{"id":17250,"date":"2016-02-05T11:13:20","date_gmt":"2016-02-05T16:13:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/discernimiento-moral\/"},"modified":"2016-02-05T11:13:20","modified_gmt":"2016-02-05T16:13:20","slug":"discernimiento-moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/discernimiento-moral\/","title":{"rendered":"DISCERNIMIENTO MORAL"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Valores y l\u00ed\u00admites de la ley.<br \/>\nII. Una moral m\u00e1s all\u00e1 de la ley: el esc\u00e1ndalo de la libertad cristiana.<br \/>\nIII. El radicalismo de su mensaje: peligro de falsas interpretaciones.<br \/>\nIV. La esencia del pensamiento paulino: su sentido verdadero.<br \/>\nV. Hacia un personalismo \u00e9tico: m\u00e1s all\u00e1 de las obligaciones generales.<br \/>\nVI. La b\u00fasqueda de lo que agrada al Se\u00f1or: necesidad del discernimiento.<br \/>\nVII. Condiciones b\u00e1sicas para efectuarlo: el abandono de los esquemas humanos.<br \/>\nVIII. Una nueva forma de conocer y experimentar.<br \/>\nIX. La \u00fanica categor\u00ed\u00ada fundamental: la identificaci\u00f3n con Dios.<br \/>\nX. Los signos de una buena elecci\u00f3n: el compromiso de vida.<br \/>\nXI. La funci\u00f3n pedag\u00f3gica de la moral: etapa introductoria y pasajera.<br \/>\nXII. Recuerdo de otras exigencias interiores.<\/p>\n<p>1. Valores y l\u00ed\u00admites de la ley<br \/>\nLos psic\u00f3logos han insistido en que, desde el comienzo de la vida humana, el hombre necesita de la ley. Es el principio de la realidad, que configura nuestro mundo pulsional, an\u00e1rquico y ca\u00f3tico por su propia naturaleza, para hacer posible el paso aun nivel cultural, donde la conducta no est\u00e1 regida s\u00f3lo por el principio del placer, del gusto, del capricho interesado. La ley, simbolizada en la figura del padre, limita y coacta la espontaneidad instintiva del ni\u00f1o, para introducirlo en un mundo diverso, en el que predominan otros criterios humanizantes reguladores del comportamiento. Es una exigencia que brota tambi\u00e9n de la dimensi\u00f3n comunitaria de la persona. Su conducta debe tener en cuenta los derechos y obligaciones de cada uno para que sea posible la sociedad. La ley marcar\u00e1 los l\u00ed\u00admites que defienden tales espacios, con el deseo de que la instintividad o intereses individuales se configuren de acuerdo con el bien com\u00fan y no s\u00f3lo en funci\u00f3n de las propias apetencias.<\/p>\n<p>Desde una perspectiva religiosa, la ley encierra adem\u00e1s un valor de extraordinaria importancia y profundidad, pues manifiesta al creyente la voluntad del Se\u00f1or. No es extra\u00f1o, por tanto, que este aprecio de la ley se haya mantenido en la espiritualidad cristiana. Si la moral nos ense\u00f1a no s\u00f3lo a realizarnos como personas, sino a vivir como hijos de Dios y responder a su palabra, lo m\u00e1s importante es encontrarse con esa voluntad del Se\u00f1or en un clima de fe, hacerse d\u00f3cil y obediente a esa llamada que nos viene de arriba. De ah\u00ed\u00ad la pregunta b\u00e1sica y fundamental, en el campo de la praxis, de c\u00f3mo es posible el descubrimiento de esa vocaci\u00f3n. La respuesta m\u00e1s com\u00fan y ordinaria remit\u00ed\u00ada de nuevo a la moral: cumpliendo con los preceptos y normas de conducta expresamos nuestra obediencia a Dios. La ley se manten\u00ed\u00ada de esa manera como la se\u00f1al m\u00e1s universal y expl\u00ed\u00adcita de su soberana voluntad, manifestaba el camino m\u00e1s corto y evidente para conocer sus designios concretos sobre cada persona. La vida cristiana equival\u00ed\u00ada al cumplimiento lo m\u00e1s exacto posible de los valores e imperativos \u00e9ticos.<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad la excesiva y hasta ansiosa preocupaci\u00f3n de los cristianos en torno a las obligaciones y leyes morales, tal y como se expresaban en los catecismos y libros de texto. Se quer\u00ed\u00ada describir en ellos lo bueno y lo malo, con sus fronteras y l\u00ed\u00admites perfectamente definidos, para saber c\u00f3mo acercarse al Se\u00f1or y evitar su lejan\u00ed\u00ada por el pecado. En caso de duda se acud\u00ed\u00ada al t\u00e9cnico, para que \u00e9l explicara el alcance y contenido de las diferentes obligaciones. Las alabanzas a la ley y la invitaci\u00f3n a su m\u00e1s estricta observancia encontrar\u00ed\u00adan aqu\u00ed\u00ad su justificaci\u00f3n humana y espiritual. La asc\u00e9tica religiosa ha subrayado siempre este aspecto, aunque en algunas ocasiones lo haya hecho con excesivo \u00e9nfasis y en otras no siempre por motivaciones transparentes y desinteresadas.<\/p>\n<p>No pretendo negar que semejante presentaci\u00f3n sea verdadera en su conjunto, sobre todo si se enmarca en un contexto mucho m\u00e1s matizado. Sin embargo, y a pesar de todas estas alabanzas psicol\u00f3gicas, comunitarias y religiosas, cuya objetividad nadie niega, la ley ha sido tambi\u00e9n objeto de importantes cr\u00ed\u00adticas desde esas mismas \u00f3pticas. El cumplimiento de la ley ha corrido siempre el riesgo de inclinarse hacia un legalismo que psic\u00f3logos y profetas de todos los tiempos no se han cansado de condenar. Podr\u00ed\u00adamos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que la ra\u00ed\u00adz de muchos conflictos humanos y espirituales encuentra aqu\u00ed\u00ad su m\u00e1s profunda explicaci\u00f3n. La no aceptaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, con la consecuente intolerancia que afecta tambi\u00e9n a los dem\u00e1s, y el farise\u00ed\u00adsmo del hombre piadoso tienen mucho que ver con la forma de relacionarse con la ley.<\/p>\n<p>II. Una moral m\u00e1s all\u00e1 de la ley:<br \/>\n     el esc\u00e1ndalo de la libertad cristiana<br \/>\nNadie est\u00e1 exento de estas desviaciones, nacidas de un legalismo que no tiene ning\u00fan valor humano ni religioso. En este sentido, la liberaci\u00f3n de la ley se impone como una exigencia ineludible para vivir nuestra condici\u00f3n de hombres y de cristianos. Pero, sobre todo, cuando se busca c\u00f3mo descubrir en serio la voluntad de Dios y cu\u00e1l es la metodolog\u00ed\u00ada cristiana para conseguir esa meta, ni la moral ni la ley constituyen la mejor manera de alcanzar ese objetivo. S\u00f3lo un discernimiento espiritual aut\u00e9ntico capacita de veras para una finalidad como \u00e9sta, por dos razones fundamentales que vamos a explanar.<\/p>\n<p>En primer lugar, conviene insistir con fuerza en un aspecto demasiado olvidado de nuestra espiritualidad. La econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n se caracteriza por situar al cristiano en un clima de relaciones familiares con Dios, Jes\u00fas ha venido para darnos la gran noticia, que nos abre a un horizonte insospechado: somos hijos de Dios; y por eso, desde lo m\u00e1s hondo del coraz\u00f3n nace una exclamaci\u00f3n jubilosa: Abba! (cf G\u00e1l 4:7). Con la misma palabra que tantas veces oyeron a Cristo en su oraci\u00f3n, el cristiano puede ahora dirigirse al Se\u00f1or 1. Ahora bien, en una familia, donde las relaciones deben ser afectivas y cordiales, lo que prevalece como factor m\u00e1s importante no ser\u00e1 nunca la ley, sino el amor, que la supera y trasciende. De ah\u00ed\u00ad el grito incontenible de san Pablo cuando recuerda a los cristianos su aut\u00e9ntica vocaci\u00f3n: \u00abA vosotros, hermanos, os han llamado a la libertad\u00bb (G\u00e1l 5:13). Sus palabras no se pueden interpretar como si fueran un g\u00e9nero literario o un simple recurso oratorio. Son ideas que explicita de manera constante y con un lenguaje muy claro, pues no s\u00f3lo las tiene profundamente asimiladas, sino que siente la obligaci\u00f3n de proclamarlas como parte fundamental de su trabajo misionero 2.<\/p>\n<p>Jes\u00fas aparece en su teolog\u00ed\u00ada como el gran libertador. Nos ha rescatado de la esclavitud del pecado para que, a pesar de ese misterio de iniquidad que domina a la creaci\u00f3n entera, el hombre pueda realizar el bien; nos ha librado de la muerte, sembrando una nueva esperanza que vence y supera la finitud de nuestra existencia, y nos ha dado una \u00faltima y definitiva victoria, pues \u00e9l tambi\u00e9n \u00abnos rescat\u00f3 de la maldici\u00f3n de la ley\u00bb (G\u00e1l 3:13). Todo r\u00e9gimen legal ha caducado definitivamente con la venida de Cristo y queda sustituido por otro r\u00e9gimen de relaciones familiares: \u00ab&#8230; envi\u00f3 Dios a su Hijo, nacido de mujer, sometido a la ley para que recibi\u00e9ramos la condici\u00f3n de hijos\u00bb (G\u00e1l 4:45). En la econom\u00ed\u00ada actual de la salvaci\u00f3n no existe nada m\u00e1s que una doble alternativa, sin ning\u00fan t\u00e9rmino medio que suavice su radicalismo: o vivir en un r\u00e9gimen de esclavitud que nos somete a la ley = `los que se apoyan en la observancia de la ley llevan encima una maldici\u00f3n\u00bb (G\u00e1l 3:10)- o seguir a Cristo para liberarnos de esa maldici\u00f3n, pues \u00absi os dej\u00e1is llevar por el Esp\u00ed\u00adritu, no est\u00e1is bajo la ley\u00bb (G\u00e1l 5:18).<\/p>\n<p>El evangelio de la libertad fue motivo de esc\u00e1ndalo para la gente piadosa de aquel tiempo. Convertirse al cristianismo supon\u00ed\u00ada renegar de la tradici\u00f3n sagrada en la que el jud\u00ed\u00ado hab\u00ed\u00ada sido educado. Las diversas sectas rivalizaban en su adhesi\u00f3n m\u00e1s incondicional a la ley y no pod\u00ed\u00adan comprender que un verdadero israelita se atreviera a defender una doctrina tan contraria a esta observancia religiosa. La reacci\u00f3n del pueblo frente a un movimiento que romp\u00ed\u00ada su propia identidad hist\u00f3rica resulta bastante comprensible. Y no es extra\u00f1o que, desde entonces, la misma literatura rab\u00ed\u00adnica no haga ninguna menci\u00f3n de Pablo o lo considere como un aut\u00e9ntico hereje y cism\u00e1tico 3. No en vano su pensamiento chocaba de frente contra uno de los puntos b\u00e1sicos en la teolog\u00ed\u00ada de aquel tiempo.<\/p>\n<p>A pesar de ello, podemos catalogar su postura de intransigente, pues se trataba de un punto donde no caben concesiones de ning\u00fan tipo ni ben\u00e9volas tolerancias si quer\u00ed\u00ada defender lo m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico de la experiencia cristiana. El cari\u00f1o y la comprensi\u00f3n no deb\u00ed\u00adan disimular lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo un aspecto tan importante de la fe. El episodio de Antioqu\u00ed\u00ada revela esa actitud inquebrantable frente a la conducta m\u00e1s ambigua del mismo Pedro \u00c2\u00b0. Es una doctrina que siempre va a mantener con una coherencia absoluta.<\/p>\n<p>III. El radicalismo de su mensaje:<br \/>\n      peligro de falsas interpretaciones<br \/>\nQue la doctrina paulina sobre la libertad de la ley fue captada con todo su radicalismo se deduce de los intentos que, desde el comienzo, se hicieron de suavizar su pensamiento. No s\u00f3lo hubo copistas bien intencionados que, por su cuenta y riesgo, quisieron limar las afirmaciones que juzgaron exageradas 5, sino que, hasta en \u00e9pocas recientes, se han ofrecido interpretaciones que desvirt\u00faan su aut\u00e9ntica originalidad y fuerza. Y es que la aceptaci\u00f3n de este mensaje no fue ni ha sido nunca f\u00e1cil, pues la tentaci\u00f3n de acudir a la ley para encontrar en ella la salvaci\u00f3n y la seguridad de un gu\u00ed\u00ada certero es demasiado frecuente en el hombre de todos los tiempos. Si sus afirmaciones admitieran una interpretaci\u00f3n reductora, no habr\u00ed\u00adan sido motivo de esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p>No es tanto su contenido m\u00e1s o menos trascendente, sino el significado general lo que plantea el problema. Numerosos pasajes demuestran que Pablo emplea el t\u00e9rmino nomos, con o sin art\u00ed\u00adculo, para designar la ley como tal, que se caracteriza por ser un mandamiento exterior al hombre (cf Rom 3:27.31; Rom 5:20; Rom 13:8; etc.). Sus expresiones demuestran que no hace ninguna distinci\u00f3n entre los preceptos intangibles, como el dec\u00e1logo, y las otras leyes y preceptos secundarios. La ley es un todo integral que revela la voluntad de Dios sobre los hombres, de la misma manera que para el jud\u00ed\u00ado piadoso tampoco cab\u00ed\u00adan distinciones jur\u00ed\u00addicas entre mandatos m\u00e1s o menos importantes. La observancia constitu\u00ed\u00ada siempre la \u00fanica respuesta posible, pues, por muy onerosa y peque\u00f1a que fuese, era un motivo de gozo responder con absoluta fidelidad al Dios de la alianza.<\/p>\n<p>La ley para \u00e9l era el s\u00ed\u00admbolo de toda normativa \u00e9tica impuesta desde fuera a la persona. El que vive en funci\u00f3n de ella no ha penetrado todav\u00ed\u00ada en la esfera de la fe ni se encuentra vivificado por la presencia del Esp\u00ed\u00adritu. Su vida se mantiene todav\u00ed\u00ada en una situaci\u00f3n infantil, ya que \u00abla ley fue nuestra ni\u00f1era hasta que llegase Cristo\u00bb (G\u00e1l 3:23). Por eso el que permanece protegido por ella no ser\u00e1 nunca un verdadero hijo de Dios, \u00abporque hijos de Dios son todos aquellos que se dejan llevar por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb (Rom 8:14). Tal vez la traducci\u00f3n m\u00e1s exacta de su pensamiento, para comprender el choque que supuso contra la mentalidad de su \u00e9poca, seria afirmar hoy que el cristiano es un hombre rescatado por Cristo de la esclavitud de la moral, un ser que vive sin la maldici\u00f3n de esta ley.<\/p>\n<p>Ya s\u00e9 que esta afirmaci\u00f3n puede resultarnos a\u00fan demasiado desconcertante y prestarse a m\u00faltiples equ\u00ed\u00advocos y falsas interpretaciones. De hecho, el mismo san Pablo tuvo que luchar y corregir ciertas conclusiones equivocadas, que algunos pretendieron deducir de esta ense\u00f1anza. El \u00abtodo me est\u00e1 permitido\u00bb (1Co 6:12) pod\u00ed\u00ada servir de justificaci\u00f3n para comportamientos inaceptables, como si el sentirse liberado de la ley se convirtiera en un camino de inmoralidad que justificara la gula y la lujuria. Otros muchos, amantes y defensores de la ley, quer\u00ed\u00adan conservar, por el contrario, la fidelidad m\u00e1s absoluta a las tradiciones de sus mayores, y ya sabemos con qu\u00e9 energ\u00ed\u00adas se opuso a las pr\u00e1cticas judaizantes que empezaron a introducirse dentro, incluso, de las comunidades cristianas.<\/p>\n<p>Y entre estos extremismos radicales no faltaban quienes confund\u00ed\u00adan el mensaje de la libertad con un cambio sociol\u00f3gico que los convirtiera en ciudadanos libres para escapar de su condici\u00f3n de siervos esclavizados (1Co 7:21-24)6 o se apoyaban en \u00e9l para actuar sin ninguna discreci\u00f3n, olvidando el bien de los otros (1Co 8:9). Pablo no era un iluminado ingenuo 7, que desconoce la situaci\u00f3n del hombre pecador, ni tan realista y apegado a la condici\u00f3n humana que le impidiera abrirse a otros horizontes. La esencia de su pensamiento nos har\u00e1 comprender c\u00f3mo su ense\u00f1anza contin\u00faa siendo aplicable a nuestra situaci\u00f3n actual.<\/p>\n<p>IV. La esencia del pensamiento paulino:<br \/>\n      su sentido verdadero<br \/>\nLa libertad de la ley ten\u00ed\u00ada para \u00e9l un sentido fundamentalmente soteriol\u00f3gico. Lo que no pod\u00ed\u00ada tolerar, de acuerdo con la teolog\u00ed\u00ada vigente entre los fariseos y hasta entre los humildes fieles de Qumr\u00e1n, es que la salvaci\u00f3n ofrecida por Dios fuera fruto y consecuencia de los m\u00e9ritos personales, obtenidos con nuestra obediencia y sumisi\u00f3n; ni que s\u00f3lo cuando el hombre supera sus culpas e infidelidades con el cumplimiento escrupuloso de la ley podr\u00e1 sentirse salvado y obtener la amistad divina. El esfuerzo individual conseguir\u00ed\u00ada de esa manera lo que s\u00f3lo se puede esperar como don y como gracia. Aqu\u00ed\u00ad radicaba el punto decisivo de toda su predicaci\u00f3n. Para san Pablo, al contrario que para toda la mentalidad jud\u00ed\u00ada, la ley queda despojada por completo de su car\u00e1cter salvador.<\/p>\n<p>Por la fe aceptamos que la justificaci\u00f3n es obra exclusiva de la gratuita benevolencia de Dios. Cualquier intento de alcanzarla por otro camino desemboca irremisiblemente en una autosuficiencia que nos hace por completo impermeables a su gracia. Es una verdad latente en todas las p\u00e1ginas de la revelaci\u00f3n, como condici\u00f3n b\u00e1sica e insustituible: Dios nunca podr\u00e1 estar cerca del que se cree con m\u00e9ritos y posibilidades.<\/p>\n<p>Y es que, bajo el imperio del pecado que nos atenaza, la observancia se vive como una garant\u00ed\u00ada del premio, y todo cumplimiento termina entonces en una pseudojustificaci\u00f3n, como si la gracia pudiera comprarse. Al liberarnos del pecado, nos rescata tambi\u00e9n de la muerte y de esta maldici\u00f3n de la ley. El don del Esp\u00ed\u00adritu es el signo de la nueva econom\u00ed\u00ada. Animados por \u00e9l, nuestra conducta se desarrolla con otra actitud radicalmente distinta.<\/p>\n<p>Vivir sin ley significa s\u00f3lo que la filiaci\u00f3n divina produce un dinamismo diferente, que orienta la conducta no con la normativa de la ley, sino por la exigencia de un amor que radicaliza todav\u00ed\u00ada m\u00e1s el propio comportamiento. Para el cristiano, vivificado por el Esp\u00ed\u00adritu e impulsado por la gracia interna, no existe ninguna norma exterior que le coaccione o se le imponga desde fuera y ante la que se siente molesto. Colocar de nuevo la ley en el centro de su inter\u00e9s significar\u00ed\u00ada la vuelta a un estadio primitivo e infantil: \u00abahora, en cambio, al morir a lo que nos ten\u00ed\u00ada cogidos, quedamos exentos de la ley; as\u00ed\u00ad podemos servir en virtud de un esp\u00ed\u00adritu nuevo, no de un c\u00f3digo anticuado\u00bb (Rom 7:6).<\/p>\n<p>La iluminaci\u00f3n de la vida, para saber c\u00f3mo actuar y comportarse, no se efect\u00faa, pues, por el conocimiento de unos principios \u00e9ticos ni por el an\u00e1lisis exacto y detallado de todos sus contenidos, sino s\u00f3lo cuando, movidos por la fuerza interior del Esp\u00ed\u00adritu y libres de toda coacci\u00f3n legal, nos dejamos conducir por la llamada del amor. Este dinamismo original y sorprendente es el que inventa la propia conducta del cristiano. El que tema vivir en este r\u00e9gimen de libertad no pertenece a la familia de Dios, donde la \u00fanica ley existente est\u00e1 oculta en el interior: \u00abMeter\u00e9 mi ley en su pecho, la escribir\u00e9 en su coraz\u00f3n, yo ser\u00e9 su Dios y ellos ser\u00e1n mi pueblo\u00bb (Jer 31:33) 8.<\/p>\n<p>El miedo y recelo existente a utilizar este lenguaje de la revelaci\u00f3n es un indicio de la esclavitud de muchos cristianos, que la prefieren para mayor seguridad y para eximirse de todo compromiso responsable. Y es que resulta duro comprender -tal vez porque no vivimos en ese climaque, para los hijos de Dios, no existe ya otra ley que la que nace de dentro, como imperativo del amor, y que lleva a una vida moral y honesta: \u00abProceded guiados por el Esp\u00ed\u00adritu y nunca ceder\u00e9is a deseos rastreros&#8230; Si os dej\u00e1is llevar por el Esp\u00ed\u00adritu, no est\u00e1is sometidos a la ley\u00bb (G\u00e1l 5:16-18). El \u00abama y haz lo que quieras\u00bb de san Agust\u00ed\u00adn 9 parece todav\u00ed\u00ada demasiado peligroso. Pero olvidarlo equivale a eliminar el sentido m\u00e1s autentico de la diacon\u00ed\u00ada cristiana: \u00abQue el amor os tenga al servicio de los dem\u00e1s, porque la ley entera queda cumplida en un solo mandamiento, el de amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (G\u00e1l 5:14).<\/p>\n<p>V. Hacia un personalismo \u00e9tico:<br \/>\n    m\u00e1s all\u00e1 de las obligaciones generales<br \/>\nLa \u00e9tica, en segundo lugar, como ciencia de principios v\u00e1lidos para todas las personas que la aceptan, no puede tampoco revelarnos las obligaciones concretas del cristiano en cada situaci\u00f3n. Se necesita un personalismo m\u00e1s aut\u00e9ntico, que rompa los horizontes reducidos de una moral excesivamente legalizada. Tan err\u00f3neo y peligroso ser\u00ed\u00ada no encontrarle ning\u00fan sentido a la ley como creer que todo valor y obligaci\u00f3n \u00e9tica debe tener su origen en ella. Existe una zona \u00ed\u00adntima y exclusiva de cada persona, donde las leyes y normas universales no tienen entrada ni pueden tenerla. Se trata de una esfera de la vida moral y religiosa que por el hecho de no estar \u00abreglamentada\u00bb no queda tampoco bajo el dominio del capricho ni de una libertad absoluta. Dios es el \u00fanico que puede penetrar hasta el fondo de esa intimidad, oculta a cualquier otro imperativo, para hacer sentir su llamada de manera personal, exclusiva e irrepetible.<\/p>\n<p>La negativa de esta posibilidad supondr\u00ed\u00ada la eliminaci\u00f3n de una \u00e9tica individual que, sin ir contra las leyes universales, nos afecta personalmente e impone unos deberes que no nacen de la aplicaci\u00f3n de una ley, sino de la palabra de Dios escuchada en el propio coraz\u00f3n. Incluso el n\u00facleo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de cada persona queda siempre sometido a su querer, pues ser\u00ed\u00ada absurdo e inadmisible que \u00e9l no pudiera dirigirse a cada uno nada m\u00e1s que como miembro de una comunidad, y no de una forma \u00fanica y exclusiva 10.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica, sin embargo, este personalismo \u00e9tico quedaba muy difuminado en nuestra moral, ya que la verdadera obligaci\u00f3n s\u00f3lo pod\u00ed\u00ada deducirse de la exigencia concreta de una ley. Por eso se dejaba a otra disciplina el estudio de la espiritualidad y de aquellos consejos que, aunque se consideraban como llamadas y exigencias de Dios, no se presentaban como aut\u00e9nticas obligaciones. Parec\u00ed\u00ada una \u00e9tica demasiado \u00abbur\u00f3crata\u00bb, pues su fundamentaci\u00f3n se apoyaba sobre una base legal, sin dar ning\u00fan contenido obligatorio a la voluntad de Dios que se manifiesta a un individuo concreto. Como si su palabra no tuviese la fuerza suficiente para obligar a un cristiano_ cuando le sale al encuentro en calquier circunstancia de la vida.<br \/>\nDe esta manera, aunque se obedeciese a todas las normas morales, el exacto cumplidor de ellas ser\u00ed\u00ada incapaz de responder a las llamadas personales de Dios sin un plus que vendr\u00ed\u00ada a ofrecerle la asignatura de espiritualidad. Esta ten\u00ed\u00ada como tarea dirigir a las personas que aspirasen a una mayor perfecci\u00f3n, mientras que la moral presentar\u00ed\u00ada s\u00f3lo el m\u00ed\u00adnimo requerido e indispensable para vivir como simple cristiano, sin perder la gracia y amistad de Dios. Lo menos que debe decirse de este planteamiento es que semejante \u00e9tica no merece adjetivarse como cristiana y es ajena por completo a las ense\u00f1anzas radicales de la revelaci\u00f3n. La distinci\u00f3n cl\u00e1sica entre preceptos y consejos est\u00e1 imbuida de esa mentalidad. Si los primeros son obligatorios, estos \u00faltimos no constituyen ninguna obligaci\u00f3n, ya que no se imponen a todos los creyentes 11.<\/p>\n<p>VI. La b\u00fasqueda de lo que agrada al Se\u00f1or:<br \/>\n      necesidad del discernimiento<br \/>\nSi la moral es la ciencia que nos ense\u00f1a a ser d\u00f3ciles y obedientes a la Palabra, cualquier llamada que de ella provenga, por muy privada y original que sea, crear\u00e1 de inmediato una obligaci\u00f3n de la que el cristiano tiene que sentirse responsable. Cuando Dios se acerca e insin\u00faa su voluntad para llevar a cada uno por un sendero concreto, nadie puede defenderse con la excusa de que tales exigencias no pertenecen al campo de la \u00e9tica o que no constituyen verdaderos y aut\u00e9nticos imperativos, aunque no sean v\u00e1lidos para los dem\u00e1s. Una \u00e9tica cristiana deber\u00ed\u00ada ser siempre una ayuda para descubrir esta vocaci\u00f3n personalizada. Pero cuando se trata de encontrarla, no basta el simple conocimiento y aceptaci\u00f3n de todos los valores y principios \u00e9ticos, incapaces por su universalidad de cumplir con una tarea semejante, sino que se requiere un serio discernimiento espiritual, \u00abla clave de toda la moral testamentaria\u00bb 12. Por eso resulta desconcertante que el tema no se exponga en ning\u00fan tratado de moral, ni siquiera se hable de \u00e9l en los escritos de \u00e9tica relacionados con la Biblia 13.<\/p>\n<p>Es san Pablo sobre todo quien otorga al discernimiento una importancia decisiva en la vida ordinaria de cada cristiano. \u00abLa expresi\u00f3n `lo que agrada al Se\u00f1or&#8217; aparece siempre, en los escritos de Pablo, en relaci\u00f3n y en funci\u00f3n del discernimiento personal, no propiamente como aplicaci\u00f3n de una norma o ley a los casos particulares y concretos&#8230;, es siempre el resultado de un descubrimiento personal, que tiene que hacer el propio creyente\u00bb 14. De ah\u00ed\u00ad el inter\u00e9s que reviste el t\u00e9rmino dokimazein en orden a conocer la voluntad de Dios como el \u00fanico camino v\u00e1lido y acertado 15.<\/p>\n<p>No resulta extra\u00f1o, por ello, que cuando se busca una caracterizaci\u00f3n en la fisonom\u00ed\u00ada del adulto espiritual a diferencia de los rasgos espec\u00ed\u00adficos del ni\u00f1o, se nos d\u00e9 precisamente este signo: \u00absensibilidad entrenada en distinguir lo bueno de lo malo\u00bb (Heb 5:14). Esto \u00faltimo ser\u00ed\u00ada suficiente para fijar, al menos en teor\u00ed\u00ada d\u00f3nde se encuetra el ideal de la vida cristiana, superando el miedo m\u00e1s o menos latente a que los cristianos caminen por ese sendero. Muchos creen todav\u00ed\u00ada que la mejor manera de educar en la fe es mantener a los hombres en un estado de infantilismo espiritual permanente, arropados por la ley y la autoridad, sin ninguna capacidad de discernimiento. La afirmaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica es demasiado clara cuando considera como ni\u00f1os a los que no tienen este juicio moral (cf Heb 5:13)<br \/>\nEl \u00fanico peligro que existe en este campo, como en tantos otros, es darle al discernimiento un significado ajeno a lo que nos ense\u00f1a la revelaci\u00f3n. No se puede negar el riesgo de un subjetivismo enga\u00f1oso y autosuficiente para acomodar la voluntad de Dios a la nuestra y guiar la conducta en funci\u00f3n de nuestros propios intereses. Todos tenemos experiencias constantes de nuestras faltas de objetividad, que hacen ver las mismas cosas con perspectivas muy diferentes. Son m\u00faltiples los factores que pueden influir en el psiquismo y que dificultan la lucidez de nuestros puntos de vista.<\/p>\n<p>El sujeto que discierne no es un absoluto incondicionado, sino que se encuentra ya con una serie de influencias que escapan de ordinario a su voluntad. Nunca se sit\u00faa de una forma neutra ante sus decisiones, pues ya est\u00e1 afectado por su estructura psicol\u00f3gica, con todo el mundo de experiencias pasadas y de sentimientos frente al futuro, que le est\u00e1n condicionando. Esforzarse por reconocer la situaci\u00f3n personal y concreta desde la que se efect\u00faa es una condici\u00f3n imprescindible para no espiritualizar con exceso lo que se explica por otras ra\u00ed\u00adces 17. La misma ideolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, la cultura ambiental, el nivel econ\u00f3mico con los que cada uno se encuentra identificado influyen, m\u00e1s de lo que a veces se piensa, en que los an\u00e1lisis y juicios de una misma realidad sean divergentes 19. Si a esto a\u00f1adimos el influjo de los mecanismos inconscientes, que operan de manera subrepticia y que condicionan con m\u00e1s fuerza la visi\u00f3n personal 19, el peligro de una deformaci\u00f3n o enga\u00f1o es f\u00e1cil y comprensible.<\/p>\n<p>VII. Condiciones b\u00e1sicas para efectuarlo:<br \/>\n       el abandono de los esquemas humanos<br \/>\nCuando se constatan, sin embargo, las exigencias b\u00e1sicas para efectuarlo con garant\u00ed\u00ada, que aparecen en la revelaci\u00f3n como condiciones previas y b\u00e1sicas, se comprende f\u00e1cilmente que, a pesar de las dificultades, no quede tanto sitio para la anarqu\u00ed\u00ada, el enga\u00f1o o el libertinaje. El mismo san Pablo aconseja a los fieles la prudencia y la reflexi\u00f3n: \u00abNo se\u00e1is irreflexivos, tratad de comprender lo que Dios quiere\u00bb (Efe 5:17). Y es que siempre que se habla de discernir, los textos manifiestan la urgencia y necesidad de una transformaci\u00f3n profunda en el interior de la persona. La inteligencia y el coraz\u00f3n, como las facultades m\u00e1s espec\u00ed\u00adficas del ser humano, requieren un cambio radical, que las coloca en un nivel diferente al anterior y les posibilita un conocimiento y una sensibilidad que han dejado de ser simplemente humanas. Se trata ahora de conocer y amar de alguna manera con los ojos y el coraz\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>El presupuesto fundamental, por tanto, es una previa conversi\u00f3n, en su sentido m\u00e1s aut\u00e9ntico, para recibir esa nueva forma de enjuiciar y sentirse afectado siempre que se necesite tomar una opci\u00f3n. Algunos textos paulinos se\u00f1alan expresamente la urgencia de este cambio y renovaci\u00f3n 20.<\/p>\n<p>Al comienzo de la parte moral aparece una s\u00faplica vehemente a los cristianos de Roma a que respondan a la elecci\u00f3n misericordiosa de Dios, haciendo de la propia vida una entrega y una oblaci\u00f3n, que constituye la liturgia y el culto verdadero. Si los romanos han sido objeto de la mirada cari\u00f1osa y benevolente de Dios, ellos tienen que responder de una manera semejante \u00abpara ser capaces de distinguir la voluntad de Dios, lo bueno, agradable y acabado\u00bb (Rom 12:2). La \u00fanica condici\u00f3n para conseguir esa meta es volverse intransigente con el estilo y los esquemas humanos = `no os amold\u00e9is a este mundo\u00bb 21- y sentirse recreados por una inteligencia superior = `sino dejaos transformar por la nueva mentalidad\u00bb.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s significativo es la fuerza de los verbos utilizados. La asimilaci\u00f3n superficial, pasajera y mentirosa (sjema), como la de los falsos ap\u00f3stoles que se disfrazan de mensajeros de la luz (2Co 11:13-14), es la que hace semejantes al mundo, mientras que para la renovaci\u00f3n profunda y verdadera emplea siempre los compuestos de morf\u00e9. Una renovaci\u00f3n que, en este caso concreto, afecta a la inteligencia (nous) no como simple facultad de conocimiento, sino como principio de un juicio pr\u00e1ctico 22, y de tal manera la modifica que emplea la misma palabra para designar el cambio cualitativo y completo que se opera con el bautismo 23.<\/p>\n<p>S\u00f3lo cuando se abandonan los criterios&#8217; mundanos, la propia escala de valores y se acepta un nuevo orden desconcertante, una sabidur\u00ed\u00ada diferente (cf 1Co 1:20-21), se est\u00e1 capacitado para discernir de verdad. Los hombres vendidos al mundo no podr\u00e1n comprender nunca los criterios de Dios. Y es que la unidad profunda entre el ser y el actuar del cristiano tiene tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad una perfecta aplicaci\u00f3n. Mientras no se realice una conversi\u00f3n interna no es posible un discernimiento adecuado. La ant\u00ed\u00adtesis a esta postura la hab\u00ed\u00ada recogido en el cap\u00ed\u00adtulo primero de la misma carta, al exponer el problema de la justificaci\u00f3n. La vida malvada de los paganos, que han roto \u00abtoda regla de conducta\u00bb z4, llenos como est\u00e1n de toda clase de injusticia, perversidad, codicia y maldad&#8230;\u00bb (Rom 1 28-29), es una consecuencia del rechazo de Dios, que le provoca la perversi\u00f3n precisamente de la inteligencia para conocer. Como hab\u00ed\u00ada explicado poco antes, \u00absu razonar se dedic\u00f3 a vaciedades y su mente insensata se obnubil\u00f3\u00bb (1,20-21). El desconocimiento y la lejan\u00ed\u00ada de Dios les ha llevado a la degradaci\u00f3n m\u00e1s espantosa, pues no pueden ya discernir lo que les conviene 25.<\/p>\n<p>VIII. Una nueva forma de conocer y experimentar<br \/>\nPor eso su oraci\u00f3n por los filipenses tiene un objetivo muy concreto: \u00abQue vuestro coraz\u00f3n crezca m\u00e1s y m\u00e1s\u00bb, pues la consecuencia de ese cari\u00f1o ser\u00e1 un crecimiento posterior \u00aben penetraci\u00f3n y sensibilidad para todo, a fin de acertar con lo mejor\u00bb (Flp 1:9-11). Seg\u00fan Spicq, \u00abestos tres versos son los m\u00e1s densos y precisos del NT sobre la influencia de la agape desde el punto de vista intelectual y moral en este mundo y en el otro\u00bb zb El amor ejerce una funci\u00f3n iluminante sobre la inteligencia (ep\u00ed\u00adgnosis), que posibilita un conocimiento m\u00e1s pleno y profundo -precisamente lo que les faltaba a los paganos, en el texto comentado con anterioridad-, y al mismo tiempo un afinamiento exquisito de la percepci\u00f3n espiritual (\u00e1iscesis), en el sentido moral pr\u00e1ctico. El jud\u00ed\u00ado intentaba \u00abacertar con lo mejor\u00bb, vali\u00e9ndose de la ley como norma orientadora, pero ese camino era falso y enga\u00f1oso. El apoyo que en ella buscaba s\u00f3lo le sirvi\u00f3 para convertirse en \u00abgu\u00ed\u00ada de ciegos, luz de los que viven en tinieblas, educador de ignorantes, maestro de simples por tener el saber y la verdad plasmados en la ley\u00bb (Rom 2:19-20). El cristiano posee otra metodolog\u00ed\u00ada en la b\u00fasqueda del bien cuando se siente renovado por dentro y el amor sustituye al antiguo r\u00e9gimen legal. Y es que, aun humanamente, nunca se puede conocer a fondo una realidad o una persona, ni juzgarla con objetividad y plenitud, mientras no se d\u00e9 un acercamiento a ellas con una dosis grande de amor y comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>En la carta a los Efesios dibuja tambi\u00e9n con extraordinaria nitidez la diferencia existente entre los hijos de la luz -\u00abdonde florece toda bondad, honradez y sinceridad, examinando a ver lo que agrada al Se\u00f1or\u00bb (Efe 5:9-10)- y la vida de los paganos, los hijos de las tinieblas. Lo m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico de estos \u00faltimos, como su rasgo m\u00e1s distintivo, es justamente el hecho de encontrarse con una inteligencia (nous) vac\u00ed\u00ada y a oscuras, con un coraz\u00f3n encallecido y con una falta de sensibilidad: \u00abNo viv\u00e1is como los paganos, con la cabeza vac\u00ed\u00ada, con el pensamiento a oscuras y ajenos a la vida de Dios; esto se debe a la inconsciencia que domina entre ellos por el encallecimiento de su coraz\u00f3n: perdida toda sensibilidad, se han entregado al vicio, d\u00e1ndose insaciablemente a toda clase de inmoralidad\u00bb (Efe 4:17-19). En cambio, a los cristianos les ense\u00f1aron a despojarse \u00abde la vieja condici\u00f3n humana&#8230;, a cambiar vuestra actitud mental (nous) y a revestiros de esa nueva condici\u00f3n (nueva humanidad) creada a imagen de Dios, con la rectitud y santidad propias de la verdad (Efe 4:22-24). Es decir, la gran diferencia consiste de nuevo en la renovaci\u00f3n, que afecta a lo m\u00e1s profundo de la persona para enjuiciar la realidad que nos rodea.<\/p>\n<p>Podr\u00ed\u00adamos decir entonces que la realizaci\u00f3n del discernimiento es el fruto y la consecuencia de una recreaci\u00f3n ontol\u00f3gica: el nuevo ser del cristiano posibilita la b\u00fasqueda de \u00ablo que agrada al Se\u00f1or\u00bb. \u00abEsta metamorfosis interior; que capacita para apreciar y discriminar como por instinto lo que est\u00e1 bien o mal, opone la moral de la alianza a la regulaci\u00f3n estricta y al automatismo de una \u00e9tica legal, as\u00ed\u00ad como a las distinciones de la casu\u00ed\u00adstica\u00bb27. Los gentiles fueron incapaces a consecuencia de su desorden religioso, y los jud\u00ed\u00ados no pudieron por su apego a la ley. Si el cristiano \u00abacierta con lo mejor\u00bb es s\u00f3lo por la fuerza de la agape, que lo transforma y renueva de tal manera por dentro que le lleva a descubrir \u00ablo bueno, lo agradable, lo acabado\u00bb. Vivificado por el Esp\u00ed\u00adritu, adquiere una visi\u00f3n y una hipersensibilidad extraordinaria para saber lo que Dios pide en cada momento. Es una forma de captar, pero ya con una perspectiva diferente, lo que est\u00e1 de acuerdo con \u00e9l, y no lo que gusta o apetece.<br \/>\nIX. La \u00fanica categor\u00ed\u00ada fundamental:<br \/>\n     la identificaci\u00f3n con Dios<br \/>\nToda persona act\u00faa en funci\u00f3n de los esquemas de valores que jerarquizan su vida; pero aqu\u00ed\u00ad se trata de aceptar una subversi\u00f3n radicalizada, para vivir de acuerdo con la verdad de Dios y pensar no con la propia cabeza, sino con los criterios de Jes\u00fas. Esta purificaci\u00f3n de elementos \u00abmundanos\u00bb y la connaturalidad que produce la cercan\u00ed\u00ada del evangelio realiza la primera transformaci\u00f3n indispensable para el discernimiento. Mientras no seamos capaces de renunciar a las propias ideas excesivamente naturales, no es posible recibir la iluminaci\u00f3n \u00ed\u00adntima que nos viene de arriba y \u00abeleva la mente para percibir las cosas que el entendimiento no puede por su luz natural\u00bb 28. Y es que en todo discernimiento hay una inc\u00f3gnita que no cae bajo la observaci\u00f3n de los sentidos ni es deducible por la l\u00f3gica de la raz\u00f3n, sino que pertenece al \u00e1mbito de la fe y cuya revelaci\u00f3n, utilizando palabras evang\u00e9licas, no es fruto de la carne o de la sangre (cf Mat 16:17).<\/p>\n<p>Esto significa que el discernimiento tiene que ver muy poco con la democracia. Insta ser\u00e1 la forma menos mala de gobernar una sociedad; pero la presencia del Esp\u00ed\u00adritu, su invitaci\u00f3n y su palabra no se detecta siempre all\u00ed\u00ad donde vota la mitad m\u00e1s uno. Como tampoco est\u00e1 presente en los responsables de la Iglesia por el simple hecho de estar constituidos en autoridad, ni en los hombres de ciencia por mucha teolog\u00ed\u00ada que dominen. Cuando se trata de discernir, son otras las categor\u00ed\u00adas que entran en juego. A Dios lo captan fundamentalmente los que se encuentran comprometidos e identificados con \u00e9l, los que han asimilado con plenitud los valores y las perspectivas evang\u00e9licas. \u00abPor consiguiente, no se puede examinar por s\u00ed\u00ad mismo simplemente cu\u00e1l es la voluntad de Dios, partiendo del propio saber del bien y del mal, sino totalmente al contrario: s\u00f3lo puede hacerlo aqu\u00e9l a quien se le ha privado del propio conocer el bien y el mal y que, por tanto, ha renunciado a saber por s\u00ed\u00ad mismo la voluntad de Dios. Aquel que vive ya en la uni\u00f3n de la voluntad de Dios porque la voluntad de Dios se ha realizado ya en \u00e9l 29.<\/p>\n<p>La comunidad deber\u00ed\u00ada ser el espacio apropiado donde crece, madura y se realiza finalmente este discernimiento. Las experiencias, sentimientos e inspiraciones de cada uno aportar\u00ed\u00adan un enriquecimiento global y una ayuda formidable en el caminar hacia ese objetivo. La dificultad mayor reside en el presupuesto indicado. Aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n cada individuo deber\u00ed\u00ada estar desnudo de su propia mentalidad y querer, abierto de lleno y humildemente a esa renovaci\u00f3n interior, para no convertir tantas reuniones \u00abespirituales\u00bb en las que se examinan a veces problemas muy importantes relacionados con el reino, en un peque\u00f1o parlamento pol\u00ed\u00adtico, donde entran tambi\u00e9n en juego los intereses de grupos y las ideolog\u00ed\u00adas personales, para ver qui\u00e9n saca adelante su propio proyecto. En este caso, las proposiciones aprobadas por mayor\u00ed\u00ada tendr\u00e1n una fuerza jur\u00ed\u00addica, pero se podr\u00e1 dudar con raz\u00f3n de si la voz de Dios se ha dejado sentir entre tanta pol\u00ed\u00adtica oculta y posturas tomadas con antelaci\u00f3n<br \/>\nX. Los signos de una buena elecci\u00f3n:<br \/>\n    el compromiso de vida<br \/>\nDe cualquier forma, siempre quedar\u00e1 presente una cierta doses de incertidumbre, propia de toda elecci\u00f3n que opta entre diversas posibilidades 31. La racionabilidad espiritual no es tampoco sin\u00f3nimo de obediencia o de seguridad absoluta, ni existe ning\u00fan criterio que garantice por completo nuestra fidelidad a Dios. Hay que admitir un margen de vacilaci\u00f3n, mantener una actitud de apertura y ajustamiento posterior, en la medida en que se vislumbren otros horizontes. Un caminar siempre perfectible, que no puede cerrarse nunca de manera definitiva, pues queda abierto a cualquier nueva sorpresa 31.<\/p>\n<p>El signo m\u00e1s cercano de haber hecho una buena elecci\u00f3n no se detecta con las ideas o razonamientos aportados, sino que se deduce sobre todo de los sentimientos, que tanta importancia adquieren en el campo del discernimiento espiritual. La lista m\u00e1s completa aparece tambi\u00e9n en la carta a los G\u00e1latas: \u00abEl fruto del Esp\u00ed\u00adritu es amor, alegr\u00ed\u00ada, paz, tolerancia, agrado, generosidad, lealtad, sencillez, dominio de s\u00ed\u00ad. Contra todo esto no hay ley que valga\u00bb (G\u00e1l 5:22-23) 33. Todos ellos se citan en los textos donde se habla sobre la capacidad de discernir, ya que toda experiencia subjetiva, si ha nacido por la fuerza de Dios, se convierte inevitablemente en frutos del Esp\u00ed\u00adritu. El consuelo y la desolaci\u00f3n, con sus diferentes manifestaciones, son los signos por los que se descubre el origen bueno o malo de tales afectos. Es llamativa la insistencia de Pablo y de todos los maestros espirituales en urgir y analizar siempre esta dimensi\u00f3n 34.<\/p>\n<p>La legitimidad de los sentimientos, sin embargo, hay que verificarla tambi\u00e9n con el realismo de los hechos. Como Cristo hab\u00ed\u00ada se\u00f1alado, el \u00fanico criterio para discernir los verdaderos de los falsos profetas es la autenticidad de vida: \u00abPor sus frutos los conocer\u00e9is\u00bb (Mat 7:16). Un principio que tiene validez general para todas las circunstancias y situaciones particulares, pues \u00abel \u00e1rbol se conoce por sus frutos\u00bb (Mat 12:33). La ortopraxis aparece as\u00ed\u00ad como la mejor garant\u00ed\u00ada para juzgar y valorar la ortodoxia del discernimiento. La entrega de la vida a los dem\u00e1s termina siendo el criterio definitivo, como signo evidente de la presencia del Esp\u00ed\u00adritu en cualquier decisi\u00f3n. Como ve\u00ed\u00adamos poco m\u00e1s arriba, al tratar de la libertad cristiana, el amor se convierte en impulso y confirmaci\u00f3n de la praxis. San Juan lo expresa con la frase bien conocida: \u00abSi nos amamos mutuamente, Dios est\u00e1 con nosotros y su amor est\u00e1 realizado entre nosotros\u00bb (1Jn 4:11-12) 35.<\/p>\n<p>En un clima de libertad cristiana, que nos salva de la esclavitud de la ley y donde el discernimiento ocupa el lugar de preferencia, \u00bftiene alg\u00fan sentido entonces la moral como conjunto de normas? Para la persona creyente que vive en un r\u00e9gimen de amistad, impulsado por la gracia del Esp\u00ed\u00adritu, \u00bfcu\u00e1l ser\u00e1 su funci\u00f3n? Si el cumplimiento m\u00e1s exacto y observante de todas las normas \u00e9ticas no sirve de ninguna manera para justificarnos y convertirnos en hijos de Dios, ni el conocimiento de todas las leyes basta para descubrir su voluntad, \u00bfno habr\u00e1 perdido por completo su misi\u00f3n?<br \/>\nXI. La funci\u00f3n pedag\u00f3gica de la moral:<br \/>\n     etapa introductoria y pasajera<br \/>\nSi todo lo que hemos dicho es verdadero, la moral, como conjunto de normas y leyes, deber\u00ed\u00ada representar para los cristianos un papel bastante m\u00e1s secundario y accidental de lo que ha significado para muchos. La met\u00e1fora que utiliza san Pablo conserva todav\u00ed\u00ada una riqueza y expresividad extraordinaria. La ley ha ejercido la funci\u00f3n de pedagogo, como un maestro que orienta y facilita la educaci\u00f3n de las personas. \u00abAs\u00ed\u00ad la ley fue vuestra ni\u00f1era hasta que llegase Cristo\u00bb (G\u00e1l 3:24), por un mecanismo que nos conduce cerca del salvador.<\/p>\n<p>La \u00fanica condici\u00f3n, en efecto, para recibir la gracia es que el hombre experimente la necesidad de sentirse salvado por una fuerza trascendente. En la medida en que capta su pobreza, indigencia y pecaminosidad, buscar\u00e1 fuera la salvaci\u00f3n que \u00e9l no puede conseguir. Ahora bien, \u00abla funci\u00f3n de la ley es dar conciencia del pecado\u00bb (Rom 3:20). A1 confrontarnos con ella, aunque su cumplimiento no justifique, se comprende el margen de impotencia y limitaci\u00f3n que la persona nunca supera por s\u00ed\u00ad misma, pues \u00abcuando quiero hacer lo bueno me encuentro fatalmente con lo malo en las manos\u00bb (Rom 7:21). Esta sensaci\u00f3n dolorosa que la moral nos revela despierta un grito de esperanza: \u00ab\u00bfQui\u00e9n me librar\u00e1 de este ser m\u00ed\u00ado, instrumento de muerte? Pero \u00c2\u00a1cu\u00e1ntas gracias le doy a Dios por Jesucristo nuestro Se\u00f1or!\u00bb, quien \u00ablo que resulta imposible ala ley&#8230; lo ha hecho\u00bb (Rom 7:24 y 8,3). A trav\u00e9s del fracaso, experimentado por la inobservancia de la ley, se ha descubierto la necesidad de un salvador. Se reconoce la propia indigencia que nos abre la posibilidad de una gracia 36.<\/p>\n<p>El r\u00e9gimen legal, que deber\u00ed\u00ada ser s\u00f3lo una etapa pasajera e introductoria, no debe convertirse en algo absoluto y definitivo. Si en lugar de preparar al cristiano para una libertad adulta y responsable se prefiere seguir manteni\u00e9ndolo en un estado infantil -con la ley como una ni\u00f1era que no se aparte de su lado-, la cr\u00ed\u00adtica que aparece en la carta a los Hebreos tendr\u00e1 en nuestro ambiente una perfecta aplicaci\u00f3n: \u00abCierto, con el tiempo que llev\u00e1is, deber\u00ed\u00adais ya ser maestros y, en cambio, necesit\u00e1is que os ense\u00f1e de nuevo los rudimentos de los primeros or\u00e1culos de Dios; hab\u00e9is vuelto a necesitar leche, en vez de alimento s\u00f3lido; y claro, los que toman leche est\u00e1n faltos de juicio moral, porque son ni\u00f1os\u00bb (Heb 5:13).<\/p>\n<p>XII. Recuerdo de otras exigencias interiores<br \/>\nIncluso para los justos, la moral puede servir como term\u00f3metro para medir el grado de nuestra vivificaci\u00f3n interior. La afirmaci\u00f3n de Pablo no deja lugar. a dudas: \u00abSi os dej\u00e1is llevar por el Esp\u00ed\u00adritu, no est\u00e1is sometidos a la ley\u00bb (G\u00e1l 5:18). Es decir, cuando existe una tensi\u00f3n interna, espiritual y din\u00e1mica, no se requiere ninguna reglamentaci\u00f3n. Mientras los cristianos celebraban la eucarist\u00ed\u00ada y comulgaban con frecuencia, no fue necesario que la Iglesia obligara al precepto dominical o impusiera la comuni\u00f3n por pascua. El precepto surgi\u00f3 a medida que el pueblo iba olvidando esta dimensi\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, como un intento de recordar lo que ya se hab\u00ed\u00ada perdido. En este sentido puede afirmarse con toda propiedad que ninguna ley \u00f3 c\u00f3digo \u00e9tico \u00abha sido instituida para la gente honrada; est\u00e1 para los criminales e insubordinados, para los imp\u00ed\u00ados y pecadores&#8230; y para todos los dem\u00e1s que se opongan a la sana ense\u00f1anza del evangelio\u00bb (1Ti 1:9-11).<\/p>\n<p>El d\u00ed\u00ada que la exigencia interior decaiga en el justo, la ley vendr\u00e1 a recordarle que ya no se siente animado por el Esp\u00ed\u00adritu. Desde fuera oir\u00e1 la misma invitaci\u00f3n, pero que ya no resuena por dentro. Es m\u00e1s, cuando la coacci\u00f3n externa de la ley se experimente con demasiada fuerza, cuando resulte excesivamente doloroso su cumplimiento, ser\u00e1 un s\u00ed\u00adntoma claro de que nuestra tensi\u00f3n \u00abpneum\u00e1tica\u00bb ha ido en descenso progresivo. Si la ley se vivencia como una carga molesta, como una forma de esclavitud, habr\u00ed\u00ada que tener una cierta nostalgia, pues \u00abdonde hay Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or hay libertad\u00bb (2Co 3:18). La moral, de esta forma, no s\u00f3lo nos ayuda a sentirnos salvados por Cristo, sino que descubre a cada uno la altura de su nivel espiritual.<\/p>\n<p>Finalmente, tampoco se debe olvidar que nuestra libertad, como nuestra salvaci\u00f3n, se mantiene en un estado imperfecto, sin haber alcanzado la plenitud pues s\u00f3lo tenemos la primicia (cf Rom 8:23) y la garant\u00ed\u00ada (cf 2Co 1:22) de la liberaci\u00f3n definitiva. En este estado, la norma objetiva ayudar\u00e1 a discernir sin equ\u00ed\u00advocos posibles las obras de la carne y los frutos del Esp\u00ed\u00adritu. El homo viator est\u00e1 todav\u00ed\u00ada sujeto a los enga\u00f1os y a la mentira del mundo, y su libertad, por ello, es demasiado fr\u00e1gil e imperfecta. Tener delante unas pautas de orientaci\u00f3n con las que poder confrontar la conducta es un recurso prudente y necesario. En aquellas ocasiones, sobre todo cuando la complejidad del problema y la falta de conocimiento impide una valoraci\u00f3n m\u00e1s personal, las normas iluminan, dentro de sus posibilidades, el camino m\u00e1s conveniente. Pero nunca deber\u00ed\u00adan ocupar el puesto de privilegio que tantas veces se les ha otorgado.<\/p>\n<p>Lo mismo que el legalismo supuso un per\u00ed\u00adodo de infancia en la historia de la humanidad hasta la liberaci\u00f3n tra\u00ed\u00adda por Jes\u00fas (G\u00e1l 4:1-7), en la vida moral de cada persona se da tambi\u00e9n una etapa infantil -que se prolonga con frecuencia durante mucho tiempo o, hasta el final de la vida-, caractrizada por la preponderancia de lo moral y jur\u00ed\u00addico. Caminar hacia la libertad y el discernimiento supone un esfuerzo constante en busca de la madurez cristiana. S\u00f3lo los que consiguen esta meta viven el ideal evang\u00e9lico. Para los dem\u00e1s \u00fanicamente queda elegir entre una doble esclavitud: la de la ley, cuando se quiere encontrar en ella el fundamento de nuestra conducta, o la del libertinaje, si se orienta la vida de acuerdo con los gustos humanos. La pregunta de san Pablo hay que seguir. repiti\u00e9ndola: \u00ab\u00bfQuer\u00e9is ser sus esclavos otra vez como antes?\u00bb (G\u00e1l 4:10).<\/p>\n<p>NOTAS: 1 J. JEREMIAS, El mensaje central del Nuevo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 19722, 17-37 -2 Sin duda, la carta magna de la libertad cristiana es la escrita a los g\u00e1latas. Sobre el tema puede verse F-PASTOR, La libertad en la carta a los G\u00e1latas, Eapsa, Madrid 1977, donde se encontrar\u00e1n abundantes textos b\u00ed\u00adblicos y otra bibliograf\u00ed\u00ada. Con posterioridad, A.G. QUENUM, La libert\u00e9 chr\u00e9tienne: l \u00e9nseignement de 1 \u00e1p\u00f3tre Paul dans ses lettres aux Galates et aux Romains, en \u00abEunDoc\u00bb 34 (1981) 267-286; AA. V V., Lo\u00c2\u00a1 et \u00e9vangile, Labor et Fides, G\u00e9nova 1981; J.M. ARRONIZ, Ley y libertad cristiana en san Pablo, en \u00abLumen\u00bb33 (1984) 385-411; R. YATES, Saint Paul and the Law in Galatians, en \u00abIrTh Quar\u00bb 51 (1985) 105-124; Z.I. HERMAN, Liberi in Cristo. Saggi esegetici sulla libert\u00f3 dalla Legge nella Lettera ai Galati, Antonianum, Roma 1986; AA.VV., La libert\u00e9 chr\u00e9tienne. L\u00e9p?tre aux galates, en \u00abLetV\u00bb 192 (1989); H. PONSOT, La libert\u00e9 chez Paul, en \u00abVieSpir\u00bb 144 (1990) 1927; F. MARIN HEREDIA, Evangelio de la gracia. Carta de san Pablo a los G\u00e1latas. Traducci\u00f3n y comentarios, en \u00abCarthaginensia\u00bb 6 (1990) 3-137 &#8211; J Sobre la condena rab\u00ed\u00adnica de san Pablo, cf diferentes textos y bibliograf\u00ed\u00ada en J.M. ARRONIZ, a. c. (n. 2), 389 -4 El problema de la circuncisi\u00f3n fue el m\u00e1s repetido. Sobre \u00e9l recuerda a los g\u00e1latas su ida a Jerusal\u00e9n para confrontar la veracidad de su evangelio: \u00abDi este paso por motivo de esos intrusos, de esos falsos hermanos que se infiltraron para expiar la libertad que tenemos como cristianos. Quer\u00ed\u00adan esclavizaros, pero ni por un momento cedimos a su imposici\u00f3n, para preservarnos la verdad del evangelio\u00bb (G\u00e1l 2:4-5). Comentario de este texto en F. PASTOR, o. c. (n. 2), 51-76; cl`. G\u00e1l 2:11-14, donde se enfrenta a Pedro por no haber tenido el suficiente valor y energ\u00ed\u00ada, \u00abtemiendo a los partidarios de la circuncisi\u00f3n\u00bb. A. MEHAT, \u00abQuand K&#8217;ephas vint \u00e1 Antioche&#8230; \u00abQue s \u00e9st-il pass\u00e9 entre Pierre et Paul?, en \u00abLetV\u00bb 192 (1989) 29-43. Sus diferencias con Mateo, en. D. MARGUENAT, El porvenir de la ley. Mateo puesto aprueba ante Palo, en \u00abSelecTeol\u00bb 23 (1984) 196-204 &#8211; $ S. LYONNET, Libertad cristiana y ley nueva, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1967, 87-91. Aqu\u00ed\u00ad resume la oposici\u00f3n abierta o latente que encontr\u00f3, entre muchos, su evangelio de la libertad. Como poco despu\u00e9s afirma (p. 94): \u00abMuy pronto copistas bien intencionados intentaron mitigar\u00bb algunas de sus afirmaciones que resultaron escandalosas &#8211; 6 La opini\u00f3n de los comentaristas sobre si san Pablo invita aqu\u00ed\u00ad a una nueva libertad espiritual o admite tambi\u00e9n una liberaci\u00f3n civil del estado de esclavitud no es un\u00e1nime. El texto parece ambiguo y la mayor\u00ed\u00ada se inclina por el primer sentido. Cf E. WALTER, Primera carta a los Corintios, Herder, Barcelona 1971, 123-128; 0. KUN, Carta a los Corintios, Herder, Barcelona 1976, 228-230; W. SCHRAGE, Etica del Nuevo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1987, 285-289. Esta m\u00ed\u00adstica de la libertad aparece tambi\u00e9n con un sentido pol\u00ed\u00adtico en el fanatismo de los zelotes. Cf. J. LEIPOLDT y W. GRUNDWANN,El mundo del Nuevo Testamento, Cristiandad, Madrid 1973, 299-304; J. L. ESPINEL, Jes\u00fas y los movimientos pol\u00ed\u00adticos y sociales de su tiempo. Estado actual de la cuesti\u00f3n, en \u00abCieTom\u00bb 113 (1986) 251-284 -IM. GILLET, Vivre sans loi? en \u00abLetV\u00bb 192 (1989) 5-14, cree que la carta a los G\u00e1latas, desde un punto de vista psicoanal\u00ed\u00adtico, est\u00e1 marcada con un signo de regresi\u00f3n, como el adolescente que busca su absoluta independencia -la compara al mayo del 68-, ya que la ley del padre es necesaria para el proceso y maduraci\u00f3n evolutiva. Me parece una lectura demasiado superficial, pues no tiene en cuenta la ley del amor, que radicaliza a\u00fan m\u00e1s el principio de realidad -sSanto Tom\u00e1s, recordando el texto de Jer 31:33, afirma que \u00abla ley nueva es principalmente la gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo escrita en el coraz\u00f3n de los fieles\u00bb (S. n., 1-II, 106-1), y al citar el texto de san Pablo de que \u00abla letra mata, nventras el Esp\u00ed\u00adritu da vida\u00bb (2Co 3:6), comenta, siguiendo a san Agust\u00ed\u00adn: \u00abPor la palabra &#8216;letra&#8217; hay que entender cualquier ley exterior al hombre, incluso los preceptos morales y evang\u00e9licos. Por eso la letra misma del evangelio matar\u00ed\u00ada si no existiera la gracia interior\u00bb (ib, 106-2). Cf G. SALET, La lo\u00c2\u00a1 dans nos coeurs, en \u00abNouvRevTh\u00bb 79 (1957) 449-462 y 561-578; S. PINCKAERS, La lo\u00c2\u00a1 de Nvangile ou lo\u00c2\u00a1 nouvelle selon saint nomas, en AA.VV., o.c. (n. 2), 57-79; J. ETIENNE, Lo\u00c2\u00a1 et gr\u00e1ce. Le concept de la lo\u00c2\u00a1 nouvelle dans la Somme n\u00e9ologique de S. nomas d Aquin, en \u00abRevThLouv\u00bb 16 (1985) 5-22; B. HXRING Vita in Cristo: il \u00absi\u00bb riconoscente alla legge dello Spirito, en \u00abStMor\u00bb 15 (1985) 279-299; R. KDcH, Il dono messianico del cuore nuovo (Eze 36:25-27), en \u00abStMor\u00bb 26 (1988) 3-14; B. QUELQUEJEU, La \u00ablo\u00c2\u00a1 de Nvangile \u00abou la lo\u00c2\u00a1 nouvelle: lo\u00c2\u00a1 de libert\u00e9 chez saint nomas d Aquin, en \u00abVieSpir\u00bb 144 (1990) 29-41 &#8211; 9In 1loannis, tr. 7,8; A.G. QUENuM L \u00e9tre nouveau du chr\u00e9tien, fondement de sa libert\u00e9, en \u00abEunDoc\u00bb 34 (1981) 393-408 -&#8216;0 K. R\u00ed\u0081HNER, Sobre el problema de una \u00e9tica existencia formal, en ET II, 225-243 &#8211; 11 M. K. DUFFEY, Llamados a la santidad: moral cristiana y espiritualidad, en \u00abSelecTeol\u00bb 27 (1988) 169172 &#8211; Iz 0. CULLMANN, Christ et le temps, Niestl\u00e9, Par\u00ed\u00ads 19772, 164. En parecidos t\u00e9rminos se expresa SPIcQ, Teolog\u00ed\u00ada moral del Nuevo Testamento I, Eunsa, Pamplona 1973, 47-49. Para J. CAMBIER, Vie chr\u00e9tienne en Egltse. L\u00e9pitre aux Ephesiens lue aux chr\u00e9tiens d \u00e1ujourd hu\u00ed\u00ad, Descl\u00e9e, Par\u00ed\u00ads 1966, 155-157, es el t\u00e9rmino t\u00e9cnico de la libertad cristiana. Como acto de la prudencia espiritual lo designa L. M. DEWAILLY, La jeune Eglise de nessalonique, Du Cerf, Par\u00ed\u00ads 1963, 84. Y como una exigencia del mismo apostolado, I. RICART, El \u00abdiscerniment cristi\u00e1\u00bben la carta o\u00ed\u00ads G\u00e1lates. Estudi de G\u00e1l 6:4.5, en \u00abRev CatTeol\u00bb 13 (1988) 1-22 &#8211; 13 Estudios como los de R. SCHNACKENBURG, El testimonio moral del Nuevo Testamento, 2 vols., Herder, Barcelona 1989-1991; J. M. CASABE, La teolog\u00ed\u00ada moral en san Juan, Eapsa, Madrid 1970; W. SCHRAGE, a.c. (n. 11), u otros, como VTB o DTB, apenas si tienen alguna referencia. Como hecho aislado, A. CHOLLET, Discernement, en DthC IV, 13751415. Puede verse tambi\u00e9n AA.VV., en \u00abCon\u00bb 139 (1978); G. PIGATO, A la ricerca dell \u00e9sperienza cristiana autentica: \u00abil discernimento spiritua1e\u00bb en \u00abCredOgg\u00bb 4 (1984) 55-65 &#8211; I4J.M. CASTILLO, El discernimiento cristiano. Para una conciencia cr\u00ed\u00adtica, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1984, 43. Recomiendo su lectura- I1 Un estudio completo de este t\u00e9rmino en G. THERRIEN, Le discernement dans les \u00e9crits pauliens, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1973 L. Asclurro, Decisione e libert\u00f3 in Cristo (Dokimasefn in alcuni passi di s. Paolo), en \u00abRiv TeolMor\u00bb 3 (1971) 229-245 &#8211; I6J.M. ROVIRA BELLOSO, \u00bfQui\u00e9nes capaz de discernir, en \u00abCon\u00bb 139 (1978) 597-608; J.M. CAMBIER, La libert\u00e9 chr\u00e9tienne, une moral d \u00e1dultes. Visage actuel d `un christianisme vivant, Ed. Peeters, Lovaina (s. a.); J. THOMAS, Llamados a la libertad. Lo que est\u00e1 en juego en toda formaci\u00f3n cristiana, Sal Terrae, Santander 1986- I7J. FONT, Discernimiento de esp\u00ed\u00adritus. Ensayo de interpretaci\u00f3n psicol\u00f3gica, en \u00abMantesa\u00bb 59 (1987) 127-147; J.A. GARCIA-MONGE, Estructura antropol\u00f3gica del discernimiento espiritual, en \u00abMantesa\u00bb 61 (1989) 137-145 &#8211; 28 J.B. LIBANIO, Discernimiento y pol\u00ed\u00adtica, Sal Terrae, Santander 1978; E. DUSSEL, Discernimiento: \u00bfCuesti\u00f3n de ortodoxia u ortopraxisZ, en \u00abCon\u00bb 139 (1978) 552-567; E. MENENDEZ UREFIA Ideolog\u00ed\u00ada religiosa e ideolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, en \u00abSaIT\u00bb 66 (1978) 263-271; M. DE FRANCA MIRANDA, Discernimento crist\u00f3o e contexto socio pol\u00ed\u00adtico, en \u00abConvergencia\u00bb 19 (1984) 166-174 (resumido en \u00abSelecTeol\u00bb 24 [1985] 171-174); F. L\u00f3PEz, Discernimiento cristiano de opciones y compromisos pol\u00ed\u00adticos, en \u00abPersSoc\u00bb 3 (1989) 81-98 &#8211; 19 Desde este punto de vista es interesante L.M. RULLA, Discernimiento de esp\u00ed\u00adritus y antropolog\u00ed\u00ada cristiana, en \u00abMantesa\u00bb 51 (1979) 41-64. Tambi\u00e9n E. M. URENA, Discernimiento cristiano, psicoan\u00e1lisis y an\u00e1lisis marxista, en \u00abCon\u00bb 139 (1978) 568-583; C.G. VALLE, Saber escoger. El arte del discernimiento, Sal Terrae, Santander 1986-zo Para un an\u00e1lisis m\u00e1s completo de otros textos, me remito al estudio de J.M. CASTILLO, o.c. (n. 14), y a la bibliograf\u00ed\u00ada de la nota 15. Tambi\u00e9n J. GDUBERNAIRE, La pr\u00e1ctica del discernimiento bajo la gu\u00ed\u00ada de san Pablo, Sal Terrae, Santander 1984 &#8211; zl Sobre el significado de este t\u00e9rmino puede verse un buen resumen en G. HAFFNER, Mundo, en SM IV, 827ss (con bibliograf\u00ed\u00ada) &#8211; 27 Cf M. ZERW ICK, Analysis philologica Novi Testamenti graeci, PIB, Roma 1960, 299 &#8211; z; El anakainosis aparece en Tit 3:5 con esta finalidad &#8211; 24Literalmente habr\u00ed\u00ada que traducirlo por \u00ablo que no es conveniente\u00bb, \u00ablo que no es decente\u00bb, como contrapuesto a lo bueno, agradable y acabado de 12,2 &#8211; 25 Cf la parte dedicada a los romanos en el estudio de G. TERRIEN, o. c. (n. 22), o su publicaci\u00f3n anterior Le discernement dans 1 \u00e9p7tre aux Romains, en \u00abStMor\u00bb 6 (1968) 77-135 -26 C. SPICQ, Agap\u00e9 dans le Nouveau Testament II, Lecoffre, Par\u00ed\u00ads 1959, 254 &#8211; 27 C. SPICQ, o.c. (n. 12), 48 &#8211; 28 SANTO TOM\u00ed\u0081S, Suma contra los gentiles III 154 &#8211; 29 D. BONHUFFER Etica, Estela, Barcelona 1968, 24 &#8211; 31J.M. RAMBLA, El discernimiento, utop\u00ed\u00ada comunitaria, en \u00abManresa\u00bb 59 (1987) 105-126; J.C. DHOTEL, Discernir en com\u00fan. Gu\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica del discernimiento comunitario, Sal Terrae, Santander 1989 &#8211; %1 \u00abEn las cosas pr\u00e1cticas se encuentra mucha incertidumbre, porque el actuar sobre situaciones singulares y contingentes por su variabilidad resultan inciertas\u00bb (S. Th., I-II, 14-1) &#8211; 32 Es sensata y realista la ya antigua afirmaci\u00f3n de B. HARING: \u00abEl cristiano, a pesar de ser disc\u00ed\u00adpulo de Cristo y miembro fiel de la Iglesia, se encuentra muchas veces fluctuando entre la incertidumbre y la audacia. El que un hombre sienta inquietud ante la inseguridad de sus decisiones indica a no dudarlo, que la conciencia moral est\u00e1 despierta. El soberbio no duda f\u00e1cilmente de la certidumbre de sus juicios; se cree seguro en su poder; el hombre obtuso moralmente no advierte los escollos de la vida moral\u00bb (La ley de Cristo I, Herder, Barcelona 1965, 212) &#8211; 33 Pueden verse otras enumeraciones en Efe 5:8-9; Flp 1:10-11; Stg 3:17-18- 3^ Cf las reglas de discreci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus en las Ejercicios espirituales de SAN IGNACIO; P. PENNIGN DE VRIEs, Discernimiento. Din\u00e1mica existencial de la doctrina y del esp\u00ed\u00adritu de san Ignacio de Loyola, Mensajero, Bilbao 1967; W. A. PETERS, Ignacio de Loyola y \u00abla discreci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus\u00bb, en \u00abCon\u00bb 139 (1978) 530-538; D. GIL, Discernimiento seg\u00fan san Ignacio, CIS, Roma 1980; B. JUANEs, La elecci\u00f3n ignaciana seg\u00fan el segundo y tercer tiempo, CIS, Roma 1980; AANV., L\u00e1zione dello Spirito Santo riel discernimento, CIS, Roma 1980; J.C. FUTRELL, El discernimiento espiritual, Sal Terrae, Santander 1984 &#8211; ;5 J. SOBRINO, El seguimiento de Jes\u00fas como discernimiento, en \u00abCon\u00bb 139 (1978) 516-529 &#8211; 36 AA. V V., Lo\u00c2\u00a1 el \u00e9vangile, Labor et Fides, G\u00e9nova 1981; G. LAFONT, Une lo\u00c2\u00a1 de foi. La pens\u00e9e de la lo\u00c2\u00a1 en Romains 3,1931, en \u00abRechSCRel\u00bb 61 (1987) 32-53.<\/p>\n<p>E. L\u00f3pez Azpitarte<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL SUMARIO I. Valores y l\u00ed\u00admites de la ley. II. Una moral m\u00e1s all\u00e1 de la ley: el esc\u00e1ndalo de la libertad cristiana. III. El radicalismo de su mensaje: peligro de falsas interpretaciones. IV. La esencia del pensamiento paulino: su sentido verdadero. V. Hacia un personalismo \u00e9tico: m\u00e1s all\u00e1 de las obligaciones generales. VI. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/discernimiento-moral\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDISCERNIMIENTO MORAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17250","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17250","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17250"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17250\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17250"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17250"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17250"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}