{"id":17243,"date":"2016-02-05T11:13:03","date_gmt":"2016-02-05T16:13:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trento-concilio-de-2\/"},"modified":"2016-02-05T11:13:03","modified_gmt":"2016-02-05T16:13:03","slug":"trento-concilio-de-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trento-concilio-de-2\/","title":{"rendered":"TRENTO, CONCILIO DE"},"content":{"rendered":"<p>En tres per\u00ed\u00adodos de trabajo, 154547, 1551-52 y 1562-63, el concilio de Trento elabor\u00f3 un cuerpo de doctrina y de prescripciones disciplinarias que ejercieron una profunda influencia en la configuraci\u00f3n del moderno catolicismo romano.<\/p>\n<p>1. PANORAMA HIST\u00ed\u201cRICO. La convocatoria del concilio por el papa Pablo III(1534-1549) hab\u00ed\u00ada sido aplazada por rivalidades pol\u00ed\u00adticas entre las potencias cat\u00f3licas y por la repugnancia de Roma a abrazar la reforma. Las dos interrupciones fueron debidas a la guerra y a una epidemia en Trento, prolong\u00e1ndose la segunda a causa de la antipat\u00ed\u00ada hacia el concilio del papa Pablo IV (1555-1559). Desde el principio, Trento fue un concilio de obispos, teniendo los te\u00f3logos s\u00f3lo papeles consultivos. La direcci\u00f3n del concilio estuvo en manos de tres cardenales legados,. que recib\u00ed\u00adan constantes y detalladas instrucciones del papa y sus consejeros.<\/p>\n<p>Trento promulg\u00f3 catorce decretos doctrinales y trece decretos sobre la reforma de la atenci\u00f3n pastoral y la disciplina de la Iglesia. Al redactar sus decretos, Trento asumi\u00f3 puntos de doctrina seleccionados de los te\u00f3logos eontroversistas cat\u00f3licos que hab\u00ed\u00adan estado disputando las afirmaciones de la reforma luterana durante un cuarto de siglo antes de que el concilio empezara. Trento se inspir\u00f3 tambi\u00e9n en numerosos memoriales de reforma, en sus elencos de deficiencias pastorales y abusos en la administraci\u00f3n de la Iglesia, que hab\u00ed\u00adan precedido al concilio, por ejemplo los programas de reforma presentados al papa Adriano VI en 1522 y el Consilium fle emendanda eccIesia, sometido a Pablo III por una comisi\u00f3n de nuevos cardenales en 1537. Trento llev\u00f3 a cabo una saludable clarificaci\u00f3n de la doctrina cat\u00f3lica sobre el pecado original, la gracia y la justificaci\u00f3n, y la misa y los sacramentos. La naturaleza de la Iglesia, sin embargo, qued\u00f3 en gran medida intacta en la ense\u00f1anza tridentina, con la consecuencia de que la doctrina forjada m\u00e1s tarde en la defensa apolog\u00e9tica de la Iglesia institucional, por ejemplo por Roberto Belarmino, lleg\u00f3 a ser dominante en la eclesiolog\u00ed\u00ada hasta el siglo xx. El programa de reforma padec\u00ed\u00ada la carencia de una \u00fanica visi\u00f3n de conjunto y la fragmentaci\u00f3n consiguiente al afrontar los muchos abusos que deb\u00ed\u00adan ser rectificados. Las normas, sin embargo, incrementaron considerablemente la capacidad de los obispos para gobernar sus di\u00f3cesis sin obst\u00e1culo local. Las directrices sobre la formaci\u00f3n sacerdotal, junto a la prescripci\u00f3n de que se instituyeran seminarios diocesanos, dejaron una marca profunda en el catolicismo moderno.<\/p>\n<p>2. ESCRITURA Y TRADICIONES DE LA IGLESIA. Para la TF, las ense\u00f1anzas decisivas de Trento ten\u00ed\u00adan que ver con las fuentes normativas de la doctrina cristiana. Antes. del concilio, numerosos escritores controversistas hab\u00ed\u00adan adelantado ya argumentos contra el uso que la reforma hac\u00ed\u00ada de la Escritura como la norma suprema y \u00fanica de doctrina y vida, y hab\u00ed\u00adan atacado la afirmaci\u00f3n de la reforma de que la Escritura tiene en s\u00ed\u00ad misma una capacidad autointerpretativa (sacra Scriptura su\u00c2\u00a1 ipsius interpres, seg\u00fan Lutero). Johann Eck y Johann Cochlaeus hab\u00ed\u00adan replicado que el uso protestante de la Biblia como norma cr\u00ed\u00adtica contra la Iglesia destru\u00ed\u00ad\u00e1 la misma Biblia, puesto que es la Iglesia la que, al fijar el canon b\u00ed\u00adblico, identifica y autentifica los libros que son normativos.<\/p>\n<p>San Juan Fisher reuni\u00f3 los principales puntos del caso cat\u00f3lico en su Confutatio de Lutero, en 1526. 1) Muchas cosas en la Biblia son de hecho dif\u00ed\u00adciles de entender, como 2Pe 3,16 se\u00f1ala. La Biblia sola, en vez de resolver controversias, conduce finalmente a divisiones y errores, como lo confirma la historia de la herej\u00ed\u00ada. 2) Se ha desarrollado en la Iglesia, bajo la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo, una tradici\u00f3n normativa de interpretaci\u00f3n de la Biblia, a saber: la doctrina de los Padres ortodoxos y los concilios ecum\u00e9nicos. 3) Adem\u00e1s, en la sede de Pedro la Iglesia tiene un iudex controversiarum, al que se debe recurrir cuando se produzcan disputas sobre la doctrina, formas de culto y normas de la vida de la Iglesia. 4) Los escritos apost\u00f3licos, por ejemplo 2Tes 2,15; Jn 20;30; 21,25, se\u00f1alan una transmisi\u00f3n oral de la doctrina que rige m\u00e1s all\u00e1 de lo que est\u00e1 consignado en los escritos reunidos en la Biblia, y algunas pr\u00e1cticas de la Iglesia universal derivan de esta fuente no escrita. Argumentos similares fueron presentados por otros apologistas cat\u00f3licos, como J. Dietenberger,.N. Herborn y J,.Dreido.<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza de Trento sobre la transmisi\u00f3n de la doctrina revelada fue formulada en dos decretos aprobados el 8 de abril de 1546. El primer documento (DS 1501-05) es la recepci\u00f3n formal por el concilio tanto de los libros b\u00ed\u00adblicos como de las tradiciones apost\u00f3licas relevantes para la fe y la moral en cuanto normativas para los cristianos y, en particular, en cuanto que son los testimonios sobre los que Trento basar\u00e1 sus propias reafirmaciones de la ense\u00f1anza transmitida y sus medidas de reforma. Un segundo documento comienza con una defensa, matizada de la versi\u00f3n latina de la Escritura, la Vulgata, como \u00abaut\u00e9ntica\u00bb para el uso de la Iglesia, y despu\u00e9s prosigue indicando las normas de la correcta interpretaci\u00f3n de la Biblia.<\/p>\n<p>La recepci\u00f3n por Trento de los libros b\u00ed\u00adblicos coincidi\u00f3 con su clarificaci\u00f3n formal de los contenidos y l\u00ed\u00admites de la Escritura (t Canon). Algunos miembros del concilio, como el agustino Jer\u00f3nimo Seripando, estaban abiertos a una diferenciaci\u00f3n dentro del AT entre libros normativos para la fe y otros, los libros \u00abdeuterocan\u00f3nicos\u00bb, que sirven s\u00f3lo para instruir en una vida piadosa. Pero la mayor\u00ed\u00ada hall\u00f3 esta idea demasiado sutil y propensa a debilitar el remedio que el concilio pretend\u00ed\u00ada aplicar a una situaci\u00f3n nada tranquila de inseguridad y confusi\u00f3n. Incluso Seripando estaba de acuerdo en que todos los libros del canon tradicional estaban inspirados y eran inerrantes, por lo cual se estableci\u00f3 formalmente el canon m\u00e1s amplio (DS 1502-03), siguiendo la lista utilizada por el concilio de Florencia en 1442 en sus negociaciones con las Iglesias coptas. El decreto representa una expresi\u00f3n moderada, aunque inequ\u00ed\u00advoca, del sentir de Trento de hablar en nombre de una Iglesia que est\u00e1 realmente \u00aben posesi\u00f3n\u00bb de su Biblia, y por eso es capaz de- declarar definitivamente qu\u00e9 libros deben ser tenidos como \u00absagrados y can\u00f3nico&#8217;!\u00bb (DS 1504).<\/p>\n<p>El segundo gran paso de Trento fue su recepci\u00f3n, junto con la Escritura, de ciertas tradiciones apost\u00f3licas normativas. La reforma hab\u00ed\u00ada identificado muchas pr\u00e1cticas de la Iglesia como abusos, y muchas leyes de la Iglesia, por ejemplo el ayuno, la observancia de los d\u00ed\u00adas festivos, el celibato clerical, como usurpaciones eclesi\u00e1sticas de la libertad cristiana. La respuesta de Trento es una formulaci\u00f3n compacta y gramaticalmente intrincada (DS 1501), que presupone que la Iglesia apost\u00f3lica exist\u00ed\u00ada, con una fe viva implantada en los corazones creyentes, antes de la composici\u00f3n de los libros del NT. 1) El punto de partida es el evangelio de Cristo, que ha de ser preservado en su pureza, porque este evangelio es la \u00fanica fuente de toda verdad salvadora y de toda pr\u00e1ctica cristiana. 2) El cuerpo de doctrina y normas disciplinarias procedentes del evangelio no han sido formuladas de modo exhaustivo por escrito, y as\u00ed\u00ad determinadas tradiciones no escritas deben tomarse en seria consideraci\u00f3n, a saber: aquellas que proceden bien de Jes\u00fas mismo o del \u00abdictado\u00bb dei Esp\u00ed\u00adritu Santo a los ap\u00f3stoles. 3) Sin embargo, no todas las tradiciones son definitivas y normativas para la Iglesia. Trento circunscribe considerablemente su \u00e1mbito, explicitando su recepci\u00f3n de lo que es: a) apost\u00f3lico en su origen, y b) transmitido en sucesi\u00f3n ininterrumpida a la Iglesia que vive, ense\u00f1a y ofrece culto hoy. Ejemplos de tales tradiciones ser\u00ed\u00adan guardar como santo el primer d\u00ed\u00ada de la semana y la uni\u00f3n de la cena del Se\u00f1or con la liturgia de la palabra. Los-usos puramente eclesiales no son tomados en consideraci\u00f3n aqu\u00ed\u00ad, puesto que el concilio pretend\u00ed\u00ada establecer instrucciones de reforma que en determinados casos no pod\u00ed\u00adan posiblemente aceptar algunos de estos usos.<\/p>\n<p>Un tercer paso de importancia a largo plazo fue la afirmaci\u00f3n de Trento de la existencia de una interpretaci\u00f3n eclesial normativa de la Biblia (DS 1507; \/&#8217;Ta Iglesia como int\u00e9rprete de la Escritura&#8217;. Aqu\u00ed\u00ad Trento expresa el sentido de la Iglesia de tener una influencia sobre el significado del mensaje b\u00ed\u00adblico, especificando que esta comprensi\u00f3n es una parte continua y permanente del verdadero ser de la Iglesia. El texto menciona a los padres de la Iglesia, y as\u00ed\u00ad trae a la mente las razones de los controversistas en favor de una normativa \u00abtradici\u00f3n hermen\u00e9utica\u00bb patr\u00ed\u00adstica y conciliar. Puesto que la Iglesia tiene una connaturalidad interior con el significado del texto b\u00ed\u00adblico, el decreto de Trento especifica que \u00abpertenece a la Iglesia juzgar el verdadero significado e interpretaci\u00f3n de la Sagrada Escritura\u00bb. En los tiempos de Trento, el t\u00e9rmino l \u00abmagisterio\u00bb no estaba en uso, pero la realidad parece estar presente donde Trento se apropia lo que los controversistas hab\u00ed\u00adan propuesto acerca.de la existencia y accesibilidad de un iudex controversiarum en la Iglesia.<\/p>\n<p>La principal conclusi\u00f3n, sin embargo, de los dos decretos es que para determinar c\u00f3mo deber\u00ed\u00ada formularse la doctrina cristiana y c\u00f3mo ha de ser configurada la vida y el testimonio cristianos no es suficiente por s\u00ed\u00ad misma una apelaci\u00f3n a la Biblia. Se deben consultar otros lugares teol\u00f3gicos. El sentido de la Biblia est\u00e1 en la Iglesia, y por eso debe ser o\u00ed\u00adda su interpretaci\u00f3n, junto con sus correctos modos de expresar la fe apost\u00f3lica en la vida y el culto.<\/p>\n<p>3. RECEPCI\u00ed\u201cN DE TRENTO. Sobre la espec\u00ed\u00adfica cuesti\u00f3n de la transmisi\u00f3n del evangelio, sabemos que la teolog\u00ed\u00ada y la catequesis cat\u00f3licas postridentinas a menudo sobrepasaron el cuidadoso minimalismo del decreto del concilio concerniente a la recepci\u00f3n de tradiciones. El \u00e9nfasis apolog\u00e9tico sobre la insuficiencia de la Escritura llev\u00f3 a la concepci\u00f3n de una tradici\u00f3n doctrinal puramente oral que deriva de Cristo y de sus ap\u00f3stoles y que pertenece a la sustancia de la fe. As\u00ed\u00ad, se pensaba que parte del evangelio y algunos elementos de la revelaci\u00f3n salvadora se expresaban en el texto de la Escritura, otra parte completa y otros elementos se transmit\u00ed\u00adan de una manera no escrita. Aqu\u00ed\u00ad la teolog\u00ed\u00ada dio a la recepci\u00f3n por Trento de los libros y (el) tradiciones una nueva precisi\u00f3n, a la que el concilio no se hab\u00ed\u00ada adherido, pues hab\u00ed\u00ada reemplazado la expresi\u00f3n partim\/partim por la m\u00e1s simple et justo antes de la aprobaci\u00f3n del texto. Pero la teolog\u00ed\u00ada gravitaba en torno a la convicci\u00f3n de que la Escritura y la tradici\u00f3n son \u00abdos fuentes\u00bb, paralelas y diversas en contenido, en vez de ser dos lugares en los que la Iglesia y la teolog\u00ed\u00ada encuentran expresiones concretas del \u00fanico evangelio. La obra hist\u00f3rica de J. R. Geiselmann, G. Tavard, Y. Gongar, J. Ratzinger y otros ha clarificado la fruct\u00ed\u00adfera apertura del texto oficial tridentino, que dejaba amplio margen al Vaticano II para volver a plantear esta doctrina sobre la base de una concepci\u00f3n muy diferente del proceso comprensivo de transmitir la vida y la fe en la Iglesia (l Tradici\u00f3n).<\/p>\n<p>Otra cuesti\u00f3n se refiere al verdadero lugar del concilio de Trento y de sus documentos en el horizonte m\u00e1s amplio de la primera \u00e9poca de la historia de la Iglesia moderna. \u00bfFue Trento verdaderamente creador de la energ\u00ed\u00ada y militancia, junto con la centralizaci\u00f3n romana del gobierno y disciplina, que caracterizaron a la Iglesia de la contrarreforina? \u00bfFue Trento formador de aquellos aspectos de la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica que el catolicismo, en un importante cambio de autocomprensi\u00f3n, comenz\u00f3 a transformar en el concilio Vaticano II? Dos consideraciones parecen importantes para encuadrar la actual discusi\u00f3n de esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>1) Hoy, cada vez con mayor frecuencia, los historiadores destacan menos las diferencias entre las creencias y el culto protestante y cat\u00f3lico de la era moderna inicial. Ahora se pone m\u00e1s \u00e9nfasis en las semejanzas que se encuentran en los procesos con que protestantes y cat\u00f3licos, digamos en torno al a\u00f1o 1600, abordaron el adoctrinamiento de la juventud, que prepara para la obra de la Iglesia, y la colaboraci\u00f3n eclesial con las autoridades estatales. Tuvo lugar un proceso de \u00abconfesionalizaci\u00f3n\u00bb en todas las Iglesias a medida que las doctrinas normativas eran cuidadosamente formuladas, se aclaraban y fortalec\u00ed\u00adan las estructuras de autoridad y se fijaban instrucciones claras para el ministerio pastoral. Esta tesis de E.W. Zeeden-ha sido desarrollada por W. Reinhard en su afirmaci\u00f3n de que la realizaci\u00f3n de la reforma tridentina fue esencialmente un proceso \u00abmodernizador\u00bb, mediante el cual se establecieron pautas exigentes para los profesionales de la Iglesia cat\u00f3lica, se desarrollaron modos de supervisi\u00f3n y responsabilidad, y un vasto programa educacional intent\u00f3 llevar a cabo la interiorizaci\u00f3n de las normas cristianas. Esta es en gran medida la transformaci\u00f3n del eatolismo que los documentos de Trento hab\u00ed\u00adan previsto; pero el concilio mismo no cre\u00f3 el celo y dedicaci\u00f3n religiosa de aquellos que producir\u00ed\u00adan este decisivo cambio eclesial. Esto \u00faltimo se debi\u00f3 en gran parte a la nueva espiritualidad, especialmente a la de san Ignacio de Loyola, que motiv\u00f3 al personal de la Iglesia confesionalizada y modernizada del siglo y medio que sigue a Trento.<\/p>\n<p>2) Una manera deponer por obra la reforma de Trento fue la aplicaci\u00f3n diferenciada de las nuevas normas en las principales di\u00f3cesis gobernadas por obispos en\u00e9rgicos, como D. Bollani (Brescia), G. Paleotti (Bolonia) y san Carlos Borromeo (Mil\u00e1n). Pero con el pontificado de Sixto V (1585-1590) las realizaciones locales se colocaron de forma decisiva bajo el control del papa y la supervisi\u00f3n de su curia, institucionalizada de nuevo. El objetivo era promover la reforma efectiva en muchos lugares donde no se hab\u00ed\u00adan hecho muchos progresos. Pero el resultado a largo plazo fue que la iniciativa pastoral local, bien fundamentada en los decretos de reforma de Trento, qued\u00f3 en gran medida sofocada por los lentos procesos de la administraci\u00f3n centralizada. Incluso la imagen de Borromeo, canonizado en 1610, fue regulada hasta minimizar su vigor como reformador episcopal de una di\u00f3cesis, mientras se subrayaba su ascetismo personal y su dignidad como cardenal de la Iglesia romana. Estos desarrollos difieren notablemente de la doctrina y de las medidas de reforma formuladas en Trento entre 154,5 y 1563.<\/p>\n<p>BIBL.: ALBERIGO G., L \u00e9cclesiologia del Concilio di Trento, en \u00abRivista di storia delta Chiesa in Italia\u00bb 18 (1964) 227-242; In, La \u00abreception\u00bb du Concite de Trent par I Eglise romaine, en \u00abIrenikon\u00bb58 (1985) 311-337; In, The Council of Trent, en J. 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