{"id":17221,"date":"2016-02-05T11:12:19","date_gmt":"2016-02-05T16:12:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/justicia-en-la-vision-del-magnificat\/"},"modified":"2016-02-05T11:12:19","modified_gmt":"2016-02-05T16:12:19","slug":"justicia-en-la-vision-del-magnificat","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/justicia-en-la-vision-del-magnificat\/","title":{"rendered":"JUSTICIA EN LA VISION DEL \u00abMAGNIFICAT\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>El presente art\u00ed\u00adculo estudia el tema de la justicia a partir de la clave de interpretaci\u00f3n que nos ofrece el Magn\u00ed\u00adficat (Le 1,47-55). El Magn\u00ed\u00adficas es la expresi\u00f3n l\u00ed\u00adrica de un acontecimiento personal: Mar\u00ed\u00ada habla de s\u00ed\u00ad misma, de su destino, como persona hist\u00f3rica; contempla su historia y la de la humanidad a la luz del Dios salvador, del omnipotente, que hace maravillas con nuestra \u00abruindad\u00bb de criaturas. Mar\u00ed\u00ada es el verdadero Israel, en quien la antigua y la nueva alianza est\u00e1n inseparablemente unidas. Mar\u00ed\u00ada es el pueblo de Dios, que da fruto gracias a la fuerza misericordiosa de Dios.<\/p>\n<p>1. MAR\u00ed\u008dA MIRA EL MUNDO CON LOS OJOS DE Dios. \u00abHa desplegado la fuerza de su brazo, ha destruido los planes de los soberbios, ha derribado a los poderosos de sus tronos y ha encumbrado a los humildes; ha colmado de bienes a los hambrientos y despedido a los ricos con las manos vac\u00ed\u00adas\u00bb (Le 1,51-53).<\/p>\n<p>Esta segunda parte, tan fuerte; casi ruda, abundante en ant\u00ed\u00adtesis, hace del Magn\u00ed\u00adficat el canto a la vez m\u00e1s delicado y m\u00e1s fuerte del NT. Moltmann ha hecho observar que, en la Biblia, los himnos m\u00e1s vigorosos han sido cantados siempre por rriujeres: Mar\u00ed\u00ada (Ex 15,2 1), Judit (Jdt 16), D\u00e9bora (Jue 5), Ana (1Sam 2).<\/p>\n<p>Mirando el mundo, Mar\u00ed\u00ada se ve con los ojos de Dios, poderoso y lleno de misericordia, y nos revela c\u00f3mo interviene Dios en la historia de los seres humanos. Despu\u00e9s de recordar las grandes obras realizadas por Dios en favor de Israel, Mar\u00ed\u00ada nos presenta una especie de constante del obrar divino: el amor del Padre a los peque\u00f1os, a los pobres y a los oprimidos. Al escoger a Mar\u00ed\u00ada para su designio de salvaci\u00f3n, Dios ilustra la \u00abregla admirable\u00bb seg\u00fan la cual la debilidad se convierte en el instrumento preferido de su poder (2Cor 19,9):<br \/>\nMar\u00ed\u00ada, en la que Dios ha puesto su mirada, es el lugar privilegiado de todas las transformaciones realizadas por \u00e9l en el mundo, el coraz\u00f3n de la revoluci\u00f3n del amor divino y de su obra de liberaci\u00f3n. Mar\u00ed\u00ada encarna el poder de Dios, que se manifiesta en la debilidad, e ilustra la ley de la inversi\u00f3n de los valores, los del mundo, en provecho de los del evangelio. Por eso Mar\u00ed\u00ada es esperanza para los pobres y los oprimidos.<\/p>\n<p>Mar\u00ed\u00ada es esa \u00abmujer fuerte\u00bb que deja entrever las modalidades hist\u00f3ricas y sociales por las que Dios lleva a cabo su proyecto de salvaci\u00f3n, defraudando las esperanzas de los ricos y poderosos, realizando su salvaci\u00f3n con los pobres y los humildes. El Magn\u00ed\u00adficat constituye una cr\u00ed\u00adtica objetiva de los valores que los hombres de todos los tiempos exaltan -el poder, el saber y el tener- en provecho de los pobres y de los.peque\u00f1os, elevados y exaltados, que tienen su ejemplo m\u00e1s perfecto en Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El Magn\u00ed\u00adficat hace eco al c\u00e1ntico de Ana, madre de Samuel (1Sam 2, 1-10), cuyo tema principal es la inversi\u00f3n de los valores como signo de la obra de Dios. Nos presenta a un Dios que acaba con la situaci\u00f3n de todos los que se toman por dioses y no cesan de oprimir a su pr\u00f3jimo. Es ya el evangelio, donde Jes\u00fas encarna la preocupaci\u00f3n que siente su Padre por los hambrientos, los peque\u00f1os y los oprimidos. Al presentar aun Dios que opta por los pobres y los ama, Jes\u00fas ofrece la gracia de una redenci\u00f3n liberadora que transformar\u00e1 la historia de los hombres. La liberaci\u00f3n que canta el Magn\u00ed\u00adficat es la que Dios hace: trasciende lo social, aunque tiene consecuencias en este plano. Se realiza sin odios, apoyada en el amor. Dios ofrece su misericordia incluso a los injustos que se arrepienten y se vuelven a \u00e9l (Zaqueo, el publicano, etc.): liberados a su vez, ellos se ven promovidos al rango de los peque\u00f1os y de los pobres, m\u00e1s semejantes a Cristo. Si Dios, en su misericordia \u00abhumilla\u00bb a los orgullosos, es para que dejen finalmente de ser inhumanos; si \u00abderriba\u00bb a los poderosos, es para que hagan de su poder un servicio; si \u00abdespide a los ricos con las manos vac\u00ed\u00adas\u00bb, es para que compartan con los pobres. Si Dios eleva a los peque\u00f1os y sacia a los hambrientos, no es para que se hagan orgullosos, ricos y opresores, ni para que se venguen de los que les han hecho sufrir.<\/p>\n<p>2. VISION PROFETICA DE MAR\u00ed\u008dA. La parte central del Magn\u00ed\u00adficat est\u00e1 compuesta de verbos en pret\u00e9rito perfecto, que indican una acci\u00f3n ya realizada: \u00abHa destruido los planes de los soberbios, ha derribado a los poderosos de sus tronos y ha encumbrado a los humildes; ha colmado de bienes a los hambrientos y despedido a los ricos con las manos vac\u00ed\u00adas\u00bb..<\/p>\n<p>Los exegetas han subrayado la fuerza prof\u00e9tica con la que Mar\u00ed\u00ada canta en pasado y considera como plenamente cumplidos unos acontecimientos que comenzaron con ella de forma casi imperceptible, pero que alcanzar\u00e1n su plenitud en el final de los tiempos. En su fe prof\u00e9tica ve como de antemano la realizaci\u00f3n definitiva de las promesas de salvaci\u00f3n hechas a los padres y ofrecidas desde entonces a la humanidad entera. Mar\u00ed\u00ada anuncia la liberaci\u00f3n final, mientras que de momento ella no ve m\u00e1s que sus modestos comienzos. Despu\u00e9s de la anunciaci\u00f3n y del nacimiento de Jes\u00fas, no ha cambiado aparentemente nada: los poderosos siguen en su sitio, los oprimidos siguen en su opresi\u00f3n, pero la salvaci\u00f3n se da en el silencio y en la oscuridad, entre los humildes y los pobres que saben ver: Mar\u00ed\u00ada, Isabel y los pastores. Sin embargo, Mar\u00ed\u00ada vislumbra ya el desenlace final. Canta la liberaci\u00f3n en pasado y la considera como cumplida a los ojos de Dios que trasciende el tiempo y asegura el futuro. Canta las grandes obras de Dios a partir de su plena realizaci\u00f3n futura, proclamada ya prof\u00e9ticamente. Todo lo que la humanidad espera llegar\u00e1 a realizarse; Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 segura de ello y nos lo dice. Por eso precisamente el Magn\u00ed\u00adficat contiene, m\u00e1s all\u00e1 de una amenaza saludable que se ofrece salv\u00ed\u00adficamente a los poderosos y a los ricos, un mensaje de esperanza para los pobres y oprimidos.<\/p>\n<p>3. EL \u00abMAGNIFICAT\u00bb, \u00bfCANTO DE LIBERACI\u00ed\u201cN SOCIAL? En la enc\u00ed\u00adclica Redemptoris Mater, Juan Pablo II nos invita a un esfuerzo de relectura y de actualizaci\u00f3n de este himno, el m\u00e1s tierno y el m\u00e1s fuerte de todo el NT. El m\u00e1s tierno, porque el soplo po\u00e9tico que inspira a Mar\u00ed\u00ada la hace cantar al Dios fiel y misericordioso; el m\u00e1s fuerte, porque denuncia las falsas grandezas de este mundo, el saber orgulloso, el poder violento y opresor, la riqueza que cierra el coraz\u00f3n y manifiesta el amor preferencial de Dios por los pobres y los humildes.<\/p>\n<p>En esta profesi\u00f3n de fe en que se trasluce la experiencia personal de Mar\u00ed\u00ada y el \u00e9xtasis de su coraz\u00f3n, la Iglesia aprende que no puede separar la verdad sobre el Dios que salva de la manifestaci\u00f3n de su amor preferencia) por los pobres y los humildes. De este modo evita el peligro de insistir unilateralmente en una alabanza marial que olvidase la actitud din\u00e1mica de Mar\u00ed\u00ada en el terreno \u00absecular\u00bb de la justicia. Es significativo que el evangelio de Lucas ponga en labios de Mar\u00ed\u00ada el primer canto de liberaci\u00f3n del NT. De este modo una teolog\u00ed\u00ada de la libertad y de la liberaci\u00f3n, como eco filial del Magn\u00ed\u00adficas de Mar\u00ed\u00ada conservado en la memoria de la Iglesia, constituye una exigencia de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>\u00abTotalmente dependiente de Dios y orientada por completo hacia \u00e9l por el impulso de su fe, Mar\u00ed\u00ada es al lado de su hijo la imagen m\u00e1s perfecta de la libertad y de la liberaci\u00f3n de la humanidad y del cosmos. Es a ella a quien la Iglesia, que la tiene como madre y como modelo, tiene que dirigir sus miradas para comprender en su totalidad el sentido de su misi\u00f3n\u00bb (JUAN PABLO II, Redemptoris Mater, n. 37). \u00bfPor qu\u00e9? Porque la Iglesia, en su plenitud, est\u00e1 presente en aquella cuyo s\u00ed\u00ad la hizo nacer.<\/p>\n<p>La Iglesia tiene que predicar el Magn\u00ed\u00adficat en su totalidad, sin endulzarlo, sin forzarlo, tal como sali\u00f3 de labios de Mar\u00ed\u00ada, con sus amenazas salv\u00ed\u00adficas a los orgullosos, los poderosos y los enriquecidos, y con sus esperanzas para los peque\u00f1os, los pobres y los oprimidos.<\/p>\n<p>La liberaci\u00f3n que canta Mar\u00ed\u00ada es ciertamente la que Dios realiza; pero esto no nos autoriza a resignarnos beat\u00ed\u00adficamente ante la miseria. Ese Dios que \u00abcolma de bienes a los hambrientos\u00bb nos invita a imitarle. Puesto que \u00e9l los colma, tambi\u00e9n nosotros debemos colmarlos a nuestro modo y seg\u00fan nuestras posibilidades.<\/p>\n<p>El Magn\u00ed\u00adficat no debe cantarse con el tono de la internacional o de la marsellesa, sino en el tono de Mar\u00ed\u00ada, sin esp\u00ed\u00adritu de odio ni venganza. Los profetas recordaron fuertemente a los ricos su responsabilidad frente a Dios y frente a los pobres; se hicieron la voz de los pobres, no para excitarles a la venganza o al odio sino para repetir las exigencias de la justicia y del amor a los poderosos y a los ricos.<\/p>\n<p>Siguiendo a los profetas, Jes\u00fas no restringe la gracia de la salvaci\u00f3n a una sola categor\u00ed\u00ada social: piensa en todos y quiere la salvaci\u00f3n de todos. Su mensaje a los ricos -la invitaci\u00f3n que les hace a compartir, las graves amenazas si no comparten&#8211;tiene para ellos un valor salv\u00ed\u00adfico si, tocados por la gracia, se deciden finalmente a compartir con los desamparados. En este sentido, las amenazas de Jes\u00fas a los ricos son indirectamente una buena noticia para los pobres.<\/p>\n<p>La opci\u00f3n evang\u00e9lica por los pobres es preferencial, no exclusiva; no significa un rechazo autom\u00e1tico de los dem\u00e1s, puesto que el mensaje a los ricos tiene la finalidad de llevarlos \u00e1 reducir, compartiendo con los pobres, las grandes desigualdades que subsisten en el mundo.<\/p>\n<p>Por otra parte, muy pocos pueden decirse total y \u00fanicamente oprimidos. En cada oprimido hay casi siempre un opresor en potencia. No hay liberaci\u00f3n sin liberaci\u00f3n del odio. Sin la liberaci\u00f3n del coraz\u00f3n que s\u00f3lo Dios puede conceder, las dem\u00e1s liberaciones ser\u00e1n ef\u00ed\u00admeras. S\u00f3lo las personas liberadas pueden liberar de verdad e \u00ed\u00adntegramente. La opci\u00f3n preferencia) por los pobres tiene como finalidad la reconciliaci\u00f3n, no la divisi\u00f3n o la eliminaci\u00f3n. Como ha recordado Pablo VI, ni unos contra otros ni unos sin otros, sino unos con otros.<\/p>\n<p>Igualmente, el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, en donde triunfa la ley del Esp\u00ed\u00adritu Santo escrita en los corazones (Jer 31,31), presenta una inversi\u00f3n pac\u00ed\u00adfica, no violenta, de las situaciones sociales. Bajo la nueva alianza, es ahora el Esp\u00ed\u00adritu Santo el que es llamado padre de los pobres, coma lo canta el himno Ven\u00c2\u00a1, Sancte Spiritus (cf Job 29,1 S). Por su acci\u00f3n en lo m\u00e1s profundo de los corazones, que empuja a los cristianos a compartir espont\u00e1neamente con los dem\u00e1s, \u00e9l provoca ya una inversi\u00f3n pac\u00ed\u00adfica y no violenta de las situaciones. Bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, los primeros cristianos enderezaban ellos mismos los desequilibrios sociales, comprendiendo los opresores que no tienen ya que oprimir, y los ricos que tienen que compartir. Bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu que obra en los corazones, los cambios de situaci\u00f3n participan del proceso general de interiorizaci\u00f3n y se efect\u00faan muchas veces deforma pac\u00ed\u00adfica, sin violencia. Los magos mencionados en el evangelio de Mateo (Mt 2,1-12) son un buen ejemplo de ello: tocados por la gracia, abren sus corazones y sus manos; su saber los lleva a la adoraci\u00f3n del Ni\u00f1o-rey, su poder se transforma en servicio, mientras que su tener se convierte en homenaje al rey de los reyes.<\/p>\n<p>Todas las disposiciones espirituales que caracterizaban a los pobres de la antigua alianza, canonizadas en las bienaventuranzas, convergen en Mar\u00ed\u00ada y componen el retrato espiritual de la mujer del Magn\u00ed\u00adficat: alegr\u00ed\u00ada, servicio de Dios, temor del Se\u00f1or, conciencia de su propia fragilidad, sentido de la justicia, solida-, ridad con su pueblo, apertura y disponibilidad al plan divino.<\/p>\n<p>El Magn\u00ed\u00adficat no nos presenta a Mar\u00ed\u00ada como \u00abuna mujer sometida pasivamente o de una religiosidad alienante, sino como la que canta al Dios salvador y liberador, que levanta a los humildes y a los oprimidos y derriba, si es necesario, de su trono a los poderosos\u00bb. En ella se nos ofrece \u00abun modelo acabado del disc\u00ed\u00adpulo del Se\u00f1or: art\u00ed\u00adfice de la ciudad celestial y eterna, pero peregrino que corre hacia la ciudad celestial y eterna; promotor de la justicia que libera al oprimido y de la caridad que socorre al necesitado, pero por encima de todo testigo activo del amor que edifica a Cristo en los corazones\u00bb (PABLO VI, Marialis cultus, n. 37).<\/p>\n<p>BIBL.: DU PONT J., Le Magnificar comme discaurs sur Dieu, en \u00abNRT\u00bb 102 (1980) 321-343; ESCUDERO F&#8217;RE\u00ed\u00adRE C., Devolver el evangelio a los pobres. A prop\u00f3sito de Le 1, Salamanca 1978, 183-221; HAMEL E., La donna e la promozione della, giustizia riel Magnificar, en \u00abRasT\u00bb 18 (1977) 417-434; In, Le Magnificar, le femme et la promotion de la justice, en \u00abCahMar\u00bb 113 (1978) 157-175; In, Le Magnificar et le renversement des situations, en \u00abGreg\u00bb 60 (1979) 55-84; MOLINA PRIETO A., Mensaje liberador del Magn\u00ed\u00adficat y sugerencias marginales, en \u00abEM\u00bb 36 (1986) 57-88; MuNoz H., 11 Magnificar, en \u00abParola, Spirito \u00e9 Vita\u00bb 6 (1982)100-105; PIKAZA X., El Magnificar, canto de liberaci\u00f3n, en \u00abMisi\u00f3n abierta\u00bb 69 (1976) 230-247; SCRNACKENBURG R., Il Magnificar, la sua spiritualit\u00e1 e la sua teolog\u00ed\u00ada, en La vira cristiana. 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