{"id":17244,"date":"2016-02-05T11:13:08","date_gmt":"2016-02-05T16:13:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trinidad-y-revelacion\/"},"modified":"2016-02-05T11:13:08","modified_gmt":"2016-02-05T16:13:08","slug":"trinidad-y-revelacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trinidad-y-revelacion\/","title":{"rendered":"TRINIDAD Y REVELACION"},"content":{"rendered":"<p>Uno de los puntos de convergencia entre la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica y protestante es una renovada y m\u00e1s profunda comprensi\u00f3n del acto de la l revelaci\u00f3n como autorrevelaci\u00f3n y autocomunicaci\u00f3n de Dios. Seg\u00fan esta concepci\u00f3n de revelaci\u00f3n que domina la TF de este siglo, la revelaci\u00f3n no consta en primera instancia de proposiciones sobre la vida divina, sino que consiste m\u00e1s bien en la comunicaci\u00f3n del ser mismo de Dios.<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n protestante fue Karl Barth quien hizo de esta concepci\u00f3n el centro de su teolog\u00ed\u00ada, exponiendo las implicaciones trinitarias en el primer volumen de su obra Dogm\u00e1tica eclesial. Barth utiliz\u00f3 la idea de revelaci\u00f3n como andamiaje sobre el que construir su dogm\u00e1tica. Explotando la dimensi\u00f3n trinitaria de la revelaci\u00f3n, fue capaz de fundamentar su dogm\u00e1tica en el Dios trino. Para Barth, en contraste en Schleiermacher, la Trinidad est\u00e1 al comienzo de la teolog\u00ed\u00ada y encierra toda doctrina de la fe cristiana.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo de Barth parte abiertamente desde arriba. La naturaleza de Dios como tal est\u00e1 escondida. La naturaleza oculta de Dios corresponde a su trascendencia. Dios solamente puede ser conocido si se da \u00e9l mismo a conocer. Adem\u00e1s, en la actual situaci\u00f3n de la condici\u00f3n humana, el hombre despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda es incapaz de conocer a Dios presente en la naturaleza. Todo conocimiento de Dios debe ser, por tanto, a trav\u00e9s de Jesucristo.<\/p>\n<p>El modo de entender Barth la revelaci\u00f3n es estrictamente cristol\u00f3gico. En Jesucristo tenemos un aconte cimiento en el que Dios mismo se da a conocer. Dios es el sujeto de la revelaci\u00f3n y Jesucristo es su contenido. Puesto que Dios no revela otra cosa a s\u00ed\u00ad mismo, existe una perfecta identidad entre el Dios revelador y el Dios revelado. La revelaci\u00f3n en sentido estricto implica la doctrina de la encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Barth expresa la identidad entre revelador y revelado de varias maneras para resaltar toda la importancia del significado de la revelaci\u00f3n. Entre estas frases se pueden resaltar las siguientes: Dios se revela a s\u00ed\u00ad mismo en este acontecimiento, Dios se desvela en este acontecimiento, Dios se reitera a s\u00ed\u00ad mismo al mundo en este acontecimiento, Dios se interpreta a s\u00ed\u00ad mismo en este acontecimiento, Dios es Se\u00f1or en este acontecimiento. Un aspecto importante que merece ser acentuado es la historia de la revelaci\u00f3n (f Historia, IV). La revelaci\u00f3n es el acontecimiento en el que la eternidad y el tiempo se encuentran. La autoexpresi\u00f3n de Dios al mundo es el acontecimiento en el que Dios se hace temporal. Como dice Barth, la revelaci\u00f3n requiere predicados  hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Como acontecimiento hist\u00f3rico, Jesucristo es un acontecimiento de nuestra historia humana pasada. Pero debemos seguir pregunt\u00e1ndonos si este acontecimiento ha pasado y se ha acabado, o si la revelaci\u00f3n es tambi\u00e9n actual. Barth responde que a trav\u00e9s del Esp\u00ed\u00adritu Santo el acto de revelaci\u00f3n se convierte en un acto presente. A trav\u00e9s del Esp\u00ed\u00adritu Santo, Jesucristo se hace actual hoy. Somos atra\u00ed\u00addos al acontecimiento de la revelaci\u00f3n, y as\u00ed\u00ad llegamos a participar en la misma vida divina. A trav\u00e9s del Esp\u00ed\u00adritu Santo, Dios se pone frente a la persona humana no como un objeto, sino que habita dentro de la persona como sujeto. Barth define al Esp\u00ed\u00adritu Santo como la \u00abrevelatoriedad\u00bb del acontecimiento de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dado que Dios realmente se revela a s\u00ed\u00ad mismo y no s\u00f3lo informaci\u00f3n sobre s\u00ed\u00ad, se sigue que, puesto que Dios es trino en el acto de la revelaci\u00f3n, es tambi\u00e9n trino en su propia vida eterna. De la unidad de lo revelado, de la revelaci\u00f3n, y la revelatoriedad, Barth concluye que Dios desde toda la eternidad debe ser en s\u00ed\u00ad mismo Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. De esta manera Barth evita todo vestigio de modalismo. La triplicidad de Dios en el acto de la revelaci\u00f3n corresponde a la triplicidad de la vida divina.<\/p>\n<p>En el per\u00ed\u00adodo posconciliar,  Rahner, por el lado cat\u00f3lico, se apropi\u00f3 y profundiz\u00f3 en la comprensi\u00f3n de Barth de la revelaci\u00f3n, y, sobre la base de su comprensi\u00f3n trinitaria de la revelaci\u00f3n, enunci\u00f3 la tesis de que la Trinidad de la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n es la Trinidad inmanente, y viceversa.<\/p>\n<p>Aunque Rahner y Barth tienen concepciones similares de la revelaci\u00f3n, su punto de partida y su metodolog\u00ed\u00ada son diferentes. Rahner parte de la convicci\u00f3n de que todas las afirmaciones teol\u00f3gicas son antropol\u00f3gicas. De ah\u00ed\u00ad que el hombre con su trascendencia sea el punto de partida de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica.<br \/>\nPara Rahner, el hombre es el ser para quien el mismo ser es un interrogante. El hombre cuestiona todo aspecto de la realidad, incluy\u00e9ndose as\u00ed\u00ad mismo. Este cuestionamiento, revela que Dios est\u00e1 impl\u00ed\u00adcitamente presente como el horizonte de su pregunta. El m\u00e9todo trascendental de Rahner analiza al&#8217; hombre bajo los dos aspectos del conocimiento y la libertad. Al conocer cualquier objeto finito, el sujeto es conducido m\u00e1s all\u00e1 de lo finito hacia lo infinito. El conocimiento. humano, por tanto, tiene dos dimensiones, la objetiva, o categ\u00f3rica, por la cual el sujeto conoce algo del mundo, y la trascendental, por la que; impl\u00ed\u00adcitamente en el acto de,conocer el objetivo, el sujeto se conoce a s\u00ed\u00ad mismo y a Dios. La clave del argumento de Rahner es aqu\u00ed\u00ad que s\u00f3lo se puede conocer lo finito como finito si impl\u00ed\u00adcitamente se conoce lo infinito como su-condici\u00f3n de posibilidad. Rahner hace un an\u00e1lisis similar de la libertad humana. Al elegir cualquier objeto del-mu\u00f1do, el sujeto est\u00e1 al mismo tiempo eligi\u00e9ndose a s\u00ed\u00ad mismo. Porque la libertad humana es un dinamismo trascendental hacia el infinito, ning\u00fan objeto finito es jam\u00e1s capaz de llenar el dinamismo que es el hombre. Al reconocer los l\u00ed\u00admites de todos los bienes finitos, el sujeto, en la inquietud de su coraz\u00f3n, llega a Dios, el valor absoluto.<\/p>\n<p>Seg\u00fan este an\u00e1lisis, el hombre tiene en las profundidades de su ser una orientaci\u00f3n hacia el misterio. La dimensi\u00f3n religiosa es un componente intr\u00ed\u00adnseco del ser (rDasein) humano. Sin el misterio como horizonte en el que el .hombre vive, no ser\u00ed\u00ada capaz de entender su vida como una totalidad: Estar\u00ed\u00ada limitado a aspectos individuales de su mundo y no ser\u00ed\u00ada capaz de cuestionar la totalidad de su ser. En realidad, el sujeto humano es siempre una conciencia del misterio; pero del misterio domo un horizonte distante, indecible.&#8217;El hombre sabe que est\u00e1 relacionado con este misterio, pero no sabe si el misterio desea acercarse a \u00e9l.<\/p>\n<p>El primer paso del an\u00e1lisis de Rahner ha demostrado que, el hombre, por el hecho mismo de ser una criatura, tiene una revelaci\u00f3n natural de Dios. Dios se ofrece junto con el Dasein humano. El centro de la fe cristiana, sin embargo, consiste en la afirmaci\u00f3n de que Dios quiere acercarse al hombre. La primera forma en que esto sucede es a.trav\u00e9s del misterio de la gracia. A trav\u00e9s de la gracia, Dios entra en las profundidades de la subjetividad humana.<\/p>\n<p>Para Rahner, la gracia es otra palabra para designar al Esp\u00ed\u00adritu Santo. En esto vemos que el primer analogado de la gracia es la gracia increada. Rahner sostiene que esta gracia es concedida a todo hombre al menos como un ofrecimiento. Aunque el ofrecimiento de gracia es universal, es no obstante gratuito. Dios pudo crear una naturaleza humana sin orientarla hacia la gracia, pero realmente no lo ha hecho as\u00ed\u00ad. La originalidad de la propuesta de Rahner consiste en su interpretaci\u00f3n trascendental de la gracia. La gracia es una parte tan \u00ed\u00adntima del hombre que Dios se convierte en un elemento coconstitutivo del &#8216;!yo\u00bb humano. Aqu\u00ed\u00ad Rahner sugiere que el modelo de causalidad formal puede iluminar el misterio de la gracia. La presencia de la gracia en el sujeto humano es an\u00e1loga a la relaci\u00f3n entre forma y materia. Est\u00e1n intr\u00ed\u00adnsecamente relacionadas una con otra. Sin embargo, la relaci\u00f3n es cuasiformal, puesto que Dios sigue siendo trascendente incluso en el acto de darse a s\u00ed\u00ad mismo. Por la presenciase la gracia.increada en el sujeto humano, la persona est\u00e1 capacitada para participar en la vida divina. De ah\u00ed\u00ad que Rahner afirme que, en el ofrecimiento de la gracia, Dios es el dador, el don y la condici\u00f3n de posibilidad de aceptar el don. Puesto que participar en la vida trinitaria de Dios trasciende la capacidad del hombre, la persona humana no es ni siquiera capaz de aceptar este don si el propio don no hace esta aceptaci\u00f3n posible.<\/p>\n<p>Sobre la base del deseo universal de Dios de salvar, Rahner mantiene que la gracia ha sido ofrecida a todo hombre. Si es \u00e9ste el caso, se .sigue entonces que la historia de la raza humana es coextensiva a la historia de la gracia. Pero al afirmar esta, tesis, \u00bfafirma Rahner realmente demasiado? Si la gracia se ofrece por todas partes, \u00bfcu\u00e1l es el significado de la historia de la salvaci\u00f3n (! Historia, V) en el sentido de los hechos salvadores de Dios en el AT y en el NT? En concreto, \u00bfen qu\u00e9 sentido es el acontecimiento-Cristo decisivo para la salvaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Si la gracia es la oferta de Dios de s\u00ed\u00ad mismo en el plano de la trascendentalidad, es tambi\u00e9n cierto que toda experiencia trascendental debe ser mediada objetiva, categ\u00f3rica e hist\u00f3ricamente. S\u00f3lo si es salvado el hombre en su historia, as\u00ed\u00ad como en su trascendentalidad, puede existir salvaci\u00f3n en el pleno sentido de la palabra.<\/p>\n<p>Por eso. Rahner sostiene que el acontecimiento-Cristo es el autoofrecimiento de Dios al nmundo en la historia. Antes de nada, intenta situar el acontecimiento-Cristo dentro de la historia del mundo y dentro de la misma evoluci\u00f3n. Si toda la historia es una historia de gracia, esta historia tiene una orientaci\u00f3n y una meta, a saber: Jesucristo. Rahner dice que podemos considerar la evoluci\u00f3n como un movimiento desde abajo. La evoluci\u00f3n es un proceso de transformaci\u00f3n en el que lo m\u00e1s bajo origina lo m\u00e1s alto. En el hombre la evoluci\u00f3n se hace consciente de s\u00ed\u00ad misma. Pero el hombre a su vez es un dinamismo hacia Dios. Como vimos antes, es una orientaci\u00f3n hacia la uni\u00f3n con el misterio absoluto. Visto desde abajo, este movimiento llega a una apor\u00ed\u00ada con la aparici\u00f3n del ser humano. Desde abajo la uni\u00f3n del hombre con el misterio sigue siendo una cuesti\u00f3n abierta, porque el misterio es distante, silencioso, an\u00f3nimo. Pero desde el punto de vista de la fe, podemos ver que el movimiento desde abajo es complementado por un movimiento desde arriba. Dios desde arriba se expresa y se comunica a s\u00ed\u00ad mismo en Jesucristo. Pero esta autocomunicaci\u00f3n no es precisamente una intervenci\u00f3n de Dios desde lo alto. El conjunto del proceso evolutivo era precisamente una preparaci\u00f3n para esta autoexpresi\u00f3n. En este contexto podemos entender la afirmaci\u00f3n de Rahner: \u00abLa encarnaci\u00f3n de Dios es el singular caso supremo de la actualizaci\u00f3n esencial de la realidad humana, el cual consiste en que el hombre `es&#8217; en cuanto se abandona al misterio absoluto que llamamos Dios\u00bb (K. RAHNER, Curso fundamental sobre la fe, Herder, Barcelona 1984, 259).<\/p>\n<p>Una de las formas en que Rahner expresa la verdad de la encarnaci\u00f3n es a trav\u00e9s del concepto del s\u00ed\u00admbolo (Semiolog\u00ed\u00ada, II) (K. RAHNER, Para una teolog\u00ed\u00ada del s\u00ed\u00admbolo, en Escritos de Teolog\u00ed\u00ada IV, Taurus, Madrid 1961, 283-322). Rahner distingue entre un signo y un s\u00ed\u00admbolo. La relaci\u00f3n entre signo y significado es accidental, mientras que la existente entre s\u00ed\u00admbolo y simbolizado es intr\u00ed\u00adnseca. Rahner define un s\u00ed\u00admbolo como \u00abla autorrealizaci\u00f3n de un ser en el otro que es constitutivo de su esencia\u00bb. Aplicado a la encarnaci\u00f3n, esto significa que el Logos crea la humanidad de Jes\u00fas como autoexpresi\u00f3n suya en el mundo. Aqu\u00ed\u00ad Rahner apela a la f\u00f3rmula patr\u00ed\u00adstlca assumptione creatur para explicar la relaci\u00f3n entre la divinidad y la humanidad de Jes\u00fas. La naturaleza humana de Jes\u00fas nunca preexisti\u00f3 por s\u00ed\u00ad misma. Fue creada y asumida por el Logos en un \u00fanico y mismo acto. De esta manera la humanidad del Logos es realmente la humanidad de Dios, de modo que contemplando la humanidad se contempla al Logos y por ello al Padre, puesto que el Logos es la autoexpresi\u00f3n del Padre. Por otra parte, como realidad creada, la naturaleza humana tiene su propia autonom\u00ed\u00ada. Divinidad y humanidad no est\u00e1n en contienda. M\u00e1s bien la relaci\u00f3n entre ellas es la de una relaci\u00f3n de proporci\u00f3n directa. Cuanto m\u00e1s divino es el Logos, m\u00e1s humana es la humanidad.<\/p>\n<p>Para resumir la aproximaci\u00f3n de Rahner a la revelaci\u00f3n y a la Tr\u00ed\u00adnidad, se puede decir que el centro de su teolog\u00ed\u00ada es la autorrevelaci\u00f3n y autocomunicaci\u00f3n de Dios, el misterio absoluto, al mundo. Esta autocomunicaci\u00f3n tiene lugar en el plano trascendental a trav\u00e9s del don de la gracia increada o Esp\u00ed\u00adritu Santo al sujeto humano. La misma autorrevelaci\u00f3n tiene lugar en el plano hist\u00f3rico a trav\u00e9s de la historia de salvaci\u00f3n, que culmina en la encarnaci\u00f3n. En esta interpretaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n vemos que existe un paralelo exacto entre teolog\u00ed\u00ada y antropolog\u00ed\u00ada. Adem\u00e1s, la aproximaci\u00f3n de Rahner a la revelaci\u00f3n muestra que s\u00f3lo se puede hacer justicia a la comunicaci\u00f3n de Dios de s\u00ed\u00ad mismo al mundo si se comprende el acontecimiento-revelaci\u00f3n de una manera trinitaria. Dios en cuanto misterio (Padre) se hace presente a los hombres en las profundidades de su subjetividad (Esp\u00ed\u00adritu Santo), as\u00ed\u00ad como en su historia concreta (Jesucristo). En otras palabras, la Trinidad inmanente es la Trinidad de la econom\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que estas aproximaciones tienen en com\u00fan es una profunda comprensi\u00f3n del significado de la revelaci\u00f3n como autocomunicaci\u00f3n de Dios. En cuanto autocomunicaci\u00f3n de Dios, la revelaci\u00f3n implica una estricta identidad entre revelador y revelado (encarnaci\u00f3n). Sin embargo, este acto de revelaci\u00f3n no puede ser entendido meramente como un acontecimiento pasado. El acontecimiento de la encarnaci\u00f3n, sucedido de una vez para siempre, se hace actual a trav\u00e9s del t Esp\u00ed\u00adritu Santo, por cuyo medio el hombre es capacitado para compartir la vida de Dios. Puesto que Dios Padre se revela a s\u00ed\u00ad mismo en la historia a trav\u00e9s de su Hijo y en gracia a trav\u00e9s del Esp\u00ed\u00adritu Santo, vemos que la estructura del acontecimiento de la revelaci\u00f3n es trinitaria. Y puesto que Dios se corresponde a s\u00ed\u00ad mismo en el acto de revelaci\u00f3n, se sigue que el propio ser de Dios es trinitario desde toda la eternidad. Por eso es claro que un an\u00e1lisis teol\u00f3gico del acto de la autorrevelaci\u00f3n de Dios nos lleva al coraz\u00f3n del misterio de la Trinidad.<\/p>\n<p>BIBL.: BARTH K., Dagmatique I, Ginebra 1954; O`DONNELL J., Il mistero delta Trinitd, Casale Monferrato 1989; RAHNER K., El Dios trino como principio yfundamemo trascendente de la historia de la salvaci\u00f3n, en MS II, Cristiandad, Madrid 19772, 269-334.<\/p>\n<p>J. O&#8217;Donnell<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los puntos de convergencia entre la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica y protestante es una renovada y m\u00e1s profunda comprensi\u00f3n del acto de la l revelaci\u00f3n como autorrevelaci\u00f3n y autocomunicaci\u00f3n de Dios. 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