{"id":17242,"date":"2016-02-05T11:13:00","date_gmt":"2016-02-05T16:13:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tomas-de-aquino-santo-2\/"},"modified":"2016-02-05T11:13:00","modified_gmt":"2016-02-05T16:13:00","slug":"tomas-de-aquino-santo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tomas-de-aquino-santo-2\/","title":{"rendered":"TOMAS DE AQUINO (SANTO)"},"content":{"rendered":"<p>Santo Tom\u00e1s representa el punto de madurez en la gran escol\u00e1stica sobre el tema de la revelaci\u00f3n, Despu\u00e9s de \u00e9l, hasta el siglo xx, la terminolog\u00ed\u00ada se ir\u00e1 haciendo m\u00e1s precisa, m\u00e1s t\u00e9cnica; pero la reflexi\u00f3n no ganar\u00e1 mucho en profundidad. Lo que impresiona encanto Tom\u00e1s, muerto en el 1274, es la multiplicidad y la riqueza de los aspectos que descubre en la realidad de la revelaci\u00f3n: operaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica que procede del amor libre de Dios; acontecimiento hist\u00f3rico que se desarrolla en el tiempo y alcanza a los hombres de todos los siglos; acci\u00f3n divina que se inserta en la vida psicol\u00f3gica del profeta; doctrina sagrada comunicada por Cristo a sus ap\u00f3stoles y, por medio de ellos, transmitida a la Iglesia; grado de conocimiento situado entre el conocimiento natural, el conocimiento de fe y el conocimiento de visi\u00f3n.<\/p>\n<p>1. LA REVELACI\u00ed\u201cN COMO OPERACI\u00ed\u201cN SALVIFICA. Toda la teolog\u00ed\u00ada, toda la vida de fe, todo el dato revelado procede de la revelaci\u00f3n; pero este dato no se llama directamente revelaci\u00f3n. Esta es una acci\u00f3n que procede del amor libre de Dios, con vistas a la salvaci\u00f3n del hombre. Pues bien, como esta salvaci\u00f3n es Dios mismo, en su vida \u00ed\u00adntima, esto es, un objeto que supera absolutamente las fuerzas y las exigencias del hombre, era menester que Dios mismo se diera a conocer al hombre para indicarle este fin y el camino que conduce a \u00e9l (S. Th., I, i-lc). Por otra parte, como el conocimiento de las verdades del orden natural sobre Dios y sobre nuestras relaciones con \u00e9l resulta una empresa dif\u00ed\u00adcil, al alcance de pocos y con peligros de error, Dios se las ha revelado tambi\u00e9n a todos \u00abpara que todos, f\u00e1cilmente, pudieran hacerse part\u00ed\u00adcipes del conocimiento divino, y esto al abrigo de toda duda y de todo error\u00bb (C.G, I, 4; S. 7h., I, i-lc, texto recogido por.el Vaticano I: DS 3005). As\u00ed\u00ad pues, santo Tom\u00e1s considera la revelaci\u00f3n en su aspecto activo, como la acci\u00f3n de Dios que ofrece libre y graciosamente al hombre las verdades necesarias y \u00fatiles para la consecuci\u00f3n de su salvaci\u00f3n sobrenatural. Lo revelado (revelatum) son esencialmente esos conocimientos sobre Dios inaccesibles a la raz\u00f3n, y que, por tanto, s\u00f3lo pueden conocerse a trav\u00e9s de la revelaci\u00f3n. Lo revelable se entiende m\u00e1s bien de esos conocimientos, que de suyo no superan la capacidad de la raz\u00f3n, pero que Dios ha revelado porque son \u00fatiles a la obra de la salvaci\u00f3n y porque la mayor parte d\u00e9 los hombres, dejados a ellos mismos, no llegar\u00ed\u00adan a conocerlos; de hecho, forman parte ahora del bloque de la revelaci\u00f3n. En una palabra, lo revelatum debe ser revelado, mientras que lo revelabile podr\u00ed\u00ada serlo (S. Th., I, 1-3, ad 2).<\/p>\n<p>2. LA REVELACI\u00ed\u201cN COMO ACONTECIMIENTO HIST\u00ed\u201cRIC0. Por este titulo, la revelaci\u00f3n se presenta a santo Tom\u00e1s como una operaci\u00f3n jer\u00e1rquica, marcada por la sucesi\u00f3n, el progreso y la multiplicidad de las formas y medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) Primeramente, una operaci\u00f3n jer\u00e1rquica. La verdad de la salvaci\u00f3n nos llega como las aguas de una gran fuente, cuyo contenido no llegar\u00ed\u00ada a la llanura m\u00e1s que despu\u00e9s de haber formado embalses sucesivos: primero lbs \u00e1ngeles, seg\u00fan el orden de las jerarqu\u00ed\u00adas celestiales; luego los hombres, y entre ellos los m\u00e1s grandes, a saber: los ap\u00f3stoles y los profetas. A continuaci\u00f3n se derrama por la multitud de los que la acogen por la fe, seg\u00fan una operaci\u00f3n an\u00e1loga: los que poseen un conocimiento m\u00e1s amplio deben transmitirlo y explicarlo-a los simples fieles, obligados a adherirse expl\u00ed\u00adcitamente s\u00f3lo a los art\u00ed\u00adculos de fe (S.Th., II-II, 2-6c). A1 momento de la revelaci\u00f3n que se constituye sucede elde la revelaci\u00f3n que se aplica.<\/p>\n<p>b) En segundo lugar, la revelaci\u00f3n se caracteriza por la sucesi\u00f3n: no es algo que se d\u00e9 de antemano, sino seg\u00fan unas etapas que constituyen realizaciones parciales del designio divino total. La riqueza de la revelaci\u00f3n era tan grande que el hombre necesit\u00f3 siglos de preparaci\u00f3n para ir tomando poco a poco posesi\u00f3n de ella y asimilar\u00ed\u00ada (Ad Heb., l,l). Se pueden as\u00ed\u00ad distinguir en la historia de la revelaci\u00f3n tres \u00e9pocas, al frente de cada una de las cuales figura una revelaci\u00f3n superior, de la que se derivan todas las dem\u00e1s: la revelaci\u00f3n hecha a Abrah\u00e1n de la existencia de un Dios \u00fanico, que establece la revelaci\u00f3n patriarcal y se dirige a unas cuantas familias sosamente; la revelaci\u00f3n mosaica o la del nombre de Dios, que establece la era prof\u00e9tica y se dirige a todo un pueblo; la revelaci\u00f3n de Cristo, finalmente, con la revelaci\u00f3n del misterio de la vida \u00ed\u00adntima de Dios en la Trinidad de personas, que establece la era cristiana y se dirige a toda la humanidad. Dios \u00abcondesciende\u00bb con la debilidad de la humanidad, dejando que se filtre tan s\u00f3lo la luz que es capaz de recibir (S. Th. II-II, 1-7, ad 3).<\/p>\n<p>c) Un doble movimiento atraviesa la econom\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n y constituye el dinamismo de su progreso. Por un lado, un movimiento que va constituyendo poco apoco el dep\u00f3sito de la revelaci\u00f3n: de los patriarcas a los profetas y a lbs ap\u00f3stoles. Por otro lado, un movimiento que va acercando poco a poco la humanidad a la encarnaci\u00f3n. Cuanto m\u00e1s se acerca a Cristo, m\u00e1s se acerca a la plenitud de la revelaci\u00f3n. Con Cristo llega la primavera de la gracia, el tiempo del cumplimiento. \u00abLa \u00faltima consumaci\u00f3n de la gracia se hizo con Cristo\u00bb; por eso se dice que el tiempo de Cristo es el tiempo de la plenitud (S. Th., II-II, i-&#8216;l, ad 4).<\/p>\n<p>d) Finalmente, la revelaci\u00f3n es polimorfa. Para darse a conocer, Dios no ha despreciado ninguna forma de comunicaci\u00f3n\u00c2\u00a1 En su comentario a la carta a los Hebreos (Ep. ad Neb., 1,1), santo Tom\u00e1s subraya la extraordinaria riqueza y diversidad de los caminos de Dios: multiplicidad y variedad de los personajes a los que se dirige; diversidad de los procesos psicol\u00f3gicos (visiones corporales, imaginativas, intelectuales); revelaci\u00f3nes sobre el pasado, el presente o el futuro, que se dirigen al hombre bien para instruirlo, o bien para castigarlo por sus infidelidades; diversidad finalmente, en los grados de claridad u oscuridad. Con Cristo y los ap\u00f3stoles alcanza su cima y su plenitud el acontecimiento de la revelaci\u00f3n. No por ello, sin embargo, ha desaparecido el esp\u00ed\u00adritu de profec\u00ed\u00ada. Algunos hombres gozan de \u00e9l; no para suplir a urca revelaci\u00f3n deficiente, sino para iluminar la conducta humana a partir de la revelaci\u00f3n ya dada (S. Th., II-II, 174-6, ad 3).<\/p>\n<p>3. LA RREVELACI\u00ed\u201cN PROFETICA COMO CARISMA DE CONOCIMIENTO. Santo Tom\u00e1s se interesa ante todo por la revelaci\u00f3n prof\u00e9tica (De Ver., 12; II-II, 171 a 174; Contra Gentes 111,154). En tiempos del modernismo pudo cundir la leyenda de que la revelaci\u00f3n cat\u00f3lica s\u00f3lo presenta verdades ca\u00ed\u00addas del cielo; habr\u00ed\u00ada sido preferible leer entonces a santo Tom\u00e1s, que varios siglos antes se interesaba por la revelaci\u00f3n en su fase psicol\u00f3gica, como acci\u00f3n divina que se inserta en el psiquismo humano. Su De prophetia se caracteriza realmente por un asombroso respeto a los datos complejos de la experiencia prof\u00e9tica.<\/p>\n<p>Santo Tom\u00e1s distingue en la profec\u00ed\u00ada el conocimiento prof\u00e9tico de su uso, ,a saber: la denuntiatio o la proclamaci\u00f3n de la profec\u00ed\u00ada (S. Th., IIII, 171-1c). En un primer tiempo, el profeta siente la acci\u00f3n de la luz divina sobre \u00e9l (De Ver., 12-1 c). Luego, en un segundo tiempo, proclama: el profeta escoge entonces sus im\u00e1genes seg\u00fan su temperamento y su experiencia personal. En concreto, \u00bfc\u00f3mo se realiza este desvelamiento que pone al profeta en posesi\u00f3n de la verdad divina? (S. Th., Il-lI, 171-6c). Como todo conocimiento humano, la profec\u00ed\u00ada supone unas representaciones (acceptio rerum) y un juicio, pero los dos superelevados por el carisma-prof\u00e9tico: el juicio se lleva a cabo bajo el influjo de una luz especial concedida al profeta. \u00abEl elemento formal en el conocimiento prof\u00e9tico es la luz divina; de la unidad de esa luz es de donde la profec\u00ed\u00ada saca su unidad espec\u00ed\u00adfica, a pesar de la diversidad de objetos que esta luz manifiesta a los profetas\u00bb (S. Th., II1I, 171-3, ad 3): En, efecto, esta luz ilumina undato con una riqueza prodigiosa: acontecimientos hist\u00f3ricos, comportamiento de las personas, visiones interiores, sue\u00f1os, etc. Sin embargo, la esencia de la profec\u00ed\u00ada no reside en ese elemento representativo, sino en la luz divina que se le concede al vidente para que pueda discernir, juzgar y expresar las intenciones de Dios. Gracias a la iluminaci\u00f3n recibida, el profeta juzga, con certeza y sin error, los elementos presentes a su conciencia, y de esta manera toma posesi\u00f3n de la verdad que Dios quiere comunicarle. Por esta iluminaci\u00f3n y este juicio se realiza verdaderamente, en el profeta, la manifestaci\u00f3n del pensamiento divino. Una vez agraciado con ello, el profeta reacciona vitalmente. Pasivo en la inspiraci\u00f3n que lo supereleva, percibe activamente en la revelaci\u00f3n (S.Th., II-Il, 1711, ad 4). Por encima del plano de las im\u00e1genes, alcanza la verdad m\u00e1s profunda que \u00e9stas designan (S. Th., 1111, ,173-2, . ad 2). Por tanto, la luz concedida. por Dios es el elemento esencial que caracteriza al profeta. Pero el profeta, en sentido pleno, es el que recibe de Dios al mismo tiempo las representaciones y la luz para juzgar de ellas (S.Th., Il-II 173-2c). En la revelaci\u00f3n en sentido fuerte, \u00abel profeta posee la mayor certeza de las realidades que conoce por el don de profec\u00ed\u00ada y tiene por cierto que esas verdades se le han revelado divinamente\u00bb (S. Th., IMI, 171-5c). Por eso Jerem\u00ed\u00adas puede decir: \u00abEs verdad que el Se\u00f1or me ha mandado a vosotros a pronunciar todas estas palabras para que las escuch\u00e9is\u00bb (Jer 26,15). Bajo el esplendor de la luz que recibe, el profeta percibe sin razonamiento expl\u00ed\u00adcito, lo mismo que cuando se alcanza la causa en el efecto, que Dios es el autor de esa luz y el autor de la verdad que le descubre esta luz. El profeta no necesita m\u00e1s signos; la luz que recibe es tari intensa que tiene plena certeza de su origen. Tal fue el caso de Abrah\u00e1n, dispuesto a inmolar a su hijo \u00fanico sobre la base de la iluminaci\u00f3n recibida (S. Th., II-1I, 171-5c). De este mismo modo se expresa tambi\u00e9n Teresa de \u00ed\u0081vila (El castillo interior, morada sexta).<\/p>\n<p>La acci\u00f3n por la cual Dios se comunica con el hombre mediante signos creados es designada por Tom\u00e1s como palabra de Dios, debido a la analog\u00ed\u00ada que presenta con la palabra humana, que es tambi\u00e9n comunicaci\u00f3n del pensamiento por medio de signos. La palabra interior, en los profetas, no es sino la iluminaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu (De Ver., 12-1; ad 3). La palabra entendida como comunicacion entre seres inteligentes, es una categor\u00ed\u00ada que abraza a la vez la comunicaci\u00f3n humana, la ang\u00e9lica y la divina (S.Th., I, 107-1c; 107-2; De Ver., 18-3). En cuanto sonido o gesto, la palabra, no se le puede atribuir a Dios m\u00e1s que por met\u00e1fora; pero en cuanto hecho espiritual y comunicaci\u00f3n de pensamiento, no supone ninguna imperfecci\u00f3n y se le puede atribuir: Lo mismo que por medio de la palabra exterior recurrimos a un vocablo portador de sentido, tambi\u00e9n Dios, cuando ilumina al profeta, le da una representaci\u00f3n significante, un signo de su esencia espiritual. As\u00ed\u00ad es como Dios habl\u00f3 a Ad\u00e1n, a los patriarcas, a los profetas. Estos signos, evidentemente, son representaciones deficientes del misterio divino; pero por ellos, gracias a la luz que los ilumina, Dios nos invita a su vida: nos haba.<\/p>\n<p>4. LA REVELACI\u00ed\u201cN POR CRISTO Y LOS AP\u00ed\u201cSTOLES. La reflexi\u00f3n de santo Tom\u00e1s sobre la funci\u00f3n reveladora de Cristo est\u00e1 menos elaborada que su an\u00e1lisis de la experiencia prof\u00e9tica. Sin embargo, se encuentran en la Suma indicaciones muy sugestivas sobre el papel de Cristo y de los ap\u00f3stoles. El pr\u00f3logo de la III parte, que trata de Cristo salvador, comienza con estas palabras: Cristo \u00abnos ha mostrado el camino de la verdad\u00bb para que, por \u00e9l, vayamos al Padre. Para manifestar su pensamiento, el hombre lo enparna en unos sonidos o unas letras; lo mismo Dios, \u00abal querer revelarse a los hombres, revisti\u00f3 de carne en el tiempo a su Verbo concebido desde toda la eternidad\u00bb (In Joh., 14-2). Por la carne que tom\u00f3, el Verbo nos habla y lo entendemos (In Joh., 8-3). Nadie mejor que \u00e9l puede manifestar la verdad, ya que \u00e9l es en persona luz y verdad (In Joh., 18-6). Cristo predica y ense\u00f1a tanto con sus acciones como con sus palabras (In Joh., 11-6); pero a diferencia de los maestros humanos, \u00e9l ense\u00f1a por fuera y por dentro (In Joh., 13-1; 3-1). Cristo instruy\u00f3 a sus ap\u00f3stoles por su predicaci\u00f3n y por su Esp\u00ed\u00adritu (In Joh., 17-6), manifest\u00e1ndoles el sentido de su doctrina. Santo Tom\u00e1s, sin duda alguna, destaca en la revelaci\u00f3n el resultado de la acci\u00f3n reveladora, a saber: la verdad de la fe. La terminolog\u00ed\u00ada no enga\u00f1a: el conjunto de conocimientos que Dios revel\u00f3 a los profetas y a los ap\u00f3stoles recibe en \u00e9l el nombre de \u00abdoctrina sagrada\u00bb, \u00abense\u00f1anza seg\u00fan la revelaci\u00f3n\u00bb que contiene la Escritura (S.Th., I, 1-lc).<\/p>\n<p>5. DE LA REVELACI\u00ed\u201cN A LA IGLESIA Y A LA FE. Dios propuso directamente su verdad a los profetas y a los ap\u00f3stoles; a nosotros nos. la propone por la Iglesia. Esta es, por tanto, la regla infalible en lo que ata\u00f1e a la proposici\u00f3n de la verdad revelada (S.Th. II-II, 5-3c y ad 2, ad 3). Los s\u00ed\u00admbolos de fe que van jalonando la historia de la Iglesia expresan una misma y \u00fanica fe: explicitan el dato revelado teniendo en cuenta los errores o desviaciones que van brotando. La mayor\u00ed\u00ada de los hombres no tienen acceso a la revelaci\u00f3n m\u00e1s que mediatamente, por la predicaci\u00f3n de la Iglesia. Dios nos ayuda a creer con una triple ayuda: la predicaci\u00f3n exterior, los milagros que acreditan esa predicaci\u00f3n y tambi\u00e9n \u00abun atractivo interior, que no es sino una inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu por la que el hombre se ve impulsado. a dar su asentimiento a lo que es objeto de fe&#8230; Esta llamada es necesaria, porque nuestro coraz\u00f3n no se inclinar\u00ed\u00ada hacia Dios si Dios mismo no nos atrajese hacia s\u00ed\u00ad\u00bb (In Rom, 8-6; S. Th., II-II, 2-9, ad 3). La llamada interior de la gracia es el \u00abtestimonio\u00bb de la \u00abverdad primera que ilumina e instruye al hombre interiormente\u00bb (Quodl. 2,4-6, ad 3). De esta forma Dios concede al hombre un doble don: el de la doctrina de la salvaci\u00f3n y el de la gracia para que la acoja en la fe. Santo Tom\u00e1s no llama revelaci\u00f3n a la-acci\u00f3n de esta gracia, al menos habitualmente, sino m\u00e1s bien llamada, atractivo, ayuda, moci\u00f3n, testimonio y, sobre todo, instinto interior, que viene de Dios como una llamada dirigida personalmente a cada uno:<br \/>\n6. LA REVELACI\u00ed\u201cN COMO GRADO DE CONOCIMIENTO DE DIOS. La revelaci\u00f3n y la fe no son para ellas mismas, sino para la visi\u00f3n, porque el fin del hombre es entrar alg\u00fan d\u00ed\u00ada en la contemplaci\u00f3n de Dios. En este sentido, la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica es un conocimiento imperfecto, un momento de nuestra iniciaci\u00f3n en la visi\u00f3n. En el hombre se da un triple conocimiento de Dios: en el primer grado el hombre se eleva a Dios por medio de las cosas creadas; en el segundo, Dios desciende a nosotros, se inclina sobre el hombre y se revela a \u00e9l; en el tercero el hombre \u00abser\u00e1 elevado a ver perfectamente lo que se le ha revelado\u00bb (Contra Gentes IV, 1). La perfecci\u00f3n de la revelaci\u00f3n s\u00f3lo se realizar\u00e1 en la parus\u00ed\u00ada (S. Th., II-II, 5-1, ad 1). Tan s\u00f3lo entonces \u00abser\u00e1 conocida la verdad primera, no ya en la fe, sino en la visi\u00f3n&#8230; Entonces ya no se le propondr\u00e1 al hombre la verdad envuelta en velos, sino totalmente al descubierto\u00bb (Contra Gentes IV, 1). Por su palabra, Dios nos hace entrar poco a poco en el misterio de su vida \u00ed\u00adntima.<\/p>\n<p>Hasta el concilio de Trento, la controversia protestante, con su principio de la sola Scriptura como fuente de la revelaci\u00f3n y con la intemperancia del iluminismo protestante que gratifica a cada uno de los fieles con una revelaci\u00f3n inmediata del Esp\u00ed\u00adritu, tuvo el efecto de apartar la atenci\u00f3n de los te\u00f3logos del car\u00e1cter hist\u00f3rica e incarnacional de la revelaci\u00f3n, para preocuparse ante todo de la revelaci\u00f3n objetiva, del mensaje de la fe y de la garant\u00ed\u00adas de su origen divino.<\/p>\n<p>BIBL.: Decxea B., Die Entwicklung der Lehre von der prophetischen Offenbarung von Wilhelm von Auxerre bis zu 77zomas von Aquin, Breslau 1940; ELDEaS L. (ed.), La doctrine de la r\u00e9v\u00e9lation divine de salar Thomas d :4quin, Ciudad del Vaticano 1990; FmawEnTxER A.M., 7he Word as 7iuth. A Critical Examination of the Christian Doctrine of Revelation in the Writings of Thomas Aquinas and Karl Barth, Londres 1944; WtnTe V., Le concept de r\u00e9v\u00e9lation chez salar Thomas, en \u00abATh\u00bb 1 I (1950)1-17, 109-132.<\/p>\n<p>R. Latourelle<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santo Tom\u00e1s representa el punto de madurez en la gran escol\u00e1stica sobre el tema de la revelaci\u00f3n, Despu\u00e9s de \u00e9l, hasta el siglo xx, la terminolog\u00ed\u00ada se ir\u00e1 haciendo m\u00e1s precisa, m\u00e1s t\u00e9cnica; pero la reflexi\u00f3n no ganar\u00e1 mucho en profundidad. 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