{"id":17218,"date":"2016-02-05T11:12:13","date_gmt":"2016-02-05T16:12:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/helenismo-y-cristianismo\/"},"modified":"2016-02-05T11:12:13","modified_gmt":"2016-02-05T16:12:13","slug":"helenismo-y-cristianismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/helenismo-y-cristianismo\/","title":{"rendered":"HELENISMO Y CRISTIANISMO"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfHubo \u00abhelenizaci\u00f3n del cristianismo\u00bb o \u00abcristianizaci\u00f3n del helenismo\u00bb?<\/p>\n<p>Tenemos aqu\u00ed\u00ad, al parecer, un ejemplo significativo de interpenetraci\u00f3n o de acci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca. Dos mundos, separados en tantos aspectos, se unieron a lo largo de los primeros siglos que siguieron al nacimiento de Cristo; el que \u00e9ste haya inaugurado una nueva era a partir de la cual se cuentan los siglos &#8211; \u00abantes de Cristo\u00bb, \u00abdespu\u00e9s de Cristo\u00bb, \u00abanno Domi ni&#8230;\u00bb- no impidi\u00f3 que la civilizaci\u00f3n grecorromana sobreviviera y que hasta penetrara m\u00e1s hondamente en el mundo antiguo de forma paralela con el progreso de la religi\u00f3n cristiana. Es verdad que primero Grecia y luego Macedonia, desde el siglo iv al II antes de nuestra era, hab\u00ed\u00adan perdido la hegemon\u00ed\u00ada; pero Atenas no hab\u00ed\u00ada dejado de atraer a una elite extranjera, romana sobre todo, y Alejandr\u00ed\u00ada segu\u00ed\u00ada siendo una ciudad griega, cuya lengua pas\u00f3 a ser la de la Biblia gracias a la traducci\u00f3n de los Setenta; este museo de la cultura pagana iba a constituir, antes incluso de Bizancio, un foco de teolog\u00ed\u00ada cristiana.<\/p>\n<p>Los historiadores de la religi\u00f3n griega no han dejado de insistir en las relaciones cada vez m\u00e1s estrechas entre el helenismo y el cristianismo; recordemos, sobre todo, los nombres de M.P. Nilsson, de A.-J. Festugi\u00e9re, de A.D. Nock; sus principales trabajos hab\u00ed\u00adan precedido ala \u00abobra maestra polivalente\u00bb de E.R. Dodds Paganos y cristianos en una \u00e9poca de angustia.<\/p>\n<p>Hay muchos rasgos que acomunan a los defensores de la antigua religi\u00f3n y a los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo. El \u00abservicio\u00bb de la existencia terrena pod\u00ed\u00ada interpretarse en un sentido optimista o pesimista. Los sue\u00f1os del Diario de la prisi\u00f3n de la m\u00e1rtir Perpetua son semejantes a los sue\u00f1os tan importantes de Elio Ar\u00ed\u00adstides. El Peregrinas de Luciano ayuda a comprender a Pontano. Para luchar con el cristianismo se impon\u00ed\u00ada a los paganos una fe, una pistis, pero no pod\u00ed\u00adan rivalizar con \u00e9l en caridad. Dodds ha subrayado menos las \u00abdiscusiones doctrinales\u00bb que las \u00abdiferencias de mentalidad y de sentimientos\u00bb.<\/p>\n<p>AMOR-CRISTIANO: El libro de Dodds termina con esta frase: \u00abLos cristianos eran `miembros unos de otros&#8217;, y esto no era una simple f\u00f3rmula. Efectivamente, \u00e9sta fue la causa principal, quiz\u00e1 la \u00fanica causa y la m\u00e1s fuerte, del progreso del cristianismo\u00bb; y cita en la nota esta frase de una conferencia de A.-J. Festugi\u00e9re: \u00abSi no hubiera existido eso, el mundo seguir\u00ed\u00ada siendo pagano\u00bb. Anteriormente Festugi\u00e9re hab\u00ed\u00ada destacado las principales divergencias que oponen al paganismo y al cristianismo. Si la inquietud religiosa es com\u00fan a los paganos y a los cristianos -bajo formas evidentemente distintas-, si el sentido mismo de la religi\u00f3n no es extra\u00f1o a los \u00abgriegos\u00bb del primer siglo, hasta el punto de que san Pablo en el Are\u00f3pago los juzga \u00abmuy religiosos\u00bb, la actitud frente al pecado los opone radicalmente: \u00abLos antiguos no entienden el pecado\u00bb tal como lo entiende el cristiano, es decir, \u00abcomo ofensa directa a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Acabamos de citar el discurso de san Pablo en el Are\u00f3pago. En diez vers\u00ed\u00adculos (He 17,22-31) el ap\u00f3stol resume all\u00ed\u00ad el mensaje cristiano, y el an\u00e1lisis del discurso permite esbozar \u00abla mentalidad religiosa del siglo i\u00bb. Fij\u00e9monos ante todo en el vers\u00ed\u00adculo 22: deisidaimon, empleado aqu\u00ed\u00ad en comparativo (\u00abdemasiado religiosos&#8217;~, se traducir\u00ed\u00ada en lat\u00ed\u00adn mejor por religiosiores que por superstitiores (como dicen los mejores manuscritos de la Vulgata). Este adjetivo implica de ordinario el sentido peyorativo de \u00absupersticioso\u00bb y no traduce debidamente la intenci\u00f3n del orador, preocupado de granjearse la benevolencia del auditorio. Ninguno de los elementos del adjetivo griego (\u00abtemer\u00bb, \u00abdemonio\u00bb) tiene que entenderse forzosamente de un sentimiento o de una entidad reprensibles; existe el buen temor de Dios (en la Biblia es incluso \u00abel comienzo de la sabidur\u00ed\u00ada\u00bb, y los demonios griegos son distintos de los dioses e inferiores a ellos, pero siguen siendo, incluso en Plat\u00f3n, mensajeros entre el cielo y la tierra.<\/p>\n<p>El vers\u00ed\u00adculo 23 es el \u00fanico testimonio literario de un culto grecorromano rendido a un \u00abdios desconocido\u00bb (en sigular). El altar que san Pablo pudo haber visto en Falera (Pausanias I, 1,4) llevaba una inscripci\u00f3n en plural: \u00abdioses desconocidos\u00bb, y Jer\u00f3nimo denuncia en el In Titum (1, 12) la artima\u00f1a del ap\u00f3stol. Lo cierto es que los paganos dedicaban altares a \u00abdioses desconocidos\u00bb por miedo a una omisi\u00f3n que corr\u00ed\u00ada el riesgo de enajenarse la divinidad olvidada.<\/p>\n<p>En los vers\u00ed\u00adculos 24 y 25 abundan los puntos de convergencia entre los paganos y los cristianos. Un Dios autor del mundo, se\u00f1or del cielo y de la tierra, que no habita en templos hechos por manos de hombre, que no necesita de las manos del hombre para actuar: as\u00ed\u00ad es como en Grecia y en Roma los poetas y los fil\u00f3sofos se representaban al \u00abser supremo\u00bb. Si un plat\u00f3nico no estaba necesariamente dispuesto a aceptar la supresi\u00f3n de los templos, un estoico fiel a la ense\u00f1anza de Zen\u00f3n no la ver\u00ed\u00ada con malos ojos: \u00abNo hay que construir templos, pues ninguna obra de alba\u00f1iler\u00ed\u00ada o de artesan\u00ed\u00ada vale ante \u00e9l\u00bb. Una parte de la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica extiende esta prohibici\u00f3n a las estatuas. Para el Plat\u00f3n del Timeo y de las Leyes, el mundo es el verdadero templo y los astros son im\u00e1genes de los dioses por las que \u00e9l sustituye a las divinidades del Olimpo. En el discurso del Are\u00f3pago, la repulsa en el vers\u00ed\u00adculo 24 de los \u00abtemplos construidos por la mano del hombre\u00bb se ampl\u00ed\u00ada en el vers\u00ed\u00adculo 25 por un principio general: \u00abNi es servido por manos humanas, como si necesitase algo \u00e9l, que da a todos la vida, el aliento y todas las cosas\u00bb. El \u00abservicio\u00bb, th\u00e9rap\u00e9ia, es aqu\u00ed\u00ad un culto; y el colitur de la Vulgata traduce bieri el verbo griego. Y si hay en ello algunas apariencias de novedad, la raz\u00f3n aportada es tradicional tanto en el Antiguo Testamento como en la filosof\u00ed\u00ada grecorromana: cinco siglos despu\u00e9s de Jen\u00f3fanes (siglo vi a.C.), Lucrecio (II, 650) escribe de la divinidad: nihil indigna nostri. El reconocimiento de la independencia divina conduc\u00ed\u00ada al rechazo de los sacrificios, tema este favorito de la teolog\u00ed\u00ada helen\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>La segunda parte del vers\u00ed\u00adculo 25 da la raz\u00f3n de la \u00abautarqu\u00ed\u00ada\u00bb divina: el presente didous opone la \u00abcreaci\u00f3n continuada\u00bb por la que Dios sostiene al mundo al acto instant\u00e1neo por el que lo cre\u00f3; de ah\u00ed\u00ad el aoristo epoi\u00e9s\u00e9n al comienzo del vers\u00ed\u00adculo 26. La tr\u00ed\u00adada del vers\u00ed\u00adculo 28 -vida, movimiento ser- expresar\u00e1 la dependencia total del hombre respecto a Dios; pero tambi\u00e9n esta idea pertenece al Plat\u00f3n de los \u00faltimos di\u00e1logos, que asocia estrechamente el movimiento y la vida en la definici\u00f3n del alma, y m\u00e1s inmediatamente quiz\u00e1 a P\u00f3rtico. Apoyado en estas ideas, el mismo Pablo cita el vers\u00ed\u00adculo 5 de los Phain\u00f3mena de Aratos: \u00abPorque somos de su linaje\u00bb.<\/p>\n<p>El vers\u00ed\u00adculo 29 excluye a los \u00ed\u00addolos, coincidiendo -por inclusi\u00f3n- con la prohibici\u00f3n de los templos en el vers\u00ed\u00adculo 24. Hasta aqu\u00ed\u00ad los oyentes atenienses del discurso pod\u00ed\u00adan estar de acuerdo en todo. Quiz\u00e1 les fuera menos agradable el recuerdo de su ignorancia (v. 30a=23b). Pero la llamada a la penitencia del vers\u00ed\u00adculo 30b y sobre todo el anuncio del juicio final y de la resurrecci\u00f3n de los muertos no pod\u00ed\u00ada menos de suscitar en ellos la irritaci\u00f3n y la broma.<\/p>\n<p>Esta es, en efecto, la gran piedra de tropiezo: la menci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n pon\u00ed\u00ada fin al discurso, ya que no hab\u00ed\u00ada nada que m\u00e1s se opusiera a las ideas griegas. El Plat\u00f3n del Fed\u00f3n quer\u00ed\u00ada probar la inmortalidad del alma, pero prescindiendo del cuerpo. El pueblo se hab\u00ed\u00ada quedado con las negaciones de Esquilo: \u00abUna vez derramada en tierra la sangre negra de un ser humano, ning\u00fan encantador volver\u00ed\u00ada a recogerla en las venas de donde brot\u00f3\u00bb (Agamenon, 10191021); \u00abcuando el polvo ha bebido la sangre de un hombre, si ha muerto, ya no hay para \u00e9l resurrecci\u00f3n\u00bb (Eum\u00e9nides, 647-648). Al final del siglo iv de nuestra era, un convertido del paganismo, nombrado obispo de Cirene, Sinesio, tendr\u00e1 que realizar un gran esfuerzo para aceptar el dogma de la resurrecci\u00f3n; sus \u00faltimos comentaristas se siguen preguntando a\u00fan en qu\u00e9 medida acab\u00f3 finalmente por admitirla.<\/p>\n<p>Esta breve exposici\u00f3n no ha podido dedicar una atenci\u00f3n suficiente a los contrastes entre las dos morales. Las \u00abcostumbres griegas\u00bb eran un obst\u00e1culo primordial al renacimiento en el bautismo. Pero san Pablo enumera con frecuencia los \u00abvicios de los paganos\u00bb para que su mera lectura deje bien claras las diferencias. Parec\u00ed\u00ada m\u00e1s necesario insistir en los parecidos, y en este sentido resulta ejemplar el discurso en el Are\u00f3pago.<\/p>\n<p>BIBL.: Donas E.R., Paganos y cristianos en una \u00e9poca de angustia. Algunos aspectos de la experiencia religiosa desde Marco Aurelio a Constantino, Madrid 1975; FESTUGIERE A.J., Aspects de la refgion populairegrecque, en \u00abRecae de th\u00e9ologie et de philosophie\u00bb 1 (1961), 31; MADEc G., Platonisme des P\u00e9res, en \u00abCatholicisme\u00bb 50 (1986) 492; PLACES E. DES, Religion grecque, Par\u00ed\u00ads 1969, 327-361.<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>Como una alternativa frente al movimiento judaizante, el encuentro del c. con el h. cre\u00f3 en la Iglesia primitiva una s\u00ed\u00adntesis, que fue siempre decisiva para su presentaci\u00f3n hist\u00f3rica (pese a su germanizaci\u00f3n parcial). Denominar este proceso como \u00abhelenizaci\u00f3n\u00bb no responde s\u00f3lo a la existencia probada de unas conexiones reales, se basa tambi\u00e9n en el juicio cr\u00ed\u00adtico sobre la constituci\u00f3n hist\u00f3rica de la Iglesia. Por tanto, la explicaci\u00f3n de esas relaciones debe tener en cuenta la validez hist\u00f3rico-teol\u00f3gica del concepto, con lo cual llegaremos naturalmente a una comprensi\u00f3n diferenciada del helenismo.<\/p>\n<p>1. Concepto.<\/p>\n<p>Con el concepto \u00abhelenismo\u00bb J.G. Droysen abarcaba la era que se extiende desde la conquista del imperio persa por Alejandro Magno (331 a.C.) hasta el apogeo del imperio romano (31 a.C.). Esta divisi\u00f3n cronol\u00f3gica ofrece ciertas dificultades; considerando sobre todo el desarrollo del c., parece justificada la incorporaci\u00f3n del per\u00ed\u00adodo imperial romano. De todos modos en ese tiempo tuvo origen la profunda simbiosis, que caracteriz\u00f3 la faz de la Iglesia cristiana primitiva y que desde la reforma se ha interpretado como helenizaci\u00f3n. Desde el punto de vista del contenido, h. significa la fusi\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu griego (que seg\u00fan la interpretaci\u00f3n antigua comprend\u00ed\u00ada sin duda la lengua y cultura griegas) con la vida oriental, en todo lo cual los cambios pol\u00ed\u00adticos favorecieron el intercambio cultural (filosof\u00ed\u00ada) y religioso (sincretismo). A pesar de todas las diferencias particulares, toda la zona en torno al Mediterr\u00e1neo qued\u00f3 envuelta en la marea unificante de este movimiento (internacionalidad), en cuya atm\u00f3sfera tuvo lugar la predicaci\u00f3n del mensaje cristiano.<\/p>\n<p>2. Historia del problema<br \/>\nAun cuando s\u00f3lo desde la reforma se discute cr\u00ed\u00adticamente la s\u00ed\u00adntesis de h. y c., la problem\u00e1tica como tal era ya conocida en la Iglesia primitiva. Tertuliano la percibi\u00f3 agudamente con su objeci\u00f3n pol\u00e9mica: \u00ab\u00bfQu\u00e9 tiene que ver Atenas con Jerusal\u00e9n? \u00bfQu\u00e9 tiene que ver la Academia con la Iglesia? \u00bb (Praescr. haeret. 7, 9). La pregunta apunta expl\u00ed\u00adcitamente al peligro que supone un cristianismo estoico, plat\u00f3nico o dial\u00e9ctico, que intelectualiza la fe. De hecho los defensores de la orientaci\u00f3n que se inclinaba hacia un encuentro del cristianismo con la paideia griega tuvieron que andar justific\u00e1ndose continuamente. Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, que sin el menor escr\u00fapulo acogi\u00f3 el acervo espiritual helenista, defend\u00ed\u00ada su empresa refiri\u00e9ndose a la funci\u00f3n proped\u00e9utica del helenismo de cara a la \u00abfilosof\u00ed\u00ada cristiana\u00bb (Strom, vi 67, 1). A pesar de esto, durante los siglos de convivencia y desarrollo com\u00fan de h. y c. persisti\u00f3 la reserva frente a esa orientaci\u00f3n. Tambi\u00e9n la edad media mantuvo a toda costa el ideal de la ecclesia primitiva, pero no precisamente frente a la helenizaci\u00f3n, que por primera vez critic\u00f3 la reforma (siguiendo el esp\u00ed\u00adritu del ->renacimiento) como se\u00f1al de decadencia. Mientras Lutero polemizaba sobre todo contra el aristotelismo de la escol\u00e1stica, Erasmo y Melanchton ve\u00ed\u00adan una causa de la postraci\u00f3n en la apertura de la fe sencilla (clasicismo cristiano) a los sistemas filos\u00f3ficos. I. Casaubon (t 1614) compar\u00f3 los sacramentos cristianos con los misterios helenistas, y as\u00ed\u00ad sac\u00f3 a la palestra la problem\u00e1tica hist\u00f3rico-religiosa de la helenizaci\u00f3n. Como iniciador, entre otros, de la historia de los dogmas, D. Petavio (t 1652) reconoci\u00f3 la influencia de la filosof\u00ed\u00ada en el desarrollo doctrinal de la Iglesia; sobre todo hizo remontar las falsas interpretaciones (p. ej., el subordinacionismo) a una infiltraci\u00f3n de esta clase y provoc\u00f3 con ello la disputa acerca del platonismo de los padres de la Iglesia. El reformado franc\u00e9s Souverain (t antes de 1700), cr\u00ed\u00adtico de la historia de los dogmas, consideraba, p. ej., la fe eclesi\u00e1stica en la Trinidad y la personificaci\u00f3n del Logos como obra de los padres de la Iglesia, que segu\u00ed\u00adan las doctrinas de Plat\u00f3n. La tesis de la helenizaci\u00f3n termin\u00f3 de formularla radicalmente E. Gibbon, que desde el punto de vista de la historia de las religiones inculpaba al cristianismo la decadencia de la antig\u00fcedad en general. G. Arnold (t 1714) demostraba en su Unparteyschen Kirchen- und Ketzerhistorie que la decadencia fue una helenizaci\u00f3n, con lo cual &#8211; manteni\u00e9ndose \u00e9l mismo dentro de los presupuestos helenistas &#8211; lleg\u00f3 a una valoraci\u00f3n de la heterodoxia (Pelagio) que contradice a los criterios b\u00ed\u00adblicos.<\/p>\n<p>Entre los intentos que ahora se hacen por reducir el c. a una religi\u00f3n natural o a un -> humanismo racional (J.J. Rousseau), se produce asimismo un alejamiento de los dogmas de la Iglesia partiendo de una visi\u00f3n antropoc\u00e9ntrica. Por otra parte, bajo el influjo de la idea de progreso, el problema de la helenizaci\u00f3n pasa a un segundo t\u00e9rmino; esto hace posible sobre todo la trasposici\u00f3n de lo esencialmente cristiano a la autoconciencia religiosa (F.D.E. Schleiermacher), reconociendo como provisional la forma de expresi\u00f3n de cada \u00e9poca. La irrupci\u00f3n del pensamiento historicista conduce finalmente en el campo protestante a una interpretaci\u00f3n de la decadencia en el sentido de la historia de los dogmas. A. v. Harnack describe el dogma como \u00abla obra del esp\u00ed\u00adritu griego en el terreno del evangelio (HL u ACK, DG i, 20), excluyendo adem\u00e1s los elementos judeocristianos; une el proceso creciente de mundanizaci\u00f3n con el desarrollo del dogma eclesi\u00e1stico. Su interpretaci\u00f3n del desarrollo hist\u00f3rico como decadencia salva en todo caso el cristianismo b\u00ed\u00adblico (sola Scriptura), aunque al precio de la objetividad hist\u00f3rica. Por otra parte, los representantes cat\u00f3licos de la historia de los dogmas apenas logran establecer una relaci\u00f3n con la historia, preocupados como est\u00e1n por demostrar la identidad entre las aserciones b\u00ed\u00adblicas y las f\u00f3rmulas dogm\u00e1ticas. La problem\u00e1tica planteada por el h. y el c. repercute as\u00ed\u00ad hasta el momento presente de la discusi\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>3. Rasgos hist\u00f3ricos fundamentales<br \/>\nH. y c. nunca se enfrentaron como entidades aisladas; la predicaci\u00f3n del Evangelio tuvo lugar ya en un ambiente que, a pesar de cierta resistencia (2Mac 4,13), se caracterizaba por el equilibrio entre el esp\u00ed\u00adritu griego y el mundo oriental (Fil\u00f3n). La formaci\u00f3n de la palabra `EX vtaTi q (Act 6, 1; 9, 29) subraya la influencia del elemento no jud\u00ed\u00ado en la comunidad primitiva. Partiendo de Antioqu\u00ed\u00ada, la metr\u00f3poli helenista, la misi\u00f3n de los gentiles introdujo posteriormente el proceso de fusi\u00f3n que tantas consecuencias habr\u00ed\u00ada de tener, y cuya posibilidad fundamental nos la presenta gr\u00e1ficamente el discurso en el are\u00f3pago (Act 17, 19-34). Durante este proceso el griego com\u00fan (koin\u00e9) poscl\u00e1sico se mostr\u00f3 como un eficaz medio de comunicaci\u00f3n. A pesar de la divergencia de contenido, la articulaci\u00f3n del mensaje b\u00ed\u00adblico en este idioma cre\u00f3 un puente de enlace con el h. Con el vocabulario (p. ej., logos, kyrios, soter, epifaneia) se desliz\u00f3 tambi\u00e9n naturalmente el mundo ideol\u00f3gico que implicaba, quedando el c. expuesto a la interpretaci\u00f3n helenista. En el aspecto formal el paso al helenismo se manifest\u00f3 en un empleo creciente de las formas literarias contempor\u00e1neas (pradseis, di\u00e1logo, etc.) por parte de los escritores eclesi\u00e1sticos. Ya el NT (Mt 6, 26s; 11, 16s) contiene elementos de la llamada diatriba, cuyos temas de filosof\u00ed\u00ada popular (en parte, de forma trivial) influyeron asimismo en la par\u00e9nesis cristiana. La forma literaria deb\u00ed\u00ada contribuir al prestigio del mensaje b\u00ed\u00adblico y desvirtuar a la vez el reproche de su inferioridad. De hecho los padres de la Iglesia est\u00e1n fuertemente influidos por la tradici\u00f3n cultural de la antig\u00fcedad; dominan las reglas de la ret\u00f3rica, que en el proceso de formaci\u00f3n ocupaba un lugar preeminente, y citan autores paganos (frecuentemente en forma an\u00f3nima). Respecto a la interpretaci\u00f3n de la Biblia tampoco se puede ignorar que el m\u00e9todo patr\u00ed\u00adstico (alegor\u00ed\u00ada) se aproxima a los principios grecohelenistas, aunque tambi\u00e9n hay que tener en cuenta la tendencia a justificar la Escritura como \u00abpalabra de Dios\u00bb (sentido neum\u00e1tico). La recepci\u00f3n de formas griegas de pensamiento llev\u00f3 la asimilaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del terreno literario; y s\u00f3lo esta iniciativa hizo posible la \u00f3smosis caracter\u00ed\u00adstica entre helenismo y cristianismo.<\/p>\n<p>a) La diferencia entre el pensamiento hebreo y el griego impuls\u00f3 ya dentro del NT a una soluci\u00f3n. Ejemplo t\u00ed\u00adpico de esta din\u00e1mica es Heb 1, iss, donde las afirmaciones hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficas quedan complementadas (a modo de interpretaci\u00f3n) con conceptos griegos. Como consecuencia de la misi\u00f3n de los gentiles esta transformaci\u00f3n del pensamiento se mostr\u00f3 como una necesidad inevitable, pues la predicaci\u00f3n se encontr\u00f3 frente a un mundo lleno de una rica tradici\u00f3n espiritual. De cara a \u00e9sta la Iglesia se vio obligada a argumentar por la v\u00ed\u00ada racional (cf. la pol\u00e9mica del m\u00e9dico Galeno [De usu part. 11, 15] contra la pura fe); pero de la misma conciencia cristiana surgi\u00f3 tambi\u00e9n el deseo de elevar la fe a la categor\u00ed\u00ada de gnosis en analog\u00ed\u00ada con los principios generales de la ciencia (Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, Or\u00ed\u00adgenes). Con ello se echaban las bases para el desarrollo de una th\u00e9ologie savante. Consecuentemente la asimilaci\u00f3n de formas griegas de pensamiento condujo a una transformaci\u00f3n de lo din\u00e1mico en est\u00e1tico, de lo activo en lo substancial, de lo voluntarista en lo intelectualista, de lo hist\u00f3rico en lo c\u00f3smico. En el -> gnosticismo se agudiz\u00f3 el peligro de una helenizaci\u00f3n del mensaje salv\u00ed\u00adfico del Nuevo Testamento a causa de semejante trasposici\u00f3n. La pol\u00e9mica con el medio ambiente pagano enfrent\u00f3 al cristianismo sobre todo con la filosof\u00ed\u00ada, cuyas corrientes en la era helenista presentaban diferencias extremas (neopitagorismo, -> estoicismo medio, -> platonismo medio, ->neoplatonismo) y se caracterizaban por el intercambio de ideas. Frente a este desacuerdo el cristianismo trataba de afirmarse como la \u00abverdadera filosof\u00ed\u00ada\u00bb, con lo que no tuvo dificultad en reconocer los elementos de verdad de los diferentes sistemas (excluido el epicure\u00ed\u00adsmo). Con sorprendente unanimidad hablan los -* apologetas de la armon\u00ed\u00ada existente entre el cristianismo y el -> platonismo con relaci\u00f3n p. ej., al concepto de Dios (JusT., Dial. 2s). Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada (Strom. v 14) y Eusebio (Praep. ev. xi 17 20) consideran que Plat\u00f3n y Plotino anticipan incluso la doctrina de las hip\u00f3stasis divinas. Asimismo Agust\u00ed\u00adn explica c\u00f3mo ha le\u00ed\u00addo la doctrina del pr\u00f3logo de Juan en algunos escritos de los plat\u00f3nicos en lo que se refiere al sentido, pero no ha le\u00ed\u00addo nada acerca de la encarnaci\u00f3n (Con f . vnn 9, 13); seg\u00fan Posidio (PL 32, 58) su \u00faltima palabra fue una cita de Plotino. Aun subrayando este acuerdo, los padres son conscientes de las diferencias que existen en temas esenciales; Aten\u00e1goras, p. ej., atribuye la ausencia del conocimiento divino en los fil\u00f3sofos fundamentalmente al hecho de que \u00e9stos no se dejaron instruir por Dios acerca de Dios, sino que cada uno busc\u00f3 su conocimiento por s\u00ed\u00ad mismo (Supplicatio 7); con relaci\u00f3n a la imagen de Dios se\u00f1ala la contraposici\u00f3n con no menor claridad: el pagano dice: T6 Oetov; el cristiano dice: 6 9e65 (Suppl. 7). Incluso Justino, que califica de cristianos a los hombres que antes de Cristo vivieron LCT\u00e1 )6you (Apol. 146, 3; 11 10, 2), rechaza la doctrina plat\u00f3nica de las almas (Dial. 5s). Seg\u00fan recientes investigaciones, el estoicismo ejerce una influencia notable sobre el cristianismo hasta el siglo iii. Para el desarrollo especulativo del testimonio b\u00ed\u00adblico de Cristo, la asunci\u00f3n de la doctrina del Logos, con cuya ayuda el estoicismo y el platonismo medio hicieron posible una visi\u00f3n integral de la realidad (logos = principio racional del cosmos), tuvo un alcance revolucionario y transcendental. En conexi\u00f3n con el pr\u00f3logo de Juan, la cristolog\u00ed\u00ada del Logos no s\u00f3lo pod\u00ed\u00ada explicar la uni\u00f3n de Cristo con el Padre, sino tambi\u00e9n la distinci\u00f3n; y juntamente pod\u00ed\u00ada exponer la fe en su divinidad al mundo de su tiempo con unas ideas que le eran familiares. Sin duda la adopci\u00f3n de formas filos\u00f3ficas de pensamiento trajo ciertos peligros para el mensaje b\u00ed\u00adblico de salvaci\u00f3n, sobre todo cuando se encuadraba por la fuerza en esquemas extra\u00f1os (p. ej., la preexistencia de las almas en el -* origenismo). No sin raz\u00f3n se burla Tertuliano: \u00abHaereticorum patriarchas philosophi\u00bb (Hermog. 8). Pero en la medida que las categor\u00ed\u00adas filos\u00f3ficas permanec\u00ed\u00adan sometidas a la palabra de la Escritura, experimentaron una cierta correcci\u00f3n y cambios; tal ocurri\u00f3 con el concepto de 6\u00c2\u00b5oo6a os. Frente a la invocaci\u00f3n conservadora de una forma b\u00ed\u00adblica de expresarse (las m\u00e1s de las veces por parte de los herejes), el acuerdo con la filosof\u00ed\u00ada &#8211; sin que \u00e9sta se convirtiese en fuente de verdad &#8211; foment\u00f3 la reflexi\u00f3n sobre la revelaci\u00f3n y la penetraci\u00f3n racional de la misma.<\/p>\n<p>Sin duda, en la teolog\u00ed\u00ada de los padres de la Iglesia influyeron diversos sistemas. As\u00ed\u00ad, p. ej., en Agust\u00ed\u00adn son caracter\u00ed\u00adsticas las influencias estoicas y neoplat\u00f3nicas (plotinianas), que determinan su imagen de Dios (ejemplarismo, inmutabilidad), su doctrina de la creaci\u00f3n (rationes seminales) y su antropolog\u00ed\u00ada (dualismo). Aun cuando las afirmaciones se orientaban de acuerdo con los criterios de la sagrada Escritura, esta teolog\u00ed\u00ada aparece desde luego empapada de neoplatonismo, que evidentemente ostentaba un car\u00e1cter religioso. La evoluci\u00f3n de Agust\u00ed\u00adn demuestra con evidencia la afinidad de este sistema filos\u00f3fico con el cristianismo (&#8211;> agustinismo). Las necesidades de la vida eclesi\u00e1stica (catequesis) y sobre todo la impugnaci\u00f3n de la herej\u00ed\u00ada obligaron a la Iglesia universal a formular su conciencia creyente; a este respecto, junto a la acentuaci\u00f3n del contenido, sorprende el creciente empleo de categor\u00ed\u00adas no b\u00ed\u00adblicas. Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada explica esta conexi\u00f3n en el sentido de que la verdad est\u00e1 mezclada con los principios (S6y\u00c2\u00b5ata) de los fil\u00f3sofos o, m\u00e1s bien, est\u00e1 all\u00ed\u00ad. envuelta y escondida como el fruto de la nuez en la c\u00e1scara (Strom. 118, 1). La transposici\u00f3n, indudablemente necesaria, de la revelaci\u00f3n a conceptos filos\u00f3ficos implica simult\u00e1neamente el paso a un sistema doctrinal e intelectualista. Si el s\u00ed\u00admbolo niceno-constantinopolitano todav\u00ed\u00ada trata de unir sus afirmaciones con los datos de la historia de la salvaci\u00f3n, el s\u00ed\u00admbolo llamado Quicumque, en el que se refleja la doctrina de Calcedonia, ya s\u00f3lo usa f\u00f3rmulas esencialistas e intelectualistas. Por lo dem\u00e1s, el que los s\u00ed\u00admbolos de la fe acaben siendo impuestos por la autoridad estatal, no es m\u00e1s que una consecuencia de la mentalidad antigua.<\/p>\n<p>b) De gran alcance fue tambi\u00e9n para el cristianismo el encuentro con la \u00e9tica helenista-romana. Mientras que en la predicaci\u00f3n escatol\u00f3gica de Jes\u00fas el hombre queda radicalmente remitido a Dios y la obediencia a \u00e9l va unida con el amor al pr\u00f3jimo (-> \u00e9tica b\u00ed\u00adblica II), la formaci\u00f3n de las distintas comunidades dio origen a una creciente objetivaci\u00f3n de las normas morales, cuya cumplimiento aparece con frecuencia como criterio de lo cristiano. Este proceso (prescindiendo de las influencias jud\u00ed\u00adas del AT) corresponde al medio ambiente condicionado por el pensamiento griego, que acostumbraba incluso a clasificar las virtudes y los vicios. Ya dentro del NT se observan tendencias de este tipo, p. ej., en las prescripciones dom\u00e9sticas; adem\u00e1s, se da entrada a categor\u00ed\u00adas helenistas como auvetSr;aes, o al esquema antropol\u00f3gico a&#038;pl-rcve\u00fa\u00c2\u00b5a, si bien con una nueva interpretaci\u00f3n. La conocida doctrina de las dos v\u00ed\u00adas se remonta a una concepci\u00f3n pitag\u00f3rica; la encontramos en la comunidad de -> Qumr\u00e1n (1QS iv) y en la Did (1-6). Bajo el aspecto de una \u00abnueva ley\u00bb es posible completar el mensaje moral del Evangelio con elementos de la \u00e9tica helenista, principalmente a base de la concepci\u00f3n estoica del derecho natural. Los apologistas presentaban intencionadamente la vida de Cristo como realizaci\u00f3n de las normas morales reconocidas por todos los hombres. Te\u00f3ricamente trataban de expresarse con el vocabulario de la filosof\u00ed\u00ada moral contempor\u00e1nea, para lograr ser entendidos por el mundo de las personas cultas. Se consideraba como propia la exigencia estoica de la ataraxia (ATEN\u00ed\u0081GORAS, Resur. 21; JUSTINO, Apol. II 1, 2); en la doctrina de los fines del matrimonio se segu\u00ed\u00ada la filosof\u00ed\u00ada popular en el sentido de la recta ratio vivendi (cf. JusTINO, Apol. 129, 1; CLEMENTE DE ALEJANDR\u00ed\u008dA, Strom. II 137; Paed. II 83-97) y se adoptaba el esquema plat\u00f3nico de las virtudes. De importancia decisiva fue la adopci\u00f3n del principio estoico de la ley natural, cuyo seguimiento garantiza una moralidad natural. Con ayuda de la tesis del logos germinal (JUSTINO, Apol. II 8, 1), que qued\u00f3 asimilado a la idea b\u00ed\u00adblica de la imagen de Dios, los apologistas orientaron la conducta de todos los hombres hacia la conformidad con la naturaleza (conocimiento moral) y demostraron as\u00ed\u00ad la afinidad entre la vida de fe y la vida racional. Or\u00ed\u00adgenes defendi\u00f3 la tesis estoica de los conceptos \u00e9ticos universales, y con ello pod\u00ed\u00ada establecer de antemano un amplio acuerdo sobre los criterios morales. Para los cristianos no supon\u00ed\u00ada dificultad alguna armonizar la ley de la creaci\u00f3n con la revelada y hacerla remontar al Dios \u00fanico (cf. CLEMENTE DE ALEJANDR\u00ed\u008dA, Strom. 1 182). Tertuliano tradujo esta convicci\u00f3n con la cl\u00e1sica f\u00f3rmula de anima naturaliter christiana (Apol. 17). Y con esto se nivel\u00f3 la oposici\u00f3n existente entre la moralidad b\u00ed\u00adblica (te\u00f3noma) y la moralidad inmanente (EUSEBIO, Praep. ev. II 6, 11: c6act xal a\u00favroS&#038;S&#038;x-rota Lvvotacs \u00c2\u00b5\u00e1aaov ak eco8LS&#038;xrocs ). Como consecuencia de la creciente sistematizaci\u00f3n, las estructuras y conceptos de la \u00e9tica filos\u00f3fica adquirieron cada vez mayor influencia. Con su obra De officiis ministrorum, Ambrosio buscaba intencionadamente la conexi\u00f3n con el libro casi hom\u00f3nimo de Cicer\u00f3n, demostrando as\u00ed\u00ad la fusi\u00f3n entre la actitud estoica ante la vida y la \u00e9tica cristiana, aunque dejase a salvo la peculiaridad b\u00ed\u00adblica. Finalmente el motivo plat\u00f3nico de la 6\u00c2\u00b5otwaiS r\u00c2\u00a1\u00bb 6ew actu\u00f3 de una manera estimulante sobre la configuraci\u00f3n concreta de la vida cristiana (Theait. 176b ls). La llamada de Cristo a su seguimiento (Mt 10, 58) se transform\u00f3, seg\u00fan el modelo de la asimilaci\u00f3n filos\u00f3fica a Dios, en un proceso ascensional que el monje realiza ejemplarmente con su (ito; asc\u00e9tico. As\u00ed\u00ad, el pensamiento helenista se manifest\u00f3 tambi\u00e9n como un impulso para la piedad cristiana (con el peligro, en parte, de un dualismo).<\/p>\n<p>c) Junto a su estructura filos\u00f3fico-\u00e9tica, el concepto de helenismo presenta sobre todo un contenido religioso. El proceso general de fusi\u00f3n condujo en el terreno del culto a los dioses y de la pr\u00e1ctica cultual a un sincretismo, en medio del cual deb\u00ed\u00ada afirmarse el cristianismo. A pesar de su originalidad, tambi\u00e9n la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica vino a desembocar en el torrente de las religiones helenistas; los cristianos expresaban su fe en formas an\u00e1logas. Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada atestigua claramente esta pr\u00e1ctica: \u00abVen, quiero mostrarte el Logos y los misterios del Logos, y quiero explic\u00e1rtelos en im\u00e1genes que te son familiares\u00bb (Protrept. XII 119, 1). Con ello se plantea la dif\u00ed\u00adcil problem\u00e1tica que discute intensamente la investigaci\u00f3n de la historia de las religiones; a saber, la cuesti\u00f3n de la medida en que el cristianismo depende de las formas religiosas del medio ambiente. Sin conceder excesiva importancia a la historia de las religiones y sin desvirtuar la \u00abnovedad del cristianismo\u00bb, no se puede ignorar el hecho de los paralelismos respecto de las formas religiosas helenistas (misterios). De acuerdo con el lema de Clemente, esto no supone conexi\u00f3n alguna en sentido gen\u00e9tico (dependencia causal), sino \u00fanicamente una adopci\u00f3n. Lo cual se desprende ya del cambio de t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos en el mundo helenista (cf. las representaciones pl\u00e1sticas de Cristo como Orfeo, Helios); la aparici\u00f3n de la piedad cultual apunta en esta misma direcci\u00f3n. Los apologistas polemizan ac\u00e9rrimamente contra los misterios como \u00abimitaciones diab\u00f3licas\u00bb del bautismo cristiano y del banquete sagrado; y, por otra parte, introducen la terminolog\u00ed\u00ada de los misterios en el lenguaje cristiano. Justino compara los ritos salv\u00ed\u00adficos de la Iglesia con los misterios paganos (Apol. i 66), y subraya claramente la oposici\u00f3n entre ambas esferas. Si los padres responden a los paganos que en la Iglesia se encuentran los verdaderos misterios (CLEMENTE DE ALEJANDR\u00ed\u008dA, Protrept. XII 19), tal argumentaci\u00f3n presupone desde luego la convicci\u00f3n de que existe una relaci\u00f3n entre los sacramentos y las celebraciones cultuales extracr\u00ed\u00adstianas. Aun teniendo en cuenta el motivo de la sublimaci\u00f3n, no hay duda de que se abre as\u00ed\u00ad la puerta a una interpretaci\u00f3n del culto determinada por categor\u00ed\u00adas no b\u00ed\u00adblicas (cf. FiRMicus MATERNUS, Err. prof. 22ss). Con la destrucci\u00f3n de los cultos mist\u00e9ricos del paganismo en el curso del s. iv se propagan cada vez m\u00e1s en la Iglesia pr\u00e1cticas procedentes del mundo helenista, empezando por la disciplina del arcano sobre las f\u00f3rmulas de oraci\u00f3n (aclamaciones) hasta los ritos lit\u00fargicos. Aun cuando la distinci\u00f3n entre forma externa y contenido interno aconseja prudencia en lo relativo a sacramental cristiana a partir de los misterios paganos (cf. teolog\u00ed\u00ada de los &#8211;>misterios), no por ello queda excluida en modo alguno una precipitada derivaci\u00f3n de la concepci\u00f3n la posibilidad de su influencia. Adem\u00e1s hay que tener en cuenta que la pol\u00e9mica del cristianismo primitivo no se\u00f1alaba las diferencias fundamentales con la nitidez de la moderna investigaci\u00f3n. Se da una situaci\u00f3n paralela en la interpretaci\u00f3n del cristianismo como religi\u00f3n. Los creyentes se vieron ante la necesidad de rechazar el reproche de irreligiosidad, que les hac\u00ed\u00adan los gentiles, por negarse al culto de los dioses y tambi\u00e9n por carecer de las usuales formas e instituciones religiosas.<\/p>\n<p>En su argumentaci\u00f3n los apologistas acentuaban tenazmente que el cristianismo es la verdadera religi\u00f3n. Esta afirmaci\u00f3n impon\u00ed\u00ada a la fe cristiana una confrontaci\u00f3n con una larga tradici\u00f3n religiosa; y en el motivo de la sublimaci\u00f3n se da necesariamente una tendencia interpretativa que, precisamente en relaci\u00f3n con la piedad popular, produce una ruptura con la concepci\u00f3n neotestamentaria de la fe, pues as\u00ed\u00ad entran en acci\u00f3n elementos antropoc\u00e9ntricos y una mentalidad jur\u00ed\u00addica. Con toda naturalidad pregunta Tertuliano en tono de desaf\u00ed\u00ado: \u00ab\u00bfCu\u00e1ndo se ha resistido la sequ\u00ed\u00ada a nuestras genuflexiones y ayunos?\u00bb (Scap. 4, 6). Las estructuras mec\u00e1nicas de la religiosidad antigua repercuten en el cristianismo e influyen en la interpretaci\u00f3n de la fe. En el marco de la imagen m\u00ed\u00adtico-din\u00e1mica del mundo, que da lugar a los demonios y a la magia, el cristianismo cae bajo la influencia de tendencias m\u00e1gicas. El cristianismo ha ahondado ciertamente el contraste fundamental existente entre una sumisi\u00f3n en la conducta religiosa y la pretensi\u00f3n m\u00e1gica de forzar las fuerzas divinas; pero, a pesar de toda la pol\u00e9mica, no pudo impedir que tales ideas se deslizaran en la fe del pueblo. La suplantaci\u00f3n de pr\u00e1cticas supersticiosas por f\u00f3rmulas cristianas ( S\u00e9a rcac e\u00faayy\u00e9ata) y el signo (de la cruz) con frecuencia ocultaban simplemente una corriente fundamentalmente pagana. Como en los exorcismos eclesi\u00e1sticos la expulsi\u00f3n de los demonios se remonta a Cristo mismo, no puede decirse que ellos tengan su origen en la magia; y, sin embargo, las palabras y las acciones all\u00ed\u00ad usadas corresponden a la mentalidad del mundo antiguo.<\/p>\n<p>4. Juicio cr\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>El juicio sobre la s\u00ed\u00adntesis entre h. y c. depende de criterios hist\u00f3ricos y teol\u00f3gicos; con la palabra clave \u00abhelenizaci\u00f3n\u00bb se toca precisamente la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de la Iglesia. La problem\u00e1tica se puede esbozar de esta forma:<br \/>\na) La predicaci\u00f3n del mensaje salv\u00ed\u00adfico cristiano tuvo lugar en un ambiente cuyas estructuras pol\u00ed\u00adticas, espirituales y religiosas se pueden calificar de helenistas. Si el mensaje del evangelio quer\u00ed\u00ada ser aceptado, deb\u00ed\u00ada adaptarse al lenguaje y mentalidad de los oyentes; en consecuencia era forzoso que el c. se encontrase con el h. La iniciativa de este proceso misionero, que se puede observar ya en el NT, parte de los creyentes; lo cual hace posibles las salvedades exigidas por el mensaje b\u00ed\u00adblico. Contra todas las ideas cosmog\u00f3nicas de la -> gnosis, la Iglesia universal se aferra con fuerza ejemplar a la -+ creaci\u00f3n del mundo y a la idea tan poco griega de la -a resurrecci\u00f3n de la carne.<\/p>\n<p>b) La fe tiende a reflexionar sobre la palabra b\u00ed\u00adblica no s\u00f3lo por razones pol\u00e9micas, sino desde su propia postura espiritual. En este sentido el apoyo de la raz\u00f3n es un postulado leg\u00ed\u00adtimo de la existencia humana; con su ayuda tambi\u00e9n la Iglesia trata de exponer el objeto de la fe al hombre concreto (modo recipientis); es decir, trata de exponer ese objeto al mundo helenista con sus conceptos y vocabulario para hacer justicia a la necesidad de una fundamentaci\u00f3n \u00abcient\u00ed\u00adfica\u00bb.<\/p>\n<p>c) Con relaci\u00f3n a las conexiones entre h. y c. en el plano de la historia de las religiones hay que tener en cuenta los datos previos que est\u00e1n basados en la naturaleza del hombre en cuanto tal. Como cualquier religi\u00f3n, la revelaci\u00f3n tiene que expresarse tambi\u00e9n en im\u00e1genes y s\u00ed\u00admbolos, que son herencia com\u00fan de la humanidad. Im\u00e1genes simb\u00f3licas como son \u00abluz\u00bb o \u00abpadre\u00bb, y acciones simb\u00f3licas como son lavatorios o el banquete, se encuentran en todas las religiones; su empleo se funda en la constituci\u00f3n misma del hombre en cuanto tal (arquetipos); y, por lo tanto, en virtud de ellas no se puede establecer sin m\u00e1s una relaci\u00f3n de dependencia.<\/p>\n<p>d) De la misma manera entre las aserciones de la revelaci\u00f3n y algunos temas de la filosof\u00ed\u00ada existe una afinidad que facilit\u00f3 el encuentro entre la una y la otra. El estudio de la estructura del orden c\u00f3smico o de un principio supremo del ser condujo a respuestas an\u00e1logas; en este sentido se puede hablar de una predisposici\u00f3n favorable de la espiritualidad antigua respecto del cristianismo.<\/p>\n<p>e) Por \u00fatil que fuese la aceptaci\u00f3n de formas filos\u00f3ficas de pensamiento para la penetraci\u00f3n racional de la revelaci\u00f3n, \u00e9sta se vio confrontada por ello con cuestiones extra\u00f1as, cuya soluci\u00f3n no s\u00f3lo modific\u00f3 los puntos de gravedad del mensaje salv\u00ed\u00adfico, sino que obscureci\u00f3 en general su car\u00e1cter de predicaci\u00f3n. En este caso la Biblia no se presenta precisamente como el testimonio normativo de la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica de Dios, sino que es interrogada para confirmar aserciones ontol\u00f3gicas. Esta trasposici\u00f3n al horizonte de la metaf\u00ed\u00adsica condicion\u00f3 una interpretaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n en conformidad con las estructuras de la visi\u00f3n helenista de la realidad, cuya repercusi\u00f3n m\u00e1s fuerte ha sido la transformaci\u00f3n de la actitud escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>f) Las f\u00f3rmulas doctrinales de la Iglesia brotaron de la discusi\u00f3n teol\u00f3gica con la herej\u00ed\u00ada; de ah\u00ed\u00ad que, por encima de la forma de expresi\u00f3n se refleje en ellas de m\u00faltiples maneras un esp\u00ed\u00adritu metaf\u00ed\u00adsico en el planteamiento de los problemas. De todos modos, junto con el reconocimiento de esta \u00abhelenizaci\u00f3n\u00bb del mensaje b\u00ed\u00adblico como consecuencia leg\u00ed\u00adtima de su forma corporal (en oposici\u00f3n a la idea de decadencia), para entender los dogmas son tambi\u00e9n importantes las implicaciones que se derivan de la historia.<\/p>\n<p>g) El reconocimiento por principio de la helenizaci\u00f3n del cristianismo como consecuencia de su historicidad, presupone una prioridad (no s\u00f3lo temporal) de la revelaci\u00f3n. En analog\u00ed\u00ada con la relaci\u00f3n entre Israel y los gentiles, usando palabras de Pablo esa prioridad puede formularse as\u00ed\u00ad: \u00abNo eres t\u00fa quien sostiene la ra\u00ed\u00adz, sino la ra\u00ed\u00adz a ti\u00bb (Rom 11, 18). Cf. historia de los -> dogmas, historia de las -> herej\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Peter Stockmeier<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfHubo \u00abhelenizaci\u00f3n del cristianismo\u00bb o \u00abcristianizaci\u00f3n del helenismo\u00bb? Tenemos aqu\u00ed\u00ad, al parecer, un ejemplo significativo de interpenetraci\u00f3n o de acci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca. Dos mundos, separados en tantos aspectos, se unieron a lo largo de los primeros siglos que siguieron al nacimiento de Cristo; el que \u00e9ste haya inaugurado una nueva era a partir de la cual &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/helenismo-y-cristianismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHELENISMO Y CRISTIANISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17218","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17218","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17218"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17218\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17218"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17218"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17218"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}