{"id":17216,"date":"2016-02-05T11:12:09","date_gmt":"2016-02-05T16:12:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fideismo-y-tradicionalismo\/"},"modified":"2016-02-05T11:12:09","modified_gmt":"2016-02-05T16:12:09","slug":"fideismo-y-tradicionalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fideismo-y-tradicionalismo\/","title":{"rendered":"FIDEISMO Y TRADICIONALISMO"},"content":{"rendered":"<p>Los revuelos causados en Francia por la Aufkl\u00fcrung y el criticismo kantiano pusieron en primer plano durante todo el siglo xlx el problema del equilibrio entre \/ raz\u00f3n y fe. El magisterio tuvo que intervenir entonces en varias ocasiones para rectificar algunas posiciones ambiguas.<\/p>\n<p>Los tradicionalistas y los fide\u00ed\u00adstas reducen excesivamente la capacidad de la raz\u00f3n en materia religiosa, mientras que los racionalistas y los semirracionalistas exaltan desmedidamente el poder de la raz\u00f3n. El fide\u00ed\u00adsmo y el tradicionalismo deben comprenderse en este contexto: o bien se f\u00ed\u00ada uno totalmente de la raz\u00f3n o bien de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. EL FIDEISMO Y EL TRADICIONALISMO EN EL SIGLO XIX ENTRE LOS CAT\u00ed\u201cLICOS. Si la fe es libre, es decir, no se deriva de una serie de argumentos contundentes, es, sin embargo, un obsequium rationabile, es decir, una opci\u00f3n sensata. No tenemos evidencia de que Cristo sea Dios; pero sus declaraciones, su vida, sus obras, su mensaje, su resurrecci\u00f3n constituyen motivos de \/credibilidad de la revelaci\u00f3n que es \u00e9l mismo en persona. La teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica se mantiene alejada de dos concepciones incompletas de la fe: una fe-asentimiento a una doctrina, pero despersonalizada, y una fe-homenaje confiado, pr\u00e1cticamente sin contenido. La adhesi\u00f3n de fe compromete el conocimiento y el amor.<\/p>\n<p>En la historia de la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, el fideismo evoca un movimiento de pensamiento que se desarroll\u00f3 en Francia, a comienzos del siglo xix, en reacci\u00f3n contra el racionalismo del siglo XYIII. Sus principales representantes son Gerbert, Bautain (1796-1867), A. Gratry (18051872), disc\u00ed\u00adpulo de Bautain, Bonnetty, a los que podernos a\u00f1adir Bonald y Lamennais, calificados m\u00e1s bien como \u00abtradicionalistas\u00bb. Todos se empe\u00f1an en humillar aquella raz\u00f3n que los enciclopedistas hab\u00ed\u00adan exaltado, subrayando sus debilidades, sus errores, sus contradicciones, sus incertidumbres. Los motivos mismos de credibilidad no les parecen capaces de fundamentar una opci\u00f3n s\u00f3lida. Pero \u00bfqu\u00e9 importa esto, si la fe se sostiene por s\u00ed\u00ad misma, si es su propio fundamento? Para Bautain, la fe no es posible m\u00e1s que para los que tienen en s\u00ed\u00ad mismos un sentido de lo divino que es obra de la gracia. S\u00f3lo la gracia permite reconocer la verdad de la revelaci\u00f3n por una experiencia interior, -y de ning\u00fan modo por los signos exteriores o motivos de credibilidad de la revelaci\u00f3n. Bautain se retract\u00f3 y reconoci\u00f3 el valor de los motivos o de los signos que tienen la finalidad de manifestar la revelaci\u00f3n como \u00abcre\u00ed\u00adble\u00bb.<\/p>\n<p>El magisterio denunci\u00f3 en varias ocasiones las desviaciones d\u00e9 los fide\u00ed\u00adstas, especialmente con Gregorio XVI (DS 2751-2756), P\u00ed\u00ado IX en la enc\u00ed\u00adclica l Qui pluribus, de 1846 (DS 2775-2780), y sobre todo el Vaticano I (DS 3008-3009), Le\u00f3n XIII en la enc\u00ed\u00adclica Aeterni Patris, de 1879 (DS 3135-3138), y P\u00ed\u00ado XII en la enc\u00ed\u00adclica Humani generis, de 1950 (DS 3875). Estos documentos subrayan el valor de las \/pruebas de la existencia de Dios (\/Dios, II), de los motivos de credibilidad, sin negar por ello los socorros interiores del Esp\u00ed\u00adritu. El fide\u00ed\u00adsmo reprueba justamente el ! racionalismo, el ! agnosticismo, el liberalismo; pero cae a su vez en el exceso contrario al fundamentar la fe en la fe misma. Si el magisterio puso en guardia contra la depreciaci\u00f3n exagerada de la raz\u00f3n por los fide\u00ed\u00adstas y los tradicionalistas, su preocupaci\u00f3n primordial fue la de oponerse a las pretensiones de los racionalistas y recordar el papel preponderante de la gracia en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. FIDEISMO EN EL CONTEXTO PROTESTANTE. En el vocabulario protestante, el fide\u00ed\u00adsmo tiene un sentido muy diferente: designa la salvaci\u00f3n por la fe sola. As\u00ed\u00ad Lutero rechaza la filosof\u00ed\u00ada como exaltaci\u00f3n de la raz\u00f3n y de la naturaleza. Concibe la fe como un puro abandono confiado en Dios que salva y justifica. Por la fe el hombre se pone en manos de Dios, independientemente de la adhesi\u00f3n a un conjunto doctrinal. As\u00ed\u00ad, al lado del conocimiento de los dogmas (l Dogma) revelados, que admiten, pero que llaman \u00abfe hist\u00f3rica\u00bb, los protestantes predican una segunda especie de fe: una confianza total en las promesas divinas en general y sobre todo la convicci\u00f3n absoluta de ser justificado por los m\u00e9ritos de Cristo. Esta fe-confianza ser\u00ed\u00ada la \u00fanica fe cristiana aut\u00e9ntica: por ella, independientemente de las buenas obras, es como el hombre se salva. En esta concepci\u00f3n de la fe, el testimonio interior del Esp\u00ed\u00adritu Santo ocupa evidentemente todo el lugar. l K. Barth endurece hasta el extremo esta concepci\u00f3n de la fe de los primeros protestantes. El hombre est\u00e1 hecho de orgullo y de pecado; no puede hacer otra cosa que acoger la obra de Dios en \u00e9l.<\/p>\n<p>3. FIDE\u00ed\u008dSMO INCONSCIENTE Y PR\u00ed\u0081CTICO EN EL CATOLICISMO CONTEMPOR\u00ed\u0081NEO. Designamos as\u00ed\u00ad la actitud de varios cat\u00f3licos que no conceden ninguna importancia o una importancia insuficiente a los problemas de credibilidad de la revelaci\u00f3n. Parad\u00f3jicamente, esta actitud pertenece a la \u00e9poca posconciliar. El Vaticano II, as\u00ed\u00ad como las Normae quaedam que deb\u00ed\u00adan inspirar la reforma de los estudios eclesi\u00e1sticos, omiti\u00f3 la menci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada fundamental; entonces varios seminarios y facultades cedieron a la tentaci\u00f3n de sacrificar una disciplina de la que el mismo magisterio parec\u00ed\u00ada prescindir. En ciertos lugares, la teolog\u00ed\u00ada fundamental fue simplemente suprimida. En otros sitios qued\u00f3 desmembrada y reducida al estado de fragmentos insertados m\u00e1s o menos atinadamente en las otras disciplinas: la historicidad de los evangelios en ex\u00e9gesis; la revelaci\u00f3n, la tradici\u00f3n y la inspiraci\u00f3n en la introducci\u00f3n a. la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El tema de los signos de l credibilidad qued\u00f3 simplemente escamoteado o tratado parcialmente con ocasi\u00f3n de la ex\u00e9gesis (p.ej., el tema de los milagros de Jes\u00fas, que fueron negados m\u00e1s bien que estudiados). Finalmente, en otras partes, dentro del movimiento de la 1 Dei Verbum, se redujo la teolog\u00ed\u00ada fundamental al estudio de la revelaci\u00f3n y de su transmisi\u00f3n, priv\u00e1ndola as\u00ed\u00ad de la mitad de su territorio, particularmente en el terreno de la credibilidad. En una palabra, atomizando la teolog\u00ed\u00ada fundamental, legando sus problemas a otras disciplinas como restos de una herencia hipotecada, se priv\u00f3 a la teolog\u00ed\u00ada fundamental de su tarea espec\u00ed\u00adfica (confirmar a los hermanos en la fe) y condujo al naufragio de millares de fieles, desamparados ante ciertas cuestiones desconcertantes y demasiado dif\u00ed\u00adciles para ser abordadas sin el apoyo de los especialistas.<\/p>\n<p>Pero la realidad es m\u00e1s fuerte que las teor\u00ed\u00adas. La teolog\u00ed\u00ada fundamental estudia problemas demasiado graves, demasiado aut\u00e9nticos, para que se los pueda ignorar: los or\u00ed\u00adgenes hist\u00f3ricos del cristianismo, la realidad y la identidad de Jes\u00fas, la realidad hist\u00f3rica de su mensaje y de sus obras, concretamente de sus milagros y de su resurrecci\u00f3n, la voluntad y la naturaleza de su proyecto eclesial basado en Pedro y los ap\u00f3stoles. Es posible refugiarse por alg\u00fan tiempo en un fide\u00ed\u00adsmo larvado; pero los problemas siguen en pie y est\u00e1n siempre a las puertas de la ciudad, es decir, de la Iglesia. Puede uno negarse a verlos, pero no los podr\u00e1 abolir. El tono, ciertamente, tiene que cambiar, sobre todo en el clima ecum\u00e9nico actual; pero la funci\u00f3n asumida por la teolog\u00ed\u00ada fundamental sigue en pie. Adem\u00e1s, las cuestiones que trata constituyen un conjunto que tiene su propia unidad y que hace de la teolog\u00ed\u00ada fundamental un sector distinto de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>BIBL.: AUBERT R., El acto de fe, Barcelona 1965; BDUILLARD H., Karl Barth, 3 vols., Par\u00ed\u00ads 1957 (sobre todo vol. 2); HARENT S., Fid\u00e9isme, en DTC 6,1: 174-236; LATOURELLE R., \u00bfDivisi\u00f3n o renovaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada fundamental?, en \u00abConciHum\u00bb 46 (1969) 359-369; ID, Ausencia y presencia de la teolog\u00ed\u00ada fundamental en el Vaticano 11, en LATOURELLE R. (ed.), Vaticano 11. Balance y perspectivas, Salamanca 1989, 10471068; ROTUREAU G. y CONGAR Y., Fid\u00e9isme, en Catholicisme 4, 1260-1261.<\/p>\n<p>R. Latourelle<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los revuelos causados en Francia por la Aufkl\u00fcrung y el criticismo kantiano pusieron en primer plano durante todo el siglo xlx el problema del equilibrio entre \/ raz\u00f3n y fe. El magisterio tuvo que intervenir entonces en varias ocasiones para rectificar algunas posiciones ambiguas. 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