{"id":17228,"date":"2016-02-05T11:12:32","date_gmt":"2016-02-05T16:12:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/razon-y-fe\/"},"modified":"2016-02-05T11:12:32","modified_gmt":"2016-02-05T16:12:32","slug":"razon-y-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/razon-y-fe\/","title":{"rendered":"RAZON Y FE"},"content":{"rendered":"<p>1. LOS DISTINTOS PLANOS: DE LA RELACI\u00ed\u201cN. La relaci\u00f3n entre raz\u00f3n y fe se desarrolla en diversos planos, y por consiguiente puede ser tambi\u00e9n diversamente objeto de reflexi\u00f3n met\u00f3dica.<br \/>\na) Raz\u00f3n y fe est\u00e1n entrelazadas de una manera totalmente inmediata en todo acto de fe, ya que incluso el don m\u00e1s libre de la revelaci\u00f3n s\u00f3lo puede ser recibido en el horizonte de una determinada comprensi\u00f3n humana. Este conocimiento, destacado con m\u00e1s precisi\u00f3n por la hermen\u00e9utica desarrollado en el siglo XIX, de termina hoy profundamente todas las disciplinas de la teolog\u00ed\u00ada. Ante toda se ve afectada por \u00e9l la metodo log\u00ed\u00ada de la teolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rica, la cual s\u00f3lo explorando los diversos horizontes en los que se ha articulado la fe consigue transmitir debidamente al conocimiento actual los testimonios anteriores de la fe (incluso los enunciados vinculantes del magisterio). En virtud de la ulterior evoluci\u00f3n de la hermen\u00e9utica (especialmente en M. Heidegger, R. Bultmann, H.-G. Gadamer, P. Ricoeur. J. Habermas), se ha hecho cada vez m\u00e1s patente la existencia de una tarea filos\u00f3fica inmanente al conocimiento hist\u00f3rico: la inteligencia de un horizonte anterior de conocimiento se realiza siempre sobre la base de una precomprensi\u00f3n actual, condicionada a su vez hist\u00f3ricamente. Esta hay que tematizarla con la mayor precisi\u00f3n posible en el trabajo hist\u00f3rico, a fin de que no se introduzca inadvertidamente en la interpretaci\u00f3n. Por tanto, la interpretaci\u00f3n de los testimonios de la fe -como el encuentro de la palabra de Dios en la comunicaci\u00f3n interpersonal inmediata- ocurre siempre en la porf\u00ed\u00ada de diversas aproximaciones rec\u00ed\u00adprocas de comprensi\u00f3n en torno a la realidad \u00fanica y com\u00fan de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) La aceptaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n por la raz\u00f3n puede tener lugar tambi\u00e9n en el plano de una reflexi\u00f3n cuyo horizonte de comprensi\u00f3n parece estar m\u00e1s en consonancia con la palabra divina. As\u00ed\u00ad los padres de la Iglesia se decidieron en gran parte por el pensamiento de Plat\u00f3n; la escol\u00e1stica, en pos de Tom\u00e1s de Aquino, por la filosof\u00ed\u00ada aristot\u00e9lica; R. Bultmann, por el an\u00e1lisis de la existencia del primer Heidegger como categor\u00ed\u00ada en la que la palabra de la predicaci\u00f3n pod\u00ed\u00ada concebirse teol\u00f3gicamente de la forma m\u00e1s adecuada. Tambi\u00e9n esta b\u00fasqueda de unas categor\u00ed\u00adas v\u00e1lidas (y no s\u00f3lo vigentes en cada momento) para la teolog\u00ed\u00ada, que hist\u00f3ricamente se decidi\u00f3 diversamente cada vez, es objeto de la comprensi\u00f3n hermen\u00e9utica, que porte de manifiesto la relatividad hist\u00f3rica de los enunciados no reconocida en su respectivo momento. Sin embargo es una cuesti\u00f3n abierta si, dentro de la comprensi\u00f3n que al presente posee la hermen\u00e9utica de s\u00ed\u00ad misma con su subordinaci\u00f3n a la relatividad por principio de, toda verdad, se puede contemplar debidamente todav\u00ed\u00ada la b\u00fasqueda de una mayor adecuaci\u00f3n de determinadas formas de pensar para afirmaciones teol\u00f3gicas; en otras palabras, si la forma actual de la comprensi\u00f3n hermen\u00e9utica refleja suficientemente las condiciones de posibilidad de pretensiones v\u00e1lidas, y no s\u00f3lo vigentes, de la verdad (cf luego \u00abFilosof\u00ed\u00ada primera\u00bb).<\/p>\n<p>c) Adem\u00e1s del modo y manera de destacarse la raz\u00f3n: inmediata o reflejamente, en la fe, se puede considerar a \u00e9sta tambi\u00e9n como un todo en relaci\u00f3n con la raz\u00f3n, especialmente en el sentido de preguntar por una posible justificaci\u00f3n de la fe ante la raz\u00f3n. La tematizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n as\u00ed\u00ad comprendida fue entendida hasta hace poco como la funci\u00f3n esencial de la teolog\u00ed\u00ada fundamental o de su precursora la apolog\u00e9tica, y es tambi\u00e9n objeto exclusivo de las reflexiones de las siguientes secciones 2 y 3.<\/p>\n<p>2. TRES CUESTIONES FUNDAMENTALES DE .LA JUSTIFICACI\u00f3N RACIONAL DE LA FE. Para la fe cristiana es central la afirmaci\u00f3n de que la autocomunicaci\u00f3n definitiva de Dios al hombre ha tenido lugar en un determinado hecho hist\u00f3rico. Por eso una justificaci\u00f3n racional de la fe se enfrenta con tres tareas fundamentales: a) dar raz\u00f3n ante el foro de la raz\u00f3n filos\u00f3fica de si algo como la afirmaci\u00f3n de una revelaci\u00f3n definitiva tiene sentido en general; b) hay que presentar ante la raz\u00f3n hist\u00f3rica la posibilidad y la realidad de un hecho que, a pesar de la contingencia de todo lo hist\u00f3rico, tiene car\u00e1cter de incondicional; c) m\u00e1s radicalmente a\u00fan se puede preguntar si el mero intento de una justificaci\u00f3n de la fe ante la \u00abraz\u00f3n\u00bb no es ya improcedente o por lo menos sin sentido. Pues si se entiende por ello no un puro examen teol\u00f3gico de la verdad de los art\u00ed\u00adculos de fe, sino el tr\u00e1mite ante el \u00abforo\u00bb de una raz\u00f3n secular, no comprometida (todav\u00ed\u00ada) cristianamente, parece que se oponen a este paso importantes afirmaciones de la Sagrada Escritura sobre las tinieblas en que se encuentra toda raz\u00f3n que no-ha sido pose\u00ed\u00adda (todav\u00ed\u00ada) por la fe. \u00bfPuede la fe, despu\u00e9s de todo, someterse a la decisi\u00f3n arbitral de una raz\u00f3n secular sinrrenunciar a s\u00ed\u00ad misma?<br \/>\nEstas tres cuestiones fundamentales han ocupado desde el principio a la teolog\u00ed\u00ada fundamental o apolog\u00e9tica, aunque con diversa intensidad seg\u00fan la respectiva situaci\u00f3n hist\u00f3rica particular: Echemos primero una breve mirada a su evoluci\u00f3n hist\u00f3rica.<br \/>\n3. EVOLUCI\u00ed\u201cN HIST\u00ed\u201cRICA DE LAS CUESTIONES. a) Nuevo Testamento. Para fundar la prohibici\u00f3n de cualquier justificaci\u00f3n extr\u00ed\u00adnseca de la fe se ha remitido siempre a la oposici\u00f3n subrayada por Pablo entre la \u00absabidur\u00ed\u00ada del mundo\u00bb y la \u00abnecedad de la cruz\u00bb (cf 1 Cor 1-2). Pero aqu\u00ed\u00ad hay que tener en cuenta primeramente que, seg\u00fan Pablo, tambi\u00e9n la cruz tiene su racionaliad (cf 1Cor 1,10: l\u00f3gos to\u00fa stauro\u00fa); y, adem\u00e1s, que la \u00abinexcusabilidad\u00bb de los imp\u00ed\u00ados afirmada en Rom 1,20 supone en principio la posibilidad de comprender por su parte. Finalmente, hay que fijarse en la fuerza con que Pablo subraya la necesidad de una transmisi\u00f3n racional del discurso de la fe precisamente tambi\u00e9n respecto a los no iniciados (cf 1Cor 14,14-19.23-25). El primer intento completo de unajustificaci\u00f3n de la fe cristiana ante la raz\u00f3n secular puede verse en la doble obra lucana, cuyo autor interpreta el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico de Jesucristo como el hecho decisivo de la historia universal. Como orientadora para toda apolog\u00e9tica y teolog\u00ed\u00ada fundamental se considera con raz\u00f3n el requerimiento, hecho ya en tiempos de las primeras persecuciones de cristianos por ciudadanos romanos, a estar siempre. dispuestos a dar raz\u00f3n (l\u00f3gos) de la esperanza cristiana (cf 1 Pe 3,15).<\/p>\n<p>b) Patristica. En la primera \u00e9poca de los apologetas cumpli\u00f3 el mencionado requerimiento de manera ejemplar Justina- m\u00e1rtir. Que su \u00abApolog\u00ed\u00ada\u00bb (primera, hacia 150) vaya dirigida a los emperadores romanos no significa que someta en absoluto su obra al juicio de ellos. Antes bien, remite al tribunal com\u00fan del Logos divino, al que est\u00e1n sometidos tambi\u00e9n sus destinatarios. Su detallada demostraci\u00f3n de que la palabra y la obra de Jesucristo fue previamente anunciada por los profetas, y que por tanto el Logos la acredita, est\u00e1 realizada de tal forma que J.ustino muestra al mismo tiempo la consonancia de la revelaci\u00f3n cristiana con lo mejor de la filosof\u00ed\u00ada y la deformaci\u00f3n del verdadero Logos en los mitos de los dioses, en los cuales se basa el culto romano del Estado.<br \/>\nAnte la profunda cr\u00ed\u00adtica del fil\u00f3sofo Celso, Or\u00ed\u00adgenes, en su gran apolog\u00ed\u00ada Contra Celsum (concluida en 248), tuvo que defender no s\u00f3lo el sentido de la revelaci\u00f3n cristiana, sino tambi\u00e9n los hechos decisivos que le son peculiares. La credibilidad de los milagros y de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas se prueba \u00faltimamente, seg\u00fan Or\u00ed\u00adgenes, por la fuerza del testimonio de los seguidores de Jes\u00fas, que est\u00e1n dispuestos a responder de su predicaci\u00f3n con la muerte.<\/p>\n<p>c) Escol\u00e1stica: Una caracter\u00ed\u00adstica de. la justificaci\u00f3n de la fe ante la raz\u00f3n en la patr\u00ed\u00adstica es que la filosof\u00ed\u00ada no fue contemplada como disciplina independiente respecto a la teolog\u00ed\u00ada. A ello contribuy\u00f3 el axioma corriente de que los antiguos fil\u00f3sofos se hab\u00ed\u00adan inspirado en los escritos del AT. Por otra parte, la filosof\u00ed\u00ada antigua, sobre todo en pos de Plat\u00f3n, se conceb\u00ed\u00ada al mismo tiempo como teolog\u00ed\u00ada. Era natural, por tanto que la teolog\u00ed\u00ada cristiana se comprendiera como sustituto o culminaci\u00f3n de la filosof\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En cambio, ya en la primera \u00e9poca de la escol\u00e1stica, en virtud del estudio relativamente independiente de las \u00abartes liberales\u00bb (particularmente en las escuelas catedrales, que desde el siglo xi dirig\u00ed\u00adan la formaci\u00f3n), se lleg\u00f3 a un reconocimiento de la filosof\u00ed\u00ada como disciplina met\u00f3dicamente independiente de la teolog\u00ed\u00ada. Este reconocimiento tuvo lugar de m\u00faltiples formas, entre las cuales destacan particularmente los ensayos de Anselmo de Canterbury y de Tom\u00e1s de Aquino.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la total penetraci\u00f3n racional de la fe en Agust\u00ed\u00adn parte ya del axioma \u00abcredo ut intelligam\u00bb. En su esfuerzo por descubrir la racionalidad inmanente a la fe, el Padre de la Iglesia intent\u00f3, por ejemplo, ante el escepticismo plat\u00f3nico tard\u00ed\u00ado, presentar la raz\u00f3n humana, incluso en el acto de dudar de todo, como imagen del Dios trino (cf especialmente De civ. Dei XI, 26). Esta l\u00ed\u00adnea de justificaci\u00f3n de la fe la prosigue I Anselmo de Canterbury con gran coherencia met\u00f3dica y sistem\u00e1tica ahora ante e] cambiode la concepci\u00f3n de la ciencia. En consonancia con su programa de una \u00abfides quaerens intellectum\u00bb, la raz\u00f3n afectada por el pecado ignora ciertamente su posibilidad y realidad m\u00e1s primitiva; pero, liberada por la fe, puede con las \u00abrationes necessariae\u00bb, sin recurrir a los datos de la fe, descubrir su ordenaci\u00f3n al Dios de la revelaci\u00f3n cristiana. Formada a imagen del Dios trino, solamente aproxim\u00e1ndose a su ejemplar primigenio puede alcanzar su fin (MonoL). En el intento peculiar de la raz\u00f3n humana de trascenderlo todo, se demuestra,la existencia de aquel \u00abquo nihil maius cogitar\u00c2\u00a1 potest\u00bb (Prosl. 24; l Dios, II. Pruebas de la existencia de Dios). La esencia de la libertad consiste en la afirmaci\u00f3n del bien por s\u00ed\u00ad mismo (\u00abrectitudo voluntatis servata propter seipsam\u00bb: De ver.; De lib. aro.). Si la libertad pierde su esencia, entonces -como se puede probar igualmente por razones necesarias de raz\u00f3n- Dios s\u00f3lo puede llevar a cab\u00f3 su plan creador mediante la entrega sustitutiva de su Hijo (CDH).<\/p>\n<p>Tom\u00e1s de Aquino adopta un enfoque b\u00e1sicamente distinto, en el cual cae considerablemente en olvido la cuesti\u00f3n de la ordenaci\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca del hombre a la revelaci\u00f3n, seg\u00fan una disposici\u00f3n estructural de la mente en la que la revelaci\u00f3n se manifestar\u00ed\u00ada dando sentido a la existencia humana. Lo que la raz\u00f3n puede naturalmente respecto al conocimiento de Dios, cree Tom\u00e1s -en discusi\u00f3n con eruditos musulmanes y jud\u00ed\u00ados que dieron a conocer al Occidente cristiano en el siglo xii la obra de Arist\u00f3teles que puede tomarlo. de la filosof\u00ed\u00ada de este pagano (l Dios, II. Pruebas de la existencia de Dios). Sin embargo, de esta \u00abteolog\u00ed\u00ada natural\u00bb hay que distinguir rigurosamente la revelaci\u00f3n \u00absobrenatural\u00bb, cuyos misterios centrales, tales como la Trinidad y la encarnaci\u00f3n, superan por principio las posibilidades de comprensi\u00f3n de la raz\u00f3n humana. Justificar el sentido de esta revelaci\u00f3n ante la raz\u00f3n s\u00f3lo puede significar debilitar los argumentos aducidos en contra. La realidad del origen divino de la revelaci\u00f3n sobrenatural s\u00f3lo puede justificarse ante la raz\u00f3n mediante signos externos, en particular milagros y profec\u00ed\u00adas, an\u00e1logamente a como el contenido de una carta cerrada se demuestra que obliga por el sello del rey impreso en ella (cf CG I, i-9; S.Th. I,-q. 1; 111, q. 43, a. 1).<\/p>\n<p>d) La Edad Moderna bajo el signo de la ilustraci\u00f3n. Ya en el planteamiento del Aquinate se establec\u00ed\u00ada una relaci\u00f3n extr\u00ed\u00adnseca entre fe y raz\u00f3n, en la cual a la revelaci\u00f3n no se le adjudicaba ninguna referencia intr\u00ed\u00adnseca con el horizonte interrogativo de la raz\u00f3n, y donde en particular los \/milagros s\u00f3lo parecen interesantes por su \u00abvalor demostrativo\u00bb extr\u00ed\u00adnseco, y no por su importancia en cuanto signos. La perspectiva de una revelaci\u00f3n impuesta desde fuera a la raz\u00f3n humana se vio notablemente corroborada en \u00e9poca posterior, en primer lugar por la comprensi\u00f3n nominalista de un Dios voluntarista, que no est\u00e1 ligado en su \u00abpotentia absoluta\u00bb a ninguna ley de la raz\u00f3n, y luego por el espect\u00e1culo de las Iglesias cristianas durante las guerras de religi\u00f3n y en el r\u00e9gimen absolutista que las sigui\u00f3, en el que se consideraba positivamente revelado lo que, en virtud de la respectiva situaci\u00f3n de Estado e Iglesia, se presentaba como doctrina cristiana obligatoria.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed\u00ad se sigui\u00f3 que cuestiones como la de la posibilidad de principio de una revelaci\u00f3n vinculante para la raz\u00f3n aut\u00f3noma o para la del sentido o la posibilidad de conocer los milagros se plantearan seg\u00fan el respectivo entorno pol\u00ed\u00adtico con distinto rigor -cautelosamente al principio, en los padres del de\u00ed\u00adsmo ingl\u00e9s (Herbert von Cherbury, John Toland); con radical hostilidad a la Iglesia luego, en los precursores de la revoluci\u00f3n francesa (Voltaire, los enciclopedistas), y, finalmente, con creciente precisi\u00f3n conceptual en el \u00e1mbito de lengua alemana, donde a finales del siglo xviii comenzaron a perfilarse supuestos relativamente buenos para un di\u00e1logo abierto entre teolog\u00ed\u00ada y filosof\u00ed\u00ada (Lessing, Kant, Fichte). La quiebra de la confianza en la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica tuvo como consecuencia que, adem\u00e1s del sentido de la revelaci\u00f3n por la aparici\u00f3n de la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica, se cuestionara ahora cada vez m\u00e1s tambi\u00e9n el hecho de la primitiva revelaci\u00f3n cristiana, ante todo en la investigaci\u00f3n de la vida de Jes\u00fas iniciada con H.S. Reimarus.<\/p>\n<p>e) Nuevos enfoques y contratiempos en los siglos XIX y XX. La relaci\u00f3n entre raz\u00f3n y revelaci\u00f3n se discuti\u00f3 en una nueva perspectiva respecto a la \u00e9poca de la ilustraci\u00f3n, cuando a comienzos del siglo xix hizo su aparici\u00f3n una profunda reflexi\u00f3n sobre la I historia corno espacio existencial del hombre y medio de todo encuentro con Dios (romanticismo, idealismo alem\u00e1n). Nuevas e importantes aperturas para la justificaci\u00f3n racional de la fe, como, por ejemplo, en la escuela de Tubinga (J.S. von ! Drey, J.A. Mtihler, J.E. von Kuhn) y en el c\u00ed\u00adrculo de A. G\u00fcnther y J. N. Ehrlich, en J. H. ! Newman y, por fin, a finales del siglo XIX, en la filosof\u00ed\u00ada de M. Blondel (m\u00e9todo de la l inmanencia), no pudieron al principio imponerse frente al dominio de la neoescol\u00e1stica, que contaba con la protecci\u00f3n del magisterio eclesi\u00e1stico (crisis modernista). S\u00f3lo desde mediados del siglo xx, ante todo con la reanimaci\u00f3n del pensamiento teol\u00f3gico por el concilio Vaticano 11, se impusieron importantes l\u00ed\u00adneas de aquellas nuevas aperturas y se las recibi\u00f3 tambi\u00e9n por primera vez en el \u00e1mbito cat\u00f3lico junto con la viva pol\u00e9mica que en las Iglesias protestantes hab\u00ed\u00ada tenido y ten\u00ed\u00ada lugar sobre la relaci\u00f3n entre raz\u00f3n y fe (Schleiermacher, teolog\u00ed\u00ada liberal, teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica, G. Ebeling, W. Pannenberg).<\/p>\n<p>ESTADO ACTUAL DE LA CUESTI\u00ed\u201cN. En la discusi\u00f3n contempor\u00e1nea de la relaci\u00f3n entre raz\u00f3n y fe se reconoce generalmente la necesidad de una mediaci\u00f3n antropol\u00f3gica de la revelaci\u00f3n. > Rahner, influido por M. Blondel a trav\u00e9s de P. Rousselot y J. Mar\u00e9chal, hab\u00ed\u00ada tratado esta cuesti\u00f3n en Oyentes de la palabra, primero en una metaf\u00ed\u00adsica del conocimiento que deb\u00ed\u00ada realizar la reconciliaci\u00f3n entre Tom\u00e1s de Aquino y Kant. Pero bajo el influjo de la hermen\u00e9utica (cf 1), de la filosof\u00ed\u00ada del lenguaje (en particular desde el \u00faltimo Wittgenstein) y de la teor\u00ed\u00ada cr\u00ed\u00adtico-social del discurso (J. Habermas), la b\u00fasqueda de las estructuras de comprensi\u00f3n de una raz\u00f3n universal y supratemporal concebida desde el sujeto particular se sustituy\u00f3 en los \u00faltimos decenios en medida creciente por una concentraci\u00f3n en la posibilidad trascendental de conocer de la raz\u00f3n en su nexo intersubjetivohist\u00f3rico entre lenguaje y comunicaci\u00f3n. La pregunta de la apolog\u00e9tica y la teolog\u00ed\u00ada fundamental por una justificaci\u00f3n de la fe ante la raz\u00f3n aparece desde aqu\u00ed\u00ad relativamente abstracta y secundaria frente a la reflexi\u00f3n sobre la raz\u00f3n como se expresa ya tambi\u00e9n, respectivamente, en la fe y la teolog\u00ed\u00ada, dato previo en virtud de la presencia ineludible del lenguaje en todas las formas de realizaci\u00f3n de la existencia humana.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, el an\u00e1lisis de este a priori puede dirigirse; por una parte (siguiendo el hilo conductor de la hermen\u00e9utica y de la filosof\u00ed\u00ada del lenguaje), primero a las estructuras ling\u00fc\u00ed\u00adsticas generales del discurso teol\u00f3gico (\u00abteolog\u00ed\u00ada narrativa\u00bb, \u00abteolog\u00ed\u00ada como autobiograf\u00ed\u00ada\u00bb, met\u00e1fora como forma no enga\u00f1osa de los enunciados teol\u00f3gicos). Por otra parte, sin embargo, en la tradici\u00f3n de la cr\u00ed\u00adtica prof\u00e9tica se sugiere (siguiendo la teor\u00ed\u00ada cr\u00ed\u00adtica del discurso), preguntar adem\u00e1s por el a priori ling\u00fc\u00ed\u00adstico de la teolog\u00ed\u00ada y de sus instituciones en el sentido de c\u00f3mo en tales procesos se expresan u ocultan las estructuras vigentes de poder en cada momento (\u00abteolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica\u00bb, \u00abteolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n\u00bb, \u00abteolog\u00ed\u00ada feminista\u00bb.<\/p>\n<p>Pero esta tematizaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de la posibilidad de la mediaci\u00f3n antropol\u00f3gica de la revelaci\u00f3n, reconocida en la actual discusi\u00f3n como apremiante, depende a su vez de la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo se puedan conseguir normas v\u00e1lidas para su ejecuci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. Esta cuesti\u00f3n se agrava porque en el horizonte de la hermen\u00e9utica y de la filosof\u00ed\u00ada del lenguaje, la b\u00fasqueda de normas de validez trascendente (y no s\u00f3lo hist\u00f3ricamente vigentes) parece ociosa. Si 1a cr\u00ed\u00adtica del lenguaje no quiere moverse en un c\u00ed\u00adrculo vicioso (no s\u00f3lo hermen\u00e9utico), se plantea el problema de una \u00abfilosof\u00ed\u00ada primera\u00bb que postula criterios definitivos como orientaci\u00f3n para la comprensi\u00f3n hermen\u00e9utica. Para solucionar este problema existen (siguiendo ante todo a la pragm\u00e1tica trascendental de K:-O. Apel) importantes aportaciones (cf H. Peukert, P. Hofmann); pero, que yo sepa, ninguna concepci\u00f3n sistem\u00e1tica convincente.<\/p>\n<p>En la tematizaci\u00f3n contempor\u00e1nea esbozada de la relaci\u00f3n entre raz\u00f3n y fe se trata esencialmente del sentido de revelaci\u00f3n o religi\u00f3n (cf 2a). A este respecto se pregunta las m\u00e1s de las veces partiendo de la forma concreta de la fe por las estructuras \u00abseculares\u00bb de la comprensi\u00f3n que est\u00e1n ah\u00ed\u00ad impl\u00ed\u00adcitas (o tambi\u00e9n por la dote de la revelaci\u00f3n cristiana en el pensamiento \u00abposcristiano&#8217;), pero no se supone, por ejemplo, una relaci\u00f3n no dial\u00e9ctica de fe y \u00abraz\u00f3n natural\u00bb (cf 2c).<\/p>\n<p>Hoy la cuesti\u00f3n de la justificaci\u00f3n de la afirmaci\u00f3n de un hecho hist\u00f3rico definitivamente v\u00e1lido ante la raz\u00f3n hist\u00f3rica parece encontrarse en un cierto estancamiento (cf 2b). La aproximaci\u00f3n extr\u00ed\u00adnseca a este tema a trav\u00e9s de \u00abargumentos externos a la revelaci\u00f3n\u00bb (cf DS 3008) se rechaza con raz\u00f3n como inconveniente, bas\u00e1ndose en el concepto de revelaci\u00f3n elaborado en DV, cap\u00ed\u00adtulo 1. La teolog\u00ed\u00ada fundamental actual cree que en gran parte puede dar la justificaci\u00f3n exigida ante la raz\u00f3n hist\u00f3rica siguiendo la \u00abnueva b\u00fasqueda del Jes\u00fas hist\u00f3rico\u00bb emprendida de nuevo despu\u00e9s de Bultmann. Con ello dif\u00ed\u00adcilmente se toma lo bastante en consideraci\u00f3n el antiguo dilema subrayado por Lessing, Kierkegaard y por la teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica, de que los resultados meramente veros\u00ed\u00admiles de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rico-objetiva no son una base adecuada para justificar un compromiso incondicional. Los caminos para un tratamiento met\u00f3dico m\u00e1s adecuado de la cuesti\u00f3n del \u00abfactum christianum\u00bb se perfilan al presente s\u00f3lo a grandes rasgos (ef P. Stuhlmacher, H. Verweyen).<\/p>\n<p>BIBL.: CORETH E. (ed.), Christliche Philosophie fin Katholfschen DenkerP des 19. uno 20. Jahrhunderts, vols.1-III, Graz 1987-1989; GEERLINGS W., Apologetik uno Fundamentaltheologie in der Vdterzeit, en HFih IV, 317-333; HOFMANN P., Glaubensbegr\u00fcndung. Die Transzendentalphilosophie der Kommunikationsgemeinschaft in fundamentaltheologischer Sieht, Frankfurt a.M. 1988; KASPER W\u00bb Die Wfssenschaftspraxis der Theologie, en HFTh IV 242277; LARCHER G., Modelle fundamentaltheologischer Pr\u00f3blematik fin Mittelater, en HF7h IV, 334-346; METZ J. B., La fe en la historia y en la sociedad, Madrid 1979; PANNENBERO:W., Teor\u00ed\u00ada de la ciencia y teolog\u00ed\u00ada, Madrid 1981; PEUKERT H., Wissenschaftstheorie-Handlungstheorie. Fundamentale Theologie, Frankfurt a.M. 19782; REIKERSTORFER J., Fundamentaltheologische-Modelle der Neuzeit, en HFTh IV, 347-372; SCHUSSLER F., Foundational Theology. Jesus ano the Church, Nueva York 1984; SECKLER M., Theologie als Glaubenswissenschaft, en HFTh IV, 180-241; SECKLER M. y KESSLER M., Die Kritik der Offenbarung, en HFTh rI, 29-59; STUIELMACHER P., Vom Verstehen des Neuen Testaments: cine Hermeneutik, Gotinga 19862; VERWEYEN H.L, Christologische Brennpunkte, Essen 19852; ID, Fundamentaltheologie: zum \u00abstatus questionis\u00bb en \u00abThPh\u00bb 61 (1986) 321-335.<\/p>\n<p>H. Verweyen<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. LOS DISTINTOS PLANOS: DE LA RELACI\u00ed\u201cN. La relaci\u00f3n entre raz\u00f3n y fe se desarrolla en diversos planos, y por consiguiente puede ser tambi\u00e9n diversamente objeto de reflexi\u00f3n met\u00f3dica. a) Raz\u00f3n y fe est\u00e1n entrelazadas de una manera totalmente inmediata en todo acto de fe, ya que incluso el don m\u00e1s libre de la revelaci\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/razon-y-fe\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abRAZON Y FE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17228","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17228","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17228"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17228\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17228"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17228"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17228"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}