ed\u00adn al cap\u00ed\u00adtulo 1 es tambi\u00e9n el himno segundo, puesto en el cap\u00ed\u00adtulo 24; \u00e9l es el sello de la primera parte de la obra y abre la segunda. Reflejando de nuevo el esquema de Pr 8,22-31, la sabidur\u00ed\u00ada hace una autoproclamaci\u00f3n de su funci\u00f3n de mediadora entre Dios y la creaci\u00f3n. Por tanto, aparece como cualidad de Dios, su proyecto salv\u00ed\u00adfico y creador; es colocada en los cielos \u2020\u0153sobre una columna de nubes\u2020\u009d, o sea en la esfera de la trascendencia; pero aparece tambi\u00e9n como cualidad humana, encarnada en la sabidur\u00ed\u00ada del hombre y en el orden del cosmos, y residente en nuestro espacio, en la \u2020\u0153ciudad amada, Jerusal\u00e9n\u2020\u2122. Para el Si no hay duda: la sabidur\u00ed\u00ada se ha de identificar con la ley, la t\u00f3rah (y. 22), con la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Pues ella ofrece al que la contempla justamente estos dos aspectos \u2020\u0153polares\u2020\u009d de la trascendencia y de la inmanencia t\u00ed\u00adpicos de la sabidur\u00ed\u00ada. La ley, como es obvio, es palabra de Dios, pero es tambi\u00e9n respuesta del hombre en el dec\u00e1logo y en las leyes de la alianza.<br \/>\nRecorrida otra \u00e1rea sapiencial diversamente ramificada, llegamos al himno tercero en 41,15-43,33, un c\u00e1ntico al Se\u00f1or creador, que podr\u00ed\u00ada abrir idealmente la secci\u00f3n final del libro. Esta \u00faltima, en efecto, se presenta como una celebraci\u00f3n de la creaci\u00f3n y de la historia. La sigla que resume este poema est\u00e1 en 42,22: \u2020\u0153jQu\u00e9 fascinantes son tus obrasP\u2020\u2122lns-pir\u00e1ndose en diversos salmos (20; 104; 148), el poeta se asemeja a un peregrino estupefacto que se mueve en medio del esplendor del cosmos descubriendo maravillas sin cuento. Pero quien domina este c\u00e1ntico de las criaturas es el sol, s\u00ed\u00admbolo \u00fanico y total del esplendor del creador.<br \/>\nEl ep\u00ed\u00adlogo del cap\u00ed\u00adtulo 51 es el cuarto texto h\u00ed\u00admnico, y sirve de conclusi\u00f3n al elogio de los padres de los cap\u00ed\u00adtulos 44-50 y a toda la obra. Pero se trata de dos composiciones: un salmo de agradecimiento y un peque\u00f1o poema alfab\u00e9tico sobre la b\u00fasqueda de la sabidur\u00ed\u00ada. El texto hebreo introduce entre ambas composiciones un tercer salmo, an\u00e1logo al Ps 136 y a las Dieciocho bendiciones jud\u00ed\u00adas, y marcado por la ant\u00ed\u00adfona \u2020\u0153porque es eterno su amor\u2020\u2122.<br \/>\nLa presencia de esta serie de himnos hace al volumen a\u00fan m\u00e1s optimista, transforma la sabidur\u00ed\u00ada en oraci\u00f3n y hace del conocer un dar gracias (como escrib\u00ed\u00ada Heidegger: \u2020\u0153Denken ist Danken\u2020\u2122, comprender es agradecer). A trav\u00e9s de estas l\u00ed\u00adneas de demarcaci\u00f3n h\u00ed\u00admnicas podemos ditinguir, pues, tres grandes sectores sapienciales (cc. 2-23; 25-41; 45-50).<br \/>\n3125<br \/>\n2. Tres grandes colecciones sapienciales.<br \/>\nEl procedimiento adoptado por el autor es m\u00e1s complejo todav\u00ed\u00ada que el de Pr. Nos encontramos ante saltos de tono, repetici\u00f3n de temas, un amplio abanico de argumentos. Para las tres colecciones nos contentamos con sugerir alguna l\u00ed\u00adnea de lectura.<br \/>\nEn la primera secci\u00f3n (cc. 2-23) la sabidur\u00ed\u00ada entra en escena con su cortejo tradicional de virtudes: la constancia, la fortaleza, la paciencia en la prueba, el amor apasionado a los padres, la limosna, el amor activo a los pobres (2,1-4,10). Los preceptos, seg\u00fan una praxis sapiencial consolidada, ya conocida del libro de los Pr, se imparten seg\u00fan el esquema \u2020\u0153padre-hijo\u2020\u009d y \u2020\u0153maestro-disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u009d y tocan una gama muy variada de temas. Al aviso sobre el respeto humano y sobre la timidez se asocia el relativo a la presunci\u00f3n sobre todo socioecon\u00f3mica; al control de la palabra, motivo constante en una estructura social de manifestaci\u00f3n oral, se une el elogio entusiasta de la amistad, tema predilecto del autor (6,5-17; 9,10; 12,8- 18; 22,19-26; cf 27,17-21; 37,1-6). La dimensi\u00f3n social de la vida (6,18-15,20) implica consideraciones sobre la pedagog\u00ed\u00ada de los hijos, el respeto de los padres, la veneraci\u00f3n a los sacerdotes, la generosidad con los pobres, las relaciones pol\u00ed\u00adticas, los lazos con los amigos, con las mujeres, con los esclavos, con la esposa, la prudencia, los valores tradicionales, la victoria sobre la soberbia, la confianza en Dios y en las riquezas (es famoso 11,19, recogido por la par\u00e1bola del rico insensato de Lc 12,16-21), la generosidad y la avaricia, la libertad y el pecado. La dimensi\u00f3n religiosa de la vida (16,1-18,14) implica una solemne celebraci\u00f3n de Dios, se\u00f1or del cosmos y de la historia, y una exaltaci\u00f3n de la posici\u00f3n del hombre, visto en sus l\u00ed\u00adneas esenciales: muerte, dominio del mundo material, imagen de Dios, alabanza de Dios, alianza con el Se\u00f1or. Dios ve, y con amor perdona pecado y debilidades. Despu\u00e9s de una nueva parte dedicada a la palabra (18,15-20,26), se prepara una reflexi\u00f3n sobre la dimensi\u00f3n moral de la vida, que se expresa a trav\u00e9s de las tradicionales ant\u00ed\u00adtesis pecador-justo y sabio-necio, con una mezcla de indicaciones y advertencias de \u00ed\u00adndole varia (ver el dur\u00ed\u00adsimo 22,1-2).<br \/>\nLa segunda colecci\u00f3n (cc. 25-42) se abre con una interesante reflexi\u00f3n sobre el matrimonio. La mujer es presentada en una ant\u00ed\u00adtesis: a un esbozo cruel y mis\u00f3gino, frecuente en la literatura sapiencial (Pr 5 y 7 y, en nuestro libro, el terrible 42,14), se opone una p\u00e1gina muy delicada, reservada a la feminidad inteligente y virtuosa [1 abajo, IV, 3]. La \u00e9tica social (26,19-29,28) en el comercio, en el lenguaje, en la justicia, en la amistad, en la venganza, en los litigios, en las fianzas, en la limosna, en la hospitalidad, etc., se desarrolla en una serie de consideraciones sobre la urbanidad y sobre la pedagog\u00ed\u00ada (30,1-32,13), documento sociol\u00f3gico delicioso, lleno de puntas ir\u00f3nicas y signo vivo de la encarnaci\u00f3n de la palabra de Dios en la realidad cotidiana. Despu\u00e9s de un tratadito optimista sobre la sabidur\u00ed\u00ada que hay que buscar y encontrar (32,14-33,18), se abre el discurso sobre la relaci\u00f3n entre vida social y culto (33,19-37,31), argumento querido de la teolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica (Am 5,21-24; Os 6,6 Miq Os 6,6-8; Is 1; Is 5; Jr 7, etc. ). El autor recuerda la exigencia de una uni\u00f3n profunda entre oraci\u00f3n y vida, entre culto y sociedad, eliminando toda forma de sa-cralismo en el que la liturgia sea un pretexto para sustraerse a los compromisos de fidelidad interior y social. Las profesiones entran en escena en los cap\u00ed\u00adtulos 38-39: adem\u00e1s del m\u00e9dico, como se ha dicho [1 supra, II, 2], est\u00e1 en primer plano el escriba, admirado y exaltado por Si, que mira con una cierta indiferencia al obrero y al trabajador manual. El inter\u00e9s por las artes y oficios es t\u00ed\u00adpico de la literatura sapiencial, atenta a ofrecer su contribuci\u00f3n a cada sector de la formaci\u00f3n humana. La secci\u00f3n se cierra con una reflexi\u00f3n sobre las miserias humanas (40,1-42,14), con particular atenci\u00f3n a la muerte: Hace aqu\u00ed\u00ad Si algunas observaciones amargas que parecen hermanarlo por un momento con Qo.<br \/>\n3126<br \/>\nEl famoso elogio de los padres ocupa la tercera secci\u00f3n (cc. 44-50). Despu\u00e9s de haber celebrado en el himno al Dios creador, ahora Si se deja conquistar por el esplendor de la historia de Israel, el pueblo elegido al que Ben Sir\u00e1 se siente orgulloso de pertenecer. Dios se revela en lo concreto de esta historia santa, en la cual hace desfilar una galer\u00ed\u00ada de retratos: aparecen en ella Henoc, No\u00e9, Abrah\u00e1n, Isaac, Jacob, Mois\u00e9s, Aar\u00f3n, Fine\u00e9s, Josu\u00e9, Caleb, Samuel, los jueces, David, Nat\u00e1n, Salom\u00f3n, Robo\u00e1n, Jerobo\u00e1n, Elias, Eliseo, Isa\u00ed\u00adas, Ezequ\u00ed\u00adas, Jos\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel, Zoroba-bel, Josu\u00e9 y Nehem\u00ed\u00adas, los jefes del retorno de Babilonia, y, finalmente, Sim\u00f3n, el sumo sacerdote contempor\u00e1neo del autor (220-1 95), que es descrito en el marco magn\u00ed\u00adfico y hier\u00e1-tico de la liturgia del segundo templo. Es curioso observar, sin embargo, que Si se esfuerza en presentar \u2020\u0153sapiencialmente \u2020\u0153estos personajes, preproclamaci\u00f3n de su funci\u00f3n de mediadora entre Dios y la creaci\u00f3n. Por tanto, aparece como cualidad de Dios, su proyecto salv\u00ed\u00adfico y creador; es colocada en los cielos \u2020\u0153sobre una columna de nubes\u2020\u2122, o sea en la esfera de la trascendencia; pero aparece tambi\u00e9n como cualidad humana, encarnada en la sabidur\u00ed\u00ada del hombre y en el orden del cosmos, y residente en nuestro espacio, en la \u2020\u0153ciudad amada, Jerusal\u00e9n\u2020\u2122. Para el Si no hay duda: la sabidur\u00ed\u00ada se ha de identificar con la ley, la t\u00f3rah (y. 22), con la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Pues ella ofrece al que la contempla justamente estos dos aspectos \u2020\u0153polares\u2020\u009d de la trascendencia y de la inmanencia t\u00ed\u00adpicos de la sabidur\u00ed\u00ada. La ley, como es obvio, es palabra de Dios, pero es tambi\u00e9n respuesta del hombre en el dec\u00e1logo y en las leyes de la alianza.<br \/>\nRecorrida otra \u00e1rea sapiencial diversamente ramificada, llegamos al himno tercero en 41,15-43,33, un c\u00e1ntico al Se\u00f1or creador, que podr\u00ed\u00ada abrir idealmente la secci\u00f3n final del libro. Esta \u00faltima, en efecto, se presenta como una celebraci\u00f3n de la creaci\u00f3n y de la historia. La sigla que resume este poema est\u00e1 en 42,22: \u2020\u0153jQu\u00e9 fascinantes son tus obras!\u2020\u009d Inspir\u00e1ndoseen diversos salmos (20; 104; 148), el poeta se asemeja a un peregrino estupefacto que se mueve en medio del esplendor del cosmos descubriendo maravillas sin cuento. Pero quien domina este c\u00e1ntico de las criaturas es el sol, s\u00ed\u00admbolo \u00fanico y total del esplendor del creador.<br \/>\nEl ep\u00ed\u00adlogo del cap\u00ed\u00adtulo 51 es el cuarto texto h\u00ed\u00admnico, y sirve de conclusi\u00f3n al elogio de los padres de los cap\u00ed\u00adtulos 44-50 y a toda la obra. Pero se trata de dos composiciones: un salmo de agradecimiento y un peque\u00f1o poema alfab\u00e9tico sobre la b\u00fasqueda de la sabidur\u00ed\u00ada. El texto hebreo introduce entre ambas composiciones un tercer salmo, an\u00e1logo al Ps 136 y a las Dieciocho bendiciones jud\u00ed\u00adas, y marcado por la ant\u00ed\u00adfona \u2020\u0153porque es eterno su amor\u2020\u009d.<br \/>\nLa presencia de esta serie de himnos hace al volumen a\u00fan m\u00e1s optimista, transforma la sabidur\u00ed\u00ada en oraci\u00f3n y hace del conocer un dar gracias (como escrib\u00ed\u00ada Heidegger: \u2020\u0153Denken ist Danken\u2020\u2122, comprender es agradecer). A trav\u00e9s de estas l\u00ed\u00adneas de demarcaci\u00f3n h\u00ed\u00admnicas podemos ditinguir, pues, tres grandes sectores sapienciales (cc. 2-23; 25-41; 45-50).<br \/>\n3127<br \/>\n2. Tres grandes colecciones sapienciales.<br \/>\nEl procedimiento adoptado por el autor es m\u00e1s complejo todav\u00ed\u00ada que el de Pr. Nos encontramos ante saltos de tono, repetici\u00f3n de temas, un amplio abanico de argumentos. Para las tres colecciones nos contentamos con sugerir alguna l\u00ed\u00adnea de lectura.<br \/>\nEn la primera secci\u00f3n (cc. 2-23) la sabidur\u00ed\u00ada entra en escena con su cortejo tradicional de virtudes: la constancia, la fortaleza, la paciencia en la prueba, el amor apasionado a los padres, la limosna, el amor activo a los pobres (2,1-4,10). Los preceptos, seg\u00fan una praxis sapiencial consolidada, ya conocida del libro de los Pr, se imparten seg\u00fan el esquema \u2020\u0153padre-hijo\u2020\u009d y \u2020\u0153maestro-disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u009d y tocan una gama muy variada de temas. Al aviso sobre el respeto humano y sobre la timidez se asocia el relativo a la presunci\u00f3n sobre todo socioecon\u00f3mica; al control de la palabra, motivo constante en una estructura social de manifestaci\u00f3n oral, se une el elogio entusiasta de la amistad, tema predilecto del autor (6,5-17; 9,10; 12,8- 18; 22,19-26; cf 27,17-21; 37,1-6). La dimensi\u00f3n social de la vida (6,18-15,20) implica consideraciones sobre la pedagog\u00ed\u00ada de los hijos, el respeto de los padres, la veneraci\u00f3n a los sacerdotes, la generosidad con los pobres, las relaciones pol\u00ed\u00adticas, los lazos con los amigos, con las mujeres, con los esclavos, con la esposa, la prudencia, los valores tradicionales, la victoria sobre la soberbia, la confianza en Dios y en las riquezas (es famoso 11,19, recogido por la par\u00e1bola del rico insensato de Lc 12,16-21), la generosidad y la avaricia, la libertad y el pecado. La dimensi\u00f3n religiosa de la vida (16,1-18,14) implica una solemne celebraci\u00f3n de Dios, se\u00f1or del cosmos y de la historia, y una exaltaci\u00f3n de la posici\u00f3n del hombre, visto en sus l\u00ed\u00adneas esenciales: muerte, dominio del mundo material, imagen de Dios, alabanza de Dios, alianza con el Se\u00f1or. Dios ve, y con amor perdona pecado y debilidades. Despu\u00e9s de una nueva parte dedicada a la palabra (18,15-20,26), se prepara una reflexi\u00f3n sobre la dimensi\u00f3n moral de la vida, que se expresa a trav\u00e9s de las tradicionales ant\u00ed\u00adtesis pecador-justo y sabio-necio, con una mezcla de indicaciones y advertencias de \u00ed\u00adndole varia (ver el dur\u00ed\u00adsimo 22,1-2).<br \/>\n3128<br \/>\nLa segunda colecci\u00f3n (cc. 25-42) se abre con una interesante reflexi\u00f3n sobre el matrimonio. La mujer es presentada en una ant\u00ed\u00adtesis: a un esbozo cruel y mis\u00f3gino, frecuente en la literatura sapiencial (Pr 5 y 7 y, en nuestro libro, el terrible 42,14), se opone una p\u00e1gina muy delicada, reservada a la feminidad inteligente y virtuosa [1 abajo, IV, 3]. La \u00e9tica social (26,19-29,28) en el comercio, en el lenguaje, en la justicia, en la amistad, en la venganza, en los litigios, en las fianzas, en la limosna, en la hospitalidad, etc., se desarrolla en una serie de consideraciones sobre la urbanidad y sobre la pedagog\u00ed\u00ada (30,1-32,13), documento sociol\u00f3gico delicioso, lleno de puntas ir\u00f3nicas y signo vivo de la encarnaci\u00f3n de la palabra de Dios en la realidad cotidiana. Despu\u00e9s de un tratadito optimista sobre la sabidur\u00ed\u00ada que hay que buscar y encontrar (32,14-33,18), se abre el discurso sobre la relaci\u00f3n entre vida social y culto (33,19-37,31), argumento querido de la teolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica (Am 5,21-24; Os 6,6 Miq Os 6,6-8; Is 1; Is 5; Jr 7, etc. ). El autor recuerda la exigencia de una uni\u00f3n profunda entre oraci\u00f3n y vida, entre culto y sociedad, eliminando toda forma de sa-cralismo en el que la liturgia sea un pretexto para sustraerse a los compromisos de fidelidad interior y social. Las profesiones entran en escena en los cap\u00ed\u00adtulos 38-39: adem\u00e1s del m\u00e9dico, como se ha dicho [1 supra, II, 2], est\u00e1 en primer plano el escriba, admirado y exaltado por Si, que mira con una cierta indiferencia al obrero y al trabajador manual. El inter\u00e9s por las artes y oficios es t\u00ed\u00adpico de la literatura sapiencial, atenta a ofrecer su contribuci\u00f3n a cada sector de la formaci\u00f3n humana. La secci\u00f3n se cierra con una reflexi\u00f3n sobre las miserias humanas (40,1-42,14), con particular atenci\u00f3n a la muerte: Hace aqu\u00ed\u00ad Si algunas observaciones amargas que parecen hermanarlo por un momento con Qo.<br \/>\nEl famoso elogio de los padres oc\u00fapala tercera secci\u00f3n (cc. 44-50). Despu\u00e9s de haber celebrado en el himno al Dios creador, ahora Si se deja conquistar por el esplendor de la historia de Israel, el pueblo elegido al que Ben Sir\u00e1 se siente orgulloso de pertenecer. Dios se revela en lo concreto de esta historia santa, en la cual hace desfilar una galer\u00ed\u00ada de retratos: aparecen en ella Henoc, No\u00e9, Abrah\u00e1n, Isaac, Jacob, Mois\u00e9s, Aar\u00f3n, Fine\u00e9s, Josu\u00e9, Caleb, Samuel, los jueces, David, Nat\u00e1n, Salom\u00f3n, Robo\u00e1n, Jerobo\u00e1n, Elias, El\u00ed\u00adseo, Isa\u00ed\u00adas, Ezequ\u00ed\u00adas, Jos\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel, Zoroba-bel, Josu\u00e9 y Nehem\u00ed\u00adas, los jefes del retorno de Babilonia, y, finalmente, Sim\u00f3n, el sumo sacerdote contempor\u00e1neo del autor (220-1 95), que es descrito en el marco magn\u00ed\u00adfico y hier\u00e1-tico de la liturgia del segundo templo. Es curioso observar, sin embargo, que Si se esfuerza en presentar \u2020\u0153sapiencialmente\u2020\u009d estos personajes, present\u00e1ndolos como modelos de vida y de sabidur\u00ed\u00ada para todos: jefes de Estado, famosos por el poder, consejeros sabios, profetas, legisladores, maestros, poetas y m\u00fasicos, poderosos y justos, fieles, humildes e ilustres.<br \/>\n3129<br \/>\nIV. UN ESCRINO DE IDEAS Y DE PROPUESTAS.<br \/>\nEs dif\u00ed\u00adcil codificar en una serie de cap\u00ed\u00adtulos precisos y circunscritos el mensaje de Si, porque su volumen es un aut\u00e9ntico arsenal de proverbios, de reflexiones, de sugerencias, de meditaciones, de consejos, de advertencias. Es un verdadero y aut\u00e9ntico tesoro, del cual \u2020\u0153el amo de la casa saca cosas nuevas y cosas antiguas\u2020\u009d(Mt 13,52). La misma lectura sint\u00e9tica de las tres colecciones [1 supra, III, 2] nos ha revelado la complejidad y lo reiterado de los varios modelos sapienciales de Si. Podemos ahora intentar discernir con m\u00e1s nitidez algunos nudos esenciales alrededor de los cuales se va desarrollando la variada constelaci\u00f3n de los proverbios, de las normas y de los pensamientos de Si.<br \/>\n3130<br \/>\n1. La sabidur\u00ed\u00ada.<br \/>\n\u2020\u0153Toda la sabidur\u00ed\u00ada viene del Se\u00f1or y con \u00e9l est\u00e1 eternamente&#8230; Principio de la sabidur\u00ed\u00ada es el temor a Dios; ella fue creada con los fieles en el seno materno\u2020\u009d (1,1.14). Estas dos declaraciones iniciales de Si expresan limpiamente la duplicidad de la sabidur\u00ed\u00ada. Ella est\u00e1 en Dios y junto a Dios, trascendente y omnicomprensiva; pero por gracia se derrama en el hombre, haci\u00e9ndose \u2020\u0153creada\u2020\u009d e inmanente. Como se ha visto (\/supra, III, 1], para Si la Sabidur\u00ed\u00ada se encarna en la t\u00f3rah (19,18; 24,22), porque es palabra de Dios, es revelaci\u00f3n de lax voluntad divina, pero es tambi\u00e9n compromiso de vida del hombre (R. Smend escrib\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Subietivamente, la sabidur\u00ed\u00ada es el temor de Dios; obietivamente es la ley de Mois\u00e9s\u2020\u009d), y su soberan\u00ed\u00ada se extiende m\u00e1s all\u00e1 de Israel a todos los pueblos de la tierra (24,6). Naturalmente, el acento del autor recae en la cualidad humana de la sabidur\u00ed\u00ada, que es descrita seg\u00fan las categor\u00ed\u00adas tradicionales:<br \/>\nalegr\u00ed\u00ada de vivir (14,11.14; 30,21-25); salud (30,14-17); prudencia social (8,1-19); capacidad econ\u00f3mica (33,20-24; 42, 6-7); discreci\u00f3n (2,17; 3,17-24; 10,6-18); control de la palabra (4,24; 5,13; 27,5-7); lucha contra la c\u00f3lera y la discordia (27,30; 40,4); lucha contra la pereza (22,1-2); justicia (4,9; 20, 29); uso sabio de la riqueza (13,24; 40,13); amor a los pobres (29,8-1 3); fe genuina (34,18-35,24). El sabio es en la pr\u00e1ctica el hombre ideal y completo.<br \/>\n3131<br \/>\n2. La antropolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nEn decenas de aforismos emerge una teolog\u00ed\u00ada precisa del pecado (3,29; 21,1 -2; 28,2-5; 39,5) justamente porque Si tiene un alto concepto de la libertad humana: \u2020\u0153El hizo al hombre al principio, y lo dej\u00f3 en manos de su propio albedr\u00ed\u00ado. Si t\u00fa quieres, puedes guardar los mandamientos; permanecer fiel est\u00e1 en tus manos. El ha puesto ante ti el fuego y el agua; extiende tu mano a lo que quieras. Ante el hombre est\u00e1 la vida y la muerte; a cada uno se le dar\u00e1 lo que \u00e9l quiera\u2020\u009d (15,14-1 7). La piedad propuesta por Si es s\u00f3lida y serena, se inspira en la fe de Israel, conoce el compromiso social, el humanismo genuino y la \u00e9tica de la justicia y del perd\u00f3n (28,1-7). En el horizonte de la vida el sabio debe siempre entrever tambi\u00e9n la sombra de la muerte: \u2020\u0153En todas tus obras acu\u00e9rdate del final, y no pecar\u00e1s jam\u00e1s\u2020\u009d (7,36). \u2020\u0153Todos los hombres son tierra y ceniza\u2020\u009d (17,27); y este car\u00e1cter inevitable de la muerte, acompa\u00f1ado de una visi\u00f3n escatol\u00f3-gica oscura e incierta, debe dar sabor al esfuerzo en el presente y valor y consistencia a las realidades terrestres (14,11-16).<br \/>\n3132<br \/>\n3. La sociedad.<br \/>\nLa familia es el primer n\u00facleo social descrito por Si. En ella domina el padre, a menudo severo seg\u00fan los c\u00e1nones de la pedagog\u00ed\u00ada oriental (30,1-1 3). Los mismos c\u00e1nones se aplican a la mujer, que es criticada seg\u00fan la tradicional misoginia sapiencial (\u2020\u0153M\u00e1s vale maldad de un hombre que bondad de mujer\u2020\u009d, 42,14; cf 25,12-26; 42,9-14), pero tambi\u00e9n exaltada (26,1-4.16-21; 36,22-27). Tambi\u00e9n las profesiones tienen notable importancia, sobre todo las intelectuales, como se ha visto [1 supra, II, 2] por 38,24-39,11. Estilo, urbanidad, etiqueta social se proponen como virtudes sociales y naturales indispensables y pertenecientes a la misma sabidur\u00ed\u00ada (31,12-32,13). Moderaci\u00f3n y apertura se equilibran tambi\u00e9n en la visi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica de Si (el c. 10 es un peque\u00f1o ensayo sobre el poder). Honrar y glorificar a los depositarios del poder es una norma pr\u00e1ctica v\u00e1lida, pero la teor\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica m\u00e1s bien conservadora de Si queda atenuada por las primeras escaramuzas \u2020\u0153democr\u00e1ticas\u2020\u009d: la ekkles\u00ed\u00ada comienza a emerger no s\u00f3lo como asamblea lit\u00fargica sinagogal (24,22; 33,19; 50,13.20), sino tambi\u00e9n como comunidad pol\u00ed\u00adtica con funciones jur\u00ed\u00addicas (7,7; 23,24; 41,18) y administrativas (15,5; 21,17; 38,33). Una buena pol\u00ed\u00adtica agr\u00ed\u00adcola es fundamental para el desarrollo de una naci\u00f3n (7,15.22; 20,28), mientras que la ley de los beneficios no debe ser incondicionada (26,19-27,2; 42,4). \u2020\u0153Dichoso el hombre que en estas cosas se ejercite, pues quien las medite en su coraz\u00f3n se har\u00e1 sabio. Si as\u00ed\u00ad lo hace, ser\u00e1 fuerte para todo, porque el temor del Se\u00f1or ser\u00e1 su senda\u2020\u009d.<br \/>\n3133<br \/>\nBIBL.: Alonso Schokel L., Eclesi\u00e1stico, en Proverbios y Eclesi\u00e1stico, Lisa, Madrid 1986; Duesberg H.,<br \/>\nFransen 1., Ecclesiastico, Mariet-ti, Tur\u00ed\u00adn 1966; Gilbert M., L\u2020\u2122\u00e9loge de la Sagesse (Si 24), en \u2020\u0153RTL\u2020\u009d 5<br \/>\n(1974) 326-348; HadotJ., Penchantmauvais el volont\u00e9 libre dansla sagesse de Ben Sira, Bruselas 1970.<br \/>\nHaspeckerJ., Gottesfurcht bel Jes\u00fas Sirach, Biblical Institute Press, Roma 1967; LelIa A. A. di,<br \/>\nConservative and Progressive Theology. Sirach and Wisdom, en \u2020\u0153CBQ\u2020\u009d 28 (1966) 139-154; Marbock,<br \/>\nGesetz und Weisheit. Zum Verstandnis des Gesetz bel Jes\u00fas Sira, en \u2020\u0153BZ\u2020\u009d 20 (1976) 1-21; Id, Weisheit im<br \/>\nWandel. Untersuchungen zur Weishellstheo-logie bel Ben Sira, Hanstein, Bonn 1971; Mart\u00ed\u00adn Ju\u00e1rez?. ?.,<br \/>\nSabidur\u00ed\u00ada yley en Jes\u00fas Ben Sira, en \u2020\u0153Religi\u00f3n y Cultura\u2020\u009d 112 (1979) 567-574; McKenzie R.A.F., Sirach,<br \/>\nM. Glazier, Wilming-ton 1983; MiddentropT., DieStellungJesuBen SiraszwischenJudentum und<br \/>\nHellenismus, Brili, Le\u00ed\u00adda 1973; Mintssale ?., Siracide, Edizioni Paoline 1980; Pautrel R., Ben Sira etle<br \/>\nslotcis-me, en \u2020\u0153RSR\u2020\u009d 51(1963) 535-549; Prato G.L., 1\/problema della teodicea in Ben Sira, Biblical<br \/>\nInstitute Press, Roma 1975; Rad G. von, La sabidur\u00ed\u00ada del Eclesi\u00e1stico, en Sabidur\u00ed\u00ada en Israel, Cristiandad,<br \/>\nMadrid 1985; Sisti ?., Riflessi dell\u2020\u2122epoca premaccabaica nell\u2020\u2122Ecclesiastico, en \u2020\u0153RBit\u2020\u009d 12 (1964) 2 15-256;<br \/>\nSnaith J.G., Eccle-siasticus, Cambridge University Press, Cambridge 1974; Vattioni F., Ecclesiastico.<br \/>\nTesto ebraico con apparato critico e versione greca, latina e siriaca, Istituto Ori\u00e9ntale, Nap\u00f3les 1968; Virgulin 5., Ecclesiastico o Siracide, en T. Balla-rini, Introduzione a\/la Bibbia, vol. III, Dehonia-ne, Bolonia<br \/>\n1978, 443-472; Weber T.H., Eclesi\u00e1stico (Sirac), en Comentario b\u00ed\u00adblico San Jer\u00f3nimo 11, Cristiandad,<br \/>\nMadrid 1972, 565-571.<br \/>\nG. Ravasi<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Un deuterocan\u00f3nico estimado. II. Un autor y un traductor.. 1. La intrincada situaci\u00f3n textual; 2. Ben Sir\u00e1: un conservador iluminado. III. Una obra monumental: 1. Cuatro himnos en posiciones estrat\u00e9gicas; 2. Tres grandes colecciones sapienciales. IV. Un escri\u00f1o de ideas y de propuestas: 1. La sabidur\u00ed\u00ada; 2. La antropolog\u00ed\u00ada; 3. La sociedad. I. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/siracida\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSIRACIDA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17206","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17206","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17206"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17206\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17206"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17206"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17206"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}