{"id":17225,"date":"2016-02-05T11:12:27","date_gmt":"2016-02-05T16:12:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ministerio-petrino\/"},"modified":"2016-02-05T11:12:27","modified_gmt":"2016-02-05T16:12:27","slug":"ministerio-petrino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ministerio-petrino\/","title":{"rendered":"MINISTERIO PETRINO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO:<br \/>\nI. Perspectiva de teolog\u00ed\u00ada fundamental.<br \/>\n1. La imagen neotestamentaria de Sim\u00f3n Pedro y de su ministerio;<br \/>\n2. La tradici\u00f3n exeg\u00e9tica;<br \/>\n3. La sucesi\u00f3n en el ministerio petrino: teolog\u00ed\u00ada y magisterio<br \/>\n                                     (S. Pi\u00e9-Ninot).<br \/>\nII. Perspectiva ecum\u00e9nica:<br \/>\n1. El primado en el di\u00e1logo cat\u00f3licoortodoxo;<br \/>\n2. El primado seg\u00fan las tradiciones de la reforma;<br \/>\n3. El di\u00e1logo ecum\u00e9nico anglicanocat\u00f3lico y cat\u00f3lico-protestante sobre el primado<br \/>\n                                           (A. Gonz\u00e1lez Montes).<\/p>\n<p>I. Perspectiva de teolog\u00ed\u00ada fundamental<br \/>\nDesde el nacimiento de la eclesiolog\u00ed\u00ada fundamental surgi\u00f3 el uso de la llamada \u00abv\u00ed\u00ada primatus\u00bb, a trav\u00e9s del estudio hist\u00f3rico del primado; del ministerio petrino y de sus sucesores, como una de las v\u00ed\u00adas para \u00abdemostrar\u00bb la verdad de la Iglesia cat\u00f3lica. As\u00ed\u00ad, esta \u00abv\u00ed\u00ada primatus\u00bb, despu\u00e9s de las afirmaciones solemnes de los concilios 11 de- Lyon (1274: DS 861) y de Florencia (1439: DS 1307s), aparec\u00ed\u00ada en sus primeras elaboraciones de los siglos xvi y xvii articulada-c\u00f3n la nota de. la unidad de la Iglesia (cf; _p.ej., los tratados de los cardenales Hosius [1504-1579] y Berlamino [1542-1621]), ya que, ante la constataci\u00f3n de que todas las confesiones cristianas reivindicaban el valor probativ\u00f3 de la unidad: de \u00abhecho\u00bb, a los apologetas.cat\u00f3licos les conven\u00ed\u00ada subrayar el, principio de unidad de \u00abderecho\u00bb que representa el papado.<\/p>\n<p>Tal v\u00ed\u00ada fue progresivamente la m\u00e1s significativa, y con el concilio l Vaticano I encontr\u00f3 su carta magna en la eclesiolog\u00ed\u00ada apolog\u00e9tica, que se fr\u00f3long\u00f3 con fuerza hasta el l Vaticano II. En efecto, este concilio, al afrontar la eclesiolog\u00ed\u00ada de forma m\u00e1s global en sus diversos documentos -LG, AG, UR, GS.&#8212;, posibilit\u00f3 que \u00e9sta se convirtiese en un tratado teol\u00f3gico centrado primordialmente en el misterio de la Iglesia. En este marco, la LG, en su cap\u00ed\u00adtulo lII sobre la \u00abConstituci\u00f3n jer\u00e1rquica de la Iglesia y en particular del episcopado\u00bb, ubica la misi\u00f3n del ministerio petrino.<\/p>\n<p>1. LA IMAGEN NEOTESTAMENTARIA DE SIM\u00ed\u201cN PEDRO Y DE SU MINISTERIO. La historia de Sim\u00f3n Pedro, en su primera etapa durante el ministerio de Jes\u00fas, puede describirse as\u00ed\u00ad (cf el consenso cat\u00f3lico-protestante del estudio sobre Pedro en el NT, de R.E. Brown, K.P. Donfried y J. Reumann): Sim\u00f3n fue uno de los primeros en ser llamado; a su vez tuvo un papel muy preeminente en este grupo y, adem\u00e1s probablemente, hizo una cierta confesi\u00f3n mesi\u00e1nica de Jes\u00fas en la l\u00ed\u00adnea de la contenida en Me.8,29: \u00abT\u00fa eres el mes\u00ed\u00adas\u00bb, cuya autenticidad queda confirmada por su, no aceptaci\u00f3n por parte de Jes\u00fas, que muestra que Sim\u00f3n no entendi\u00f3 plenamente a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Ya en la Iglesia primitiva, Sim\u00f3n lleg\u00f3 a ser conocido como Cefas-Pedro, probablemente porque Jes\u00fas le dio este nombre, de acuerdo con su narraci\u00f3n en tres contextos diferentes (Mc 3,16; Mt 16,18; Jn 1,42); se le concedi\u00f3, adem\u00e1s, entre los doce, ser testigo de la primera aparici\u00f3n de Jes\u00fas resucitado, hecho que comport\u00f3 que fuese el m\u00e1s importante de ellos en Jerusal\u00e9n y su entorno (cf 1Cor 15,5; Lc 24,34; G\u00e1l 1,18&#8230;). Desarroll\u00f3, asimismo, una actividad misionera principalmente entre los jud\u00ed\u00ados, pero tambi\u00e9n entre los. gentiles (He 10; ICor 1,12; 1Pe 1,1), y su postura teol\u00f3gica se mantuvo intermedia entre la de Santiago y Pablo (He 15,25;,G\u00e112,lls; 2Pe).<\/p>\n<p>Sobre la trayectoria de las im\u00e1genes de Pedro en el pensamiento del NT, adem\u00e1s de las ya sugeridas como testigo primitivo de Jes\u00fas resucitado, portavoz de los doce y misionero, se desarrolla la de Pedro como gran pescador-misionero (Lc 5), que debe confirmar a sus hermanos por su continua predicaci\u00f3n misionera (Lc 22,32: \u00abconfirma a tus hermanos&#8217;; a su vez es pastor (IPe 5), que ejerce la autoridad pastoral en virtud de las llaves del reino y del atar y desatar que le confi\u00f3 Jes\u00fas (Mt 16,19). Por ser buen pastor, da la vida por sus ovejas (Jn 10,11; 13,36) y se convierte en m\u00e1rtir cristiano en Roma hacia los a\u00f1os 60 d.C., como \u00abtestigo de los sufrimientos de Cristo\u00bb (1Pe 5;1).<\/p>\n<p>Especial relevancia tiene la imagen de Pedro receptor de revelaci\u00f3n, tanto de la resurrecci\u00f3n (1Cor 15,5) como de su gran escena anunciadora: la transfiguraci\u00f3n (Mc 9,2-10; 2Pe 1,16-18) que tambi\u00e9n es perceptible en su pr\u00e1ctica misionera (He 5,1-11; 10,9,16; 12,7-9). De forma prevalente, Pedro se manifiesta como confesor de la fe cristiana verdadera en el texto de Mt 16,16s, donde toma cuerpo una solemne revelaci\u00f3n de Dios acerca de la identidad de Jes\u00fas: es el mes\u00ed\u00adas y el Hijo del Dios vivo. Con esa fe se hace patente a la comunidad cristiana que Pedro es realmente la roca sobre la que Jes\u00fas ha fundado su Iglesia, contra la que no prevalecer\u00e1n las puertas del infierno. A su vez, Pedro es el guardi\u00e1n de la fe contra la falsa ense\u00f1anza en la interpretaci\u00f3n de las Escrituras (2Pe 1,20s), como de los .escritos de los otros ap\u00f3stoles (3,15s).<\/p>\n<p>Finalmente Pedro es visto tambi\u00e9n como d\u00e9bil y pecador. Es censurado por Jes\u00fas y aun llamado \u00abSatan\u00e1s\u00bb (Mc .8,33; 9,5s; Mt, 16,23; Jn 13,6-11; 18,l0s), as\u00ed\u00ad como criticado por Pablo (G\u00e1l 2,11 ss). Niega a jes\u00fas (Mc 14,66-72), pero se arrepiente, y es rehabilitado (Jn 21,1517). Hombre de poca fe, es salvado por Jes\u00fas al hundirse (Mt 14,28-31); pescador indigno, recibe de Jes\u00fas poderes espirituales (Lc 5,8-10); y, una vez convertido, ha de confirmar a su vez a sus hermanos (Lc 22,32).<\/p>\n<p>Podemos observar hasta aqu\u00ed\u00ad el amplio y.consolidado consenso que existe entre los, especialistas de todas las confesiones cristianas sobre la historia y-la pluralidad de im\u00e1genes de Sim\u00f3n-Pedro en el NT, Ahora bien, esta sola investigaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica no basta para tratar del ministerio petrino en, la Iglesia a trav\u00e9s de los tiempos, ya que \u00abno resuelve necesariamente el problema acerca de la importancia de Pedro para la Iglesia subsiguiente\u00bb (cf as\u00ed\u00ad las conclusiones de Pedro en el NT).<\/p>\n<p>2. LA TRADICI\u00f3N EXEGETICA DE Mt 16,16-19 y Jn 21, 15-17. El concilio Vaticano 1, al citar los dos textos b\u00e1sicos de Mt 16,16-19 y Jn 21,1517, afirma la importancia que tiene la comprensi\u00f3n de la tradici\u00f3n exeg\u00e9tica para su correcta interpretaci\u00f3n con estas palabras: \u00abEsta doctrina (sobre la instituci\u00f3n del primado apost\u00f3lico en san Pedro) tan clara de las Sagradas Escrituras, tal y como las ha entendido siempre la Iglesia cat\u00f3lica\u00bb (DS 3054). Estos dos textos b\u00ed\u00adblicos aunque no caigan de por s\u00ed\u00ad bajo la definici\u00f3n dogm\u00e1tica (cf U. Betti), est\u00e1n obviamente en el origen de tal interpretaci\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>El texto de Mt 16,16-19 merece particular atenci\u00f3n, dada su importancia decisiva en la historia de la teolog\u00ed\u00ada del primado. En efecto, se trata de una per\u00ed\u00adcopa original, no interpolada, de claro origen arameo, seg\u00fan los estudios de los especialistas de toda tendencia (ya M. Goguel, A. Harnack, R. Bultmann, K.L. Schmidt, J. Jeremias, O. Cullmann; y, actualmente, entre la mayor\u00ed\u00ada, R.E. Brown K.P. Donfried, J. Reumann, I. Gom\u00e1, J.A. Fitzmyer, P. Grelot&#8230;).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, crece la opini\u00f3n entre los especialistas cat\u00f3licos de que se trata de un texto de probable origen pospascual, \u00ed\u00adntimamente ligado a la protofan\u00ed\u00ada de ICor 15,5 y Lc 24,34 (as\u00ed\u00ad exegetas como A. Vdgtle, R. Schnackenburg, F: Mussner, R. Pesch, J. Blank, J. Schmitt, X. L\u00e9onDufour, R.E. Brown; P. Grelot&#8230;, y te\u00f3logos como H. Fries, H. Waldenfels, F. Sch\u00fcssler Fiorenza. J.P. Tillard, M.M. Garijo-G\u00fcembe&#8230;). Hip\u00f3tesis que no puede excluirse con tal de que se.garantice el valor hist\u00f3rico de esta promesa hecha a Pedro, basada en una fe aut\u00e9nticamente cristiana en el acontecimiento hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico de la resurrecci\u00f3n de Cristo (cf A. Ant\u00f3n). De esta forma, Mateo se limitar\u00ed\u00ada a situar en otro tiempo, y en el marco de Cesarea de Filipo, donde la fe de Pedro ocup\u00f3 el lugar de la formulaci\u00f3n muy imperfecta conservada por Marcos, lo que el Cristo glorioso dijo en el tiempo de la Iglesia, mencionada expl\u00ed\u00adcitamente en Mt 16,18, y que est\u00e1 anunciada con el verbo \u00abedificar\u00e9\u00bb en futuro (cf P. Grelot). Aun en el caso de que se opine que tal texto fue pronunciado durante el ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas, o tambi\u00e9n en la \u00faltima cena (cf O. CULLMANN, en TWNT VI, 1959, -105s), la confesi\u00f3n de Pedro anticipa su plenitud de fe pospascual (cf I. Gom\u00e1).<\/p>\n<p>Este texto nos revela, pues, el misterio de la Iglesia en su naturaleza, fundamento y condici\u00f3n terrena. En cuanto a su naturaleza: es la Iglesia de Jesucristo construida por \u00e9l y no por propia iniciativa humana. En cuanto a su fundamento: est\u00e1 construida sobre Pedro como confesor de la fe. Esta .menci\u00f3n de Pedro encierra una referencia a su estructura visible, porque Pedro est\u00e1 ligado d\u00e9 manera indisoluble a los doce, de los que \u00e9l es el primero y portavoz. En cuanto a su condici\u00f3n terrena en el tiempo: la Iglesia est\u00e1 expuesta a los ataques de \u00ablas puertas del infierno\u00bb; pero la palabra de Jes\u00fas asegura que \u00e9stas no podr\u00e1n con la Iglesia. Pedro, en calidad de primero en el colegio apost\u00f3lico, tiene las \u00abllaves\u00bb que permiten acceder al reino de Dios a trav\u00e9s de la Iglesia de Jesucristo, con su funci\u00f3n de \u00abatar y desatar\u00bb, que sugieren la relaci\u00f3n entre comunicaci\u00f3n visible del don de Dios y las estructuras visibles de la Iglesia (cf Grelot).<\/p>\n<p>3. LA SUCESI\u00f3N EN EL MINISTERIO PETRINO: TEOLOGIA Y MAGISTERIO. Aunque los textos b\u00ed\u00adblicos citados no hablan expl\u00ed\u00adcitamente de una sucesi\u00f3n de Pedro, puede deducirse a partir de ellos, ya que apuntan hacia el futuro y entran en el estatuto de promesa y cumplimiento que es propio de la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica. Se trata en todo esto de la duraci\u00f3n de la Iglesia, como cabe inferir de Jn 21, 15-17 (\u00abapacienta&#8230;\u00bb), y m\u00e1s expresamente a\u00fan de Mt 16,18 (\u00ablas puertas del infierno no prevalecer\u00e1n contra ella&#8217;.<\/p>\n<p>La primera reflexi\u00f3n teol\u00f3gica importante sobre estos textos es la del papa Le\u00f3n Magno (j&#8217; 461), que recoge particularmente la tradici\u00f3n occidental de los dos siglos precedentes y explica claramente la relaci\u00f3n entre Cristo y Pedro y entre Pedro y el obispo de Roma. Le\u00f3n Magno se refiere a Mt 16,18s para justificar su ministerio como continuador de la tradici\u00f3n del papa Esteban I (j&#8217; 257), que hab\u00ed\u00ada invocado ya este texto para fundamentar la autoridad papal (SAN CIPRIANO, Ep, 75,16). Le\u00f3n, adem\u00e1s, enfatiza fuertemente que Cristo mismo dio personalmente a Pedro, y a \u00e9l solo, una funci\u00f3n primacial en el colegio apost\u00f3lico. De ah\u00ed\u00ad que la autoridad de Pedro sobre los ap\u00f3stoles fuese una participaci\u00f3n de la autoridad sagrada opotestas del mismo Cristo (Sermo 3,3). Entre Jes\u00fas y Pedro exist\u00ed\u00ada tal relaci\u00f3n que los juicios del ap\u00f3stol se consideraban id\u00e9nticos a los de Cristo. De esta forma, Le\u00f3n Magno argumentaba que Pedro hab\u00ed\u00ada recibido la \u00abprimac\u00ed\u00ada\u00bb en el colegio apost\u00f3lico por instituci\u00f3n del Se\u00f1or, es decir, de Cristo mismo (Sermo 3,4).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, seg\u00fan Le\u00f3n Magno, Pedro perpet\u00faa el ejercicio de su autoridad en la Iglesia no s\u00f3lo mediante la continuidad jur\u00ed\u00addica del sucesor en su ministerio, sino a trav\u00e9s de una continuidad m\u00ed\u00adstica o sacramental: desde el cielo Pedro contin\u00faa rezando por la Iglesia y gobern\u00e1ndola a trav\u00e9s de su vicario, el obispo de Roma (Sermo 3,2). En este sentido, el papa es el mismo Pedro (\u00abPapa = Petrus ipse\u00bb). Cristo, pues, no s\u00f3lo instituy\u00f3 el primado petrino, sino que contin\u00faa guiando a la Iglesia a trav\u00e9s de una autoridad petrina viviente, como es el obispo de Roma, que de esta forma aparece como querido por Cristo. Esto se manifest\u00f3 claramente con motivo del concilio de Calcedonia (451 d.C.), donde Le\u00f3n Magno tuvo la oportunidad de recordar una afirmaci\u00f3n fundamental: el obispo de Roma es el sucesor del ministerio petrino en la Iglesia por voluntad de Cristo y no por instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica (DS 306).<\/p>\n<p>A partir de esta doctrina de Le\u00f3n Magno, los concilios medievales incorporaron a sus ense\u00f1anzas oficiales esta afirmaci\u00f3n sobre el origen de la primac\u00ed\u00ada papal, refiri\u00e9ndose expl\u00ed\u00adcitamente a Mt 16,16-19. As\u00ed\u00ad, en el II concilio de Lyon (1274), a trav\u00e9s de la profesi\u00f3n de fe de Miguel Pale\u00f3logo (DS 861), y en el concilio de Florencia (1439), al afirmar que \u00abel mismo romano pont\u00ed\u00adfice es el sucesor del bienaventurado Pedro, jefe de los ap\u00f3stoles y verdadero vicario de Cristo\u00bb (DS 1307s).<\/p>\n<p>Durante el siglo xvi los reformadores suscitaron la cuesti\u00f3n del origen de la primac\u00ed\u00ada papal en la Iglesia. En la r\u00e9plica del cardenal Cayetano en su De divina institutione pontificatus romani pontificis (1521) se articular\u00e1n las tres cuestiones que se convierten en el eje de la llamada \u00abv\u00ed\u00ada primatus\u00bb: 1) la primac\u00ed\u00ada petrina: la primac\u00ed\u00ada de Pedro en el colegio apost\u00f3lico; 2) la sucesi\u00f3n petrina: el sucesor del ministerio petrino; 3) el ministerio petrino romano: el obispo de Roma como leg\u00ed\u00adtimo sucesor de Pedro. Esta triple perspectiva se mantuvo constante entre los te\u00f3logos y canonistas hasta su incorporaci\u00f3n a las definiciones dogm\u00e1ticas del Vaticano I (1870).<\/p>\n<p>La definici\u00f3n del primado papal en la Pastor aeternus del Vaticano I, no a\u00f1adi\u00f3 doctrinalmente nada nuevo a la ense\u00f1anza iniciada por Le\u00f3n Magno y ampliamente divulgada en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica a partir de la reforma. El Vaticano I define, refiri\u00e9ndose especialmente a Mt 16,18s y Jn 21,15-17, tanto la primac\u00ed\u00ada como la sucesi\u00f3n petrina, y todo por \u00abinstituci\u00f3n del mismo Cristo o derecho divino\u00bb (DS 3058). Sobre el ministerio petrino romano la Pastor aeternus afirma la situaci\u00f3n de hecho: el obispo de Roma es el leg\u00ed\u00adtimo sucesor de la primac\u00ed\u00ada petrina en la Iglesia, aunque no define el derecho con el cual el primado est\u00e1 unido a la sede romana (DS 3053-3075; cf U. Betti). A su vez, el Vaticano 1 definir\u00e1 el poder y la naturaleza del primado romano como \u00abpotestad plena y suprema de jurisdicci\u00f3n sobre la Iglesia universal\u00bb (DS 3064) y su magisterio infalible en determinadas condiciones: cuando habla como pastor universal, \u00abex cathedra\u00bb, y se refiere a \u00abla fe y la moral\u00bb (DS 3073).<\/p>\n<p>El Vaticano II repetir\u00e1 estas afirmaciones del Vaticano I (cf LG 18b; 22b; 25c) y ubicar\u00e1 el ministerio petrino, referido de nuevo a Mt 16,18s y Jn 21,15-17, en el marco de una significativa relaci\u00f3n entre el colegio episcopal y su cabeza (LG 22b), a su vez clarificada por la nota explicativa previa, dentro de la eclesiolog\u00ed\u00ada de la \u00abhierarchica communio\u00bb propia de la Lumen gentium (13c; 18b; 21b; 22a; NEP 2). Esta eclesiolog\u00ed\u00ada afirma que la Iglesia es esencialmente una comuni\u00f3n de Iglesias particulares, a cuya cabeza est\u00e1n los obispos (cf LG 23), los cuales constituyen el colegio episcopal, al cual se accede \u00aben virtud de la consagraci\u00f3n episcopal y de la comuni\u00f3n jer\u00e1rquica con la cabeza y los miembros del colegio\u00bb (LG 22a). Este ha heredado del colegio de los ap\u00f3stoles la responsabilidad y el gobierno pastoral de la Iglesia universal (cf LG 20), y pertenece al papa el ser y actuar como cabeza del colegio episcopal, teniendo presente que \u00aben virtud de su ministerio, es decir, el vicario de Cristo y pastor de toda la Iglesia, tiene sobre \u00e9sta una potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre libremente\u00bb (LG 22b).<\/p>\n<p>A partir de estas afirmaciones, pues, la articulaci\u00f3n entre el ejercicio del primado del ministerio petrino y de la colegialidad episcopal en sus diversos \u00e1mbitos (concilios, s\u00ed\u00adnodos, conferencias episcopales&#8230;), se abre a una continuada profundizaci\u00f3n (cf Temas selectos de eclesiolog\u00ed\u00ada de la CTI de 1985; documento final del s\u00ed\u00adnodo extraordinario de 1985, Unidad. y diversidad en la Iglesia, de la PCB de 1988). Todo esto a partir de la eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n, que es el eje vertebrador del Vaticano II y del mismo primado apost\u00f3lico del ministerio petrino en el Vaticano 1 al afirmar que su finalidad fundamental es conservar la Iglesia \u00aben la unidad de la fe y de la comuni\u00f3n, (ya que es) Pedro el principio perpetuo y el fundamento&#8217;visible de esta doble unidad (DS 3051): En esta perspectiva se sit\u00faan diversas reflexiones eclesiol\u00f3gicas recientes (cf J. Ratzinger, J.-M.R. Tillard, A: Dulles M. Thurian, M.M. Garijo-G\u00fcembe&#8230;), que fecundan una nueva perspectiva teol\u00f3gico-fundamental sobre la credibilidad y la signifieatividad del ministerio petrino como \u00abgarante-decisivo\u00bb de la \u00abcommuni\u00f3\u00bb en la unidad propia de la verdadera Iglesia de Cristo a partir de aquella sede que, al suceder \u00e1 Pedro en Roma, \u00abla preside en la caridad\u00bb, seg\u00fan feliz expresi\u00f3n de Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada (Ad R\u00f3m. praef.; cf LG 13).<\/p>\n<p>BIBL.: AGUIRRE R. (ed.), Pedro ea la Iglesia primit\u00ed\u00adva~.Estella 1991 BROWN R.E., DONFRIED K. P. y REuMANN J., Pedro en el NT, Santander 1976; BErn U., La Costituzione Dommatica \u00abPastor Aetern\u00fas\u00bb del Concilio Vaticano I, Roma 1961 ; CLAUDEL G. 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EL PRIMADO EN EL DI\u00ed\u0081LOGO CAT\u00ed\u201cLICO-ORTODOXO. La ortodoxia ha aceptado hist\u00f3ricamente el primado, pero no la concepci\u00f3n romana del mismo, que ve contraria a la tradici\u00f3n de la Iglesia antigua. A1 fracaso del proyecto de unidad del concilio de Florencia (DS 1300-1353; COD 534-559; 567-583; 586-591) se a\u00f1adi\u00f3 la dificultad planteada por las Iglesias cat\u00f3licas orientales, (uniatismo). El di\u00e1logo actual se ve favorecido por el esp\u00ed\u00adritu del Vaticano Il y el \u00abdi\u00e1logo de la caridad\u00bb(Tomos Agapis) entre Roma y Constantinopla desde P\u00ed\u00ado XII y Aten\u00e1goras I. La teolog\u00ed\u00ada ortodoxa ve en la concepci\u00f3n romana del primado el \u00abpoder de jurisdicci\u00f3n\u00bb (Vaticano I: DS 3055), el resultado primero de una teolog\u00ed\u00ada de la, Iglesia como instituci\u00f3n, y no misterio, y de una idea de la Iglesia universal no conciliable con la pr\u00e1ctica hist\u00f3rica de las Iglesias autoc\u00e9falas de los patriarcados hist\u00f3ricos, incluida Roma.<\/p>\n<p>Esta postura es desarrollada en el siglo xlx por la teolog\u00ed\u00ada eslav\u00f3fila de la \u00abconciliaridad\u00bb (sobornost) de toda la Iglesia (Khomiakov, Bulgakov), y m\u00e1s modernamente por la eclesiolog\u00ed\u00ada eucar\u00ed\u00adstica de Affanasieff, y hoy de sus seguidores (A. Schmemann; J. Zizioulas, etc.). Ve el episcopado como principio de la unidad de la Iglesia local, apoyada en la eucarist\u00ed\u00ada y en el obispo que la confecciona, y a la cual no faltar\u00ed\u00ada nada, pues contiene todas las notas que definen su eclesialidad. Esta teolog\u00ed\u00ada inspira la relaci\u00f3n cat\u00f3lico-ortodoxa de Munich, El misterio de la Iglesia y de la eucarist\u00ed\u00ada (1982), donde se desarrolla una eclesiolog\u00ed\u00ada de la comuni\u00f3n que legitima la episkop\u00e9com\u00fan, \u00abconfiada por el Esp\u00ed\u00adritu al conjunto de los obispos locales, en comuni\u00f3n unos con otros\u00bb, y que \u00abse expresa tradicionalmente en la pr\u00e1ctica conciliar\u00bb (III, 4). Esta teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia local no excluye necesariamente una teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia universal en la que se exprese la realizaci\u00f3n de la commut:io eccIesiarum.<\/p>\n<p>De hecho, Affanasieff reconoce que la Iglesia local necesit\u00f3 de las otras Iglesias (consagraci\u00f3n del obispo), y desde san Cipriano ha permitido el desarrollo del primado universal y est\u00e1 de hecho supuesta en la misma eclesiolog\u00ed\u00ada eucar\u00ed\u00adstica, m\u00e1s primitiva. La teolog\u00ed\u00ada ortodoxa reconoce hoy la importancia de la noci\u00f3n de Iglesia universal, pero no parte de la instituci\u00f3n del pasmado como su fundamento, sino de la idea de comuni\u00f3n (I. Karmiris, G. Florovskij, J. Zizioulas). No se renuncia a la idea del primado, ya que est\u00e1 supuesta en la eclesiolog\u00ed\u00ada ortodoxa del obispo, principio de unidad en la Iglesia local, y en la noci\u00f3n teol\u00f3gico-administrativa de la autocefal\u00ed\u00ada. Por eso parece que esta consideraci\u00f3n del primado requiere ser complementada con la idea de sucesi\u00f3n apost\u00f3lica, teniendo en cuenta que la Iglesia cat\u00f3lica habla de la sucesi\u00f3n de Pedro en el marco de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica. Esta es la concepci\u00f3n subyacente al Vaticano cuando habla de la funci\u00f3n vicaria del papa y del colegio episcopal en relaci\u00f3n con la funci\u00f3n irrepetlble de Pedro y los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>2. EL PRIMADO SEG\u00daN LAS TRADICIONES DE LA REFORMA. A pesar de las diferencias entre los reformadores, que afectan a la concepci\u00f3n dogm\u00e1tica de la fe, todos coinciden en que la instituci\u00f3n del papado es obra humana y no de iure divino. Esta postura, en principio muy radical, va dando hoy paso a una idea del primado convergente con la de la or, todoxia, resultado de la revalorizaci\u00f3n actual de la eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n. El rechazo hist\u00f3rico del primado por el protestantismo tiene razones diferentes a las de la ortodoxia y es consecuencia de la concepci\u00f3n que del ministerio eclesi\u00e1stico tienen los reformadores, para los cuales pertenece, m\u00e1s que al esse, al bene esse de la Iglesia, y su fundamento es el bautismo. Ortodoxos y cat\u00f3licos han sostenido, por el contrario, el sacramento del orden (y del episcopado) como condici\u00f3n esencial para la naturaleza de la Iglesia.<\/p>\n<p>Los reformadores rechazaron un\u00e1nimemente el papado por varias razones: primera, por entender que su consideraci\u00f3n como cabeza visible de la Iglesia amenazaba la capitalidad \u00fanica de Cristo, dada la situaci\u00f3n de la Iglesia, gravemente necesitada entonces \u00aben la cabeza y en los miembros\u00bb de la reforma a que est\u00e1 siempre obligada (ecclesia semper reformanda) (WA 50,192-254); segunda, porque parec\u00ed\u00ada equiparar la asistencia del Esp\u00ed\u00adritu a la Iglesia y a su jerarqu\u00ed\u00ada con la inspiraci\u00f3n irrepetible de la Escritura. S\u00f3lo a la Escritura pertenecer\u00ed\u00ada la prioridad y la primac\u00ed\u00ada (sola Scriptura) que normativiza la fe (sola fides) de la Iglesia. En consecuencia, contra la exaltaci\u00f3n del sacerdocio de la jerarqu\u00ed\u00ada, los reformadores reivindicaron la com\u00fan participaci\u00f3n del sacerdocio \u00fanico de Cristo por los bautizados. La Iglesia depura para la predicaci\u00f3n y depone a quien no la ejerce (WA 6,408-564). Es necesario afirmar la tercera porque la acentuaci\u00f3n de la sucesi\u00f3n en el episcopado como forma determinante de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica de la Iglesia no garantizaba la pureza doctrinal (successio verbi), produci\u00e9ndose abusos graves.<\/p>\n<p>En estos cargos basaron los reformadores el rechazo doctrinal de fondo \u00abpor causa del evangelio\u00bb de la instituci\u00f3n divina del episcopado (y de la triple gradaci\u00f3n ministerial) y del papado (CALVINO, InSt. Chr. IV, cc. 5=7). Contra el papa se expres\u00f3 Lutero con dureza, como es sabido, desde su carta a Le\u00f3n X (1518) y los escritos de 1520 (De captivitate babylonica, A los pr\u00ed\u00adncipes de la naci\u00f3n alemana, Sobre la libertad de un cristiano) hasta los dur\u00ed\u00adsimos libelos Contra Hans Worst (1541) y Contra el papado de Roma fundado por el demonio (1545). En los Art\u00ed\u00adculos de Esmalcalda (1537) este rechazo es ya doctrina adquirida, que deb\u00ed\u00ada ser defendida en el anunciado concilio de Mantua (BSELK, 427-433). Autor del Tractatus de potestate et primatu papae (1537), Melanchton se distancia con moderaci\u00f3n de este rechazo frontal; a\u00f1adiendo a su firma un voto de acatamiento del papa, \u00absi evangelium&#8217; admitteret (..) propter pacem et tranquillitatem christianorum, qui iam sub ipso sunt\u00bb (BSELK, 464). Complemento de la Confessio Augustana (1530) y de la Apologia (1531), impugna la instituci\u00f3n divina del primado (y del episcopado) y propugna la reforma de su realidad hist\u00f3rica, beneficiosa para la unidad de la Iglesia.<\/p>\n<p>3. EL DI\u00ed\u0081LOGO ECUMENICO ANGLICANO-CAT\u00ed\u201cLICO Y CAT\u00ed\u201cLICO-PROTESTANTE SOBRE EL PRIMADO. La respuesta cat\u00f3lica de hoy quiere ser ecum\u00e9nica. Ha pasado de la apolog\u00e9tica de controversia, centrada sobre la prueba de la \u00abIglesia verdadera\u00bb por la via primatus exclusivamente, legitimada por los textos evang\u00e9licos al margen de la realidad hist\u00f3rica del papado. El ministerio del papa est\u00e1 potencialmente dado en la consagraci\u00f3n episcopal y se activa por la elecci\u00f3n para la sede romana; donde hist\u00f3ricamente se ha objetivado su ejercicio, vinculado al martirio de Pedro en Roma. Lo reconocen as\u00ed\u00ad la Comisi\u00f3n anglicano-cat\u00f3lica (ARCIC) (cf La autoridad en la Iglesia I, n. 23; Aclar., n. 11) y la de cat\u00f3licos y luteranos (cf El evangelio y la Iglesia [ 1972], nn. 69-71). La raz\u00f3n teol\u00f3gica es la condici\u00f3n del papa como vicarius Petri dentro de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica del colegio episcopal (LG 22).<\/p>\n<p>La postura de O. Cullmann de que el ministerio de Pedro no tiene sucesi\u00f3n no parece compatible con la idea de sucesi\u00f3n apost\u00f3lica de todo el colegio episcopal en la integridad de todos sus elementos y en toda su funcionalidad. La doctrina del Vaticano II es compartida por la ARCIC (La autoridad II, n. 11), que ve la realidad hist\u00f3rica del papado \u00abno contraria al NT\u00bb y \u00abparte del designio divino en lo concerniente a la unidad y catolicidad de la Iglesia\u00bb (n. 7). Parece necesario precisar que esta realidad hist\u00f3rica del papado no podr\u00ed\u00ada entenderse sin la lectura de los textos petrinos que hace la tradici\u00f3n, viendo en ellos la instituci\u00f3n divina del ministerio de Pedro (fundamento cristol\u00f3gico) (cf Observaciones 12,1). El criterio cat\u00f3lico de interpretaci\u00f3n de la Escritura es su lectura eclesial. Fe y Constituci\u00f3n admit\u00ed\u00ada, contra cualquier aplicaci\u00f3n acr\u00ed\u00adtica del principio sola Scriptura, la imposibilidad de soslayar una lectura tradicional de la Escritura (Asamblea de Montreal; 1963). La lectura cat\u00f3lica de los textos petrinos ve en el papa un elemento constitutivo de la instituci\u00f3n divina de la Iglesia, a la cual Cristo entreg\u00f3 los medios de salvaci\u00f3n, dot\u00e1ndola del colegio episcopal con su cabeza (LG 8; UR 4).<\/p>\n<p>En el di\u00e1logo interconfesional ha ganado amplio terreno la necesidad de mantener la unidad de la Iglesia, conforme a la voluntad de Cristo, pero imposible sin un ministerio de unidad, previsto en el NT. En ello concuerdan cat\u00f3licos y luteranos (cf El evangelio y la Iglesia, n. 66; El ministerio espiritual en la Iglesia [1981], nn. 70-73). Se replantea as\u00ed\u00ad la cuesti\u00f3n del satis est de la Augustana VII, que aunque habla s\u00f3lo de \u00abconsentire de doctrina evangelii et de administratione sacramentorum\u00bb no excluir\u00ed\u00ada otros criterios determinantes de la unidad (El ministerio espiritual, n. 80). En este contexto la episkop\u00e9, como principio de eclesialidad y forma primera del ministerio primacial, adquiere fuerza renovada, lo que explica que cat\u00f3licos y luteranos hayan visto en el obispo el objetivo inmediato para articular la unidad de la Iglesia (cf Ante la unidad [1985];-nn. 1.17-145). Otros insisten en la validez de la pr\u00e1ctica colegiada de la episkop\u00e9, aduciendo en su favor la idea ortodoxa de la sobornost (cf REL. CAT.-REFORM., La presenci\u00f3 de Cristo en la Iglesia y en el mundo [1977], n. 102; Hacia una comprensi\u00f3n com\u00fan de la Iglesia [1990], n.142d); postura compatible con una eclesiolog\u00ed\u00ada que ve en el primado el medio de comuni\u00f3n de la Iglesia local con la Iglesia universal. En la relaci\u00f3n de Lima Bautismo, Eucarist\u00ed\u00ada y Ministerio (1982), Fe y Constituci\u00f3n recoge el ejercicio real de la episkop\u00e9 en sus diversas formas, sin renunciar a una convergencia futura del mismo en la sucesi\u00f3n en el episcopado (nn. 34-38), lo cual representar\u00ed\u00ada el primer paso de algunas Iglesias protestantes hacia un primado universal. Al Grupo luterano-cat\u00f3lico americano (cf El primado del Papa, 1974) y al Grupo Dombes (Francia) de cat\u00f3licos, luteranos y reformados (cf El ministerio de comuni\u00f3n en la Iglesia universal, 1986) se deben estudios y propuestas para esta posible convergencia futura. Esta meta, empero, s\u00f3lo se alcanzar\u00e1 tras el reconocimiento rec\u00ed\u00adproco de los ministerios (BEM, 51-55).<\/p>\n<p>BIBL.: AFFANASIEFF,KOULOMZINEN., MEYENDORFFJy . 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El di\u00e1logo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ministerio-petrino\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMINISTERIO PETRINO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17225","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17225","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17225"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17225\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17225"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17225"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17225"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}