{"id":17235,"date":"2016-02-05T11:12:47","date_gmt":"2016-02-05T16:12:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/simbolo-de-la-fe\/"},"modified":"2016-02-05T11:12:47","modified_gmt":"2016-02-05T16:12:47","slug":"simbolo-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/simbolo-de-la-fe\/","title":{"rendered":"SIMBOLO DE LA FE"},"content":{"rendered":"<p>Desde la primera mitad del siglo lv se conocen textos concisos, aunque completos, utilizados para proclamar formalmente la propia adhesi\u00f3n a la fe de la Iglesia. En su apelaci\u00f3n al papa Julio I, en el 340 d. C., Marcelo de Ancira expon\u00ed\u00ada su fe citando el texto conocido como el antiguo credo romano (vetus Romanum: DS 11). En el concilio de Nicea, Eusebio de Cesarea intent\u00f3 disipar las sospechas sobre su ortodoxia explicando la confesi\u00f3n de fe que le transmitieron durante su propia instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica, que \u00e9l afirmaba haber cre\u00ed\u00addo y ense\u00f1ado, como presb\u00ed\u00adtero y obispo, hasta el presente d\u00ed\u00ada (en griego, Athanasius Werke, vol. 3\/2, ed. H.G. OPITZ, p. 29; en lat\u00ed\u00adn, PG 20,1538).<\/p>\n<p>El desarrollo primitivo. Las f\u00f3rmulas confesionales fijas, conocidas desde la \u00e9poca de la controversia arriana, tienen hondas ra\u00ed\u00adces en los tiempos de los or\u00ed\u00adgenes cristianos. Un modo inicial de profesar la fe en Cristo era declarar \u00abJes\u00fas es el Se\u00f1or\u00bb (1Cor 12,3) o \u00abconfesar con tu boca que Jes\u00fas es el Se\u00f1or y creer en tu coraz\u00f3n que Dios lo resucit\u00f3 de entre los muertos\u00bb (Rom 10,9; ef Flp 2,10; He 2,36). En otras Iglesias de la \u00e9poca del NT, la confesi\u00f3n central fue que Jes\u00fas era de modo \u00fanico \u00abHijo de Dios\u00bb (IJn 4,15; Mi 16,16).<\/p>\n<p>A finales del siglo i, como se refleja en el evangelio de Mateo, el bautismo de un nuevo disc\u00ed\u00adpulo era una consagraci\u00f3n solemne \u00aben el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (28,19). Un siglo m\u00e1s tarde, en el norte de Africa, como menciona Tertuliano de vez en cuando, el que o la que iba a ser bautizada, primero renunciaba a Satan\u00e1s y despu\u00e9s profesaba su adhesi\u00f3n a la fe cristiana en respuesta a una serie de tres preguntas estereotipadas sobre la creencia en Dios como Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Hacia el 215 d.C., Hip\u00f3lito describ\u00ed\u00ada el rito bautismal de la Iglesia de Roma, relatando el texto fijo del rito. Ya en el agua, antes de la inmersi\u00f3n, el ministro hac\u00ed\u00ada estas preguntas: \u00ab\u00bfCrees en Dios, Padre todopoderoso? \u00bfCrees en Jesucristo, Hijo de Dios, que naci\u00f3 por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo de Mar\u00ed\u00ada virgen, fue crucificado bajo Poncio Pilato, y muri\u00f3 y fue sepultado, y al tercer d\u00ed\u00ada resucit\u00f3 vivo de entre los muertos, subi\u00f3 a los cielos, est\u00e1 sentado a la derecha del Padre y ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos? \u00bfCrees en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, en la santa Iglesia, en la resurrecci\u00f3n de la carne?\u00bb (Traditio apostolica, 21: SC 11 bis, 80-93; el credo, s\u00f3lo en DS 10). As\u00ed\u00ad, una profesi\u00f3n verdaderamente primitiva de la fe de la Iglesia ten\u00ed\u00ada estructura interrogativa o dial\u00f3gica. La fe consist\u00ed\u00ada en responder \u00abcreo\u00bb a las preguntas sobre Dios y su econom\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n, formuladas por un ministro de la Iglesia en el momento central del acto lit\u00fargico del bautismo e incorporaci\u00f3n a la comunidad.<\/p>\n<p>Las f\u00f3rmulas declarativas del siglo iv, como la del vetus Romanum y el credo de Cesarea, ten\u00ed\u00adan su principal Sitz im Leben en el catecumenado. Mientras la estructura pregunta\/ respuesta segu\u00ed\u00ada siendo central en el acto mismo del bautismo, la entrega del credo de la Iglesia (traditio syn:boli) a los catec\u00famenos marcaba un paso hacia un estadio avanzado de preparaci\u00f3n para el bautismo. Se les recitaba la f\u00f3rmula utilizada en la Iglesia a la que iban a entrar, se les exig\u00ed\u00ada aprenderla de memoria y recibir instrucci\u00f3n, normalmente por parte del obispo, sobre el significado de cada parte del, texto. El ejemplo mejor conoc\u00ed\u00addo de esta instrucci\u00f3n se halla en los Sermones catequ\u00e9ticos (PG 33) de san Cirilo de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Poco antes de ser bautizados, los candidatos se\u00f1alaban el fin de su instrucci\u00f3n prebautismal con el rito de la redditio symboli. San Agust\u00ed\u00adn incluye en sus Confesiones un relato de c\u00f3mo se hac\u00ed\u00ada esto en Roma en torno al 355 d.C., cuando el distinguido erudito Mario Victorino entr\u00f3 en la Iglesia. \u00abEn Roma, aquellos que est\u00e1n a punto de entrar en tu gracia hacen, de ordinario, su profesi\u00f3n con una f\u00f3rmula establecida que aprenden de memoria y recitan desde una plataforma elevada, a la vista de los fieles\u00bb. Los sacerdotes pod\u00ed\u00adan ofrecer la opci\u00f3n de una profesi\u00f3n privada. \u00abPero Victorino prefiri\u00f3 proclamar su salvaci\u00f3n a plena vista de los fieles reunidos&#8230; Cuando subi\u00f3 a la plataforma para hacer su profesi\u00f3n, todos los que le conoc\u00ed\u00adan susurraron llenos de gozo su nombre al o\u00ed\u00addo de sus vecinos&#8230; El hizo su proclamaci\u00f3n de la verdadera fe con extraordinaria franqueza, y todos le habr\u00ed\u00adan cogido con alegr\u00ed\u00ada entre sus brazos y le habr\u00ed\u00adan estrechado contra sus corazones\u00bb (Conf. VIII, 2,5).<\/p>\n<p>Estos credos declarativos desarrollan los credos interrogativos del rito del bautismo, seg\u00fan la \/ \u00abregla de la fe\u00bb de las diferentes iglesias locales, con el fin de ofrecer expresi\u00f3n sumaria a la fe en la que los candidatos est\u00e1n siendo iniciados. Se conoce una serie completa de credos occidentales de los siglos tv al v1 (DS 13-26), que difieren algo del vetus Romanum, y de los que sali\u00f3 el textus receptus del \u00abCredo de los ap\u00f3stoles\u00bb de la Iglesia occidental (DS 30). Estos textos no pretend\u00ed\u00adan exponer la regla de fe completa, sino m\u00e1s bien formular el coraz\u00f3n evang\u00e9lico de la revelaci\u00f3n de Dios de s\u00ed\u00ad mismo y de su obra de salvaci\u00f3n en Cristo.<\/p>\n<p>Pero el concilio de Nicea en el a\u00f1o 325 d.C. inici\u00f3 un nuevo movimiento al promulgar un credo declarativo para toda la Iglesia, que pretend\u00ed\u00ada expresar una parte de la regla de fe com\u00fan en t\u00e9rminos que excluyen un error espec\u00ed\u00adfico (cf \/ Dogma). El credo no era tanto para uso de los creyentes individuales, como expresi\u00f3n de su fe personal, cuanto para exponer una norma com\u00fan de ortodoxia por la que los obispos leg\u00ed\u00adtimos pudieran ser reconocidos, y otros obispos pudieran mantener el lazo de comuni\u00f3n eclesial con ellos.<\/p>\n<p>El credo niceno (DS 125) excluye ciertas tesis promovidas por Arrio de Alejandr\u00ed\u00ada, especialmente al afirmar de modo espec\u00ed\u00adfico que el Hijo de Dios es engendrado del ser o sustancia (ousia) del Padre y es \u00abconsustancial (homoo\u00fasios) con el Padre\u00bb. La intenci\u00f3n aqu\u00ed\u00ad no era imponer a la Iglesia una metaf\u00ed\u00adsica, sino m\u00e1s bien contrarrestrar las formas muy concretas en que Arrio hab\u00ed\u00ada hablado de la monarqu\u00ed\u00ada divina y del origen del Hijo como \u00abel comienzo de sus obras\u00bb (Prov 8,22). Arrio interpretaba el NT desde el punto de vista de textos como Jn 14,28: \u00abEl Padre es mayor que yo\u00bb. La definici\u00f3n nicena declara, por encima de todo, que es Dios mismo quien se revela en Jes\u00fas de Nazaret. El significado de ous\u00ed\u00ada y homoo\u00fasios no fue elaborado por los obispos en concilio. La intenci\u00f3n de su acci\u00f3n queda especialmente clara por la adici\u00f3n al credo que promulgaron de una breve lista de formulaciones arrianas que niegan la divinidad del Hijo, por ejemplo: \u00abHubo un tiempo en que no exist\u00ed\u00ada\u00bb, que est\u00e1n ahora prohibidas bajo pena de excomuni\u00f3n (DS 126).<\/p>\n<p>El credo niceno sirvi\u00f3 de modelo para todas las declaraciones dogm\u00e1ticas futuras, al ser una medida reguladora que concierne al lenguaje de instrucci\u00f3n en la Iglesia y una gu\u00ed\u00ada a aplicar en la interpretaci\u00f3n de la Escritura. Un lugar de privilegio le ser\u00ed\u00ada dado, por ejemplo, a un texto como Jn 10,30: \u00abYo y el Padre somos una sola cosa\u00bb. El credo niceno excluye una regla err\u00f3nea de fe y principio de interpretaci\u00f3n, establece un criterio de comuni\u00f3n entre obispos e Iglesias y transmite el texto que las Iglesias finalmente aceptaron y convirtieron en el punto de partida de posteriores precisiones dogm\u00e1ticas de la fe que hab\u00ed\u00adan recibido.<\/p>\n<p>Significado teol\u00f3gico. Despu\u00e9s de Nicea, el credo de la Iglesia asumi\u00f3 claramente una nueva funci\u00f3n al convertirse en expresi\u00f3n se\u00f1alada de ortodoxia y en condici\u00f3n de communio entre las Iglesias. Ser\u00ed\u00ada empobrecerlo, sin embargo, perder de vista el papel primordial del credo para expresar la adhesi\u00f3n del creyente a Cristo como Hijo de Dios, resucitado y Se\u00f1or. La estructura trinitaria de los credos bautismales m\u00e1s antiguos deja claro que estos textos encajan en la acci\u00f3n por la que un individuo (\u00e9l o ella) conf\u00ed\u00ada su vida a los designios salvadores del Dios trino. El credo es un elemento en la expresi\u00f3n lit\u00fargica y eclesial de conversi\u00f3n. El contexto, es decir, la iniciaci\u00f3n en la comunidad de fe, muestra claramente que el credo pertenece a un rito de paso del pecado y la alienaci\u00f3n a la \u00abfamilia de Dios\u00bb (Ef 2,19), como una persona que deja \u00abla idolatr\u00ed\u00ada para servir al Dios vivo y verdadero, con la esperanza de que su Hijo Jes\u00fas, al que \u00e9l resucit\u00f3 de entre los muertos, vuelva del cielo y nos libre del desastre inminente\u00bb (1Tes 1,9s).<\/p>\n<p>A la antigua pr\u00e1ctica de la traditio\/redditio symboli se le ha dado renovada importancia en el Ritual de iniciaci\u00f3n cristiana de adultos de la Iglesia cat\u00f3lica. Esta colocaci\u00f3n del credo pone de manifiesto un segundo elemento esencial de su significado. Porque el credo no es una invenci\u00f3n propia del candidato, sino m\u00e1s bien una preciosa parte de lo que la Iglesia tiene y transmite fielmente como administradora (cf \/ Dep\u00f3sito de la fe). El credo deriva, en \u00faltima instancia, del ministerio de predicaci\u00f3n y ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles de Cristo y es profesado bajo la direcci\u00f3n de aquellos que han accedido a la responsabilidad de ense\u00f1ar, guardar y explicar la palabra transmitida (DV 10). Pero el sujeto fundamental de la declaraci\u00f3n cristiana \u00abyo creo en Dios&#8230;\u00bb es la persona colectiva de la misma Iglesia. El \u00abyo\u00bb del credo es la comunidad de aquellos que est\u00e1n unidos en una fe com\u00fan, una comunidad de testigos y creyentes que comparten la vida entre s\u00ed\u00ad y con Dios (cf lJn 1 1-3). El di\u00e1logo del credo bautismal es, primero, la oferta de la fe de la Iglesia a un nuevo miembro; segundo, la voluntaria apropiaci\u00f3n del nuevo miembro de su participaci\u00f3n en esa fe. Y en la fe, donde la revelaci\u00f3n alcanza su pretendido t\u00e9rmino, el creyente tiene nueva vida y acceso al Padre a trav\u00e9s del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Una \u00faltima penetraci\u00f3n en el sentido del credo ha sido articulada por santo Tom\u00e1s de Aquino. Concerniente a la multiplicidad de distintos \u00abart\u00ed\u00adculos\u00bb de contenido doctrinal, Tom\u00e1s sostiene que todos los diversos art\u00ed\u00adculos deber\u00ed\u00adan verse como impl\u00ed\u00adcitamente contenidos en los dogmas primordiales de que Dios existe y tiene un cuidado providente por nuestra salvaci\u00f3n. El credo da nueva articulaci\u00f3n al ser de Dios, que conoceremos como nuestra bienaventuranza fundamental, y a su dispensaci\u00f3n de medios hist\u00f3ricos para alcanzar esa bienaventuranza. El n\u00famero de art\u00ed\u00adculos crece, pero esto acontece para explicitar lo que est\u00e1 presente en la convicci\u00f3n de fe m\u00e1s fundamental (S.Th. II-II, 1-7). El objeto \u00faltimo de la fe no es la multitud de art\u00ed\u00adculos que confesamos. Los necesitamos a causa de nuestro modo hist\u00f3rico de conocer, siempre parcial; pero aquello a lo que nos conduce Dios por la fe es sencillamente hacia s\u00ed\u00ad mismo como prima Veritas (De veritate, 14,8 ad 5 y ad 12).<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la propia fe, Tom\u00e1s enuncia un principio para ser aplicado tanto a cada art\u00ed\u00adculo de fe como al credo en su conjunto: \u00abActus autem credentis non terminatur ad enuntiabilem sed ad rem\u00bb (S. Th. II-II, 1-2, ad 2). La fe es un movimiento del esp\u00ed\u00adritu humano agraciado que no alcanza su t\u00e9rmino en el art\u00ed\u00adculo del credo que profesa, sino en la realidad en \u00e9l revelada. Un art\u00ed\u00adculo del credo formula una verdad de revelaci\u00f3n divina pero el art\u00ed\u00adculo no constituye el objeto \u00faltimo del movimiento din\u00e1mico de la fe. \u00abArticulus est perceptio divinae veritatis tendens in ipsam\u00bb (II-II, 1-6). La aceptaci\u00f3n y profesi\u00f3n de un art\u00ed\u00adculo del credo es, as\u00ed\u00ad, s\u00f3lo un momento de un movimiento que trasciende al propio art\u00ed\u00adculo. La fe lleva a la persona a la uni\u00f3n con Dios, la prima Peritas, que tambi\u00e9n ahora, revel\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad misma, irradia la luz de su presencia en los corazones humanos.<\/p>\n<p>BIBL.: DE HALLEUx A., La r\u00e9ception du Symbole oecum\u00e9nique de Nic\u00e9e et Chalc\u00e9doine, en \u00abEThL\u00bb 61 (1985) 5-47; DE LUEAC H., La fe cristiana, Secretariado Ttinitario, 19882; KELLY J.N.D., Primitivos credos cristianos, Secretariado Trinitario, 1980; LANCZKOWSKI G. y otros, Glaubensbekenntnis(se), en \u00abTRE\u00bb 13 (1984) 384-446; MARTHALER B., The Creed, Mystic, Conn., 1987; NADEAU M.-T., Fbi de 1 Eglise. Evolution et sens d une formule (Theologie historique 78), Par\u00ed\u00ads 1988; RATZINGER J., Teolog\u00ed\u00ada de los principios teol\u00f3gicos, Herder, Barcelona 1986; SABUGAL S., Credo. La fe de la Iglesia, Zarnora 1986; VOKES F. E. y otros, Aposta lisches Glaubensbekenntnis, en \u00abTRE\u00bb 3 (1978) 528571.<\/p>\n<p>J. Wicks<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde la primera mitad del siglo lv se conocen textos concisos, aunque completos, utilizados para proclamar formalmente la propia adhesi\u00f3n a la fe de la Iglesia. En su apelaci\u00f3n al papa Julio I, en el 340 d. 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