{"id":17227,"date":"2016-02-05T11:12:31","date_gmt":"2016-02-05T16:12:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pascal-blas-2\/"},"modified":"2016-02-05T11:12:31","modified_gmt":"2016-02-05T16:12:31","slug":"pascal-blas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pascal-blas-2\/","title":{"rendered":"PASCAL, BLAS"},"content":{"rendered":"<p>1. NUEVO TIPO DE APOLOGETICA. La apolog\u00e9tica de Pascal representa algo in\u00e9dito. Su empe\u00f1o no est\u00e1 subordinado ni a una filosof\u00ed\u00ada ni a una ciencia particulares. Sin embargo, es de tipo filos\u00f3fico; m\u00e1s concretamente, es una antropolog\u00ed\u00ada. En un mundo en donde el hombre fluct\u00faa como un misterio para s\u00ed\u00ad mismo y para los dem\u00e1s, Pascal intenta mostrar c\u00f3mo la religi\u00f3n cristiana da un sentido a una existencia aparentemente absurda: es una antropolog\u00ed\u00ada de car\u00e1cter teol\u00f3gico. La clave del misterio del hombre est\u00e1 en Cristo, totalidad de sentido, que permite no solamente descifrar la condici\u00f3n humana, sino adem\u00e1s ofrecerle un remedio.<\/p>\n<p>Hoy se designar\u00ed\u00ada de buena gana la apolog\u00e9tica de Pascal como una hermen\u00e9utica, esto es, una b\u00fasqueda de sentido, menos preocupada de pruebas que de signos. Describe la existencia humana, intentando interpretarla a la manera de un texto. Por encima de las diferencias, las oposiciones, los cortes, las discontinuidades, las rupturas, Pascal intenta \u00abdesvelar\u00bb la condici\u00f3n humana. Por eso su apolog\u00e9tica no sigue un orden lineal; es m\u00e1s bien multidireccional y multidimensional. Es la b\u00fasqueda y el descubrimiento de un sentido a partir de observaciones y de figuras que es posible distribuir y clasificar de varias maneras.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda del sentido pasa por el an\u00e1lisis de las paradojas de la condici\u00f3n humana y por el descubrimiento de un punto superior que las asuma e ilumine.<\/p>\n<p>La paradoja; que es la pieza privilegiada de la dial\u00e9ctica de Pascal, no es en \u00e9l una simple t\u00e9cnica de estilo, un juego de ant\u00ed\u00adtesis literarias: propone los t\u00e9rminos de la misma realidad humana. La paradoja consiste en la coexistencia y hasta la alianza de los contrarios; amplifica los contrarios, pero sin resolverlos. El choque, que caracteriza a la escritura pascaliana, enfrentando los temas miseria-grandeza, finito-infinito, tiempo-eternidad, carne-esp\u00ed\u00adritu, pertenece a Pascal como pertenece al evangelio, a san Pablo, y describe el movimiento mismo de la existencia humana: \u00abConoce, por tanto, soberbio, qu\u00e9 paradoja eres para ti mismo\u00bb (B 434; C 438). &#8211;<br \/>\nLa inteligencia de la paradoja no debe buscarse en un equilibrio, en donde los contrarios, puestos en la balanza, acaben anul\u00e1ndose. No es un equilibrio ni una simetr\u00ed\u00ada lo que hay que buscar, sino un sentido que venga de un punto m\u00e1s alto, superior, capaz de iluminar y de ordenar dos visiones diferentes. Este punto superior, que permite descifrar la condici\u00f3n humana, lo proporciona el cristianismo, concretamente con el dogma del pecado original y el de la redenci\u00f3n. El dogma, sin embargo, no anula los t\u00e9rminos de la paradoja: los hace m\u00e1s bien aparecer bajo una luz m\u00e1s cruda. Cristo es un punto de ruptura m\u00e1s que de equilibrio. Misterio \u00e9l mismo, ilumina el misterio del hombre por un paso a un orden superior: el de la caridad revelada por la cruz. Solamente Cristo descifra la condici\u00f3n humana.<\/p>\n<p>2. DIALECTICA DE PASCAL. No podemos aqu\u00ed\u00ad m\u00e1s que esbozar a grandes rasgos el proceso de esta nueva apolog\u00e9tica. Su originalidad consiste en tomar al hombre como figura central de su demostraci\u00f3n. Para componer esta figura Pascal se inspira unas veces en im\u00e1genes sacadas de la f\u00ed\u00adsica matem\u00e1tica (el hombre sin lugar en el espacio infinito, abandonado, a la deriva, sin punto de referencia), otras veces en la medicina (enfermedad, b\u00fasqueda de una terap\u00e9utica apropiada). En t\u00e9rminos f\u00ed\u00adsicos, habr\u00e1 que encontrar un \u00abpunto elevado\u00bb; en t\u00e9rminos de medicina, una gracia medicinal, un \u00abremedio\u00bb.<\/p>\n<p>En un fragmento cl\u00e1sico (B 72; C 84), Pascal muestra que el hombre vive en el seno de una desproporci\u00f3n espacial y temporal, signo de una desproporci\u00f3n m\u00e1s profunda todav\u00ed\u00ada, que es la de su ser. En el universo el hombre no tiene un lugar natural en donde encuentre su equilibrio respecto a lo que le rodea, perdido entre los dos abismos de lo infinitamente grande y lo infinitamente peque\u00f1o. El arriba, el abajo, el centro, la periferia pierden su sentido en un universo infinito. \u00bfQu\u00e9 es esa esfera cuyo centro est\u00e1 en todas partes y la circunferencia en ninguna? A esta visi\u00f3n de los infinitos espaciales se sobrepone la visi\u00f3n de un ser que conoce, pero que est\u00e1 sometido a dos l\u00ed\u00admites: lo que conoce no lo conoce ni con certeza ni totalmente.<\/p>\n<p>El hombre encuentra la paradoja de lo finito-infinito en el abismo de miseria-grandeza que afecta a su ser. Busca la verdad, la justicia, la felicidad, pero en realidad no conoce m\u00e1s que la incertidumbre o el error, la injusticia o la fuerza, la desilusi\u00f3n o el espejismo de felicidad que es la diversi\u00f3n. Todo acaba con la muerte. Sin embargo, el hombre es grande: \u00abPor medio del espacio, el universo me comprende y me absorbe como un punto; por medio del pensamiento, yo lo comprendo\u00bb (B 348: C 265). \u00abEl hombre no es m\u00e1s que una ca\u00f1a&#8230;, pero una ca\u00f1a que piensa\u00bb (B 347; C 264). Este esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 hecho para lo infinito. La miseria del hombre se deriva de una capacidad beat\u00ed\u00adfica, abierta al infinito, pero nunca satisfecha; de un impulso que nunca alcanza su fin. \u00abEl hombre supera infinitamente al hombre\u00bb (B 434; C 438), porque en el hombre hay algo m\u00e1s que hombre. Pero entonces, \u00bfqu\u00e9 es el hombre? \u00ab\u00c2\u00a1Qu\u00e9 novedad, qu\u00e9 monstruo, qu\u00e9 caos, qu\u00e9 sujeto de contradicciones, qu\u00e9 prodigio! Juez de todas las cosas, d\u00e9bil gusano de la tierra, depositario de la verdad, cloaca de incertidumbre y de error, gloria y desecho del universo. \u00bfQui\u00e9n desenredar\u00e1 este embrollo?\u00bb (B 434; C438).<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed\u00ad Pascal ha observado al hombre, vi\u00e9ndolo vivir y pensar, con la mirada de un bi\u00f3logo o de un experto contable ante un balance. Se puede protestar, si se quiere, ante los colores demasiado sombr\u00ed\u00ados de su descripci\u00f3n. Pero los an\u00e1lisis de Nietzsche, Proust, Dostoyevski, Kafka, Mauriac, Malraux, Camus, Sartre no hacen m\u00e1s que prolongar y ampliar las intuiciones de Pascal y le dan la raz\u00f3n. El hombre, sin el evangelio, es algo odioso.<\/p>\n<p>Fuera de la fe cristiana, el hombre no descifra en el mundo m\u00e1s que un destino absurdo que desemboca en la nada. \u00bfQu\u00e9 har\u00e1 ante su propio misterio? \u00bfVivir\u00e1 siempre en la indiferencia, inconsciente de su pasado y despreocupado de su porvenir? Pascal hace decir al indiferente: \u00abNo s\u00e9 qui\u00e9n me trajo al mundo, ni qu\u00e9 es el mundo, ni qu\u00e9 soy yo mismo; estoy en una ignorancia terrible de todas estas cosas; no s\u00e9 lo que es mi cuerpo, mis sentidos, mi alma y esa parte de m\u00ed\u00ad que piensa lo que digo&#8230; Veo esos espacios terribles del universo que me encierran, sin que sepa por qu\u00e9 estoy colocado en este sitio m\u00e1s bien que en otro&#8230; No veo m\u00e1s que infinitos por todas partes, que me encierran como un \u00e1tomo y como una sombra que no dura m\u00e1s que un instante sin retorno. Todo lo que s\u00e9 es que me he de morir pronto; pero lo que m\u00e1s ignoro es qu\u00e9 es esa misma muerte que no puedo evitar. Como no s\u00e9 de d\u00f3nde vengo, tampoco s\u00e9 ad\u00f3nde voy; s\u00f3lo s\u00e9 que, al salir de este mundo, caer\u00e9 para siempre en la nada o en manos de un Dios irritado, sin saber cu\u00e1l de estas dos condiciones he de compartir eternamente. Ese es mi estado, lleno de debilidad y de incertidumbre. Y de todo ello saco la conclusi\u00f3n de que he de pasar todos los d\u00ed\u00adas de mi vida sin intentar buscar lo que ha de pasarme\u00bb (B 194; C 335). De esta forma, el no creyente puede aceptar vivir en la m\u00e1s total indiferencia pr\u00e1ctica. Puede ser que no sienta ninguna molestia en dejar de lado estos problemas que conciernen al sentido m\u00e1s profundo de su existencia. \u00abEste descanso en la ignorancia es algo monstruoso; hay que hacer sentir su extravagancia y su estupidez a los que pasan as\u00ed\u00ad su vida, present\u00e1ndosela para confundirles con la visi\u00f3n de su necedad\u00bb (B 195; C 334).<\/p>\n<p>Pascal se dedica entonces a desinstalar al libertino para quitarle sus certezas. Espera sacarlo de su torpeza y ponerlo en busca de la verdad. De estos adeptos del confort intelectual quiere hacer unos \u00abextra\u00f1os\u00bb, presas de la angustia y de la deriva, para llevarlos a plantearse las cuestiones \u00faltimas, a las que s\u00f3lo el cristianismo dar\u00e1 una respuesta. Sin esa sacudida, no podr\u00ed\u00ada ning\u00fan argumento tener mordiente; todo se reducir\u00ed\u00ada a un euro debate acad\u00e9mico.<\/p>\n<p>Pascal no pierde la esperanza de provocar en el alma del no creyente ese desgarr\u00f3n existencial y esa b\u00fasqueda de sentido. En efecto, la conciencia de su miseria deber\u00ed\u00ada despertar al hombre a su verdadera vocaci\u00f3n, ya que esta vocaci\u00f3n es una llamada viva que \u00e9l no puede apagar.<\/p>\n<p>Pero la estrategia de Pascal no se detiene ah\u00ed\u00ad. A la paradoja de la condici\u00f3n humana que hay que descifrar a\u00f1ade otra, m\u00e1s desconcertante todav\u00ed\u00ada, que se refiere esta vez a las exigencias de un aut\u00e9ntico desciframiento de la condici\u00f3n humana.<br \/>\nLejos de hacer creer que la verdad del hombre se encuentra en una especie de naturalizaci\u00f3n de Dios, Pascal afirma crudamente: Lo que hace creer es la cruz\u00bb (B 588; C 828). Ninguna otra cosa puede hacernos conocer a Dios y conocernos a nosotros mismos. \u00abJesucristo no hizo otra cosa que ense\u00f1ar a los hombres a no amarse a s\u00ed\u00ad mismos; que eran esclavos, ciegos, enfermos, desgraciados y pecadores; era preciso que \u00e9l los liberase, iluminase, hiciera felices y curase; esto se har\u00ed\u00ada odi\u00e1ndose uno a s\u00ed\u00ad mismo y sigui\u00e9ndole a trav\u00e9s de la miseria y de la muerte en la cruz (13 545 C 689).<br \/>\nNo hay m\u00e1s camino apolog\u00e9tico que el de la cruz. Toda la descripci\u00f3n que hace Pascal del universo infinito y de la desorientaci\u00f3n humana, del misterio de miseria y de grandeza que impregna y desgarra al hombre, no tiene otra finalidad que la de llevar al hombre a escoger este camino. La b\u00fasqueda de la verdad pasa por la cruz. Esta consideraci\u00f3n constituye otro de los rasgos de la originalidad de Pascal. M\u00e1s que un prenotando doctrinal (pruebas hist\u00f3ricas del cristianismo), propone como \u00abprevia\u00bb la \u00abconversi\u00f3n del coraz\u00f3n\u00bb. De esta manera Pascal corta por lo sano las objeciones del libertino y lo prepara para leer los signos y las pruebas hist\u00f3ricas. En efecto, por muy razonable que sea la decisi\u00f3n de fe con el conjunto impresionante de pruebas hist\u00f3ricas, no se consigue nada si no domina uno las pasiones y si el coraz\u00f3n no est\u00e1 dispuesto a escuchar. \u00abDicen ellos: Dejar\u00ed\u00adamos muy pronto los placeres si tuvi\u00e9ramos fe. Y yo les digo: Tendr\u00ed\u00adais muy pronto fe si dejaseis los placeres\u00bb (B 240; C 457). En efecto, para ver es necesario calmar las pasiones, purificarse.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la apolog\u00e9tica de Pascal pasa por la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n y por la cruz. Se sirve de las pruebas hist\u00f3ricas; pero intenta administr\u00e1rselas a un hombre dispuesto mediante la conciencia que tiene de ser incomprensible a s\u00ed\u00ad mismo, extra\u00f1o a todo; a un hombre que, habiendo planteado correctamente la cuesti\u00f3n del sentido de la vida (su origen y su destino), desea encontrar la verdad a la luz \u00fanicamente de lo que pueda revelarlo. Pues bien, esa luz es la cruz de Jesucristo y uno se prepara a recibirla por la mortificaci\u00f3n de sus pasiones. Este salto lleno de peligros, locura para el mundo, humillaci\u00f3n para el orgullo de los fil\u00f3sofos, no puede expresarse m\u00e1s que por la consigna urgente: Ne evacuetur crux Christi.<\/p>\n<p>Hasta ahora, Pascal se ha esforzado en inquietar al hombre, en suscitar en \u00e9l la b\u00fasqueda de la verdad. Tiene que mostrarle adem\u00e1s en qu\u00e9 condiciones puede tener \u00e9xito esta b\u00fasqueda: que el hombre se disponga a acoger la verdad, por muy desconcertante que sea, por medio de la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Pascal se dirige ante todo a los fil\u00f3sofos. Pues bien, \u00e9stos se muestran impotentes para iluminar verdaderamente el misterio. Los estoicos optaron por la grandeza, y cayeron en el orgullo; los esc\u00e9pticos prefirieron la miseria, y cayeron en una indiferencia lamentable (B 525; C 392). Lo que no pueden conseguir los fil\u00f3sofos, tampoco pueden conseguirlo las religiones de la humanidad. Pascal va preguntando sucesivamente, pero con brevedad, al budismo, al islamismo, a las religiones paganas. Pero es in\u00fatil. Por mucho que se examinen las religiones de todo el mundo, concluye Pascal, no hay ninguna que ofrezca una respuesta verdaderamente decisiva al misterio del hombre y de su destino Todas ellas dejan al hombre insatisfecho y no proponen ning\u00fan remedio a su miseria.<\/p>\n<p>3. CRISTO, TOTALIDAD DEL SENTIDO. La iluminaci\u00f3n definitiva de la condici\u00f3n humana no puede hacerse m\u00e1s que en Jesucristo: \u00abEn Jesucristo todas las contradicciones se ponen de acuerdo\u00bb (B 684; C 558). El es el punto de reconciliaci\u00f3n de todas nuestras paradojas, no por equilibrio o simetr\u00ed\u00ada (pecado-gracia, grandeza-miseria), sino por cambio de orden. Cristo es esa imagen del hombre nuevo que solamente Dios pod\u00ed\u00ada presentar: una imagen que el mundo no pod\u00ed\u00ada exigir, ni sospechar, ni inventar. Ad\u00e1n se convierte en Jesucristo, cada uno de los hombres se hace hijo de Dios en Jesucristo. Para Pascal, Cristo es el centro de todo, la raz\u00f3n y el sentido de todo, el todo del hombre y de Dios (B 556; C 602). Cristo no depende de ninguna figura, ya que en \u00e9l \u00abla figura est\u00e1 hecha sobre la verdad\u00bb (B 673; C 572). Consiguientemente, la verdad del hombre no est\u00e1 m\u00e1s que en \u00e9l. S\u00f3lo Cristo ilumina la paradoja de la grandeza-miseria del hombre. En efecto, por una parte la encarnaci\u00f3n muestra al hombre la grandeza de su miseria \u00abpor la grandeza del remedio que ha sido necesario\u00bb (B 526; C 677); por otra, la cruz revela \u00abla grandeza del alma humana\u00bb (Memorial), llamada, por misericordia, a compartir la vida misma de Dios.<\/p>\n<p>Y no solamente Cristo ilumina la condici\u00f3n humana en su globalidad, sino que revela al hombre a s\u00ed\u00ad mismo en su misterio personal. \u00abNo s\u00f3lo conocemos a Dios \u00fanicamente por Jesucristo, sino que no nos conocemos a nosotros mismos m\u00e1s que por Jesucristo. No conocemos la muerte ni la vida m\u00e1s que por Jesucristo. Fuera de Jesucristo, no sabemos lo que es ni nuestra vida ni nuestra muerte, ni lo que es Dios, ni lo que somos nosotros mismos\u00bb (B 548; C 729). Cristo ha hecho comprender a los hombres que eran ego\u00ed\u00adstas, duros, sometidos a sus pasiones, ciegos sobre. Dios y su destino (B 545; C 689). Pero desde que se vuelven a \u00e9l, sus ojos se abren, aprenden lo que son y a qui\u00e9n se conf\u00ed\u00adan. De esta manera, Cristo es el mediador en un doble sentido: en el plano objetivo, ya que le revela al hombre la imagen del Dios vivo y la imagen del hombre seg\u00fan Dios; y tambi\u00e9n en el plano subjetivo, ya que le da al hombre que se abre a Dios el punto de apoyo s\u00f3lido de su existencia; le confiere la actitud amorosa y filial que lo salva.<\/p>\n<p>Cristo es verdaderamente la totalidad del sentido del hombre; descifra y salva. El es luz y remedio, verdad y vida. El hombre no se descubre ni se realiza ni en la figura del sabio ni en la del h\u00e9roe, sino en Jesucristo crucificado. En \u00e9l el pecado es asumido, pero expiado y superado en el amor; nuestro pecado es reconocido, perdonado y superado por la gracia.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, para Pascal no existe m\u00e1s que una explicaci\u00f3n del hombre: la de la fe cristiana. Y cuando la verdad cristiana se proyecta sobre el abismo del hombre, cuando da cuenta de su decadencia y de su grandeza, entonces es cuando el no creyente tiene m\u00e1s oportunidades de verse \u00abtentado\u00bb por la soluci\u00f3n cristiana. Se da una continuidad entre la descripci\u00f3n de la condici\u00f3n humana y las pruebas hist\u00f3ricas; m\u00e1s a\u00fan: la descripci\u00f3n de la condici\u00f3n humana se articula con las pruebas hist\u00f3ricas. Pascal es consciente, sin embargo, de que no basta con inspirar respeto por la religi\u00f3n; es preciso establecer su fiabilidad, su credibilidad, ya que Dios no quiere solicitar la fe sin raz\u00f3n. Su autoridad se basar\u00e1 en argumentos s\u00f3lidos, constituidos por el propio mensaje, las profec\u00ed\u00adas, los milagros, la santidad. Y \u00e9stos son suficientes, a los ojos de Pascal, para los que buscan sinceramente la verdad y est\u00e1n dispuestos a acogerla en la humildad de un coraz\u00f3n d\u00f3cil a la gracia. Los que no han sido conquistados tendr\u00e1n que enfrentarse con su endurecimiento, esto es, con su falta de inter\u00e9s por las cosas de arriba.<\/p>\n<p>El hilo conductor de los Pensamientos es el cristocentrismo de Pascal. En este sentido existe una armon\u00ed\u00ada perfecta entre el Memorial, el misterio de Jes\u00fas, los tres \u00f3rdenes y los Pensamientos.<\/p>\n<p>En los Pensamientos, Pascal, al menos en apariencia, no parte de Jes\u00fas para volver luego al hombre, como lo hace en el Memorial y en el Misterio de Jes\u00fas; al contrario, dirige largamente su mirada hacia el hombre, para conducirlo luego a Cristo. En realidad, el camino de Pascal en la Apolog\u00ed\u00ada est\u00e1 mucho m\u00e1s cerca de lo que parece de los otros dos textos. En efecto, Pascal no es un moralista o un analista que se complazca en el an\u00e1lisis del hombre y de sus condiciones interiores; lo que \u00e9l quiere ante todo es llevar a los hombres a Cristo. Pascal, como Agust\u00ed\u00adn, es un \u00abconvertido\u00bb, y su Apolog\u00ed\u00ada es un proyecto de convertido. Pascal, como Agust\u00ed\u00adn y san Pablo, escudri\u00f1\u00f3 a la luz de Cristo la miseria y la grandeza del hombre, y esto es lo que confiere a su an\u00e1lisis una agudeza que nos asombra. Pascal mira al hombre, pero a trav\u00e9s del hombre nuevo. En realidad, es el misterio de Cristo el que permite a Pascal penetrar en los abismos del hombre. Sin la cruz de Cristo, jam\u00e1s habr\u00ed\u00adamos sospechado la profundidad de estos abismos. El resumen de los Pensamientos de Pascal es Jesucristo. Y en Jesucristo lo esencial es la cruz y el amor que \u00e9sta revela.<\/p>\n<p>BIBL.: BUaKLtn H., Ein Gott f\u00fcr Menschen. Entwurf einer ehristozentischen Anthropalogie nach Bl. Pascal, Friburgo-Basilea-Viena 1976; GouxIee H., Blaise Pascal. Commentaires, Par\u00ed\u00ads 1966; LwcoMSe R.E., Vapolog\u00e9tique de Pasea\u00c2\u00a1, Par\u00ed\u00ads 1958; LnTOURSLLe R., Blas Pascal: Cristo, totalidad de sentido, en El hombre y sus problemas a la luz de Cristo, Salamanca 1984, 49-116; MAGNARI) P., Nature et histoire dans I \u00e1polog\u00e9tiquede Pascal, Par\u00ed\u00ads 1975 MESNARDJ., Pascal, l itomme et l \u00f3euvre, Par\u00ed\u00ads 19562; In, Blaise Pascal, en NEC X, 1046-1048; PONTET M., Pascalet Teilhard, t\u00e9moins de J\u00e9sus-Christ, Par\u00ed\u00ads 1968; SELLIER P., Pasea\u00c2\u00a1 et S. Augustin, Par\u00ed\u00ads 1970. Edici\u00f3n espa\u00f1ola de los \u00abPensamientos&#8217;: Traducci\u00f3n de J. Llans\u00f3, Alianza Editorial, n. 800, Madrid 1981; traducci\u00f3n de X. Zubiri, colecci\u00f3n Austral, n. 96, Madrid 1940.<\/p>\n<p>R. Latourelle<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. NUEVO TIPO DE APOLOGETICA. La apolog\u00e9tica de Pascal representa algo in\u00e9dito. Su empe\u00f1o no est\u00e1 subordinado ni a una filosof\u00ed\u00ada ni a una ciencia particulares. Sin embargo, es de tipo filos\u00f3fico; m\u00e1s concretamente, es una antropolog\u00ed\u00ada. 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