{"id":17226,"date":"2016-02-05T11:12:29","date_gmt":"2016-02-05T16:12:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/misteriomisterios\/"},"modified":"2016-02-05T11:12:29","modified_gmt":"2016-02-05T16:12:29","slug":"misteriomisterios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/misteriomisterios\/","title":{"rendered":"MISTERIO\/MISTERIOS"},"content":{"rendered":"<p>B\u00ed\u00adblicamente, el concepto tiene-un car\u00e1cter absolutamente ,peculiar, de tipo escatol\u00f3gico en relaci\u00f3n con acontecimientos hist\u00f3ricos. Pero estos remiten a un fondo com\u00fan y unitario, de forma que el uso polifac\u00e9tico de la palabra, dentro de la relaci\u00f3n interna de las realidades as\u00ed\u00ad designadas (nexos mysteriorum), apunta ante todo al origen y a la consumaci\u00f3n de la realidad, a Dios, que es el que \u00faltimamente es designado como misterio. Mas esto repercute en el sentido de la palabra, ya que aqu\u00ed\u00ad no designa simplemente lo desconocido, un enigma, un problema o algo similar. Aqu\u00ed\u00ad, en efecto, estas expresiones hablan siempre de algo que no debe ser y que es preciso superar, de una exigencia del hombre a conocer y resolver enigmas, sin la cual no puede alcanzar la plenitud de su vida. Hay que resolver el enigma: Mientras no sea as\u00ed\u00ad, le queda una insatisfacci\u00f3n y el sentimiento de una carga, de faltarle algo. El misterio en sentido cristiano es algo completamente distinto. Se aproxima al hombre de tal forma y manera que \u00e9ste presiente y comprende que aqu\u00ed\u00ad no se trata de solucionar nada, sino que el misterio debe permanecer para \u00e9l misterio, porque s\u00f3lo as\u00ed\u00ad tiene significado y reviste importancia para \u00e9l; porque s\u00f3lo as\u00ed\u00ad constituye su felicidad. El misterio es bueno como misterio. Cualquier intento de solucionarlo tiene que terminar en desgracia para el hombre y pone en peligro su salvaci\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, semejante intento es siempre ineficaz en su prop\u00f3sito, porque es un intento sobre un objeto inapropiado. Dios y su misterio no son objeto del hombre.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, el concepto designa algo que simplemente rebasa al hombre, y por esta raz\u00f3n el hombre sencillamente no puede comprenderlo. Tiene que reconocerlo en su \u00ed\u00adndole, que le trasciende. Justamente considerar algo como misterio significa renunciar por parte del hombre a disponer de ello porque es una expectativa indebida, y experimentarlo precisamente as\u00ed\u00ad como bueno y verdadero, y en consecuencia como capaz de hacer feliz. Aunque esta experiencia como tal es \u00fanica, como el mismo Dios al que se refiere, se dan en la vida del hombre experiencias parecidas en el trato con otros hombres. Tampoco los otros hombres pueden ser nunca objeto de nuestras relaciones ni podemos disponer de ellos si los respetamos como persona con su dignidad correspondiente. Por eso se puede hablar del misterio de un hombre como persona. En \u00e9l se compendia todo lo que constituye al hombre. Por eso todas sus manifestaciones permiten tambi\u00e9n comprender algo de este misterio. En este sentido el misterio \u00fanico se reviste de una plenitud de concretizaciones, que por su relaci\u00f3n con el misterio participan de su condici\u00f3n misteriosa. Estas observaciones requieren adjudicarle al misterio un car\u00e1cter personal, mientras que al problema, al enigma, a la tarea sin solucionar le corresponde un car\u00e1cter objetivo.<\/p>\n<p>Estas experiencias caracterizan tambi\u00e9n al concepto de misterio en su aplicaci\u00f3n a Dios y a sus manifestaciones o a su historia salv\u00ed\u00adfica con los hombres y el mundo. Esta historia, con sus referencias m\u00e1s all\u00e1 de la inmanencia y con la apelaci\u00f3n al mensaje b\u00ed\u00adblico, nos confrontan con una realidad que le da pie al hombre para situarse de una forma nueva. Se experimenta a s\u00ed\u00ad mismo como a disposici\u00f3n de alguien, pero sin que el sentimiento de su propio valor se vea lesionado o limitado. El misterio personal le habla de m\u00faltiples maneras y le brinda con ello la ocasi\u00f3n de llegar a una aut\u00e9ntica comprensi\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, que reconoce y debe reconocer como m\u00e1s en consonancia con la realidad. En este contexto se le descubre asimismo que le debe al misterio absoluto permanecer unido a este misterio, que es en s\u00ed\u00ad mismo absoluto, mientras que \u00e9l est\u00e1 condicionado precisamente de forma que tiene que responder de s\u00ed\u00ad ante \u00e9l.<\/p>\n<p>En el fondo se trata, pues, de Dios mismo, el cual con la palabra \u00abmisterio\u00bb es designado s\u00f3lo de una forma que evoca determinadas condiciones del trato humano con esta palabra, que, precisamente frente a la cr\u00ed\u00adtica moderna y a las posibilidades mentales modernas, hay que tener en cuenta absolutamente si no se quiere incurrir en representaciones inexactas y en ideas falsas.<\/p>\n<p>Por eso hablar de misterio tiene otro valor, y hay que usarlo de forma m\u00e1s circunspecta y diferenciada de lo que antes era posible. El lenguaje debe ser reservado ante todo en la multitud de manifestaciones particulares que tradicionalmente se presentaban despreocupadamente como misterios. Tambi\u00e9n las distinciones corrientes entre \u00abmysteria stricte dicta\u00bb (misterios en el sentido pleno y estricto) y realidades derivadas requieren, a fin de evitar equ\u00ed\u00advocos, un empleo muy sobrio y exactamente delimitado. La dificultad estriba aqu\u00ed\u00ad, por un lado, en que no se puede violar ni limitar la relaci\u00f3n entre Dios y creaci\u00f3n, en que esta relaci\u00f3n hay que expresarla clara e inequ\u00ed\u00advocamente como de disposici\u00f3n y dependencia, y, por otra parte, en que hay que evitar toda mezcla o confusi\u00f3n de increado y creado. La tarea exige una elaboraci\u00f3n adecuada y el empleo de la analog\u00ed\u00ada. En \u00e9sta, la designaci\u00f3n \u00abmisterio\u00bb deber\u00ed\u00ada reservarse en el futuro estrictamente a Dios y a lo que procede inmediatamente de \u00e9l y lo expresa. En cambio, el mal no se deber\u00ed\u00ada designar nunca como \u00abmysterium iniquitatis\u00bb, entre otras cosas porque el lenguaje corriente evoca con el concepto de misterio m\u00e1s bien una expectativa alegre y optimista.<\/p>\n<p>Sobre este fondo puede tener un sentido aceptable y fecundo dar una nueva articulaci\u00f3n a los misterios tradicionales de la fe: la trinidad de Dios, la encarnaci\u00f3n y la gracia como formulaciones del misterio sin m\u00e1s, es decir, como la manifestaci\u00f3n del Dios que ama y se entrega, que redime al hombre y al mundo, present\u00e1ndose de este modo claramente como creador. As\u00ed\u00ad contemplada, la realidad de Dios entendida como misterio adquiere una gran importancia para la teolog\u00ed\u00ada fundamental, que considera como tarea suya b\u00e1sica aclarar el problema sobre Dios al hombre moderno.<\/p>\n<p>En esta direcci\u00f3n apunta tambi\u00e9n el encargo del Vaticano II de dar a los estudiantes de las ciencias teol\u00f3gicas una \u00abintroductio in mysterium Christi\u00bb. Objetivamente, esto deber\u00ed\u00ada formar parte de la aportaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada fundamental. En todo caso, esta introducci\u00f3n afecta a la comprensi\u00f3n de la religi\u00f3n, al cristianismo y a la Iglesia precisamente bajo el aspecto del misterio, y la lleva m\u00e1s all\u00e1 de una concepci\u00f3n estrechamente racional. Con ello, desde luego, no se desvaloriza la racionalidad propia del cristianismo, sino que se la provoca justamente, ya que el misterio no sustituye al esfuerzo racional, sino que m\u00e1s bien exige su aplicaci\u00f3n de una manera m\u00e1s consecuente y estricta, hasta llegar al punto en que ella con sus medios no puede pasar los l\u00ed\u00admites insalvables. As\u00ed\u00ad lo comprende la cr\u00ed\u00adtica moderna, haciendo posible su aplicaci\u00f3n al pensamiento de la fe; porque con el misterio que abre a la trascendencia, \u00e9l transforma la actitud cr\u00ed\u00adtica en escucha y aceptaci\u00f3n -sin hacerse irracional- all\u00ed\u00ad donde el hombre puede y debe salir al encuentro de la realidad superior de Dios s\u00f3lo como criatura independiente, donde la responsabilidad del pensamiento se despliega en aceptaci\u00f3n y adoraci\u00f3n. Por eso estos misterios son responsables y est\u00e1n justificados precisamente a nivel de la raz\u00f3n, aunque por su naturaleza se coloquen en un plano superior a la mera raz\u00f3n. Su car\u00e1cter positivo lo reciben del Dios siempre mayor, como misterio beatificante, tal como se da en la redenci\u00f3n y la creaci\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>BIBL.: RAHNER K., Misterio, en SM IV, 710718; In, Sobre el concepto de misterio en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, en Escritos de Teolog\u00ed\u00ada, Madrid 1962, 53-101; In, Unidad, amor y misterio, en \u00abEscritos de teolog\u00ed\u00ada\u00bb VII (1968) 710-718; In, Glaubensbegr\u00fcndung heute, en \u00abSchriften zur Theologie\u00bb XII (1975) 17-40; ID, \u00dcber die Ver bongenheit Gottes, en \u00abSchriften zur Theologie &#8216; XII (1975) 285-305.<\/p>\n<p>K.H. Neufeld<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>B\u00ed\u00adblicamente, el concepto tiene-un car\u00e1cter absolutamente ,peculiar, de tipo escatol\u00f3gico en relaci\u00f3n con acontecimientos hist\u00f3ricos. 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