{"id":17215,"date":"2016-02-05T11:12:07","date_gmt":"2016-02-05T16:12:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escrituras-sagradas\/"},"modified":"2016-02-05T11:12:07","modified_gmt":"2016-02-05T16:12:07","slug":"escrituras-sagradas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escrituras-sagradas\/","title":{"rendered":"ESCRITURAS SAGRADAS"},"content":{"rendered":"<p>1. ESCRITURAS SAGRADAS Y PALABRA DE Dios. El concilio Vaticano II ha asumido la expresi\u00f3n \u00absemillas del Verbo\u00bb (AG 11), que hab\u00ed\u00adan empleado algunos de los primeros padres de la Iglesia en relaci\u00f3n con las tradiciones religiosas de los pueblos a los que intentaban llevar el mensaje cristiano. Aqu\u00ed\u00ad se aplica directamente esta expresi\u00f3n a los libros sagrados de las diversas tradiciones religiosas de la humanidad, y m\u00e1s especialmente a los escritos que ellas consideran como \u00abEscritura sagrada\u00bb. En algunas de esas tradiciones -el hinduismo entre otras- el concepto de \u00abEscritura sagrada\u00bb es m\u00e1s fluido que en el cristianismo. Alguno de los libros sagrados, la Bhagavad Ghita, por ejemplo, puede ser reconocido como Escritura sagrada (sruti) por algunas ramas del hinduismo religioso, sin que le concedan necesariamente el mismo valor otras corrientes, que lo consideren simplemente como perteneciente a la tradici\u00f3n (smirti) y no a la Escritura. Recordemos, sin embargo, que entre las diferentes ramas del cristianismo tampoco existe un acuerdo completo sobre la \u00abcanonicidad\u00bb de los libros santos (l Canon); la misma tradici\u00f3n cat\u00f3lica distingue entre libros can\u00f3nicos y \u00abd\u00e9utero-can\u00f3nicos\u00bb. El problema de la canonicidad.es el de la identificaci\u00f3n que hace una comunidad religiosa de los escritos sagrados, a los que reconoce un valor de Escritura santa. Existe, sin embargo, una cuesti\u00f3n m\u00e1s fundamental: \u00bfqu\u00e9 es lo que hace de un libro sagrado una Escritura santa? Quiz\u00e1 estas cuestiones se entremezclan con frecuencia, lo cual no favorece la claridad teol\u00f3gica. Sea de ello lo que fuere, lo que aqu\u00ed\u00ad vamos a tratar deber\u00ed\u00ada enunciarse de este modo: teniendo en cuenta lo que en la teolog\u00ed\u00ada cristiana constituye la sagrada Escritura, \u00bfpueden las \u00absantas Escrituras\u00bb de las otras tradiciones ser reconocidas como tales por el te\u00f3logo? Y en caso afirmativo, \u00bfen qu\u00e9 medida y de qu\u00e9 forma?<\/p>\n<p>Hay que recordar las distinciones que se imponen entre revelaci\u00f3n divina, profetismo y Escritura santa, aun cuando los diversos t\u00e9rminos designan unas realidades ligadas entre s\u00ed\u00ad por relaciones m\u00faltiples. El hecho de que Dios se haya manifestado personalmente en la historia de las naciones, de tal manera que la teolog\u00ed\u00ada pueda hablar de \u00abrevelaci\u00f3n divina\u00bb, aun cuando esa revelaci\u00f3n no sea todav\u00ed\u00ada m\u00e1s que una etapa preliminar en la historia de la salvaci\u00f3n (! Historia, V) orientada hacia la revelaci\u00f3n judeo-cristiana, es posible admitirlo si recordamos a los santos \u00abpaganos\u00bb del AT y las alianzas divinas con la humanidad y las naciones (G\u00e9n 1-3; 9). Por otra parte, se admite hoy cada vez m\u00e1s que el carisma prof\u00e9tico tuvo ciertos antecedentes fuera de Israel, tanto antes de Cristo como despu\u00e9s de \u00e9l. Hay que comprender bien el carisma prof\u00e9tico. No consiste ante todo en la predicci\u00f3n del futuro, sino m\u00e1s bien en la interpretaci\u00f3n hecha para un pueblo de la historia sagrada vivida por \u00e9l, de las intervenciones divinas en su historia. Tampoco se puede oponer de forma ficticia religi\u00f3n \u00abprof\u00e9tica\u00bb y religi\u00f3n \u00abm\u00ed\u00adstica\u00bb, ya que la fuente del carisma prof\u00e9tico es ciertamente una experiencia m\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>El carisma prof\u00e9tico no es un privilegio exclusivo de Israel. El mismo AT ha reconocido como verdadera profec\u00ed\u00ada procedente de Dios cuatro or\u00e1culos de Bala\u00e1n, de los que habla el libro de los N\u00fameros (N\u00fam 22-24). En cuanto a la antig\u00fcedad cristiana, consider\u00f3 a veces los or\u00e1culos de las sibilas como prof\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Realmente, el verdadero problema no es ni el de la revelaci\u00f3n ni siquiera el del profetismo, sino el de las sagradas Escrituras en cuanto que contienen la palabra de Dios hablada a los hombres a lo largo de la historia de la salvaci\u00f3n. Desde el punto de vista cristiano, la sagrada Escritura contiene la colecci\u00f3n, el recuerdo de una revelaci\u00f3n divina, de tal manera que Dios mismo es su autor. No es que los autores humanos de los libros sagrados o los recopiladores que ordenaron las tradiciones orales o escritas est\u00e9n privados del pleno ejercicio de sus facultades humanas y dejen de ser los autores de sus obras. Se trata de reconocer a la vez a Dios y al hombre como autores, aunque en diversos niveles. La Escritura santa es \u00abpalabra de Dios en palabras humanas\u00bb. Como Dios es su autor, no se reduce a una palabra humana sobre Dios, sino que es palabra de Dios mismo; y como el hombre es su autor, esa palabra que Dios dirige a los hombres es verdaderamente una palabra humana, la \u00fanica inteligible para ellos. Para iluminar el misterio \u00abDios y el hombre coautores\u00bb, tal como se realiza de manera \u00fanica en la sagrada Escritura, la teolog\u00ed\u00ada cristiana recurri\u00f3 al concepto de J inspiraci\u00f3n. Tradicionalmente, la inspiraci\u00f3n divina se refiere al hecho de que Dios, aun respetando la actividad del autor humano, la gu\u00ed\u00ada y la asume de tal manera que lo que est\u00e1 escrito es en su totalidad palabra de Dios al hombre.<\/p>\n<p>Constituye sin duda una debilidad de la teolog\u00ed\u00ada tradicional sobre la sagrada Escritura el que se haya pasado en gran parte en silencio el papel que en ella representa el Esp\u00ed\u00adritu Santo. El t\u00e9rmino de \u00abinspiraci\u00f3n\u00bb que se emplea constantemente no cambia en nada esta situaci\u00f3n, ya que su origen y su sentido m\u00e1s profundo parecen haber ca\u00ed\u00addo muchas veces en olvido y llaman poco la atenci\u00f3n. A pesar de la profesi\u00f3n de fe de la Iglesia, seg\u00fan la cual el Esp\u00ed\u00adritu Santo \u00abhabl\u00f3 por los profetas\u00bb (Constantinopolitano I), y a pesar del t\u00ed\u00adtulo de la enc\u00ed\u00adclica Divino afflante Spiritu y hasta de la constituci\u00f3n Dei Verbum, del Vaticano II (n. 11), la teolog\u00ed\u00ada corriente de la sagrada Escritura sigue afirmando que Dios es su autor de una forma bastante indeterminada, que no hace justicia a la influencia que el Esp\u00ed\u00adritu ejerce personalmente. \u00abInspiraci\u00f3n divina\u00bb se entiende de una acci\u00f3n de Dios ad extra, com\u00fan a las tres personas, por la que Dios mismo es el autor de la Escritura. No parece entonces remitir a una presencia activa del Esp\u00ed\u00adritu de Dios que, al inspirar a los autores sagrados, imprime su sello personal en lo que se escribe. La teolog\u00ed\u00ada de la sagrada Escritura deber\u00ed\u00ada de nuevo, y m\u00e1s que en el pasado, poner en evidencia la influencia personal que ejerce en ella el Esp\u00ed\u00adritu. Solamente entonces podremos estar en posesi\u00f3n de una teolog\u00ed\u00ada de la sagrada Escritura que permita una actitud m\u00e1s abierta para con las Escrituras santas de las otras tradiciones religiosas.<\/p>\n<p>K. Rahner ha puesto el acento en el car\u00e1cter comunitario de las santas Escrituras; la Biblia es el libro de la Iglesia; contiene la palabra de Dios dirigida a la comuni\u00f3n eclesial. Esto significa que en los libros que la componen, y especialmente en los del NT, la Iglesia ha reconocido la expresi\u00f3n aut\u00e9ntica de su fe y la palabra de Dios que es su fundamento. Efectivamente, la sagrada Escritura es un elemento constitutivo del misterio de la Iglesia, reunida por la palabra de Dios. Pero esto no requiere, por otra parte, que el autor sagrado sea consciente de que el Esp\u00ed\u00adritu Santo le mueve a escribir. Es sabido que el carisma de la inspiraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica se extiende mucho m\u00e1s all\u00e1 del grupo de los autores a los que se atribuyen diversos libros. Esos \u00abautores\u00bb, de hecho, han sido m\u00e1s bien \u00abredactores\u00bb o \u00abeditores\u00bb a partir de las tradiciones orales o escritas que les precedieron. Puede ser igualmente que los evangelios ap\u00f3crifos hayan conservado algunas palabras aut\u00e9nticas de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Si esto es as\u00ed\u00ad, la cuesti\u00f3n est\u00e1 en saber si la teolog\u00ed\u00ada cristiana puede reconocer en las otras Escrituras sagradas una palabra de Dios, inspirada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo y dirigida por Dios a otras comunidades religiosas; y, en caso afirmativo, saber c\u00f3mo esa palabra es palabra de Dios. \u00bfHay que reconocer en ella una palabra inicial de Dios al hombre, inspirada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, o ver tan s\u00f3lo en ella una palabra humana sobre Dios, o quiz\u00e1 una palabra del hombre a Dios en espera de una respuesta divina? Si se trata de una palabra de Dios inicial, dicha por Dios a los hombres, tal como la contienen las Escrituras sagradas de diversas tradiciones religiosas, \u00bfse relaciona de alguna forma con la palabra decisiva que se les ha dicho a los hombres en Jesucristo y de la que el NT constituye la recopilaci\u00f3n oficial?<\/p>\n<p>Hay que afirmar que la experiencia religiosa de los sabios de las naciones est\u00e1 guiada y dirigida por el Esp\u00ed\u00adritu. Su experiencia de Dios es experiencia de su Esp\u00ed\u00adritu. Tambi\u00e9n hay que admitir sin duda que esta experiencia no est\u00e1 destinada a ellos solos. En su providencia, Dios, a quien corresponde la iniciativa de todo encuentro divino-humano, quiso hablar a las naciones mismas a trav\u00e9s de la experiencia religiosa de sus profetas. Dirigi\u00e9ndose personalmente a ellos en el secreto de su coraz\u00f3n, es a las naciones a las que Dios se quiso manifestar y revelar en su Esp\u00ed\u00adritu. De esta manera entraba secretamente en la historia de los pueblos y la dirig\u00ed\u00ada hacia el cumplimiento de sus designios. El car\u00e1cter social de las \u00absantas Escrituras\u00bb de las naciones puede entonces decirse que es querido por Dios. Esas Escrituras representan el patrimonio sagrado de una tradici\u00f3n religiosa en v\u00ed\u00adas de formarse, no sin la intervenci\u00f3n de la providencia divina. Contienen unas palabras dirigidas por Dios a los hombres en las palabras de los sabios, ya que refieren unas palabras secretas dichas por el Esp\u00ed\u00adritu en los corazones de los hombres, pero destinadas por la providencia divina a conducir a otros hombres a la experiencia del mismo Esp\u00ed\u00adritu. Afirmar algo menos que esto ser\u00ed\u00ada, al parecer, infravalorar el realismo de la manifestaci\u00f3n que Dios hace de s\u00ed\u00ad mismo a las naciones.<\/p>\n<p>Lo que aqu\u00ed\u00ad sugerimos no equivale a decir que todo el contenido de las Escrituras santas de las naciones sea palabra de Dios en palabras humanas; pudieron introducirse en la recopilaci\u00f3n de los libros sagrados muchos elementos que representan tan s\u00f3lo palabras humanas sobre Dios. Mucho menos se trata de decir que las palabras de Dios contenidas en las Escrituras santas de las naciones representan la palabra decisiva que Dios les dirige, como si Dios no tuviera ya nada m\u00e1s que decirles sino lo que les hab\u00ed\u00ada dicho por medio de sus profetas. La afirmaci\u00f3n formulada anteriormente significa que la experiencia personal del Esp\u00ed\u00adritu hecha por los sabios, en la medida en que -seg\u00fan la divina providencia- es un primer paso personal de Dios a las naciones, y tambi\u00e9n en la medida en que fue recogida aut\u00e9nticamente en sus santas Escrituras, es una palabra personal que Dios les dirige a trav\u00e9s de los intermediarios escogidos por \u00e9l. En un sentido verdadero, pero que es sin duda dif\u00ed\u00adcil de especificar m\u00e1s, esta palabra puede decirse que es \u00abpalabra inspirada de Dios\u00bb, con tal que no se tenga una acepci\u00f3n demasiado estrecha de los conceptos y que se tome suficientemente en cuenta la influencia c\u00f3smica del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>2. REVELACI\u00ed\u201cN PROGRESIVA Y DIVERSIFICADA. Sin embargo, la carta a los Hebreos (l,1) afirma con claridad que la palabra dicha por Dios en Jesucristo -en el Hijo- es su palabra decisiva, y en este sentido definitiva. \u00bfEn qu\u00e9 sentido y c\u00f3mo es Jesucristo la plenitud de la revelaci\u00f3n? \u00bfEn d\u00f3nde se encuentra exactamente esta plenitud? Para evitar toda confusi\u00f3n, hay que decir que la plenitud de la revelaci\u00f3n no es, propiamente hablando, la palabra escrita del NT, Esta constituye su recopilaci\u00f3n oficial, su memoria aut\u00e9ntica. Tradicionalmente se ha dicho, desde el punto de vista cronol\u00f3gico, que esta colecci\u00f3n termina con la muerte del \u00faltimo ap\u00f3stol; es preferible observar, desde el punto de vista textual, que se termina con la composici\u00f3n del \u00faltimo libro incluido en el NT. Esta memoria aut\u00e9ntica -que forma parte de la tradici\u00f3n constitutiva- debe distinguirse, sin embargo, del acontecimiento mismo Jesucristo, del que dan testimonio unos testigos- aut\u00e9nticos y autorizados. Es la persona misma de Jesucristo, sus obras y sus palabras, su vida, su muerte y su resurrecci\u00f3n, en una palabra, el acontecimiento Jesucristo, el que constituye la plenitud de la revelaci\u00f3n. En \u00e9l Dios le dijo al mundo su palabra decisiva, a la que no puede a\u00f1adirse nada a t\u00ed\u00adtulo de revelaci\u00f3n divina. Es lo que indica la constituci\u00f3n Dei Verbum, del Vaticano II, cuando distingue entre la revelaci\u00f3n plena en el acontecimiento. Jesucristo (n. 4) y su \u00abtransmisi\u00f3n\u00bb en el NT, que forma parte de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica (n. 7). La memoria aut\u00e9ntica que ofrece el NT del acontecimiento es, sin duda, normativa (norma normans) para la fe de la Iglesia de todos los tiempos; pero no constituye por eso la plenitud de la palabra de Dios a los hombres. El mismo NT da fe de que esta memoria no refiere el acontecimiento m\u00e1s que de manera incompleta (cf Jn 21,25).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, si hay que atribuir al NT un carisma especial y \u00fanico de inspiraci\u00f3n escritur\u00ed\u00adstica, la raz\u00f3n de ello est\u00e1 en que contiene la recopilaci\u00f3n oficial de la revelaci\u00f3n definitiva que en Jesucristo Dios dirige a todos los hombres. Por incompleta que sea esta recopilaci\u00f3n, lleva -gracias a la inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo- un sello de autenticidad que permite a la comunidad eclesial reconocer all\u00ed\u00ad la expresi\u00f3n oficial de su fe, es decir, el sentido verdadero de lo que Dios ha hecho por los hombres en Jesucristo. Para ser correctamente comprendida, la influencia especial ejercida por el Esp\u00ed\u00adritu Santo en la composici\u00f3n del NT debe considerarse como parte integrante de su acci\u00f3n creadora de la Iglesia.<\/p>\n<p>La Iglesia naci\u00f3 en pentecost\u00e9s de la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo resucitado. La presencia del Esp\u00ed\u00adritu entre los primeros creyentes y su continua par\u00e1clesis hacen de la Iglesia la comunidad escatol\u00f3gica encargada de dar testimonio del acontecimiento revelador de Dios que ha tenido lugar en los \u00faltimos tiempos. La composici\u00f3n del NT es parte esencial de esta creaci\u00f3n de la Iglesia, ya que. sin \u00e9l la comunidad eclesial no podr\u00ed\u00ada dar su testimonio aut\u00e9ntico. Bajo una influencia especial del Esp\u00ed\u00adritu Santo, la Iglesia primitiva recogi\u00f3 para ella misma y para las generaciones venideras el sentido del acontecimiento Jesucristo. La recopilaci\u00f3n que hizo no es solamente una palabra que Dios dirige a los hombres a trav\u00e9s de la experiencia personal del. Esp\u00ed\u00adritu por unos videntes individuales; es la palabra definitiva de Dios a los hombres, escrita bajo la direcci\u00f3n especial del Esp\u00ed\u00adritu Santo por miembros de la comunidad escatol\u00f3gica, a los que \u00e9l llen\u00f3 de su presencia. En este sentido es como el NT es un elemento constitutivo del misterio de la Iglesia.<\/p>\n<p>Pero una vez reconocido el car\u00e1cter \u00fanico del acontecimiento Jesucristo y afirmado sin ambages el lugar \u00fanico que ocupa la recopilaci\u00f3n oficial de este acontecimiento por la comunidad escatol\u00f3gica de la Iglesia en el misterio de la revelaci\u00f3n de Dios al mundo, todav\u00ed\u00ada queda sitio para una teolog\u00ed\u00ada abierta de la revelaci\u00f3n y de las Escrituras sagradas. Esta teolog\u00ed\u00ada pensar\u00e1 que, antes de decir su \u00faltima palabra en Jesucristo, antes incluso de hablar por los profetas del AT, Dios hab\u00ed\u00ada dicho ya una palabra inicial a los hombres por los profetas de las naciones, palabra de la que se pueden encontrar algunas huellas en las Escrituras santas de las tradiciones-religiosas del mundo. La palabra final no excluye una palabra primera, sino que m\u00e1s bien la supone. Tampoco puede decirse que la palabra inicial de Dios sea laque recoge el AT, ya que \u00e9ste mismo da testimonio del hecho de que Dios habl\u00f3 alas naciones antes de hablar a Israel. Las Escrituras santas de las naciones, el AT y el NT representan, por tanto, las diversas formas y maneras con que Dios se dirige a los hombres a trav\u00e9s del proceso continuo de la revelaci\u00f3n que hace de s\u00ed\u00ad mismo. En la primera etapa hace o\u00ed\u00adr en el coraz\u00f3n de los videntes una palabra secreta, cuyas huellas pueden contener las Escrituras santas de las tradiciones religiosas del mundo. En la segunda etapa habla oficialmente a Israel por boca de sus profetas, y todo el AT recoge esta palabra. En estas dos etapas primeras, la palabra de Dios est\u00e1 orientada -aunque deforma distinta en cada una- hacia la revelaci\u00f3n plena que tendr\u00e1 lugar en Jesucristo. En esta tercera y \u00faltima etapa, Dios dice en su Hijo su palabra decisiva, de la que todo el NT da testimonio oficial.<\/p>\n<p>Las Escrituras santas de las naciones no pueden contener m\u00e1s que palabras de Dios iniciales y ocultas; estas palabras no tienen el car\u00e1cter oficial que hay que reconocer al AT, y mucho menos el valor definitivo del NT. Sin embargo, se las puede llamar palabras divinas en cuanto que las dice Dios por su Esp\u00ed\u00adritu. Desde el punto de vista teol\u00f3gico, los libros sagrados que las contienen merecen en cierto sentido el nombre de Escrituras sagradas. En \u00faltimo an\u00e1lisis tropezamos con un problema de terminolog\u00ed\u00ada sobre lo que hay que entender por palabra de Dios, Escritura sagrada y revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Puede darse de estos t\u00e9rminos, como ocurri\u00f3 tradicionalmente, una definici\u00f3n teol\u00f3gica estrecha. Entonces hay que limitar su aplicaci\u00f3n s\u00f3lo a las Escrituras de la tradici\u00f3n judeo-cristiana. Pero tambi\u00e9n se les puede dar un significado m\u00e1s amplio, no sin una base teol\u00f3gica v\u00e1lida, seg\u00fan la cual los t\u00e9rminos pueden aplicarse a las Escrituras de otras tradiciones religiosas. Por tanto, palabra de Dios, escritura sagrada, inspiraci\u00f3n no expresan exactamente la misma realidad en las diferentes etapas de la historia de la revelaci\u00f3n y d\u00e9 la salvaci\u00f3n; pero en cada etapa esos t\u00e9rminos se refieren a una realidad revelada y pueden entonces utilizarse para cada una, con tal que se recuerden las distinciones necesarias. Porque, por muy importante que sea mantener intacta la significaci\u00f3n \u00fanica de la palabra de Dios recogida por la revelaci\u00f3n judeo-cristiana, no es menos importante reconocer plenamente el valor y el sentido de las palabras de Dios contenidas en la revelaci\u00f3n c\u00f3smica. Palabra de Dios, escritura sagrada e inspiraci\u00f3n son, por tanto, conceptos anal\u00f3gicos, que se aplican de manera diferente a las diversas etapas de una revelaci\u00f3n progresiva \u00abdiferenciada\u00bb (Cl. Geffr\u00e9).<\/p>\n<p>La historia de la salvaci\u00f3n y de la revelaci\u00f3n es \u00fanica; en sus diversas etapas, c\u00f3smica, israelita y cristiana, lleva de diferentes maneras el sello de la influencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Con ello se quiere afirmar que, a trav\u00e9s de las etapas de su propia revelaci\u00f3n, Dios, en su providencia, dirige personalmente a la humanidad hacia el fin que le dio. La voluntad divina positiva de la revelaci\u00f3n c\u00f3smica, como revelaci\u00f3n personal de Dios a las naciones, comprende su voluntad de que tengan sus santas Escrituras como \u00abpreparaci\u00f3n evang\u00e9lica\u00bb. Las \u00absemillas del Verbo\u00bb contenidas en esas Escrituras son palabras seminales de Dios, de las que no est\u00e1 ausente la influencia del Esp\u00ed\u00adritu. Porque la influencia del Esp\u00ed\u00adritu es universal; se extiende a las palabras dichas por Dios a la humanidad en todas las etapas de la revelaci\u00f3n que \u00e9l mismo prodig\u00f3.<\/p>\n<p>BIBL.: AMALORPAVADASSD.S. (ed.), Research Seminar on non-Biblical Scriptures, Bangalore 1975; DHAVAMONY M. (ed.), R\u00e9v\u00e9lation dans le christianisme et les autres religions (Studia Missionalia 20), Roma 1971; ID, Founders of Religions (Studia Missionalia 33), Roma 1984; GEFFRE C., Le Coran, une parole de Dieu diff\u00e9rente7, en \u00abLumi\u00e9re et Vie\u00bb 32 (1983) 21-32; GRIC, Ces Ecritures qui nous questionnent: La Bible et le Coran, Par\u00ed\u00ads 1987; RAHNER K., Inspiraci\u00f3n de la Sagrada Escritura, Barcelona 1970; RAHNER K. y RATZINOER J., Revelaci\u00f3n y tradici\u00f3n, Barcelona 1970; VEMPENY I., Inspiration in the non-Biblical Scriptures, Bangalore 1973.<\/p>\n<p>J. Dupuis<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. ESCRITURAS SAGRADAS Y PALABRA DE Dios. El concilio Vaticano II ha asumido la expresi\u00f3n \u00absemillas del Verbo\u00bb (AG 11), que hab\u00ed\u00adan empleado algunos de los primeros padres de la Iglesia en relaci\u00f3n con las tradiciones religiosas de los pueblos a los que intentaban llevar el mensaje cristiano. Aqu\u00ed\u00ad se aplica directamente esta expresi\u00f3n a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escrituras-sagradas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESCRITURAS SAGRADAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17215","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17215","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17215"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17215\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17215"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17215"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17215"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}