{"id":17237,"date":"2016-02-05T11:12:51","date_gmt":"2016-02-05T16:12:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia-manualista\/"},"modified":"2016-02-05T11:12:51","modified_gmt":"2016-02-05T16:12:51","slug":"teologia-manualista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia-manualista\/","title":{"rendered":"TEOLOGIA MANUALISTA"},"content":{"rendered":"<p>Entre los dos concilios Vaticanos, la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica halla expresi\u00f3n sobre todo en los manuales latinos de TF y dogm\u00e1tica utilizados en la mayor\u00ed\u00ada de los seminarios y universidades eclesi\u00e1sticas. La organizaci\u00f3n, m\u00e9todo y contenido de estas obras constituye la \u00abciencia normal\u00bb (T. Kuhn) teol\u00f3gica impartida en la Iglesia cat\u00f3lica antes de la dram\u00e1tica aparici\u00f3n de nuevos paradigmas de pensamiento y exposici\u00f3n despu\u00e9s del concilio Vaticano II. Una breve relaci\u00f3n de las principales caracter\u00ed\u00adsticas de la TF y dogm\u00e1tica de los manuales puede servir para profundizar en la propia comprensi\u00f3n del drama y profundidad del reciente cambio.<\/p>\n<p>1. . Ejemplo de manuales anteriores al Vaticano II especializados en revelaci\u00f3n y TF son las obras, frecuentemente reimpresas, de R. Garrigou Lagrange (l.a ed., 1918), H.J. Dieckmann (1925), S. Tromp (1930) y M. Nicolau (1950). La misma concepci\u00f3n general de la disciplina y de sus procedimientos se encuentra tambi\u00e9n en el volumen inicial de numerosas series de libros de texto, proyectados como cursos de teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica de cuatro a\u00f1os, por ejemplo, por Christian Pesch (vol. I I .a ed., 1894), A.A. Tanquerey (1894) y L. Lercher (1927). La notable estabilidad de m\u00e9todo y de contenido evidente en la TF de estas obras se puede remontar hasta finales del siglo xviii. De mayor importancia, sin embargo, en la difusi\u00f3n universal de esta aproximaci\u00f3n a los fundamentos de la fe y la teolog\u00ed\u00ada fueron los tratados De vera religione y De locis theologicis de la obra en nueve vol\u00famenes Praelectiones theologicae, de Giovanni Perrone (muerto en 1876), del Colegio Romano. Las Praelectiones de Perrone, publicadas primero en 1835-42, alcanzaron treinta y cuatro ediciones, con un compendio de las mismas que tuvo cuarenta y cuatro ediciones hasta 1888.<\/p>\n<p>Los principales componentes de la teolog\u00ed\u00ada fundamental en esta tradici\u00f3n de los manuales eran los tratados sobre: a) la naturaleza de la religi\u00f3n; b) la naturaleza de la revelaci\u00f3n divina, con una exposici\u00f3n de su posibilidad y necesidad para los seres humanos, as\u00ed\u00ad como los criterios con los que la revelaci\u00f3n de Dios puede ser reconocida por lo que es; c) la demonstratio christiana, que demuestra que Jes\u00fas de Nazaret es el portador plenamente acreditado de la revelaci\u00f3n sobrenatural de Dios a la humanidad; d) la demonstratio catholica, que muestra que la Iglesia cat\u00f3lica fue fundada por Jes\u00fas, y que se le confi\u00f3 la misi\u00f3n de transmitir, exponer y defender la revelaci\u00f3n divina; e) las principales fuentes del contenido de la fe y de la obra teol\u00f3gica (! lugares teol\u00f3gicos), a saber: la Escritura y la tradici\u00f3n, de las que la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica reunir\u00e1 sus datos y argumentos al exponer la fe y contribuir a su comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>El objeto de mayor inter\u00e9s de la teolog\u00ed\u00ada fundamental de los manuales es la argumentaci\u00f3n, basada en relatos dignos de confianza desde el punto de vista hist\u00f3rico hallados en los evangelios, 1) de que Jes\u00fas realmente afirm\u00f3 ser enviado por Dios como enviado, legado y portavoz al servicio de la finalidad reveladora de Dios, y 2) que Jes\u00fas legitim\u00f3 su afirmaci\u00f3n por medio de las abundantes pruebas de su cumplimiento de las profec\u00ed\u00adas, sus milagros y, de manera culminante, por medio de su resurrecci\u00f3n de entre los muertos. Esta demostraci\u00f3n arroja la conclusi\u00f3n racional e hist\u00f3rica de que Jes\u00fas de Nazaret es cre\u00ed\u00adble como maestro y mediador de la revelaci\u00f3n. Jes\u00fas cumple las pruebas criteriol\u00f3gicas para asegurar la presencia de la revelaci\u00f3n. La evidencia para este \u00abjuicio de credibilidad\u00bb es, seg\u00fan los manuales, p\u00fablicamente accesible a aquellos que consultan los documentos, y la conclusi\u00f3n se sigue de modo l\u00f3gico y persuasivo de los hechos recogidos en los documentos.<\/p>\n<p>Entre las notas espec\u00ed\u00adficas de los manuales cl\u00e1sicos, se puede observar primero su com\u00fan modo de entender la revelaci\u00f3n de Dios como instrucci\u00f3n acerca de verdades inaccesibles de otra manera. Como tal, la revelaci\u00f3n es f\u00e1cilmente susceptible de formulaci\u00f3n proposicional, incluyendo la formulaci\u00f3n de doctrinas sobre misterios fuera del alcance de la raz\u00f3n natural. Mediante la revelaci\u00f3n Dios nos da, sobre todo, conocimiento sobrenatural.<\/p>\n<p>Los manuales estaban marcados tambi\u00e9n por una hostilidad compartida a una aproximaci\u00f3n a la revelaci\u00f3n bajo la gu\u00ed\u00ada del principio de I inmanencia. La articulaci\u00f3n de la correspondencia entre necesidades internas y la afirmaci\u00f3n y contenido de doctrinas reveladas pod\u00ed\u00ada desviar la atenci\u00f3n al reino de la interioridad subjetiva, fijando l\u00ed\u00admites al contenido de la revelaci\u00f3n. El car\u00e1cter sobrenatural y positivo de la comunicaci\u00f3n de Dios se pod\u00ed\u00ada poner en peligro con un m\u00e9todo as\u00ed\u00ad. Los manuales crearon un clima de convicci\u00f3n que condujo a la condena del \u00abmodernismo\u00bb por parte del papa P\u00ed\u00ado X en el decreto Lamentabili y en la enc\u00ed\u00adclica Pascendi (1907), y la teolog\u00ed\u00ada de los manuales, confirmada por las condenas, fue un veh\u00ed\u00adculo de primer orden en la difusi\u00f3n de la argumentaci\u00f3n contraria al modernismo, es&#8217; decir, se centr\u00f3 en los criterios hist\u00f3ricos objetivos, hasta 1960.<\/p>\n<p>La intenci\u00f3n de las demostraciones de los manuales no era la de provocar la fe, sino m\u00e1s bien la de demostrar la credibilidad del testimonio de la revelaci\u00f3n dado por Jes\u00fas y su Iglesia. La l credibilidad, en este sistema, se impone por s\u00ed\u00ad misma por la fuerza de la evidencia y los argumentos reunidos, independientemente de cualquier iluminaci\u00f3n interior de \u00ablos ojos de la fe\u00bb (Rousselot). Esta teolog\u00ed\u00ada fundamental trae a la mente al umbral de la fe. El movimiento de la mente y de la voluntad hacia la fe es un paso posterior, m\u00e1s all\u00e1 del juicio de credibilidad, paso en el que la gracia de Dios atrae al esp\u00ed\u00adritu humano a abrazar y apropiarse su palabra, precisamente porque es revelaci\u00f3n divina. La fe descansa sobre la autoridad de Dios rrlismo, que se impone como garante de las verdades que se van a aceptar, y que da la certeza de un orden muy diferente de la conclusi\u00f3n que mira a la credibilidad. Pero las demostraciones de la teolog\u00ed\u00ada fundamental son todav\u00ed\u00ada \u00fatiles, puesto que establecen los signos externos por los cuales Dios recomienda sus legados a la raz\u00f3n humana. Se demuestra as\u00ed\u00ad que el asentimiento de la fe, aunque sigue siendo sobrenatural, no es irracional, sino m\u00e1s bien un \u00abobsequium rationi consentaneum\u00bb (Vaticano I: DS 3009).<\/p>\n<p>2. TEOLOG\u00ed\u008dA DOGM\u00ed\u0081TICA. Puesto que el m\u00e9todo teol\u00f3gico es tratado con todo detalle en otra parte de esta obra (l M\u00e9todo), damos s\u00f3lo una breve caracterizaci\u00f3n de los tratados sobre Dios, Cristo, la gracia, los sacramentos, etc., presentados en los manuales de dogm\u00e1tica de la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica entre los dos concilios Vaticanos.<\/p>\n<p>Los manuales practican el m\u00e9todo \u00abregresivo\u00bb en su argumentaci\u00f3n y exposici\u00f3n. Esto supone comenzar desde la ense\u00f1anza actual del magisterio eclesi\u00e1stico y demostrar despu\u00e9s c\u00f3mo fue expresada originalmente esta doctrina en la Escritura y desarrollada m\u00e1s tarde en las expresiones patr\u00ed\u00adsticas y medievales de la fe cat\u00f3lica. Las fuentes son le\u00ed\u00addas a la luz de lo que es ense\u00f1ado y cre\u00ed\u00addo en la Iglesia de la propia \u00e9poca de los te\u00f3logos. El resultado proyectado es una relaci\u00f3n del desarrollo arm\u00f3nico por etapas hasta lo que es expl\u00ed\u00adcito en la ense\u00f1anza actual. Este m\u00e9todo, largo tiempo dominante en la pr\u00e1ctica de los manuales, recibi\u00f3 sanci\u00f3n oficial del papa P\u00ed\u00ado XII en la enc\u00ed\u00adclica Humani generis (1950), quien establec\u00ed\u00ada que el magisterio debe ser la \u00abnorma de verdad pr\u00f3xima y universal\u00bb de los te\u00f3logos y que la tarea de la teolog\u00ed\u00ada consiste en demostrar c\u00f3mo se .encuentran las. ense\u00f1anzas magisteriales expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcitamente en la Escritura y en la tradici\u00f3n apost\u00f3lica (DS 2884, 3886).<\/p>\n<p>Los manuales han sido con frecuencia llamados \u00abneoescol\u00e1sticos\u00bb, y se ha dicho a veces que se han desarrollado bajo la influencia de la bula del papa Le\u00f3n XIII Aeterni Patris (1879), con su respaldo de santo Tom\u00e1s de Aquino como el modelo y norma del pensamiento cat\u00f3lico. Sin embargo, en un examen m\u00e1s profundo, los manuales parecen divergir considerablemente de la perspectiva universal y de la b\u00fasqueda de la sabidur\u00ed\u00ada que se encuentran en las summae de la alta Edad Media. El m\u00e9todo de los manuales estaba m\u00e1s profundamente marcado por los principios de Melchor Cano (1 Lugares teol\u00f3gicos) que por Tom\u00e1s de Aquino. Los manuales son hijos de su propio tiempo, la era del positivismo, y el primer puesto lo ocupa la acumulaci\u00f3n de datos para apoyar sus conclusiones. Los diez lugares de Cano son considerablemente simplificados en los manuales, que siguen m\u00e1s t\u00ed\u00adpicamente la enunciaci\u00f3n precisa de la ense\u00f1anza de la Iglesia mediante un procedimiento est\u00e1ndar en tres pasos, de prueba de la Escritura, de la tradici\u00f3n y los argumentos racionales, que demuestran la plausibilidad de la doctrina y su coherencia con otras certezas del orden natural y sobrenatural.<\/p>\n<p>Podr\u00ed\u00ada muy bien parecer que los manuales han sido instrumentos de indoctrinamiento de fidelidad a la ense\u00f1anza competente. Es verdad que, como tendencia, atribuyen el papel de sujeto principal de la actividad teol\u00f3gica al magisterio conciliar y papal. Pero al mismo tiempo los mejores te\u00f3logos de los manuales eran expertos en una lectura concienzuda y cr\u00ed\u00adtica de los documentos magisteriales. Como el te\u00f3logo de manual establec\u00ed\u00ada la doctrina actual, antes de recurrir a las fuentes calibraba cuidadosamente el peso exacto de la autoridad ligada a la tesis doctrinal y a cada una de sus partes. Esencial para el sistema era la escala diferenciada de \u00abnotas teol\u00f3gicas\u00bb, que se aplicaban al dar a las doctrinas presentadas un lugar preciso en la escala descendente de grados de autoridad, desde el dogma solemnemente definido hasta la mera probabilidad de una opini\u00f3n teol\u00f3gica. Deforma correspondiente, a los estudiantes se les concienciaba en los diferentes grados de certeza existentes dentro de la adhesi\u00f3n global personal a la ense\u00f1anza cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>3. PROBLEMAS Y VALORES. La teolog\u00ed\u00ada de los manuales tropez\u00f3 con dificultades bastante antes de su rechazo total despu\u00e9s del Vaticano II. La tradici\u00f3n tomista, por ejemplo, tal como era cultivada por la escuela de Le Saulchoir, llamaba la atenci\u00f3n sobre el papel instrumental de la enunciaci\u00f3n de la doctrina por la Iglesia. Las f\u00f3rmulas no eran el objeto \u00faltimo de la fe, sino intermediarias en el movimiento de la fe hacia la uni\u00f3n con la verdad personal y salvadora de Dios mismo. El m\u00e9todo dogm\u00e1tico de los manuales subordinaba incluso la Escritura al prop\u00f3sito primordial de demostrar las doctrinas de la \u00e9poca; adem\u00e1s, las \u00faltimas deb\u00ed\u00adan servir de ayuda e instrumento en la comprensi\u00f3n de la palabra misma de Dios, el datum revelado, tal como \u00e9ste fue articulado por sus profetas y ap\u00f3stoles inspirados, y especialmente por su Hijo.<\/p>\n<p>Los estudios b\u00ed\u00adblicos, que cobran \u00ed\u00admpetu despu\u00e9s de la segunda guerra mundial, demostraron que la teolog\u00ed\u00ada fundamental de los manuales estaba malinterpretando los evangelios al tratarlos como cr\u00f3nicas hist\u00f3ricas. El personalismo cristiano encontraba completamente ajeno el extrinsecismo del tratamiento de los manuales de la revelaci\u00f3n sobrenatural y llamaba constantemente la atenci\u00f3n sobre las resonancias entre lo que surge del coraz\u00f3n humano y el don de Dios en Cristo.<\/p>\n<p>Una teolog\u00ed\u00ada de la fe centrada en la sumisi\u00f3n a una instrucci\u00f3n autorizada se consideraba que distorsionaba la percepci\u00f3n b\u00e1sica del NT de la revelaci\u00f3n como una invitaci\u00f3n de Dios a la comuni\u00f3n de vida con \u00e9l. El Vaticano II, en la constituci\u00f3n l DV, se apropi\u00f3 la \u00faltima visi\u00f3n de una manera enf\u00e1ticamente cristoc\u00e9ntrica, y esto sell\u00f3 el destino de la TF de los manuales.<\/p>\n<p>Sin embargo, ser\u00ed\u00ada bueno que se recordara en nuestra \u00e9poca posterior a la de los manuales que \u00e9stos mantuvieron a la teolog\u00ed\u00ada en estrecho contacto con la vida de la Iglesia de su propia \u00e9poca. Su campo de.visi\u00f3n se redujo efectivamente ala sola consideraci\u00f3n del magisterio, al olvido del culto de la Iglesia, del sensus fidehum y otros signos del Esp\u00ed\u00adritu; pero su teolog\u00ed\u00ada se guard\u00f3 de caer en un tratamiento anticuado de las fuentes gracias a su preocupaci\u00f3n por enunciar con toda la debida precisi\u00f3n la fe de la Iglesia de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada fundamental de los manuales puede no haber hecho justicia a la riqueza de la revelaci\u00f3n salvadora de Dios, especialmente tal como \u00e9sta alcanza su plenitud en la persona y la vida del mismo Jes\u00fas. Pero esa misma teolog\u00ed\u00ada demostr\u00f3 una preocupaci\u00f3n ejemplar por relacionar la revelaci\u00f3n con la historia humana y la fe con la racionalidad humana. Los manuales se esforzaron poderosamente por preservar la trascendencia de la revelaci\u00f3n sobrenatural, pero no huyeron por esa raz\u00f3n del reino del pensamiento humano y del discurso met\u00f3dico. El argumento de credibilidad fue un esfuerzo continuado por relacionar la fe con la raz\u00f3n. En nuestra \u00e9poca la credibilidad se articula de una manera radicalmente distinta: Pero la tradici\u00f3n de los manuales nos recuerda uno de los temas b\u00e1sicos aqu\u00ed\u00ad en cuesti\u00f3n, a saber: que la fe debe insertarse en el centro del pensamiento, la investigaci\u00f3n y el amor humanos, elaborando una raz\u00f3n comunicable e inteligente de su esperanza.<\/p>\n<p>BIBL.: COLOMBO, G., La teologia manualistica, en La teolog\u00ed\u00ada italiana oggi, Mil\u00e1n 1979, 25-56; CHENU M.-D., La teolog\u00ed\u00ada en Saulchoir, en Zafe en la inteligencia, Barcelona 1966, 231275; DALY G., Transcendence and Immanence. 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Wicks<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre los dos concilios Vaticanos, la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica halla expresi\u00f3n sobre todo en los manuales latinos de TF y dogm\u00e1tica utilizados en la mayor\u00ed\u00ada de los seminarios y universidades eclesi\u00e1sticas. La organizaci\u00f3n, m\u00e9todo y contenido de estas obras constituye la \u00abciencia normal\u00bb (T. 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