{"id":17210,"date":"2016-02-05T11:11:57","date_gmt":"2016-02-05T16:11:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/timoteo-cartas-a-2\/"},"modified":"2016-02-05T11:11:57","modified_gmt":"2016-02-05T16:11:57","slug":"timoteo-cartas-a-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/timoteo-cartas-a-2\/","title":{"rendered":"TIMOTEO (CARTAS A)"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Cartas pastorales: El debate sobre las cartas pastorales. II. Origen hist\u00f3rico: 1. Canonicidad de las pastorales; 2. Autor, lugar y tiempo de composici\u00f3n: a) El cuadro hist\u00f3rico de las pastorales, b) Caracter\u00ed\u00adsticas literarias y teol\u00f3gicas. III. Origen literario: 1. Situaci\u00f3n vital; 2. G\u00e9nero literario de las pastorales; 3. Elementos tem\u00e1ticos comunes. IV. Estructura y mensaje teol\u00f3gico-espiritual: 1. Primera carta a Timoteo: a) Estructura literaria y tem\u00e1tica, b) Mensaje teol\u00f3gico-espiritual; 2. Segunda carta a Timoteo: a) Estructura literaria y tem\u00e1tica, b) Mensaje teol\u00f3gico-espiritual.<\/p>\n<p>I. CARTAS PASTORALES. La primera carta a Timoteo abre la serie de las tres cartas que en el canon cristiano forman parte del grupo de los escritos paulinos. A partir del siglo XVIII, estos escritos son conocidos como \u00abcartas pastorales\u00bb. Constituyen un complejo unitario, caracterizado por los siguientes elementos distintivos. Ante todo son escritos dirigidos a disc\u00ed\u00adpulos o colaboradores particulares de \/ Pablo: Timoteo y Tito; pero, a diferencia de la carta o billete enviado a Filem\u00f3n, se trata de personajes del c\u00ed\u00adrculo paulino responsables de comunidades cristianas locales. De ah\u00ed\u00ad deriva el segundo elemento que califica a este grupo de escritos: la perspectiva eclesial o comunitaria, que justifica la designaci\u00f3n de \u00abcartas pastorales\u00bb. En la tradici\u00f3n cristiana que se remonta a Agust\u00ed\u00adn, las tres cartas son llamadas \u00abpontificiae\u00bb. Esta caracterizaci\u00f3n depende de que en los tres textos se recogen instrucciones y normas para la vida de la comunidad cristiana, para las varias situaciones y categor\u00ed\u00adas de personas. A esto se a\u00f1aden las motivaciones de car\u00e1cter doctrinal en forma de catequesis, himnos, profesiones de fe y doxolog\u00ed\u00adas. Finalmente, un tercer elemento justifica la colocaci\u00f3n de estos tres escritos en una colecci\u00f3n homog\u00e9nea: el estar emparentados entre s\u00ed\u00ad por la terminolog\u00ed\u00ada, el estilo y el g\u00e9nero literario. Tambi\u00e9n los intereses teol\u00f3gicos y el clima espiritual convergen en los tres escritos, aunque con diversos acentos. Por eso estimamos oportuno anteponer una presentaci\u00f3n com\u00fan de los tres textos en lo que concierne a su origen hist\u00f3rico y literario. En cambio, en la determinaci\u00f3n de su estructura y del mensaje teol\u00f3gico respectivo se puede tener en cuenta la fisonom\u00ed\u00ada peculiar de las tres cartas, distintas por la diversa amplitud y por los temas particulares que subraya.<\/p>\n<p>La primera carta a Timoteo, la m\u00e1s amplia de las tres, comprende seis cap\u00ed\u00adtulos y est\u00e1 al principio en el orden can\u00f3nico. La segunda carta dirigida a Timoteo es un breve escrito de cuatro cap\u00ed\u00adtulos, en forma de \u00abtestamento\u00bb espiritual de Pablo en v\u00ed\u00adsperas de su muerte. Finalmente, la carta enviada a \/ Tito vuelve sobre algunos temas caracter\u00ed\u00adsticos, pero con comentarios y motivaciones propias.<\/p>\n<p>EL DEBATE SOBRE LAS CARTAS PASTORALES. El inter\u00e9s por los tres breves escritos que cierran el canon de las cartas paulinas est\u00e1 ligado ciertamente a la eficacia de su mensaje pastoral. Encaja firmemente en la tradici\u00f3n paulina y de la primera Iglesia. Pero la atenci\u00f3n de los lectores modernos puede verse en parte desviada o monopolizada por el debate de car\u00e1cter controvertista desarrollado en el pasado todav\u00ed\u00ada reciente en torno a las tres cartas mencionadas. Este se concentra en dos puntos calientes; concretamente: la autenticidad o no autenticidad paulina de las pastorales, y el valor teol\u00f3gico y espiritual de estos escritos. Este segundo problema depende en parte de la cuesti\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica del origen paulino de las tres cartas, si bien el valor espiritual y teol\u00f3gico de un texto no est\u00e1 ligado a su autenticidad literaria e hist\u00f3rica. Por eso es \u00fatil aclarar estas posiciones desde el principio para evitar simplificaciones que obedecen m\u00e1s a prejuicios que a una investigaci\u00f3n hist\u00f3rica sincera y correcta. Ello permitir\u00e1 valorar en su tenor teol\u00f3gico y espiritual los tres escritos del canon cristiano.<\/p>\n<p>II. ORIGEN HIST\u00ed\u201cRICO. La atribuci\u00f3n de los tres escritos a Pablo tiene ra\u00ed\u00adces muy s\u00f3lidas en la tradici\u00f3n cristiana. S\u00f3lo en una \u00e9poca reciente, con el estudio hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, se desarrolla la duda hasta llegar a la propuesta de nuevas hip\u00f3tesis acerca del origen hist\u00f3rico y literario de las cartas pastorales. Es \u00e9ste un problema de car\u00e1cter hist\u00f3rico, que puede contribuir a la definici\u00f3n de la imagen tradicional de Pablo, pero que no impugna en nada el valor de los tres escritos ni prejuzga la interpretaci\u00f3n del texto para captar el aut\u00e9ntico mensaje teol\u00f3gico y espiritual.<\/p>\n<p>1. CANONICIDAD DE LAS PASTORALES. LOS tres escritos son acogidos sin dudas ni impugnaciones a partir de finales del siglo I y principios del II. La autoridad de las tres cartas se puede deducir de que en ellas se inspiran algunos escritos del siglo n (cartas de Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada). Una afinidad particular con las pastorales se encuentra en la carta escrita por Clemente Romano (finales del siglo i). El documento m\u00e1s antiguo que atribuye las tres cartas a Pablo y las acepta como can\u00f3nicas e inspiradas es la lista de los escritos cristianos sagrados redactada en Roma en la segunda mitad del siglo u, y conocida como canon de Muratori. Esta tradici\u00f3n de la Iglesia romana es confirmada por el obispo de Ly\u00f3n, Ireneo (Adv. Haer. praef cita 1Ti 1:4). Semejante atribuci\u00f3n y autoridad paulina de las pastorales se repite en la Iglesia alejandrina (Clemente y Or\u00ed\u00adgenes), siendo testigo de ello tambi\u00e9n el historiador Eusebio de Cesarea (Hist. Eccl. III, 3.5). La \u00fanica voz que desentona en este concierto de testimonios es la de Marci\u00f3n. En su Apostolicon, lista de los escritos sagrados, ignora las tres cartas pastorales. A este respecto quiz\u00e1 haya que admitir la sugerencia de Tertuliano, el cual estima que la omisi\u00f3n de Marci\u00f3n obedece a una censura suya, porque en las cartas mencionadas los herejes o disidentes son desenmascarados y condenados sin medias tintas (Adv. Marc. V, 21).<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, se puede decir que las tres cartas son consideradas como textos autorizados del canon cristiano y atribuidas concordemente al ap\u00f3stol Pablo. Esta conclusi\u00f3n no queda debilitada por el hecho de comprobar algunas carencias textuales en el papiro paulino m\u00e1s antiguo (siglo III) P46, conocido como Chester Beatty. Pero esa ausencia se puede considerar casual, debida a la falta de espacio. Por algo la escritura del texto se espesa hacia el final. Tambi\u00e9n en el c\u00f3dice Vaticano, B (siglo IV), la falta de las tres pastorales se puede atribuir a la p\u00e9rdida de los \u00faltimos folios. En cambio, los testimonios de los otros c\u00f3dices m\u00e1s autorizados y de los papiros m\u00e1s antiguos que citan los textos paulinos son un\u00e1nimes en reproducir el texto de las cartas pastorales.<\/p>\n<p>2. AUTOR, LUGAR Y TIEMPO DE COMPOSICI\u00ed\u201cN. Como se ha indicado, la autenticidad paulina de las tres cartas, que aparece en forma indiscutible por el encabezamiento y por los saludos finales, es puesta en discusi\u00f3n a principios del siglo xix, cuando el estudio hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico del canon cristiano toma en consideraci\u00f3n nuestros textos. Los argumentos aducidos para negar la autenticidad paulina de las pastorales son de tres \u00f3rdenes: de orden hist\u00f3rico, de orden ling\u00fc\u00ed\u00adstico-literario y de orden teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>a) El cuadro hist\u00f3rico de las pastorales. Tomando por base las cartas enviadas respectivamente a Timoteo y a Tito, donde se han conservado algunas indicaciones autobiogr\u00e1ficas de Pablo, se puede reconstruir un cuadro de la actividad misionera y pastoral del ap\u00f3stol. Se mueve \u00e9l por la zona del Asia proconsular, teniendo como centro Efeso (lTim 1,3). De aqu\u00ed\u00ad se desplaza a varias localidades (visita Mileto y Colosas); toca tambi\u00e9n la isla de Creta, donde deja a Tito para proveer ala organizaci\u00f3n de aquella Iglesia. En Efeso se queda Timoteo con el mismo encargo, y, tocando Tr\u00f3ade, llega Pablo a Macedonia, desde donde proyecta dirigirse a Nic\u00f3polis, en Epiro, para pasar all\u00ed\u00ad el invierno (Tit 3:12). A este cuadro de la actividad pastoral y misionera de Pablo se debe a\u00f1adir el que ofrece la segunda carta a Timoteo, la m\u00e1s rica en informaciones biogr\u00e1ficas paulinas (2Ti 4:9-18). Pablo est\u00e1 en v\u00ed\u00adsperas de su condena a muerte (2Ti 4:6-8); se encuentra en la c\u00e1rcel o encadenado en Roma (2Ti 1:8.16-17). Se lamenta de verse abandonado por algunos cristianos, antes colaboradores suyos, que han traicionado su confianza (2Ti 4:11). Pide al amigo y colaborador Timoteo que vaya a verle junto con Marcos y que le lleve el manteo que se dej\u00f3 en Tr\u00f3ade, en casa de Carpo, junto con los libros y pergaminos (Biblia). Este conjunto del cuadro hist\u00f3rico y de la situaci\u00f3n de Pablo prisionero est\u00e1 construido mediante noticias fragmentarias esparcidas por las cartas pastorales. Los nombres de los personajes all\u00ed\u00ad mencionados, excluyendo los disidentes o tr\u00e1nsfugas, son todos, o casi todos, conocidos por el epistolario paulino y por los Hechos de los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>El cuadro hist\u00f3rico de las pastorales supone una actividad misionera y pastoral de Pablo en Oriente, sucesiva a su primer arresto o encarcelamiento romano, conocido por Heb 28:30-31. Adem\u00e1s, tomando como base la segunda carta a Timoteo, se debe suponer un segundo encarcelamiento o detenci\u00f3n romana de Pablo. Ahora bien, esta actividad de Pablo en Oriente no se puede incluir cronol\u00f3gicamente en el per\u00ed\u00adodo que precede al \u00faltimo viaje a Roma bajo custodia militar. Adem\u00e1s se debe observar que la segunda carta a Timoteo no sabe nada de una detenci\u00f3n anterior del ap\u00f3stol. Pues se habla de una primera audiencia del proceso, en la cual Pablo no fue asistido por nadie (2Ti 4:16-17). Finalmente, los datos que se pueden obtener de los documentos externos -Hechos de los Ap\u00f3stoles, otras cartas paulinas y escritos cristianos antiguos- no concuerdan con lo que dicen las pastorales. En el texto de los Hechos, donde se cita el discurso de adi\u00f3s de Pablo a los presb\u00ed\u00adteros de Efeso convocados en Mileto, declara \u00e9l expl\u00ed\u00adcitamente: \u00abYo s\u00e9 que todos vosotros, entre los que he pasado predicando el reino, no me volver\u00e9is a ver\u00bb (Heb 20:25.38). Lucas, que escribe hacia mediados de los a\u00f1os ochenta, no sabe nada de un segundo viaje y actividad misionera y pastoral de Pablo en Oriente. Esta imagen tradicional es confirmada por lo que escribe el mismo Pablo en la carta enviada a la Iglesia de Roma hacia el 57\/ 58 desde Corinto, donde, hacia el final del escrito, expone sus futuros programas misioneros, comprometiendo en ellos a la comunidad cristiana de la capital. Apelando a su principio misionero -no construir sobre fundamento ajeno, Rom 15,20-, Pablo estima que ha agotado el campo de acci\u00f3n en las regiones orientales, por lo cual, \u00abcomo desde hace tiempo tengo muchas ganas de ir a veros, en mi viaje para Espa\u00f1a espero pasar por ah\u00ed\u00ad; como tambi\u00e9n espero que, tras disfrutar durante alg\u00fan tiempo de vuestra compa\u00f1\u00ed\u00ada, me ayud\u00e9is a continuar el viaje&#8230;\u00bb (Rom 15:23-24; Rom 15:28). En otros t\u00e9rminos, Pablo considera concluida su actividad misionera y pastoral en Oriente, y su mirada se dirige a Occidente, a Espa\u00f1a. Esta imagen iconogr\u00e1fica tradicional de Pablo es confirmada por los escritos cristianos m\u00e1s antiguos, como la carta de Clemente Romano (ICor V, 7) y por el canon de Muratori (cf Eusebio de Cesarea, Hist. Eccl. II,Rom 22:1-8). Bas\u00e1ndose en los textos mencionados, se podr\u00ed\u00ada pensar en una campa\u00f1a misionera paulina en Espa\u00f1a en los a\u00f1os sucesivos a la primera detenci\u00f3n romana, es decir, en los a\u00f1os 63-67. Pero en este espacio de tiempo y en el ambiente de esta actividad es dif\u00ed\u00adcil incluir el marco hist\u00f3rico supuesto por las informaciones biogr\u00e1ficas de las cartas pastorales.<\/p>\n<p>b) Caracter\u00ed\u00adsticas literarias y teol\u00f3gicas. M\u00e1s impresionantes que las dificultades de car\u00e1cter hist\u00f3rico son las derivadas del examen del l\u00e9xico, del estilo y de la concepci\u00f3n teol\u00f3gica de los tres escritos comparados con los de las cartas atribuidas concordemente a Pablo. Se han contado unos 305 vocablos que aparecen de forma nueva y original en las tres cartas pastorales, ausentes en los escritos paulinos considerados aut\u00e9nticos. No obstante, en un examen m\u00e1s atento, s\u00f3lo unos 40 vocablos llaman la atenci\u00f3n y merecen consideraci\u00f3n en la valoraci\u00f3n de las tres cartas para su atribuci\u00f3n o no atribuci\u00f3n a Pablo. En efecto, en las cartas pastorales faltan algunos t\u00e9rminos espec\u00ed\u00adficos que cualifican la teolog\u00ed\u00ada de Pablo, como los pares lexicogr\u00e1ficos \u00ablibertad-ley\u00bb, \u00abcarne-esp\u00ed\u00adritu\u00bb y el vocabulario paulino relacionado con la \u00abjustificaci\u00f3n\u00bb y el \u00abufanarse\u00bb o \u00abgloriarse\u00bb. En lugar de ello, en las tres cartas pastorales aparece una terminolog\u00ed\u00ada desacostumbrada respecto a la paulina conocida por los otros escritos, y que revela una cierta afinidad con el mundo greco-helen\u00ed\u00adstico de Fil\u00f3n alejandrino: \u00abpiedad\u00bb, \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb, \u00abdignidad\u00bb, \u00absobriedad\u00bb. Son notables y originales las expresiones \u00absana doctrina\u00bb, \u00abbuena conciencia\u00bb, y el t\u00ed\u00adtulo dado a Dios y a Jes\u00fas: \u00absalvador\u00bb. Pero lo que sorprende al lector, adem\u00e1s de estos datos de car\u00e1cter lexicogr\u00e1fico, es el estilo y algunas caracter\u00ed\u00adsticas literarias de los tres escritos. En ellos falta el estilo t\u00ed\u00adpico paulino, nervioso y din\u00e1mico, intensamente personalista. Tambi\u00e9n la estructura literaria de los tres escritos se asemeja m\u00e1s a un manual de instrucciones y de normas para la vida de la comunidad y de los cristianos particulares que a una carta de s\u00f3lida base teol\u00f3gica. No faltan ciertamente p\u00e1rrafos de car\u00e1cter teol\u00f3gico; pero \u00e9stos se presentan en forma de citas de himnos, f\u00f3rmulas de fe y doxolog\u00ed\u00adas con un sabor tradicional y arcaico.<\/p>\n<p>A esta situaci\u00f3n de car\u00e1cter estil\u00ed\u00adstico-literario va unida la dificultad derivada del planteamiento teol\u00f3gico de las tres cartas comparadas con las atribuidas concordemente a Pablo. El mundo teol\u00f3gico y espiritual de los tres escritos se puede puntualizar observando algunos desplazamientos de acentos respecto a los textos paulinos aut\u00e9nticos: de Cristo, el centro se desplaza a la Iglesia, presentada como \u00abcolumna y fundamento de verdad\u00bb (cf 1Ti 3:15); de la fe subjetiva, como adhesi\u00f3n a Cristo, se pasa a subrayar la fe objetiva, como \u00abcredo\u00bb o conjunto de verdades; todav\u00ed\u00ada se indica el papel de la caridad, pero el acento se coloca en las \u00abobras buenas\u00bb; finalmente, en lo que se refiere a la organizaci\u00f3n de la Iglesia, la nueva perspectiva respecto a las otras cartas de Pablo se puede resumir diciendo que se pasa del carisma a la instituci\u00f3n, poniendo el acento en las normas y disposiciones eclesiales. Se tiene la impresi\u00f3n, al contacto con las cartas pastorales, de que el Pablo creador de los primeros escritos se convierte en un escritor sin inspiraci\u00f3n, el cual para motivar las normas de car\u00e1cter pr\u00e1ctico no sabe m\u00e1s que remitir a f\u00f3rmulas de catequesis o fragmentos h\u00ed\u00admnicos y doxolog\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Por este conjunto de problemas evidenciados a nivel hist\u00f3rico, estil\u00ed\u00adstico, literario y teol\u00f3gico se puede comprender la diversa orientaci\u00f3n de los autores acerca del origen hist\u00f3rico de las cartas pastorales. Los que proponen el origen paulino de las tres cartas suponen la intervenci\u00f3n de un secretario o redactor. Su obra explicar\u00ed\u00ada las novedades de car\u00e1cter ling\u00fc\u00ed\u00adstico y literario, as\u00ed\u00ad como el diverso enfoque teol\u00f3gico. En cambio, esas particularidades teol\u00f3gicas y literarias no se pueden explicar simplemente con la evoluci\u00f3n de Pablo, ni recurriendo a las nuevas y diversas situaciones hist\u00f3ricas, culturales y eclesiales en que surgieron nuestros tres escritos. Para los que sostienen el origen paulino por la mediaci\u00f3n de un secretario-redactor, los a\u00f1os de composici\u00f3n oscilan entre el 63 y el 67; desde Macedonia (Filipos) habr\u00ed\u00ada sido compuesta la primera carta a Timoteo y la de Tito, mientras que la segunda carta a Timoteo habr\u00ed\u00ada sido escrita desde la prisi\u00f3n romana, y ser\u00ed\u00ada la \u00faltima en orden de tiempo.<\/p>\n<p>Los autores que proponen un origen pospaulino recurren a un disc\u00ed\u00adpulo an\u00f3nimo, el cual habr\u00ed\u00ada adoptado el pseud\u00f3nimo o pseudoepigraf\u00ed\u00ada para encubrir con la autoridad de Pablo el conjunto de normas e instrucciones dirigidas a los cristianos y a las comunidades que estaban bajo el influjo de la gran tradici\u00f3n paulina. Se tratar\u00ed\u00ada de las comunidades que giran en torno a Efeso, y el tiempo de composici\u00f3n de las tres cartas habr\u00ed\u00ada que suponerlo hacia los a\u00f1os ochenta.<\/p>\n<p>III. ORIGEN LITERARIO. Independientemente de las varias hip\u00f3tesis para explicar el origen hist\u00f3rico de los tres escritos pastorales, es de fundamental importancia definir, con la mayor precisi\u00f3n posible, el ambiente vital en que nacieron. Se trata de establecer o reconstruir el ambiente de la comunidad a la que van dirigidas las cartas, as\u00ed\u00ad como el frente de adversarios que son denunciados o condenados.<\/p>\n<p>1. SITUACI\u00ed\u201cN VITAL. Las tres cartas van dirigidas a dos colaboradores hist\u00f3ricos de Pablo, a Timoteo, originario de Listra (cf Heb 16:1), y a Tito (cf 2Co 2:13), respectivamente. La tarea fundamental confiada a los dos colaboradores y responsables de las Iglesias locales de Efeso y Creta es proveer a la organizaci\u00f3n de la Iglesia, nombrando presb\u00ed\u00adteros y guiando las varias categor\u00ed\u00adas de personas seg\u00fan la sana doctrina y el \u00abdep\u00f3sito\u00bb o tradici\u00f3n cristiana. El segundo cometido es precisamente el de la defensa de la \u00absana doctrina\u00bb frente a los disidentes o \u00abherejes\u00bb. Por lo que se refiere a la organizaci\u00f3n de la Iglesia local, las cartas pastorales documentan una estructura que est\u00e1 a medio camino entre el episcopado mon\u00e1rquico atestiguado en las cartas de Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada y la organizaci\u00f3n de las Iglesias hist\u00f3ricas paulinas. En estas \u00faltimas est\u00e1n presentes, adem\u00e1s de los misioneros o \u00abap\u00f3stoles\u00bb, los profetas y los maestros, y tienen un cierto espacio las iniciativas y funciones provenientes de los dones espirituales o carismas. En lo que respecta al vocabulario y a la estructura eclesial subyacente, las cartas pastorales remiten a dos \u00e1mbitos. Designan a los responsables de la Iglesia con el apelativo de \u00abpresb\u00ed\u00adteros\u00bb, en plural, que supone un comit\u00e9 o colegio, y con el de \u00abep\u00ed\u00adscopos\u00bb. El primero podr\u00ed\u00ada remontarse a la tradici\u00f3n judeo-palestinense, mientras que el segundo est\u00e1 m\u00e1s cercano de la tradici\u00f3n paulina y del ambiente greco-helen\u00ed\u00adstico. A estos dos t\u00e9rminos hay que a\u00f1adir el t\u00ed\u00adtulo di\u00e1konos, que sirve para designar bien la actividad evangelizadora de Pablo y de sus colaboradores, bien algunas figuras de la estructura organizativa de la Iglesia (cf 1Ti 3:8.12). Se puede observar la afinidad de este vocabulario eclesial con el de los Hechos de los Ap\u00f3stoles a prop\u00f3sito de las Iglesias de Asia (cf Heb 20:17.28).<\/p>\n<p>Por lo que se refiere al grupo de los llamados \u00abherejes\u00bb, ante los cuales los responsables de las Iglesias deben vigilar y defender la ortodoxia y la coherencia \u00e9tica, se pueden resumir sus caracter\u00ed\u00adsticas en estos t\u00e9rminos: representan un movimiento sincretista de matriz judaica, pero con influjos helen\u00ed\u00adsticos; se trata de una orientaci\u00f3n te\u00f3rico-pr\u00e1ctica, en la que se dejan sentir algunas tendencias de matiz gn\u00f3stico. En el plano te\u00f3rico, los disidentes o falsos maestros se entregan a disquisiciones sobre \u00abgenealog\u00ed\u00adas\u00bb, definidas por nuestro autor como \u00abmitos y f\u00e1bulas\u00bb (1Ti 1:4; Tit 3:9). Se trata probablemente de especulaciones sobre el destino de los hombres bas\u00e1ndose en su origen o genealog\u00ed\u00ada. La afinidad con el ambiente jud\u00ed\u00ado la indica tambi\u00e9n la referencia expl\u00ed\u00adcita a la \u00abley\u00bb y a la \u00abcircuncisi\u00f3n\u00bb (1Ti 1:5), mientras que los elementos pregn\u00f3sticos se pueden entrever en las prohibiciones de car\u00e1cter asc\u00e9tico, como la relativa a los alimentos y al matrimonio (lTim 4,3-5; Tit 1:15). Una confirmaci\u00f3n de esta orientaci\u00f3n gn\u00f3stica se puede obtener tambi\u00e9n de la insistencia del autor en la b\u00fasqueda de la \u00abverdad\u00bb como aut\u00e9ntico conocimiento fundado en el evangelio, al cual corresponde una coherencia en el plano \u00e9tico (1Ti 6:20; Tit 1:16). El frente de los adversarios es censurado no s\u00f3lo por su orientaci\u00f3n te\u00f3rica amiga de f\u00e1bulas, sino tambi\u00e9n por la corrupci\u00f3n \u00e9tico-espiritual que les caracteriza. Esta \u00faltima tendencia se podr\u00ed\u00ada hacer provenir de un espiritualismo de car\u00e1cter entusiasta, que descuida el compromiso pr\u00e1ctico.<\/p>\n<p>2. GENERO LITERARIO DE LAS PASTORALES. La forma externa de los tres escritos es la de la carta con una direcci\u00f3n y un saludo inicial, y un saludo final breve y gen\u00e9rico. El esquema reproducido en los tres escritos asume estos acentos: \u00abPablo, ap\u00f3stol de Jesucristo, a Timoteo (Tito), verdadero hijo en la fe, gracia y misericordia y paz de parte de Dios Padre de Jesucristo, nuestro Se\u00f1or\u00bb (1Ti 1:1-2). En este esquema epistolar entran tambi\u00e9n las informaciones dadas por el remitente, Pablo, al respectivo destinatario, Timoteo o Tito, acerca de su situaci\u00f3n actual o a los proyectos misioneros y pastorales futuros. Pero fuera de este marco epistolar externo, en los tres escritos falta la que es la caracter\u00ed\u00adstica del di\u00e1logo epistolar conocido por las cartas aut\u00e9nticas de Pablo. Las tres pastorales se asemejan m\u00e1s a una colecci\u00f3n de normas e instrucciones de car\u00e1cter general que a verdaderas y aut\u00e9nticas cartas. Aparecen, en efecto, con frecuencia listas de virtudes, de cualidades y deberes, a los cuales se contrapone en el aspecto negativo la lista de los vicios de los disidentes o adversarios. Las motivaciones de estas normas e instrucciones las dan p\u00e1rrafos de catequesis, fragmentos de himnos y doxolog\u00ed\u00adas, introducidas a menudo con f\u00f3rmulas repetidas: \u00abEsta doctrina es digna de cr\u00e9dito y debe ser aceptada\u00bb (1Ti 1:15; 1Ti 3:1; 1Ti 4:5; 2Ti 2:11; Tit 3:8). En una palabra, las cartas pastorales se parecen m\u00e1s a un manual para la gu\u00ed\u00ada de la comunidad cristiana dirigido al responsable de la Iglesia que a verdaderas y aut\u00e9nticas cartas.<\/p>\n<p>De este modelo general se aleja en parte la segunda carta a Timoteo porel acento particular de la relaci\u00f3n entre el ap\u00f3stol, Pablo, y el destinatario, Timoteo. Se caracteriza por algunos pasajes que evocan el pasado (2Ti 1:3-5; 2Ti 3:10-11), as\u00ed\u00ad como por la frecuente invitaci\u00f3n a la confianza y a tener \u00e1nimo en medio de las tribulaciones, siguiendo el modelo del ap\u00f3stol, que est\u00e1 encarcelado por el evangelio. Finalmente, se a\u00f1ade la perspectiva para el futuro inmediato que espera el ap\u00f3stol: la condena a muerte violenta (2Ti 4:6-8.16-18). Este conjunto de elementos da una nueva connotaci\u00f3n a este escrito, que se podr\u00ed\u00ada definir como el testamento espiritual de Pablo, en el cual el ap\u00f3stol se propone como prototipo de los pastores y de los cristianos, llamados a testimoniar su fe.<\/p>\n<p>3. ELEMENTOS TEM\u00ed\u0081TICOS COMUNES. Dentro del esquema epistolar, pero con acentos propios del discurso pastoral, aparecen algunos temas con particular insistencia en los tres escritos. Se los puede distribuir en cuatro niveles o \u00e1mbitos:<br \/>\n1.\u00c2\u00b0 El de la ordenaci\u00f3n comunitaria o eclesial; prevalece en la primera carta a Timoteo y en la de Tito.<\/p>\n<p>2.\u00c2\u00b0 La denuncia o condena de los disidentes o \u00abherejes\u00bb; este tema se halla presente en los tres escritos, pero con mayor fuerza en la segunda carta a Timoteo.<\/p>\n<p>3.\u00c2\u00b0 El retrato ideal del pastor, del cual Pablo es el prototipo y modelo para los cristianos; est\u00e1 presente con particular insistencia en la segunda a Timoteo.<\/p>\n<p>4.\u00c2\u00b0 Una serie de motivaciones teol\u00f3gicas que marcan el ritmo de la colecci\u00f3n de instrucciones y normas pastorales; son breves relatos catequ\u00ed\u00adsticos, himnos, f\u00f3rmulas de fe y doxolog\u00ed\u00adas; m\u00e1s relevantes y amplias son las referidas en la carta a Tito.<\/p>\n<p>El empleo de estos temas o motivos no sigue un orden preciso. Se alternan seg\u00fan la \u00ed\u00adndole propia de los tres escritos, con acentos m\u00e1s o menos marcados, como se ha observado antes. Sin embargo, se puede observar una cierta alternancia de la instrucci\u00f3n y exhortaci\u00f3n positiva con la motivaci\u00f3n teol\u00f3gica respectiva, y el toque de alerta frente a la amenaza her\u00e9tica. En otros t\u00e9rminos, se alternan las propuestas positivas que adquieren seriedad y urgencia sobre el fondo del modelo negativo.<\/p>\n<p>IV. ESTRUCTURA Y MENSAJE TEOL\u00ed\u201cGICO-ESPIRITUAL. Despu\u00e9s de la presentaci\u00f3n general de los tres textos, conocidos como \u00abcartas pastorales\u00bb, relacionados entre s\u00ed\u00ad por afinidad estil\u00ed\u00adstico-literaria, es posible establecer contacto con el texto para captar el mensaje teol\u00f3gico y el dinamismo espiritual de cada una de las cartas.<\/p>\n<p>1. PRIMERA CARTA A TIMOTEO. La carta dirigida a Timoteo, como se ha dicho antes, es el escrito m\u00e1s amplio del grupo de las pastorales. Para una lectura e interpretaci\u00f3n correctas del texto bajo el aspecto teol\u00f3gico y espiritual es oportuno tener en cuenta, sobre el fondo de las tem\u00e1ticas comunes aludidas, su organizaci\u00f3n en esta primera carta:<br \/>\na) Estructura literaria y tem\u00e1tica. El escrito no tiene un orden preciso y coherente. Los t\u00e9rminos se alternan en un juego de contrapunto entre exhortaciones, instrucciones, motivaciones y toques de alerta frente a la disidencia her\u00e9tica. Sin embargo, se puede ofrecer una radiograf\u00ed\u00ada de la carta bas\u00e1ndose en los elementos comunes mencionados para tener una gu\u00ed\u00ada de lectura e interpretaci\u00f3n. El escrito se abre con el esquema fijo de la direcci\u00f3n y saludo inicial (ITim 1,1-2). Le sirve de contrapeso sim\u00e9trico la exhortaci\u00f3n final de toda la carta y el brev\u00ed\u00adsimo saludo general (lTim 6,20-21). En el interior, el material de la carta se puede distribuir en estas grandes articulaciones o unidades literario-tem\u00e1ticas:<br \/>\n1.a Denuncia pol\u00e9mica contra los herejes e instrucciones pastorales positivas (lTim 1,3-20).<\/p>\n<p>2.a Ordenaci\u00f3n eclesial o comunitaria (lTim 2,1-3,16); dentro de esta unidad m\u00e1s amplia se pueden distinguir las instrucciones reservadas a la oraci\u00f3n lit\u00fargica de los hombres y de las mujeres y la lista de las cualidades requeridas en los candidatos al episcopado y al diaconado.<\/p>\n<p>3.a Denuncia pol\u00e9mica y condena de los herejes, e instrucciones pastorales positivas (lTim 4,1-16).<\/p>\n<p>4.a Ordenaci\u00f3n eclesi\u00e1stica (lTim 5,1-6,2); dentro de esta regla pastoral se colocan las instrucciones a las varias categor\u00ed\u00adas de personas; y de modo m\u00e1s detallado, la regla para las viudas y la de los presb\u00ed\u00adteros.<\/p>\n<p>5.a Denuncia pol\u00e9mica de los disidentes o herejes e instrucciones pastorales positivas (lTim 6,3-19).<\/p>\n<p>b) Mensaje teol\u00f3gico-espiritual. Teniendo en cuenta el g\u00e9nero literario de la carta y su intenci\u00f3n inmediata de car\u00e1cter pastoral, se puede reconstruir el mensaje teol\u00f3gico y su importancia espiritual tomando por base algunos textos m\u00e1s significativos, pues el mensaje teol\u00f3gico se concentra en algunos fragmentos de profesi\u00f3n de fe y de catequesis. Pasando revista a algunos de estos textos se advierte el acento colocado en la iniciativa salv\u00ed\u00adfica de Dios, como se manifiesta en Jesucristo y se prolonga en la comunidad de los creyentes. El autor de la primera carta a Timoteo subraya la gratuidad y eficacia de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios presentando la figura de Pablo como prototipo de los salvados. Con una f\u00f3rmula bien conocida para introducir un dato tradicional, nuestro autor resume la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en estos t\u00e9rminos: \u00abEsta doctrina es digna decr\u00e9dito y debe ser aceptada sin reserva: que Cristo Jes\u00fas vino al mundo para salvar a los pecadores, el primero de los cuales soy yo\u00bb (lTim 1,15). Esta apelaci\u00f3n a la experiencia salv\u00ed\u00adfica de Dios sirve para infundir confianza a cuantos se encuentran comprometidos en el camino de fe. El delegado de Pablo, Timoteo, debe sacar motivo de coraje y fuerza para exhortar a la perseverancia a los cristianos. Esa motivaci\u00f3n se reitera en el pasaje que se puede considerar una especie de regla para la oraci\u00f3n lit\u00fargica. El texto se abre con una exhortaci\u00f3n de car\u00e1cter general sobre la oraci\u00f3n (lTim 2,1-2). Sigue en este punto la motivaci\u00f3n teol\u00f3gica, que tiene su v\u00e9rtice en un fragmento cristol\u00f3gico: \u00abEsto es bueno y agradable a Dios, nuestro salvador, el cual quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jes\u00fas, tambi\u00e9n \u00e9l hombre, que se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo para liberarnos a todos; testimonio dado a su debido tiempo, del que yo he sido nombrado pregonero y ap\u00f3stol -digo verdad, no miento- para instruir a los paganos en la fe y en la verdad\u00bb (1Ti 2:3-7). En este texto tenemos un eco de la primitiva profesi\u00f3n de fe. En ella se pone de relieve la iniciativa salv\u00ed\u00adfica de Dios, \u00abnuestro salvador\u00bb, que tiene su culminaci\u00f3n hist\u00f3rica en la autodonaci\u00f3n de Jesucristo. Se debe notar tambi\u00e9n la amplitud universal del horizonte salv\u00ed\u00adfico: el Dios \u00fanico quiere la salvaci\u00f3n de todos los hombres. Una atenci\u00f3n particular merecen los dos t\u00ed\u00adtulos, atribuido el uno a Dios, \u00absalvador\u00bb, y el otro a Jesucristo, \u00abmediador\u00bb \u00fanico, Esta terminolog\u00ed\u00ada tomada del ambiente greco-helen\u00ed\u00adstico, transcribe con nuevos acentos la fe tradicional cristiana, que hunde sus ra\u00ed\u00adces en la Biblia.<\/p>\n<p>A este n\u00facleo de la profesi\u00f3n de fe cristiana hay que a\u00f1adir otro texto, colocado como conclusi\u00f3n de las normas para la elecci\u00f3n de los candidatos que han de guiar a la comunidad cristiana. El texto, inspirado en el estilo epistolar, presenta a la Iglesia como espacio ideal en el cual se revela y se lleva a cabo la obra salv\u00ed\u00adfica de Dios, que tiene su punto m\u00e1s alto en la existencia de Jesucristo: \u00abAunque espero ir a verte pronto, te escribo estas cosas por si tardo, para que sepas c\u00f3mo has de conducirte en la casa de Dios, que es la Iglesia de Dios vivo, columna y fundamento de la verdad. Y sin duda alguna es grande el misterio de la piedad:<br \/>\n\u00abEl que se ha manifestado en la carne,<br \/>\nha sido justificado por el Esp\u00ed\u00adritu,<br \/>\nse ha mostrado a los \u00e1ngeles,<br \/>\nha sido anunciado a las naciones,<br \/>\ncre\u00ed\u00addo en el mundo,<br \/>\nelevado a la gloria&#8217; \u00ab.<\/p>\n<p>(ITim 3,14-16)<br \/>\nSon particularmente interesantes las im\u00e1genes y los t\u00ed\u00adtulos referentes a la realidad de la Iglesia: \u00abcasa de Dios\u00bb, \u00abcolumna y fundamento de la verdad\u00bb. La primera imagen remite al contexto de las relaciones familiares, donde el responsable debe ejercer su gu\u00ed\u00ada autorizada; en cambio, la otra recuerda las razones de seguridad y solidez en la experiencia de fe vividas en la Iglesia. Precedido de una breve f\u00f3rmula de cita, el fragmento h\u00ed\u00admnico celebra el \u00abgran misterio de la piedad\u00bb, es decir, el plan de la revelaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios llevado a cabo por Jesucristo. El himno est\u00e1 construido mediante tres breves estrofas articuladas en estilos contrapuestos y binarios: carne\/esp\u00ed\u00adritu; \u00e1ngeles\/naciones; mundo\/gloria. La vida entera de Jes\u00fas, el misterio de la piedad, es contemplada en sus diversas fases, pero poniendo de relieve la dimensi\u00f3n gloriosa y universal. Eco de este texto es una doxolog\u00ed\u00ada que cierra la serie de exhortaciones dirigidas al responsable de la comunidad (cf lTim 6,13-16). El pastor, modelo de los creyentes, vive con coherencia y valor su testimonio en espera de la manifestaci\u00f3n (gr., epiph\u00e1neia) de nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n<p>En el marco de esta visi\u00f3n teol\u00f3gica y cristol\u00f3gica se coloca el retrato del pastor ideal, que se puede reconstruir a trav\u00e9s de los p\u00e1rrafos relativos a la ordenaci\u00f3n eclesial. El centro de la carta lo ocupa la serie de instrucciones para la elecci\u00f3n de los responsables de guiar a la comunidad. Con una f\u00f3rmula de cita se indican diecis\u00e9is cualidades, seis negativas y diez positivas, a trav\u00e9s de las cuales se define la figura ideal del responsable de la Iglesia. Lo que impresiona en esta lista de dotes es el relieve que se da a la madurez humana y espiritual, definida no s\u00f3lo por el autocontrol y por la moderaci\u00f3n, seg\u00fan un modelo griego-helen\u00ed\u00adstico, sino por la capacidad de establecer relaciones justas (lTim 3,1-7). An\u00e1logamente, tambi\u00e9n las cualidades requeridas para los candidatos di\u00e1conos, hombres y mujeres, ponen el acento en este equilibrio humano y espiritual, del que son prueba o verificaci\u00f3n esencial la conducci\u00f3n de la propia familia y una vida conyugal buena y lograda (lTim 3,8-13; cf Tit 1:6). Tambi\u00e9n la regla para los presb\u00ed\u00adteros obedece a este criterio de la madurez humana y espiritual (1Ti 5:17-25). Por eso se recomienda al responsable delegado por el ap\u00f3stol que proceda a un cuidadoso discernimiento en la elecci\u00f3n de los candidatos antes de \u00abimponerles las manos\u00bb (ITim 5,22). Pues a trav\u00e9s de este gesto ritual, que apela a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, se transmite no s\u00f3lo el encargo de guiar, sino que se obtiene el don espiritual -carisma-correspondiente. Es lo que da a entender la indicaci\u00f3n con que se cierra la exhortaci\u00f3n a la perseverancia dirigida al jefe de la comunidad: \u00abNo descuides el carisma que has recibidoy que se te confiri\u00f3 en virtud del Esp\u00ed\u00adritu cuando te impusieron las manos los presb\u00ed\u00adteros\u00bb (lTim 4,14; cf 1,18; 6,11-12).<\/p>\n<p>El responsable de la comunidad, cuyo retrato se define por las cualidades aludidas, debe proponerse a su Iglesia como modelo de vida cristiana. Por eso las normas que se dan para el pastor o presb\u00ed\u00adtero valen tambi\u00e9n para trazar el proyecto de vida cristiana seg\u00fan el intento pastoral de nuestro escrito. Pero junto a estas instrucciones \u00abpastorales\u00bb se pueden obtener algunas normas para la vida de la comunidad articulada en las varias categor\u00ed\u00adas y funciones. Lo que merece destacarse a este respecto es el retrato de la mujer ideal propuesto tanto en la instrucci\u00f3n de la oraci\u00f3n como en la regla de las viudas (lTim 5,1-16). Contra la tendencia de los grupos disidentes, que desprecian la vida matrimonial, y la de algunas mujeres que descuidan su familia en busca de novedades extravagantes, nuestro autor propone la figura de la mujer ejemplar. Esta debe distinguirse no por el ornato y 10 rebuscado del vestir, sino por la realizaci\u00f3n de \u00abbuenas obras\u00bb (lTim 2,10). Tambi\u00e9n la funci\u00f3n eclesial de la mujer se inspira en este porte y decoro; ella realiza su vocaci\u00f3n mediante la funci\u00f3n conyugal y materna (1Ti 2:15). Igualmente para las mujeres candidatas al orden de las viudas se exige una conducta de vida \u00ed\u00adntegra, cuya prueba la constituye la entrega a las buenas obras: educar a los hijos, practicar la hospitalidad, socorrer a los atribulados (lTim 5,10). En resumen, se puede decir que el autor, bas\u00e1ndose en una s\u00f3lida tradici\u00f3n, propone un modelo de Iglesia en el que se viven las relaciones justas, definidas por la caridad fraterna. En este marco se coloca el testimonio cre\u00ed\u00adble de la verdad cristiana frente al ambiente externo.<\/p>\n<p>2. SEGUNDA CARTA A TIMOTEO. El escrito, puesto bajo el nombre de Pablo y dirigido a Timoteo, \u00abhijo querid\u00ed\u00adsimo\u00bb, forma parte del grupo de las pastorales, aunque se distingue por el acento de la relaci\u00f3n personal entre el ap\u00f3stol y el disc\u00ed\u00adpulo. Tal connotaci\u00f3n espiritual depende de las circunstancias en que est\u00e1 situada la carta: Pablo escribe desde la c\u00e1rcel de Roma en v\u00ed\u00adsperas de su muerte. Por eso este texto adopta los tonos del testamento espiritual del ap\u00f3stol. Pero, a pesar de esta caracterizaci\u00f3n, el texto conserva el esquema de las otras dos cartas en lo que se refiere al contenido teol\u00f3gico y al mensaje espiritual.<\/p>\n<p>a) Estructura literaria y tem\u00e1tica. Se puede definir la estructura literaria del texto registrando la sucesi\u00f3n de los varios temas. La carta se abre con la direcci\u00f3n y el saludo inicial (2Ti 1:1-2), a lo cual corresponde la serie de saludos finales (2Ti 4:19-22). En este marco epistolar se coloca el discurso pastoral, subdividido en cuatro partes:<br \/>\n1.a Retrato del verdadero pastor, que tiene su modelo en Pablo (,13); la secci\u00f3n se abre con el \u00abrecuerdo\u00bb al estilo de los discursos de adi\u00f3s, a lo que sigue una instrucci\u00f3n con la relativa motivaci\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>2.a Denuncia del grupo disidente, en tonos de dura pol\u00e9mica, y grupo de instrucciones positivas dirigidas al responsable de la comunidad (,9).<\/p>\n<p>3.a Retrato del verdadero pastor, que tiene su prototipo en Pablo (,5).<\/p>\n<p>4.a Perspectivas futuras, con las instrucciones dirigidas al disc\u00ed\u00adpulo y las informaciones sobre la condici\u00f3n del ap\u00f3stol (2Ti 4:6-18).<\/p>\n<p>b) Mensaje teol\u00f3gico-espiritual. Dentro de esta estructura del texto, dominado por el pathos del ap\u00f3stol que da las consignas a su disc\u00ed\u00adpulo amado, se puede reconstruir el mensaje teol\u00f3gico de la carta alrededor de dos puntos centrales: el proyecto salv\u00ed\u00adfico de Dios y la imagen del pastor ideal. El primer tema se encuentra en las motivaciones que marcan el ritmo de las instrucciones y exhortaciones dirigidas al responsable de la comunidad. Esta articulaci\u00f3n se encuentra desde el principio, despu\u00e9s del p\u00e1rrafo del recuerdo (2Ti 1:6-14). El texto se abre con la exhortaci\u00f3n \u00abreavivar el carisma de Dios que te fue conferido por la imposici\u00f3n de mis manos\u00bb (2Ti 1:6). El don espiritual correspondiente a la funci\u00f3n eclesial viene de Dios por medio del gesto de transmisi\u00f3n del encargo. En virtud de este carisma, el disc\u00ed\u00adpulo de Pablo est\u00e1 llamado a vivir con confianza y sabidur\u00ed\u00ada en medio de las dificultades conexas con el testimonio del evangelio (2Ti 1:7-8). Sigue a esta exhortaci\u00f3n la motivaci\u00f3n teol\u00f3gica, que pone el acento en la acci\u00f3n eficaz y gratuita de Dios, revelada ahora con Cristo y condensada en el anuncio evang\u00e9lico: \u00ab(Dios), que nos ha salvado y nos ha llamado a una vida consagrada a \u00e9l, no por nuestras obras, sino por pura voluntad suya y por la gracia que nos ha dado en Cristo Jes\u00fas desde toda la eternidad, y que ahora se ha manifestado con la aparici\u00f3n de nuestro Se\u00f1or, Cristo Jes\u00fas, que destruy\u00f3 la muerte y ha hecho brillar la vida y la inmortalidad por el evangelio\u00bb (2Ti 1:9-10).<\/p>\n<p>Eco de esta exhortaci\u00f3n inicial, con la motivaci\u00f3n teol\u00f3gica relativa, es la invitaci\u00f3n a la perseverancia a pesar de las pruebas. Se funda en el recuerdo del contenido esencial de la fe: \u00abAcu\u00e9rdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, del linaje de David, seg\u00fan el evangelio que predico y por el que sufro estas cadenas como si fuera un criminal; pero la palabra de Dios no est\u00e1 encadenada. Todo lo soporto por los elegidos, para que tambi\u00e9n ellos alcancen la salvaci\u00f3n que tenemos en Cristo Jes\u00fas y la gloria eterna\u00bb (2Ti 2:8-10). A esta s\u00ed\u00adntesis catequ\u00ed\u00adstica le sigue, mediante la f\u00f3rmula habitual de introducci\u00f3n, un fragmento h\u00ed\u00admnico de car\u00e1cter cristol\u00f3gico en funci\u00f3n paren\u00e9tica: compartir el destino de Jes\u00fas, por medio de la fidelidad en las tribulaciones, es la condici\u00f3n para participar tambi\u00e9n de su gloria. Es el misterio pascual inserto en la existencia de todo cristiano, que tiene su prototipo en la figura del ap\u00f3stol Pablo (2Ti 2:11-13).<\/p>\n<p>Sobre el fondo de estas motivaciones teol\u00f3gicas y cristol\u00f3gicas se presenta el retrato ideal del pastor, que sigue a Pablo con perseverancia incluso en medio de las pruebas, para llegar a la meta de su esperanza, la salvaci\u00f3n final (2Ti 3:1-13). Pero la nota distintiva del hombre de Dios, que es el pastor, es la entrega constante a la palabra de Dios. Esta palabra, que se le ha confiado, constituye su habilitaci\u00f3n para el ministerio y define sus funciones eclesiales. Aqu\u00ed\u00ad se inserta la reflexi\u00f3n sobre la acci\u00f3n eficaz y salv\u00ed\u00adfica de la palabra de Dios consignada en la Escritura. Es el texto cl\u00e1sico que atestigua la fe de la primera Iglesia en la inspiraci\u00f3n de toda la Escritura: \u00abT\u00fa, en cambio, permanece fiel en lo que has aprendido y de lo que est\u00e1s convencido. Conoces bien a tus maestros. Desde la infancia conoces las Sagradas Escrituras, las cuales pueden darte la sabidur\u00ed\u00ada que conduce a la salvaci\u00f3n por la fe en Jesucristo. Pues toda la Escritura divinamente inspirada es \u00fatil para ense\u00f1ar, para reprender, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, dispuesto a hacer siempre el bien\u00bb (2Ti 3:14-17). En virtud de esta palabra de Dios eficaz para equipar perfectamente al que es encargado de guiar a la comunidad, el autor insiste en el cometido o ministerio fundamental del pastor: debe anunciar la palabra en toda circunstancia y forma, dedic\u00e1ndose a esto como a su servicio privilegiado y distintivo (2Ti 4:1-5).<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, el texto de la segunda carta a Timoteo recoge los grandes motivos de la tradici\u00f3n pastoral, pero con un acento y calor particulares, derivados del hecho de que el remitente, Pablo, se encuentra encadenado en v\u00ed\u00adsperas de su muerte. La urgencia de las exhortaciones y la fuerza de las motivaciones teol\u00f3gicas radican en esta situaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica del ap\u00f3stol, que entrega su testamento al disc\u00ed\u00adpulo y colaborador Timoteo.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Ep\u00ed\u00adstola I a Timoteo, en Biblia comentada VI, BAC, Madrid 1965, 676-96; BROx N., Le lettere pastorali, Morcelliana, Brescia 1970; CARREZ M., Las cartas pastorales, en GEORGE-GRELOT, Introducci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica al NT, Herder, Barcelona 1983, 651-666; CIPRIAS, S., lettere pastorali: 1-2 Timoteo, Tito, Ed. Paoline 19833; DENZER G.A., Cartas pastorales. 1.a a Timoteo, en Com. Bibl. San Jer\u00f3nimo, Cristiandad, Madrid 1971, 245-262; DIBELIus M., CONZELMANN H., Die Pastoralbriefe, JCB Mohr, Tubinga 19664; DE AMBROGGI P., Le epistole pastorali de Paolo a Timoteo e a Tito, Tur\u00ed\u00adn 19642; DORNIER P., Les \u00e9pitres pastorales, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1969; FABRIS R., Lettere Pastorali, en Le lettere di Paolo III, Borla, Roma 1980, 309-508; ID, Le lettere pastorali, Queriniana, Brescia 1986; ID, Ilpaolinismo dellepastorali, en \u00abRBit\u00bb 34 (1986) 451-470; GETZ G.A., A Prof! for christian Lije Style. A Study of Titus, Zondervan, Grand Rapids 1978; GRELOT P., El misterio de la Nueva Alianza, Herder, Barcelona 1969; HASLER V., Die Briefe an Thimotheus und Titus, Theologischer, Zurich 1978; HANSON A.T., Studies in the Pastoral Epistles, Londres 1968; HoLrz G., Die Pastoralbriefe, Evangelische Verlagsanstalt, Berl\u00ed\u00adn 19722; JEREMIAS J., Ep\u00ed\u00adstolas a Timoteo y a Tito, Fax, Madrid 1970; KELLY J.N.D., A Commentary on the Pastoral Epistles, Redwood Press, Londres 1983; KNIGHT G., The Faithfull Sayings in the Pastoral Letters, Baker, Grand Rapids 1979; LESTASPIS S., L&#8217;\u00e9nigme des pastorales de Saint Paul, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1976; LIPs H. VON, Glaube, Gemeinde, Ami. Zum Verstdndnis der Ordinations bei den Pastoralbriefen, Vandenhoeck &#038; Ruprecht, Gotinga 1979; MCGONIAL T.P., Every Scripture is Inspired. An Exegesis of 2Ti 3:16-17, en \u00abStBibT\u00bb8 (1978) 53-64; REUSS J., Prima lettera a Timoteo, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1965; ID, Seconda lettera a Timoteo, ib, 1976; ID, Lettera a Tito, ib, 1967; SALDARINI J., Introducci\u00f3n a Timoteo. Cartas a Timoteo y a Tito, en BALLARINI (ed.), Pablo: vida, apostolado, escritos, Stvdium, Madrid 1972, 756-790; SIEBENECK R.T., Las cartas pastorales de san Pablo, Sal Terrae, Santander 1966; SEMMELROTH O., Ministerio espiritual, Fax, Madrid 1969; SPICQ C., Les Epitres pastorales, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 19694; STENGER W., Timotheus und Titus als literarische Gestalten. Beobachtungen zur Form und Funktion der Pastoralbriefen, en \u00abKairos\u00bb 16 (1974) 252-264.<\/p>\n<p>R. Fabris<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>lTm 1-6 2Tm 1-4<br \/>\nSumario: 1. Cartas pastorales: El debate sobre lascartaspastorales.il. Origen hist\u00f3rico: 1. Ca-nonicidad de las pastorales; 2. Autor, lugar y tiempo de composici\u00f3n: a) El cuadro hist\u00f3rico de las pastorales, b) Caracter\u00ed\u00adsticas literarias y teol\u00f3gicas. III. Origen literario: 1. Situaci\u00f3n vital; 2. G\u00e9nero literario de las pastorales; 3. Elementos tem\u00e1ticos comunes. IV. Estructura y mensaje teol\u00f3gico-espiritual: 1. Primera carta a Timoteo: a) Estructura literaria y tem\u00e1tica, b) Mensaje teol\u00f3gico-espiritual; 2. Segunda carta a Timoteo: a) Estructura literaria y tem\u00e1tica, b) Mensaje teol\u00f3gico-espiritual.<br \/>\n3272<br \/>\n1. CARTAS PASTORALES.<br \/>\nLa primera carta a Timoteo abre la serie de las tres cartas que en el canon cristiano forman parte del grupo de los escritos paulinos. A partir del siglo XVIII, estos escritos son conocidos como \u2020\u0153cartas pastorales\u2020\u009d. Constituyen un complejo unitario, caracterizado por los siguientes elementos distintivos. Ante todo son escritos dirigidos a disc\u00ed\u00adpulos o colaboradores particulares de \/ Pablo: Timoteo y Tito; pero, a diferencia de la carta o billete enviado a Filem\u00f3n, se trata de personajes del c\u00ed\u00adrculo paulino responsables de comunidades cristianas locales. De ah\u00ed\u00ad deriva el segundo elemento que califica a este grupo de escritos: la perspectiva eclesial o comunitaria, que justifica la designaci\u00f3n de \u2020\u0153cartas pastorales\u2020\u009d. En la tradici\u00f3n cristiana que se remonta a Agust\u00ed\u00adn, las tres cartas son llamadas \u2020\u0153pontificiae\u2020\u009d. Esta caracterizaci\u00f3n depende de que en los tres textos se recogen instrucciones y normas para la vida de la comunidad cristiana, para las varias situaciones y categor\u00ed\u00adas de personas. A esto se a\u00f1aden las motivaciones de car\u00e1cter doctrinal en forma de catequesis, himnos, profesiones de fe y doxolog\u00ed\u00adas. Finalmente, un tercer elemento justifica la colocaci\u00f3n de estos tres escritos en una colecci\u00f3n homog\u00e9nea:<br \/>\nel estar emparentados entre s\u00ed\u00ad por la terminolog\u00ed\u00ada, el estilo y el g\u00e9nero literario. Tambi\u00e9n los intereses teol\u00f3gicos y el clima espiritual convergen en los tres escritos, aunque con diversos acentos. Por eso estimamos oportuno anteponer una presentaci\u00f3n com\u00fan de los tres textos en lo que concierne a su origen hist\u00f3rico y literario. En cambio, en la determinaci\u00f3n de su estructura y del mensaje teol\u00f3gico respectivo se puede tener en cuenta la fisonom\u00ed\u00ada peculiar de las tres cartas, distintas por la diversa amplitud y por los temas particulares que subraya.<br \/>\nLa primera carta a Timoteo, la m\u00e1s amplia de las tres, comprende seis cap\u00ed\u00adtulos y est\u00e1 al principio en el orden can\u00f3nico. La segunda carta dirigida a Timoteo es un breve escrito de cuatro cap\u00ed\u00adtulos, en forma de \u2020\u0153testamento\u2020\u009d espiritual de Pablo en v\u00ed\u00adsperas de su muerte. Finalmente, la carta enviada a \/ Tito vuelve sobre algunos temas caracter\u00ed\u00adsticos, pero con comentarios y motivaciones propias.<br \/>\nEl debate sobre las cartas pastorales. El inter\u00e9s por los tres breves escritos que cierran el canon de las cartas paulinas est\u00e1 ligado ciertamente a la eficacia de su mensaje pastoral. Encaja firmemente en la tradici\u00f3n paulina y de la primera Iglesia. Pero la atenci\u00f3n de los lectores modernos puede verse en parte desviada o monopolizada por el debate de car\u00e1cter controvertista desarrollado en el pasado todav\u00ed\u00ada reciente en torno a las tres cartas mencionadas. Este se concentra en dos puntos calientes; concretamente: la autenticidad o no autenticidad paulina de las pastorales, y el valor teol\u00f3gico y espiritual de estos escritos. Este segundo problema depende en parte de la cuesti\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica del origen paulino de las tres cartas, si bien el valor espiritual y teol\u00f3gico de un texto no est\u00e1 ligado a su autenticidad literaria e hist\u00f3rica. Por eso es \u00fatil aclarar estas posiciones desde el principio para evitar simplificaciones que obedecen m\u00e1s a prejuicios que a una investigaci\u00f3n hist\u00f3rica sincera y correcta. Ello permitir\u00e1 valorar en su tenor teol\u00f3gico y espiritual los tres escritos del canon cristiano.<br \/>\n3273<br \/>\nII. ORIGEN HISTORico.<br \/>\nLa atribuci\u00f3n de los tres escritos a Pablo tiene ra\u00ed\u00adces muy s\u00f3lidas en la tradici\u00f3n cristiana. S\u00f3lo en una \u00e9poca reciente, con el estudio hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adti-co, se desarrolla la duda hasta llegar a la propuesta de nuevas hip\u00f3tesis acerca del origen hist\u00f3rico y literario de las cartas pastorales. Es \u00e9ste un problema de car\u00e1cter hist\u00f3rico, que puede contribuir a la definici\u00f3n de la imagen tradicional de Pablo, pero que no impugna en nada el valor de los tres escritos ni prejuzga la interpretaci\u00f3n del texto para captar el aut\u00e9ntico mensaje teol\u00f3gico y espiritual.<br \/>\n3274<br \/>\n1. Canonicidad de las pastorales.<\/p>\n<p>Los tres escritos son acogidos sin dudas ni impugnaciones a partir de finales del siglo i y principios del II. La autoridad de las tres cartas se puede deducir de que en ellas se inspiran algunos escritos del siglo II (cartas de Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada). Una afinidad particular con las pastorales se encuentra en la carta escrita por Clemente Romano (finales del siglo i). El documento m\u00e1s antiguo que atribuye las tres cartas a Pablo y las acepta como can\u00f3nicas e inspiradas es la lista de los escritos cristianos sagrados redactada en Roma en la segunda mitad del siglo II, y conocida como canon de Muratori. Esta tradici\u00f3n de la Iglesia romana es confirmada por el obispo de Ly\u00f3n, Ireneo (Adv. Haer. praef. cita lTm 1,4). Semejante atribuci\u00f3n y autoridad paulina de las pastorales se repite en la Iglesia alejandrina (Clemente y Or\u00ed\u00adgenes), siendo testigo de ello tambi\u00e9n el historiador Eusebio de Ces\u00e1rea (Hist. Ecci. III, 3.5). La \u00fanica voz que desentona en este concierto de testimonios es la de Marci\u00f3n. En su Apostolicen, lista de los escritos sagrados, ignora las tres cartas pastorales. A este respecto quiz\u00e1 haya que admitir la sugerencia de Tertuliano, el cual estima que la omisi\u00f3n de Marci\u00f3n obedece a una censura suya, porque en las cartas mencionadas los herejes o disidentes son desenmascarados y condenados sin medias tintas (Adv. Marc. V, 21).<br \/>\nEn conclusi\u00f3n, se puede decir que las tres cartas son consideradas como textos autorizados del canon cristiano y atribuidas concordemente al ap\u00f3stol Pablo. Esta conclusi\u00f3n no queda debilitada por el hecho de comprobar algunas carencias textuales en el papiro paulino m\u00e1s antiguo (siglo m) P46, conocido como Ches-ter Beatty. Pero esa ausencia se puede considerar casual, debida a la falta de espacio. Por algo la escritura del texto se espesa hacia el final. Tambi\u00e9n en el c\u00f3dice Vaticano, ? (siglo iv), la falta de las tres pastorales se puede atribuir a la p\u00e9rdida de los \u00faltimos folios. En cambio, los testimonios de los otros c\u00f3dices m\u00e1s autorizados y de los papiros m\u00e1s antiguos que citan los textos paulinos son un\u00e1nimes en reproducir el texto de las cartas pastorales.<br \/>\n3275<br \/>\n2. Autor, lugar y tiempo de composici\u00f3n.<br \/>\nComo se ha indicado, la autenticidad paulina de las tres cartas, que aparece en forma indiscutible por el encabezamiento y por los saludos finales, es puesta en discusi\u00f3n a principios del siglo xix, cuando el estudio hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico del canon cristiano toma en consideraci\u00f3n nuestros textos. Los argumentos aducidos para negar la autenticidad paulina de las pastorales son de tres \u00f3rdenes: de orden hist\u00f3rico, de orden ling\u00fc\u00ed\u00adstico-literario y de orden teol\u00f3gico.<br \/>\n3276<br \/>\na) El cuadro hist\u00f3rico de las pastorales. Tomando por base las cartas enviadas respectivamente a Timoteo y a Tito, donde se han conservado algunas indicaciones autobiogr\u00e1ficas de Pablo, se puede reconstruir un cuadro de la actividad misionera y pastoral del ap\u00f3stol. Se mueve \u00e9l por la zona del Asia proconsular, teniendo como centro Efeso (lTm 1,3). De aqu\u00ed\u00ad se desplaza a varias localidades (visita Mileto y Colosas); toca tambi\u00e9n la isla de Creta, donde deja a Tito para proveer a la\u2020\u009d organizaci\u00f3n de aquella Iglesia. En Efeso se queda Timoteo con el mismo encargo, y, tocando Tr\u00f3ade, llega Pablo a Macedonia, desde donde proyecta dirigirse a Nic\u00f3polis, en Epiro, para pasar all\u00ed\u00ad el invierno (Tt 3,12). A este cuadro de la actividad pastoral y misionera de Pablo se debe a\u00f1adir el que ofrece la segunda carta a Timoteo, la m\u00e1s rica en informaciones biogr\u00e1ficas paulinas (2Tm 4,9-18). Pablo est\u00e1 en v\u00ed\u00adsperas de su condena a muerte (2Tm 4,6-8); se encuentra en la c\u00e1rcel o encadenado en Roma (2Tm 1,8; 2Tm 1,16-17 ). Se lamenta de verse abandonado por algunos cristianos, antes colaboradores suyos, que han traicionado su confianza (2Tm 4,11). Pide al amigo y colaborador Timoteo que vaya a verle junto con Marcos y que le lleve el manteo que se dej\u00f3 en Tr\u00f3ade, en casa de Carpo, junto con los libros y pergaminos (Biblia). Este conjunto del cuadro hist\u00f3rico y de la situaci\u00f3n de Pablo prisionero est\u00e1 construido mediante noticias fragmentarias esparcidas por las cartas pastorales. Los nombres de los personajes all\u00ed\u00ad mencionados, excluyendo los disidentes o tr\u00e1nsfugas, son todos, o casi todos, conocidos por el epistolario paulino y por los Hechos de los Ap\u00f3stoles.<br \/>\nEl cuadro hist\u00f3rico de las pastorales supone una actividad misionera y pastoral de Pablo en Oriente, sucesiva a su primer arresto o encarcelamiento romano, conocido por Ac 28,30-31. Adem\u00e1s, tomando como base la segunda carta a Timoteo, se debe suponer un segundo encarcelamiento o detenci\u00f3n romana de Pablo. Ahora bien, esta actividad de Pablo en Oriente no se puede incluir cronol\u00f3gicamente en el per\u00ed\u00adodo que precede al \u00faltimo viaje a Roma bajo custodia militar. Adem\u00e1s se debe observar que la segunda carta a Timoteo no sabe nada de una detenci\u00f3n anterior del ap\u00f3stol. Pues se habla de una primera audiencia del proceso, en la cual Pablo no fue asistido por nadie (2Tm 4,16-17). Finalmente, los datos que se pueden obtener de los documentos externos -Hechos de los Ap\u00f3stoles, otras cartas paulinas y escritos cristianos antiguos- no con-cuerdan con lo que dicen las pastorales. En el texto de los Hechos, donde se cita el discurso de adi\u00f3s de Pablo a los presb\u00ed\u00adteros de Efeso convocados en Mileto, declara \u00e9l expl\u00ed\u00adcitamente: \u2020\u0153Yo s\u00e9 que todos vosotros, entre los que he pasado predicando el reino, no me volver\u00e9is a ver\u2020\u2122 (Hch 20,25; Hch 20,38). Lucas, que escribe hacia mediados de los a\u00f1os ochenta, no sabe nada de un segundo viaje y actividad misionera y pastoral de Pablo en Oriente. Esta imagen tradicional es confirmada por lo que escribe el mismo Pablo en la carta enviada a la Iglesia de Roma hacia el 57\/ 58 desde Corinto, donde, hacia el final del escrito, expone sus futuros programas misioneros, comprometiendo en ellos a la comunidad cristiana de la capital. Apelando a su principio misionero -no construir sobre fundamento ajeno, Rom 15,20-, Pablo estima que ha agotado el campo de acci\u00f3n en las regiones orientales, por lo cual, \u2020\u0153como desde hace tiempo tengo muchas ganas de ir a veros, en mi viaje para Espa\u00f1a espero pasar por ah\u00ed\u00ad; como tambi\u00e9n espero que, tras disfrutar durante alg\u00fan tiempo de vuestra compa\u00f1\u00ed\u00ada, me ayud\u00e9is a continuar el viaje&#8230;\u2020\u009d (Rm 15,23-24; Rm 15,28). En otros t\u00e9rminos, Pablo considera concluida su actividad misionera y pastoral en Oriente, y su mirada se dirige a Occidente, a Espa\u00f1a. Esta imagen iconogr\u00e1fica tradicional de Pablo es confirmada por los escritos cristianos m\u00e1s antiguos, como la carta de Clemente Romano (1Co V, 7) y por el canon de Muratori (cf Eu-sebio de Ces\u00e1rea, Hist. Ecci. II, 22,1-8). Bas\u00e1ndose en los textos mencionados, se podr\u00ed\u00ada pensar en una campa\u00f1a misionera paulina en Espa\u00f1a en los a\u00f1os sucesivos a la primera detenci\u00f3n romana, es decir, en los a\u00f1os 63-67. Pero en este espacio de tiempo y en el ambiente de esta actividad es dif\u00ed\u00adcil incluir el marco hist\u00f3rico supuesto por las informaciones biogr\u00e1ficas de las cartas pastorales.<br \/>\n3277<br \/>\nb) Caracter\u00ed\u00adsticas literarias y teol\u00f3gicas. M\u00e1s impresionantes que las dificultades de car\u00e1cter hist\u00f3rico son las derivadas del examen del l\u00e9xico, del estilo y de la concepci\u00f3n teol\u00f3gica de los tres escritos comparados con los de las cartas atribuidas concordemente a Pablo. Se han contado unos 305 vocablos que aparecen de forma nueva y original en las tres cartas pastorales, ausentes en los escritos paulinos considerados aut\u00e9nticos. No obstante, en un examen m\u00e1s atento, s\u00f3lo unos 40 vocablos llaman la atenci\u00f3n y merecen consideraci\u00f3n en la valoraci\u00f3n de las tres cartas para su atribuci\u00f3n o no atribuci\u00f3n a Pablo. En efecto, en las cartas pastorales faltan algunos t\u00e9rminos espec\u00ed\u00adficos que cualifican la teolog\u00ed\u00ada de Pablo, como los pares lexicogr\u00e1ficos \u2020\u0153libertad-ley\u2020\u009d, \u2020\u0153carne-esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d y el vocabulario paulino relacionado con la \u2020\u0153justificaci\u00f3n\u2020\u009d y el \u2020\u0153ufanarse\u2020\u009d o \u2020\u0153gloriarse\u2020\u009d. En lugar de ello, en las tres cartas pastorales aparece una terminolog\u00ed\u00ada desacostumbrada respecto a la paulina conocida por los otros escritos, y que revela una cierta afinidad con el mundo greco-helen\u00ed\u00adstico de Fil\u00f3n alejandrino: \u2020\u0153piedad\u2020\u009d, \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d, \u2020\u0153dignidad\u2020\u009d, \u2020\u0153sobriedad\u2020\u009d. Son notables y originales las expresiones \u2020\u0153sana doctrina\u2020\u009d, \u2020\u0153buena conciencia\u2020\u009d, y el t\u00ed\u00adtulo dado a Dios y a Jes\u00fas: \u2020\u0153salvador\u2020\u009d. Pero lo que sorprende al lector, adem\u00e1s de estos datos de car\u00e1cter lexicogr\u00e1fico, es el estilo y algunas caracter\u00ed\u00adsticas literarias de los tres escritos. En ellos falta el estilo t\u00ed\u00adpico paulino, nervioso y din\u00e1mico, intensamente personalista. Tambi\u00e9n la estructura literaria de los tres escritos se asemeja m\u00e1s a un manual de instrucciones y de normas para la vida de la comunidad y de los cristianos particulares que a una carta de s\u00f3lida base teol\u00f3gica. No faltan ciertamente p\u00e1rrafos de car\u00e1cter teol\u00f3gico; pero \u00e9stos se presentan en forma de citas de himnos, f\u00f3rmulas de fe y doxolog\u00ed\u00adas con un sabor tradicional y arcaico.<br \/>\nA esta situaci\u00f3n de car\u00e1cter estil\u00ed\u00ads-tico-literario va unida la dificultad derivada del planteamiento teol\u00f3gico de las tres cartas comparadas con las atribuidas concordemente a Pablo. El mundo teol\u00f3gico y espiritual de los tres escritos se puede puntualizar observando algunos desplazamientos de acentos respecto a los textos paulinos aut\u00e9nticos: de Cristo, el centro se desplaza a la Iglesia, presentada como \u2020\u0153columna y fundamento de verdad\u2020\u009d (lTm 3,15); de la fe subjetiva, como adhesi\u00f3n a Cristo, se pasa a subrayar la fe objetiva, como \u2020\u0153credo\u2020\u009d o conjunto de verdades; todav\u00ed\u00ada se indica el papel de la caridad, pero el acento se coloca en las \u2020\u0153obras buenas\u2020\u009d; finalmente, en lo que se refiere a la organizaci\u00f3n de la Iglesia, la nueva perspectiva respecto a las otras cartas de Pablo se puede resumir diciendo que se pasa del carisma a la instituci\u00f3n, poniendo el acento en las normas y disposiciones eclesiales. Se tiene la impresi\u00f3n, al contacto con las cartas pastorales, de que el Pablo creador de los primeros escritos se convierte en un escritor sin inspiraci\u00f3n, el cual para motivar las normas de car\u00e1cter pr\u00e1ctico no sabe m\u00e1s que remitir a f\u00f3rmulas de cate-quesis o fragmentos h\u00ed\u00admnicos y doxolog\u00ed\u00adas.<br \/>\nPor este conjunto de problemas evidenciados a nivel hist\u00f3rico, estil\u00ed\u00adstico, literario y teol\u00f3gico se puede comprender la diversa orientaci\u00f3n de los autores acerca del origen hist\u00f3rico de las cartas pastorales. Los que proponen el origen paulino de las tres cartas suponen la intervenci\u00f3n de un secretario o redactor. Su obra explicar\u00ed\u00ada las novedades de car\u00e1cter ling\u00fc\u00ed\u00adstico y literario, as\u00ed\u00ad como el diverso enfoque teol\u00f3gico. En cambio, esas particularidades teol\u00f3gicas y literarias no se pueden explicar simplemente con la evoluci\u00f3n de Pablo, ni recurriendo a las nuevas y diversas situaciones hist\u00f3ricas, culturales y eclesiales en que surgieron nuestros tres escritos. Para los que sostienen el origen paulino por la mediaci\u00f3n de un secretarioredactor, los a\u00f1os de composici\u00f3n oscilan entre el 63 y el 67; desde Macedonia(Filipos) habr\u00ed\u00ada sido compuesta la primera carta a Timoteo y la de Tito, mientras que la segunda carta a Timoteo habr\u00ed\u00ada sido escrita desde la prisi\u00f3n romana, y ser\u00ed\u00ada la \u00faltima en orden de tiempo.<br \/>\nLos autores que proponen un origen pospaulino recurren a un disc\u00ed\u00adpulo an\u00f3nimo, el cual habr\u00ed\u00ada adoptado el pseud\u00f3nimo o pseudoepigraf\u00ed\u00ada para encubrir con la autoridad de Pablo el conjunto de normas e instrucciones dirigidas a los cristianos y a las comunidades que estaban bajo el influjo de la gran tradici\u00f3n paulina. Se tratar\u00ed\u00ada de las comunidades que giran en torno a Efeso, y el tiempo de composici\u00f3n de las tres cartas habr\u00ed\u00ada que suponerlo hacia los a\u00f1os ochenta.<br \/>\n3278<br \/>\nIII. ORIGEN LITERARIO.<br \/>\nIndependientemente de las varias hip\u00f3tesis para explicar el origen hist\u00f3rico de los tres escritos pastorales, es de fundamental importancia definir, con la mayor precisi\u00f3n posible, el ambiente vital en que nacieron. Se trata de establecer o reconstruir el ambiente de la comunidad a la que van dirigidas las cartas, as\u00ed\u00ad como el frente de adversarios que son denunciados o condenados.<br \/>\n3279<br \/>\n1. Situaci\u00f3n vital.<br \/>\nLas tres cartas van dirigidas a dos colaboradores hist\u00f3ricos de Pablo, a Timoteo, originario de Listra Hch 16,1), y a Tito (2Co 2,13), respectivamente. La tarea fundamental confiada a los dos colaboradores y responsables de las Iglesias locales de Efeso y Creta es proveer a la organizaci\u00f3n de la Iglesia, nombrando presb\u00ed\u00adteros y guiando las varias categor\u00ed\u00adas de personas seg\u00fan la sana doctrina y el \u2020\u0153dep\u00f3sito\u2020\u009d o tradici\u00f3n cristiana. El segundo cometido es precisamente el de la defensa de la \u2020\u0153sana doctrina\u2020\u009d frente a los disidentes o \u2020\u0153herejes\u2020\u009d. Por lo que se refiere a la organizaci\u00f3n de la Iglesia local, las cartas pastorales documentan una estructura que est\u00e1 a medio camino entre el episcopado mon\u00e1rquico atestiguado en las cartas de Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada y la organizaci\u00f3n de las Iglesias hist\u00f3ricas paulinas. En estas \u00faltimas est\u00e1n presentes, adem\u00e1s de los misioneros o \u2020\u0153ap\u00f3stoles\u2020\u009d, los profetas y los maestros, y tienen un cierto espacio las iniciativas y funciones provenientes de los dones espirituales o carismas. En lo que respecta al vocabulario y a la estructura eclesial subyacente, las cartas pastorales remiten a dos \u00e1mbitos. Designan a los responsables de la Iglesia con el apelativo de \u2020\u0153presb\u00ed\u00adteros\u2020\u009d, en plural, que supone un comit\u00e9 o colegio, y con el de \u2020\u0153ep\u00ed\u00adscopos\u2020\u009d. El primero podr\u00ed\u00ada remontarse a la tradici\u00f3n judeo-palestinense, mientras que el segundo est\u00e1 m\u00e1s cercano de la tradici\u00f3n paulina y del ambiente greco-helen\u00ed\u00adstico. A estos dos t\u00e9rminos hay que a\u00f1adir el t\u00ed\u00adtulo di\u00e1konos, que sirve para designar bien la actividad evangelizad ora de Pablo y de sus colaboradores, bien algunas figuras de la estructura organizativa de la Iglesia (lTm 3,8; lTm 3,12). Se puede observar la afinidad de este vocabulario eclesial con el de los Hechos de los Ap\u00f3stoles a prop\u00f3sito de las Iglesias de Asia (Hch 20,17; Hch 20,28).<br \/>\nPor lo que se refiere al grupo de los llamados \u2020\u0153herejes\u2020\u009d, ante los cuales los responsables de las Iglesias deben vigilar y defender la ortodoxia y la coherencia \u00e9tica, se pueden resumir sus caracter\u00ed\u00adsticas en estos t\u00e9rminos: representan un movimiento sincre-tista de matriz judaica, pero con influjos helen\u00ed\u00adsticos; se trata de una orientaci\u00f3n te\u00f3rico-pr\u00e1ctica, en la que se dejan sentir algunas tendencias de matiz gn\u00f3stico. En el plano te\u00f3rico, los disidentes o falsos maestros se entregan a disquisiciones sobre \u2020\u0153genealog\u00ed\u00adas\u2020\u009d, definidas por nuestro autor como \u2020\u0153mitos y f\u00e1bulas\u2020\u009d (lTm 1,4; Tt3,9). Se trata probablemente de especulaciones sobre el destino de los hombres bas\u00e1ndose en su origen o genealog\u00ed\u00ada. La afinidad con el ambiente jud\u00ed\u00ado la indica tambi\u00e9n la referencia expl\u00ed\u00adcita a la \u2020\u0153ley\u2020\u009d y a la \u2020\u0153circuncisi\u00f3n\u2020\u009d (lTm 1,5), mientras que los elementos pregn\u00f3s-ticos se pueden entrever en las prohibiciones de car\u00e1cter asc\u00e9tico, como la relativa a los alimentos y al matrimonio (lTm 4,3-5; Tt 1,15). Una confirmaci\u00f3n de esta orientaci\u00f3n gn\u00f3stica se puede obtener tambi\u00e9n de la insistencia del autor en la b\u00fas-quedade la\u2020\u009dverdad\u2020\u009dcomo aut\u00e9ntico conocimiento fundado en el evangelio, al cual corresponde una coherencia en el plano \u00e9tico (lTm 6,20; Tt 1,16). El frente de los adversarios es censurado no s\u00f3lo por su orientaci\u00f3n te\u00f3rica amiga de f\u00e1bulas, sino tambi\u00e9n por la corrupci\u00f3n \u00e9tico-espiritual que les caracteriza. Esta \u00faltima tendencia se podr\u00ed\u00ada hacer provenir de un espiritualismo de car\u00e1cter entusiasta, que descuida el compromiso pr\u00e1ctico.<br \/>\n3280<br \/>\n2. G\u00e9nero literario de las pastorales.<br \/>\nLa forma externa de los tres escritos es la de la carta con una direcci\u00f3n y un saludo inicial, y un saludo final breve y gen\u00e9rico. El esquema reproducido en los tres escritos asume estos acentos: \u2020\u0153Pablo, ap\u00f3stol de Jesucristo, a Timoteo (Tito), verdadero hijo en la fe, gracia y misericordia y paz de parte de Dios Padre de Jesucristo, nuestro Se\u00f1or\u2020\u009d (lTm 1,1-2). En este esquema epistolar entran tambi\u00e9n las informaciones dadas por el remitente, Pablo, al respectivo destinatario, Timoteo o Tito, acerca de su situaci\u00f3n actual o a los proyectos misioneros y pastorales futuros. Pero fuera de este marco epistolar externo, en los tres escritos falta la que es la caracter\u00ed\u00adstica del di\u00e1logo epistolar conocido por las cartas aut\u00e9nticas de Pablo. Las tres pastorales se asemejan m\u00e1s a una colecci\u00f3n de normas e instrucciones de car\u00e1cter general que a verdaderas y aut\u00e9nticas cartas. Aparecen, en efecto, con frecuencia listas de virtudes, de cualidades y deberes, a los cuales se contrapone en el aspecto negativo la lista de los vicios de los disidentes o adversarios. Las motivaciones de estas normas e instrucciones las dan p\u00e1rrafos de catequesis, fragmentos de himnos y doxolog\u00ed\u00adas, introducidas a menudo con f\u00f3rmulas repetidas: \u2020\u0153Esta doctrina es digna de cr\u00e9dito y debe ser aceptada\u2020\u009d (lTm 1,15; lTm 3,1; lTm 4,5; 2Tm 2,11; Tt 3,8). En una palabra, las cartas pastorales se parecen m\u00e1s a un manual para la gu\u00ed\u00ada de la comunidad cristiana dirigido al responsable de la Iglesia que a verdaderas y aut\u00e9nticas cartas.<br \/>\nDe este modelo general se aleja en parte la segunda carta a Timoteo por el acento particular de la relaci\u00f3n entre el ap\u00f3stol, Pablo, y el destinatario, Timoteo. Se caracteriza por algunos pasajes que evocan el pasado (2Tm 1,3-5; 2Tm 3,10-11), as\u00ed\u00ad como por la frecuente invitaci\u00f3n a la confianza y a tener \u00e1nimo en medio de las tribulaciones, siguiendo el modelo del ap\u00f3stol, que est\u00e1 encarcelado por el evangelio. Finalmente, se a\u00f1ade la perspectiva para el futuro inmediato que espera el ap\u00f3stol: la condena a muerte violenta (2Tm 4,6-8; 2Tm 4,16-18). Este conjunto de elementos da una nueva connotaci\u00f3n a este escrito, que se podr\u00ed\u00ada definir como el testamento espiritual de Pablo, en el cual el ap\u00f3stol se propone como prototipo de los pastores y de los cristianos, llamados a testimoniar su fe.<br \/>\n3281<br \/>\n3. Elementos tem\u00e1ticos comunes.<br \/>\nDentro del esquema epistolar, pero con acentos propios del discurso pastoral, aparecen algunos temas con particular insistencia en los tres escritos. Se los puede distribuir en cuatro niveles o \u00e1mbitos:<br \/>\n3282<br \/>\n1.0 El de la ordenaci\u00f3n comunitaria o eclesial; prevalece en la primera carta a Timoteo y en la de Tito.<br \/>\n3283<br \/>\n2.\u00c2\u00b0 La denuncia o condena de los disidentes o \u2020\u0153herejes\u2020\u009d; este tema se halla presente en los tres escritos,<br \/>\npero con mayor fuerza en la segunda carta a Timoteo.<br \/>\n3284<br \/>\n3.\u00c2\u00b0 El retrato ideal del pastor, del cual Pablo es el prototipo y modelo para los cristianos; est\u00e1 presente<br \/>\ncon particular insistencia en la segunda a Timoteo.<br \/>\n3285<br \/>\n4.\u00c2\u00b0 Una serie de motivaciones teol\u00f3gicas que marcan el ritmo de la colecci\u00f3n de instrucciones y normas<br \/>\npastorales; son breves relatos catequ\u00ed\u00adsticos, himnos, f\u00f3rmulas de fe y doxolog\u00ed\u00adas; m\u00e1s relevantes y<br \/>\namplias son las referidas en la carta a Tito.<br \/>\nEl empleo de estos temas o motivos no sigue un orden preciso. Se alternan seg\u00fan la \u00ed\u00adndole propia de los tres escritos, con acentos m\u00e1s o menos marcados, como se ha observado antes. Sin embargo, se puede observar una cierta alternancia de la instrucci\u00f3n y exhortaci\u00f3n positiva con la motivaci\u00f3n teol\u00f3gica respectiva, y el toque de alerta frente a la amenaza her\u00e9tica. En otros t\u00e9rminos, se alternan las propuestas positivas que adquieren seriedad y urgencia sobre el fondo del modelo negativo.<br \/>\n3286<br \/>\nIV. ESTRUCTURA Y MENSAJE TEOLOGico-ESPI RITUAL.<br \/>\nDespu\u00e9s de la presentaci\u00f3n general de los tres textos, conocidos como \u2020\u0153cartas pastorales\u2020\u2122, relacionados entre s\u00ed\u00ad por afinidad estil\u00ed\u00adstico-literaria, es posible establecer contacto con el texto para captar el mensaje teol\u00f3gico y el dinamismo espiritual de cada una de las cartas.<br \/>\n3287<br \/>\n1. Primera carta a Timoteo. La carta dirigida a Timoteo, como se ha dicho antes, es el escrito m\u00e1s amplio del grupo de las pastorales. Para una lectura e interpretaci\u00f3n correctas del texto bajo el aspecto teol\u00f3gico y espiritual es oportuno tener en cuenta, sobre el fondo de las tem\u00e1ticas comunes aludidas, su organizaci\u00f3n en esta primera carta:<br \/>\n3288<br \/>\na) Estructura literaria y tem\u00e1tica. El escrito no tiene un orden preciso y coherente. Los t\u00e9rminos se alternan en un juego de contrapunto entre exhortaciones, instrucciones, motivaciones y toques de alerta frente a la disidencia her\u00e9tica. Sin embargo, se puede ofrecer una radiograf\u00ed\u00ada de la carta bas\u00e1ndose en los elementos comunes mencionados para tener una gu\u00ed\u00ada de lectura e interpretaci\u00f3n. El escrito se abre con el esquema fijo de la direcci\u00f3n y saludo inicial (lTm 1,1-2). Le sirve de contrapeso sim\u00e9trico la exhortaci\u00f3n final de toda la carta y el brev\u00ed\u00adsimo saludo general (lTm 6,20-21). En el interior, el material de la carta se puede distribuir en estas grandes articulaciones o unidades literario-tem\u00e1ticas:<br \/>\n1 .a Denuncia pol\u00e9mica contra los herejes e instrucciones pastorales positivas (lTm 1,3-20).<br \/>\n3289<br \/>\n2.a Ordenaci\u00f3n eclesial o comunitaria (lTm 2,1-3,16); dentro de esta unidad m\u00e1s amplia se pueden distinguir las instrucciones reservadas a la oraci\u00f3n lit\u00fargica de los hombres y de las mujeres y la lista de las cualidades requeridas en los candidatos al episcopado y al diaconado.<br \/>\n3290<br \/>\n3.a Denuncia pol\u00e9mica y condena de los herejes, e instrucciones pastorales positivas (lTm 4,1-16).<br \/>\n3291<br \/>\n4.a Ordenaci\u00f3n eclesi\u00e1stica (lTm 5,1-6,2); dentro de esta regla pastoral se colocan las instrucciones a las varias categor\u00ed\u00adas de personas; y de modo m\u00e1s detallado, la regla para las viudas y la de los presb\u00ed\u00adteros.<br \/>\n3292<br \/>\n5.a Denuncia pol\u00e9mica de los disidentes o herejes e instrucciones pastorales positivas (lTm 6,3-19).<br \/>\n3293<br \/>\nb) Mensaje teol\u00f3gico-espiritual. Teniendo en cuenta el g\u00e9nero literario de la carta y su intenci\u00f3n inmediata de car\u00e1cter pastoral, se puede reconstruir el mensaje teol\u00f3gico y su importancia espiritual tomando por base algunos textos m\u00e1s significativos, pues el mensaje teol\u00f3gico se concentra en algunos fragmentos de profesi\u00f3n de fe y de catequesis. Pasando revista a algunos de estos textos se advierte el acento colocado en la iniciativa salv\u00ed\u00adfica de Dios, como se manifiesta en Jesucristo y se prolonga en la comunidad de los creyentes. El autor de la primera carta a Timoteo subraya la gratuidad y eficacia de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios presentando la figura de Pablo como prototipo de los salvados. Con una f\u00f3rmula bien conocida para introducir un dato tradicional, nuestro autor resume la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en estos t\u00e9rminos:<br \/>\n\u2020\u0153Esta doctrina es digna de cr\u00e9dito y debe ser aceptada sin reserva: que Cristo Jes\u00fas vino al mundo para salvar a los pecadores, el primero de los cuales soy yo(lTim 1,15). Esta apelaci\u00f3n a la experiencia salv\u00ed\u00adfica de Dios sirve para infundir confianza a cuantos se encuentran comprometidos en el camino de fe. El delegado de Pablo, Timoteo, debe sacar motivo de coraje y fuerza para exhortar a la perseverancia a los cristianos. Esa motivaci\u00f3n se reitera en el pasaje que se puede considerar una especie de regla para la oraci\u00f3n lit\u00fargica. El texto se abre con una exhortaci\u00f3n de car\u00e1cter general sobre la oraci\u00f3n (lTm 2,1-2). Sigue en este punto la motivaci\u00f3n teol\u00f3gica, que tiene su v\u00e9rtice en un fragmento cris-tol\u00f3gico: \u2020\u0153Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro salvador, el cual quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jes\u00fas, tambi\u00e9n \u00e9l hombre, que se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo para liberarnos a todos; testimonio dado a su debido tiempo, del que yo he sido nombrado pregonero y ap\u00f3stol -digo verdad, no miento- para instruir a los paganos en la fe yen la verdad\u2020\u2122(lTm 2,3-7). En este texto tenemos un eco de la primitiva profesi\u00f3n de fe. En ella se pone de relieve la iniciativa salv\u00ed\u00adfica de Dios, \u2020\u0153nuestro salvador\u2020\u2122, que tiene su culminaci\u00f3n hist\u00f3rica en la autodonaci\u00f3n de Jesucristo. Se debe notar tambi\u00e9n la amplitud universal del horizonte salv\u00ed\u00adfico: el Dios \u00fanico quiere la salvaci\u00f3n de todos los hombres. Una atenci\u00f3n particular merecen los dos t\u00ed\u00adtulos, atribuido el uno a Dios, \u2020\u0153salvador\u2020\u2122, y el otro a Jesucristo, \u2020\u0153mediador\u2020\u2122 \u00fanico. Esta terminolog\u00ed\u00ada tomada del ambiente greco-helen\u00ed\u00adstico, transcribe con nuevos acentos la fe tradicional cristiana, que hunde sus ra\u00ed\u00adces en la Biblia.<br \/>\nA este n\u00facleo de la profesi\u00f3n de fe cristiana hay que a\u00f1adir otro texto, colocado como conclusi\u00f3n de las normas para la elecci\u00f3n de los candidatos que han de guiar a la comunidad cristiana. El texto, inspirado en el estilo epistolar, presenta a la Iglesia como espacio ideal en el cual se revela y se lleva a cabo la obra salv\u00ed\u00adfica de Dios, que tiene su punto m\u00e1s alto en la existencia de Jesucristo: \u2020\u0153Aunque espero ir a verte pronto, te escribo estas cosas por si tardo, para que sepas c\u00f3mo has de conducirte en la casa de Dios, que es la Iglesia de Dios vivo, columna y fundamento de la verdad. Y sin duda alguna es grande el misterio de la piedad: ?l que se ha manifestado en la carne, ha sido justificado por el Esp\u00ed\u00adritu, se ha mostrado a los \u00e1ngeles, ha sido anunciado a las naciones, cre\u00ed\u00addo en el mundo, elevado a la gloria\u2020\u009d. (lTm 3,14-16)<br \/>\nSon particularmente interesantes las im\u00e1genes y los t\u00ed\u00adtulos referentes a la realidad de la Iglesia: \u2020\u0153casa de Dios\u2020\u009d, \u2020\u0153columna y fundamento de la verdad\u2020\u2122. La primera imagen remite al contexto de las relaciones familiares, donde el responsable debe ejercer su gu\u00ed\u00ada autorizada; en cambio, la otra recuerda las razones de seguridad y solidez en la experiencia de fe vividas en la Iglesia. Precedido de una breve f\u00f3rmula de cita, el fragmento h\u00ed\u00admni-co celebra el \u2020\u0153gran misterio de la piedad\u2020\u2122, es decir, el plan de la revelaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios llevado a cabo por Jesucristo. El himno est\u00e1 construido mediante tres breves estrofas articuladas en estilos contrapuestos y binarios: carnel esp\u00ed\u00adritu; \u00e1ngeles\/naciones; mundo\/gloria. La vida entera de Jes\u00fas, el misterio de la piedad, es contemplada en sus diversas fases, pero poniendo de relieve la dimensi\u00f3n gloriosa y universal. Eco de este texto es una doxolog\u00ed\u00ada que cierra la serie de exhortaciones dirigidas al responsable de la comunidad (lTm 6,13-16). El pastor, modelo de los creyentes, vive con coherencia y valor su testimonio en espera de la manifestaci\u00f3n (gr., epiphaneia) de nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<br \/>\nEn el marco de esta visi\u00f3n teol\u00f3gica y cristol\u00f3gica se coloca el retrato del pastor ideal, que se puede reconstruir a trav\u00e9s de los p\u00e1rrafos relativos a la ordenaci\u00f3n eclesial. El centro de la carta lo ocupa la serie de instrucciones para la elecci\u00f3n de los responsables de guiar a la comunidad. Con una f\u00f3rmula de cita se indican diecis\u00e9is cualidades, seis negativas y diez positivas, a trav\u00e9s de las cuales se define la figura ideal del responsable de la Iglesia. Lo que impresiona en esta lista de dotes es el relieve que se da a la madurez humana y espiritual, definida no s\u00f3lo por el autocontrol y por la moderaci\u00f3n, seg\u00fan un modelo griego-helen\u00ed\u00adstico, sino por la capacidad de establecer relaciones justas (lTm 3,1-7). An\u00e1logamente, tambi\u00e9n las cualidades requeridas para los candidatos di\u00e1conos, hombres y mujeres, ponen el acento en este equilibrio humano y espiritual, del que son prueba o verificaci\u00f3n esencial la conducci\u00f3n de la propia familia y una vida conyugal buena y lograda (lTm 3,8-13; Tt 1,6). Tambi\u00e9n la regla para los presb\u00ed\u00adteros obedece a este criterio de la madurez humana y espiritual (lTm 5,17-25). Por eso se recomienda al responsable delegado por el ap\u00f3stol que proceda a un cuidadoso discernimiento en la elecci\u00f3n de los candidatos antes de \u2020\u0153imponerles las manos\u2020\u009d (lTm 5,22). Pues a trav\u00e9s de este gesto ritual, que apela a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, se transmite no s\u00f3lo el encargo de guiar, sino que se obtiene el don espiritual -carisma- correspondiente. Es lo que da a entender la indicaci\u00f3n conque se cierra la exhortaci\u00f3n a la perseverancia dirigida al jefe de la comunidad: \u2020\u0153No descuides el carisma que has recibido y que se te confiri\u00f3 en virtud del Esp\u00ed\u00adritu cuando te impusieron las manos los presb\u00ed\u00adteros\u2020\u009d (lTm 4,14 cf lTm 1,18; lTm 6,11-12).<br \/>\nEl responsable de la comunidad, cuyo retrato se define por las cualidades aludidas, debe proponerse a su Iglesia como modelo de vida cristiana. Por eso las normas que se dan para el pastor o presb\u00ed\u00adtero valen tambi\u00e9n para trazar el proyecto de vida cristiana seg\u00fan el intento pastoral de nuestro escrito. Pero junto a estas instrucciones \u2020\u0153pastorales\u2020\u009d se pueden obtener algunas normas para la vida de la comunidad articulada en las varias categor\u00ed\u00adas y funciones. Lo que merece destacarse a este respecto es el retrato de la mujer ideal propuesto tanto en la instrucci\u00f3n de la oraci\u00f3n como en la regla de las viudas (lTm 5,1-16). Contra la tendencia de los grupos disidentes, que desprecian la vida matrimonial, y la de algunas mujeres que descuidan su familia en busca de novedades extravagantes, nuestro autor propone la figura de la mujer ejemplar. Esta debe distinguirse no por el ornato y lo rebuscado del vestir, sino por la realizaci\u00f3n de \u2020\u0153buenas obras\u2020\u009d (lTm 2,10). Tambi\u00e9n la funci\u00f3n eclesial de la mujer se inspira en este porte y decoro; ella realiza su vocaci\u00f3n mediante la funci\u00f3n conyugal y materna (lTm 2,15). Igualmente para las mujeres candidatas al orden de las viudas se exige una conducta de vida \u00ed\u00adntegra, cuya prueba la constituye la entrega a las buenas obras: educar a los hijos, practicar la hospitalidad, socorrer a los atribulados 1 Tm 5,10). En resumen, se puede decir que el autor, bas\u00e1ndose en una s\u00f3lida tradici\u00f3n, propone un modelo de Iglesia en el que se viven las relaciones justas, definidas por la caridad fraterna. En este marco se coloca el testimonio cre\u00ed\u00adble de la verdad cristiana frente al ambiente externo.<br \/>\n3294<br \/>\n2. Segunda carta a Timoteo.<br \/>\nEl escrito, puesto bajo el nombre de Pablo y dirigido a Timoteo, \u2020\u0153hijo querid\u00ed\u00adsimo, forma parte del grupo de las pastorales, aunque se distingue por el acento de la relaci\u00f3n personal entre el ap\u00f3stol y el disc\u00ed\u00adpulo. Tal connotaci\u00f3n espiritual depende de las circunstancias en que est\u00e1 situada la carta: Pablo escribe desde la c\u00e1rcel de Roma en v\u00ed\u00adsperas de su muerte. Por eso este texto adopta los tonos del testamento espiritual del ap\u00f3stol. Pero, a pesar de esta caracterizaci\u00f3n, el texto conserva el esquema de las otras dos cartas en lo que se refiere al contenido teol\u00f3gico y al mensaje espiritual.<br \/>\n3295<br \/>\na) Estructura literaria y tem\u00e1tica. Se puede definir la estructura literaria del texto registrando la sucesi\u00f3n de los varios temas. La carta se abre con la direcci\u00f3n y el saludo inicial (2Tm 1,1-2), a lo cual corresponde la serie de saludos finales (2Tm 4,19-22). En este marco epistolar se coloca el discurso pastoral, subdividido en cuatro partes:<br \/>\n1 .a Retrato del verdadero pastor, que tiene su modelo en Pablo (2Tm 1,3-2,13); la secci\u00f3n se abre con el \u2020\u0153recuerdo\u2020\u009d al estilo de los discursos de adi\u00f3s, a lo que sigue una instrucci\u00f3n con la relativa motivaci\u00f3n teol\u00f3gica.<br \/>\n3296<br \/>\n2.a Denuncia del grupo disidente, en tonos de dura pol\u00e9mica, y grupo de instrucciones positivas dirigidas al responsable de la comunidad (2Tm 2,14-3,9).<\/p>\n<p>3297<br \/>\n3.a Retrato del verdadero pastor, que tiene su prototipo en Pablo (2Tm 3,10-4,5).<br \/>\n3298<br \/>\n4.a Perspectivas futuras, con las instrucciones dirigidas al disc\u00ed\u00adpulo y las informaciones sobre la condici\u00f3n del ap\u00f3stol (2Tm 4,6-18).<br \/>\n3299<br \/>\nb) Mensaje teol\u00f3gico-espiritual. Dentro de esta estructura del texto, dominado por el pathos del ap\u00f3stol que da las consignas a su disc\u00ed\u00adpulo amado, se puede reconstruir el mensaje teol\u00f3gico de la carta alrededor de dos puntos centrales: el proyecto salv\u00ed\u00adfico de Dios y la imagen del pastor ideal. El primer tema se encuentra en las motivaciones que marcan el ritmo de las instrucciones y exhortaciones dirigidas al responsable de la comunidad. Esta articulaci\u00f3n se encuentra desde el principio, despu\u00e9s del p\u00e1rrafo del recuerdo (2Tm 1,6-14). El texto se abre con la exhortaci\u00f3n \u2020\u0153reavivar el carisma de Dios que te fue conferido por la imposici\u00f3n de mis manos\u2020\u009d (2Tm 1,6). El don espiritual correspondiente a la funci\u00f3n eclesial viene de Dios por medio del gesto de transmisi\u00f3n del encargo. En virtud de este carisma, el disc\u00ed\u00adpulo de Pablo est\u00e1 llamado a vivir con confianza y sabidur\u00ed\u00ada en medio de las dificultades conexas con el testimonio del evangelio (2Tm 1,7-8). Sigue a esta exhortaci\u00f3n la motivaci\u00f3n teol\u00f3gica, que pone el acento en la acci\u00f3n eficaz y gratuita de Dios, revelada ahora con Cristo y condensada en el anuncio evang\u00e9lico: \u2020\u0153(Dios), que nos ha salvado y nos ha llamado a una vida consagrada a \u00e9l, no por nuestras obras, sino por pura voluntad suya y por la gracia que nos ha dado en Cristo Jes\u00fas desde toda la eternidad, y que ahora se ha manifestado con la aparici\u00f3n de nuestro Se\u00f1or, Cristo Jes\u00fas, que destruy\u00f3 la muerte y ha hecho brillar la vida y la inmortalidad por el evangelio\u2020\u009d (2Tm 1,9-10).<br \/>\nEco de esta exhortaci\u00f3n inicial, con la motivaci\u00f3n teol\u00f3gica relativa, es la invitaci\u00f3n a la perseverancia a pesar de las pruebas. Se funda en el recuerdo del contenido esencial de la fe: \u2020\u0153Acu\u00e9rdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, del linaje de David, seg\u00fan el evangelio que predico y por el que sufro estas cadenas como si fuera un criminal; pero la palabra de Dios no est\u00e1 encadenada.<br \/>\nTodo lo soporto por los elegidos, para que tambi\u00e9n ellos alcancen la salvaci\u00f3n que tenemos en Cristo Jes\u00fas y la gloria eterna\u2020\u009d (2Tm 2,8-10). A esta s\u00ed\u00adntesis catequ\u00ed\u00adstica le sigue, mediante la f\u00f3rmula habitual de introducci\u00f3n, un fragmento h\u00ed\u00admnico de car\u00e1cter cristol\u00f3gico en funci\u00f3n pa-ren\u00e9tica: compartir el destino de Jes\u00fas, por medio de la fidelidad en las tribulaciones, es la condici\u00f3n para participar tambi\u00e9n de su gloria. Es el misterio pascual inserto en la existencia de todo cristiano, que tiene su prototipo en la figura del ap\u00f3stol Pablo (2Tm 2,11-13).<br \/>\nSobre el fondo de estas motivaciones teol\u00f3gicas y cristol\u00f3gicas se presenta el retrato ideal del pastor, que sigue a Pablo con perseverancia incluso en medio de las pruebas, para llegar a la meta de su esperanza, la salvaci\u00f3n final (2Tm 3,1-13). Pero la nota distintiva del hombre de Dios, que es el pastor, es la entrega constante a la palabra de Dios. Esta palabra, que se le ha confiado, constituye su habilitaci\u00f3n para el ministerio y define sus funciones eclesiales. Aqu\u00ed\u00ad se inserta la reflexi\u00f3n sobre la acci\u00f3n eficaz y salv\u00ed\u00adfica de la palabra de Dios consignada en la Escritura. Es el texto cl\u00e1sico que atestigua la fe de la primera Iglesia en la inspiraci\u00f3n de toda la Escritura: \u2020\u0153T\u00fa, en cambio, permanece fiel en lo que has aprendido y de lo que est\u00e1s convencido. Conoces bien a tus maestros. Desde la infancia conoces las Sagradas Escrituras, las cuales pueden darte la sabidur\u00ed\u00ada que conduce a la salvaci\u00f3n por la fe en Jesucristo. Pues toda la Escritura divinamente inspirada es \u00fatil para ense\u00f1ar, para reprender, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, dispuesto a hacer siempre el bien\u2020\u2122(2Tm 3,14-17). En virtud de esta palabra de Dios eficaz para equipar perfectamente al que es encargado de guiar a la comunidad, el autor insiste en el cometido o ministerio fundamental del pastor: debe anunciar la palabra en toda circunstancia y forma, dedic\u00e1ndose a esto como a su servicio privilegiado y distintivo (2Tm 4,1-5).<br \/>\n3300<br \/>\nEn conclusi\u00f3n, el texto de la segunda carta a Timoteo recoge los grandes motivos de la tradici\u00f3n pastoral, pero con un acento y calor particulares, derivados del hecho de que el remitente, Pablo, se encuentra encadenado en v\u00ed\u00adsperas de su muerte. La urgencia de las exhortaciones y la fuerza de las motivaciones teol\u00f3gicas radican en esta situaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica del ap\u00f3stol, que entrega su testamento al disc\u00ed\u00adpulo y colaborador Timoteo.<br \/>\nBIBL.: AA.W., Ep\u00ed\u00adstola la Timoteo, en Biblia comentada VI, BAC, Madrid 1965, 676-96; Brox N., Le Iettere pastorali, Morcelliana, Brescia 1970; Carrez M., Las cartas pastorales, en George-Grelot, Introducci\u00f3n critica al NT, Her-der, Barcelona 1983, 651-666; Cipriani 5., Lettere paslorali: 1-2 Timoteo, Tito Ed. Paoline 19833; DenzerG.A., Cartas pastorales. I.a a Timoteo, en Com. BibI. San Jer\u00f3nimo, Cristiandad, Madrid 1971, 245-262; Dibelius M., Conzelmann H., Dic Pastoralbriefe, JCB Mohr, Tubinga 19664; De Ambroogi P., Le epistolepasloralide Paolo a Timoteo e a Tilo, Turin 19642; Dornier P., Les \u00e9pitres pastorales, Ga-balda, Par\u00ed\u00ads 1969; Fabris R., Lettere Pastorali, en Lelettere diPaolo III, Borla,<br \/>\nRoma 1980, 309-508; Id, Le lettere pastorali, Queriniana, Brescia 1986; Id, Ilpaolinismo delle pastorali, en<br \/>\n\u2020\u0153RBit\u2020\u009d 34 (1986) 451-470; Getz G.A., A Profil for christian Life Style. A Study of Titus, Zon-dervan, Grand<br \/>\nRapids 1978; Grelot P., El misterio de la Nueva Alianza, Herder, Barcelona 1969; Hasler V., Dic Briefe an<br \/>\nThimotheus und Titus, Theologischer, Zurich 1978; Hanson A.T., Studies in the Pastoral Episties, Londres<br \/>\n1968; Holtz G., Dic Pastoralbriefe, Evangelische Ver-lagsansta\u00ed\u00adt, Berl\u00ed\u00adn 19722; Jerem\u00ed\u00adas J., Ep\u00ed\u00adstolas de Timoteo y Tito, Fax, Madrid 1970; KelIy J.N.D.,\/1 Commentary onthe Pastoral Epistles, Redwood Press, Londres 1983; KnightG., The FaithfullSayingsin the Pastoral Letters, Baker, Grand Rapids 1979; Lestaspis 5., L\u2020\u2122\u00e9nigme des pastorales de Saint Paul, Gabalda. Par\u00ed\u00ads 1976; Lips H. von, Glaube, Gemeinde, Ami. Zum Verstandnis der Ordinations bel den Pastoral-briefen, Vandenhoeck &#038; Ruprecht, Gotinga 1979; McGonial T.P., EveryScripture is Inspi-red. An Exegesis of 2Tm 3,16-17, en \u2020\u0153StBibT\u2020\u009d 8(1978)53-64; Reuss J., Prima le\u00f1era a Timoteo, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1965; Id, Seconda let-tera a Timoteo, ib, 1976; Id, Lettera a Tito, ib, 1967; Saldarini J., Introducci\u00f3n a Timoteo. Cartas a Timoteo ya Tito, en Ballarini (ed.),<br \/>\nPablo: vida, apostolado, escritos, Stvdium, Madrid 1972, 756-790; Siebeneck R.T., Las canas pastorales de san Pablo, Ps Terrae, Santander 1966; Semmelroth O., Ministerio espiritual. Fax, Madrid 1969; Spicq C, Les Epitres pastorales, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1969\u2020\u2122; Stenger W., Timo-theus und Tilus ais lllerarische Gestalten. Beo-bachtun gen zur Form und Funktion der Pasto-ralbriefen, en \u2020\u0153Kai ros\u2020\u009d 16 (1974) 252-264. R. Fabris<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Cartas pastorales: El debate sobre las cartas pastorales. II. Origen hist\u00f3rico: 1. Canonicidad de las pastorales; 2. Autor, lugar y tiempo de composici\u00f3n: a) El cuadro hist\u00f3rico de las pastorales, b) Caracter\u00ed\u00adsticas literarias y teol\u00f3gicas. III. Origen literario: 1. Situaci\u00f3n vital; 2. G\u00e9nero literario de las pastorales; 3. Elementos tem\u00e1ticos comunes. IV. Estructura &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/timoteo-cartas-a-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTIMOTEO (CARTAS A)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17210","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17210","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17210"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17210\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17210"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17210"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17210"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}